La zona euro se encuentra profundamente atascada en una crisis de la deuda estatal, económica y financiera. A pesar de los spreads ligeramente inferiores para Italia y España que hemos visto en las últimas semanas y la mayor disposición del BCE a respaldar los bancos de la zona euro, los problemas fundamentales de la zona euro siguen siendo los mismos y probablemente estén peor.
La recesión de los países de la periferia es grave y ahora se extiende al núcleo (Francia y Alemania), y la austeridad hará que esta recesión empeore y provoque casi la depresión en la periferia. Las recientes degradaciones del rating, por otro lado, exacerbarán las preocupaciones por la deuda estatal. A pesar de los menores riesgos de falta de liquidez tras las acciones del BCE, las necesidades de capital que sufren los bancos de la zona euro son masivas, y el desapalancamiento y la contracción del crédito siguen siendo tan graves como siempre. El euro sólo es marginalmente más débil de lo que era hace un año, y la pérdida de competitividad y déficit externos estructurales de los países periféricos están igual de mal que antes.






