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¿Realmente es inmimente el Peak Oil?

The Oil Crash - 3 March, 2014 - 00:30
Queridos lectores,

Mi compañero Antonio García-Olivares me ha ofrecido este artículo divulgativo sobre algunos aspectos esenciales de un trabajo que ha realizado recientemente con Joaquim Ballabrera (ambos miembros del OCO). Ahora que comienza a haber trolls profesionales que se dedican a divulgar por internet todo tipo de falacias (como que la producción de petróleo crudo sigue subiendo cada año, que el fracking es la panacea o que EE.UU. va camino de ser independiente energéticamente) creo que este artículo es muy oportuno. Más aún teniendo en cuenta los dos posts que seguirán a éste esta misma semana, que posiblemente marcarán un punto de inflexión en este blog.

Salu2,
AMT


El cénit del petróleo y de los combustibles fósiles y sus críticospor Antonio García-Olivares

En un artículo que será publicado próximamente en Technological Forecasting and Social Change he estudiado, junto con Joaquim Ballabrera, la posible evolución económica de un país occidental (EEUU) tras el cénit del petróleo y de los combustibles fósiles, evolución que podría llevar con gran probabilidad al final del crecimiento. Antes de su aceptación, los revisores del artículo plantearon varias cuestiones que ponían en duda la idea de que el cénit del petróleo y el de los combustibles fósiles fuera algo inminente. Como el tema me parece importante, este post recoge el contenido de esas objeciones, habituales cuando se plantean los temas del peak oil y otros relacionados, y resume los principales argumentos de respuesta que dimos a los revisores. Si tales argumentos fueron útiles aparentemente para convencerlos podrían serlo también a la hora de plantear y defender estos conceptos en otros foros.

El cénit del petróleo frente al crecimiento de las reservas

Hay buenas razones para pensar que el cénit de la producción de petróleo (“peak oil”) está cerca. Una de las razones es la inelasticidad que se observa desde 2006 en la relación entre producción y precio (Murray y King 2012). Otra razón es el crecimiento prácticamente nulo en la producción de petróleo desde ese año (IEA 2010). Una tercera razón es que las reservas finalmente recuperables (URR) de petróleo existentes han sido estimadas en, aproximadamente, el doble de las ya extraídas (Laherrère 2007a). Pese a tales evidencias, uno de los revisores del artículo objetó que nuestras predicciones de un próximo cénit de petróleo y combustibles fósiles eran erróneas porque los valores publicados de recursos disponibles dependen no sólo de las tecnologías de explotación disponibles sino también del capital invertido en exploración geológica, el cual se va invirtiendo a medida que las empresas lo necesitan, de modo que la cantidad de reservas conocidas (o el horizonte de explotación) permanece más o menos estable a lo largo de las décadas. El modo como respondimos a este argumento fue alegando que el horizonte de explotación debería permanecer estable a lo largo de las décadas sólo si la tasa de nuevos descubrimientos es mayor que la tasa de consumo. Pero que hoy ese no es el caso, tal como puede observarse en la figura siguiente, adaptada de Exxon Mobil Corp.: A la vista de esta figura, es difícil de creer que Exxon Mobil pueda considerar que su horizonte de explotación es hoy estable. Por otra parte, aunque es cierto que las reservas pueden crecer con el tiempo en ciertos periodos, el parámetro llamado “reservas finalmente extraíbles” (URR) presenta una estabilidad mucho mayor, pues representa la asíntota o tendencia a largo plazo de la función “reservas más petróleo ya consumido”. Aunque esta función tiende a crecer con los años, su tasa de crecimiento disminuye a medida que la tasa de nuevos descubrimientos decrece, de modo que presenta una tendencia a saturarse en un valor asintótico, que es la URR. Nuestra estimación de la URR del petróleo, gas y carbón se basa en los estudios de Jean Laherrère, un ingeniero que trabajó durante 37 años para Total, donde fue jefe de tecnologías de exploración, y que tras jubilarse se convirtió en uno de los miembros más activos de ASPO (la asociación para el estudio del pico del petróleo). En (Laherrère, 2007) este autor demuestra que las estimaciones “políticas” (OPEC) y financieramente orientadas (US Security Exchange Commisssion) de las reservas “probadas” (1P) son completamente inconsistentes con las estimaciones calculadas técnicamente de reservas “probadas + probables” (2P). La figura siguiente, actualizada por Laherrère a partir de ese estudio, muestra que las reservas técnicas tienen una tendencia declinante desde 1980 y que las estimaciones de la OPEC y de la SEC presentan una tendencia independiente y poco creíble. La línea roja de la figura, que representa las reservas “probadas” oficiales son un sinsentido según Laherrère, ya que han sido obtenidas agregando reservas probadas individuales de campos petrolíferos o de naciones, y es sabido que la suma de N variables de, digamos, una probabilidad del 90% no es una variable con el 90% de probabilidad. Esto no ocurre con las reservas técnicas 2P “probadas + (50%) probables” (línea verde), que están más cerca del valor esperado y que pueden ser agregadas con más seguridad. La curva roja asciende casi verticalmente en 1986-1988 debido a la lucha que se produjo entre los miembros de la OPEC por los derechos de cuota, que indujo a muchos de ellos a inflar arbitrariamente sus reservas declaradas. Más tarde (en 2007) Sadad al-Husseini, antiguo vice-presidente ejecutivo de exploración y producción de la petrolera Saudi Aramco, en una conferencia en Londres reconoció que las reservas habían sido infladas en 300 Gb (giga barriles) debido a razones políticas. Además, tras el 2000 la curva sube verticalmente de nuevo debido a la reclasificación de los petróleos “extra-heavy”, que no eran considerados petróleos anteriormente sino “bitumen”. Todo esto hace que los datos oficiales mostrados en la línea roja carezcan del rigor necesario para ser usados científicamente, dado que han sido preparados para crear confianza en las reservas declaradas por los países, y para convencer a los inversores de que la producción no se interrumpirá en los próximos años, y no para ser usados por ingenieros o científicos.Otra figura relevante del estudio citado es la siguiente, donde es aparente la falta de correlación entre tasa de descubrimientos y precio:
 La tasa de descubrimiento debe por tanto depender principalmente de otros factores diferentes al precio tales como, por ejemplo, la geología.Por otra parte, si el horizonte de explotación fuera el mismo hoy que hace 60 años, estas declaraciones de Christophe de Margerie, director ejecutivo de Total, no tendrían sentido: “Nosotros no lo sabemos todo, pero sobre reservas de petróleo y producción sabemos mucho. Y es nuestro deber decir claramente (…) que la industria es poco probable que pueda producir más de 100 millones de barriles por día, muy por debajo de los 120 millones o similar que la IEA estima que el mundo podría producir en 2030, y que hará falta para el crecimiento galopante de Asia”, y añade que 90 millones de barriles al día es “optimista” (actualmente la producción de todos los líquidos está en una meseta de 86 ±2 Mb/d desde 2005, y la producción de crudo más condensado en una meseta de 74 ±2 Mb/d). Como dice De Margerie: “lo que ocurrirá muy pronto es que el suministro de petróleo no cubrirá la demanda. Eso no significará que no haya petróleo. Hay reservas de petróleo, pero hará falta invertir muchos miles de millones para conseguirlas”. Sin embargo, De Margerie es escéptico sobre la posibilidad de que tales inversiones se produzcan. ¿Por qué? Primero, porque el petróleo se está volviendo cada vez más difícil de extraer: “el output de los campos existentes está declinando en 5 – 6 Mb/d cada año. Esto significa que las empresas de petróleo tienen que encontrar montones de nuevos campos sólo para mantener la producción en los niveles actuales. Más aún, la clase de campos que las compañías occidentales están comenzando a desarrollar, en agua muy profunda, o de petróleo casi sólido parecido al alquitrán, son de un desafío técnico mayor”. No hay suficientes trabajadores cualificados en el mundo ni equipos especializados, piensa De Margerie, para aumentar la producción tan rápidamente como la gente espera. “Todos nosotros pensamos lo mismo” (dice refiriéndose a otros CEO’s del petróleo) “es sólo un tema de si lo decimos”.Una consecuencia de este creciente coste de extracción es que la producción de petróleo se ha vuelto inelástica después de 2005 a pesar de los altibajos en su precio, que ha fluctuado entre 40 $/b y 138 $/b sin producir una variación visible en la producción (Murray y King 2012), lo cual lleva a estos autores a identificar un techo de unos 75 Mb/d para la producción de crudo (figura siguiente). En estas condiciones, resulta poco atractivo invertir en extracción petrolífera. ¿Y cuál es la razón última de esta inelasticidad de la producción? Una hipótesis plausible es considerar que la estimación de Laherrère de una URR de unos 3000 Gb de petróleo (poco más del doble de lo ya consumido) es esencialmente correcta y que este valor estimado no se incrementará mucho más en el futuro, debido a la insuficiencia de inversiones, el coste creciente de extraer el petróleo que queda (profundidades y presiones más altas, mayor densidad y viscosidad, petróleos de inferior calidad) y la retroalimentación mutua entre estas dos variables. Y esta es la aproximación que hemos usado en este trabajo. Nuestra hipótesis es que los modelos basados en un horizonte móvil de explotación en función del precio son útiles en situaciones con infinitos recursos que explotar, cuando la respuesta al precio es elástica, pero que los modelos de tipo Hubbert, basados en la URR, son mejores para modelar el comportamiento a largo plazo cuando la respuesta al precio se vuelve inelástica.El concepto de URR es útil por tanto en las presentes condiciones y, además, permite tener en cuenta en parte su propio incremento a lo largo de las décadas. Para ello, es útil suponer que la producción se comporta como si explotara el conjunto de campos petrolíferos que se descubrieron en primer lugar, los cuales imponen un horizonte de explotación URR1, luego se empiezan a explotar un segundo conjunto de descubrimientos con URR2, y así sucesivamente. El comportamiento a largo plazo de la producción se modela entonces como la suma de N funciones de Hubbert:P = u1b1 e-b1(t -tp) / [1+e-b1(t –tp1)]2+ u2b2 e-b2(t –t2p) / [1+e-b2(t –tp2)]2+ …+ unbn e-bn(t -tpn) / [1+e-bn(t –tpn)]2donde u1+u2+…+un = URR. De este modo, la URR o área final de la curva de producción puede ser distribuida a lo largo de las décadas.El ajuste de la serie histórica de producción de petróleo a un modelo de esta clase con dos y tres funciones de Hubbert conduce al siguiente resultado:
 Donde la línea gruesa representa la producción histórica de petróleo y derivados de gas natural, la línea punteada el ajuste con dos funciones de Hubbert y la línea a trazos el ajuste con tres funciones de Hubbert.En el caso de las 3 funciones, se obtiene un R2 = 0.999 cuando el área de las tres funciones componentes es de 169 Gb, 1856 Gb and 975 Gb respectivamente (nótese que el área total continúa siendo URR=3000 Gb) y están centradas en 1975, 2007 and 2047 respectivamente. La producción de petróleo se comporta pues como si consistiera en un ciclo de explotación principal de la mayoría de los descubrimientos, con fecha media en los setenta, y dos ciclos secundarios de explotación, uno con máximo en 1975, fecha cercana al embargo de petróleo de la OPEP en 1973-1974, y el más reciente iniciándose ahora y llegando al cénit en 2047, el cual podría representar la reciente explotación de petróleos no convencionales, con una contribución aparente de 975 Gb. Este método simula adecuadamente el máximo relativo de los 70 así como la meseta ligeramente ascendente que se observa desde 2005 y, por esta razón, hemos usado este ajuste para las predicciones económicas del artículo. Además, para anticipar posibles incrementos futuros de la URR debidos a tecnologías aún no predecibles hemos supuesto, conservadoramente, que URR = 3 Tb (400-420 Gtoe) corresponde a los recursos finalmente extraíbles de petróleo crudo + derivados del gas natural, y no a todos los líquidos tal como Laherrère supone. Esto permite a nuestra meseta de producción prolongarse hasta 2040, mientras que con una interpretación más estricta de la URR, Laherrère predice el declive de la producción de todos los líquidos para antes del 2020.Laherrère ha estimado también la URR del gas y del carbón: 300 y 750 Gtoe respectivamente. El uso de estos valores hace posible obtener ajustes de Hubbert para todos los combustibles fósiles, tal como muestra la figura siguiente.

El ajuste de los tres combustibles fósiles aparece en la parte inferior de la figura, junto con sus datos históricos de producción (en línea negra continua): el ajuste del petróleo (línea punteada), el del carbón (línea a trazos) y el del gas (línea de puntos y trazos). En esta figura se ha utilizado el modelo de dos logísticas para el petróleo, que predice un cénit más alto y más próximo que el modelo de dos logísticas, en torno al 2021. La figura muestra también la energía obtenible de la agregación de todas las fuentes fósiles, cuyos datos históricos se muestran en la curva negra más alta, junto con la curva (azul continua) resultante de agregar los ajustes de Hubbert de los tres combustibles fósiles.  El cénit de los tres combustibles fósiles podría tener lugar según esta estimación deliberadamente optimista en torno a 2021 (petróleo), 2029 (gas) and 2051 (coal). El cénit de todas las fuentes energéticas fósiles podría tener lugar en torno al año 2030-2038 dependiendo de la forma que adopte la actual meseta de producción de petróleo.

“La fecha del cénit del petróleo y de los demás combustibles fósiles es muy incierta y muchos autores son optimistas acerca de la capacidad de la innovación tecnológica para retardar esa fecha hasta un futuro muy lejano”

Esta crítica, cercana a la comentada anteriormente, es también muy frecuente. Ian Chapman (2013) sintetiza el estado del arte sobre la discusión acerca de la fecha del cénit del petróleo y afirma que hay buenas razones para creer que el peak oil está cerca, pero que efectivamente hay autores que piensan que el cénit del petróleo tendrá lugar en una fecha muy tardía o incluso nunca. Sin embargo, afirma, muchas de estas últimas opiniones han sido acusadas de estar sesgadas por intereses comerciales, creencias injustificadas en las soluciones técnicas y en el poder del mercado, o una metodología de análisis demasiado estrecha, que les hace usar como válidos datos inverosímiles sobre las reservas de los recursos no convencionales.Por ejemplo, algunos optimistas tecnológicos como Rogner (1997), y Adelman y Lynch (1997), han despreciado las evidencias de un inminente peak oil con el argumento de que las reservas seguirán incrementándose como consecuencia del conocimiento técnico creciente. Estas expectativas han sido criticadas por autores como Hook et al. (2010), Campbell (2005), Laherrère (1994), e Ivanhoe y Leckie (1993), quienes consideran creíbles solamente las tecnologías extractivas que pueden ser predichas desde la experiencia técnica presente.En relación con el petróleo y el gas no convencionales, otro optimista tecnológico (Yergin 2011) piensa que los nuevos descubrimientos y los nuevos métodos de extracción, de petróleo convencional y no convencional, generarán nuevas capacidades productivas, que serán capaces de añadir más de 4.1 Gb/d cada año hasta 2030. En contra de este optimismo, Mearns (2011) subraya que el desarrollo de nuevos pozos de petróleo no convencional en Canadá y EEUU ha sido exponencial desde 2003 pero, a pesar de la enorme escala de inversión requerida en estos nuevos campos, la producción global de petróleo se mantiene en su meseta de 82 Mb/d desde 2005, lo cual prueba que el crecimiento de la producción de petróleo no convencional está sólo compensando la tasa de declive de los campos convencionales. Ello ha sido así a pesar de la gran subida del precio del petróleo durante estos años, desde aproximadamente 30 $2010 el barril en 2001 a 80 $2010 el barril en 2010 y 87$ en 2013. Esta subida de precio ha estimulado un gran despliegue de nuevas tecnologías  extractivas también en pozos convencionales que fueron no económicos hace una década, tal como el gigante Claire Field frente a la costa oeste de Escocia, y el segmento Haradh de S Ghawar y el campo Khurais, ambos en Arabia Saudí. La conclusión de Mearns es que si esta corriente continua de nuevas técnicas se relentiza, la industria del petróleo no podrá mantener la producción en los niveles actuales y la producción entrará en una fase de declive. Estas nuevas fuentes de petróleo no convencional han despertado muchas expectativas recientemente. Sin embargo, la mitigación del declive del petróleo requeriría más del 10% de crecimiento sostenido de producción de petróleo no convencional durante las próximas dos décadas como mínimo (de Castro et al. 2009) y tales tasas sostenidas de crecimiento no han sido observadas en ningún sistema de energía global en la historia, y no las esperan ninguna de las agencias principales de predicción energética, como la IEA, la EIA o el instituto BGR (Höök et al. 2010).

Los hidratos de metano como solución

Uno de los revisores también expresó su opinión de que la explotación de los hidratos de metano de las plataformas continentales oceánicas podría revertir el cénit de los combustibles fósiles durante siglos. En contra de esta visión optimista se puede citar la opinión de Laherrère (2007), según la cual “los clathratos de metano han sido señalados por algunos como más abundantes que todos los demás combustibles fósiles. Ello es completamente erróneo porque los hidratos oceánicos en sedimentos de unos pocos millones de años o menos no pueden medirse con combustibles fósiles obtenidos de sedimentos de hasta 600 millones de años. Estas estimaciones poco realistas han sido divididas por 100 (Soloviev V.A. 2004 “On gas hydrate mythology” IGC). De los miles de pozos perforados por JOIDES sólo 3 encontraron hidratos de grosor mayor de 15 cm y el último hallazgo con este grosor (leg 164) no ha mostrado continuidad en un pozo perforado a 20 m de distancia. Los hidratos oceánicos son heterogéneos y de extensión limitada: unos pocos milímetros verticalmente y unos pocos metros horizontalmente. No hay ningún método conocido para producirlos. Japón e India han perforado desde 1999 muchos pozos hasta núcleos de hidratos oceánicos y a pesar de su necesidad de gas, no hay ningún plan para producirlos. No hay tecnología conocida para producir hidratos oceánicos.”  También es útil comentar a este respecto el trabajo de Boswell (2009), quien estima que los hidratos potencialmente explotables son aproximadamente unos 100 Tcfg (2.8 x 1012 m3), esto es, alrededor de un 1% de la URR actual de gas, a pesar del hecho de que los recursos totales de hidratos puedan ser órdenes de magnitud más altos.En conclusión, los hidratos de metano pueden ser abundantes, como lo son los petróleos no convencionales, pero la alta dispersión de esta clase de combustibles hace que su explotación se convierta en un asunto energéticamente y económicamente inviable.

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Estados Unidos primer financista mundial del terrorismo

Ácratas - 2 March, 2014 - 20:28


Desde la guerra de Afganistán contra los soviéticos, numerosos autores han mencionado el papel de Estados Unidos en el financiamiento del terrorismo internacional. Pero hasta ahora se trataba de acciones secretas cuya existencia Washington nunca reconocía mientras estaban teniendo lugar. En el caso de Siria se ha dado un paso decisivo: el Congreso estadounidense ha votado financiamiento y armamento para dos organizaciones que representan a al-Qaeda. Lo que hasta ahora fue un secreto a voces se ha convertido en la política oficial del «país de la libertad»: el terrorismo.

Muchas sorpresas marcaron la primera semana de la conferencia de paz Ginebra 2. Desgraciadamente, la censura impuesta a los grandes medios de difusión no permitió que el público occidental fuese informado sobre esos acontecimientos.

En eso reside la principal paradoja de la guerra contra Siria: se divulgan imágenes que ofrecen un panorama contrario a la realidad. Según los medios de prensa internacionales, en este conflicto un grupo de Estados, reunidos alrededor de Washington y de Riad, que supuestamente defienden la democracia y encabezan la lucha mundial contra el terrorismo, se enfrentan a Siria y a sus aliados rusos, presentados a su vez como dictaduras que manipulan el terrorismo.

Si bien todo el mundo está perfectamente consciente de que Arabia Saudita no es una democracia sino una monarquía absolutista, la tiranía de una familia y una secta sobre todo un pueblo, Estados Unidos tiene la reputación de ser una democracia y hasta se le considera como «el país de la libertad».

Sin embargo, la información más importante de toda la semana fue censurada en el conjunto de los países miembros de la OTAN: el Congreso de Estados Unidos se reunió en secreto para votar financiamiento y armamento destinados a los «rebeldes en Siria» hasta el 30 de septiembre de 2014.

Sí, querido lector, ¡usted ha leído bien! En Estados Unidos, el Congreso realiza reuniones secretas que la prensa ni siquiera tiene derecho a mencionar. Es por esa razón que la información, originalmente transmitida por la agencia británica Reuters [1], ha sido cuidadosamente ignorada por toda la prensa escrita y audiovisual, tanto en Estados Unidos como en la mayoría de los medios de difusión de Europa occidental, al igual que en los llamados países del Golfo. Esa verdad sólo tienen derecho a conocerla los habitantes del «resto del mundo».

La libertad de expresión y el derecho de los ciudadanos a la información son –al menos eso se supone– condiciones sine qua non de la democracia. Y resulta que son más respetadas en Siria y en Rusia que en Occidente.

Como nadie ha leído la ley que adoptó el Congreso estadounidense, ni siquiera se sabe exactamente lo que en ella se estipula. Lo que sí ya se hace evidente es que los mencionados «rebeldes» ya no están tratando de derrocar el Estado sirio –han tenido que renunciar a ello– y que su nuevo objetivo es «desangrarlo». Por eso es que no se comportan como soldados sino como terroristas.

De nuevo ha leído bien, estimado lector. Estados Unidos, el país que supuestamente fue víctima de al-Qaeda el 11 de septiembre de 2001 y que desde entonces encabeza la «guerra global contra el terrorismo», financia ahora el principal vivero del terrorismo internacional, donde actúan dos organizaciones oficialmente subordinadas al-Qaeda: el Frente al-Nusra y el Emirato Islámico en Irak y el Levante. Y ya no se trata de una oscura maniobra de los servicios de inteligencia sino de una ley, plenamente asumida y legalizada, aunque haya sido adoptada a puertas cerradas para no entrar en contradicción con la propaganda oficial.

Por otro lado, ¿cómo podría la prensa –la prensa que afirma desde hace 13 años que al-Qaeda es el autor de los atentados del 11 de septiembre, la prensa que nunca ha mencionado el hecho que aquel 11 de septiembre el presidente George W. Bush fue destituido por los militares–, cómo explicaría esa prensa a su público esta decisión del Congreso? En Estados Unidos hasta el procedimiento mismo de «Continuidad del Gobierno» (CoG) está protegido por la censura. Así que el público del mundo occidental nunca supo que el 11 de septiembre de 2001 se produjo en Estados Unidos una transferencia del poder de manos de los civiles a manos de los militares a las 10 de la mañana y hasta bien entrada la noche, ni que durante todo aquel día Estados Unidos estuvo gobernado por una autoridad secreta, en violación de las leyes y de la Constitución de ese país.

En tiempos de la guerra fría, la CIA financiaba al escritor George Orwell, cuando este autor concebía la dictadura del futuro. Washington creía que despertaría así las conciencias ante el peligro soviético. La realidad es que la URSS nunca llegó a parecerse a la pesadilla que describió Orwell en su novela 1984, mientras que Estados Unidos se ha convertido en su encarnación misma.

Así que el discurso anual de Barack Obama sobre el Estado de la Unión se transformó en un ejercicio excepcional de la mentira. Ante los 538 miembros del Congreso que lo aplaudían de pie, el presidente declaró: «Hay algo que no cambiará: nuestra determinación de que los terroristas no lancen otros ataques contra nuestro país.» Y también dijo: «En Siria, apoyaremos a los grupos de oposición que rechazan los planes de las redes terroristas.»

Sin embargo, cuando la delegación siria que participa en Ginebra 2 propuso a la delegación que supuestamente debería representar a la «oposición» una moción basada única y exclusivamente en las resoluciones 1267 y 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU condenando el terrorismo, los «opositores» rechazaron ese documento, sin que Washington protestase en lo absoluto. Pero es normal que no hubiese tal protesta dado que es Estados Unidos quien estimula el terrorismo… y que la delegación de la «oposición» recibe órdenes directamente del embajador estadounidense Robert S. Ford, incluso presente en Ginebra.

Robert S. Ford, trabajó como asistente de John Negroponte en Irak. A principios de los años 1980, John Negroponte dirigió la guerra estadounidense contra la revolución sandinista en Nicaragua contratando para ello miles de mercenarios que, junto a algunos colaboradores locales, fueron rápidamente identificados por la población nicaragüense como «los Contras». La Corte Internacional de Justicia, o sea el tribunal interno de las Naciones Unidas, condenó a Washington por aquella injerencia, cuyo verdadero carácter se trataba de esconder. Más tarde, en los años 2000, Negroponte y Ford aplicaron el mismo escenario en Irak. En aquel momento, el objetivo era acabar con la resistencia nacionalista iraquí utilizando contra ella a los hombres de al-Qaeda.

Esta vez, en enero de 2014, mientras que los sirios y la delegación de la «oposición» discutían en Ginebra, en Washington el presidente Obama proseguía su ejercicio de hipocresía diciéndole al Congreso –cuyos miembros lo aplaudían mecánicamente– que «luchamos contra el terrorismo no sólo a través de las actividades de inteligencia y las operaciones militares sino también cuando permanecemos fieles a los ideales de nuestra Constitución y dando el ejemplo al mundo (…) y seguiremos trabajando con la comunidad internacional para dar nacimiento al futuro que merece el pueblo sirio, un futuro sin dictadura, sin terror ni miedo».

La guerra de la OTAN y del Consejo de Cooperación del Golfo contra Siria ya ha dejado un saldo de 130 000 muertos –según las cifras del MI6 divulgadas por el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH)–, muertos cuyos verdugos son los mismos que atribuyen la responsabilidad de sus muertes al pueblo que se atreve a oponerles resistencia y a su presidente, Bachar al-Assad.

THIERRY MEYSSAN



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Primaveras & revoluciones naranjaLas 7 semejanzas en Túnez, Libia, Egipto, Siria y Ucrania

Ácratas - 28 February, 2014 - 21:17


Las revoluciones del siglo XXI han sido levantamientos civiles que suelen nacer en entornos urbanos, en plazas que son vistas y seguidas en las redes sociales y tuiteadas en todo el mundo gracias a la mecha que enciende Internet y cuya popularidad, datos, fotos, vídeos y declaraciones se extienden por todo el planeta en diferentes idiomas gracias a los medios de información.

Todas ellas conforman un fenómeno que se ha extendido más allá del norte de África y que han despertado conciencias antes apagadas o que quizá han sido encendidas por motivos ocultos e intereses de terceros. Es la primavera revolucionaria.

Desde Túnez hasta Siria, pasando por Egipto y Libia, estas revueltas han seguido un patrón, una hoja de ruta que, teniendo en cuenta las particularidades de cada nación, se asemejan demasiado.

Reivindicaciones, sucesos, muertes, enfrentamientos, actuación de cuerpos policiales, condena del exterior, injerencia de otros Estados. Características que nos llevan desde el caluroso continente africano al gélido corazón del este de Europa: a Ucrania.

Pese a que parezca descabellado comparar estas revoluciones entre sí, y más aún asemejar los sucesos que en los Estados africanos se han desarrollado, con lo que pasa en Ucrania, lo cierto es que casi hay más elementos que los enmarcan en una misma senda que aquellos que pueden separarlos.

Todos ellos serán desvelados en el programa 'Revolución por guión'.

Al contrario que en el juego de encontrar las diferencias, en este programa Javier Rodríguez Carrasco se ha propuesto 'hallar las 7 semejanzas' en los levantamientos de Túnez, Libia, Egipto, Siria y, por supuesto, Ucrania.

1. Regímenes asentados socialmente

En todos los casos de los que estamos hablando, estos países tenían en el poder a personalidades y políticos que bien de forma democrática o por haber liderado alguna revolución ocupaban sus cargos otorgando cierta calma social y estabilidad aunque también despertaban suspicacias y críticas. En algunos de los casos, el ambiente social siempre había sido más criticado desde el exterior que desde el propio seno de esas naciones.

2. Origen: promesas y esperanzas de mejoras sociales y de democracia

Un común denominador de estar revoluciones es que los manifestantes y congregados en las plazas y calles pedían mejoras sociales. Decían que estaban hartos del régimen que les gobernaba y que querían más derechos. Se habla de represión, de dictaduras, de opresión. Algunos términos propios de sistemas políticos de otra época. El aspecto económico también ha jugado un gran papel. Se habla de falta de empleo, de acumulación de riquezas, corrupción por parte de las cúpulas y élites políticas.

3. Protestas en progresión: violencia criminalizada desde Occidente, acusando al mandatario y no a la insurgencia

En todos estos levantamientos sociales, las protestas han ido 'in crescendo'. Es decir: lo que empezaba con manifestaciones pacíficas para pedir más democracia, mayores libertades y el fin de la opresión desembocó en fuertes disturbios que en algunos casos han provocado grandes catástrofes.

4. Lentitud diplomática

En todos los procesos, la mediación de los organismos internacionales competentes no ha sabido llevar la misma velocidad a la hora de tomar decisiones resolutivas a la que lo hacía el incremento de bajas civiles. Tenemos como caso más evidente el de Siria. Aún se está pendiente de intentar llegar a algunas conclusiones de Ginebra 2.

5. Abstención de Rusia ante injerencia extranjera

Ha quedado claro que tanto EE.UU. con el apoyo de la OTAN como gran parte de Occidente (incluyendo a países europeos como Reino Unido y Francia) se han posicionado siempre en estos conflictos con un claro mensaje, quizá algo mesiánico: "Nosotros os salvaremos del opresor, os daremos la libertad y tendréis una vida mejor sin soportar ningún yugo". Palabras que suenan a cita bíblica, pero que no están tan lejos de las que hemos escuchado a personalidades como Hilary Clinton, Nicolas Sarkozy, David Cameron o el propio Barack Obama.

6. Presente decadente, futuro incierto y recorte de garantías sociales

Estas son preguntas que el tiempo va contestando por sí solas; y leyendo informes de las ONG, comparando la evolución de la sociedad en esos estados y comparando los datos económicos se pueden contestar. Este último aspecto nos lleva a nuestra sexta similitud de estas revoluciones. Presente decadente, futuro incierto y en algunos casos (la mayoría) un recorte de garantías sociales: en definitiva, esos países no están mejor de cómo estaban tras las revoluciones.

7. Bajas humanas y sufrimiento de civiles inocentes

La última y quizá más dolorosa de las similitudes. Son los más débiles en estos casos los que se llevan la peor parte. Miles y miles de personas que ven afectadas sus vidas y que incluso la pierden por estos conflictos que como les hemos intentado demostrar parecen seguir un mismo guión, un patrón y una hoja de ruta similar.

RUSSIA TODAY

"Revoluciones con guión"

NOTA DEL EDITOR: Lo primero que ha hecho el gobierno golpista ha sido vaciar las arcas de todo rastro de oro (que ha ido a parar a manos del tito Rothschild) y pedir ayuda inmediata al Fondo Monetario Internacional. Todo país que cae en poder del FMI y entra en el redil del poder financiero internacional es un país acabado para siempre, un mero cordero pascual listo para el sacrificio en el altar de la SFI. Ucrania: otro golpe de estado encubierto amparándose en "las ansias de democracia y libertad del pueblo soberano", absolutamente diseñado y financiado por el Imperio Anglo-Sionista, cuyo resultado será la pérdida de todos los derechos sociales de sus habitantes, que retrocederán medio siglo en sus economías.



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Remontando la tercera ola

The Oil Crash - 28 February, 2014 - 04:57


Queridos lectores,

Javier Pérez nos deleita esta semana con una breve pieza sobre Alvin Toffler, quien por contraste con la mayoría de los que suelen hacer previsiones y errarles tuvo un elevado grado de acierto. Que lo disfruten.


Salu2,
AMT


El atractivo de las previsiones caducadas

Suelo decir, más en serio que en broma, que la revistas de humor existen porque la gente aún no ha descubierto las revistas económicas caducadas. No hay nada más divertido, y más sonrojante, que leer la prensa económica un par de años después de su publicación: no aciertan lo que sucedió al final, no aciertan las razones por las que sucedió y no aciertan tampoco qué es lo relevante ni  qué información del momento, del suyo, era simple ruido desechable.¿Y lo más gracioso de todo? Que las mismas personas, sin cambiar siquiera de seudónimo, siguen firmando previsiones, mes tras mes, año tras año, sin memoria alguna, sin arrepentimiento de sus errores y sin reconocer de una maldita vez que no tienen idea de lo que hablan. Cualquier otro profesional con su mismo porcentaje de aciertos sería ahorcado al amanecer, pero los economistas no. Los economistas fallan un año tras otro, ¡y aquí no pasa nada!Precisamente por eso, y al hilo también de la valentía que ha demostrado AMT en sus previsiones para este año, quiero hoy romper una lanza por los que hacen previsiones y de alguna manera aciertan. Y si no aciertan los datos, o el punto en que caerá el dardo, aciertan al menos la dirección del vector que lo mueve. ¡Y eso es mucho!Me refiero, para concretar a Alvin Toffler y su libro la Tercera Ola, que fue muy famoso a principios de los ochenta y que hoy, treinta y cinco años después de que fuese escrito, podemos ver aún como razonable y acercarnos a sus ideas sin la sospecha de que alguien, por razones que desconocemos, nos esté vendiendo alguna moto.

 
Para Alvin Toffler, la Humanidad había sufrido dos tremendas olas que habían devastado las sociedades anteriores. Al principio, todos éramos cazadores recolectores, pero llegó la gran ola de la agricultura y así se generaron culturas, instituciones, jerarquías, religiones y todo un conjunto de estructuras humanas que determinaron nuestra vida y cultura durante diez milenios. A mediados del siglo XVIII, más o menos, llegó una nueva ola: la revolución industrial, y todas las características de la sociedad agraria se tambalearon, dando lugar a nuevas instituciones, nuevas relaciones y hasta nuevas formas y estructuras de familia. Todo cambió radicalmente y buena parte de las grandes guerras de los periodos sucesivos lo fueron entre los defensores de la estructura agraria que se oponían a los abanderados de la nueva ola industrial (guerra de Secesión Americana, revolución rusa, etc…)Nosotros asistimos a una tercera ola, con la sociedad de la información. De hecho, gran parte de lo que se ha inventado en los últimos años tiene que que ver con la nueva ola de la información. 

 
¿A que suena bien? Pues suena aún mejor si tenemos en cuenta que este tipo lo escribió en 1978, antes de que los ordenadores fuesen algo más que artefactos monstruosos, antes de internet, los teléfonos móviles y el mundo globalizado. Por eso mismo, hay que escuchar a este tipo. ¿No creéis?

Pues esto decía sobre el problema energético:“El prerrequisito de cualquier civilización, vieja o nueva, es la energía. Las sociedades de la primera ola obtenían su energía de “baterías vivientes” —potencia muscular animal y humana— o del sol, el viento y el agua. Los bosques eran talados para tener leña con que preparar la comida y calentarse. Ruedas accionadas por corrientes de agua o por la fuerza de las mareas hacían girar piedras de molino. Los molinos de viento rechinaban en los campos. Los animales arrastraban el arado. Se ha calculado que en la época de la Revolución francesa, Europa obtenía energía de unos 14 millones de caballos y 24 millones de bueyes. Todas las sociedades de la primera ola explotaban, pues, fuentes renovables de energía. La Naturaleza podía reponer los bosques que se talaban, el viento que hinchaba las velas de los barcos y los molinos, y los ríos que hacían girar sus ruedas de paletas. Incluso los animales y las personas eran fuentes energéticas renovables.Más tarde y en contraste con ello, todas las sociedades de la segunda ola empezaron a obtener su energía del carbón, el gas y el petróleo. Es decir: de combustibles fósiles irreemplazables. Este revolucionario cambio, acaecido tras la invención por Newcomen de una máquina de vapor susceptible de explotación en 1712, significaba que, por primera vez, una civilización estaba consumiendo el capital de la Naturaleza, en vez de limitarse a vivir del interés que producía. Y cuando se emplea el capital y no sólo su rendimiento, hay que prever que antes o después se acabará, y que sus intereses menguaran de manera irrevocable.Este bucear en las reservas energéticas de la Tierra proporcionó una oculta ayuda a la civilización industrial, acelerando en gran medida su desarrollo económico. Y desde entonces hasta nuestros días, por dondequiera que pasó la segunda ola, las naciones edificaron elevadas estructuras tecnológicas y económicas, basadas en la presunción de que nunca dejarían de poder obtenerse combustibles fósiles baratos. Tanto en las sociedades industriales capitalistas como en las comunistas, en Oriente como en Occidente, se ha operado este mismo cambio, de la energía dispersa a la concentrada, de la renovable a la no renovable, de muchas fuentes y combustibles diferentes, a unos pocos. Los combustibles fósiles formaron la base energética de todas las sociedades de la segunda ola.”A partir de aquí, y partiendo de la premisa de que al emplear el capital de la naturaleza consumimos algo que se acaba, Alvin Toffler trata de ser optimista y ofrecer soluciones.No dejéis de leer el libro si podéis pero, me temo que sus soluciones ni las hemos visto aún ni se las espera. Y esto, como siempre, es lo que más joroba de los científicos: que sepan identificar la enfermedad pero no encuentren la vacuna. Para eso, dirían en mi pueblo, ¡buena gana!O quizás necesitemos más gente así. Cada cual, que juzgue. Pude haber salida o puede que estemos ante esto otro…

Javier Pérez (www.javier-perez.es)



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Guerras de prestado

The Oil Crash - 25 February, 2014 - 11:13

Queridos lectores,

Parece que este año 2014 rápidamente degenera hacia una situación de conflicto y violencia generalizados por todo el globo. Por desgracia la violencia es algo muy común en nuestro mundo, en sus múltiples formas, desde las más individuales a las más colectivas; lo grave es que se está extendiendo a países donde hacía tiempo que no se veía (aunque nunca fue olvidada).

Ahora mismo uno de los focos más calientes de la atención occidental se sitúa en Ucrania, donde la reiterada ocupación de la calle por un movimiento que esgrime la bandera pro-UE y pro-occidental y que exige un cambio de Gobierno acabó llevando a una sangrienta represión de la policía y la lógica escalada de violencia, que en los últimos días ha llevado al presidente del país a huir hacia la pro-rusa región oriental del país. Muchas capas se solapan en el conflicto en Ucrania, algunas internas (la crisis económica, el paro, la insatisfacción con la falta de reformas desde la Revolución Naranja) y otras externas, con una fuerte carga de juego de ajedrez geopolítico entre Rusia y los EE.UU. (Rusia ve con enorme recelo tener un país pro-occidental en su misma frontera, mientras que Europa ve una gran oportunidad de expandirse hacia el Este y para los EE.UU. cualquier iniciativa que acote el poder ruso es bienvenida). No es ajena a la crisis en Ucrania la entrada en funcionamiento del gasoducto Nordstream en Diciembre pasado. Si hacen memoria recordarán que los últimos inviernos recurrentemente Rusia amenazaba con cortar el suministro de gas natural a Ucrania, pues este país no pagaba los precios que los rusos querían cobrar, y al final le cortaba el suministro unos pocos días pero en seguida tenía que volver a abrir el paso puesto que ese mismo gasoducto que atraviesa tierras ucranianas es el que lleva a un buen cliente, Alemania, y tensar demasiado esa cuerda llevaría a la nación teutona a buscar otras vías de aprovisionamiento quizá más caras pero más seguras. Todo eso se acabó con el nuevo gasoducto, que atraviesa el mar Báltico y va directamente de Rusia a Alemania. No es por tanto casualidad que este año no se haya escenificado el amago de corte de suministro, puesto que los rusos pueden cerrar ya el grifo con tranquilidad y el gobierno ucraniano ha tenido que administrar la escasez como ha podido, a pesar de la crisis y el descontento popular; también es significativo que justamente una de las contrapartidas que ha ofrecido Rusia durante estas confusas semanas es el suministro de gas a Ucrania a buen precio.

Pero volviendo a los sucesos en las calles de Kiev y de otras ciudades ucranianas, es difícil saber con precisión qué pasa porque la información que difunden los medios occidentales está sesgadísima. Parece que una parte de los manifestantes en el Maidán está pertrechada casi militarmente, en medio de una masa de inocentes ciudadanos que sólo quieren expresar su hartazgo con una situación que no mejora (y que al final se retiran al crecer la violencia). El conflicto parece ir degenerando hacia una guerra civil más o menos abierta, de manera similar a lo que pasó en Siria, de dónde tampoco es posible obtener una visión fiable de qué es lo que pasa en este momento (y se habrán fijado que de Siria últimamente casi no se habla en los medios: ha pasado a ser prácticamente un no-tema, a pesar de que obviamente sigue la guerra civil en aquel país).

Al parecer la agitación también crece en Venezuela, aunque de nuevo es muy difícil en Occidente (irónico llamar Occidente a unos países que están más al este o al norte que Venezuela) acceder a una información fiable sobre lo que está pasando actualmente. Al margen de los detalles, casi inasibles desde aquí, de nuevo uno intuye una situación semejante a la de Ucrania: por un lado hay un Gobierno resultante de las urnas que se enfrenta a una situación interna muy complicada que le lleva a veces a huidas hacia adelante y a medidas de carácter autoritario, y por el otro un cierto de nivel de protesta ciudadana azuzada por el descontento y en medio de la cual se camufla una fuerza emergente, de mucho menor tamaño pero cada vez mejor armada, con pretensión de deponer al Gobierno por el medio que sea. Si es un proceso completamente interno o azuzado desde el exterior es complicado de saber, aunque seguramente hay mezcla de ambos: problemas internos de los que agentes externos (y de nuevo muchos dedos señalan a los EE.UU.) intentan sacar provecho.

De entre los diversos factores internos que contribuyen al malestar en Venezuela es importante resaltar la cada vez menos disimulada caída de la producción de petróleo y de sus exportaciones, como muestra la siguiente gráfica (sacada como siempre de la web Flujos de Energía); tengan en cuenta que sólo llega hasta 2012, así que la situación ahora mismo puede ser sensiblemente peor:




Si comparan esta gráfica con la de otros países que se han visto envueltos en procesos semejantes (y que comentamos en el correspondiente post) se diría que a Venezuela le quedan por lo menos cinco años antes de que comiencen los problemas graves con la caída de ingresos del petróleo. Sin embargo, aproximadamente una tercera parte del petróleo que produce Venezuela ahora mismo es crudo extrapesado, de baja Tasa de Retorno Energética (TRE), lo cual quiere decir que la energía neta proveniente del petróleo de Venezuela es bastante menor de lo que indica el volumen bruto, y eso en particular implica que el rendimiento económico es bastante menor de lo que cabría esperar; probablemente este hecho influye en los problemas de la nación caribeña. No casualmente, EE.UU. importa petróleo de Venezuela y tiene gran interés  en que el petróleo siga fluyendo (a pesar de los cantos de sirena que hablan de una falaz independencia energética de los EE.UU.); no es por tanto de extrañar que, en medio de la confusión reinante y quizá en parte provocándola, algunas personalidades políticas estadounidenses estén reclamando ya a Obama que invada Venezuela.

Mientras tanto, Yemen, país en el punto de mira, se acerca con paso firme a su colapso final; son frecuentes los atentados en aquel país, mientras que el poder político trata de frenar su inevitable descomposición con una medida descentralizadora (dividir el país en seis estados confederados, a pesar de su pequeña extensión). Dada la rapídisima caída de las exportaciones de petróleo de un país tan dependiente del exterior el desastre es más que previsible: es una certeza. Siendo un país limítrofe con la crucial Arabia Saudita es obvio que no se permitirá que el país explote descontroladamente, y en algún momento las tropas saudíes, apoyadas por  EE.UU. directa o indirectamente, entrarán en el país, de modo análogo a lo que ya hicieron en Bahrein en 2011 (por cierto, a tiempo para que se pudiera celebrar el Gran Premio de Fórmula 1 de ese año, BAU a ultranza).

Por su parte, Egipto no se ha estabilizado tras las revueltas del hambre de 2011 (cínicamente bautizadas aquí como "primavera árabe") y el ejército se resiste a ceder el poder a la sociedad civil de un país superpoblado (85 millones de habitantes) y empobrecido. Para acabarlo de rematar, los planes de Etiopía, otro país superpoblado (92 millones) y empobrecido, de hacer una presa en el Alto Nilo amenaza con desencadenar una verdadera guerra por el agua (como ya explicamos, otra forma más de las Guerras del Hambre) mientras que en Egipto se privatiza el acceso al agua y se da un acceso preferente a las clases pudientes: una forma, aún más vil, de la Gran Exclusión, en un país sediento y abarrotado. Tantos problemas sólo pueden acabar en desastre. Pero Egipto es un enclave estratégico por la presencia del Canal de Suez, por lo que es de esperar que más pronto o más temprano las tropas extranjeras hagan su aparición al menos en la franja del canal, mientras dejan que el resto del país se suma en el caos y la miseria.

Todos los ejemplos arriba muestran casos de países con graves problemas internos, en todos ellos profundizados por su declive energético (a excepción de Ucrania, todos ellos son o eran hasta recientemente exportadores de petróleo) y en todos ellos grandes potencias extranjeras desempeñan o acabarán desempeñando un papel principal, en ocasiones luchando entre ellas a través de bandos locales. Son las nuevas Proxy Wars o guerras subsidiarias: guerras librados por otros en beneficio no declarado (y a veces desconocido por los propios combatientes) de intereses de las grandes potencias, una tradición que data de los comienzos del capitalismo y que tuvo su auge en el siglo XX. Son las nuevas guerras de prestado que por desgracia parece que van a caracterizar nuestro declive energético.

Pero el problema no son sólo estas guerras de prestado que se van a librar en suelo de los principales productores de petróleo y de otros recursos. Incluso sin llegar a la intensidad de una guerra, la inestabilidad crece a escala mundial. Por ejemplo, la población de un país tan futbolero como Brasil se revuelve contra los dispendios el Mundial de fútbol, odiosos en un país sometido a muchas estrecheces y recortes (de nuevo "La parábola del lago" resulta oportuna). Recuerden también como en Argentina hubo revueltas y saqueos hace sólo un par de meses. Mientras tanto, la economía China se está ralentizando y crece el descontento popular pues se subvierte la base del contrato social implícito (no reclaméis democracia y os dejaremos medrar e incluso enriqueceros si trabajáis duro); es cuestión de tiempo que estalle, también allí, una revuelta.

¿Y qué pasa en Europa Occidental? Grecia sufre, Portugal padece, Italia desvaría, Irlanda parece bastante tranquila, Francia languidece, Alemania espera... Y en cuanto a España, algunos días diría que estamos haciendo una cuenta atrás colectiva, silenciosa, que no sé muy bien hacia dónde nos lleva.


Salu2,
AMT
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¿Y el Nacional-Comunismo?

Ácratas - 24 February, 2014 - 23:05


El único enemigo del Internacionalismo Financiero o "global" es el patriotismo. Ya veis qué fácil. Y no hace falta que sea un patriotismo de cartucho dinamitero ni de aguilucho, yugos y flechas. Basta con un patriotismo sencillo, cálido, casi tribal.

Cualquier banquero lo sabe: un patriota es un peligro para sus negocios, que consisten en esquilmar un país y llevarse su rapiña al extranjero, a algún paraíso fiscal, lejos de las ansias recaudadoras de los estados(*). Por eso, los grandes genios de la usura, los Rothschild por ejemplo, residen en Londres, ciudad refugio con su estatuto especial que permite fumarse un puro con las leyes más elementales.

Los patriotas de todo país con estado propio, como es el caso de España (no de Cataluña ni del País Vasco) son siempre criticados y, a la menor oportunidad, tachados de fascistas. Es algo impepinable, bien lo sabéis. En el fondo, el trabajo de demolición de todo sentimiento nacional español ha sido tan eficaz y ha persistido durante tantos años, que cualquiera de nosotros reacciona negativamente, en principio, ante cualquiera que se jacta de ser patriota. Es lo común, y no está mal, en principio, ya digo. Porque el verdadero patriota no suele jactarse de serlo, igual que el enamorado de una mujer no se lo va contando a todo el mundo. Por cierto, tampoco luce esvásticas tatuadas en el pecho ni va rapado al cero. Esos no son patriotas, sino colaboradores de la policía cuya función es reventar manifestaciones populares por causas justas.

Pero una cosa es no exhibir el patriotismo y otra muy diferente, negarlo. Es una tontería negarlo. A mí no me gusta demasiado el fútbol, lo veo un deporte poco equilibrado de todo piernas y pocos brazos; pero, cuando la Selección Nacional Española de Fútbol ganó la Copa del Mundo, en el corazón sentí cierto calorcillo tintado de orgullo (aparte de mucha incredulidad, para qué voy a negarlo). ¿Por qué tal sentimiento infantil? Pues por lo mismo que un niño prefiere a su madre a otra mujer cualquiera, aunque sea más joven, con las tetas más grandes y más guapa (y me refiero a un niño, no a un jovencito, que entonces el ejemplo no vale). De modo que parece que el patriotismo tiene raíces profundas en el alma humana. No es solo cosa de peligrosos nazis y negros fascistas, al menos.

Y bien, veamos entonces. El patriotismo existe. Pero ¿es algo útil, el patriotismo? ¿Sirve para algo? Con o sin patriotismo, todos nosotros somos españoles para lo malo, que es pagar impuestos, ser esquilmados por los bancos y las multinacionales y despreciados por toda Europa; tenemos carné de identidad y algunos incluso pasaporte españoles. ¿Tendrá el patriotismo alguna cosa buena? Ha de tenerla o los banqueros de la sinarquía financiera internacional no odiarían tanto el patriotismo, que se les antoja peligroso y condenable. Claro que los grandes banqueros no pertenecen a más nación que Moneylandia. Pero ante un patriota se cagan por la pata abajo. De hecho, invierten grandes fortunas en enfrentar a patriotas de diferentes naciones en crueles guerras o alientan patriotismos incipientes basados en las menores diferencias entre nacionales de cualquier país: “tú hablas valón y yo flamenco”, “tú eres rubio y yo moreno”, “tú eres funcionario y yo soy obrero en paro”, etcétera.

Sin embargo, en cuanto aparece una causa que todos los nacionales consideran común, como es un campeonato de fútbol internacional, el patriotismo aparece y nos une, en vez de separarnos... Entonces hay que preguntarse: ¿Y si hubiera alguna otra causa que nos uniera tanto como un campeonato de fútbol? ¿Por qué no la hay? La respuesta a esta pregunta crucial es que el fútbol tiene reglas sencillas y resulta evidente cuando alguien no las cumple, y el que no las cumple es castigado de común acuerdo entre todos: “Falta en el área, penalti, lo siento”, dice el referí, soplando su pito. Y todos lo aceptan. En cambio, en cosas mucho más importantes que una copa, como por ejemplo la subsistencia de millones de familias españolas, esto no sucede, ' y eso que nos afecta a todos, pues en España no queda familia que no tenga alguno de sus miembros en paro.

Para que algo tan espontáneo como el patriotismo no aflore de ninguna manera, es para lo que existen los políticos y las ideologías partidarias, todas falsas como oro chino. Los partidos políticos tienen como función primordial separar y descomponer un país. Ninguna otra cosa, por más que se diga lo contrario. No me hagáis caso a mí. Simplemente observadlos detenida e imparcialmente. Y les veréis discutir por nimiedades, pero ponerse de acuerdo rápidamente en los asuntos importantes, que son los que interesan a los banqueros y a los ejecutivos internacionales que les pagan por estar ahí, exponiendo la jeta al público para defender sus asuntos particulares. Y discuten izquierdas y derechas por cuestiones como si es lícito abortar un feto deforme (cosa que se hará siempre, llueva, truene o relampaguee), pero se ponen de acuerdo como cómplices en cambiar la constitución para que el pago de préstamos internacionales, que han contraído en nuestro nombre para regalárselo a los bancos, principal e intereses compuestos, prevalezca sobre la sanidad o las pensiones de los españoles.

Desde mi punto de vista, ha llegado la hora del nacionalismo español. Aunque solo sea por lo mucho que molesta a nuestros enemigos comunes, que son los bancos globalistas y las corporaciones internacionales. Avivemos su temor, que es simple, lisa y llanamente, el temor a ser justamente expropiados por la Nación Española.

Lo que hace falta en España es, por lo tanto, crear un partido anti-partidos cuyos objetivos primordiales sean los intereses de España y de los españoles. Y no puede ser un partido de derechas (eso es imposible, porque a las derechas la suerte de la gente le importa un carajo), sino igualitario. Y quiero decir con eso claramente que haga prevalecer la igualdad sobre la "libertad burguesa", que solo significa libertad de explotar y robar a tus semejantes. Hace falta algo así como el Partido Nacional Comunista de España con un programa tan claro y fulminante como:

-Moneda nacional no cambiable en los mercados financieros, la Peseta precisamente, y no otra.
--Nacionalización de Servicios Básicos, agua, luz, gas y combustibles.
---Nacionalización de empresas estratégicas: industria pesada, minería, altos hornos y constructoras.
----Reparto de tierras y creación de cooperativas agrícolas.
-----Servicio militar obligatorio y tenencia de armas por parte del pueblo para defender a la Patria.
------Prohibición de usura y tenencia de oro y plata como inversión por acaparamiento.
------Igualdad absoluta entre los españoles: de oportunidades y empleo.
-----Prohibida la explotación. La empresa debe ser cooperativa o dirigida por autónomos.
----Enseñanza completamente estatal.
---Supresión de las autonomías y los nacionalismos diferentes del Español.
--Separación de toda clase de religiones del Estado. La religión es una superchería para viejas.
-Cierre de fronteras a la inmigración. Cada uno debe resolver sus problemas en su país de origen.

Y cuyo eslogan sea: "¡Viva el Comunismo Nacionalista Revolucionario!" Y cuya Ley incluya la pena de fusilamiento para los traidores y los que sean descubiertos tomando dinero de los norteamericanos y de sus socios anglo-sionistas para organizar "primaveras naranjas" o mierdas semejantes. Quien traiciona a la Patria Española o a la Nación Española (que es el conjunto de los españoles y sus intereses) muere ante un pelotón de fusilamiento, con la espalda contra un paredón.

Venga, venga: Hurgad en vuestros viejos gabanes de los ochenta, y a lo mejor lo encontráis, el patriotismo, seco ya como una mojama. Lavadlo, secadlo y planchadlo. Os va a hacer buena falta.

PARTIDO NACIONAL COMUNISTA DE ESPAÑA
(O sea: lo contrario del PPSOE y sus almorranas, CiU, PNV y UPD)


(1) De todos los estados, entiéndaseme bien; no solo de este triste despojo que es España, sino también lejos de los magníficos Estados Unidos de Norteamérica

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El tren occidental

The Oil Crash - 22 February, 2014 - 14:06


Queridos lectores,

Un lector (al cual identificaremos aquí como René) me ha hecho llegar este pequeño relato, una metáfora de lo que está pasando en los países occidentales. La parte central del mismo es un diálogo entre dos personajes, dos españoles sin duda, que usan muchos de los clichés que se oyen hoy en día en la calle, pero uno de ellos introduce una perspectiva inquietante, desasosegante, desde la escasez de recursos. No estoy de acuerdo con varias de las tesis que sostienen los actores de este relato, pero creo que su discusión refleja una parte del debate que tiene lugar ahora mismo en la calle en España y posiblemente, con la debida trasposición de temas idiosincrásicos,  en otros países. Para reflexionar.

Salu2,
AMT


El tren occidental
Ya sé que es difícil de entender por qué estamos inmersos en esta crisis, el desconcierto, sobre todo en occidente es generalizado. En cuanto a los pobres de siempre lo único que les queda es mirar el castillo e intentar traspasar unas murallas cada vez mas altas.Europa mantiene los tipos de interés mas bajos de historia. EE.UU. imprime toneladas de billetes. También Japón. China, inmersa en una burbuja, crece aunque menos fuerte. Rusia, valiéndose de su gran territorio, arrasa con sus recursos naturales. Los países emergentes han dicho aquí estoy y quieren su parte del pastel. Entonces Europa, como un aristócrata sin dinero mira desconcertada y EE.UU., propietario de medio mundo con sus petrodólares tiembla ante una nueva moneda que pueda surgir... pero no pasa nada, los tertulianos siguen hablando del paseíllo de la Infanta, de las muletas del Rey... los entiendo, es lo que la gente demanda, mantener la audiencia pegada como niños a la tele es fundamental, los niños necesitan explicaciones sencillas, órdenes directas; hablarle de asuntos mas complejos es inútil, los intranquiliza... y lo mas importante: hay que buscar siempre un culpable, sino no se entiende nada y se apaga la tele.
Recientemente escuché una frase en la tele que creo encierra todo lo perdidos que estamos; decía algo así: “nunca ha habido más dinero que ahora, lo único que hay que hacer es repartirlo”. Esta frase cumple con todos los requisitos para ser aceptada por la mayoría de la gente; está claro que para la generalidad lo que necesitamos actualmente es mucho dinero circulando, muchos créditos para que la clase media salga de la incertidumbre, comience a consumir y las clases pobres salgan del sufrimiento en el que se hayan: es perfecto, esta frase es transversal, llega a muchísima gente, es la premisa fundamental para salir de lo que nos ahoga, el austericidio, mucho dinero y a comprar y por ende, a crecer y por tanto, a volver al pasado...
Pero la realidad difiere mucho de estos deseos; el tren sigue hacia adelante pero cada vez cuesta más mantenerlo en movimiento y el único paisaje que aparece por las ventanas esta rebosante de arena.
En las noches, en los primeros vagones sigue corriendo el champán, la luz que sale de sus ventanas ilumina varios metros de arena; en cambio en los últimos se respira un aire espeso, en plena oscuridad los cuerpos se apelmazan para mantener el calor en el frío desierto. En los vagones intermedios es donde existen supuestos aires de cambio; no obstante se sigue aplaudiendo a aquél que se aparece con las mismas ideas de siempre, los debates son intensos, polarizados en una u otra ideología, nuevos partidos poseedores de la solución luchan por hacerse un espacio, las encuestas demostrando lo que ya se sabe, manifestaciones intentando recuperar lo perdido, los economistas de uno y otro bando se afanan por demostrar a partir de qué cifra del PIB comenzaremos a crear empleo. Increíblemente el idioma da para llenar hojas y hojas de lo mismo, es el mismo perro pero con diferente collar..., pero ahí están los fieles, los que cada día repasan la prensa, ese señor que cumple con todo lo establecido y que regresa a su litera entusiasmado con su diario dominical envolviendo el pan. Desde hace algún tiempo hay un rumor inquietante circulando en los primeros vagones, se habla de que no quedará mas remedio que hacer lo mismo de otras veces: soltar lastre, comenzar a desprender los últimos vagones a sabiendas de que hay dos problemas superiores: la locomotora está sobrecargada y el combustible comienza a escasear.

Los debates continúan, nadie entiende el cierre fábricas de Coca Cola si la compañía ha tenido millones de beneficio, ni la bajada de sueldos, el auge de los contratos temporales... y es que, para comenzar a entender hay que cambiar completamente el chip.Y entender es lo que cada día intentan unos cuantos descerebrados que hablan sobre unos temas raros y que les ha llevado a ser etiquetados como el grupo de los equivocados. A ellos les da lo mismo; siguen perdiendo el tiempo preguntándose, entre muchas cosas, por qué en Occidente todo sube de precio y en cambio los sueldos siguen bajando.
  • Ya sé que nuestra arrogancia, elitismo, supremacía en comparación a otras especies e incluso a otros seres humanos mas desfavorecidos nos hace pensar que todo lo podemos cambiar; que los infortunios, desastres, calamidades son endémicos de los países pobres... ¿Cómo vamos a aceptar que suceda lo mismo con nosotros?
  • Recuerda que hemos nacido en el Primer Mundo y tenemos interiorizado que nuestro bienestar no depende en absoluto del resto del planeta. Hay que entender que para que nosotros llevemos esta vida tiene que haber muchos millones de gente que no tengan nada.
  • Desde los tiempos de Ptolomeo no se observaba tal arrogancia, cuando se expuso que la Tierra era el centro del Universo; ahora se sabe que no somos nada. Por tanto, para comprender lo que sucede debemos ponernos ante todo en el sitio que nos corresponde: somos una especie más. A partir de aceptar esto digeriremos con mas tranquilidad los cambios que se están produciendo y que serán irremediables por mucho que pensemos que volveremos a lo de antes.
  • Sí, cuéntale esto a la gente de los últimos vagones, que no tiene ni para pagar la luz, la calefacción..., o aquí mismo, a los que llevan dos años en paro, a los engañados por las preferentes, a los que invirtieron su dinero en energías renovables... qué coño le importa a esta gente el modelo geocéntrico o el que hace referencia a la supremacía del hombre, el antropocentrismo moderno.
  • Por supuesto que no les importa, ni a ti tampoco, ni a mí, en Occidente solo hay una premisa: ganar un sueldo digno...
  • ¿Y que es un sueldo digno?
  • Uno que te permita tener una casa decente, con un buen sofá y una buena calefacción, un coche medianamente bueno, poder salir a cenar los fines de semana, pagar la universidad de los hijos...
  • Ya, ya, exactamente los mismos deseos de un africano. ¿Sabes la cantidad de recursos que se tienen que movilizar para que tú tengas esas condiciones? De algún lugar tendrán que salir.
  • Bueno, al menos petróleo, parece que hay mucho en el norte de las Canarias y en el sur de las Naleares, además del fracking; si lo logramos seremos autosuficientes.
  • Lo que faltaba, llenar de agujeros el Atlántico y el Mediterráneo...
  • Te quejas pero te encanta el coche, para ir al otro vagón coges el coche...
  • ¿Sabes cuanto cuesta extraer el combustible para mover tu coche? ¿Sabes la cantidad de petróleo que hay que utilizar para sacar un barril? Eso dentro de poco no es negocio...
  • Claro que no, pero siguen hacia adelante...
  • ¿Sabes que el fracking es un fracaso? Es una burbuja más y están destruyendo los acuíferos.
  • Mira, con dinero se resuelve todo...
  • ¿Dinero? El dinero es papel impreso, no es un recurso natural.
  • Qué más da, yo si quiero comprar una tele no pago con recursos, pago con dinero constante y sonante...
  • No lo intentes, es inútil, eso no lo entenderían jamás, está en el ADN, puede ser que alguno dude un instante pero rápidamente se recupera. El primer mundo está muy alejado de la tierra, es normal que todo se mueva en base al dinero. Desde niños pensamos que nos merecemos todo lo que tenemos, un cole bonito, el coche de papá, las chuches...
  • Por ejemplo, ¿a un negrito de Namibia se le ocurriría preguntar a su madre qué le puso de merienda para el cole? Seguro que no.
  • ¿Alguien se ha preguntado cómo en un país donde no existen reservas de petróleo un autobús de línea pasa como mucho cada diez minutos y en cambio en Nigeria con grandes reservas ni existen?
  • Porque en esos países se roban todo el dinero de la exportación de crudo...
  • Y si se sabe que se lo roban, ¿por qué se lo enviamos?, o mejor, ¿por qué no abrimos las fronteras para que al menos se beneficien de parte de lo que es suyo?... no, esto no, porque entonces la crisis occidental sería peor.
  • Supongamos que no se robasen el dinero, que se invirtiese en poner la red de transporte a la altura de los de aquí. ¿Cuánto petróleo habría que extraer para cubrir las necesidades de allí y de aquí?
  • Pues que perforen más y más pozos para abastecer a todo el que quiera...
  • Aquí está el error, esta idea es la misma que escuchamos anteriormente: hay más dinero que nunca, lo único que hay que hacer es repartirlo.
  • Una pregunta, ¿En términos de conservación planetaria quién es mas ecológico, uno de izquierdas o uno de derechas?
  • ¿A qué viene eso?
  • Uno de izquierdas, por supuesto, eso lo sabe hasta el gato...
  • Bueno, en términos de conservación no creo; los de derechas son más egoístas, por tanto tienden a beneficiarse ellos solos, tienden acaparar la riqueza entre unos pocos...
  • Entonces desde el punto de vista medio ambiental son inconscientemente mas ecológicos
  • Sí, por supuesto que sí, los progresistas se regodean en la idea del café para todos cuando físicamente es imposible, ¿cuantos planetas son necesarios para que los 7000 millones de habitantes vivan como se vive en el primer mundo?
  • Aunque el progreso no tiene que significar destrucción
  • Por supuesto, pero muchos de los llamados progresistas o de izquierdas consumen tanto o más que muchos conservadores.
  • Es que el progreso se entiende como crecimiento del PIB.
  • Sí, y es un problema que no tiene nada que ver con la ideología; mas bien con la avaricia del ser humano.
  • Madre mía, pero, ¿a quién le interesa esto?
  • A nadie; por eso nos llaman los equivocados... Ya estamos acostumbrados, sabemos que no solucionaremos nada, pero al menos nos entretenemos .
  • Entonces, ¿el desastre es inevitable?
  • Habría soluciones pero tendríamos que cambiar ampliamente de mentalidad y eso lo veo muy difícil; hay que asimilar, como te dije, que no somos el centro del universo, el ser humano es en realidad un grano de arena más en este desierto.
  • Si quieres entender qué somos en realidad busca la forma de pasar una temporada en la sección de anatomía patológica de un hospital; allí hasta los más ricos se convierten en un trozo de carne, no hay nada que nos haga reflexionar más acerca de la vida.
  • Para que lo entiendas, nuestro planeta es un ser viviente en constante búsqueda de equilibrio; por tanto todo lo que ocurre no es por casualidad, ¿por qué crees que suceden las crisis?, ¿por qué crees que el dinero va a manos de unos pocos?
  • Porque se hacen miles de trapicheos financieros sin repercutir en la economía productiva, porque se mueven cada día ingentes cantidades de dinero que no llegan a la gente.
  • ¿Y por qué pasa esto?
  • Porque hay una serie de personajes sin escrúpulos que no tiene ni la mas mínima sensibilidad, con tal de ganar dinero especulan con la vida de millones de personas
  • ¿Y por qué hay estos personajes?
  • Pues, porque en este mundo tiene que haber de todo, es algo intrínseco al ser humano.
  • ¿No te has preguntado si esto es un mecanismo de defensa del planeta?
  • ¿No me digas?Ahora, cuatro hijos de puta son los defensores del planeta, venga ya. Esto no es defensa de nada esto es una cabronada...
  • Explícate, explícate, no te entiendo...
  • Sí. Está claro que el dinero no es un recurso natural, es papel impreso que sirve para cambiarlo por recursos naturales, por ejemplo: entregas dólares y compras madera, gas, carbón, cobre, petróleo, coltan... Se acaba el dinero e imprimes más y sigues cambiando por recursos hasta que llega un momento en que el equilibrio se resiente y surgen como defensa estos personajes que lo que hacen en definitiva es recoger el dinero que circula...
  • ...O sea, EE.UU. imprime billetes y unos pocos cabrones se compran un yate y lo demás lo guardan en paraísos fiscales, o en fondos de inversión o como el Bárcenas, en Suiza, ese dinero no circula y por tanto, en Occidente el consumo se resiente y en el Tercer Mundo la gente se muere de hambre, se recupera el ecosistema y todo vuelve a empezar. Ya sé que suena crudo, pero si lo miras desde el punto de vista de conservación del medio natural, no parece tan terrible, en las demás especies sobreviven los más fuertes a no ser que el ser humano termine asesinando al león más fuerte.
  • ¿Entonces por esa regla de tres justificas las guerras también?
  • No, yo no justifico nada, solo estoy tratando de buscar una respuesta, las guerras toda la vida han tenido un fin: apropiarse de territorios para controlar nuevos recursos naturales; si con este fin mueren miles de personas no pasa nada, son daños colaterales...
  • Pensando de esta manera perece entonces que tenemos que aceptar las guerras, la especulación, los paraísos fiscales...
  • No, solo estoy buscando otra forma de entender por qué los acontecimientos suceden de esta forma; quizás sea la manera de luchar contra ellos una vez entendiendo lo que sucede.
  • Lo que esta claro es que, desde el punto de vista de la conservación medio ambiental, las guerras y los paraísos fiscales son más efectivos que una población cada vez más creciente y con deseos infinitos de consumir recursos naturales. Ninguna de esas cosas debería de ser aceptada, el consumo despiadado de hoy es tan terrible como una guerra o peor, no entendemos que estamos atentando contra la vida de nuestros hijos, que dispondrán de una atmósfera contaminada, un campo inerte, una tierra sin recursos, ¿de qué van a vivir?
  • Ya, pero eso es muy fácil decirlo cuando ya has probado lo bueno; dile a un chino que no acepte comprarse un coche del año para proteger al planeta. Después que nosotros hemos acabado, nos quejamos de que los demás quieran hacerlo...
  • Por suerte o por desgracia esta vez la recuperación no aparece.
  • Y seguirá, porque esta crisis no es como las anteriores en dónde la destrucción del medio era local; ahora son muchos más los que quieren imprimir billetes y cambiarlos por recursos y hay un solo planeta, es lo que tiene la globalización, quedan muy pocos a los que no les guste el modo de vida occidental; se están haciendo verdaderas barbaridades con tal de imitar lo occidental, se construyen ciudades en el desierto con trabajadores en semi esclavitud, para hacer esto hay que consumir cantidades ingentes de agua y de energía, y no me refiero a la energía eléctrica sino a la energía fósil que es finita, gas, petróleo, carbón...
  • ¿Y la contaminación? ¿qué me dices del cambio climático? De esto muy pocos hablan, está media Inglaterra inundada y siguen diciendo que es normal, que estamos en invierno...
  • No, pero nos enteraremos cuando el agua nos saque de delante de la tele, ahí nos daremos cuenta, cuando tengamos el agua al cuello, qué simples somos...
  • Y los países emergentes imitándonos, cometiendo los mismos errores.
  • Es que lo “bueno” le gusta a todos, todos los que salen de la incomunicación ven cómo se vive aquí y quieren disfrutar de lo mismo.¿Por qué va a ganar un trabajador de la limpieza en la india cien veces menos de lo que gana uno aquí?
  • No compares; allí la corrupción es cien veces mayor, también la pobreza, es el nivel de vida...
  • Ya, pero ahora saben cómo se vive aquí quieren lo mismo por tanto hay dos soluciones, o que ellos sigan siendo pobres y no consuman o que nosotros consumamos mucho menos.
  • Ese es el equilibrio al que me refiero; si somos más hay menos para todos, esto hay que asimilarlo de una vez, se acabó el esplendor de tiempos pasados.
  • ¡Bah! A mi todo esto me suena apocalíptico, hay recursos para todos, lo único es que están mal gestionados.
  • ¡Vaya!, al menos ya no hablas de dinero sino de recursos, es un paso adelante y no nada despreciable, creo que nos vamos entendiendo; ya es hora de hablar de recursos, es más consistente, nos vincula más con la tierra de donde venimos, nos acerca mas a la realidad a la que nos enfrentamos.
  • Sí, tienes razón, están muy mal gestionados pero empezando por nosotros mismos; recuerda que no somos tan ajenos, somos los consumidores y si podemos acabamos con todo lo que se nos pone por delante, siempre que hemos tenido la oportunidad lo hemos hecho; total, a vivir que son dos días.
  • Es verdad, ¿a quién le importa lo que sucederá cuando ya no estemos? Hay que arrasar mientras se pueda, somos así y nada nos cambiará.
  • Por eso sera algo que nos venga impuesto.
  • ¿Por qué crees que existe la corrupción? Es un mecanismo más de conservación, es la avaricia humana como aliada del ecosistema, es una manera de recoger el dinero circulante y por mucho que se empeñen en imprimir volverá a suceder lo mismo, se harán miles de leyes pero habrá nuevos mecanismos para recoger el dinero.
  • Lo mismo con los bancos, ¿Por qué se salvan unos bancos que después no dan créditos?
  • ¡Eso es una chorrada! Yo me voy, no me extraña que les vean como locos, que cosas dicen, ahora los bancos... lo que nos faltaba por escuchar, que los bancos son buenos para la naturaleza...¡esto es una gilipollez en toda regla!
  • ¿Los créditos? No hay nada mas perjudicial para el entorno que los créditos, esto es lo peor de todo, es uno de los inventos que mas tensiona el equilibro del sistema; los créditos ponen en jaque a las futuras generaciones, a nuestros hijos, es pan para hoy pero hambre para el mañana, es un asesinato... los créditos disparan el consumo, la natalidad, la extracción de recursos que pertenecen a las futuras generaciones ya que adelantan el proceso natural y no permiten que el entorno se recupere, es lo mas terrible y en cambio, es lo que más desea la mayoría de la gente que nos rodea.
  • Pero tienen hijos y no piensan en eso,
  • Por su puesto que no, recuerda: ¿a quién le importa lo que suceda cuando no estemos? Los niños en occidente son un juguete más, no una responsabilidad.
  • Entonces, ¿el deterioro de la sanidad y la educación responden a lo mismo?
  • Por supuesto, no al cien por cien pero, al final, es consumo de recursos y se entiende que no hablo de dinero.
  • Claro, es todo el conjunto, es tener una visión global. ¿A algún chino se le ocurre pensar en una sanidad para todos?, ¿o a un indio? No, ¿verdad? ¿Por qué aquí sí?
  • Porque son logros que hemos tenido durante muchos años... lo que hay es que luchar por mantenerla y tratar de que los chinos también la tengan
  • ¿Los chinos? Si son mil y pico de millones, eso no hay presupuesto ambiental que lo aguante
  • Con la jubilación pasará lo mismo; son logros que se perderán de una forma o de otra si no acabamos de entender lo que sucede y priorizamos lo realmente necesario.
  • ¿Y el paro?
  • Es ya endémico. A no ser que la escasez de energía propicie el estancamiento de las automatizaciones en las fábricas y entonces se necesite nuevamente contratar gente para que desarrolle esos trabajos, es volver al pasado; eso sí, tocará a menos  dinero.
  • Pero con la revolución industrial aumentó la automatización y lo que sucedió fue que se incrementó la producción y el empleo se disparó... eso es una falacia mas, no me lo creo...
  • Sí, amigo, eso es verdad, pero los desarrollados contábamos con muchos recursos a nuestra disposición y menos comensales a la mesa, teníamos todo el mundo a nuestros pies, cambiábamos oro por espejos... eso ya no volverá a suceder
  • Bah, eres un catastrofista, todo son desgracias. ¿Moriremos todos?
  • No, por supuesto, todos no, pero sí tendremos que renunciar paso a paso a muchas cosas; de hecho ya esta sucediendo, nada más tienes que darte una vuelta por los últimos vagones, ahí hay gente que tenía pisos dignos y ahora no tienen ni luz. Llégate al final y pregunta por los que se han quedado en el camino, hace tiempo llevan soltando vagones pero nadie lo quiere ver.
  • Mira los de ese vagón, qué atención prestan a esa tertulia...,
  • "Al rojo vivo", se llama, ¿no?
  • Sí, ésa es una de las peores.
  • ¿Qué dices?, las de extrema derecha son las peores; Libertad Digital, por ejemplo...
  • Bueno, ésas ya sabes de qué van, tienen su público de toda la vida, hablan de lo mismo siempre aunque llueva, truene o relampaguee, es el mismo público que no se pierde ni una película del oeste... pero, lo más terrible de ésa que se dice progresista es que vive expresamente de la crisis, de las miserias de unos partidos políticos obsoletos, partidos que dan bandazos constantemente porque no tienen ni puta idea de lo que sucede, solo le dan a los desconcertados oyentes lo que quieren escuchar, son una fuente de esperanza falsa...
  • Pues yo los prefiero...
  • Inconscientemente estas tertulia hacen mucho daño, tienen a la gente pensando en Bárcenas, en la Infanta o en Undargarín, Merkel...cuando realmente estos personajes son las caras visibles de un sistema que es por naturaleza inherente al ser humano. Somos muchos de nosotros con el servilismo que nos caracteriza los que hemos puesto a esta gente donde están; estoy convencido de que Urdangarín, desde que se casó con la infanta, no ha pagado ni una sola multa de tráfico; entran a los sitios sin previo aviso, le dan todos los créditos que piden...son unos niños malcriados y después se creen inmunes, dioses que pueden hacer lo que les da la gana cuando es justamente al revés.
  • Es verdad, aquí todos tenemos la culpa
  • Ahora los jueces están comenzando a imputar a varios directivos de bancos que, después de los rescates, se retiraban con cuentas millonarias que salían de los blindajes que se ponían ellos mismos y que estaban dentro de la ley; claro, en esa época de borrachera a nadie le preocupaba esto, ellos, al final, cumplieron su misión: retirar la mayor cantidad de dinero de la circulación. Serán imputados y algunos condenados; después vendrán los gobiernos y los indultarán. Y es que toda esta gente sin escrúpulos aparecen como reacción a tanto desperdicio, a tanto derroche. No hay otro camino para poner coto al instinto depredador del ser humano.
  • Entonces la solución está en permitir que nos quiten todo lo que hemos logrado: menos sueldos, más horas de trabajo, despido libre, pensiones más bajas, peor sanidad y educación...
  • No nos están quitando nada, sencillamente, están desapareciendo los beneficios que teníamos por haber nacido en Occidente en detrimento de mucha gente que nunca ha tenido de nada; es un problema de equilibrio, de escasez de recursos y también de cambio climático.
Mientras continúan los debates el tren sigue su camino hacia no se sabe dónde. En los primeros vagones el champán y un sin número de vicios almacenados siguen corriendo pero no ha quedado más remedio que utilizar grandes cantidades de dinero como combustible. En los vagones intermedios continúan las manifestaciones por recobrar lo perdido y también la lucha por no pasar a los vagones de cola; son muchos los que quedan diariamente en medio del desierto.
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Otra visión sobre la Gran Disonancia

The Oil Crash - 20 February, 2014 - 08:26
Queridos lectores,

Al hilo del post anterior Gabriel Anz me ha hecho llegar sus reflexiones sobre cómo se enfrenta a la Gran Disonancia y sus problemas para intentar hacer socialmente más aceptable tomar determinadas medidas que favorecen la resiliencia en estos tiempos inciertos.

Salu2,
AMT

La Gran Disonancia… Mi visión




Motivado por las coincidencias que tengo con Antonio en su post precedente y en relación al tema del encabezamiento, me pareció oportuno sumar algunas apreciaciones al respecto y así reforzar lo dicho por él, porque creo que no es poca su importancia dado el impacto que tiene en nuestras vidas y en el proceso de una resiliencia más llevadera.
En mi caso al menos, el hecho de comprender en toda su magnitud los condicionamientos que impone la gestión adecuada o inadecuada de las diferentes energías disponibles para el Hombre en diferentes épocas y culturas, ha modificado radicalmente mis prioridades y formas de ver los acontecimientos en el mundo. Y quizás lo mío sea extremo en demasía, pero he llegado a un punto en el que creo poder explicar y justificar casi todo lo que los Humanos hacemos o dejamos de hacer, bajo este marco de valores. Y a la gran mayoría molesta… resulta monotemático y hasta de un fanatismo propio de sectas o grupos muy cerrados. Y las reacciones en los demás me acobardan pues siento que hasta voy perdiendo amigos, lo que finalmente hace que uno se retraiga. Una de las últimas cosas que me han dicho es que resulta difícil conversar con alguien que se siente tan seguro y que cree tener respuesta para todo. En general las personas necesitamos sentirnos identificadas con otros semejantes y como los “bichos raros” somos nosotros, al tratar estos temas estamos interponiendo una muralla que ofrece resistencia a quienes tengamos en frente. A nadie le gusta sentirse en inferioridad de condiciones y menos cuando se trata de temas que producen angustias e implican llevar los límites del pensamiento a fronteras incómodas.
Pero a pesar de todo yo ya no estoy dispuesto a modificar mi corriente de pensamiento sobre temas en los que creo estar suficientemente documentado y menos cuando no me pueden demostrar lo contrario. Y no es que me considere un erudito en el tema, pero creo que la gran mayoría está lejos de tener la sensibilidad y la visión de conjunto que les permita comprender la complejidad e interacción de los factores que intervienen en la crisis energética y cómo su abundancia y derroche ha sido causa de la superpoblación, cambio climático, esquilmación de recursos naturales, configuración social, cultural, política y económica, etc.
De hecho creo que el desconocimiento es tan grande, que cada vez más me convenzo de que debería ser una materia de estudio en las escuelas, colegios e universidades, el uso adecuado de las diferentes formas de Energía, por ser que esta subyace a literalmente cada acto que acometemos. Pero no solo a nivel físico, sino a nivel esotérico si se le puede llamar así, aunque no me gusta usar tal palabra por las connotaciones que tiene y por las interpretaciones que puede provocar. Por otros artículos que he escrito, creo que para varios de los lectores debe estar más o menos clara mi visión de la energía que conforma el Cosmos y de cómo interactuamos en y con ella, partiendo de la base que considero que tanto lo vivo como lo no vivo conforman una Única masa de energía vibrando en diferentes frecuencias, lo que provoca las manifestaciones más diversas. Considero que seguiremos cometiendo errores garrafales y atentando contra la sustentabilidad del Ecosistema planetario si solo estudiamos la energía desde un punto de vista mecanicista y con el objetivo de generar movimientos y fuerzas para hacer más cómoda nuestras egoístas vidas, pues bajo ese concepto solo estaremos provocando entropía y necesitando siempre de diferencial energético y de aportes exógenos.
Y para no perder el hilo que dio origen a este escrito, no me resulta extraño que Antonio finalice su anterior Post con el planteo de que hay que simplificar los mensajes, porque a esta altura de las circunstancias me resulta mas que evidente que “las botas de cuero de potro no son para todos” (argentinismo) y que el mecanismo de defensa que tiene desarrollada la mente humana contra eventos traumáticos y dolorosos tiene una razón de ser, aunque a algunos nos resulte difícil de comprender y/o aceptar. Yo creo que no en vano la mayoría de los mensajes trascendentales que se transmiten de generación en generación se hacen mediante mensajes subliminales y enmascarados en forma de leyendas, cuentos, refranes, poesías, fábulas, música, códigos, películas, novelas, etc.
Y en este sentido, acabo de leer del escritor Dan Brown (autor de “El código Da Vinci”) su último libro (edición 2013) titulado “Inferno”, del cual recomiendo su lectura, aunque en mi opinión no habla de las causas que provocaron la Superpoblación y sus consecuencias, lo cual es el tema central de la novela. Pero de todas maneras, creo que es un interesante ejemplo de cómo un tema profundo y fundamentado científicamente, puede acercarse a millones de lectores sin provocar rechazo paralizante.
En mi caso, que no soy ducho en la trasmisión oral, he optado por usar el ejemplo como método de sembrar alternativas distintas a las impuestas por este modelo de vida BAU. Y siento estar logrando bastante más por este medio, que mediante el predicamento teórico. Supongo que cada uno encontrará diferentes caminos, dependiendo de la preparación y situación personal, pero tengo mi conciencia bastante tranquila por intentarlo de forma más masiva a través de los espacios que me brinda Antonio en su Blog y a la vez, por intentarlo con muchísimo menos impacto general pero más concentrado a nivel local, mediante el ejemplo práctico. “Nadie es profeta en su tierra” y vale tenerlo en cuenta. El hecho que yo decida hacer con mi vida lo que me plazca y/o crea conveniente sin meterme en la vida de los demás, ya me da cierta ventaja aunque pueda ser considerado un excéntrico. Pero noto que hay sectores de la sociedad que valoran más los hechos que las palabras y aunque no imiten (al menos por ahora) no dejan de respetar la “valentía” que uno pueda estar manifestando. “Haz lo que yo hago y no lo que yo digo” dice el dicho. Al menos queda lugar para la duda cuando digo que no cambio el auto o no tengo otro más porque es una burrada en un contexto de crisis energética, cambio climático, escasez de recursos, etc. o que crío unos animales y cultivo una huerta en mi Granja porque es una forma de pelear contra la inflación y de comer más sano y sabroso, cuando en el mercado tengo cada vez menos variedad y calidad para elegir y muchos agroquímicos que ingerir aunque proteste contra ellos.
En fin… la Disonancia la veo prácticamente inevitable y me parece que hay que encarar las transiciones en convivencia con ellas. Nadie puede ni lo aconsejo, tirar de un día para el otro las cosas por la borda y dejar el BAU por una forma de vida absolutamente austera y a lo Amish, porque los frentazos pueden ser terribles… “peor el remedio que la enfermedad”.
Saludos a todos,

Gabriel Anz
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La Gran Disonancia

The Oil Crash - 18 February, 2014 - 04:40




- ¿Qué tal? ¿A casa con los niños, no? Siempre te veo con tus hijos por ahí, muy bien, tú...

Nos habíamos encontrado saliendo de la estación de trenes y ambos andábamos rápido, pensando en llegar a casa y hacer las tareas del final de la tarde, probablemente.

- Siempre que no estoy trabajando estoy con mis hijos - le dije yo.

- Eso está muy bien - me contestó él - Son aún muy pequeños, ¿no? Pero en seguida crecen y antes de lo que te das cuenta ya están en la Universidad...

Yo esbocé una sonrisa entre triste y cansada y le dije:

- No sé si mis hijos irán a la Universidad.

Él debió pensar que bromeaba e insistió un poco, delante de lo cual yo le dije, un poco más firme:

- No creo que mis hijos vayan a la Universidad.

Tal actitud por mi parte es, obviamente, discrepante; disonante con el sentir social, se podría decir. Que yo, que tengo formación universitaria superior, no dé por hecho que mis hijos también tendrán formación universitaria, no deja de ser algo peor que una excentricidad: es una subversión del orden natural de las cosas y una barbaridad. Y sin embargo, mi manera de ver las cosas es perfectamente coherente con lo que veo en mi entorno: elevadas tasas de paro (26%) que se disparan cuando hablamos del paro entre los más jóvenes (más del 50% de los menores de 25 años que quieren trabajar no lo consiguen), una situación económica embarrada, un alto endeudamiento público y privado que hacen presagiar una lenta recuperación económica, una progresiva disminución de los salarios públicos y privados... y todo ello antes de tener en cuenta que la falta de recursos naturales garantiza que esta crisis no acabará nunca. No malinterpreten mis palabras: no es que yo desee que mis hijos no vayan a la Universidad; es que no sé si para cuando ellos tengan que tomar esa decisión lo considerarán conveniente, amén de que no sé si para entonces mi poder adquisitivo me permitirá costeárselo. Más aún: es que creo que será difícil que pase tal cosa. Por supuesto que si ellos quieren y yo puedo lo intentaremos, pero albergo muchas dudas sobre ese posible futuro. Dudas fundadas en los más de seis años de crisis que llevamos a las espaldas y en mi conocimiento sobre nuestro inexorable declive energético; declive que no implica necesariamente la destrucción de la clase media, pero sí que la implica nuestra falta de reacción ante el mismo.

Así pues, mi falta de fe en un futuro brillante (falta de fe en realidad que motiva la escritura de este blog, en la esperanza de que al final me equivoque sobre mis pobres perspectivas respecto a la raza humana y podamos revertir la situación) es una postura perfectamente lógica y racional. Peor aún: es la postura más lógica y racional que se puede tomar, a la vista de los datos y la pobre ejecución de políticas para combatir la crisis que hemos visto hasta ahora. Por tanto, ese optimismo implícito que la mayoría proyecta sobre el futuro (aceptando que hay una crisis, pero a pesar de ello haciendo planes de futuro continuistas, con hijos yendo a la Universidad o comprándose un pisito) es en realidad disonancia cognitiva social, colectiva, aunque tal disonancia es curiosamente el comportamiento socialmente aceptable, y el mío el inadaptado.

Esta Disonancia Cognitiva Colectiva no es, por supuesto, algo nuevo, sino que está en el fundamento mismo de nuestro sistema económico, comenzando por la intrínseca psicopatía de la teoría  económica convencional en sus diversas variedades. Que nuestro sistema necesite de un crecimiento indefinido de su consumo de recursos que no sólo son escasos sino además agotables, llegando al despilfarro de los mismo como verdadera esencia del valor económico en nuestros días, y que la destrucción del ecosistema, de nuestro hábitat y la degradación del medio ambiente en general sea lo socialmente respetable, muestra no sólo su carácter lunático y suicida, sino lo profundamente desequilibrado e injusto que es (pues muchas veces se externalizaban a otros países los desequilibrios de esta mala praxis, hasta que se ha llegado a la época en la que no queda más remedio que internalizarlos aquí). Y a pesar de la evidencia contundente de los hechos, denunciar las barbaridades que se cometen en nombre de nuestro sistema económico es considerado socialmente como infantil o incluso inadaptado. 

Es tan profunda la psicopatía que nos inculca nuestro sistema que la gente ya ha llegado a aceptar sin pestañear la mayor de las aberraciones posibles, que es la de arrebatarle el futuro a los hijos. La prédica general es que tenemos que preocuparnos sólo por el presente, aún cuando eso implique competir con los hijos o incluso destruir su futuro. En algunos ocasiones me encuentro que, cuando uno habla de la gravedad del Cambio Climático o de la crisis de los recursos (y particularmente del peak oil) a veces alguien dice, para tranquilizarse delante de noticias tan inquietantes: "Afortunadamente de eso tendrán que preocuparse nuestros hijos o nuestros nietos"; a mi siempre me recorre un escalofrío la espalda al oír tales cosas, pues para mi mi vida son mis hijos (a veces cuando alguien me pregunta por qué me complico la vida haciendo esto digo que tengo dos buenos motivos para ello). Es, de nuevo, otro aspecto de la Gran Disonancia en la que vive abotargada nuestra sociedad, y quizá el peor: la despreocupación por la descendencia. En la cultura que precedió a este erial moral, limitada e ignorante como era, y en la mayoría de las ocasiones atávicamente injusta, se tenía como valor social la preservación de al menos una parte de la descendencia (aunque no más fuera por el propio interés). Con el progreso material y social los hijos pasaron a ser de una inversión de futuro a una verdadera causa de alegría y de continuidad de la propia existencia más allá de la inexorable muerte de cada uno. Pero algo se torció en ese camino de progreso y ahora hemos llegado a la demencia actual, en la que por no privarnos de un pequeño placer adicional somos capaces de inmolar a nuestros propios hijos. Antes los padres daban un empujoncito a los hijos; se ve que ahora también, pero hacia atrás.


El grado de conformismo con las múltiples contradicciones de nuestro sistema económico es tan elevado que, a pesar de lo infructuoso de intentar mantener un sistema exponencialmente creciente en su consumo material y de energía en particular, se pone el énfasis en encontrar más materia y más energía para alimentar a la bestia, siendo el crecimiento por el crecimiento el fin último, en vez de darnos cuenta de que lo que hace falta es replantear el problema.




Y así cuando hablamos de crisis energética lo habitual es que los interlocutores informados se centren meramente en la búsqueda de nuevas fuentes de energía, lo cual no es más que otra forma de la Gran Disonancia: incluso si consiguiéramos duplicar nuestra disponibilidad de energía, si mantuviéramos un ritmo de crecimiento del consumo energético adecuado (como la media histórica, el 2,9% anual) nos encontraríamos que tras meramente un par de décadas volvería a faltarnos energía: prácticamente un suspiro en términos históricos a pesar de la hazaña que supondría duplicar la energía consumida respecto a los niveles actuales. Y como explicaba Tom Murphy, para poder seguir creciendo a ese ritmo adecuado en menos de 400 años tendríamos que absorber toda la radiación del Sol que llega a la Tierra, en 1.300 años tendríamos que absorber toda la energía emitida por el Sol y en 2.500 años (algo menos del tiempo que ha pasado desde la fundación de Roma) tendríamos que absorber toda la radiación de todas las estrellas de toda nuestra galaxia. En realidad hay límites infranqueables anteriores: en "sólo" 450 años el calor disipado por nuestras máquinas haría hervir los océanos. Está claro por tanto que nuestra loca carrera en pos de la energía ilimitada está condenada a acabar en unas pocas generaciones, fajada por límites que ni el más iluso puede pensar que son franqueables, y sin embargo incluso personas muy inteligentes se dejan llevar por la Gran Disonancia Colectiva y son fácil presa de la nouvelle du jour, de una nueva promesa de energía ilimitada bien publicitada por los medios de comunicación, exageraciones que nunca se acaban de materializar en la práctica (la última de las cuales podría ser la noticia de un gran logro en la National Ignition Facility, según la cual se habría conseguido por primera vez que una reacción de fusión nuclear por confinamiento inercial produjese más energía que la consumida - nada más lejos de la realidad, como ya se explicó cuando el experimento salió a la luz el pasado Octubre: en realidad la energía producida es un 1% de la energía consumida por los láseres, cosa que pocos medios han reportado correctamente).

La Astucia de la Idea de Hegel se ha convertido para nuestra desgracia en la Necedad de la Idea; el inconsciente colectivo es más inconsciente que nunca. La Gran Disonancia lleva a cerrar los ojos, a veces apretándolos como hacen los niños, delante de realidades incómodas y de decisiones inaplazables. Es muy difícil combatir esta Gran Disonancia, que lo impregna todo, que nos impregna a todos, en la que se nos ha adoctrinado a todos. Estos días me he sorprendido viendo como un par de autores de la blogsfera, cuyo trabajo y esfuerzo divulgativo en los ámbitos de la Ciencia y de la Economía, respectivamente, aprecio y admiro, me critican a mi personalmente por la divulgación que hago, en ocasiones con descalificaciones un tanto gruesas pero no por ello menos genéricas. No hay tal cosa como la crisis energética, vienen a decir; exagero, me dejo llevar por teorías de la conspiración, no tengo ni idea de Física o de Geología; mis datos son de fuentes dudosas (pero yo no sé qué fuentes mejores que las mías pueden manejar ellos); que en realidad el fracking está cambiando el mundo, que EE.UU. produce más petróleo que nunca (depende de a qué llames petróleo, claro está) o bien que los reactores reproductores van a proporcionarnos energía nuclear infinita (qué más da que en 60 años de experimentación sólo se hayan construido una decena de prototipos con infinidad de problemas; esta tecnología la tenemos a la vuelta de la esquina, como la de la fusión, como el coche eléctrico...). Una y otra vez la misma ceguera, la misma falta de perspectiva, el conocimiento somero de lo que pasa que no resiste el más mínimo análisis crítico que sé de sobras que estas personas podrían hacer si le dedicaran tan sólo una tarde. Pero no sólo no se ve: hay un deseo inconsciente de no ver, un terror implícito a lo que se podría ver, a que se tambalearan los cimientos de nuestras cómodas convicciones. Es mejor pensar que la escasez de energía no tiene nada que ver con la presente crisis económica, a pesar de que según EuroStat en la Europa de los 28 el consumo de energía primaria haya caído más de un 8% entre 2006 y 2012:



Es mejor no mirar demasiado dentro de los detalles y confiar en que todo se va a solucionar. Del mismo modo, es mejor pensar que con el tema del Cambio Climático se está exagerando su importancia, y creer que las graves alteraciones climáticas que estamos viviendo este invierno (sobre todo en el Atlántico Norte, en los EE.UU. y en Japón) no tienen nada que ver con la inestabilización de la Corriente de Chorro Polar fruto del debilitamiento de la misma a consecuencia del calentamiento del Ártico (cuestión que por cierto expliqué en el post  Un año sin verano y que me granjeó no pocas críticas de quienes me acusaron de decir que en 2013 no habría verano - y que obviamente sólo leyeron el título).


Viñera de Ramón en elpais.com. 17 de Febrero de 2014

Volviendo a la conversación con la que abría el post, hace tiempo que he encontrado una manera adecuada de compensar lo abrupto y socialmente inaceptable de mis respuestas.

- Lo único que me importa es que mis hijos sean felices.

- - me dijo tras unos segundos - para ser felices no hace falta que vayan a la Universidad - y tras una breve pausa - y en realidad eso es lo que importa.

Y es que en este momento de crisis e incertidumbre como el actual, en el que en el fondo más de uno percibe en su fuero interno que la melodía social es quizá una horrible cacofonía, una posición tan disonante como la mía puede hacerse aceptar simplemente apelando a los valores sencillos, primarios, básicos. La felicidad, el bienestar no material. Una melodía sencilla para escapar de tanto ruido.

Quizá lo que necesitamos no es complicar los discursos, sino simplificarlos.

Antonio Turiel, Febrero de 2014.
 
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El precio de la energía

The Oil Crash - 13 February, 2014 - 07:30


Queridos lectores,

Uno de los dos JotaEles que contribuyen a este blog me ha hecho llegar este interesante ensayo sobre el verdadero precio de la energía. Espero que sea de su interés.

Salu2,
AMT

¿Realmente está cara la energía?Con la subida del precio de la electricidad a principios de año se  ha puesto de manifiesto tanto en los medios de comunicación como en el sentir de la gente, los altos precios de la energía que estamos padeciendo. Sin embargo, viendo la forma como la sociedad derrocha la energía no parece que esté lo suficientemente cara. A continuación voy a exponer algunos ejemplos y actitudes de cómo la sociedad está acostumbrada a derrochar energía como si se tratara de un recurso ilimitado y barato.Voy y vuelvo del trabajo andando, lo cual me lleva dos horas de recorrido por Madrid. Durante este tiempo paso por varias vías principales las cuales sobre todo por la mañana casi siempre están saturadas de coches, la mayoría con un solo ocupante, atascados o en circulación lenta debido a la alta intensidad del tráfico. ¿Realmente a toda esta gente le es imprescindible utilizar el automóvil todos los días?  Si es así, mejor sería cambiar hacia otro tipo de vehículo más rentable. Sin duda una scooter o una bicicleta eléctrica (según la distancia a recorrer) serían  vehículos mucho más rentables y mejor adaptados para núcleos urbanos. Pero una equivocada necesidad de bienestar propia de las sociedades de consumo hace que la gente siga aferrada al coche aunque no le salga tan rentable.Otro comportamiento que se ve a menudo es el permanecer estacionado con el motor encendido. A pesar de que la mayoría de fabricantes de automóviles recomiendan  apagar el motor en estancias de tiempo prolongadas (más de un minuto), es frecuente ver coches estacionados sin apagar el motor. Es raro el día en que no vea uno o más coches estacionados manteniendo el motor encendido,  bien esperando o hablando con alguna persona, o bien hablando por el móvil. Incluso hasta he visto dormir en automóviles en verano con el aire acondicionado y en invierno con la calefacción. Luego estas personas seguramente se indignarán cada vez que sube el precio de los carburantes.Atendiendo a estadísticas energéticas, el consumo de combustibles de automoción está bajando desde el 2007, por lo que indudablemente el mayor precio de los carburantes está haciendo aumentar la eficiencia en el sector del transporte, sin embargo el coche se sigue utilizando de forma masiva en entornos urbanos. La intensidad de tráfico en Madrid tan solo ha bajado un 7% desde el 2007 si lo comparamos con la bajada del gasoil que ha sido de un 20,5%. Esto parece indicar la continuada preferencia por el uso del automóvil de la sociedad, aunque se esté limitando su uso debido al mayor precio de los carburantes.Tampoco demuestra que la energía esté muy cara la multitud de bares y restaurantes que ponen calefactores de infrarrojos en el exterior, bien en carpas o bien en mesas al exterior. Incluso se puede ver que algunos bares y restaurantes mantienen sus radiadores encendidos en las carpas vacías como reclamo para que la gente entre a comer o a tomar un café en sus bien acondicionadas estancias exteriores. Por lo visto la energía es algo que se puede pagar fácilmente con el consumo de unos cuantos cafés.En el post “Sociedad de consumo y energía” criticaba el abuso de calefacción que requería mi comunidad de vecinos. Pues bien, en el último año conseguí convencer a la comunidad para que el termostato de la calefacción central se fijara a la más que razonable temperatura de 22 grados. Fruto de esto, en este último año hemos reducido el consumo de gas en 29.177 kWh. El ahorro de dinero fue de 3.328 € lo que supuso unos 92€ de ahorro por vecino al año. Para algunos en la comunidad acostumbrados al mayor derroche de calefacción que había antes, no les mereció la pena ese ahorro, y mucho menos si consideramos que el gasto final, con el aumento del IVA  del 18 al 21% resultó igual que en el año anterior.En cuanto al gasto de electricidad en la comunidad, el ascensor supone el mayor gasto eléctrico. Hace unos años se hizo un presupuesto para poner detectores de presencia que encendiesen las luces de la escalera de forma individual en cada piso, pero esto resultaba más caro que el consumo de electricidad de bastantes años, con lo que se abandonó la idea. Actualmente cada vez que un vecino de los menos luminosos pisos bajos activa la luz, se enciende la luz de todos los pisos, aunque en los últimos pisos haya luz natural de sobra. Precisamente esta falta de rentabilidad de las tecnologías más eficientes debido a los bajos precios de la energía es una de las razones que más alega la gente cuando les hablas de tecnologías eficientes. Es chocante que una sociedad de consumo acostumbrada a tirar el dinero en miles de cosas superfluas, es en cambio diligente cuando se trata de medir la rentabilidad de tecnologías eficientes más caras que las convencionales; tecnologías como puedan ser los detectores de presencia, las bombillas led, los coches híbridos, captadores solares, etc. Otra de las razones que más alega la gente es la resistencia que tienen a reducir ciertos estándares de nivel de vida que consideran imprescindibles, estándares asumidos por la sociedad y a menudo muy desmesurados, como puedan ser un excesivo bienestar en la calefacción, en la iluminación, en el uso de electrodomésticos, en el uso del automóvil,  en los requerimientos de tamaño y potencia del automóvil, etc. Sin duda los progresivos aumentos en el precio de la energía pondrán las cosas en su sitio fomentando actitudes más ahorrativas en cuanto a los recursos energéticos e imponiendo las tecnologías más eficientes.
La siguiente gráfica está formada con datos de los balances energéticos de la AIE y datos de consumo de las ponderaciones del IPCA , ambos  del año 2011. El dato de consumo de carburantes de los automóviles está sacado del IDAE.  La gráfica muestra una *
Consumo energético y gasto correspondiente.comparación del consumo energético directo que consumen las familias en España con el coste que tienen que pagar por el correspondiente gasto de energía. Se ha puesto también el consumo energético en alimentación y su correspondiente coste como contraste por el alto coste que tiene en relación con su bajo consumo energético.La gráfica no da lugar a dudas, gastamos en energía directa (combustibles de automoción, gas, carbón, electricidad) un 32% de la energía final y sin embargo pagamos por ella un 10,7% del gasto total, bastante menos de lo que se paga por la alimentación, que es un 18,3%. En los post anteriores “Sobre la utilidad de las subvenciones al combustible” y “Pobreza y pobreza energética”, se trata el tema de pobreza energética. Según el estándar acuñado en Gran Bretaña de pobreza energética, si consideramos el gasto de combustible en el automóvil, ya estaríamos en el límite de de ser pobres energéticos. Pienso que el estándar de pobreza energética acuñado en Gran Bretaña es muy alto, típico quizás de una sociedad actual muy desarrollada. En el post “Sociedad de consumo y energía” veíamos gracias a las ponderaciones del IPCA como una sociedad desarrollada como la española gasta el 9% en artículos de vestir y calzado, un 14% en restaurantes y hoteles, un 8% en ocio y cultura, y todavía quedaban algunos sectores en el que el gasto también es en su mayoría prescindible. Pienso que en un futuro a largo plazo los sectores de energía y alimentación tenderán a ser los que dominen la mayor parte del gasto familiar.El funcionamiento de una sociedad de consumo se basa en el consumo de grandes cantidades de recursos baratos, y la energía como no podía ser de otra forma se trata como si fuera otro recurso barato más. No se tiene en cuenta que la energía en sí es el recurso base que da pié a la recolección, formación y distribución de todos los demás recursos. Por lo tanto a medida que vayan fallando los recursos energéticos, no solo fallará la energía como recurso en sí, fallarán todos los demás recursos.Actualmente los precios de la energía están subiendo principalmente por la fuerte demanda proveniente de los países emergentes. Es previsible que esta tendencia se mantenga y que incluso se incremente cuando la producción de petróleo y más tarde las producciones de las demás energías empiecen a entrar en declive. Los altos precios de la energía forzarán a que la mayoría de recursos sean caros con lo cual el funcionamiento derrochador de las sociedades de consumo se hará inviable. Esperemos que para entonces  la reacción social hacia posiciones más eficientes sea una realidad, porque lo que es hoy y quitando a los que van quedando excluidos del sistema, la mayor parte de la gente no parece querer renunciar a los excesos energéticos a los que está acostumbrada. Una vez dicho esto, tengo que decir que no es mi intención justificar los sobrecostes de la energía fruto de los oligopolios montados por las empresas energéticas; disfrutando las compañías eléctricas además de un confuso mecanismo de tarifas por el que salen todavía más beneficiadas. Pero todo esto no quita el reconocer que el ahorro energético actualmente no es un objetivo de la sociedad, la gente está indignada por no poder mantener los niveles de consumo de unos años antes. El descontento llega hasta el punto de que está calando en cada vez más sectores de la sociedad la falsa idea de que las únicas culpables de la subida del déficit de tarifa y del precio de la energía son las renovables. Con una mentalidad así, difícilmente se puede afrontar una crisis energética.JotaEle

Referencias:Sobre la utilidad de las subvenciones al combustiblehttp://crashoil.blogspot.com.es/2014/01/sobre-la-utilidad-de-las-subvenciones.html
Pobreza y pobreza energéticahttp://crashoil.blogspot.com.es/2014/01/pobreza-y-pobreza-energetica.html
Sociedad de consumo y energía:http://crashoil.blogspot.com.es/2012/12/analisis-de-espana-desde-el-punto-de.html
Intensidad del tráfico:http://www-2.munimadrid.es/CSE6/control/seleccionDatos?numSerie=15010000012
Consumo productos petrolíferos:http://www.cores.es/estadisticas
Balances AIE:http://www.iea.org/statistics/statisticssearch/report/?country=SPAIN&product=balances&year=2011
Ponderaciones IPCA:http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcaxis&path=/t25/p180&file=inebase&L=0
Guía práctica de la energía:http://www.idae.es/index.php/mod.pags/mem.detalle/relcategoria.1161/id.542/relmenu.64
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Bitcoins, billetes y mercado de esclavos

The Oil Crash - 10 February, 2014 - 07:59


Queridos lectores,
Javier Pérez, con su estilo directo, aborda la cuestión de la moneda y en particular de un fenómeno que ha conocido un auge y ahora caída: los bitcoins. Yendo al origen, a lo que debería representar la moneda, llega a profundas e interesantes conclusiones. No les dejára indiferentes
Salu2,AMT 
Bitcoins, billetes y mercado de esclavos
El signo de los tiempos es discutir cual es el mejor símbolo de valor, o su mejor almacén, porque cada vez nos cuesta más imaginar un bien que logre mantener la riqueza. La última discusión que leí al respecto analizaba las ventajas e inconvenientes de los bitcoins frente a la moneda fabricada y respaldada por el Estado, y resultó que ambas se basaban en la misma cosa: nada en absoluto.
La ventaja de la moneda gubernamental es que el propio gobierno se compromete a aceptártela, aunque sólo sea para que le pagues los impuestos. La ventaja del bitcoin es precisamente que no te va a cobrar impuestos, y que usarás esa moneda parea transacciones basadas en una seguridad jurídica garantizada por los demás, porque tú no vas a pagar impuesto alguno.
Así las cosas, parecía triunfar en aquel debate el viejo patrón oro hasta que alguien sacó a relucir la terrible realidad de que en los casos (casi todos) en que el oro solamente se usa como depósito de valor, tenemos a la sociedad empleando grandes cantidades de energía y creando daños medioambientales y humanos para sacar el oro del fondo de una montaña y depositarlo acto seguido en el sótano de un banco. ¿Hay algún acto más estúpido ¿ Puede haber un derroche mayor de energía? Pues con los bitcoins pasa aproximadamente lo mismo, aunque el recurso empleado es electricidad, microprocesadores y tiempo de computación.
La respuesta, desde mi punto de vista, es precisamente la energía. Habría que  buscar una moneda que midiese de algún modo la cantidad de energía a la que tiene derecho su portador, y como la energía se utiliza para absolutamente todo, la moneda podría abarcar cualquier tipo de bien o servicio.
De hecho, reflexionando sobre este asunto, caí en la cuenta de que en cierto modo y manera eso era lo que hacían exactamente los antiguos al fijar los precios en el mercado de esclavos. Dejando aparte otras posibles (y probables) preferencias de los compradores, el precio de un esclavo reflejaba con mucha eficiencia la cantidad de energía que se esperaba de él en balance neto, es decir, descontando la que había que aportarle en forma de alimento y cuidados.
Así que con esta idea, o quizás sólo ocurrencia, me puse a buscar el precio de un esclavo y al final he encontrado ese precio: según el economista americano Paul Ormerod, un esclavo sano de entre veinte y treinta años valía en su momento en el mercado de Nueva Orleans el equivalente a 210.000 dólares de hoy, una vez aplicadas las tablas de actualización monetaria. Dependiendo de la edad del esclavo, así variaba también su precio, y os aseguro que no hay gráfica más ajustada que esta sobre la esperanza de vida, porque las demás hablan de suposiciones, pero esta habla de dinero…
 En Roma, otro conocido mercado de esclavos, el precio de un esclavo era de promedio unos mil quinientos denarios, precio que subió a lo largo del siglo II a. C. hasta alcanzar los veinticuatro mil sestercios. Este dato lo cita Catón, para que no se diga que no menciono fuentes.
Teniendo en cuenta que se da como válido que un denario viene equivaliendo a unos 90 € de hoy en día, un esclavo costaba en Roma alrededor de los 120.000 € de estos momentos. Por supuesto, la actualización de la moneda desde entonces se ha hecho un poco a ojo, basándola en precios sectoriales como el pan, el vino, o el jornal diario por trabajar en una viña.
En cualquier caso, aunque sepamos que las cifras son necesariamente inexactas, sí que sirven para que nos hagamos una idea de que el que tenía un esclavo procuraba cuidarlo mucho más que el que tenía un jornalero. Dicen que en esta diferencia, y no en causas éticas, está la verdadera clave de la guerra civil norteamericana, pues el Norte ardía en deseos de prohibir la esclavitud para poder abaratar la mano de obra de su industria, ya que pagaba mucho menos en salario a sus obreros de lo que los patrones del Sur daban en especie a sus esclavos. Las guerras suelen ir de eso, o de espacio vital…
Existe, además, un dato objetivo, que describe bastante bien este asunto: los esclavos del Sur vivían, de media, nueve años más que los trabajadores libres del Norte.
En cualquier caso, no hace falta irse tan lejos para darse cuenta de que la gente trata mucho mejor su propio coche que los coches de alquiler, aunque pague por ambos.
Pero regresando a nuestro tema, creo que el ejemplo ilustra perfectamente la necesidad de cualquier mercado de reflejar las transacciones de energía, tanto a nivel presente como en expectativa futura.
Y cuando antes nos demos cuenta de ello, mejor será para todos. Quizás si la moneda vinculase de algún modo más directo la riqueza con la energía no caeríamos en esa enorme tontería que padecemos actualmente: creer que porque imprimimos dólares, podemos imprimir barriles de petróleo.
Evitar semejante majadería ya sería suficiente.
Javier Pérez
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Revista de prensa: Vicenç Navarro en Dominio Público, 6 de Febrero de 2014

The Oil Crash - 7 February, 2014 - 09:21

El Catedrático de Ciencias Políticas Vicenç Navarro ha publicado en el día de ayer un artículo en el blog Dominio Público titulado "Los errores de las tesis del decrecimiento económico". Varias personas me lo han hecho notar y me han pedido que haga una crítica formal y fundamentada del mismo. No es la primera vez que algún lector me solicita algo parecido. Por lo general los lectores me piden que desmonte algún artículo hábilmente escrito por un gestor de fondos con intereses en algún sector energético en el cual se hace una burda y descarada engañosa publicidad de su producto; contestar a esos artículos es un ejercicio de futilidad, porque el público objetivo de los mismos nunca leería un blog como éste. Sin embargo, el artículo del profesor Navarro no es una grosera manipulación de la realidad sino un ejercicio intelectual honesto para sentar las bases de la discusión de una cuestión candente, y los lectores de ese medio podrían ser también sensibles a lo que aquí se escribe. Como quiera que además me siento aludido por el párrafo final de su artículo, he creído que merecería la pena discutir aquí el artículo del profesor, siempre desde el respeto a su trayectoria profesional e intelectual.

En su artículo el profesor Navarro detalla por qué cree que el movimiento por el decrecimiento es un error y por qué hablar de escasez de recursos es una falacia, lo cual es respetable;  sin embargo resulta un tanto más impertinente y le hacen flaco favor al profesor los calificativos un tanto despectivos que les dedica a Paul Ehrlich y a Florent Marcellesi, en el caso de éste último destacando que ahora es una figura política (candidato más votado en las primarias de Equo para las elecciones europeas). Justamente hace unos meses hubo una activa discusión entre Florent Marcellesi y el profesor Navarro, que parecía más o menos zanjada, y por ello resulta un tanto extraña esta extemporánea crítica (realmente Florent es la única personalidad española que cita); cabe preguntarse si la razón de esta descarnada crítica viene de la relevancia política que podría estar ganando el Sr. Marcellesi.

Pero yendo a la sustancia argumental del artículo de Vicenç Navarro, el profesor hace una reivindicación del trabajo de Barry Commoner y en un cierto momento el profesor Navarro se queja de que se le identifique a él con posturas productivistas cuando lo que él sostiene es el verdadero socialismo (bien dice que "socialismo no es capitalismo de Estado), en el que lo que se busca es satisfacer las necesidades humanas, y que por supuesto el destino de los medios de producción no es neutral sino que viene determinado por el tipo de sistema económico. Hasta ahí creo que la coincidencia entre lo defendido por el profesor Navarro y el Sr. Marcellesi sería absoluta. Sin embargo, el profesor Navarro se revuelve contra la noción de que el crecimiento económico pueda estar limitado por los recursos, lo cual atribuye a una posición "conservadora" (palabra que usa queriendo decir "reaccionaria" o "de derechas"), y a partir de ahí se mete en una serie de consideraciones, algunas de ellas de carácter técnico, en las que desafortunadamente demuestra no estar demasiado bien informado.

La primera cuestión que se tendría que aclarar es por qué defiende o le interesa el crecimiento económico al profesor Navarro si, como ha dicho, no es productivista y busca satisfacer las necesidades humanas. Las necesidades humanas no son necesariamente crecientes; pueden ser cambiantes, pero no deberían ser más crecientes de lo que sea la población humana, y en última instancia la población del planeta deberá estacionar (no creo que el profesor Navarro sostenga la máxima bíblica del "Creced y multiplicáos"). Así que cuando el profesor Navarro habla del crecimiento económico que parece buscar debería explicitar al crecimiento de qué él se refiere. No creo que esté pensando en el crecimiento del PIB ni de cualquier otra variable que mida la producción porque, como él dice, no es productivista. Así pues, creo que el profesor se refiere al crecimiento de la satisfacción de las necesidades humanas, algunas de las cuales son materiales y otras son inmateriales. El sistema capitalista en el cual vivimos sí que busca maximizar la producción y por ende la extracción de recursos; como explicaré más tarde dentro del sistema capitalista estamos llegando a las máximas tasas extractivas de algunos recursos, particularmente los energéticos, las cuales vienen determinadas no sólo por factores económicos sino también geológicos y termodinámicos. No sólo eso, sino que los recursos renovables también tienen limitaciones no superables con las que también comienza a vérselas el sistema capitalista, por lo que al final no es esperable que se pueda seguir aumentando la disponibilidad de energía sino que ésta por fuerza tendrá que disminuir en el futuro. La disponibilidad de energía disminuirá si seguimos en un sistema capitalista porque los límites que se ha encontrado éste son técnicamente infranqueables, y disminuirá también si fuéramos capaces de cambiar a un sistema plenamente socialista puesto que no es tan eficiente en la extracción de recursos como el capitalista, ya que no es ése su objetivo: no lo es el de incrementar la producción sino el de satisfacer las necesidades humanas, como hemos dicho. Así pues, la disponibilidad de energía será en cualquier caso decreciente, algo que desde una perspectiva socialista no tiene por qué necesariamente ser malo ya que justamente la alternativa socialista necesitará mucha menos energía que la capitalista.


Que los recursos son finitos es algo que no debería ni ser materia de discusión. Vivimos sobre la superficie de un planeta que es aproximadamente una esfera de 6.366 kilómetros de radio. La cantidad de materia sobre su superficie es finita, y en cuanto a la tercera dimensión sólo somos capaces de arañar y con mucha penalidad unos pocos kilómetros de la corteza terrestre. Incluso la energía que nos arriba del Sol, inmensa como es, es una cantidad finita cada día. Así pues no tiene sentido discutir si los recursos son finitos: obviamente lo son, al menos hasta que abandonemos este planeta (algo que contrariamente a lo que creen muchas personas no va a pasar próximamente). Como los recursos son finitos (no sólo los metales y los combustibles fósiles - en el caso de los últimos no sólo son finitos sino agotables-, sino también el agua y hasta la superficie disponible) es obvio que cualquier tipo de crecimiento que requiera de una base material tendrá que detenerse llegado un momento. Así pues, no se puede defender que el crecimiento económico, en tanto que comporte una componente material, pueda ser indefinido. Lo que sí que tiene sentido por tanto es discutir cuándo se producirá el momento en el cual el crecimiento no puede proseguir. Ésta ya es una cuestión técnica, en la cual intervienen la Geología, la Física y también la Economía, y es lo que discutiremos a continuación; y es que los límites realizables, como veremos, son mucho menores que lo que los límites ideales que uno podría tratar extrapolando los datos de concentración de cada material en la corteza terrestre sacados de la wikipedia. En todo caso, la discusión de los límites es una cuestión técnica, basada en datos y en la experiencia, y no una cuestión de mera opinión.


Sin embargo, es frecuente observar que cuando alguien señala la finitud de los recursos  - y éste es un error en el que el profesor Navarro también cae - se le descalifica colgándole la etiqueta de "malthusiano", como si decir que hay una imposibilidad física a crecer sin límites (aunque se reconoce el problema del impacto ambiental) fuera equivalente a decir "vamos todos a morir". En suma, que si no aceptamos que el crecimiento pueda seguir por siempre somos unos apocalípticos (aún me encuentro gente que va diciendo por ahí que mi discurso es apocalíptico, aún cuando yo diga explícitamente lo contrario - qué sé yo mismo de lo que yo pienso; quien lo sabe es un opinador anónimo en internet, oiga).

Calificar a quien señale que los recursos disponibles son finitos de "malthusiano" es de entrada un error de concepto. Mathus defendía que la población siempre crece a un ritmo exponencial mientras que los recursos lo hacen a ritmo aritmético, y que por tanto siempre se llegaba a una sobrecarga poblacional y a un colapso. Por un lado, ninguna de las dos hipótesis de Malthus es correcta; por el otro, señalar que los recursos son finitos no es equivalente a decir que un colapso es inevitable. De hecho, la rama de la ciencia que estudia la interacción entre los seres vivos y los recursos finitos de su entorno se llama Ecología, y justamente la Ecología nos muestra como la mayoría de las poblaciones (incluso las humanas, de las cuales se ocupa la Antropología) llegan a un equilibrio con sus recursos disponibles. En realidad, la propuesta socialista de Navarro resuena bastante con la de una sociedad en equilibrio ecológico. Y bien es cierto que en algunas circunstancias (por cambios del clima, por disminución de los recursos, por exceso de éxito de una especie) algunas poblaciones colapsan; tanto la Ecología en el caso de las especies animales como la Antropología en el caso de las civilizaciones humanas estudian estos colapsos y nos enseñan vías para evitarlos. Por supuesto que podemos llegar a colapsar en mayor o menos medida si actuamos de una manera completamente necia (por ejemplo, intentando mantener a ultranza un sistema basado en el crecimiento infinito como es el capitalismo), pero el colapso es siempre una opción; se podría decir que el colapso no es una necesidad sino una necedad. Y justamente la sociedad socialista que propone Navarro podría ser una vía para evitar ese colapso.


Argumenta el profesor Navarro que el comienzo y desarrolllo de la presente crisis económica no tiene nada que ver con el petróleo, lo cual es una afirmación bastante osada, pues si bien es completamente extremista afirmar que la actual crisis está sólo causada por la escasez de petróleo, no lo es menos afirmar que no tiene absolutamente nada que ver cuando, por ejemplo, la producción de petróleo crudo del mundo se ha vuelto inelástica desde el año 2005, como muestra el artículo de Murray y King en Nature, 2012 de donde saco la siguiente gráfica:




De hecho el profesor Navarro parece desconocer todo lo referente a lo que está pasando con el petróleo. Por ejemplo, que en el año 2010 la propia Agencia Internacional de la Energía reconoció que la producción de petróleo crudo (más del 80% de todos los líquidos asimilados a petróleo que se consumen en el mundo) había tocado techo en 2006, o que en 2012 admitió que la producción de petróleo crudo ya estaba empezando a caer. Peor aún: en su último informe la Agencia Internacional de la Energía alertaba de que se tendrían que redoblar los esfuerzos en inversión petrolera so pena de que la producción pueda caer en picado en relativamente pocos años:



Por supuesto el problema que sin darse cuenta describe la Agencia Internacional de la Energía es el de la caída de la Tasa de Retorno Energético (TRE) de las fuentes de petróleo o asimilados que nos van quedando disponibles, lo que se traduce en que el petróleo por explotar sea cada vez más caro hasta el extremo de que a veces no salga rentable extraerlo, independientemente de la inversión que se quiera realizar o del presumible progreso tecnológico que debería abaratar costes (pero que no lo hace). Nada nuevo: ya sabemos que los economistas no comprenden el concepto de la TRE

Da la impresión de que el profesor Navarro no se ha dado cuenta de que ya hay problemas serios con el petróleo porque para él eso se tendría que manifestar como un precio exorbitantemente alto, sin tener en cuenta que en realidad hay un techo máximo para el precio del petróleo a partir del cual comienza la destrucción económica y que de hecho en realidad el precio del petróleo se encuentra actualmente y durante la mayoría de esta crisis en máximos históricos, justo al nivel del umbral del dolor para nuestras economías.


Evolución histórica del precio del barril de petróleo en dólares constantes de 2012. Del post http://ourfiniteworld.com/2014/01/29/a-forecast-of-our-energy-future-why-common-solutions-dont-work/  , del blog Our Finite World de Gail Tverberg
En realidad el nivel actual de precios y el relativo estancamiento de la producción de todos los líquidos del petróleo está llevando a una transferencia de renta petrolífera de los países occidentales a los emergentes, sin que sea el resultado de una mejora en eficiencia energética; algunos países como EE.UU. y Alemania han financiado energéticamente esta huida hacia adelante con más gas y más carbón, mientras que el resto simplemente se están hundiendo económicamente:


Consumo de petróleo en la OCDE (curva azul) y en el resto del mundo. Imagen del post http://ourfiniteworld.com/2014/02/06/limits-to-growth-at-our-doorstep-but-not-recognized/, del blog Our Finite World de Gail Tverberg

En otro pasaje de su artículo, el profesor Navarro hace una vaga defensa de la energía renovable basándose en tendencias históricas observadas en algunos Estados de los Estados Unidos, en lo que es una práctica habitual en los economistas (tomar tendencias del pasado y asumir que se mantendrán indefinidamente en el futuro sin pararse a pensar si tales tendencias tienen límites o fechas de caducidad). Parece no tener en cuenta que los grandes sistemas de producción de energía renovables sólo producen energía eléctrica, pero en el mundo la energía eléctrica es sólo el 10% de la energía final consumida y el restante 90% es muy difícil de electrificar. Por lo demás, parece que el profesor Navarro ignora que el potencial renovable del planeta Tierra es finito y está bastante por debajo de nuestro consumo fósil actual, cosa que se ha discutido en muchos artículos de este blog (en la serie "Los límites de las renovables") y que por tanto no existe una fuente de energía renovable inagotable sino que más bien las que hay son muy limitadas.

Hacia el final del artículo el profesor Navarro esboza una ingenua queja en contra de lo que el denomina el "determinismo energético". Afirma Navarro que la energía no condiciona todo lo demás; pues en realidad sí, por supuesto que la energía condiciona todas las actividades económicas, como también las condicionan las bases materiales. Para producir bienes y servicios se necesitan consumir materiales; para elaborar y transformar esos materiales, o transportarlos, se necesita energía. La economía no puede abstraerse de sus bases materiales pues somos series materiales. Yo no voy a comprar entes espirituales o inasibles (aunque algún supersticioso quizá sí lo haga); yo compraré mercancías que se puedan comer, vestir, equipar, tocar, usar... Incluso los servicios, que son en sí mismos inmateriales, tienen una base material: si compro un crucero el barco que me transporta; si contrato un servicio de asistencia a gente mayor habrá una persona de carne y hueso que tendrá que desplazarse, comer, vestir... Y así como la base material de la economía es evidente para todo el mundo y difícil de discutir, la energía es más inasible para el no educado. Pero todo es al final materia y energía. La energía es la que da la capacidad de transformar, de producir. Cuando sólo existía el factor trabajo toda la energía la propocionaba el obrero (endosomática), pero ahora la mayoría de la energía es de fuentes externas (exosomática). El problema con la energía es que es ese fluido invisible del que durante el último siglo hemos podido disponer a bajísimo precio. Hace 100 años los albañiles que construían un edificio sabían muy bien el ingente esfuerzo que costaba levantar ladrillos y vigas; hoy en día, una cuadrilla diez veces menos numerosa de albañiles hace mejor el trabajo en diez veces menos tiempo. No pensamos en la energía porque durante mucho tiempo la hemos tenido prácticamente regalada, pero por desgracia cada vez más vamos a irnos dando cuenta de lo que cuesta mover, transformar, producir a medida que nuestra disponibilidad energética disminuya. Así pues, por supuesto que la energía condiciona todo lo demás; pero no determina todo lo demás. La energía nos pone límites a lo que podemos hacer, pero dentro de esos límites lo que al final hagamos, mejor o peor, viene por supuesto determinado -ahora sí- por las políticas que se adopten.

Querría acabar mi crítica al artículo del profesor Navarro señalando una expresión que usa varias veces a lo largo de él: "Ecologista conservador". Como ya he mencionado más arriba, Navarro usa la palabra "conservador" queriendo decir "reaccionario" o "de derechas" (soporte a su infundada acusación de que el decrecimiento sirve al capitalismo). Supongo que para él su antónimo es "progresista" (el mito del progreso del que también hemos hablado aquí mucho: el tecnooptimismo). En realidad el ecologista es, por definición y en sentido propio, conservador, puesto que lo que pretende es conservar: conservar el Medio Ambiente, conservar la diversidad, conservar un hábitat digno para las especies animales, incluida la humana... No hay nada negativo en querer conservar cuando aquello que se preserva es bueno. Querer cambiarlo todo en todo momento, el progreso por el progreso sin reparar en su coste, es una actitud destructiva y sin sentido: el progreso sólo tiene sentido si es verdadero progreso humano, y no mera destrucción por la destrucción, algo que genera mucho PIB pero poca felicidad. Y es que uno debe ser cuidadoso con las palabras que usa, particularmente cuando califica (o descalifica) a los demás.

Antonio Turiel.
Febrero de 2014.
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Carta al ministro de Justicia del Gobierno de Patraña

Ácratas - 3 February, 2014 - 23:56


Ministro Gallardón:

Tengo un problema de conciencia y me gustaría consultarle a usted, que es el muñidor del nuevo Código Penal Español y, por ello, el oráculo de la Ley a la que todos los españoles debemos someternos, nos parezca justa o nos parezca un desatino literario, que eso a usted le da igual, y me parece lógico que le dé igual, a tenor de sus antecedentes.

Verá usted, ministro: mi problema es que yo me siento —en mi fuero interno (y cada vez se me nota más en mi fuero externo)— nacionalista español. Y socialista. No, no se excite. No llame todavía a los guindillas: porque YO NO SOY ANTISEMITA. Al contrario.

De hecho, ministro, yo, siempre que tengo dudas sobre cómo interactuar socialmente —en política, sobre todo—, me pregunto qué haría en mi lugar un judío sionista. Y enseguida hallo el norte, la respuesta y procuro actuar igual. Le pondré, ministro, algunos ejemplos.

Cuando me pregunto: “¿Debo amar a mi patria y sentirme orgulloso de ser español?”, y noto que dudo en la respuesta —antes me hallaba confundido, CRÉAME, pues los medios políticos y de información llevan casi 40 años exigiéndome que me avergüence de ser español, como usted bien sabe—, me respondo así: “Yo le debo tanto amor a España como un judío se lo tenga a Israel”. Y ya sé lo que tengo que hacer enseguida y cómo considerar a los españoles que no piensan como yo. ¡Yo, en su lugar, no me haría el palestino!

Y si me pregunto: “¿Debo respetar que los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE pactaran de consuno la renuncia constitucional de todos los españoles (a los que dicen representar en la pantomima democrática de la Monarquía de Partidos) a la inmunidad soberana de la nación ante sus acreedores, tal como hicieron el 2 de septiembre de 2011?” Y me respondo, mutatis mutandis: “De eso, nada. Mi patria, que es España, está por encima de todas esas peripecias, como Israel lo está para los judíos, vivan donde vivan. Israel ni siquiera se somete al Tribunal Penal Internacional (como tampoco lo hace EEUU, pero esos son harina de otro costal, y no tienen amor a ninguna patria que no sea el dinero). Bueno, pues mi España tampoco se someterá jamás a tribunales externos, que atienden a intereses que nos son adversos. Y considero que la inmunidad soberana de España es un derecho inalienable, haya firmado lo que haya firmado el desleal y alevoso PPSOE. Me da igual, papel mojado, otra mancha en la Constitución de 1978; otra basura como la monarquía hereditaria o las autonomías. Ya ve, qué fácil me parece todo, gracias a los judíos. Porque ellos, ni cortos ni perezosos, en cuanto les pareció que su constitución no era lo bastante nacionalista, la reformaron en 1985 y no permitieron más nacionalidad israelí que la judía. Así, con dos cojones. ¡Ah, mientras tengamos esos iluminadores ejemplos no podemos ni dudar!

Lo único que me diferencia de los judíos es el aspecto religioso. Yo es que soy ateo, ministro. No, no soy agnóstico. Yo no dudo, sino que sé. Soy ateo. Un ateo socialista y nacionalista español. Y vivo con ese peso sobre mi conciencia sin problemas. Y no necesito cilicios, como usted, para ordenar mi conciencia. No es necesario que mi criterio lo ordene un Dios, por importante que sea, para poner a mi patria por encima de todas las cosas. ¡Yo no tengo más dios que la Diosa de la Libertad, la Igualdad y la Solidaridad, o sea, la República Socialista Española! Es decir, ministro: que yo, a diferencia de usted mismo, no me someto al Vaticano ni al criterio de su jefe de Estado, el Papa Francisco, "Frank el Pope", como le llaman en Sicilia.

¿Por qué soy socialista? Porque creo en la igualdad de oportunidades de todos los españoles, tras su nacimiento. Y dejo clara la preposición “tras” antes del sustantivo nacimiento, pues creo en el derecho de la mujer a decidir sobre su maternidad siempre, a toda edad y ante toda eventualidad. ¿Sabe usted por qué, ministro? Pues porque sé que sólo los timadores profesionales o los clérigos (y usted, si me lo permite) se atreven a legislar sobre las controversias entre los derechos de un nacido y de un nasciturus que no tiene derechos, como usted bien sabe, hasta después de haberse mantenido 24 horas por sí mismo fuera del seno materno. ¡Venga, venga, ministro! ¡Que es usted abogado del Estado, y lo tiene que saber! El Estado no puede ni siquiera opinar, no digamos ya mediar, entre los derechos de un alguien y los DE UN NADIE.

Y soy socialista, porque creo, y estoy dispuesto a jugarme la sangre en ello, que todos los españoles debemos ser iguales ante la Ley: y eso significa que no puede haber reyes, ni nobles, ni infantas, ni duques empalmados, ni banqueros, ni empresarios, ni obispos, exentos de cumplir con la Ley o sujetos a una versión edulcorada de la Ley, como los hay ahora (Sáenz... Mientras se recuerde el caso Sáenz, consejero delegado del Banco de Santander, no habrá Ley partitocrática que me obligue a nada, ministro). Y la Ley debe ser simple e inteligible para cualquier español. Y mi socialismo no es social-demócrata ni social-cristiano. Mi socialismo es un socialismo radical (desde la raíz), totalitario (sin concesiones ni componendas). Un socialismo que se parecería al de la extinta URSS, si no fuera por sus veleidades internacionalistas. Porque yo no soy internacionalista, ministro, sino nacionalista. Yo no intento imponer nada a nadie, más allá de los Pirineos ni de los tramos de los cauces del Guadiana, el Tajo, el Duero o el Miño que hacen frontera con Portugal.

¿Por qué soy nacionalista? Pues porque el gravísimo problema social que afecta a los españoles, que es mi problema, el de mi familia, el de mis amigos y el de mis compatriotas, empieza en los Pirineos. Por encima de ellos, el paro es del 10,8%. Por debajo, del 26% (dejo la cifra oficial, aunque ya sabe usted lo que significan las cifras oficiales de su coleguita Báñez, la virgen Fátima). Por encima de ellos, la renta per cápita es de 41.223 €. Por debajo, de 27.670 €. Por encima, existe sentimiento de pertenencia a una patria. Por debajo no hay otra cosa que taifas y traidores, como usted mismo, si me lo permite decir sin tapujos, amparándome en la virtud de la sinceridad. No me han dejado ustedes más remedio que ser nacionalista. Porque Europa, como bien lo ha demostrado, no tiene intención de resolver ninguno de nuestros problemas, sino que piensa crearnos tantos como pueda hasta expoliarnos absolutamente y que le sirvamos como esclavos. Hasta que asumamos que todo nuestro futuro será limpiarle el culo a los ancianos de Europa y ofrecerles a sus jóvenes alcohol barato de nuestros viñedos y jugo de los coños de nuestras hembras a precio de saldo. Créame, ministro: Si la crisis española abarcase a Europa entera, yo sería europeo. Pero no es así: Europa es rica, y España es pobre. Europa abusa de nosotros, y nosotros somos los abusados. Así que no soy europeo. Como no puede ser europeo un griego, por las mismas razones que nosotros. Ni un Serbio, pues jamás podrá olvidar que la OTAN bombardeó Belgrado. Si quiere, sea europeo usted. O vaticano, que es el gentilicio del Estado de la Ciudad del Ídem y debiera serlo de todos los miembros del Opus Dei y de los cristianos, en general. Pues los cristianos, que son los que van siempre a votar a su partido, el PP, no son españoles, sino ovejas del rebaño de Cristo (¿a que no lo niega ni uno solo de ellos?), y no tienen más nación que los verdes pastos a los que tenga a bien conducirlos su Gran Pastorazo jesuita.

Nuestro caso, el de los españoles dentro de la Unión Europea, solo tiene parangón en Grecia. Y la solución de Grecia es la misma que la nuestra: el nacionalismo socialista. Por eso, Amanecer Dorado es la vencedora real de las elecciones últimas, a pesar de los pucherazos y de las ilegalizaciones contra toda idea de democracia. Y es ya la única organización social exigiendo justicia y enfrentándose a la usura internacional de Goldman Sachs y sus coleguitas de la FED y del FMI, a los que usted no piensa enfrentarse nunca, sino todo lo contrario, que a lo mejor lo que usted desea, ya que nunca va a ser presidente del Gobierno, es terminar usted en alguna de esas entidades cobrando sumas extraordinarias en pago a su traición, como el cómitre de Guindos.

No quiero hablarle de Grecia, en realidad, aunque sienta a los griegos como hermanos en la desgracia. Ni de Serbia, aunque sienta admiración por su nacionalismo trasnochado. A pesar de que Grecia y España representan la civilización Europea y el imperialismo de ultramar, respectivamente. Ellos descubrieron la filosofía y triunfaron en la Edad Antigua y nosotros descubrimos América y triunfamos en la Edad Moderna. Y ambos fuimos desposeídos posteriormente. Y para ese atraco no hay derechos de autor que esgrimir, basta con un mero: “Gracias, griegos, por inventar la Democracia que sentó las bases de nuestro control social”; y “gracias, españoles, por abrir un continente a la explotación de los insaciables”. Y los anglo-judíos se lo quedaron todo. Y si no me cree usted, pregúntele a los argentinos, por ejemplo. Pregúnteles, ministro, pregúntele a los argentinos.

Y como sé que a usted le encantaría que yo, que me declaro nacionalista español y socialista, fuera antisemita, quiero aclararle algunas cosas sobre mi forma de pensar... Por ejemplo:

¿Qué debe hacer España con los judíos? Respuesta: Nada especial. Tratarlos como al resto de los españoles. Lo único importante es desposeer a los banqueros internacionales, londinenses y norteamericanos, del control de la banca española, sean judíos o gentiles, eso es secundario (el que los miembros del Federal Reserve Board of Governors sean  todos judíos no es para mí otra cosa que una sorprendente e improbable casualidad; el que lo hayan sido todos sus miembros desde su creación, allá por 1913, no es otra cosa que una altamente improbable y sorprendente casualidad). La banca española debe ser nacionalizada, el euro erradicado de España y la peseta reimplantada, una peseta no cambiable en los mercados financieros internacionales. Los judíos serán siempre bienvenidos a España para trabajar en algo productivo, como el resto de los españoles. Especialmente, los judíos sefarditas, que fueron españoles en su tiempo, y dicen que aún guardan las llaves de sus casas en Toledo y otros lugares. Que se vengan para acá, ministro. Pero, eso sí, renunciando a la nacionalidad judía (no existe la nacionalidad israelí): O son judíos, o son españoles, porque mi nacionalismo no admite dobles nacionalidades, así de radical es. Como la usura estará penada en España, así como el tráfico de divisas y de oro, no sé si los judíos estarán muy interesados en vivir en España o en ser españoles. Pero ese es su problema, no el mío. Si quieren arremangarse y trabajar, aquí estoy yo, para trabajar hombro con hombro con todos ellos en el astillero, en el alto horno o en la mina.

¿Qué debe hacer España con los nacionalistas periféricos, catalanes y vascos? Darles a elegir: o son españoles, o son apátridas residentes en España. Así de claro. Y si, cuando sean apátridas, deciden formar una nación propia, allá ellos. Pero aquí seguirán siendo considerados apátridas, con los derechos de los apátridas. También pueden emigrar a Francia, a ver si allí los tratan mejor y les dejan apoderarse de parte de su territorio para expoliar a los franceses. ¡A ver! Aunque es posible que los propios catalano-franceses los corran a sopapos con sus gorros frigios, porque a ellos no les avergüenza ser franceses. Pues eso: Con toda libertad, que se vayan; y si se arrepienten, que vuelvan. Lo que no les aconsejo es que financien ninguna clase de terrorismo contra España como venganza por haberse convertido en apátridas o en nacionales sin estado, porque se les aplicará la Ley, e irán a la cárcel. Y si sus delitos son de sangre, puede que sean fusilados. Depende de la Ley que aprobemos todos los españoles a través de nuestros diputados. ¡Y no le hace gracia a nadie eso de que lo fusilen!

Ya ve, así pienso yo. Si opina usted que, por esta forma de pensar, es mejor que ingrese en cualquiera de las prisiones que regenta usted en la Península de Patraña, déjeme aquí mismo un recado. En la sección de comentarios. Anote qué prisión y qué día. Y allí estaré. Sin nada encima, porque nada tengo. Pero le aseguro que con dignidad nacional. Sepa usted que ese día estará usted encarcelando a UN SEMPITERNO SOCIALISTA Y RECIÉN CONVERSO NACIONALISTA, A UN ESPAÑOL DE CORAZÓN.

Saludos.

ESPAÑOL NACIONALISTA Y SOCIALISTA
(Al mismo tiempo, ya ve usted)

NOTA: El artículo, enviado por un lector, no conculca el CP, pues no  “incita a la comisión de alguno de los delitos de alteración del orden público” ni “sirve para reforzar la decisión” de otros para cometerlos. Y, como él mismo aclara, tampoco es antisemita. Por el momento, militar ideológicamente en el nacionalismo socialista no está prohibido en España ni en ninguna de sus partes o taifas, como demuestra a existencia legal de partidos como ERC, ICV, en Cataluña o Ezker Batua o Sortu, en el País Vasco.



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Lo importante y lo accesorio

The Oil Crash - 2 February, 2014 - 23:51


Queridos lectores,

El problema con la disponibilidad de energía comienza a ser más patente y eso hace que menudee más la discusión pública de este problema en todo tipo de ámbitos, lo que incluye los comentarios de las noticias de los diarios electrónicos pero también los foros de páginas web de lo más diverso, que van desde las de los asiduos a los coches hasta las de los que denuncian las sucesivas burbujas financieras españolas, desde páginas web ecologistas y ambientalistas hasta las de aficionados al baloncesto. Aún con demasiada frecuencia se observan errores de concepto que también son recurrentes en la discusión pública, como por ejemplo identificar energía con energía eléctrica (cuando la última sólo representa el 21% de la energía final en España y el 10% en el mundo) o confundir recursos con reservas o reservas con producción. Este blog ha aportado su grano de arena a estas discusiones y observo que de vez en cuando se citan tal o cual artículo publicado aquí para sustentar algunos argumentos. Comento esto porque últimamente he visto que se critican las posiciones de los que divulgamos el problema de la escasez de recursos, y en particular la posición de este blog, porque según nuestros detractores tomamos las peores previsiones en lo que respecta a la producción de petróleo y otros recursos. A modo de ejemplo muestro una comparativa reciente entre diversas modelizaciones de la producción de petróleo para los próximos años a cargo de varias personas y grupos de investigación:



Como se ve, hay una cierta disparidad en la fecha concreta del pico de producción del petróleo (entendido aquí como todos los líquidos del petróleo, pues como sabemos el petróleo crudo llegó a su máximo hacia 2006). Quien lleve poco tiempo en este negocio no se dará cuenta de un detalle relevante: las diferencias entre las fechas estimadas por los distintos grupos que con metodologías rigurosas intentan estimarlas son cada vez más pequeñas. Hace tan sólo 5 años era común encontrar disparidades de hasta unas pocas décadas (dejando al margen algún esperpento sin base técnica que hablaba de siglos, obviamente no sustentado por nadie vinculado a este negocio). Hoy en día las diferencias se concentran en aproximadamente una década, y la mayoría de las previsiones están a pocos años de distancia unas de otras. Es obvio que al aproximarse a la fecha en cuestión (de nuevo, insisto, para todos los líquidos del petróleo, puesto que el petróleo crudo, que es más del 80% de lo consumido, ya está en declive) las posibles diferencias disminuyen y al final lo único que queda para la discusión es la rapidez del declive. Pero es que estas diferencias, como ahora explicaremos, son completamente accesorias puesto que hay otros factores que pesan mucho más sobre el curso que tomarán los acontecimientos.

Lo primero que se tiene que entender es que no se puede modelizar correctamente la parte derecha de la curva de producción de petróleo. Todos los modelos siempre asumen ritmos de declive post-cenit bastante suaves y progresivos, para lo cual siempre se tiene necesidad de asumir que otra fuente de energía coge el relevo. Piensen que la disponibilidad de energía es fundamental para poder producir los metales y el cemento que requieren tanto los propios sistemas de producción de energía como la industria e incluso los hogares, y eso por no hablar de la energía que consume la diversa maquinaria; si comienza a faltar energía ya simplemente para el mantenimiento, toda la sociedad podría colapsar rápidamente como un castillo de naipes. Pero no está claro que ninguna fuente pueda coger este relevo a tiempo (con la excepción del carbón) y por un tiempo prolongado (cosa que el carbón tampoco podrá hacer). De hecho, la bajada de la TRE - el rendimiento energético - de los yacimientos que van quedando disponibles lleva tiempo produciéndose. Esa bajada de rendimiento es lo que ha provocado que las grandes compañías petroleras se hayan lanzado a una loca carrera en la que sus gastos se incrementan a una velocidad frenética pero desgraciadamente la cantidad de petróleo que producen es cada vez más pequeña (como muestra este gráfico sacado del artículo del Wall Street Journal enlazado más arriba)


Y a pesar de lo colosal - y poco provechosa- de esta inversión, desde la perspectiva de la Agencia Internacional de la Energía, como refleja su último informe, hay un problema de falta de inversión. De hecho la Agencia envía un mensaje a navegantes de que si no se realizan las inversiones adecuadas la perspectiva para la producción de petróleo es bastante negra, como ilustra la siguiente gráfica tomada del informe anual de 2013 (WEO 2013):



Este discurso sobre la necesidad de aumentar la inversión en upstream incurre en el habitual error de desligar la economía de la energía; justamente porque la energía es más difícil de conseguir (en términos energéticos) es por lo que hay que invertir más dinero para acabar sacando menos petróleo. El problema, al final, es que las petroleras son compañías privadas como cualquier otra, y lo que buscan lógicamente es aumentar el beneficio. Los consejeros delegados de estas compañías son cada vez más criticados por la baja rentabilidad de sus estrategias de inversión, y, aunque intentan mantenerse en el negocio, al final la opción más sensata consiste en dejar de invertir en producir petróleo. Así que es de esperar que al final el declive sea mucho más abrupto de lo que dan los modelos ideales.

De hecho, no sólo es difícil modelizar el declive; tampoco se puede modelizar muy bien el cenit: hay factores que tienden a disminuir la producción respecto a la del modelo, pero también otros factores que la tienden a aumentar. Los años previos a la llegada al cenit se caracterizan por un aumento  de la producción menor que en las décadas precedentes, lo cual implica que la demanda tampoco podría crecer al ritmo acostumbrado. Esto desencadena muchos mecanismos. En primera instancia, la carestía del petróleo desencadena una crisis económica. Pero después provoca que se movilicen recursos de peor calidad para intentar aumentar la producción. Estos recursos, además de no poder producirse más que a una escala bastante limitada, tienen mucho menor rendimiento energético, es decir, más baja TRE, y generalmente por debajo del valor límite TRE=10 que suele marcar la diferencia entre lo que es rentable y lo que no lo es. La producción de estos petróleos menos rentables está sufragada por los de mayor rendimiento (alta TRE), que aún son mayoritarios pero que ya están en descenso. La combinación de ambos tipos permite ciertamente aumentar la producción pero hace bajar la TRE del conjunto, lo cual es peligroso porque hace más probable un colapso repentino, pero también permite extender la fiesta un poco más; recordemos, sin embargo, que la energía neta que nos llega del petróleo ya está en franco retroceso.

Pero aún hay más. La caída de la producción mundial de petróleo no dice cómo la van a experimentar los diferentes países, e incluso antes de llegar al peak oil ciertos países pueden comenzar ya su propio declive.  En un post reciente, Ugo Bardi nos muestra que en menos de 10 años en Italia el consumo de petróleo ha caído más de un 30%, mientras que si se considera el conjunto de los hidrocarburos (ver gráfica aquí abajo) está en el entorno del 25%. Tal caída ha ido acompañada por una caída del PIB, aunque de menor magnitud (y significativamente desde el punto de vista causal el pico de consumo de hidrocarburos precede unos dos años al pico del PIB)



Los siguientes gráficos (cortesía de Juan Carlos Barba) ilustran el caso de España, que es sólo un poco mejor que el de Italia. La primera gráfica muestra que el consumo de petróleo de España ha caído más de un 22% (desestacionalizado) desde sus máximos históricos

mientras que el PIB (expresado en índice normalizado, a precios constantes, tomando como referencia el año 2008) ha caído más de un 7%


(una vez más, el más que significativo desacoplo entre consumo de petróleo y PIB sugiere que las cifras oficiales del PIB español están siendo adulteradas).


Aún hay grasa que quemar, como explica Ugo Bardi en su post sobre Italia: en primera instancia se abandonan los usos recreativos y discrecionales del petróleo (las escapaditas del fin de semana, la compra de productos más superfluos), lo que permite atemperar la bajada del PIB asociada a la falta de petróleo. Sin embargo,  el consumo de energía siempre tiene un significado económico, aunque al principio afecta a los sectores menos productivos y, ay, a las rentas de las clases inferiores. Pero al cabo de un tiempo la grasa, lo superfluo, se acaba; y si sigue llegando menos petróleo se llega al hueso y entonces el núcleo del sistema productivo y de la sociedad se ven comprometidos.

Por tanto, discutir sobre si el cenit del petróleo es un poco antes o un poco después es una discusión huera, puesto que al final discutimos sobre la llegada a un punto peligroso, cuyos efectos se están manifestando ya. Intentar saber si con todos los líquidos se puede llegar un poco más lejos cuando el petróleo crudo llegó a su cenit es no querer ver lo grave de la actual situación. Y no se engañen: el fracking sólo es una burbuja y los EE.UU. no serán nunca autosuficientes energéticamente; sólo con un gran esfuerzo contable, mezclando todas las categorías, contemplan llegar a casi el nivel de 1970, como muestra la siguiente gráfica sobre la previsión que hace el Departamento de Energía sobre la evolución de la producción de todos los líquidos del petróleo en los EE.UU. (la gráfica ha sido extraída de un post del blog de referencia en francés Oilman):


Como se ve, en ningún momento los EE.UU. llegarán a ser autosuficientes (la franja azul de arriba representa las importaciones netas). Peor aún, en la falsa percepción de bonanza petrolífera de los EE.UU.  influye mucho el haber confundido la definición de lo que es petróleo, como explica Kurt Cobb en este artículo.

Quien se recrea en si el cenit absoluto será un poco más tarde o un poco más pronto se centra en lo accesorio, puesto que no hay nada que indique que este punto se pueda posponer ni siquiera más que unos pocos años, con consecuencias funestas puesto que no estamos amortizando convenientemente el capital invertido en nuestras infraestructuras. Tal actitud es semejante a las de los negacionistas del cambio climático: una llamada a la inacción centrada en unas dudas de carácter técnico con poco contenido real, completamente accesorias en realidad. Y lo que camuflan tales dudas expresadas es el deseo de no cambiar lo importante: nuestro sistema económico para que sea viable.

Se puede simplificar esta posición (la de centrarse en el detalle -cuándo exactamente pasará el pico-  e ignorar lo fundamental -la inexorable necesidad de cambiar el sistema económico-) diciendo que es un proceso de negación de una realidad desagradable (la primera fase del proceso que describió Kübler-Ross). A menudo, sin embargo, la cosa es más sutil. La crítica al sistema capitalista y el anuncio de que ha llegado al final de su ciclo útil es visto con mucho recelo por muchos sectores de la población, generalmente bien informados, que ven la denuncia de los problemas del cambio climático y de la escasez de recursos como excusas para introducir una agenda "de izquierdas" para desmantelar el sistema económico que más progreso y desarrollo ha traído a la Humanidad. Sin embargo, la crítica que se hace desde la Ciencia (tanto por el Cambio Climático como por el estudio de la disponibilidad de recursos naturales) no son de carácter ideológico, solamente de carácter lógico. No se trata de introducir de tapadillo recetas de izquierda, puesto que además éstas en general no cuestionan el sistema productivo y por tanto tampoco aportan una alternativa real al problema. No se trata, por tanto, de un problema de izquierda o derecha tal y como se conciben en  Occidente. Se trata de dejar un futuro a nuestros hijos, se trata de abrir los ojos y de aceptar la realidad tal cual es. Se trata, en suma, de dejar de perder el tiempo en lo accesorio y comenzar a abordar lo importante.



Salu2,
AMT
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Norteamericanos: Todos, directos beneficiarios, sois culpables del genocidio

Ácratas - 30 January, 2014 - 22:59


La luna pasea cada noche por el cielo estrellado contemplando atónita el frente de guerra, que no es un frente alineado, sino un sarpullido que le ha salido a la Tierra en el Próximo Oriente; un frente contra el terror que aterroriza mucho más que cualquier terrorismo. El presidente negro de los EEUU —teñido de negro, él es un mulato blanco de corazón, un genocida aún más frío que su antecesor (que por lo menos, era corto de ideas, un arbusto borracho bordeando la línea de la idiotez) y que, por ello, goza del Premio Nobel de la Paz. Con dos cojones.— autoriza, más que ordena, personalmente los ataques del JSOC (Joint Special Operations Command) sobre territorios de naciones a las que EEUU no ha declarado la guerra. Y asesina tribus enteras de nómadas inocentes, 50, 100, 200 personas, mujeres preñadas y niños entre ellos. No hay terroristas allí, ni siquiera guerreros, se trata de una injusticia aún mayor que la de asesinar sin declaración de guerra. Se trata de cientos de frías ejecuciones de civiles, no actos de guerra, que son arteramente llamados “lamentables efectos colaterales”, por los cuales solo se piden disculpas cuando se averiguan (uno de cada cien); se trata de errores de inteligencia, de esa perversa inteligencia que suministran a EEUU los judíos de Israel —el Mossad—, los servicios de inteligencia del genocida Netanyahu, cuya intención es seguir fabricando, creando desde la nada —igual que sus correligionarios de la FED hacen de la nada el dinero que financia el genocidio y otros caprichos del mulato— enemigos para la máquina de exterminio norteamericana al mando del teniente general Votel; inventarlos a su propia conveniencia, desde que el propio Mossad derribó las Torres Gemelas en 2001, fiel a sus propósitos expansionistas para la consecución de su bíblico Gran Israel, según les exige su sanguinario dios de mierda, ese viejo cerdo que también es el dios de los patriotas norteamericanos a los que no preocupa la vida de los inocentes muertos, sino comer muchas hamburguesas de carne de vaca y beber cerveza Bud, mientras ven la final de la Superbowl.

Así se hacen los enemigos: por cada mujer o por cada niño inocente que se asesina, nacen mil guerreros que se alzan en armas contra el matón. El Mossad corre a suministrarles fusiles de asalto y la CIA, a corromper a los líderes guerrilleros y a enfrentarlos unos con otros, a cambio de mucho dinero en Suiza.

Y este es el Próximo Oriente que ve la luna, que vomita ante tanta inmoralidad y su vómito nubla los cielos. Y al poco, cae en forma de lluvia ácida sobre toda Europa, que se la come, pues sabe que la merece, por sostener con su dinero a la OTAN y al genocida y antidemocrático estado de Israel(*).

ÁCRATAS


NOTA:   ¿Que no? ¡A ver si no! El hijo de Netanyahu acaba de escandalizar a la opinión pública israelí por tener una novia noruega no judía. Ya le han advertido que, para follar, vale. Pero que jamás podrá casarse con ella en Israel. "¡No jodas! ¿Es que está prohibido por la ley?" Pues sí. Prohibido. Lo mismo que es obligatorio circuncidar a los neonatos, bajo pena de 140$ diarios de multa por cada día de retraso desde el octavo, tras su nacimiento. Israel no es una democracia, sino un estado teocrático. Sólo los judíos tienen nacionalidad. El resto son extranjeros. Y no hay democracia, pues solo pueden concurrir a las elecciones los partidos que asumen la constitución de 1985, que exige el reconocimiento de la nacionalidad judía (en vez de la israelí) en todo el territorio. Hala, Gallardón. A ver si llamas a esto antisemitismo, cuando los muertos de los que hablamos son todos semitas: en Palestina, Siria, Jordania, Irak o Yemen.

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España, tierra de conejos

Ácratas - 29 January, 2014 - 15:01


A nadie se le oculta que ésta es una de las peores épocas que está pasando España como país y como colectivo de paisanos. La marca España parece la marca de la Bestia, por eso todo el mundo le huye como a la peste. España es tierra de conejos, cada día más pobre y, como todo lo pobre, más putrefacta y descompuesta.

—¿Y eso? ¿Qué más le da todo eso a un ácrata? Mejor, ¿no?

Pues no. Seguramente, porque debe de haber ácratas de vocación y ácratas de necesidad. Como hay pobres de vocación —los franciscanos de Asís y tal— y pobres de necesidad. Y este que suscribe es ácrata de necesidad. Le gustaría ser demócrata, pero la democracia es un concepto imposible en soledad. Hacen falta otros demócratas. Y no es posible con gentes que no se respetan a sí mismas, como no se respetan a sí mismos los españoles.

Este ácrata es un español lúcido. Por eso es ácrata. Por eso sabe que eso del “pueblo español” es un concepto vacío. No es que le guste que se trate de un concepto vacío, sino que lo es, y así tiene reconocerlo.

Este ácrata, cada vez que oye a algún político nombrar al “pueblo español”, sabe que está ante un embaucador del “régimen”, y se lleva la mano a la sobaquera. Y, desgraciadamente, allí no tiene nada más que pelo. Pelo descargado, pelo de fogueo. Así que se rasca el sobaco con el dedo y sopla luego la uña.

Desde que los “anti-españoles”, los internacionalistas de extrema derecha, los rajoyes y las gallardonas, se han hecho con el poder por arte de birlibirloque —por arte del reiterativo anti-españolismo internacionalista del falso socialismo cleptómano—, en España no puede decirse la verdad, pues se corre el riesgo de ingresar en la cárcel. Pues España está, como siempre ha estado, bajo la égida de un dios extranjero, del dios del Antiguo Testamento, el que nos imponen los dueños de Hollywood, que son los mismos que imprimen el dinero; y de su Hijo, el dios del Nuevo Testamento, el que nos recomendaba poner la otra mejilla y llevar a Franco bajo palio. Y sigue España el modelo internacionalista de no existencia de ningún concepto parecido a “patria” o “destino común”, pues aquél que lo menciona es objeto de insultos y puede que incluso objetivo de juristas gallardones. Nuestro único destino común es con el resto de la humanidad de los pobres: morir como palestinos en un gueto o como sudamericanos en un vertedero, de hambre y de indignidad.

Curioso país, España, cuyos partidos hegemónicos son ambos internacionalistas, —no ya europeístas—. Por eso estuvieron de acuerdo como por arte de rayo el 2 de septiembre de 2011 para vender los resto de la patrimarca España al capital internacional, renunciando constitucionalmente a la inmunidad soberana. No ya hasta que saliera España de esta crisis, sino para siempre, como dando a entender que de esta crisis no saldrá España nunca.

Como en este país de incultos, a cualquiera que se alza contra el poder financiero internacional sionista, se le acusa de fascista —ya se sabe, no hay nada más fascista que oponerse a que te roben la cartera o el virgo de tu hija de diez años delante de tus narices—; como aquí no se distingue entre fascismo y extrema derecha, porque somos así de ignorantes y de tontucios, no nos queda más salida que regugiarnos ideológicamente en la Acracia.

Y la Acracia consiste en plantarle cara al ministro vendido a la Iglesia y al Sanedrín —que son lo mismo, sionistas, internacionalistas, pues ambos son administradores de las religiones del Libro, ambos representan los mismos intereses y ambos son enemigos declarados de la libertad de pensamiento—; plantarle cara no desde el patriotismo, sino desde el Pacifismo, la Cultura y la Ciencia (los tres escritos así, con mayúsculas, para que no se confundan con sus opuestos, que esta gente apenas sabe leer si no es en los renglones torcidos de Dios. Pues la violencia, la incultura y la ignorancia son síntomas de faschismo, en toda tierra de conejos.

—Oiga, ministro: Sepa que le tengo calado. Usted es miembro supernumerario del Opus Dei, de esa secta de fundamentalistas cristianos; y, consecuentemente, usted no tiene otro objetivo en la vida que ponernos a todos un cilicio en el capullo y acabar con las libertades fundamentales de los que estamos acreditados como españoles en el documento de identidad: arrasar nuestras libertades de pensamiento, de opinión, de reunión, de manifestación, y de todo lo que caiga al alcance de sus manazas. Ministro, es usted, en mi leal opinión, una basura humana que vive administrando la Injusticia, aunque funja como ministro de lo opuesto. Y le deseo que muera usted de un doloroso cáncer de colon, cagando tripas. Porque lo merece usted. De verdad. Y el día en que se muera, abriré una botella de cava vasco y me la tomaré feliz, antes de olvidarlo a usted para siempre.

UN ÁCRATA


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Maldita inflación

The Oil Crash - 29 January, 2014 - 10:56
Queridos lectores,

Un tema que irá ganando la atención de los medios de comunicación es el de la inflación, un efecto que combinado con la reducción de las rentas del trabajo irá destruyendo las clases medias. Gabriel Anz nos ofrece su visión sobre este tema cada vez más doloroso para las economías domésticas. Espero que sea de su interés.

Salu2,
AMT

 

Maldita Inflación



La inflación, en economía, es el aumento general de los precios del mercado. Fuente: Wikipedia.


Uno de los flagelos que la crisis energética ya está provocando es un generalizado proceso inflacionario, aunque en muchos países se esté enmascarando con relativo éxito. Y si bien no es un fenómeno nuevo, el decrecimiento al que ya nos estamos viendo forzados crea el caldo de cultivo propicio para su diseminación, pues sus fundamentos se recrean según creo y describo a continuación.

Mucha información se puede encontrar en la WEB acerca de las causas y efectos y de qué medidas se suelen adoptar para combatirla. Investigando verán que hay muchos tipos de Inflación y que en general ésta es muy nociva, pero en determinadas circunstancias y en ciertos valores hasta se considera beneficiosa. Podrán enterarse de que la inflación existe desde que se han creado las monedas y de que a fin de cuentas parece que poco se ha aprendido sobre cómo evitarla y contrarrestar sus efectos, porque se reincide en recetas que han demostrado históricamente su fracaso. Así que no quiero repetir lo que ya está dicho y escrito por otros que saben del tema mucho más que yo. Pero hay aspectos en los que sí quiero hacer hincapié, por considerar que “esta” Inflación tiene componentes que la hacen bastante particular y por lo que las dificultades para defenderse de ella serán mayores. Aclaro que coherentemente con la definición de Wikipedia que transcribí al comienzo de este post, me centro en la Inflación de carácter sistémico… es decir, el aumento general de los precios, que nada tiene que ver con circunstancias particulares del mercado, en los que por efectos de oferta y demanda, se produce un “calentamiento” de la economía y su consecuente aumento de precios, que por lo general afectan a un producto o a un sector de la economía. También cabe destacar, que a diferencia de lo que normalmente ocurre, la Inflación actual y que comenzará a hacerse mas visible, ocurrirá a todos los países… no será una particularidad de países tercermundistas o “bananeros”. En todo caso podrá haber diferencias en los modos de actuar ante ella, pero el origen será básicamente el mismo y con un coeficiente de simultaneidad que considero será bastante elevado y destructivo.

Como mencioné al principio, la Inflación no es algo nuevo; pero es de importancia destacar que comienza a hacerse más virulenta en el mundo cuando las economías se globalizan, motivo por el cual los gobiernos pierden capacidad de control sobre la misma. Es decir que podría decirse que las economías capitalistas y de mercados más abiertos serían más propensas a sufrirlas.

Otro evento histórico que creo ha ayudado a promoverlas, fue la ruptura del pacto de Bretton Woods en el año 1971 y que fuera resuelto en el año 1944, en el cual la clave de la propuesta consistía en que los países acreedores y deudores se comprometían a sostener la balanza comercial equilibrada. Para ello se había fijado al patrón oro como el condicionante y regulador de la masa monetaria en circulación, encorsetando así a las instituciones monetarias para que no emitan dinero por encima de la riqueza real. Ello obligaba a frecuentes ajustes que indudablemente ocurrían en perjuicio de importantes sectores de la sociedad, que para ese entonces ya estaba cebada con “la miel” del eterno crecimiento. El “Sueño Americano” como objetivo de vida se expandía y los mencionados ajustes iban en contra de la Sociedad del Bienestar y del Consumo. El crecimiento exponencial de las poblaciones humanas demandando cada vez mas “sus legítimos derechos” tampoco facilitaban la aplicación de los ajustes que fueran necesarios para velar por el equilibrio de las balanzas comerciales según lo pactado, así que supongo que esta situación se hizo insostenible, y como si se tratara del colapso de una represa hidráulica, se deshizo el pacto de Bretton Woods; momento a partir del cual comenzó la avalancha de las monedas fiduciarias. Observen que aproximadamente para ese entonces empezó también a disminuir en el mundo la disponibilidad de energía neta per capita, lo que creo llevó a los países y sociedades en general a tomar Deudas para poder seguir con la fiesta a la que ya nos habíamos hecho adictos. Desde entonces no hemos parado de vivir a cuenta del futuro. Y hoy, ya descendiendo por el lado derecho de la campana de Hubbert el margen para seguir viviendo de prestado se ha hecho muy finito… con cada vez menos energía y recursos naturales esquilmados, con 6 veces más población humana que hace 200 años y todos reclamando para ser incluidos en el festejo, hacen que la “frazada sea cada vez mas corta y angosta”. Y como a esta altura ya nadie se anima a ponerle el cascabel al gato, la única manera de sostener la burbuja es inyectando al sistema dinero fiat… es decir, generando Inflación.

Y la palabra Inflación es tabú… así que hay que ocultarla lo más que se pueda. Y parece que la FED en EEUU encontró un mecanismo bastante efectivo para inyectar liquidez al sistema sin que se eleven las cifras de Inflación… el famoso QE (Quantitative Easing), en el cual mediante un juego que no termino de comprender en su totalidad, compran/venden deuda entre “ellos mismos” (FED y Tesoro de EEUU), para lo cual de todas maneras están obligados a imprimir 85 mil millones de dólares mensuales. Una verdadera locura.

Y pongo de ejemplo a EEUU porque es el símbolo del modelo actual. Pero Europa está en un juego parecido aunque de características más conservadoras y Japón por sendas parecidas. De los países bananeros como el nuestro mejor ni hablar.

¿Qué se hace ante una situación de tal envergadura?

Honestamente creo que no hay solución, salvo un estruendoso colapso. No parece estar en nuestros genes la “moderación” y por algún motivo una y otra vez excedemos los límites sin poder evitar vivir por encima de las posibilidades reales.

Mi propuesta y que en lo familiar tratamos de implementar, es despegarnos lo más posible del Sistema perverso en le que estamos atrapados. Y en el caso específico de la Inflación, para defendernos no veo otro camino que buscar la autosuficiencia. Con mi Granja, en parte ya estamos sorteando los efectos de los aumentos generalizados de precios, pues mucha de nuestra alimentación es de propia producción. Por otro lado, al saber que el proceso no tiene vuelta y el decrecimiento será el camino obligado, intentamos anticiparnos y nos achicamos conscientemente y calculadamente. No es fácil y se cometen errores… pero tiene la ventaja de que mentalmente ya estamos predispuestos “en positivo” lo que es mucho menos traumático.

Saludos a todos,


Gabriel Anz
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Coños

Ácratas - 28 January, 2014 - 01:00


El secreto esencial de la vida (la vida se me antoja llena de jeroglíficos, a pesar de que es transparente y está ahí, delante de mí todo el tiempo, porque soy un soñador, y entiendo de eso y puedo guiar a otros soñadores a través del laberinto), es eyacular lo suficiente —concepto aleatorio, inestable, que va según cada ser humano, (¿suficiente para qué?, quizás me refiero a lo necesariamente imprescindible para que las ideas fluyan al cerebro limpias del deseo que genera la glándula recargada) —los órganos piensan por uno—, y no se impongan en él, y acabe uno por violar a la primera hembra con la que se cruza— y, en todo caso, hacerlo por lo menos una vez en cada rotación de la Tierra alrededor de su eje, dentro de, o cabe, un coño —de poco sirven las manualidades guiadas por la imaginación, pues la imaginación, una vez excitada, galopa por sí misma creando un mundo alternativo en el que pueden perderse las horas del día y la vida entera con ellas generando ideas absurdas que lastran de imposibles expectativas (deseos insatisfechos)  el ideal—, o en sus aledaños (también valen sus aledaños, por si no lo he dejado claro antes, con mi añadido "o cabe", que significa "cerca de").

Una cosa que siempre recomiendo: A los coños no debe llamárselos nunca vaginas, como hacen los guionistas de Hollywood. Ellos los llaman así porque la palabra vagina les parece culta, viene del latín —significa vaina (pod, dirían los anglos)— y ellos, los guionistas, vienen del gueto donde se habla yiddish, y allí le llaman shmundie a la vagina. Pero nosotros, que somos hijos del latín, sabemos que es una palabra tan fea, que no debe ser utilizada jamás en presencia de una mujer (a menos que sea uno médico ginecólogo y la use para impersonalizar y transformar un “a ti, lo que es que te pica el chocho” en “tiene usted una prurito vaginal”), o se corre el riesgo de perpetrar una impotentia coeundi. Ningún hombre sano es capaz de introducir su polla en una vagina, como no la metería dentro de un calamar vivo.

No sé qué es lo que tiene un coño (los coños lo saben, pero no nos comunican sus secretos —los coños apenas hablan por señas o por olores, que son como las señales de humo de los indios americanos—, porque saben que todo aquello que es excesivamente interpretado y esclarecido pierde su magia; y ellos son brujos, y provocan erecciones a distancia, o sea, verdaderos milagros cada día, no como el sobrevalorado “Lázaro, levántate y anda” de Jesús de Nazaret, que lo hizo una sola vez y saltó a la fama), o qué no tiene (y eso nos lo dicen aún menos), pero es la solución definitiva para apaciguar las inquietudes físicas e intelectuales de un hombre: no existe filósofo bien follado. Ni criminal de guerra: tras la batalla, los vencedores violan urgentemente a todas las mujeres de los vencidos y luego, más sosegados, les perdonan la vida a casi todos, incluso (claro que hablo de otros tiempos, ahora se mata con bombas o con aviones de juguete, a distancia, mientras los militares se la pelan unos a otros, los que pueden y tienen algo que pelar. Los otros, se la frican). Ni ratero se puede ser siquiera, bien follado.

La próxima vez que tengáis un coño cerca, observadlo con atención y notaréis su enorme parecido con una imagen icónica de la Santísima Virgen María. Para mejor hacerme entender, os aporto la fotografía (no muy buena, la he tomado con un teléfono de 1998) de la imagen que tengo colgada en mi despacho, junto a mis títulos universitarios que son muchos, la mayoría de ellos, falsos. Observad el parecido, que no puede ser casual, porque no puede haber casualidades así. La segunda cosa que debéis observar es que la Virgen siempre se aparece en grutas, cuevas y espeluncas, que son metáforas del Gran Coño de la Tierra todas ellas. Por supuesto, es lo que estáis pensando: que la Virgen María es una representación metafórica de la diosa Gea: siempre fértil, siempre virgen, que lo mismo pare a Dios que al hombre. Y dejo constancia de que digo todo esto no para degradar al cristianismo, la segunda religión más importante del planeta, después del judaísmo —por pujanza económica conjunta, no por número de creyentes—, sino para enaltecer el valor de un coño. De cualquier coño. Toda mujer tiene un coño y ha sido virgen y casi todas, al final, paren algunos diosecillos.

En la presencia, la actitud y el rostro de un hombre se evidencia si tiene o carece de uso y disfrute de coño, nunca fallo en eso: “Todos estos de aquí no tienen” o “éste es feliz, tiene dos” o “éste es demasiado feliz y tiene purgaciones”. Pero a veces: “Ése debe un coño” o “aquél debe dos, está en ruina”. Porque no hay nada menos conveniente que disponer de un coño a la fía, a pagar en cuotas —si un coño está allí esperando alguna compensación por su sacrificio, más vale pagarle al finir la coyunda, al contado, pues sale más barato—, excepto no disponer de ninguno. En realidad no hay diferencia entre un coño prestado y uno tuyo. Porque ambos son prestados, y lo único que cambia es tu actitud ante ellos. ¿Te sientes en deuda? Es que le debes algo. ¿Te sientes a la par? Es que no debes nada. Pues todo en la vida es subjetivo, excepto la muerte. Por eso la muerte la certifica un médico, que es un científico, en vez de un cómico o un psicólogo, que somos artistas.

Los psicólogos sabemos bastante de coños o, por lo menos, de las incomodidades mentales que generan los coños y su mal uso. Bien. Ya lo he dicho: soy psicólogo de mamíferos homínidos. Y tengo un vaginigrado por la Universidad Pontificia de Medicinas Alternativas y Placebos Terapéuticos.

Ya os contaré más otro día. Y os vais a enterar.

EMILIO COMPOSTIZO



¡Machistas!
Y Fina, respondió:

"La irreverencia religiosa y el mal gusto son propiedades de esta web. Sois odiosos."

Fina tiene razón. Y yo voy a tratar de explicar en qué y por qué tiene razón. Y si no sois unos brutos, me entenderéis.

Yo, como todas las mujeres, me he mirado "el coño" con un espejo algunas veces. Y nunca lo he visto "bonito". El pene sí. El pene es (puede ser) bonito o feo, y grande o pequeño, y circunciso o incircunciso, y moreno o blanco. Pero no así la vulva, que es el nombre verdadero del "coño".

El "coño" es un emboscado pliegue de la piel, nada más. Por si fuera poco, sangra frecuentemente y duele (en el interior, en los ovarios), una vez al mes. Entonces, también huele mal. Luego, recupera "su atractivo" durante tres semanas, y su atractivo es no molestar ni cantar.

Podría deciros muchas más cosas: sobre cómo lo vestimos para que casi no exista y lo ocultamos para no se marque, sobre sus enfermedades siempre indeclarables, sobre cómo queda tras parir o sobre cómo lo adornan entonces las hemorro¡des. Pero da igual. Ya me habéis entendido. Las mujeres no nos sentimos especialmente bellas "por tener un coño".

Sin embargo, existe media raza humana que babea por nuestros "bellos coños". Sí, literalmente, pierde el sentido común por ellos y lo pierde en plural: todos y con todos.

Ante semejante falta de realismo, tanto por una parte como por la otra, la mujer decidió desde tiempos ancestrales adornar "su coño" con mitos. E inventamos los "coños de perdición", los "dulcísimos coños de las vírgenes" o hasta los "coños castradores". Pero el verdadero invento artístico ha sido y es que sea el coño el culmen de la belleza que lo rodea. Y ahi sí: tenemos pechos como tazones de leche y miel, caderas mareantes, vientres lisos o ligeramente abombados, nalgas respingonas, muslos de marfil, piernas largas, rectas y con forma perfecta, pies bellos y sin olores desactivantes, axilas depiladas y deliciosas, cuellos largos, ni un solo pelo en la cara y cabelleras cuidadas que son el oro del Rin o la caoba de los bosques africanos.

Y todo ese esfuerzo, porque es un esfuerzo el vestirse y cuidar la imagen, un esfuerzo al que los hombres solo respondéis bebiendo cerveza y "siendo naturales", un esfuerzo solo para que "el coño" figure y pueda llegar a ser el premio, el colofón, del magnífico acto de tomar posesión de tanta belleza. Ante todo eso, el hombre está indefenso. A veces lo manifiesta asesinando a la mujer que no puede seguir teniendo, desesperado el bruto matarife. Y otras veces, la mayoría, lo manifiesta mediante el machismo, que no es otra cosa que la protesta ante la Naturaleza por ser tan sucio, tan poco sofisticado, pero, al mismo tiempo, tan capaz de ver la belleza y de desear poseerla.

Y ahora llego a esta web.

Aquí hay mucha misoginia nada disimulada (el mal gusto que denuncia Fina). Aquí hay mucho divorciado, rejuntado o hacedor de solitarios, mucho consumidor de pornografía, que no hace más que mitificar la belleza femenina considerándola un mal pernicioso. Y también hay alguna gente que entiende perfectamente lo que es la mujer: un peligro y un remanso, una maldición y una bendición a un tiempo, por eso es atractiva para el hombre de verdad, porque al hombre de verdad no le gusta el llano ilimitado, sino que gusta de escalar cumbres.

Y aquí hay mucho ataque a la religión como si fuera una aliada de la mujer. Y eso no es verdad. La religión, y me refiero a todas, solo ha apoyado el papel maternal de la hembra y ningún otro papel ni erótico ni civil ni religioso. Así, son malas la Magdalena, Jezabel, Sara... Y buena, buena, apenas una: la Virgen María que es el símbolo del milagro: que la mujer no necesite vender ninguna mercancía a un macho penoso y maloliente para gozar de la maternidad. Y para eso ha tenido que preñarla el propio Dios.

Espero que no os enfadéis mucho conmigo.

MATER ET MAGISTRA



NOTA DEL EDITOR: No sólo no nos enfadamos, sino que te publicamos la respuesta como si fuera una parte del artículo. Gracias, Mater.


 
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Potencia versus rendimiento

The Oil Crash - 27 January, 2014 - 11:37

Queridos lectores,

Hace algún tiempo escribí sobre por qué el problema de esta sociedad no es la energía, sino la potencia, y allí explicábamos que mayor potencia implica menor rendimiento y por tanto peor TRE  y menor viabilidad. Luis Cosin ha retomado el tema y muestra cómo se relaciona la potencia y el rendimiento en unos casos concretos. Un post técnico útil para fijar algunos conceptos básicos.

Salu2,
AMT 


POTENCIA Y RENDIMIENTOPotencia es la rapidez con la que un dispositivo intercambia energía (en cualquiera de sus formas, es decir, genera o absorbe calor o energía eléctrica y/o realiza un trabajo) con otro sistema o con el medio.En otras palabras, potencia es la energía intercambiada, E, por unidad de tiempo:    P = E/tVeremos que, en general:“Las máquinas más eficientes son las más grandes y/o las que tienen menos potencia”Dicho de otra manera, para una máquina dada:“A mayor potencia de trabajo realizado, mayor potencia disipada y menor rendimiento global”Para ilustrar esta afirmación, vamos a ver la relación que existe entre potencia y eficiencia en dos grandes tipos de máquinas: las térmicas y las eléctricas.Puesto que vamos a tratar de máquinas, dividiremos por conveniencia la energía en tres grandes trozos: el trabajo realizado (W), el calor disipado (Q) y el resto de energía (E) que puede ser, por ejemplo, energía eléctrica. Asumiremos que el rozamiento es despreciable.En estas condiciones, en una máquina que produce o absorbe trabajo, se cumple la siguiente igualdad fundamental:    E + Q + W = 0Que no es más que una versión del principio de conservación de la energía: la energía absorbida o cedida al medio es igual al calor absorbido o cedido al medio más el trabajo absorbido o cedido al medio (con sus signos correspondientes: normalmente se adopta el “criterio egoísta”, según el cual la energía recibida tiene signo positivo y la cedida, negativo).Si dividimos por el tiempo, tenemos:    E/t + Q/t + W/t = 0Es decir, en términos de potencia, y con el mismo criterio de signos:    P(utilizada) + P(disipada al medio) + P(trabajo realizado) = 0Dividiendo por la P(utilizada):    1 + P(disipada al medio)/ P(utilizada)  + P(trabajo realizado)/ P(utilizada)  = 0Teniendo en cuenta que el trabajo realizado tiene signo negativo, ya que se realiza sobre el exterior:    1 + P(disipada al medio)/ P(utilizada)  - Rendimiento = 0Despejando:    Rendimiento = 1 + P(disipada al medio)/ P(utilizada) Que está entre 0 y 1, ya que la potencia disipada tiene signo negativo y es inferior a la potencia usada.
CASO DE MAQUINAS TÉRMICASEn las máquinas térmicas, cuyo modelo teórico es la máquina de Carnot, se producen intercambios de calor entre la máquina y dos focos: uno caliente y otro frío. A medida que nos alejamos del ciclo ideal de Carnot, la energía aprovechada (el área roja) disminuye en comparación con el total de energía teóricamente aprovechable (el área dentro de la curva cerrada en el gráfico de presión-temperatura).Las causas principales son dos:
  • Los intercambios de temperatura son irregulares y no da tiempo a que se alcancen los valores óptimos de presión.

  • Y los intercambios de temperatura en las interfaces con el foco caliente y el foco frío se realizan a diferencias de temperatura mayores y, por tanto, generan más entropía. Notar que cada uno de estos intercambios se produce gracias a que existe una diferencia de temperatura suficiente entre la máquina y cada uno de esos dos focos.

Pero en una máquina de Carnot ideal, esta diferencia debe ser infinitesimalmente pequeña (cosa imposible, en la práctica, si queremos que el intercambio de calor se lleve a cabo en un tiempo finito).Recordemos que, cuando un sistema absorbe una cantidad de calor Q a una temperatura T, su entropía, S, se incrementa en Q/T.Ya sabemos que en toda interfaz entre un cuerpo frío y otro caliente en la que se produzca intercambio de calor se genera entropía de forma global:Pues si una cantidad de calor Q pasa de un cuerpo a temperatura T1 a otro a temperatura T2, la variación global de la entropía es:    ?S(global) = ?S1 + ?S2 = -Q/T1 + Q/T2 > 0Pues T1 > T2 (el calor siempre pasa de los cuerpos calientes a los fríos). Y esta entropía generada es mayor cuanto mayor es la diferencia de temperaturas entre los dos cuerpos. Recordemos que todo aumento de la entropía global representa una energía disipada, no aprovechable. En este caso, la energía desaprovechada en la interfaz es ?S(global)*T2.
Pues bien, para que una máquina térmica produzca más potencia, sólo hay tres opciones:
  • Debe trabajar a temperaturas más altas, para que aumente su rendimiento teórico máximo, dado por el teorema de Carnot:

Rendimiento máximo = 1 – T2 / T1
  • O bien debe trabajar más rápido, en cuyo caso el intercambio de calor debe realizarse a más velocidad, y esto sólo es posible:

    • Incrementando las diferencias de temperatura en las interfaces, es decir, aumentando la entropía global y alejándonos del ciclo ideal de Carnot y, por tanto, reduciendo la eficiencia.

    • O bien aumentado la superficie de contacto en las interfaces, para que el intercambio de calor se pueda hacer sin aumentar la diferencia de temperaturas (y así no empeorar el rendimiento).

En general, esto sólo se consigue aumentando el tamaño de la máquina. Aumentar el tamaño no siempre es posible, por limitaciones de los materiales y la temida ley cuadrado-cúbica. Así, pues, existen límites a la potencia entregada por una máquina térmica si no se quiere deteriorar el rendimiento, y estos límites vienen dados por la velocidad a la que puede trabajar, y por el tamaño que ésta puede tener.
CASO DE MAQUINAS ELÉCTRICASEn las máquinas eléctricas, se da otro tipo de restricciones, debidas al efecto Joule. El efecto Joule es:“Un fenómeno irreversible por el cual, si en un conductor circula corriente eléctrica, parte de la energía cinética de los electrones se transforma en calor debido a los choques que sufren con los átomos del material conductor por el que circulan, elevando la temperatura del mismo.”El efecto Joule es el que hace que las estufas eléctricas calienten:La potencia disipada por el efecto Joule es:    P(disipada al medio) = I2 RDonde I es la intensidad (carga instantánea, es decir, carga por unidad de tiempo) que circula por el dispositivo y R la resistencia del dispositivo.Notar que la potencia disipada crece con el cuadrado de la intensidad, es decir, una máquina eléctrica eficiente tiene que reducir al mínimo necesario la intensidad que circula por sus internos.Habitualmente, los motores eléctricos funcionan con corriente alterna o conmutada, y su rendimiento es superior al de un motor de corriente continua, por una serie de razones técnicas, un poco largas de explicar en el breve espacio de un blog.Para simplificar la exposición, vamos a suponer una máquina que funciona con corriente continua.Una máquina eléctrica se parece a una máquina térmica en que trabaja también entre una fuente de electrones y un sumidero, situados a diferente potencial eléctrico (a la diferencia de potencial eléctrico se la denomina Voltaje, V).En este caso, la energía total tomada del medio por la máquina eléctrica es la carga instantánea que circula por ella, multiplicada por la diferencia de potencial interna (el voltaje del aparato):    P(utilizada) = I VAsí pues:    Rendimiento = 1 – ( I2 R ) / ( I V ) = 1 – I R / VEsto es una (buena) aproximación, aunque la intensidad final de la corriente dependerá tanto de la potencia útil del motor como del voltaje al que se trabaje (según la Ley de Ohm). A una diferencia de potencial constante, para aumentar la potencia utilizada ( I V ), tenemos que aumentar la intensidad de la corriente.Pero entonces el rendimiento disminuye porque se disipa más calor.Además, el efecto Joule tiene una consecuencia negativa adicional: a medida que la temperatura de los internos aumenta, las propiedades aislantes de sus componentes se deterioran y pueden aparecer cortocircuitos o derivaciones.En un aparato eléctrico, se habla de potencia nominal, que es:“La máxima potencia que puede suministrar sin que la temperatura de los internos llegue a los límites admitidos por los materiales aislantes empleados”Por encima de esa potencia, se dice que la máquina trabaja a sobrecarga.Para aumentar la potencia de una máquina eléctrica:
  • O bien se aumenta su tamaño, como en el caso de la máquina térmica.

  • O bien se aumenta el voltaje al que trabaja. De hecho, las máquinas eléctricas más potentes trabajan a voltajes más altos. De este modo, consiguen mayor potencia con una intensidad de la corriente más baja y disipando menos calor.
Sin embargo, una máquina eléctrica no puede trabajar de forma segura a cualquier voltaje. Dentro de un motor eléctrico existe un compromiso delicado entre el aislamiento de los hilos que forman las bobinas, la necesidad de reducir holguras al máximo para aprovechar eficientemente el flujo magnético y la necesidad de conducir y disipar el calor que inevitablemente se genera dentro del mismo. Diferencias de potencial demasiado altas pueden anular el efecto de los materiales aislantes (todo material se convierte en conductor de la electricidad a medida que aumenta el voltaje, según dicta la ley de Ohm), mientras que los materiales aislantes más sofisticados, que soportan tensiones mayores (por ejemplo, ciertas cerámicas), son inadecuados para su uso en los internos de un motor eléctrico.
Referencias:http://es.wikipedia.org/wiki/Motor_t%C3%A9rmicohttp://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Ohmhttp://www.monografias.com/trabajos64/maquinas-termicas/maquinas-termicas2.shtmlhttp://es.wikipedia.org/wiki/Ley_cuadr%C3%A1tico-c%C3%BAbicahttp://es.wikipedia.org/wiki/Ciclo_de_Carnothttp://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Joulehttp://es.wikipedia.org/wiki/Aislamiento_el%C3%A9ctricohttp://www.motoresygeneradores.com/index.php?option=com_content&view=article&id=56:clasificacion-de-materiales-aislantes-por-temperatura&catid=48:aislamientoo&Itemid=70http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A1quina_el%C3%A9ctrica
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Pobreza y pobreza energética

The Oil Crash - 21 January, 2014 - 18:11


Queridos lectores,

Hay un concepto que está ganando actualidad por su creciente extensión entre lo que no hace mucho era la clase media: la pobreza energética. Aunque la idea de base es simple (no poder permitirse pagar la energía mínima para llevar una vida digna de acuerdo con los estándares occidentales), la definición precisa es un tanto elusiva. Por ejemplo, una definición común de pobreza energética es que una familia destine más del 10% de su presupuesto a gastos directamente energéticos. Esta definición tiene el problema de que si en los gastos energéticos del hogar uno incluye el gasto en carburante para el coche o coches de la familia (que en puridad es también gasto directamente energético) resultaría que la población "energéticamente pobre" incluiría a una gran masa de trabajadores poco retribuidos, sobre todo en los extrarradios de las grandes ciudades donde el uso del coche es prácticamente obligatorio (o al menos se percibe así por una clase media que se resiste de dejar de serlo). Otra definición posible de pobreza energética es que la familia no puede mantener su hogar en un rango de temperaturas "de confort", fijado arbitrariamente en 20ºC en invierno y 25ºC en verano. Dejando al margen que este criterio parece demasiado refinado si lo comparamos con la vida que todos los que tenemos más de 20 años hemos llevado, tal definición no contempla esas familias que viven prácticamente a oscuras para ahorrar electricidad, o que cocinan lo mínimo por el mismo motivo. Además, ese umbral energético depende de los condicionantes climáticos de la zona en la que se vive, siendo por tanto poco estándar y hace difícil la comparación entre países.

Delante de este problema, cada vez más apremiante (el insuficiente acondicionamiento de las viviendas puede crear problemas de salud graves, especialmente en ancianos y niños) han surgido multitud de expertos en la materia, que analizan la pobreza energética desde multitud de puntos de vista y proponen medidas ad hoc para paliarla (como se comentaba en el post precedente). En las discusiones sobre este problema no es raro que algún contertulio acabe por abogar por un libre acceso a la energía (o al menos a un mínimo vital garantizado) y otros brindis al Sol que resultan poco compatibles con un sistema de libre mercado como el nuestro y que chocan con los intereses del gran capital que se resiste a perder su papel hegemónico.


Lo que pretendo mostrar hoy es que el propio concepto de pobreza energética es otra manifestación más del proceso de negación que se lanza desde diversas instancias de nuestro sistema económico. Este proceso de negación intenta desesperadamente desligar la energía de su efecto económico, compartimentándola como si fuera una cosa independiente cuando, en realidad, la energía es la base de la economía y faltando la primera la segunda se hunde (lo que en particular implica que esta crisis económica no acabará nunca). Y es que, en suma, lo que llamamos pobreza energética es simplemente pobreza, a secas. Pobreza que se manifiesta de una manera que nos cuesta reconocer, porque la última vez que fuimos pobres lo fuimos de otra manera, pero que a medida que pase el tiempo nuestra pobreza de hogaño se irá pareciendo cada vez más a nuestra pobreza de antaño.

La cuestión es simple: si una familia no puede permitirse pagar la energía que querría gastar para mantener un estándar mínimamente digno de acuerdo con los patrones occidentales es por falta de renta disponible. Los salarios son cada vez más bajos, y aunque los precios medios suben moderadamente, esa subida unida a la bajada de los salarios reales hace que la vida sea más cara. Para acabarlo de agravar, los precios de la energía están subiendo más deprisa que el precio medio de las cosas. Bien es cierto que si el precio de la energía sube mucho,  los precios de todo tendrán que ir subiendo también, puesto que la producción de mercancías y servicios tiene mucha energía embebida; en realidad, nuestro sistema económico vive un tiempo de descuento mientras la energía es relativamente barata, pero tal período no se prolongará mucho. De hecho, lo que falta para que esta nueva pobreza, a secas, se manifieste como lo que es es la subida del coste de los alimentos.

Afortunadamente el precio de los alimentos continúa siendo asequible en Occidente, pero tal situación no es duradera: el mundo se enfrenta, una vez más, a una nueva crisis alimentaria agravada por los extremos climáticos que afectan especialmente a zonas de alta productividad agrícola como los EE.UU. y Rusia, mientras que en Europa las rentas agrícolas son cada vez más bajas (como me comentaba mi suegro el otro día, a algunos compañeros suyos, payeses, el actual precio del grano no les paga el combustible de laborear la tierra y cosechar). Y eso sin contar con las eventuales Guerras del Hambre que se irán desatando, que agravarán la carestía general.

Pero el precio de los alimentos se mantiene relativamente estable en Occidente y por eso no vemos que los pobres energéticos son simplemente pobres, a secas, puesto que la mayoría de esta gente aún tiene comida que echarse al estómago; aunque aumentan los casos de malnutrición (comida nutricionalmente inadecuada: falta de frutas, verduras y carne, y exceso de fécula y pasta); aunque cada vez hay más casos de desnutrición, lo que históricamente ha sido una característica de la pobreza, a secas. Pero para mantener el precio de los alimentos asequibles las grandes compañías dedicadas a la distribución de alimentos tienen que ir reduciendo sus márgenes comerciales, puesto que todo sube (la materia prima, los costes del transporte y sus propios costes directamente energéticos) menos sus precios de venta. Así, no es extraño que algunos grupos de supermercados se encuentren en dificultades financieras. En realidad los supermercados tampoco podrían subir mucho los precios porque eso retraería el consumo o lo llevaría hacia las redes de otros grandes grupos, también en situación de pérdidas pero con mayor aguante financiero. Al final, en el mundo de los supermercados se está librando una sorda batalla para ver quién es el último hombre de pie, y cuando haya un ganador, una única marca que aún aguante, los precios de los alimentos finalmente subirán hasta que se llegue a un nuevo y diferente punto de equilibrio, en el que los consumidores capaces de pagar los precios resultantes proporcionen a la nueva red de supermercados redimensionada a la baja un margen comercial adecuado para su continuidad. En ese momento la gente con rentas bajas tendrán dificultades para pagar no sólo la luz, el gas o la gasolina del coche, sino también los alimentos, y será evidente que el problema es lo bajo de los ingresos, la pobreza a secas, y no solamente la pobreza energética. Para ese entonces la clase media como tal habrá desaparecido, pero la confusión de términos y la creación de nuevos conceptos y falsos debates habrá permitido adormecer la conciencia colectiva hasta el momento en que ya todo esté consumado.

Salu2,
AMT
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