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The Oil Crash llega a los cinco millones de páginas vistas

The Oil Crash - 23 January, 2015 - 12:58


Queridos lectores,

Hoy 23 de Enero de 2015 este blog, The Oil Crash, ha llegado a los cinco millones de páginas vistas, como casi muestra (¡se quedó a 1!) la captura de pantalla que abre este post (gracias a Jesús Lopez de Uribe por realizarlo, y a todos lo que lo han intentado). Llegar al primer millón de páginas vistas llevó dos años y tres meses de la vida de este blog; el segundo millón sucedió sólo nueve meses más tarde; el tercero, en algo menos de ocho meses; y el cuarto millón ocho meses y medio. Para llegar al quinto han tenido que pasar casi exactamente ocho meses más. Aún es pronto para decir si este período, ocho meses, será a partir de ahora el tiempo para conseguir cada nuevo millón de páginas vistas, lo cual querría decir que el blog ha llegado a su máxima penetración, a la saturación; la razón es que en 2013 hubo un cambio drástico en la manera en la que el blog se visionaba debido al cierre de la sección de comentarios, y eso causó una caída brusca del número de visitas que sólo recientemente se ha recuperado. Lo que sí que se está observando es una diferencia en el patrón de impacto de las nuevas entradas: durante los primeros años del blog lo habitual que unas pocas entradas del blog causaran grandes picos de afluencia; actualmente (todo 2014) hay muchos picos de afluencia asociados a muchas entradas, como muestra el gráfico más abajo, extraído de Google Analytics. Tal comportamiento es en principio indicativo de que aún no se ha llegado a un régimen estable (por cierto que según Google Analytics el número de páginas vistas excede largamente los cinco millones).




Este año 2015 va a ser decisivo en muchos aspectos. Dado los graves problemas que están en marcha, va a ser cada vez más complicado eludir de la discusión política y económica que tenemos una grave crisis energética entre manos, y por eso más que nunca debemos redoblar los esfuerzos de difusión desde este blog, para conseguir abrir este debate público tanto tiempo ninguneado cuando no tergiversado (no olvidemos que en España, por ejemplo, cuando se habla de energía la discusión se centra casi exclusivamente en electricidad, que es sólo el 21% de la energía final consumida). Por eso mismo es clave reforzar el compromiso de todos, lectores y autores de The Oil Crash (las contribuciones siguen siendo bienvenidas), máxime en un año crítico también en lo político en varios países, incluido España. 
 
Salu2,
AMT
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¿Qué hay detrás del mensaje “no hay alternativa”? La salvación neoliberal del mundo

The Oil Crash - 21 January, 2015 - 23:16
Queridos lectores,

Antonio García-Olivares ha escrito esta pieza sobre el pensamiento neoliberal y sus implicaciones, con una explicación muy extensa y detallada de sus falacias, que gracias a su tono irónico se hace amena. ¿Qué más se puede pedir? Espero que lo disfruten con una sonrisa.

Salu2,
AMT

¿Qué hay detrás del mensaje “no hay alternativa”? La salvación neoliberal del mundoAntonio García-Olivares
Fue Margaret Thatcher la que inmortalizó el mensaje “no hay alternativa” (TINA en el acrónimo inglés creado por sus compatriotas) mientras fue primera ministra del Reino Unido a finales de los años 70 y comienzo de los 80. Este mensaje ha sido repetido desde entonces por innumerables propagandistas neoliberales en todo el mundo. ¿Qué hay detrás de ese mensaje? Este ensayo tratará de responder a esa cuestión esbozando irónicamente y de forma (sólo ligeramente) simplificada la forma de ver el mundo de los creadores del neoliberalismo, Hayek y Friedman, y de sus seguidores. Lo hago exponiendo trece de sus afirmaciones fundamentales que he tratado de no caricaturizar en exceso. Aunque esto es difícil, porque hay teorías que cuando se resumen un poco tienen un parecido sorprendente con las caricaturas de un cómic.
1. La economía es una ciencia positiva como la física, nada que ver con las disquisiciones normativas que tratan los sociólogos y los historiadoresLa economía es una ciencia positiva y, como tal, existe una aproximación estrictamente técnica a cualquier problema de índole económica. Por tanto, de entre todas las soluciones posibles, sólo una es óptima en un contexto y momento determinados. Galbraith y muchos otros intentaron negar este planteamiento, alegando que la economía no existe separada de la política (y que convertirla en una materia no política lo que conseguía era alejarla del mundo real), pero sin demasiado éxito (i). Los que sí han tenido éxito, y esto dice mucho en su favor, son las aportaciones de adelantados como Hayek y Friedman, que han elevado a la ciencia económica hasta el nivel de poder desarrollar leyes análogas a las de la física, capaces de predecir el futuro y capaces de evitar cualquier crisis seria del sistema capitalista. Si ha habido pese a todo alguna crisis recientemente, ello no puede deberse al mercado, pues tales leyes dicen que este no puede equivocarse, sino al intervencionismo del estado y de los reguladores. Algún sofista alegará que tal demostración se parece a la del médico Hermes descrito en el Zadig de Voltaire, que tras fracasar en curar una llaga (que curó al final por sí sola) demostró en un libro que eso no debería haberse producido. Sin embargo, tal comparación sería maliciosa e infundada, puesto que la economía neoliberal actual es una Ciencia Positiva y no una mera especulación “normativa” como la sociología, la filosofía o la historia. Aunque eso sí, la contrastación empírica es difícil a veces en la realidad social, por lo que es conveniente usar el “método axiomático” de Hayek para clarificar lo complejo: no aceptamos ingenuamente a la primera lo que parece surgir de la experiencia, sino lo que concuerda con los axiomas. Y esta elección queda doblemente sancionada cuando es aceptada luego por los agentes sociales relevantes, que son los triunfadores en la competencia del mercado. Entre las leyes universales más notables descubiertas por esta ciencia positiva están las que afirman que los mercados, el capitalismo, la mundialización, la competencia, la libre empresa y la concepción neoliberal del mundo, son fenómenos necesarios y beneficiosos, y cualquier otra orientación está destinada al fracaso. Algún otro malicioso alegará que esta última ley es recurrente, dado que las leyes que hablan de la concepción neoliberal han sido creadas por los propios neoliberales. Sin embargo, esto no es contradictorio, pues un neoliberal puede hablar en ocasiones como científico y otras veces como agitador político y su comportamiento ser racional tanto en un papel como en el otro, como se verá.
2. El mercado es la estructura más perfecta que ha generado el ser humanoEl mercado es lo más justo que ha creado el ser humano, porque da a cada uno en proporción exacta de lo que éste da. Es el instrumento más sabio porque sus precios libres reúnen más información que toda la que podría conocer un hombre. Es también lo más generoso, porque da bienestar a todos. Es también la fuente de vida, puesto que permite que vivan más personas que cualquier otro sistema económico y social. Es lo más poderoso en la tierra, porque puede hacer mucho más que los Estados, o lo que podría lograr cualquier grupo de hombres. El mercado posee mecanismos propios de autorregulación, como los seres vivos. También, es insuperable y definitivo, pues cualquier intento de abandonar la sociedad de mercado conduciría a la barbarie. Asimismo, el mercado es la fuente única de la libertad: libera a los hombres. Incluso, como ha captado agudamente el teólogo cristiano Novack, las empresas transnacionales son escarnecidas y perseguidas por el vulgo, tal como lo fue Cristo en la tierra, una similitud que debería hacer pensar a los escépticos alter-mundistas.Es imposible pues exagerar la importancia del mercado para la existencia del hombre sobre la tierra. Ni siquiera la fotosíntesis sería más importante que él, puesto que como es sabido, el mercado es siempre capaz de sustituir al capital natural por capital tecnológico si la rentabilidad y el libre comercio así lo requieren.Esta importancia que tiene el mercado no la tiene ninguna otra institución humana, ni siquiera el estado de derecho, cuyas normas no deberían ser jamás obstáculos para el crecimiento y desarrollo del mercado. Es de la máxima importancia la protección de: la propiedad, la libertad de contrato, el comercio internacional, la competencia, los derechos de las empresas, y un orden social favorable al funcionamiento eficiente del mercado. Poner en duda esto es oponerse a “el pacto de los siglos” que identificó Burke como clave de la civilización europea, y ni siquiera la democracia puede oponerse a ese pacto. Las sociedades o grupos que crearon ese “pacto de los siglos” triunfaron en la competencia con otros grupos, y esa es la prueba de su superioridad sobre otras alternativas superadas, tal como afirma sabiamente Hayek. Algunos antropólogos han encontrado instituciones incluso más extendidas que el mercado tales como el don, el intercambio y la reciprocidad. Pero tales instituciones no han sobrevivido a la competencia con las sociedades de  mercado. Otras tradiciones como la propia democracia, carecen también de esa legitimación que da el triunfar por sí mismas sobre los competidores, legitimación que sí tiene el liberalismo de mercado. Consecuentemente, cuando Hayek fue consultado en Chile sobre la dictadura de Pinochet –que había destruido el estado de derecho democrático precedente-, la apoyó con el sabio argumento de que “cuando no hay reglas, alguien tiene que hacerlas”(ii). El liberalismo promovido estatalmente está por encima de la democracia, y la mayor prueba de ello es que es capaz de hacer triunfar a cualquier sociedad, ya sea ésta una democracia o una dictadura. A los sistemas sociales hay que juzgarlos por la eficiencia de sus mercados, no por clasificaciones secundarias como el tipo de poder estatal. Así, debería ser obvio a todo el mundo, como lo es para Hayek, por qué el nacionalsocialismo fue un sistema abominable: porque impulsó una economía intervencionista.(iii)Fotos. Los adelantados Friedrich Hayek y Milton Friedman. Es natural que se rían.
Como afirma Hayek, el político o economista que pretende determinar los precios antes que éstos sean fijados por la ley de oferta y la demanda, pretende tener la omnisciencia de Dios, que es el único que puede conocer los precios antes de que los fije el mercado.Por otra parte, el capitalismo neoliberal es siempre el que permite vivir a más personas. De modo que aquellos a quienes los Estados neoliberales definen como enemigos, lo son radicalmente. Como lo expresa Hayek: «Una sociedad libre requiere de ciertas morales que en última instancia se reducen a la mantención de vidas: no a la mantención de todas las vidas, porque podría ser necesario sacrificar vidas individuales para preservar un número mayor de otras vidas. Por lo tanto, las únicas reglas morales son las que llevan al “cálculo de vidas”: la propiedad y el contrato» (iv).
3. Hay que dejar actuar libremente al mercado y a “los mercados”Hay que dejar funcionar al "libre mercado", lo que ocurre es que en la práctica, debido a la perturbación que el estado introduce en la libre iniciativa económica, resulta necesario influir en los estados por medio del "lobby" y de los think tanks para comprar políticos con el objetivo de que creen una estructura más favorable a las empresas eficientes. Una vez que estas empresas eficientes y poderosas han sido subsidiadas con dinero y legislación estatal ad hoc, es el momento adecuado para exigir al gobierno que no interfiera salvo para proteger los derechos de las empresas existentes (v).Esta dinámica viciosa, provocada por la injerencia del estado, provoca efectos indeseados como los oligopolios. Los “mercados” es un término que se usa la mayoría de las veces como sinónimo de “los poderes económicos” constituidos por los grandes oligopolios y los grandes propietarios que los controlan como principales accionistas. A los pequeños productores no se les puede considerar protagonistas de las grandes decisiones económicas. Es decir que la mayoría de las veces las demandas de “los mercados” son las de aquellos oligopolios suficientemente poderosos como para poder evitar la competencia de mercado y marcar directrices a los gobiernos e instituciones económicas transnacionales. No cabe duda de que esto no es exactamente igual a mercado libre, pero es un mal menor derivado de la perturbación que los estados han introducido en la libre concurrencia.  

4. El mercado asigna salarios según la aportación de cada unoSegún la economía neoliberal, que es la más influyente entre “los mercados”, el mercado es un instrumento mucho más sagaz que la política a la hora de asignar precios. Y ello incluye al trabajo, que es una mercancía más, aunque tenga detrás a un cuerpo humano y a un mundo social. Por lo tanto, el salario que cada uno de nosotros recibimos en el mercado obedece a una asignación óptima que no es posible mejorar. De hecho, nuestro salario particular es igual a nuestra productividad marginal, o valor añadido relativo con el que contribuimos a la sociedad. Así, la mayoría de los trabajadores jóvenes en la España de 2015 ganan unos 10 000 euros anuales (unos 700 euros al mes), mientras que un consejero delegado de un banco gana entre 5 y 20 millones de dólares al año (vi). Esto significa que el trabajo de un consejero del Royal Bank of Scotland es unas 1000 veces más útil para la sociedad que el de un joven español. El que tales consejeros arruinaran a dicho banco, que tuvo que ser luego rescatado con dinero público, no contradice la enorme contribución que a pesar de todo hacen esos especialistas al bien general.Dado que la asignación de salarios no debe hacerla la política sino el mercado y que esta asignación es óptima, cada uno de nosotros ganamos lo que nos merecemos. Como decía Herman Cain en 2011 en el debate de los candidatos republicanos a la presidencia: “No eches la culpa a los bancos. No eches la culpa a Wall Street. Si no tienes trabajo y no eres rico, échate la culpa a ti mismo”, frase que suscitó aplausos entusiasmados de los miles de asistentes al meeting (vii). Si el estado puede hacer algo por la gente perdedora es estimularlos a espabilar. Como explica muy bien Clara Valverde (2013), estas evidencias han sido recogidas también por el gobierno español, a juzgar por el comentario del presidente Rajoy el 11 de julio del 2012 en el Congreso, según el cual los parados necesitan que les recorten las prestaciones de desempleo para “estimularlos” a buscar trabajo, se entiende que para sacarlos de su conformismo y su molicie. Ese comentario fue recibido según Valverde con aplausos unánimes en las filas del Partido Popular, y la ciencia económica debe felicitarse por ello.La creciente desigualdad que produce el sistema capitalista es una legítima consecuencia de la asignación óptima de salarios que produce el mercado. La riqueza de unos cuantos deriva de una aportación al bien común muy superior a la que hacemos el resto y, por tanto, esa riqueza creciente de unos pocos nos beneficia a todos. Los menores impuestos que pagan los ricos y sus mayores salarios fomentan el espíritu emprendedor y hacen que el pastel sea más grande.¿Ha beneficiado a la mayoría esta dinámica de los últimos 30 años? Bauman (viii) alega que desde 1980 los índices de crecimiento y productividad han sido un tercio más bajos en Gran Bretaña de lo que lo fueron en los años posteriores a la II guerra Mundial, la inseguridad laboral es ahora mayor, la destrucción ecológica ha sido muy grande, las tres recesiones posteriores a 1980 han sido más profundas y largas que las de las décadas previas, y alega también que las políticas neoliberales han culminado en la reciente crisis. Sin embargo, si el mercado dicta esta trayectoria, es que no hay otra mejor pues, por definición, está asignando de forma óptima los recursos y los salarios. ¿Quién sabe si sin esa desigualdad las cosas no habrían sido aún peores? A fin de cuentas, en media, la economía creció, como muestra el crecimiento del PIB, aunque lo hiciera de forma mucho menos perceptible para la mayoría. Innumerables nuevos inmuebles y aeropuertos están ahora disponibles para la posteridad, y grandes áreas de bosques que antes eran improductivos en Brasil, Malasia e Indonesia son ahora útiles produciendo biocombustibles, ganado, grano y minerales.
5. El poder económico de las corporaciones es la legítima consecuencia de la libertadEsta dinámica provoca también una concentración del capital y una creciente monopolización de los mercados por grandes empresas. Hay quien dice que, a largo plazo, esto puede acabar con la democracia, pues algunas empresas tienen beneficios anuales comparables con los ingresos de algunos estados y son ya capaces de comprar sus decisiones. Por ejemplo, los beneficios de Exxon Mobile fueron en 2012 iguales a los presupuestos de Eslovaquia, el 48º estado mundial en orden de tamaño de ingresos (ix). Hay que decir con Hayek que un mercado auténticamente libre nunca hubiera generado estos monopolios y que la culpa de los mismos la tiene el estado. Sin embargo, como han observado sagazmente neoliberales posteriores, esta monopolización es la legítima recompensa del éxito en la competencia de mercado, y quién mejor que el mercado para decidir si, en presencia de un estado intervencionista, un mercado oligopólico es mejor para el progreso que un mercado completamente libre, o para dilucidar si la democracia es lo más adecuado  para el crecimiento y el progreso o debe dejar paso a fórmulas tecnocráticas más eficaces? La competencia a fin de cuentas tiene algo de selección darwinista, y no hay consenso entre los economistas más influyentes (los neoliberales) sobre qué es más importante, si el libre mercado o las legítimas recompensas para los triunfadores del mercado.La libertad individual conduce necesariamente a la libertad económica, y la libertad económica conduce, a través de la óptima asignación que hace el mercado, a mayores recompensas para los que más aportan. Estas mayores recompensas se traducen en un aumento del tamaño y el poder de las grandes corporaciones, que son los vencedores del juego de la libre competencia.
6. El estado no tiene derecho a intervenir en la libertad natural de los hombresLa tesis de que la desigualdad económica es injusta es una tesis falsa y peligrosa pues se opone a la libertad. La mente preclara de von Hayek supo ver que esta perturbación de la libertad natural es sólo un “camino de servidumbre” que lleva al totalitarismo y que la idea de «justicia social» esconde solamente los intereses corporativos de la clase media y baja. La racionalidad económica exige desreglamentar, privatizar, disminuir los programas contra el desempleo, eliminar las subvenciones a la vivienda y el control de los alquileres, reducir los gastos de la seguridad social y limitar el poder sindical (x). Cuando algo va mal en la economía, el culpable es casi siempre el estado; mientras que si todo va bien, el responsable es casi siempre el mercado libre. Sin esta regla sencilla, el mundo parece más complejo de lo que en realidad es y tiende a confundir a los no expertos. Por ejemplo, cuando se produce una crisis económica, el responsable es la Autoridad Monetaria o los bancos centrales. Como es sabido el banco central es una especie de padre que presta dinero a su hijo (el banco privado o el inversionista) para que vaya a la universidad a estudiar (para que invierta en actividades productivas) (xi). A veces el hijo coge el dinero y se lo gasta en drogas, y meses después la policía le entrega el hijo a su padre drogado, sin blanca y acusado de haber robado para seguir drogándose. La justicia acude a un juez llamado  Friedrich Hayek para que formule la acusación y el veredict o de éste es inmediato: la culpa es del padre (el banco central) por haberle prestado dinero fácil al hijo (el inversor privado). Si no lo hubiera hecho, el hijo no se habría drogado. Algunos podrán decir que el responsable directo es en realidad el hijo, y que el padre sólo tiene una responsabilidad indirecta por no haber vigilado bien a su hijo. Pero si usted ha llegado a esta conclusión está cometiendo un “error de racionalidad” que debería corregir leyendo con mayor atención el “método axiomático” de Friedrich Hayek. Otras intervenciones públicas son igual de contraproducentes. Tratar de disminuir la miseria y satisfacer las necesidades básicas de los perdedores del juego del mercado  es tan antinatural y pernicioso como dar ventajas a las especies inferiores para que puedan competir con las superiores. O tan suicida como permitir que todo el que quiera pueda subirse a nuestro bote salvavidas hasta hundirnos a todos. Spencer fue uno de los primeros en intuir la importancia de la libre competencia para crear una selección racional: “(Las) Familias y razas entre las cuales esa, incrementalmente difícil, tarea de ganarse la vida no estimula a incrementar la producción están en el camino a la extinción. Esta verdad la hemos visto recientemente ejemplarizada en Irlanda (...) aquellos que permanecen para continuar la raza deben ser aquellos en los cuales el sentido de auto preservación es más grande (y ellos) deben ser los “selectos” de su generación” (Principles of Biology). Cuando los campesinos irlandeses perdieron la cosecha de patatas dos veces en cuatro años entre 1845 y 1849, dos millones de ellos murieron de hambre debido a su falta de previsión, muchos de ellos en los puertos, tratando de coger un barco para EEUU que no consiguieron pagar. Algunos criticaron a los propietarios liberales ingleses porque no suministraron trigo a los irlandeses, cuando sus trigales gozaban de buena salud, o al estado inglés por no intervenir.  Pero intervenir hubiese sido una injerencia en la libertad de los miembros más prósperos, previsores y exitosos de la sociedad, y un premio inmerecido para los sujetos más ineficientes, menos previsores y de menor valía. La intervención podría parecer altruista, pero sería un altruismo mal entendido, pues redundaría en un mal general: el estancamiento y la falta de progreso típicos de las sociedades comunitaristas. Por los mismos motivos, Hayek se opuso a toda ayuda alimentaria a los países de África en épocas de hambruna y grandes sequías: “Me opongo absolutamente. No debemos asumir tareas que no nos corresponden. Debe operar la regulación natural” (xii). Foto. Monumento a las víctimas de la hambruna irlandesaHay que evitar en todo momento introducir irracionalidades económicas en las relaciones de mercado. Ayudar a satisfacer las supuestas “necesidades” humanas es una de estas irracionalidades puesto que, como ha demostrado Friedman (xiii), los individuos no tienen necesidades sino portafolios de preferencias, y un individuo con pocas opciones es uno que ha tomado la decisión de acotar dicho número, o no ha tenido la iniciativa suficiente como para diversificar su cartera de opciones vitales. Por tanto nadie es culpable sino él mismo de morir de hambre, al no poder adquirir suficientes propiedades como para alimentar al cuerpo del que es propietario. Parece mentira que la gente se siga liando tanto con falsos problemas como el de las necesidades biológicas, el desarrollo vital, o el lacrimoso derecho a la vida, después de las aclaraciones de Hayek y Friedman.
7. La democracia tiene siempre tentaciones totalitariasLas masas son insoportablemente intervencionistas y hay que disciplinarlas y cambiarlas antes de que impongan numéricamente su irracionalidad sobre la racionalidad de las minorías. Como vio preclaramente Hayek, «hay una gran parte de verdad en la fórmula según la cual el fascismo y el nacional-socialismo serían una especie de socialismo de la clase media» (xiv). La clase media es una amenaza potencial, como lo es la clase trabajadora con sus inclinaciones socialistas. Y también son de temer los pobres, cuyas reacciones son imprevisibles, por lo que una ley de pobres con un ingreso mínimo para ellos podría ser necesaria en algunos casos «aunque sólo sea en interés de los que pretenden permanecer protegidos de las reacciones de desesperación de los necesitados.» Las clases medias y bajas disponen sin embargo, en algunos países, de un arma temible que es la democracia, con la que amenazan imponer su populismo contrario a la libertad bien entendida. Los expertos que conocen la importancia del mercado (como Hayek y Friedman), en alianza con los empresarios triunfadores interesados en el desarrollo de los mercados (como la Fundación Rockefeller, que promovió los trabajos de Hayek por el bien de la libertad) deben instruir a los estados y a las élites políticas para que resistan los intentos demagógicos de las masas de imponer preferencias irracionales, que podrían destruir el mayor logro de la humanidad. La economía es demasiado compleja para dejarla a merced de los valores mayoritarios, y debe ser dejada en manos de los expertos. Los “Chicago Boys” que asesoraron a Pinochet son un ejemplo de tales expertos, pero también lo son los profesionales de Goldman Sachs que asesoran o forman parte hoy de los principales gobiernos occidentales.El mercado y “los mercados” (los oligopolios) son agentes más eficaces que el estado o la política a la hora de decidir qué actividades sociales son necesarias y cuales innecesarias. El estado sólo introduce distorsiones en la eficiencia de la elección; y los ciudadanos son gente demasiado estúpida para entender que sólo lo que dictan los mercados es lo que una sociedad está dispuesta a realizar y capacitada para realizar. De ahí que lo óptimo es que dejen a los expertos hacer su trabajo de gestión de la política económica y de la política social. Los expertos son las élites económicas (dirigentes de grandes empresas) junto con sus profesionales a sueldo, y las élites de políticos profesionales junto con los asesores económicos a su servicio. Estos especialistas se pasan la vida moviéndose entre la actividad política profesional, la administración pública, los negocios privados, los contactos con los creadores de riqueza y las redes personales de intercambio de iniciativas. Ello requiere a veces pluriempleo, indemnizaciones, y pensiones especiales, pues su trabajo es más complejo y trascendente que el de otras profesiones. No es gratuito que repitan con frecuencia la palabra “complicado”: “la situación económica es complicada”, “es complicado alcanzar el límite del déficit”, “la decisión es complicada pero necesaria” (Valverde 2014). Ello obedece a una realidad objetiva. El ciudadano corriente debería dejar tales decisiones complejas a los que realmente saben. Y lo fundamental es que tales decisiones económicas importantes se lleven a cabo, más que los métodos utilizados para hacerlo, que son un tanto secundarios.
8. Los triunfadores deben ser honrados por las multitudes de fracasadosLa desregulación de los movimientos globales de capital ha sido necesaria para que los propietarios más exitosos y prósperos puedan moverse libremente y crear nueva riqueza, mientras que los no propietarios carecen de esa movilidad, lo cual les coloca en una capacidad de negociación casi nula frente a los primeros. Sin embargo, esta falta de movilidad del no propietario deriva de un fracaso previo: el de no haber sido capaz de volverse propietario. Es natural que en tal situación se empobrezcan relativamente frente a los propietarios, pero el mercado no puede ni debe entrar en ello. Hacerlo sería entrar en un sentimentalismo contrario al bien común. La desregulación de los capitales ha posibilitado también que los ricos puedan dejar de pagar impuestos, al contrario que los trabajadores, pero ello les facilita la acumulación de excedentes que son necesarios para la creación de riqueza.Es humillante saber que uno es un fracasado, puesto que no es un propietario acaudalado, pero este sentimiento es merecido y bueno para el bien común. Uno debería sentir vergüenza de ser un vulgar fontanero, obrero del campo, mecánico, o incluso un simple ingeniero o científico, en lugar de un empresario acaudalado. Es cierto que aquellos sostienen el funcionamiento de la sociedad, pero lo hacen de un modo mecánico y porque no tienen elección, como las hormigas de un hormiguero, mientras que los empresarios triunfadores lo hacen activa y creativamente, arriesgándose y ejerciendo su libertad; y su mayor talento, diligencia y persistencia redunda en mayores beneficios para todos y en una justa recompensa para ellos. Los puestos de trabajo, la eficiencia y el progreso social se los debemos a ellos, y por ello, debemos agradecerles que se enriquezcan.Entre sus legítimas recompensas está la de poderse aislar de los perdedores. Las familias acomodadas han empezado a invertir una parte creciente de sus ingresos en los gastos que les supone vivir apartados geográficamente y también socialmente de la gente corriente y de los pobres (Bauman 2013, p. 20). Crecientemente, los ricos viven en comunidades amuralladas, envían a sus hijos a escuelas caras, pagan a una asistencia médica privada de primera, y su residencia es circunstancial dado que su patria es su patrimonio; mientras que el resto vive en un mundo inseguro, muy marcado por el lugar de residencia y tiene, en el mejor de los casos, acceso a una educación mediocre y a una asistencia sanitaria dosificada. Sería ingenuo negar este contraste, pero es el precio que debemos pagar en aras del progreso. Si la endogamia dentro de las clases altas condujera en el largo plazo a una especie diferente, habría que alegrarse, pues ello sería consecuencia de la selección natural de los mejores.
9. La cooperación, la generosidad y lo comunitario son zarandajasLa cooperación, la reciprocidad, la confianza mutua, el reconocimiento y la generosidad son mecanismos necesarios para que las mujeres cuiden gratis de sus hijos y familiares dependientes, pero es antieconómico que salgan de la propia familia, pues sólo conducen a sociedades ineficientes, como Cuba o las antiguas sociedades recolectoras. La competencia y el enriquecimiento fomentados por la codicia son mecanismos más eficaces para hacer crecer el pastel de la producción y el consumo, aunque éste sea desigual.Decía el académico Noam Chomsky en una entrevista (xv): “La búsqueda del beneficio es una enfermedad de nuestras sociedades, respaldada por estructuras específicas. En una sociedad decente, ética, la preocupación por los beneficios sería marginal. Tomemos mi departamento universitario [en el Instituto de Tecnología de Massachusetts]: algunos científicos trabajan duro para ganar mucho dinero, pero se les considera un poco como marginales, gente perturbada, casos casi patológicos. El espíritu de la comunidad académica es más bien el de tratar de hacer descubrimientos, tanto por interés intelectual como por el bien de todos”. Para el neoliberalismo esta actitud es ridícula y está fuera del mundo, pues como decía Milton Friedman: “hacer beneficios es la esencia misma de la democracia”. El que dentro de grupos sociales otrora prestigiosos como el de los científicos y académicos haya individuos que pretendan guiarse por el altruismo y el bien común puede ser interpretado como un patético consuelo de perdedores que, pese a poseer cierta inteligencia abstracta, no han podido llegar a millonarios.Para Chomsky (2007), como para otros izquierdistas, las grandes empresas son “instituciones tiránicas, casi instituciones totalitarias. No tienen que rendir cuentas al público, ni a la sociedad; actúan como depredadores en las que las otras compañías son las presas”. Y para defenderse, las personas tendrían supuestamente que recurrir al Estado. Aunque esto no sería un escudo muy eficaz, ya que generalmente los estados están íntimamente relacionados con las grandes empresas. Los izquierdistas ven una diferencia significativa entre estados y empresas: mientras que, por ejemplo, General Electric no tiene ninguna cuenta que rendir a la sociedad, el Estado tiene ocasionalmente que explicarse con la población. Por ello, ven en el estado un mal menor inevitable hasta que la democracia se amplíe hasta el punto de que la gente controle los medios de producción y de cambio, y participe en la operación y administración del marco en el que viven. A partir de ese momento, dicen, el estado podrá ser reemplazado por asociaciones voluntarias situadas en el lugar de trabajo y en los barrios.Es casi superfluo decir que para la ciencia económica relevante, la neoliberal, todo este planteamiento es un sinsentido. Para empezar, las grandes empresas son la cristalización final de lo que la sociedad ha valorado y buscado con mayor ahínco: la producción a gran escala, el sometimiento de la naturaleza salvaje a la voluntad humana mediante la técnica, y la realización del consumo de masas. Esos objetivos han sido realizados con la máxima eficiencia a través de la iniciativa privada, y la monopolización de los mercados por estos triunfadores que son las grandes empresas y sus propietarios son la justa recompensa de esa iniciativa exitosa. El estado es necesario para proteger esa iniciativa privada, percibe con agrado la concentración de las empresas en unos pocos oligopolios, e incluso fomenta los beneficios de estos oligopolios porque ello facilita la recolección de rentas abundantes, seguras y predecibles. Pero su papel debe ser únicamente garantizar el marco legal favorable al capitalismo y al orden social. El estado mínimo es el estado ideal, pues permite una máxima autonomía a las empresas. No importa que las empresas sean oligopólicas y puedan absorber a otras más pequeñas, influir sobre los precios, o presionar a la baja los salarios, ya dijimos que ello es una recompensa legítima que la sociedad ha querido darles; y si los salarios bajan es porque lo que los trabajadores dan a la sociedad no está a la altura de lo que cobran. Las grandes inversiones económicas del estado suponen una perturbación nociva de los equilibrios de mercado y son contraproducentes, aunque hayan conducido en la práctica a tecnologías nuevas como el ferrocarril, el tráfico rodado, Internet, o las redes de satélite. El descubrimiento de tales innovaciones tecnológicas debería haberse dejado a las empresas. Así que el deseo de algunos izquierdistas de que desaparezca el estado es correcto pero la gestión de los asuntos sociales deberá quedar entonces en manos de los mejores, esto es de los triunfadores y sus empresas, no como ellos pretenden, en manos de una peligrosa muchedumbre de perdedores resentidos de su propia inferioridad.En cuanto al anarquismo comunista y anarco-sindicalista es una tontería sin fundamento pues en toda supuesta acción solidaria subyace siempre una desconfianza básica hacia las otras personas, que deberíamos entrenarnos en detectar, aunque no la percibamos de forma inmediata. El único anarquismo racional es por tanto el anarco-capitalismo, el único acorde con la naturaleza humana, que es esencialmente egoísta y competitiva.Y no hablemos ya de la delirante opinión de Proudhon, según la cual “la propiedad es un robo”. Todo lo contrario, la democracia es el sistema más extendido actualmente porque existe una mayoría poco productiva que tiene la capacidad y el deseo de robar e imponer sus regulaciones a la minoría más productiva. Cierto que el hijo de Rockefeller hereda una propiedad de 1 billón de dólares, mientras que el hijo de un paria no hereda nada; pero ello deriva del ejercicio de la libertad por parte de sus padre, uno de los cuales fue mucho más productivo que el otro (xvi). El neoliberalismo aboga por dar la mínima libertad al estado y la máxima libertad a los agentes que intervienen en la actividad económica. Podría alegarse que el hijo de Rockefeller tiene mucha libertad mientras que el hijo de un paria no tiene casi ninguna, y que ello requiere la imposición estatal de una “igualdad de oportunidades”. Sin embargo, la igualdad de oportunidades violaría los derechos de los individuos. Como sagazmente advierte Nozick: “Hay dos caminos para intentar proporcionar esta igualdad: empeorar directamente la situación de los más favorecidos por la oportunidad o mejorar la situación de los menos favorecidos. La última necesita del uso de recursos y así presupone también empeorar la situación de algunos: aquellos a quienes se quitan pertenencias para mejorar la situación de otros. Pero las pertenencias sobre las cuales estas personas tienen derechos no se pueden tomar, aun cuando sea para proporcionar igualdad de oportunidades para otros. A falta de varitas mágicas, el medio que queda hacia la igualdad de oportunidades es convencer a las personas para que cada una decida destinar algunas de sus pertenencias para lograrlo” (xvii). Vemos pues que la racionalidad nos impide poder resolver este problema, y sólo nos queda como posibilidad la iniciativa de aquellos individuos que decidan invertir parte de sus propiedades en caridad, cualesquiera que fueren sus motivos. Esta desigualdad de partida puede provocar que los presidentes de los fondos de capital riesgo procedan principalmente de familias de millonarios y, quizás en menor medida, de habitantes de favelas y barrios parias. Sin embargo, incluso si así fuera, tal desigualdad enriquece las posibilidades de negociación que tiene el mercado y redunda finalmente en un beneficio para todos, mayor que el que tendríamos si el estado hubiera intervenido para alterar la libertad de los individuos y la fructífera diversidad del mercado. Los parias y “favelados” deberían agradecer la prosperidad general que surge de la desigualdad, pues crea oportunidades hasta para ellos. Por ejemplo, les permite recoger comida con la que alimentarse de los abundantes contenedores de basura de los barrios ricos. El excelente rendimiento de la Universidad de Harvard ilustra muy bien los beneficios que se derivan de una concepción un poco más amplia de la “igualdad de oportunidades”. Debido al elevado precio de la matriculación, el ingreso promedio de los padres de los estudiantes de Harvard es aproximadamente de 450.000 dólares, que corresponde a la renta media del 2 por ciento superior de la jerarquía de la renta de Estados Unidos (xviii). Esto no es totalmente compatible con una idea igualitarista-colectivista de la selección, pero la sociedad liberal ofrece créditos a los estudiantes pobres para que todos puedan acceder si lo quieren con la suficiente intensidad. Estos altos precios de matrícula decididos por los propietarios de la universidad producen un bien que no tendríamos bajo un sistema igualitarista ajeno a la libertad de empresa: alimentan  una independencia, una prosperidad y una energía que hacen de esas universidades privadas americanas la envidia del mundo. La producción científica de esas universidades es de alta calidad y, además, procede casi en exclusiva de individuos que han aprendido de sus familias (los anteriores triunfadores) la importancia de la propiedad, de la libertad y de la no homogeneidad. Ello garantiza una producción del máximo nivel científico y a la vez un tipo de ciencia que no pone en duda los principios del liberalismo, garantizando así el progreso y el bien general. Los trabajos en ciencia económica surgidos de Harvard así lo atestiguan. Harvard es un ejemplo exitoso del modo como todas las instituciones sociales deberían funcionar si se siguieran las indicaciones de la ciencia neoliberal.  
10. El propio carácter debe ser moldeado de acuerdo con los valores empresarialesOtra de las grandes funciones que el neoliberalismo reserva para el estado es la de fomentar, mediante técnicas de gobernación, de educación y de información, sujetos racionales. Esto es, hombres aptos para dejarse gobernar por su propio interés (Laval, 2012) no sólo en el terreno económico sino en cualquier actividad social. Todo hombre nace con al menos una propiedad, que es él mismo, y por tanto todos debemos considerarnos propietarios y empresarios de nosotros mismos. Si sólo fuéramos sujetos con preferencias, seríamos algo así como hipopótamos que nos relacionaríamos como meros mamíferos. Pero afortunadamente, dentro de cada individuo hay, además de un sujeto de preferencias, un sujeto calculador, que establece los costes y beneficios de los caprichos, los deseos y las necesidades de relación del sujeto de las preferencias. Ese sujeto calculador es la esencia de la forma humana de ser. Las relaciones no salen gratis, esto lo sabe muy bien el sujeto calculador, y cuando alguien conoce a otra persona, si es un ser humano sano y racional, percibe de inmediato qué beneficio le puede sacar al otro, aunque a veces lo haga de forma no consciente.  El cálculo económico racional permea a los individuos verdaderamente humanos y, en consecuencia, permea también a sus agregados que son las instituciones sociales. Las sociedades que no han desarrollado el individualismo, el cálculo económico y el interés se han ido extinguiendo tras entrar en contacto con las sociedades que se guían por tales valores, que son las verdaderamente humanas. Una vez las sociedades (los agregados de individuos) han incorporado tales rasgos valiosos, pueden y deben alcanzar formas óptimas de funcionamiento tal como la alcanzan los mercados. El impulso benefactor hacia los demás no puede impedirse, pues surge espontáneamente del hombre real, pero deberíamos acostumbrarnos a darle cauce sólo si tiene además algún sentido económico, ofreciendo por ejemplo nuevas oportunidades de negocio. En este sentido, personas como Dale Carnegie (xix) (el famoso millonario americano) fueron adelantados a su tiempo cuando propusieron técnicas concretas para ganar amigos e influir sobre las personas, que a la vez aumentan las posibilidades personales de éxito empresarial y de generación de ingresos. La libertad general incluye la libertad y el derecho de las empresas de contratar sólo a aquellos trabajadores cuyos valores sean compatibles con los de la propia empresa. Esta selección la hacían tradicionalmente las empresas mediante entrevistas organizadas por su departamento de selección de personal, pero actualmente se hace un seguimiento mucho más preciso del candidato rastreando sus opiniones en redes sociales como Facebook y Twitter. Lo racional, por tanto, es que los individuos vayan moldeando su propio carácter para hacerlos coincidir con los valores de las empresas. Estos valores son los mismos que tratan de fomentar los programas de coaching tanto en ejecutivos como en trabajadores en general: un buen trabajador, esté en paro o en activo, no debe sentir nunca depresión o ansiedad, pues ello es sinónimo de fracaso; por el contrario, debe anteponer pensamientos positivos en cualquier situación. Si uno tiende a ver situaciones cotidianas como el paro o la situación económica como deprimentes, debe interrumpir inmediatamente esos pensamientos inútiles diciéndose “stop” o pellizcándose, y luego argumentar contra los pensamientos inútiles: “¿me sirve de algo lo que pienso?”, “¿es realista?”. Finalmente, el pensamiento de que es una desgracia el que le hayan echado a uno de la empresa por un ERE debe ser sustituido por otros como: “cuando se cierra una puerta se abre una ventana”, “mi futuro está en mis manos” y “toda crisis es una oportunidad” (xx). La mentalidad valorada por las empresas es la del trabajador que está abierto a cualquier cambio que el mercado pueda ofrecerle, que agradece incluso las crisis personales, y que ante cualquier pensamiento negativo, como un resentimiento hacia su jefe o un odio hacia esos bancos que le han destrozado los sueños, responde: “¿Qué no puedo querer a mi jefe ni a los bancos? ¡qué narices! ¡Claro que sí!”. Para estar adaptado al mercado de trabajo y poder triunfar en la libre competencia con otros trabajadores hay que moldear el carácter en tales direcciones. Un individuo que no cultive estos valores empresariales carece de futuro.
11. La inutilidad de lo público frente a la eficiencia empresarialEn línea con los valores empresariales, pretendidos bienes sociales heredados del pasado pero que no ofrecen ningún beneficio cuantificable para el individuo deberían verse con sospecha y evitarse en lo posible. Por ejemplo, ciertas disciplinas educativas humanistas como el latín o la filosofía suponen un coste económico que hay que pagar con los impuestos de todos los individuos sin ningún beneficio económico tangible para nadie; los intercambios solidarios suponen una especie de economía sumergida que compite deslealmente con la actividad económica empresarial; los departamentos de cultura de los estados derrochan dinero que el ciudadano podría utilizar en su propio beneficio; la generosidad para con un indigente es una ayuda contraproducente pues desanima a éste a acudir al mercado de trabajo para resolver sus problemas, produciendo indirectamente un perjuicio general. Y hay infinidad de ejemplos más. Fig. Una inversión de rentabilidad más que dudosa según el neoliberalismo
Los métodos empresariales deberían implantarse en todas las instituciones sociales para evitar tales excesos. En esta línea, vemos con agrado que la ciencia pública y el CSIC están dejando de utilizar estímulos socialistas como la inversión pública en I+D y empiezan a usar estímulos empresariales como la competición en pos de “la excelencia”. Este hermoso concepto crea una saludable tensión interna entre los profesionales, análoga a la que tenían los exitosos calvinistas fundadores del capitalismo: “¿estaré entre los excelentes (o elegidos) o seré un chiquilicuatre (un puto condenado)?” Y esa duda permanente permite ahorrar millones en inversión pública, racionalizando la producción.La utilidad permite por otra parte reinsertar productivamente actividades que son ilegales, como el tráfico de drogas y la trata de blancas. Si los beneficios de estas actividades se reinvierten en otras iniciativas productivas, tienen al menos el atenuante de ser útiles económicamente y como tales, es natural y racional recogerlas en el índice de generación de riqueza, o PIB, del país. La sociedad es un conjunto de instituciones heredadas que guardan la sabiduría del pasado pero que no están completamente racionalizadas. Algunas instituciones heredadas son el producto beneficioso de millones de contribuciones individuales, un ejemplo es la herencia familiar del patrimonio, que es mejor no tocarla. Sin embargo, hay otras instituciones culturales también heredadas como la solidaridad social y la búsqueda del igualitarismo que deben considerarse “atavismos”, pues se basan “en los instintos”, que como todo el mundo sabe son propios de nuestra naturaleza inferior. Todos salvo uno, el egoísmo, que es propio de la naturaleza humana más elevada. Puede parecer un poco complicado, pero cuando uno se acostumbra a razonar guiado por Hayek y Friedman todo esto se vuelve evidente por sí mismo.
12. No hay alternativa a la globalización neoliberalEl mundo, al igual que sus sociedades, debe ser gobernado como una enorme empresa. Para ello, se puede controlar hasta cierto punto el libre paso de las personas por las fronteras porque las personas pueden ser peligrosas; pero hay que dejar libertad completa a las mercancías y a los capitales, que no tienen ningún peligro como todo el mundo sabe. Los aparatos estatales no deberían interferir en estos flujos, y es improbable que lo hagan pues el endeudamiento generalizado a que han sido llevados casi todos ellos les hace enormemente dependientes de los préstamos y las inversiones de los grandes capitalistas y bancos y de los organismos internacionales que regulan esos flujos (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Central Europeo, Organización Mundial del Comercio). El papel de los estados debe ser únicamente el de atraer a los inversores internacionales ofreciéndoles mejores condiciones para su actividad y mayores posibilidades de beneficio. De este modo, todo el mundo que lo merezca acabará beneficiándose.No hay alternativa a esta integración económica, que es apoyada por los líderes económicos mundiales del Foro Económico Mundial (o foro de Davos), y por los grandes inversores, los bancos y los fondos de pensiones. Es cierto que el 57% de la población mundial vive con menos de 6 dólares al día, y de que más de mil millones viven con menos de un dólar. Pero sin la expansión libre del capital y el comercio probablemente esa gente no habría tenido la posibilidad de estar siquiera viva, aunque sea reciclando basura, hurgando en las montañas de chatarra electrónica que exporta occidente, y trabajando en minas de minerales para la exportación. Gracias a que el capital busca el máximo retorno, permite que el máximo posible de personas, necesarias para su gran actividad empresarial, puedan vivir.Es cierto también que hay un foro alternativo llamado Foro social mundial, o foro de Porto Alegre, que busca una integración diferente entre pueblos, pero se basa en expectativas idealistas de grupos sin poder social, y no en mecanismos eficaces de mercado. Tales iniciativas no merecen la denominación de globalización, pues están destinadas a desaparecer junto con las demás irracionalidades del pasado. Más aún, tales movimientos alternativos, como cualquier obstáculo que se oponga a la movilidad global de los capitales y de las grandes empresas, deben ser barridos en aras de la racionalidad económica. Los altermundistas no lo entienden porque sufren “un error de racionalidad”, como diría Friedrich Hayek (xxi). Falta de racionalidad que les lleva a proponer medidas tan ridículamente anti-sistema como las siguientes (http://tarcoteca.blogspot.co.uk/2015/01/soberania-economica-dejar-de-usar.html?m=1 ):- “No usar bancos,  usar servicios alternativos, dinero en efectivo, cuentas a 0, servicios de pago electrónico, divisas sociales- No usar divisas estatales, usar moneda social, criptodivisas, dinero natural como el oro- No usar financiación bancaria, usar micromecenazgo/ crowfounding/ suscripciones/ donativos- No usar servicios corporativos, usar servicios públicos, socializados o alternativos- No consumir bienes corporativos, consumir servicios y productos sociales- No organizarse en sus asociaciones capitalistas, organizarse en asociaciones independientes- No trabajar en sus empresas, participar en cooperativas- No participar en sus partidos políticos, usar las organizaciones locales y de base como sindicatos, juntas vecinales y concejos horizontales”.¿Quién podría creer que los individuos, que son esencialmente egoístas y maximizadores de sus intereses, podrían optar colectivamente alguna vez por esta clase de iniciativas contrarias a la racionalidad individual? ¿hay acaso acontecimientos históricos que nos digan que esto pueda llegar a pasar?
El altermundismo podría ocasionar grandes perjuicios al progreso  del mundo libre y su economía, que es la culminación de la Historia, si no fuera porque todos los pueblos de la tierra se están convenciendo, gracias a Hayek, Friedman y a la política exterior de EEUU, de que la racionalidad económica y el neoliberalismo es lo que les conviene a todos y el único futuro posible. Una ciencia positiva es por definición un conjunto de conocimientos que puede ser aceptado por cualquier ser humano razonable independientemente de su nacionalidad o de su clase social. ¿Acaso la economía neoliberal no podría ser aceptada con el mismo entusiasmo por el hijo de Rockefeller como por el habitante de una favela? Sin duda las naciones continuarán financiando a EEUU para que siga liderando la implementación de un sistema completamente racional a escala global. Y las masas seguirán apoyando a sus élites, los políticos profesionales y los poderes económicos, por ser quienes mejor han entendido la importancia de la libertad y quienes mejor la aplican prácticamente en la vida real.
13. El supuesto problema del cambio climático y del medio ambienteLos mismos Think Tanks que promovieron la difusión de las ideas de Hayek y Friedman están ahora imponiendo un poco de racionalidad en la cuestión climática. No podemos ahogar una economía que funciona y da beneficios en aras de suposiciones inciertas. El día que el cambio climático haga bajar los beneficios de ciertas explotaciones agrícolas los agentes económicos invertirán en otra cosa. Es el mismo criterio que se debe aplicar a las pesquerías o a la explotación de los bosques. En su momento, el mercado sabrá decirnos por qué otros activos habrá que sustituir los cereales poco adaptados, las pesquerías poco resistentes y los antiguos bosques. El intervencionismo fundado en especulaciones biológicas o geofísicas será siempre más ineficiente que las señales enviadas por los precios en favor de la sustitución de algunos recursos difícilmente explotables por otros. Por tanto, los recursos nunca han sido un problema y nunca lo serán.La economía es una ciencia que se aplica a cualquier relación entre individuos, por tanto el mercado funcionaría igual de bien en una situación donde el capital natural haya sido sustituido por capital artificial (maquinaria y equipos), una nave espacial por ejemplo. Sorprende que la NASA no se haya enterado aún de la conversión de la economía en una ciencia positiva, gracias al neoliberalismo, y los astronautas de la Estación Espacial Internacional sigan siendo físicos, ingenieros y biólogos. Para que esa empresa satélite funcione óptimamente debería estar constituida por inversores, economistas, consejeros de Goldman Sachs y asalariados con plena flexibilidad laboral. El libre mercado debería ser suficiente para el suministro de oxígeno, agua y comida dentro de la estación, sin planificaciones colectivistas, para lo cual es fundamental estimular el egoísmo individual de cada astronauta.La desaparición de los ecosistemas en la Tierra nunca será un problema pues el mercado es la herramienta óptima para la satisfacción de las demandas humanas. Es cierto que van desapareciendo los ecosistemas, pero el mercado y la demanda los van sustituyendo por hábitats artificiales. Puede que los materiales y los combustibles vayan menguando en el futuro pero el mercado los sustituirá por la desmaterialización, primero de los bienes consumidos y después de los propios humanos. Y como el deseo de todo humano es ser inmortal, el mercado atenderá progresivamente esta demanda a medida que su precio suba lo suficiente. A largo plazo, es racional esperar que los humanos, si no todos al menos los propietarios, se extenderán por todo el universo explotando sus posibilidades comerciales. Probablemente, en forma de seres inmortales no materiales, que competirán entre ellos por crear nuevos universos donde poder expandir sus posibilidades de beneficio.Cuando, agobiado por la prosaica realidad, uno se sumerge durante días en la lectura de la obra de Hayek y percibe la pureza de su lógica, si lo hace con la suficiente concentración alcanza uno un estado como de exaltación mental, diría incluso que de embriaguez, que le permite entender muchas cosas. En mi juventud yo era un ingenuo izquierdista y en mi madurez fui un pardillo físico que creía en la importancia de las ciencias experimentales, con sus validaciones y sus leyes de conservación. Ahora la luz de Hayek y Friedman me ha abierto los ojos. Y espero que a todos ustedes también.
Notasi) Carles Foguet en Agenda Pública, 12/04/2013, http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/peor-legado-Margaret-thatcher_6_121147897.html)ii)  José Vergara Estevez (2005), La Concepción de Hayek del estado de derecho y la crítica de Hinkelammert, Polis 10, p. 2-12.iii) Hayek, Friedrich, Camino de servidumbre, Ed. Alianza, Madrid, 1976.iv) Citado en: José Vergara Estevez (2005), p. 8.v) http://www.rankia.com/blog/comstar/565388-neoliberalismo-intervencionismo-mercados-favor-oligopoliosvi) Daniel Schaffer, en: Financial Times 09/06/2014,  Los salarios de la banca en EEUU superan a Europa, http://www.expansion.com/2014/06/09/empresas/banca/1402340035.html .vii) Clara Valverde, No nos lo creemos, Icaria 2013.viii) Bauman Z., 2014, La riqueza d’uns quants beneficia a tothom? Arcàdia, Barcelona.ix) Véase http://www.elblogsalmon.com/empresas/las-25-empresas-del-mundo-con-mas-beneficios-infografia y http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_Presupuesto_p%C3%BAblico y x) Hayek F. (1960), Los fundamentos de la Libertad, Unión Editorial, Madrid.xi) Véase el blog “El diario de Chemazdamundi” del 7 de septiembre de 2010 (https://chemazdamundi.wordpress.com/2010/09/07/falacias-economicas-iii-la-importancia-del-lenguaje-matematico-en-la-formulacion-cientifica-economica-la-paradoja-de-auiles-y-la-tortuga-y-la-escuela-de-austria-contrastada-pseudociencia-en-econ/ )xii) Citado en: José Vergara Estevez (2005), p. 5.
xiii) Friedman M., Teoría de los precios. Alianza editorial, Madrid, 1976.xiv) Hayek, citado por Denis Boneau en http://www.voltairenet.org/article123311.htmlxv) Noam Chomsky, Le lavage de cerveaux en liberté, Le Monde Diplomatique, agosto 2007, http://chomsky.fr/entretiens/20070805.htmlxvi) García-Olivares, A.2014. Liberalismo y Herencia de la Propiedad: La Reproducción de la Desigualdad y Su Solución Democrática, Intersticios-Revista Sociológica de Pensamiento Crítico, Vol. 8 (1), p. 19-26. http://www.intersticios.es/article/view/12150/8598xvii) Nozick, R. (1988), Anarquía, Estado y Utopía, FCE, Mexico, pag. 231.xviii) Piketty, El Capital en el Siglo XXI.xix) Carnegie D. Como ganar amigos e influir sobre las personas (62ª edición). Elipse, 2008.xx) Clara Valverde, No nos lo creemos. Icaria, Barcelona, 2013. Pag. 36-37.xxi) C. Laval, Pensar el Neoliberalismo, en Pensar desde la Izquierda, Errata Naturae 2012
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"Ciutat morta", declive energético y Gran Exclusión

The Oil Crash - 19 January, 2015 - 01:43

Queridos lectores,

El pasado sábado día 17 de Enero de 2015 la cadena catalana de televisión C33 emitió el documental "Ciutat morta", después de muchas años de ninguneo y censura (inclusive una orden judicial de última hora que obligó a dejar fuera de la emisión televisiva 5 minutos del metraje original). Esta película (que puede ser descargada libremente en la red por expreso deseo de sus creadores y promotores) recoge un relato de un suceso muy escabroso que ilumina zonas de nuestra realidad donde nunca es grato mirar. 

El documental da una visión parcial de todo lo que rodea al caso, puesto que nunca oímos la versión más que de una de las partes, y eso sin duda le resta fuerza. Sin embargo, la parte ausente es justamente la que más fácil acceso tiene a los medios de comunicación y la que sin ningún problema podría querellarse contra los promotores de "Ciutat morta" si lo que están diciendo fuera calumnioso; y como tal cosa no sucede y callan, uno colige que debe haber cierta parte de verdad en lo que se denuncia en esa película.

Para los que no conozcan de que va esta historia, haré un resumen rápido de lo que uno puede entender viendo el documental. El 4 de Febrero del 2006 numerosos efectivos de la Guardia Urbana de Barcelona acuden a un edificio ocupado de la calle Sant Pere més Baix de Barcelona donde se está celebrando una multitudinaria fiesta no autorizada con la intención de desbaratarla y disolver a la muchedumbre allí reunida. Algunos asistentes a la fiesta reaccionan con gran agresividad y en el transcurso de los enfrentamientos con la policía, un policía resultada alcanzado en la cabeza, probablemente por una maceta de gran peso lanzada desde los pisos superiores, lo que le produce una fractura de base del cráneo y le deja en estado vegetativo (por lo que sé, el pobre hombre aún está así).

Los agentes de la Guardia Urbana de Barcelona detienen inmediatamente a tres jóvenes a pie de la calle, que como se mostrará ulteriormente en el juicio no podían físicamente ser los autores materiales de la agresión al agente herido. En las dependencias de la Guardia Urbana les propinan tremendas palizas que obligan a trasladarlos al Hospital del Mar para curarlos. En la sala de urgencias del Hospital se encuentran una chica y un chico que habían sufrido un accidente de bicicleta y nunca se habían encontrado en el lugar de los hechos. Una estética personal demasiado antisistema fue suficiente para que los arrestaran e inculpasen de los mismos delitos que a los demás. Después de eso, años de procesamiento judicial, arbitrariedades múltiples, declaraciones amañadas de un par de agentes que con el tiempo acabarían siendo condenados por falsear pruebas y testimonios, y varios años de cárcel para los jóvenes detenidos en el lugar de los hechos y, de manera completamente incomprensible, también para la chica, la cual termina suicidándose durante un permiso carcelario.

"Ciutat morta" es una película incómoda, desagradable emocional y estéticamente; es un relato de terror del más terrorífico: el que es real. Ver la película causa inquietud y desasosiego, plantea demasiadas preguntas incómodas, cuestiona demasiadas verdades incuestionadas. Y es una muestra perfecta de la evolución de nuestra sociedad en su descenso a los infiernos de la Gran Exclusión.

"Ciutat morta" plantea diversas y graves acusaciones. La más obvia es que el Ayuntamiento de Barcelona consintió, si no fomentó, que en la Guardia Urbana hubiese algunos agentes corruptos cuyo modus operandi, basado en el maltrato, la tortura y el falso testimonio, era carente de escrúpulos y directamente delictivo. Seguramente tales agentes eran una minoría del cuerpo, pero una tal minoría hace mucho daño a la imagen de toda la Guardia. Incluso me atrevería a apostar a que el pobre agente que quedó muerto en vida pertenecía a esa mayoría de justos, de honrados, de los que menos merecían lo que le pasó (si es que alguien pudiera merecerse un destino semejante). Ese agente fue carne de cañón de un conflicto artificialmente creado que le destrozó la vida a él, a su familia y las vidas de los jóvenes torturados y encarcelados espuriamente en su nombre. Puesto que otra acusación que formula "Ciutat morta" es que la situación de aquel teatro de Sant Pere més Baix donde se origina este drama fue consentida, cuando no deliberadamente fomentada, por el Ayuntamiento de Barcelona. El edificio ocupado resultaba ser de titularidad del Ayuntamiento, y según nos explican algunos testimonios las fiestas en él fueron durante meses muy frecuentes y muy ruidosas, en suma muy molestas para los vecinos. ¿Por qué durante tanto tiempo el Ayuntamiento no intervino, máxime cuando el edificio era suyo? Pues, según nos dicen, porque esa situación le resultaba muy conveniente, ya que el Ayuntamiento estaba adquiriendo y expropiando viviendas en el barrio, dentro de un plan para revitalizarlo, y los molestos vecinos del teatro okupa hacía que los propietarios de otros inmuebles fuesen más proclives a marcharse. De acuerdo con la planificación urbanística de entonces (no olvidemos que 2006 es el apogeo de la burbuja urbanística en España), el barrio pasaría a ser ocupado por una emergente clase de profesionales cualificados, lo que técnicamente se conoce como "gentrificación" del barrio (vamos, que pasaría a ser un barrio de pijos). 

Lo grave de las acusaciones formuladas es que resultan perfectamente creíbles, dada la enorme corrupción urbanística que ha sufrido España. No resulta difícil imaginar que el diseño del nuevo barrio sería decidida en una comida de gente respetable en un restaurante de ésos en los que el menú cuesta la mitad del salario mensual de alguno de los jovenzuelos que luego sirvieron de chivo expiatorio. Seguramente los comensales se relamieron pensando en el beneficio personal que podrían conseguir adquiriendo pisos a bajo precio en la diáspora subsecuente a la favorecida degradación de un barrio ya previamente castigado, para luego ser vendidos a un precio mayor, remodelados, a un hipster con los bolsillos y las ambiciones plenas. Sin embargo, el brillante plan salió mal: una de esas fiestas de marginales se les fue de las manos, la calculada represión no contaba con que un agente saldría gravemente lesionado... De repente la responsabilidad del Ayuntamiento quedaría expuesta, por haber omitido negligentemente el mantener su propio edificio dentro del orden; la responsabilidad civil subsidiaria, si no se podía identificar al autor de la bárbara agresión al policía, recaería sobre el Ayuntamiento y podría desencadenar, en la catarsis periodística del momento, muchas preguntas incómodas, quizá se filtraría que había orden de no molestar a los okupas... Se hacía por tanto necesario buscar a quien cargarle el muerto, personas que no tuvieran la más mínima relevancia, personas tan marginales para las cuales pasar unos años en prisión no tuviera la más mínima importancia puesto que eran carne de presidio. Se tomó a tres de los marginales que allí estaban, al azar; tres que quizá estaban enfrentándose con la policía en el portal o solamente que pasaban por ahí, tanto daba, y se les criminalizó, se buscó un pararrayos que detuviera el golpe, se inventaron testimonios gracias a la inestimable colaboración de aquellos agentes que ya habían prestado servicios semejantes con anterioridad, se gozó de la aquiescencia de jueces a los cuales sus prejuicios ideológicos les impedían ver a las personas que se escondían detrás de los espantajos construidos a la medida de la necesidad del momento, se consiguió un silencio bastante general de los medios de comunicación sobre los aspectos más turbios del caso y en general se contó con la complicidad de una mayoría de ciudadanos silentes que no quisieron conocer más detalles sobre una historia tan sórdida. Todo resulta tan escalofriantemente real, creíble, cercano...

El plan para transformar el barrio deprimido pero céntrico, consistente en hundirlo aún más para después convertirlo en un barrio de pijos, con pingües beneficios mediante para los hábiles promotores de toda la trama, estaba en realidad condenado al fracaso desde el principio. Los pudientes profesionales que debían acudir en masa de toda Europa a poblar las nuevas casas que se tenían que construir allí sólo existían en la imaginación de los que tomaron aquellas drásticas decisiones. Un año más tarde estallaría la burbuja inmobiliaria española, y hoy en día todo sigue como estaba en la zona de Sant Pere més Baix, nueve años después; yo incluso fui una vez, hacia el año 2012, a dar una charla al aire libre en el Forat de la Vergonya, al lado de un huerto urbano autogestionado por los vecinos. En realidad no había energía ni recursos para mantener aquella incoherente e insostenible trayectoria de crecimiento ilimitado, de locura urbanística, que sin embargo la gente de dinero dio por descontada; y por eso su plan fracasó, porque nunca podía haber triunfado. Quizá aún continúan creyendo que cuando las cosas se calmen podrán recuperar el dinero que invirtieron, y justamente por eso no es probable que les guste que, gracias a este documental, se revitalice la polémica sobre el caso 4F. Quizá por eso es más necesario que nunca hablar de ello.

Uno de esos puntos de desasosiego difícil de emplazar de "Ciutat morta" viene de las características de los personajes protagonistas, las víctimas de tanta arbitrariedad. Los actores principales que sufren en sus carnes tamaños atropellos no son individuos con los que fácilmente se pueda identificar la clase media urbana de Barcelona, de España, de Europa, de Occidente. Son jóvenes desclasados, marginalizados, que malviven en empleos precarios, que se mueven por los bordes difusos y turbios de este sistema cuya podredumbre sólo hemos empezado a cuestionar cuando el transcurso de esta crisis que no acabará nunca nos ha obligado a repensar nuestras certezas y revisar si lo que creíamos seguro realmente lo es. No son niños bonitos con sonrisas de anuncio de dentífrico y un máster debajo del brazo, sino individuos hoscos, broncos, de estética provocadora, de vida marginalizada. Vida marginalizada, que no marginal: estos jóvenes no han escogido estar donde están, están donde pueden. Estos jóvenes son los desplazados por el estallido de la última burbuja financiera, en espera de que el estallido de la siguiente les convierta en los anfitriones de los nuevos excluidos.

Esos chicos vivían en 2006 y continúan viviendo en 2015 en medio de la Gran Exclusión, de ese proceso que comentamos hace tiempo en este blog que es el destino natural de una clase media crecientemente depauperada en Occidente (exclusión donde siempre se ha encontrado el grueso de la población de esa mayoría de países que no han podido gozar del privilegio de tener una clase media). Conviene recordar que nuestro proceso de descenso energético como sociedad ya había comenzado cuando nominalmente la burbuja inmobiliaria aún no había estallado. De hecho, las restricciones relativas en el acceso a los combustibles fósiles baratos ya había comenzado en el año 2000, pero sólo en el 2005, con la llegada del pico del petróleo crudo, empezaron a sentirse con toda su intensidad. En el año 2006 la cantidad de energía total proveniente del petróleo estaba prácticamente en su máximo histórico previo al declive en el que ya estamos inmersos, pero si en vez de mirar el total de la energía del petróleo miramos la energía per cápita el descenso ya había comenzado pues éramos más pero teníamos lo mismo para repartir. Dado que las personas integradas en el sistema aún no habían comenzado su personal descenso energético, eso simplemente quiere decir que fueron los recién llegados a la edad productiva, los jóvenes, los que no pudieron reclamar su parte del pastel. Mientras unos se ensoñaban en lujosos restaurantes en cómo llenar aún más sus enormes bolsillos, estos jóvenes buscaban un hueco que nadie les había reservado en esta sociedad; quizá unos pocos lo conseguirían, pero sería a costa de tantos otros que se quedarían fuera. Y conviene recordar que eso ya era así en 2005; que nuestro descenso energético empezó antes de lo que creemos. Para estos jóvenes, caer fuera de los márgenes calculados de la sociedad suponía, sin que ellos lo supieran, que perdieran su consideración de seres humanos. Ya no eran, a ojos de la sociedad a la que creían aún pertenecer, seres con derechos, sino pecios de clase media a la deriva. De ahí la enorme extrañeza, los ojos de sorpresa, con los que estos jóvenes y sus allegados comentan sus experiencias, su incredulidad ante la arbitrariedad que sufren. Ellos creían pertenecer a un Estado de derecho y de repente se dan cuenta de que no, de que esa manta cada vez más pequeña en la que habían creído ya no les cubre a ellos. Ésta es la situación normal en tantos países en los que el derecho jamás llegó a toda la población, pero resulta ser un destete violento, una bofetada de realidad en la cara de tantos españoles que creían que aún éramos lo suficientemente ricos como para ser aproximadamente igualitarios, al menos en lo que a derechos fundamentales se refiere. Estos jóvenes habían perdido su clase de procedencia y no lo sabían: por eso su choque con la realidad resulta tan brutal.

Lo más terrorífico de ese desclasamiento no es que entre el espectador típico de ese documental y sus personajes medie una gran distancia, sino la certeza inconsciente que todos tenemos de que las futuras e inevitables olas de la crisis eterna nos aproximarán, hasta que nosotros seamos como ellos y ellos como nosotros. En suma, lo que más miedo nos da es que algún día, cuando nosotros ingresemos en ese lumpen, todo ese horror y arbitrariedad que ellos han sufrido será también para nosotros. Puesto que varios personajes del documental lo dejan claro: si destrozaron la vida de esos pobres desgraciados era por su marginalidad, porque no se les consideraba ciudadanos de derecho; en el caso de la chica, Patricia Heras, se la consideraba sacrificable directamente por su estética. Pero si no tomamos las riendas de esta situación, si dejamos que las cosas evolucionen a su libre albedrío y de manera natural, todos estaremos en esa situación de sacrificables de aquí en unos años. Esos policías que no quisieron saber qué pasaba en aquella sala de interrogatorios, esos jueces que no quisieron escuchar las acusaciones de tortura, esos médicos que se limitaron a curar las heridas y mirar a otro lado, esos políticos que no tuvieron el coraje de afrontar las consecuencias lógicas de sus malas acciones previas, esos vecinos que simplemente no querían que les metieran en líos, esos ciudadanos que se jactan de lo bonita que es Barcelona mientras giran la cara para no ver la otra mitad... Todos ellos, todos nosotros, seremos no-ciudadanos, expuestos a la misma intemperie de injusticia que estos chicos, de aquí en unos años: sólo hace falta esperar a que nuestro descenso nos lleve a esas orillas. Quizá si entendemos esto, quizá si escuchamos estos testimonios, quizá si por fin tomamos las riendas podremos evitar lo peor de lo que está por venir, y el sacrificio de Patricia Heras no habrá sido en vano.

Salu2,
AMT
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El papel de los colapsos sociales en los ciclos históricos (II)

The Oil Crash - 15 January, 2015 - 18:18

Queridos lectores,

Les presento en el post de hoy la segunda parte del extracto del apartado 9.1 del libro "En la espiral de la energía", de Ramón Fernández Durán y Luis González Reyes. En el post de hoy se analiza la inevitabilidad del colapso de la sociedad industrial y las fases del mismo.


Salu2,
AMT


Inevitabilidad del colapso de la civilización industrialLa vulnerabilidad del capitalismo fosilista globalEl sistema socioeconómico actual tiene elementos de resiliencia importantes. Uno es que la alta conectividad aumenta la capacidad de responder rápido ante los desafíos. Por ejemplo, si falla la cosecha en una región, el suministro alimentario se puede desplazar a otro lugar del planeta (si es que interesa) y lo mismo se podría decir de una parte sustancial del sistema industrial. Otra muestra de la resiliencia es el desplazamiento del riesgo a otros lugares fuera de los espacios centrales y del momento actual mediante la ingeniería financiera.Sin embargo, la conectividad también incrementa la vulnerabilidad del sistema, ya que, a partir de un umbral, no se pueden afrontar los desafíos y el colapso de los distintos subsistemas afecta al resto. El sistema funciona como un todo interdependiente y no como partes que se pueden analizar aisladas (EEUU, UE, China) y mucho menos que puedan sobrevivir por sí solas. Es más, se ha alcanzado la máxima conectividad: ya no existe un “afuera” del sistema-mundo, el mundo está “lleno”. Ya no hay posibilidad de migrar ni de recibir ayuda de otros sitios. La figura 9.3 visualiza las implicaciones de esta conectividad. Se puede partir de un nodo cualquiera, como la falta de accesibilidad a gas y petróleo (arriba a la izquierda), y seguir cómo esta carencia se transmite a todo el sistema.

Figura 9.3: Complejidad e interdependencia del sistema actual.
Además, una mayor conectividad implica que hay más nodos en los que se puede desencadenar el colapso. Por ejemplo, el sistema económico altamente tecnologizado depende cada vez de más materiales, de forma que la posibilidad de que falle uno de ellos aumenta y, con ello, el riesgo sistémico. Esto es una aplicación de la ley del mínimo de Liebig, según la cual el recurso que está disponible en menor cantidad es el que determina todo lo demás. En este sentido, demasiadas interconexiones entre sistemas inestables pueden producir por sí mismas una cascada de fallos sistémicos.Pero el capitalismo global no solo está interconectado, sino que es una red que tiene unos pocos nodos que son centrales. El colapso de alguno de ellos sería (casi) imposible de subsanar y se transmitiría al resto del sistema. Algunos ejemplos son: i) Todo el entramado económico depende de la creación de dinero (crédito) por los bancos. Es más, depende de la creación de dinero por muy pocos bancos, aquellos que son “demasiado grandes para caer”. Además, el sistema bancario se ha hecho más opaco y, por lo tanto, más vulnerable con la primacía del mercado en la sombra. ii) La producción en cadenas globales dominadas por unas pocas multinacionales hace que la economía dependa del mercado mundial. Estas cadenas funcionan just in time (con poco almacenaje), son fuertemente dependientes del crédito, de la energía barata y de muchos materiales distintos. iii) Las ciudades son espacios de alta vulnerabilidad por su dependencia de todo tipo de recursos externos que solo pueden adquirir gracias a una fuente energética barata y a un sistema económico que permita la succión de riqueza. Pero, a su vez, son un agente clave de todo el entramado tecnológico, social y económico.En esta maraña interconectada, el colapso no tendrá una única causa, sino que se producirá por la incapacidad del sistema de solventar una multiplicación de desafíos en distintos planos en una situación de falta de resiliencia: colapsos de Estados, crisis monetarias y financieras, bloqueo de infraestructuras (caída de la red eléctrica, huelga en el transporte), alzas en los precios de la energía o de determinados materiales, etc. El colapso se da en situaciones de altos niveles de estrés en distintos planos del sistema. Esto fue lo que le sucedió al Imperio romano y a la civilización maya.Por lo tanto, la conectividad jerarquizada es un elemento intrínseco del capitalismo fosilista globalizado que lo hace más vulnerable, aunque no es la única causa de vulnerabilidad. Una segunda es la velocidad. En una sociedad capitalista, que es más que una economía capitalista, el beneficio a corto plazo es lo primero. Y estos beneficios se evalúan en tiempos cada vez menores: año, trimestre, semana, día, hora. Esto implica que la capacidad de previsión y de proyección futura sea poca. Además, el capitalismo necesita crecer de forma acelerada.Un tercer elemento de debilidad es que la sociedad capitalista globalizada se ha convertido en una eficiente extractora de recursos del planeta y, por lo tanto, no tiene un colchón con el que afrontar los desafíos que tiene por delante. Bajo esta mirada, las sociedades del pasado eran mucho menos vulnerables que la actual a un cambio climático y, sin embargo, este fue el detonante de fuertes cambios. A esto se suma la ley de rendimientos decrecientes.Además, esta es una situación de muy difícil vuelta atrás. Al igual que indicamos al hablar de la aparición de la agricultura, la industrialización y el uso masivo de la energía, el capitalismo fosilista marcó un punto de casi no retorno. Una vez asentado un modo de vida urbano, una economía mundializada, un consumo material en aumento y un tamaño poblacional alto, desengancharse de ese consumo energético requiere un gran cambio civilizatorio, para empezar porque la energía abundante es el elemento nodal del incremento de la productividad, que está detrás del sostenimiento de los beneficios capitalistas.La probabilidad del colapso también depende de las tecnologías que se utilicen. Por ejemplo, una tormenta solar no produciría efectos en una sociedad agraria y, en cambio, sería devastadora en una sociedad hipertecnificada, al afectar a los sistemas de comunicación vía satélite y a los aparatos electrónicos. Así, la caída del sistema eléctrico será desastrosa.Los sistemas sociales, al ser complejos, evolucionan de forma no lineal, pero esto también ocurre con elementos centrales para su sostén. Por ejemplo, ya hemos analizado cómo en la disminución de la TRE aparece un “precipicio energético” a partir de 10:1. Este elemento puede ser aún más grave en la medida en que se enmascare con los agrocarburantes y los petróleos no convencionales.Una gran estratificación social genera un incremento de las tensiones y ha estado detrás de fuertes cambios sociales. En muchas ocasiones, los conflictos de clase son también conflictos ambientales, pues la explotación del entorno y del ser humano han corrido en paralelo. A esto hay que añadir que, en las sociedades desiguales, la preservación del statu quo absorbe casi todos los esfuerzos de las élites.Por último, en la historia de la vida la aparición de formas más complejas no ha conllevado la desaparición de las formas más simples, sino que se ha producido una reacomodación simbiótica (desde la perspectiva de una mirada macro). Esto ha permitido a los sistemas tener más resiliencia. Sin embargo, en las sociedades dominadoras, el incremento de complejidad ha destruido las formas menos complejas, perdiéndose diversidad cultural y biológica. No es solo que no exista ya un “afuera” como decíamos, sino que el capitalismo no puede coexistir con otros formatos organizativos a los que va fagocitando en su crecimiento imparable.Ante todo esto, se plantea (más con el corazón que con el cerebro) que el intelecto humano será capaz de esquivar el colapso. Para ello, una de las herramientas principales serán los avances tecnológicos. Pero ya hemos mostrado la inviabilidad de esta opción.Además, el cerebro humano tiene limitaciones para comprender lo sistémico, lo remoto y lo lento (Homer-Dixon, 2008; Boyd, 2013b; Cembranos, 2014b), lo cual no quiere decir que no pueda intuirlo y comprenderlo rudimentariamente. Este problema es aún más acusado en la sociedad de la imagen y el entretenimiento, en la que los problemas se niegan o distorsionan y se modela un pensamiento simple. La falta de comprensión completa de la complejidad es uno de los principales impedimentos para anticipar el colapso, pues supone que los límites son difíciles de percibir. Se puede estar transitando hacia una situación de no retorno sin notarlo y, cuando se pasa el punto de bifurcación, los cambios son ya rápidos e imparables.La dificultad humana con los procesos lentos parte de que el sistema nervioso, ante un peligro repentino, incita a la defensa (si ve posibilidad de hacer frente al peligro) o a escapar (si no la ve), pero no tiene buena preparación ante una amenaza que se desarrolla despacio. El colapso de una civilización lleva muchas décadas, incluso varios siglos, y la reducción es bastante paulatina para la percepción humana, aunque en términos históricos sea rápida. Al principio, las señales del colapso son difíciles de percibir para la mayoría de la sociedad; después se tiende a pensar que cualquier periodo de estabilidad significa que el colapso se ha detenido; finalmente, cuando se acumula la degradación social, este es el estado que se percibe como “natural”. Una prueba histórica de la incapacidad de las sociedades humanas, incluso de las menos complejas que tenían que analizar menos datos, para prever y esquivar el colapso es que muy pocas, o quizá ninguna, han sido conscientes de que entraban en una crisis civilizatoria. Los grandes cambios en los sistemas socioeconómicos son considerados como tales retrospectivamente. En el caso del Imperio romano, la población no pareció ser consciente de todo el proceso de decadencia. Sí de las derrotas militares, pero no de la situación de fondo.Pero, aún en los casos en los que sí se ha producido una respuesta, esta ha adolecido de una mirada a largo plazo, especialmente en las sociedades fuera del estado estacionario. Estas han adoptado “soluciones” para los problemas del presente desplazando estos al futuro. Así sucedió con la Revolución Industrial. El final de este comportamiento es que los problemas son de tal magnitud que la única solución es el colapso del sistema.Más allá de sus limitadas capacidades intelectuales, el ser humano no se mueve solo por la razón, ni siquiera primordialmente. Antes están las emociones. Por ejemplo, se tiende a no actuar si esto conlleva un perjuicio al núcleo afectivo a corto plazo. Se infravaloran los problemas futuros y se sobrevaloran los presentes. Como las emociones priman, las respuestas rápidas, en muchos casos una recompensa inmediata o un peligro inminente, movilizan más que otras desplazadas en el tiempo. Además, el ser humano tiene un rechazo innato a lo que le causa desazón, lo que le lleva incluso al bloqueo de la percepción de lo que está sucediendo; y la transición hacia una sociedad menos compleja que use menos energía, mucha menos energía, no es una situación a priori deseable. A esto se añadiría la pereza y la abulia cuando no se encuentra el sentido en la acción. Sumados a la razón y la emoción (que no son desligables) son claves los sistemas de valores. El predominante adolece de una mirada más allá del yo. Más adelante volveremos sobre estos aspectos.Finalmente, el colapso puede llegar a ser deseado por amplias capas sociales, pues supondría dejar la pesada y creciente carga material, energética y económica de sostener la complejidad. En contraposición, las élites sí tendrán una pérdida neta y, para evitarlo, proyectarán la imagen del desastre para todo el mundo con el colapso.
El colapso caótico y profundo como la opción más probableAnte la Crisis Global, aparecen cuatro opciones teóricas que ya apuntamos para los sistemas complejos: i) que se quede todo en una crisis; ii) realizar un salto adelante; iii) colapso ordenado o iv) caótico. Ahora las vamos a analizar para el capitalismo global y la civilización industrial.La primera es que no devenga un cambio sistémico y la Crisis Global no vaya más allá de una crisis. Podría ocurrir algo como lo que vimos en la China imperial, en la que los recursos disponibles tenían una tasa de recuperación rápida, principalmente por la sostenibilidad de la agricultura, porque la base del trabajo era humana y animal, y porque las infraestructuras podían servir como cantera de nuevos recursos. Esto permitía que, tras los periodos de crisis, viniesen nuevos momentos de expansión. En realidad, las crisis chinas no procedían de un agotamiento de los recursos, sino de un sobreuso moderado que podía volver con cierta facilidad a tasas sostenibles. Ninguna de las condiciones que permitieron a China sortear el colapso se cumplen hoy en día, especialmente porque el nivel de extralimitación en el uso de recursos es muy acusado y la degradación ambiental muy profunda.La segunda opción sería realizar un salto adelante. Por ejemplo, al principio de la Revolución Industrial, Inglaterra estaba frente a un problema de límite de recursos (madera). Sin embargo, no sufrió un colapso, sino que realizó una impresionante progresión: sustituyó la madera por el carbón, lo que le permitió además expandir la succión de recursos a muchos más territorios. Hacer esto hoy implicaría cambios de organización a nivel social y, sobre todo, un consumo mayor y más intensivo. Pero esto es imposible, especialmente desde el plano material y energético, pero también desde la perspectiva económica.Por lo tanto, la única forma de evitar el colapso caótico del capitalismo global es reducir la complejidad de forma ordenada. Sería algo parecido a un decrecimiento justo (Herrero y González Reyes, 2011; González Reyes, 2012b). Pero creemos que esto no se va a dar por múltiples motivos en los que entramos a continuación.No hay ejemplos históricos de algo similar en sociedades dominadoras y los que más se podrían acercar, como el fuerte descenso en EEUU y Reino Unido del consumo energético de sus poblaciones durante la II Guerra Mundial de forma planificada y en gran medida voluntaria, no les hizo más resilientes, pues supuso un incremento de las extralimitaciones: los ahorros domésticos se destinaron, con creces, a la guerra. Las sociedades dominadoras de forma recurrente han sido incapaces de abordar las causas últimas de las crisis sistémicas.La opción de las élites está siendo el business as usual, con un tono verde, violeta o de inclusividad, en el mejor de los casos. Este intento de mantener las políticas propias de la fase de crecimiento (potenciación de la gran escala, urbanización, velocidad, especialización, competición), en lugar de otras más adecuadas a esta coyuntura (reducción, ruralización, eficiencia, cooperación), producirá un deterioro aún mayor de las condiciones sociales, institucionales y ambientales, y hará más inevitable el colapso brusco.[...]Por otra parte, ya mostramos la debilidad de los movimientos sociales respecto al poder de las élites. Una debilidad que es todavía mayor si enfocamos a su limitada capacidad y deseo de afrontar un descenso en el consumo material y energético. Esta carencia no es previsible que se solvente a corto plazo, entre otras razones porque probablemente las interrelaciones de todo el sistema no se mostrarán al gran público y se seguirá presentando cada problema de forma aislada y con una solución parcial. A esto se suma la penalización de la cooperación en las sociedades capitalistas, frente a la gratificación de la competitividad. Y que las clases medias y una parte sustancial de la población más explotada se han sumado (o “las han sumado”) al mito del progreso. Esta debilidad de la movilización social tiene como reverso la sensación de invulnerabilidad en las élites y, en paralelo, la percepción acrecentada de falta de poder por las clases populares, volviendo más difícil la articulación antagonista.Probablemente, la razón más estructural es que el decrecimiento justo implicaría un desmontaje y abandono de gran parte de la infraestructura construida (del capital físico), de los medios de reproducción del capital (financieros y productivos, sobre todo los globalizados), y de la cultura del progreso y el crecimiento. En el fondo, de la pulsión de la sociedad capitalista por no concebir y asumir los límites ambientales y humanos.Así solo resta el colapso caótico, el decrecimiento injusto. Como ha ocurrido en otros momentos históricos de quiebra de distintas organizaciones sociales, habrá fuertes crisis económicas y cortes en los mercados; rebeliones y caídas de regímenes; reducción de la estratificación social y simplificación de las formas de vida; desurbanización; aumento de las migraciones; y disminución de la población. Aunque, dentro de este gran marco caben muchos grises, que serán resultado de las articulaciones sociales que se pongan en marcha. Además, este proceso podrá evolucionar hacia ecomunitarismos, como iremos sugiriendo.Si el decrecimiento injusto parece lo más probable, la siguiente cuestión sería dilucidar cuán profundo será. De las tres condiciones que señalamos (tiempo de reparación, sinergia de ciclos y grado de extralimitación), las dos últimas se dan con claridad. Desde una visión panárquica, la vulnerabilidad se produce en distintos ciclos. Para empezar porque actualmente la capacidad de influencia humana en ellos es vital, pues estamos en el Antropoceno. El ser humano está condicionando, desde macro-sistemas como el clima, hasta pequeños como la polinización de las abejas. Pero la relación inversa también ocurre, pues las catástrofes ambientales tienen una repercusión económica que, a su vez, es global y se expande por todo el cuerpo social, las instituciones y los valores. Ya hemos argumentado sobre el grado de forzamiento ecosistémico, mineral y fósil del planeta. Así, lo más probable es que esta quiebra, que ya se está produciendo, sea profunda y abarque un amplio abanico de sistemas.Es más, creemos que será un colapso de una dimensión nunca antes vista en las sociedades humanas, pues conlleva elementos absolutamente novedosos: i) Las sociedades industriales son las primeras en la historia humana que no dependen de fuentes energéticas y materiales renovables, lo que dificulta enormemente la transición y la recuperación, pues implicará un cambio añadido de la matriz energética y material. ii) El grado de complejidad social (especialización, interrelación) es mucho mayor y, en consecuencia, el recorrido de simplificación también lo será. iii) La centralización de los nodos del sistema (concentración de poder) y el grado de extralimitación son cualitativamente inéditos. iv) La recuperación de los ecosistemas será muy lenta y compleja. Es más, probablemente los nuevos equilibrios que se alcancen serán distintos a los del pasado. v) No solo no hay un “afuera” del sistema-mundo, sino que no hay un “afuera” en la Tierra. No habrá zonas de refugio. Así, aunque durante todo el capítulo recogeremos ejemplos de colapsos pasados, estos solo podrán ilustrar algunos aspectos de lo que está ya empezando a suceder.
Etapas del colapsoLos distintos sistemas que hemos venido analizando a lo largo del libro (ciudades, Estados, subjetividades, tecnología, economía) no colapsarán a la vez, sino que serán los elementos más vulnerables los que lo hagan primero y, a partir de ellos, se irá extendiendo el proceso mediante múltiples bucles de realimentación positiva que irán produciendo irreversibilidades que imposibilitarán la vuela atrás en el cambio civilizatorio. La velocidad de caída de cada uno de los sistemas será diferente, pues las velocidades de sus ciclos también lo son. De este modo, mientras la quiebra del sistema financiero será rápida, el cambio de las subjetividades sociales será más lento y la eclosión de nuevos equilibrios ecosistémicos y climáticos mucho más. Aunque no habrá una secuencia clara, sino una maraña de procesos interconectados en paralelo, vamos a esbozar una cierta concatenación de acontecimientos. El resto del capítulo sigue, con cierta flexibilidad, esta secuencia, que además es la unidad de análisis que hemos mantenido a lo largo del libro:
  1. Fin de la energía abundante, concentrada y barata como exponente de la degradación de la biosfera, que se irá profundizando durante el siglo XXI.
  2. Derrumbe monetario-financiero. Crisis de la banca, los mercados especulativos y del crédito. También de las monedas globales.
  3. Desglobalización y decrecimiento. La energía cara y el estrangulamiento del crédito ahogarán el comercio, especialmente el internacional. La economía se relocalizará y se empezará a producir un cambio del metabolismo social.
  4. Reducción demográfica por las crisis alimentaria y sanitaria, y por guerras. Esta será una de las etapas lentas que empezará con el agravamiento de la crisis económica, de las condiciones ambientales y de los cuidados, pero que se irá profundizando conforme transcurran nuevas fases.
  5. Nuevo orden geopolítico. Guerras por los recursos y regionalización.
  6. Quiebra del Estado fosilista. El sistema político no será capaz de seguir funcionando y perderá su legitimidad. El Estado se reconfigurará y, en algunos territorios, desaparecerá.
  7. Desmoronamiento de lo urbano. Sin orden económico globalizado, Estados fuertes, ni energía abundante, las grandes urbes serán abandonadas progresivamente y se convertirán en minas.
  8. Incapacidad de sostener la alta tecnología. Pérdida masiva de información y de conocimientos. Esta etapa será lenta y se irá produciendo tras el derrumbe de la economía global.
  9. Cambio de los valores dominantes. Final del mito del progreso y eclosión de nuevos referentes en los que la sostenibilidad y una vuelta a una concepción más colectiva de la existencia serán elementos centrales, lo que no implicará necesariamente mayor liberación humana.
  10. De todo ello surgirán nuevas luchas y articulaciones sociales que se moverán entre neofascismos y cuidados de la vida ecomunitarios. Los primeros serán los mayoritarios hasta la quiebra del Estado fosilista. Los segundos podrán abrirse paso a partir de esta etapa. En cualquier caso, los nuevos órdenes sociales no cuajarán hasta que el conjunto social no haya cambiado de “dioses”.
Aunque muchos de los procesos ya han comenzado (fin de la energía abundante y barata, quiebra financiera, crisis del comercio global, nuevo orden geopolítico, deslegitimación de los Estados) creemos que, alrededor de 2030, se producirá un punto de inflexión en el colapso de la civilización industrial como consecuencia de la imposibilidad de evitar una caída brusca del flujo energético. Ya vimos que, alrededor de esta fecha, si no antes, se producirá el pico de los tres combustibles fósiles y del uranio. Además, si se considera la TRE, en 2030 la energía proveniente del petróleo podría ser un 15% de la del cénit. A partir de entonces, será materialmente imposible que funcione un sistema económico global. Y ya hemos analizado que no hay sustituto energético posible al petróleo y menos al conjunto de los combustibles fósiles, lo que incluye a los hidrocarburos en roca poco porosa. Por si esto fuera poco, para 2030 se podrían haber superado los umbrales que disparen el cambio climático hacia otro estado de equilibrio del sistema Tierra notablemente más cálido (Combes y Haeringer, 2014), aunque, si la crisis económica es muy profunda y rápida, esto último pudiera no llegar a ocurrir.Hasta ese momento se intentarán mantener las mismas políticas de crecimiento, eso sí, actualizadas y condicionadas por las circunstancias. Seguirán los escenarios business as usual y “capitalismo verde”. En realidad será solo uno: un business as usual con algún tinte de transición posfosilista, pero no poscapitalista. Los descensos reales de la disponibilidad de combustibles fósiles serán más acusados que los esperables por causas geológicas. Además, su disponibilidad en los mercados internacionales será menor que la extracción, porque progresivamente habrá más países que dejen de exportar. Por ello, irá avanzando la desglobalización. Los Estados que puedan, entrarán en una guerra interna y externa por el sostén de su estructura, intentando controlar a la población y los recursos básicos. El mantenimiento de estas políticas suicidas conllevará que el declive energético acabe en un colapso más brusco a partir de ese punto de inflexión que, como decimos, puede estar alrededor de 2030.Mientras, en los mundos campesinos e indígenas menos alterados, donde ya se está en parte en un metabolismo no fosilista, el colapso será mucho menos brusco y los impactos menos duros. Incluso habrá regiones que sientan aliviada la presión que sufren a nivel estatal y económico. Aunque la lucha por sus recursos naturales seguirá siendo fuerte.Más allá de este punto de inflexión, el carbón será caro y se exportará cada vez menos, aunque más que el gas, que estará claramente en declive. El comercio internacional de petróleo casi desaparecerá. En ese contexto, el capitalismo y sus posibles derivados ya solo podrán mantenerse precariamente en base a la violencia. Será a partir de entonces cuando se den los escenarios más duros, se hagan inhabitables las ciudades y se caiga internet. Se producirá el progresivo colapso de la civilización industrial global. Dicho colapso será un Largo Declive hacia sociedades posfosilistas que probablemente dure siglos, con pequeñas recuperaciones momentáneas y largos y profundos periodos de depresión y crisis que producirán irreversibilidades.Creemos que las sociedades ecomunitarias solo podrán desarrollarse, más allá de experiencias pequeñas y excepcionales o en espacios no modernizados, cuando se haya producido la quiebra de los poderes económicos y políticos, más allá de la década de 2030. Es decir, que antes de tener una oportunidad real de cambio ecomunitario habrá que pasar una etapa muy dura de destrucción social a muchos niveles. El quehacer de los movimientos sociales en esa fase será clave para sembrar los proyectos que podrán aflorar luego, posibilitar las condiciones sociales para que esto sea factible y hacer que el colapso sea lo menos profundo posible, sobre todo a nivel ecosistémico. Sin este trabajo es improbable que puedan surgir estas nuevas sociedades emancipadoras. Tampoco lo tendrán nada fácil después, aunque el contexto les dará más oportunidades. Habrá una gran diversidad de organizaciones sociales, que se podrá mover en múltiples variedades intermedias entre ecofascismos y ecomunitarismos.[...]Por supuesto, el año se debe entender como una referencia estimativa. Lo más relevante no es si este punto será en la década de 2030 o de 2040, sino los procesos que se desencadenarán y que los vivirá gran parte de la población actual.[...]
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El papel de los colapsos sociales en los ciclos históricos (I)

The Oil Crash - 12 January, 2015 - 22:56

Queridos lectores,

Hace unas semanas, Luis González Reyes me ofreció publicar un extracto del libro "En la espiral de la energía", obra conjunta de Luis y del desaparecido Ramón Fernández Durán. Dado el interés de esta obra (que pueden adquirir, por ejemplo, en la web de Ecologistas en Acción; también pueden leer el texto completo aquí), me pareció una idea estupenda. Este post y el siguiente publicarán extractos de un tema que cada vez es más pertinente, el colapso social (corresponden al apartado 9.1 del libro). Estoy seguro que será de su interés.

Salu2,
AMT


El papel de los colapsos sociales en los ciclos históricos
[...]El papel del colapso en los sistemas complejosUn sistema complejo podría definirse como aquel que tiene múltiples partes interconectadas y organizadas entre sí. A más conexiones y mayor diversidad de nodos, mayor complejidad. Así, las sociedades con más personas interrelacionadas a través de redes de comunicación, instituciones y del sistema económico son más complejas. También lo son las que tienen mayores grados de especialización social y diversidad cultural. Los sistemas complejos, la autoorganización, surge espontáneamente (Johnson, 2003). Se producen “estructuras disipativas” que captan energía, y la mayoría de las veces también materia, para sostener el orden. Sin esa captación continua de energía y materia no son capaces de mantenerse (Prigogine, 1993).Los sistemas complejos están compuestos de múltiples sistemas complejos a su vez en una organización de tipo fractal. Es lo que Holling (2001) denominó Panarquía. El ser humano es un sistema complejo que tiene otros subsistemas complejos, como el digestivo que, a su vez, está compuesto por órganos y estos por células, que son también sistemas complejos. A nivel superior, el ser humano es parte de la sociedad que se inscribe en el macro sistema de la Tierra. De este modo, hay sistemas “por encima” y “por debajo”. Cada uno de los niveles cumple dos funciones. Por una parte, dar estabilidad al sistema. Por ejemplo, si un bosque se quema, el clima de la región aporta las condiciones para su regeneración y el suelo, los nutrientes. En esta labor estabilizadora, el papel de los niveles macro es más importante. La segunda función es generar innovaciones para la adaptación a los continuos cambios. Aquí son los niveles inferiores quienes son más activos. De este modo, los sistemas complejos son también sistemas con capacidad de adaptarse a los cambios.[...]Una parte de la adaptación continua que caracteriza a los sistemas complejos, la realizan dentro de un mismo estado de equilibrio dinámico, pero algunas de las perturbaciones les pueden llevar a puntos críticos, umbrales, de bifurcación; hacia nuevos estados. En estos puntos rigen elementos azarosos, estocásticos. La transición implica cambios discontinuos, no lineales y rápidos, fruto de bucles de realimentación positiva que, en lugar de devolver la perturbación al estado primigenio, la amplifican. Así, una vez traspasado el punto de bifurcación, la vuelta atrás es imposible. Es decir, que en los sistemas complejos hay irreversibilidades. Un ejemplo son los cambios de metabolismo que hemos visto (forrajero, agrícola, industrial). En ellos se modificó la matriz cultural y la relación de la humanidad con la naturaleza. En las transiciones hubo umbrales críticos en los cuales los cambios, que actúan a través de múltiples dimensiones (tecnológica, institucional, cultural) se reforzaron y amplificaron. Al final, la estructura del sistema socioecológico se estabilizó en otro estado, que siguió evolucionando dentro de unos parámetros comunes. El nuevo equilibrio se irradió gradualmente desde los centros donde había cuajado a través de múltiples mecanismos (conquista, comercio, migración), pero otros modelos siguieron sobreviviendo en lugares físicamente remotos y culturalmente aislados.En la transición entre distintos estados de equilibrio en un sistema complejo se pueden diferenciar varias fases, donde el esquema más habitual es el de la figura 9.1, con una primera etapa de “despegue”, otra de “aceleración” y una última de “estabilización”. Pero también pueden existir otras trayectorias (Raskin y col., 2006; Fischer-Kowalski y col., 2012; Carpintero y Riechmann, 2013). Estas transiciones entre distintos estados de un sistema pueden partir del colapso de la inicial o de su evolución cualitativa.
Figura 9.1: Fases de una transición en sistemas complejos.
Una tendencia de la evolución de los sistemas complejos es hacia grados crecientes de complejidad. La historia de la vida es la del incremento de la complejidad, aunque esto haya sido con altibajos: no solo se ha generado más diversidad interconectada, sino seres más complejos. Además, los seres sociales, que tienen mucha más capacidad de procesar información que los individuales, han tenido un gran éxito evolutivo. Un ejemplo son los seres humanos y su expansión y control de todos los ecosistemas, otro son las hormigas. Esto no excluye que otros menos complejos, como las bacterias, hayan tenido también éxito.La complejidad aumenta como respuesta a los desafíos a los que se va enfrentando el sistema, es su principal estrategia. A lo largo del libro hemos ido repasando algunas de las causas que han empujado a las sociedades humanas hacia grados crecientes de complejidad. Por ejemplo, hemos analizado cómo las transiciones del metabolismo forrajero al agrario y después al industrial fueron consecuencia de una huida hacia adelante ante una situación de crisis de acceso a recursos, entre otros factores. Este incremento de la complejidad requiere un aumento de la energía gestionada.
La (casi) inevitabilidad de los colapsos en los sistemas basados en un crecimiento sostenido de la complejidadLos sistemas complejos van perdiendo resiliencia conforme dan saltos en los que aumentan su complejidad. Hay varios factores que contribuyen a ello: i) Se adaptan cada vez mejor a unas condiciones concretas, lo que redunda en que pierden capacidad de evolucionar. ii) Con un incremento de la especialización, disminuyen los nodos generalistas y, por lo tanto, la potencialidad de adaptación frente a cambios. iii) Su alta eficiencia hace que disminuya su necesidad de innovación y varias de las múltiples redundancias. También produce que se maximice la utilización de los recursos y se limite el margen de maniobra ante eventualidades. iv) La mayor conectividad hace que los impactos se propaguen mejor y afecten a más partes del sistema. En contraposición, esta mayor conectividad aumenta la resiliencia por potenciar la innovación. Puede llegar un momento en el que el primer factor pese más que el segundo. v) Aumenta la captación de materia y energía para sostener más nodos, más especializados y más conectados (más complejidad), aunque los recursos totales en un sistema cerrado como la Tierra (o un ecosistema) no varían, lo que incrementa su vulnerabilidad. vi) A todo ello se suma la tendencia a largo plazo a la degradación de la materia disponible en un sistema cerrado como la Tierra.En cualquier caso, es necesario distinguir entre sistemas complejos en los que no se produce un crecimiento continuado en la captación de materia y energía, y los que sí lo hacen. El salto de las sociedades forrajeras a las agrícolas implicó un aumento de la complejidad y, por lo tanto, de la captación de energía. Pero las primeras sociedades agrícolas se estabilizaron en un nuevo equilibrio que no implicaba un crecimiento del consumo. Lo mismo se puede decir de un bosque maduro. Ambos sistemas, pasaron de un estado estacionario a otro. Estos equilibrios son más vulnerables que los pretéritos, pero no “mucho” más. En contraposición, el paso a sociedades dominadoras regidas por Estados, especialmente al capitalismo y más aún al capitalismo fosilista implicaron un salto en el consumo energético y material que, además, necesitaba de un incremento continuado de este consumo. Los sistemas dominadores son mucho más vulnerables, pues a las razones apuntadas en el párrafo anterior se suman tres más: vii) Tienden a extralimitarse, a sobrepasar los recursos disponibles. viii) La red de relaciones está muy focalizada en pocos nodos, aquellos que acaparan el poder (grandes bancos, ciudades), de forma que el colapso de estos nodos se expande a todo el sistema. En cambio, en redes más horizontales la resiliencia es mayor. ix) El crecimiento continuado de la complejidad está sujeto a la ley de rendimientos decrecientes.¿Qué es la ley de rendimientos decrecientes? Consiste en que, al principio, los incrementos en complejidad suponen más beneficios que costes (energéticos, económicos, materiales, de gestión de residuos) (figura 9.2). Pero el aumento continuado de la complejidad lleva, inevitablemente, a un punto a partir del cual los aumentos van dando rendimientos menguantes, pues los costes para el sostén de la complejidad aumentan más rápido que los flujos energéticos disponibles (Tainter, 2009).
Figura 9.2: El retorno marginal del incremento de complejidad (Tainter, 2009) (pag119).
La ley de rendimientos decrecientes se puede apreciar en la evolución de las sociedades dominadoras. Un aspecto fundamental de estas sociedades es el procesamiento de grandes cantidades de información. Cuando el tamaño de un grupo crece, la comunicación de información lo hace más rápido, hasta que la capacidad de gestionarla llega a un máximo a partir del cual se empieza a convertir en ruido. En el campo tecnológico ya nombramos el efecto rebote y los límites de la eficiencia. También vimos el ejemplo de la extracción de minerales e hidrocarburos, y de la agricultura, que fueron requiriendo cada vez más energía invertida. El fenómeno también aparece al analizar el comportamiento del capitalismo en los ciclos sistémicos de acumulación, en los cuales los beneficios decaen con el tiempo. Además, un incremento continuado de la complejidad también implica un aumento de los riesgos, disparando los costes de reparación. Esto es claro en la energía nuclear.La solución habitual a los rendimientos decrecientes en una sociedad dominadora ha sido, paradójicamente, más complejidad y ahondar en los problemas. Ante la disminución de la productividad agrícola, se ha invertido en más intensificación; contra la pérdida de legitimidad del Estado, se ha apostado por gastar más recursos en apuntalarla; la financiarización de la economía es una respuesta a un rendimiento menor de la economía productiva.Volvamos a la pérdida de resiliencia. Como consecuencia de este proceso, llega un momento en el que el sistema se hace tan poco flexible que incluso pequeñas perturbaciones son capaces de hacerlo evolucionar más allá del punto de bifurcación generando una nueva estructura. Esta transición se puede producir como: i) salto adelante, ii) crisis o iii) colapso.El salto adelante requiere un incremento en el flujo de energía. Esto se ha logrado normalmente mediante la conquista o control de más territorios, el acceso a nuevas fuentes energéticas y/o con nuevos desarrollos tecnológicos. Para que haya sido posible, han sido necesarios requisitos físicos, pero también sociales, como estructuras y parámetros culturales favorables al cambio. El salto adelante no siempre implica un nuevo estado del sistema, muchas veces es solo una evolución. En otras ocasiones sí lo es, como fue la Revolución Industrial. Si el sistema sigue creciendo en complejidad, esta ha sido siempre una solución temporal con mal final, como ejemplifican el Imperio romano, el español y, en breve, EEUU.La situación se puede resolver mediante una crisis que reduzca algo la complejidad social. Es la opción más habitual en los sistemas en estado estacionario. En los sistemas en los que la complejidad crece de forma continuada, las crisis destruyen parte de la estructura situando los costes de su mantenimiento en niveles asumibles. Además, una parte sustancial del capital físico se recicla en un nuevo periodo expansivo. Sería el caso de las “destrucciones creativas” del capitalismo. Las crisis no son, por lo general, puntos de bifurcación en los que el sistema evoluciona hacia una nueva organización, sino mecanismos para sostener la misma estructura.Tarde o temprano, si el sistema no ha evolucionado hacia un estado estacionario, la única alternativa que le queda es el colapso. Al hablar de colapso de una estructura social nos referimos a la disminución drástica de la complejidad a nivel político, económico y social de forma relativamente rápida y de manera que surja una estructura radicalmente distinta de la previa. El colapso no es un cambio de régimen, no es la ocupación de una potencia por otra, tampoco es una crisis. En una sociedad dominadora, el colapso estaría marcado por un descenso en: la estratificación y la diferenciación social, la especialización laboral (tanto de clase, como territorial), la centralización del poder, el control, la inversión en arquitectura monumental y en arte, el intercambio de información, el comercio, y la coordinación social. Como se puede apreciar, no todos los indicadores del colapso de esta civilización son socialmente negativos. Otra cosa es cómo sea el proceso. En resumen, el colapso es una salida a la creciente insostenibilidad sistémica, pues la pérdida de complejidad reduce los costes. Las infraestructuras, las instituciones, los centros de conocimiento, etc. que no pueden ser mantenidos, simplemente son abandonados y, en el mejor de los casos, sirven para alimentar a los nuevos sistemas que emerjan.Por lo tanto, las causas últimas de los colapsos sociales no son perturbaciones climáticas o crisis económicas, sino el aumento de vulnerabilidad ante estos hechos. En el centro de los factores que aumentan esta vulnerabilidad está la interacción entre la población (su tamaño, pero sobre todo el consumo de la élite y la tecnología que usa) y los recursos (su disponibilidad y calidad, sin olvidar los residuos que generan). Pero que la sobreexplotación del entorno haya estado en el corazón del colapso de muchas sociedades dominadoras no quiere decir que haya sido el único motor: también ha cumplido un papel fundamental el anquilosamiento social (incapacidad de cambios culturales, poblaciones altamente urbanizadas, alta especialización social) e institucional (Estados “demasiado” fuertes, grandes desigualdades sancionadas por ley), o la “excesiva” conectividad de los nodos que hizo sistémicas crisis de partes del todo.El salto adelante y el colapso implican inevitablemente una reorganización del sistema. La estructura resultante puede estar en estado estacionario o tender a crecer en su complejidad. Un sistema social en estado estacionario puede evolucionar hacia otro. Algunos ejemplos son el paso de las sociedades forrajeras a las primeras agrícolas, Papúa o el Sahel. También es posible que un sistema con tendencia al crecimiento como las sociedades dominadoras realice esta transición. En parte este fue el caso de las poblaciones chumash de California. Aunque esta opción prácticamente no se ha producido en las sociedades dominadoras. Una vez alcanzado el estado estacionario, el sistema tiene que dotarse de mecanismos para que la complejidad social no aumente. Esta es una de las cosas que se conseguían con los potlatch, en los cuales se consumían los excedentes sin que tuviesen que diseñar mecanismos para su gestión. Por supuesto, el resultado también puede ser un sistema que crezca en complejidad de forma continuada, como ocurrió con el salto a las sociedades dominadoras, o fue la conclusión de la gran mayoría de colapsos, saltos adelante y crisis dentro de ellas.
La historia como una sucesión cíclicaDe este modo, los colapsos, los saltos adelante y las crisis forman parte de la evolución de los sistemas complejos. Partiendo de ideas complementarias de distintos/as autores/as (Prigogine, 1993; Lewin, 1995; Holling, 2001; Odum y Odum, 2001; Homer-Dixon, 2008; Mazur, 2013) señalamos cuatro fases prototípicas cuando se produce el colapso (a las que no se adaptan todos los sistemas): i) Colapso. La resiliencia aumenta. Recalcamos que colapso no es sinónimo de apocalipsis, sino de pérdida de complejidad. ii) Reorganización. La resiliencia es alta como consecuencia de un aumento de la simplicidad (hay menos conexiones que transmitan los problemas a todos los individuos) y de la inespecificidad (se pierde especialización de los nodos). La innovación y la potencialidad de cambio se hacen máximas con la aparición de nuevos nodos y nuevas formas de conectarlos. En ella la complejidad empieza a crecer de nuevo. Los recursos, que habían sido sobreexplotados antes del colapso, se recuperan lentamente. Por ejemplo, el cristianismo o el budismo, como nuevas cosmovisiones, surgieron y se expandieron en contextos de colapso de las instituciones romana y, en parte, china. O los colapsos de biodiversidad han sido sucedidos por periodos de explosión de formas de vida. iii) Crecimiento. Desarrollo de las innovaciones exitosas, mientras se descartan otras. iv) Consolidación o clímax. El sistema se convierte en especialista, así como sus nodos. Potencia y conectividad máximas, pero baja resiliencia. Si lo que se da es una crisis, se pasaría de la etapa iv) a la iii), sin necesidad de colapso intermedio. En el caso de un salto adelante se pasaría de la iv) a la ii), pero en esta última fase la reorganización no implicaría una disminución de la complejidad, sino todo lo contrario.Los colapsos, las crisis y los saltos adelante, con sus distintas etapas, se suceden unos a otros. Esto significa una visión cíclica de la vida y de la historia. Pero no vuelven a ocurrir los mismos hechos ni en el mismo orden. Cada nueva etapa es única, los tiempos y la organización que se generan entre ellas también. Como hemos dicho, el ciclo se asemejaría más a una espiral que a un círculo. Así, el colapso del Imperio romano occidental vino seguido por un proceso de reorganización y nueva acumulación de complejidad a lo largo de la Edad Media europea. De ahí surgiría el capitalismo agrario, que sería capaz de salvar dos crisis, representadas por los periodos de caos sistémico entre las hegemonías hispano-genovesa y holandesa, y entre esta y la británica. Después realizó un salto adelante hacia el capitalismo fosilista. Ahora está entrando en un nuevo colapso.Todos los sistemas complejos englobados en la Panarquía siguen estos ciclos. En los más pequeños, la velocidad a la que suceden es alta y, cuanto mayor es el sistema, más se espacian los colapsos (Holling, 2001). Además, en los sistemas en estado estacionario, los colapsos son raros y las crisis son los mecanismos predilectos de recuperación de la resiliencia. En contraposición, los que tienden a aumentar de forma sostenida la complejidad sufren más colapsos y saltos adelante (cuando pueden).
Condiciones que determinan la profundidad de los colapsosUna vez que el colapso del sistema complejo comienza, se activan una serie de bucles de realimentación positiva que aceleran el proceso e impiden el retorno. Es lo que ya analizamos para el sistema climático. O, dicho de otra manera, una entidad compleja cae de una forma compleja y este proceso no puede ser controlado.La disminución de la complejidad que conlleva el colapso puede producirse en distintos grados. Puede ser relativamente pequeña y con una reorganización fácil y rápida posterior; o profunda, lo que conllevaría una recuperación mucho más lenta y difícil llegando a formatos organizativos potencialmente muy distintos de los primigenios.Esta profundidad del colapso está en función de distintos factores: i) El tiempo que demore el intento de recomponer el sistema. Cuanto más se tarde, más profundo será el colapso y se irán alcanzando mayores situaciones de irreversibilidad. ii) El grado de extralimitación que haya alcanzado el sistema. Como vimos, esta es una tendencia de los sistemas que aumentan constantemente su complejidad. Si la extralimitación es alta, se puede llegar a lo que Greer (2005, 2008) denomina “colapso catabólico”, en el que la pérdida de complejidad tiene que ser muy grande para volver a equilibrar costes y beneficios (figura 9.2). En unos casos, los costes bajan despacio (por ejemplo, porque haya que asumir el mantenimiento de mucha infraestructura) y los beneficios tardan en recuperarse (porque los antiguos conocimientos ya no sirven o se han perdido, por lo que no se pueden rentabilizar de nuevo, o porque la degradación ambiental ha sido muy profunda). Tras una bajada en la complejidad, el sistema sigue teniendo unos costes de mantenimiento (económicos, materiales, energéticos) inasumibles, por lo que se hace inevitable una reducción mayor y así sucesivamente. En otras ocasiones, la destrucción de las fuentes de energía o de riqueza es más rápida que la de la complejidad, forzando una reducción grande y sostenida de esta. iii) El solapamiento de distintos niveles de complejidad. Cuando la máxima vulnerabilidad de ciclos de distinto nivel se solapa (los niveles “superiores” e “inferiores” están en la fase de consolidación o clímax). En esta situación, el colapso de uno se puede transmitir al resto y hacer que la quiebra sea mucho más profunda, pues unos ciclos realimentan a otros (Holling, 2001; WEF, 2014). Creemos que lo más probable es que el colapso de la civilización actual sea muy profundo, implicando una fuerte e indeterminada reestructuración social.


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Quinto año de este blog

The Oil Crash - 31 December, 2014 - 20:21

Queridos lectores,

Como cada año, a la hora de hacer balance de cómo se ha desarrollado este blog, he escogido una imagen significativa para mi con la que abro el post de balance anual. Este año he escogido una imagen de de los asistentes al Segundo Congreso Internacional sobre el Pico del Petróleo que tuvo lugar en Barbastro el 9 y 10 de Octubre. Fue una excelente ocasión para ver a algunos grandes especialistas del tema e intercambiar impresiones con diversos grupos de base y personas interesadas.

Como es costumbre, analicemos el pasado, presente y futuro del blog.


Pasado:

Este año ha supuesto una relativa tregua para España. El paro en España ha disminuido ligeramente y se encuentra ahora mismo un poco por encima del 24%, aunque como siempre haya ciertas cuestiones de contabilidad más o menos discutibles (a quién se le cuenta como parado, cuánta gente ha emigrado).  El PIB ha crecido en España un 1,4% durante este año, aunque los niveles de exclusión social y pobreza son alarmantes. Fuera de mi país, el parón económico en China es ya una evidencia,  Brasil está en recesión y  tras la quiebra de OGX el año pasado ahora es Petrobras la que está en el punto de mira. La guerra sigue en Siria y se ha extendido a Irak, Libia se ha hundido en el caos, Ucrania sufre una guerra civil con el trasfondo del enfrentamiento entre Rusia y Occidente, y la caída del precio del petróleo hace augurar un año 2015 muy complicado en lo económico.

Respecto al blog, contando éste el año se cerrará con 101 posts, cantidad inferior a la del año pasado, posiblemente por que las contribuciones de otros autores (a los que agradezco su generosidad y dedicación, al tiempo que aliento a que se produzcan nuevas aportaciones y contribuyentes) han disminuido ligeramente y que yo tengo cada vez más compromisos y menos tiempo.

Desde el punto de vista de la estadística, las discrepancias entre Google Analytics y el propio blogger son como siempre muy amplias en cifras absolutas, debido a la diferente manera que tienen de medir las visitas. Así, según Google Analytics hasta hoy ha habido 2.084.272 visitas y se han visualizado  5.771.598 páginas, mientras que según la contabilidad interna de blogger (de la que se nutre el contador que pueden ver aquí a la derecha) el número de páginas vistas (no hay estadísticas de las visitas) ha sido de más de 4.895.000. En lo que sigue usaré las estadísticas de Google Analytics, que son más detalladas, pero tengan siempre en cuenta estas desviaciones entre un método y otro de medida, que implican que más que fijarse en los números absolutos deben confiar más en las tendencias.

Desde el 30 de Diciembre de 2013 al 30 de Diciembre de 2014 el número de páginas vistas ha sido de 3.445.651 (el doble que en el anterior período anual, que fue de 1.716.000) mientras el número de visitantes únicos ha sido 565.358 (a comparar con los  279.000 del año pasado). Así pues, de acuerdo con Google Analytics el blog ha experimentado una auténtica explosión durante 2014. Parece que ya se ha asimilado el cierre de la sección de comentarios, y probablemente debido a algunas apariciones en medios y referencias que se hacen al blog desde numerosos medios el número de nuevos visitantes ha crecido con mucha fuerza. El número medio de páginas por visita  se ha mantenido virtualmente constante (2,69 el año pasado, 2,59 este año) y también la duración media de las visitas (2 minutos y 20 segundos el año pasado, 2 minutos y 8 segundos este año). En unos 2 minutos no se leen la mayoría de los posts, y como ya comentamos el año pasado esa baja media se podría explicar por un porcentaje importante de "falsas visitas" (visitas muy fugaces debidas a robots como los de vampirestat o zombiestat que algunos meses fueron bastante activos) o de gente que llega casualmente al blog y desiste de seguir leyendo por la longitud de los posts. Por eso de nuevo lo más importante es saber cuántos usuarios han venido más de una vez, porcentaje bastante constante respecto al año pasado (57,7% este año frente al 57% del año pasado).

No ha habido durante este año un post que tuviera un efecto tan brutal como "Un año sin verano" del año pasado, aunque ciertamente algunos posts tuvieron bastante éxito. La buena afluencia de público ha hecho que durante 2014 el blog haya llegado a su cuarto millón de páginas vistas a finales de Mayo. A ritmos actuales (de unas de 120.000 páginas vistas al mes) es previsible que a finales de Enero el blog llegará a los cinco millones de páginas vistas  y posiblemente a los seis millones para Septiembre de 2015.

En cuanto a la procedencia de los visitantes, durante 2014 España siguió ocupando el primer lugar con el 78,5% de los visitantes, seguida de Argentina (3,3%), México (2,8%), EE.UU. (1,4%) y Colombia (1,2%); cifras todas ellas muy similares a las del año pasado. La media de tiempo de lectura de los posts es similar en todos los países al menos hasta el puesto décimo; por cierto que entre los diez primeros países encontramos, aparte de los EE.UU., tres de habla no hispana: Reino Unido (6º), Alemania (8º) e Italia (10º).

De nuevo, la razón del mayor impacto del blog se debe al portal meneame.net, donde algunos posts han tenido mucho éxito.


En términos absolutos (contando desde el año 2010, inicio del blog) el número de visitantes únicos ha sido de 807.948, un 60% más que hasta Diciembre de 2013, lo que significa que el ritmo de crecimiento ya no es tan intenso como en años anteriores. De éstos, el 61,2% de ellos recurrentes, lo que nos da unos 495.000 visitantes más o menos asiduos, un 50% más que el año pasado. La penetración del blog poco a poco se va notando, a pesar de que obviamente el número de visitantes verdaderamente movilizado por los problemas que aquí se explican es un pequeño porcentaje de ese total. Como cada año, hago un pequeño ejercicio aritmético para desmontar cualquier ilusión de que el tema se ha vuelto de discusión generalizada: Tomando el caso del país que más lectores envía, España, y asumiendo que el aproximadamente 80% de españoles de esos 495.000 visitantes asiduos, que serían unos 396.000, estuvieran motivados y movilizados, aún representarían tan sólo el 0,8% de la población española. Es decir, que el grado de concienciación sobre los graves problemas que aquí se discuten es todavía muy, muy tenue y no invita precisamente al optimismo (aunque ya estemos muy cerca ya de ese umbral mítico del 1% en el que algunos sociólogos creen que se puede producir una transición de la conciencia pública).

A día de hoy (estadísticas de blogger) los 10 posts más vistos son "Un año sin verano" (2013), con 86.765 visualizaciones; "La España buena y la España mala" (2013), con 50.826; "El pico del diésel" (2012), con 40.022 visualizaciones; "Digamos alto y claro: esta crisis económica no acabará nunca" (2010), con 36.283 ; "La espiral" (2014), con 25.236;  "Fracking: rentabilidad energética, económica y ecológica" (2013), con 22.296; "Postal desde Portugal" (2012), con 20.897; "Una mina en la luna" (2012), con 19880; "El fracking se factura" (2013), con 17.856 y
"Sobre la escasez de recursos y expansionismo militar" (2013), con 17837. Sólo uno de los 10 posts más destacados fue publicado este año, el muy significativo "La espiral", aunque durante algunas semanas otros dos o tres posts de 2014 estuvieron entre los más destacados, pero debido a que enlazo material anterior los posts más puntales tienden a continuar aumentando su número de visitas con el tiempo.


Presente:

Lo más destacado acerca del blog este año es la llegada hasta los 4 millones de páginas de vistas. Los comentarios siguen cerrados (lo cual es un alivio para mi, ya que por lo que parece ciertos trolls negacionistas del cambio climático ya dan vueltas a este blog desde el post sobre "Un año sin verano"). Ya saben que si quieren discutir sobre los temas aquí tratados y otros similares siempre pueden acudir al Foro Crash Oil.

Futuro:

No preveo un cambio muy radical de la línea del blog en el próximo año. Dado el complicado escenario político y geopolítico que tendrá 2015, y la gran probabilidad de que se produzca el pico productivo en volumen de todos los líquidos del petróleo me parece previsible que el año que viene será pródigo en análisis, siempre que mis múltiples obligaciones me dejen tiempo para efectuarlos (y por eso mismo doy la bienvenida a cualquier contribución razonada sobre estos temas). El 2015 será, además, un año de fuerte transición política en España y muy complejo, con lo que la temática del blog puede adquirir, con un poco de suerte, una posición más central en los debates societarios. Si había una ventana de oportunidad, quizá sea este año, aunque mi confianza en ello es bastante escasa.


Que tengan Vds. una buena entrada de año y Feliz Año 2015.

Salu2,
AMT
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Predicciones para 2015

The Oil Crash - 31 December, 2014 - 00:59

Queridos lectores,

Una vez más me veo en el brete de aventurar cuál será el curso de los acontecimientos durante el año que comenzará de aquí unos días. Tarea ardua, pues sólo comprendemos unos pocos elementos de toda la compleja realidad que nos rodea, y encima la tendencia que podemos trazar a partir de un momento determinado es una mera extrapolación lineal de lo que sabemos acerca de la dinámica social y basándonos en unos datos incompletos. A pesar de lo breve del horizonte predictivo, tan sólo 365 días, este ejercicio de predicción anual es propenso al error más o menos grosero debido a que con la llegada del Peak oil del petróleo crudo convencional en 2005 el comportamiento de nuestro mundo se ha vuelto muy no-lineal, y cada vez lo será más. Y va a ser un ejercicio particularmente difícil para este año 2015, como ahora veremos.

Pero antes de comenzar, revisemos críticamente cómo fueron las predicciones que hicimos para 2014.


  • La economía mundial, estrés permanente: De acuerdo con lo que se decía, no ha habido recuperación generalizada  y la mayoría de los países europeos no está recuperándose, incluso alguno como Francia apunta hacia la recesión. Todo se ha cumplido, excepto en el caso de España, en la que sí que ha habido una cierta recuperación (al margen de lo débil de sus fundamentos). Considero que esta previsión mayormente cumplida, con la importante excepción (para los que vivimos aquí) de España.
  •  La energía como tema de actualidad: Tal y como se decía la energía es un tema de cada vez mayor actualidad, se proponen alternativas renovables que se insiste que son la solución, y cada vez se habla más de "soberanía energética", aunque no sea viable. Se comentan con mayor insistencia los límites de las renovables y su baja rentabilidad. No ha habido un claro incremento del número de empresas que quiebren, aunque los costes energéticos sí suelen identificarse entre los más importantes que causan problemas de viabilidad. La bajada de precio del barril de petróleo de los últimos meses de 2014, en vez de relajar la preocupación por la energía, ha incrementado los debates sobre energía y una cierta desazón mal disimulada. Considero esta predicción mayormente cumplida.
  • El futuro del fracking: Esta predicción se ha cumplido exactamente: aún se insiste en que el fracking es la solución energética, pero se han multiplicado las voces que denuncian su inviabilidad (véase por ejemplo el último artículo de Crisis Energética) y justamente a finales de año se han hecho más evidentes los problemas del fracking estadounidense, espoleados por la bajada de precios.
  • Año sin verano: A pesar de que es moneda común en ciertos foros de internet negar que este verano ha sido muy inusual usando estadísticas agregadas que ocultan los detalles (p.ej., la precipitación de toda la Península Ibérica) o las referencias a años con cotas más extremas pero en localizaciones concretas (nunca todas a la vez), lo cierto es que en el tercio norte de la Península el verano ha sido más lluvioso y fresco de lo habitual. En España la producción de cereal ha sido un 27% inferior, en Francia un 14%, en línea con lo que se decía. La corriente de chorro polar está en una fase de profunda desestabilización, con consecuencias que se extienden más allá del verano. En suma, lo que se decía (que no es que no haga nada de calor en verano, sino que el verano será irregular con días frescos alternando con días cálidas en una secuencia nada usual). Considero esta predicción en concreto cumplida (lo cual me valdrá muchas descalificaciones en esos foros).
  • EE.UU. en frente del abismo fiscal: No ha sucedido. Ya se decía que no era lo más probable pero que era posible si los republicanos se lanzaban al aventurerismo. Sin embargo, se ve que hay otros asuntos que concentran la atención de los políticos del otro lado del Atlántico. Por tanto, considero esta predicción fallida.
  • Nuevas guerras y revueltas: Respecto a las revueltas, seguramente le pueden pasar desapercibidas al lector occidental medio, pero el año ha estado trufado de ellas: desde las de baja intensidad, "simples" protestas (Brasil, en protesta por el Mundial de Fútbol; México, por los estudiantes desaparecidos), hasta las de alta intensidad (Nigeria, Túnez, Egipto, Libia, Yemen y un bastante largo etcétera). En el concreto caso de Venezuela, las protestas crecen a medida que lo va haciendo la escasez de ciertos productos básicos y continúan creciendo los rumores de una posible quiebra del país (que no es de los más endeudados del mundo, cabe decir). Turquía comenzó muy mal el año, con protestas masivas por la censura de internet, aunque ahora la situación allí está aparentemente más calmada. Sin embargo, no ha habido revueltas a gran escala en Argentina (si descontamos las habidas por la eliminación del país en el Mundial de Fútbol). El riesgo de un gran conflicto en Oriente Medio, que yo consideraba de probabilidad media, se ha materializado desgraciadamente y ahora tenemos al Estado Islámico en plena guerra en Irak. En el resto de países mencionados, ha habido conflictos pero no se ha producido ningún estallido. En cuanto a Occidente, el otoño ha pasado bastante tranquilo excepto por los problemas, aún anecdóticos, con Cataluña y Escocia, aunque hay una creciente conflictividad social (por ejemplo, las recurrentes manifestaciones en Bélgica). Considero esta previsión mayoritariamente cumplida.
  • El despertar de las regiones: Hasta la consulta del 9 de Noviembre el bodevil catalán fue por los peores derroteros, con un abierto choque de legitimidades entre el Gobierno español y el Gobierno autonómico catalán. Sin embargo, por cálculo electoral (algo en realidad previsible) las fuerzas políticas catalanas han puesto ahora mismo este conflicto al ralentí, por lo que aún no se ha fijado el calendario para las elecciones plebiscitarias y no sabemos cómo quedará el mapa político catalán. En Escocia ganó el "no", y aunque el gobierno británico ha hecho algunas concesiones todo queda más o menos donde estaba. No había ninguna previsión concreta en este capítulo, ya que sólo se indicaba la hoja de ruta de lo que al final después ha pasado.
  • La deriva de España: Esta previsión ha resultado ser completamente desmentida por los hechos: España ha experimentado una cierta recuperación durante este año 2014, en contraste con la atonía de la mayoría de sus socios europeos. El paro continúa elevado pero no se está acercando al 30% sino que ha disminuido ligeramente. El PIB no se ha mantenido prácticamente plano como se decía sino que según las últimas estimaciones podría crecer en torno al 1,4% en todo 2014, incluso mejorando la previsión que hacía el Gobierno hace un año. A pesar de que en la calle la mayor parte de la gente mira estos datos con suspicacia puesto que la recuperación macroeconómica no se está traduciendo en una mejora de la crisis microeconómica de tantas familias (y los salarios y pensiones siguen prácticamente congelados), lo cierto es que este malestar no se ha traducido en alharacas en las calles ni el Gobierno se siente, por lo demás, deslegitimado. Parece que una parte significativa de la sociedad española redirige sus ansias de protestas y renovación a la formación de nuevo cuño Podemos, surgida en Marzo de este mismo año y que podría llegar a ser una alternativa de Gobierno en las elecciones del año que viene. En suma, que esta previsión ha sido completamente errónea.
  • Cierre de este blog: El riesgo era pequeño y no se ha consumado, aunque por razones diferentes a las que yo tenía en mente estuvo a punto de tener un fin abrupto el pasado mes de Abril. 

Pasemos ahora a hacer las previsiones para este año 2015. Como siempre, es necesario recordar que son meras especulaciones personales a partir de las tendencias observadas actualmente y que por tanto la probabilidad de acierto es relativamente baja.

  • Volatilidad del precio del petróleo: Ya hemos explicado que la actual situación de bajos precios del barril de petróleo perjudica a todos los productores, tanto países como grandes compañías. Desgraciadamente, la mayoría de los analistas (incluso los que asesoran a nuestros gobiernos) están convencidos de que en realidad lo que está pasando es una guerra comercial en la que Arabia Saudita está intentando arruinar, según la versión, a Rusia, Irán o incluso a los EE.UU. Nada más lejos de la realidad: lo que está pasando es que la demanda cae por la mala evolución económica de Europa, Japón, China, India, Brasil y Rusia. No es que la demanda haya caído mucho, sólo un 1-2%, pero en la actualidad la producción es muy inelástica y una pequeña bajada de la demanda causa una gran bajada en el precio. Se dice que la OPEP y Arabia Saudita están aumentando la producción para hundir los precios, pero en realidad, como muestra el Oil Market Report de la AIE, la producción de la OPEP ha bajado ligeramente desde Septiembre. En realidad lo que sucede es que la OPEP no está dispuesta a asumir ella sola los costes de reducir la producción lo suficiente como para que los precios vuelvan a unos valores convenientes para todos los productores; por su parte, la OPEP ha reducido su producción en la parte proporcional que le correspondería, esperando a que los demás países productores hagan lo mismo. Pero impera una gran desconfianza mutua, con lo que nadie quiere reducir su producción y a lo que asistimos es a un tira y afloja, en el que la cuerda se va tensando hasta que alguna cosa reviente. Como ahora explicaremos, hay varios efectos en marcha, unos que tienden a destruir la demanda (y empujando los precios hacia abajo) y otros que tienden a destruir la oferta (y empujar los precios hacia arriba). Estos efectos se van a ir alternando a partir de ahora, y 2015 será un año similar a 2008 y marcará lo que a partir de ahora será una tónica: grandes oscilaciones de precio del petróleo, es decir, una gran volatilidad. Durante 2015 espero que el precio se mantenga relativamente bajo durante los primeros meses para después experimentar una gran subida hacia el verano o poco después (si hay algún gran evento geopolítico esta subida se podría adelantar), para ser seguida en pocas semanas de una gran caída de precios.
  • Grandes conflictos internacionales: Uno de los efectos que va eventualmente a empujar los precios al alza durante 2015 y los años posteriores es el estallido de grandes conflictos en la escena internacional, algunos dentro de las fronteras de países concretos y otros entre varios países. La nómina de candidatos a sufrir revueltas o guerras es bastante extensa, y muchos de ellos son países productores de petróleo, lo cual va a reforzar la eventual subida de precios del oro negro. Los países que yo veo con mayor riesgo de conflicto serio ahora mismo son Nigeria, Venezuela, Argelia, Sudán, Yemen, Irán y Rusia. Aparte están los casos de diversos países que ya están en situación de conflicto abierto, en algunos casos muy degenerado. Es el caso de Libia, donde el recrudecimiento de su conflicto interno ha reducido su capacidad de exportación de petróleo prácticamente a cero ahora mismo y con negras perspectivas de cara al futuro. También es el caso de Egipto y Siria, que siguen moviéndose en la cuerda floja, mientras que en Irak la guerra contra el Estado Islámico desangra el país. Son tantos los países en riesgo, cuyos problemas se han agravado con la caída de su fuente principal de ingresos (el petróleo), que es de esperar que durante 2015 emerjan uno o dos conflictos armados geopolíticos nuevos, con efectos bastante inmediatos sobre el precio del petróleo.
  • Estallido de la burbuja del fracking: Por otro lado, la actual caída de precios del petróleo lleva a la mayoría de las empresas estadounidenses que se dedican al fracking en busca de petróleo ligero de roca compacta (Light Tight Oil, LTO) a ser completamente inviables desde el punto de vista económico: según Forbes, la compañía promedio necesita un precio de 85$ para el barril de petróleo para cubrir sus gastos (algunas noticias interesadas aseguran que las compañías son rentables con valores más bajos para el precio del petróleo, pero lo hacen no contabilizando el servicio de la deuda, lo cual es absurdo desde el punto de vista contable ya que el financiero es un gasto más a imputar). Dado que hoy mismo el petróleo WTI (el de referencia en EE.UU.) se cotiza a 53 dólares por barril, es obvio que estas compañías pierden dinero a manos llenas. Sólo con la ayuda de la Reserva Federal estadounidense y la gran banca se ha podido mantener a flote la burbuja del fracking, en un esquema que se ha basado en producir hidrocarburos de baja rentabilidad endosándole a otros países el coste real de su explotación vía la impresión de más dólares y la consiguiente exportación de la inflación creada. El problema es que la gigantesca burbuja de los hidrocarburos no convencionales (incluyendo el fracking) es bastante grande ya (yo la estimaba en medio billón de dólares) e inevitablemente reventará, y muy probablemente pasará en 2015, cuando muchas compañías de fracking no puedan devolver sus deudas. Dado el gran apalancamiento financiero de estas empresas, el estallido de la burbuja del fracking creará una crisis financiera que como mínimo tendrá un gran efecto en los EE.UU.: miren la siguiente reveladora gráfica de cómo ha evolucionado el empleo en los últimos años en los EE.UU.; la línea azul es la evolución del empleo en Texas (posiblemente el estado americano que más ha contribuido al boom del fracking) mientras que sin Texas la evolución del empleo en EE.UU. no ha sido nada brillante (línea roja; y eso que incluye varios estados donde el fracking ha triunfado). Gráfico de https://www.aei.org/publication/822253/Por tanto, el hundimiento del fracking generará una crisis económica y financiera significativa en EE.UU. Dependiendo de la importancia del fracking en el mercado de productos derivados (que es completamente opaco), esta crisis puede ser regional o global. Con el estallido de la burbuja del fracking, por tanto, se puede desencadenar una recesión global que empujaría el precio del petróleo a la baja por la caída de la demanda. Estimo que hacia principios de 2015 estallará la burbuja del fracking, y la crisis que seguirá se notará con mayor intensidad a finales de año.
  • 2015 será el año del peak oil: Ya sabemos que en términos de energía neta la producción de todos los líquidos del petróleo está en caída desde 2010; sin embargo, la suma de volúmenes producidos (curiosa manera de hacer la contabilidad que usa la Agencia Internacional de la Energía) ha seguido creciendo hasta ahora. Sin embargo, la espiral de destrucción de oferta - destrucción de la demanda que ya hemos comenzado, agravada por los efectos que he descrito más arriba, harán que cada vez se produzca menos volumen de hidrocarburos líquidos. 2015 será, probablemente, el año en el que el volumen de hidrocarburos líquidos empezará a disminuir para nunca más volver a crecer. La caída del volumen de hidrocarburos líquidos producidos en el mundo será una consecuencia de la alta volatilidad de los precios del petróleo: invertir en petróleo se verá como algo muy arriesgado, sin rentabilidad garantizada, y eso agravará la tendencia a la desinversión que ya era evidente a principios de 2014. Los efectos más severos de esta falta de inversión se dejarán sentir hacia finales de 2016, pero a finales de 2015 será ya evidente que la producción ha disminuido. Sin embargo, la recesión rampante y la conflictividad geopolítica harán que nadie preste demasiada atención a este hito histórico.
  • Recesión europea: En este momento la economía del Viejo Continente languidece, con muy malas perspectivas. La bajada de precio del crudo le ofrece algo de oxígeno y en unos meses podría favorecer cierto repunte de actividad; sin embargo, lo más probable es que o bien el repunte de precios o bien la recesión causada por el desapalancamiento del fracking tras el estallido de su burbuja lleven a Europa a una recesión profunda, que será probablemente evidente hacia el verano de 2015 o poco después. Esto potenciará los movimientos sociales y el auge de nuevas opciones más radicales.
  • Recesión en España: El año 2014 ha sido bastante positivo para España, con una ligera recuperación económica, y el principio de 2015 seguirá la misma tónica. Sin embargo, el estallido de una nueva oleada recesiva global arrastrará a España y hacia después del verano, si no antes, será evidente que incluso aquí estamos en recesión. Hacia finales del año 2015 la bolsa habrá perdido al menos un 20% de su valor a 2 de Enero de 2015. El paro volverá a subir y se situará no muy lejos del 28%. El descontento social aumentará y favorecerá el auge de Podemos.
  • Vuelco electoral en España: El año 2015 promete ser el año en el que España enterrará el bipartidismo que ha regido los destinos de este país desde hace más de 3 décadas. La irrupción de Podemos anticipa que en las próximas elecciones municipales veremos una pronunciada caída del binomio PP/PSOE por otras opciones alternativas, fundamentalmente Ganemos (otra marca electoral de nuevo cuño más o menos próxima a Podemos). Pero el momento clave es el de las elecciones legislativas previstas para finales de 2015. Aquí será crítico el momento en que España vuelva a entrar en recesión. Si la recesión comienza en el primer semestre del año, la marea de descontento contra el partido actualmente en el gobierno, el PP, podría a llegar a ser tal que le concediera a Podemos una amplia mayoría, incluso la mayoría absoluta. Por el contrario, si la recesión comienza más tarde del verano, Podemos podría tener mayoría pero bastante relativa, y dependería de otras fuerzas para poder gobernar, e incluso una coalición de otros partidos podría hacerse con el gobierno. Eso sí, teniendo en cuenta como se la gastan los amos del mercado con las derivas izquierdistas de otros países (véase el caso de Grecia) Podemos podría tener que enfrentarse a una situación financiera muy desfavorable; veremos si sus líderes tienen previsto cómo hacerle frente.
  • Impasse en Cataluña: En el momento actual, la gran duda es sobre cuándo se convocarán las elecciones autonómicas catalanas anticipadas, que según los partidos pro independencia deberían ser consideradas como plebiscitarias (es decir, deben contar como un referéndum para saber cuánta gente es partidaria de la independencia y cuánta se opone). Dado que se ha dilatado mucho la convocatoria desde el momento álgido del 9 de Noviembre pasado (por razones que fundamentalmente benefician al partido actualmente en la Generalitat), eso ha dado tiempo a Podemos a irrumpir con fuerza también en Cataluña y ser ahora el árbitro de lo que pasará también allí. Es difícil de saber con certeza cuándo se convocarán finalmente las elecciones autonómicas catalanas, pero mi previsión es que no cambien drásticamente el panorama actual, en que ambos bandos tienen prácticamente la mitad o poco menos del electorado de su lado. Consecuentemente, el resultado más probable es que la cuestión independentista catalana se encalle, como mínimo durante 2015.
  • Desestabilización climática: Durante 2015 seguirá el proceso de cambio climático y los efectos locales del hemisferio norte que describíamos en 2013 en el post "Un año sin verano" y retomábamos este año en el post "Aporía". El verano de 2015 tendrá probablemente más días frescos y lluviosos de lo que es normal, sobre todo en el tercio norte de la península ibérica y más al norte de los Pirineos. También serán más probables y frecuentes los episodios de tempestades fuertes en otoño e invierno. El clima continuará su progresivo cambio hacia un entorno más hostil.
  • Cierre de este blog: A pesar de que los temas aquí tratados serán cada vez más incómodos no parece previsible que el año que viene se vaya a forzar el cierre de este blog. Eso sí, dados los cambios legales en España me veo obligado a ser más cuidadoso con las referencias que enlazo, y esto tarde o temprano puede acarrearme problemas.

En resumen: 2015 será un año crítico, en el que muchos de los problemas largamente aplazados pueden estallar con intensidad, y particularmente el comienzo de una crisis económica de gran intensidad a escala global, acompañada de varias nuevas guerras que afectarán a algunos países de cierto peso.
 
Salu2,
AMT
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Al feixisme català se le revientan las almorranas

Ácratas - 30 December, 2014 - 03:55








Decir que el régimen de partidos catalán es una forma de fascismo puede parecer tan chocante como el tricornio de plexiglás de la Benemérita. Pero es fascismo puro —más incluso que el español, ¡que ya es decir!—, y anda cada vez más con el culo al aire. Un fascismo algo blandengue, ridículo a veces, puede; pero de ningún modo inocuo para quienes lo sufren como prolongación eterna del repugnante fascismo franquista. ¿Acaso el flagelo del totalitarismo no va a detenerse nunca azotando a los inmigrantes charnegos, a los desheredados que se han deslomado a trabajar en Cataluña? ¿Les tienen que dar por culo a la ida y a la vuelta? Porque eso es exactamente lo que les ha sucedido desde que tuvieron la penosa idea de inmigrar a la terra de la botifarra, hartos de comer truños en su pueblo.

Como sé que diréis que soy más exagerado que el columpio de Heidi, voy a demostrar paso a paso que el régimen catalán es más fascista que un desfile de la Asociación del Rifle en Texas. Repasaré las características del fascismo catalán comparándolo con el que, según todos los historiadores, ha sido el peor que ha existido desde que los judíos, allá por tiempos de José, fueron esclavizados por los faraones de Egipto: el Nacional Socialismo alemán. En realidad, el nacionalsocialismo tuvo las características comunes de todos los fascismos: el italiano, el francés, el español; y que aún tienen, en estos tiempos, el fascismo ucraniano o la nacional teocracia israelí, que son dos fascismos que están más de actualidad que tatuarse la lengua de "Miley Cyrus" en la polla.

1. En todos los fascismos, la dirección de los destinos del país corresponde a una élite de iluminados por un ideal, en general tan quimérico como el oro chino. En la Alemania nazi, ese colectivo era el NSDAP y en Cataluña, es la minoría catalana "pata negra", que representa alrededor de un 15% de la población, y que se distingue por tener una lengua materna diferente a la de la mayoría y por disponer de una renta media un orden de magnitud superior de la de los charnegos. Si alguien lo duda, que vea el estudio realizado por esta publicación sobre los apellidos catalanes y su presencia en el Parlament.

2. Los fascistas "se sienten diferentes". Luego añaden, a veces, que "diferentes, pero no mejores ni peores". Pero eso es más difícil de creer que el rollo de que los americanos tiraron el cadáver de Bin Laden al mar porque le cantaban los pinreles. Los catalanes y el resto de los españoles no somos diferentes. Los gatos y los ratones son diferentes. Y los gatos se sienten superiores a los ratones y, de hecho, los persiguen y, si pueden, los cazan. Todo aquel que dice que es diferente, lleva en la cabeza que es mejor. Nunca oiréis: "Los españoles y los catalanes somos diferentes, porque los catalanes somos unos mariquitas con barretina". Yo nunca lo he oído, por lo menos. El "hecho diferencial" de Alemania fue una cuestión de raza; y en Cataluña es una cuestión de lengua y de "cultura" (la diferencia de cultura es un invento del TBO para sostener el cual se exacerba esa diferencia prohibiendo en todo el territori las españolísimas corridas de toros —porque son crueles y además, los toros no se corren—, pero subvencionando los correbous, por ejemplo —ahí se ve que los toros, con sendas bolas de fuego incrustadas en los cuernos, se lo pasan en grande y en vez de mugir de terror, cantan el Virolai de gusto—).

3. Los fascistas siempre exhiben un permanente victimismo como justificación de su radicalismo fascista. Para el NSDAP fue la injusticia con que se trató a Alemania en el Tratado de Versalles, que al parecer lo redactaron unos banqueros con muy poca vergüenza porque adolecían de cierta escasez de prepucio; para los nacionalistas catalanes, la injusticia con la que los trató el franquismo y con la que los trata ahora el régimen de Madrid, que tiene la desfachatez de no reconocer su "fet diferencial".

4. Otra característica en común es la democracia orgánica en la que los diferentes partidos representan meros intereses gremiales, sin otra ideología que la común a todos: la Patria Catalana. Da igual si son de derechas o de izquierdas, son idénticos. Si en Cataluña aparece un partido que no reconoce que la Patria Catalana sea el objetivo de primer orden de la vida política, tiene que ser como el PP o Ciudadanos, que son más fachas que el Himno Nacional con la letra de Pemán. Es decir, tanto el PP como C's apoyan a su manera al fascismo catalán al negar que tenga otra alternativa política que no sea otro fascismo.

5. En Cataluña no existe un Ministerio de Propaganda como en la Alemania nazi, pero sí un equivalente a la "Oficina para la Vigilancia de la Educación Ideológica" que controla el adoctrinamiento educativo mediante la tergiversación y la reescritura de la Historia, que no necesita comentarios, pero sí la advertencia de que se ha perpetrado a costa de una desculturización general de los catalanes, que son los peores estudiantes de Europa, incluyendo a los zíngaros romaníes. Así, los estudiantes catalanes ignoran la ortografía, la aritmética a capela, que Jaume I "El Conqueridor" era un rey aragonés nacido en Montpelier, en realidad; y que cada Onze de Setembre se conmemora la derrota en una guerra de sucesión, no de secesión; y que no se refiere a Cataluña, sino a la ciudad de Barcelona.

6. Expansionismo imperialista, que en Alemania se evidenció con la anexión inmediata de los territorios de lengua alemana, Austria y los Sudetes; y en Cataluña con su intromisión en lo Regne de València y en sas Illes Balears y, aunque tímidamente, subvencionando el catalán en la que el Règim Quatribarrat denomina descaradamente la Catalunya Nord.

7. Alemania gestionó el hacinamiento de los judíos explotados en guetos como el de Varsovia, de donde no salían más que para ir a trabajar; en Cataluña se hacina a los charnegos asalariados y parados en lugares como Cornellá, Sant Boi, Hospitalet, Badalona, Sabadell, Badía, Mataro, Tarrasa, y otras cien infectas ciudades dormitorio, de donde no salen más que para irse a vivir debajo de un puente cuando son desahuciados de sus hogares por la Caixa o el Banc de Sabadell.

8. Y por supuesto, lo mismo que en la Alemania nazi, Cataluña adolece de una corrupción desenfrenada desde la cúspide a las bases del Règim. Ante la falta de control y de crítica, las arcas públicas se han vaciado empujando los billetes con retroexcavadora; y hasta el paradigmático Molt Honorable (?) President Pujol ha tenido que reconocer que su familia lleva 25 años sisando miles de millones de euros del Pressupost de todos los catalanes, euros que han salido de Cataluña a escape, camino de Suiza o Andorra, lo cual me parece a mí menos patriótico que limpiarse el culo con la senyera.

9. ¿Y qué hacen los catalanes pata negra al respecto? Apoyar a Pujol y a su partido, Convergència, en manifestaciones-espectáculo como las que organizaba Leni Riefenstahl en la Alemania nazi. Porque, como todos los fascistas, los catalanes son también muy dados a las geométricas manifestaciones multitudinarias de apoyo al régimen, como aquella súper sardana de Puigcerdá a Amposta, de 2013, o la UVE de la Victoria de 2014. Los catalanes pata negra saben que defender la corrupción de CiU es defender sus prebendas personales. Lo saben perfectamente y actúan en consecuencia.

10. Cataluña es, como la Alemania nazi, un estado policial y represivo en el cual quien no abraza la fe patriótica cuatribarrada no puede relacionarse con la Administración ni para venderle una caja de clips. Y el que, aunque hable catalán, no usa más que las cinco vocales vasco/españolas, no tiene esperanza de trabajar en otra cosa que no sean los trabajos subalternos, cuando no recogiendo basura o limpiando retretes.

Como Alemania, la Cataluña nacionalista es una ficción simbólica no arraigada en la sociedad real catalana de 7 millones de habitantes. Pero esa ficción es sostenida por la partitocracia de derechas y de izquierdas, tanto catalana como española. Madrid sostiene el nacionalismo catalán, sí, eso es lo que digo. Y lo hace porque, si éste cayera en descrédito, no habría excusa para la existencia de las otras 16 nacionalidades y regiones españolas, donde se roba tanto como en Cataluña o más.

Sin embargo, todo el nacionalismo catalán está tan cogido por los pelos, que ha bastado con que un grupo de jóvenes honrados, defendiendo una idea de cambio y finiquito de la corrupción, convocara un solo mitín en Barcelona —en el que evidenciaron que el emperador está desnudo—, para que al nacionalismo catalán se le irritaran las almorranas hasta sangrar:

—"Yo soy de Vallecas. Y cuando voy a Cornellá o a Hospitalet me siento como en mi casa". 

Y luego añadió:

—"Derecho a decidir, sí. Pero sobre todas las cosas".

Es decir, primera decisión: meter en la cárcel a todos los corruptos catalanes y del resto de España. Y luego, ya tranquilos, sentarse a la mesa y preguntarse, mirándose a los ojos: "¿Somos diferentes tú y yo? Si lo somos, cada uno por su lado. Si no lo somos, venga un abrazo e intercambiemos nuestros piojos."

Lo que acabo de explicar ha sido contestado por los catalanes pata negra con gritos de "lerrouxisme!". Pues si a algo le tienen miedo de verdad los abusadores nacionalistas es a que la masas populares despierten de su letargo, como lo hicieron hace ya algo más de 100 años, y exijan sus derechos y un reparto razonablemente justo de la riqueza. No sé si los catalanes me llamarán fascista a mí, es probable, aunque me importa menos que una final femenina de petanca; pero al que no pueden gritarle "feixista!" es a Alejandro Lerroux, porque lo que era es republicano radical.

Los catalanes pata negra no pueden hacer otra cosa que cabrearse como monos al verse retratados tan certeramente, pero tan feos. Cogidos haciéndole a los charnegos lo mismo que dicen que les hizo Franco a ellos, sin recordar que a esos charnegos los empujó el régimen del dictador hacia Barcelona a base de expropiaciones de tierras, de hacerles pasar hambre y dándoles de patadas en el culo para que se metieran en chabolas en la playa de la Barceloneta, en el Somorrostro, en Tras Cementerio, en el Camp de la Bota o en Montjuich, pasando las de Caín para poder sobrevivir con los sueldos de miseria que les pagaban sus patronos catalanes. Esos patronos que son los padres y los abuelos de los nacionalistas actuales, de "dretes" y "d'esquerres", me cago en la puta madre que los parió a todos. Porque en Cataluña no hay otra ideología cierta que no sea amasar dinero (en euros contantes y sonantes, Visca Europa!) y vivir bien a costa del sudor de los demás.

Podemos, el partido de los sin partido, va a arrasar también en Cataluña. Lo dicen las encuestas tan claro como el caldo de asilo. Y todos los medios acólitos del poder han saltado a los ojos de los jóvenes revolucionarios "que vienen de Madrid" a ver si se los arrancan. La Rahola, como paradigma de cerda oportunista, capaz de militar antaño en ERC, ser ahora asesora de Artur Mas y de cobrar como ramera tertuliana, se le han mojado la bragas de sangre. Y cuando creía que era un milagro, que la regla le había vuelto tras decenios de menopausia, resulta que no, que le han estallado las almorranas por el soponcio y la puta presión arterial.

Y yo le digo como a los demás, convergentes, esquerrans, psocialistas, verdes, naranjas y azules: Mirad que acaban de llegar y ya os sangra el ojete. Preparaos para cuando os den bien por el culo a todos, que aquí va a haber más gore que en "La matanza de Texas".

MALDITO HIJO DE PERRA

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