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World Energy Outlook 2016: Las palabras malditas

The Oil Crash - 18 November, 2016 - 00:54

Queridos lectores,

Ayer, 16 de noviembre de 2016, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó su informe anual sobre el estado de la energía en el mundo, el World Energy Outlook (WEO). Como cada año, me dispongo a ofrecerles un análisis rápido de este extenso documento, reservándome la posibilidad de analizar en más detalle algún aspecto en posts posteriores.

Lo primero que llama la atención es el sumario. Otros años el WEO presentaba un capítulo con un análisis más pormenorizado de una región, país o tecnología. En este caso, sólo hay dos secciones: la de las tendencias globales y la del foco sobre la energía renovable, que tampoco es una sección demasiado extensa. Eso hace que este WEO sea un poco más corto que los inmediatamente anteriores, y que esté más focalizado en las cuestiones críticas, que son las tendencias y el enorme despliegue que se requiere para que la transición renovable tenga lugar.

La búsqueda del término "peak oil" arroja un cantidad de cero resultados: mencionar ese concepto sigue siendo prácticamente tabú para la AIE, que sólo osó llamarlo por su nombre hace 3 años (y fue para negar la posibilidad de su ocurrencia). Sin embargo, los efectos del peak oil, y que tantas veces hemos comentado desde este blog,  son mencionados en repetidas ocasiones en el documento. Pero no nos avancemos y entremos ya en el análisis detallado del WEO 2016.

Desde el prefacio y el resumen ejecutivo, la AIE envía un mensaje contundente: de cara a cumplir con los objetivos de la pasada cumbre de París sobre el cambio climático (COP21) es necesario apostar, ahora ya seriamente, por una transición hacia las energías renovables. A continuación pasa a enumerar una serie de hechos ciertos pero de los que se derivan conclusiones falsas: las emisiones humanas de CO2 no aumentaron el año pasado a pesar de que el PIB creció (fruto probablemente del pico del carbón  y del maquillaje estadístico de China, aparte de ciertas inercias del sistema de contabilidad - e.g., el año pasado se consumió el carbón que se usó en manufacturar las placas fotovoltaicas que se instalan hoy), más del 50% de la capacidad de generación eléctrica instalada el año pasado fue renovable (más fruto de la ralentización energética global que del mérito renovable, y de nuevo conviene recordar que la capacidad instalada es mucho mayor que la energía realmente generada, en el caso de la renovable), etc. En el resumen ejecutivo encontramos otros mensajes bastante contundentes: el consumo de petróleo sólo crecerá un 0,3% anual de aquí a 2040 (desde los casi 95 millones de barriles diarios - Mb/d - de 2015 hasta los 103 Mb/d en 2040), el consumo de carbón no va a volver a crecer (según la AIE, por la necesidad de luchar contra el cambio climático, y no porque sea físicamente imposible aumentar el ritmo de extracción de esta materia prima), el gas aún va a crecer bastante... pero lo que va a crecer a un ritmo inverosímil es la producción de energía renovable, más de lo que nunca se había aventurado a creer la AIE. Y otro mensaje muy claro: la demanda de energía de la OCDE va a decrecer durante las próximas décadas, y donde crecerá el consumo es en el resto del mundo. Lo cierto es que nunca se ha visto un crecimiento duradero del PIB que no vaya acompañado de un crecimiento del consumo energético. A corto plazo se puede esquivar este principio y hacer crecer el PIB mientras cae el consumo de energía pasando por la devaluación interna de los salarios y por los problemas de inestabilidad social que eso acaba generando. Pero tal perspectiva no parece enturbiar los optimistas sueños de la AIE.

También en el resumen ejecutivo la AIE nos reconoce que en el caso del petróleo el mayor esfuerzo va dirigido a compensar el declive de los campos actualmente en producción, que según palabras de la AIE "es igual a perder el equivalente a la producción de Irak cada 2 años". Con una producción iraquí de casi 5 Mb/d, lo que nos dice la AIE es que los campos actualmente en producción decaen a un ritmo de 2,5 Mb/d, o un 2,6% anual. Es la cifra de declive de los campos actualmente en producción más baja que ha dado la AIE en los últimos años, por debajo del 3% anual que usaba para maquillar sus gráficas en los WEO 2014 y WEO 2015, y muy por debajo del más realista 6% anual que anunciaba en el WEO 2012. Más tarde volveremos sobre este mismo tema.

El resto del resumen ejecutivo se dedica a analizar el declive industrial de China (en transición, nos dicen, a una economía de consumo doméstico y servicios), a hablar de los objetivos para cumplir los acuerdos de la COP21 y la perla de este WEO: La AIE nos anuncia un incremento espectacular del número de vehículos eléctricos (sí, esos que hemos analizado con detalle y sabemos que son inviables a gran escala), que según la AIE pasarán de ser 1,3 millones en 2015 a 30 millones en 2025 y más de 150 millones en 2040 en el escenario de referencia, que podrían ser hasta 715 millones en 2040 en el escenario más favorable. Todo un absurdo brindis al Sol que contamina el WEO y que lo hace completamente inverosímil, pero que es fundamental para que no se desmorone la visión optimista sobre el futuro que por lo visto la AIE tiene siempre que proyectar. Añadir a esto la creencia de la AIE de que un incremento en los subsidios a las renovables, mientras menguan los de los combustibles fósiles, hará progresar el despliegue renovable, sin entender que han sido los combustibles fósiles de alta TRE los que lo han subvencionado todo y que en la actual era de TRE menguante todo se va a derrumbar si no se toman medidas adecuadas y más realistas. En todo caso, la AIE ya avisa que cumplir los objetivos que se propone no es nada fácil y que hará falta una acción política decidida.

Acaba el resumen ejecutivo anunciándonos que probablemente se avecinan tiempos turbulentos en el mercado del petróleo, algo que es fácil de anticipar y de lo que hace tiempo que alertamos; que el mercado del gas se volverá verdaderamente global (por las mejoras en las capacidades de exportación, nos dicen); que el mercado del carbón irá a la baja y, punto importante pero no novedoso, que hay que mirar a la interdependencia entre energía y agua, la cual es preocupante.

Analicemos ahora el cuerpo del documento, comenzando por los escenarios tendenciales para los combustibles no renovables.

En el capítulo introductorio, como siempre, la AIE nos presenta los tres escenarios con los que trabajan: el de "Políticas Actuales" (continuar tal cual con las tendencias actuales), el de "Nuevas Políticas" (en el que se implementan las nuevas políticas anunciadas por los diferentes países) y el "Escenario 450" (en el que los países del mundo se esfuerzan para conseguir que la concentración de CO2 en la atmósfera no sobrepase las 450 partes por millón). Por primera vez, la AIE incluye dos nuevos casi-escenarios, de decarbonización más intensa de la economía: "Bastante por debajo de 2ºC" (de calentamiento global sobre el nivel pre-industrial, se entiende) y "Hacia 1,5ºC". Éstos son cuasi-escenarios pues no se introducen con el nivel de detalle de los anteriores, aunque la AIE nos da algunas pinceladas de los mismos. El escenario de referencia para la AIE es el de "Nuevas Políticas" y si no decimos otra cosa se entenderá que estamos refiriéndonos a esta proyección central. Por cierto que resulta chocante que, en el capítulo preliminar en el que se introducen los escenarios y también el modelo usado por la AIE, se nos informa de que Japón llegó a su pico de energía primaria en 2004 y la Unión Europea en 2006, sin que, de nuevo, se haga el más mínimo esfuerzo en relacionar estos hechos con otros indicadores macroeconómicos que no sean sólo el PIB (por ejemplo, el salario típico de los trabajadores, o los indicadores demográficos, nulos o negativos para ambas regiones, según la propia tabla 1.3 de la página 44).

En la página 53 la AIE nos muestra cuál ha sido la evolución del coste de diversas tecnologías en los últimos 8 años (figura aquí debajo).


 
Esta gráfica es muy reveladora, pues nos muestra la gran caída de algunas tecnologías necesarias para el despliegue renovable, pero curiosamente muestra también la fuerte caída del sector de desarrollo de gas y petróleo. Y he aquí el problema de este tipo de gráficas: lo que nos están mostrando en esa gráfica es lo que invierten las empresas en esas tecnologías, lo cual no es necesariamente un reflejo del coste de las tecnologías en sí (lo cual es clarísimo en el caso del gas y petróleo) pues también interviene el interés en invertir en las tecnologías de referencia.

En el capítulo dedicado a la visión general del WEO, nos enseñan cuáles se esperan que sean las tendencias en consumo de energía primaria en el mundo.



Para el mundo en su conjunto, la AIE nos anuncia un crecimiento del consumo de energía primaria total (de todas las fuentes) de un 30% desde el 2014 hasta el 2040. Sin embargo, nos anuncian una caída, en el mismo período, del 5,4% en los EE.UU., del 14% en Japón y del 13% en la Unión Europea. Como ya comentábamos el año pasado, todo un canto al decrecimiento sin decirlo explícitamente.

Resulta bastante curioso ver como la AIE alaba la general reducción de los subsidios a las energías fósiles, dando a entender que es por culpa de estos subsidios que no hay más dinero para subsidiar las energías renovables. Como se comprueba leyendo la tabla que dan en la página 98 (que reproduzco íntegra más abajo), los subsidios que se están recortando son los que aplican los países productores a su población, y que son el cimiento de la paz social. La AIE, en un ansia por sacar el mayor rendimiento a unos recursos de TRE menguante, no se da cuenta de que se están pidiendo minar las bases mismas del sistema.


Como muestra de lo perdida que está la AIE en su valoración de lo que sólo es la desestabilización de los países productores y su acercamiento a la bancarrota petrolífera, la tabla de la página siguiente lo deja completamente claro.


El pie de la figura dice: "La caída del precio de los combustibles fósiles y del valor de los subsidios alimenta las perspectivas de la reforma: la caída de los costes de la tecnología han aumentado enormemente la efectividad de los subsidios a las renovables"
La falta de comprensión de que son los combustibles fósiles los que proporcionan los excedentes energéticos que alimentan a los demás hace que confundan el paso seguro hacia el colapso con una oportunidad, y les lleva a hacer una valoración tan completamente desquiciada.

En la página 102 encontramos otro ejemplo de sorprendente desinformación, manipulación o confusión por parte de la AIE. Analiza el impacto de la reforma energética en México (que básicamente avanza en la privatización de los recursos petroleros del país, entre otras cosas) y promete un escenario de relativa bonanza futura para el petróleo mexicano.



Lo cual es completamente incoherente con la evolución de la producción de petróleo en México durante las últimas décadas.


Datos extraídos de los anuarios estadísticos de BP, compilados en la web Flujos de Energía: http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html


La comparación de ambas gráficas nos dice que la AIE parece querer dar a entender que abrirse (aún más) a la inversión extranjera va a cambiar un hecho físico y geológico como es el peak oil mexicano, que como muestra la gráfica se basaría en petróleos de muy baja TRE, con consecuencias que ya sabemos cómo de nefastas han sido en suelo estadounidense. La malo es que en México y fuera de él algunos usarán estas proyecciones completamente elucubrativas, infundadas y contrafactuales de la AIE para justificar unas políticas que no serán necesariamente del interés nacional mexicano.


Petróleo:

El capítulo dedicado a las tendencias del mercado del petróleo comienza con una discusión sobre los eventos que a juicio de la AIE han marcado el último año. A pesar de la caída de la producción de petróleo de fracking (tight oil) en los EE.UU. en más de un 10% (en este mismo WEO se reconoce, en la página 132, que la caída de la producción de tight oil en EE.UU. es de un 15%), en la AIE hablan de "estancamiento en la producción", pues toman estimaciones anuales y el pico de producción fue a mediados de 2015. A pesar de la flagrante evidencia de que grandes compañías como Shell están en números rojos, y que los problemas ya habían empezado cuando el petróleo aún era caro, la AIE nos anuncia que, en cuanto el precio del petróleo suba, el fracking retomará el rumbo. Y habla de una presunta intervención de la OPEP para mantener cuotas de producción, cuando la explicación más probable es que nadie controla el mercado. A pesar de este mal análisis de comienzo, la AIE identifica correctamente un gran riesgo de inestabilidad futura en el mercado del petróleo debido a la observada fuerte desinversión en exploración y desarrollo de nuevos campos (algo que, repito, ya avisamos desde aquí hace meses). 

Después de una prolija explicación de cómo las diversas políticas y escenarios impactarán la demanda de petróleo (jamás se identifica un problema a nivel de oferta), la AIE nos ofrece esta tabla que resume los escenarios de demanda que prevé.



A destacar que esta vez la AIE incluye los biocombustibles por su valor energético, no por su volumen (contrariamente a lo que muchas veces ha hecho). Por otro lado, el escenario 450 comienza a indicar una caída bastante marcada de la demanda (en realidad, de la producción) de hidrocarburos líquidos. La diferencia tan acusada entre los diversos escenarios, nos dice, viene causada por cambios radicales en el transporte. Ésta es la evolución de la implantación del vehículo eléctrico que prevé, contra toda lógica, la AIE para los próximos años en el escenario de referencia.



150 millones de vehículos eléctricos en 2040, de los cuales aproximadamente el 37% serán vehículos que funcionan sólo con batería (en frente de los híbridos de diversos tipos, que serían el resto). Buscando entre el texto, nos damos cuenta de que esos 150 millones de vehículos eléctricos representarán el 8% del total, o sea que la AIE prevé que en el mundo circularán casi 1.900 millones de vehículos en 2040 y el vehículo eléctrico, a pesar de todas las dosis de pensamiento mágico de esta aproximación, seguirá siendo algo bastante minoritario. Cuando uno ve la tabla que da la AIE con el tiempo para compensar el sobrecoste de un vehículo eléctrico con el ahorro en combustible (payback time), se entiende perfectamente el porqué de esa escasa implementación, incluso con las hipótesis que hacen de la mejora de costes de las baterías (cosa, por cierto, contradictoria con la escalada de precios actual del litio, que es fruto de la escasez de su producción, algo que también anticipábamos aquí hace unos años).



En suma, la AIE nos quiere hacer creer que habrá una bajada considerable de demanda de petróleo gracias a los coches eléctricos (la menor parte, pues sólo representarán el 8% de un parque que se habrá casi duplicado) y a un gran crecimiento de la eficiencia de los vehículos movidos por hidrocarburos líquidos (que por su mayor cuantía son los que realmente importan).

Después de tan digresiva discusión, el WEO vuelve al petróleo y demás hidrocarburos líquidos, identificando primero las reservas (sin cambios dramáticos con respecto a previas estimaciones, aunque con cierta tendencia a la baja, entre otras cosas porque lo económicamente extraíble es menor ahora, en un escenario de precios bajos). A partir de ahí, discute los diversos tipos de hidrocarburos y encontramos mensajes interesantes, como el reconocimiento que ni con la estimación más favorable sobre los recursos de tight oil disponibles en los EE.UU. la producción de los mismos va a superar nunca los 8 Mb/d (y para las estimaciones sobre los recursos disponibles más realistas el decaimiento será bastante más rápido: ojo al pico perceptible en 2015).



En ese punto del informe se introduce una interesante discusión sobre las refinerías, sus dificultades con los márgenes empresariales y los problemas que pueden tener en un futuro próximo, mostrando una más de las complejidades del ámbito petrolero.

El capítulo concluye con una larga discusión sobre los riesgos financieros de la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, y que las cifras de nuevas explotaciones están en mínimos de 6 décadas. Esta parte es la más interesante de todo el WEO, pues la AIE ha retomado el análisis sobre los ritmos de declive que hiciera en 2013, y aporta una serie de informaciones muy interesantes.

La AIE clasifica la procedencia de todos los hidrocarburos líquidos en cuatro tipos de explotación principales:
  • Campos de petróleo crudo que han superado su peak oil particular o campos post-peak (increíblemente, los llaman así): Representaron poco más del 50% de la producción en 2015.
  • Campos de petróleo crudo sin tendencia definida o campos legados: Se empezaron a explotar antes del 2000, han sufrido parones o ralentizaciones en su explotación por razones diversas (control de precios de la OPEP, guerras, revoluciones, colapso de la URSS, etc). Podrían haber pasado su máximo productivo o quizá no. Representan el 8% del total.
  • Campos en ascenso: Campos de petróleo crudo que se empezaron a explotar después del 2000 y no muestran signos de haber llegado a su peak oil. Representan el 15% del total.
  • Resto: Incluye Líquidos del gas natural o NGL (17%), no convencionales (9%) y otros (1%).


Pues bien, el WEO nos informa que el ritmo de declive de los campos post-peak es de un 6,2% anual, pero si no se invirtiese nada en mantener su producción caerían a un ritmo natural del 9% anual, lo cual nos da una idea de lo importante que es que no ceje el esfuerzo en producción de petróleo. De hecho, la caída en inversión de 2015 y 2016 ya ha tenido consecuencias en la producción que se notará durante décadas.



Fíjense bien: el descenso en inversión en exploración y desarrollo durante el pasado año y medio va a suponer la pérdida de varios cientos de miles de barriles diarios durante las próximas décadas, y esto no ha hecho más que comenzar: como dice el informe, ellos asumen que la inversión se va a recuperar y de ese modo los campos post-peak van a pasar de 47 Mb/d en 2015 a 29 Mb/d en 2025, esto es, van a tener un declive anual del 4,8% anual. Lo cual no es excesivamente coherente, pues aquí la AIE se contradice al asumir que una fuerte inversión es capaz de frenar el ritmo de decaimiento del 6,2% anual, observado antes de la caída de inversiones y cuando de hecho éstas estaban en máximos históricos. Si fueran consistentes con sus propias afirmaciones, deberían suponer que en el mejor de los casos en 2025 la producción de los campos post-peak estaría en los 24,8 Mb/d, es decir, unos 4 Mb/d por debajo de la previsión que han hecho. Y de hecho, si el actual escenario de desinversión continúa la producción de 2025 estaría más cerca de la del declive natural del 9% anual, es decir, 18,3 Mb/d o unos 10,7 Mb/d por debajo de su previsión actual; y eso contando sólo con la contribución de los campos post-peak. Pero claro, si hicieran eso la producción de petróleo estaría en declive en 2040 en su escenario de referencia.

Para los campos legados, la AIE estima su ritmo de declive usando la información sobre cómo han evolucionado los campos que ahora son post-peak, y nos cuenta una historial ligeramente diferente a la que suele contarse en los círculos peakoilers. Así, lo habitual es que un campo llegue a su peak oil cuando se ha explotado el 30% de todas sus reservas (y no el 50%, como se suele decir); que la producción baje al 85% del valor pico cuando se han consumido el 50% de las reservas, y que la producción entre en fase de declive terminal, con un valor de producción que es la mitad del pico, cuando se han explotado ya el 80% de las reservas. En suma, que el peak oil suele sobrevenir antes de que lo que se suele decir, con un declive más prolongado en el tiempo (aunque, claro, asumiendo que se produce la inversión adecuada para evitar caer en el rápido declive natural del 9% anual). De ese modo, asumen que la producción de los campos legados pasa de 7,8 Mb/d en 2015 a 5,1 Mb/d en 2025, entiendo que de nuevo asumiendo un escenario de recuperación de la inversión poco probable y que seguramente hará que esta cifra baje en uno o dos millones de barriles diarios más.

Pero lo mejor viene ahora: respecto a los campos en ascenso, resulta que se trata mayoritariamente de explotaciones de recursos con muy baja TRE, y que por tanto tienden a declinar muy rápido.




De hecho, nos muestran curvas de producción tipo para varios tipos de explotación, contando desde la fecha de aprobación administrativa, y que son muy reveladoras. Lo que se ve es que los recursos que se están explotando hoy en día llegan en cuestión de muy pocos años a sus respectivos peak oil, pues se trata de recursos de poca calidad y difíciles de explotar.


Por ese motivo, la AIE estima que la producción de los campos en ascenso subirá de 13,4 Mb en 2015 a 15,7 Mb/d en 2018, para después caer a 10,5 Mb en 2025 (y eso, de nuevo, asumiendo una recuperación de la inversión en el sector). Sumando todas esas caídas (y sin discutir el impacto en los demás hidrocarburos líquidos no discutidos, como el NGL o los biocombustibles) la AIE se espera una caída de producción de los campos existentes de nada más y nada menos 23,7 Mb/d de aquí a 2025, es decir, una caída del 25% desde los niveles actuales o una caída del 3% anual sobre el total de hidrocarburos líquidos (es de aquí de donde se saca que equivale a perder la producción de Irak cada dos años). La situación, en realidad, va a ser mucho más dramática, porque no va a haber una recuperación duradera en la inversión, y ni en sueños ésta va a subir, como requiere la AIE; y los otros hidrocarburos líquidos también van a disminuir su producción, con lo que la caída de producción de aquí a 2025 puede fácilmente llegar a ser el doble de lo previsto por la AIE, es decir, un 50% respecto a los niveles actuales. En suma, si no se produce una intervención decidida en el mercado de los hidrocarburos para detener la sangría de desinversión para 2025 la producción de todos los líquidos del petróleo será probablemente la mitad de lo que es ahora. Siendo así, creo que este problema merece una atención urgente.

Pero la AIE prefiere mirar para otro lado y así asume que la caída actual en la demanda va a proseguir (sin causar graves altercados por todo el mundo) y gracias a eso, los almacenes y las ganancias de proceso se va a compensar parte del déficit que ellos estiman en 23,7 Mb/d. El resto va a tener que venir de campos aún por explotar y por descubrir, y aquí viene la tabla 3.11, de producción de petróleo por tipos, la más detallada que hasta ahora hayamos visto de este tipo y que nos servirá para elaborar la edición de este año del post "El ocaso del petróleo".


Y justo a continuación viene la curva clave de todo este WEO: la producción "de unos tipos seleccionados" de petróleo. Básicamente, los únicos tipos excluidos son los que provienen de yacimientos pendientes de ser aprobados y los que aún se tienen que descubrir. La gráfica tiene un aspecto conocido para los viejos peakoilers, con una curva de demanda superpuesta que la oferta ya no puede seguir y la referencia a un "suministro faltante" (supply gap).



La gráfica es espectacular, pues nos dice que según la AIE la oferta comenzó en 2015 un ligero declive, y que hacia el año 2018 la demanda sobrepasará la oferta, a expensas de que los proyectos no aprobados y los yacimientos por descubrir rellenen el vacío. Es lo más cerca que ha estado nunca la AIE de reconocer que el peak oil está sobre nuestras cabeza. Según nos explica en el texto, si continuase la actual falta de inversión durante 2017 se produciría un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda. En la AIE dan por hecho de que se producirá un aumento de la demanda que llevará a un aumento de la inversión para aumentar la producción, y que es precisamente el petróleo de fracking el que podrá reaccionar más rápidamente a esos estímulos (a pesar de la evidencia de que el fracking siempre ha sido un negocio ruinoso, incluso con precios altos). Sin darse cuenta, la AIE enuncia cómo se va a resolver en realidad este problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos se producirá una caída de la demanda vía destrucción de la actividad económica y recesión (cosa que ya puede venir solita, sin que medie el petróleo) y todos los problemas de caída de producción que enuncia la AIE serán aún más graves: es la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda que tanto hemos discutido aquí. Pero es que además la gráfica de la AIE es tremendamente optimista, pues no establece cuál va a ser el impacto de los precios bajos del petróleo sobre la parte de producción que si contempla su figura 3.16, y que analizaremos en la versión de este año de "El Ocaso del Petróleo". En todo caso, la inserción de esta figura en el WEO 2016 no es ociosa en absoluto: con ella la AIE pretende anticiparse a las críticas que le lloverán en un par de años cuando se compruebe que la producción de petróleo está cayendo; en ese momento, con remitirse a este figura podrán argumentar que ya dejaban claro que sin más inversión la proyección era de descenso de la producción. Sólo que no será tan moderada...

Se entiende, al llegar a este punto, por qué la AIE se entretiene de hablar de vehículos eléctricos en medio del capítulo dedicado al petróleo, a pesar de que no sería el lugar lógico para hacerlo (y encima cuando reconoce implícitamente que a pesar de su rápido crecimiento aún sería algo minoritario en 2040 - un 8%). Y todo el discurso de cortar tan finas las lonchas de los diversos tipos de campo y tipos de producción, para intentar desglosar los diferentes impactos de la más que probable continuación del proceso histórico de desinversión en explotación petrolífero, con el objetivo de presentar una gráfica "peakoilera" como la 3.16 pero sin reconocer explícitamente el peak oil, sin osar escribir el término por su nombre. Llegados a este punto, la farsa es evidente: fallando la previsión sobre la evolución del petróleo. Y fíjense de nuevo qué corto es el horizonte temporal: sólo hasta 2025 y los problemas ya son evidentes. La razón es que si extendiesen la gráfica hasta el 2040 sería espeluznante, ya que básicamente estaríamos en la mitad de la producción actual; por eso, jugando una vez más con la presentación de los resultados, la AIE entorpece su interpretación.

La AIE remata esta discusión con una gráfica que nos da idea la cantidad de nuevos proyectos que tendrían que ser aprobados anualmente hasta el 2025, según si la caída en inversión se mantiene sólo el 2015, si lo hace el 2015 y el 2016, o si lo hace todo el trienio 2015-2017. En el último caso, implicaría volver a ritmos no vistos desde los años 70. Como si por el simple hecho de desearlo ese petróleo fuera a aparecer.



La parte final de esta sección se dedica a una discusión sobre el impacto de la lucha contra el cambio climático en la producción de petróleo, y aquí nos encontramos con otra de las sorpresas del WEO 2016: resulta que la adopción del escenario 450, el más comprometido con los objetivos de reducción de emisiones de CO2,  puede llevar a que la producción de petróleo caiga más deprisa de lo que el propio escenario requiere.



Y es que mientras en el escenario de Nuevas 
Políticas el 85% de la inversión se destina a compensar la caída de la producción ya existente y aún queda un 15% para aumentar un poco la oferta, en el escenario 450 los precios del petróleo se mantienen demasiado bajos - con la progresiva descarbonización de la sociedad - y eso hace caer demasiado rápido la inversión, la cual se destinaría ya al 100% a compensar el declive (es decir, evitar que la caída anual pase del 6% al 9%) y no completamente. Con esto, la AIE intenta prevenir a las compañías de que tomen las medidas adecuadas para evitar invertir demasiado y que se vean después habiendo hecho un gasto no recuperable, con activos inmovilizados; incluso, crean un escenario ad hoc ("Transición descoyuntada") para ver lo peor que podría pasar. Así que el mensaje para las compañías acaba siendo bastante mixto: no invirtáis demasiado poco, que se puede generar volatilidad y destrucción de mercados; y no invirtáis demasiado, que os podéis quedar con activos bloqueados que no podréis llegar a explotar. En el fondo, sin decirlo explícitamente en ningún momento, la AIE está haciendo un llamamiento al establecimiento de políticas estatales, probablemente coordinadas internacionalmente, para asegurar la evolución suave de esta transición. Y en el fondo, a que haya una transferencia del capital público hacia la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, liberando así a las compañías del riesgo financiero.
 


Gas natural

Como aún faltan algunos (aunque no muchos) años para llegar al pico del gas, en la AIE nos se ve ningún problema en lontananza: la producción y consumo continuará creciendo hasta 2040, y sólo se estabilizaría en el caso del escenario 450.



La gran discusión de esta sección es sobre la capacidad de las nuevas instalaciones de licuefacción y regasificación, para la exportación internacional de gas. Se comenta brevemente la importancia que puede tener el actual ciclo de desinversión, pero se considera tal cosa algo pasajero. En la sección en la que se discuten las reservas, se hace una absurda abogacía del shale gas explotado con fracking (un recurso aún más ruinoso que el petróleo de fracking), aunque como mínimo se reconoce que independientemente de lo grandes que al final sean los recursos de shale gas la producción se va a estancar en la próxima década, al menos en los EE.UU., manteniéndose después una poco realista meseta productiva. En todo caso, incluso asumiendo esa temprana meseta, se pone un tanto en cuestión la conveniencia del despliegue masivo de instalaciones carísimas para la distribución del gas natural, que costaría después mucho rentabilizar.



A continuación nos encontramos con un discutible análisis de la productividad del shale gas, y después un análisis por regiones productoras y consumidoras; particularmente interesante la discusión sobre los yacimientos de Vaca Muerta en Argentina. Después, una discusión sobre el comercio internacional del gas y sobre las inversiones en el sector. En general, éste capítulo es de poca enjundia, puesto que el gas natural todavía no ha llegado a su pico productivo.

 
Carbón

Hay una expresión típicamente inglesa, "estar entre una roca y un lugar duro", para decir que uno se encuentra en una mala situación y la alternativa no es mucho mejor. Por eso, no deja de ser significativo el título de este capítulo: "Panorama del mercado del carbón: ¿Una roca en un lugar duro?".

Al principio del capítulo nos informan de que la demanda mundial, que subía a un ritmo promedio del 4,7% anual, se estancó en 2014 y descendió un 3% en 2015, coincidiendo con, dicen, el inicio de la transición de China a una economía de servicios, lo cual, a decir de la AIE, se confirma por el hecho de que la producción china de acero y de cemento llegó a su cenit en 2014. Desafortunadamente, los señores de la AIE no leen el excelente blog de DFC: Historia, economía y filosofía, pues si no sabrían que lo de China era un desastre económico anunciado y que no tiene nada que ver con la transición a una economía de servicios y sí mucho que ver con el estallido de la burbuja inmobiliaria más grande del mundo. Sin embargo, sí que acierta la AIE al decir que el consumo de carbón no va a crecer significativamente a partir de ahora, y es que la producción china de carbón llegó a su máximo y con ella probablemente lo haya hecho el mundo en su conjunto. El panorama del sector es desolador ahora mismo, pues como nos cuenta la AIE el 80% de los productores chinos de carbón están en pérdidas y en los EE.UU. cincuenta compañías, que producen conjuntamente la mitad del carbón del país americano, se han declarado en bancarrota. En ese punto la discusión se embarulla al introducir el WEO los acuerdos de la COP21 de París, que pese a ser menos vinculantes que nunca parecen tener mucha fuerza para la AIE (y posiblemente sólo para ella, si con ello consigue disfrazar el desastre).

Al analizar los escenarios, vemos que según la AIE los próximos años verán aún más reducciones de capacidad productiva del carbón - producidos, nos dicen, por cuestiones políticas, de mercado o de agotamiento geológico. Pero esos recortes no bastarán para ajustarse a una demanda a la baja. La AIE no espera ver subir la demanda de nuevo hasta 2020, principalmente impulsada por la India y el sudeste asiático. De hecho, la gráfica de la AIE ya refleja esa caída de producción de 2015, pero se intenta disimular asumiendo un rápido crecimiento de la demanda hasta 2020 y luego un crecimiento más progresivo hasta 2040, si nos fijamos en el escenario de referencia. Sólo el escenario 450 refleja algo más parecido al curso más probable de demanda y producción, que ya conocemos  de los WEO 2014 y 2015.



En las páginas siguientes se discute los diversos escenarios para el carbón desde la perspectiva de la descarbonización de la economía, y se pasa un rato discutiendo la más que cuestionable e irrealizable en la práctica tecnología de la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Al analizar la demanda de las diversas regiones, llama la atención que afirme con rotundidad que los EE.UU., el Japón y la Unión Europea harán menos uso del carbón, cuando precisamente Alemania ha mantenido su competitividad en los últimos años aumentando su consumo de carbón, y del más sucio (y mucho más que las energías renovables, a pesar de su Energiewende). Como se ve en la tabla 5.4, de acuerdo con el escenario de referencia para la AIE no se recuperan los niveles de producción de carbón del 2014 hasta pasado el 2025. Las razones aducidas por la AIE para presuponer ese repunte tan tardío son bastante discutibles, y lo son tanto más si se tiene en cuenta que la crisis económica que se va a desencadenar secundaria a la volatilidad de precios del petróleo van a deteriorar el mercado del carbón, tanto en la oferta como en la demanda. Teniendo en cuenta esos factores, el escenario más probable en realidad es el de un pico del carbón o peak coal, con un descenso más rápido de lo que se preveía en anteriores WEO's.



Favorece aún más esta impresión de que se está llegando al peak coal las estimaciones que hacen para el comercio mundial de esta materia prima, que no se recupera del bajón actual hasta el 2030.




Poco después, encontramos una interesante discusión acerca de por qué las compañías de carbón no recortan producción, a pesar de los números rojos. Las razones son diversas: estructura de costes complejos, más intensos al principio, que hace interesante mantenerse para poder seguir pagando intereses aunque no se recupere el principal de los créditos, compromisos forzosos de adquisición o de explotación, tendencia a mantenerse en el negocio en tanto que se cubran los costes variables y un general optimismo respecto al futuro, que hace que muchos consejeros delegados de estas compañías apuesten a que la clave está en aguantar más que los demás, esperando la vuelta de la bonanza. Como dice la AIE, este exceso de optimismo puede agravar los problemas futuros, y tiene razón (sobre todo si al final se certifica que efectivamente hemos superado el peak coal). Lo curioso es que habiendo hecho este análisis tan certero de los problemas  en el mercado del carbón no sean capaces de darse cuenta de que exactamente lo mismo le pasa al del petróleo de fracking (tight oil) y continúen pensando que es tan ágil y versátil.

Otro punto interesante de la discusión, también compartido por la industria del petróleo, es que la industria del carbón ocupa a mucha mano de obra, y que los problemas de esta industria generan desempleo masivo y una presión a la baja de los salarios. Pero en vez de darse cuenta del potencial de desestabilización social que se genera, la AIE nos dice que eso es una oportunidad para las empresas, que pueden reducir así sus costes variables. La ceguera de ver sólo las variables macroeconómicas al margen de su contexto social.

El resto del capítulo se dedica a la discusión de las inversiones en el sector y al análisis regional, comenzando por la situación en China, con una interesante discusión: ¿podría China volver a ser un exportador neto de carbón en el futuro? (la respuesta es no, pues el declive del consumo chino de carbón no será demasiado rápido, según se ve). El análisis de los EE.UU. es también interesante, sobre todo porque el escenario que maneja la AIE se quedará rápidamente obsoleto si la administración Trump opta por la misma estrategia que los alemanes para ganar competitividad en una industria relocalizada en suelo estadounidense, es decir, apuesta por consumir más carbón. De hecho, los EE.UU. es uno de los pocos países que podría darle la vuelta al pico del carbón y aplazarlo durante unos años (para precipitarlo después). Tras los EE.UU., se estudia el caso de la India y después el de los mayores exportadores. Y poco más.


 
Sector eléctrico:

En este capítulo se engloba el análisis de tendencias para el sector renovable (excluidos biocombustibles) y la energía nuclear. Esencialmente, la AIE ve un futuro en el que el consumo de electricidad seguirá subiendo a buen ritmo a escala global, un 2,3% anual hasta el 2040 (con lo que ese año será un 72% superior al actual), que es un ritmo de crecimiento ligeramente inferior a lo observado en los últimos años. Llama la atención el hecho resaltado por el informe de que la demanda de electricidad en toda la OCDE ha permanecido prácticamente constante durante los últimos 5 años, lo cual tiene muchas lecturas en términos de estancamiento industrial y empobrecimiento energético de la población más desfavorecida.

Mirando en detalle cuál es la evolución de cada una de las fuentes de electricidad que se usan en el mundo, obviamente lo que la AIE espera es un despegue brutal de la energía renovable, aunque todas las fuentes aumentan su producción (incluyendo la electricidad proveniente de la quema de petróleo y gas, curiosamente incluidos ambos en la misma categoría).
 


También llama la atención el nada despreciable incremento relativo de producción nuclear (un 80% más en 2040) a pesar de que esta fuente tiene que hacer frente al pico del uranio (el cual, según el WEO 2014, ya está aquí). De hecho, el recurso a la nuclear es más fuerte aún en el escenario 450, en el que también cobra un peso específico una tecnología en la que aún se trabaja sin demasiado éxito, la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Todo lo cual plantea serias dudas la validez de tal escenario. Nota curiosa: la palabra "uranio" ni se menciona en todo el WEO (lo cual les evita tener que explicar la penosa situación de este recurso no renovable).

 
El resto de la sección aporta una serie de informaciones muy interesantes sobre el sector eléctrico (consumo por sectores, evolución de los mismos, inversión, precios, evolución de la capacidad, análisis regionales) pero de poca relevancia para lo que se discute en este post.


Eficiencia energética

El WEO 2016 dedica todo un capítulo a la eficiencia energética. El resumen comienza de una manera clarificadora: "Durante 2015, a pesar de los precios relativamente bajos de la energía, la intensidad energética global mejoró un 1,8% (casi el doble que el ritmo de variación anual observado durante la última década)". Este hecho contradice la teoría económica vigente: ¿cuál es el incentivo económico para mejorar la intensidad energética - cantidad de energía consumida por unidad de PIB producida - si la energía es más barata? Desde un punto de vista de la teoría clásica, no tiene demasiado sentido que el esfuerzo del capital para mejorar la intensidad energética aumente justo cuando el coste del factor energético disminuye ¿No debería hacerles pensar a los economistas de la AIE que aquí hay algo que falla? ¿Que quizá la mejora aparente de la intensidad energética responde más a la destrucción de los sectores económicos más consumidores de energía, haciendo que relativamente la intensidad mejore pero siendo el preludio de una fuerte recesión económica global? Pues no, la AIE, como suelen hacer los expertos en energía, toman una tendencia en corto y extraen conclusiones que contradicen los datos y sus propias conclusiones, y atribuyen el mérito la implementación de políticas que realmente no son tan importantes (pero nadie audita su efecto real).

Resulta bastante reveladora la gráfica en la que la AIE nos muestra cómo ha ido evolucionando la intensidad energética y la renta per cápita de diversos países en los últimos 25 años.

Si se fijan bien, existe una cierta tendencia, en los países de mayor renta per cápita, a que las flechas se vuelvan cada vez más verticales. La Unión Europea y el Japón son los dos lugares donde se cae más a plomo, y como son dos lugares donde la población crece más lentamente esto nos indica que el PIB de estas zonas está bastante estancado. Como en el Japón y la UE la intensidad energética mejora (menos consumo de energía por unidad del PIB), lo que nos dice la gráfica en el caso de esas dos regiones es que disminuye el consumo de energía mientras se mantiene el PIB. ¿Y qué quiere decir eso? Que se están destruyendo actividades de mayor consumo energético y menor valor añadido (típicamente, actividad industrial) por otras de menor consumo energético y más valor añadido (típicamente, servicios financieros). Como que los primeros emplean mucha más mano de obra que los segundos, esas "mejoras" significan, en realidad, un crecimiento del paro y del empleo precario. Claro que, visto así, no parece tan excitante. En realidad, un proceso similar se está viviendo también en los EE.UU., Canadá o Australia (y luego se preguntan por qué van ascendiendo los movimientos populistas en los diferentes países). Por cierto, fíjense que el eje vertical va en escala logarítmica, con lo que en realidad los cambios de intensidad energética en los países avanzados no son tan importantes en valor absoluto.

El resto del capítulo se dedica a elucubrar cómo evolucionará la eficiencia energética en los próximos años de acuerdo con los escenarios. Dado que no se introducen criterios termodinámicos para hacer esta proyección, toda esta parte me parece completamente prescindible por ser completamente especulativa y probablemente errónea. Noten sin embargo que estas suposiciones son clave para el escenario central del WEO 2016, ya que entre otras cosas implica un incremento de la eficiencia de los coches con motor de combustión interna más que considerable.

Energía y cambio climático

De este capítulo, lo que me parece más destacable es la siguiente gráfica, en la que se nos muestra el incremento relativo de PIB, emisiones de CO2 y consumo de energía primaria del mundo durante los últimos 15 años.

 
Como cabría esperar, las emisiones de CO2 siguen de manera muy estrecha al consumo de energía primaria. De hecho, hay un momento en que las emisiones se incrementan un poco más que el consumo de energía primaria, hacia el 2004; pero esta ventaja no se incrementa continuamente sino que se mantiene bastante constante hasta el 2012 y últimamente la distancia se está acortando. Esto hace pensar que en un momento dado se invirtió más energía fósil en el desarrollo de sistemas de generación energética (renovable u otro) y que por tanto se "anticipó" su gasto energético a su producción, mientras que lo que estaríamos haciendo últimamente es amortizar esas instalaciones mientras vamos ralentizando la construcción de nuevas capacidades: por eso las emisiones se mantienen bastante planas pero aún están por encima de la referencia del crecimiento relativo del consumo de energía. En cuanto al PIB, se tiene que recordar que el consumo de energía sólo explica el 60% del crecimiento del PIB, por lo que probablemente no hay realmente desacoplo sustancial, sólo la proporcionalidad habitual.

El resto del capítulo es bastantes estándar, y está construido con las premisas habituales.

Vínculo agua-energía

Uno de los capítulos más interesantes del nuevo WEO, por dos motivos: uno, porque el sector energético requiere cada vez más agua para su funcionamiento, en tanto que la falta de agua potable, problema cada vez más acuciante a escala global,  implica más consumo de energía; y dos, porque, como indica la AIE, la transición hacia un sistema energético descarbonizado si no se gestiona apropiadamente puede agravar el problema del agua.

El capítulo es prolijamente técnico y por eso no lo comentaré con detalle en este momento, pero es muy interesante. Les dejo sólo un par de gráficas que suscita muchas cuestiones importantes.





Foco en las energías renovables

El WEO de este año concluye con tres capítulos dedicados a las energías renovables: Revisión de la situación actual, competitividad de las renovables e integración de las energías renovables en los sistemas eléctricos. Básicamente, es una discusión más profundizada y con más detalles de lo ya presentado anteriormente. Como detalle interesante, comentar que una de las dificultades que más claramente ha encontrado la AIE es conseguir generar más calor para usos diversos a partir de renovables.


Conclusiones


La sombra del peak oil planea pesada sobre este WEO, pero la AIE no quiere reconocer que lo tenemos encima, y quiere seguir creyendo que en algún momento las tendencias se van a invertir y va a volver la bonanza. Si falla el petróleo, todo el endeble andamiaje de los escenarios que traza la AIE saltarán por los aires, y por lo visto podremos comprobar dónde estamos en poco tiempo, un par de años a lo sumo.

La principal vía de escape para la AIE es una apuesta fuerte y decidida por las renovables. Dejando al margen los límites que éstas tienen (y que al igual con los recursos no renovables la AIE ni considera), está el crítico problema del tiempo. No es lo mismo organizar una transición energética en cien años que en diez; sin embargo, parece que sólo tendremos diez años. La presión sobre la AIE es muy fuerte y las vías de escapatoria para mantener su infundado optimismo son cada vez más escasas y estrechas.

Pero, por desgracia, las derivadas sociales que los economistas de la AIE ignoran al hacer sus análisis macroeconómicos puede echar al traste esa última oportunidad. La reciente elección de Donald Trump como presidente de los EE.UU. deja en papel mojado todas las buenas intenciones sobre energías renovables con las que la AIE pretende disimular el cada vez más difícil de ocultar declive físico y geológico de las energías fósiles. En vista de quienes están formando parte del comité que organiza la transición de la administración Obama a la administración Trump, dominado por conocidos negacionistas del cambio climático y gente afín al lobby de los hidrocarburos, y teniendo en cuenta sus declaraciones a este respecto, parece claro que EE.UU. va camino de un desmantelamiento más o menos de facto de su Agencia del Medio Ambiente y a una relajación generalizada de las normativa y los impuestos aplicables a la extracción de hidrocarburos, con la intención de fomentar la explotación de los cada vez más magros recursos nacionales. Juntamente con el giro aislacionista y nacionalista que parece ser que Donald Trump le daría a la política internacional y doméstica de su país, todo indica que EE.UU. va a recurrir masivamente a explotar sin cortapisas de lo que le resta de energía fósil. Pero al igual que cuando planteábamos estas cuestiones para España, recurrir a hidrocarburos de cada vez más baja calidad y capacidad implica un transvase mayor de recursos a las empresas extractivas, la cual cosa se traducirá en la práctica en una transferencia explícita o implícita de fondos públicos hacia las empresas privadas de petróleo y gas y en una disminución de las prestaciones públicas del Estado. Aunque tal estrategia garantiza la pérdida de popularidad de Trump, durante los próximos cuatro años EE.UU. se va a alejar de los objetivos de abandono progresivo, ya un poco apresurado, de la energía fósil que nos marca la AIE; y con el mal ejemplo que da empujará a otros países a seguir la misma senda. Por eso, y por el inestable escenario financiero para la energía fósil, el camino que nos disponemos a seguir va a ser mucho más accidentado y menos dulce que el que dibuja la AIE.

Quizá a la AIE le fuera mejor si reconociera la verdad y pidiera la ayuda que verdaderamente hay que pedir. Quizá todo se simplificara si pronunciara las dos palabras malditas: peak oil. Quizá... el año que viene.

Salu2,
AMT
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World Energy Outlook 2016: Las palabras malditas

The Oil Crash - 18 November, 2016 - 00:54

Queridos lectores,

Ayer, 16 de noviembre de 2016, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó su informe anual sobre el estado de la energía en el mundo, el World Energy Outlook (WEO). Como cada año, me dispongo a ofrecerles un análisis rápido de este extenso documento, reservándome la posibilidad de analizar en más detalle algún aspecto en posts posteriores.

Lo primero que llama la atención es el sumario. Otros años el WEO presentaba un capítulo de un análisis más pormenorizado de una región, país o tecnología. En este caso, sólo hay dos secciones: la de las tendencias globales y la del foco sobre la energía renovable, que tampoco es una sección demasiado extensa. Eso hace que este WEO sea un poco más corto que los inmediatamente anteriores, y que esté más focalizado en las cuestiones críticas, que son las tendencias y el enorme despliegue que se requiere para que la transición renovable tenga lugar.

La búsqueda del término "peak oil" arroja un cantidad de cero resultados: mencionar ese concepto sigue siendo prácticamente tabú para la AIE, que sólo osó llamarlo por su nombre hace 3 años (y fue para negar la posibilidad de su ocurrencia). Sin embargo, los efectos del peak oil, y que tantas veces hemos comentado desde este blog,  son mencionados en repetidas ocasiones en el documento. Pero no nos avancemos y entremos ya en el análisis detallado del WEO 2016.

Desde el prefacio y el resumen ejecutivo, la AIE envía un mensaje contundente: de cara a cumplir con los objetivos de la pasada cumbre de París sobre el cambio climático (COP21) es necesario apostar, ahora ya seriamente, por una transición hacia las energías renovables. A continuación pasa a enumerar una serie de hechos ciertos pero de los que se derivan conclusiones falsas: las emisiones humanas de CO2 no aumentaron el año pasado a pesar de que el PIB creció (fruto probablemente del pico del carbón  y del maquillaje estadístico de China, aparte de ciertas inercias del sistema de contabilidad - e.g., el año pasado se consumió el carbón que se usó en manufacturar las placas fotovoltaicas que se instalan hoy), más de la capacidad de generación eléctrica instalada el año pasado fue renovable (más fruto de la ralentización energética global que del mérito renovable, y de nuevo conviene recordar que la capacidad instalada es mucho mayor que la energía realmente generada, en el caso de la renovable), etc. En el resumen ejecutivo encontramos otros mensajes bastante contundentes: el consumo de petróleo sólo crecerá un 0,3% anual de aquí a 2040 (desde los casi 95 millones de barriles diarios - Mb/d - de 2015 hasta los 103 Mb/d en 2040), el consumo de carbón no va a volver a crecer (según la AIE, por la necesidad de luchar contra el cambio climático, y no porque sea físicamente imposible aumentar el ritmo de extracción de esta materia prima), el gas aún va a crecer bastante, pero lo que va a crecer a un ritmo inverosímil es la producción de energía renovable, más de lo que nunca se había aventurado a creer la AIE. Y otro mensaje muy claro: la demanda de energía de la OCDE va a decrecer durante las próximas décadas, y donde crecerá el consumo es en el resto del mundo. Lo cierto es que nunca se ha visto un crecimiento duradero del PIB que no vaya acompañado de un crecimiento del consumo energético. A corto plazo se puede esquivar este principio y hacer crecer el PIB mientras cae el consumo de energía pasando por la devaluación interna de los salarios y los problemas de inestabilidad social que eso acaba generando. Pero tal perspectiva no parece enturbiar los optimistas sueños de la AIE.

También en el resume ejecutivo la AIE nos reconoce que en el caso del petróleo el mayor esfuerzo va dirigido a compensar el declive de los campos actualmente en producción, que según palabras de la AIE "es igual a perder el equivalente a la producción de Irak cada 2 años". Con una producción iraquí de casi 5 Mb/d, lo que nos dice la AIE es que los campos actualmente en producción decaen a un ritmo de 2,5 Mb/d, o un 2,6% anual. Es la cifra de declive de los campos actualmente en producción más baja que ha dado la AIE en los últimos años, por debajo del 3% anual que usaba para maquillar sus gráficas en los WEO 2014 y WEO 2015, y muy por debajo del más realista 6% anual que anunciaba en el WEO 2012. Más tarde volveremos sobre este mismo tema.

El resto del resumen ejecutivo se dedica a analizar el declive industrial de China (en transición, nos dicen, a una economía de consumo doméstico y servicios), a hablar de los objetivos para cumplir los acuerdos de la COP21 y la perla de este WEO: La AIE nos anuncia un incremento espectacular del número de vehículos eléctricos (sí, esos que hemos analizado con detalle y sabemos que son inviables a gran escala), que según la AIE pasarán de ser 1,3 millones en 2015 a 30 millones en 2025 y más de 150 millones en 2040 en el escenario de referencia, que podrían ser hasta 715 millones en 2040 en el escenario más favorable. Todo un absurdo brindis al Sol que contamina el WEO y que lo hace completamente inverosímil, pero que es fundamental para que no se desmorone la visión optimista sobre el futuro que por lo visto la AIE tiene siempre que proyectar. Añadir a esto la creencia de la AIE de que un incremento en los subsidios a las renovables, mientras menguan los de los combustibles fósiles, hará progresar el despliegue renovable, sin entender que han sido los combustibles fósiles de alta TRE los que lo han subvencionado todo y que en la actual era de TRE menguante todo se va a derrumbar si no se toman medidas adecuadas y más realistas. En todo caso, la AIE ya avisa que cumplir los objetivos que se propone no es nada fácil y que hará falta una acción política decidida.

Acaba el resumen ejecutivo anunciándonos que probablemente se avecinan tiempos turbulentos en el mercado del petróleo, algo que es fácil de anticipar y de lo que hace tiempo que alertamos; que el mercado del gas se volverá verdaderamente global (por las mejoras en las capacidades de exportación, nos dicen); que el mercado del carbón irá a la baja y, punto importante pero no novedoso, que hay que mirar a la interdependencia entre energía y agua, la cual es preocupante.

Analicemos ahora el cuerpo del documento, comenzando por los escenarios tendenciales para los combustibles no renovables.

En el capítulo introductorio, como siempre, la AIE nos presenta los tres escenarios con el que trabajan: el de "Políticas Actuales" (continuar tal cual con las tendencias actuales), el de "Nuevas Políticas" (en el que se implementan las nuevas políticas anunciadas por los diferentes países) y el "Escenario 450" (en el que los países del mundo se esfuerzan para conseguir que la concentración de CO2 no sobrepase las 450 partes por millón). Por primera vez, la AIE incluye dos nuevos casi-escenarios, de decarbonización más intensa de la economía: "Bastante por debajo de 2ºC" (de calentamiento global sobre el nivel pre-industrial, se entiende) y "Hacia 1,5ºC". Éstos son cuasi-escenarios pues no se introducen con el nivel de detalle de los anteriores, aunque la AIE nos da algunas pinceladas de los mismos. El escenario de referencia para la AIE es el de "Nuevas Políticas" y si no decimos otra cosa se entenderá que estamos refiriéndonos a esta proyección central. Por cierto que resulta chocante que, en el capítulo preliminar en el que se introducen los escenarios y también el modelo usado por la AIE, se nos informa de que Japón llegó a su pico de energía primaria en 2004 y la Unión Europea en 2006, sin que, de nuevo, se haga el más mínimo esfuerzo en relacionar estos hechos con otros indicadores macroeconómicos que no sean sólo el PIB (por ejemplo, el salario típico de los trabajadores, o los indicadores demográficos, nulos o negativos para ambas regiones, según la propia tabla 1.3 de la página 44).

En la página 53 la AIE nos muestra cuál ha sido la evolución del coste de diversas tecnologías en los últimos 8 años (figura aquí debajo).


 
Esta gráfica es muy reveladora, pues nos muestra la gran caída de algunas tecnologías necesarias para el despliegue renovable, pero curiosamente muestra también la fuerte caída del sector de desarrollo de gas y petróleo. Y he aquí el problema de este tipo de gráficas: lo que nos están mostrando en esa gráfica es lo que invierten las empresas en esas tecnologías, lo cual no es necesariamente un reflejo del coste de las tecnologías en sí (lo cual es clarísimo en el caso del gas y petróleo) pues también interviene el interés en invertir en las tecnologías de referencia.

En el capítulo dedicado a la visión general del WEO, nos enseñan cuáles se esperan que sean las tendencias en consumo de energía primaria en el mundo.



Para el mundo en su conjunto, la AIE nos anuncia un crecimiento del consumo de energía primaria total (de todas las fuentes) de un 30% desde el 2014 hasta el 2040. Sin embargo, nos anuncian una caída, en el mismo período, del 5,4% en los EE.UU., del 14% en Japón y del 13% en la Unión Europea. Como ya comentábamos el año pasado, todo un canto al decrecimiento sin decirlo explícitamente.

Resulta bastante curioso ver como la AIE alaba la general reducción de los subsidios a las energías fósiles, dando a entender que es por culpa de estos subsidios que no hay más dinero para subsidiar las energías renovables. Como se comprueba leyendo la tabla que dan en la página 98 (que reproduzco íntegra más abajo), los subsidios que se están recortando son los que aplican los países productores a su población, y que son el cimiento de la paz social. La AIE, en un ansia por sacar el mayor rendimiento a unos recursos de TRE menguante, no se da cuenta de que se están minando las bases mismas del sistema.


Como muestra de lo perdida que está la AIE en su valoración de lo que sólo es la desestabilización de los países productores y su acercamiento a la bancarrota petrolífera, la tabla de la página siguiente lo deja completamente claro.


El pie de la figura dice: "La caída del precio de los combustibles fósiles y del valor de los subsidios alimenta las perspectivas de la reforma: la caída de los costes de la tecnología han aumentado enormemente la efectividad de los subsidios a las renovables"
La falta de comprensión de que son los combustibles fósiles los que proporcionan los excedentes energéticos que alimentan a los demás hace que confundan el paso seguro hacia el colapso con una oportunidad, y les lleva a hacer una valoración tan completamente desquiciada.

En la página 102 encontramos otro ejemplo de sorprendente desinformación, manipulación o confusión por parte de la AIE. Analiza el impacto de la reforma energética en México (que básicamente avanza en la privatización de los recursos petroleros del país, entre otras cosas) y promete un escenario de relativa bonanza futura para el petróleo mexicano.



Lo cual es completamente incoherente con la evolución de la producción de petróleo en México durante las últimas décadas.


Datos extraídos de los anuarios estadísticos de BP, compilados en la web Flujos de Energía: http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html


La comparación de ambas gráficas nos dice que la AIE parece querer dar a entender que abrirse (aún más) a la inversión extranjera va a cambiar un hecho físico y geológico como es el peak oil mexicano, que como muestra la gráfica se basaría en petróleos de muy baja TRE, con consecuencias que ya sabemos cómo de nefastas han sido en suelo estadounidense. La malo es que en México y fuera de él algunos usarán estas proyecciones completamente elucubrativas, infundadas y contrafactuales de la AIE para justificar unas políticas que no serán necesariamente del interés nacional mexicano.


Petróleo:

El capítulo dedicado a las tendencias del mercado del petróleo comienza con una discusión sobre los eventos que a juicio de la AIE han marcado el último año. A pesar de la caída de la producción de petróleo de fracking (tight oil) en los EE.UU. en más de un 10% (en este mismo WEO se reconoce, en la página 132, que la caída de la producción de tight oil en EE.UU. es de un 15%), en la AIE hablan de "estancamiento en la producción", pues toman estimaciones anuales y el pico de producción fue a mediados de 2015. A pesar de la flagrante evidencia de que grandes compañías como Shell están en números rojos, y que los problemas empezaron cuando el petróleo aún era caro, la AIE nos anuncia que, en cuanto el precio del petróleo suba, el fracking retomará el rumbo. Y habla de una presunta intervención de la OPEP para mantener cuotas de producción, cuando la explicación más probable es que nadie controla el mercado. A pesar de este mal análisis de comienzo, la AIE identifica correctamente un gran riesgo de inestabilidad futura en el mercado del petróleo debido a la observada fuerte desinversión en exploración y desarrollo de nuevos campos (algo que, repito, ya avisamos desde aquí hace meses). 

Después de una prolija explicación de cómo las diversas políticas y escenarios impactarán la demanda de petróleo (jamás se identifica un problema a nivel de oferta), la AIE nos ofrece esta tabla que resume los escenarios de demanda que prevé.



A destacar que esta vez la AIE incluye los biocombustibles por su valor energético, no por su volumen (contrariamente a lo que muchas veces ha hecho). Por otro lado, el escenario 450 comienza a indicar una caída bastante marcada de la demanda (en realidad, de la producción) de hidrocarburos líquidos. La diferencia tan acusada entre los diversos escenarios, nos dice, viene causada por cambios radicales en el transporte. Ésta es la evolución de la implantación del vehículo eléctrico que prevé, contra toda lógica, la AIE para los próximos años en el escenario de referencia.



150 millones de vehículos eléctricos en 2040, que serán aproximadamente el 37% de todos los vehículos en ese año serán vehículos que funcionan sólo con batería (en frente de los híbridos de diversos tipos, que serían el resto). Buscando entre el texto, nos damos cuenta de que esos 150 millones de vehículos eléctricos representarán el 8% del total, o sea que la AIE prevé que en el mundo circularán casi 1.900 millones de vehículos en 2040 y el vehículo eléctrico, a pesar de todas las dosis de pensamiento mágico de esta aproximación, seguirá siendo algo bastante minoritario. Cuando uno ve la tabla que da la AIE con el tiempo para compensar el sobrecoste de un vehículo eléctrico con el ahorro en combustible (payback time), se entiende perfectamente el porqué de esa escasa implementación, incluso con las hipótesis que hacen de la mejora de costes de las baterías (cosa, por cierto, contradictoria con la escalada de precios actual del litio que es fruto de la escasez de su producción, algo que también anticipábamos aquí hace unos años).



En suma, la AIE nos quiere hacer creer que habrá una bajada considerable de demanda de petróleo gracias a los coches eléctricos (la menor parte, pues sólo representarán el 8% de un parque que se habrá casi duplicado) y a un gran crecimiento de la eficiencia de los vehículos movidos por hidrocarburos líquidos (que por su mayor cuantía son los que realmente importan).

Después de tan digresiva discusión, el WEO vuelve al petróleo y demás hidrocarburos líquidos, identificando primero las reservas (sin cambios dramáticos con respecto a previas estimaciones, aunque con cierta tendencia a la baja, entre otras cosas porque lo económicamente extraíble es menor ahora, en un escenario de precios bajos). A partir de ahí, discute los diversos tipos de hidrocarburos y encontramos mensajes interesantes, como el reconocimiento que ni con la estimación más favorable sobre los recursos de tight oil disponibles en los EE.UU. la producción de los mismos va a superar nunca los 8 Mb/d (y para las estimaciones sobre los recursos disponibles más realistas el decaimiento será bastante más rápido: ojo al pico perceptible en 2015).



En ese punto del informe se introduce una interesante discusión sobre las refinerías, sus dificultades con los márgenes empresariales y los problemas que pueden tener en un futuro próximo, mostrando una más de las complejidades del ámbito petrolero.

El capítulo concluye con una larga discusión sobre los riesgos financieros de la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, que las cifras de nuevas explotaciones están en mínimos de 6 décadas. Esta parte es la más interesante de todo el WEO, pues la AIE ha retomado el análisis sobre los ritmos de declive que hiciera en 2013, y aporta una serie de informaciones muy interesantes.

La AIE clasifica la procedencia de todos los hidrocarburos líquidos en cuatro tipos de explotación principales:
  • Campos de petróleo crudo que han superado su peak oil particular o campos post-peak (increíblemente, los llaman así): Representaron poco más del 50% de la producción en 2015.
  • Campos de petróleo crudo sin tendencia definida o campos legados: Se empezaron a explotar antes del 2000, han sufrido parones o ralentizaciones en su explotación por razones diversos (control de precios de la OPEP, guerras, revoluciones, colapso de la URSS, etc). Podrían haber pasado su máximo productivo o quizá no. Representan el 8% del total.
  • Campos en ascenso: Campos de petróleo crudo que se empezaron a explotar después del 2000 y no muestran signos de haber llegado a su peak oil. Representan el 15% del total.
  • Resto: Incluye Líquidos del gas natural o NGL (17%), no convencionales (9%) y otros (1%).


Pues bien, el WEO nos informa que el ritmo de declive de los campos post-peak es de un 6,2% anual, pero si no se invirtiese nada en mantener su producción caerían a un ritmo natural del 9% anual, lo cual nos da una idea de lo importante que es que no ceje el esfuerzo en producción de petróleo. De hecho, la caída en inversión de 2015 y 2016 ya ha tenido consecuencias en la producción que se notará durante décadas.



Fíjense bien: el descenso en inversión en exploración y desarrollo durante el pasado año y medio va a suponer la pérdida de varios cientos de miles de barriles diarios durante las próximas décadas, y esto no ha hecho más que comenzar: como dice el informe, ellos asumen que la inversión se va a recuperar y de ese modo los campos post-peak van a pasar de 47 Mb/d en 2015 a 29 Mb/d en 2025, esto es, van a tener un declive anual del 4,8% anual. Lo cual no es excesivamente coherente, pues aquí la AIE se contradice al asumir que una fuerte inversión es capaz de frenar el ritmo de decaimiento del 6,2% anual, observado antes de la caída de inversiones y cuando de hecho éstas estaban en máximos históricos. Si fueran consistentes con sus propias afirmaciones, deberían suponer que en el mejor de los casos en 2025 la producción de los campos post-peak estaría en los 24,8 Mb/d, es decir, unos 4 Mb/d por debajo de la previsión que han hecho. Y de hecho, si el actual escenario de desinversión continúa la producción de 2025 estaría más cerca de la del declive natural del 9% anual, es decir, 18,3 Mb/d o unos 10,7 Mb/d por debajo de su previsión actual; y eso contando sólo con la contribución de los campos post-peak. Pero claro, si hicieran eso la producción de petróleo estaría en declive en 2040 en su escenario de referencia.

Para los campos legados, la AIE estima su ritmo de declive usando la información sobre cómo han evolucionado los campos que ahora son post-peak, y nos cuenta una historial ligeramente diferente a la que suele contarse en los círculos peakoilers. Así, lo habitual es que un campo llegue a su peak oil cuando se ha explotado el 30% de todas sus reservas (y no el 50%, como se suele decir); que la producción baje al 85% del valor pico cuando se han consumido el 50% de las reservas, y que la producción entre en fase de declive terminal, con un valor de producción que es la mitad del pico, cuando se han explotado ya el 80% de las reservas. En suma, que el peak oil suele sobrevenir antes de que lo que se suele decir, con un declive más prolongado en el tiempo (aunque, claro, asumiendo que se produce la inversión adecuada para evitar caer en el rápido declive natural del 9% anual). De ese modo, asumen que la producción de los campos legados pasa de 7,8 Mb/d en 2015 a 5,1 Mb/d en 2025, entiendo que de nuevo asumiendo un escenario de recuperación de la inversión poco probable y que seguramente hará que esta cifra baje en uno o dos millones de barriles diarios más.

Pero lo mejor viene ahora: respecto a los campos en ascenso, resulta que se trata mayoritariamente de explotaciones de recursos con muy baja TRE, y que por tanto tienden a declinar muy rápido.




De hecho, nos muestran curvas de producción tipo para varios tipos de explotación, contando desde la fecha de aprobación administrativa, y que son muy reveladoras. Lo que se ve es que los recursos que se están explotando hoy en día llegan en cuestión de muy pocos años a sus respectivos peak oil, pues se trata de recursos de poca calidad y difíciles de explotar.


Por ese motivo, la AIE estima que la producción de los campos en ascenso subirá de 13,4 Mb en 2015 a 15,7 Mb/d en 2018, para después caer a 10,5 Mb en 2025 (y eso, de nuevo, asumiendo una recuperación de la inversión). Sumando todas esas caídas (y sin discutir el impacto en los demás hidrocarburos líquidos no discutidos, como el NGL o los biocombustibles) la AIE se espera una caída de producción de los campos existentes de nada más y nada menos 23,7 Mb/d de aquí a 2025, una caída del 25% desde los niveles actuales o una caída del 3% anual sobre el total de hidrocarburos líquidos (es de aquí de donde se saca que equivale a perder la producción de Irak cada dos años). La situación, en realidad, va a ser mucho más dramática, porque no va a haber una recuperación duradera en la inversión, y ni en sueños ésta va a subir, como requiere la AIE, y los otros hidrocarburos líquidos también van a disminuir su producción, con lo que la caída de producción de aquí a 2025 puede fácilmente llegar a ser el doble de lo previsto por la AIE, es decir, un 50% de los niveles actuales. En suma, si no se produce una intervención decidida en el mercado de los hidrocarburos para detener la sangría de desinversión para 2025 la producción de todos los líquidos del petróleo será probablemente la mitad de lo que es ahora. Siendo así, creo que este problema merece una atención urgente.

Pero la AIE prefiere mirar para otro lado y así asume que la caída actual en la demanda va a proseguir (sin causar graves altercados por todo el mundo) y gracias a eso, los almacenes y las ganancias de proceso se va a compensar parte del déficit que ellos estiman en 23,7 Mb/d. El resto va a tener que venir de campos aún por explotar y por descubrir, y aquí viene la tabla 3.11, de producción de petróleo por tipos, la más detallada que hasta ahora hayamos visto de este tipo y que nos servirá para elaborar la edición de este año del post "El ocaso del petróleo".


Y justo a continuación viene la curva clave de todo este WEO: la producción "de unos tipos seleccionados" de petróleo. Básicamente, los únicos tipos excluidos son los que provienen de yacimientos pendientes de ser aprobados y los que aún se tienen que descubrir. La gráfica tiene un aspecto conocido para los viejos peakoilers, con una curva de demanda superpuesta que la oferta ya no puede seguir y la referencia a un "suministro faltante" (supply gap).



La gráfica es espectacular, pues nos dice que según la AIE la oferta comenzó en 2015 un ligero declive, y que hacia el año 2018 la demanda sobrepasará la oferta, a expensas de que los proyectos no aprobados y los yacimientos por descubrir rellenen el vacío. Es lo más cerca que ha estado nunca la AIE de reconocer que el peak oil está sobre nuestras cabeza. Según nos explica en el texto, si continuase la actual falta de inversión durante 2017 se produciría un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda. En la AIE dan por hecho de que se producirá un aumento de la demanda que llevará a un aumento de la inversión, y que es precisamente el petróleo de fracking el que puede reaccionar más rápidamente a esos estímulos (a pesar de la evidencia de que el fracking siempre ha sido un negocio ruinoso, incluso con precios altos). Sin darse cuenta, la AIE enuncia cómo se va a resolver en realidad este problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos se producirá una caída de la demanda vía destrucción de la actividad económica y recesión (cosa que ya puede venir solita, sin que medie el petróleo) y todos los problemas de caída de producción que enuncia la AIE serán aún más graves: es la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda que tanto hemos discutido aquí. Pero es que además la gráfica de la AIE es tremendamente optimista, pues no establece cuál va a ser el impacto de los precios bajos del petróleo sobre la parte de producción que si contempla su figura 3.16, y que analizaremos en la versión de este año de "El Ocaso del Petróleo". En todo caso, la inserción de esta figura en el WEO 2016 no es ociosa en absoluto: con ella la AIE pretende anticiparse a las críticas que le lloverán en un par de años cuando se compruebe que la producción de petróleo está cayendo; en ese momento, con remitirse a este figura podrán argumentar que ya dejaban claro que sin más inversión la proyección era de descenso de la producción. Sólo que no será tan moderada...

Se entiende, al llegar a este punto, por qué la AIE se entretiene de hablar de vehículos eléctricos en medio del capítulo dedicado al petróleo, a pesar de que no sería el lugar lógico para hacerlo y además reconoce implícitamente que a pesar de su rápido crecimiento aún sería algo minoritario en 2040 (un 8%). Y todo el discurso de cortar tan finas las lonchas de los diversos tipos de campo y tipos de producción, para intentar desglosar los diferentes impactos de la más que probable continuación del proceso histórico de desinversión en explotación petrolífero, con el objetivo de presentar una gráfica "peakoilera" como la 3.16 pero sin reconocer explícitamente el peak oil, sin osar escribir el término por su nombre. Llegados a este punto, la farsa es evidente: fallando la previsión sobre la evolución del petróleo (y fíjense de nuevo qué corto es el horizonte temporal: sólo hasta 2025 y los problemas ya son evidentes. La razón es que si extendiesen la gráfica hasta el 2040 sería espeluznante, ya que básicamente estaríamos en la mitad de la producción actual; por eso, jugando una vez más con la presentación de los resultados, la AIE entorpece su interpretación.

La AIE remata esta discusión con una gráfica que nos da idea la cantidad de nuevos proyectos que tendrían que ser aprobados anualmente hasta el 2025, según si la caída en inversión se mantiene sólo el 2015, si lo hace el 2015 y el 2016, o si lo hace todo el trienio 2015-2017. En el último caso, implicaría volver a ritmos no vistos desde los años 70. Como si por el simple hecho de desearlo ese petróleo fuera a aparecer.



La parte final de esta sección se dedica a una discusión sobre el impacto de la lucha contra el cambio climático en la producción de petróleo, y aquí nos encontramos con otra de las sorpresas del WEO 2016: resulta que la adopción del escenario 450, el más comprometido con los objetivos de reducción de emisiones de CO2,  puede llevar a que la producción de petróleo caiga más deprisa de lo que el propio escenario requiere.



Y es que mientras en el escenario de Nuevas políticas el 85% de la inversión se destina a compensar la caída de la producción ya existente y aún queda un 15% para aumentar un poco la oferta, en el escenario 450 los precios del petróleo se mantienen demasiado bajos - con la progresiva descarbonización de la sociedad - y eso hace caer demasiado rápido la inversión, la cual se destinaría ya al 100% a compensar el declive (es decir, evitar que la caída anual pase del 6% al 9%) y no completamente. Con esto, la AIE intenta prevenir a las compañías de que tomen las medidas adecuadas para evitar invertir demasiado y que se vean después habiendo hecho un gasto no recuperable, con activos inmovilizados; incluso, crean un escenario ad hoc ("Transición descoyuntada") para ver lo peor que podría pasar. Así que el mensaje para las compañías acaba siendo bastante mixto: no invirtáis demasiado poco, que se puede generar volatilidad y destrucción de mercados, y no invirtáis demasiado, que os podéis quedar con activos bloqueados que no podréis llegar a explotar. En el fondo, sin decirlo explícitamente en ningún momento la AIE está haciendo un llamamiento al establecimiento de políticas estatales, probablemente coordinadas internacionalmente, para asegurar la evolución suave de esta transición. Y en el fondo, a que haya una transferencia del capital público hacia la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, liberando así a las compañías del riesgo financiero.
 


Gas natural

Como aún faltan algunos (aunque no muchos) años para llegar al pico del gas, en la AIE nos se ve ningún problema en lontananza: la producción y consumo continuará creciendo hasta 2040, y sólo se estabilizaría en el caso del escenario 450.



La gran discusión de esta sección es sobre la capacidad de las nuevas instalaciones de licuefacción y regasificación, para la exportación internacional de gas. Se comenta brevemente la importancia que puede tener el actual ciclo de desinversión, pero se considera tal cosa algo pasajero. En la sección en la que se discuten las reservas, se hace una absurda abogacía del shale gas explotado con fracking (un recurso aún más ruinoso que el petróleo de fracking), aunque como mínimo se reconoce que independientemente de lo grandes que al final sean los recursos de shale gas la producción se va a estancar en la próxima década, al menos en los EE.UU., manteniéndose después una poco realista meseta productiva. En todo caso, incluso asumiendo esa temprana meseta se pone un tanto en cuestión la conveniencia del despliegue masivo de instalaciones carísimas para la distribución del gas natural, que costaría después mucho rentabilizar.





A continuación nos encontramos con un discutible análisis de la productividad del shale gas, y después un análisis por regiones productoras y consumidoras; particularmente interesante la discusión sobre los yacimientos de Vaca Muerta en Argentina. Después, una discusión sobre el comercio internacional del gas y sobre las inversiones en el sector. En general, éste capítulo es de poca enjundia, puesto que el gas natural todavía no ha llegado a su pico productivo.

 
Carbón

Hay una expresión típicamente inglesa, "estar entre una roca y un lugar duro", para decir que uno se encuentra en una mala situación y las alternativas no son mucho mejores. Por eso, no deja de ser significativo el título de este capítulo: "Panorama del mercado del carbón: ¿Una roca en un lugar duro?".

Al principio del capítulo nos informan de que la demanda mundial, que subía a un ritmo promedio del 4,7% anual, se estancó en 2014 y descendió un 3% en 2015, coincidiendo con, dicen, el inicio de la transición de China a una economía de servicios, lo cual, a decir de la AIE, se confirma por el hecho de que la producción china de acero y de cemento llegó a su cenit en 2014. Desafortunadamente, los señores de la AIE no leen el excelente blog de DFC: Historia, economía y filosofía, pues si no sabrían que lo de China era un desastre económico anunciado y que no tiene nada que ver con la transición a una economía de servicios y sí mucho que ver con el estallido de la burbuja inmobiliaria más grande del mundo. Sin embargo, sí que acierta la AIE al decir que el consumo de carbón no va a crecer significativamente a partir de ahora, y es que la producción china de carbón llegó a su máximo y con ella probablemente lo haya hecho el mundo en su conjunto. El panorama del sector es desolador ahora mismo, pues como nos cuenta la AIE el 80% de los productores chinos de carbón están en pérdidas y en los EE.UU. cincuenta compañías, que producen conjuntamente la mitad del carbón del país americano, se han declarado en bancarrota. En ese punto la discusión se embarulla al introducir el WEO los acuerdos de la COP21 de París, que pese a ser menos vinculantes que nunca parecen tener mucha fuerza para la AIE (y posiblemente sólo para ella, si con ello consigue disfrazar el desastre).

Al analizar los escenarios, vemos que según la AIE los próximos años verán aún más reducciones de capacidad productiva del carbón - producidos, nos dicen, por cuestiones políticas, de mercado o de agotamiento geológico. Pero esos recortes no bastarán para ajustarse a una demanda a la baja. La AIE no espera ver subir la demanda de nuevo hasta 2020, principalmente impulsada por la India y el sudeste asiático. De hecho, la gráfica de la AIE ya refleja esa caída de producción de 2015, peor se intenta disimular asumiendo un rápido crecimiento de la demanda hasta 2020 y luego un crecimiento más progresivo hasta 2040, si nos fijamos en el escenario de referencia. Sólo el escenario 450 refleja algo más parecido al curso más probable de demanda y producción, que ya conocemos  de los WEO 2014 y 2015.



En las páginas siguientes se discute los diversos escenarios para el carbón desde la perspectiva de la descarbonización de la economía, y se pasa un rato discutiendo la más que cuestionable e irrealizable en la práctica tecnología de la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Al analizar la demanda de las diversas regiones, llama la atención que afirme con rotundidad que los EE.UU., el Japón y la Unión Europea harán menos uso del carbón, cuando precisamente Alemania ha mantenido su competitividad en los últimos años aumentando su consumo de carbón, y del más sucio (y mucho más que las energías renovables, a pesar de su Energiewende). Como se ve en la tabla 5.4, de acuerdo con el escenario de referencia para la AIE no se recuperan los niveles de producción de carbón del 2014 hasta pasado el 2025. Las razones aducidas por la AIE para presuponer ese repunte tan tardío son bastante discutible, y lo son tanto más si se tiene en cuenta que la crisis económica que se va a desencadenar secundaria a la volatilidad de precios del petróleo van a deteriorar el mercado del carbón, tanto en la oferta como en la demanda. Teniendo en cuenta esos factores, el escenario más probable en realidad es el de un pico del carbón o peak coal, con un descenso más rápido de lo que se preveía en anteriores WEO's.



Favorece aún más esta impresión de que se está llegando al peak coal las estimaciones que hacen para el comercio mundial de esta materia prima, que no se recupera del bajón actual hasta el 2030.




Poco después, encontramos una interesante discusión acerca de por qué las compañías de carbón no recortan producción, a pesar de los números rojos. Las razones son diversas: estructura de costes complejos, más intensos al principio, que hace interesante mantenerse para poder seguir pagando intereses aunque no se recupere el principal de los créditos, compromisos forzosos de adquisición o de explotación, tendencia a mantenerse en el negocio en tanto que se cubran los costes variables y un general optimismo respecto al futuro, que hace que muchos consejeros delegados de estas compañías apuesten a que la clave está en aguantar más que los demás, esperando la vuelta de la bonanza. Como dice la AIE, este exceso de optimismo puede agravar los problemas futuros, y tener razón (sobre todo si al final se certifica que efectivamente hemos superado el peak coal). Lo curioso es que habiendo hecho este análisis tan certero de los problemas  en el mercado del carbón no sean capaces de darse cuenta de que exactamente lo mismo le pasa al del petróleo de fracking (tight oil) y continúen pensando que es tan ágil y versátil.

Otro punto interesante de la discusión, también compartido por la industria del petróleo, es que la industria del carbón ocupa a mucha mano de obra, y que los problemas de esta industria generan desempleo masivo y una presión a la baja de los salarios. Pero en vez de darse cuenta del potencial de desestabilización social que se genera, la AIE nos dice que eso es una oportunidad para las empresas, que pueden reducir así sus costes variables. La ceguera de ver sólo las variables macroeconómicas al margen de su contexto social.

El resto del capítulo se dedica a la discusión de las inversiones en el sector y al análisis regional, comenzando por la situación en China, con una interesante discusión: ¿podría China volver a ser un exportador neto de carbón en el futuro? (la respuesta es no, pues el declive del consumo chino de carbón no será demasiado rápido, según se ve). El análisis de los EE.UU. es también interesante, sobre todo porque el escenario que maneja la AIE se quedará rápidamente obsoleto si la administración Trump opta por la misma estrategia que los alemanes para ganar competitividad en una industria relocalizada en suelo estadounidense, es decir, apuesta por consumir más carbón. De hecho, los EE.UU. es uno de los pocos países que podría darle la vuelta al pico del carbón y aplazarlo durante unos años (para precipitarlo después). Tras los EE.UU., se estudia el caso de la India y después el de los mayores exportadores. Y poco más.


 
Sector eléctrico:

En este capítulo se engloba el análisis de tendencias para el sector renovable (excluidos biocombustibles) y la energía nuclear. Esencialmente, la AIE ve un futuro en el que el consumo de electricidad seguirá subiendo a buen ritmo a escala global, un 2,3% anual hasta el 2040 (con lo que ese año será un 72% superior al actual), que es un ritmo de crecimiento ligeramente inferior a lo observado en los últimos años. Llama la atención el hecho resaltado por el informe de que la demanda de electricidad en toda la OCDE ha permanecido prácticamente constante durante los últimos 5 años, lo cual tiene muchas lecturas en términos de estancamiento industrial y empobrecimiento energético de la población más desfavorecida.

Mirando en detalle cuál es la evolución de cada una de las fuentes de electricidad que se usan en el mundo, obviamente lo que la AIE espera es un despegue brutal de la energía renovable, aunque todas las fuentes aumentan su producción (incluyendo la electricidad proveniente de la quema de petróleo y gas, curiosamente incluidos ambos en la misma categoría).
 


También llama la atención el nada despreciable incremento relativo de producción nuclear (un 80% más en 2040) a pesar de que esta fuente tiene que hacer frente al pico del uranio (el cual, según el WEO 2014, ya está aquí). De hecho, el recurso a la nuclear es más fuerte aún en el escenario 450, en el que también cobra un peso específico una tecnología en la que aún se trabaja sin demasiado éxito, la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Todo lo cual plantea serias dudas la validez de tal escenario. Nota curiosa: la palabra "uranio" ni se menciona en todo el WEO (lo cual evita tener que explicar la penosa situación de este recurso no renovable).

 
El resto de la sección aporta una serie de informaciones muy interesantes sobre el sector eléctrico (consumo por sectores, evolución de los mismos, inversión, precios, evolución de la capacidad, análisis regionales) pero de poca relevancia para lo que se discute en este post.


Eficiencia energética

El WEO 2016 dedica todo un capítulo a la eficiencia energética. El resumen comienza de una manera clarificadora: "Durante 2015, a pesar de los precios relativamente bajos de la energía, la intensidad energética global mejoró un 1,8% (casi el doble que el ritmo de variación anual observado durante la última década". Este hecho, que contradice la teoría económica vigente: ¿cuál es el incentivo económico para mejorar la intensidad energética - cantidad de energía consumida por unidad de PIB producida - si la energía es más barata? Desde un punto de vista de la teoría clásica, no tiene demasiado sentido que el esfuerzo del capital para mejorar la intensidad energética aumente justo cuando el coste del factor energético disminuye ¿No debería hacerles pensar a los economistas de la AIE que aquí hay algo que falla? ¿Que quizá la mejora aparente de la intensidad energética responde más a la destrucción de los sectores económicos más consumidores de energía, haciendo que relativamente la intensidad mejore pero siendo el preludio de una fuerte recesión económica global? Pues no, la AIE, como suelen hacer los expertos en energía, toman una tendencia en corto y extraen conclusiones que contradicen los datos y sus propias conclusiones, y atribuyen el mérito la implementación de políticas que realmente no son tan importantes (pero nadie audita su efecto real).

Resulta bastante reveladora la gráfica en la que la AIE nos muestra cómo ha ido evolucionando la intensidad energética y la renta per cápita de diversos países en los últimos 25 años.

 Si se fijan bien, existe una cierta tendencia, en los países de mayor renta per cápita, a que las flechas se vuelvan cada vez más verticales. La Unión Europea y el Japón son las dos regiones donde se cae más a plomo, y como son dos lugares donde la población crece más lentamente esto nos indica que el PIB de estas zonas está bastante estancado. Como en el Japón y la UE la intensidad energética mejora (menos consumo de energía por unidad del PIB), lo que nos dice la gráfica en el caso de esas dos regiones es que disminuye el consumo de energía mientras se mantiene el PIB. ¿Y qué quiere decir eso? Que se están destruyendo actividades de mayor consumo energético y menor valor añadido (típicamente, actividad industrial) por otras de menor consumo energético y más valor añadido (típicamente, servicios financieros). Como que los primeros emplean mucha más mano de obra que los segundos, esas "mejoras" significan, en realidad, un crecimiento del paro y del empleo precario. Claro que, visto así, no parece tan excitante. En realidad, un proceso similar se está viviendo también en los EE.UU., Canadá o Australia (y luego se preguntan por qué van ascendiendo los movimientos populistas en los diferentes países). Por cierto, fíjense que el eje vertical va en escala logarítmica, con lo que en realidad los cambios de intensidad energética en los países avanzados no son tan importantes en valor absoluto.

El resto del capítulo se dedica a elucubrar cómo evolucionará la eficiencia energética en los próximos años de acuerdo con los escenarios. Dado que no se introducen criterios termodinámicos para hacer esta proyección, toda esta parte me parece completamente prescindible por ser completamente especulativa y probablemente errónea. Noten sin embargo que estas suposiciones son clave para el escenario central del WEO 2016, ya que entre otras cosas implica un incremento de la eficiencia de los coches con motor de combustión interna más que considerable.

Energía y cambio climático

De este capítulo, lo que me parece más destacable es la siguiente gráfica, en la que se nos muestra el incremento relativo de PIB, emisiones de CO2 y consumo de energía primaria del mundo durante los últimos 15 años.

 
Como cabría esperar, las emisiones de CO2 siguen de manera muy estrecha al consumo de energía primaria. De hecho, hay un momento en que las emisiones se incrementan un poco más que el consumo de energía primaria, hacia el 2004, pero esta ventaja no se incrementa continuamente sino que se mantiene bastante constante hasta el 2012 y últimamente la distancia se está acortando. Esto hace pensar que en un momento dado se invirtió más energía fósil en el desarrollo de sistemas de generación energética (renovable u otro) y que por tanto se "anticipó" su gasto energético a su producción, mientras que lo que estaríamos haciendo últimamente es amortizar esas instalaciones mientras vamos ralentizando la construcción de nuevas capacidades: por eso las emisiones se mantienen bastante planas pero aún están por encima de la referencia del crecimiento relativo del consumo de energía. En cuanto al PIB, se tiene que recordar que el consumo de energía sólo explica el 60% del crecimiento del PIB por lo que probablemente no hay realmente desacoplo sustancial, sólo proporcionalidad.

El resto del capítulo es bastantes estándar, y está construido con las premisas habituales.

Vínculo agua-energía

Uno de los capítulos más interesantes del nuevo WEO, por dos motivos: uno, porque el sector energético requiere cada vez más agua para su funcionamiento, en tanto que la falta de agua potable, problema cada vez más acuciante a escala global,  implica más consumo de energía; y dos, porque, como indica la AIE, la transición hacia un sistema energético descarbonizado si no se gestiona apropiadamente puede agravar el problema del agua.

El capítulo es prolijamente técnico y por eso no lo comentaré con detalle en este momento, pero es muy interesante. Les dejo sólo un par de gráficas que suscita muchas cuestiones importantes.





Foco en las energías renovables

El WEO de este año concluye con tres capítulos dedicados a las energías renovables: Revisión de la situación actual, competitividad de las renovables e integración de las energías renovables en los sistemas eléctricos. Básicamente, es una discusión más profundizada y con más detalles de lo ya presentado anteriormente. Como detalle interesante, comentar que una de las dificultades que más claramente ha encontrado la AIE es conseguir generar más calor para usos diversos a partir de renovables.


Conclusiones


La sombra del peak oil planea pesada sobre este WEO, pero la AIE no quiere reconocer que lo tenemos encima, y quiere seguir creyendo que en algún momento las tendencias se van a invertir y va a volver la bonanza. Si falla el petróleo, todo el endeble andamiaje de los escenarios que traza la AIE saltarán por los aires, y por lo visto podremos comprobar dónde estamos en poco tiempo, un par de años a lo sumo.

La principal vía de escape para la AIE es una apuesta fuerte y decidida por las renovables. Dejando al margen los límites que éstas tienen (y que al igual con los recursos no renovables la AIE ni considera), está el crítico problema del tiempo. No es lo mismo organizar una transición energética en cien años que en diez; sin embargo, parece que sólo tendremos diez años. La presión sobre la AIE es muy fuerte y las vías de escapatoria para mantener su infundado optimismo son cada vez más escasas y estrechas.

Pero, por desgracia, las derivadas sociales que los economistas de la AIE ignoran al hacer sus análisis macroeconómicos puede echar al traste esa última oportunidad. La reciente elección de Donald Trump como presidente de los EE.UU. deja en papel mojado todas las buenas intenciones sobre energías renovables con las que la AIE pretende disimular el cada vez más difícil de ocultar declive físico y geológico de las energías fósiles. En vista de quienes están formando parte del comité que organiza la transición de la administración Obama a la administración Trump, dominado por conocidos negacionistas del cambio climático y gente afín al lobby de los hidrocarburos, y teniendo en cuenta sus declaraciones a este respecto, parece claro que EE.UU. va camino de un desmantelamiento más o menos de facto de su Agencia del Medio Ambiente y a una relajación generalizada de las normativa y los impuestos aplicables a la extracción de hidrocarburos, con la intención de fomentar la explotación de los cada vez más magros recursos nacionales. Juntamente con el giro aislacionista y nacionalista que parece ser que Dondal Trump le daría a la política internacional y doméstica de su país, todo indica que EE.UU. va a recurrir masivamente a explotar sin cortapisas de lo que le resta de energía fósil. Pero al igual que cuando planteábamos estas cuestiones para España, recurrir a hidrocarburos de cada vez más baja calidad y capacidad implica un transvase mayor de recursos a las empresas extractivas, la cual cosa se traducirá en la práctica en una transferencia explícita o implícita de fondos públicos hacia las empresas privadas de petróleo y gas y en una disminución de las prestaciones públicas del Estado. Aunque tal estrategia garantiza la pérdida de popularidad de Trump, durante los próximos cuatro años EE.UU. se va a alejar de los objetivos de abandono progresivo, ya un poco apresurado, de la energía fósil que nos marca la AIE, y con el mal ejemplo que da empujará a otros países a seguir la misma senda. Por eso, y por el inestable escenario financiero para la energía fósil, el camino que nos disponemos a seguir va a ser mucho más accidentado y menos dulce que el que dibuja la AIE.

Quizá a la AIE le fuera mejor si reconociera la verdad y pidiera la ayuda que verdaderamente hay que pedir. Quizá todo se simplificara si pronunciara las dos palabras malditas: peak oil. Quizá... el año que viene.

Salu2,
AMT
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El colapso social

The Oil Crash - 10 November, 2016 - 02:29


Queridos lectores,

Había pensado inicialmente titular este post "Causas y consecuencias de la victoria de Donald Trump en las presidenciales estadounidenses: la perspectiva energética", para dar una cierta continuidad a los posts que en su día escribí sobre Grecia y el Reino Unido. Sin embargo, creo que será más interesante hacer que este artículo verse sobre un fenómeno de alcance mucho más global. Pero antes de pasar a esa escala, analicemos qué ha sucedido en EE.UU.

Como saben, el candidato republicano Donald Trump ha ganado las elecciones presidenciales de 2016 en los EE.UU., pasando muy por delante de la candidata demócrata Hillary Clinton. La victoria es tan abultada (a la hora que esto escribo, Trump se asegura 290 de los votos electorales, frente a los 228 se su contrincante, aunque el porcentaje de voto sea muy similar y de hecho ligeramente mayor para Clinton) que parece mentira que no se reflejara en las encuestas. La campaña electoral ha sido terriblemente atípica: la nominación de Trump fue ya sorpresiva y levantó ampollas, pero la victoria en las primarias del tupé más famoso del mundo después del de Tintín fue clara. Sin embargo, en las últimas semanas la campaña se había vuelto auténticamente esperpéntica, con muchos episodios de guerra sucia. Por el lado de Trump, se aireó convenientemente comentarios del Sr. Trump de hace más de 10 años, comentarios tremendamente desagradables y denigrantes pero que eran bien conocidos (se grabaron en un programa de radio, aunque no fueran emitidos); por el lado de Clinton, los problemas asociados a la filtración de sus emails y algunos wikileaks comprometedores, que mostraban una personalidad prepotente y con ciertos rasgos psicopáticos. A pesar de la enorme asimetría entre unas y otras acusaciones (que Trump es un grosero y un zafio, aparte de un ególatra, es algo conocido desde el principio, en tanto que las acusaciones sobre Clinton eran mucho más graves y fundadas), muchas voces en el partido republicano presionaron para que Trump renunciara, e incluso aceptaban la inevitable derrota frente a Clinton. Dada la negativa de éste a renunciar, las encuestas de los principales medios anunciaban una holgada victoria de la Clinton, que al final se ha acabado convirtiendo en una holgada derrota. ¿Qué ha pasado aquí?

A posteriori el análisis es simple, pues el fenómeno lleva meses de recorrido y quién ha querido verlo lo había visto desde hacía mucho tiempo (vean, por ejemplo, este lúcido análisis de John Michael Greer de enero pasado).  La cosa parece clara: la mayoría de los trabajadores de los EE.UU. no se están beneficiando de la tan cacareada recuperación económica, sino más bien al contrario: cada vez viven peor, con menos dinero y más penuria, y la amenaza constante de quedarse en el paro. De manera machacona los medios de comunicación repiten las consignas que recogen los puntos de vista de la élite del país, que allí como aquí culpabilizan a los excluidos por su exclusión mientras venden una fantasía según la cual los bravos y decididos "emprenden" y que si no nadas en la abundancia es culpa tuya. Tal sermón de los rectores de la Santa Iglesia del Perpetuo Crecimiento acaba siendo insultante para las humildes y honradas gentes que viven en el mundo real y trabajan de sol a sol para vivir en la frontera de la indigencia, cuando no por debajo de ella. Sobre todo porque, a la vista de todos, las élites se corrompen y aceptan favores, a cambio de desviar fondos públicos (fruto directo e indirecto del sudor de los trabajadores) para apuntalar grandes empresas que generan poco empleo y para pagar retribuciones obscenas a sus cuadros directivos, los cuales a menudo nutren y se nutren de la élite política. Y toda esa corrupción y desvíos de fondos pasa allí como pasa aquí, y en realidad en todo el mundo occidental. Así que la gran masa de trabajadores siente cada vez más resentimiento con unas élites cada vez más insensibles con su sufrimiento, y al final deciden optar por salirse de las opciones preestablecidas: en vez de optar por el mal A o el mal B, deciden escoger el mal C, que al igual que el A o el B será malo para ellos (lo cual no es novedad) pero también lo será para las élites, y ahí reside su atractivo. Si los votantes de EE.UU. han preferido a Donald Trump no es porque sean mayoritariamente misóginos o xenófobos; muchos lo serán, sin duda, pero lo que les atrae del discurso demagógico del Sr. Trump es la promesa de un futuro mejor; como mínimo, si no porque les dé algo mejor a ellos, porque les promete algo peor para las élites.

No cabe esperar que el Sr. Trump vaya a hacer algo significativamente diferente a lo que han hecho sus predecesores, entre otras cosas porque todo el entramado de poder de las élites no permite implementar fácilmente cambios sustanciales. En añadidura, la gran crisis global que lleva ya muchos meses gestándose acabará de explotar durante su mandato y su capacidad de maniobra será reducida, y bastante tendrá con evitar que la implosión económica se le lleve por delante. Donald Trump es tan sólo el síntoma de la enfermedad, y no su cura. Una enfermedad simple y comprensible: las clases trabajadoras se sienten cada vez menos representadas y más traicionadas por las élites tanto políticas como económicas. Y en tanto que los sistemas políticos occidentales continúen siendo democráticos es previsible una cada vez mayor desafección de las clases populares respecto al discurso y los intereses de la élite, y que vayan optando por opciones de voto cada vez más radicales y previsiblemente populistas.

Como decimos, el fenómeno es global: en todo el opulento mundo occidental vemos manifestaciones del creciente espacio que ocupan las opciones que se reclaman rupturistas con el sistema, que atacan de manera abierta a las élites ("la casta", se suele decir en España), y que propugnan un cambio radical de las relaciones económicas y sociales de modo que se pueda recuperar la prosperidad perdida, ese contrato social que favoreció, durante las décadas de expansión económica, el establecimiento del llamado "Estado del Bienestar". Y mientras no se produzca una vuelta al anterior status quo, la animadversión de las masas contra las élites será cada vez mayor y las soluciones que irán surgiendo serán cada vez más radicales y eventualmente violentas.

Aunque la configuración de un sistema social más igualitario y con un mejor reparto de la riqueza sin duda favorece la cohesión social, no es la desigualdad del reparto de la renta la que ha favorecido este cambio tan abrupto de la percepción social. Simplemente, porque la desigualdad del reparto de la renta siempre ha existido, en cualquier escala histórica que se quiera mirar, por lo menos desde la Edad Antigua. Lo que realmente ha cambiado es un descenso relativamente rápido desde unos niveles de renta bastante elevados para amplios estratos de la sociedad occidental. Ciertamente, los niveles actuales son aún más elevados que los que se disfrutaban en Occidente hace tan solo 4 ó 5 décadas, pero no venimos del vacío sino que tenemos un pasado. Y si nuestros padres y abuelos pudieron aceptar unas condiciones más precarias con la esperanza de conseguir una vida mejor para sus hijos, en la actualidad lo que se ofrece de manera poco disimulada son unas condiciones cada vez peores y menos garantizadas: ya comentamos que es mucho más difícil adaptarse a un mundo en decrecimiento que a uno en crecimiento. Si de golpe desapareciera toda la población occidental y fuera reemplazada por población de los denominados países emergentes, aceptarían la situación actual y la considerarían un privilegio, incluso sabiendo que el descenso era inevitable. Es justo esta generación criada en la fase creciente la que tiene más dificultades para aceptar el decrecimiento, sobre todo con el modelo de gestión que se propone desde la élite. Y es por eso que la batalla es aquí y ahora: la generación de nuestros hijos ya habrá crecido en la costumbre de decrecer y para ellos aceptar lo que se da porque "es lo que hay" será algo natural. Por eso es tan importante decidir aquí y ahora cuál es el modelo de decrecimiento que vamos a adoptar, es por eso que es tan urgente abrir públicamente este debate antes de que por la vía de hecho se adopten falsas soluciones aún más devastadoras de la mano de caudillos surgidos por aclamación popular.

Porque ésta es la cuestión de fondo, la que no se quiere discutir pero está en la base de todo lo que está pasando: que estamos decreciendo porque es algo inevitable, algo que es consecuencia de la imposibilidad de continuar expandiendo la base energética y material de nuestra economía. Y si no podemos consumir más energía y más materiales, aún cuando podamos mantener un nivel muy alto, nuestro sistema económico-social tiende a colapsar, pues necesita que el consumo siga creciendo. De otro modo nuestro sistema entra en barrena, entra en una crisis, en la que ya estamos desde 2008, que no acabará nunca, no dentro de este paradigma económico.

Durante los largos años que ya llevamos de esta crisis, que en realidad tiene mucho de crisis energética no reconocida, no pocos han teorizado sobre cómo se tiene que manifestar una crisis energética centrándose en aspectos meramente económicos, tomando éstos en completo aislamiento en el cual transcurre el hecho económico. Pero eso no tiene nada que ver con cómo pasan las cosas en el mundo real. Si la cantidad total de energía anualmente disponible en el planeta Tierra deja de crecer (punto al que todavía no hemos llegado pero al que nos estamos acercando), entonces el PIB de todo el globo, tan estrechamente ligado al consumo de energía, deja de crecer. Y el día que la cantidad de energía disponible en la Tierra disminuya, entonces el PIB agregado de todas las naciones del mundo comenzará un imparable descenso que durará décadas. Los prestidigitadores económicos continuarán insistiendo en que se puede, gracias al ingenio humano, seguir creciendo consumiendo menos energía, pero es una falacia: como muestran los datos y ya hemos discutido aquí, la única desmaterialización que se puede producir es la de la clase media. Su destrucción, vaya. Así que no es de sorprender que en estos años de progresiva ralentización del consumo energético global a quien le haya tocado recibir el peso de la crisis sea justamente a las clases trabajadoras, y que sean éstas las que estén propiciando el maremoto político que estamos viviendo, desde Grecia hasta EE.UU. pasando por el Reino Unido, Hungría o Polonia, y quién sabe si mañana Francia, Alemania o España.

Y si esto ha pasado mientras la producción total de energía en el mundo aún subía, aunque fuera más lentamente, y mientras la producción del sector energético más crítico y más afectado, el de los hidrocarburos líquidos (llamados, en abuso de notación, "petróleo", como si todos lo fueran) estaba aún llegando a su cenit, ¿qué creen que pasará ahora que todo indica que ya hemos comenzado el descenso de la producción de todos los líquidos del petróleo? ¿Qué pasará cuando la lógica del beneficio inmediato, que causó una gran descapitalización del sector de los hidrocarburos en los últimos años, conlleve una caída rápida, irreversible y sin precedentes de la producción por razón de la excesivamente fuerte caída de la inversión? Nuestros despistadísimos expertos energéticos continúan hablando del milagro del fracking y la quimera de la independencia energética de los EE.UU. cuando estamos a punto de presenciar un colapso sin precedentes del sector. Un colapso que se va a dar en un contexto de precios bajos, no altos, contrariamente a lo que dice la ortodoxia económica, porque no han entendido qué significa entrar en la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda. Mientras la clase media se desintegra, como consecuencia inevitable del descenso energético y el mantenimiento de las políticas actuales, nuestros expertos siguen esperando la llegada de una señal de precios que no va a venir por donde ellos esperan: para cuando el precio del petróleo se vuelva a disparar (algo que inevitablemente va a suceder en los próximos años) será ya demasiado tarde: algo se habrá roto para siempre. ¿El qué?, se preguntarán. Pues el tejido social que sustenta este sistema económico. El fin del contrato implícito entre las élites y las masas, lo que implica el colapso social. Un colapso del cual la Humanidad sólo ha demostrado ser capaz de salir por tres vías: mediante el aislacionismo totalitario (hacia lo que parece tender el Reino Unido y quizá el EE.UU de Trump), hacia el militarismo predatorio (el camino que más tiempo ha seguido EE.UU. y el que parece ser el preferido de Europa, y sobre el que España tendrá que definirse) o hacia la movilización popular en busca de la resiliencia y la simplicidad voluntaria - el camino más difícil e imposible mientras se siga la ortodoxia económica dogmática actual.

¿Se preguntaban qué era el Oil Crash? El Oil Crash era esto: no precios altos, sino el colapso social. Aunque en realidad lo que estamos viviendo es sólo el comienzo.

Salu2,
AMT 

P. Data: Por cierto que precisamente en las próximas semanas se proyectará en diversas localidades de España el documental "Decrecimiento" de los hermanos Picazo; quizá es el momento de llevar a ver su proyección a ese familiar que aún cree que lo que le explica son cuentos de terror para niños.

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El Gobierno en la Sombra

Ácratas - 5 November, 2016 - 03:22


Incluso en EEUU, que tiene seguramente el cuerpo electoral más estúpido del planeta, se está denunciando la existencia de un gobierno en la sombra regido por las élites financieras (banca sionista, seamos claros) que eligen el plantel de funcionarios que realmente toman decisiones gubernamentales. Gente como el secretario de Estado, el de Defensa, el del Tesoro, etc, etc.

Goldman Sachs, JPMorgan, Citi y así hasta 25 grandes bancos internacionales que poseen la FED --entidad absolutamente privada, a pesar del adjetivo "federal"-- deciden la política de los EEUU. No debe extrañar a nadie, pues, la guerra permanente en Oriente Próximo, Este de Europa y Mar de China, acosando a los países que ellos consideran el Eje del Mal y que, casualmente, tienen autonomía bancaria y no pertenecen al BPI, BM y FMI (Banco de Pagos Internacionales, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional). Sigamos siendo claros sacando conclusiones: Israel es el estado más poderoso de la Tierra, aún siendo uno de los más pequeños y menos poblados (sólo unos 8 millones de judíos viven en él).

Los bancos crearon la crisis con sus préstamos suicidas, sus estafas con los derivados y su mala gestión. Ante el abismo, tomaron como rehenes a los estados, amenazándolos con derribar la economía si no eran rescatados. La base de ese chantaje era que los estados no habían tomado la precaución de tener entidades bancarias públicas capaces de sustituir a las privadas. Los estados, con sus funcionarios corrompidos hasta el tuétano, no tuvieron las agallas ni el personal necesarios para intervenir todos los bancos en crisis y poner entre rejas a sus consejos de administración en pleno. Eso sólo lo hizo Islandia. Y, naturalmente, salió de la crisis en poco tiempo.

¿Y en España? ¿Hay también un gobierno en la sombra?

Por supuesto. Dirigido por los mismos bancos internacionales con el aderezo de las élites financieras autóctonas. También son sionistas Ana Patricia Botín, Francisco González y tantos otros.

El objetivo del gobierno en la sombra es manipular la política para que nada cambie en sus negocios. Negocios que no crean empleo ni riqueza real, sino beneficios para sus bancos y, muy especialmente, para sus consejos de administración.

De modo que les da igual que los españoles voten al PP y su marca blanca, Ciudadanos, o al PSOE. Lo único que les resulta intolerable es que la ciudadanía trate de hacerse con el control político de la nación, del Estado Español, a través de partidos incontrolables por sus raíces asamblearias.

El espectáculo que nos ha ofrecido el PSOE estos últimos meses demuestra la tesis. Ha llegado incluso al suicidio político, con tal de que Podemos y sus confluencias no tengan peso político en la cámara baja. Y en Madrid y Barcelona se acosa permanentemente a los gobiernos de Podemos y Barcelona en Comú desde los medios y se maquinan alianzas políticas para derribarlos.

La ciudadanía debe saber que si no lucha contra ese gobierno en la sombra, no le merece la pena ni acercarse a las urnas, pues todas las elecciones están manipuladas: no sólo se falsean las encuestas y los medios ningunean a las izquierdas, especialmente la TV, sino que se llega la pucherazo directo controlando los ordenadores del Ministerio del Interior. Y no pasa nada, porque el pueblo ignora que el gobierno en la sombra existe y manda verdaderamente sobre sus destinos.

Por eso los gobiernos de ZP y Rajoy han rescatado bancos que debieran haber quebrado. Y no ha sido para salvar a los depositantes, puesto que los depósitos son intocables y permanecen siempre intactos, sino para salvar a los bancos internacionales que se han ido apropiando de los bancos con problemas por cantidades simbólicas, tras ser saneadas sus cuentas a lomos de todos los españoles.

El gobierno en la sombra no es una idea conspiranoica. Existe realmente y decide cada día muchas cosas para las que nadie les ha elegido. Peor aún, son ellos los que deciden quién será el ministro de Economía, la ministra de Defensa, la de Empleo y Seguridad Social y el propio presidente del Gobierno.

El Parlamento español se constituye actualmente en rodillo de amasar la economía de los españoles. Hace pocos días, PP, C's y PSOE han votado como un solo hombre (esta vez el PSOE no se ha abstenido siquiera) una propuesta legislativa de Podemos que solicitaba un referéndum en España que aprobase o no el acuerdo CETA entre la UE y Canadá/EEUU, acuerdo que lamina la poca soberanía que nos queda a los españoles y que permite que las multinacionales puedan demandar a la Administración española si consideran que sus políticas perjudican sus intereses, cosa etérea, opinable e impensable en países soberanos. Los abogados sionistas y norteamericanos se van a poner las botas a nuestra costa, de paso.

Los españoles tienen que aprender la lección de esta crisis, programada para destruir su dignidad y esclavizarlos de por vida. La lucha debe empezar ya no sólo contra Rajoy y sus secuaces, sino contra quienes los han puesto ahí, que son los bancos. ¿La prueba del nueve? Las puertas giratorias que han aupado a un banquero como De Guindos, ex CEO de Lehmann Brothers, al timón del Ministerio de Economía. O que han llevado a la ex ministra Elena Salgado a la vicepresidencia de una filial de Endesa, antigua empresa estatal privatizada a precio de risa. La traición a los españoles se paga bien.

Los españoles deben volverse contra la banca que los explota y dirige sus vidas. Retirar depósitos, nóminas y pago de recibos de los bancos sionistas cuanto antes. Es difícil hacerles daño, pues están enmarcados en la Sinarquía Financiera Internacional, como el Santander, el BBVA, el Sabadell o Caixa Bank. Pero por lo menos sabrán que está poniendo su grano de arena para derribar un gobierno absolutamente ilegal.

Al tiempo que aportan su voto a las izquierdas insurrectas, siempre con el ojo vigilante, no sea que cambien de bando en cualquier momento, que el dinero es muy goloso y todo hombre tiene un precio. La separación de poderes es fundamental en democracia. Y en España no existe. Iniciativas tendentes a procurarla, como el sencillo cambio del artículo 99 de la Constitución que permita a todos los españoles decidir quién será el Presidente del Gobierno en segunda vuelta electoral, entre los cabezas de las dos listas más votadas, ha sido ninguneado por el poder, que no se da por enterado; y por los medios, a pesar de que se fingen escandalizados por que se tarden 11 meses en investir a un presidente "por consenso". ¿Qué consenso ni qué niño muerto? En democracia no existe el consenso. Para eso están las urnas. Si no, ¿para qué sirven? ¿Para qué sirve el Parlamento, los 350 diputados y los 266 senadores electos o designados? Las decisiones podrían tomarse entre los jefes de los partidos, alrededor de una mesa tomando café. Y mucho nos tememos que es así como se toman la mayoría de esas decisiones. Pero no se sientan a la mesa del café los jefes de los partidos, sino los presidentes de los más importantes bancos.

ÁCRATAS



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Algunos apuntes sobre los Vehículos Híbridos

The Oil Crash - 3 November, 2016 - 22:29
Queridos lectores,

Como habíamos prometido, Beamspot continúa con su exhaustiva y extraordinaria serie sobre el coche eléctrico; en esta entrega, analiza los coches híbridos. Recuerden que pueden encontrar el enlace a los anteriores posts, a éste y a los futuros en "Análisis en profundidad sobre la viabilidad del coche eléctrico"


Salu2,
AMT

Algunos apuntes sobre los Vehículos híbridos. Como se ha visto, casi todo lo aplicable a vehículos eléctricos es, al menos en parte, aplicable a los vehículos denominados híbridos. En el fondo, esto es debido a que un vehículo híbrido es en realidad un vehículo que mezcla dos tipos de propulsión. Más concretamente, en el ámbito que nos atañe y como ‘concepto popular’ (lejos del concepto real del diccionario), es la mezcla de propulsión eléctrica y motores térmicos.Dado que la metodología de control de ambos es muy dispar, y encima, se trata de conseguir objetivos muy diferentes, tenemos varias maneras de realizar la mezcla. Para empezar, están los sistemas Start&Stop, que en sí mismos, no tienen casi nada de híbridos, pero además de incluir esta tecnología en los híbridos, también es la base o punto de partida de los híbridos más sencillos, los llamados ‘mild hybrid’. Siguen a éstos, con un gran parecido, los híbridos paralelos, los mixtos (paralelo y serie), y los híbridos serie, también llamados ‘rango extendido’ o ‘range extended’. Este orden además va clasificado de menor a mayor potencia del motor eléctrico en la mezcla.Los primeros, llamados Stop&Start o Start&Stop [1], son coches con propulsión meramente térmica. La diferencia entre estos y los térmicos ‘normales’ es que el motor se para cuando llegan a un semáforo, volviendo a arrancar enseguida. Así pues, no se les puede considerar híbridos, pues no hay propulsión eléctrica.Sin embargo, no son iguales a los de siempre. La diferencia es que el alternador ahora está sustituido por un motoalternador, es decir, que tanto genera electricidad como que arranca al motor térmico cuando hace falta, si éste está ya caliente y en condiciones (en frío arranca con el motor de arranque clásico), hace ambas funciones.  Es por tanto, tan parecido como pueda parecer al motor de un eléctrico, hasta el punto que también suele ser trifásico, en bastantes casos de hasta 10KW (más que cualquier alternador), suele llevar un inverter, y es un buen banco de pruebas para otras cosas.El gran punto débil de este sistema suele ser que no sólo no ahorra combustible de manera acusada, si no que la batería de plomo suele tener la vida más corta, además de estar sobredimensionada. Más inconvenientes reales existen, aunque pasan desapercibidos. Uno de ellos es que la tensión de KL30, la de la batería, cae tanto cada vez que arranca que resetearía muchos de los elementos internos del vehículo. Eso obliga a encarecer y complicar toda la electrónica de a bordo para que puedan trabajar en condiciones de baja tensión, y/o da pie a nuevos elementos extra, buenos bancos de pruebas para experimentos varios, que además de pasar desapercibidos, sirven para coger experiencia y datos que de otra manera sería demasiado difícil, caro, complejo, peligroso en cuanto a percepción por parte del cliente, malo para las ventas, etc.Un ejemplo, es el i-Eloop de Mazda [2] (con el permiso de Apple de momento). Se trata de un sistema en el que se aprovecha la energía cinética en la frenada para recargar la batería principal a partir de un supercondensador que se encarga de absorber dicha energía de manera rápida, para luego entregarla de manera dosificada a todo el sistema eléctrico. De esta manera, se minimiza la cantidad de combustible usado para alimentar todo el sistema eléctrico.Otros sistemas similares se utilizan no tanto para recargar la batería del vehículo como para arrancar el motor térmico en las salidas de los semáforos sin abusar de la batería del vehículo y estabilizar la tensión de KL30 sin los típicos bajones que pueden llegar a resetear toda la (cada vez mayor) circuitería del coche y/o encarecerla para que pueda operar en condiciones más difíciles.Dado que todos estos extras no son o no forman parte de la transmisión ni de ningún elemento de seguridad, ni siquiera es necesario que funcionen siempre (hay muchos propietarios de coches con este sistema que lo deshabilitan por razones varias, especialmente, porque ‘da mala imagen, de mal conductor que lo cala’). Lo cual reduce su costo a la vez que desempeña un factor importante en la curva de aprendizaje de los fabricantes y ayuda a recoger datos sobre fiabilidad y funcionalidad de los supercondensadores en esta su primera aplicación comercial de gran volumen en el sector del automóvil.Los siguientes tipos de híbrido son aquellos que se llaman ‘mild hybrid’[3] o algo así como híbrido ‘flojainas’. En realidad son los primeros híbridos como tal que salieron al mercado, anteriores al mítico Prius. Son híbridos paralelos, donde el motor eléctrico no sólo arranca el motor térmico si no que empuja también al coche en los primeros metros, hasta velocidades muy bajas. Este tipo de motores suele ir asociado a coches pequeños, con esquemas de transmisión poco convencionales, como variadores o cambios automáticos. El ejemplo habitual es el Honda Insight [4], económico (alrededor de 20000€ todo, sin ayudas), con un motor eléctrico de sólo 10KW (13HP), y una batería de 100V. En este caso, el motor térmico está siempre funcionando cuando hay movimiento aunque se esté arrancando.El siguiente paso en la evolución, es poner un motor eléctrico un poco más poderoso, y permitir que el motor térmico esté parado para velocidades muy bajas, movimientos en sitios como párquines, atascos, semáforos y conducción en zonas urbanas residenciales/peatonales. De esta manera el vehículo usa más la energía eléctrica y gasta menos gasolina, pero impone un mayor motor eléctrico, mayor batería, cambio automático, y da más a cambio. Siendo esto una ‘simple’ evolución lógica del primer tipo de híbridos, el paso estaba cantado. El resultado es lo que se llama un híbrido paralelo [5] (los dos motores pueden funcionar a la vez, empujando al coche, o sólo uno), y el máximo exponente es el Toyota Prius [6], quizás el modelo de coche más usado como taxi en las grandes urbes de España. Aunque en realidad, el Prius no es exactamente un híbrido paralelo, técnicamente hablando, pero de facto, se puede considerar así.Los motores del Insight
El siguiente paso evolutivo, pasa por simplificar aún más la transmisión, compleja para el Prius, y de paso, simplificar la fabricación del vehículo. Ahí nace el concepto de hibrido paralelo ‘through the road’ (a través de la carretera), que se puede ejemplificar con el Peugeot 3008 Hybrid4 o el Volvo V60[7].El concepto es sencillo: cojamos un coche de serie con cambio automático, y, ya diseñado desde el principio con esto en mente, le cambiamos el puente trasero (con el motor térmico habitualmente en el puente delantero) al coche de serie no híbrido por uno que incluya el motor eléctrico. Cambiamos la rueda de repuesto en el maletero por un pack de baterías con la electrónica, y añadimos en el salpicadero algunos ‘gadgets’ para hacer bonito y de paso permitir algo más de control por parte del usuario: tracción a las cuatro ruedas, control automático, eléctrico puro, térmico puro, etc.La transmisión es la más sencilla: no existe a nivel mecánico, pues lo único en común que tienen ambos puentes es la carretera (de ahí de ‘a través de la carretera’). Y la construcción también: permite tener una línea de producción que puede fabricar coches híbridos y no híbridos a la vez, con poco gasto. Este concepto permite varios modelos diferentes con motorizaciones diferentes compartir la hibridación (o no). La flexibilidad en la fabricación y funcionamiento es evidente, con lo que cada vez hay más fabricantes que están optando por este tipo de sistema. Incluso los hay que en lugar de poner el motor eléctrico dentro del puente, lo ponen en las dos ruedas traseras, con el inverter doble en la antigua ubicación del motor eléctrico, y más espacio para baterías.El puente trasero del 3004 Hybrid4
El siguiente tipo de híbrido sin embargo, ya representa una ruptura con la evolución vista hacia ahora. De hecho, es el paso inverso: la evolución de los eléctricos hacia los térmicos. Mucha gente cree que los eléctricos tienen problemas de autonomía, así que los fabricantes lo que proponen, es poner un sistema de generación de electricidad a partir de gasolina, para aumentar el rango o autonomía. A este concepto, el de poner una alternadora dentro del coche que ya vislumbró en 1900 Ferdinand Porsche, ahora le dan el feo nombre de ‘range extender’[8].La transmisión del Ampera
El ejemplo por antonomasia es el Opel Ampera [9]. Una vez más, aunque en teoría se trataría de un híbrido serie (motor térmico que genera electricidad que a la vez es usada para la locomoción), los ingenieros de Opel lo han complicado de tal manera que en determinadas circunstancias (puntuales, muy ocasionales si es que se dan, en puertos de montaña muy abruptos y baterías muy vacías) pueda funcionar como térmico puro o híbrido paralelo.Ojo porque es en realidad el mismo esquema que se aplica a buques y grandes camiones de minería como el ya comentado en la primera entrada de esta serie.El Honda FCX a base de celda de combustible de hidrógeno en realidad es un auténtico híbrido serie. Otros fabricantes están trabajando en este tipo de soluciones, pero dado que no es un paso sencillo de dar al no ser una evolución directa y sencilla, este tipo de vehículos va para más largo, y probablemente serán adelantados por vehículos eléctricos puros en el mercado. El complejo porqué será objeto del análisis del próximo episodio. De momento, sin embargo, se va a analizar las ventajas y opciones de este tipo de vehículos respecto de los otros híbridos e incluso eléctricos puros, aunque básicamente desde un punto de vista más teórico que práctico, al haber pocos de éstos en el mercado, pero muchos en fase de concepto.La célula de combustible del FCX
La idea base es tener un vehículo eléctrico ‘puro’, con la tracción meramente eléctrica, una batería de una cierta capacidad, y un sistema capaz de generar electricidad de la forma más eficiente posible, a partir de algún elemento químico. Vale tanto el hidrógeno y las celdas de combustible como una alternadora, la clásica ‘burra’. Obviamente, el método de la alternadora, por ser más conocido, es el más habitual. Ahora sí, hay que maximizar la eficiencia, es decir, obtener el máximo de electricidad del combustible almacenado en el depósito.Los motores térmicos adolecen en realidad de problemas de elasticidad de funcionamiento. El rendimiento de los mismos varía mucho según el régimen o revoluciones en que trabaja. Éste rendimiento variable, especialmente malo a bajas revoluciones, es la razón por la cual hace falta un cambio de marchas, y merece ser estudiado con mayor detalle en una entrada propia donde el esfuerzo se haga en la dirección de rendimientos, en general, y donde se comparen todos para todos los casos. Para el punto en cuestión, es suficiente mencionar que el concepto de híbrido serie se basa en hacer funcionar el generador de electricidad en su punto óptimo, de mayor rendimiento y eficacia.Por tanto, el alternador se dimensiona o diseña para que esté trabajando siempre a las mismas revoluciones, sin cambio de marcha, en el punto de mayor rendimiento, para maximizar la cantidad de energía eléctrica obtenida,  o lo que es lo mismo, reducir el consumo de combustible al máximo, y con esto reducir emisiones y costos. Esto se consigue fácilmente si la tracción es puramente eléctrica, y la electricidad generada se dedica tanto a la tracción como a recargar las baterías con el excedente de energía eléctrica producida, que debe ser mayor que la consumida, obviamente.Quasiturbina
Pero los motores térmicos habituales son pesados, grandes, voluminosos, con ciertas complicaciones. No en vano el Opel Ampera, el más conocido de esta variante, pesa mucho.No es de extrañar pues, que algunas de las propuestas conceptuales se aparten del clásico motor de Otto o Diesel. El rango de motores con que se está trabajando es mucho más variado, desde la turbina a gasoil de Pinifarina[10] a generadores de Quasiturbinas[11] o Shockwave[12], pasando por las ineludibles celdas de combustible. Estas soluciones ocupan menos espacio, tienen menor peso, tienen menos requerimientos de refrigeración, con lo que los radiadores son más pequeños, y por ende hay mejoras aerodinámicas, y tienen rendimientos igualmente buenos, si no superiores, a un régimen de giro diferente, fijo, aunque tengan menos elasticidad, es decir, un rango de funcionamiento muy estrecho.Queda un ‘tipo de híbrido’ que en realidad no es tal, se trata más bien de una zona gris entre híbrido paralelo e híbrido serie, en el cual el sistema de transmisión es muy complicado, y se puede trabajar en ambos modos según sea la situación. Éste es en realidad el caso tanto del Prius como del Ampera. La realidad es que se trata más de modelos con algo se sobreingeinería para cubrir las espaldas de los fabricantes y los casos puntuales que se pueden dar aunque sean raros.Motores y transmisión del Prius
Hay aún otro ‘tipo’ de híbrido, que en este caso no es para nada un sistema nuevo o diferente. Pero se diferencia mucho a la hora de hablar de  él en el mercado, así como en ciertos ambientes. Se trata del híbrido enchufable [13]. El concepto es sencillo: la batería eléctrica se puede cargar en casa desde cualquier enchufe, y con ello, se pueden hacer varios Km a partir de electricidad del enchufe doméstico, lo cual supone que baja el precio por Km al consumidor. Lógico, de cajón.Entonces… ¿De dónde narices sacan la electricidad los híbridos no enchufables? La respuesta es relativamente sencilla, y está explicada hace ya algo de tiempo. Dado que las baterías de un Prius no aceptan más de 3KW de recarga, la energía eléctrica sale precisamente en parte de la frenada, aunque la mayoría de la energía cinética es disipada por los frenos. De hecho, la electricidad se genera nada más levantar el pie del acelerador, no de la frenada. También se aprovechan momentos en que el motor tiene que funcionar sí o sí, como es al arrancar, con el motor frío, que hay que calentarlo, y precisamente el hacerlo aprovechando para cargar la batería mejora el resultado así como el rendimiento.Es decir, los no enchufables obtienen la energía a base de reciclar la parte sobrante de la que se genera a partir de la gasolina o el diesel.  Los enchufables también pueden obtenerla de esta misma manera, como de hecho hacen, incluso con mayor eficiencia, puesto que al tener una batería más grande, permiten reciclar más (de hecho, sólo algo) energía de la frenada. Así pues, sólo hay dos diferencias entre los enchufables y los no enchufables: el tamaño de la batería, y el cargador a partir del enchufe. Lo cual implica un mayor precio. Unos 6000€ de diferencia entre los Prius enchufables y no enchufables.Sin embargo, hay que tener en cuenta algo muy significativo, precisamente translucido y medido a partir de un estudio de Toyota para estimar el ‘punto óptimo’ o la capacidad óptima de las baterías (en cuanto a Km de autonomía en sólo eléctrico). Se trata de la media de Km por viaje, según el número de viajes. El estudio determina que más de la mitad de viajes son de menos de 25Km. Y alrededor del 80% menor de 160Km (100 millas), aunque depende bastante del país, especialmente en las fracciones pequeñas, por ejemplo, los viajes por encima de 300Km no representan la misma pequeña fracción en Malta que en Estados Unidos.Este dato resulta crucial.Para entender la importancia de estos datos, pero, es necesario un cambio de mentalidad. Comúnmente, la gente tiende a ver el vaso medio lleno los optimistas, y medio vacío los pesimistas. Luego estamos los ingenieros, que vemos el vaso sobredimensionado.Aplicado a las baterías, vemos que unos las ven como escasas, cortas de autonomía (la mayoría: efectos de la publicidad), otros las ven como caras (pocos, básicamente los directivos de empresas de automoción, y los propietarios que tienen que reemplazarlas), y luego los ingenieros tenemos que optimizar, dimensionar las mismas.Por eso es importante saber hasta qué punto es más rentable una cosa o la otra. Es decir, si para hacer una vez en la vida 1000 Km del tirón, compramos un coche que cuesta 10 veces más, puede ser más rentable comprarse un coche con 300 Km de autonomía con sólo una décima parte del precio, y gastar otro poco en realizar ese viaje en avión, tren, barco, coche de alquiler… Este punto de vista es poco común, pero es el lugar de trabajo de los ingenieros. Y por ahí es por donde van los tiros.Si la mitad de los viajes en coche son de menos de 25Km en total, esto quiere decir varias cosas. La primera no pienso discutirla hoy, no sea cosa que se me acuse de (des)calificar a la audiencia. La segunda es que es un límite interesante para determinar el tamaño de la batería por lo bajo.Una batería que pueda mover el coche 25Km será más barata, sí o sí, que una que lo haga 50Km. Además, será más ligera, con lo que el coche pesará menos, y por tanto, más eficiente. También será más pequeña, con lo que habrá más espacio en el maletero. Lo cual puede implicar que con un coche que pueda funcionar como eléctrico puro con esta autonomía, y luego como híbrido a partir de esta distancia, igual tengo más ahorro total, contando el precio del coche, que si dimensiono el mismo coche para que tenga la autonomía de 50Km. Esta es precisamente la filosofía del Prius enchufable, la última versión que ha salido del mismo, más cara que el Prius no enchufable. 32000€ frente a 25000€, precios del 2011, donde unos 1000€ se ‘deben’ al cargador. La batería del no enchufable, de NiMH es bastante barata, unos 2000€, puesto que es mucho más sencilla, y pequeña (1.8KWh) frente a la batería de litio del enchufable, de 4.4KWh, mucho más sofisticada, se estima que estaría en unos caros 6000€. El resto es prácticamente igual (motores, inverter, transmisión).Hay que mencionar dos cosas importantes más: la mayoría de estos desplazamientos son urbanos, muchos en tráfico congestionado (ir y volver al trabajo, llevar los niños al cole, en hora punta, en ciudades relativamente grandes), donde precisamente luce el coche híbrido y eléctrico. La segunda cosa es que se hace necesario fomentar unos hábitos de conducción propicios para aprovechar al máximo las ventajas de los eléctricos e híbridos. Frenadas y acelerones suaves, velocidades bajas. Justo más o menos lo que pasa en los atascos o aglomeraciones de hora punta, o como dicen los anglosajones, ‘conducir como la abuela’[15].Otra manera de dimensionar las baterías, es comprobar hasta qué punto es más barato una alternadora que una batería más grande. Es decir, que tamaño de batería es óptimo para que el precio de meter un motor que genere la electricidad sea lo suficientemente interesante como para compensar a una batería más grande. Este punto es más controvertido, pues ya empieza a ser importante otro factor de peso. Literalmente, de peso. De ahí que se desarrollen alternativas para generar electricidad más ligeras, a ser posible, más pequeñas. Si encima son baratas, mejor que mejor, aunque no todo es el precio del producto acabado, hace falta valorar la inversión en líneas de producción, punto muy candente e importante, subvalorado, motivo de una de las siguientes entradas, pero que podemos citar así: hacer un generador con una turbina a gasoil seguramente será más barato, pequeño y eficiente que una alternadora con motor diesel clásico, pero la inversión y los posibles problemas desconocidos de una tecnología nueva es algo que generalmente asusta (y mucho) a los fabricantes de la automoción.Por supuesto, todo esto aplica a los híbridos serie, no a los paralelo. Estamos hablando de otra gama de vehículos, otro tipo, otra aproximación. El siguiente paso, el que queda, antes de los vehículos eléctricos puros. Evidentemente, todos estos vehículos son enchufables. Este terreno ya no es exclusivo del primero y más comentado de los Range Extenders, el Opel Ampera. BMW, por ejemplo, con el i3 también está en este segmento, y se esperan más (el i8, sin ir más lejos), a medida que la cosa vaya avanzando, pero es algo que va a tardar y será más lento en su implantación. Ya que se ha comentado el BMW i3, éste se ofrece como eléctrico puro o como híbrido serie con el ‘extra’ del alternador por unos 3000€ más (sobre unos 36000€ del eléctrico puro) [16].El porqué es precisamente un asunto de fabricación, como ya se ha comentado, con su propio intríngulis interno del sector de la automoción. Es el momento de pasar a la siguiente entrada.[1] – http://en.wikipedia.org/wiki/Start-stop_system [2] – http://www.mazda.com/technology/env/i-eloop/ [3] – http://en.wikipedia.org/wiki/Mild_hybrid [4] – http://en.wikipedia.org/wiki/Honda_Insight [5] – http://en.wikipedia.org/wiki/Parallel_hybrid#Parallel_hybrid [6] – http://en.wikipedia.org/wiki/Toyota_Prius [7] – http://www.volvocars.com/es/all-cars/volvo-v60/pages/hybrid.aspx [8] – http://en.wikipedia.org/wiki/Range_extender [9] –http://en.wikipedia.org/wiki/Chevrolet_Volt [10] – http://www.motorpasionfuturo.com/concept-car-y-prototipos/la-ultima-creacion-de-pininfarina-es-un-cupe-diesel-enchufable [11] – http://quasiturbine.promci.qc.ca/ [12] – http://en.wikipedia.org/wiki/Wave_disk_engine [13] – http://en.wikipedia.org/wiki/Plug-in_hybrid[14] – http://www.eleconomista.es/ecomotor/motor-ecologico/noticias/3472443/10/11/Estudiada-alternativa-a-los-coches-electricos.htmlhttp://www.hibridosyelectricos.com/articulo/mercado/toyota-presenta-los-resultados-del-proyecto-del-prius-hbrido-elctrico-enchufable/20111018094522002677.html [15] – http://blogs.elpais.com/coche-electrico/2013/04/prueba-del-toyota-prius-enchufable.html [16] – http://www.diariomotor.com/2013/07/22/bmw-i3-en-espana-desde-35-500-euros/
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Democracia Acrática Asamblearia

Ácratas - 29 October, 2016 - 12:50


El diálogo --porque eso fue-- con Antonio García Trevijano resultó positivo, pero nos trajo a la acracia. Aprendimos mucho sobre la democracia. Tanto, que creemos haber superado la democracia representativa con turnismo de bipartido que impera en EEUU y el resto de las democracias representativas, secuestrada, mediante la extorsión de las leyes no escritas, por el Capital Internacional y sus perros informativos.

El problema irresoluto de la corrupción no tiene otra vía de solucionarse que la democracia directa, asamblearia. El capital internacional puede comprar a las cúpulas de los partidos, a todos sus barones, pero no puede corromper a todos los ciudadanos puestos en pie. Los acontecimientos desde el 15M lo demuestran.

Pero la democracia asamblearia, para ser efectiva, debe permitir la participación de todos, el voto de todos hasta para los asuntos menos importantes. Y el ámbito asambleario no puede ser, por lo tanto, a nivel nacional, como pretende Podemos. El símil de la rueda, cuyos radios centrípetos son el PCE/Podemos de Garzón, Iglesias, Errejón, etc., y cuya llanta son las confluencias territoriales gallega, vasca, catalana, valenciana, andaluza, etc., es un modelo válido, surgido de las calles, pero aún no lo bastante eficiente. Sigue habiendo líderes supremos y luchas por el poder.

Por otra parte, siempre quedó en el aire, en la democracia de la República Constitucional trevijanista, el papel de los municipios, meros comparsas del sistema, a pesar de su proximidad al ciudadano.

La conclusión sintética de este colectivo, acratas.net, es sólida y auto-evidente:

I. La base de la democracia acrática es el municipio por dos razones:

1ª. El tamaño de los municipios --o de los barrios en las grandes urbes-- permite la participación informada y democrática de todos sus ciudadanos mediante la asistencia a las asambleas municipales y el voto directo sobre todos los asuntos, incluidas las leyes de ámbito estatal.

2ª. El interés de los ciudadanos en las cuestiones de su municipio es claro, potente. Las cuestiones políticas municipales afectan a todos los ciudadanos del municipio en lo más próximo, que es su vida cotidiana.

II. La República Acrática constituye un Estado desde la periferia municipal mediante las leyes de hierro de la democracia pura:

1º. El Congreso --única cámara de representación estatal-- se constituye mediante diputados provenientes de los municipios.

2º. El voto de todo diputado en el Congreso está ligado por el Mandato Imperativo de lo decidido en su Asamblea Municipal. El incumplimiento implica el cese inmediato.

3º. El peso del voto de cada diputado es el del número de ciudadanos con derecho a voto de su municipio.

4º. Lo decidido por el Congreso será de aplicación en todos y cada uno de los municipios de España.

5º. Los asuntos a votar en el Congreso sólo pueden ser de interés general: derechos comunes, banca central/moneda, leyes fundamentales, defensa, relaciones exteriores.

6º. Todo municipio recaudará sus impuestos y estará sujeto al sistema de cupo como contribución territorial al Estado. La Caja Común Española redistribuirá los ingresos de forma equitativa para garantizar las pensiones y los derechos fundamentales de todos los españoles.

7º. Las comunidades autónomas nacionalistas deben suprimirse, son un tapón a la autonomía municipal, servidores del Sistema Monarco-Liberal.
III. Otros asuntos también muy importantes, como impuestos locales, enseñanza, sanidad, servicios sociales, mancomunidades, dependerán de cada municipio, aunque con programas de mínimos garantizados por ley.

Tras resolver el problema de la divergencia de tamaño y población de cada municipio mediante mancomunidades de los pequeños y la división de los grandes por razones de diferenciación, hay que tomar medidas para combatir las amenazas capitalistas internacionales en el territorio nacional.

1. La moneda española será exclusiva del territorio español.

2. La banca privada y los movimientos de capitales extranjeros quedarán prohibidos, pues todo lo corrompen.

3. La iniciativa privada local no podrá recurrir más que a la financiación municipal, que dispondrá de una sucursal del Banco Central. Las iniciativas de gran envergadura para grandes proyectos vertebradores se financiarán directamente en el Banco Central.

Como resulta evidente, no puede imponerse la República Acrática por la fuerza. El balance actual obliga a ello. Pero, desde este momento y en adelante:

1. La política de la ciudadanía debe tener como modelo el asambleario en el ámbito municipal. Las asambleas deben procurar tener el peso suficiente como para poder elegir consistorios, dentro de la Ley actual.

2. Los núcleos y agregaciones municipales que puedan, deben forzar la elección de diputados afines a la República Acrática.

3. La política asamblearia se basará en la ética incorruptible, desalojando de inmediato de sus cargos a cualquier elemento podrido.

Sabemos que hay cientos de asuntos más. ¿Debe estar armada la ciudadanía para defender sus derechos? ¿La libertad deseable incluye la de explotar a tus semejantes? ¿Debe haber una lengua común en toda España, apoyando que la lengua oficial de cada municipio sea la que todos decidan?

Se trata de un proyecto que requiere el trabajo de años. Quizás de generaciones. Pero es tan justo, participativo y eficiente que se auto-impondrá por la fuerza de los hechos y el amparo de la lógica. Para imponerlo basta con actuar siempre teniendo la república Asamblearia Acrática como modelo. Y no hacer nunca nada que vaya en contra de su futuro. Hacer política personalmente cada día. Y nunca actuar contra la Idea, no traicionarla por ser posibilista. Luchar por ser libre y que lo sean los demás. Con eso basta.

Salud y acracia.


ÁCRATAS




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El bipartidismo ha muerto

Ácratas - 28 October, 2016 - 17:28


Señoras y señores diputados, ¿conocen ustedes cuál es la reacción instintiva de un organismo vivo cuando se siente amenazado? Su reacción es el repliegue, la retracción, hace de su cuerpo un ovillo y espera tiempos mejores. Eso es exactamente lo que está haciendo el régimen del 78, que muchos de ustedes representan hoy aquí. Durante cuatro décadas la maquinaria del bipartidismo, del turnismo heredado de la primera restauración borbónica, funcionó sin grandes obstáculos, pero en este momento el organismo único que constituyen los poderes económicos, mediáticos y políticos del Estado español empieza a plegarse sobre sí como una ameba a la que se le pincha con una aguja, y lo están haciendo por miedo a la democracia. Porque no es más que democracia el hecho de que los que antes no contaban con altavoces lo suficientemente potentes para que se les tuviese en cuenta, hoy sí se vean representados aquí y dispongan de ese altavoz.

Usted, señor Rajoy, será investido como resultado de un golpe parlamentario a raíz de la intervención de un partido político, cocinado a fuego lento durante diez interminables meses para anular los resultados del 20 de diciembre, los resultados de unas elecciones en las que la mayoría del electorado votó a favor de la regeneración ética, de las políticas de bienestar social y de los derechos de los pueblos como sujetos políticos. No había ningún bloqueo institucional, no había bloqueo. Lo único que pasó aquí es que se puso fin al turnismo de los partidos del régimen y que se abrió un escenario de alternativa de Gobierno, de izquierda plural y con reconocimiento a la plurinacionalidad del Estado. Pero eso para ustedes era intolerable porque para los intereses de los poderes que ustedes sirven, los intereses antitéticos a los de la ciudadanía del común, eso era insoportable. Así que maniobraron para provocar la situación en la que estamos. La situación es: el partido único como síntesis del fallecimiento del bipartidismo. El miedo de ustedes tuvo su primera manifestación en 2011, cuando en el 15-M se llenaron las plazas bajo el grito de ‘Democracia real’.

Así que este partido único que componen ustedes hizo tres grandes jugadas: la primera consistió en promover de inmediato la sucesión en la jefatura del Estado; la segunda de esas grandes jugadas fue la reforma constitucional del artículo 135, para dar amparo legal a las exigencias de la troika, y la tercera de esas jugadas, el último espasmo de la ameba, ocurrió recientemente en la sede del Partido Socialista, en Ferraz, donde se demostró que para dar un golpe palaciego hoy en día resulta más fácil organizar la retirada forzosa de un dirigente político que introducir a un señor con bigote y tricornio en el Congreso. (Aplausos).

El movimiento democrático, que no se encuentra cómodo en este corsé del 78 tiene, como es lógico en un Estado plurinacional como el español, diferentes expresiones en los distintos sujetos políticos, sujetos con dinámicas sociopolíticas diferentes, como en Galicia. El primer síntoma en Galicia de esta nueva respuesta ciudadana lo vivimos en 2003. Ese año la ciudadanía gallega percibió con nitidez que el Estado no estaba allí para socorrerla el día en que el Prestige arruinó nuestras costas. ¿Se acuerda usted señor Rajoy, verdad, de los hilillos, como los de la corrupción? Una ciudadanía viva que a lo largo de estos años protagonizó manifestaciones históricas en defensa de la sanidad pública, de la educación contra la Lomce, en defensa del sector lácteo, del sector pesquero y del naval y que tiene como traslación política que, ante el partido único, En Marea sea hoy quien lidere ya la oposición en Galicia y quien haga frente desde los concellos a las políticas de austericidio.

Voy acabando ya. Nos encontramos ahora con un Partido Socialista que abdicó de su papel de oposición para evidenciarse como integrante de pleno derecho de ese partido único y de un previsible próximo Gobierno que va a volver a aplicar sumisamente los recortes ordenados por la Unión Europea, que impedirá a los pueblos del Estado que puedan decidir soberanamente y que tratará de prepararnos el nuevo plazo precocinado del consenso de las élites. Ese es el menú que nos trajo ayer Rajoy y que va a cumplir este partido único. Pero esta vez, señores y señoras diputados, existe una gran diferencia con los años setenta, en esta ocasión no podrán contar con la oposición claramente depositada en En Marea y en las fuerzas del cambio para legitimar este golpe de régimen. No contarán con nuestro apoyo. La demanda de democracia real ha llegado para quedarse y tengan por seguro que En Marea hará una oposición contundente y que traerá a esta Cámara la alternativa que demanda la ciudadanía.

Muchas gracias. (Aplausos).

ALEXANDRA FERNÁNDEZ
Portavoz parlamentaria de En Marea
Congreso de los Diputados
Sesión de Investidura 27 de octubre de 2016



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Tomando aire antes de la inmersión

The Oil Crash - 26 October, 2016 - 15:18


Queridos lectores,

Los lectores habituales de este blog se habrán dado cuenta de que el ritmo de publicación de posts de mi puño y letra es ahora bastante menor de lo que solía. No es la primera vez que sucede; aparte de los problemas de salud que tuve a mediados de 2014, ha habido otros momentos en la ya dilatada trayectoria de esta bitácora en los que he escrito sensiblemente menos, generalmente por una sobrecarga en mi trabajo habitual. Es nuevamente ésta la razón de mi relativo receso actual; durante las últimas semanas he realizado 6 viajes, sólo uno de ellos relacionado con la divulgación del peak oil, y eso ha afectado mucho a mi disponibilidad para escribir posts (fundamentalmente, por la falta de tiempo para estudiar los temas de los que quiero tratar).

Este repentino incremento de la frecuencia de mis viajes me parece sintomático de un problema que vengo observando desde hace tiempo en mi entorno próximo y que creo que también es trasladable a un contexto más general. En mi caso particular, la mayor cantidad de viajes responde, en parte, a la necesidad de buscar recursos (y principalmente dinero). En España las posibilidades de financiación de la investigación son todavía bastante considerables, pero si uno quiere mantener una estructura estable como es el Barcelona Expert Center se necesita bastante dinero. Aún no hace un año que tuve que desprenderme de la mayoría del personal, delante de la imposibilidad de conseguir dinero para renovarles los contratos; y las tres personas que aún continúan trabajando para el BEC suponen un gasto bastante considerable, el cual afortunadamente estoy pudiendo cubrir justamente complementando el dinero que consigo del Plan Nacional de Investigación y Desarrollo español (que aún es nuestra fuente de financiación fundamental) con el dinero que consigo implicándome en nuevos proyectos financiados con fondos públicos o consiguiendo nuevos contratos con empresas privadas, razón por la cual acabo teniendo una o dos reuniones de trabajo al mes. Si a esto se le une la necesidad de hacer difusión de los productos que estamos ofreciendo en congresos de especialistas, y la participación en foros en los que se están analizando las oportunidades estratégicas y se diseñan los servicios futuros, en algunos meses puedo tener cuatro o más viajes.

Si Vd. ha llegado a este blog sin saber que yo soy científico que trabajo en un centro público de investigación (y que además cometo la felonía de ser funcionario desde hace unos años), leyendo la frase anterior podría quizá creer que trabajo en una empresa; y desde luego las cosas que digo no tienen que ver con lo que uno se espera que sea el mundo de la investigación. Ciertamente, a medida que he ido progresando en mi carrera una parte cada vez más sustancial de mi trabajo ha derivado hacia la gestión, pero hay algo más profundo: la investigación científica, y no sólo en España, está cada vez más orientada hacia la investigación aplicada y a las soluciones industriales desde la perspectiva de la empresa. Incluso si uno trabaja en áreas, como la mía - medio ambiente-, que históricamente ha sido más de conocimiento básico.

Por ejemplo, un proyecto en el que he conseguido hace poco implicarme está encuadrado dentro de una convocatoria pública europea que pretende establecer "servicios climáticos" y explícitamente señala que nuestro objetivo debe ser establecer puentes con las empresas para que puedan sacar beneficio de los servicios que estamos diseñando y montando nosotros. Es una vuelta de tuerca que contiene varias perversiones intelectuales. El ciudadano europeo de a pie se sorprendería de saber hasta qué punto las autoridades europeas y nacionales son mucho más conscientes de la gravedad de los problemas ambientales de lo que muchos creen, y la profundidad terrible con la que todas estas cuestiones han sido ya discutidas tiempo, contabilizadas en frías hojas Excel, todas las conclusiones y consecuencias estimadas. A nivel de la Comisión Europea, la discusión sobre la existencia y extensión del cambio climático (ésa que algunos negacionistas a sueldo se empeñan aún en negar trolleando por internet) fue superada hace mucho, y ya ni siquiera se habla de mitigación de sus efectos, como se hacía hace 10 años, o de adaptación a los cambios, como más realistamente se apuntaba hace 5 años. Ahora de lo que se está hablando es de mejorar nuestros sistemas de predicción para evaluar las grandes transformaciones que inevitablemente se producirán en nuestro entorno en las próximas décadas, establecer servicios que de manera fidedigna anticipen los problemas y estragos que se irán produciendo... y que alguien haga negocio con eso,

Vds. se preguntarán: ¿y qué hago yo en ese mejunje? Pues estoy allí porque es donde está el dinero, tengo tres contratos laborales que mantener y unas líneas de investigación que creo que serán útiles para la Humanidad y que me gustaría desarrollar. Así que vendo parte de mi tiempo por el dinero que me dan desarrollando esas cosas, siempre con una cierta congoja de no estar muy seguro del uso que se les dará. Y lo que me pasa a mi no es ninguna excepción: cada vez más, esto es la norma. Si uno quiere seguir haciendo un trabajo que merezca la pena, si uno quiere poder tener dinero para desarrollar su trabajo, cada vez más tiene que pasar por esta retorcida lógica que todo lo convierte en activos y pasivos, en costes y beneficios, en pérdidas y ganancias....  Hablando con miembros de mi familia, con amigos, con colegas, con conocidos, observo un cierto patrón repetido: en muchas ocasiones, aquéllos que aún tienen la suerte de trabajar están sufriendo un perceptible aumento de la carga que tienen que soportar, en muchos casos acompañada por la (presumiblemente optmizadora) implementación de nuevos estándares de calidad, de nuevos parámetros de medición de la efectividad y la productividad, de un incremento de la valoración meramente económica de cualquiera actividad de la que se trate. Ya no es sólo algo que le pase a aquellos que trabajan en empresas; pasa también en la educación pública, en la sanidad pública, en los ayuntamientos, la policía, los bomberos, los inspectores de Hacienda, los jueces.... en prácticamente cualquier ámbito. Esto está llevando a un incremento del estrés de los que aún trabajan, que notan que las viejas praxis son desdeñadas aunque toda la evidencia muestra que son mejores para los fines que presuntamente se buscaban, en tanto que se imponen otros modos de hacer que de hecho degradan la calidad y hace más difícil la consecución de esos fines, pero que responden mejor a una política de optimización de costes. Y el primer coste a optimizar es el laboral, con lo cual los que aún trabajan son menos y tienen que asumir todo o más del trabajo que había antes. Y eso por no hablar de los que ya no pueden trabajar, que sufren una especie de imagen reflejada y burlona de todos estos problemas.

Si Vd., querido lector, se reconoce en las frases precedentes, déjeme que le diga que éste es un buen momento para detenerse un momento, calmar la agitación que diariamente nos conmueve y respirar profundamente. Si vive Vd. en España, será sin duda consciente de que con la inminente toma de posesión de un Gobierno en plenas funciones (después de casi un año con el anterior interino) será inevitable la aplicación de una amplia serie de fuertes recortes y subida de impuestos. A una escala más europea, las crecientes dificultades de algunas grandes empresas, con varios bancos de bandera a la cabeza, no podrá ser capeada indefinidamente con las medidas de alivio cuantitativo y compra de títulos que lleva ejecutando el Banco Central Europeo a través de sus filiales. A escala global, los malos datos del comercio internacional, los descensos de las exportaciones de grandes productores industriales como China o Japón, la tensión sobre el mercado de materias primas y las dificultades de muchos países demasiado dependientes de las rentas de su exportación (con más de una bancarrota petrolífera en ciernes) plantean un futuro muy incierto para los próximos meses. Con todo, uno de los problemas más graves a medio plazo es el que se deriva de la brusquísima desinversión en el sector de los hidrocarburos, que nos puede llevar a confrontarnos con cuestiones muy difíciles.
 
Así que, querido lector, ahora es el momento de tomar aire, antes de la inmersion.

Salu2,
AMT



Post Data: Varios contribuyentes habituales me han ofrecido una serie de posts que iré distribuyendo durante las próximas semanas; además de la serie ya comenzada por Javier Pérez sobre Los escenarios peligrosos, Beamspot volverá a la carga ampliando su documentada y excepcional serie sobre el coche eléctrico. Además, como saben la época final del año se caracteriza por una serie de posts habituales de gran alcance, comenzando por el que dedicaré a la publicación del informe anual de la Agencia Internacional de la Energía, el World Energy Outlook 2016, a mediados de noviembre, el cual este año promete traer importantes novedades. Permanezcan en sintonía.
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Los escenarios peligrosos: Nigeria

The Oil Crash - 23 October, 2016 - 22:16
Queridos lectores,

Javier Pérez nos ofrece una nueva entrega de sus análisis sobre la situación de países en los cuales las actuales turbulencias en el mercado de petróleo y su propia idiosincrasia productiva les está llevando a problemas graves. Esta semana, el país analizado es Nigeria.

Les dejo con Javier.

Salu2,
AMT


Los escenarios peligrosos: Nigeria
 

    Siguiendo con mi recorrido por las casillas más peligrosas del tablero mundial, hoy quiero acercarme a la situación de Nigeria.Antes de nada, y con perdón, vamos a poner un par de mapas del país, porque aunque la mayoría (cof, cof…) sepan dónde está, nunca viene mal situar geográficamente el centro de atención de lo que se dice.Luego, si nos acercamos un poco, nos encontramos ante este otro mapa:Aunque, con diferencia, el más complicado es este tercero que voy a insertar, que señala las lenguas y grupos étnicos del país:Lo de la multiculturalidad de los países suena muy bien, muy cosmopolita y muy plural, pero en la práctica genera toda una gama de problemas que ya iremos abordando, y con buen cuidado de no salirnos de Nigeria ni entrar a ver cual es la Nigeria buena y cual la Nigeria mala. Por prudencia, más que nada… Visto, pues, un pequeño esbozo geográfico del país del que hablamos, vayamos a su historia para ponernos en antecedentes:A finales del siglo XV, llegó a las costas nigerianas la expedición del portugués  Joao Alfonso De Aveiro, que introdujo en el país las primeras armas de fuego y las primeras semillas de coco, aunque su intención era dedicarse al tráfico de esclavos, una actividad que alcanzó tal importancia que  toda la costa nigeriana, y de parte del resto del golfo de Guinea, se llegó a conocer como “Costa de los esclavos”. Ya entonces comenzó la rivalidad entre los Yoruba, los Fausa y los Igbo, intentando todos ellos controlar el tráfico de esclavos, pues eran las propias autoridades del país las que cazaban a los seres humanos para venderlos a los europeos, sin que estos se aventurasen casi nunca a hacerlo por su cuenta. Así surgieron varios centros económicos de importancia. La organización consistía fundamentalmente en ciudades Estado, entre las que destacó Oyo, en el siglo XVII, que detuvo los avances musulmanes y se impuso a sus vecinos al ser capaz de organizar un ejército con fuerzas de caballería, especialmente en las praderas libres de mosca tse-tsé.Entre 1500 y 1800, buena parte de su economía giró en torno a la captura y comercio de esclavos. De hecho, gran parte de las frecuentes guerras que sacudieron la zona se explican por la necesidad de capturar prisioneros que poder vender en los florecientes mercados, sin que importase gran cosa la razón por la que comenzaban las guerras para las que, en ocasiones, ni siquiera se buscaba pretexto alguno. Simplemente se iba a cazar personas para venderlas a los europeos y a los tratantes musulmanes del Norte de África.La situación prosiguió de este modo hasta la gran crisis que supuso la abolición de la esclavitud. El rey de Bonny, Opubu el Grande (1790-1830) reconvirtió la economía del país hacia la producción de aceite de palma. Los británicos se interesaron entonces por la zona, lanzaron a sus exploradores y en 1861, con la excusa de detener una de las innumerables guerras entre los pueblos africanos, atacaron la ciudad de Lagos y la convirtieron en colonia británica.La gran depresión económica de 1873 a 1895 marca el comienzo de la crisis del aceite de palma, al reducirse su precio a la mitad. Entonces, los británicos se lanzan hacia el interior del país, compitiendo con franceses y alemanes, que trataban de extenderse desde el interior de África, y enfrentándose a los señores de la guerra locales, que al ver reducidos los ingresos del aceite de palma, se habían lanzado de nuevo al tráfico clandestino de esclavos, el cobro indiscriminado de tributos y el vasallaje y saqueo de amplias zonas del interior agrícola.    Tras largas y complejas vicisitudes y guerras entre franceses, británicos,  líderes  locales y compañías privadas europeas, el 1 de enero de 1900, los británicos establecen oficialmente el protectorado sobre el Norte de Nigeria. Este protectorado combate enérgicamente el tráfico de esclavos, que aún en el siglo XX había sido retomado por los fulani y consigue imponer cierto orden en el país. En el sur se establece otro protectorado, que se fusiona a Benín. Posteriormente, ambos protectorados se unen, bajo la norma de que los europeos no puedan poseer tierras, los líderes locales musulmanes controlen el orden en el norte, y los cristianos en el sur.    En 1920, tras la derrota alemana en la I guerra Mundial, Camerún es anexionada a Nigeria. En esta época se hace sentir de nuevo la inmensa diversidad o división cultural, étnica y religiosa, de la que finalmente salen fortalecidos los igbos, que se convierten en élite intelectual, por ser más propensos a asistir a las escuelas y enviar a sus hijos a formarse en Europa, ya que tenían contactos desde hacía cuatro siglos con los misioneros cristianos, mientras los musulmanes rechazaban la influencia de Occidente. Nnamdi Azikiwe, un igbo educado en Pennsylvania, sería el primer gran líder político del país y el impulsor del movimiento de independencia, que finalmente se verificaría el 1 de octubre de 1960.    En 1962 se declararon las primeras hostilidades entre los musulmanes del norte y los cristianos del sur y en los años siguientes se sucedieron diversas tensiones políticas, tanto entre norteños y sureños como entre los partidarios de la federación y quienes preferían partir el país en multitud de estados que reflejasen mejor la diversidad lingüística y étnica de Nigeria, para crear así estados más homogéneos. En 1966 hubo revueltas y un intento de golpe de Estado por estos mismos motivos, lo cual desembocó en la guerra civil de 1967 a 1970, conocida también como guerra de Biafra, que causó algo más de un millón de muertos.    Posteriormente, entre 1975 y 1990, hubo al menos media docena de golpes de estado de todo signo, que no tenemos espacio para detallar aquí. De hecho, los golpes de Estado se sucedieron también en 1993, 1995 y el vacío de poder de 1998. Desde entonces, y para resumir, no ha cesado el caos político, la violencia étnica ni los enfrentamientos entre distintas facciones.    Los gobernadores de los estados del norte impusieron en 2003 la sharia o ley islámica, obligando a su cumplimiento también a los no musulmanes. Por todo el país  se extendió la creación de milicias y ejércitos privados, ya fuese con base étnica, religiosa, o como grupos armados para asegurar la explotación de recursos y las rutas comerciales. Algunos de estos grupos, como el integrista musulmán Boko Haram (que significa “la educación occidental es pecado”) se han hecho tristemente famosos por sus ataques y secuestros de niñas.    Sin embargo, desde 2011, a pesar de la corrupción rampante y de la violencia sectaria, se aprecia cierta mejoría, ya que por primera vez en la historia del país ninguno de los partidos políticos contendientes en las elecciones acusó de fraude a sus adversarios.
Situación actual:Tras este recorrido, no sé si demasiado corto o demasiado largo, por la historia de Nigeria, echamos un vistazo a su situación actual y la evolución de sus datos.Lo primero, para mí, es su evolución demográfica.  Nigeria es el país más poblado de África y el séptimo del mundo en esta magnitud. Aunque los datos varían de unas fuentes a otras, cuenta con alrededor de 180 millones de habitantes y una densidad de 190 habitantes por kilómetro cuadrado (923.000 Km2). Lo impresionante del asunto es que, en 1960, en el momento de obtener su independencia, contaba con apenas 40 millones de habitantes y la tendencia, como se ve en la gráfica, aún no ha comenzado a moderarse.En cuanto a creencias religiosas, la población se divide en un 50% de musulmanes, un 40% de cristianos y un 10% que siguen los cultos tradicionales.        El crecimiento económico, basado en el petróleo, la industria del cine, la telefonía móvil y una curiosa mezcla de economía de subsistencia y sectores punteros, es de más del 8% anual, lo que no impide que el PIB per cápita se siga situando  en menos de 2500$, con un 40% de la población viviendo en la pobreza extrema, con menos de 1 dólar al día.    Como dato favorable, su deuda es solamente el 11% del PIB, pero la extremada corrupción hace que el país ocupe uno de los últimos lugares en todos los índices de desarrollo, dificultando la inversión y cerrando las opciones de negocio a una inmensa mayoría, tanto de población local como de empresas extranjeras.    El gasto público apenas alcanza el 10% del PIB, con lo que los servicios son en general muy deficientes. Aún así, más del 10% del gasto público se destina a defensa, ante la necesidad de combatir a las distintas facciones armadas, especialmente a Boko Haram, que en los últimos años ha causado más de 15.000 muertos, decenas de miles de secuestrados y casi un millón de desplazados.    En cuanto a la energía, las exportaciones de crudo de Nigeria han sufrido una triple merma: por una parte, al reducirse la producción, por otra, al reducirse los precios y, por último, al incrementarse el consumo interno, razón por la cual el Gobierno trató de reducir las subvenciones a los carburantes, lo que desembocó en importantes disturbios a mediados de este mismo años:Su consumo energético, por otra parte, sigue siendo limitado y procedente de fuentes tradicionales: Lo que ha conseguido mantener el volumen de sus exportaciones:Nigeria es un país importador de alimentos, pero la importante extensión del país, de casi un millón de kilómetros cuadrados, y la fertilidad de sus tierras, fuera de la zona desértica, le permitiría autoabastecer sin problemas a la población, siempre que el crecimiento demográfico se moderase y se acometieran a fondo la lucha contra la corrupción y viejas costumbres que frenan este apartado. A día de hoy, casi la mitad de la extensión cultivable del país se dedica a plantaciones de caco, un producto más orientado al mercado internacional que a la alimentación de la población local.Uno de los mayores problemas del país es el abastecimiento de agua, especialmente en las grandes urbes. Lagos, la antigua capital, es una megaurbe que engloba otras poblaciones hasta sumar cerca de 22 millones de habitantes, y las autoridades no han conseguido siquiera el acceso universal al agua potable. La contaminación en algunas zonas del país, el cambio climático, y la ausencia de inversión en infraestructuras básicas agudizan cada día este problema. La foto de abajo no muestra un atasco, sino un día cualquier en Lagos.
Conclusión:-Nigeria cuenta con recursos, tanto naturales como humanos, para ser una superpotencia. Según los últimos datos ha superado ya ha Suráfrica y es la primera potencia del continente africano.-Desde el punto de vista energético, su producción sigue siendo alta, pero al mantenerse limitado el desarrollo humano, y con una población rural muy elevada, el consumo energético per cápita es bajo aún, con lo que no me parece probable un colapso energético de este país.-Casi el 90% de las exportaciones de Nigeria son petróleo. Si los precios se mantienen a la baja durante mucho tiempo (cosa bastante esperable), la economía del país se resentirá sin remedio. Los intentos de diversificación han conseguido sólo resultados limitados, lo que supone un riesgo muy elevado.-Nigeria es una verdadera bomba demográfica. El paso, en 50 años, de 40 a 180 millones de habitantes, supone una sobreexplotación de recursos y un conjunto de tensiones que fragilizan enormemente el país.-A mi juicio, los principales riesgos de este país son económicos, políticos y climáticos. Por una parte, en un país con más de cien millones de personas al borde de la economía de subsistencia, cualquier pequeño recorte presupuestario puede tener consecuencias devastadoras, y los precios de los recursos naturales, principal riqueza del país, no llevan al optimismo. Los disturbios relacionados con la reducción de subsidios a los combustibles son un buen ejemplo de esta inestabilidad.Los enfrentamientos sectarios y la persistencia de milicias integristas como Boko Haram son un riesgo permanente que se puede agudizar en cualquier momento con una crisis económica. El separatismo, que pretendía dividir el país en decenas de pequeños países más homogéneos, parece de momento superado, pero cualquier enfrentamiento por los recursos puede reavivarlo en cualquier momento, con consecuencias imprevisibles si se mezclan con cuestiones étnicas y religiosas.El cambio climático está acelerando la desertización de todo el norte del país, y por su escasez de infraestructuras y la sobreexplotación de las selvas del sur del país, cualquier episodio climático agudo podría suponer una catástrofe de proporciones descomunales, máxime en un país con un deficiente acceso al agua y una población tan elevada.A mi juicio, Nigeria es un país muy fuerte, pero terriblemente frágil, expuesto a cualquier contratiempo agudo, ya sea en lo económico, lo político, o lo climático. Su situación, en condiciones normales, no es tan grave como la de Egipto, pero en caso de que apareciese cualquier cambio inesperado, uno de los famosos cisnes negros, creo que su deterioro sería mucho más rápido y grave que el que pudiera padecer país de los faraones. La carga demográfica del momento actual hace que, a mi parecer, este posible evento no fuese comparable a los sufridos por el país en otros momentos de su convulsa historia.Como en el caso anterior, cuando hablamos de Egipto, confiemos en su demostrada resiliencia.
Javier Pérez
Categories: General

Los escenarios peligrosos: Egipto

The Oil Crash - 16 October, 2016 - 20:38
Queridos lectores,

Javier Pérez está preparando una nueva serie de artículos en los que analiza algunos puntos de mayor tensión en la escena geopolítica actual, sobre todo desde la perspectiva del declive productivo de los recursos. En esta ocasión, nos ofrece un detallado análisis de la situación en Egipto, que sin duda será de su interés.
 




Les dejo con Javier.

Salu2,

AMT

Los escenarios peligrosos: Egipto
 

    Aprovechando que una vez acerté, más o menos, y que eso pulveriza la plusmarca de la mayor parte de los expertos en cualquier cosa (especialmente aquellos que hablan de economía y convierten en revistas de humor las publicaciones salmón atrasadas), hoy me voy a arriesgar a señalar otro escenario futuro de convulsiones. Sí, quizás en busca del empate, y hasta de la remontada, porque este es el primer artículo de una serie sobre escenarios peligrosos del futuro. Y no soy el primero en escribir sobre esto aquí.    Hay muchos países en graves problemas. Algunos ya se han desestabilizado y viven su propio hundimiento. Otros van a desestabilizarse en breve, pero no le importan a nadie (perdonad la crudeza). Pero entre los que pueden ser relevantes a nivel global y aún no han dado un paso al frente ante el abismo, creo que Egipto es uno de los más preocupantes, aunque quizás no el que tenga menor capacidad de resistencia.    Si se tratara de otro Estado, comenzaría con una semblanza histórica. Pero con Egipto prefiero omitir ese preámbulo, porque la historia de Egipto es como para tirarse treinta folios de introducción y no haber avanzado más allá de un mísero prólogo. Así que nos quedamos, con vuestro permiso, en lo más reciente.    Digamos solamente que tras la Segunda Guerra Mundial permaneció bajo dominio o influencia británica hasta que en 1952 Nasser dio un golpe de Estado y nacionalizó el Canal de Suez. Y ahí fue donde se empezó a liar. En 1956, una fuerza combinada de ingleses, franceses e israelíes intentó derrocar a Nasser, pero los egipcios consiguieron vencer a la coalición. Esta victoria hizo a Nasser líder del mundo árabe, lo que le ayudó a promover la fusión con  Siria en lo que se llamó República Árabe Unida y afianzó el nacionalismo árabe hasta la derrota contra Israel en la guerra de los seis días, en 1967. Pocos años después, en 1973, Egipto protagonizó otra guerra contra Israel, la guerra del Yom Kippur, de resultado más igualado, y en 1978, tras los acuerdos de Camp David, Sadat, sucesor de Nasser, recuperó el Sinaí y otros territorios perdidos en la de los seis días. Este acuerdo de paz con los israelíes no gustó en el mundo árabe, lo que condujo a la expulsión de Egipto de la Liga Árabe y a la eclosión del fundamentalismo, alentado por Irán, tras la revolución de Jomeini.A partir de aquí, y tras la llegada al poder de Mubarak, Egipto intenta hacer de mediador en Oriente Medio, se involucra (aunque e manera ambigua) en el problema palestino y trata de recuperar su influencia en el entorno árabe, aunque con suerte diversa. En 2011, una especie de movimiento popular, quizás democrático, quizás islamista (hay versiones para todos los gustos) derriba a Mubarak, y a su vez es derrocado en 2013 por el general Al Sisi, más cercano a las tesis occidentales que el anterior presidente, Mohamed Morsi, a quien se acusaba de islamista (sin que él lo desmintiera mayormente).    ¿Y a partir de ahí?    Pues desde 2013, ha seguido la represión,  y aumenta el descontento, aunque los datos macroeconómicos no sean malos, al menos en teoría. Como vemos, la tasa de crecimiento del PIB egipcio no ha dejado de aumentar, aunque los últimos incrementos sean menores. La última columna corresponder a 2015.El PIB per cápita, que es lo que realmente importa a la gente, parece en cambio bastante más estancado.
Y ahora, para acercarnos más a los problemas del país desde un punto de vista energético, que es en lo que se centra este espacio, vamos a ver tres gráficas que seguramente os resultarán conocidas:La producción y el consumo de petróleo se han igualado prácticamente en Egipto, de modo que una de sus principales fuentes de ingresos se ha evaporado. De hecho, a día de hoy, Egipto es un importador neto de petróleo.
El gas natural sigue un camino similar, aunque a día de hoy son aún exportadores.Pero el verdadero problema es la población: en 1980, eran 42 millones. Hoy, son 92 millones y creciendo todavía, según las proyecciones internacionales. El problema demográfico estaba en el origen de la crisis Siria, lo estaba también en la crisis de Yemen y lo seguirá estando en muchos otros de los países que analicemos. Se trata, a mi juicio, del principal problema que padecemos y todos los demás, incluido el del agotamiento de recursos y la sostenibilidad, son sus corolarios.
Para terminar, acabamos con dos gráficas. Inflación:Y desempleo:    Así las cosas, veamos cuales son los riesgos que, en mi opinión, amenazan la estabilidad de esta gran nación:    -Egipto importa aproximadamente el 40% de los alimentos que consume. La población sigue creciendo y la realidad es tozuda a pesar de las mejoras en la productividad agrícola. El país sigue siendo un río con dos desiertos enromes alrededor (resumen tosco, lo sé), y no hay manera de conseguir más tierra cultivable por mucho que la población se haya duplicado en treinta años. Esto, en principio y de por sí, no es grave, porque algo parecido pasa en otros lugares, pero hace que el país sea tremendamente vulnerable a una secuencia de malas cosechas en los países exportadores, especialmente teniendo en cuenta su posición financiera para competir con otros por la importación de alimentos, sobre todo el trigo, si estos llegasen a escasear.-Hasta el año 2014, los subsidios a la energía devoraban casi la mitad del presupuesto nacional egipcio. Algunas fuentes indican que incluso llegaban a consumir dos tercios del presupuesto. En 2014 se produjo una subida de más del 100% en los precios de la gasolina y el diésel y se triplicó el precio de la electricidad, en un intento desesperado de  reducir el déficit público.-Lo anterior condujo a un fuerte incremento de la pobreza, que ya afectaba a un 40% de la población y a un tremendo aumento del descontento. La población, mayoritariamente joven, se desespera ante los bajos salarios, el alto desempleo, y la falta de expectativas. Así, sólo la represión militar y la falta de democracia hacen que los fundamentalistas islámicos no alcancen el poder, ya que son, como demostraron las últimas y únicas elecciones, el grupo político con mayor apoyo popular.-La situación de crisis y desencanto, junto a algunos atentados y hechos violentos aislados, han ahuyentado el turismo, uno de los principales recursos del país, concretamente el 11,3% del PIB. Entre enero y abril de 2016, las llegadas de turistas a Egipto, cayeron en casi un 50%.-La crisis del comercio internacional, que ha conducido a hechos tan graves como la quiebra de esta naviera coreana, ha reducido los ingresos del canal de Suez. Aunque la reducción del tráfico no haya sido muy grande si se cuentan los barcos, sí lo es la del tonelaje, lo que ha reducido los ingresos a pesar de la ampliación del canal.-Los vecinos de Egipto, especialmente Siria y Arabia Saudí, pasan por importantes problemas, lo que reduce su capacidad de ayuda. Tradicionalmente Egipto ha llamado a la puerta de sus vecinos en busca de ayuda política o financiera. A día de hoy, los emiratos del Golfo Pérsico y los saudíes, atraviesan sus propias dificultades por la reducción del precio del petróleo.-Riesgos políticos: la guerra de la vecina Siria, esa en la que participan ingleses, americanos, franceses y rusos,( esa misma de la que curiosamente los israelíes no dicen ni mú, aunque antes armaban la marimorena cuando un tanque sirio se acercaba a menos de 30 Km. de su frontera), intenta crear su propio frente de batalla en territorio egipcio, con unidades islamistas infiltradas en el Sinaí y otras regiones egipcias. En mi opinión, si el ISIS o cualquiera de sus variantes alfabéticas no es detenido a tiempo, se corre el riesgo de que se traslade a Egipto, donde podría tener el apoyo de amplias capas sociales; y si se acaba demasiado pronto con él, sería igualmente peligroso, pues Egipto es un refugio de primera categoría para sus combatientes en fuga. Por eso, siempre en mi opinión, se intenta a toda costa buscar un equilibrio entre el demasiado pronto y el demasiado tarde, y se mantiene la guerra abierta contra un enemigo que podría ser barrido del mapa por el ejército serbio, por ejemplo, en dos semanas. Si los fanáticos islamistas del mundo entero están dispuestos a juntarse allí para morir, no se les puede privar de semejante privilegio, deben de pensar los que manejan el asunto. Y probablemente con razón.Conclusión:Mientras el petróleo siga barato, la situación puede mantenerse estable, aunque dentro del actual régimen militar represivo. Un aumento del precio del petróleo (que yo no veo cercano por falta de demanda), una mayor mecanización de ciertas labores productivas con el consiguiente aumento del desempleo, o un encarecimiento repentino de los alimentos, ya sea por malas cosechas globales o por cualquier otro motivo, pueden poner a este país en las primeras páginas de los periódicos, y no para bien.    Por último, y a nivel personal, quiero decir que conozco de primera mano Egipto y que, junto a Turquía, es el país musulmán al que mayor cariño profeso personalmente. De ahí, probablemente, que aunque vea grave su situación, mantenga la esperanza de que su legendaria resistencia a la adversidad se haga palpable una vez más. Si Dios no pudo con ellos con siete plagas, no va a vencerlos una crisis de mierda…    Esa victoria deseo de todo corazón al pueblo egipcio.
Javier Pérez
Categories: General

¿Cuándo se hundirá el sistema?

The Oil Crash - 9 October, 2016 - 17:49
Queridos lectores,

Esta semana, Javier Pérez ha escrito este sencillo pero esclarecedor ensayo de perturbador contenido. Para reflexionar.

Les dejo con Javier.


Salu2,

AMT

¿Cuándo se hundirá el sistema? Pues ayer.


    Hoy quiero empezar con una extraña confesión: mi experiencia leyendo y escribiendo sobre peak oil y temas energéticos no me llevó a escribir sobre el apocalipsis de los recursos ni una novela madmaxista. A fuerza de sumergirme en el tema, acabé escribiendo una novela de romanos. La maldición de las Águilas, se llama. No os voy a contar cual es la maldición, pero sí dónde está el paralelismo: en la encarnizada lucha entre la naturaleza y la técnica, en la carrera suicida en la que por un lado nos amenaza el desastre medioambiental y por otro el económico. En las consecuencias de la extracción de un recurso, con medios de la antigüedad, hasta el punto de crear un paisaje como el de las Médulas, digno de un bombardeo atómico.
    Porque en esas estamos. Primero lo medioambiental.
    De los problemas con el Fósforo ya se ha hablado aquí. Del cambio climático, se habla aquí y en todas partes, cada vez más a menudo, y se aportan gráficas como esta que dan más miedo que otra cosa. No vale la pena insistir.

La población de la Tierra ha alcanzado una cifra en la que una sucesión de dos o tres malas cosechas podría llevar a la hecatombe, y resulta que las cosechas son producto de sistemas vivos dependientes de una enorme cantidad de variables, desde la humedad a las horas de sol, pasando por los insectos polinizadores como las abejas hasta llegar a un número de variables, que dependen a su vez de otras, demasiado complejo para darle otro nombre que no sea azar. ¿Cuánto falta para que falle uno de esos eslabones, forzados ya por la inestabilidad climática, la destrucción de la biodiversidad o el abuso en la utilización de ciertos recursos? Depende del humor que se levanten los números aleatorios. La producción mundial de trigo, por ejemplo, sigue creciendo, pero un poco más lentamente que el crecimiento de la población, lo que hace que cada día estemos más expuestos al picotazo del cisne negro, o al garrotazo de alguna enorme estupidez que cometamos.

    Posiblemente, y es de temer, Malthus no estuviera equivocado, sino que le falló el calendario. Como a nosotros con el peak oil, lo que nos lleva a reflexiones como la de este artículo de Antonio en el que explica perfectamente que tampoco es cosa de preocuparse por un poco más o un poco menos de repercusión.
    En segundo lugar, vamos a lo económico. Y ahora, seguramente, es cuando esperáis que hable de China y la tremenda olla caníbal que se está cociendo allí. Pero no. Hoy no.
    Hoy me gustaría poner todo el énfasis sobre un dato del que se habla muy poco y que, para mí, certifica que el sistema no es que esté a punto de caer, sino que ha caído ya y nos ocultan su cadáver con toda clase de malabarismos, a ver lo que tardamos en darnos cuenta. Se trata, seguramente, de que el sistema gane alguna batalla después de muerto, como el Cid, o de postergar la muerte del dictador para dar tiempo a una facción a posicionarse más cómodamente para la sucesión.
Y me explico, pero sin extenderme mucho.    Lo que más desconfianza me causa en esta crisis que no va a terminar nunca es que trate de arreglarse ofreciendo dinero a espuertas, y además a tipos de interés negativo. Ya sabéis: el abuelo está mejorando, le vamos a dar el alta esta misma semana, va a quedar como nuevo, pero de momento, esta noche, le vamos meter tres litros de sangre, un pulmón, y un hígado nuevos. ¿Poco creíble, verdad? Pues lo que nos están contando de la recuperación económica es más o menos lo mismo.
Pero eso sólo es un síntoma de que algo no va bien: mi  desconfianza ha ido en aumento a medida que he ido comprobando la decorrelación entre las cotizaciones bursátiles, de bonos y de deuda pública con los datos reales, hasta que me he llegado a convencer de que todo se ha ido ya al carajo y no lo han hecho público.
Lo cierto es que, si os fijáis, veréis que para las grandes empresas empieza a ser más o menos indiferente tener buenos resultados o tener pérdidas. Empieza a dar igual si sus expectativas mejoran o empeoran: si su deuda es admitida entre las elegibles para que la compren los bancos centrales en sus programas de expansión cuantitativa, entonces sus acciones suben. Y quien deja de estar en esos programas, ve bajar sus valores. Sin remisión.
Lo mismo sucede con los Estados: da igual tener Gobierno que no, un paro por las nubes o una productividad de risa: si el banco central del que dependes te compra de manera ilimitada e indefinida tu deuda, no hay problema con el déficit, no hay problema con los servicios, no hay problema con nada. Lo malo llega el día en que no te cuadras con el suficiente brío, o no te agachas con la debida complacencia, y el Banco Central decide que tu deuda ya no es elegible: y entonces te desplomas.
Desde siempre, podía verse una clara correlación entre los beneficios de una empresa, o sus activos, y su valor en bolsa. Ahora, podéis fijaros cualquier día, hay empresas que han superado en capitalización 25 veces el valor de sus ganancias, dan avisos de pérdidas, ¡y no pasa nada!
Desde siempre, se esperaban con temor o expectación los resultados de las empresas: ahora los grandes vaivenes de la bolsa y de las inversiones vienen dados por una u otra nimiedad que declara un banquero central. De hecho, las malas noticias económicas se celebran por todo lo alto, con grandes subidas en los mercados, porque eso supone que los bancos centrales tendrán que imprimir más dinero o no podrán, en esa tesitura, subir los tipos de interés. ¿Importa lo que pase en el mundo real? En absoluto: lo que importa es el dinero que los banqueros centrales imprimen de la nada, que es el que llega a chorros, y sin esfuerzo, a las plazas bursátiles.
¿De verdad es este el sistema que conocíamos? Pues no. Le siguen llamando capitalismo, o libre mercado, pero en realidad el timón no lo llevan ni los trabajadores ni los patronos, sino unos tipos, ajenos a ambos colectivos, que están al margen.
La oferta y la demanda siguen funcionando, pero sólo para lo pequeño. En las grandes magnitudes, sólo quedan los bancos centrales, al mando de todo, decidiendo qué deuda compran los bonos de qué empresas pueden entrar en su balance y la deuda pública de qué países es elegible para sus programas de expansión monetaria. Echemos un vistazo a este gráfico de Bloomberg:
¿Creemos de veras que el Brexit es tan buena noticia como para que las principales bolsas suban con fuerza tras la caída inicial? Para nada: la cuestión es que, todos los bancos centrales dijeron que combatirían el enfriamiento con nuevos estímulos monetarios y que este evento retrasaría cualquier subida de los tipos de interés. Los mercados ya no siguen al mundo real, ni se correlacionan con él. La dependencia de los bancos centrales es absoluta y estos se han convertido en el único actor relevante en los corros financieros
Eso, amigos, no es capitalismo: eso es un remedo de la Unión Soviética, donde un solo actor económico centralizado determinaba con su planificación todos los movimientos económicos.
El sistema se ha venido abajo. En su lugar hay dos o tres manos poderosas que deciden donde se invierte y dónde no, quién gasta, quién produce, y el qué. Sin politburó, sin aplausos de momias rojas y sin planes quinquenales publicados a bombo y platillo en el boletín oficial del Partido.
Pero los efectos son los mismos: quien está cerca del poder, medra, y el díscolo perece. Quien tiene una idea, debe venderla al poderoso de turno para que sea explotada convenientemente, pero mejor que no se meta a intentar ponerla él en marcha. Quien tiene una fábrica obsoleta, puede seguir produciendo obsolescencia, mientras cuente con las simpatías del poder. La productividad no importa. La eficiencia, no importa. ¿Para qué, si el exceso de capacidad productiva y el desplome de la demanda hacen imposible vender más? Lo único que importa es que tu deuda corporativa siga en la lista de las elegibles, tu deuda pública sea canjeable pro euros recién impresos o tus pensionistas cobren con yenes recién salidos de una chistera.
El capitalismo liberal ha caído. La economía planificada y centralizada ya está aquí. Pero no es lo que esperábamos, ¿verdad?
Pues buena suerte.    
Javier Pérez
Categories: General
 
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