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Apuntes sobre Baterías de vehículos eléctricos 3: Futuro y otros elementos de almacenamiento.

The Oil Crash - 4 June, 2014 - 14:51
Apuntes sobre Baterías de vehículos eléctricos 3: Futuro y otros elementos de almacenamiento.
Por Beamspot.

Vista la problemática de las baterías de litio, el siguiente paso que se suele dar es que el futuro nos va a deparar algunas sorpresas. Veamos pues algunas de las apuestas interesantes que hay ya ahora sobre la mesa.Uno de los puntos de mayor incidencia sobre la temática del almacenamiento eléctrico, es la potencia específica, más que la densidad de energía. Es más, como ya se ha visto, están interrelacionadas, y por tanto trabajar en un sentido puede ser contraproducente en el otro.Sin embargo, especialmente en el punto más destacable en estos momentos de los vehículos eléctricos es precisamente el que más potencial puede tener si tenemos en cuenta un par de asuntos que ya se han explicado, pero cuyas implicaciones e interrelaciones no se han visto.El primer punto, es el problema de la densidad de potencia en descarga que pueden dar las baterías de litio. Una batería grande puede dar una potencia grande, por ejemplo, una batería de 50KWh puede dar con relativa facilidad 50KW de potencia de una manera sostenida sin tener que sobre dimensionar en exceso los terminales, y por tanto, con una densidad de energía mejor que si intentamos sacar la misma potencia de un pack de 25KWh. Pero 50KW sigue siendo una potencia baja, y al ser la batería más grande por sí misma, y por tanto más pesada, hará falta más potencia de motor para mover un vehículo más pesado.Sin embargo, la diferencia de precio, peso y tamaño, aunque no es lineal y es más favorable (mayor densidad de energía, menor precio), no implica que la batería al completo no sea cara. Así que hay que reducirla al mínimo.Y semejante reducción siempre se hace sobre los terminales, para dejar más espacio al litio, pero sobre todo y ante todo, por precio. Los números cantan, y explican muy bien algunas de las variables que condicionan las baterías y el futuro del vehículo eléctrico, así como algunas estrategias de diseño que se explicarán en breve.Un Opel Ampera (o Chevrolet Volt en las Américas) tiene una batería de alrededor 180Kg de peso, para una energía total de 16,2 KWh. Esto, en carbonato de litio (Li2CO3), representa unos 17,1 Kg si contamos alrededor de 200g de litio puro por KWh. En plástico, electrónica y elementos varios no habrá más de 18Kg. Lo cual nos deja con 150Kg de materiales varios propios de la batería (terminales, electrolito y carcasa exterior de aluminio, básicamente). Es fácil pensar que más de 50 Kg serán sólo de cobre, y se puede estimar que el aluminio será otro tanto, tirando por lo bajo. Si consultamos en Internet los precios de las diferentes partes, considerando el carbonato de litio de grado de baterías, con pureza del 99,5% o superior, tenemos los siguientes precios brutos en dólares por tonelada [1]. Como nota comparativa, también figura el precio del cobalto, que no se utiliza para las baterías de los vehículos eléctricos, pero sí para otros tipos de baterías de litio, y que es la variante de mayor densidad de energía.Cobre: 7100$/toneladaAluminio: 1700$/toneladaCarbonato de Litio: 6600$/toneladaCobalto: 31000$/tonelada

Esto nos deja con 355$ de cobre, 85$ de aluminio puro, y 112,86$ de carbonato de litio. Si hay que bajar precios, es evidente dónde meter la tijera, aunque el cableado interno va a ser difícil de reducir.Dicho de otra manera, o tiramos de aluminio, que al ser voluminoso es el que más baja la densidad de energía, o bien tiramos de cobre, que aunque baja la densidad de energía en menor medida, dispara mucho el precio (y el peso). El litro de cobre pesa tres veces más que un litro de aluminio, casi 9Kg/litro frente a 2.7, y conduce la electricidad alrededor de un 80% más. También cuesta más del triple. La plata es mejor conductora del calor y de la electricidad que el cobre, uno de los pocos elementos mejores para esta aplicación, pero es fácil adivinar porqué no se usa. Y utilizar baterías con electrodos al cobalto, aunque tenga mayor densidad de energía (y más peligro), también es más caro, además de requerir más litio (ahí es donde está el peligro: se puede usar la mitad si no se quiere provocar otra reacción más peligrosa). Lo cual significa que hace falta 8.5 veces más, en peso, de Cobalto que de Litio, y encima, hace falta más litio, cerca de 300g por KWh. Es decir, unos 2.5Kg de Cobalto por KWh, y por tanto, 1270 $ de Cobalto para la batería del Ampera.¿Queda espacio, es posible, una mejora de la capacidad de las baterías? Por supuesto, seguro, obviamente que sí. La capacidad de las baterías va aumentar, así como la densidad de energía y la energía específica, sin mucho detrimento de la potencia específica. Con eso, aumentará la autonomía de los vehículos eléctricos. Pero esperar que dicha autonomía se doble es ser muy optimista. Y para poder comparar, es básico limitar un punto sumamente importante: ¿a qué precio?Para mejorar la densidad de energía y la energía específica, interesa bajar al máximo la demanda de potencia de las baterías para así poder reducir al máximo la cantidad de elementos ajenos al almacenamiento de por sí. Por supuesto, alguien se quejará que esto hará que las baterías se carguen más lentamente, aunque esto en realidad sólo limitará las cargas rápidas, no las recargas normales, pues el factor limitante NO es la densidad de potencia de las baterías, es la red eléctrica, o mejor dicho, la instalación eléctrica doméstica, como se verá en las últimas entregas de esta serie.Si la recarga rápida no es el punto candente, ¿cuál es pues la mayor demanda de potencia sobre las baterías? Evidentemente, es el motor. De hecho, las grandes demandas de potencia por parte del motor son puntuales, cortas. Los acelerones a todo gas no duran más de unas decenas de segundo. La media es más baja en general, quizás las cuestas obliguen a apretar más el pedal, pero difícilmente tanto como cabría esperar.Así pues, resulta que para cubrir sólo un pequeño porcentaje de la demanda, dimensionamos las baterías para cubrir los máximo de potencia, lo cual es un sobredimensionado para el resto, mayoritario, de casos. Un elemento clásico en el dimensionamiento eléctrico.Otro punto que hay que recordar, es el del frenado regenerativo. La potencia de frenado es directamente proporcional al peso (malo) y a la velocidad. Frenar un coche de tonelada y media a 50Km/h, suavemente a 0.1g, significa 20.25KW de potencia de frenada. La batería del Ampera apenas acepta 25KW de potencia de recarga cuando ésta está en la zona central de carga (alrededor del 50%), menos para estados de carga más elevados, tal y cómo se comentó.Si el mismo coche pesa ya 1900Kg en lugar de 1500, y va un poco más rápido o frena un poco más fuerte, resulta que aunque lleve un motor de 111 KW de potencia, no podremos frenar más de manera regenerativa que los 25KW que asimila la batería, y menos según el estado de carga. La primera implicación evidente es que no nos libramos de los discos de freno. Evidentemente, las baterías de automoción están pensadas para soportar un cierto abuso, pero limitado.La segunda implicación es que frenadas fuertes, aun incluso en ciudad, no permiten recuperar toda la energía cinética posible debido a la limitación de la densidad de potencia intrínseca de las baterías. Es decir, uno de los puntos más interesantes, apenas se puede aprovechar debido a este problema, y por tanto, la autonomía, especialmente en conducción urbana, se resiente. Y para colmo, estamos hablando de muy pocos Wh, repetidos muchas veces, eso sí, igual que los picos de demanda de potencia.Por tanto, resultaría interesante ver si hay algún elemento de almacenamiento con una gran potencia específica, aunque tenga una densidad de energía baja, puesto que éste podría suplir los picos de demanda, que son cortos y por tanto con relativamente pocos Wh reales de consumo, pero sin problemas para manejar potencias de centenares de KW.De esta manera, podríamos reducir la C de las baterías al mínimo de consumo medio, pongamos que dimensionadas para 30 - 40 KW, lo cual para una batería de, por ejemplo 88KWh significa 0.5C, y por tanto, con los electrodos mucho menos voluminosos y caros. Un ahorro sin duda. La estrategia de Tesla. Ojo: ahorro en €/KWh, que no en el precio total de la batería que al tener más KWh, también cuesta más dinero que la de, por ejemplo, el Ampera antes mencionado, de 16.2KWh.Sin embargo, hace falta añadir este elemento de alta potencia específica  y todos los extras necesarios. Porque resulta que ya existe este elemento, relativamente novedoso, y encima en dos variantes: los supercondensadores o ultracapacitores [3], y sus sucesores los LIC’s (Lithium – Ion Capacitors) o Bacitores [4], [5].Se trata de elementos de almacenamiento puramente eléctricos, con lo que no funcionan como las baterías, y tienen una curva de carga bastante peor, pero ofrecen densidades de potencia un orden o dos de magnitud por encima de las baterías, puesto que el factor limitante es geométrico, mecánico: los electrodos antes mencionados, de aluminio en estos elementos. Además tienen una vida útil muy superior: mientras las baterías tienen hasta 10000 ciclos de carga/descarga, estos elementos pueden ser cargados y descargados millones de veces sin alterarse, con corrientes enormes, y con un rendimiento superior al de las baterías (99% frente al 95% de las mejores de litio). Tampoco tienen tantos problemas con la temperatura como las baterías, con márgenes de temperaturas de funcionamiento más elevados (de -40 a 60 – 80 ºC), con lo que reducimos el volumen y peso al eliminar todo el sistema de refrigeración del pack, ahora innecesario. El rendimiento más elevado también significa que hay menos calor que disipar, y encima, el principio de funcionamiento, al no necesitar apenas volumen para el almacenamiento químico, el electrolito interesa que sea lo más fino posible, reduciendo así parte del volumen. Con toda probabilidad su vida útil real será superior a la del automóvil propiamente dicho. El hecho de usar aluminio también reduce el precio, en detrimento del volumen total. De hecho, la energía específica está por debajo de las baterías de litio, y muy difícilmente se le va a acercar.Pero añadir estos elementos novedosos tiene varios puntos en su contra. El primero es que añaden coste, el segundo, que añaden circuitería extra y más electrónica de control, todo con sus ventajas e inconvenientes. Sin embargo, abaratan la batería, y ésta además de ser más barata, también es más pequeña y más ligera, y probablemente el ahorro es superior al gasto de añadir todos estos extras.El siguiente punto es la novedad de todo este concepto, debido a que son tecnologías relativamente nuevas. Veamos más de cerca de que trata esto.El primer elemento, tanto por estado de desarrollo como por tiempo a sus espaldas, son los supercondensadores, también llamados Electrical Double Layer Capacitors o EDLC. Los primeros desarrollos se hicieron en los años 60 del siglo pasado, y se han ido mejorando desde entonces, si bien durante muchos años se ha centrado en el aumento de la capacidad por volumen, pero con poca potencia, pensando en alimentar circuitos electrónicos, de bajo consumo (mA o uA) durante días. El interés en su uso en sistemas de potencia es algo más tardío, pero ya se lleva utilizando bastantes años para muchas cosas, entre ellas, para dar potencia a los motores de continua de arranque de grandes motores de combustión, como grandes camiones, motores marinos, etc. También hace años que se empezaron a usar en sistemas fotovoltaicos y eólicos.Grandes esfuerzos se han hecho en las dos últimas décadas en esta dirección (potencia y capacidad)  para varios usos, puesto el interés eléctrico para ellos va bastante más allá de los vehículos eléctricos. Dada la enorme potencia específica que son capaces de desarrollar estos componentes (entre 3 y 15KW/Kg), dentro del rango de potencias necesarias para un vehículo eléctrico, la investigación se centra sobre todo en aumentar la densidad de energía. En este aspecto, la Wikipedia no es suficientemente precisa.El siguiente paso es una evolución de esta tecnología, mezclándola con las baterías. El resultado es que se sustituye uno de los dos terminales eléctricos por el terminal equivalente de una batería de litio. Con esto se dobla la capacidad (en Faradios) directamente, y se sube la tensión de trabajo, baja para los EDLC’s, 2,5V, a 3,8V, con lo que la energía final se cuadruplica en el mismo volumen, con mínimos efectos secundarios. Y sin embargo, la densidad de potencia prácticamente se mantiene: el factor limitante, como ya se apuntó, es  geométrico, de las medidas de los electrodos más que de otra cosa. Esta tecnología tiene posibilidades de acercarse a la de las baterías de Litio en cuanto a densidad energética y energía específica. Incluso de superarla por precio.Este tipo de ‘supercondensadores híbridos’ recibe varios nombres: Bacitor (de BAttery capACITOR) o de LIC, Lithium Ion Capacitor, en contraste con LIB o Lithium Ion Battery. Los primeros aparecieron en el mercado comercial hacia mediados de 2009, aunque hasta 2010 no empezó la venta real. Algunos productos, especialmente pensados para motores eléctricos ya están ahora disponibles en el mercado basados en esta tecnología [5]. También hace ya algunos años que se han empezado a hacer pruebas de funcionamiento de vehículos híbridos no enchufables sustituyendo la batería de NiMH que usaban por supercondensadores, con resultados espectaculares en todos los frentes: eficiencia, potencia, tamaño, peso y precio [6]?. Incluso hay otros aparatos asociados a vehículos híbridos (incluyendo los start stop) que usan la tecnología de los supercondensadores en vehículos que se pueden encontrar en el mercado en estos momentos (Mazda, Citröen, Peugeot), y hay también muchas en desarrollo (BMW, Audi, Mercedes, Toyota, Ford, GM).Incluso algunos de estos sistemas se han usado ya en las carreras de resistencia. Las 24H de Le Mans están dominadas por vehículos híbridos, aunque basados en volantes de inercia, puesto que los Toyota que utilizaban la tecnología de supercondensadores no terminaron la carrera. Es cuestión de tiempo que los supercondensadores sean estándar en este tipo de carreras para hacer de KERS (Kinematic Energy Recovery System, o sistema de recuperación de la energía cinética) [7]. Si esto no ha llegado aún al mercado, es por varias razones, empezando por lo nuevo que tienen estos sistemas, como ya se ha comentado, junto con otros factores asociados a los procesos de diseño, validación, comercialización, producción, vida útil, legislación y otros temas asociados al sector de la automoción, muy poco conocidos por aquellos que no trabajan en esta industria, pero que tienen una gran influencia en los plazos, y que condicionan mucho el futuro de todo el sector automovilístico. Esto es harina de otro costal: la problemática de la producción de automóviles eléctricos e híbridos es muy compleja, y puede llegar a ser determinante. Pocas veces se ha abordado este punto de vista, pero esto es ya otra historia para otro día.[1] http://www.lme.com/ [2] http://www.engadget.com/2011/03/22/tesla-ceo-musk-says-the-days-of-batteries-are-numbered-ultracap/ [3] http://es.wikipedia.org/wiki/Supercondensador [4] http://en.wikipedia.org/wiki/Lithium-ion_capacitor [5] http://www.jsrmicro.be/en/lic [6] http://www.nrel.gov/docs/fy10osti/48420.pdf [7] http://www.topgear.com/uk/car-news/toyota-ts030-hybrid-wec-racer-le-mans-revealed-2013-02-20
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III República ¡Es la hora de la legitimidad! ¡Referéndum o revolución!

Ácratas - 4 June, 2014 - 11:37


Más de 60 manifestaciones en las plazas de toda España. En Sol, decenas de miles de ciudadanos reclaman el advenimiento de la III República Española y un referéndum Monarquía/República.
Hoy, el Rey Juan Carlos I ha hecho pública su intención de abdicar en su hijo Felipe, que pretende ser coronado, por lo tanto, rey de España como Felipe VI. 

La causa mediática, el detonante final de la dejación del poder Ejecutivo por parte del Rey, es el deterioro de la imagen de la Casa Real, que comparece en todos los medios como una de las más corruptas del mundo, junto a las de Arabia Saudí y Marruecos. Otras causas de la abdicación podrían ser el mal disimulado cáncer de pulmón de Juan Carlos y quizás una aparente estupidez congénita que le hace creer que la puta real, Corinna "zu Sayn-Wittgenstein", va a seguir succionando su ex-real morcilla tras la abdicación.

La causa estratégica es otra. Porque el Rey ha sido obligado a abdicar. Desde hace más de un año se le conmina desde los poderes fácticos a ello. Pero él, agarrado al trono como un molusco, nunca ha estado dispuesto a irse más que en un ataúd de madera de cedro, como todos los reyes españoles antes que él. Sabiendo esto, se entiende el acoso mediático y judicial a los que la Casa Real ha estado sometida estos últimos meses. La a todas luces soslayable imputación de la Infanta Cristina en el caso Noos es el colofón de esa política de acoso, en el que participa el CNI filtrando noticias. ¿O de dónde creéis que ha sacado los cojones el juez Castro para imputar a una Infanta de la Casa Real Española, cuando jueces como Gómez de Liaño, Garzón o Silva han perdido la carrera por imputar a otros peces gordos, por cuantías infinitamente mayores?

Visto lo anterior, vamos a razonar por qué se obliga al Rey a abdicar.

Imaginad que la noticia de hoy hubiera sido: "Fallece el Jefe del Estado, Juan Carlos I de Borbón".

Las posibilidades de que Felipe de Borbón fuera rey serían bajísimas. No tiene carisma ni raigambre en el pueblo español. Ni siquiera se le puede atribuir gratuitamente, como a su padre, ningún mérito por acabar con el régimen nacional-católico de Franco. En cambio, abdicando, Juan Carlos seguirá vigilante el ascenso al poder de su hijo, prestando su "prestigio mediático" (esa falsificación que lo muestra como un demócrata encubierto que consintió ser nombrado por Franco como sucesor por el bien del pueblo; o como defensor de la democracia ante el golpe de estado del 23F; o como rey campechano, accesible y algo torpe) al sieso de su hijo. Por eso abdica, porque es lo mismo a lo que nos tienen acostumbrados todos los politicastros españoles, lo que hicieron Aznar y Chaves: dimitir designando al sucesor.

Pero todo eso nos da igual. Como nos da igual que la sombra de la duda, con graves acusaciones de fratricidio —mató de un tiro en un ojo a su hermano Alfonso, el Pequeño Cicerón, elegido por don Juan como heredero— e incluso de crímenes sexuales —el asesinato por defenestración de una amante preñada, la jovencísima Sandra Mozarowski— graviten sobre la figura de Juan Carlos I. Sobre lo que no hay sombras de duda es que su fortuna es de 2.300 millones de dólares, según el NY Times, y la ha amasado desde 1975, pues llegó a la Jefatura del Estado con una mano detrás y otra delante. Al lado de eso, lo de Urdangarín da risa.

Porque Felipe de Borbón y Grecia no se ha ganado de ninguna manera ser rey de España.

No ha hecho nada que merite acaudillar a los españoles: no ha ganado batallas, no ha sido impuesto por un dictador a punta de bayoneta, no ha procurado mejoras de ninguna clase para el pueblo. Su único mérito: ser hijo y heredero del rey saliente, que es un felón(*) que ha faltado a su palabra en todas las ocasiones en que su mantenimiento podía resultar perjudicial para sus intereses: la dada a su padre don Juan de reconocer su legitimidad como verdadero heredero; la comprometida con el dictador Franco, su valedor, de respetar las leyes del Movimiento; y la jurada a la partitocracia, el día en que se prestó a la maniobra del golpe de estado del 23-F.  

La imposición de Felipe VI es social y legítimamente imposible, por más leyes orgánicas que la legalicen. 

Juan Carlos se ha resistido tanto como ha podido a soltar las riendas del poder, ése que tanto dinero en representaciones le ha dejado. Ha tardado demasiado en irse, lo mismo que hizo Franco. Y la última oportunidad de una "digna" retirada es ésta: o abdica, o la monarquía muere con él. La cosa está clara y la ocasión la pintan calva: el PP tiene mayoría absoluta y el PSOE, muy débil, heredero de la Falange tardofranquista, ha sido monárquico desde hace décadas, renunciando a todas y cada una de las creencias e ideas que lo hacían reconocible. Así que votarán la Ley Orgánica de Abdicación a hurtadillas y a piñón traicionero, sin debate, como hicieron con la reforma constitucional del 2 de septiembre de 2011, que dejó a los españoles en manos de la usura internacional. Pero ambos partidos se han hundido en las Elecciones Europeas, en las que la abstención ha sido mayoritaria, a pesar de la agitación política en la que se han empeñado los partidos: a pesar de la exacerbación de los artificiales independentismos y de la proliferación de oportunistas partidos bisagra que llevaran a votar a los incautos.

Así que la hora de acabar con el anacronismo de la monarquía española, de instaurar la III República Española ha llegado. 

Vendrá luego el momento de convertir esa III República Española en una verdadera democracia con independencia de poderes desde las urnas y acceso del Pueblo Español a la democracia directa. Pero ahora, lo que toca es descabezar al Monstruo de la anti-democrática Transición.  

La III República Española hay que exigirla ya. En las calles y en todo foro decente, como siempre ha pretendido ser éste.

MESS

(*) Felón es quien comete felonía, aquél que es desleal o falta a la palabra dada.

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Juan Carlos I, forzado a abdicarpor la Usura Internacional, que impone a Felipe VI, "El Títere"

Ácratas - 3 June, 2014 - 14:27




Juan Carlos I de España está siendo obligado a abdicar en su hijo Felipe por el auténtico poder europeo e internacional, por los acreedores de España, la Sinarquía Financiera Internacional (SFI).

El cerebro de la operación es, en efecto, la Usura Internacional, cuyo objetivo principal es seguir cobrando principal e intereses de sus préstamos a España. No importa que ese dinero no existiera, que fuera un invento creado desde la nada: quieren seguir expoliando a su víctima, que somos todos los españoles.

La posibilidad de que Juan Carlos hubiera agotado mandato hasta su fallecimiento habría dejado abierta la puerta a un proceso constituyente, a la III República y al repudio como Deuda Odiosa del más de un PIB del que el Estado Español hace responsables de su devolución a todos los españoles, deban algo personalmente a un banco o no. Y la deuda necesita decenas de años para pagarse, medio siglo quizás.

Conclusión: como bien apunta el artículo anterior, "desde hace más de un año se conmina al Rey Juan Carlos desde los poderes fácticos a abdicar en alguien más joven cuya presencia garantice la continuidad del Régimen y de los pagos a la Mafia Sionista. Pero él, agarrado al trono como un molusco, nunca ha estado dispuesto a irse más que en un ataúd de madera de cedro, como todos los reyes españoles antes que él. Sabiendo esto, se entiende el acoso mediático y judicial a los que la Casa Real ha estado sometida estos últimos meses. El colofón de esa política de acoso al Rey ha sido la soslayable imputación de la Infanta Cristina en el caso Noos, política en la que participan el CNI filtrando noticias y los medios, El Mundo a la cabeza, revelando amantes como Corina, vicios y corrupciones (lo que antes siempre ocultó a conciencia) y con apoyo concertado de los medios anglo-sionistas, como el New York Times".

En efecto, el juez Castro, al que se ha garantizado impunidad, ha seguido órdenes del Poder para imputar a una Infanta de la Casa Real Española, echándole un valor imnconcebible, cuando sabe que jueces como Gómez de Liaño, Garzón o Silva han perdido la carrera por imputar a otros peces gordos (Polanco, Blesa) por causas infinitamente más graves en cuantía y claras en fundamento jurídico.

No nos equivoquemos. Lo que pretende el Poder de la Sinarquía Financiera Internacional no es derrocar a un rey corrupto, que lo es. Lo que pretende es que el Régimen siga como está, que Felipe VI "el Títere" sea entronizado y que se lo deba a ellos. Que la III República Española no venga nunca.

A EEUU no le interesa la democracia en Europa. Nunca la ha querido desde el fin de la II Guerra Mundial. Por dos razones: Porque ello era contrario y lo sigue siendo a su objetivo de derribo de la URSS y ahora de Rusia; y porque es más fácil entenderse, sobornar, a la oligarquía de jefes de partido que a los pueblos de Europa. En Europa no hay democracia.

Porque para que haya democracia tienen que ocurrir dos cosas:

1. Que haya representación (como exige lo mismo esta web revolucionaria que el demócrata burgués García Trevijano).

2. Que haya independencia de poderes del Estado.

Ambas cosas son imposibles en todos los países donde los partidos están dentro del Estado, forman parte de él, porque son financiados por el propio Estado, como funcionarios del mismo.

Los partidos españoles no son representativos ni de ideologías ni de sus votantes. Sólo se representan a sí mismos y al estado que les paga. A nadie más tienen que rendir cuentas.

Esos partidos, sindicados en el Estado, obedecen al verdadero poder, que es el que financia a tal Estado: La Banca. La SFI o Sinarquía Financiera Internacional. Y los prestamistas quieren cobrar, quieren expoliar y que ha movido los hilos para que la CIA y el CNI, su lacayo español, cambie la figura del Rey antes de que muera, como ya cambiaron la Constitución en septiembre de 2011 para que el pago de la deuda pública fuera prioritaria, por delante de las pensiones, la sanidad o la educación.

Ése es todo el problema. La fragilidad de la salud del Rey, con un cáncer pendiente y un desgaste físico impresionante, empuja a que, aún en vida, siga el ascenso al poder de su hijo, prestando su "prestigio mediático" (esa falsificación que lo muestra como un demócrata encubierto que consintió ser nombrado por Franco como sucesor por el bien del pueblo; o como defensor de la democracia ante el golpe de estado del 23F; o como rey campechano, accesible y algo torpe) al sieso de su hijo. Y cuando abdica, no hace otra cosa que aquello a lo que nos tienen acostumbrados todos los politicastros españoles en cuanto triunfan, lo que hicieron Aznar y Chaves: irse designando al sucesor.

Sabiendo esto, las reclamaciones por la III República no pueden detenerse bajo ningún concepto. Pero las que se estan llevando a cabo son meramente decorativas. La III República no será apoyada por catalanes y vascos, so pretexto de su independentismo. ¿Habrá mayor desvergüenza que la de ERC, un partido republicano de nombre, desentendiéndose del referéndum Monarquía/República porque para ellos sólo es importante la consulta independentista del 9N? ¿Acaso conocen el resultado? ¿Y si el pueblo catalán votara NO a la independencia? Entonces no habría marcha atrás para que ERC reclamara la república.

La politica en España es así de barriobajera. ERC, como el resto de los partidos, es un partido estatal, financiado por el Estado yque, por lo tanto, sólo debe servidumbre al Estado y a quienes lo manejan desde las alturas.

Todos los partidos españoles han salido a cubrir la operación con un manto de silencio sobre las verdaderas causas. El PPSOE va a votar unido la Ley de Abdicación seguramente esta misma semana, porque está preparada ya desde hace tiempo. Y la izquierda va a reclamar la III República sin denunciar el chantaje al Rey. El resto de los partidos minoritarios actúan igual, encubriendo el tour de force. Incluso los partidos nuevos de indignados venidos a más, como Pablo Iglesias, ya diputado europeo. Para él, Europa es lo importante, cumplir con su deber. ¿Europa? ¿La que nos exige a los españoles el pago de 1 billón de euros que no debemos?

Nos la quieren colar. Esto es un órdago de la sinarquía financiera y mediática. Arrugarnos ahora, por pocas probabilidades de triunfo que tengamos, por malo que sea el momento, es un error que resultará irreparable en el futuro.

¡A la calle, que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo!

¡Abajo la servidumbre a los usureros! ¡Viva la III República Española! ¡Viva la Democracia!

XABIER SALABERRI



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Apuntes de Baterías para vehículos eléctricos 2: Baterías de litio.

The Oil Crash - 3 June, 2014 - 11:42
Apuntes de Baterías para vehículo eléctrico 2: Baterías de litio.
Por Beamspot Hoy en día la tecnología del Litio es la puntera en las baterías desarrolladas para el consumo (teléfonos móviles, ordenadores portátiles, tabletas) y en desarrollo para el coche eléctrico, aunque hay híbridos que utilizan las baterías de NiMH, y algún eléctrico ‘casero’ o ‘convertido’, así como las primeras versiones del EV1, utilizaban las baterías de plomo para ser sustituidas posteriormente por baterías de NiMH. Sin embargo, la siempre baja densidad de energía, hizo falta que se recurriese a las baterías con mejor densidad que se conocen hoy en día, las baterías de Litio.La tecnología de las baterías de litio no es nada novedosa, ya que fue desarrollada en los 70, si bien es con la aparición de la informática y telefonía móvil donde empezaron a usarse con más profusión. Este tipo de aplicaciones ha favorecido mucho la investigación y desarrollo de este tipo de tecnología, especialmente en la búsqueda de la densidad de energía y precio.Es por eso que se han alcanzado grandes mejoras en la densidad energética, energía específica, precio, proceso de fabricación, vida útil, costes, tamaño, peso, control y todo lo asociado con estas baterías, pero siempre alineados con el tipo de utilización de las mismas: alimentar equipos electrónicos de bajo consumo, durante muchas horas o días, y con tensiones bajas, menores de 20V, siendo habitual las baterías de una sola celda, con electrónica de control integrada. Es decir, no se ha avanzado mucho en la potencia específica.Hay muchas variantes de baterías de litio, aunque la mayoría utilizan óxido de cobalto litio, óxido de manganeso (spinel) o óxido de hierro fósforo litio en el polo positivo, no todas valen para vehículos eléctricos. En el polo negativo también hay varias opciones, aunque lo básico suele ser una fina capa de carbón donde se almacenan los átomos de litio de forma intersticial (LiC6). Todas utilizan un electrolito orgánico, con varias formulaciones, algunas de las cuales incluyen el arsénico, flúor, fósforo, boro y otras materias poco habituales.La razón por la que se utiliza un electrolito orgánico es debido a que el litio es altamente reactivo con el agua, así que se procura mantener siempre todo rastro de humedad lo más lejos posible. Hasta cierto punto esto es de esperar. Si se pretende tener una gran cantidad de energía almacenada, se deben utilizar elementos que sean muy reactivos, no se puede esperar de otros elementos inertes que presenten la misma capacidad.De hecho, la mayor innovación en este terreno, es el cambio de un electrolito en estado líquido o pastoso, por uno sólido, del tipo polímero, resultando en lo que se conoce como baterías de Litio-polímero, abreviado Li-pol o Li-poly [1].Por eso el litio es tan interesante [2]. Es un átomo pequeño, con sólo tres electrones, tres protones y un puñado (tres o cuatro, según que isótopo sea) de neutrones. La configuración es tal que tiene un electrón exterior y dos de interiores, pero aún así su tamaño es pequeño, y el último electrón es relativamente fácil de arrancar, aunque al estar cerca del núcleo, el coste energético es elevado. Por eso tiene una tensión de celda tan alta: hace falta un elevado potencial eléctrico para que esto suceda.También al ser pequeño, es ligero, pues es el tercero de la tabla periódica. No es como el plomo que tiene muchos más electrones y mucha más masa, para utilizar un solo electrón. Por eso es difícil de encontrar un elemento más adecuado que pueda alcanzar semejantes densidades energéticas. Aunque el hidrógeno es interesante, éste es tan especial que se merece una entrada aparte. No en vano hay bastante expectación al respecto del mismo.Desde el punto de vista eléctrico, el litio ofrece la mayor de las densidades de energía que hay en el mercado. Los valores de energía por Kg se mueven en el rango de 100 a 500Wh/Kg y entre 250 y 1000Wh/l. La potencia específica se encuentra entre 200 y 1500W/Kg, aunque por regla general, mayor potencia específica siempre se corresponde con menor densidad de energía.Si repasamos la segunda entrada de esta serie, veremos que para corrientes elevadas, hace falta tener cables de cobre relativamente gruesos [3]. Pero como resulta que uno de los terminales es cobre [4], y el otro de aluminio [5], al ser éste último peor conductor eléctrico [6], hace falta mayor volumen del mismo, alrededor del 60% más que del correspondiente de cobre, aunque debido a su menor densidad, el peso es parecido entre ambos terminales.Los aparatos móviles, que es donde se usan las baterías de mayor densidad de energía utilizan terminales positivos y negativos que son muy finos, como el papel de fumar, igual que el electrolito polimérico, que también es un papel impregnado de electrolito. Pero eso pone limitaciones en la corriente que puede circular en ambas direcciones, reduciendo la potencia tanto en carga como en descarga. No en vano muchos de estos dispositivos cargan en más de hora y media, y la duración puede ir desde esa misma hora y media, hasta varias semanas. Eso permite minimizar la C máxima a 1 o menos, para permitir reducir al absoluto mínimo los grosores de los polos. Con gruesos de una decena o dos de micras (0.02mm), uno se puede apañar sin ningún tipo de problema para manejar 1 o 2 amperios, incluso 6 o 7.Sin embargo, las baterías de automoción requieren manejar cientos de amperios, dos órdenes de magnitud por encima que una batería comercial. Eso no lo soportan similares papelitos metálicos. Hace falta algo más grueso, del orden de décimas de milímetro o más. Más o menos, el mismo espesor que el electrolito de la batería, que es el que en realidad almacena la energía.Este mayor espesor de los conductores para poder permitir las elevadas corrientes de más de 300 A requeridas significa que hay menos espacio para el litio, o que la batería, para la misma cantidad de litio, necesita más volumen, y por tanto, menor densidad energética, tanto por volumen como por peso.Es un límite impuesto por los requerimientos de potencia, y afecta mucho a la densidad de energía. Los electrodos necesarios para manejar semejante potencia ocupan incluso más que la parte que la almacena, y eso es algo importante, independientemente de quién almacene esta energía, por tanto, es un límite muy difícil de franquear, y que aleja bastante las capacidades que se pueden obtener de lo que realmente uno espera cuando mira a otros equipos. No es algo exclusivo de las baterías de Litio.Un aspecto positivo de tener este tipo de arreglo, es que facilita mucho la refrigeración de las baterías. El cobre es uno de los mejores conductores del calor, seguido muy de cerca en orden, aunque la mitad en valor, por el aluminio [7] (ojo con cierto alótropo del carbono, en el primer puesto del ránking). Si a esto le añadimos que la menor densidad de energía significa que tenemos relativamente menos litio por la misma cantidad de batería, la cosa mejora significativamente en este importante aspecto.El tema de la temperatura, en el caso de las baterías de litio tiene aún más vertientes que para el caso de las baterías de plomo o de NiMH. Para entenderlo mejor, primero hay que ver algunos puntos relativos a la seguridad, y eso pasa por un pequeño inciso sobre química, reacciones de reducción y oxidación, y un problema asociado nada evidente, pero realmente relevante.Resulta que en el mundo de la química, la misma reacción de oxidación puede tomar forma de varias maneras. Si se hace controladamente, se puede aprovechar para hacer una batería y obtener la energía de forma eléctrica. Si no se hace controladamente, pero ésta es lenta, se tiene un resultado de corrosión, como pasa con el hierro. Si ésta no es lenta, podemos tener el clásico resultado de la combustión.Hay que destacar que hay varios efectos condicionantes para que eso pase. Uno de ellos es la concentración de oxígeno. En la atmósfera, el contenido de oxígeno es de alrededor del 21%, y la presión es la atmosférica estándar, lo cual no es algo excesivamente elevado, lo cual conlleva a una oxidación relativamente lenta de la mayoría de metales, como el hierro.Sin embargo, el mismo hierro, con concentraciones mayores de oxígeno, bien por aumento de presión, bien por aumento de la concentración, o ambas cosas, resulta que arde bastante violentamente, hasta el punto que se utilizan lo que se llaman ‘lanzas de hierro’ como sistema de corte.En el mundo real, hay tres sistemas diferentes que tienen juntos en el mismo ‘envase’ el elemento oxidante y el elemento a oxidar. El primero se llama cohete, de sobras conocido, que lleva ambos elementos en depósitos claramente separados y bien asegurados. El segundo, son los explosivos, que llevan ambos elementos perfectamente mezclados, y el tercero, son las baterías, que también los llevan relativamente mezclados, y en mayor concentración cuanto mayor es la densidad de energía.El resultado, es que las baterías de litio son muy temperamentales. Si no se tratan bien, pueden desatar una reacción en cadena que las lleva a la combustión, incluso a la explosión. No es un tema baladí, ni siquiera desconocido: General Motors tuvo problemas con su Volta en las pruebas de crash test, que causó mucho revuelo [8]. Tampoco es desconocido el caso de portátiles ardiendo (Sony tuvo muchas experiencias en este campo), o de packs de baterías para coches y aviones radio control [9]. Este incidente forzó el cambio del diseño de la batería del Volt/Ampera, que estaba refrigerada por aire (con lo cual resulta que una parte importante de la misma estaba ‘vacía’ para permitir la circulación del mismo, reduciendo así, todavía más, la energía específica) a un diseño con refrigeración líquida, con el mismo volumen de batería, pero más pesada al sustituir una parte importante del aire interior por agua. Y aumentando la complejidad.Con la casi obsesión compulsiva hacia los temas de seguridad que tienen los sectores afines a la automoción, este punto tiene unas consideraciones realmente impactantes, además de las implicaciones eléctricas asociadas.La primera implicación es química: no se puede usar cualquier tipo de polo positivo, puesto que el de LiCoO, que es justamente el que tiene mayor densidad de energía, resulta que es el más temperamental de todos.El segundo elemento determinante, es la curva de carga y descarga. Si bien la descarga es algo relativamente fácil de controlar, el problema viene, una vez más, por el lado de la carga. La curva de carga y descarga de las baterías de litio es bastante mala, puesto que varía mucho la tensión en función del estado de carga, y también hasta cierto grado, dependiendo de la corriente de carga/descarga.Por ejemplo, una batería totalmente cargada está en los 4,2V, mientras que la descarga se suele cortar alrededor de los 3V, lo cual es una variación de más del 37% sobre la tensión nominal de 3,7V.El proceso de carga, en realidad, podría superar los 4,2V bajo condiciones ideales, pero por temas de seguridad y de dependencia de la temperatura (una vez más), la carga se puede efectuar entre 1 y 2C hasta que la tensión alcanza los 4,2V, momento en que la carga suele estar entre el 60 y 75% de su capacidad nacional. A partir de ese momento, la corriente se debe limitar para no superar esta tensión, con lo que la velocidad de carga se ralentiza.Mientras que en la telefonía móvil y la mayoría de aparatos electrónicos trabajan con una única celda de litio, los vehículos eléctricos, al necesitar tensiones elevadas, utilizan muchas de estas celdas conectadas en serie. Eso eleva la tensión tantas veces la tensión nominal como tensión tiene una celda. Es decir, que con 100 celdas en serie tenemos una tensión nominal de 370V, que en realidad se va a mover entre 300 y 420V. La corriente nominal será la misma que para una celda.Esto que parece sencillo, en realidad tiene un problema más grave subyacente: las celdas es imposible que sean todas exactas. No es raro que haya hasta un 5% de diferencia entre una y otra por lo que hace a capacidad, siendo siempre limitante la que tiene menos. Esto, aparte de introducir pérdidas, también tiene un efecto secundario importante: hay que medir individualmente la tensión en cada celda, así como la temperatura en cada pocas, por no decir individualmente. Esta medida no es sólo informativa, si no que cuando una llega a la tensión nominal de 4,2V, que siempre hay una que llega antes, hay que derivar el exceso de corriente por algún lado para limitar la carga en esa celda. Es lo que se conoce como balanceo de celdas o de baterías [10].Esta derivación implica que una parte de la energía que entra en el pack de baterías es disipada en resistencias en lugar de ser almacenada. No sólo son pérdidas, sino que también es calor innecesario.Una vez que una parte importante de celdas ya han llegado a la tensión estipulada, entonces se reduce la cantidad de corriente para todo el pack. Y eso depende de la C que se le aplique de carga, y del estado de las baterías. Para cargas rápidas con hasta 2C, el límite puede llegar a 60% del estado de carga, para bajar a menos de 1C una vez se ha sobrepasado el 70 – 75%. Sin embargo, para cargas lentas, quizás de 0,1C, el límite se alcanza igual al 90%, y con menos pérdidas.Además, corrientes bajas de carga implican pérdidas bajas debido a resistencias óhmicas, y por tanto, mejoras en el rendimiento de la batería. Es decir, que si una batería de litio tiene un rendimiento (energía utilizada para cargarla/energía entregada en la descarga) generalmente del orden del 95% para cargas y descargas lentas o mejor, bajo condiciones de carga rápida, este rendimiento puede caer por debajo del 90%.Entonces, para cargas rápidas, que suelen implicar corrientes muy elevadas (y potencias realmente exageradas), las pérdidas internas del pack de baterías generan invariablemente (mucho) calor. Dado que la carga de las baterías de litio está limitada al rango de 0 a 45ºC, no queda más remedio que enfriarlas. Y para enfriarlas hace falta prever algún método de refrigeración, bien aire, bien agua. Lo cual significa espacio ocupado, bajando además la densidad de energía del pack al completo.Las pérdidas del sistema electrónico de balanceo son básicamente debido al proceso de balanceo en el momento en que empiezan a entrar celdas en la tensión límite, aunque el consumo intrínseco, propio de dicho sistema sea bajo y se cuente en la región de pocos Watios en carga, miliWatios en espera.Sin embargo, cargas rápidas van a obligar invariablemente a forzar la refrigeración del pack de baterías. Es decir, hace falta algún sistema que refrigeración que habitualmente son compresores o inverters de los que se utilizan para el aire acondicionado, y que suelen consumir entre 1 y 4KW. Potencia que hay que añadir al sistema de carga y que no va a parar a la batería, con lo que aumentan aún más las pérdidas, a la vez que se encarece todo el sistema al tener que ir añadiendo elementos.Otro aspecto conocido sobre los ciclos de carga y descarga, es que éstos son un límite en las baterías. Habitualmente se suele mencionar que hay un número limitado de ciclos de carga/descarga, que ronda entre los 500 y los 1000 para la mayoría de baterías, aunque para las de automoción esto suele ser bajo, y no es raro que se superen las 5000. La razón: una vez más los gruesos electrodos. No todo iba a ser inconvenientes.Resulta que uno de los limitantes de la vida de las baterías en lo que a número de ciclos atañe, es debido a que los electrodos cambian de volumen debido a que cambian de composición química: ganan y pierden litio por el propio proceso electroquímico. Esto implica que la superficie del electrodo tiene un estrés mecánico (agravado por la temperatura) debido a estos cambios que acaban por estropear el electrodo. Electrodos gruesos aguantan mejor estos ciclos debido a que aguantan mejor el estrés mecánico, además de ayudar a disipar el calor generado. Sin embargo, cargas rápidas, con sus elevadas temperaturas, son responsables de reducir mucho la vida útil de las baterías.Por lo que hace a la descarga, resulta que el rango de funcionamiento de las baterías de litio también es mejor que para las baterías de plomo, que trabajan mejor a temperaturas altas, mejor que las de NiMH, que trabajan en un rango bastante estrecho, y su punto más habitual de trabajo son las temperaturas templadas y frías de las zonas centrales y más meridionales de Europa, que precisamente es donde se cuece este bacalao.De todas maneras, aunque se llevan bien las temperaturas bajas, en algunos casos se ha informado de problemas de falta de potencia a temperaturas bajo cero, al menos al principio, hasta que las baterías se han calentado debido a su uso.Para aumentar su seguridad, además de tener todas estas medidas de control térmico y de carga, también es obligatorio que vayan selladas dentro de su caja, generalmente de aluminio, soldada y sin capacidad de ningún tipo de intervención dentro de la misma. Además, cuentan con un sistema interno que aparte de medir las tensiones, y también la corriente que entra y sale, hay un sistema de seguridad que corta las dos bornas positiva y negativa del exterior, si por alguna razón el sistema detecta que no es seguro.Este sistema, llamado interlock, consta de varias partes, y es precisamente el encargado de que las baterías se desconecten en el momento en que éstas son cambiadas, para evitar que el técnico que realiza el cambio se electrocute.Además, también hay un complejo sistema de detección de fallos que evita que en caso de accidente, si se corta alguno de los cables importantes, el sistema esté alimentado y pueda causar problemas. Si el coche no está ‘arrancado’, tampoco hay tensión en la mayoría de la circuitería de potencia.Esto obliga a tener un sistema secundario de seguridad, alimentado a otra tensión, con otra batería auxiliar, habitualmente la de plomo de los 12V de siempre. Todo esto, implica una cantidad nada desdeñable de electrónica dentro del vehículo, y que también tiene su consumo eléctrico. Lo suficiente como para dedicarle una entrada en sí misma.Pero por si los asuntos de seguridad derivados de la temperatura no son suficientes, hay varios aspectos más a resaltar. El primero es la capacidad de la batería. Ésta se reduce con temperaturas muy elevadas, con lo que si el coche está aparcado en un sitio muy soleado y caluroso, pongamos por ejemplo Sevilla en Agosto, al sol, al mediodía, cuando las temperaturas a la sombra pueden superar fácilmente los 45º C, y encima el coche es negro con las lunetas tintadas, resulta que de parado, el sistema puede decidir poner en marcha el aire acondicionado de la batería para evitar que ésta alcance valores excesivamente elevados simplemente por la situación ambiental. O sea, que con el coche parado, hay consumo eléctrico sólo debido al sistema de seguridad y a los problemas con las temperaturas.Y para rematar, el problema más grueso que siempre se omite cuando se habla de coche eléctrico: la vida útil de las baterías.El tema viene a colación de que la vida útil está directamente relacionada con la temperatura media a la cual dicho vehículo tiene las baterías, y encima relacionado con el estado de carga. Temperaturas y estados de carga elevados significa que la batería puede durar mucho menos.Es el extraño caso del depósito menguante. Uno se compra un coche con una autonomía razonablemente corta, y dicha autonomía se reduce un % elevado cada año, con lo que cada año puede hacer menos Km por carga. Y encima, el % depende de la temperatura media, con lo que en países calurosos y soleados, precisamente esos donde es más atractiva la energía solar, son los que presentan más problemas. Hasta que la batería, por debajo de cierto estado de salud, la degradación se dispara y en poco tiempo pasa de tener una capacidad, de, pongamos el 70 – 80% de la nominal a tener una capacidad del 20 – 30%, con la consecuente necesidad de recambio, junto con la posibilidad de otro tipo de fallos algo más, ehm, ‘espectacular’.Dado el parque de Nissan Leaf que ya se ha vendido, y a que se tiene un buen control sobre el funcionamiento de los mismos, hay ya datos sobre este tipo de comportamiento en la vida útil de las baterías.Los ingenieros de Nissan han previsto que las rayas del indicador de carga que tiene el cuadro de instrumentos, al estilo de indicador de nivel del depósito, se correspondan con la cantidad de KWh que hay dentro del pack de baterías. Por tanto, a medida que la batería va perdiendo capacidad con la edad, la cantidad de rayitas que se encienden en el cuadro va bajando, y por tanto es relativamente fácil de saber en qué estado está la batería una vez llena.A partir de esta información y de las reclamaciones que ya ha habido al respecto a Nissan, se ha podido recolectar suficiente información para comparar la realidad de la vida de las baterías en el mundo verdadero, con las teorías que se ponen sobre el papel, y que necesitan ser corroboradas.En [12] hay un estudio bastante exhaustivo sobre el efecto de la temperatura en el envejecimiento de las baterías de los Nissan Leaf. Sugieren que ésta sigue la ley de Arrhenius, y en concreto han calculado una vida media de la batería, suponiendo el final a la optimista cifra del 70%, para Sevilla, de 4,7 años. Para Dubai, la estimación baja de los 2 años. Mientras, para París y Londres, respectivamente, 8,2 y 8,4 años.Hay otros efectos que influyen en el envejecimiento sin ser la temperatura, siendo los más destacables los ciclos de carga y descarga, especialmente las rápidas. Esto ha sido también incluido en el estudio, aunque pueden llevar a otro tipo de envejecimiento prematuro, y a largo plazo, va a ser difícil que las baterías duren más de 10 años en ninguna parte del mundo debido a estos otros factores. Presumiblemente nunca pasen de los 6 o 7 años de vida, visto la duración de las baterías [13].[1] http://en.wikipedia.org/wiki/Lithium_polymer_battery [2] http://en.wikipedia.org/wiki/Lithium [3] http://www.powerstream.com/Wire_Size.htm [4] http://en.wikipedia.org/wiki/Copper [5] http://en.wikipedia.org/wiki/Aluminium [6] http://en.wikipedia.org/wiki/Electrical_resistivity_and_conductivity [7] http://www.engineeringtoolbox.com/thermal-conductivity-d_429.html [8] http://www.consumerreports.org/cro/news/2011/11/nhtsa-launches-safety-investigation-following-chevrolet-volt-battery-fires/index.htm [9] http://en.wikipedia.org/wiki/Plug-in_electric_vehicle_fire_incidents[10] http://en.wikipedia.org/wiki/Battery_balancing [11] http://en.wikipedia.org/wiki/Interlock [12] http://www.mynissanleaf.com/wiki/index.php?title=Battery_Capacity_Loss[13] http://www.google.de/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&ved=0CDsQFjAA&url=http%3A%2F%2Fwww.mecheng.osu.edu%2Fnlbb%2Ffiles%2Fnlbb%2FBattery_aging_09.pdf&ei=x4r7UvTPA7Cu7Aa8toHwBA&usg=AFQjCNEwlQZNUEdYReaLriizwXo5I5Tu6Q&bvm=bv.61190604,d.ZGU
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Apuntes sobre Baterías para vehículos eléctricos 1: Fundamentos.

The Oil Crash - 2 June, 2014 - 09:40
Apuntes sobre Baterías para vehículos eléctricos 1: Fundamentos.
Por Beamspot

El ‘depósito’ de los vehículos eléctricos de los que se está discutiendo en esta serie de entradas son las archifamosas y rediscutidas baterías. Se habla mucho de ellas, de su autonomía, el tiempo de carga, su capacidad. Pero ¿Qué son, cómo funcionan, que parámetros tienen estos elementos?Una batería es un elemento que almacena energía eléctrica [1]. Hasta ahí todos de acuerdo. Para realizar este almacenamiento, se recurren a reacciones químicas, pues es un sistema electroquímico, exactamente igual que el de las pilas alcalinas o las que hizo famoso a Alessandro Volta.La electricidad en la naturaleza es un tipo de energía que se da poco. Los dos tipos de energía eléctrica natural más conocidos son la estática, y los relámpagos, que es cuando dicha estática es tan grande que acaba por descargarse mediante el mismo.Sin embargo, hay un tercer tipo de electricidad, no estática aunque sí lenta, que quien más quien menos ha visto y conoce, aun sin saber que en realidad es electricidad. Se llama oxidación, y el paso inverso, reducción. Si, la formación del óxido en el hierro es una reacción electroquímica, una del grupo de reacciones bien conocidas de la química y que se llama ‘Redox’ (de Reducción y Oxidación) o de intercambio de electrones.Una oxidación controlada y manejada es exactamente la causante de las corrientes eléctricas que suministran las pilas alcalinas y las baterías de todos los tipos conocidos. El proceso de recarga controlada de aquellas que lo permiten (lo cual distingue entre células primarias o no recargables de células secundarias o recargables) es el proceso de reducción controlado.Es precisamente esta parte de la química la que respalda las baterías y pilas eléctricas que usamos en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, los parámetros importantes son eléctricos. La relación con la química básicamente viene marcado por un punto: el elemento químico base sobre el cual se efectúan las reacciones Redox.Este elemento marca uno de los parámetros básicos de las pilas y baterías: el voltaje por celda. Así que hay dos parámetros asociados directamente: elemento químico y su voltaje nominal por celda. También implica directamente otros procesos como son las curvas y métodos de carga.Así pues, en lo que se refiere a baterías recargables, básicamente hay tres químicas que dominan el panorama mundial, sobradamente conocidas y utilizadas. El plomo-ácido [2], el más extendido y utilizado, el más viejo, el que se usa en los coches térmicos para todos los usos eléctricos del vehículo como arrancarlo. Su voltaje por celda es de alrededor de 2,2V.El segundo tipo más común es el derivado del Níquel [3]. La variante más común hoy en día es la de Níquel – hidruro metálico (NiMH), ya que la variante de Níquel Cadmio es muy tóxica, aunque algo más eficiente y en general ventajosa desde el punto de vista eléctrico. Estos tipos tienen una tensión nominal de 1,2VEl tercer tipo, el más conocido del mundo de la electrónica de consumo, y ahora de los vehículos eléctricos, son las baterías hechas a partir del Litio [4]. La tensión nominal cambia ligeramente según las combinaciones de litio que se utilicen, y están entre 3,6 y 3,7 V.Sin embargo, el elemento que más relevancia tiene a la hora de determinar los parámetros de una batería, es la capacidad de almacenar energía. Dado que es energía, ésta se expresará en Wh. Sin embargo, desde el punto de vista eléctrico, lo que importa no son los Wh sino más bien los Amperios hora o Ah.Dado que una batería suele constar de muchas celdas iguales montadas juntas (en ‘batería’, de ahí su nombre), habitualmente en serie, para obtener una tensión nominal de trabajo más elevada, por ejemplo 6 celdas para las baterías de plomo para conseguir unos 13.5V nominales (los famosos 12V de los coches), la energía nominal que pueden almacenar se calcula simplemente multiplicando la tensión nominal por la capacidad en Ah de la misma. Por ejemplo, 12V * 60Ah da 720Wh, que es el caso de una ‘pequeña’ batería de coche Gasolina.Pero ¿Qué es un Amperio hora? [5] Bueno, al igual que los KW hora, es una medida en la cual se estima que se consume una corriente constante de 1 A durante una hora. Se dice que una batería de 1 Ah de capacidad es una batería que si se le pide 1 A durante una hora empezando con la batería llena, ésta pasará a estar vacía al cabo de esa misma hora.A esta capacidad, la llamaremos C, en Ah, muchas veces se hace referencia a dicha C, aún cuando se hable de corrientes de carga y de descarga, obviando entonces la hora, y haciendo un uso incorrecto de los términos.¿Por qué se mide la capacidad en Ah en lugar de Wh? Pues porque aunque las celdas de las baterías tienen una tensión nominal, dicha tensión no es constante, y puede variar mucho dependiendo de varios factores. Y aquí es donde empiezan las diferencias de verdad entre tipos diferentes de baterías.La variación de la tensión de una celda a lo largo de un ciclo de descarga, se le llama ‘curva de descarga’. Similarmente, si es durante el proceso de carga, se le llamará ‘curva de carga’.Una batería ideal tendría una curva de carga y de descarga perfectamente plana entre el 0 y el 100% de su carga, y sería exactamente igual una y la otra.En la práctica, la cosa no va así. Además, los procesos no sólo de carga, si no de detección de fin de carga y de descarga, dependen mucho del tipo de batería. Además, una curva plana pone un par de problemas sobre la mesa: ¿cómo saber si una batería está totalmente cargada, para poner fin al proceso de carga?, ¿cómo sabemos si la batería está ya descargada?, ¿cuánta energía queda dentro de la batería?Ahí es donde entra en juego la realidad, y cómo la no idealidad de la situación juega a nuestro favor. Y como ya se ha dicho, es dónde la diferencia entre químicas se hace patente, y donde los detalles esconden al diablo.Así, por ejemplo, las baterías más desconocidas para el público, las de NiMH, tienen una curva de carga más o menos plana, casi ideal, entre el 5 y el 95% de su capacidad. En muchos aspectos, son prácticamente ideales, hasta el punto que se suele hacer difícil detectar su fin de ciclo de carga.Este tipo de comportamiento, con una tensión fija constante, permite aproximar con muy buena medida, la carga y descarga por corriente a la carga y descarga por potencia, que es el valor que vamos a usar, por simplicidad, en las siguientes entradas.Así pues puestos en harina, ilustremos un poco más sobre las baterías de NiMH. Este tipo de baterías tiene más ventajas que simplemente la curva de carga y descarga prácticamente ideal. Detectar que la batería se ha quedado vacía es tan simple como medir la tensión de la celda, y cuando ésta baja de 1V, se ha acabado. De manera similar, en el proceso de carga, cuando la batería empieza a subir su tensión por encima de 1.2 – 1.3V y encima de manera apresurada, es que se ha terminado el proceso de carga. Ésta parte puede ser un poco más compleja, pues depende de cómo se cargue.Literalmente, depende de cuanta C se utilice para cargarla. Ojo, C en A, (o puestos el caso, W), no en Ah. Ahí es donde empiezan las grandes diferencias.Una batería de NiMH suele ser amiga de las cargas rápidas, hasta 2C, sin muchos problemas ni aspavientos. Eso significa que en teoría, podríamos cargar la batería en media hora, dándole el doble de la corriente que viene especificada en la capacidad. Es decir, una batería de 1 Ah, aguantaría 2 A y con esto se cargaría en la susodicha media hora. No es del todo cierto, puesto que al principio y al final las curvas cambian ligeramente, y porque la batería, al no ser ideal, necesita siempre que le suministren más energía que la que luego va a salir de la misma en el proceso de descarga. Cosas de la termodinámica.Otra ventaja de las baterías de NiMH es que permiten descargas grandes de manera rápida y sin despeinarse. Es decir, si para cargar aceptan hasta 2C, en descarga no es nada raro que se aguanten entre 20 y 100C. Las variantes de NiCd llegan a dar descargas aún más grandes (más de 150C!), y apenas se nota en la tensión de la celda. Esta es, de lejos, la mejor batería a efectos eléctricos.La mayor dificultad estriba en saber el estado de carga de la batería: ¿Cuánta energía queda dentro? La dificultad se suele solucionar midiendo la energía que sale, cosa nada sencilla.Esta asimetría entre la carga y la descarga se da en todas las baterías, no sólo en las de NiMH. Además, pone de relieve un elemento importante que siempre se pasa por alto, a pesar de ser conocido.Si quien más, quien menos piensa que el tamaño es importante, habrá pensado en el tamaño que tienen las baterías y la capacidad que las mismas presentan. También se suele relacionar con el peso, pues las baterías de plomo son muy pesadas. Este tipo de relación es importante, y se le conoce como la Densidad de Energia. La densidad, a secas, es la relación entre peso y volumen. Así, un litro de agua pesa muy aproximadamente, 1Kg y por tanto se dice que tiene una densidad de 1Kg/l. Sin embargo, la ‘densidad de energía’ se puede medir de dos maneras: Wh por litro, también llamada energía específica, y Wh por kilo de peso, que es por definición, la auténtica densidad energética.Así pues, tenemos que la gasolina súper tiene una energía específica de unos 12KWh por Kg. Las baterías tienen densidades que van desde los 10Wh por Kg a los 500Wh por Kg de algunas de las más optimizadas baterías de litio.Pero además de la densidad energética, también tenemos la potencia específica, donde lo que se mide es la potencia en W por Kg. Si bien en densidad energética y energía específica, las baterías de litio son las claras vencedoras, eso sí, a dos órdenes de magnitud de la gasolina, en cuanto a potencia específica, las baterías de NiMH tienen clara ventaja, aunque sólo en lo que respecta en la potencia de descarga, pues en la potencia de carga están a la par de las baterías de litio.Sin embargo, a pesar de la bajísima densidad energética de las baterías en frente a la gasolina, la densidad de potencia es un factor igualmente limitante, como se verá más adelante.Las baterías de plomo ácido, no sólo son las que tienen peor densidad energética, sino que también tienen la peor potencia específica de todas, ya que son las que más acusan descargas rápidas. Difícilmente llevan bien cargas y descargas mayores de 0,5C. Especialmente en descargas acusadas, la tensión de la batería cae en picado, así como el rendimiento. A pesar de ello, son las baterías más robustas y duras que se conocen, a la par de ser las más utilizadas desde los albores de las baterías, y por tanto, son una tecnología más que madura.Otro aspecto que pasa desapercibido, a pesar de ser relativamente conocido, es la variación de los parámetros de las baterías con la temperatura. Es conocido que en ambientes fríos, las baterías de plomo tienen problemas para arrancar los coches. Eso es debido a que la reacción de descarga pasa por un electrolito acuoso (el ácido que hay dentro de las baterías), y que con el frio, se convierte más en un granizado que en otra cosa. Éste punto en concreto es tratado de manera muy vaga en internet, no sólo en la wikipedia.Éste electrolito es el elemento que permite moverse a los átomos de plomo del cátodo al ánodo y viceversa, según se cargue o se descargue. Estos átomos se mueven siempre más rápido según la temperatura, y si el electrolito está casi congelado, apenas se mueven, con lo que la velocidad de la reacción, y por ende, la capacidad de descargarse, se reducen. Y por tanto la densidad de potencia baja aún más.En el otro lado de las temperaturas, un calor excesivo puede causar reacciones indeseadas, con lo que también puede perderse capacidad más que potencia. Este aspecto es especialmente importante en las baterías de NiMH, que a altas temperaturas pueden perder hasta el 40 – 45% de capacidad. Y por altas, estamos hablando de 45ºC, algo que en el sur de la península ibérica se alcanza con facilidad en verano.Así pues, tenemos que las baterías de plomo son malas, pesadas y poco capaces en general, y además no les gusta el frío, cosa que los países que llevan la batuta tienen en abundancia. Las baterías de NiMH llevan algo mejor el frío, pero llevan mal el calor, y además, con capacidades pequeñas pueden mover motores grandes. Así que se han convertido en las reinas de los coches híbridos no enchufables, pues con sólo 1,8KWh para el Prius, éste puede mover el motor de 27KW gracias a su enorme capacidad de descarga.Aún así, los márgenes de temperatura de trabajo son mucho más estrechos que lo que la gente cree. Básicamente, afectan a la capacidad, pero dado que los híbridos trabajan con una ventana de capacidades muy baja (del orden del 10%, unos pocos cientos de Wh), y encima, no se informa al respecto, este punto pasa desapercibido. Sin embargo, en los vehículos eléctricos puros, este efecto, especialmente con la escasa autonomía de los mismos, pasa al otro extremo, al de ser el más importante. Hace falta trabajar con cámaras climáticas, haciendo curvas de carga y descarga sobre varios packs de baterías, y a ser posible sobre diferentes químicas, para ver en realidad cómo afectan las temperaturas al comportamiento de éstas. Justo un tema que éste autor conoce de primera mano. Sin embargo se ilustra con datos reales de fabricantes conocidos y casos particulares de la automoción.Para hacer eso, la batería del Prius es de 275V, y ‘solo’ 6.5 Ah. Este pack además es relativamente sencillo, puesto que consta de 230 celdas unitarias de 1.2V, 6.5Ah conectadas en serie, algo de electrónica sencilla, y elementos de seguridad.Esto pone de relieve que las baterías no son simplemente algo parecido a una pila de petaca y ya está. El hecho de trabajar por encima de 60V implica que tiene que haber unos elementos de seguridad que tienen que cortar la salida de la batería en ambos polo si pasa algo, y eso implica que el pack de la batería tiene que llevar elementos de supervisión y desconexión para que las bornas de la misma no tengan potencial cuando, por ejemplo, ésta sea reemplazada por un técnico.En el caso de las baterías de plomo, la electrónica y los sistemas de control necesarios son mínimos, sencillos, debido a la robustez y sencillez de uso de las mismas. Las de NiMH tienen algo más de historia, debido a que la escasa variación de tensión implica que es más difícil saber en qué estado de carga se encuentran, y a que son tan sensibles a las temperaturas altas, pero la complicación sigue siendo reducida y fácil de solucionar.Éste es un aspecto que condiciona los rendimientos de las baterías y los vehículos eléctricos de manera inesperada, y además tiene su vertiente en el proceso de fabricación del pack de baterías, lo cual complica la situación, tal y como se verá en la siguiente entrada para el caso más conocido: las baterías de litio.[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Bater%C3%ADa_el%C3%A9ctrica [2] http://es.wikipedia.org/wiki/Bater%C3%ADa_de_plomo_y_%C3%A1cido [3] http://en.wikipedia.org/wiki/Nickel%E2%80%93metal_hydride_battery [4] http://es.wikipedia.org/wiki/Bater%C3%ADa_de_ion_de_litio [5] http://es.wikipedia.org/wiki/Amperio-hora
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Entrevista a Gaël Giraud

The Oil Crash - 30 May, 2014 - 02:47
Queridos lectores,

David Hervás me ha enviado la siguiente traducción de una entrevista que se publicó hace unas semanas en el blog especialista francés Oilman. Matthieu Auzanneau entrevista a Gaël Giraud, investigador del Centro de Economía de la Sorbona sobre la relación entre energía y economía. Una buena entrevista con muy buenas explicaciones. 

Agradezco a Matthieu su permiso para publicar traducciones de sus posts aquí, y a David por hacer el esfuerzo de traducir este post.

Salu2,
AMT 


Gaël Giraud, del CNRS: « El verdadero papel de la energía va a obligar los economistas a cambiar de dogma »
Entrevista de Matthieu Auzanneau a Gaël Giraud.
Traducción: David Hervás


Contrariamente a lo escrito en todos los manuales de economía, la energía (y no el capital, sin ella inerte) se revela como EL factor esencial del crecimiento, según Gaël Giraud, 44 años, director de investigación en el CNRS y jesuita. Economistas, ¿persistiréis después de dos siglos en el mismo error fatídico?

Gaël Giraud, director de investigación en el Centro de Economía de la Sorbonne, especializado en economía matemática, y miembro desde 2004 de la Compañía de Jesús. [Agencia Sipa].
¿Cuáles son según usted los indicios de un vínculo íntimo entre consumo de energía y crecimiento de la economía?

Desde hace dos siglos, desde los trabajos de Adam Smith y de David Ricardo, por poner un ejemplo, la mayoría de los economistas explican que la acumulación del capital es el secreto del crecimiento económico inédito que han conocido las sociedades occidentales y después una parte del resto del mundo. Marx estaba también convencido de esta aparente evidencia. Ahora bien, históricamente, la acumulación del capital (en el sentido moderno) no comenzó en el siglo XVIII con el comienzo de la revolución industrial, sino al menos doscientos años más temprano. Inversamente, la primera “revolución comercial” de los siglos XII y XIII, que permitió a Europa salir del feudalismo rural, coincide con la generalización de los molinos de agua y de viento. Una nueva fuente energética, además de la fotosíntesis (agricultura) y de la fuerza animal, estaba disponible. Asimismo, ¿quién puede negar que el descubrimiento de las aplicaciones industriales del carbón, después del gas y del petróleo (y más recientemente del átomo) ha tenido un papel decisivo en la revolución industrial, y por lo tanto, como motor del crecimiento? De 1945 a 1975, los “treinta gloriosos”, ha habido un período de crecimiento acelerado y también de consumo inédito de hidrocarburos. Desde entonces, el planeta no ha vuelto a alcanzar nunca la velocidad de consumo de energías fósiles de la posguerra. Es una buena noticia para el clima. Pero esto no es ajeno tampoco al hecho de que ya no hemos vuelto a las tasas de crecimiento del PIB de los gloriosos treinta. 

Durante los diez últimos años en Francia, el consumo de energía y de petróleo en particular ha disminuido, mientras el PIB ha progresado. ¿Esto no está desmintiendo que exista un vínculo entre consumo de energía y crecimiento económico?

El consumo de energía primaria francesa ha pasado de 255 millones de toneladas de equivalente petróleo (MTep) 2000 a 265 MTep 2004. Ha declinado luego ligeramente hasta 2008, antes de conocer un bache en 2008-2009, seguido de un segundo bache en 2011. Luego ha tocado suelo (¿provisional?) de 245 MTep en 2012. El PIB francés ha conocido variaciones análogas, sólo que más suaves. Todo esto es normal en la medida que, afortunadamente, la energía no es el único factor de producción que tira del PIB. El trabajo realizado con Zeynep Kahraman, miembro del Shift Project (1),  muestra que la eficacia energética desempeña un papel mayor, por delante el capital.

Es evidente que a largo plazo existe una relación extremadamente estable entre el consumo de energía y el crecimiento del PIB. Se encuentra la misma correlación cuando se amplía la perspectiva no sólo en el tiempo, sino en el espacio. Para países importadores como Francia, la externalización del consumo de energía a través de las importaciones conduce a subestimar la influencia de la energía en la evolución del crecimiento económico. La estimación de la relación entre energía y crecimiento es mucho más fiable a escala mundial que a escala nacional.

Crecimiento mundial de la economía, del consumo de energía y del consumo de petróleoSus trabajos desembocan en una conclusión que diverge totalmente de los análisis clásicos: “la elasticidad” (2), es decir la sensibilidad del PIB por habitante al consumo de energía es, según usted, del orden de 60 %, y no de menos del 10 % (o sea, el coste de la factura energética en la producción), como indica la literatura económica habitual. [Dicho de otra manera, si el consumo de energía aumenta un 100 %, la teoría económica convencional predice que el ascenso inducido del PIB por habitante se limitará a menos de 10 %. Según Gaël Giraud, la observación empírica muestra que el aumento es en realidad de 60 %, ¡nada menos!]
¿Cómo justifica esta enorme diferencia?

La razón profunda de esta diferencia, es evidentemente el bajo nivel del precio de los hidrocarburos, incluso hoy en día.

Muchos economistas postulan que el mercado internacional de la energía está en equilibrio, y que los precios que emergen reflejan las tensiones reales que se expresan sobre este mercado. Primeramente algunas matizaciones sobre esta idea de un equilibrio natural. El precio de la mayoría de las energías fósiles está influido por el del petróleo y, recientemente, por el del gas.

Ahora bien el precio del petróleo, como el del gas de esquisto norteamericano, no resulta de un puro encuentro competitivo de la oferta y de la demanda. Ambos están sujetos a diversas manipulaciones. Resulta que el modo de fijación del precio del petróleo spot, entregable a corto plazo, se parece más a la fijación de los tipos de interés interbancarios del LIBOR que a las ficciones ideales de los manuales de economía. Sabemos hoy que estos tipos interbancarios del LIBOR han sido manipulados a conciencia por varios bancos de la City de Londres durante años y con la complicidad pasiva de su regulador, el Banco de Inglaterra.

Asimismo, el precio del petróleo es un asunto políticamente muy sensible, no es asombroso que esté sujeto a diversas presiones. Por ejemplo, la caída del precio del petróleo durante la segunda mitad de los lo años ochenta no es ajena a la estrategia de Washington que pretendía estrangular la economía de la URSS [pidiendo al aliado saudí de abrir sus compuertas de bruto a fondo, NDLR], lo que condujo a precipitar la caída del imperio soviético. No pretendo que este anti-shock petrolero de los años ochenta sea resultado únicamente de esta iniciativa de la administración Reagan, pero que se entienda a través de este tipo de ejemplo, la naturaleza en parte geopolítica del precio del oro negro.

El escalón superior de los mercados internacionales (el de los mercados financieros, el precio de los futuros, los contratos de entrega a plazos sobre el petróleo), están también sometidos a movimientos de capitales que no tienen nada que ver con la realidad económica de la energía, sino que tienen que ver con estrategias especulativas puestas en marcha por un puñado de grandes bancos de inversiones estadounidenses.

Finalmente, el gas de esquisto norteamericano es sin duda objeto de un dumping a la baja, favorecido por subvenciones más o menos escondidas de la administración estadounidense.

Resulta de todo esto una desconexión bastante fuerte entre las realidades estrictamente económicas de los hidrocarburos y sus precios.

Volvamos sobre el punto clave: el grado de elasticidad del PIB en relación con la energía es según usted ampliamente subestimado...

Si a pesar de las observaciones preliminares que acabo de hacer, creen, como la mayoría de los economistas universitarios, que el precio de la energía refleja fielmente la oferta y la demanda real, y sí además sostienen que la industria de los hidrocarburos no está sometida a ninguna restricción del lado de la extracción, entonces concluirán tranquilamente que la elasticidad del PIB respecto a la energía es cercana a la participación del coste de la energía en el PIB, lo que se llama su “cost share” en inglés. Es menos del 10%, en efecto. Es este razonamiento el que permite a ciertos de mis colegas economistas, erróneamente en mi opinión, pretender que la energía es un asunto marginal.

Admitamos un instante, que el precio del petróleo sea de verdad un precio de mercado competitivo. Incluso en ese caso, es evidentemente erróneo el pretender que la extracción física de los hidrocarburos no está sometida a ninguna restricción geológica, política, etc. Ahora bien, en cuanto se reintroducen este tipo de restricciones, se puede fácilmente mostrar que (incluso en un mercado puramente competitivo), habrá una desconexión completa entre la elasticidad y la parte de la energía en el cost share: los cálculos hacen aparecer precios “fantasmas”, los cuales reflejan la potencia de las restricciones exteriores y deforman el cost share a la baja en relación con la elasticidad. Esta observación ha sido hecha desde hace mucho tiempo por un físico alemán, Reiner Kümmel, así como por el americano Robert Ayres. Sin embargo, la mayoría de las economistas continúan sosteniendo que la elasticidad de la energía es igual a su cost share, es decir muy débil, sin haber ido a mirar más de cerca. Opino que eso es debido, en profundidad, al hecho que muchos economistas prefieren mirar precios y cantidades monetarias antes que las cantidades físicas. Lo que es paradójico, ya que muchos de sus modelos funcionan en realidad como modelos sin moneda! (Sé que esto es sorprendente, pero haría falta otra entrevista para explicar este punto...)

Mis propios trabajos empíricos sobre casi cincuenta países, y abarcando más de cuarenta años, muestran que en realidad la elasticidad del PIB respecto a la energía primaria está comprendida entre el 40 %, para las zonas menos dependientes del petróleo, como Francia, y el 70 % para Estados Unidos, con una media mundial que oscila en torno al 60 %.

Usted cree que la elasticidad (la sensibilidad) del PIB respecto al capital es por consiguiente mucho más débil que lo que es admitido corrientemente.

¿Qué consecuencias extrae acerca del nivel de los precios de la energía por un lado, y por otro lado sobre la remuneración del capital?


Una de las consecuencias de la reevaluación al alza de la elasticidad del PIB en relación a la energía es, en efecto, una reevaluación a la baja de la elasticidad en relación al capital. Según los manuales, esta última debería nuevamente ser igual al cost share del capital, tradicionalmente evaluado entre el 30 y el 40 % del PIB. Lo que yo encuentro son elasticidades que son la mitad de éstas , y eso incluso adoptando definiciones empíricas
amplias del capital, como la de Thomas Piketty. Se podría estar tentado a deducir que el capital está sobre-remunerado, y que la energía está sub-remunerada. Esto no es necesariamente falso, pero, desde mi punto de vista, este tipo de conclusión implica continuar pensando como si la igualdad de la elasticidad y del cost share tuviera que ser verificada en un mundo ideal.

Ahora bien, y es un punto fundamental, no conozco ninguna demostración totalmente convincente de esta igualdad. Aunque el precio de la energía (o del capital) estuviera fijado sobre un mercado mundial perfectamente competitivo, lo que no es de ninguna manera el caso, y aunque se creyera que las compañías petroleras no están sometidas a ninguna restricción externa a su negocio (de forma que ningún “precio fantasma” vendría a
deformar la relación elasticidad/cost share, lo que es una ficción), incluso en un mundo tan ideal, esta igualdad quedaría todavía bajo sospecha. Esto está ligado al hecho de que la micro-economía tradicional sufre numerosos errores internos, aproximaciones y otros cortocircuitos intelectuales, que vuelven sus conclusiones extremadamente frágiles. Un excelente libro, redactado por un economista australiano, Steve Keen, trata de estos problemas de apariencia técnica, pero que son en el fondo decisivos para el debate político contemporáneo. Estoy haciendo la traducción con Aurélien Goutsmedt, que aparecerá en el otoño próximo (L'Imposture économique, Steve Keen, Ed. de l'Atelier).

Desde los años sesenta, la relación entre el consumo energético y el PIB mundial es casi constante (cada punto corresponde a un año en particular). En este gráfico, por Jean-Marc Jancovici, fundador del Proyecto Shift, muestra que a nivel mundial, la eficiencia energética apenas ha mejorado desde hace cincuenta años.
Usted sostiene que hay un tipo de “fuerza de atracción” entre el consumo de energía y el ritmo de crecimiento del PIB. Ambos aparecen “co-integrados”, es decir que estarían abocados perpetuamente a coincidir, al cabo de cierto tiempo.

¿Existe un vínculo de causa- efecto entre la energía disponible y el nivel de actividad económica, o al contrario del nivel de actividad económica sobre el consumo energía, o bien se trata de un vínculo recíproco?


Esta cuestión ha sido ya estudiada abundantemente por los economistas especializados en la energía. Hoy en día, ya no hay duda sobre la índole co-integrada de la energía y del PIB. Mis trabajos muestran que la fuerza de atracción entre estas dos magnitudes es tal que después de un choque exógeno (un crac financiero, por ejemplo), estas variables sólo tardan un año y medio de media en retomar su relación de largo plazo . Si miráis la secuencia 2007-2009, es lo que se observa.

Me plantea con toda la razón la cuestión de la relación de causalidad: ¿es el consumo de energía que causa el PIB o bien lo inverso? En esto, incluso los economistas energéticos están muy divididos. Mis trabajos con Zeynep Kahraman se inclinan claramente a favor de una relación causal unívoca del consumo de energía primaria hacia el PIB, y no a la inversa. Jean-Marc Jancovici (3) había anticipado ya este resultado desde el momento en que, observando por ejemplo que como consecuencia del crac del 2007, el declive del consumo de energía precede el declive del PIB en un número importante de países. Como indica el sentido común en física, una relación de causalidad no puede traducirse en otra cosa que en una precedencia temporal de la causa sobre el efecto. Es exactamente lo que confirma mi trabajo.
 
Hay muchos malentendidos sobre esta cuestión de la causalidad. La causalidad es una noción metafísica: incluso la mecánica newtoniana no pretende demostrar que la gravedad universal hace caer las manzanas de los árboles! Todo lo que puede decir, es que dispone de un modelo en el que una magnitud llamada fuerza gravitatoria se manifiesta por el movimiento de las masas, y que este modelo no ha sido nunca refutado – ¡para velocidades débiles con respecto a la luz, evidentemente! En nuestro asunto ocurre lo mismo: : todo lo que podemos decir, es que observamos una relación empírica entre la energía y el PIB, que puede interpretarse estadísticamente como una relación causal.

¿Desde su punto de vista, en qué medida la crisis de 2008 podría ser un tipo de shock petrolero?

El argumento es fácil de concebir: en 1999, el barril estaba a 9 dólares. En 2007, giraba en torno a 60 dólares (antes de elevarse a 140 dólares a causa de la tormenta financiera). Nuestras economías han conocido, pues, un tercer shock petrolero durante los primeros años del siglo XXI, de la misma amplitud que aquellos de los años 70, aunque más extendido en el tiempo. Ahora bien este “shock petrolero” no ha tenido el gran efecto recesivo que tuvieron los de 1973 y 1979. ¿Por qué? Ciertos economistas adelantan que eso sería debido a la mayor flexibilidad del mercado de trabajo en Estados Unidos en los años 2000, comparada a la existente en los años 1970, así como a la política monetaria muy acomodaticia llevada por la Reserva Federal estadounidense (y también por el Banco Central Europeo).

La primera explicación no me convence nada: descansa muy ampliamente sobre el postulado de la igualdad elasticidad/cost share, que ya he dicho cuan dudosa es. Apunta de manera demasiado evidente a legitimar los programas de flexibilización del mercado de trabajo, que han demostrado sin embargo su ineficacia. En cambio, la segunda explicación se acerca a lo que usted sugiere (4). La política monetaria de tipos de interés muy débiles implementada por los Bancos Centrales ha hecho posible una expansión significativa del crédito, incluso facilitada por la desregulación financiera. Dicho de otra manera, nuestras economías se han endeudado para compensar el ascenso del precio del petróleo. Como el crédito era muy barato, eso ha permitido volver el shock petrolero relativamente indoloro. Al mismo tiempo, la política monetaria, la desregulación y la miopía del sector bancario han provocado también el inflado de la burbuja de las subprime, cuyo estallido en 2007 ha desencadenó la crisis. El remedio que hizo posible amortiguar el shock petrolero ha provocado también la peor crisis financiera de la historia, que es ampliamente responsable de la crisis actual de la deuda pública, de la fragilización del euro, etc.
 
Todo transcurre pues como si estuviéramos pagando ahora el verdadero coste de este tercer shock petrolero.
 
La evolución del consumo de energía, dice usted, no es un asunto a tratar para la mayoría de los economistas. Otros trabajos análogos a los suyos (los de Robert Ayres, sobre todo) concluyen, como hace usted, que el papel de la energía en la economía está totalmente subestimado.

¿Qué recepción tiene su enfoque en la investigación económica y en el pensamiento económico en general? ¿Se hace eco entre sus colegas, o bien predica en el desierto?


La comunidad de los economistas universitarios no es nada homogénea. Algunos siguen recitando el catecismo de los manuales, de los que sin embargo tenemos razones para opinar que contienen numerosos errores de primer orden, los cuales no son ajenos a la incapacidad de una parte de la profesión para anticipar una crisis monumental como aquella de las subprime, o todavía, de imaginar otras soluciones a la crisis europea que la profundización de los programas de rigor presupuestario que, sin embargo, condenan a la deflación.

Pero otros economistas hacen un trabajo destacable: ha citado con toda la razón a Robert Ayres, hay también personas como Michael Kumhof en el FMI, James Hamilton, David Stern, Tim Jackson, Steve Keen, Alain Grandjean, Jean-Charles Hourcade, Christian de Perthuis...

Estoy convencido de que a medida que la sociedad tome conciencia del papel vital de la energía – este proceso de toma de conciencia ha comenzado ya –, la primera categoría de economistas estará obligada a cambiar sus dogmas. El resto pertenece a la sociología del campo académico.

Las restricciones del pico petrolero y del cambio climático dibujan un porvenir en el cual la máquina económica tendrá cada vez menos energía a su disposición para funcionar.

¿Estas dos restricciones implican según usted el fin próximo de la economía del crecimiento?


Sí, muy posiblemente. Sin transición energética (es decir, sin reorientación voluntarista de nuestras fuerzas productivas y de nuestros modos de consumo hacia una economía menos dependiente de las energías fósiles), simplemente no vamos a poder conseguir el menor crecimiento duradero. Aunque algunos pretenden ir a buscarlo con los dientes. Los trabajos que he dirigido con Antonin Pottier (5) sugieren que economías como las nuestras no pueden conocer más que tres regímenes a medio plazo: un crecimiento significativo acompañado de una fuerte inflación (los gloriosos treinta), la deflación (Japón desde hace 20 años, Europa y Estados Unidos entre las dos guerras), o bien un crecimiento débil acompañado de burbujas especulativas reiteradas en los mercados financieros. Europa Occidental está, evidentemente, en el tercer régimen, hacia el cual nos hemos desviado durante los años 1980, con la desregulación financiera. La cuestión que se nos plantea hoy es saber si queremos proseguir esta experiencia, al precio de la exacerbación de las desigualdades y de la destrucción paulatina del sector industrial europeo por la esfera financiera. O podemos resbalar perezosamente en la deflación (lo más peligroso), como es ya el caso para una buena parte del sur de Europa. O bien, todavía podemos intentar reanudar la prosperidad. Esta última no coincide con el crecimiento del PIB. Como sabemos, el PIB es un mal indicador. Es tiempo de cambiar. El informe Sen-Stiglitz-Fitoussi o, mejor todavía, los trabajos de Jean Gadrey y de Florence Jany-Catrice dan pistas muy prometedoras que permiten ir en este sentido. Dicho de otra manera, hacer crecer el PIB no tiene mucha importancia. De ahí la futilidad de los debates sobre el crecimiento verde, que se interrogan sobre el hecho de saber si la transición es compatible con el crecimiento del PIB. La pregunta correcta  es: ¿cómo operar la transición de manera que aseguremos trabajo para el mayor número de personas, y un estilo de vida a la vez democrático y próspero?

El antropólogo estadounidense Joseph Tainter afirma que hay una "espiral energía-complejidad"(6): "no podéis tener complejidad sin energía, y si tenéis energía, vais a tener complejidad", dice.
 

¿Qué le inspira esta afirmación?
 

El paralelismo que Tainter propone entre la dependencia del imperio romano respecto a la energía saqueada en las sociedades conquistadas, y nuestra propia dependencia energética me parece muy pertinente. El colonialismo ha constituido – esto no desagrada a ciertos historiadores, como Jacques Marseille – una gran operación de captación de recursos energéticos, por parte de un continente (Europa) en el que escasean cruelmente los recursos energéticos fósiles. Me parece bastante evidente que nuestro continente está más o menos condenado a  la decadencia si no realiza la transición energética. En cambio, estoy menos con Tainter y su tesis sobre el vínculo intangible entre la complejidad de una sociedad y su uso de la energía. ¿Acaso, esta noción de complejidad no corre el peligro de justificar la dimisión de lo político, si es comprendida como que, en definitiva las cosas son demasiado complejas para que un gobierno pueda pretender decidir lo que sea? Es cierto, por otra parte, que la desregulación financiera ha provocado una niebla de informaciones contradictorias (los precios de mercados financieros) que siembran una enorme confusión sobre las tendencias económicas, y paralizan tanto las inversiones a largo plazo como las decisiones políticas. En este sentido, la experiencia de la desregulación nos ha sumergido en un mundo confuso, más que “complejo”. Pero esto no es irreversible, y es una razón más para que no hagamos depender nuestra prosperidad de los mercados financieros. 

Siguiendo a Tainter, ¿acaso no estaremos condenados, siempre y cuando nuestra sociedad hubiese alcanzado su “pico de complejidad”, más allá del cual las ganancias de productividad de la complejidad devendrían despreciables? Puedo engañarme, pero estoy convencido, que sólo dos regiones en el mundo pueden lanzar la transición energética como vasto proyecto económico y político: Europa y Japón. En efecto, para eso, hacen falta excelentes ingenieros y una población a la vez rica y muy educada. Si Europa se convierte en el líder en la transición energética y, más globalmente, ecológica, entonces podrá, con su propia experiencia, exportar al resto del mundo su savoir-faire. Si no, estará condenada a tener que hacer la guerra, como el imperio romano, para captar la energía de los demás, tarea para la que no dispone de medios. La transición está ante nosotros: es el secreto de la prosperidad futura de Europa si, al menos, nuestro continente se da los medios para ponerla en marcha.






 
Notas:
  1. http://theshiftproject.org/fr/cette-page/ateliers-du-shift-du-6-mars-2014
  2. http://es.wikipedia.org/wiki/Elasticidad_%28econom%C3%ADa%29
  3. http://manicore.com/
  4. http://petrole.blog.lemonde.fr/2012/03/21/le-prix-du-brut-menace-encore-la-croissance-vers-une-stase/
  5. http://www.gaelgiraud.net/wp-content/uploads/2012/07/complete.pdf
  6. http://en.wikipedia.org/wiki/Joseph_Tainter
Fuente:
http://petrole.blog.lemonde.fr/2014/04/19/gael-giraud-du-cnrs-le-vrai-role-de-lenergie-va-obliger-les-economistes-a-changer-de-dogme/
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Perdiendo gas

The Oil Crash - 27 May, 2014 - 08:41
Queridos lectores,

La Unión Europea se encuentra en una encrucijada histórica. En las recientes elecciones al Parlamento Europeo la mayoría de los partidos en el Gobierno o con posibilidades de estarlo han recibido un considerable varapalo por parte de los electores, mientras que opciones más radicales se van abriendo camino. La cacareada recuperación económica está a punto de demostrar que no era más que un espejismo; y especialmente en España, donde una conveniente adulteración de estadísticas ha permitido hacer creer que el PIB se recupera vigorosamente mientras que en realidad el consumo interno cae, la producción industrial no está remontando y la balanza comercial empeora mes a mes (las exportaciones ya no son el tan vitoreado "motor económico de España" puesto que claramente desde principios de año las importaciones las superan en valor económico). Pero mucho más allá de las fronteras de Europa ciertos acontecimientos recientes estrangularán aún más la capacidad económica del Viejo Continente durante los próximos años y décadas con consecuencias políticas y sociales que aún pocos se atreven a discutir.

La primera de estas noticias es el anuncio reciente de la firma de un histórico acuerdo entre la compañía rusa Gazprom (arropada por el Gobierno de Rusia) y la compañía china CNPC (controlada por el gobierno de aquel país) según el cual Gazprom se compromete a suministrar 38 millardos de metros cúbicos (en unidades americanas serían unos 1,3 billones de pies cúbicos) de gas natural al año a CNPC a partir de 2018 y durante 30 años. La Unión Europea importó en 2012 14 billones de pies cúbicos de gas natural, de los cuales aproximadamente un tercio (34%) vino de Rusia, es decir, 4,76 billones de pies cúbicos, con lo que el acuerdo ruso-chino representaría alrededor de un 27% del suministro anual de gas ruso a Europa. Está claro que a la Unión Europea le ha surgido un competidor importante por el gas natural ruso. Para poner las cosas en mejor perspectiva, fíjense en la siguiente gráfica de producción de gas natural rusa, sacada como siempre de la web Flujos de Energía y elaborada con datos el anuario de 2012 de BP:


Rusia produjo algo menos de 60 millardos de pies cúbicos de gas natural al día, es decir, unos 21 billones de pies cúbicos al año. El suministro anual actual a la Unión Europea y el previsto a China representan, respectivamente, el 22% y el 6% de la producción anual de gas de Rusia, lo cual deja clara la importancia de estas transacciones y de la dependencia económica mutua entre Rusia y la Unión Europa, la cual la primera está en mejores condiciones de disminuir que la segunda, sobre todo ahora que el problema en Ucrania las ha distanciado. Lo verdaderamente preocupante del acuerdo entre rusos y chinos es su larga duración, máxime si se tiene en cuenta que Rusia parece estar llegando a su particular peak gas. No es fácil encontrar proyecciones sobre la producción futura de gas en Rusia; la única estimación más o menos fiable que he encontrado es la del informe pormenorizado de 2013 del Energy Watch Group; de ahí extraigo esta gráfica con la previsión de producción de gas natural en Rusia.




Como se ve, mantenerse más o menos en una meseta productiva durante los próximos 15 años depende de que se desarrollen una serie de campos ya identificados (Kruzenshten, Shtokmanskoye, Tambey, Yamal y Mar de Barents); más allá, no hay nada ahora mismo y será difícil que haya algo más, teniendo en cuenta que Rusia ya empezó a poner en marcha sus campos de Siberia, los más alejados, hace casi 10 años. Las tasas anuales de declive de la producción de gas natural de los diferentes yacimientos, como se ve, son muy elevadas, siendo típico caídas del 50% en sólo 10 años. Además, como muestra la caída de 2009 (un año después del pico de precios en el petróleo), la producción es muy sensible a la inversión y a los precios sostenidamente elevados. No sería pues extraño que hacia el año 2035, con el acuerdo ruso-chino aún en la mitad de su vida, la producción de gas ruso fuera la mitad que ahora y hacia el tiempo de su expiración tan sólo llegara a ser la cuarta parte de la actual. Incluso contando con un estancamiento del consumo europeo durante esas tres décadas en aquella época Rusia tendría que decidir si exportar todo su gas a la UE o bien dejarlo parcialmente desabastecido y suministrar a su vecino del sur. Con una recesión instalada y sin poder competir con el gigante asiático, es más que probable que Europa tenga todas las de perder en esta situación.

Podría parecer que los problemas que va a tener Europa con el suministro de gas se podrían resolver confiando más en otros suministradores también cercanos geográficamente, en este caso los países del Golfo Pérsico, que son ricos en gas y petróleo (en España se alimenta la falacia del suministro inacabable desde Argelia, cuando este país ya ha superado claramente su peak oil y su peak gas particulares). Al que piense eso le resultará por tanto desconcertante una noticia aparecida la semana pasada, de acuerdo con la cual el gas comienza a escasear en el Golfo Pérsico. Y es que el gas natural, que durante años fue despreciado en una zona tan abundante en petróleo, ahora empieza a ser muy buscado porque resulta más rentable para la producción de electricidad, y aunque la noticia no lo diga también para dejar más petróleo disponible para la exportación ahora que la producción de petróleo de la OPEP ha llegado a una meseta irremontable. Pero resulta que para producir gas natural se tiene que hacer una inversión en infraestructura de almacenamiento y transporte muy elevada, la cual no siempre es fácil de amortizar teniendo en cuenta los bajos precios del gas comparado con el petróleo (en parte porque el gas es menos versátil: más difícil de manipular y almacenar, más peligroso, etc). En añadidura, como refleja el artículo, las grandes reservas de gas del Golfo Pérsico resulta que tienen más contenido en azufre y por tanto exigen más tratamiento para poderlo utilizar. Todo ello se puede resumir de una manera simple: este gas tiene una Tasa de Retorno Energético (TRE) inferior a lo esperado, lo cual se traduce en que las presumidas como grandiosas reservas de gas natural de la zona no son de manera neta tan grandiosas como se presumía (algo que a los economistas les cuesta horrores de entender). La consecuencia final y real de esta situación es que el Golfo Pérsico, en vez de ser un productor neto de gas natural, va con paso firme a ser un importador neto, con lo cual en vez de aliviar los problemas de Europa incrementa su inseguridad.

Y si Europa quisiera mirar al otro lado del Atlántico, la cosa no está mucho mejor. No detallaré aquí las razones por las cuales es completamente absurdo pensar que EE.UU. podría exportar algún día gas natural a Europa; ya lo hizo Gail Tverberg por mi. Pero es que encima los EE.UU. van a necesitar en los próximos años aumentar sus importaciones de gas natural: dejando al margen el hundimiento de la burbuja del fracking en progreso, resulta que la Agencia para la Información de la Energía (AIE, dependiente del Departamento de Energía de los EE.UU.) está falseando los datos de producción de gas natural en los EE.UU., como se explica en este artículo y se resume con este gráfico:


La franja roja representa toda la sobrestimación de producción de gas natural; lo irónico es que la curva amarilla se obtiene con los datos de producción de cada compañía individualizados... ¡que la propia AIE hace públicos! Como ven, la AIE está contribuyendo a crear una falsa apariencia de bonanza pero el engaño no se podrá mantener por demasiado tiempo. Así que no sólo los EE.UU. no van a proporcionarle más gas a Europa, sino que van a ser otro competidor más por el preciado recurso.


El gas natural, eterna promesa de combustible con menores emisiones de CO2, no es la solución a ningún problema porque su disponibilidad ya se encuentra seriamente comprometida y lo estará más en los años que vendrán; no podemos eludir el peak gas del mismo modo que no podemos eludir el peak oil. Una política energética nacional sensata tendría que tener en cuenta este factor, y también el ocaso del petróleo y el cercano pico del uranio para preparar un verdadero plan de contingencia de cara a una transición (no sólo energética, sino sistémica) que ya no puede esperar.


Salu2,
AMT 

P. Data: La cuarta noticia relevante de la semana no tiene que ver con gas, sino con el denominado shale oil (el petróleo ligero que se extrae de rocas poco porosas usando la técnica de fracking). Resulta que recientemente el servicio geológico minero de los EE.UU. ha rebajado su estimación de las reservas en la formación de Monterey, California... ¡en nada menos que un 96%! Han leído bien: las reservas inicialmente estimadas en 15,4 millardos de barriles dicen ahora que son sólo de 600 millones de barriles. Lo grave es que se estimaba que la formación de Monterey representaba el 63% del shale oil de los EE.UU., con lo que las reservas norteamericanas de shale oil son hoy un 60% inferiores a lo que eran la semana pasada... y eso hasta que reevalúen el resto de yacimientos. El ridículo sueño de la independencia energética de los EE.UU. se desvanece por momentos.
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Decálogo básico para la supervivencia

Ácratas - 26 May, 2014 - 13:10



Niños jugando con los paquetes del sueldo diario de su papáMujer alemana usando el dinero como combustible



En una huída hacia adelante imparable, los bancos centrales de todo el mundo fabrican ahora mismo dinero de manera continua, industrial, para sostener la financiación de sus maquinarias estatales. El Gobierno Federal de los EEUU incrementa su deuda pública a una tasa de 2 billones de dólares anuales. El superabundante dinero fiduciario sólo sostiene su valor artificial porque la inmensa mayoría de los ciudadanos no lo tienen en cantidad suficiente más que para malvivir. Muy pronto el inmenso volumen de dólares que gravita en la cúspide de la pirámide humana, tras la succión por capilaridad de la usura desaforada desde las capas populares a las privilegiadas, caerá sobre todas los estratos de la pirámide humana como una gran lluvia de verde mierda, produciendo la mayor inflación que se recuerda en el mundo desde la del marco alemán que organizó la misma Sinarquía Financiera Internacional tras el saqueo de la crisis del 29 que desencadenó la II Guerra Mundial y mató a cien millones de personas. Cada ser humano, hombre, mujer o niño de toda raza y condición, tocará a un millón de dólares por cabeza. Imagínese el precio de una barra de pan.

Nada cambiará la forma de actuar de los gobiernos. A los estados no les importa el pueblo absolutamente nada. Si se empobrece o si se muere de hambre. A los estados sólo les importa su propia supervivencia, funcionario a funcionario, político a político. Solo quieren que "los mercados" sigan financiándolos. Que el ahorro de la ciudadanía fenezca en el pozo sin fondo de las deudas soberanas.

La gente vive en la inopia, aunque sabe claramente que los políticos no los representan; que los banqueros rigen sobre los políticos; que el dinero de sus impuestos, dedicado antes a beneficios sociales, va al salvamento de los bancos, mientras los gobiernos aplican políticas de austeridad que se resumen en recortar derechos. Pero ignora que la banca y los estados roban el ahorro de la gente mediante la manipulación a la baja de las tasas de interés, lo que les permite la creación de tanto dinero como quieran a interés cero para financiar sus gastos faraónicos, aunque sea a costa de que el ahorro real e incluso los sueldos se deprecien (un dinero a costo cero indica que carece de valor, de modo que todo salario pagado con ese dinero es un timo). Lo peor de todo es que la gente cree que todo se arreglará de una manera o de otra, y que las cosas volverán a ser como antes; piensa que la supervivencia del pueblo está entre los objetivos del Estado, pues suponen que éste necesita a la gente corriente para trabajar, crear riqueza en forma de plusvalías y pagar impuestos. Y se equivocan.

Estos errores hacen que los pocos individuos conscientes de la realidad no podamos contar con el pueblo para acabar con el pútrido sistema financiero-estatalista. Hay que buscar soluciones minoritarias, casi individualistas, para la crisis humanitaria que ya es inminente. Soluciones que afectan tanto al ámbito laboral como al de la familia y al de las relaciones sociales. De un diario como éste no pueden esperarse otras recetas que no sean las basadas en la acracia, en la autogestión, la sostenibilidad y la libre asociación entre humanos. Pero no por mero idealismo, sino porque se trata de las únicas soluciones eficaces. Las desgranamos en diez medidas concretas.

La primera medida es desligarse del sistema basado en el dinero fiduciario. Aunque sea de modo parcial, alternativo. Mientras el dinero funcione, será un modo de intercambio, pero deben implementarse otros ya. Deben anularse las tarjetas de crédito y las cuentas corrientes, excepto aquella en la que se cobre una nómina, cuyo dinero debe retirarse del banco el primer día y tenerlo en casa. Debe abordarse la creación o uso de monedas alternativas y del crédito persona a persona. Y sobre todo, del intercambio libre de bienes y servicios fuera del control del Estado y su injusto sistema impositivo.

La segunda medida es simultanear el trabajo asalariado, que se retribuye con dinero fiduciario, con otro por cuenta propia, preferentemente manual y útil: iniciarse en oficios como albañilería, electricidad, fontanería, agua, gas, etc: o actividades básicas, como la agricultura, la pesca o la ganadería. Cosas con las que pueda uno ganarse la vida pase lo que pase.

La tercera medida es gastar el ahorro de que se disponga en reforzar el punto anterior: comprar herramientas o alquilar un buen pedazo de tierra de cultivo, por ejemplo. No adquirir jamás nada, ningún utensilio o artefacto, que no pueda reparar uno mismo, o pueda aprender a hacerlo, en caso de avería.

La cuarta medida es desobedecer toda ley injusta en lícita objeción de conciencia. Una ley injusta es ilegítima, pues ha sido dictada por los que tienen mucho para mantener y aumentar su fortuna a costa de los que no tienen nada. No es cuestión de enfrentarse a la Ley en las calles, como hacen los colectivos anti-desahucios (lo cual está muy bien, por supuesto). Se trata de saber que, una vez embargado el piso por un banco, en cuanto el secretario del juzgado se va, se puede volver a entrar a él dándole una patada a la puerta, pues ello abre otro proceso legal interminable por la ocupación de un inmueble vacío. Es lo que tienen las leyes injustas: lagunas e incoherencias que las hacen ineficaces ante los que las ponen en duda sin complejos. En caso de colapso monetario, los intereses de las hipotecas se dispararán. Si los salarios no aumentan en la misma proporción, será imposible pagar las cuotas. Si los sueldos crecieran con la inflación, cosa poco probable, el principal de la deuda sería redimible con muy poco esfuerzo relativo para los que para entonces no hubieran sido embargados. Otra ley injusta es la que establece los abusivos precios de los servicios públicos, como la electricidad, el gas o el agua. Pero los contadores son vulnerables. Para los que gustan de pagar lo que consumen, estudios serios demuestran que la vuelta al butano representa gastar la tercera parte que usando gas ciudad. Y que el uso racional de la electricidad puede reducir su consumo a la mitad.

La quinta medida es independizarse del uso de la gasolina tanto como se pueda. Aprender a andar de nuevo, como hacían nuestros abuelos, cuando ello sea posible o a utilizar el transporte público y, sobre todo, la bicicleta: fuerte, barata y fea, para que no resulte un objeto que excite el deseo de los amigos de lo ajeno. Aún no es necesario todo esto, pero vale la pena irse acostumbrando cuanto antes.

La sexta medida es eliminar el uso del teléfono móvil y, en general, de las telecomunicaciones. Tener una tarifa de costo cero si no se consume nada, sin mínimos. Fuera de su uso para el trabajo alternativo, el teléfono móvil no sirve para nada que no sea puramente lúdico, estúpido y fuera de lugar en los tiempos duros que se nos vienen encima (hay una tarifa de teléfono fijo a costo cero si sólo se reciben llamadas, aunque cara si se llama, pensada para ancianos). El hecho es que las empresas no mantienen las infraestructuras y pronto su funcionamiento será errático y deficiente. Internet se quedará colgado un buen día y no funcionará más. Además de que se trata de un sistema orientado al control de la población. Facebook es una trampa para tontos de baba, gente joven o menos joven esclavizada por sus gónadas. El sistema SITEL es un puro medio de espionaje. Y el DNI con RFID, es más propio del seguimiento de animales que del uso en humanos.

La séptima medida es hacerse invisible, fuera del control del Estado. Hoy día puede saberse donde está uno por el GPS de su móvil y qué está haciendo gracias a los controles presenciales RFID y a las tarjetas de crédito; o incluso lo que está diciendo (si es alguien importante) mediante el operativo SITEL. El DNI electrónico debe envolverse en papel de metal o caja de Faraday. El móvil debe mantenerse apagado si no se usa y, en caso de peligro, sin batería. El ordenador debe usarse de manera segura: utilizando Tor para camuflar la IP y obturando la cámara de vídeo.

La octava medida es disponer de armas suficientes para defender uno a su familia si llega el caos total. Las armas son de muy diversa especie. Las únicas controladas por el Estado son las de fuego. Dejo a la imaginación del lector o al inabarcable Internet el averiguar más sobre el asunto, pero existe el aire comprimido capaz de tanta potencia como la pólvora, o las pistolas de clavos para la construcción. Deben mantenerse en perfecto estado siempre, como hace un soldado. Aunque no lleguen a utilizarse nunca. Eso depende sólo de la suerte.

La novena medida es protegerse de las enfermedades contagiosas. El tema es amplio, pero la buena salud derivada del ejercicio es fundamental. Hay algunos medicamentos mágicos que deben acopiarse, como el agua oxigenada o el bicarbonato monosódico, que lo mismo previenen infecciones por heridas cutáneas que enfermedades contagiosas, como la gripe.

Y la décima medida es unirse libremente a tantas asociaciones de personas como sea necesario para mejor resolver los problemas comunes. En grupo puede acometerse una empresa cooperativa, la ocupación de un pueblo abandonado, la educación (o su refuerzo) de la infancia, las reclamaciones, las protestas, las cajas de resistencia, el crédito mutuo y mil cosas más. Lo importante es no afiliarse a una única asociación libre pretendiendo que vaya a resolverlo todo. Eso da lugar a liderazgos y enfrentamientos entre camarillas que tarde o temprano se pagan caros.

Corren tiempos para dudar de todo: del Estado, del capitalismo, de las ideologías partidarias, del sindicalismo (no de todo él, siempre quedarán los anarquistas), del matrimonio (donde esté el amor libre, que se quite el reglado con taxímetro). Debemos dudar incluso de la democracia. Y nos referimos no solamente a la falsa democracia actual, sino a su posible sustituto futuro, pues siempre se tratará de democracia burguesa no asamblearia. No debemos conceder a un rebaño lobotomizado por la televisión el derecho de decidir nuestro destino personal. Cualquier problema complejo, como es el de la supervivencia, debe estudiarse sin prejuicios, partiendo de cero. Pues todo lo que nos han enseñado hasta ahora es mentira. De lo único que no debemos dudar es de la infinita capacidad del ser humano para resolver cualquier problema, si un número suficiente de cerebros realmente interesados en hallar la solución se ponen a ello.

Nadie con dos dedos de frente lo ignora ya: Los consejos de administración de los bancos son asociaciones mafiosas protegidas legalmente por sus estados respectivos y sus parlamentos de delincuentes copados por el bipartidismo organizado. El mundo basado en el dinero, tal y como lo conocemos, está liquidado. Creer que el dinero es un objetivo social, en vez de un medio de intercambio, ya no sirve más. Y no porque ahora mismo sea el dinero escaso, que lo es y mucho. Si ese fuera el problema, acratas.net invitaría a sus lectores a trabajar más duro para conseguir ganar más. No lo hace porque muy pronto el dinero no valdrá nada, provocando la mayor hecatombe que haya sufrido jamás el planeta Tierra. Ya advertimos que, tras el impasse escénico de las elecciones presidenciales norteamericanas de noviembre, la economía real estadounidense sería aspirada por el inmenso agujero negro de su deuda, arrastrando tras de sí a la economía del mundo. Digno de verse, si no fuera letal.

ÁCRATAS



 
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The Oil Crash llega a los cuatro millones de páginas vistas.

The Oil Crash - 25 May, 2014 - 11:08
Una de las instantáneas del momento en que el marcador mostró los 4.000.000 de páginas vistas. ¡¡Gracias a todos los lectores que me han enviado sus capturas de pantalla!!

Queridos lectores,

Hoy 25 de Mayo de 2014 este blog, The Oil Crash, ha llegado a los cuatro millones de páginas vistas, como muestra la captura de pantalla que abre este post. Llegar al primer millón de páginas vistas llevó dos años y tres meses de la vida de este blog; el segundo millón sucedió sólo nueve meses más tarde; y el tercero en algo menos de ocho meses. Pero llegar a este cuarto millón ha llevado un poco más, unos ocho meses y medio. Podría concluirse que la progresión acelerada que había vivido el blog hasta ahora habría llegado a su cenit, cosa que tarde o temprano tendrá que pasar. Sin embargo, la razón es otra, como muestran las estadísticas mensuales de Google Analytics (la bajada aparente del último mes es debido a que Mayo no ha terminado aún):




En suma, hubo una brusca caída de la afluencia de público a mediados del año pasado, que fue consecuencia del cierre de los comentarios del blog. La caída no fue del todo aparente hasta Julio debido al éxito fulgurante del post "Un año sin verano" en Mayo y de la serie de relatos breves (distopías) y de la novela por entregas "Un futuro sin más" en Junio. El número de páginas vistas por día cayó de las casi 4.500 hasta las 3.000, debido a que los visitantes no volvían a entrar en los posts una y otra vez para comentar y responder a otros lectores. Sin embargo, como se ve el número de páginas vistas ha subido de manera constante desde Julio y en la actualidad el número medio de páginas vistas por día ya es superior al del momento del cierre de comentarios.

Parece, por tanto, que la progresión de The Oil Crash aún no ha tocado techo. Eso es positivo dada la gravedad de los temas que se discuten aquí y la escasa relevancia que se les da en los medios de comunicación generalistas. De Vd. depende, querido lector, que este esfuerzo llegue cada vez más lejos y sea más eficaz, sobre todo teniendo en cuenta la cada vez más perentoria urgencia de reaccionar, mientras se repiten una y otra vez falsedades sobre la inexistente recuperación económica y se manipulan las estadísticas para adormecer a la población mientras se cierne sobre nosotros la siguiente oleada recesiva.


Salu2,
AMT
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El capitalismo y la Grand Armee de Bonaparte

The Oil Crash - 24 May, 2014 - 13:29

Queridos lectores,

Después de las dos rotundas refutaciones a las que fue sometido su artículo sobre las fortalezas del capitalismo, Javier Pérez ha querido escribir una contrarréplica. Por mor del equilibrio en el debate he creído oportuno publicarla aquí, y así mismo publicaré la réplica final de los otros dos autores, Rubén Muñoz y Antonio García-Olivares, si se produce, antes de zanjar este debate en el blog.

Espero que sea del mismo interés para Vds. como lo está siendo para mi.


Salu2,
AMT

El capitalismo y la Grand Armee de Bonaparte    Hace unas semanas tuve el placer de colaborar en este blog con unas cuantas reflexiones sobre la fortaleza del capitalismo. Cualquiera que lo lea podrá ver que intentaba una simple aproximación a un hecho, en busca de sus causas. Sin embargo, y quiero creer que por alguna incapacidad narrativa mía, este humilde artículo ha sido interpretado como una defensa del sistema.    En este tiempo, he leído unas cuantas refutaciones a lo expresado en ese texto, pero quisiera centrarme en dos, la de Rubén Muñoz, y la de Antonio García-Olivares, publicadas también en  The Oil Crash. En primer lugar, tengo que agradecer muy sinceramente el esfuerzo que se han tomado ambos autores en buscar los puntos flacos de mi argumentación y, sobre todo, en ilustrarnos a los lectores en una serie de cuestiones que no suelen leerse en internet con semejante nivel de profusión y calidad. Sólo por la posibilidad de leerles creo que valió la pena que escribiese yo el artículo.    Precisamente por ello, y por la necesidad que percibo de aclarar el foco de atención del debate, escribo hoy estas líneas.En primer lugar, por ser lo más importante, quiero hacer una precisión: hay que distinguir entre las fortalezas operativas del capitalismo y las fortalezas percibidas. Como he leído en otros lugares, quizás la principal fortaleza del capitalismo sea su capacidad propagandística, mostrando como ventajas una serie de hechos y circunstancias que no son para nada ventajosas. Vale, ¿y qué?¿Entramos en el debate sobre si Apple justifica sus precios superiores y sus prácticas de limitar el software a cambio de una mejor funcionalidad de sus productos? ¿Entramos en el debate de si Windows es o no mejor sistema operativo que Linux? ¿Entramos en el debate de su tu novia es más guapa que la mía aunque tenga peor carácter? Vivimos en un mundo en el que la percepción de la realidad se impone a esta a través del marketing, la opinión pública y toda una serie de mecanismos. Las fortalezas del capitalismo que desgrané son fortalezas percibidas y en ellas se basa un hecho innegable: el triunfo del capitalismo a nivel global.Pero veamos, paso a paso, lo que se contrapone a lo que yo entendí como una realidad:Rubén Muñoz nos dice textualmente: “Mi tesis básicamente es que, como advirtió Gramsci, su principal fuerza está en su capacidad para generar hegemonía cultural.”Con permiso de Rubén, y mis disculpas anticipadas por la simplificación, entiendo que dicho esto está dicho todo. Y mejor dicho que lo que yo logré. El capitalismo tiene la capacidad de lograr hegemonía cultural, con lo que impone sus puntos de vista, o sea, la realidad percibida.A partir de aquí, Rubén nos explica detalladamente la necesidad de cooperación entre los seres humanos (que el capitalismo no ha hecho desaparecer) y su importancia en la consolidación y desarrollo de las sociedades humanas. Y luego nos habla de la escasa violencia de bosquimanos y bonobos, sociedades ambas que se mantienen a duras penas vivas, encerradas en reservas, y no han ido a parar al cubo de la basura de la historia por los esfuerzos conservacionistas, encaminados a proteger mediante leyes filantrópicas los derechos de una gente y unos animales que no pueden en ningún caso defenderse por sí mismos y que ven, cada día, amenazado su hábitat por el capitalismo sin encontrar más recursos de supervivencia que la caridad, la lágrima y el pataleo.Cuando debatimos las fortalezas de un sistema, ¿realmente podemos refutarlas usando ejemplos de quienes tienen que implorar a ese sistema que no los aniquile? ¿Realmente la fortaleza de los bonobos y los bosquimanos reside en no usar la violencia, o más bien su fortaleza ha consistido en conseguir dar pena a otra gente que invierte sus esfuerzos en defenderlos? No son los bonobos y los bosquimanos los que están en nuestras tierras amenazando nuestro hábitat y nuestros medios de vida. Somos nosotros los que nos hemos apropiado de sus recursos, precisa y exactamente hasta donde nos ha dado la gana, y hemos parado precisa y exactamente donde hemos querido. Su conducta, lo creo sinceramente, puede ejemplificar a la perfección lo que pudimos ser, pero no ilustra en modo alguno lo que realmente somos.Cuando hablo de la vinculación entre capitalismo y evolución, quizás cometa un error de concepto y agradezco que me lo hayan hecho ver. Cuando yo hablaba de evolución me refería al hecho de que unas especias prosperan y otras se extinguen. Es simplista, lo reconozco, pero es que soy de pueblo y estoy cansado de ver que el problema real reside en que en el pueblo hay siete chicos y dos chicas, y el que se casa con una de ellas, gana, y los demás emigran o se quedan solteros. No hay nada que negociar ni que compartir: hay que conseguir a la chavala y se acabó. La ventaja principal del capitalismo es que te permite conseguir a la chavala. Lo demás, para la gente que se ha criado en mi ambiente, son músicas celestiales o, peor aún, puertas abiertas hacia el desarraigo o el alcoholismo.El fenómeno que nos tiene al borde del colapso es precisamente la necesidad de sustituir un sistema cargado de fortalezas pero que puede llevarnos al desastre. Por eso insisto tanto en analizar las fortalezas del capitalismo: porque parece que no nos va a llevar a nada bueno, pero mientras no seamos capaces de analizarlo con verdadero espíritu crítico no podremos escapar de su abrazo. Estamos ante el caso de la fermentación del vino: las levaduras convierten el azúcar en alcohol, que es tóxico para ellas, y finalmente las mata. El capitalismo es, seguramente, un fenómeno similar, pero negar su fortaleza hablando de sociedades primitivas no nos va a ayudar en absoluto.A partir de ahí Rubén nos habla de las debilidades del capitalismo, y en eso no tengo nada que discutir. Y por supuesto que existen sistemas alternativos: la cosa es ver si pueden triunfar o no, o si necesitan un meteorito que aniquile al dinosaurio y deje sitio para otras especies. Por lo demás, la distinción que realiza entre mecánica evolutiva e intereses de clase no dudo que sea pertinente, pero yo no la veo funcional: por intereses de clase, por violencia sistémica o por el sursum corda, el caso es que el capitalismo se ha impuesto. Y se ha impuesto porque se casa con la chavala mientras sus vecinos se quedan con las ganas.En el caso del artículo de Antonio García-Olivares, reconozco que me cuesta más intentar rebatirlo, sobre todo porque confieso mi debilidad por el autor, que tantos conceptos me ha aclarado, en público y en privado, y al que tanto debe mi formación en algunos temas. A mi entender, Antonio se centra en separar el concepto de evolución biológica de la idea de evolución social, y en eso no tengo nada que oponer, como ya expliqué más arriba. Quizás mi extrapolación de lo uno a o lo otro fuese simplista, y se basaba en un simple atajo para expresar por qué unos ganan y continúan y otros pierden y desaparecen.A partir de ahí, veamos. Cito a Antonio: “la gran fortaleza del capitalismo procede de su simbiosis con el programa de dominación de los estados nacionales, que proporcionan protección al capitalismo a cambio de rentas anuales garantizadas por una capacidad de crecimiento que ningún otro sistema ha tenido en la historia.”Pues vale. Estoy completamente de acuerdo. El autor acaba de identificar, con su puntería de siempre, una fortaleza del capitalismo que yo no había visto siquiera. Quizás la más importante, cierto. ¿Pero realmente refuta esto el hecho de que el capitalismo sea evolutivamente superior? Yo dije que cuernos, garras y plumas, y el autor dice que capacidad de simbiosis. No estamos tan lejos, entonces, salvo en lo que ahora veremos.Si tengo que renunciar al concepto de “evolutivo”, renuncio. No lo utilicé por preciso, sino por manejable. Al fin y al cabo soy divulgador, no científico. Y digo esto para dar la razón al autor en otra frase, que también cito: “la mayor parte de los comportamientos etológicos y sociales humanos tienen un origen esencialmente social, y no genético.”Nunca he creído que el capitalismo tuviese raíz genética y releyéndome tampoco encuentro semejante afirmación. Me temo que en este caso nos encontramos ante una cuestión de estilo: como divulgador trato de llegar a un público lo más amplio posible (puede que sea un error, o no…) y evito las citas de autoridades incluso en los casos en que podría hacerlas. La intención es clara: que cada razonamiento se mantenga en pie por sí mismo, y no porque lo dijo Fulano de tal, al que posiblemente nos dé vergüenza contradecir. En el convencimiento de que la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero, renuncio al principio de autoridad de grandes sabios muertos con la esperanza de que lo que tenga que decir resulte comprensible, cabal y ajustado a lógica. Y ahí es donde a menudo puedo caer en imprecisiones que conduzcan, como en este caso, a interpretar que afirmo que el capitalismo tiene origen genético.No es tal.No hay ningún gen capitalista. Se trata de una conducta social. Me sumo sin reservas a lo expresado por Antonio García olivares: “la mayor parte de los comportamientos etológicos y sociales humanos tienen un origen esencialmente social, y no genético.” El autor que se menciona para esta afirmación es Lewontine, pero como Lewontine no contesta a mis correos, ni responde a mis artículos, se la atribuyo a Antonio García-Olivares, que es un tipo que me resulta más cercano y más amable.  Injusticias de periodista, ya se sabe. Lo digo para recalcar mi convencimiento de que la diferencia, en muchos casos, es más de estilo que de fondo.Ciertamente, como explica Antonio, el ser humano es muchas cosas, o mejor dicho, puede serlas y las ha sido, pero hoy en día es lo que es. Si lo que se propone entre líneas es reeducar a la población, quizás en lugar de invadir Polonia, como dice Woody Allen, nos entren ganas de ver los Gritos del Silencio y recordar cómo hacían estas cosas Pol Pot y sus khemeres rojos. Puede que haya gente a la que le guste que la reeduquen, pero yo no la he encontrado aún, y mientras no me demuestren lo contrario, toda reeducación ha sido una violencia, física o de otro tipo, de un grupo contra otro.Una vez que hemos acordado que el ser humano es sobre todo un producto cultural y social, cabe preguntarse de dónde salen esa sociedad y esa cultura. Puede que una parte (ínfima) sea genética, otra parte climática y otra de evolución del entorno, y que precisamente por ello se hayan dado distintos tipos sociales a lo largo de la historia. El esquimal y el beduino no pueden tener la misma sociedad, y hasta añadiría que no pueden creer los mismos dioses, al menos en origen.¿Pero a dónde vamos con esto si queremos analizar las fortalezas del capitalismo? ¿A que no está en nuestros genes sino que es un constructo social? Vale. ¿Y por qué triunfó y sigue triunfando?Y seguimos, creo, con nuestras diferencias casi semánticas. Dice Antonio GO que “Los que tenemos más de 50 tenemos experiencia suficiente como para saber que dos hombres no compiten nunca por una hembra, sino que la mujer te selecciona (o descarta) en los primeros segundos en que te ve, y todo lo demás es folklore masculino”. Como chiste me parece bueno, y yo mismo lo he repetido muchas veces, pero si nos ponemos un pelín serios creo que todos reconoceremos que esto no impide que los hombres sigan compitiendo por ser elegidos, y que es absolutamente mentira que las mujeres sean tan simples como para reducir su tiempo de elección a unos pocos segundos. Todo el mundo conoce a alguien que se casó con la que le dijo veinte veces que no anteriormente. Y sí, de veras: las mujeres también cambian de opinión cuando traban conocimiento con alguien que en principio no les interesó en absoluto. Eso es lo que más nos trabajamos los feos, y le aseguro a Antonio que en ese tema en concreto soy toda una autoridad.En cuanto a la territorialidad y a la agresividad, y a riesgo de repetirme, creo que el factor determinante es la escasez y la densidad de población. Los esquimales no son territoriales, porque el territorio no es escaso y los recursos no son percibidos como tales. Los pueblos que se citan como sociedades no agresivas son un buen ejemplo, pero justamente de todo lo contrario de lo que se pretende demostrar: Los indios asiáticos, los todas y los bihor del sur de la India, los hadza de África, los punan de Borneo, los pigmeos de la selva de Ituri, los arapesh del río Sepik (Nueva Guinea), los yamis de la isla de Orchid (cerca de Taiwán), los hopi y zuni de Norteamérica y otros muchos pueblos, como los tasaday de Mindanao (Filipinas), son comunidades no agresivas, y hay que decir también que son comunidades arrinconadas, medio disueltas y absolutamente laminadas que se debaten como tales entre la vida y la muerte.¿De veras cree alguien que citar a las víctimas del capitalismo rebate las fortalezas de este sistema? Yo creo que es todo lo contrario. Todas esas sociedades existían y eran viables (como los comedores de raíces) hasta que su colisión con otra sociedad violenta y depredadora las puso al borde del abismo. ¿Qué a lo mejor los capitalistas no deberían ser tan malos, tan violentos y tan cabrones? Pues vale, pero no es eso lo que se hablaba.Dice más adelante Antonio GO: “La vida del hombre transcurrió durante más de cuarenta mil años sin necesidad de mercados, propiedad privada, clases sociales, estados, reyes, primeros ministros, parlamentos, gabinetes, gobernadores, alguaciles, fiscales, juzgados, cárceles ni penitenciarías. “Bien. ¿Y niega eso el hecho de que finalmente fueran sustituidos? ¿Cuántos años de reinado tuvieron las cianobacterias? ¿O menciono a los dinosaurios, como todos estáis esperando? El hecho de que algo fuese viable en el pasado no significa que no fuera sustituido por algo más eficiente o mejor adaptado. La existencia de todas esas sociedades  no significa que allí se detuviese el paso del tiempo. El tiempo pasó y esas sociedades fueron barridas. ¿No tiene eso algún significado? ¿No podemos extraer la conclusión de que por algún motivo fueron sucedidas por un tipo de sociedad que logró imponerse?Los sistemas anteriores al capitalismo no eran antievolutivos. Lo antievolutivo es pensar que eran superiores a quien los venció. Por eso tales sistemas eran anteriores y el actual es actual. Porque los anteriores se fueron al carajo como se fue el arado romano cuando apareció el tractor. Esto no significa que no podamos volver al arado romano, sino que a día de hoy hay lo que hay porque lo otro, lo anterior, no puedo resistir el empuje de lo actual.Y no, yo no hablo en ningún momento de que la sociedad capitalista haya mejorado nada, ni de que sea más deseable afanarse por el progreso que cuidar de los hijos y dormitar. De hecho, mis opciones personales se dirigen más hacia el campo que hacia la ciudad, más hacia la simplicidad que hacia la búsqueda de una carrera profesional, más al pareció al tiempo que al dinero, pero eso es irrelevante: podemos estar cien veces de acuerdo en que el capitalismo es dañino en muchos aspectos, pero eso no desautoriza el hecho de que haya triunfado y se haya impuesto.Mi impresión, con todo el respeto hacia Antonio, es que su artículo viene a decir que el capitalismo no debería haber triunfado y que es una pena que todas esas alternativas se hayan convertido en marginales. Así lo interpreto de su detallada recensión de saludes dentales, estatura y niveles de vida. Y  a eso sólo puedo responder que vale, ¿y qué? También hubiera sido mejor, seguramente, que se hubiese seguido por el camino de las constitución de Cádiz de 1812 en vez de tener que soportar a ese bodoque de Fernando VII, pero las cosas vinieron como vinieron, y seguramente sería bueno saber por qué. Sin historia ficción, sin voluntarismos y sin mitologías del buen salvaje.En cuanto a la herencia, no puedo menos que darle la razón a Antonio GO en que se la acumulación de riquezas es un asunto fuertemente dependiente del camino previo. Sin embargo, y por la razón que sea (confieso mi ignorancia), el que tiene una bici quiere dejársela a su hijo con el mismo fervor que el que tiene cien mil hectáreas. Yo mismo confieso que si no pudiese dejar nada a mis hijos no me tomaría la menor molestia en generar ni un mísero excedente.Por lo demás, cito de nuevo: “Lo que casi todas las sociedades intentan es poner a los inteligentes, hábiles y fuertes al servicio de los valores culturales compartidos, y no permitirles que hagan lo que quieran, poniendo en riesgo la sociabilidad y la propia sociedad.”Esta frase es crucial, porque lo que dice entre líneas es que tu capacidad te convierte en siervo y que sólo el inútil y el imbécil pueden hacer lo que quieran. Sé que el autor no lo llevaría nunca a ese extremo, pero no puedo evitar extraer esa conclusión de sus palabras. Si los inteligentes, los hábiles y los fuertes tienen que estar al servicio de los demás, la única opción para tener una vida autónoma es ser tonto, patoso y débil. Algo muy marxista, por otra parte, puesto que esa sería la conducta óptima en un sistema que exige a cada cual según su capacidad y da a cada cual según su necesidad. Capacidades mínimas, necesidades máximas, rendimiento óptimo.Una última cita:“El principal incentivo que ha tenido el ser humano a lo largo de su historia es la de no convertirse en ningún caso en un proscrito asocial, pues no tiene ni la capacidad ni el conocimiento como para poder vivir fuera de la sociedad. Y la principal satisfacción es la de ser aceptado socialmente.”A esto sólo puedo responder: ¿de verdad quieres que tu vecino sea tu juez?, ¿no has asistido nunca a una reunión de una comunidad de vecinos? Cuando los demás son el centro de tu vida, o peor aún, los dueños de ella, más te vale pegarte un tiro cuanto antes. Pero esto no es parte de ningún debate científico, sino sólo una opinión de alguien que, como la mayoría de los lectores, vive en el mundo real. El vecino que te juzga y te condena, el miedo y el odio al que es distinto o piensa distinto tienen su base en esta fortaleza de la masa. Y la masa no es humana. La masa no razona. La masa sólo lincha.El capitalismo es compatible con cualquier sistema, ciertamente, por canallesco que este sea, pero las libertades individuales parece que no lo son. Deduzco de ello que hay sistemas aún más canallas que los mencionados por Antonio GO (democracia parlamentaria europea, con una democracia nominal como en muchos países africanos, o con dictaduras como la Italia de Mussolini, la España de Franco y el Chile de Pinochet) donde todo el territorio se convierte en una gigantesca prisión y donde las libertades son aún menores que en los sistemas que se mencionan. Todo  puede empeorar, no lo dudo.El resto del artículo de Antonio incide en que otras alternativas son posibles. Yo insisto en que sí, que lo fueron, y resultaron vencidas. En su conclusión, Antonio nos dice que hay otras muchas maneras de satisfacer las mismas funciones sociales y yo debo preguntar, una vez más, porque esas otras maneras no han triunfado y cualquier autor que las mencione tiene que echar mano de épocas pretéritas o lugares remotos para escoger sus ejemplos.Se puede vivir sin agua caliente, claro que sí, y se puede vivir en el archipiélago Gulag, y se puede vivir con un dólar al día, pero la gente, en cuanto puede, lo evita.Mi impresión, tras leer los dos artículos que comento, es que se da a entender que el capitalismo es un producto educativo que debe ser sustituido mediante educación. No lo niego. Pero como sé que los colegios católicos jamás produjeron chavales devotos, me pregunto qué clase de educación se propone, en las circunstancias actuales, para que las nuevas generaciones interioricen una mecánica distinta.Como yo también quiero plantear una conclusión, creo que es importante hablar finalmente del concepto de victoria y de derrota. Puede parecer que sabemos perfectamente de lo que hablamos cuando decimos ganar o perder, pero  empiezo a creer que no está tan claro.Ganar es hacer tu voluntad, aunque eso te lleve finalmente a la destrucción. Entonces, en la hora del desastre, habrás perdido, pero entre tanto y no, vas ganando. Perder es ver como otros hacen la suya en contra de la tuya, aunque eso les lleve a la destrucción. Y cuando el que te vence es aniquilado por sus propios errores, entonces has ganado.Los bosquimanos, los bonobos, las sociedades cazadoras y recolectoras y la Grand Armee de Bonaparte eran sin duda organizaciones magníficas, pero perdieron. Puede que con el tiempo se demuestre que tenían razón y que su sistema hubiese sido más rico, más eficiente y de más largo recorrido, pero fueron aplastados. Argumentar que el derrotado es superior a su vencedor no me parece de recibo. La realidad es un árbitro muy severo. Hay lo que hay y por algo será. Lógica rural, si queréis, pero es la que manejo.Para sustituir al capitalismo como sistema es necesario comprender cuáles son sus fortalezas, reales o percibidas, y no basta con mencionar una tribu en casa Cristo como alternativa, más que nada porque muy pocos querrían ir a unirse a ellos y menos aún que viniesen aquí a imponernos sus normas. Cualquier sustituto que se plantee debe ser deseable para la gente de aquí y de hoy, con su educación de hoy, con sus prejuicios y sus miserias de hoy. Si no es así, ese sustituto deberá implantarse por la fuerza, porque nadie lo aceptará de buen grado.Los argumentos historicistas, a mi juicio, no hacen sino afianzar más aún el capitalismo. Porque si algo sé es que en comunicación una cosa es lo que dices y otra lo que los demás entienden; y cuando se menciona a los bosquimanos como ejemplo de cultura no capitalista, lo que habitualmente se entiende es que abandonar el capitalismo es convertirse en uno de ellos. Sé de sobra que no se dice eso, pero se entiende. Y nadie quiere hacerse bosquimano. No voluntariamente.Cuando me puse a escribir aquel artículo, lo hice para tratar de responder a una pregunta: qué tiene el capitalismo que, sabiendo cuáles son sus terribles defectos y debilidades, hace que se mantenga e impere como sistema. Y eso traté de encontrar.Por supuesto que otra sociedad es posible, lo mismo que fue posible un ser humano con plumas, pero por alguna razón no tenemos plumas y por alguna razón ha triunfado el sistema capitalista. Si obviamos esos hechos objetivos corremos el riesgo de teorizar sobre otra realidad, empleando, además, para ello, los peores ejemplos posibles: los de los derrotados.Y para eso ya están la ciencia ficción y las novelas sobre la guerra civil.¿Podría ser que alguna vez nos preocupásemos de saber por qué ganaron los que ganaron? Decir que eran muy malos no es una respuesta. Siempre hay algo más.Gracias de nuevo a los que me leéis, y doblemente a los que me responden.Javier Pérez.
www.javier-perez.es 
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Algunas falacias sobre el capitalismo, el evolucionismo y la naturaleza humana

The Oil Crash - 23 May, 2014 - 00:40


Queridos lectores,

Aquí viene la segunda refutación del artículo de Javier Pérez sobre las fortalezas del capitalismo, escrito en este caso por Antonio García-Olivares. Antonio ha escrito un verdadero ensayo magistral, apoyándose en sus amplios conocimientos de sociología y antropología. Léanlo con atención, porque aunque largo merece mucho la pena.

Salu2,
AMT

Algunas falacias sobre el capitalismo, el evolucionismo y la naturaleza humanaAntonio García-Olivares
En un reciente post sobre “Las fortalezas del capitalismo”, Javier Pérez ha expresado una serie de opiniones sobre la naturaleza humana y su relación con la evolución natural, relacionándolas con la aparente fortaleza y adaptabilidad que tiene el sistema capitalista. Muchas de estas opiniones son comunes a las interpretaciones sobre la naturaleza humana que hace la llamada “nueva derecha” europea, y otras proceden de la sociobiología de Wilson y Dawkins, una escuela muy controvertida en sus interpretaciones. Para compensar, doy aquí mi propia visión de lo que se puede decir sobre la naturaleza humana a la luz de una antropología más convencional y de autores evolucionistas prestigiosos muy diferentes a los citados arriba. Mi opinión particular es que la gran fortaleza del capitalismo procede de su simbiosis con el programa de dominación de los estados nacionales, que proporcionan protección al capitalismo a cambio de rentas anuales garantizadas por una capacidad de crecimiento que ningún otro sistema ha tenido en la historia. A este ensamblaje, se unió desde el principio la síntesis puritana entre aspiraciones comunistas-milenaristas de las clases bajas medievales con las aspiraciones de desarrollo y reformas graduales que tenía la burguesía urbana naciente, que cristalizó en una nueva cosmovisión, el programa del progreso (García-Olivares 2011, http://www.intersticios.es/article/view/8748 ), tras la revolución inglesa. En un post anterior desarrollé este tema que no voy a repetir aquí. Sólo decir, que la explicación sociológica parece tan potente y llena de consecuencias contrastables que bajar a un nivel de autoorganización inferior (al nivel de la selección biológica) parece una frivolidad. Muchos teóricos de la evolución, como S.J. Gould (1986) y Lewontine (1987) tienen claro que la mayor parte de los comportamientos etológicos y sociales humanos tienen un origen esencialmente social, y no genético. Sin embargo, algunas interpretaciones reduccionistas absolutamente delirantes de lo que es la selección natural llevaron a algunos ideólogos de finales del XIX y principios del s. XX a defender un sofrito de ideología, prejuicios y vulgata científica luego llamado “Darwinismo Social” (DS). Construcciones imaginarias como la siguiente fueron ampliamente utilizadas por estos ideólogos, sobre todo en el periodo citado, pero siguieron teniendo influencia sobre el imaginario colectivo hasta muy recientemente.Ilustración tomada del libro de Ernst Haeckel Natürliche Schöpfungsgeschichte (1ª edición), dibujada por el artista Gustav Müller. Obtenida de: http://bevets.com/haeckeli.htm. Las cabezas dibujadas pretendían representar, de mejor a peor, a las siguientes especies y razas: indo-alemán, chino, fueguino, negro australiano, negro africano, tasmano, gorila, chimpancé, orangután, gibón, mono narigudo, y mandril. Como se ve, lo mejor de lo mejor era el alemán, mientras que los negros africanos eran colocados cerca del gorila.
El DS proclamó que si hay dominación violenta por parte de las naciones, predominio de una clase económica sobre las mayorías pobres, racismo, guerras por el territorio o la supremacía, discriminación de la mujer, u ostracismo con los homosexuales, la culpa no es de la organización de la sociedad, sino de la selección natural y de los genes. ¡Los genes! Los grupos de moléculas que sintetizan las proteínas de las células, inmersos en un proceso autoorganizativo complejísimo que es el metabolismo celular, bloqueados y activados por ese metabolismo según las circunstancias, y que son incapaces de controlar hasta el plegado autoorganizativo de sus propias proteínas. Sí, esos mismos, ¡resulta que controlan los procesos autoorganizativos de estructuración social!  Llevados por este arrebato de borrachera psicodélica, el siguiente paso es lanzarse uno a invadir Polonia, como dice Woody Allen que le ocurre cada vez que escucha a Wagner.
¿El ser humano es “social, gregario, omnívoro, territorial y competitivo”?Es social, omnívoro, curioso y simbólico. Y lo más esencial: además de usar el habla simbólica con otros humanos, es el único primate en que la cultura se ha convertido en una fuente primaria de conducta adaptativa (Harris, 1985). Lewontin (uno de los teóricos evolucionistas más importantes del siglo XX), al igual que Marvin Harris y que la mayoría de los antropólogos, después de haber observado las características de la biología humana y las variaciones extremas en el comportamiento humano a lo largo del tiempo y el espacio, llegan a la conclusión de que la biología humana no puede servir como fundamento para una comprensión del hombre, si no se tiene en cuenta que la especie humana se desarrolla en sociedad, y que es la cultura, con sus determinaciones históricas, la que explica principalmente en qué dirección se desarrolla la potencialidad de cada grupo humano (incluidas emergencias como la competición social o la territorialidad).
¿Cooperamos “a veces para conseguir nuestros fines de caza, protección o estabilidad psicológica, pero desde el día en que dos machos desearon a la misma hembra, competimos entre nosotros por bienes escasos”?Los que tenemos más de 50 tenemos experiencia suficiente como para saber que dos hombres no compiten nunca por una hembra, sino que la mujer te selecciona (o descarta) en los primeros segundos en que te ve, y todo lo demás es folklore masculino. Pero hay que reconocer que, entre las lindezas que han generado los estados, se encuentra también el rapto y violación de mujeres por hombres monopolizadores de poder social.Pero dejando eso a un lado, la idea de que los humanos eran originariamente competitivos procede de Hobbes (1588-1679), quien se inventó ese mito para que sirviera de base “antropológica” a su teoría sobre la necesidad de un Leviatán (Estado) capaz de “dar miedo al propio miedo” pacificando así el natural instinto humano en la forma de un cuerpo ordenado de súbditos. Según Hobbes, la vida del hombre natural anterior al Estado era “solitaria, pobre, tosca, embrutecida y breve”. Algunos autores han observado que Hobbes estaba describiendo en realidad con esa frase la vida de las clases bajas de su propia sociedad, y de las sociedades posteriores al descubrimiento de la agricultura y del estado, pero nunca al hombre cazador-recolector que ha dominado la historia de la especie humana. Liberales como Adam Smith hicieron suyo el mito sin haberlo comprobado y lo convirtieron en un mito dominante en el siglo XIX, sobre todo entre los economistas, pero también entre escritores y el público en general. 

Así, William Golding, en su novela El Señor de las Moscas, cuenta  la historia de un grupo de niños en edad escolar abandonados en una isla, que se convierten en arquetípicos salvajes y comienzan a perseguirse unos a otros. Golding dice que su novela es "un intento de analizar los defectos de la sociedad a la luz de los defectos de la naturaleza humana". Como describe Montagu (1983) lo más cerca que se ha estado de una situación real parecida a la imaginada por Golding tuvo lugar en los años sesenta, cuando durante un viaje rutinario de una isla a otra, unos melanesios dejaron en un atolón a seis o siete niños de edades comprendidas entre dos y doce años, con la idea de recogerlos poco después; pero sobrevino una tormenta que les impidió regresar hasta pasados varios meses. Cuando los niños fueron rescatados se descubrió que habían aprendido a buscar agua potable, se alimentaban sobre todo de pescado, eran capaces de construir refugios y, en líneas generales, habían construido una comunidad en buena convivencia, sin luchas, ni peleas, ni problemas de liderazgo. Esto es lo que nos da la contrastación de la teoría de Hobbes.Como dice Montagu, la mayoría de los escritores que han tratado el tema de la naturaleza humana han sido incapaces de discriminar entre sus prejuicios y las leyes de la naturaleza humana. Otro de estos prejuicios consiste en creer que el comportamiento agresivo del hombre es instintivo. En primer lugar, no hay pruebas antropológicas de que los seres humanos tengan instintos complejos que guíen su comportamiento habitual (más allá de los reflejos básicos fisiológicos de temblor, hambre, excitación sexual, etc.). La característica más destacada de la especie humana es su educabilidad, el hecho de que todo lo que sabe y hace como ser humano ha de aprenderlo de otros seres humanos. Y esto lo ha ido aprendiendo en sus cuatro millones de años de evolución, a partir del momento en que los hombres hubieron de abandonar la vida en los árboles y asentarse en llanuras abiertas del Valle del Rift, donde tenían que cazar para subsistir. ¡Lo que es el azar y los procesos dependientes del camino hasta en la aparición del Hombre! El levantamiento tectónico del Valle del Rift aisló parcialmente el Este de Africa del Monzón Atlántico que se produce cuando el centro de Africa está sobrecalentado (épocas de máxima inclinación del eje de rotación terrestre), secando el este del continente, y los episodios de baja inclinación de este eje disminuyen los monzones africanos (como hoy en día), lo cual acabó por convertir muchos bosques en sabanas en el Este del Valle hace unos 2 500 000 BP, momento en que los bípedos gráciles (omnívoros) aparecen y exploran en grupo la peligrosa sabana y los robustos (comedores de raíces) empiezan a retroceder y acaban extinguiéndose. Reconstrucciones de Austrolopiteco Robusto y Homo Habilis, a partir de sus cráneos fósiles
En la caza son muy importantes la cooperación, la capacidad para solucionar rápidamente los problemas imprevistos y la adaptabilidad. Instintos que predeterminasen el comportamiento no hubieran tenido ninguna utilidad en el nuevo nivel de adaptación en que los seres humanos estaban evolucionado: la parte aprendida, hecha por el ser humano, del entorno; en otras palabras, la cultura. Lo que hacía falta era saber cómo abrirse paso en un entorno creado por el hombre, y las reacciones biológicamente predeterminadas resultaban inútiles ante situaciones para las que habían sido pensadas ni eran apropiadas. Hacían falta RESPUESTAS, no REACCIONES; era preciso crear soluciones ante los nuevos y siempre cambiantes desafíos del entorno. El instinto constituye un tipo de inteligencia recurrente que otras criaturas poseen y que las hacen mantenerse siempre en el mismo lugar en la escala biológica. Pero no es eficaz en el versátil entorno humano: ésta es la razón por la que los humanos no tenemos instintos que guíen su comportamiento. La especialidad del ser humano es ser no especializado, capaz de adaptarse a lo imprevisto, maleable y flexible (Montagu, 1983).Uno de los etólogos que trató de demostrar que la agresividad es algo inherente a la naturaleza humana, es Konrad Lorenz; sin embargo, como describen Harris o Montagu, sus afirmaciones no se han visto confirmadas por las evidencias antropológicas. Lorentz cita, por ejemplo, un estudio sobre los indios norteamericanos Utas, argumentando que llevan una vida salvaje basada casi enteramente en la guerra y las razzias, con abundancia de violencia, homicidios, suicidios, y neurosis. Sin embargo, Omer Stewart, máxima autoridad científica que ha estudiado a esta tribu, demostró posteriormente que ni los Utas fueron nunca belicosos ni estuvieron dominados nunca por la violencia, la muerte, el suicidio y la neurosis.Continúo citando a Montagu: “Por lo que hace a la territorialidad, o tendencia innata a ocupar y defender un territorio exclusivo, se trata de un mito más. Los seres humanos se comportan de muchas y muy diferentes maneras en lo relativo al territorio.Algunos están apegados a sus territorios y defienden celosamente sus fronteras; otros, como los esquimales, carecen del sentido de la propiedad territorial y reciben bien a cualquiera que decida instalarse entre ellos. Los pueblos cazadores-recolectores viven a menudo sobre territorios cuyas fronteras se superponen y éstas nunca son motivo de conflicto de ninguna clase (…) En esencia, unas sociedades tienen sentido de la territorialidad y otras no. Y esto no tiene nada que ver con la tendencia o instinto, y sí mucho con lo que esos pueblos han aprendido a pensar y sentir sobre el territorio.Morris habla de los grupos como un elemento que provoca las reacciones agresivas. La agresividad que en ellos surge no es una reacción, sino una respuesta; no es innata, sino aprendida. Los grupos en sí mismos no provocan la agresividad. Los indios asiáticos, los todas y los bihor del sur de la India, los hadza de África, los punan de Borneo, los pigmeos de la selva de Ituri, los arapesh del río Sepik (Nueva Guinea), los yamis de la isla de Orchid (cerca de Taiwán), los hopi y zuni de Norteamérica y otros muchos pueblos, como los tasaday de Mindanao (Filipinas), son comunidades no agresivas”.
¿La base “sigue siendo la violencia, aunque minimizada y edulcorada por (los) productos de la civilización”?La violencia humana cobra dimensiones desconocidas tras la época de los cazadores-recolectores, con la aparición de la violencia organizada de los primeros estados. Pero la guerra es una emergencia social compleja, no un impulso instintivo irrefrenable.El paso del hombre libre al súbdito se produjo en el neolítico, con la aparición de los primeros estados, y el paso de súbdito a hombre libre no se ha vuelto a dar completamente, ni siquiera en los estados democráticos contemporáneos, dado el fuerte filtrado que las instituciones y políticos profesionales realizan con las decisiones de los “ciudadanos libres”, que sólo se producen además cada 4 años. Pero esto abriría otro frente de discusión diferente. El origen de esas enormes máquinas de dominación humana que fueron los primeros estados es otro tema apasionante que no trataremos aquí. En un influyente artículo de 1970 en Science, Carneiro mostró que los primeros estados habían surgido en hábitats ecológicos circunscritos, por ejemplo, valles de regadío rodeados por desiertos, donde la gente no podía huir de ellos para no pagar impuestos sin sufrir grandes penalidades. Pero esto es otro tema.La violencia pre-estatal, según Harris (1985) es principalmente ritual. Un ejemplo entre muchos posibles de la típica “guerra” preestatal: “algunos hombres que residían en la banda Mandiimbula habían inferido agravios a individuos de las bandas Tiklauila y Rangwila. Los agraviados, junto con sus parientes, se aplicaron las blancas pinturas de guerra, se armaron y partieron en número de 30 (…) Los ancianos iniciaron las hostilidades profiriendo insultos y acusaciones contra individuos concretos de las filas enemigas (…) Así pues, los individuos que empezaron a arrojar las lanzas, lo hicieron por razones basadas en disputas individuales. La puntería brillaba por su ausencia, porque la mayoría de las lanzas las arrojaban ancianos (…) No era raro que la persona herida fuera algún inocente que no combatía o alguna de las viejas vociferantes que zigzagueaban entre los combatientes gritando obscenidades a todo el mundo, y cuyos reflejos para esquivar las lanzas no eran tan rápidos como los de los hombres (…) Tan pronto como alguien caía herido (…) cesaba inmediatamente el combate hasta que ambos bandos evaluaban las consecuencias de este nuevo incidente”.
Según Harris, dentro de esta norma general de la guerra como ritual, sí que hay pueblos preestatales especialmente belicosos, como los Yanomami de la selva brasileña. Generalmente se trata también de pueblos patrilineales (filiación por línea masculina) y patrilocales (residencia de la pareja con la familia del marido), los cuales son especialmente machistas (en contraste con los matrilineales matrilocales, que protegen especialmente bien a sus mujeres). Según Harris, la especial belicosidad de algunos pueblos podría tener la función social de desvalorizar sistemáticamente a las niñas (que tienen el cuerpo peor adaptado para el combate) con el fin de aumentar las tasas de mortalidad femenina por descuido, y por infanticidio femenino directo, método que muchos pueblos preestatales parecen preferir a otros métodos alternativos de control demográfico, como el aborto o la desnutrición. La asimetría entre niños y niñas alcanza efectivamente en estos pueblos niveles récord (del orden de 100/80). El control demográfico es tan importante para pueblos que viven en equilibrio con los recursos de caza-recolección que en algunos casos podría incitar a una valorización de la guerra (masculina) y una desvalorización de las capacidades femeninas. La mortandad femenina afecta a los índices de natalidad, cosa que no hace la mortandad masculina, por otra parte. El infanticidio femenino, como la guerra, son emergencias del modo de organización social, que retroactúan sobre las funciones sociales básicas, pero no son la causa de estas organizaciones complejas. Y la agresividad es una potencialidad útil dentro del flexible y amplio menú de actitudes de que disponemos los humanos, pero no un impulso incontrolable.
El capitalismo, ¿es un sistema pro-evolutivo (que) encaja perfectamente en la mecánica de selección natural que regula las especies?Decir esto es presuponer que los sistemas anteriores al capitalismo como el de los cazadores-recolectores, eran anti-evolutivos. Si fuera así, ¿por qué el sistema de caza-recolección ha durado desde la aparición del hombre (-50 000 años) hasta el año -5000?, unos 45000 años, el sistema económico más longevo de la historia humana!La vida del hombre transcurrió durante más de cuarenta mil años sin necesidad de mercados, propiedad privada, clases sociales, estados, reyes, primeros ministros, parlamentos, gabinetes, gobernadores, alguaciles, fiscales, juzgados, cárceles ni penitenciarías. Citando a Marvin Harris (1993): “¿Cómo se las arreglaron nuestros antepasados sin todo esto? Las poblaciones de tamaño reducido nos dan parte de la respuesta. Con 50 personas por banda o 150 por aldea, todo el mundo se conocía íntimamente, y así los lazos del intercambio recíproco vinculaban a la gente. La gente ofrecía porque esperaba recibir y recibía porque esperaba ofrecer. Dado que el azar intervenía de forma tan importante en la captura de animales, en la recolecta de alimentos silvestres y en el éxito de las rudimentarias formas de agricultura, los individuos que estaban de suerte un día, al día siguiente necesitaban pedir. Así, la mejor manera de asegurarse contra el inevitable día adverso consistía en ser generoso (…) "Cuanto mayor sea el índice de riesgo, tanto más se comparte". La reciprocidad es la banca de las sociedades pequeñas. 

En el intercambio recíproco no se especifica cuánto o qué específicamente se espera recibir a cambio ni cuándo se espera conseguirlo, cosa que enturbiaría la calidad de la transacción, equiparándola al trueque o a la compra y venta. Esta distinción sigue subyaciendo en sociedades dominadas por otras formas de intercambio, incluso las capitalistas, pues entre parientes cercanos y amigos es habitual dar y tomar de forma desinteresada y sin ceremonia, en un espíritu de generosidad. Los jóvenes no pagan con dinero por sus comidas en casa ni por el uso del coche familiar, las mujeres no pasan factura a sus maridos por cocinar, y los amigos se intercambian regalos de cumpleaños y Navidad. No obstante, hay en ello un lado sombrío, la expectativa de que nuestra generosidad sea reconocida con muestras de agradecimiento. Allí donde la reciprocidad prevalece realmente en la vida cotidiana (en los pueblos preestatales), la etiqueta exige que la generosidad se dé por sentada. Como descubrió Robert Dentan en sus trabajos de campo entre los semais de Malasia central, nadie da jamás las gracias por la carne recibida de otro cazador. Después de arrastrar durante todo un día el cuerpo de un cerdo muerto por el calor de la jungla para llevarlo a la aldea, el cazador permite que su captura sea dividida en partes iguales que luego distribuye entre todo el grupo. Dentan explica que expresar agradecimiento por la ración recibida indica que se es el tipo de persona mezquina que calcula lo que da y lo que recibe. "En este contexto resulta ofensivo dar las gracias, pues se da a entender que se ha calculado el valor de lo recibido y, por añadidura, que no se esperaba del donante tanta generosidad". Llamar la atención sobre la generosidad propia equivale a indicar que otros están en deuda contigo y que esperas resarcimiento. A los pueblos igualitarios les repugna sugerir siquiera que han sido tratados con generosidad”. Y tienen buen cuidado en contener la soberbia; como afirmaba un informante ¡kung: “cuando un hombre joven sacrifica mucha carne llega a creerse un gran jefe o un gran hombre, y se imagina al resto de nosotros como servidores o inferiores suyos. No podemos aceptar esto, rechazamos al que alardea, pues algún día su orgullo le llevará a matar a alguien. Por esto siempre decimos que su carne no vale nada. De esta manera atemperamos su corazón y hacemos de él un hombre pacífico". “Lee observó a grupos de hombres y mujeres regresar a casa todas las tardes con los animales y las frutas y las plantas silvestres que habían cazado y recolectado. Lo compartían todo por igual, incluso con los compañeros que se habían quedado en el campamento o habían pasado el día durmiendo o reparando sus armas y herramientas” (Harris, Obra citada). Este enlace del blog de DFC (http://dfc-economiahistoria.blogspot.com/2013/11/el-gran-mito-de-la-escasez.html ) analiza brillantemente la falacia de que la vida del hombre pre-estatal era horrible, brutal y corta. Como expresa agudamente DFC, lo que hace disminuir la esperanza de vida media de los pueblos preestatales es la alta mortalidad infantil. Habría que añadir que el infanticidio femenino para controlar la población contribuía notablemente a esa mortalidad infantil (Harris 1985). Pero si se superaba la infancia, “Edades modales por encima de los 70 años son la norma entre los "salvajes", y en la mayoría de los casos superan la edad modal de uno de los países más ricos de Europa en el siglo XVIII, como era Suecia, quiere decirse que el incremento de la esperanza de vida en los países occidentales es un fenómeno muy reciente, y cuando Thomas Hobbes (siglo XVII) escribía sus célebres frases sobre "el hombre natural", la esperanza de vida en su Inglaterra natal era mucho peor que la de los "salvajes" que describía, igual puede decirse, en fechas mucho más recientes, de la Inglaterra de la Revolución Industrial que describieron tan bien Dickens o Marx

Por ejemplo, la idea de que la Revolución Industrial, a pesar de las penurias que hizo pasar a los obreros industriales de la época, en realidad supuso una mejora de sus condiciones de vida respecto a las del campesinado, simplemente no se sostiene.La Revolución Industrial fue producto de los "enclosures", de la desposesión sistemática de la tierra, que no dejó más salida, a la población rural desposeída de las tierras "del común", que acudir a ofrecer su trabajo a los recientes centros industriales. En ningún caso se trató de una "elección libre" de los campesinos para mejorar su vida respecto a la del medio rural. 
Así la esperanza de vida de un niño de 8 ó 9 años de la época de la Revolución Industrial, con sus 16 horas de brutal trabajo, era menor que la de cualquier niño "salvaje" Tsimane, Yanomamo, Hiwi o Ache, y no digamos nada de los adultos, con sus cuerpos destrozados por un trabajo inhumano y por la desnutrición desde su más temprana  infancia. Ni tampoco es comparable la calidad de vida de los "salvajes" con la sórdida esclavitud asfixiante de los obreros industriales de la época.En esa época nadie podía saber que 200 años después del inicio de la Revolución Industrial, los antibióticos y el miedo que la "lucha de clases" iba a inspirar en los poderosos, la situación de los trabajadores iba a mejorar, pues en el paradigma "Malthusiano" de la época, el hecho de que los trabajadores estuvieran en situación de estricta supervivencia y en ocasiones por debajo, era la condición necesaria para el "sano equilibrio poblacional", producto de la Spenceriana "supervivencia de los más aptos" (los ricos claro).(Por otra parte todavía) en la actualidad nosotros somos un 10% más bajos y tenemos un cerebro un 10% menor que nuestros antepasados cazadores-recolectores de hace unas decenas de miles de años, diferencia mucho mayor en las centurias pasadas”, además de que los índices de salud dental eran mayores que los de los pueblos agrícolas de toda la historia posterior, hasta que son igualados en los años 60 en los países occidentales. Harris atribuye estos hechos a la disminución de la ingesta de proteínas que se produjo con el paso a la agricultura, a la superpoblación que ésta promovió, y a la intensificación del trabajo que los estados agrícolas impusieron a sus súbditos agricultores.  Tomado del blog de Robert Paterson, 15-enero-2011: Crisis drives change in food system - then and now part 1 #paleo
El enlace de DFC resume magníficamente también el mito de la supuesta “escasez” en que vivía el hombre cazador-recolector: “Volviendo a nuestros cazadores-recolectores, hay infinidad de estudios de campo que ponen una y otra vez de manifiesto el estado de percepción de Abundancia en el que habitan esos pueblos (…) El antropólogo Richard Lee en 1964 estudió a los bosquimanos !Kung de una región particularmente desértica del Sur de África donde las precipitaciones anuales estaban en el rango de 15 a 25 mm, cuando en nuestro país (España) bajar de 400 mm ya se considera un territorio de clima muy seco, y Almería supera los 200 mm de precipitaciones anuales. Pues bien, en ese ambiente desértico un adulto !Kung sólo "trabaja" 2,5 días a la semana para buscar alimentos para él y el resto de las personas a su cargo, pues hay que tener en cuenta que sólo realizan labores de búsqueda de alimentos del orden del 61% de la población, el resto eran demasiado jóvenes o demasiado viejos. Es decir, un !Kung pasaba del orden de 25 horas a la semana en la búsqueda activa de alimentos, suficientes para conseguir del orden de 2140 calorías por persona y día, de tal forma que Lee estimaba que la ingesta tomada por los !Kung era de unas 1975 calorías y el excedente restante se lo echaban a los perros y otros animales de compañía. El resto del tiempo lo pasan jugando a diferentes juegos, conversando, cuidando a los hijos, celebrando ceremonias, etc., es decir, pasan el tiempo en la "indolencia", sin ningún afán de "progresar", frase muy común entre los viajeros y exploradores del pasado al juzgar las costumbres de esos pueblos.

Los estudios del antropólogo Marshall D. Sahlins sobre los indígenas australianos de la Tierra de Arnhem llega exactamente a las mismas conclusiones, los indígenas dedican muy poco tiempo y relativamente pocas personas a la búsqueda y preparación de los alimentos para toda la tribu, esa búsqueda es muy irregular, termina cuando tienen suficiente, y no vuelven a hacerla hasta que no acaban con las existencias, el resto del tiempo lo dedican a charlar, a los juegos y a dormitar”.
Por supuesto, estos hechos científicos, que sí están comprobados, muchos ni los citan siquiera, y pasan sobre ellos de puntillas, porque no encajan con el mito del Progreso y su wagneriana cumbre en el Estado Capitalista occidental. La realidad mucho más cercana a los hechos es más compleja e indica que las sociedades humanas capitalistas han mejorado en muchas cosas con respecto a los cazadores-recolectores y han empeorado en otras muchas con respecto a ellos.
Volviendo al resumen de DFC: “En todos los análisis efectuados sobre estos pueblos se constata un patrón similar, lejos de llevar una vida "horrible, corta y brutal" estas personas dedican muy poco tiempo a las labores de "supervivencia" y mucho al tiempo libre, conocen tan bien los recursos de las zonas donde viven que son extraordinariamente eficientes en la búsqueda de alimentos, y contrariamente la visión clásica, están muy lejos de vivir bajo un estado de mera "supervivencia", y no acumulan alimentos, o perfeccionan métodos de conservación de los mismos, no porque no hayan podido desarrollar esa tecnología o nadie se las haya enseñado, sino porque viven en la confianza en que la naturaleza les proveerá de lo necesario, pues ellos, viven (sienten vivir) en la Abundancia, mientras nosotros buscamos insomnes la "seguridad" (financiera, de estatus, etc...) en la acumulación, pues somos nosotros los que vivimos (sentimos vivir) en la perpetua ansiedad de la Escasez.(…)Poniendo un ejemplo que usa frecuentemente Charles Eisenstein en sus escritos; en una economía monetaria, de la Escasez, como la nuestra, todos vivimos en la competencia por los siempre (simbólicamente) escasos recursos financieros, es así como se define, de hecho la "Ciencia" Económica, y por tanto, el hecho de que un vecino, u otra persona de nuestro entorno sufra, por ejemplo, una enfermedad o una tara, de hecho me da a mí una "ventaja comparativa" sobre él, tendré más oportunidades de obtener un trabajo mejor, o si el vecino queda desempleado, su situación desventajosa, si yo conservo mi empleo, realza mi "estatus", bien escaso por el que verdaderamente todos competimos

En las economías del regalo (todas las "primitivas") si un sólo miembro del grupo sufre una enfermedad, todos pierden, pues son menos los "regalos" (los "dones" de que hablan los esquimales) que recibirán todo el grupo. El bienestar de todo el grupo se construye sobre el bienestar de todos sus miembros, pues todo el Universo, los bienes, las relaciones entre las personas, son "regalos" que el Hombre recibe y que debe dar en reciprocidad, porque, después de todo, ¿acaso nos hemos "ganado" el aire que respiramos, la luz del sol, el amor de nuestros padres cuando nacimos, el olor de la piel amada, y todo este mundo lleno de maravillas?”
¿Cualquier sistema que ofrezca una opción de mejora a los más débiles a costa de los fuertes es contraevolutivo, y la naturaleza, de un modo u otro, le cobrará un peaje?Kropotkin, tomó la idea de los evolucionistas rusos, que según S. J. Gould era correcta, de que la selección de los animales sociales (hormigas, abejas, humanos…) es principalmente selección de especie y selección de grupo, más que selección individual. De ahí que los grupos que mejor colaboren entre sí para fortalecerse frente al entorno son los que están más adaptados. Y las especies que emplean la táctica de la selección grupal suelen desplazar a las que no lo usan (lobos, perros, abejas, hormigas, humanos…). La historia humana es una historia de selección del fortalecimiento de los grupos humanos frente al entorno adverso, sobre todo natural, y no esa fábula del darwinismo social que se inventaron algunos ingleses y norteamericanos para justificar el capitalismo. Eso está muy bien criticado por S.J. Gould en varios de sus libros (La Falsa Medida del Hombre, El Pulgar del Panda…)Más concretamente (y cito un artículo que publiqué hace un año: García-Olivares, 2013, http://cuadrivio.net/2013/08/cadena-del-ser-progreso-y-darwinismo/ ):“El Origen de las Especies de Darwin, publicado en 1859, sirvió de inspiración para que algunos pensadores propusieran mecanismos de progreso social que imitaban a los mecanismos de la competencia, la lucha y la selección natural. Pese a la diferencia entre la selección natural y la supuesta selección a nivel social, algunos pensadores liberales entendieron la competencia en el mercado entre los individuos (y empresas) mejores y más eficientes como una especie de mecanismo que selecciona a lo mejor y hace progresar la sociedad. Sin embargo, la “lucha por la existencia” en Darwin no es una afirmación explícita de contienda sangrienta, dado que la selección natural funciona a través del éxito reproductor, y éste funciona de muchas maneras: “Dos caninos, en tiempo de hambre puede decirse que luchan entre sí por cuál conseguirá comer y vivir; pero de una planta en el límite de un desierto se dice que lucha por la vida contra la sequedad … Como el muérdago es diseminado por los pájaros, su existencia depende de ellos, y puede decirse metafóricamente que lucha con otras plantas frutales, tentando a los pájaros a tragar y diseminar de este modo sus semillas. En estos diversos sentidos, que pasan insensiblemente de uno a otro, empleo por razón de conveniencia la expresión general lucha por la existencia” (Darwin, 1973, p. 112).Como recalca Gould (1991 b, capítulo 22), pese a esta definición genérica de lucha por la existencia, Darwin presentó ejemplos reales de la misma que favorecían la interpretación de la batalla sangrienta. Además, su principal discípulo, Thomas Henry Huxley, propuso esa visión “gladiatora” de la selección natural en su ensayo “The struggle for existence in human society”. Sin embargo, el anarquista ruso Petr Kropotkin escribió en “Mutual Aid” que la lucha por la existencia de Darwin conduce por lo general a la ayuda mutua y no al combate, un argumento que pertenece a una crítica de la escuela evolucionista rusa a Darwin. Por ejemplo, explica Gould (1991 b, cap. 22), N. I. Danilevsky consideró la competencia darwinista como una doctrina puramente inglesa basada en una línea de pensamiento que se extendía desde Hobbes a Malthus pasando por Adam Smith: “(la selección natural está arraigada en) la guerra de todos contra todos, que ahora se denomina la lucha por la existencia, que es la  teoría política de Hobbes; en la competencia, que es la teoría económica de Adam Smith … Malthus aplicó exactamente el mismo principio al problema de la población… Darwin extendió tanto la teoría parcial de Malthus como la teoría general de los economistas políticos al mundo orgánico”. En la misma línea, Kropotkin advierte que hay dos formas de lucha por la existencia, la lucha de organismo contra organismo por los recursos limitados, que conduce a la competencia por el beneficio personal; y la lucha que opone al organismo con el rigor de los ambientes físicos. Esta segunda forma de lucha, según Kropotkin, se libra mejor mediante la cooperación o ayuda mutua entre los miembros de la misma especie. “La sociabilidad es una ley de la naturaleza como lo es la lucha mutua”. Según Gould, el argumento de Kropotkin es correcto, y subraya que Darwin reconoció que existían ambas formas, pero su admiración por Malthus y su experiencia “tropical” de una naturaleza llena a rebosar de especies, le llevó a destacar el aspecto competitivo. Más tarde, los seguidores menos refinados de Darwin exaltarían esta interpretación hasta la exclusividad, y convirtieron la lucha “despiadada” por lograr ventajas materiales en un principio biológico al que la sociedad humana debía someterse también. En un proceso inverso a éste, Kropotkin fue convenciéndose cada vez más de que el estilo cooperativo es el que predomina, y caracteriza en especial a los animales más avanzados de cada grupo evolutivo: las hormigas en los insectos, los mamíferos entre los vertebrados, y estas especies estarían según él relativamente más adaptadas que las que se limitan a la competencia cuerpo a cuerpo. Salvo en este último aspecto discutible del grado de adaptación, la interpretación de Kropotkin del evolucionismo darwinista ha sido rehabilitada en una nueva forma por las teorías de Lynn Margulis sobre la evolución por simbiosis, los estudios recientes sobre la co-evolución, y las propuestas de Lewontine y Gould de que la selección no actúa sólo a escala del individuo, o del gen, sino a escalas del grupo (o clado) y de la especie (Gould, 2004). La simbiosis de genomas completos y sus citoplasmas es un mecanismo tan importante como la selección natural, según L. Margulis, y la prueba es que la aparición de células complejas (las nuestras) a partir de moneras (bacterias) es un proceso endosimbiótico
También Marx reconoció haberse inspirado en Darwin para enunciar su teoría de la progresión de la sociedad a través de los distintos “modos de producción” a través de la “lucha de clases”, que hace evolucionar a las “fuerzas productivas” y a la igualdad social. Algunos nacionalistas se inspiraron a la vez en la idea hegeliana de progreso y en la teoría de Darwin para afirmar que las naciones y razas luchan entre sí, y las más creadoras o poderosas consiguen la hegemonía sobre las otras, moviendo la Historia hacia delante. Por ejemplo, el geógrafo alemán Karl Haushofer (1869-1946), cuyo instituto geopolítico diseñó los planes expansionistas nazis, concebía a los estados como una especie de organismos que requerían sustento, y luchaban en un mundo darwiniano en el que sólo sobrevivían los más aptos, y esas concepciones, de origen hegeliano y darwiniano, fueron la base de su concepción geopolítica según Harvey (2012)”.Estas ideas (y otras como el racismo de supuesta justificación evolucionista) entraron en decadencia a principios del siglo XX y, sobre todo tras la II Guerra Mundial y, tuvieron mucho que ver con ello no sólo la derrota nazi, sino una interpretación mucho más estricta (o sea, científica) de la propia teoría darwinista. Citando de nuevo a García-Olivares (2013):“(En primer lugar) si los mecanismos de reproducción con variaciones y selección están presentes en un proceso natural, las estructuras tienen una triple paternidad: (i) los entornos ambientales que las seleccionan, (ii) los procesos auto-organizativos que las producen y las reproducen con cambios, y (iii) la historia azarosa de los ensamblajes y cambios sucesivos de la estructura. Independientemente de si las leyes con que describimos a los procesos son deterministas (física clásica) o no (física cuántica), el azar está presente en (ii) y en (iii), y muchas veces también en (i) (como en las grandes catástrofes astronómicas y climáticas y su papel en la historia de la selección natural). Y esta rehabilitación del azar es hija principalmente del evolucionismo darwinista.En segundo lugar, esta rehabilitación del azar, ha socavado las cosmovisiones de la cadena del ser (medieval) y del Progreso unilineal finalista (moderna), así como otras cosmovisiones como el creacionismo, en las que el azar no puede jugar ningún papel creador. Esto ha debilitado la credibilidad de los discursos que trataban de usar estas cosmovisiones para justificar programas políticos, como es el caso del racismo, el darwinismo social o el “diseño inteligente”.En tercer lugar, la doble vertiente del concepto “lucha por la existencia” de Darwin ha sido aplicada en Ciencias Sociales para tratar de entender la competencia, pero también la cooperación, como procesos presentes, a veces simultáneamente, en las interacciones sociales.(…)En ciencias sociales, el racismo y el etnocentrismo fue también muy combatido en el siglo XX desde escuelas como la de Boas, y por filósofos y científicos como Pearson, Mach, Poincaré, William James y Dewey, pero la reciente secuenciación del genoma humano, y la interpretación de las primeras evidencias desde un punto de vista evolucionista, ha sido un aldabonazo final en contra del determinismo biológico. Como afirma Alan Woods (2001) durante décadas muchos genetistas defendieron que todo, desde la inteligencia a la homosexualidad o la criminalidad, estaba determinado por nuestros genes. A partir de esta idea, extrajeron conclusiones reaccionarias, como la de que los negros y las mujeres están condicionados genéticamente a ser menos inteligentes que los blancos o los hombres. Que nada de esto está en los genes ya había sido anticipado por los evolucionistas más lúcidos, como Lewontine (1987), pero estos recientes resultados sobre el genoma humano han acabado de desprestigiar al determinismo biológico.Se presuponía que si la humilde lombriz intestinal, con 302 neuronas cerebrales, tenía unos 19 000 genes, un ser humano debía tener muchos más, hasta 750 000. Sin embargo, tras la reciente secuenciación del genoma humano, Craig Venter, de la empresa Celera (una de las que participó en la secuenciación) anunció que "tenemos aproximadamente el doble de genes que una mosca y el mismo número que el maíz”, entre 30 y 40 mil, y en un 98% nuestro genoma es igual al del chimpancé. La investigación mostró también que la diferencia entre dos africanos es típicamente mucho mayor que entre un africano medio y un caucásico medio. Por tanto, como publicó el editorial de The Seattle Times: “En la ciencia, la raza carece de significado" (citado por Woods 2001).Otro corolario es que, desde el punto de vista genético, hablar y conceptualizar es aproximadamente igual de complicado que buscar insectos braquiando por los árboles. Si consideramos que uno de estos comportamientos es mucho más valioso, poderoso y ecológicamente impactante que el otro, debemos buscar las causas de estos efectos en emergencias muy diferentes a las del plegado de las proteínas de nuestros genes. Como afirma Venter:“Simplemente no tenemos genes suficientes para esta idea del determinismo biológico. La maravillosa diversidad de la especie humana no está relacionada con nuestro código genético. Nuestro medio ambiente es crítico.” (The Observer. 11/2/01, http://www.guardian.co.uk/science/2001/feb/11/genetics.humanbehaviour).Esta retirada del determinismo biológico abre el campo a mecanismos de explicación menos reduccionistas, tales como la co-evolución, la auto-organización ecológica, la interacción social y la organización política y económica.”La competencia individual no tiene pues ningún papel evolutivo relevante en una especie social como la nuestra, está supeditada a la sociabilidad del grupo, y lo más que puede, si se exagera mucho esa competitividad, es poner en peligro la capacidad de supervivencia de la especie si llegara a socavar la sociabilidad, mucho más fundamental como rasgo adaptativo “seleccionable”. Los fenómenos sociales, tales como el capitalismo, la competencia económica, o las diferencias de belicosidad entre las sociedades, hay que buscarlas en la evolución de los intercambios simbólicos, las culturas, y los sistemas económicos y políticos, no en la selección natural ni en los genes. Como decía ya  el gran filósofo inglés John Stuart Mill (1806-1873), "de las posibles maneras de eludir las influencias de la moral y la sociedad sobre la mente humana, la más corriente es la de hacer responsable de las diferencias de comportamiento y carácter a diferencias naturales innatas" (citado por Montagu 1983).
¿El capitalismo “permite que sean los más fuertes, los más ágiles o los más inteligentes quienes disfruten de los bienes (escasos)”?
  1. ¿Realmente es así?
  2. ¿Y si fuera así, eso sería una “fortaleza” para la sociedad?
En cuanto a (i), lo que nos cuenta un historiador del capitalismo tan prestigioso como Braudel es algo mucho más prosaico. Muchas de las familias más adineradas del antiguo régimen lo eran porque pertenecían a la nobleza, habían heredado tierras desde tiempo inmemoriales o se las había concedido el rey a cambio de su ayuda en la guerra o la política. Otras grandes fortunas se hicieron durante el periodo de expropiación de las tierras comunales en los “enclosures”. Otras en la “acumulación primitiva de capital” analizada por Marx mediante la colaboración en empresas depredadoras en las colonias, el contrabando o incluso el robo. Lo que Braudel observa es que muchas de las mayores fortunas de los siglos de formación del capitalismo (XVI al XIX) se hicieron mediante la colaboración cercana de las familias que tenían acceso al monarca con los intereses de los estados nacionales en formación. El Gran Capital se formó en empresas privadas de comercio y/o expropiación de bienes lejanos, realizadas por familias en general ya privilegiadas, en colaboración con los estados nacionales. Las grandes empresas capitalistas han estado fuera de la competencia de mercado desde el principio, han sido monopolios u oligopolios desde sus inicios, mientras que sólo las empresas perdedoras, las que no pudieron acceder a la simbiosis con los intereses del monarca, fueron las que se quedaron compitiendo entre ellas y con márgenes de beneficio que secularmente se han mantenido en los niveles justos para sostener al tendero propietario y a su familia. Una vez montada la gran fortuna familiar, el capitalismo lo único que hace es garantizar su ampliación salvo que una gestión ruinosa la lleve a la desaparición. Se trata de un proceso fuertemente dependiente del camino previo.Y la herencia privada lo que hace es impedir el acceso de la mayoría de no-propietarios a tales propiedades. La inmensa mayoría de los ágiles, los inteligentes y los fuertes del mundo están fuera de la élite económica fuertemente dependiente del camino (familiar). Y si estás dentro de ella da igual que seas tonto o débil, tu dinero te permitirá comprar el trabajo de personas que no lo sean pero tengan que vender su fuerza de trabajo.Así que lo que el capitalismo realmente existente hace es (i) evitar que los que heredaron la pertenencia a la élite económica compitan en el mercado, y (ii) mantener la desigualdad de los que nacieron con herencia con respecto a los que nacieron sin herencia. Familia burguesa del s. XIX y familia de un barrio de favelas. En el sistema capitalista, los presidentes de las grandes corporaciones salen de las primeras, y nunca de las segundas
En cuanto a (ii) dudo que esos fines sean compatibles con la sociabilidad humana y la ética (la cual en mi opinión deriva de esa sociabilidad básica y no de ninguna debilidad). Lo que casi todas las sociedades intentan es poner a los inteligentes, hábiles y fuertes al servicio de los valores culturales compartidos, y no permitirles que hagan lo que quieran, poniendo en riesgo la sociabilidad y la propia sociedad.Finalmente, para las sociedades pre-estatales los bienes no son escasos y, además, como demostró Polanyi (1989), uno de los más profundos economistas políticos del siglo XX junto con Keynes,  todas las sociedades de la historia hasta muy recientemente han considerado la reciprocidad, el  don, y la redistribución como instituciones mucho más básicas e importantes para la estabilidad social que el intercambio puramente mercantil, que ha estado siempre supeditado a las otras tres y considerado un peligro potencial para aquellas. Sólo con el capitalismo del siglo XIX esto empezó a cambiar, por primera vez en la historia, y no sabemos por cuanto tiempo. Los mercados (casi) libres de todo control social son una anomalía y un peligro para el resto de la sociedad, lo mismo que los tiburones financieros dejados (casi) libremente depredar sobre empresas solventes y sobre instituciones. El capitalismo contemporáneo es el sistema económico más excepcional y anormal que ha tenido la historia humana, y hay que concebirlo de ese modo, y no como una manifestación de una naturaleza humana eterna. No hay cosa más opuesta a eso que el capitalismo, desde todos los puntos de vista.
¿La igualdad de los seres humanos se basa en una falacia conveniente y necesaria?Me parece que cuando los revolucionarios franceses proclamaron la necesidad de la “liberté, egalité, fraternité”, tenían muy claro que cada hijo de su padre y su madre es distinto, corporalmente y de carácter. Proclamaban la necesidad de la libertad y de la igualdad de todos los distintos, ante las leyes y ante las oportunidades de prosperar. Eso sí, dado el poder de influencia relativamente mayor de los burgueses entre los revolucionarios, los parlamentos enseguida restringieron esos derechos sólo al grupo de los propietarios. Les costó siglos a los trabajadores conseguir no ya entrar en los parlamentos y gobiernos sino únicamente poder votar.¿Qué importa el grado y la forma en que somos iguales o desiguales? Lo que importa es qué clase de privilegios y jerarquías sostienen las diferentes sociedades y cuáles son las ventajas e inconvenientes de tales estructuras, jerarquías y privilegios. Las sociedades preestatales eran muy poco jerárquicas. En ellas los jefes no tenían la capacidad de hacerse obedecer salvo por la persuasión y por supuesto eran incapaces de tomarse el derecho de acaparar, salvo si convencía al resto de la conveniencia de hacer un Potlatch (ceremonia redistribuidora con aldeas vecinas). Las sociedades estatales, por el contrario, son muy jerárquicas, y cada tipo de sociedad tiene sus emergencias ventajosas y desventajosas. Haríamos bien en estudiar con cuidado las emergencias de las distintas formas de organización (el capitalismo sobre todo) para tratar de evitar sus mayores horrores, en lugar de dedicarnos a justificar estos horrores como naturales.
¿Cualquier sistema que alargue la ruta lógica o los tiempos de espera (entre incentivo y satisfacción) tendrá una desventaja frente al capitalismo, como el ejemplo marxista de exigir a cada cual según su capacidad y dar a cada cual según su necesidad?Pues esto último es lo que ha estado haciendo la especie humana durante 40 000 años en las aldeas preestatales, exigir a cada cual según su capacidad y dar a cada cual según su necesidad. Pero en estas aldeas cazadoras-recolectoras a nadie cuerdo se le ocurriría ofrecer un trabajo muy por debajo de las capacidades que se supone que debe ofrecer al grupo. Pues la comunidad reacciona en contra de los aprovechados y los antisociales, mediante recursos como el ostracismo o, en los casos graves, con acusaciones de brujería. Esta acusación era un permiso implícito a las aldeas vecinas de que ese hombre podía ser matado en una batalla, algo que con cualquier otro cazador sano solía considerarse impensable para todas las partes (Harris, 1985).El principal incentivo que ha tenido el ser humano a lo largo de su historia es la de no convertirse en ningún caso en un proscrito asocial, pues no tiene ni la capacidad ni el conocimiento como para poder vivir fuera de la sociedad. Y la principal satisfacción es la de ser aceptado socialmente.
¿Capitalismo = Libertad individual?El capitalismo es igualmente compatible con una democracia parlamentaria europea, con una democracia nominal como en muchos países africanos, o con dictaduras como la Italia de Mussolini, la España de Franco y el Chile de Pinochet. Los grandes oligopolios apoyan a las democracias o a las dictaduras según les convenga más, y cuanto más grandes se vuelven gracias a la dinámica de acumulación capitalista más independientes se vuelven de las consideraciones éticas y de los valores mayoritarios en la sociedad, pues son capaces de influir directamente en las élites políticas estatales de espaldas a la opinión de la población.
¿El capitalismo satisface la natural necesidad de propiedad privada que tienen los humanos?En primer lugar, los humanos no han sentido ninguna necesidad de propiedad privada durante 40 000 años.En segundo lugar, si el capitalismo quisiera satisfacer la supuesta necesidad natural de propiedad privada que tienen los humanos lo primero que haría sería repartirla equitativamente a todos los individuos humanos en el momento de nacer. Pero no parece que lo haga, ¿no? El que nace en una familia de gitanos rumanos, o simplemente de trabajadores pobres (la mayoría del planeta) no hereda nada, y el que nace en casa de una “familia bien” hereda miles de millones, además de acceso a las élites y de una educación orientada a liderar al resto. Da gusto esforzarse cuando tienes “activos” (propiedades) a los que sacarles jugo; pero si no tienes nada, es una mierda: sólo te queda vender tu propio trabajo y en el peor de los casos, tu propio cuerpo. Y la mayoría de la gente del planeta, bajo el capitalismo, nace y vive sin ninguna propiedad. Aquí dejo el enlace a un artículo mío sobre el tema (Liberalismo y herencia de la propiedad. La reproducción de la desigualdad y su solución democrática): http://www.intersticios.es/article/view/12150Y el principal efecto social que tiene la institución de la herencia de los propiedades a los hijos es garantizar que prácticamente nadie sin propiedad pueda acceder a los privilegios que heredan las clases propietarias. ¿Por qué el capitalismo no concede, ni siquiera, igualdad de oportunidades? Si así fuera, los individuos seríamos indistinguibles en cuanto al origen a la hora de acceder a alto accionista de capital riesgo. Esto es, el señor que mañana comprará mi empresa (para echarnos a todos y volverla a vender con beneficios) podrá haber nacido, con la misma probabilidad, en la familia Rockefeller que en la familia de un gitano rumano, que en cualquier otra casa del planeta. ¿Es así, verdad, con el capitalismo? ¿Ah, no? ¿Pero cómo? ¿No era la igualdad de oportunidades la base de los incentivos para todos? ¿y no estaba la propiedad privada en la naturaleza de todos los hombres?
Muchos sistemas no capitalistas convierten en obligatorias actitudes o actividades que hasta el momento eran sólo opcionales. En cambio el capitalismo no hace eso, ¿verdad?Vamos a comprobarlo. Cito la genial descripción de Rafael Sánchez Ferlosio (2002, XXIX) del momento en que Humboldt se encontró con los “aplatanados” mejicanos:“Humboldt describe bien la persistencia de esta falta de proyección todavía en los mejicanos de 1804, al echar de menos, no sin un cierto deje de desdén, que no salgan siquiera doscientos hombres capaces de “dedicarse a un oficio tan duro, a una vida tan miserable como es la del pescador de cachalotes (...) en un país donde, según la opinión común del pueblo, el hombre es feliz sólo con tener plátanos, carne salada, una hamaca y una guitarra”, para apartarse de él e ir “a luchar con los monstruos del Océano”. Dicho con la franqueza y la ingenuidad con que lo dice Humboldt, puede hacernos incluso sonreir, al parecernos obvia la actitud de los hijos del presente (...) Pero la proyección hacia el mañana, la eterna renovación de los futuros, ha sido el nervio y la demencia del Progreso desde la Revolución Industrial hasta hoy, y el primero y tal vez el más alto “precio que ha habido que pagar por el progreso” es, sin duda, el presente. (...) La misma subsunción de la economía del indio en la totalidad de sus relaciones sociales (...) obstruía la posibilidad de la tensión proyectiva del alma hacia el mañana, la enajenación del hoy, y permitía a los indios autopertenecerse en su presente, permanecer quedos en sí, presentes a sí mismos. A esta forma de tiempo distenso y sin futuro del taíno o del aplatanado se contrapone la forma del tiempo proyectivo, vendido o hipotecado a su propio porvenir, tiempo tenso al igual que la maroma que ... sigue al arpón.XXX. (…) Fue el tiempo de los españoles, el tiempo adquisitivo –en que se prefiguraba ya el tiempo del progreso- el que se impuso a sangre y fuego sobre el tiempo consuntivo en que vivían los hijos del presente.O un poco antes (obra citada, XXV):“De la primera cita de Humboldt podemos extrapolar, sin alterar una palabra, la siguiente afirmación de hecho, realmente contenida en la letra y el espíritu del texto: “La misma beneficencia de la naturaleza y la facilidad con que proveen sin trabajo a las necesidades de la vida entorpecen los progresos de la industria” (…) La esperanza de la ganancia es un estímulo muy débil, bajo una zona en donde la benéfica naturaleza ofrece al hombre mil medios de procurarse una existencia cómoda y tranquila, sin apartarse del propio país ni luchar con los monstruos del océano”. Humboldt no se avendría, a tenor de sus palabras, a cometer el atropello de destruir los platanares para proveer de mano de obra las actividades industriales, pero, ¿por qué ¡en nombre del Cielo! Sigue siendo una pena para él que el bienestar, o aun el buen conformar, de los aplatanados sea un entorpecimiento para los progresos de la industria? ¿Por qué ¡en nombre del Cielo! Sería preferible que el estímulo de la ganancia fuese lo bastante fuerte como para mover a quien se siente feliz con unos plátanos, unos tasajos de carne en salazón, una hamaca y una guitarra a apartarse de una existencia cómoda y tranquila en su país, para tomar un oficio tan duro y una vida tan miserable como la del ballenero e ir a enfrentarse con los monstruos del Océano?  (…) La alegoría de la Aventura Humana, la grandiosa y solemne ópera del Progreso, es una comedia vieja, falsa y mala (…)XXVI. (...) Una vez que los rasgos del burgués emprendedor habían sido universalizados sincrónica y diacrónicamente como los rasgos del hombre, el propio empresario burgués quedó escondido detrás de su universalización en el personaje alegórico de El Hombre, “el animal que inventa, emprende y se supera”; la empresa del empresario pasó, a su vez, a camuflarse tras su correspondiente universalización, tomando la alegórica veste de La Gran Empresa de la Humanidad, y el enriquecimiento empresarial fue despersonalizado como “creación de riqueza”, sin más determinaciones, como un interés universal humano (y …) el auge de la empresa se trocó en El Progreso (…) Habida cuenta de que se razonaba en tal suerte de términos universales (…) la falta de ductilidad del aplatanado para convertirse en mano de obra de actividades hasta entonces extrañas a su vida no podía ser considerada como una mera condición, como una diferencia caractereológica, etnológica, geográfica o cultural (...) sino como una deficiencia humana en general: a aquel hombre le pasaba alguna cosa, (...) y así el aplatanamiento era efectivamente concebido, con plena convicción, como un estado anómalo, un estado de postración o de degradación. (...) un estado de humanidad enferma del que había que sacar a esas poblaciones, incluso quirúrgicamente, como pretendían los criollos que prescribían como remedio la tala de los platanares. (...) Cirugía que no era, por cierto, la aberración que desbordaba unos presuntos límites “sanos” del Progreso, como probablemente imaginaba Humboldt, sino la zona crítica en que el programa entero del Progreso se ponía en evidencia, descubriendo su íntima verdad; y los hechos se han encargado de demostrar después hasta qué punto la cirugía del desarraigo obligatorio, de la destrucción demográfica y social, no era la excepción sino la regla, hasta qué punto la Revolución Industrial ha llevado adelante su programa precisamente a golpes de semejante cirugía.XXVIII. Si recordamos ahora la grandilocuente banalidad exudada por el editorialista de Le Monde (...) tendremos que concluir que tanto los taínos de la encuesta de 1517, que no querían “cogerse por jornales” como mano de obra de los españoles, como los aplatanados mejicanos de 1803, que no querían enrolarse de arponeros (...) representan la triste y malograda grey del hombre “que ha renunciado a ser él mismo”, que ha traicionado su identidad humana”.Indios Tainos, traicionando su identidad humana, dado que se negaban a asalariarse

ConclusiónTodo el argumento del post de Javier Pérez que he comentando críticamente se resume en la afirmación de que “el capitalismo satisface una serie de funciones básicas en el ser humano” y que por eso es tan difícil cambiarlo. Ahora bien, esta afirmación parece olvidar que TODOS los sistemas sociales satisfacen una serie de funciones sociales básicas para el ser humano, tal como demostraron Malinowski (1984) y otros antropólogos funcionalistas. Malinowski identificó 7 funciones sociales básicas universales (abasto, parentesco, abrigo, protección, actividades, ejercitación e higiene) y 4 derivadas (economía, control social, educación y organización política). Pero George Peter Murdock y otros antropólogos distinguen en sus “Human Relations Area Files” (www.yale.edu/hraf/collections.htm) unas 88 categorías básicas agrupadas en 15 clases principales. Basta con subrayar algunas de estas funciones, relacionar el modo como el sistema las satisface con un “instinto” o un rasgo de la “naturaleza humana” (aunque en realidad sea inexistente) que se ve satisfecho, para concluir que “¿cómo se va a poder querer cambiar a otro sistema irrealizado del que no sabemos si va a poder satisfacer las mismas necesidades que tan bien satisface el sistema conocido?” Esta es la estructura de toda la argumentación. El argumento subraya como “puntos fuertes” del capitalismo el que muchas de sus instituciones (por ejemplo, la herencia de la propiedad) satisface alguna función social. Pero, en primer lugar, esto lo hacen todos los sistemas económicos (todas sus instituciones satisfacen alguna de las funciones sociales) y, en segundo lugar, la manera concreta como el capitalismo  satisface una función no es la única manera de satisfacer esa función social concreta. Puede haber modos alternativos de satisfacer las necesidades humanas que sean más favorables para la mayoría de la población y menos beneficiosas para los privilegiados que los modos actualmente institucionalizados. ReferenciasGarcía-Olivares, A. 2013. Cadena del ser, progreso y darwinismo. Revista Quadrivio, Mexico.  http://cuadrivio.net/2013/08/cadena-del-ser-progreso-y-darwinismo/Gould, S. J., La falsa medida del hombre. Orbis 1986, Barcelona.Gould, S. J., Brontosaurus y la nalga del ministro. Crítica (Grijalbo Comercial S.A.), 1991 b. Barcelona.Gould, S. J., 2004, La estructura de la teoría de la evolución, Tusquets, 2004, Barcelona.Harvey, D., El enigma del capital y las crisis del capitalismo, Akal 2012, Madrid.Harris, M. Introducción a la antropología general. Alianza Universidad, 1985. Madrid.Harris, M. Jefes, cabecillas y abusones. Alianza Editorial, 1993. Madrid.Lewontin, R. C.; Rose, S. (1987). No está en los genes. Editorial Crítica, Barcelona. ISBN 978-84-7423-305-6.Malinowski, B. (1984). Una teoría científica de la cultura. Ed. Sarpe, Madrid.Montagu, A. 1983. El mito de la violencia humana. Diario El País, 14 de agosto de 1983.Polanyi (1989), La Gran Transformación: Crítica del Liberalismo Económico. Ediciones Endymion, Madrid.Sánchez Ferlosio, R., Mientras no cambien los dioses, nada habrá cambiado. Destino, Barcelona, 2002. Woods, A. 2001, What the human genome means for socialists, en: In defence of Marxism. Disponible en: http://www.marxist.com/human-genome-socialism160201.htm
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¿Elecciones Europeas? No, gracias

Ácratas - 22 May, 2014 - 13:01



La Unión Europea es un fraude. Ni es unión, pues margina y explota a los países pobres, como España, Portugal, Irlanda o Grecia; ni es Europa. Europa empieza en Gibraltar y termina en los Urales. Es decir: Europa ha de incluir forzosamente a Rusia. Sin embargo, la UE se esfuerza en servir no a los europeos, sino a los intereses anglosionistas de banqueros y multinacionales. Y lo hace porque está secuestrada desde el fin de la II Guerra Mundial por la OTAN, que es el ejército norteamericano mantenido con el dinero de todos nosotros para que holle nuestro suelo con sus botazas, anule nuestros ideales con su enciclopédica ignorancia y mantenga sus misiles, cada vez más cerca, apuntando a Rusia (misiles que, todos lo sabemos, pueden volverse contra cualquier nación europea que ose oponerse a su brutalidad de carniceros, ya demostrada en Serbia). 

Por si fuera poco, Europa consagra la partitocracia y la inseparación de poderes: los grandes bloques, Popular y Socialista, arrollan a los demás partidos y cualquiera de sus iniciativas; y el gobierno europeo no es elegido democráticamente, así como tampoco lo son los tribunales de justicia.

A los que realmente mandan les da igual quien gane: o lo compran o lo matan. De esta podredumbre anti-democrática sabemos un rato largo en España, pues en el 78 nuestra Constitución imitó, por imposición de la CIA, lo peor de la partitocracia europea: la inseparación de poderes y el disgregador, egoísta, autonomismo de Alemania.

La actitud de Europa en Ucrania, apoyando la crisis creada por EEUU contra Rusia, a pesar del costo económico y social que puede conllevar para los europeos, es no ya lamentable, sino constitutiva de delito: ha apoyado un golpe de estado Neo-Nazi, ha depuesto a un gobierno electo, expulsado del país al presidente de la República, financiado las revueltas y los crímenes en todo el territorio de la vieja república rusa y propiciado un verdadero tsunami de rusofobia por toda la Europa comunitaria como no se recuerda desde la Guerra Fría.

Por todo eso:  

Ante la convocatoria electoral europea del 25 de mayo, nuestro consejo es que NO VOTES. Votar, incluso en blanco, es validar el sistema. Se trata de repudiarlo en su totalidad y en su raíz con la abstención consciente, responsable y cívica.

VOTAR ES ASUMIR LA BUROCRACIA PARTITOCRÁTICA Y SUS CONSECUENCIAS: EL PAGO DE LA DEUDA PÚBLICA ODIOSA, LOS CRÍMENES DE LA OTAN, EL IMPERIO DEL PETRODÓLAR Y LA ESQUIZOFRENIA RUSÓFOBA

NO VOTAR ES UN ACTO DE FUERZA Y REBELDÍA. NO VOTAR ES REAFIRMAR TU LIBERTAD. NO VOTAR ES DECIR NO AL RÉGIMEN, NO A LOS RECORTES, NO AL LIBERALISMO, NO A LA BANCA, NO A LOS DESAHUCIOS, NO A LOS DESPIDOS, NO AL FMI Y NO A LA INJERENCIA DE LOS EEUU.

Pero si, impelido por un ardor casi sexual hacia la raja de la urna, no puedes evitar ir a votar, por lo menos no apoyes ni al PPSOE ni a ningún otro partido que haya tenido el poder en alguna autonomía española, tales como CiU, PNV, ERC, BNGA...



Si, por las razones que sea, votas a uno de esos partidos que nos vacían los bolsillos: sea porque practicas el voto útil, tienes carné de una de esas mafias, quieres que te vean coger la papeleta tus vecinos, mantienes una ideología homologada, eres un funcionario agradecido, un separatista acérrimo, un jubilado creyente (crédulo) con una pata aquí y la otra allá, o te gusta haber votado a los que ganan como si unas elecciones fueran una apuesta en el campeonato de Liga,... no nos lo cuentes. Gracias.

ÁCRATAS



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Réplica a "La fortaleza del Capitalismo"

The Oil Crash - 21 May, 2014 - 23:20


Queridos lectores,

El último artículo de Javier Pérez,  "La fortaleza del capitalismo", ha levantado una considerable polvareda tanto en el foro como en facebook. Algunas personas han replicado que las muchas hipótesis que implícitamente hace en él Javier son muy discutibles. Entre las numerosas críticas, he querido dar espacio para su discusión pública a dos. La primera, que publico hoy, la firma Rubén Muñoz, una persona cuya opinión tengo en estima después de seguirle desde hace algún tiempo en Facebook. La discusión y el debate están servidos.


Salu2,
AMT



Inmediatamente después de empezar a escribir este texto comprendí que reclamaba un esfuerzo muy importante; lo enormemente sintético y amplio de los temas tratados por Javier Pérez sobrepasan probablemente con mucho mis capacidades y conocimientos. Un análisis pormenorizado podría llevar miles de páginas, tomos y años de trabajo interdisciplinar. No obstante, voy a tratar de dar una visión crítica de algunos, pocos para no extenderme, puntos que Javier trató para su problematización.
Este análisis no es una retrospectiva primitivista de glorificación del pasado de los sistemas pre-capitalistas, sino que pretende identificar dónde, paradójicamente, encontramos bajo mi punto de vista la verdadera fuerza del capitalismo. Mi tesis básicamente es que, como advirtió Gramsci, su principal fuerza está en su capacidad para generar hegemonía cultural.
Metiéndonos en harina, en el primer punto, Javier desarrolla la idea de que la violencia es el principio constituyente de la legalidad. Utiliza de forma muy ilustrativa la imagen de un padre de familia defendiendo su propiedad, cuando no parece probable, por su condición nómada, que existiera algo similar a la propiedad en su concepción moderna. Creo que Javier se inspira quizás involuntariamente en la concepción de Hobbes y su Leviatán de la naturaleza humana. Una legalidad nacida para la defensa de la propiedad como principio de la civilización: así es recogida esta idea posteriormente por Smith, padre de la teoría liberal. Afirmación eurocéntrica y moderna con una base empírica más que discutible aplicada al larguísimo paleolítico.
Parece, por el contrario, mucho más plausible que la estrecha cooperación necesaria para la caza originara la emergencia de una “ética práctica” (normatividad) incluso ya en nuestros antecesores. Esta nueva forma de organización social exige una colaboración estrecha de todos los individuos, creándose así un aumento del grado de complejidad de las interacciones comunitarias. La necesidad de autoridad del macho alfa, guía y referente, sería satisfecha con el desarrollo de estructuras políticas y religiosas.  
La idea roussoniana, que aboga por la empatía como principio de un orden político, parece mucho más histórica que la de Hobbes. En este sentido apuntan diversos estudios antropológicos efectuados en grupos humanos “primitivos” actuales, que relacionan el grado de contacto físico entre padres e hijos y el grado de desinhibición sexual de forma inversamente proporcional al nivel de violencia presente en ellas ( Freud estaría encantado con esto supongo). Esto nos da también idea de cómo las interacciones intersubjetivas moldean el carácter de clanes e individuos en algunos grupos humanos como los bosquimanos, e incluso de primates como los bonobos, la violencia parece un fenómeno muy residual. Por el contrario, parece que la aparición de la propiedad a partir del excedente agrario pudo incrementar tanto el número de necesidades sociales a satisfacer como el grado de frustración a partir de la desigualdad en el reparto del excedente de estos sastisfactores producidos por la comunidad.
No trato de negar la existencia de una violencia o agresividad inherente al mono desnudo (aunque parece acreditado que raramente se dan ataques violentos con resultado de muerte en primates superiores). La agresividad forma parte, en mayor o menos medida, del universo de interacciones sociales complejas de los simios. Pongo en entredicho la violencia y, por extensión, esa competencia inmisericorde como principio fundamental de la construcción de una originaria normatividad como fundamento del hecho cultural y civilizatorio.
Javier nos habla también de la consistencia entre el capitalismo y la evolución, lo cual es aparentemente y bajo mi criterio contradictorio: ¿Si los mejores disponen de más recursos, luego son los encargados de la gestión de estos, qué extraño fenómeno nos tiene al borde de un más que probable colapso y una posible extinción a medio plazo? ¿No será que en el capitalismo “los mejores” son seleccionados por criterios contrarios a la reproducción de la vida en el planeta? ¿No suponen estos mejores, un lastre y un dispendio de recursos mayor que, por ejemplo, aquéllos que requieren de ayuda asistencial?
En dos pinceladas (simplificando en exceso): El capitalismo, por sus dinámicas internas, tiende a que el gran propietario, aún sometiéndose a la competencia, logre acumular más capital. Muchos hoy creen ser capitalistas, emprendedores, autónomos o pequeños empresarios, y tienen la esperanza de que el sistema premie su esfuerzo y su ingenio. Pero nos encontramos ya en una fase de rendimientos decrecientes, la competencia vía precios es entonces el germen del monopolio y el mercado capitalista una vez alcanzado su “pico de subsunción de recursos y trabajo” tiende irremisiblemente a la concentración; el pez gordo se come al pequeño. Así el 1% acumula ya casi el 50% de la riqueza mundial y ni siquiera las economías de valor añadido son ajenas a esta concentración (todo lo contrario, ya que la alta composición orgánica significa mayor dependencia de recursos materiales y energéticos). Esta tendencia insalubre ya parecen vislumbrarla economistas del mainstream como Piketty (aún sin contemplar los límites del crecimiento). Fenómeno que muy bien podríamos llamar como AMT “La Gran Exclusión”.
Así en esta apelación a la selección natural (cuyo último fin debería ser la adaptación, el mantenimiento de la vida, la supervivencia de la comunidad y, por extensión, de la especie y la recreación del entorno del que depende su supervivencia a través del trabajo) lo que realmente contiene, debido a una visión parcial, simplista y falaz de la Teoría de la Evolución, no es más que un intento de legitimar el modo como el sistema garantiza la reproducción, antes como crecimiento, ahora como concentración del capital, a toda costa, de forma irracional, mercantilizando cualquier esfera y socavando cualquier criterio ético o normatividad que lo contradiga.
Por el contrario, como he sugerido antes, existen normas críticas respecto a la desigualdad y la pobreza desde los albores de la historia de la humanidad, dirigidas a mantener la cooperación y la cohesión necesaria para la supervivencia de los grupos humanos. Incluso en sociedades desiguales, de castas o estamentales: Pueblos como los incas, que construyeron un imperio, no tienen en su vocabulario una palabra para designar la indigencia (lo que nos sugiere que era un hecho desconocido para ellos) o como dice el código de Hammurabi: “Yo he hecho justicia con el pobre”. Nos encontramos que el capitalismo, con su fetiche libre-mercantil, al negar cualquier normatividad crítica con la desigualdad (también con la sostenibilidad a pesar de la socialdemocracia y del BAU verde), es un fenómeno histórico totalmente revolucionario.
Para entender hasta que punto es así, pese a que algunos de sus elementos aparecen en sistemas económicos anteriores (p.ej., el mercado como criterio de cualquier orden común. - los romanos tenían salario, en Mesopotamia existía el plusvalor, etc...) hay que ir a Mandeville, a su crítica de los valores medievales-aristotélicos y su defensa de los vicios propios. Vicios propios de la nueva clase social burguesa (la codicia, el egoísmo), que Smith (recordemos que era un ético y no un economista) convierte en virtudes a través de su mano invisible, eludiendo así la evidente contradicción respecto a los valores de cualquier sistema de creencias anterior y el cristianismo (recordemos el episodio bíblico en el que Jesús echa a los mercaderes del templo o la prohibición de la usura y el interés compuesto en la mayoría de pueblos medievales y de la antigüedad). Incluso en aquellos en los que no existía esta prohibición estaba expresamente regulada: volvamos al código de Hammurabi: “Si un hombre ha estado sujeto a una obligación que conlleva intereses y si la tormenta ha inundado su campo y arrebatado su cosecha, o si, carente de agua, el trigo no creció en el campo, este año no dará trigo al acreedor, sumergirá en agua su tableta y no dará el interés de este año”.
Después de Smith llegó Hayek, llevando aún más lejos esta idea: El mercado es un ente incomprensible e ingobernable, y debe situarse en el centro de todo orden humano por encima de cualquier consideración ética o consenso. Y en éstas estamos, experimentando las consecuencias sociales y ambientales de unos planteamientos meramente ideológicos, que no parecen tener mucho que ver con la naturaleza humana ni con ninguna finalidad evolutiva, teniendo en cuenta la tendencia a la autoreproducción de la vida que en general observamos en la naturaleza, sino que más bien parecen seguir la lógica de unos intereses de clase.
Aquéllos que defienden que este sistema es el mejor de los posibles, a menudo alegan que no existen alternativas completas y concretas; sin embargo, tenemos que ser conscientes de que las alternativas ya están sucediendo en muchas partes. El capitalismo no sucedió de un día para otro, nunca fue presentado como alternativa completa al feudalismo. Surgió como producto de un proceso económico y político en el devenir histórico. De la misma manera, emergerá la alternativa, como síntesis, a partir de un universo de nuevas experiencias críticas con el sistema; por ejemplo, aquéllas basadas en la creación de redes de comunidades con propiedad común mediante planificación local buscando la resilencia y la cohesión social ante un más que previsible colapso. Está en nuestras manos tomar este último tren...
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La obsesión con el apocalipsis zombi

The Oil Crash - 20 May, 2014 - 14:52




Queridos lectores,

Uno de los memes caros a la cultura americana es el del apocalipsis zombi. Ya saben: un virus infecta a la mayoría de los seres humanos y los convierte en una especie de muertos vivientes, que caminan sobre la faz de la tierra intentando comerse a los que no son como ellos. No voy a poner una imagen de zombis para ilustrar este post porque son bastante desagradables y ésta es una página apta para todos los públicos (como cualquier lector habitual ya sabe). El caso es que hay un montón de películas, series y hasta novelas (hay gente que lee de eso) sobre el apocalipsis zombi. Ahora incluso hasta se preparan planes de contingencia militar para hacerle frente, como nos mostraba una reciente noticia de El Confidencial: el informe Conop 8888 del Ejército de los Estados Unidos prevé diversos escenarios de catástrofe planetaria y uno con los que se entrenan es, justamente, el apocalipsis zombi.

Pero, ¿a qué viene esta obsesión con un escenario imposible, en vez de contemplar cualquiera de los centenares de escenarios que más que posibles parecen casi inevitables, desde una grave desestabilización climática global hasta hambrunas y guerras por el agua, por no hablar de las guerras por los recursos? ¿Por qué es tan popular en los medios de divertimento de masas este escenario de cartón-piedra, ridículo por lo maniqueo, de malos-malísimos-perversísimos contra buenos-buenísimos-abnegadísimos?

Los que hablamos desde hace algún tiempo del problema de la creciente escasez de recursos no podemos evitar ver una cierta relación entre los conflictos que se van a desencadenar si no se toman medidas eficaces y esta especie de guerra de todos contra todos que plantea el apocalipsis zombi. Algunos como Manuel Casal Lodeiro ven el apocalipsis zombi como una sublimación en la psique colectiva de la lucha del hombre corriente e individualista contra el hombre-masa, el bautómata, que amenaza con arrasarlo todo sólo por seguir las directrices programadas ("tenemos que crecer el 2% este año","no importan pájaros y florecillas sino aumentar los beneficios","la tecnología siempre nos salvará de los problemas que provoca justamente la mala aplicación de la misma","llegaremos a Marte, a Alfa Centauri, al infinito y más allá", etc). Sin embargo, yo soy más de la opinión de Xoan Doldán, que en una reciente conversación por e-mail sobre la noticia del Conop 8888 decía lo siguiente:


Aunque la redacción de la noticia no es muy afortunada y hace risible una serie de amenazas para la humanidad que para nada debían serlo, creo que hay un aspecto que ilustra como ven estos centros de decisión a la mayor parte de la humanidad:

"Todos estos informes coinciden en que la escasez (alimentaria, de agua o energía) será la base común denominador del posible colapso civilizatorio. Es por ello que el cambio climático es otro de los conceptos más presentes en estos catastróficos documentos, y la razón de que el Pentágono eligiese el desafío zombi como metáfora de todos los posibles riesgos a los que se enfrenta la humanidad a corto y medio plazo."

Es decir, la amenaza zombi -los muertos vivientes- son las masas de gente famélicos hasta el punto de comerse entre ellos, mientras que hay que proteger a los verdaderos humanos (los no muertos de hambre: recuerda esto a otros tiempos en que determinados pueblos eran considerandos no humanos). El fin lo indican ellos mismos "ayudar a las autoridades civiles en el mantenimiento de la ley y el orden y restablecer los servicios básicos durante y después de un ataque zombie". ¿Sera este el modo que tienen previsto para adaptarse a la nueva situación?.

En suma, que detrás de este concepto de un conflicto final en el que se divide a las personas entre hombres y zombis, entre seres humanos y bestias, subyace la idea de separar a las personas de bien (que defienden sus legítimas posesiones adquiridas  por su buen capital) de los muertos de hambre y zarapastrosos que, faltando agua o comida, se atrevan a entrar en su propiedad. No es por tanto extraño que la situación tipo en estas películas, series, etc sea la de los héroes atrincherados en algún lugar (lo más típico, un centro comercial, símbolo moderno de la abundancia), el cual defienden del ataque de las hordas de muertos de hambre que hay fuera, los cuales no dudarían en devorarlos -matarlos- si les ponen las manos encima. Vaya, un escenario de Gran Exclusión a lo bruto.

Yo no soy muy amigo de los escenarios apocalípticos y siempre digo que los problemas que tenemos pueden ser correctamente encauzados mediante soluciones de tipo social (aunque no nos gusten) antes que de tipo técnico, y que en realidad buscar soluciones meramente técnicas es directamente autoengañarse. Sin embargo, sé que mi punto de vista delante de la grave situación en la que nos encontramos dentro de esta crisis que nunca acabará no es el más habitual; en general, la gente prefiere ensoñarse con escenarios de confrontación y apocalipsis (incluso les parece imposible que yo no piense así). Y es que en el fondo nadie quiere abandonar el actual paradigma, porque el adoctrinamiento es tan profundo que nadie contempla que haya nada posible fuera del capitalismo actual (aunque sea sólo un pequeño paréntesis de 200 años en los 10.000 años de Historia de la Humanidad), como bien muestra un post reciente.

Por otro lado, es hasta cierto punto lógico que dentro de las élites económicas y políticas de nuestra sociedad, cuyas condiciones de vida son tan favorables que algunos sociólogos consideran que son como una especie diferente, miren con desconfianza a los que pueden plantearse darle la vuelta a la situación. No se equivoque, querido lector: Vd., como yo, somos los futuros zombis.



Y probablemente no va a estar Vd. en un barco que admite pocos invitados...





Si ha leído este post con una sonrisa en los labios, le propongo algo nuevo. Vuelva a leerlo, pero cada vez que haya un enlace (y hay muchos) pinche en él y lea lo que allí se cuenta. Seguro que se le quita la sonrisa de la cara.

Salu2,
AMT
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Propuestas de política europea para afrontar el Cénit del Petróleo (Peak Oil)

The Oil Crash - 19 May, 2014 - 14:59
Queridos lectores,

Los compañeros de Véspera de Nada me han pasado la última versión de su documento de propuestas al Parlamento Europeo que se tiene elegir el próximo fin de semana. Dada la importancia del documento, creo que merece la pena difundirlo en este blog.

Salu2,
AMT


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Propuestasdepolíticaeuropea paraafrontar
el Cénit
delPetróleo(PeakOil)
dirigidas a todas las formaciones políticas
que se presentan a las elecciones del 25/05/2014 al Parlamento Europeo
(Versión1.1.2 de 07/05/2014, traducción al castellano)

Leave oil before oil leaves us.”
  • Fatih Birol, economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE)

[...] one thing is certain, one day we are going to run out of oil, and to prepare for that day we may be running out of time.”Andris Piebalgs, comisario de Energía de la UE (2004-2009)
IntroduciónPresentamos este documento como base de referencia para aquellas candidaturas a las elecciones europeas de 2014 que quieran ofrecer al electorado un programa realista y responsable que tenga en cuenta la situación a la que nos expone el Peak Oil.
El documento fue preparado con aportaciones de las siguientes personas y colectivos:
  • José Ramom Flores, Miguel Anxo Abraira y Manuel Casal, de la Asociación Véspera de Nada por unha Galiza sen petróleo (Galicia).
  • Antonio Turiel, del Oil Crash Observatory (Cataluña).

Hacemos notar que la premura con que tuvieron que ser reunidas estas propuestas y las peculiares características del proceso legislativo y ejecutivo de la Unión Europea, hicieron que no pudiesen ser medidas muy detalladas ni con un encaje fácil todas ellas dentro de las posibilidades de acción de los parlamentarios y parlamentarias europeas que resulten elegidos en esta cita electoral.
De todos modos no quisimos dejar pasar la ocasión de hacer estas propuestas, aunque fuesen incompletas, pues somos conscientes de que muy probablemente el Parlamento Europeo que emane de estas elecciones tendrá que enfrentarse durante los próximos 5 años a consecuencias del decrecimiento energético que serán ya de un alcance y gravedad imposibles de ignorar (vid. p.ej. los últimos informes recopilados en http://www.vesperadenada.org/category/informes/ como referencia de las fechas y consecuencias previstas). Por tanto consideramos necesario hacer públicas estas propuestas y requirir de los diferentes partidos y coaliciones que las incorporen a sus programas electorales y a su acción política en Europa en caso de obtener representación en el Parlamento de la UE.
Finalmente aconsejamos que las medidas aquí descritas sean complementadas con otras que ya fueron enumeradas en un documento anterior con el título de «Propostas de política a nivel galego para afrontarmos o Teito do petróleo (Peak Oil) dirixidas a todas as formacións políticas que se presentaren ás eleccións do 21/10/2012 ao Parlamento de Galiza»y disponible en http://www.vesperadenada.org/2012/09/14/programa-de-goberno-para-galiza-afrontar-o-teito-do-petroleo-propostas-de-vespera-de-nada/ y que, pese a referirse a un ámbito mucho más local, fueron definidas y clasificadas de una manera más exhaustiva.Medidas propuestas
  • Estudiar el problema del Peak Oil y crear estruturas especiales para abordarlo:
  • Promover que en el Parlamento Europeo se hagan estudios realistas sobre la seguridad energética europea, donde se tengan en cuenta no sólo las fuentes de los hidrocarburos que alimentan a nuestras sociedades, sino también el flujo neto de los mismos que podemos esperar a corto y medio plazo. Estos estudios podrán partir de otros ya realizados por analistas de prestigio, como p.ej. el realizado por Benoît Thevard encargado por el europarlamentario Yves Cochet.
  • Crear una Agencia Europea para la Transición Energética Pospetróleo y para la Resiliencia, que coordine la puesta en marcha de todas las medidas aquí demandadas y estudie otras que se estén poniendo en práctica en otros lugares y niveles de la administración (gobiernos municipales y regionales, otros Estados, etc.). Dotación económica priotaria de este nuevo organismo.
  • Creación de un Comité Permanente en el Parlamento Europeo con representantes de todos los grupos políticos, para estudiar esta cuestión y realizar un seguimiento de las políticas europeas en el contexto del Descenso Energético, al estilo de los existentes en los parlamentos de algunos países miembros como el Reino Unido. Coordinación de ese Comité con el Defensor del Pueblo Europeo en la medida en que la inadecuación de las normas e instituciones europeas al contexto de fin de la Era do Petróleo puedan suponer una amenaza para los derechos de los ciudadanos y ciudadanas europeas.
  • Reconocer oficialmente y divulgar el problema del Peak Oil:
  • Declaración del Parlamento Europeo reconociendo la existencia y la gravedad del Peak Oil, la imposibilidad de continuar con el crecimiento perpetuo en un planeta finito, y la amenaza que esta situación supone para la continuidad de la civilización industrial. La declaración instaría también a los Estados miembros a realizar declaraciones análogas dirigidas a sus ciudadanos.
  • Difundir el problema del Peak Oil entre los Estados miembros para estimular la puesta en marcha de medidas estratégicas en los ámbitos más próximos a los ciudadanos así como la elaboración de Planes de Contingencia Energética para hacer frente a previsibles desabastecimientos de combustible y de materias de primera necesidad, en colaboración con la Agencia Internacional de la Energía.
  • Políticas que asuman el fin del crecimiento económico:
  • Hacer un análisis riguroso sobre los límites del crecimento y la incompatibilidad del actual sistema financiero, monetario y económico a la vista de esos límites, derivados fundamentalmente de la escasez de recursos naturales y el sobrecoste de las externalidades ambientales1. Estudiar las repercusiones actuales y futuras para el euro.
  • Tener en cuenta el escenario de fin del crecimiento económico y descenso energético irreversible derivados del Peak Oil a la hora de definir y aprobar los Presupuestos de la UE, que entre otros aspectos consideren una disminución de los ingresos y dediquen partidas importantes a promover y financiar la adaptación de toda la sociedad europea a un nuevo mundo de petróleo escaso y caro.
  • Poner en marcha mecanismos de transición para que la UE se adapte a un mundo en decrecimiento forzoso, tomando medidas que favorezcan la resiliencia y eviten cargas financieras inasumibles en ese contexto de fin del crecimiento económico.
  • Políticas para la Resiliencia:
  • Apoyar políticas encaminadas a una mayor resilencia de los territorios europeos, dando protección a la iniciativas locales que procuren incrementar la resilencia en cada territorio (país, región o comarca).
  • Elaborar con la máxima urgencia Planes de Actuación para mitigar los efectos del Peak Oil sobre la población de la UE y divulgación de los mismos entre la población con el objetivo de que se tomen medidas no sólo a nivel de las administraciones públicas sino también a nivel individual.
  • Declaración del Parlamento Europeo rechazando la explotación de hidrocarburos mediante las técnicas conocidas como fracking, por su escasa o nula rentabilidad energética y económica comparada con sus elevados riesgos ambientales y sociales, apoyada por los informes científicos disponibles y por la experiencia en otros países donde ya se llevan utilizando suficiente tiempo como para analizar estos aspectos en la práctica, así como por la destrucción que implica del medio natural, fuente de recursos renovables imprescindibles para las necesidades básicas de las poblaciones locales: agua, suelos, biodiversidad, biomasa...
  • Poner en marcha planes para la divulgación del problema del Peak Oil y el choque contra los límites del planeta en todos los niveles educativos de la UE.
  • Rechazar el Acuerdo Transatlántico con los EEUU.
  • Poner en marcha medidas para la protección de las abejas y otros insectos polinizadores como impulso vital para los ecosistemas y para la producción de alimentos en la UE. Prohibición inmediata en toda la UE de los agroquímicos que se demuestren negativos para las poblaciones de estos insectos o sobre los que existan fundadas sospechas.
  • Prohibir la obsolescencia programada y favorecer la duración y reparación de todo tipo de productos industriales.
  • Prohibir el empleo de variedades transgénicas en toda la UE. Medidas para la defensa de la libre circulación de semillas tradicionales no certificadas.
  • Declaración del agua como bien de libre acceso y medidas en contra de su privatización.
  • Medidas a favor de la soberanía alimentaria de los diversos países miembros de la UE basada en la producción agroecológica. Fomento de la conversión de las explotaciones agrícolas y ganaderas de la UE del modelo industrial a un modelo agroecológico no dependiente de insumos fósiles.
  • Fomentar los circuítos cortos y las estructuras de producción, distribución y conservacións locales de alimentos, así como aquellas que sean menos dependientes de los combustibles fósiles.
  • Fomentar la economía de proximidad y orientada a la satisfacción de las necesidades humanas básicas con el menor consumo energético posible.
  • Subordinación de las medidas a favor de la eficiencia energética a un marco general de fomento del ahorro energético y de materiales.
  • Prohibición de las lámparas fluorescentes en toda la UE y substitución gratuíta por lámparas LED y basadas en otras tecnologías no contaminantes y de bajo consumo, por el contenido en mercurio de las primeras. Revisión de la prohibición de las lámparas incandescentes analizando su consumo energético total en el ciclo completo de vida útil, las posibilidades técnicas de ampliar esta y su aprovechamiento secundario como fuentes de calefacción eléctrica.
  • Fomentar el aprovechamiento energético sostenible de energías renovables a nivel local, favoreciendo especialmente los proyectos cooperativos y comunitarios.
  • Fomentar el district heating seguindo el modelo existente en Dinamarca y otros países de la UE.
  • Reforma legislativa en profundidad para adaptarse a un mundo de escasa energía:
  • Revisar todas las directivas europeas ahora en vigor y las nuevas que sean propuestas durante el nuevo periodo de sesiones del Parlamento Europeo, a la luz de un escenario permanente caracterizado por el fin del crecimiento económico y por la escasez energética.
  • Subordinar en la normativa europea la producción de agrocombustibles a la producción de alimentos y a la conservación de la fertilidad natural de los suelos, y desincentivar su producción basada en productos agrícolas importados por su balance energético negativo, por la destrucción de ecosistemas que causan en otros países, el impacto negativo sobre la soberanía alimentaria de los países productores y por la generación de CO2 durante el transporte.
  • Reforma de la PAC (Política Agraria Común) para primar la soberanía alimentaria local, la producción local y a pequeña escala y la producción ecológica.
  • Eliminar las ayudas europeas a toda infraestrutura o proyecto que dependa de los combustibles fósiles para su funcionamiento: p.ej. construcción de nuevas autopistas o autovías.
  • Política internacional para evitar los conflitos por los recursos:
  • Instar al gobierno de la UE a adoptar el Protocolo de Uppsala: http://richardheinberg.com/odp y a promover su adopción a nivel internacional.
  • Declaración a favor de la resolución de cualquier conflicto internacional ocasionado directa o indirectamente por la competencia por los cada vez más escasos recursos energéticos y materiales, por la tierra fértil, el agua y otros, por medio del diálogo y renunciando al empleo de medios bélicos para disputar esos recursos.


Sitios web para ampliar información
  • http://www.cenit-del-petroleo.info
  • http://crashoil.blogspot.com
  • http://www.vesperadenada.org
  • http://lacrisisenergetica.wordpress.com

Algunas referencias sobre el Peak Oil y la UE
  • http://www.vesperadenada.org/2011/05/12/a-directora-europea-de-transportes-advirte-de-que-a-ue-esta-a-cometer-un-erro-fatal-ao-non-reducir-a-sua-dependencia-do-petroleo/
  • http://www.vesperadenada.org/2010/11/12/a-union-europea-reconece-o-teito-do-petroleo/
  • http://www.vesperadenada.org/2009/05/16/o-comisario-de-enerxia-tamen-avisa-imos-cara-unha-nova-crise-do-petroleo/

Algunas referencias bibliográficas básicas para estas propuestas
  • ASOCIACIÓN VÉSPERA DE NADA (2013): Guía para o descenso enerxético. Preparando unha Galiza pospetróleo. Asoc. Véspera de Nada por unha Galiza sen petróleo, Santiago de Compostela.
  • BERMEJO, ROBERTO (2008): Un futuro sin petróleo. Colapsos y transformaciones socioeconómicas. Los libros de la catarata, Madrid.
  • BUTLER, TOM; WUERTHNER, GEORGE (eds.) (2012): Energy: Overdevelopment and the Delusion of Endless Growth. Watershed Media, Healdsburg, California, EUA.
  • DEFFEYES, KENNETH S. (2003): Hubbert's Peak: The Impending World Oil Shortage. Princeton University Press, Princeton, Nova Jersey, EUA.
  • DOLDÁN GARCÍA, XOÁN RAMÓN (2008b): «Crise económica ou crise enerxética?», Tempos Novos, nº 134 (xullo 2008).
  • DOLDÁN GARCÍA, XOÁN RAMÓN (2013): «Pico do petróleo, crescimento económico e capitalismo», O Golpe, n. 2, Economia e crise. URL: http://galiza.pospetroleo.com/2013/09/13/pico-do-petroleo-crescimento-economico-e-capitalismo/
  • EKONOMIAZ (2009): Sociedades en emergencia energética. La transición hacia una economía post-carbono, Ekonomiaz – Revista Vasca de Economía, nº 71, II/2009. Servicio central de publicaciones del Gobierno Vasco, Vitoria-Gasteiz. URL: http://www1.euskadi.net/ekonomiaz/taula1_c.apl?IDPUBL=66
  • EVE (ENTE VASCO DE LA ENERGÍA) (2008): El petróleo y la energía en la economía. Los efectos económicos del encarecimiento del petróleo en la economía vasca. Colección DokEkomiaz. Servicio central de publicaciones del Gobierno Vasco, Vitoria-Gasteiz.
  • FERNÁNDEZ DURÁN, RAMÓN (2008): El crepúsculo de la era trágica del petróleo: Pico del oro negro y colapso financiero (y ecológico) mundial. Virus Editorial, Barcelona.
  • FERNÁNDEZ DURÁN, RAMÓN (2011): El Antropoceno. La expansión del capitalismo global choca con la Biosfera. Virus Editorial, Barcelona.
  • FERNÁNDEZ DURÁN, RAMÓN (2011): Quiebra del Capitalismo Global: 2000-2030. Preparándonos para el comienzo del colapso de la Civilización Industrial. Virus Editorial, Barcelona.
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  • VV.AA. (2012): Investigadores en energía y sostenibilidad advierten al gobierno y a la sociedad española sobre el pico del petróleo (Carta abierta al presidente del gobierno) URL: http://www.eis.uva.es/energiasostenible/?page_id=652
1Es fundamental entender que si inevitablemente la economía (medida mediante el PIB) va a decrecer de manera definitiva (quizá con períodos cortos de repunte compensados por períodos más largos de bajada más pronunciada) un sistema financiero basado en el interés deja de ser funcional, ya que el tipo de interés lo fija la expectativa de crecimiento y si la economía decrece en el medio-largo plazo, el interés tendría que ser negativo. Las medidas de estímulo que se toman habitualmente reflejan justamente este cuadro macro, pero a nivel de instituciones privadas creadoras de dinero a partir de la deuda (bancos) se mantiene la idea de que hay que prestar a cierto interés cuando, en realidad no hay grandes negocios a la vista y eso genera una retracción del crédito (los bancos no prestan porque no se fían). Esto genera: 1º) una masa de bancos zombis; 2) una depauperación de la sociedad que intenta repagar unas deudas que en realidad son impagables en un contexto de decrecimiento forzado irreversible; y 3) una pérdida de la oportunidad de invertir en las opciones que realmente son de futuro, que no se contemplan actualmente porque no son rentables en el esquema actual cortoplacista y que excluyen externalidades y costes de reposición de la energía fósil, pero que son las únicas que nos pueden acercar resiliencia en el futuro (vid. infra apartado de Políticas para la Resiliencia).
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La fortaleza del capitalismo

The Oil Crash - 16 May, 2014 - 08:47


Queridos lectores,

Al hilo de las discusiones sobre el último post, creo que es bastante oportuno publicar ahora este ensayo que me envió Javier Pérez hace unas semanas. El tema no es agradable pero es necesario: por qué el capitalismo es tan fuerte y será tan difícil de desbancar, si es que tal cosa es posible.

Les dejo con Javier.

Salu2,
AMT



Por qué es fuerte el capitalismo

    En este blog, y en casi todos los foros que se ocupan del estudio de la escasez de recursos, hemos hablado hasta la saciedad de las debilidades del capitalismo, de las injusticias que genera y de los daños que causa al ecosistema y a la sociedad. La conclusión a la que se llega a menudo es que el capitalismo está a punto de acabar como sistema, y que el colapso energético traerá consigo un nuevo paradigma económico, más social, más igualitario y más justo.    Sin embargo, el capitalismo no parece caer en ninguna parte, ni siquiera en aquellos lugares donde el Estado se convierte en un ente fallido, incapaz de dar servicio alguno a los ciudadanos, mantener un asomo de Ley o sostenerse siquiera a sí mismo. En Somalia, que es el ejemplo más crítico, no hay Gobierno, pero hay una red bastante eficiente de telefonía móvil, no parece que se pase mucha más hambre que en sus países vecinos y no parece que se hayan detenido ni la agricultura, ni la ganadería, ni el intercambio de mercancías, incluso cuando no hay una moneda oficial reconocida.    Por tanto, y a la vista de los hechos, hay que pensar que el capitalismo cuenta con algunos puntos fuertes y que, a pesar de sus muchas flaquezas, se apoya en estas fortalezas para mantenerse como sistema predominante.Lo que voy a intentar en este artículo es hablar de esas ventajas, analizándolas lo más fríamente posible y con la mayor objetividad de la que sea capaz. Las fortalezas de un sistema no son ni buenas ni malas: son como los cuernos de la vaca, el veneno de las serpientes, la velocidad de las gacelas o los dientes del felino: armas para su defensa y subsistencia que, como tales, están sujetas a criterios de mayor o menor utilidad y eficacia, y no a razonamientos éticos. No discuto si las cosas deberían ser de otro modo, si otra realidad es posible, o si debemos volcar nuestros esfuerzos en la comunicación telepática con los elfos: intento sólo hablar de lo que hay y de por qué se mantiene.-1- La base del capitalismo: la naturaleza humana.    Ya sea por razones evolutivas, motivos genéticos o por cualquier cosa que se pueda resumir diciendo que somos parte de los simios, el hecho es que el ser humano es social, gregario, omnívoro, territorial y competitivo. Cooperamos a veces para conseguir nuestros fines de caza, protección o estabilidad psicológica, pero desde el día en que dos machos desearon a la misma hembra, competimos entre nosotros por bienes escasos. La obtención de esos bienes escasos no está regulada por la necesidad, como en el hormiguero o la colmena, sino que hay que generar instituciones y mecanismos que minimicen la violencia diaria, y así surgen el comercio, la negociación y el intercambio, que van dando lugar con el tiempo a todas las formas conocidas de civilización.    La base, de todos modos, sigue siendo la violencia, aunque minimizada y edulcorada por estos productos de la civilización. Es importante recordar en todo momento que las leyes son un producto de la civilización y motor fundamental de su mejora y crecimiento, pero no están en su origen. El derecho de inviolabilidad del domicilio no procede de la ley, ni de ninguna constitución, sino que procede del padre de familia, con un hacha, acompañado por sus hijos a la puerta de su casa. El derecho de propiedad de la tierra no procede del Registro, sino del clan, armado hasta los dientes, expulsando de su tierra a los intrusos.    El capitalismo ha entendido perfectamente este fenómeno. Como sistema, no necesita reeducar a toda la población para convertirla a una especia animal distinta de la que es: se limita a moldear el material de que dispone, sin necesidad de mutaciones, reeducaciones ni extrañas metamorfosis. En el capitalismo, el simio puede seguir siendo simio, vestido de traje, con teléfono móvil y gafas de sol. Puede seguir siendo territorial, violento y competitivo. Puede seguir intentando obtener lo que desea por encima de los demás y a su costa. Todo correcto.-2- La base evolutiva. Los que consiguen las cosas.    Como he dicho en el punto anterior, la existencia de bienes escasos obliga a generar mecanismos que regulen quién se queda con ellos. El capitalismo permite que sean los más fuertes, los más agiles o los más inteligentes quienes disfruten de esos bienes, a costa del resto.La ética, como mecanismo de salvaguarda de los débiles, es un mecanismo generado por el miedo y por esa razón e ha vinculado durante milenios a las religiones, que también son fenómenos originados en el miedo.    El capitalismo, por tanto, es un sistema proevolutivo y encaja perfectamente en la mecánica de selección natural que regula las especies. Cualquier sistema que ofrezca una opción de mejora a los más débiles a costa de los fuertes es contraevolutivo, y la naturaleza, de un modo u otro, le cobrará un peaje. Este peaje o impuesto natural constituirá un sobrecoste para los sistemas alternativos, haciéndolos menos deseables y ayudando a sostener el capitalismo durante más tiempo o en áreas más extensas.-3- El odio a la igualdad.    Los seres humanos no somos iguales, no nacemos iguales, no tenemos las mismas capacidades ni necesidades y no nos comportamos igual. La igualdad de los seres humanos es un constructo posterior, como la inviolabilidad del domicilio, y se basa en una falacia conveniente y necesaria que, por conveniente y necesaria, no deja de ser falacia.    De mis conversaciones con vecinos y amigos chinos, recuerdo siempre que los de más edad dicen que lo que más detestaban en los tiempos de Mao, más que la miseria y la opresión, era el puñetero uniforme verde de la revolución cultural. Obligar a los seres humanos a comportarse como hormigas es forzarlos en lo más profundo de su ser, destruyendo su individualidad (y esa era, seguramente, la razón de que el uniforme verde fuese obligatorio)    El capitalismo ha comprendido esto a la perfección y ofrece, o simula ofrecer, infinitas combinaciones personalizadas. El capitalismo homogeneiza siempre que puede (para reducir costes, más que nada) pero mantiene la ficción de la diversidad, sabiendo que es fundamental para su supervivencia. Para un gran número de seres humanos, el infierno es tener lo mismo que los demás y no poder distinguirse de ellos, y eso el capitalismo lo ha asimilado a la perfección.-4- La mente humana funciona por incentivos.    Seguridad, afecto, bienestar, orgullo, novedad y economía. Estas son las seis fuerzas que mueven al ser humano. Son las seis fuerzas que nos hacen trabajar, estudiar, levantarnos por la mañana y socializar con los demás. Cuando nos falta una de esas seis cosas, nos movemos para cubrir la necesidad, pero cuanto más largo y complejo es el camino lógico que une la necesidad con la acción, más nos cuesta ponernos en movimiento, pues nos falta la motivación para ello.    El capitalismo ha asumido sin reservas esta mecánica, tratando de acortar a toda costa el camino lógico y el tiempo de espera entre la acción y la satisfacción. El capitalismo se dirige directamente a nuestro cerebro, satisfaciendo nuestras necesidades lo antes posible a cambio de acciones lo más simples posibles.    Cualquier sistema que alargue la ruta lógica o los tiempos de espera tendrá una desventaja frente al capitalismo. El típico ejemplo marxista de exigir a cada cual según su capacidad y dar a cada cual según su necesidad es un claro alargamiento de estas rutas, puesto que mostrar una mayor capacidad te obliga a esforzarte más (a cambio de nada) y mostrar una mayor necesidad te permite obtener más (a cambio de nada), con lo que la conducta óptima según la teoría de juegos es no saber hacer nada y necesitar mucho.    El capitalismo lo entiende y lo explota.
-5- Libertad individual    A pesar de todas las condicionantes, y aunque a menudo sólo se a nivel teórico, el capitalismo reconoce la libertad de cada individuo a la hora de elegir profesión o el destino que da a sus medios de producción, ya sean sus tierras o su propia fuerza física o talento.    Aunque no está demostrado en modo alguno que cada cual sepa mejor que nadie para qué sirve o qué es lo que le conviene, resulta innegable que la gente prefiere obrar según su propia voluntad que obedecer órdenes ajenas. Por eso la gente prefiere la libertad de actividad antes que la planificación lo mismo que prefiere casarse con quien quiera antes que los matrimonios concertados. El hecho de que otro te pueda encontrar mejor trabajo o mejor esposa, no cambia este hecho.    El capitalismo lo sabe y se apoya en ello.-6- Herencia y propiedad privada como bases de la sociedad.    Por las razones que expliqué en los primeros puntos, y por otras que me parece ocioso abordar con más detalle, la escala de prioridades del individuo suele formar una pirámide, donde ocupa la cúspide él mismo con su familia directa (padres e hijos), y amplía a partir de ahí su círculo de intereses a parientes (clan extendido), amigos, comunidad local, comunidad regional, etc., hasta alcanzar a toda la especie humana en último lugar, antes de llegar a otras especies vivas.    Por supuesto que en algunos casos esta escala varía, y ya sé que hay gente que quiere más a sus vecinos que a sus hijos, y gente que haría más por su perro que por sus vecinos, pero hablo de la norma general.    Con esta escala de prioridades, y abundando en lo dicho en el punto cuarto, resulta más fácil motivar el esfuerzo del individuo cuando va a redundar en beneficio propio o de los seres humanos más afines que cuando este esfuerzo beneficia a círculos más lejanos. Por ello, la herencia es la base de la continuación del esfuerzo más allá de la satisfacción de las necesidades propias y cualquier traba a la herencia es una traba a la actividad de quienes tienen sus necesidades personales cubiertas. Del mismo modo, la propiedad privada es un incentivo a la conservación y mejora de los bienes y medios de producción y su puesta en duda nos hace entrar de lleno en mecanismos como la tragedia de los comunes.    El capitalismo no sólo lo entiende, sino que lo ha convertido en su pilar fundamental.-7- Debilidad de las alternativas    Aunque sepamos a ciencia cierta que la esperanza de perpetua mejora que ofrece el capitalismo es una imposible material en un mundo finito, las alternativas que se han planteado hasta el momento constituyen, por sí mismas, una fortaleza del capitalismo.    No voy a pararme a analizar estas alternativas una por una, pero en general se basan en eliminar individualidad, libertades e incentivos, o en convertir en obligatorias actitudes o actividades que hasta el momento son sólo opcionales.    Como muchas de estas opciones se basan también en mentiras rampantes (como la igualdad), no resisten la teoría de juegos o no son capaces de ofrecer nada deseable a cambio del esfuerzo que exigen, el capitalismo puede permitirse proyectar la imagen de que no existe alternativa a su sistema. Y lo hace.    La clase y calidad de tus enemigos también puede ser una de tus fortalezas.    Conclusión    Mi repaso no ha sido, ni mucho menos, exhaustivo. Pero mientras no seamos capaces de comprender las fortalezas del capitalismo no podremos encontrar una alternativa que nos permita pasar a un sistema más viable. Y encontrar ese sistema no es una opción filosófica para pasar el rato: es una necesidad cada día más imperiosa.Javier Pérezwww.javier-perez.es   
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Una propuesta de futuro

The Oil Crash - 13 May, 2014 - 21:19


Queridos lectores,

Con cierta frecuencia se me reprocha que los análisis que aquí hacemos de los diversos tipos de recursos naturales existentes (fundamentalmente los de tipo energético, tanto renovables como no renovables) acaban concluyendo que ninguna fuente de energía en solitario o en combinación con las demás podrá producir en un futuro (nada lejano) una cantidad de energía semejante a la actual, sino una mucho menor. Se tacha a este blog de derrotista o apocalíptico porque el mero análisis factual y desapasionado de los datos crudos nos muestra que la única ruta posible a día de hoy es la del descenso energético. Por mi formación científica mi propósito es mostrar la realidad de la manera más objetiva posible, dejando al margen mis posibles preferencias o deseos, y por desgracia nada de lo que se propone o se investiga ahora mismo promete ninguna salida del atolladero actual, y para mayor mal el curso de los acontecimientos desde que comencé el blog (Enero de 2010) refrenda que nuestro camino inexorable sigue siendo el del descenso energético. Frecuentemente veo comentados algunos posts en diversos foros y siempre aparece una cierta cantidad de comentarios diciendo que me equivoco porque no he considerado tal o cual milagro energético que en realidad ya se analizó aquí algún otro día mostrando que en realidad era un fiasco. Al final, mi actitud aguafiestas, del "nada vale" es tan molesta que se considera socialmente inaceptable por algunos, y muchas personas acaban concluyendo que si digo lo que digo es porque tengo un sesgo (político) de agenda, una visión torcida de las cosas o que simplemente estoy mal de la cabeza. Cualquier cosa antes de acercarse a los datos y ver qué muestran, o de mirar alrededor y ver que ningún milagro energético o de ningún otro tipo está acudiendo en nuestro rescate después de pasados 7 años de esta crisis que no acabará nunca

Hace poco una persona me pedía un apunte de optimismo, que diera alguna alternativa, que propusiera alguna cosa que pudiera funcionar. Ya hemos discutido que ése no es en realidad mi cometido, aunque también es cierto que en realidad sí que puedo proponer medidas eficaces y que nos proporcionarían un futuro que merecería la pena vivirse (y no el futuro de exclusión y neofeudalismo en el que podríamos acabar si seguimos el camino actual). Puedo proponerlas porque son medidas sencillas, de sentido común, una vez que se acepta el diagnóstico simple de lo que está pasando. Al mismo tiempo, no son medidas realmente técnicas, o al menos no relacionadas con encontrar nuevas fuentes o aumentar la producción de energía. Sin embargo, son medidas inaceptables socialmente porque implican romper con un paradigma social y económico que se considera irreemplazable e inmutable, a pesar de que tiene menos de 200 años. Y es que estas medidas implican la necesaria y prioritaria modificación de nuestro sistema económico y financiero.

Casualmente, los compañeros de Véspera de Nada han estado estos días recabando ideas sobre medidas para aumentar nuestra resiliencia y proponerlas al nuevo Parlamento Europeo que votaremos en unos días. La mayoría de las medidas que se han propuesto son las lógicas proviniendo de asociaciones de carácter técnico centradas en el problema de los recursos: mejorar eficiencia, incentivar renovables, acabar con la obsolescencia programada, evitar la mercantilización del agua... Por mi parte, reflexionando sobre qué se tendría que proponer, he introducido ese elemento de debate, el de que el cambio necesario y que debe producirse primero es el del sistema económico y financiero. Algo inusual pero se se mira con detenimiento es lo más lógico del mundo.

Introducción: el problema del crecimiento

La cosa es simple. Nuestro sistema financiero funciona sobre la base del crédito. Cuando alguien presta hoy 100 euros con un interés del 5% está creyendo (crédito viene del latín credere, creer) que la persona a la que se lo deja será capaz no sólo de producir valor por los 100 euros que ha invertido, sino por otros 5 euros de interés. Es decir, un capital de 100 se convertirá en uno de 105, al margen del beneficio adicional que le pueda dejar al que solicitó el crédito. Todo el mundo considera normal hoy en día que cuando se presta dinero se devuelva ese dinero más un interés porcentual; sin embargo, ésta no era en absoluto la visión dominante hace pocos siglos: por ejemplo, hasta el siglo XVIII la Iglesia católica condenaba el préstamo con interés, al que calificaba genéricamente como usura (pecunia pecuniam parere non potest, el dinero no puede parir dinero, decía Santo Tomás de Aquino). Y es lógico que durante la mayoría de la historia de la Humanidad se haya visto como algo nocivo el crédito con interés. Piensen que si el capital se prestase a un interés de tan "sólo" el 5% anual, y cuando se recuperase se volviese a prestar indefinidamente, este capital tendría que crecer a ese ritmo exponencial. En sólo 14 años el capital se habría duplicado, en 28 años se habría multiplicado por cuatro, en 42 por 8, en 56 por 16... En sólo un siglo ese capital tendría que ser 131 veces mayor, y en doscientos años 17.161 veces. En sólo un milenio el capital tendría que haber aumentado en un astronómico factor con 21 cifras, casi comparable con el número de estrellas que hay en el Universo, y en los 10.000 años de historia de la Humanidad se tendría que haber multiplicado por una cantidad con 211 cifras, mucho mayor que el número de átomos en el Sistema Solar.

Por supuesto tal crecimiento es imposible (no puede haber más euros que átomos) y por supuesto algunas inversiones fracasan y el ritmo de crecimiento no es nunca tan rápido, pero en todo caso la lógica de nuestro sistema es la del crecimiento continuo, ilimitado, el cual tarde o temprano tendrá que detenerse por la simple razón de que el planeta es finito. Durante la mayoría de la Historia de la Humanidad los hombres vivieron con limitaciones: de recursos, de población, de velocidad de transporte... y así el crecimiento era escaso o nulo, y típicamente se producía después de una catástrofe poblacional o algún evento que permitía transgredir los límites previos (alguna mejora social o técnica, o la colonización de nuevos territorios - e.g., la expansión Occidental en América o en África). Los antiguos comprendieron que la lógica del interés compuesto empujaba a los hombres a una búsqueda de más riqueza que era simplemente imposible (en promedio; siempre hay quien se enriquece) en un mundo con limitaciones , y así las diversas iglesias condenaban el préstamo con interés, que en algunos países era perseguido como delito.

Pero llegó la Primera Revolución Industrial, con la introducción del carbón, y después la Segunda, con la introducción de la electricidad y el petróleo, y de repente las posibilidades se multiplicaron. El mundo pudo expandirse, y con él el capital, a ritmos desconocidos durante siglos. En ese momento se sentaron las bases de la teoría económica actualmente vigente, la cual no ha dado el valor económico correcto a los recursos, y en particular a la energía, ese fluido poderoso e invisible que ha hecho posible esta rápida expansión. Han pasado casi dos siglos, no quedan economistas de antigua hornada y se ha perdido prácticamente el recuerdo de una manera diferente de hacer las cosas; todo el mundo acepta acríticamente que para salir de la crisis lo que necesitamos es crecimiento, y no se piensa en otra alternativa. Y ahora que algunas voces dicen que la disponibilidad de energía ha llegado a su máximo, y que la cantidad de energía que consumimos cada año, aunque es grandiosa, ya no va a crecer sensiblemente más, e incluso que algunas fuentes como el petróleo están comenzando a retroceder, a ofrecernos menos cada año, los economistas educados en estas décadas de hiperabundancia insisten en que la energía y los recursos no son ni serán el problema, y dicen eso por convencimiento dogmático, puesto que ni se paran a mirar los datos de manera objetiva en vez de hablar de oídas ni intentan entender la geología, la física y la biología que subyacen a la economía pensando que esta disciplina es reina y soberana en vez de súbdita y subordinada de la Naturaleza. 

Con respecto a lo primero, demasiadas veces me he encontrado con el típico "experto en economía" que hace afirmaciones ridículas y fáciles de refutar, como por ejemplo exagerar la importancia de los movimientos a corto plazo del precio del petróleo (e.g., decir enfáticamente que "el precio del petróleo se acaba de hundir" porque ha bajado dos o tres dólares que recupera al cabo de un par de días) o que la producción de petróleo sigue aumentando sin problemas (como siempre, confundiendo petróleo crudo con los malos sucedáneos con los que completamos la categoría de "todos los líquidos del petróleo"). La realidad es que la producción de todos los líquidos del petróleo apenas crece, la de petróleo crudo convencional decrece desde 2005, y el precio se mantiene de manera bastante estable en máximos históricos, como muestra esta gráfica de un artículo de Gail Tverberg de hace unos meses:



Otras veces, en su intento por negar el problema con el petróleo evocan la quimera de unos EE.UU. energéticamente independientes (tergiversación de una información contenida en la edición de 2012 del informe anual de la Agencia Internacional de la Energía), basándose en la operación mediática que se ha montando para promocionar la burbuja financiera del fracking (y que ya se ha comenzado a desmoronar). Y si eso falla se apoyan en nuevas prospecciones y en otras fuentes milagrosas de las que se habla desde hace años sin que nunca lleguen a materializarse en plenitud. Tal grado de autoengaño es peligroso porque los años van pasando sin que el problema energético mejore sino que, al contrario, va agravándose, y porque a veces incluso lleva a movimientos geopolíticamente absurdos (como los llamamientos en EE.UU. a exportar gas natural a Europa para que superen su dependencia de Rusia, cuando en realidad no pueden ni en sus mejores sueños hacer tal cosa,  y a escala más local los patéticos intentos de España de promocionarse como distribuidor del gas argelino sin tener en cuenta los crecientes problemas de la nación africana que ya ha superado sus particulares peak oil y peak gas). Y eso sin tener en cuenta que el crecimiento a ultranza llevaría también a absurdas y peligrosas consecuencias cuando se transpone en demanda de energía.

Con respecto a lo segundo, para el pensamiento económico dominante la evolución de la producción de cualquier materia es cuestión simplemente de inversión y si es necesario de sustitución, la cual se considera siempre posible. La aceptación acrítica de estos dogmas impide entender que en realidad, como dice el informe de Tullett Prebon, "En última instancia la economía es - y siempre ha sido- una ecuación de excedentes energéticos, gobernada por las leyes de la termodinámica, y no por las del mercado" (página 11). El concepto clave de la rentabilidad energética, cristalizado en la denominada Tasa de Retorno Energético (TRE), es completamente ajeno al economista tradicional, demostrando una perseverante incapacidad para entenderlo. Algunos economistas, sin embargo, se dan cuenta de que efectivamente puede haber un problema con la energía, por lo cual abogan por la desmaterialización de la economía, cuando no hay ninguna evidencia histórica de que la economía pueda crecer sin crecer el consumo de energía, por más que nos autoengañemos con las mejoras en intensidad energética que han conseguido los países occidentales a base de externalizar las actividades industriales más primarias a otros países y luego importar los bienes producidos (aumentando así el consumo energético per cápita en vez de reducirlo, en realidad). De hecho, la evidencia apunta a que no se puede desligar energía de PIB por ningún medio.


Cómo no resolver el problema

Como no se conseguirá absolutamente nada es centrándose en las cuestiones técnicas, buscando nuevas fuentes de energía y mejores métodos de aprovechamiento. Sé que es chocante que diga esto, puesto que sé que al decir de algunos (casualmente, de orientación economicista en su mayoría) el análisis meramente técnico sobre la energía debería ser el único foco de este blog. Sin embargo, mejorar la eficiencia o incentivar el ahorro, cosas de por sí deseables, no llevan a una reducción del consumo de energía, por virtud de la Paradoja de Jevons: el consumo de energía siempre tiene sentido económico (si yo consumo más energía podré producir más bienes o servicios, y por tanto ganar más dinero). En un sistema en el que uno tiene que crecer siempre no se pueden desdeñar oportunidades de inversión y de crecimiento, así que nunca se va a dejar de consumir una energía disponible por poco que nos la podamos permitir. Al contrario: si ahora se reduce el consumo de energía en Occidente es justamente porque no podemos pagarla, con las conocidas consecuencias de contracción económica y paro creciente.

Peor aún: no sirven absolutamente de nada todas las campañas destinadas a incrementar la concienciación ciudadana e incentivar el ahorro de energía (he aquí un enlace que lo explica muy bien). Calman las conciencias inquietas, bien es cierto, pero los ahorros producidos, siempre bastante marginales, son sobre una fracción del consumo de toda la sociedad que es siempre bastante menor que el consumo de la industria. Y la industria no hace ningún esfuerzo en consumir menos energía; puede hacerlo, si le resulta económicamente atractivo, en consumirla más eficientemente, pero no menos, porque tiene que crecer, crecer y crecer e, insisto, si se consume menos es por necesidad, y no por voluntad. Con el esfuerzo de los ciudadanos éstos reducen sus facturas energéticas y dejan más energía disponible para la industria, pero al final el ahorro energético no se traduce en ahorro económico en el largo plazo: fíjense como en el caso de España, en el caso de la energía eléctrica - que aunque sea una fracción minoritaria de toda la energía consumida es significativa -  las compañías eléctricas han modificado las facturas domésticas aumentando la parte fija y disminuyendo la variable, con lo que al final la gente paga más aunque consuma menos. Así que el camino de la concienciación y el ahorro voluntario va empujando a la población hacia una frugalidad necesaria, preámbulo de la Gran Exclusión.

Es esta contradicción entre el objetivo de nuestra industria, nuestro sistema económico y nuestro sistema financiero (el crecimiento indefinido) y la necesidad de capear la escasez creciente de recursos y los efectos ambientales de tanto derroche (no sólo el cambio climático, sino toda la contaminación que se arroja sin más a la Naturaleza) lo que lleva a que no se haga nada o prácticamente nada para resolver estos problemas. Es igual lo que se diga de cara a la galería: no se toman medidas serias porque no se encuentra la manera de evitar su gran impacto económico, y en última instancia la necesidad de acabar con el crecimiento. Fruto de esta contradicción insalvable son discursos absurdos, esquizofrénicos, que son trasversales a nuestra sociedad y evidencian cómo estamos de confundidos. ¿Cómo se explican, si no, todas las campañas financiadas desde multitud de think tanks creados ad hoc para prefabricar y difundir la duda sobre el cambio climático, tirando por tierra el trabajo de miles de científicos especialistas de todo el planeta? ¿De dónde sale el recurrente discurso de que se puede hacer una transición a una economía verde (y se sobreentiende que creciente) basada en las energías renovables, a pesar de la multitud de evidencias (1,2,3,4,5,6,7) de que el aprovechamiento de la energía renovable es mucho menor que lo que actualmente consumimos de energía no renovable? ¿O que la energía nuclear es una energía con futuro, a pesar de que el uranio llega a su límite, el MOX tiene un reaprovechamiento limitado, los reactores comerciales de IV generación no acaban de llegar después de 60 años de experimentación con ellos y el mítico reactor de fusión está en un lejano futuro (si es que está en algún lado)? Por no hablar de las infinitas promesas nunca cumplidas de biocombustibles de 2ª generación, hidratos de gas, nuevos fuentes de hidrocarburos, la transición al gas natural o al coche eléctrico o al hidrógeno, o al carbón limpio o, en el extremos más desquiciado, las absurdas promesas de las energías libres. Mentiras que se repiten año tras año, década tras década, sin ningún avance porque éste no es físicamente posible; autoengaños de una sociedad enferma que se niega a aceptar lo más simple (que no se puede crecer infinitamente en un planeta finito) y para ello pone excusas de lo más complicado (infinidad de soluciones milagro que jamás se materializan).

Nuestra sociedad se parece a un hombre muy obeso que se autoengaña sobre su estado de salud y que no adopta un propósito firme de cambiar de hábitos hasta que no le da un infarto. Ése es por desgracia el camino que hemos adoptado, aceptando la mercantilización de los últimos bienes indispensables (ayer la tierra, hoy el agua, quizá mañana el aire) como una evolución lógica del capitalismo que se niega a cambiar y que nos lleva un paso más cerca de la exclusión social masiva; y ese infarto de la sociedad será una gran disrupción, una interrupción repentina de muchos servicios esenciales, una repentina falta de mercancías que hoy damos por garantizadas, incluyendo los alimentos... Y en eso estamos, esperando el infarto inevitable de este sistema hipertrofiado e inviable, deseando que el daño que cause no sea letal, que después de él podamos hacer borrón y cuenta nueva y por fin ponernos a dieta, por fin aprender a vivir dentro de los límites ecológicos de la biosfera que nos sustenta.


Una propuesta de futuro

Sentarse a esperar un grave fallo de nuestro sistema productivo con serias consecuencias para la vida de las personas, que son muy dependientes del buen funcionamiento de este sistema, no es, obviamente, la mejor respuesta a nuestros problemas. De hecho es la más necia, la más idiota. Quienes tachan este blog de catastrofista deberían comprender que, si lo enunciado arriba es cierto (y es por eso que he dedicado tanto tiempo a hacer la exposición inicial) entonces la inacción es la actitud catastrofista, la que nos lleva irremediablemente al escenario indeseable, incluso apocalíptico.

Pero yo soy optimista, porque creo que aún podemos cambiar. Y volviendo a lo que me decía la persona que me pedía un apunte optimista: ¿qué podemos hacer para mejorar? He aquí mi propuesta:


  • Anulación de las deudas actuales: Quizá algunas se pudieran devolver, pero en general será imposible repagar la gran mayoría, no digamos ya pagar sus intereses. El mundo está cambiando, se está transformando, y las reglas que lo definen también han de cambiar. No se puede comenzar con una pesada losa que posiblemente no se podría remontar.
  • Reforma radical del sistema financiero: No se puede esperar seguir cobrando intereses por el préstamo de dinero. Si el sector financiero es crítico para el buen funcionamiento de la sociedad (y lo será durante el período de transición), no puede confiarse a la gestión privada (que tiende a privatizar las ganancias y socializar las pérdidas, que a partir de ahora serán crecientes e inevitables) o como mínimo orientada al crecimiento.
  • Redefinición del dinero: La política monetaria no puede ser expansiva, y en un primer momento será más bien contractiva. El dinero es una representación del valor, no el valor en si mismo, y su gestión tiene que ser controlada por los sectores directamente involucrados: fabricantes, comerciantes, consumidores... La gente tenderá a usar divisas locales antes que la divisa nacional, por la mayor dificultad de garantizar el valor de ésta última en una sociedad que colapsa. Las divisas locales no pueden estar controladas por intereses especulativos foráneos y por tanto no se puede permitir que se atesore o capitalice (el análisis económico clásico nos dirá que de este modo se pierden oportunidades de inversión y de crecimiento). 
  • Reforma de los Estados: Desde su nacimiento los Estados y el capitalismo han compartido objetivos y se han complementado, con gran eficacia social hace décadas en algunos países (el Estado del Bienestar es un buen ejemplo) pero inevitablemente el Estado-nación entra también en crisis al dejar de ser viable el capitalismo. Es necesario relocalizar los centros de decisión y acercar la gestión a los administrados pero de verdad, no de boquilla. La gestión ha de ser antes municipal que comarcal, antes comarcal que regional, antes regional que nacional. La falta de energía llevará a una lógica de relocalización que tenderá gradualmente a hacer los ámbitos administrativos cada vez más locales, pero durante la transición la ineficiencia de un poder administrativo nacional hipertrofiado puede poner demasiadas trabas, sobre todo de tipo legal.
  • Definición de planes de transición locales: Cada población tiene que determinar cuáles son sus mayores problemas y debe invertir recursos en controlarlos. En algunas comunidades faltará el agua, en otras el problema será la falta de suelo fértil, en otras el exceso de población, la contaminación o la escasez de recursos fundamentales... Se ha de analizar cuidadosamente la situación, comprendiendo que no viviremos una continuación del sistema actual sino un cambio radical. Una vez identificados los puntos sensibles se han de invertir recursos y esfuerzos en moldearlos para posibilitar la transición, incluso aunque desde una perspectiva capitalista actual tal inversión no sea rentable Éste será uno de los grandes obstáculos, aunque bastante menor que la cancelación de deudas o del interés compuesto.
  • Preservación de los servicios básicos: Justamente ésta será una de las mayores dificultades de la transición: a la oposición del capital a perder sus privilegios se le unirá la dificultad de mantener un influjo de recursos suficiente para permitirse ciertos privilegios. Según el grado de escasez al que se vea sometida cada localidad se podrán mantener más o menos servicios. Los más fundamentales son la educación, la sanidad y la asistencia a la gente mayor y necesitada. Para poder conservar estos servicios fundamentales cada localidad deberá decidir qué sistema de financiación empleará, si por medio de impuestos o con el trabajo voluntario de los ciudadanos. Poder ofrecer más servicios dependerá de la riqueza relativa de cada lugar.

Ninguna de estas medidas habla explícitamente de energía sino de organización social; sin embargo, todas ellas tienen implicaciones de largo alcance sobre el uso y la disponibilidad de energía; de hecho, son las medidas que más impacto energético tienen, mucho más que las modestas medidas de ahorro y eficiencia que se proponen habitualmente. Más aún: las medidas arriba esbozadas son las únicas que tienen sentido en una situación de descenso energético.

¿Es lo que propongo factible? No a día de hoy: cualquier economista o político que lo lea lo considerará utópico por excesivamente radical. Quizá lo sea el día de mañana si se hace la suficiente pedagogía, si la gente aprende a aceptar la verdad a la cara. Pero es fundamental hacer esta pedagogía: la alternativa es esperar esa gran disrupción, ese infarto quizá fatal de nuestra sociedad.

Salu2,
AMT
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Apuntes sobre el coche eléctrico. Motores eléctricos y transmisión.

The Oil Crash - 9 May, 2014 - 08:40

Apuntes sobre el coche eléctrico. Motores eléctricos y transmisión.
Por Beamspot 

Evidentemente, el elemento básico de un coche eléctrico, es el motor, o incluso, los motores, en plural, puesto que no es tan raro que tengan más de uno. Es el principal punto que determina el tipo de vehículo, más que la batería.Como ya se ha comentado, la propulsión eléctrica no es nada nuevo. Ni nada que se redescubra después de un período de olvido. La propulsión eléctrica ha estado con nosotros desde finales del siglo XIX, y es algo de uso cotidiano. El metro y los trenes eléctricos son el gran exponente de este tipo de propulsión. En otros países, de siempre, se ha usado el trolebús. El tranvía también es de uso habitual.Los motores utilizados para propulsar vehículos de diversa índole están más que estudiados, desarrollados, probados y afinados. Los hay de todo tipo,  tamaño, potencia, velocidad, prestaciones. Hasta existen aparatos voladores que utilizan sólo motores eléctricos, aunque sean de pequeño tamaño [1] [2].Sin embargo, la realidad es que sólo hay dos tipos de motores, y ambos se basan en la interacción de campos magnéticos, en plural, pues aunque lo habitual suele ser de dos, no es raro que sea la suma de varios [3].De los campos magnéticos involucrados, y que simplificaremos a dos, uno es invariablemente creado por electroimanes, siendo éstos los que consumen electricidad que se traduce en movimiento y energía mecánica. El segundo campo se puede crear bien a partir de imanes, con lo que el motor llevará la coletilla de ‘imanes permanentes’, o bien por electroimanes, cambiando la coletilla a ‘excitación externa’, o simplemente, ‘excitación’.Es de cajón que el usar energía para crear un campo magnético que se puede crear con imanes, y por tanto, sin aporte de energía, reduce el rendimiento de los segundos en frente de los primeros.Así pues, los dos tipos de motores eléctricos que podemos encontrar, o mejor dicho, dos categorías diferentes, dependen única y exclusivamente del tipo de electricidad que se les aplica: corriente continua (Direct Current, o DC de ahora en adelante [4]) y corriente alterna (Alternating Current o AC [5]). Esta distinción es importante. Las baterías, pilas y los paneles fotovoltaicos son todos de DC, la electrónica funciona casi toda en base a DC, mientras que la red eléctrica es toda de AC. La gran ventaja de la AC es que se puede usar un aparato llamado transformador, que permite cambiar tensiones y corrientes con rendimientos muy elevados, y con tecnología relativamente sencilla. Hacer lo mismo con DC no es trivial. Convertir la alterna en continua también es algo sencillo, y los aparatos que hacen esto se llaman como el grupo de rock, AC/DC (converters). Hacer AC a partir de DC es aún más complicado que convertir una DC de unas características a otra DC con otras características, y estos aparatos se llaman Inverters. No sólo están presentes en los coches eléctricos, sino que también se usan en instalaciones fotovoltaicas para convertir la continua que éstas generan en AC usable por los electrodomésticos.Mientras en la continua hay dos parámetros importantes, la tensión y la corriente (y por ende, la potencia), en alterna aparecen un par de variables nuevas: la frecuencia de alternancia (la red europea va a 50Hz, la americana a 60Hz) y el desfase entre tensión y corriente, elemento que no veremos en absoluto en este estudio sobre el coche eléctrico.En todos los motores hay una parte fija, que se llama estator, y otra que gira, que se llama rotor. Estas partes pueden tomar muchas formas, pero son fácilmente distinguibles y son las que son, así que el motor eléctrico es bastante más sencillo que otro de gasolina, gasoil, gas, cohete, o lo que sea. Otro punto a su favor: son sencillos de construir en comparación, lo cual ahorra costes.Un motor de continua tiene un campo magnético fijo en el estator, que puede ser tanto por imanes como por bobina. El rotor sin embargo es siempre la bobina o electroimán de accionamiento. Esto implica que hay que llevar electricidad al rotor, y encima hacer que alguna de las bobinas esté siempre con corriente circulando, y que sea precisamente la o las que están en cierta posición respecto del campo magnético fijo. Esto se hace con un añadido que es el colector de escobillas.El motor de alterna funciona justo al revés: el campo magnético responsable del movimiento está en el estator, mientras que el campo fijo está en el rotor. Este campo fijo puede ser de imanes permanentes, como ya se ha explicado y el resultado entonces es un motor síncrono de imanes permanentes, o bien puede ser un electroimán, que puede ser de dos tipos: bobina de accionamiento por escobillas, con lo que tendríamos un motor síncrono de excitación externa, o tipo ‘jaula de ardilla’, sin escobillas, dando lugar a un motor asíncrono. Éste ‘pasa’ la electricidad al rotor a través del efecto transformador, lo cual implica que el rotor siempre tiene que girar más lento que el campo eléctrico para poder inducir esta corriente en el rotor.Es importante decir que los motores de alterna tienen más de una bobina, y que el giro se debe a la diferencia de fase entre las excitaciones de las diferentes bobinas, que en realidad, se comportan como un único campo magnético rotativo. Lo habitual son tres bobinados conectados a las tres fases de un sistema trifásico, que es lo que se usa en la industria.Casi todos los motores eléctricos se basan en estos dos, con la excepción de los motores de reluctancias. Ya se llamen motores paso a paso o motores Brush Less DC (BLDC).El motor de corriente continua es el más sencillo de controlar, y por eso es el que ha sido más utilizado en propulsión eléctrica durante muchos años. Tiene un rendimiento muy bueno, es sencillo, tiene buenas prestaciones, relativamente poco mantenimiento (rodamientos, escobillas), y con una gran relación potencia/peso/volumen. Un ordenador de escasa potencia de cálculo como el viejo PC original puede controlar un puñado sin despeinarse.Un motor de alterna es más difícil de controlar para sistemas de transporte, no así para la industria y electrodomésticos, donde el motor asíncrono es de lejos el más usado con éxito, precisamente porque no necesita control.En comparación, controlar el motor más habitual en la propulsión eléctrica moderna, especialmente en coches (y otros aparatos pequeños como los aviones RC y multicópteros [6]), que es el trifásico síncrono de imanes permanentes, resulta tan complejo que un viejo 486 DX a 100MHz de la época a duras penas podría controlar un par a base de matemáticas complejas y afinar en su programación. Aún así, es el motor con mejor rendimiento y relación potencia/peso/volumen que existe con la excepción de los motores de turbina de gas y cohete [7] [8].Un motor asíncrono trifásico [9] como el que utiliza el Renault Twizy es a muchos efectos lo mismo que un trifásico síncrono de imanes permanentes en cuanto a sistema de control, sólo que con unas matemáticas diferentes por detrás. La clave está en que las instalaciones domésticas, que trabajan a una frecuencia fija, no valen para un vehículo, donde la velocidad de giro varía mucho, y precisamente dependen de esta frecuencia. En la industria, los inverters necesarios para controlar la velocidad de los motores, también se conocen por ‘variadores de frecuencia’.P { margin-bottom: 0.21cm; direction: ltr; widows: 2; orphans: 2; }A:link { color: rgb(0, 0, 255); }
Vano motor con el motor térmico antes de vaciar.
Para muestra un botón. En USA, fruto de un sistema legislativo muy diferente del europeo, es habitual la reconversión de coches térmicos a coches eléctricos, especialmente los BMW. La diferencia de un BMW antes y después de su conversión, cambiando el motor térmico (gasolina, que allí no utilizan gasoil) por un eléctrico de similar potencia, antes de poner las baterías y la electrónica, es escandalosa.

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Vano motor vacíoP { margin-bottom: 0.21cm; direction: ltr; widows: 2; orphans: 2; }A:link { color: rgb(0, 0, 255); }
Vano motor con el motor eléctrico puesto.
Así pues, tenemos varios puntos a favor de la propulsión eléctrica:
  • Es una tecnología más madura que la térmica, con más años.
  • El rendimiento es muy superior, de lo más alto posible.
  • El peso es extremadamente reducido.
  • El tamaño es extremadamente reducido.
  • Es una tecnología muy sencilla, con pocas piezas.
  • El mantenimiento es prácticamente nulo, así como el desgaste.
  • Es una tecnología sin apenas vibraciones.
También es una tecnología que apenas hace ruido, muy silenciosa, sin embargo, ¿representa esto en realidad una ventaja? El Prius tiene el apodo de ‘matapalomas’ debido a que al ser tan silencioso, las palomas no lo oyen y por tanto no levantan el vuelo así que las atropellan.Hay aún más ventajas. La primera es que el motor, debido a su rendimiento, tiene una curva de par y potencia que lo hacen extremadamente utilizable en cualquier punto, con apenas variación del rendimiento del motor, no así de la electrónica, aunque la diferencia sigue siendo extremadamente ventajosa. P { margin-bottom: 0.21cm; direction: ltr; widows: 2; orphans: 2; }A:link { color: rgb(0, 0, 255); }
Curvas de par y potencia del motores eléctrico y 1.6 gasolina de Nissan.Este tipo de comportamiento evita algo engorroso: el cambio de marchas. Si juntamos que encima el motor, de parado no consume y que se pone en marcha igual que se acelera, resulta que también nos ahorramos el embrague, y el volante de inercia. De esta manera, la transmisión se reduce, habitualmente, a una reductora con diferencial. Otra ventaja, es que se puede eliminar el diferencial mecánico [10], incontrolable, aunque sea el sencillo diferencial habitual o el más eficiente pero complejo (y caro) Torsen [11], si se engrana un motor a cada una de las dos ruedas motrices. Con eso no sólo se mejora el rendimiento al eliminar piezas de la transmisión, sino que además se gana en control al tener un diferencial electrónico. El inconveniente es que ahora hay dos motores (de menos potencia, es cierto), y más electrónica. Éste es un camino que cada vez apetece más y se está trabajando mucho en esta dirección.Es tanto así, que se está trabajando en poner el motor dentro de la rueda [12]. Si es pequeño, ligero, potente, y sólo requiere de un mínimo de mecanismos, o, incluso, de accionamiento directo, es técnicamente factible. Tanto que Ferdinand Porsche ya lo hizo antes de 1900.Tiene sus inconvenientes, claro. Al haber más cosas colgando del coche, la suspensión debe endurecerse, haciendo el viaje más incómodo. También pone más estrés mecánico en los motores y engranajes, y además estresa mecánicamente más los gruesos cables que van a los motores. Y no elimina el disco o tambor de freno. También hay más problemas de ventilación de los motores, al no poder utilizar refrigeración líquida. 
De ahí a tener tracción independiente en todas las ruedas, va un paso, y para algunos proyectos particulares, se ha dado sin problemas y con claras ventajas, aunque de momento es algo que se vislumbra a lo lejos.También este tipo de ventajas sirve para hacer híbridos del tipo ‘through the road’ [13], como el Peugeot 3004 Hybrid4 o el Volvo V60, aunque en este caso la mayor ventaja es de fabricación, como veremos en la entrada correspondiente.El hecho de poder poner el motor eléctrico prácticamente donde nos venga en gana, significa que no sólo tenemos más rendimiento, control y funcionalidad, sino que además nos libera del espacio necesario para el motor voluminoso que condiciona el diseño de los coches convencionales, dejando toda la carrocería prácticamente libre para poner la electrónica de control y las baterías, y además, con la forma que se quiera.Un último punto a favor de la tracción eléctrica, es que debido al gran rendimiento de ésta, el radiador prácticamente desaparece. Ciertamente hace falta uno para refrigerar, pero no para disipar más del 60% de la energía como es el caso de los coches térmicos. Eso lo reduce a tamaños realmente pequeños, e incluso bajo determinadas circunstancias (inviernos muy fríos) lo hace prácticamente inútil. Y el mayor problema o inconveniente del radiador, es el rozamiento aerodinámico necesario para su funcionamiento.Sin embargo, el mejor detalle de todos por lo que hace al motor, especialmente los de imanes permanentes, es que a la vez son generadores. No hay diferencia virtual entre un motor y un generador. Por tanto, se pueden utilizar para cargar las baterías a partir de utilizarlos como generadores en lugar de motores, en lo que se llama ‘frenado regenerativo’. Ésa es la gran baza, la que permite el juego con las energías cinética y potencial que no puede utilizarse con los motores térmicos habituales. De ahí que haya tanto interés en la tracción eléctrica.Sin embargo, si los motores de imanes permanentes son tan interesantes, ¿porqué hay algunos que utilizan la excitación externa como hace el Renault Fluence? ¿Hay algo de malo con los imanes?Pues resulta que principalmente, el tamaño y la potencia del motor dependen del imán o la bobina que se utilice en su lugar. Hoy por hoy, los imanes más potentes (y por consiguiente, más pequeños) que existen, son los que se hacen a base de neodimio [14], una tierra rara, abundante en cantidad sobre la Tierra, pero muy repartida, que difícilmente se encuentra en las concentraciones lo suficientemente altas como para justificar una explotación directa. Otro tipo de imán algo menos potente, pero ventajoso bajo otras premisas, es el imán de Samario-Cobalto. El Samario es otra tierra rara.Imanes basados en otros elementos que no sean tierras raras los hay, siendo el más potente el AlNiCo, una aleación de hierro con aluminio, níquel y cobalto. Éste último elemento aparecerá varias veces en diferentes usos de los vehículos eléctricos.La producción de materiales para usos tecnológicos es algo que se acentúa todavía más en el caso del coche eléctrico, y un elemento de peso muchas veces poco estudiado en la cadena de distribución y producción de muchos elementos que luego se utilizarán en varias tecnologías asociadas. Lo suficiente como para dedicar una entrada a estudiar esta parte.Referencias:[1] http://www.neoteo.com/cri-cri-el-pequeno-avion-electrico/ [2] http://www.e-volo.com/ [3] http://es.wikipedia.org/wiki/Motor_electrico [4] http://es.wikipedia.org/wiki/Motor_de_corriente_continua [5] http://es.wikipedia.org/wiki/Motor_s%C3%ADncrono [6] http://en.wikipedia.org/wiki/Quadcopter [7] http://en.wikipedia.org/wiki/Power_inverter [8] http://en.wikipedia.org/wiki/Variable-frequency_drive [9] http://es.wikipedia.org/wiki/Motor_as%C3%ADncrono [10] http://es.wikipedia.org/wiki/Mecanismo_diferencial [11] http://en.wikipedia.org/wiki/Torsen [12] http://en.wikipedia.org/wiki/Wheel_hub_motor [13] http://green.autoblog.com/2010/08/23/peugeot-launches-3008-hybrid4-worlds-first-production-diesel-t/ [14] http://es.wikipedia.org/wiki/Im%C3%A1n_de_neodimio
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Apuntes sobre el coche eléctrico: El balance energético teórico.

The Oil Crash - 7 May, 2014 - 09:31

Apuntes sobre el coche eléctrico: El balance energético teórico.
Por Beamspot

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Las montañas rusas se basan en los mismos principios que los híbridos y eléctricos
Siguiendo con la física, aunque dejando el campo de la electricidad (que es de EGB!!), es conveniente un repaso al juego energético que se trae entre manos el coche eléctrico, y que es una buena parte de su eficiencia y del éxito de los híbridos. En este caso ya estamos hablando de un nivel de física de bachillerato, aunque no es especialmente exigente.En física, hay varios tipos de energía, y maneras de calcularla. Dos de ellos tienen mucho que ver con los coches en general, y ayudan mucho a explicar detalles de funcionamiento de ellos, con especial interés teórico para los coches eléctricos e híbridos.La energía potencial es aquella que se desprende de las alturas. La gravedad es quien ejerce parte de esta energía, y se puede intercambiar fácilmente por otra energía, la cinética, debida a la velocidad, y que es con diferencia, la que más tiene que ver, obviamente, con los vehículos.La energía cinética de un elemento que se mueve se calcula como E=1/2*m*v2, donde m es la masa del vehículo, y v la velocidad en metros por segundo, resultando en una energía expresada en julios [1].Por ejemplo, un coche de 1500kg, a 36 Km/h (o sea, 10m/s), tiene una energía de 150KJ, que equivalen a unos 41.7 Wh. Si, Watios-hora, sin la K de Kilo. Si aceleramos el vehículo a 72 Km/h, el doble, la energía cinética pasa a ser de 166.7 Wh, cuatro veces más.Este valor significa dos cosas: es por un lado la energía mínima que habremos invertido en el coche, ya que siempre hay pérdidas (veremos una en breve) y además nunca tenemos un rendimiento del 100%, y por otro lado, significa que es la energía máxima que vamos a poder ‘reciclar’ o reabsorber, puesto que tampoco tendremos rendimientos del 100% además de otras pérdidas.Para ilustrar un poco por dónde van los tiros, vamos a poner un ejemplo. Supongamos que el coche que hemos visto hace dos párrafos es térmico. La aceleración implica un consumo de combustible a cambio de una energía cinética, con un rendimiento variable, bajo. Pero luego, al frenar, toda la energía cinética desaparece en forma de calor en los frenos, no se recupera en ningún momento.Así pues, si salimos de un semáforo, aceleramos hasta los 36Km/h, y luego paramos en el siguiente semáforo, habremos gastado irremediablemente 41.7Wh, presumiblemente como el triple (alrededor de 150Wh) de combustible.Sin embargo, si hacemos lo mismo con un coche eléctrico o híbrido, en lugar de frenar, hipotética y teóricamente, vamos a ‘reciclar’ energía que vamos a volver a meter en la unidad de almacenamiento de energía eléctrica. Con lo que vamos a poder volver a utilizar esta energía cuando volvamos a salir del semáforo en el cual acabamos de pararnos. Es el principio del KERS (Kinetic Energy Recovery System o sistema de recuperación de la energía cinética) utilizado en la F1 [2].Si el rendimiento fuese del 80%, significa que ahorramos el 80% de esta energía, con lo que ya no estaremos hablando de haber perdido irremediablemente 150Wh, si no que habremos gastado alrededor de 30Wh. Hipotéticamente hablando, se entiende.Este es en realidad el truco que se esconde detrás de los coches eléctricos, y, sobre todo, la razón por la cual los taxistas están tan encantados con sus Prius híbridos no enchufables: el rendimiento de los coches híbridos y eléctricos en conducción urbana mejora, mientras que el rendimiento de los de combustibles empeora. En próximas entregas estudiaremos más a fondo el asunto de los rendimientos y las realidades, mientras que por el camino iremos explicando los porqués.Antes de entrar en el más etéreo asunto de la energía potencial [3], hay que ver otro punto muy importante que hoy en día está de capa caída, pero que es determinante en entender los problemas de autonomía de los coches eléctricos (y también de los otros).Una de las mayores razones o contribuciones a las pérdidas, es la velocidad. Y no se trata de las multas, no. Es el rozamiento aerodinámico [4].Calcular dicha fuerza de rozamiento aerodinámico es relativamente sencillo dentro de ciertas limitaciones. Para coches más o menos aerodinámicos, y velocidades normales, por debajo de los 135Km/h, se puede usar la fórmula de F=Cx*A*v2, donde Cx es el coeficiente aerodinámico o ‘de penetración’, A el área frontal del coche, y v, una vez más, la velocidad.Muchos fabricantes dan la Cx, pero no dan la A. Así pues, podemos tener dos coches muy diferentes, uno muy aerodinámico (con una Cx pequeña), pero grande (una A grande), y otro, menos aerodinámico, pero de medidas más contenidas, y que ambos tengan el mismo rozamiento aerodinámico.De esta observación, se desprenden dos cosas: un coche pequeño tiene menos pérdidas por aerodinámica, y lo que en realidad importa, es el conjunto Cx*A. Por suerte, la Wikipedia tiene un buen listado de estos valores. [5]Para poner ejemplos, es interesante ‘convertir’ la fuerza de rozamiento en potencia (P = F * v), para ver la potencia necesaria para mantener a los vehículos en la velocidad designada, sólo contando la fuerza de rozamiento como pérdida. Para muestra, vamos a coger un coche aerodinámico de bajo consumo, el Toyota Prius, y uno coche más apreciado por cierto tipo de conductores: el Hummer H2.Como se puede apreciar en la foto, además de cierta diferencia de tamaño (al parecer, importa), también está la diferencia de forma, más aerodinámica en el Prius, más ‘caja de zapatos’ en el caso del Hummer.


Coche: GM EV1 Prius Hummer Consumo @50 km/h 19 wh/km 31 wh/km 131 wh/km Consumo @135 km/h 143 wh/km 226 wh/km 960 wh/km Potencia @50 km/h 1 kW 1.5 kW 6.6 kW Potencia @135 km/h 19 kW 31 kW 130 kW CxA 0.367 m2 0.580 m2 2.46 m2

En esta comparativa también se ha añadido el ‘mítico’ EV1 de General Motors [6], que tenía un rozamiento aerodinámico aún mejor que el del Prius, en un concepto puramente eléctrico. De hecho, el motor térmico impone limitaciones aerodinámicas: hace falta un radiador.Los consumos se calculan de la forma básica en física: E=F*d, donde F es la fuerza de rozamiento aerodinámica calculada a esa velocidad, y d es un kilómetro, o sea, 1000 metros. El cálculo de la fuerza de rozamiento se hace con los valores de CxA, obtenidos de la página de la wikipedia comentada, y a las velocidades estipuladas.Como se puede ver, hay una diferencia de bulto, tanto en las cifras como en tamaño real del coche. Y eso, en un ‘entorno ideal’ que es el papel, y suponiendo que no hay turbulencia, que el rozamiento aerodinámico es constante, desestimando el coeficiente de Reynolds y otras sutilezas. Por eso, voy a comentar algunas de las situaciones que se han obviado, y que empeoran la situación para cualquier vehículo, sea eléctrico, térmico, o tirado por burros.El caso es que en aerodinámica, la parte de atrás del cuerpo es tan importante como la parte de delante. Uno de los primeros en estudiar este tema en los coches mediante el túnel de viento, fue precisamente Ferdinand Porsche, y de ahí salió la esbelta figura de estos coches.Si el final es totalmente plano, vertical, como es el caso del Hummer o de una furgoneta, puesto el caso, se crean turbulencias para llenar el ‘hueco’ que deja el vehículo a su paso, y esto, que sucede a partir de una velocidad, desvirtúa la fórmula del rozamiento aerodinámico que he utilizado para calcular los datos expuestos. La empeora: pasa a depender de la velocidad al cubo. Y encima, la velocidad a la que cambia de forma cuadrática a cúbica, baja, incluso por debajo de los 100Km/h.Esta aseveración, no sólo vale para los coches con la parte trasera ‘plana’. También vale para cualquier añadido que pueda tener un coche, como por ejemplo los alerones de los nada aerodinámicos F1’s, o las defensas y barras antivuelco de los todoterrenos, o algo más prosaico: los retrovisores.Resulta que mientras un F1 tiene un Cx muy elevado (entre 0.7 y 1.1, comparado con menos de 0.5 para coches de calle), fruto de tanto alerón y tanto apéndice aerodinámico, éstos, al ser aerodinámicos y apenas provocar turbulencias, ‘sólo’ entorpecen según la fórmula comentada cuadrática, hasta velocidades realmente elevadas, del orden de 200 o 300Km/h. Por supuesto, aunque esto reste velocidad, a los F1 les aporta otras cosas, motivo por el cual se esfuerzan tanto en este aspecto.Los retrovisores, por funcionalidad, tienen la parte de atrás plana, que es el propio espejo. Además, al estar cerca del cuerpo del coche, y en posición adelantada, influye sobre el resto del coche. A pesar de ser pequeños, el ‘estropicio’ que causan es muy elevado. Por ese motivo, algunos de los coches más aerodinámicos no llevan: utilizan cámaras y pantallas en el interior del coche.Por supuesto, todo esto es válido tanto para coches de combustibles fósiles como para eléctricos, si bien hay algunos matices que veremos más adelante, cuando se detallen los rendimientos. Por ejemplo, coches como el VW 1L [7] o el Aptera [8], ni tienen retrovisores, ni apéndices anti aerodinámicos, consiguiendo así consumos realmente bajos.Dado que el coche eléctrico, en teoría, es muy eficiente, resulta que el rozamiento aerodinámico tiene bastante peso sobre su consumo, se nota mucho. De hecho, el EV1 tenía una media de consumo de 150Wh/Km (combinado, con velocidades bajas). Y sólo el rozamiento aerodinámico a 135Km/h ya representa 143Wh/Km. Este componente es, de lejos y con mucho, el mayor  responsable del consumo y de las pérdidas del coche.Pasando ya a otro tema importante, que es la energía potencial, la cual afecta también tanto a eléctricos como a cualquier otro elemento móvil, el siguiente ejemplo ilustra a la perfección algunos de los puntos que diferencian de manera más acusada a los vehículos eléctricos respecto de otro tipo de vehículos, si bien se suele abusar de este efecto. En la parte norte de Mallorca, en la ‘Serra de Tramontana’, hay una carreterita muy divertida sin salida, que lleva a la desembocadura de un torrente conocido como el ‘Torrent de Pareis’. Visita idílica que ha salido en más de un anuncio de televisión, torrente fácil en sus inicios para los que se quieran iniciar en el barranquismo, con una playa de guijarros, nada de arena, en el final, bastante llena de turistas a pesar de no haber hoteles en Km a la redonda [9].Por supuesto, si la carretera, también conocida como ‘sa Calobra’ lleva cerca de la desembocadura del torrente, este final donde uno debe dar la vuelta para casa yéndose por donde ha venido, está a unos pocos metros por encima del nivel del mar. Para acceder a esta carretera, hay que coger un desvío 20 Km antes, en la carretera que bordea la costa norte, junto a una base militar de la OTAN, que da servicio a una estación de radar bastante potente que está en la próxima cima del ‘Puig Major’, a 1440m de altura o así, ya que para hacer la instalación de ese radar, se recortó la montaña. La base y el desvío están algo más bajos, a unos 1400m de altura sobre el nivel del mar. A 20Km de la costa en zigzag lleno de curvas, con vistas espectaculares, y una caída prolongada hasta el mar a quien se salga de la carretera [10].Una visita muy recomendable si uno no sufre de problemas cardíacos ni aversión al tráfico rodado en carreteras reviradas, ni mareos ni acrofobia o vértigo. A la vez, también es un buen ejemplo para ilustrar de un aspecto poco conocido de la idiosincrasia del vehículo eléctrico: la recarga de la batería.Supongamos un Opel Ampera [11] aparcado en el parking del final de la carretera, en proceso de recarga mientras el usuario se refresca tomando un baño. 1732 Kg en vacío, alrededor de 1800 con depósito lleno, accesorios y demás, 1900 con dos pasajeros, vamos, muy pesado si lo comparamos con coches más normales (un similar VW Golf TDI – más pesado al ser diesel – está en los 1400Kg en vacío). 16.2KWh de batería de Litio, con autonomía teórica de 80Km. Curiosamente, el Renault Fluence, con capacidad de batería similar, tiene una autonomía teórica de 180Km.Pues bien, sólo por el hecho de subir 1400m, la energía potencial necesaria es de m*g*h, donde m es la masa en Kg, g es la constante de gravedad universal de 9.81m/s2, y h los 1400m de desnivel, aunque luego hay que convertirlo a KWh, dando un resultado de 7.25KWh, lo cual representa el 45% de la batería. Si añadimos velocidad (energía cinética), algo de pérdidas y demás, resulta que al llegar al cruce después de recorrer estos 20Km de carretera en subida, en realidad quedará menos de la mitad de la batería, alrededor del 30%, aunque depende mucho de la conducción.Por supuesto, no nos explican esto, sin embargo, nos venden que luego, si por algún descuido se vuelve a bajar al punto de origen, la batería se recargará. Pero no será al 100%, probablemente se quede en menos del 70%, pero dependerá mucho de cómo se lleve el coche. Evidentemente, no conozco el caso de ningún coche que llene el depósito de gasolina o gasoil en semejante prueba, ni un solo gramo.Sin embargo, el i-Miev de Mitsubishi (también conocido como Peugeot iOn, Citröen C-Zero [12]), con la misma capacidad de batería, al pesar sólo 1080Kg en vacío, unos 1200Kg lleno, sólo gasta para subir 4.5KWh, un ahorro del 38%. De todas maneras, mover un cacharro de 1080 Kg para transportar a una persona de 80 Kg no deja de ser un poco despilfarro.En cualquier caso, con lo visto en este apartado, ya se pueden ver algunas claves sobre los vehículos en general, pero que se deben aplicar en especial a los eléctricos: tamaño, peso, aerodinámica, eficiencia, y potencia.Referencias:[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Energ%C3%ADa_cin%C3%A9tica [2] http://es.wikipedia.org/wiki/KERS [3] http://es.wikipedia.org/wiki/Energ%C3%ADa_potencial[4] http://es.wikipedia.org/wiki/Resistencia_aerodin%C3%A1mica [5] http://en.wikipedia.org/wiki/Automobile_drag_coefficient[6] http://es.wikipedia.org/wiki/General_Motors_EV1[7] http://es.wikipedia.org/wiki/Volkswagen_L1 [8] http://en.wikipedia.org/wiki/Aptera_2_Series [9] http://www.torrentdepareis.info/pareis%20esp.htm [10] https://www.google.es/maps/dir/Torrente+de+Pareis/39.7948161,2.7903405/@39.8195614,2.7726734,13z/data=!4m9!4m8!1m5!1m1!1s0x1297dc49fb4610dd:0x83ec2f11d21655cd!2m2!1d2.8061515!2d39.8518907!1m0!3e0 [11] http://es.wikipedia.org/wiki/Chevrolet_Volt [12] http://es.wikipedia.org/wiki/I-MiEV
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¿Qué derechos humanos en un Mundo Unipolar?

Ácratas - 6 May, 2014 - 15:55




Un análisis serio merece el papel que auto-asume Estados Unidos en el mundo, que es servir de matón mamporrero del imperio Anglo-Sionista. Tras la caída de la URSS, el objetivo de la unipolaridad en el mundo no es, por cierto, que los norteamericanos vivan mejor. Porque en norteamérica mucha gente vive muy mal. Hay estados arruinados, ciudades fantasma, decenas de millones de indigentes.

Como acaba de manifestar el presidente Putin, Estados Unidos ha orquestado la crisis de Ucrania y sigue tirando de los hilos de la guerra civil en curso. Han tomado un país en paz y, so pretexto de unas protestas de gente que quería mejorar su nivel de vida, han propiciado un golpe de estado de extrema derecha (no parece que tengan mucho de nacional-socialistas) y se han acogido a la protección del Fondo Monetario Internacional, cuya consecuencia ha sido la bajada de pensiones y una austeridad nunca vista que conduce a Ucrania a la ruina de sus habitantes, al hambre y a la miseria absolutas. ¡Es tan patético no ver quién dirige el teatro de marionetas! ¿Quién gana en todo esto? Evidentemente, es la banca internacional con sede social en Estados Unidos, pero no los propios Estados Unidos, considerados como conjunto de personas.

Si se analizan las vulneraciones de derechos en la actualidad con verosimilitud, desde el caso más grave (la crisis ucraniana tan tergiversada por los media occidentales) al más pequeño (la remoción de su cargo del juez Elpidio Silva) siempre están las élites financieras detrás. La banca, un conglomerado multinacional que no representa al pueblo, que no representa ni siquiera al conjunto de sus ahorradores, a los que está robando impunemente con preferentes, productos financieros colaterales y otros instrumentos de ingeniería de la estafa. ¿Qué es entonces "la Banca"? Pues evidentemente una sinarquía o un conjunto de personas que constituyen una élite internacional capaz de orquestar crisis y ordenar a los propios Estados Unidos lo que tiene que hacer en cada caso. Pareciera que eso exige un Gobierno Mundial en la Sombra, pero ni siquiera eso es imprescindible. Pues basta con que los principios por los que se guía esa élite sean reconocidos e inamovibles para todos ellos para que, con una mínima coordinación, actúen siempre en la dirección acertada para sus intereses globales.

¿Qué principios son esos? El egoísmo, la avaricia, la búsqueda del beneficio sin pararse en sus consecuencias para el resto de los seres vivos... Eso sólo es posible cuando se consideran meras bestias a los humanos que pagan las consecuencias. Cuando se ve a hombres, mujeres y niños igual que un empresario cárnico considera a sus piaras de cerdos: Nunca se pregunta cosas que considera absurdas, como "¿es lícito ganar dinero a costa de sacrificar las vidas de estos cerdos?" Es lo mismo que nunca se plantea un Rothschild en Londres cuando, gracias a los muertos del reciente genocidio de Odesa, ha comprado baratas cientos de miles de acciones de Gazprom, que habían caído como consecuencia de la incipiente guerra civil en Ucrania. La vida de un ser humano, para ellos (como para las aseguradoras, que también son suyas) tiene un valor en dólares. Un ser humano muerto les representa beneficios. Y que no piensen los humanos de etnia judía que, bajo la protección de su dios Yahweh, están excluidos como sujetos del negocio de la matanza. Sión jamás ha puesto reparos a pactar utilizándolos como moneda de cambio cárnica. Recordemos el Acuerdo de Haavara, con Hitler, para empujar a los judíos hacia Palestina o el actual acuerdo de Israel con el gobierno racista de extrema derecha de Kiev, con el mismo objetivo, pues Israel tiene sólo 8 millones de habitantes y está rodeado de 300 millones de enemigos.

Lo que hay que preguntarse también es qué quieren decir los norteamericanos cuando, títeres de su ventrílocuo sionista, exigen libertad y democracia en el mundo; qué están pidiendo de verdad. Lo que quieren es un tipo de democracia que consagre la libertad de los que se creen amos del mundo para anteponer sus intereses personales a cualquier otra consideración, incluyendo la del bien común. Rothschild quiere esa libertad elevada a su máximo exponente, que a él o a sus intereses no les afecte ninguna clase de otra libertad humana contrapuesta: ni la de expresión, ni la de creencia, ni la de vivir dignamente, ni la de vivir sin miedo (las cuatro libertades del discurso de Roosevelt, por ejemplo). Observemos que esas cuatro libertades están amenazadas actualmente en todo el mundo, incluso en el occidental. Este mismo diario está sometido a amenazas de esas cuatro libertades continuamente a causa de la ley restrictiva española, cuando habla de la casta criminal de los banqueros internacionales sionistas, que no puede declararse activista del anarquismo, que debe trabajar sin recibir nada a cambio, en la ruina permanente, que debe afrontar cada día el miedo a las represalias incluso penales. ¡Y vivimos en España, que es el culo del mundo occidental! Imagina cómo deben de sentirse los familiares nigerianos de las 200 niñas secuestradas "por una milicia islamista" que deben confiar en las informaciones de la NSA de los EEUU para que les devuelvan a sus hijas sanas y salvas.

Pero dejémonos de discursos del manipulador Roosevelt y veamos como los manipula la ONU. Los derechos fundamentales se engloban, según las Naciones Unidas, en seis categorías:

-dignidad
-libertad
-igualdad
-solidaridad
-ciudadanía
-justicia

Para un pobre desgraciado del mundo significan:

-estar vivo y no ser esclavo
-follar bajo techo, pensar en silencio, creer íntimamente lo que quiera, expresar lo admitido, ver la tele, y votar a un partido o sindicato
-ir a la cárcel al menor descuido sin discriminación por motivos de sexo, raza, religión o ideología
-condiciones de trabajo justas, justitas, justitas
-pertenecer a un estado
-presunción de culpabilidad, que te hará sentir hasta el más elemental funcionario de Hacienda o de la policía

Para un miembro de la élite sionista significan:

-no ser responsable de la vida de sus esclavos
-ser invulnerable e inaccesible en su vida privada o exhibirse sin decoro, como Paris Hilton o Madonna
-ocultar sus violaciones de los derechos humanos tras los mandamientos de la religión hebraica, musulmana o cristiana
-recibir compensaciones de los estados por decenas de motivos sobre los que está prohibido investigar, como el de ser demasiado grande para caer o el Holocausto
-la nacionalidad que garantice la impunidad, como la norteamericana; o la doble nacionalidad: israelí, que es la real, y la del estado huésped al que parasitan
-derecho a estar por encima de la ley, eligiendo a los jueces o retirándoles de la carrera judicial si no se someten a sus caprichos (Gómez de Liaño, Garzón, Silva)

Estos son los derechos humanos, así de flexibles.

Nosotros, los ácratas (no me gusta ser calificado como anarquista, sino como ácrata, que tiene mucha más categoría intelectual) que vivimos dentro de un tonel, que no tenemos nada ni ningún interés por poseer nada material, somos los únicos seres humanos no sionistas que ejercemos nuestros derechos humanos fundamentales impunemente, porque no entramos en conflicto de intereses con la chusma financiera: nunca les pedimos nada y nada les debemos.

Para los intocables, los derechos humanos fundamentales son así:

-mantener nuestra dignidad por encima de todas las cosas y negarnos a ser esclavos de nadie a cambio de ninguna cosa, sea dinero o ventajas
-observar un comportamiento libre de cadenas intelectuales y materiales
-considerar a todo otro ser humano nuestro igual en derechos y libertad, aunque esté ciego por el humo de los medios desinformadores internacionales sionistas o sea un cerdo sionista forrado de millones: es nuestro igual, nunca un ser superior; y, por lo tanto, culpable de todos sus delitos, igual que lo seríamos nosotros si hubiéramos cometido esas abominaciones
-solidarizarnos con todo ser humano cuyos derechos fundamentales hayan sido vulnerados y ayudarlo en la medida de lo posible, principalmente haciéndole ver las causas de su caída en desgracia
-considerarnos ciudadanos del planeta Tierra, sin que ello signifique renunciar a toda asociación voluntaria con nuestros convecinos: cuando sea necesario para sobrevivir, seremos españoles; cuando ya no lo sea, seremos individuos libres
-jamás asumiremos la injusticia para con nadie y nunca toleraremos que se cometa una injusticia con nosotros y nuestros allegados. Toda injusticia debe restituirse por el procedimiento que sea necesario. La injusticia permanente es intolerable.

Los sionistas nos leen, nos siguen, nos espían permanentemente, pues suponemos un peligro para ellos. Los ácratas tenemos acceso a su talón de Aquiles precisamente porque no dependemos materialmente de ellos. Pero aún somos más peligrosos de lo que el Imperio adormecido imagina, apoltronado por la buena vida, los lujos, el dinero y las putas. Pues somos divulgadores del antídoto a la enfermedad sionista que asuela el planeta, somos portadores de la pócima de Fierabrás, del Santo Grial que es la Verdad. La Verdad que, en cuanto se escucha una sola vez, se abre paso en las mentes, las desempaña y hace ver el mundo desde otra cosmovisión, bañado por una nueva luz, tras pulverizar las gafas oscuras y distorsionadoras de la realidad que suponen los millones de mentiras oídas a lo largo de toda la vida.

Y así nos va. Somos más felices que el resto de los seres humanos, incluyendo a los creyentes en muletillas religiosas monoteístas.

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