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Elección y libertad

The Oil Crash - 12 April, 2013 - 06:22


Queridos lectores,

Luis Cosin me ha hecho llegar este artículo sobre la relación entre la libertad de elección y la disponibilidad de recursos. Es un ensayo técnico pero de gran relevancia.


Salu2,
AMT

Luis Cosin

LA INFRAESTRUCTURA DE LA LIBERTADCon este título (quizá un poco pomposo) me gustaría dar un toque de atención sobre ciertas cosas que damos por supuestas y que, en realidad, no lo son.Voy a presentar una metáfora que intenta mostrar la relación que existe entre libertad y disponibilidad de recursos.

1. VersatilidadImaginemos un recurso limitado que, para simplificar la exposición, se distribuye espacialmente en forma de retículo o cuadrícula de 10X10:

El recurso puede ser usado a discreción, es decir, no hay, en principio, ningún mecanismo coercitivo regulador del uso, más allá de la disponibilidad del propio recurso.A medida que el recurso va siendo utilizado, queda menos disponible para nuevos usos:

¿Cuál es la cantidad de usos posibles? En función de la cantidad total “N” de recurso disponible y la cantidad “n” de recurso en uso, el número de usos posibles o “versatilidad” o “libertad de uso” del recurso es el número de formas posibles de usarlo, es decir, el número de combinaciones de N elementos tomados de n en n. Matemáticamente, se puede expresar asíCNnSe demuestra (ver anexo) que:CNn= N! / n! (N-n)! Donde x! significa “factorial de x” y es el siguiente producto:    x! = x · ( x – 1 ) · ( x – 2 ) · … · 2 · 1Pues bien, un teorema fundamental cuya demostración se atribuye a Gauss (ley fuerte de los números grandes, ver anexo) muestra que a medida que N se hace más grande, la cantidad CNn tiende a distribuirse de forma normal (“gaussiana”), con un máximo en N/2:

En nuestro caso, en una cuadrícula de 10x10, el máximo de combinaciones posibles, es decir, la máxima versatilidad en el uso del recurso se da cuando se han ocupado 50 casillas.


Más allá de este punto, cada nueva unidad en uso disminuye la versatilidad del recurso. En el extremo, cuando todo está utilizado, sólo hay un uso posible!

En resumen, al principio, cada nueva unidad utilizada incrementa la versatilidad del recurso (su “usabilidad”), pero llega un momento en el que la versatilidad ya no aumenta más y empieza a disminuir.


2. ¿Por qué es importante ser versátil?La biología nos da sobrados ejemplos de lo importante que es disponer de un remanente, un “margen de maniobra”, una capacidad de adaptación a las condiciones del medio, siempre cambiantes.Las especies que sobreviven a los cambios en el medio son aquéllas con un mayor grado de adaptabilidad.Llevar el uso de los recursos al límite incrementa la rigidez del sistema. La rigidez excesiva es un problema, porque se traduce en una mayor fragilidad.

3. Versatilidad y libertadLa libertad entendida como la capacidad del ser humano “de obrar de una manera o de otra, y de no obrar” (diccionario de la RAE) es uno de los valores fundamentales de nuestra sociedad, y piedra angular de los derechos humanos. A tal punto es esto cierto que el respeto a las libertades individuales es uno de los baremos utilizados para clasificar a las sociedades por su grado de desarrollo humano.Sin embargo, la libertad no es “gratis”. La capacidad de decidir supone un esfuerzo y disponer de condiciones y medios suficientes para que existan alternativas. Sin alternativas, sin opciones, sin posibilidades, la libertad queda reducida a aceptar o no un destino prefijado e inevitable para cada uno.

4. Anexos¿De cuántas formas se puede formar un subconjunto de “n” elementos eligiéndolos de un conjunto total con “N” elementos?

  • Empezamos eligiendo el primer elemento de entre los N disponibles.
  • Elegimos el segundo entre los N-1 disponibles
  • …etc
Es decir, para formar un conjunto de n elementos podemos hacer:N · ( N - 1 ) · ( N – 2 ) · … · ( N – n + 1 ) = N! / (N-n)!Elecciones posibles. Pero los elementos del subconjunto pueden salir en cualquier orden, y sólo estamos interesados en combinaciones (no nos interesa el orden). Como los n elementos del subconjunto pueden salir en n! ordenaciones diferentes (el argumento es similar al seguido más arriba), tenemos que el número total de subconjuntos posibles es:CNn= N! / n! (N-n)! Pueden verse discusiones y demostraciones de la ley de los grandes números en estos dos enlaces:http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_los_grandes_n%C3%BAmeroshttp://iescastelar.juntaextremadura.net/web/departamentos/matematicas/matematicasccss2ba/matematicas2ccss/ttcentrallimite.htm
 
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Acción, reacción y observación

The Oil Crash - 9 April, 2013 - 09:00
Queridos lectores,

Gabriel Anz me ha enviado este texto, apostilla del último post. Espero que sus reflexiones les resulten interesantes.

Salu2,
AMT

Acción, reacción y observación



Entre quienes estamos metidos hasta el tuétano en el tema del Peak oil, básicamente coincidimos en que es muy difícil hacerse popular predicándolo. Somos seres complejos y nuestra psicología no lo es menos.
Desde el año 2005  –cuando conocí en profundidad las implicancias que tendría el Peak oil- veo que hay que elegir bien dónde, cómo y con quién hablarlo. El porcentaje de gente que tiene visión y sensibilidad para comprender en toda su dimensión semejante evento histórico, es relativamente bajo.
Así que mi conclusión, es que caemos en un error si pretendemos concienciar a todo el mundo mediante una receta única. Hay gente a la que no le interesa que le “digan pálidas” y les genera evidente rechazo. La mayoría está muñida de mecanismos de defensa contra todo lo que pueda causarle miedos, angustias, incertidumbres, etc. que hace que prefieran mensajes positivos aunque sean estos irreales o irrealizables. “Mentime, mentime, que me gusta…” dice el dicho.
Y para comunicarlo efectivamente habría que definir el “target” (como dicen los publicistas y comunicadores), pudiéndose así, establecer estrategias acordes al perfil de cada grupo. Yo diferencio 3 grandes tipos de personas o grupos sociales: a)-  Están aquellas con capacidad de liderazgo y con “motor” propio, que generan cosas. Son los Hombres de acción. Probablemente sea el grupo sobre el que haya que  cargar las tintas, para que el efecto de su accionar se derrame por sobre el resto subrepticiamente. Son quienes deben buscar el equilibrio entre saber “indicar el camino a seguir”, sin subestimar la inteligencia de las mayorías.b)- Luego está la contraparte –la gran mayoría… la masa- que reacciona a las reglas de juego que plantean los primeros. En general son funcionales a estos y no los cuestionan demasiado, salvo que sus líderes no tengan la cintura para conducirlos y mantenerlos lo suficientemente contentos. Pero quiero dejar en claro que cuando me refiero a la Masa, no lo hago despectivamente y menospreciando su función en el tejido social; solo lo hago considerando que son una parte esencial del conjunto, que como lo demuestra la Democracia, cuando algo se tuerce, tienen el poder de condicionar el accionar de los otros 2 grupos (actores y observadores).c)- Finalmente están los observadores, analistas, idealistas, estudiosos, etc. que sacan conclusiones acerca de las actividades de los dos primeros. Tienen capacidad de adelantarse a los hechos, ven el periplo humano desde una óptica más amplia y alejada. Son los sabios que tienen la capacidad de amalgamar las ideas y teorías, con las cuestiones prácticas de la vida y la sobrevivencia. Cuando sus “teorías” caen en suelo fértil y en el momento justo, germinan y producen cambios paradigmáticos. De lo contrario caen en el olvido, como seres excéntricos y locos.
La tríada que acabo de expresar, la resumo también con la organización de una antigua tribu… el cacique, los indios y el brujo/sabio/chamán, respectivamente.
En épocas posteriores y hasta hace unos años, tal tríada se representaba con el poder político, la plebe y la iglesia. Hoy podría decirse que es el poder empresario, la masa y las ciencias.
Así que volviendo a los aspectos prácticos de mi análisis, veo que la Ciencia (aquí representada por Antonio y varios de los lectores y comentaristas) intenta transmitir con urgencia, el resultado de sus estudios, observaciones y comprobaciones, a un sector político devenido en bolsones de corrupción e incapacidad, y subyugado al poder y las presiones de las grandes corporaciones económicas. Por otra parte, intenta concienciar (concientizar para los de nuestras latitudes) también a la mayor cantidad de gente “de a pie” posible, para lo cual, se vale de un medio de comunicación global como es Internet, que por sus características permite el acceso a gente que ya de por sí tiene condiciones (económicas y culturales) que lo incluyen dentro de una limitada elite, con al menos ciertas ventajas aparentes, lo cual tampoco garantiza el éxito. Pero la gran mayoría solo accede a los medios masivos de información, percibiendo su entorno según el condicionamiento que le impone el poder de la TV y la radio. Es decir, que las desventajas que tenemos para insertar nuestro bocado, son descomunales.
En vista de estas conclusiones, he cambiado mis estrategias y apenas me gasto en hablar del tema, salvo con algunos pocos elegidos, que por sus características son más permeables a ver la realidad desde otra óptica. He optado por seguir adelante con mis proyectos de adaptación y resiliencia, bastante solo por cierto, pero tejiendo un entramado social (de amistades y laboral/comercial), que por sus características tienden naturalmente a formas de vida más amigables con el ecosistema, como también, más comunitarias. Además, las mismas actividades que voy desarrollando, generan desafíos y pensamientos en terceros, que ayudan a repensar y a apelar a la memoria, para recuperar técnicas y conocimientos de antaño. Y les cuento un ejemplo… estoy reparando unos implementos agrícolas viejos (entre ellos un arado de mansera para bueyes) y adaptando y modernizando otros (rastras de dientes, arado de doble vertedera para limpiar canales de riego, arado de cinceles, aporcadora, etc. en un tamaño acorde al caballo de tiro que ya me han amansado. Y ello me ha llevado a interactuar con una persona en especial, que cuenta con habilidades notables en lo que se refiere a trabajos de herrería; además proviene de familias que vivían en relación al campo y conoce mucho de herramientas manuales y artesanales (con su padre afilaban a martillo las guadañas de sus clientes). Él está entusiasmado con los nuevos desafíos y naturalmente surgen charlas relacionadas con la lamentable pérdida de sabidurías y técnicas antiguas. He probado con él de incursionar más en las cuestiones energéticas, pero ya a ese nivel veo “que pierdo un cliente”.  Sí le gustan más los temas místicos, así que por esas vías introduzco bocaditos de un poco más de realismo físico-científico, si se le puede llamar así. Cada vez que voy a su taller a ver los avances de obra, mis hijos y mi señora sufren, porque saben que destino largos minutos a platicar con ésta persona.
En coincidencia con las sinergias que ha vivido Antonio (por lo que él ha expresado en uno de sus últimos Posts), también he vivido las mías últimamente; y entre ellas, me he enterado por casualidad y a tiempo, de una Feria de Intercambio de Semillas que se llevó a cabo ayer en mi ciudad y a la cual asistí con mis dos hijos. Me sorprendí gratamente al ver la cantidad de gente que hay preocupada y haciendo cosas para lograr la “Soberanía Alimentaria”, como ellos expresaban. Gente que no tiene ni idea de lo que se teje en relación con el Peak oil, pero que sí ve claramente que las cosas no van bien y con gran orgullo y dedicación, se han decidido a recuperar la calidad de vida y alimentaría de sus años mozos y las de sus ancestros. Aprovechaban la ocasión para mostrar y vender sus productos. Me hice de algunos contactos, con quienes nos juntaremos para intercambiar semillas. Uno de ellos se había conseguido semillas de maíz de ciclo corto, de la provincia de Catamarca, de los cuales está obteniendo las primeras semillas locales (algo que me interesa y pensaba hacer con mis semillas de maíz –también traídas de Catamarca- para alimentar a mis cerdos).
A que voy con éste último párrafo… Fíjense que ante la preocupación de  personas y/o grupos, de ver que las cosas no van nada bien, se congregan desencadenando actitudes de solidaridad que se potencian entre sí, llegándose  a organizar redes sociales que ya están llevando a cabo cambios en sus vidas. Nada pesimista ni apocalíptico… todo lo contrario. Mucha esperanza y alegría de recuperar lo perdido. Cabe decir, que buena cantidad de participantes son de origen Mapuche (pueblos originarios) que me han llamado la atención por la claridad de objetivos y por sus conocimientos relacionados con la pérdida de biodiversidad, los problemas que causan los agroquímicos y la pérdida de soberanía alimentaria (derecho a la autonomía para producir sus propios alimentos y cuidar los recursos hídricos). ¿Se imaginan Uds. como se habría arruinado la jornada si me ponía yo a dar una clase “física, científica y económica del Peak oil?”. Habría estado desubicado “como alpargata arriba de un piano” y seguro hubiera logrado el efecto contrario al buscado. Habría estado introduciendo al evento motivos de preocupación, cuando en realidad, desde su “desconocimiento”… ¡ya se están ocupando!
Dicho evento estuvo promovido por líderes de otras agrupaciones, quienes desde hace ya 3 años los vienen organizando en otras localidades de la provincia. Localmente han contado con el apoyo del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), en el marco del programa nacional PROHUERTA que ya cuenta con muchos años. Además había un par de funcionarios municipales apoyando y participando de la iniciativa.
A modo de corolario… Si bien durante el evento mencionado he percibido actitudes algo tendenciosas por parte de algunos de los actores (cosa que a esta altura de mi vida ya creo inevitable), el fondo de la cuestión me ha parecido muy positivo. Me pareció un buen signo ver actores políticos, institucionales y gente de diferentes extractos sociales y culturales participando… ¡porqué digo esto! Por que no creo demasiado en grupos humanos que “grupalmente se aíslan” conformando guetos (situación de marginación y aislamiento de una comunidad por motivos religiosos, raciales, políticos o culturales); y si bien pienso que son parte necesaria de los procesos de cambio, pienso también que mas tarde o mas temprano se decantan en pautas culturales aceptadas por la gran mayoría, porque finalmente –por prueba y error- es la funcionalidad lo que se impone.
Para finalizar, me ha parecido oportuno hoy hablar de éste tema y expresar mis vivencias, porque creo que están en línea con muchos de los comentarios que se han vertido últimamente en el Blog. Me animo a decir que percibo un “antes y un después” en los temas que se están discutiendo y se nota mayor madurez en general, lo cual no deja de ser esperanzador. Granos de arena que se van sumando en el buen sentido, me parece.
Saludos a todos,
Gabriel AnzTécnico Agrónomo 
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La República Popular China es el objetivo

Ácratas - 8 April, 2013 - 12:16


Los norteamericanos, dirigidos por el sionismo askenazí hollywoodiano, están tratando de divertir a su público no solo en Oriente Medio, sino también en el Extremo Oriente, en Asia continental. Su temor a que China adopte el papel que inexorablemente le corresponde en el mundo por su demografía, su potencia industrial y su planificación centralizada, viene derivando en agresiones cada vez peor disimuladas al gigante oriental.

El show empezó metiendo en cintura a Japón para que le sirviera unos cuantos años más de títere, atentando contra su industria nuclear como acicate irrechazable. Siguió luego con unas maniobras navales en la islas de Senkaku, territorio en disputa entre China y Japón, que fueron bombardeadas por la armada conjunta ante los atónitos ojos del régimen comunista chino, que mandó parte de su flota a esas aguas territoriales. Y ahora, la Armada de los EEUU acaba de realizar otras maniobras conjuntas con su aliado, el régimen amigo de Corea de Sur, frente a las costas de su homónimo del Norte, con bombarderos B-52 dotados con cabezas nucleares sobrevolando la península coreana como parte de los ejercicios. El régimen de Piongyang señaló que esas maniobras podían convertirse en un ataque en toda regla a su territorio con cualquier excusa: qué sé yo, un error como el de los cazas turcos derribados en territorio sirio. Así que el joven y amado líder supremo, Kim Jong Il, ha trasladado misiles de crucero a sus fronteras, amenazando Seúl y la base norteamericana de Guam, en el Pacífico. Ello ha provocado la alarma de los maniobrantes, que se han sentido amenazados. Increíble: Juegan a la guerra armados hasta los dientes en las fronteras de un país y se asustan porque ese país los tome en serio.

La desvergonzada sobre-reacción de los medios sionistas no se ha hecho esperar. Para estos, el país que provoca la crisis es Corea del Norte. Y como la chusma no circuncisa, la gentil, tiene menos cabeza que un palillo chino y tan poco interés por la política como la Porsche por los pobres, todo les funciona: los norteamericanos corren a comprar raciones de comida enlatada por si un misil norcoreano, dotado de no se sabe qué milagroso combustible alienígena, les alcanza a más de 10.000 kilómetros de distancia (11.050 entre Piongyang y Washington, nada menos).

Nadie lo dude: La amenaza de EEUU es a China, no a Corea del Norte, país que vive gracias a las ayudas que recibe por sus fronteras china y rusa, una vez arruinado por el bloqueo internacional sionista, siempre ansioso de derribar los regímenes del Eje del Mal. Precisamente, el Eje del Mal es el conjunto de países cuyos bancos centrales son independientes, no están controlados o no son propiedad de la Casa de Rothschild (otros fueron Serbia, Irak o Libia; aún lo son Siria, Corea e Irán; esperemos que siempre lo sean Rusia y China).

Lo mismo que Rothschild espera su oportunidad de hacerse con el PBOC, Banco Popular Chino, aunque sea a base de bombas de hidrógeno de los primos norteamericanos, la amenazada China también aguanta con paciencia oriental a que llegue su oportunidad. Precisamente ahora, a causa de su oposición en el Consejo de Seguridad de la ONU a la invasión de la OTAN a Siria, está sometida a un nuevo atentado terrorista de EEUU-Sión: una nueva cepa del peligrosísimo virus de gripe aviaria H7N9 ha invadido la provincia de Guangdong y lleva ya contagiadas a tres docenas de personas. Si se secuencia el ADN, se comprobará algún día que la cepa procede, evidentemente, de los laboratorios de guerra bacteriológica del ejército, en Fort Detrick (como el ántrax de 2001) o del de Los Álamos, propiedad de Donald Rumsfeld entre otros muchos genocidas reconocidos. El vehículo agente ha sido la CIA, como siempre. Es la segunda vez que EEUU infecta a China. La anterior fue en 2002, cuando ésta se opuso en la ONU a la invasión de Irak por los EEUU, supuestamente porque Saddam Hussein tenía armas bacteriológicas. Luego resultó que no las tenía, pero los norteamericanos sí que usaron el SARS contra China, también en Guangdong, pegado a Hong Kong, para que dejara de tocar los cojones con su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Como digo, todo digno de un mediocre capítulo de la enésima temporada de la comedia: "Barras y estrellas de David, los defensores de la libertad y la democracia". ¡Qué descojono, si no diera tanto asco!

ÁCRATAS



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De la idea a la acción

The Oil Crash - 5 April, 2013 - 12:55



Queridos lectores,

Durante la última semana he vivido una curiosa sinergia de conversaciones, todas ellas provinientes de ámbitos más o menos desconectados pero que al final acaban convergiendo sobre el mismo punto: la necesidad imperiosa de favorecer un cambio sobre todo perceptual en nuestra sociedad, como única manera de evitar el colapso. Mis interlocutores no se han puesto de acuerdo entre ellos para plantear estas cuestiones, y a pesar de ello sus pensamientos han coincidido en tiempo y fondo, aunque no en la forma de plantear su idea. Y justamente una de las primeras dificultades surge en esa forma, y en saber hasta qué punto uno está dispuesto a apostar por el cambio que necesitamos.

Los primeros en plantearme la cuestión fueron unos viejos y buenos amigos de León, una pareja a la que conozco de hace tantos años que casi me da vergüenza decir cuántos. Nos vimos la semana pasada durante unos días de asueto que aproveché para ir a ver a mi familia. Con tanta familia como yo tengo me resulta difícil encontrar un hueco para ver a los amigos de toda la vida, así que sólo pudimos quedar para tomar un café. Estos amigos tienen una empresa mediana que hasta ahora había capeado con dignidad pero no sin sobresaltos la crisis. Sin embargo, las perspectivas a medio plazo parecen funestas; en cinco minutos me repasaron los hechos más relevantes de cara al futuro y no pude menos que estar de acuerdo en que las cosas no pintan nada bien para ellos. En seguida me pidieron mi opinión sobre el futuro más cercano, la cual les di, y la estuvimos analizando. Al finalizar, ambos me plantearon la necesidad de crear un foro de debate a nivel de León para definir el nuevo sistema, el nuevo paradigma que se necesita. Estábamos hablando de crear una nueva base para el desarrollo económico de la zona, pero en seguida nos centramos en la necesidad de contar con filósofos, con pensadores, con gente que pudiera enunciar los nuevos valores en los que se tiene que basar la nueva sociedad. De cómo se tiene que plantear una propuesta válida para la sociedad y animar a ésta a involucrarse en este proyecto vital.



Unos días más tarde Ugo Bardi me hizo partícipe, junto con muchos otros, de un documento de discusión muy interesante sobre por qué la concienciación sobre cambio climático no consigue penetrar en la sociedad, cuáles son las barreras que se identifican y cómo tenemos que hacer para superarlas (su último post también va de eso). Uno de los aspectos clave de la discusión era cómo evitar que la gente que es capaz de entender el concepto (porque cuadra con sus estructuras mentales previas) caiga en la negación pasiva del problema si no ve soluciones factibles a su alcance. Para ello, se necesita una narrativa movilizadora, posibilista, que promueva a la acción, que convenza al sujeto receptor de que él puede ser actor y motor del cambio, que de hecho tal cambio será posible si muchos como él se ponen en marcha. El documento después desarrolla el cómo configurar esa narrativa.


Prácticamente al mismo tiempo comencé a recibir mensajes de un grupo de discusión al que casi inadvertidamente me he suscrito hace poco, que involucra a personalidades tan relevantes como Ted Trainer y Saral Sarkar. La discusión pormenorizada es apasionante: un análisis detallado de los diferentes grupos que han intentado o intentan promover cambios esenciales en nuestra sociedad y por qué han fracasado. La dificultad mayor identificada en este documento es la de que pocos individuos conocen e integran en su discurso todos los aspectos involucrados por esta crisis sistémica (desde los límites físicos al crecimiento hasta la imposibilidad de promover un cambio del sistema desde dentro), con lo que la transmisión de este mensaje se hace ardua, porque además choca con las barreras perceptuales de la mayoría de la población (cosa que, desde mi modesta trinchera, conozco bastante bien).



La última de estas conversaciones sinérgicas tuvo lugar ayer en Facebook, entre los participantes habituales del programa Radioactividad. Juan Carlos Barba nos trasladaba una pregunta de un oyente: ¿por qué los esfuerzos de divulgación de la realidad de la crisis energética sólo llegan a unos pocos, por qué en realidad siempre hablamos a los mismos mientras que la mayoría en realidad no nos escucha? De aquí surgió un pequeño debate de tintes mayormente pesimistas, más centrado en el por qué de nuestro compromiso divulgativo (voluntad de servicio, interés en el bien común) que en el por qué de nuestro escaso predicamento. Nuevamente, el problema de las barreras perceptuales surge con fuerza.


El nexo común de las cuatro conversaciones era, siempre, las barreras perceptuales de la mayoría de la población. La dificultad (a veces enunciada por mis interlocutores directamente como la imposibilidad) de hacer entender un discurso que choca frontalmente con el discurso dominante y con las expectativas creadas en la mayoría de la gente respecto a su futuro.

¿Qué es lo que necesitamos, pues?

Necesitamos un nuevo discurso. Necesitamos una narrativa clara, heroica, que convierta a la mayoría de la población, que se asume a sí misma como masa indefensa y sumisa, en protagonista entusiasta de su futuro. Antes que discutir cuestiones técnicas sobre el aprovechamiento de la energía y de los materiales, del uso del agua, del suministro de los alimentos, del nivel adecuado de población para un planeta que en definitiva es finito... antes de todo esto necesitamos decir una serie de cosas bien claras, y necesitamos decirlas de tal manera que a la gente le resulte evidente que han de apostar por un proyecto de vida y futuro y abandonar uno de muerte y pasado.


Fácil de decir, extremadamente difícil de hacer. Empecemos por enunciar una serie de verdades simples que se han discutido a lo largo y ancho de este blog.

  • El sistema capitalista, tal y como se ha entendido durante los dos últimos siglos, está llegando a su fin. No es posible mantener el crecimiento infinito en un planeta finito, y esta crisis no va a acabar nunca, porque es físicamente imposible volver a lo de antes. El suministro de petróleo peligra, el suministro de energía de todas las fuentes no renovables (petróleo, gas, carbón y uranio) podría llegar a su máximo en tan sólo 4 años más (demoledor informe que acaba de publicar Energy Watch Group), y estamos hablando de las fuentes que suministran el 92% de la energía primaria del mundo. Y no sólo va a faltar la energía: muchas materias minerales están ya muy agotadas, aparecen en filones de concentraciones muy bajas, y sólo pueden ser explotadas usando mucha energía; faltando ésta, la producción de las minas de oro, plata, cobre, estaño y tantos otros metales caerá en picado. Hasta la producción agrícola es fuertemente dependiente de una inyección masiva de energía. Nuestro sistema se enfrenta a una carestía de todo al mismo tiempo que puede sobrevenir muy repentinamente.
  • No hay alternativas viables; el tiempo de las soluciones tecnológicas ha pasado ya: Como tantas veces se ha explicado en este blog los sistemas de explotación de energías renovables que se están planteando ni llegarán a tiempo de parar el golpe ni, mucho más grave, tienen la capacidad de cubrir todo el suministro actual de la energía fósil y el uranio. Peor aún: estos sistemas están centrados en la producción de electricidad, cuando en realidad necesitamos otros vectores energéticos y su aprovechamiento nunca va a ser pleno. Tampoco la energía de fusión ni las nucleares de 4ª Generación ni mucho menos la estafa del petróleo y el gas de esquisto explotados con el fracking van a darnos la salvación. Llevamos 6 años de crisis  y las promesas no se cumplen, sólo llenan columnas de diarios, son sólo promesas de papel, mientras la situación en la calle se agrava y, señores, a los científicos no nos están dando más dinero para solucionar estos problemas -que no tienen solución, en realidad- sino menos. No hay tiempo para hacer una transición a gran escala, ni capital, ni materiales y poco a poco ya no hay/habrá mercado de consumidores. Es el momento de entender que hace falta actuar sobre la cuestión social antes que sobre la cuestión técnica.
  • El intento de prolongar artificialmente la vida de este sistema agonizante sólo puede causar sufrimiento y muerte. No hay vida dentro del sistema actual; se está muriendo y con sus coletazos irá destruyendo todas las cosas que nos rodean y que creíamos garantizadas de por vida. Las medidas de austeridad que se implementan hoy en día en cada vez más países occidentales no buscan reactivar la economía sino garantizar la devolución de la deuda a los grandes acreedores internacionales, y se está trasladando abusivamente esa deuda, que es mayoritariamente deuda privada, hacia deuda pública que se carga en la cuenta de todos. Ese proceso de imputación ilegítima de la deuda no acabará espontáneamente puesto que el nivel de deuda es simplemente inasumible, y se continuará cargando sobre los Estados hasta que quiebren y aún después, hasta su destrucción total, en una lógica económica que simplemente ya no tiene sentido en un mundo de recursos no ya escasos sino menguantes. Mantener el paradigma actual obligará a que la población tenga que menguar de la misma manera, causando enorme mortandad ya sea indirectamente mediante el hambre y las revueltas, o directamente mediante guerras; y tal cosa no sucederá, como era habitual, sólo en países del Tercer Mundo, sino también en su país, querido lector, sea éste España, Francia, Alemania o los Estados Unidos de Norteamérica.
  • No se trata solamente de conseguir un cambio político: Ciertamente, hay un nivel de corrupción en la vida pública de nuestros países que clama al cielo, pero esta corrupción es mayoritariamente efecto y no causa: no debemos mirar el dedo, sino la Luna. Si cambiamos nuestro sistema político y mantenemos el económico, como igualmente nuestros recursos serán menguantes, igualmente el poder económico volverá a corromper al político y las cosas volverán al punto de partida. Hasta que no entendamos que hace falta reformar el sistema económico (y también el político seguramente) no avanzaremos ni medio milímetro.
  • No es cierto que no haya alternativas viables al sistema actual. Sí que las hay, y no son -como tantas veces se presume en las discusiones- los corruptos y fallidos sistemas comunistas de los países del Este durante el siglo XX. Son sistemas económicos basados en el no crecimiento, en la estabilidad, en la sostenibilidad. Son los paradigmas desarrollados por la Economía Ecológica, o la escuela de la Economía del Estado Estacionario, o tantas otras. Aún hay mucho aprendizaje que hacer, pero los fundamentos teóricos son claros: la economía es parte de la ecología, del mundo físico en el que nos movemos, y tanto insumos como externalidades deben ser propiamente contabilizados.
  • No es cierto que no podamos cambiar las cosas: En última instancia, los resortes últimos de todo, desde la producción de bienes económicos hasta las instituciones públicas y privadas, son las personas. Personas que, como tú y como yo, quieren una vida digna para ellos y para sus descendientes. Si comprendemos que no hay vida posible en el sistema actual, todos actuaremos para buscar una alternativa razonable, desde el banquero de Wall Street hasta el carnicero de tu barrio.
  • Necesitamos el cambio:  No podemos permitir que nuestro vecino y sus hijos acaben rebuscando en la basura para comer o se dediquen a robar. Mañana podrían ser nuestros amigos, nuestros hermanos o nosotros mismos. No tiene sentido aferrarse a algo que nos arrastra hacia el fondo de una sucia y fría ciénaga. Necesitamos el cambio. Necesitamos vivir sin este estrés de no saber si el año que viene tendremos trabajo o podremos pagar la hipoteca. Necesitamos vivir, ser felices, sonreír. Necesitamos ser humanos. 



Ése es el armazón. Ahora, a partir de él, tenemos que construir la historia. Nuestra Historia. Su historia, querido lector. Porque si queremos construir el futuro, si creemos que el cambio y el futuro es posible, tenemos que salir todos, Vd. también, ahí fuera y decirlo bien alto. Apague el ordenador, levántese del asiento, salga ahí fuera y construya, construyamos, nuestra Historia. 


Salu2,
AMT
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Escasez de recursos y expansionismo militar

The Oil Crash - 2 April, 2013 - 07:27
Queridos lectores,

Javier Pérez me ha hecho llegar esta interesante reflexión sobre cómo suelen gestionarse desde los Estados la escasez de recursos. El texto es un grito de alarma ante los nuevos movimientos pro expansionistas que cada vez se harán más evidentes en nuestra sociedad.


Salu2,
AMT 


Lebensraum: el regreso de un concepto siniestro.
    Las sociedades agrícolas lo tenían muy claro: la riqueza provenía de la tierra, y la posesión de tierras, o su control, determinaba el poder de un señor feudal o de una nación.
    A medida que fue pasando el tiempo, este concepto perdió importancia a favor de otras formas de riqueza y así surgieron fenómenos como el de Génova, que sustentaba su poder en la banca más que en las tierras, pero sin perder de vista la verdadera raíz de la riqueza.
    Pero fue en el siglo XIX, con la aparición de una serie de factores económicos y sociales cuando el concepto del espacio vital (Lebensraum en alemán) cobró su mayor importancia. Ni puedo ni pretendo ser exhaustivo en esta materia, sobre la que se han escrito verdaderos cargamentos de literatura, pero sí me gustaría aproximarme, siquiera mínimamente, al nuevo paradigma que surge a principios del XIX.
    Tras la derrota de Napoleón en Waterloo, el siglo XIX plantea tres desafíos:     -La industrialización.    -El inicio de los movimientos nacionalistas.    -Una gran explosión demográfica.
    Me encantaría hablar de la industrialización, con sus problemas sociales, urbanísticos y de recursos, o más aún de lo que supone el auge del nacionalismo y el ideal romántico, pero me temo que no es ni momento no lugar para ello y tendré que centrarme en la población.
    Según podemos ver en la gráfica que viene a continuación, la población europea pasa de 170 millones en 1810, a  420 millones de habitantes en 1900. Hablamos, por tanto, de un incremento demográfico del 147 %.

Los hechos no hacían sino confirmar en parte el modelo de Malthus que, años antes, concretamente en 1798, había predicho que el crecimiento de la población sería superior al de la producción de alimentos, lo que conduciría a una gigantesca hambruna.
¿Y qué fue lo que se hizo para evitarlo? Muchas cosas, pero una destaca entre todas ellas: el colonialismo.
A lo largo del siglo XIX, y especialmente en su segunda mitad, las potencias europeas se lanzaron sin pudor alguno a la conquista de nuevos territorios con la simple intención de esclavizar a sus gentes, esquilmar sus recursos y obtener provecho inmediato, pero sin voluntad alguna de incorporarlos a sus naciones. Esa última característica es la diferencia fundamental entre colonialismo e imperialismo, por cierto, pero esa es otra historia.
Los partidarios del colonialismo se dividían entre los que simplemente hablaban de la necesidad de esos recursos para mantener a la población propia y los que buscaban pretextos que justificasen su actividad.
Entre los primeros, cabe destacar a los alemanes (especialmente Friedrich Ratzel (1844-1904), que acuñó el término Lebensraum) y los norteamericanos, que se expandieron hacia el Oeste de su propio país simplemente porque ansiaban esas tierras y no aceptaban que los nativos tuviesen derechos sobre ellas.
Entre los segundos, hay que contar a británicos, franceses, belgas y holandeses, que además de alegar motivos económicos y de prosperidad generaron toda una mecánica de argumentos racistas que afirmaba que los habitantes de las tierras colonizadas eran bestias inferiores a las que se les hacía un favor civilizándolas.
Así las cosas, cada cual consiguió su espacio vital como pudo, y así se sostuvo la imparable galopada del aumento demográfico y del desarrollo económico: materias primas casi gratis, mano de obra casi gratis,  tierras sin apenas límites.
Por supuesto, la fiesta tenía que detenerse en algún momento, y fue precisamente por el reparto de estas colonias por lo que surgieron los conflictos: los países que llegaron a tiempo se repartieron lo mejor, mientras que los países recién creados, como Alemania (no se funda como tal hasta 1870) o Italia (fecha similar) se quedaron prácticamente sin nada. El reparto de las colonias, los mercados y las rutas comerciales, mucho más que las desavenencias políticas, fue lo que desencadenó la fatídica Primera Guerra Mundial.
Como era esperable, los que tenían colonias y acceso a recursos, ganaron. Y los que no, perdieron. Al final de la guerra, y a pesar de la mortandad que trajo consigo el conflicto, la población alemana seguía siendo insoportablemente alta para un país sin colonias. El Tratado de Versalles impuso además una serie de restricciones económicas destinadas a reducir la población, aunque fuera mediante el hambre. Estas políticas ya habían funcionado en otros lugares y en otras épocas, y se esperaba que diese sus frutos en pocas décadas. Pero en el caso alemán la cosa resultó ser un poco más complicada: Alemania no aceptó la situación y como, textualmente, “no se puede hacer esclavo a un pueblo que sabe morir”, veinte años después de acabar la Primera Guerra Mundial, empezó la Segunda Guerra Mundial, mucho más grave y cruenta que la anterior. De nuevo, el motivo de fondo era el Lebensraum, aunque esta vez los alemanes no querían un trozo de África o Asia, sino de Europa.
Loa alemanes volvieron a perder, pero en esta ocasión se llevaron por delante a todos los demás, rompiendo la baraja. Gran Bretaña y Francia perdieron sus colonias en pocos años, al igual que Holanda y Bélgica. El colonialismo, como sistema, estaba acabado.
A partir de ese momento llegó el desarrollo, el boom de la energía barata, nuevas explosiones demográficas y la revolución verde, que multiplicó enormemente la capacidad de producción de alimentos. Las mejoras sanitarias y de infraestructuras se extendieron a los países más pobres y esta que veréis aquí abajo es la gráfica resultante de la población:

Desde el año cero hasta 1800, el crecimiento es moderado. Luego, en doscientos años, la población se multiplica por seis. Las previsiones para el futuro, vistas con más detalle, y mostrando el tremendo poder del crecimiento exponencial, serían más o menos como aparecen en la gráfica siguiente:
  
En esta ocasión, lo mismo que el día que me dio por calcular una proyección para los precios futuros del petróleo, soy perfectamente consciente de que esta evolución puede ser frenada por su propio peso, es decir, por la carga que supondría un nivel de población como el descrito en la gráfica.
En este blog ya se ha hablado en extenso de las probables consecuencias de estos aumentos demográficos y de lo que pueden ser las guerras del hambre, así que no repetiré los mismos argumentos de AMT.
Lo que sí me parece necesario es incidir en el problema de la tierra como espacio vital, o Lebensraum, un concepto que va a regresar con toda su crudeza a medida se complique la producción de alimentos.
Si hablamos a nivel global, resulta que la cantidad de tierra cultivable es finita, más que nada porque el planeta es redondo,  y no es tan difícil de calcular la superficie de una esfera. Los datos son más o menos como siguen:
La Tierra dispone de 148 millones de Kilómetros cuadrados de tierra emergida.
De estos, 31 millones de Kilómetros cuadrados son tierra cultivable, aunque esta superficie desciende a un importante ritmo, debido a multitud de factores de los que ya se ha hablado aquí y de los que sin duda seguiremos hablando.  Aceptemos, de momento, que la pérdida de tierras cultivables es del 0,3 % anual. 
Así las cosas, y combinando estos datos con las gráficas de antes, tenemos que en estos momentos cada ser humano dispone de 4430 metros cuadrados de tierra cultivable.
Para 2018, y aun dando por buenas las promesas de los que dicen que se pueden recuperar tierras que compensen las pérdidas de superficie cultivable (lo que es de un optimismo exultante), tendremos 3875 metros cuadrados de tierra cultivable por persona.
En 2025 tendríamos 3445 metros cuadrados, y así sucesivamente.
Con esta evolución, vemos claramente que la tierra  se convierte nuevamente en un bien escaso. Por mucha revolución verde que impulsemos, por mucho que sigamos incrementando el rendimiento por hectárea, hay un hecho insoslayable: la disponibilidad de tierras cultivables será un facto clave en los próximos años.
La agricultura, y más la intensiva, es tremendamente dependiente del petróleo, ya sea por los combustibles necesarios para la mecanización de las explotaciones intensivas o ya sea para la regeneración de la tierra con fertilizantes. Si tenemos claro, y aquí lo tenemos, que la producción de petróleo no se va a incrementar mucho en los próximos años (ya es optimista decir que se mantendrá), la lucha por la supervivencia se trasladará a controlar la tierra cultivable.
La lucha, como en el siglo XIX, y gran parte del XX, estará de nuevo en el Lebensraum.
El regreso del Lebensraum lo podemos ver ya a día de hoy en la competencia por los recursos mineros y en las enormes compras de tierras cultivables que China está realizando en África. Pero cuando se trata de tierra y de comida, comprar recursos no sirve de nada. Y eso no sólo es aplicable para los países sino también para nosotros. Permitidme, pues, que concluya describiendo lo que es el Lebensraum, de manera realista:
El registro de la propiedad es un mero formalismo de gente civilizada y no genera ningún derecho efectivo en sí mismo. Hay que entenderlo de una vez: la tierra es la que creó el registro, y no el registro el que creó la tierra. La inviolabilidad del domicilio no surge de la constitución y de las leyes, sino que se origina en el padre de familia, con un hacha, plantado a la puerta de su casa en compañía de sus hijos. Las leyes, que son posteriores, simplemente regulan ese hecho.
El Lebensraum, por tanto, no es la tierra cultivable a la que un pueblo tiene derecho para alimentarse, sino la tierra que es capaz de conquistar y defender de manera efectiva. Mientras el alimento sobra, esa porción es negociable. Cuando el alimento falta, la negociación reduce sus márgenes hasta llegar a la terrible disyuntiva del tú o yo.
El regreso del Lebensraum como concepto supone el fin de los mundos arcoíris, donde había para todos, más o menos, para volver a la vieja dialéctica de quién puede vivir y quién no. Las sociedades capaces de defender y mantener su territorio, podrán sobrevivir, y el resto tendrá que desaparecer.
Por eso empecé con una larga introducción histórica: el Lebennsraum, más que un concepto económico, se ha mostrado casi siempre como un concepto militar, y esta vez no va a ser la excepción.
La supervivencia no va a ser solamente una cuestión de saber cultivar con menos, de construir granjas biológicas y de crear redes sociales de proximidad, sino también y sobre todo de conseguir la capacidad militar de defender esa producción y esas granjas. La fuerza productiva sin capacidad de defensa no sirve de nada, salvo para alimentar a otros mientras los tuyos pasan hambre.
¿Es eso lo que queremos? No lo creo.
La población, sin embargo, no cesa de crecer, y el espacio disponible se mantiene constante o incluso decrece por las consecuencias ambientales de la explotación humana. Decir que hay que reducir la población es un hermoso eufemismo para decir, en realidad, que sobran varios miles de millones de personas. Esperar simplemente a que se mueran o nos muramos de viejos no parece haber funcionado hasta ahora, y es un proceso demasiado lento para confiar en que aporte un remedio efectivo si la escasez de energía, u otros factores, reduce la producción de alimentos en un momento dado.
Con semejante premisas, el concepto de Lebensraum regresará más temprano que tarde simplificando todas las preguntas.
-De lo que tienes, ¿cuánto puedes defender?-De lo que necesitas, ¿cuánto puedes obtener?-Si alguien sobra, ¿quién debe morir?, ¿el otro o tú?
Tener claras o no las respuestas es lo único que marcará la diferencia. Realpolitik, le llamaron siempre a esto.
Javier Pérez  (www.javier-perez.es)
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Justissim in time

The Oil Crash - 29 March, 2013 - 02:23


Queridos lectores,

Una más de las inestabilidades de nuestro sistema económico y productivo tiene que ver con el sistema de distribución de mercancías a gran escala que se ha ido implantando en Occidente, y que cada vez es más imperante con el oligopolio de facto que ejercen a nivel continental las grandes cadenas de distribución. A lo largo de décadas estas grandes compañías han ido copando todo el sistema en algunos sectores y especialmente el de la distribución de alimentos, hasta el punto de que en la actualidad la mayoría de los productos alimentarios que se consumen en el mundo rico pasan forzosamente por sus manos. Esto les da un gran poder de negociación a la hora de fijar los precios en origen y en destino, poder que en algunos casos puede ser percibido como una verdadera coacción. Así, un payés que se niegue a vender leche, carne, frutas, verduras o cualquier otro producto a un cierto precio acaba viéndose excluido del circuito comercial y tendrá que pasar verdaderas penalidades administrativas y logísticas si quiere buscar vías alternativas para sus productos, y eso en el supuesto de que las encuentre. Esto lleva a protestas recurrentes de los afectados, tan numerosas en los últimos años que me cuesta escoger un enlace representativo; por poner uno, pongo éste. Los medios ciertamente informan con cierta periodicidad de estos actos de protesta, pero justamente por ser tan recurrentes pierden su valor noticiario y de novedad. Esto lleva a escaladas cada vez más grandiosas y en ocasiones violentas (como en la reciente protesta de ganaderos de toda Europa en Bruselas).


Imagen de The Huffington Post, http://www.huffingtonpost.es/2012/11/28/productores-gallegos-tira_n_2205405.html
Contrariamente a lo que pasa en otros conflictos de gran envergadura, los que protestan tienen bien identificado su enemigo en la gran distribución y para contrarrestar su irresistible poder intentan influir en los legisladores para que regule más estrictamente la distribución y corrija abusos. Todo lo cual es inútil, puesto que la distribución a escala masiva tiene toda la lógica económica de la economía de escala, y permite maximizar los beneficios de los distribuidores, aunque sea a costa de reducir mucho el beneficio de los productores. Además de la capacidad de influencia de los grandes capitales que hay detrás de estas empresas sobre los Gobiernos, se tiene que tener en cuenta que la gran distribución tiene un atractivo adicional para cualquier Gobierno: su acción se traduce en la moderación de precios finales en los bienes de consumo masivo, lo cual permite mantener la inflación a raya. En tanto que los productores primarios  no quiebren o no abandonen el sector, la presión por mantener el actual status quo será por tanto muy importante.


La competencia insuperable de la gran distribución no se concentra sólo en los alimentos, sino que progresivamente ha ido abarcando otros ámbitos: ropa, discos, electrodomésticos... Las grandes superficies (también denominadas hipermercados en estas latitudes) se han convertido progresivamente en el centro de la actividad mercantil doméstica en poblaciones de mediano y gran tamaño, en lo que es la trasliteración europea de los malls americanos. Desde el punto de vista del distribuidor centralizar la distribución a un único punto, alejado del centro de la ciudad, supone muchas ventajas en términos de consumo de combustible, ya que no tiene que repartir la mercancía al detalle, y ese coste adicional es asumido por el consumidor final y de una manera muy poco eficiente, pues en vez de desplazar muchas mercancías a la vez a una tienda para su distribución al detalle, muchos consumidores se desplazan en sus poco eficientes automóviles para retirar pequeñas cantidades de mercancía cada vez. Pero, insisto, no se puede hacer nada: es el progreso... o quizá no.


La concentración de la distribución en cada vez menos empresas y con mayor cartera de productos ha ido en paralelo a la implantación de un sistema de producción nacido en Japón, conocido como Just in time (Justo a tiempo). Tal sistema de producción se basa en una optimización de costes haciendo una apuesta radical sobre la producción: se producirá lo justo, intentando tener el mínimo inmovilizado material en suministros para la fabricación y en stock. En este sistema se fabrica casi a demanda y se sirve prácticamente en seguida. Tal modelo de fabricación tiene la ventaja de que no sólo se reduce el riesgo de tener mucho stock invendible, sino que además también se reducen las necesidades financieras (puesto que no hace falta tanto dinero efectivo para comprar los suministros que luego se usarán para fabricar). Las ventajas económicas para el fabricante, pues, son claras. La mayor desventaja del método es que todo tiene que funcionar como un reloj: no se puede reaccionar adecuadamente al menor problema de suministro o alteración en la fabricación. En suma, este modelo se basa en que todo va bien siempre, asumiendo las pérdidas presumiblemente pequeñas y ocasionales. El problema comienza cuando los problemas dejan de ser limitados y ocasionales.

La interacción del Just in time con los grandes distribuidores ha dado lugar a una espectacular reducción del fondo de almacén de éstos, hasta extremos inauditos. Hoy en día se considera normal que un supermercado tenga suministros para sólo tres días. Como es obvio, tal sistema es extraordinariamente frágil, y más cuando los recursos comienzan a escasear.


Lo que comenzó siendo un sistema para disminuir las necesidades financieras de las empresas ha acabado siendo una necesidad crítica en estos momentos de crisis. Gracias al margen adicional que proporciona el Just in time las empresas han ido reduciendo sus márgenes de ganancia de una manera que sería imposible sin este método, para intentar capear la crisis como si ésta fuera momentánea (aunque ya sabemos que en realidad no acabará nunca). En el proceso han estrangulado económicamente a productores y pequeños distribuidores, cosa de la que son conscientes, y bien saben que tal cosa no puede mantenerse eternamente; todo se trata - se trataba- de aguantar un poco más, a ver si comenzábamos a remontar. Y ahora estamos encerrados en lo más profundo de este foso.

No sólo el Just in time ha permitido sobrevivir en una época en la que los márgenes comerciales disminuyen por la caída del consumo; también las dificultades financieras empujan a su radicalización. Y es que, con las fuentes de crédito casi secas en muchos países por los problemas generalizados del sector bancario, la mejor manera de poder hacer frente a las necesidades de crédito es simplemente reducirlas. Y eso conlleva reducir más aún los fondos de almacén, y que no encuentres más que dos o tres pares de zapatos del número 38 y que si quieres más se tengan que encargar; o que si quieres determinados componentes electrónicos, hace dos años muy comunes y con amplio stock, ahora te tengas que esperar como mínimo una semana para que se curse la petición y se formalice el envío. Este proceso de reducción de stock se está trasladando en cascada por toda la cadena productiva, como una metástasis silenciosa que va minando sus cimientos, vaciándolos de contenido y favoreciendo que el día que la cadena se rompa se produzca un colapso sistémico y repentino. Porque, además, el modelo que se ha impuesto implica una pérdida de localidad y de resiliencia; sin saberlo, el tejido de nuestra realidad productiva se ha vuelto vaporoso, como una goma elástica excesivamente estirada, y con el mismo nivel de tensión...


En un informe encargado por la compañía de seguros Lloyd's (que ya comentamos hace tres años) se alertaba, entre otras cosas, que la llegada del peak oil ponía en peligro la cadena de suministro precisamente por culpa del modelo Just in Time. El informe en cuestión llegaba más lejos y decía que el flujo de mercancías podría detenerse tan pronto como en... 2013. Esencialmente, ensimismados ante la magnitud de la crisis actual y sin entender que hay que cambiarlo todo, hemos perdido tres años preciosos. Ahora lo que nos queda por ver es en qué momento exactamente comienzan a interrumpirse las cadenas de suministro y llega el desabastecimiento, el hambre y las revueltas. Lo común en otras latitudes, pero esta vez en nuestra propia casa.
 
Salu2,
AMT
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Economías de escala en un mundo de recursos escasos

The Oil Crash - 25 March, 2013 - 07:17
Queridos lectores,

Gabriel Anz ha preparado una interesante reflexión, ilustrada con su experiencia personal, sobre la disfuncionalidad a la que se ven sometidas las economías de escala en un mundo de recursos decrecientes. La verdad es que su aporte me resulta muy útil como paso previo para otro post que espero publicar justo después del suyo, y por tanto su discusión me parece de lo más pertinente.

Les dejo con Gabriel. Salu2,
AMT 



Sobre economías de escala y márgenes de ganancias



Negocios con menos gente, caída de ventas, suba de costos, aumentos de sueldos golpeando la puerta y márgenes de ganancias más finitos. Así se presenta el panorama para las empresas argentinas para este 2013.
En algunos puntos es parecido al de otros años, salvo en un aspecto clave que lo distingue: a diferencia de épocas previas, las compañías ahora no pueden repartir sus mayores costos fijos en un volumen mayor de producción y de ventas.
Este punto resulta fundamental, ya que justamente el "efecto escala" ha sido la "receta" a la que apelaron -tanto a las firmas grandes como las medianas y chicas- para amortiguar las mayores erogaciones. Así, lograban que el costo por unidad de producto no se viese tan alterado.
Hoy todo eso cambió, dado que la economía abandonó la época del crecimiento a tasas chinas para pasar a una etapa de estancamiento, lo cual implica para los comerciantes el riesgo de un enfriamiento en el consumo.Por un lado, al no poder ni fabricar ni vender más (porque la demanda no lo convalida) ese valor unitario es mayor. Por otro, tampoco pueden trasladar las mayores erogaciones completamente a precios, de modo tal que los márgenes de ganancia de empresas y comercios caen en picada.
Fuente: Infobae Profesional 15/02/2013



Ayer viví un par de situaciones que me traían a la mente la imagen del encabezamiento del Blog de Antonio y que motivaron el presente artículo.

 



“La llegada al cenit de producción mundial de petróleo ha puesto a la economía contra las cuerdas”…
…Y cada vez veo mas evidencias de que así es.
Como no vislumbro soluciones por las vías hoy consideradas normales, se hace imperioso modificar radicalmente los hábitos de vida actuales, pues en el Planeta todo se encogerá al no haber suficiente energía que sustente las economías tal como las conocemos. Por ello es que me he propuesto planificadamente volver a las fuentes, recuperando y adaptando antiguos esquemas de vida.
Y a pesar de estar convencido y mentalizado para afrontar el achique, siempre me queda la sensación de quedarme corto. Trabajar con empleados, realizar trámites y construir lo que sea, se está poniendo cada vez más difícil... Es notorio ver como surgen imprevistos y complicaciones de algún tipo, que hacen pesada la organización y logística de cualquier emprendimiento. Sistemas informáticos que se caen, un repuesto o insumo que no llega a tiempo o dejó de estar en el mercado, obras que quedan a medio construir o se hacen rápido y mal, desaparición de marcas conocidas por otras que nadie conoce, envases y contenidos de productos que se achican, informalidad, corrupción y oportunismo de los que tratan de sacar ventajas como sea, el dinero que no alcanza, la incertidumbre generalizada y los volátiles cambios de humor que ello provoca en la gente. La competencia más encarnizada por el día a día libera demonios en las personas, que cuando está tranquila y se siente segura, no afloran. El mecanismo tan complejo del sistema actual, sin lubricante –es decir, sin suficiente cantidad de dinero- cruje por todos lados. Como si fuera una mancha de aceite, se va esparciendo el deterioro económico y social, que la mayoría percibe por sus consecuencias pero no por sus causas profundas, lo cual mantiene una actitud de esperanza, pensando en que “mañana las cosas volverán a ser como eran”. ¿Y que causa estos desordenes? Sin dudas que la inflación devenida en estanflación y márgenes de ganancia  que se achican… en suma, la plata que no alcanza para cubrir las expectativas de “buena vida” impuestas por el sistema actual. Obviamente que hay una buena cantidad de gente a la que le va bien, progresa, sale de vacaciones, cambia su auto y encuentra oportunidades de negocio. Pero el promedio general siente que se va quedando rezagado y excluido.
Así que el relato que a continuación expongo, trata justamente –como el título lo expresa- sobre “márgenes de ganancia y economías de escala”. Pero antes de ello, permítanme todavía analizar la frase “economías de escala”,  para lo cual me he valido de la Wikipedia en Internet. La palabra “escala” puede referirse a muchos temas; pero para el caso en particular de la “economía de escala”, dice que es: un tipo de economía basado en la producción de grandes volúmenes de bienes. Como intuía, me suena a BAU (Bussines As Usual), es decir, que mayores inversiones, mayores recursos, mayores estructuras, mayores volúmenes... equivalen a mayores ganancias, que es lo que la mayoría tiene como objetivo hoy en día. Pero si invierto las palabras y pienso además en su etimología, diría: “la escala de las economías”… pudiendo referirme a escala como escalón. En latín escala es “scala”, es decir, escalera. Y creo que en la Era en la que nos estamos introduciendo, deberemos pensar mucho en que escala –o en que escalón- situaremos nuestras economías para que sean sostenibles.
Ahora sí entonces, paso a contarles el relato que creo ilustra estas ideas.
Debido a lo que expreso en los 2 primeros párrafos, y no sin dificultades para ser honesto, sigo adelante con el desarrollo de mi Granja (varios en el Blog ya saben que estoy en el tema desde hace un tiempo), porque siento la imperiosa necesidad de hacer algo para intentar el autoabastecimiento alimenticio y para lograr la autarquía suficiente que permita separarnos lo más posible del sistema, que en su hundimiento nos va arrastrando a las profundidades indefectiblemente. Como entre los animales con los que cuento tengo unos ovinos de raza “merino australianos”, había acordado encontrarme con un amigo que administra un par de estancias ganaderas en la Patagonia, y que además está involucrado a nivel político en la gestión de recursos y asesoramiento a emprendedores rurales (en el área ganadera especialmente), para canjearle un carnero lanar de la misma raza y parecida calidad genética. Mis 3 ovejas con crías ya en edad de merecer, requieren de cambio de sangre para evitar la consanguinidad.
De ida y tratando de sacarle jugo al viaje de 400 km en total, visité un criadero de cerdos que conocía de oídas, pues me interesaba intentar realizar un negocio parecido al del carnero, pero con un padrillo de cerdo. Me encontré con un emprendimiento que superó las expectativas, pues las instalaciones para 200 chanchas madres de raza Landrace, denotaban mucho trabajo y ganas de hacer las cosas bien. El dicho de que “chancho limpio no engorda” no cuajaba con la higiene y orden imperante y menos todavía, con el estado de gordura y sanidad de los animales. Estructuras techadas que albergaban las parideras impecables con viruta de madera sobre el piso de cemento y protectores de lechones para evitar el aplastamiento, bretes para la recría de los lechones destetados a los 30 días de nacidos sobre pisos elevados y de un material plástico que permiten una mejor limpieza y temperatura estable, sistemas de provisión de agua automatizada, ventiladores para el verano y caldera a gas para calefaccionar en el invierno, planillas individuales colgadas frente a cada animal con sus “historias clínicas”, minucioso plan sanitario, fabricación propia de los alimentos balanceados con aditivos de primera calidad, etc. En definitiva… un lujo para lo que esperaba encontrar.
En el lapso de 180 días,  escalonadamente logran entre 800 a 1.000 cerdos por año, para ser faenados con 80 kilos de peso vivo. Abastecen a un frigorífico de la zona –distante 200 Km.- y obtienen $a 2.500,00 por animal (unos USD 300,00 al cambio del dólar “blue”). Redondeando números, unos $a 2.000.000,00 por año (USD 250.000,00). Organización familiar -matrimonio con 2 hijos- siendo el varón veterinario. Casa sencilla, 1 camioneta Ford y de apariencia “clase trabajadora”.
Luego de recorrer las instalaciones, la pregunta clave… ¿y los márgenes de ganancia?... Toda la seguridad, sapiencia y conocimientos de éste buen hombre parecieron desvanecerse. “Y… hoy es muy difícil determinarlo con precisión. Vamos tirando y acomodándonos sobre la marcha. Lo más caro es la alimentación de los animales”.
Yo no soy bueno con los números y datos, pero intuitivamente y en base a lo que vi y por lo que vengo experimentando con mis 3 chanchas, lo primero que se mi vino a la mente fue… “de los $a 2.000.000,00 no creo que le queden $200.000,00 limpios por año (unos USD 25.000,00)”.  Podría decirse que un 10% de rentabilidad no está tan mal. ¿Pero se justifica tanto sacrificio? Hoy, en Argentina, $a 16.666,00 por mes (USD 2.000,00) –si bien no son tantos los que lo ganan- rinden bastante poco y cuesta mucho obtenerlos.
Me contó de las dificultades para pasar las barreras sanitarias con sangres nuevas, las burocracias, los problemas con la empresa que le compra la producción pues hace algo más de un año entró en convocatoria de acreedores (uno de los frigoríficos con planta de faena más importantes de la Patagonia).
Le agradecí su atención y amabilidad, después de determinar que no me servía comprarle un reproductor, pues eran demasiado caros debido al refinamiento genético que él requería. Y hacer un canje imposible, pues por el mismo motivo, necesitaba certificado de procedencia, calidad y raza. Además, su habilitación comercial lo limitaba a producir para faena y no para reproducción. Yo busco animales más rústicos, mejor adaptados al frío y menos dependientes de “súper-balanceados”, “súper-planes sanitarios”, “súper-etc.”
Sigo viaje y me encuentro con la persona con quien iba a canjear el carnero. Almorzamos juntos y me contó de las dificultades por las que están pasando los campos, pues se están descapitalizando rápidamente, debido a las sequías recurrentes, los altos costos operativos y laborales, los bajos márgenes de ganancia, los problemas de pérdidas de animales por zorros y pumas, los robos, etc. Y lo que veía por derredor me confirmaba lo que decía. Un campo de 22.000 hectáreas, que solía tener 5.000 lanares a esquila, hoy le quedan 500. Está ubicado en una zona marginal y de baja receptividad, que no permite inventar mucho. Hoy le quedan 3 empleados y uno de ellos se jubila en breve y no piensan en reemplazarlo. Instalaciones en franco deterioro y una matriz productiva muy difícil de remontar. Este ejemplo veo que se repite en la mayoría de los campos de la zona, otrora rentables, por lo que conozco y porque lo evidencian las instalaciones y edificios que se construían hace no más de 60 años atrás.
La conversación siguió y le conté acerca del criadero de cerdos que acababa de conocer. Como dije antes, por su formación y actividad laboral, es una persona que conoce de primera mano los datos de producción de la provincia y por ello está muy al tanto de las estadísticas y de las dificultades por las que está pasando el sector. Me comentó que el costo de alimentar cerdos en nuestra región, representa entre un 82% a 85% de los erogaciones.  Un dato que me pareció relevante y que venía intentando determinar en mi pequeña e incipiente producción, ya que mientras me organizo y aprendo, también utilizo balanceados y granos que compro en el mercado local, pero que son transportados desde mas de 1.000 Km. de distancia. Es decir, que volviendo al ejemplo del criadero que acababa de visitar, de los $a 2.000.000,00 de las ventas, calculé que $a 1.700.000,00 se le esfumarían en alimentar y engordar los cerdos. Trataba de imaginar lo que le quedaba luego de deducir otros gastos e impuestos y mi “cuenta intuitiva” hasta parecía generosa.
De más está decir que el tenor de las conversaciones me dieron pie para hablarle del “peakoil”, lo cual no encontró descabellado y hasta ató cabos con bastante facilidad. De todas maneras fue honesto al decirme que consideraba que mi visión estaba demasiado condicionada a los problemas del petróleo y el gas y que los avatares de nuestro país pasaban por otro lado, como las políticas desacertadas, faltas de inversión, corrupción, etc.  Y si bien no puedo dejar de coincidir en lo general, considero que no terminó de comprender las profundas implicancias que está teniendo y que tendrá la menguante disponibilidad de energía de calidad y a bajos precios, como lo ha sido hasta hace muy pocos años. En definitiva, nada nuevo bajo el sol… es tal el grado de acostumbramiento y de adicción a la superabundancia energética, que a la gran mayoría le cuesta comprender el nivel de anormalidad histórica que vivimos los que formamos parte de las últimas generaciones.
En el viaje de vuelta, mirando cada tanto por el espejo retrovisor para asegurarme de que mi nuevo carnero viajaba en las mejores condiciones posibles, cavilaba sobre esta cuestión de los “márgenes de ganancia”, las “economías de escala” (o “la escala posible que debería tener mi economía”) y de cómo se defiende uno de éste proceso de achique forzado.
Revisaba mis cuentas y mi situación… re-analizaba mi planteo de Granja. Con las 3 chanchas madres que tengo, debería obtener al menos 48 lechones por año (2 camadas de 8 lechones cada una). Con algo de granos remojados en el sobrante de la leche de mis 2 vacas lecheras (10 litros por día con 2 tetas ordeñadas por vaca y las restantes las dejamos para alimentar sus crías), restos de comidas, sopa de malezas y otras plantas, sobrantes de las frutas de los manzanos y perales, siembras de avena, remolachas, nabos, etc. (cultivos de invierno) debería por lógica bajar sustancialmente ese 82% a 85% de costos en alimentos. Si a esa diferencia le sumo evitar la cadena de intermediarios y le doy valor agregado poniendo directamente un lechón en mi plato o vendiéndolo al comensal del comedor del Centro Ecuestre (proyecto complementario en marcha, con clases de equitación y pensión para caballos), la diferencia que le hago a cada animal es más que importante. Con una estructura chiquita, optimizando, reciclando y complementando los recursos disponibles (biodiversidad), esos 48 lechones deberían redituarme $a 2.500,00 cada uno, si preparo –por ejemplo-  una comida para 30-40 personas (con 1 lechón de 20 kilos limpios) y a $a 60,00 (menos de USD 10,00) por comensal; lo cual hoy en Argentina es un buen precio si se come fuera de casa. Ello podría significarme $a 120.000,00 brutos por año, lo cual considerando la abismal diferencia de escala (3 chanchas contra 200), no es para menospreciar. Si al mismo lechón lo acompaño con una ensalada de lechuga y tomates de mi huerta, estoy ofreciendo un buen plato y a un precio razonable.
Como criar 3 chanchas me deja tiempo para hacer otras cosas, elaboramos dulces y conservas en general. Ordeñamos las 2 vacas y juntamos huevos de las gallinas. Aprovecho la leña y la madera de los árboles, lo cual me permite calefaccionarnos y construir instalaciones a mucho menor costo. Es decir, que la forma de vida que ya va cobrando forma, hoy ya nos permite bajar gastos, lo cual hace “engordar” los márgenes de ganancia. Diferencias que quizás no parezcan suficientes para sostener un modo de vida BAU, pero que vistas desde una escala como la esbozada, diría que rinden más.
Y mi planteo no termina aquí… procesar y reciclar los residuos de la cría de 3 chanchas, son irrisorios comparados con lo que significa tratar los de 200 chanchas confinadas y concentradas. Mientras recorríamos el criadero, pensaba a donde irían a parar los kilos y kilos de cal viva utilizados cada 3-4 días, para desinfectar pisos y paredes. ¿Y el volumen de agua necesaria cada vez? Pensaba también en la energía destinada a los fletes, la producción de alimentos concentrados, la fabricación de instalaciones, la elaboración de productos veterinarios y químicos, etc. y del impacto ecológico de todo ello. Y estoy hablando de un criadero de solo 200 chanchas…
Creo tener muy claro que las complejas estructuras e intrincados sistemas que hemos montado en la actualidad, no podrán sostenerse sin tanta energía. Estamos obligados a reconsiderar “el escalón” en el que se deben situar nuestras economías y formas de vida, y por tal motivo, tenemos que desempolvar métodos artesanales de trabajo. Aunque como dije al principio, las dificultades para llevar a cabo la transición no son menores; lleva tiempo y buena cantidad de dinero. Es harto difícil esquivarle al BAU y se requiere de una convicción muy importante, para no recaer en las adicciones del sistema actual.


Gabriel AnzTécnico Agrónomo
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Mi vida y el dichoso Peak Oil

The Oil Crash - 20 March, 2013 - 00:06


Queridos lectores,

Parroquiano (aka Anónimo del Sur) ha escrito este ensayo en el que plantea una cuestión que seguramente a muchos de Vds. les ha asaltado alguna vez: cómo afrontar el resto de nuestras vidas después de saber que algún día nada lejano el Peak Oil  lo desordenará todo. Pertinentes reflexiones que seguro que les interesarán.

Salu2,
AMT
 

Como ser pikolero y no morir (o enloquecer, o deprimirse) en el intento. 
No es sencillo asumir, para nosotros “gente de a pie”, que desde que conocemos y aceptamos como cierto el fenómeno del peak oíl, aceptamos, igualmente, que al menos parte de la realidad en que hoy nos movemos es, necesariamente, una ilusión temporal. Dicho de un modo más preciso, el peak oil, si es difícil aceptarlo, más difícil es vivirlo.

Erróneamente nos planteamos que el problema, que surge con la adquisición del conocimiento del FDPO (entiéndase “fenómeno del peak oil”), termina con la superación de la última fase del modelo de Kubler Ross. La travesía por el desierto, que comienza en la Negación y termina en la más descorazonadora Aceptación, solo es la antesala, el purgatorio purificador que nos lleva al centro de la verdad libertadora, al paraíso pikolero, a Shangri-La, al Walhalla de la quintaesencia de la realidad…nada mas errado, pues recién comienza la gran aventura… porque, después de aceptar el peak oil, se debe vivir el peak oil.

EL PIKOLERO Y LA FE PIKOLERA

Para ser pikolero, por fuerza, se debe tener cierto grado de sentido crítico de la realidad, cierta autonomía reflexiva para entender el mundo y su contexto, quizá cierta y natural “desadaptación”. No quiero decir con esto que seamos, efectivamente, unos desadaptados, pero sí que muchos de nosotros estuvimos -y estamos- más dispuestos a buscar respuestas donde una gran mayoría no sería proclive a hacerlo. A modo de ejemplo: el blog de Antonio Turiel, al día de hoy, tiene más 2.000.000 millones de visitas, quizá esos 2 millones de visitas hayan dado 2000 pikoleros convencidos, de los cuales unos 200 nos turnamos para escribir y comentar…¿por qué?, ¿por qué tan pocos?. ¿Porque siendo el peak oíl un fenómeno racional, relativamente fácil de explicar como de entender, existe una disposición mínima a ser aceptado por nuestras familias, nuestros colegas y vecinos? Mas allá incluso del modelo de Kubler Ross, que es capaz de explicar parte de la negativa inicial- recordemos que ,después de todo, no estamos hablando de aceptar un cáncer que nos va a quitar la vida en un año, sino de un fenómeno, en principio, de orden impersonal- el peak oil produce indiferencia y desinterés en personas que por formación, cultura y capacidad intelectual, debieran estar en posición de aceptar, sin gran trabajo, la completa dimensión de la problemática que se les presenta con la exposicion del fenómeno de marras…¿Por qué?...permítanme aventurar una respuesta; a saber:

Como si fuera una religión cualquiera, para creer en el FDPO se necesita un acto de fe (Hebreos 11:1 “certeza de lo que se espera, convicción de lo que no se ve”). No pudiendo, ninguno de nosotros, acceder a un gran estanque con todo los hidrocarburos del mundo y observar cómo, a medida que se consumen, bajan de nivel metro por metro, necesariamente hemos de creer en los gráficos y estadísticas que nos son presentados en este blog o en otros, hemos de creer en los signos y símbolos ocultos en la realidad, que resplandecen en ella y que confirman nuestra fe… una guerra por aquí, una fusión por allá, una quiebra por aquí, el precio del Crudo Brent por acá. Somos, al fin, “los racionales creyentes del peak oil”. Pero claro, existe una diferencia sustancial entre el creyente de una religión cualquiera y el creyente en el FDPO; porque mientras los primeros acceden a una fe “luminosa”, que depara a sus fieles el cielo y la eternidad; la fe del pikolero, en cambio, es una fe negra, negra como el petróleo que se consume cada día, negra como el futuro y sus nubes de tormentas en el horizonte.

El ¿cómo llegamos todos aquí? no tiene importancia, seguramente encontraremos tantos caminos como pikoleros existan, lo trascendental es que aquí estamos y no podemos volver sobre nuestros pasos. Permítanme detenerme un minuto en esta última expresión; descreerse del FDPO implicaría, necesariamente, o el nihilismo, esto es dejar de creer en todo, FDPO incluido; o más probablemente cambiar la fe del peak oil por otra fe, ya sea en el ser humano(“la humanidad unida saldrá de este momento aciago”, “nuestras autoridades tomaran las medidas adecuadas”, “podemos , todos juntos, cambiar el rumbo de las cosas”) o la tecnología ( energía de fusión, el motor de agua, o “ya inventaremos lo que sea necesario”).Mas, para un pikolero convencido, la realidad del peak oil no es negociable, “en esencia” la sabemos tan cierta como que el sol sale cada mañana y de esa nueva realidad cognitiva surgen, a mi entender, tres hipótesis básicas de trabajo:

PRIMERA HIPOTESIS: EL PEAK OIL existe, ES REAL y si en este momento no es un problema, para todos o cada uno de nosotros, lo será en algún momento en el futuro.

SEGUNDA HIPOTESIS: Desde la perspectiva del FDPO, la realidad cotidiana, que actualmente se desarrolla con distintos matices en el mundo, particularmente en los países occidentales, es lo suficientemente frágil para que la podamos considerar, en algún sentido, ILUSORIA.

TERCERA HIPOTESIS: Muy probablemente, el conocimiento y/o aceptación de la primera y la segunda hipótesis, nos lleve a una situación de aislamiento, al menos, en algunos ámbitos de nuestras vidas.

Entonces…”Breve resumen mordaz de la vida de un pikolero”: Un día tengo un todoterreno que cambiare cada 2 años, una casa a pagar en 20 años en “Las lomas del Aglomerado” (irónico nombre del barrio donde vive Homero Simpson). Tengo hijos que vivirán mejor que yo y nietos que vivirán mejor que ellos. Las deudas son un detalle, porque lo verdaderamente importante es que el futuro será siempre luminoso, siempre mejor que el presente…(visita por error a The Crash Oil Blogspot)… y al otro día, lo que tengo es un futuro que, caótico o fascista, es en cualquier caso un futuro de carestía y miseria, por no hablar de violencia y muerte…Permítanme detenerme también en este punto; quizá, para la mayoría de nosotros, las consecuencias que pueda traer en el futuro el FDPO, ni siquiera signifiquen un gran cambio en relación a nuestra actual forma de vida ( recordemos que 1000 millones de personas ya pasan hambre, y otro par de miles de millones apenas vivimos con lo justo; luego, esa terrible economía de sobrevivencia que, eventualmente, nos espera en el futuro, es la realidad cotidiana de la mitad de este planeta ). Pero en donde efectivamente se produce la transfiguración alquímica de un alma pikolera es en que, desde la perspectiva de donde la sociedad apuesta hoy sus fichas de futuro, el pikolero es un hombre, un ser, sin esperanza. Y los hombres sin esperanza son islas, en cuyas costas, nadie quiere fondear sus naves. No se puede maquillar la realidad de un pikolero, nos tocará vivir un futuro solitario y sin ilusión –o para puntualizar, ninguna ilusión socialmente masiva- con mucha incertidumbre y sí, posiblemente, con una que otra certeza que seguramente desearíamos no tener.

Entonces, ¿cómo lidiar con esta nueva realidad y no sentirnos abrumados? Antes de “rifarme” en una propuesta detengámonos, primeramente, en las dos reacciones vitales propias de un pikolero dispuesto a no dejarse vencer por las circunstancias del peak oíl.

La primera: Asumir, equivocadamente por cierto, que el colapso es inminente, cosa de semanas o meses; el mundo se desmorona y nuestras vidas, como hoy se desarrollan, no pasaran del siguiente estío.

La segunda: Salir, cual “pescador de almas”, a convencer a cuanto cristiano se nos cruce en el camino de esta nueva verdad y que, únicamente, un esfuerzo de la humanidad unida nos podrá sacar del peligro en que esta, ignorante, está sumida.

Las dos primeras batallas de un pikolero y la derrota, en ambas, segura.

Vamos por la primera. En efecto, si bien este proceso de desintegración social en un sentido cósmico, o terráqueo si se quiere, durará un “abrir y cerrar de ojos” o “un chasquear de dedos”, en relación a la extensión de nuestras vidas, la espera puede implicar, tranquilamente, la totalidad de las mismas. No, el colapso no llegará mañana, y por tanto la hipoteca, el jefe hdp (sigla que dice relación con la profesión femenina más antigua del mundo), la pensión de alimentos de la ex, la cuota del auto y los caprichos de la noviecita estarán, como cualquier lunes, esperándonos. Eso sí, ahora con la certeza que nuestro futuro no será mejor que el presente…aquí, en este punto, el que no se ha tirado por la ventana (aunque sea la del primer piso y que da al jardín) tiene, sí señor, las bolas amarradas con alambre (como diría mi abuelo).

Ni que decir de la segunda reacción vital frente al FDPO; reúno a mi familia en pleno, hermanos, padres, sobrinos; invito incluso al cuñado puntudo y fresco que nadie en la familia quiere ver, nadie sobra en esta cruzada… otro vano esfuerzo destinado al fracaso…los mas tozudos, antes de darse por vencidos, aún lo intentaran con los compañeros de trabajo, el jefe y los amigos de pachanga. La cruda verdad es la siguiente: tendremos suerte si nuestra mujer no pone mala cara cuando, en vez de vacaciones en la playa, le propongamos invertir en cocinas a leña, cursos de permeacultura, invernaderos y crianzas de gallinas… muchos no llegaremos ni a eso.

…en este punto quien no ha caído en la locura, o para no ser tan dramáticos, la depresión, la desadaptación, la indolencia, o sencillamente la confusión y el hastío, es, sencillamente, un portento espiritual y filosófico. Frente a ese panorama de debacle, que puede ser en algún momento la vida de un pikolero, la pregunta es: ¿existe una salida?, ¿existe un camino para librar de la rabia y la decepción? …y si la hay, ¿nos puede servir a todos los pikoleros?. Digo, somos personas distintas, de mundos, de países diferentes, con realidades dispares, con vidas y posibilidades disímiles, con edades, proyectos, situaciones económicas y culturales distintas… ¿existe, entonces, un esbozo de respuesta que nos aproveche a todos? Bueno, según mi filosofía, si no la hay, mejor razón para “jugarse la vida” en encontrarla.

COHERENCIA VITAL

Para vivir tranquila y serenamente, sobre todo en tiempos tumultuosos e inquietantes como estos, que hoy nos tocan hoy vivir, se debe ser, ante todo, coherente…pero coherente ¿con que? y ¿con quién?...la respuesta: con nuestras circunstancias y con uno mismo. (Sí, es más fácil decirlo que hacerlo). Ayudémonos, entonces, con uno que en su época, posiblemente, se sintió tan desamparado como nosotros.

Kant, Inmanuel Kant, nació el momento justo en que moría Dios, hijo de la Ilustración, precursor de la Modernidad; el siglo XVIII despegaba sus alas dejando atrás el cadáver de una iglesia y una religión que arrastraba en su muerte el único horizonte que conocían los cristianos del mundo. La pregunta vital de Kant fue su propio peak oil: Si muerto Dios este no puede guiar los pasos del hombre ¿qué lo hará entonces? (“Si acabado el petróleo este no puede mover las maquinas, ¿qué las moverá entonces?”) Por respuesta Kant estableció un concepto complejo, los imperativos, y reconoció tres en el actuar humano. A dos de ellos les asigno el carácter de hipotéticos y a un tercero le señaló el carácter de categórico. Los Imperativos Hipotéticos son las conductas que se enmarcan en la definición de LO QUE QUIERO SER y LO QUE PUEDO SER. Los llamó hipotéticos, pues entendió que se trataba de conductas relativas, dadas por la voluntad del hombre y no por una regla externa (o interna) con el carácter de ineludible…lo que quiero y lo que puedo (hacer, decir, dar, etc.)…lo defino yo. En contraposición a los anteriores, señala Kant, se encuentra el imperativo categórico LO QUE DEBO SER (hacer, decir, dar, etc.), este no es relativo es absoluto no depende de mi voluntad crearlo, moldearlo o modificarlo, sino solo captarlo o percibirlo. Así, mientras que el “quiero” y el “puedo” son relativos, pues como ya señalé dependen de la voluntad de cada persona y por tanto no son de obligado cumplimiento en cualquier situación y desde cualquier planteamiento; el imperativo categórico, el deber ser, es independiente e inmutable, en cualquier tiempo y circunstancia.

Para cerrar el punto anterior decir, solamente, que en filosofía este concepto tríadico, lo que quiero, lo que puedo, lo que debo, ha sido desarrollado desde distintos ángulos por otros tantos autores en sus propios sistemas filosóficos; el mismo Kant estableció la idea de tesis, antítesis, síntesis; Foucault lo designó dentro de su modelo como construcción, desconstrucción, reconstrucción; Hegel se refirió a los términos afirmación, negación, confirmación. Por último, será la psicología y el psicoanálisis (hermanos pequeños de la filosofía) quienes legitimen modernamente la triada de imperativos kantianos al establecer los conceptos base de “ello” “yo” y “súper yo”.

Ahora bien, acercándome al núcleo de mi respuesta, permítanme salirme de las letras y plantear el argumento siguiente desde un punto de vista geométrico, el más universal de los idiomas.

Supongamos que tenemos una hoja en blanco de 30 cm por 30 cm. Realicemos entonces el siguiente ejercicio: marque dos puntos punto, “a” y punto “b” y luego trace una línea entre ellos; descubriremos que no importa en qué lugar de la hoja los haya marcado siempre el resultado será una línea recta, una línea coherente, coherente porque esa línea, proyectada sobre los puntos originales, seguirá siendo recta al igual que la que le dio origen, tan sencillo y de Perogrullo, que casi no tiene ciencia. Pero ahora inténtelo con tres puntos, puntos “a”, “b” y “c”… ahora la tarea ya no es tan fácil, si el punto “b” no está sobre la línea que se dibuja entre el punto “a” y “c” ó si “c” no está en el camino proyectado de una línea trazada entre “a” y “b” la línea recta se transforma una línea quebrada, la coherencia es incoherencia, la tranquilidad deviene en sufrimiento.

Lo mismo sucede con los 3 imperativos de Kant, lo que quiero, lo que debo, lo que puedo. Es cierto que Kant le dio una importancia superlativa al imperativo categórico por sobre los hipotéticos, pero es dable recordar que, originalmente, lo que Kant buscaba en este ejercicio era una norma de reemplazo, de carácter humano pero con la fuerza de un mandato divino. Aquí no aspiramos a tanto, solo a salir de pie del atolladero en que nos encontramos; por tanto, a diferencia de Kant, para nosotros ninguno de ellos es superior al otro; al contrario, el éxito de nuestro ejercicio parte en considerar, en su justa medida, a cada uno de ellos de acuerdo a quiénes somos y cuáles son nuestras propias y particulares circunstancias. De eso se trata, de hacernos cargo de cada uno de ellos ponderándolos según seamos nosotros y sean nuestras circunstancias. ¿Quiere hacer lo mismo un hombre de 30 años que uno de 60?, ¿puede hacer lo mismo un millonario que un “mileurista”? ¿DEBE hacer los mismo un soltero que un hombre casado y con cuatro hijos?; ¿Quiere, puede y debe hacer lo mismo un pikolero que vive en Europa a uno que vive en Sudamérica?

Definámonos, primeramente, a nosotros mismos y definamos, luego, nuestras circunstancias de vida. Sobre el resultado obtenido apliquemos, entonces, los factores de corrección que nos entregan los ya consabidos “¿qué quiero hacer?, ¿qué debo hacer?, ¿qué puedo hacer?”. Cuando encontramos en nosotros una línea recta, una línea coherente, una línea intelectual y espiritual que se hace cargo de cada uno de esos tres imperativos, uno empieza a posicionarse, frente a la vida y el futuro, con cierta calma y serenidad… lo anterior, no porque la decisión a que nos lleve esa línea coherente y proyectada hacia adelante, sea, esencialmente, la correcta; sino porque la dirección vital que le da nacimiento es la correcta… porque es una solución que nace en nosotros y se aplica a nuestras circunstancias, y no una solución que surge de nuestras circunstancias y se aplica en nosotros. Encontrar la tranquilidad sobre nuestro futuro, en lo exterior, es una alternativa destinada al fracaso, no existirán tantas hectáreas de tierra, toneladas de comida y arsenales de armas que puedan comprar nuestra tranquilidad (y, ojo, que no digo que no sean necesarios). Pero para lo que nos importa, la coherencia que nos lleva al equilibrio y la ecuanimidad va, necesariamente, en el camino contrario; desde el interior para con el exterior, y en ese punto lo que resulte del axioma lo que quiero, lo que debo y lo que puedo (según soy yo y según son mis circunstancias) deben tener un encadenamiento, de tal manera lógico y metódico, que impida que frente a los más simples o extremos sucesos nos encontremos tomando decisiones que son: las que quiero y puedo , pero no las que debo ; que son las que quiero y debo, pero no son las que puedo; o, aun, son las puedo y debo, pero no son las que quiero. Frente al peak oil, más que nunca, debemos estar preclaros y adelantados en las decisiones que adoptemos para nuestras vidas, cualquiera sean ellas. Para que esas decisiones nos entreguen tranquilidad y confianza deben ser las que queremos, las que debemos y las que podemos tomar. Esos tres puntos cardinales de la psique, deben hoy, mas que nunca, proyectar una línea recta que sea guía y norte, que nos señale la dirección sobre las que hemos de avanzar, donde fijemos nuestras metas y nuestros pocos sueños, donde se redoblen nuestras fortalezas y callen nuestros temores. Esa línea trazada y proyectada, por nuestra mente y nuestro espíritu, sobre el quiero, el debo y el puedo, será el haz de luz que nos muestre el camino y el porvenir, ahí, donde todas las noticias y todos los gráficos del mundo nos digan que no hay ninguno.

Parroquiano (Ex-Anónimo del Sur)


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Fuerteventura en el corazón

The Oil Crash - 18 March, 2013 - 02:09

Queridos lectores,
 
Este fin de semana lo he pasado en Fuerteventura, a donde acudí invitado por el Cabildo Insular para participar en un acto convocado por la plataforma en contra de las prospecciones petrolíferas que Repsol va a iniciar en la zona y en favor de un nuevo modelo renovable. Bueno, decir que "he pasado" allí el fin de semana es exagerar, ya que no llegué a estar en la isla ni 20 horas, y para mi desgracia no pude visitar nada. Me quedó, eso sí, una muy grata impresión del puñado de personas que se juntaron allá esos días, y a los que me encantaría agradecer nominalmente su increíble disposición y actitud si fuera capaz de recordar los nombres de todos: Izaskun, Jesús, Álex, Paco, Toñín o el fruti, Judit, Lucía, Bruno... Gente que después de mi extensa y, por qué no decirlo, quizá demasiado técnica ponencia, tuvo ánimos e interés en preguntar y discutir después, seguir haciéndolo durante la cena allí mismo - con la pobre Carmen teniendo que hacer horas extras en parte por mi culpa- y no contentos con ello volver a la sala y sentarse y hablar y discutir durante horas - yo me retiré a las doce de la noche, pero aún siguieron hasta las cuatro y media de la mañana... y a las diez de la mañana estuvieron de vuelta para escuchar al Gustavo Duch.

Mi ponencia fue dura, desarbolante - como suelen serlo las mías. No hay futuro en la energía no renovable, y la renovable no podrá cubrir el actual nivel demanda ni de lejos - lo que aquí mil veces se ha discutido... En la discusión posterior surgió una crítica habitual a mis charlas: "no has hablado de soluciones". No he hablado de soluciones porque no las conozco. Y en parte no las conozco porque no las hay de carácter global. Como quedó claro en la discusión posterior, hay que conocer bien la idiosincrasia de cada zona para saber qué soluciones se tienen que implementar en cada lugar. Y el caso de Fuerteventura es paradigmático.

Fuerteventura es una isla extraordinaria desde muchos puntos de vista. Los vientos alisios la azotan la mayor parte del año y de manera muy constante, lo que es bueno desde el punto de vista del aprovechamiento de la energía renovable, y malo desde el punto de vista de la erosión de la tierra. Es una zona con buena insolación, por su situación tropical, que es bueno para el aprochamiento de la energía solar por dispositivos humanos y por las plantas, pero falta el agua. Es terreno volcánico, fértil para las plantas y con buen potencial geotérmico. Pero muchos campos de cultivo están abandonados con el espejismo de la construcción y el modelo turístico BAU que predominó años atrás, y eso favorece aún más el avance de la desertificación. La isla es ahora muy vulnerable en términos alimentarios y precisa del fuel para algo tan crítico para la supervivencia como es desalar el agua; sin embargo, bien explotados sus recursos la isla podría prosperar en un mundo post-colapso, si garantiza su suministro de algunos materiales fundamentales...


Como ven, es un puzzle complicado y al tiempo un desafío apasionante. Un gran potencial de futuro con algunos aspectos críticos a resolver, y todo el trabajo por hacer. Gente como yo podemos dar algunos trazos generales, pero la clave de la construcción del futuro de lugares como Fuerteventura la tienen las gentes que allí viven y que conocen y aman su territorio. Yo sólo les puedo desear, de todo corazón, buena suerte a aquella buena gente.




Por cierto que a la vuelta me he encontrado algo de guano de troll, dado que por un descuido dejé abierta la cancela. Ya lo he eliminado; espero que no les ofendiera demasiado su nauseabundo olor. No volverá a ocurrir porque a partir de ahora la dejaré cerrada permanentemente, lo cual implicará que los días que esté de viaje -cosa que va a pasar frecuentemente en las próximas semanas- sus comentarios pueden tardar más tiempo de lo habitual en salir publicados. Siento los inconvenientes, pero dado el nivel de acoso actual no puedo hacer otra cosa.

Salu2,

AMT
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Inflación, tienes nombre de mujer fatal

Ácratas - 14 March, 2013 - 21:32


La definición que la RAE da de inflación ha venido cambiando con el tiempo:

La versión de 1940 decía que se trataba de una excesiva emisión de billetes en respaldo de moneda.

La versión de 1984 aclaraba el concepto como un exceso de moneda circulante en relación con su cobertura, lo que desencadenaba un alza general de precios.

La versión actual se desentiende de las causas, y se limita a definir la inflación como una elevación notable del nivel de precios con efectos desfavorables para la economía de un país.

Las dos primeras definiciones son correctas, según se esté en un sistema de patrón oro convertible o en uno de moneda fiat. La definición actual es un invento destinado a esconder al verdadero culpable de la inflación, que es la creación de moneda de la nada.
La inflación es, hablando con mayor precisión, el alza generalizada de los precios por el desequilibrio entre moneda circulante y la cantidad de productos en venta. Cuando un gobierno sin recaudación suficiente produce dinero y lo pone en circulación para pagar a sus funcionarios, en lugar de crear productos, sólo aumenta los precios. La inflación es una especie de impuesto del pobre —como lo es el IVA—, pues detrae su poder adquisitivo.

Por eso los quantitative easing norteamericanos —fabricación de dinero masiva— no producen inflación inicialmente, pues sirven solamente para equilibrar los balances de los bancos, muy deteriorados por la caída de valor de los inmuebles y otras inversiones. Pero la producirán en cuanto se desapalanque la sociedad lo suficiente, devolviendo una parte sustancial de sus créditos. Entonces, todo ese dinero de los quantitative easing de más se multiplicará por el efecto del sistema de reserva fraccionaria, inundando el mercado y produciendo una gran inflación catastrófica.

Debo decir que eso no lleva camino de suceder en Europa, si ésta continúa su política de rigor presupuestario —de recortes, vamos—. De modo que Europa habrá de fabricar también dinero si quiere que la devaluación del dólar no la arrastre a una crisis exportadora insuperable. Europa ha reaccionado ante los quantitative easing americanos tratando de evitar dos cosas al mismo tiempo: que la divisa americana se devaluase excesivamente respecto al euro, y que la inflación europea se desbocase como la americana. Durante estos últimos años, lo ha conseguido comprando dólares. Pero ya no puede seguir por esa vía, como tampoco puede China, que está utilizando su exceso de dólares para comprar propiedades industriales en EEUU y fabricar in situ. Japón ha emprendido su propia cruzada devaluatoria imprimiendo yenes a destajo. Así que lo que hará probablemente la prudente Europa es optar por un término medio entre lo de China y lo de Japón.

Mi vaticinio es que a finales de este año, tras las elecciones en Alemania, el BCE cambiará de política y se lanzará a imprimir euros. Si los distribuye en los países desarrollados, producirá inflación. Pero si los usa para financiar a las empresas de los exhaustos PIIGS, no. Con una distribución equilibrada de ese dinero podría conseguir sustituir parcialmente al dólar como moneda de reserva y mantenerse al nivel del resto de monedas fuertes, como el yuán, el rublo, los dólares canadiense y australiano, el yen, etcétera. La ayuda del BCE (a través del estamento que sea) se dará a las empresas para que produzcan (aunque tengan que exportar para vender) y a la creación de empleo como consecuencia. Empezarán por ahí. El consumo se activará en cuanto pueda, pues la gente tiene acumuladas muchas necesidades y deseos que realizará a la menor oportunidad(*).

En cuanto a EEUU, los precios se desbocarán como ya lo están haciendo, aunque oculten una inflación de dos dígitos tras una cortina de datos falseados. Es tal la barbaridad de dólares creados en el mundo, quizás 3.000 billones, que la desconfiaza producirá una caída de cotización espectacular. Los dólares internacionales se derivarán para adquirir bienes raíces y valores en EEUU. Wall Street irá falsamente muy bien, mientras que el mercado de bonos se hundirá absolutamente. Una serie de nuevas burbujas (inmobiliaria, tecnológica, de valores...) absorberán el exceso de dólares y, finalmente, inundarán la calle llegando al precio de la triste pizza.

Alguien pensará que ello activará la industria americana. Pero ese efecto será minúsculo, pues la inundación de dinero hará que este se dirija a la inversión en las etapas más próximas al consumo. Es decir, a la elevación simple de los precios. De modo que seguirá siendo preferible comprarse un Audi que un Ford, pues el último será también carísimo y sobrarán dólares. La Merkel, feliz. Hasta que EEUU levante barreras aduaneras compensatorias y entonces llegará el fin. La siguiente medida será ya la recogida obligatoria del oro a un precio establecido, oficial y fuera de mercado y la sustitución de la divisa norteamericana por un "nuevo dólar" para cuya viabilidad ha tratado de embaucar a canadienses y mexicanos.

Tiene gracia esto de adivinar el futuro.

FÉLIX UDIVARRI


NOTA:  (? No me refiero a los pobres. Estos no realizan deseos, sino que se limitan a satisfacer sus necesidades básicas. Me refiero a la mayoría de los españoles con trabajo, que ahorran cuanto pueden por temor al incierto futuro. Aunque estén llevando al país al colapso, hacen lo que deben hacer. No es su problema reparar lo que el Gobierno destruye.



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Deuda y energía

The Oil Crash - 14 March, 2013 - 11:50
Imagen de http://sjgcpa.com/

Queridos lectores,

Una vez más Javier Pérez nos agasaja con una interesante reflexión, en este caso sobre la conexión entre disponibilidad de energía neta y endeudamiento. Las gráficas del post fueron extraídas de un informe fundamental, "Perfect Storm", que la firma de intermediación financiera Tullet Prebon sacó hace unas semanas y que está causando una honda impresión por la claridad con la que expresa que el problema de nuestro sistema es la disminución de la energía neta.

Les dejo con Javier. Salu2,
AMT   

Deuda, crecimiento, energía y otras modalidades de brujería y espiritismo El tema de la deuda viene a ser un poco como el de la lógica, que todo el mundo cree entenderla pero luego caen suspensos a mansalva cuando los estudiantes tienen que examinarse de semejante disciplina. Nuestro cerebro es básicamente el mismo, de partida, que hace doscientos mil años, pero la sociedad en la que vivimos y el empleo que nos vemos obligado a darle a nuestra principal herramienta evolutiva han variado de manera vertiginosa, con lo que nuestra adaptación es, a menudo, más superficial que realmente integrada. Por eso, creo que lo primero es definir la deuda y tratar de conocer su verdadera naturaleza. La deuda no es gastarse el dinero de otro con la promesa de devolvérselo agregando un interés, como cree la mayoría. Para comprender el alcance de este fenómeno, hay que utilizar otra definición: la deuda es gastarse el dinero del futuro, más una parte de la mejora que el futuro ofrecerá sobre la situación actual. Pedir un préstamo, por tanto, es hacer una especie de conjuro o de acto espiritista en el que se hace comparecer ahora a la riqueza de un año venidero, y se la obliga a trabajar para nosotros. La capacidad de endeudarse depende, así visto, de la capacidad para utilizar esa riqueza de manera que en el momento que venza el plazo pactado se pueda devolver el préstamo más el correspondiente interés. ¿Y qué es entonces el interés? El interés mide la confianza en el futuro, en el crecimiento de la economía y en la capacidad de producir cada vez más cosas de mayor valor, porque en caso contrario nunca se podría devolver el préstamo. Una alta tasa de interés sólo permite pedir prestado al que tiene los medios o las ideas para hacer grandes cosas, mientras que una tasa de interés bajo significa que cualquier proyecto, aunque sea un poco mediocre, puede rendir lo suficiente para devolver el préstamo. El interés, por tanto, mide en cierto modo la esperanza de la rentabilidad, o del crecimiento, aunque también puede medir la inflación esperada, pero esa ya es otra historia, muy relacionada, por cierto, con la obsesión de lucha contra la inflación por parte de los bancos emisores. ¿Y qué ha sucedido en estos años de aparente prosperidad? Pues que Europa, los Estados Unidos y, en general, los países desarrollados se han endeudado de una manera rapidísima. Esto es posible por varios factores, casi todos muy complejos, de los que trataré de citar los que creo más importantes: -La democracia: los países desarrollados son democracias, y este sistema supone que para consolidarse en el poder hay mantener contenta a la población, trasladando en lo posible las malas noticias a la siguiente legislatura. Más que la estatua de la libertad, el verdadero símbolo de la democracia como sistema sería alguna representación alegórica del aserto “el que venga detrás, que arree”. Ningún político puede esperar ser reelegido diciéndole a la gente que hay que subir los impuestos para mantener los mismos servicios, o que hay que recortar servicios. El que haga tal cosa se estrellará de manera irremisible con el populista dispuesto a seguir dando de todo sin pedir esfuerzos. ¿A qué lleva eso? A endeudarse.-La globalización: los gobiernos que se sentían en la necesidad de subir los impuestos a los más ricos para crear una redistribución más justa de la riqueza se encontraban con que, en un segundo, y con un click de ratón, volaban de su territorio cientos de miles de millones. Podrá gustarnos o no, pero lo cierto es que nuestros votos tienen poder e influencia sobre nuestro territorio, y sólo sobre nuestro territorio. El capital, en cambio, puede escapar tranquilamente de una frontera y partirse de la risa, desde fuera, ante cualquier subida impositiva. Así las cosas, los gobiernos se vieron inmersos en la competencia fiscal, es decir, en la necesidad de competir entre ellos para atraer inversiones. ¿Y a qué lleva eso? A recaudar menos de lo que necesitas o deseas gastar. O sea, a endeudarse.-Abundancia de capitales: mientras los países más desarrollados necesitaban hasta cada vez más un dinero que no tenían, los países en vías de desarrollo deseaban invertir el remanente de su nueva economía. ¿Y dónde parecía más seguro y más rentable hacerlo? En los países desarrollados, por supuesto, siempre que estos reinvirtieran lo prestado en trasladar fábricas e inversiones a sus naciones. Es el caso de China, por ejemplo, que ha dado un crédito prácticamente ilimitado a los bonos del tesoro americanos. Así fue como bajaron los tipos de interés, produciendo burbujas tan graves con la inmobiliaria. Ganas de gastar y dinero fácil, ¿qué produce? Endeudamiento, por supuesto.-Optimismo tecnológico: como ya expliqué arriba, el dinero se presta cuando se cree que el futuro deparará grandes oportunidades que permitirán devolverlo. Los avances tecnológicos, más cosméticos que reales, de principios de este siglo, hicieron creer a los inversores en enormes tasas de crecimiento. Los tecno-optimistas, por tanto, no son sólo los que hoy dicen que encontraremos sin duda una fuente de energía que sustituya a tiempo el petróleo, sino también los que dijeron que habría algún invento o sector que movería la economía a un ritmo suficiente para poder devolver los préstamos sobradamente. Y la cagaron. Así, sin paliativos. El principal problema, según analizan algunos, es que se esperaba que internet, por ejemplo, produjera más riqueza de la que destruye, y es algo que no parece estar claro del todo aún, ya que la concentración de la riqueza es una destrucción encubierta al reducir la demanda agregada efectiva. ¿Y a qué condujo este optimismo? A más endeudamiento.Veamos un par de gráficas que ilustran perfectamente el cariz que tomaron las cosas:
Esta gráfica muestra la proporción entre la deuda y el PIB de los EEUU entre 1945 y 2012. Entre 1945 y 1980, se mantiene en una alta tasa de alrededor del 150% del PIB, pero lo que sucede a partir de los años 80 es brutal. Veamos otra gráfica de lo mismo, pero quizás más intuitiva:
En esta vemos la evolución del PIB y la de la deuda. La aparente discrepancia se debe a que en esta gráfica se ha descontado la inflación y se realizan los cálculos a dólares reales de 2011.¿Y cuándo empieza a desmelenarse la cosa? A principio de los años ochenta, que es justo cuando los EEUU alcanzan su peak oil particular. O quizás, mejor dicho, cuando los efectos de su peak oil particular, comenzaron a hacerse palpables tras el correspondiente periodo de ajuste.Y ESTO ES CLAVE: Mientras los Estados Unidos disfrutaron de una fuente de energía abundante y barata pudieron mantener su nivel de crecimiento con sus propios recursos y un endeudamiento más o menos estable, pero a medida que se vieron más afectados por los precios exteriores de la energía debieron recurrir a un endeudamiento cada vez más voluminoso para mantener su nivel de crecimiento.Veamos aquí la misma gráfica para Gran Bretaña, donde el peak oil llegó algunas décadas más tarde:
La relación, por tanto, en los países que contaban con petróleo propio, entre endeudamiento y restricciones de esa fuente de energía y dinero, es muy clara.Y ahora, ya que estamos de gráficas, veamos el coste total para los países de la OCDE de sus consumos de petróleo. Esto se calcula multiplicando el consumo de barriles por su precio. Como hay países que además de consumidores son productores, diferenciamos importaciones de gasto total:
¿Y cuándo llegó el gran batacazo, con el disparo de salida de Lehman Brothers? En 2008, y no es casual.A medida que los costes energéticos aumentan, la economía se ve cada vez en mayores dificultades para funcionar, por lo que el crecimiento disminuye, lo que hace impagable la deuda. ¿Suena difícil? No lo es: la deuda crece constantemente, y de manera exponencial, mediante el interés. Si la economía no crece constantemente y también de manera exponencial, la diferencia entre lo que tenemos que pagar y lo que hemos pagado se va agrandando inexorablemente. ¿Qué se intenta entonces? Cualquier cosa que haga crecer la economía, desde los tipos cero a la danza de la lluvia, pasando por la magia negra y la invocación de los unicornios. Lo que sea. Pero el método no funciona ni puede funcionar, porque el crecimiento sólo es posible empleando más energía, y la energía es cada vez más cara y más escasa. Para aumentar la energía disponible se intentan entonces nuevas inversiones, pero para eso hace falta capital, riqueza real, justo lo que no tenemos porque estamos endeudados hasta las cejas.Y ahí está el doble problema: no podemos tener más dinero para pagar la deuda porque carecemos de energía, y conseguir más energía requiere un dinero que no tenemos, porque estamos en quiebra técnica.La conclusión obvia es el paro, y el estancamiento. El paso siguiente será competir por la energía disponible, restándola de donde se pueda. En principio, y según los economistas clásicos, se restará de donde sea menos eficiente, pero el concepto de eficiencia es muy escurridizo, y para un político americano es más eficiente, por ejemplo, que sus votantes puedan ir en coche a darse una vuelta que el que un keniano tenga un tractor para arar sus tierras. Y si somos sinceros, me gustaría saber qué sería de un candidato español que propusiera racionar la gasolina para que en Kenia puedan seguir arando. Sólo por saber, vaya…Pero de la competencia por los recursos y del nuevo escenario que se planeta en ese sentido, hablo otro día, si es que no he agotado ya vuestra paciencia.La paciencia, por cierto, que tampoco es un recurso infinito….
Javier Pérez www.javier-perez.es
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De trolls y otros bestias

The Oil Crash - 11 March, 2013 - 02:38
 
Queridos lectores,


A medida que el impacto de este blog ha ido creciendo con el tiempo, también ha crecido la nómina de aquéllos que hacen de la bronca y la distracción su razón de ser en las discusiones de esta bitácora. La persistencia y malos modos de algunos de estos trolls me ha obligado desde hace un par de meses a someter todos los comentarios a censura previa (que a veces levanto temporalmente pero que al poco me veo obligado a reponer ante un nuevo embate de los energúmenos). Tras tres años de singladura - aún un período corto pero ya significativo- me he hecho más o menos una idea de qué tipo de trolls se pueden encontrar por estos lares.

Les ofrezco hoy aquí mi somera clasificación, como un ejercicio para que puedan reconocerlos. No se asusten si se reconocen en algunos de los vicios que ilustro: todos tenemos, en algún momento, alguna faceta de troll, pero pocos son los que insisten, persisten y embisten sin parar, y son ésos los verdaderos trolls.

En esta primera aproximación a la taxonomía del individuo, clasifico a los trolls según cinco grandes ejes: motivación, tono, lo que comenta, intensidad y astucia.


* * * Por su motivación: * * *


- El rayado: En algún momento dije alguna cosa que para él no le entra en sus esquemas o, peor aún, que considera un pecado imperdonable, y desde entonces me la tiene jurada. Como digo tantas cosas inevitablemente tengo que tener una cierta nómina de rayados, que lógicamente aumenta con el tiempo. Esta gente son implacables, nunca dejan su presa y vuelven una y otra vez al punto de partida, poco les importa de qué se esté hablando en aquel momento. Lo mejor es que el motivo de su rayadura muchas veces no tiene nada que ver con la energía, el tema de este blog:

Ejemplo: Tú dijiste que los Bee Gees te producían dolor de cabeza. ¡¡Los Bee Gees!! Eres incapaz de entender el refinamiento en el arte, así que no sé cómo puedes pretender entender el proceso de refinado del uranio.

- El resentido: En alguna ocasión yo no acudí en su auxilio en medio de una refriega, o le reprendí por algún comentario suyo fuera de tono, o a él le pareció que yo jaleaba al chalado de turno porque le dediqué palabras llenas de comprensión en vez de atacarle (y exacerbar así su paranoia, quita, quita). Nuestro amigo quedó dolido desde aquello, y ahora no pierde ocasión para afearme aquella conducta, venga o no a cuento.
Ejemplo: Vaya, ahora te parece mal las teorías de Ciudadano X, pero bien que cuando se rió de mi formulación pandórica no dijiste nada (y eso que los experimentos posteriores mostraron que era viable). Espero que recapacites de cara al futuro, Antonio, aunque ahora el mal ya está hecho.

- El atontado: Da igual lo que digas; éste te trae una y otra vez los extraterrestres, el chip en la mano y toda suerte de energías libres. Intentar razonar con él es inútil porque su cerebro es como una esponja pero de lo agujereado que está: todo lo que entra, sale. Se repite más que el ajo: yo creo que cada día se reinicia. O quizá cada hora.
Ejemplo: Sí, sí, ya veréis... el momento se acerca, y los poderes en la sombra (que ya serán revelados pronto) os mostrarán lo equivocados que estábais cuando os sometan. ¿Tú donde quieres el chip, Antonio, en la mano o en la frente? (más o menos así; habría que poner algunas faltas de ortografía y quitar algunas palabras necesarias en la frase que luego hay que deducir para que quedara más realista)

- El susceptible: Hay determinados temas que no se pueden tocar porque si lo hacemos se nos ve, según él, nuestro sesgo ideológico. Mientras no hablemos de lo suyo no pía, pero a la que sale el tema tienes un comentario suyo unos segundos más tarde: parece que montan guardia. Los temas sobre los que no podemos opinar suelen tener una carga económica importante. Lo mejor es que en ocasiones sueltan toda una retahíla más o menos prefabricada que no cuadra con lo que yo realmente dicho


Ejemplo: Ya estamos una vez más criticando la energía nuclear, como corresponde a este blog sesgado; teniendo el seguimiento que tiene, Antonio, se te puede exigir mayor rigor científico y más precisión en los datos. No puedes decir que Chernobyl ha causado más muertos que todos los accidentes de tráfico en Europa, porque en Chernobyl el número exacto de personas que ha muerto es cero. (en el post sólo se menciona el coste de mantener las infraestructuras, y se menciona el sarcófago de Chernobyl entre otras, sin entrar en más consideraciones).


- El aburrido: No tiene vida propia y dormita alrededor de The Oil Crash, a ver cuándo sale un post nuevo; y a falta de éste, se dedica a meterse en todas las conversaciones que se producen, a ver si se anima. Sus comentarios suelen ser vagos, inespecíficos, casi transparentes, hasta el extremo de no contener (casi) información; pero eso sí, pueden crear un pifostio de comentarios y desviar el rumbo de la discusión por un quítame allá esas pajas. Este tipo menudea poco en este blog, a decir verdad.

Ejemplo: Yo creo que si reflexionara mejor su crítica se daría cuenta de lo infundada que es. Sin acritud.(En realidad nadie sabe a qué se refiere, y el "Sin acritud" pone todavía de peor humor al que lo recibe. 200 comentarios más tarde nadie se acuerda de que el post iba sobre la extinción de las gambas en el Mediterráneo).


* * * Por su tono: * * *

- El energúmeno: Según el día, puede insultar a un servidor, a su familia, a la institución para que la trabaja y al mundo en general. Desde la distancia suena peligroso, y a veces deja ir amenazas más o menos veladas. Pueden generar mucho ruido si la gente les empieza a reprochar su mala actitud, lo cual no hace sino empeorarla y colapsar completamente la discusión en curso.

Ejemplo: Sr AMT, al paredón, por fascista y por cabrón (mensaje real, que obviamente borré).

- El puntilloso: Ay de ti si un día das un dato inexacto, aunque sea por un uno por diez mil. Te golpeará con la Wikipedia, la Enciclopedia Británica y el Ayur Veda. Es capaz de enzarzar una discusión de decenas de comentarios por un detalle técnico accesorio e irrelevante. Generalmente los posts los releo una vez, y a veces al subirlos me doy cuenta en el último segundo de un error y digo "mierda". Intento corregirlo pero para cuando lo re-posteo exacto mi error ya está resaltado en el primer comentario. Sob. Ahora diez comentarios mínimo justificando que la errata u omisión no era para tanto y no cambia el sentido del post...

Ejemplo: Yo estaría de acuerdo con su observación sobre la migración de la golondrina, pero es inexacto que migren a principios de Noviembre como dice Vd.; generalmente lo hacen a finales de Octubre, aunque con los cambios en la temperatura media se han visto golondrinas en migración en fechas tan tardías como por San Alberto; en ningún caso, empero, a principios de Noviembre. (Esto da lugar a un apasionado cruce de réplicas y contrarréplicas con otros lectores; que sí, que AMT tiene razón porque en la Cataluña Central emigran la primera semana de Noviembre; ya, pero él vive en el Ampurdán, aunque, qué pasa en Barcelona, con el efecto boina a veces se retrasan pero eso no es una migración propia ya que salir a deshora causa mucha mortandad, que tú que sabrás, etc. El post iba sobre la desindustrialización de la periferia económica).

- El remilgado: Todo está bien mientras mi lenguaje sea pulcro y pulido tanto en el post en sí como en la sección de comentarios. Y así como en el post pulo más la redacción, en los comentarios, hechos muchas veces a vuela pluma y con poco tiempo, pues mi expresión puede ser más coloquial y en algún caso malsonante. ¡¡¡Enk!!! Error; el remilgado me lo señalará. Al final tengo la sensación de volver a estar en el colegio con los reverendos padres...

Ejemplo: Has dicho caca: es impropio de un blog de este rigor, el lenguaje es la mejor carta de presentación de un hombre. (Tras diez intercambios de este tenor le acabo evocando el lugar de donde sale el producto de su preocupación).

- El irónico: Nos fustiga con el látigo de su suficiencia, mirándonos desde unas alturas a las que su experiencia del saber y del mundo le han llevado. Relativiza todo y hace frases de sentido cambiado sobre temas muy serios, resaltando la ironía de la situación aunque duda que la podamos captar con toda su intensidad. Suele retarme a mi a comprender sus complicados calambures, como si a mi me importaran una mierda - uy, perdón, que me atiza el remilgado.

Ejemplo: Veo que no comprenden que lo malo de una sociedad sin gobierno es que es eso, una sociedad sin gobierno. De estas cosas te das cuenta cuando llegas  a la edad adulta; si quieren lo discutimos entonces. (Tamaña provocación genera 100+ comentarios. Yo hablaba del hambre en Grecia, pero a todo el mundo parece interesarle más el tiro al prepotente.)



* * * Por lo que comenta: * * *

- El fanático: Tira sobre todo lo que se mueve, y sobre lo que no se mueve también. Está ahí desde el minuto 1 y no se va hasta que se apagan las luces. Tentado estoy de dejarle las llaves para que cierre al salir.

Ejemplo: Este post es pura basura, desde la primera letra hasta el punto final; sólo se salva una coma.

- El palomero: Éste es el típico que comienza a comentar en un post de hace dos años; yo veo su mensaje y él me pregunta más y así. Pregunta por cosas que ya están explicadas en el blog en posts posteriores al "suyo", pero si no le enlazas los posts en cuestión él te dirá que no has tratado esos temas. Llegó tarde pero no pretenderás que él haga todo el trabajo, ¿no? Se ve que por algún motivo que desconozco mi deber es convencerlo, o eso parece pensar.

Ejemplo: Vale, muy bien, hay un problema con el petróleo porque hasta el 2009 la producción se había estancado, pero, ¿qué ha pasado desde 2009? Que ya son cuatro años y se han puesto en marcha muchos campos, ¿eh? (le recuerdas que el post en el cual comenta es de Marzo de 2010 y le remites a los posts actuales, enlazándolos, por supuesto). Vale, vale; pero, ¿qué pasa con las renovables? Aquí nadie habla de renovables, pero está claro que son el futuro: ¡no me vendrás ahora y me dirás que no! (sollozo).

- El espeso: Éste no sabes muy bien por dónde te sale, si por bulerías o por peteneras. Se entiende mal qué es lo que le preocupa pero él piensa que el problema eres tú, que no le entiendes. Mezcla los conceptos de Física entre sí hasta hacer un totum revoltum indescifrable. Cuando al final consigues que sea algo inteligible te das cuenta de que es una trivialidad. Se la explicas. No te entiende. Se la vuelves a explicar. No te entiende. Se lo explicas con palabras sencillas. Por fin te entiende. No, no te ha entendido, tienes que volver a empezar...

Ejemplo: Pero, a ver, ¿cuál es la TRE del cobre? Porque si no me dices cuál es la TRE del cobre todo tu planteamiento sobre las renovables no tiene sentido. Al fin y al cabo, el cobre tiene poca entropía, y la entropía que tiene es la electricidad que circula por el cable, aunque supongo que en un condensador la entropía es cero (diez comentaristas sobre diez arrojaron la toalla tratando de explicárselo, tras 50 comentarios).

- El que siempre dice la última palabra: Es como el aceite, siempre queda por encima. Da igual de lo que se hable, el último comentario ha de ser el suyo. Si es preciso, se espera dos o tres días, que el post haya pasado de moda, para intentar que lo último que se vea sea su comentario, el cual generalmente es sutilmente descalificador. Estrategia inútil; primero, porque yo no doy mi brazo a torcer; y segundo, porque Blogger sólo muestra los 200 primeros comentarios si no aprietas en la rúbrica "Cargar más" a final de la página.

Ejemplo: Bueno, pero tienes que admitir que las reservas de litio que tú usabas estaban mal y que por tanto tu cálculo y tu razonamiento en él basado son completamente erróneos. Pensaba que eras un hombre inteligente: no pasa nada por rectificar (el impacto en el cálculo de las reservas se había explicado ya cinco veces, pero aún así el mensaje se repetía, más o menos en la misma línea, cada vez, hasta que yo volvía y volvía a replicar).

 

* * * Por su  intensidad: * *

- El ruidoso: Se hace notar. Comenta en todos los posts. La primera línea de batalla es en el propio blog y él no va a eludir el combate. La coherencia de sus argumentos no es lo más importante.

Ejemplo: La relación entre paro y consumo no me parece evidente; ¿tiene algún modelo que la acredite?

- El económico: No quiero decir economista, sino que economiza sus esfuerzos, consciente de que no tiene sentido librar todas las batallas. No comenta en todos los posts, sólo en aquellos que tocan intereses para él vitales, y ahí sí, su despliegue en cuanto a documentación es digno de admiración. Sus caballos de batalla suelen ser la nuclear, las energías renovables o el cambio climático.

Ejemplo: Veo que ignora Vd. el artículo de Gagnaman et al de 2012, donde comentan los cambios de volumen del hielo en la Antártida, y aunque en la Península Antártica el hielo disminuye, en el conjunto aumenta y eso refuta completamente el cambio climático.

- El distante: No se molesta en venir a discutir aquí, no sea que se le rebatan sus argumentos; me critica ferozmente, pero no aquí sino en otras páginas que me enlazan. No tiene rebozo en atribuirme frases que yo no he dicho, o ideas que no tienen que ver con lo que discuto (e.g., que mi modelo económico no funciona, cuando en realidad yo no propongo ninguno). Suele recurrir al ad hominem, con cierta fijación por mi perfil académico, el cual busca desacreditar con argumentos de lo más peregrino.

Ejemplo: Produce sonrojo las teorías del tal Turiel; qué sabrá un Físico sobre Economía, con un título de una universidad de aquí, que ya sabemos que los regalan (el post quizá iba sobre la incapacidad de refinar diésel de cierta sustancias).

 

* * * Por su astucia: * * *

- El bulldozer: Todo le es igual, él va a piñón fijo. Grita e insulta si es preciso, y sus ideas no son, ejem, muy sutiles. La ventaja es que se le ve venir. La desventaja es que no se le ve irse. Desde que hay censura previa este espécimen ha desaparecido para la audiencia, pero no para mi, que tengo que filtrar sus exabruptos:

Ejemplo: Para K.N.: Los problemas de España vienen de la corrupción y la emigración, y si tú no lo entiendes es que a lo mejor eres un político o un emigrante, en todo caso un hijo de p.


- El entendido: Sabe de lo que estoy hablando, al menos en ese post. Es más, si él sabe de lo que estoy hablando es que yo no sé. Da igual si es ingeniero o si lo es su cuñado: él sabe y las cosas son como dice él. Y punto. Como mínimo, aporta datos.

Ejemplo: Yo trabajé en la ampliación de la refinería de Gdansk y no es verdad por tanto que no se hayan abierto refinerías nuevas en Europa, lo que dice Vd. no tiene ni pies ni cabeza (una ampliación no es una refinería nueva). Perdone, pero se cambiaron todas las torres y catalizadores, y ahora se puede procesar crudo pesado; todo se construyó desde cero: ES una refinería nueva (una refinería no es sólo las unidades del cracking, sino los depósitos, la infraestructura de distribución, etc. Lo cierto es que la capacidad de refino se mantiene bastante constante, mientras que la capacidad ocupada se mantiene demasiado a menudo por debajo del 80%, lo que compromete la rentabilidad). ¿Vd. ha estado alguna vez en una refinería? Pues eso.


- El mamporrero: Viene haciendo alguna alabanza para después, en tono amigable y como sin querer, colarte una puñalada con intención de desacreditar. No es fácil de reconocer, a veces se formulan preguntas parecidas sin mala intención: es sólo la persistencia lo que evidencia la mala fe.

Ejemplo: Excelente artículo, AMT, toda una clase magistral, como siempre. Tengo una duda: ¿de dónde sale el material XXX? (Respuesta: de las minas) Pero entonces desdeña Vd. el reciclaje (No, no lo desdeño, pero no es tan importante) No lo entiendo: en 2012 la masa reciclada equivalía a más del 50% de la producción, y va aumentando a un ritmo del 5% anual, con lo que en 10 años se reciclará el 100%. ¿No invalida eso el argumento central de tu artículo. (Coño, ¿cómo no me había dado cuenta de algo así? Busco y rebusco documentación. En el primer documento la cosa es clara y evidente: lo que nuestro amigo llama "masa reciclada" es en realidad "masa recogida", pero propiamente reciclar se recicla poco porque tiene un coste energético muy elevado, el cual documento en la respuesta). No sé, no sé, no estoy muy convencido: seguramente en un futuro próximo se podrán encontrar procedimientos alternativos menos costosos; mire este artículo de 2009 que lo explica (si tenía este artículo, referencia rebuscada y difícil de conseguir, desde el principio sabía que la clave era el coste; entonces, ¿a qué viene marear la perdiz y por qué no jugó sus cartas boca arriba?)


- El cordial: Expresa sus ideas con claridad y con cordialidad, y está abierto a discutir y debatir con gracia, elegancia y educación. Todo en él es irreprochable. Sólo hay una cosa que disuena: su persistencia en considerar sólo un determinado tipo de futuro, más ventajoso quizá no para todos pero sí para nosotros, sin datos que lo avalen, e incluso aunque los datos apunten en contra. Quizá en realidad no es un troll, o no deliberadamente, sino alguien que está venciendo sus contradicciones internas. Por eso mismo, no es sencillo poner un ejemplo.

  
 * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *


En fin, éstas son mis observaciones de campo después de estos tres años, las cuales Vds. pueden mejorar añadiendo sus propios ejemplos pero, por favor, no me trolleen.



Lo único bueno a propósito de los trolls es que cuando salga la luz del día y de la verdad se convertirán en piedra. Es un pobre consuelo...

 

Salu2,
AMT
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Fundamentos de Anarquismo (2) Iniciativa Legislativa Popular

Ácratas - 8 March, 2013 - 15:56





El Pueblo ya sabe quién le trae la ruina, y es la clase financiera, asociación de delincuentes y genocidas que controlan a la clase política a través del crédito. El Pueblo, antes de recurrir a la violencia desatada contra sus opresores, intentará (y está intentando) utilizar las pocas vías civiles que le han dejado, por error, para solucionar por sí mismo lo que los políticos se niegan a solucionar. Una de estas vías, compleja y laboriosa, es la Iniciativa Legislativa Popular (ILP), recogida en el artículo 87.3 de la Constitución Española de 1978.

Un ejemplo de actualidad es la ILP de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), que reclama la dación en pago con efecto retroactivo, la paralización de los desahucios cuando se trate de la vivienda habitual única ante una insolvencia sobrevenida --de buena fe--, y la implementación urgente de un parque de vivienda social en alquiler. Ha reunido más de un millón de firmas comprometidas y ha presentado su iniciativa al Parlamento.

Al fin, tras resistirse el Partido Popular cuanto ha podido para su admisión a trámite, se ha concedido audiencia a la PAH en una comisión especial. Reproducimos la comparecencia íntegra de Ada Colau, así como las impertinentes y despiadadas cuestiones de los diputados de la derecha y las contundentes respuestas de la señora Colau.

El doble vídeo es de visionado obligatorio. La señora Colau, no solo vale como persona cien veces más que todos los diputados de la comisión, presidente incluido, sino que habla armada con la Verdad, frente a unos gnomos que tratan de apartar el foco del problema real, divirtiendo la atención de los televidentes sobre formas o palabras mejor o peor usadas, sobre semántica a fin de cuentas. Una vergüenza nacional, si es que la nación española tuviera vergüenza.

ÁCRATAS



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Fundamentos de Anarquismo (1) El Estado Social

Ácratas - 6 March, 2013 - 01:00


—¿Por qué darle pábulo a los anarcocapitalistas, MESS? —me pregunta un compañero— A pesar del “anarco” del nombre, no son anarquistas, sino extremistas neoliberales. Tú lo sabes.

—Porque son perseguidos y denostados por todo dios, como nosotros —le respondo—. ¿Sabes la causa? Coinciden con nosotros (acratas.net), y lo expresan, en que lo que agosta al planeta es el nefando negocio de la Banca, su creación del dinero de la nada amparado en la deuda, su vulneración de las normas a que el derecho mercantil obliga a todas las demás empresas —al apropiarse de los depósitos a la vista de sus clientes para apostar en la timba de los mercados—, su exigencia de un coeficiente de encaje bancario del 100%, su denuncia de los excesos de las monedas fiduciarias, su adhesión al oro como moneda de curso legal. Se han atrevido a tocar el negocio de Rothschild y sus chicos de la FED, de JPMorgan, de Goldman Sachs, etc., y han caído en desgracia y aparecen como payasos en los medios. La Escuela Austriaca ha sido impostada por la Escuela de Chicago, nada anarquista. Por eso les doy pábulo.
Todos sabemos que durante 75 años, el Primero y el Segundo mundo —capitalista y comunista— estuvieron enfrentado a muerte. Como curiosidad, diremos que uno y otro prometían como meta la anarquía. El anarcocapitalismo, que es en realidad la única ideología que sustenta el liberalismo, es la manera de llegar a la anarquía desde el sistema capitalista. También el Socialismo real prometía la anarquía tras el período transitorio de dictadura del proletariado. Parece ser que todo sistema político-económico sabe que los seres humanos, tengan la ideología que tengan, llevan un anarquista dentro. Anarcocapitalistas y comunistas libertarios estamos en los extremos del espectro ideológico, pero muy próximos en realidad en algunos aspectos. Lo que nos hace sospechar que quizás el espectro ideológico no es lineal y finito, sino circular e ilimitado.

Si capitalistas y comunistas coincidimos en la meta final —la anarquía—, ¿qué nos separa entonces? No nos enfrenta el propio concepto funcional de anarquía, pues ésta se definirá a sí misma por sus medios, en ausencia de coacción. Lo que nos enfrenta es el procedimiento para llegar a la anarquía a partir de la situación actual. Y estamos separados porque quizás sospechamos que jamás lograremos alcanzar nuestra meta. Así que los ácratas no vamos a tolerar que el mundo sea anárquico para los ricos y esclavista para los pobres, que es lo que sucedería si se tiende a la anarquía desde el sistema oligopolístico de las multinacionales y los bancos de negocios, con alto grado de educación para los ricos, dotados de ejércitos privados, imponiendo sus condiciones a las masas de pobretones ineducadas y desprotegidas.

Los anarcocapitalistas tienden a la simplificación, y consideran que socialista es todo régimen que agrede a la libertad de la función empresarial. Ellos creen que agresiones son los impuestos y las leyes coactivas sistemáticas —bajo amenaza de violencia física—, al tiempo que consideran al empresario como un ser inocentemente egoísta que nunca se equivoca; y si lo hace, es a causa de que ha recibido falsas informaciones generadas por los agentes estatalistas distorsionadores del mercado. Socialista es todo régimen que coacciona de manera sistemática, organizada y previsible, repetitiva. Simple, pero en claro: Obama y la UE son socialistas. Merkel es socialista.

El anarcocapitalismo tiene ideas curiosas: el empresario tiene como función, estimulado por la visión de un futuro beneficio, descubrir oportunidades de negocio, que son desajustes entre necesidades y recursos. Así que todos los intervinientes en el mercado aprenden a disciplinar sus comportamientos en función de las necesidades ajenas. Pero —¡oh, sorpresa!— si la organización social evitara los desajustes, la función empresarial carecería de sentido. Lo que sucede es que es improbable que eso suceda a causa del Teorema de la Imposibilidad del Socialismo.

El Teorema de la Imposibilidad del Socialismo dice —¿en términos científicos?— que la información que recibe cualquier órgano estatal coordinador es siempre incompleta y desfasada en el tiempo, de manera que sus mandatos son erróneos y paralizantes del sentido mágico de la iniciativa privada y la intuición empresarial que no puede descubrir información al quedar oculta por la regulación estatal. El socialismo, a causa de su coacción, bloquea la creación de información que el propio órgano coordinador precisa para la eficacia de sus mandatos. De modo que estos generan caos, no orden. He aquí a la ciencia postulando que es la intuición, y no la ciencia, la que funciona. Por eso, el marxismo es, por científico, un error científico para los anarcocapitalistas.

Los anarcocapitalistas aseguran que, aunque los más preparados estuvieran en el órgano director del estado social —un consejo de sabios bondadosos generosos y expertos—, tampoco funcionaría. Ni siquiera armados de la mejor tecnología informática podrían coordinar deseos humanos y medios. Un PC es un enemigo más de la programación propia del Socialismo, puesto que Internet genera más descubrimientos de los que puede digerir el poder coordinador. El problema no se soluciona, sino que aumenta.

Lo que sí es verdad es que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. De modo que socialismo y corrupción van de la mano, puesto que, gracias a la corrupción, los negocios son posibles, las licencias se conceden y el dinero circula, bien contabilizado por los Bárcenas de turno (el PP también es socialista es ese sentido). Según los anarcocapitalistas, el Socialismo corrompe los principios morales, desprestigia la ley e invita a violarla, acabando con la justicia tradicional.

En sus razonamientos, los anarcocapitalistas ignoran aposta que la mayor parte de las iniciativas empresariales son fracasos, ridículos intentos de negocio de imbéciles sin capacidad. Eso no les importa. Están dispuestos a sacrificar incluso a los suyos. Para ellos, el mercado es un juego de saldo cero. Si uno pierde, otro gana. Aunque el mercado sea esencialmente caótico, ellos creen que el mercado es orden en estado puro. La inteligencia sometida a la conclusión anticipada produce estas paradojas.

La verdad es que el libre mercado es caótico y el mercado real debiera ser así: cada agente es minúsculo como las moléculas de un gas que, agitándose en todas direcciones a causa de la temperatura, produce sin embargo un efecto coordinado que levanta el émbolo de una máquina, que es el bienestar social. Pero el libre mercado no existe porque ciertos agentes —las corporaciones— son pesados sólidos en vez de infinitesimales moléculas, e impiden que el émbolo se levante por su pesantez o por su intencionado rozamiento entre pistón y cilindro.

Los ácratas no podemos ir de la mano de los anarcocapitalistas porque nos llevan al huerto en vez de a la anarquía. No nos queda más camino que, o bien darle la vuelta al sentido de la marcha y volver a la dictadura del proletariado, o bien saltar directamente a la anarquía desde la situación actual.

En muchas cosas coincidiremos con los anarcocapitalistas. En otras muchas, no.

Mediante una nueva constitución, el Estado debe armar de competencias a los municipios (no a las autonomías, que tienden a ser estados y deben desaparecer) —léase esto—y luego minimizarse como elemento coactivo. El núcleo de la organización política y social es la democracia directa municipal, y es votar con los pies, si hace falta.

La ley debe ser natural, clara y concisa, de modo que cualquiera pueda entenderla —léase este artículo de MHdP—, abarcarla y asumirla hasta hacerla propia. No debe prohibir nada innecesariamente: la prostitución, las drogas, el fumar o el suicidio. Nada.

La propiedad privada es quizás inevitable. Pero no pueden abandonarse bienes y esperar que no sean tomados por otros legalmente. El hombre debe reconocer sin coacción que posee la Tierra en usufructo, no en propiedad omnímoda. La libertad empresarial asumirá esa ley natural. Contra las vulneraciones, los municipios y sus asociaciones tendrán derecho a actuar en defensa de sus intereses comunitarios.

El tránsito a la anarquía es imposible sin un proceso educativo generalizado en los valores de la libertad. De todas las libertades individuales y colectivas. No dudamos en descubrir cuáles son esas libertades junto a los anarcocapitalistas de buena fe.

La banca debe respetar la propiedad privada del dinero de sus impositores y, por lo tanto, perder su capacidad de crear dinero de la nada. El coeficiente de encaje bancario debe ser —léase esto— del 100%.

El dinero debe ser el oro y la plata. Es decir, moneda con valor intrínseco. Y aportamos que debe estar representado electrónicamente con una divisa segura, infalsificable, al modo de los bitcoin.

Otras cosas son discutibles. Para eso estamos todos, para decidir democráticamente:

La Seguridad Social, en ausencia del Estado y su violencia coercitiva, podría constituirse en cooperativa mutua, dotándola de fondos para compensar el efecto de la pirámide de edades, que es un gran desfalco del Estado a sus afiliados: nadie puede perder sus derechos, pero se tenderá en un par de generaciones a la capitalización de lo libremente aportado. No debe ser obligatorio pertenecer a la mutua.

La sanidad podría depender quizás de los municipios, que se asociarían para sostener los hospitales comarcales; y hasta podría privatizarse pasando la propiedad a los ciudadanos mediante la titularidad de una parte alícuota de acciones.

En fin: soluciones hay muchas, pero camino sólo hay uno, y pasa por la dignidad, la educación y un inmenso valor por parte de todos.

Con este post, espero generar mucha, mucha, polémica.

ÁCRATAS


NOTA DE MHdP:

Hay muchos ejemplos de empresas florecientes destruidas por el socialismo. Describiré una:

Un empresario descubre la legítima insatisfacción sexual de una buena parte de los españoles. También descubre que el hambre en algunos países africanos abre la oportunidad de que buena parte de sus hembras jóvenes y de buen ver estén dispuestas a follar legítimamente,con tal de no morir de inanición. De modo que establece una solución que, satisfaciendo las necesidades de ambas partes, le da una oportunidad de beneficio. Así crea una empresa que traslada mujeres desde África a prostíbulos españoles para cubrir las frustradas necesidades sexuales descubiertas. Y gana mucho dinero. Pero viene el estado social y lo coacciona mediante un mandato que impide el tráfico de personas —trata de blancas, le llama el Código Penal— pues, en ausencia de información actualizada y dinámica, no ha sabido el órgano director estatal detectar la necesidad social y resolverla mediante un decreto que, por ejemplo, obligara a las españolas a follar más.

Conclusión: a pesar del Teorema de la Imposibilidad del Socialismo, el Socialismo existe y le jode el negocio a nuestro héroe. Éste, como tiene margen suficiente, intenta seguir con su negocio sobornando a policías y funcionarios. Finalmente, acaba en la cárcel a causa de la coacción continuada y efectiva del Socialismo que, obsesivo, impide la libre persecución de los fines individuales, generando un infierno descoordinado y antihumano.

¡Qué jodido es el Socialismo!



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El coste de la muerte

The Oil Crash - 5 March, 2013 - 01:05
Imagen de http://www.clker.com

Queridos lectores,



Hace unos días, al hilo de unas reflexiones compartidas con Pedro Prieto y otros interlocutores sobre el ascenso del partido de Beppe Grillo y sus personales posiciones en temas tan diversos como el peak oil, los chemtrails y las conjuras de la gran industria farmacéutica, Pedro sacó a colación un tema importante: el coste de la muerte en la sociedad occidental. Más allá de la visión conspiranoica y los grandes planes malvados de un Dr. No en la sombra, la realidad contaminante, degradada y depravada de la sociedad industrial lleva a una doble perversa vertiente. Por un lado, la degradación y agresión a nuestro medio ambiente nos ataca a nosotros mismos, que nos vemos sometidos a la nociva influencia de miles de sustancias tóxicas catalogadas y otros miles sin catalogar, con lo que se desarrollan patologías que antiguamente eran impensables (aunque el aumento de la esperanza de vida también tiene mucho que ver con eso). Por otro lado, la sobreespecialización médica y el gigantismo de la industria farmacéutica han convertido la enfermedad en un modo de vida y hasta en un negocio, y eso hace que en algunos casos se gasten grandes sumas en terapias que tienen más de encarnizamiento terapéutico que de verdadera mejora de la calidad de vida, más allá de la mera esperanza de vida (y eso hace que mucha gente mayor o terminal le tenga verdadero terror a ir al hospital, por miedo a que se les queden).




No deja de ser significativo que, en esta época en la que los recortes sociales se dejan sentir con fuerza, uno de los sectores donde se haya recortado más sea, justamente, el de la salud. Los Estados occidentales invierten porcentajes considerables de su presupuesto -generalmente entre un 10 y un 20%- en los servicios de salud pública, a los que hay que añadir un porcentaje adicional que se gastan los ciudadanos con suficientes recursos en sanidad privada, que es mayor que el gasto público en el caso de algunos países como los Estados Unidos. Sin embargo, los recortes tienden a situarse en las actuaciones más básicas de salud, especialmente en la atención primaria y en las pruebas diagnósticas básicas, y en menor medida en proporción sobre aquellos tratamientos más especializados, particularmente en el caso de la sanidad privada. No debe esto extrañar pues desde un punto de vista empresarial muchos de estos tratamientos hiperespecializados tienen mayor valor añadido, ya que implican el uso de especialistas más formados, equipamiento más sofisticados, medicamentos más caros y facturas más abultadas. 

Las actuaciones de medicina primaria tienen por su propia concepción una naturaleza más preventiva y de control, es decir, más continuada en el tiempo, que las de medicina hospitalaria, que suelen centrarse más en los problemas de salud críticos, con una duración limitada en el tiempo. La inversión en medicina primaria es, por tanto, más extensiva en centros y facultativos, en tanto que la de medicina hospitalaria es más intensiva (menos pero más especializados y potentes). Es por ello que el volumen invertido en medicina primaria suele ser considerable y tentador para los recortes cuando la sociedad comienza su declive. Sin embargo, la inversión en medicina primaria tiene un impacto muy significativo en la esperanza de vida y, más importante, en su calidad. En esto, como en muchos problemas con implicaciones económicas considerables, hay muchos estudios que apuntan en direcciones a veces contradictorias, sobre todo porque es muy difícil comparar con un "estado cero" en el que no hubiera asistencia primaria y sí hospitalaria o viceversa. Sea como sea, la discusión de la importancia relativa de la medicina primaria y hospitalaria es un tanto bizantina, ya que obviamente lo ideal es conservar ambas y que sean gestionadas con realismo. Como comentaba Pedro, quizá sea mejor mantener un ambulatorio de ámbito rural que tener helicópteros medicalizados, puestos a escoger, o no apostar por terapias muy costosas que alargan marginalmente la vida ya dilatada de algunas personas y en su lugar ser capaz de dar mejor cobertura a patologías críticas más comunes.

Es éste un debate difícil y nada agradable: quien más y quien menos se ha visto en la tesitura de perder a un ser querido, y obviamente dados los sentimientos implicados cualquier tiempo que se pueda prolongar su estancia con nosotros es insuficiente. Además, ninguno de nosotros tiene el derecho de decidir sobre la vida o la muerte de otros seres humanos, y siempre será cuestionable la legitimidad de no prolongar la vida de una persona si se tienen medios para ello. Y, sin embargo, debemos ser conscientes de que la vida tiene un límite, y que justamente ahora que los límites del planeta, en cuanto a recursos y capacidad del hábitat, se hacen más evidentes, también se hace cada vez más obvio que no podremos extender indefinidamente la vida de las personas y que, peor aún, la merma de recursos conllevará una disminución de nuestra capacidad y calidad asistencial sanitaria.

Está, además, la cuestión de la solidaridad. Y ya no se trata de la diatriba clásica a la que todo el mundo en Occidente está más o menos insensibilizado: que con lo que cuesta, en dinero y recursos, hacer un determinado tratamiento de quimioterapia para prolongar la vida de una persona de edad avanzada un par de años se podría evitar que la malaria segase la vida de varios miles de niños, por ejemplo (no me estoy equivocando en los números: compruebe lo que vale la vacuna de la malaria y lo que vale un tratamiento de quimioterapia tipo). Ahora ya no se trata de una competencia entre países, sino dentro de cada país, en una manifestación más de La Gran Exclusión. Y a pesar de la dureza del debate y de su carga emocional, es preciso más que nunca cargarse de razón y organizar correctamente el descenso del sistema de salud pública como un sistema más de nuestra sociedad cuya capacidad tendrá que redimensionarse. Resulta fundamental el mantenimiento de actuaciones que mejoran mucho la esperanza de vida, su calidad y reducen la morbilidad, como por ejemplo los tratamientos de las infecciones comunes o la asistencia al parto, e intentar mantener tantas funciones como sea posible en función de los recursos disponibles. Todo un reto. La alternativa es caer en una situación de sálvese quien pueda y descomposición social como la que se vive hoy en Grecia, donde algunos hospitales se niegan a atender partos si la paciente no podrá pagar. Debemos pensar seriamente a qué tipo de sociedad nos lleva eso. Y en ese particular les recomiendo vivamente la carta de despedida de Ramón Fernández Durán, en la que explica cómo por coherencia decidió abandonar la quimioterapia. Destaco particularmente este extracto copiado de la web Crisis Energética.



"No me gustaría cerrar esta carta sin apuntar una meditación sobre mi capacidad de sobrevivir estos últimos años, y en especial estos últimos meses, que se deben en muy gran medida a la existencia de esta Sociedad Hipertecnológica. Sin ella, lo más probable es que yo ya no estaría aquí. Y yo que soy un crítico de la Sociedad Hipertecnólogica, sobre todo de su insostenibilidad en el medio y largo plazo, quiero resaltar esta contradicción que vivo. Y también cómo mi supervivencia diaria depende de generar una cantidad muy considerable de residuos, pues si ya el “ciudadano medio” en nuestra sociedad del Usar y Tirar genera cada vez una mayor cantidad de desechos, en el caso de un enfermo como yo ese volumen se multiplica aún más. Cuando estaba en el hospital observaba con asombro la cantidad de residuos que allí se generaban. Una verdadera desmesura. Y pensaba si no sería posible tratar las enfermedades que nos asolan con menos despilfarro, utilizando un menor flujo energético y sobre todo una tecnología más sencilla. Pero la medicina oficial actual es un pivote muy importante de esa Sociedad Hipertecnológica, y ha hecho posible una reducción de la mortalidad, sobre todo de los mayores con enfermedades graves o crónicas, pero a coste de un gran uso de recursos, un consumo energético elevado, y una tecnología muy sofisticada. Todo lo cual no podrá darse en el futuro. Además, como apunto en el texto, la expansión hasta ahora imparable demográfica mundial, se frenará en seco cuando se inicie el declive energético, la Quiebra del Capitalismo Global y el colapso de la Sociedad Industrial, empezando muy probablemente un brusco descenso demográfico. Es por eso por lo que abogo por impulsar desde ya un debate sobre cómo controlamos de la forma más justa y equitativa posible la actual explosión demográfica y la caída consiguiente. Y ahí me veo yo, que he podido sobrevivir un tiempo adicional por la propia existencia de esta Sociedad Hipertecnológica, aparte de por un sistema público de salud que todavía funciona relativamente bien en el caso español. Bueno, pues esta reflexión, y todas las contradicciones que implica, también me rondaban por la cabeza en el hospital cuando tomé mi decisión. En definitiva, con mi decisión pretendo dejar de ser no sólo un consumidor in crescendo de cuidados proporcionados por otros, sino también un consumidor de recursos, energía y tecnología que solo son posibles en los espacios centrales de un Capitalismo Global crecientemente desigual, que va tocando a su fin."

Aceptémoslo: no podemos vivir para siempre. Lo cual, según se mire, acaba siendo una bendición desde el punto de vista de la gestión de los recursos: no podemos consumir para siempre. El problema está en quienes quieren traficar con esto; pero también en aquéllos que creen que eliminar otros seres humanos es la solución para poder ellos mantener un consumo desaforado y sin sentido. Mas que nunca ahora tenemos que ser humanos y humanitarios.  


Salu2,
AMT
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Fundamentos de Anarquismo Prólogo de Maldito Hijo de Perra

Ácratas - 3 March, 2013 - 04:04



Milicianos ejecutando el saludo anarquista
En el estudio de las ciencias económicas y políticas, se hace abstracción de ciertas características del ser humano que, sin embargo, están ahí, manifiestas, evidentes y recalcitrantes como moscas cojoneras. Por eso fracasan tantas veces las proyecciones de los huecos, arrogantes sabihondos; y resultan inexplicables los efectos de sus teorías, una vez puestas a prueba en la práctica.

A fuerza de propaganda del sistema, son pocos los que ponen en duda hoy día que el motor del mundo sea el egoísmo, ni que el igualitarismo cooperativo sea otra cosa que una quimera de comunistas libertarios trasnochados. Sin embargo, el homo sapiens-sapiens es, a un tiempo, competitivo y cooperativo. Ambas características se han demostrado hasta ahora necesarias para la supervivencia de la especie.

Las funciones de los seres vivos son: nacer, sobrevivir (o sea, alimentarse y protegerse), multiplicarse y morir. Ya hablaremos de ética otro día. Lo que cuenta ahora es que el egoísmo está asociado a la función reproductora; y el cooperativismo, a la de la supervivencia. El hombre de las cavernas, como el resto de los mamíferos superiores, generalmente cooperaba para cazar, recolectar o defender el clan y competía para follar y reproducirse. El homo sapiens-sapiens no ha cambiado, porque no le ha dado tiempo a evolucionar genéticamente según las leyes de la Naturaleza. El hombre de hoy es el mismo que el de antes del Diluvio, aunque haya inventado el paraguas. Y hablo del hombre incluyendo a ambos géneros, porque ellas no van a salirse de rositas de este rapapolvo general.

Una vez visto esto, abrazar la competencia como catalizador económico, para la mera supervivencia, es un desatino. Las guerras tribales de la edad de piedra, aunque también tuvieran un componente económico, territorial, terminaban con la apropiación de las hembras del vencido. Se ve, pues, que todo acto competitivo huele a chocho como un cirio en un convento de monjas de clausura.

La causa de la vehemente adopción de la competencia en el ámbito económico moderno hay que buscarla en la compensación de otra característica de la Naturaleza: que, aunque es tan ciega como la Justicia, es profundamente caprichosa e injusta. Y nacemos unos machos alfa y otros eunucos contrahechos, unos listos y otros subnormales. Tanto el físico como la inteligencia del hombre tienen dos componentes: uno hereditario y otro educacional. Está demostrado que, a igualdad de factor hereditario, la educación (en el sentido más amplio) hace al espécimen más inteligente o más fuerte. A veces, un espécimen se vuelve más inteligente como compensación de su inferioridad genética física. Así que compite por las hembras mediante el señuelo de mejor garantizar el porvenir de las crías, gracias a su excelente situación económica. Y la mujer, que es más interesada que un sacristán, acepta el trato, aunque nunca dejará de mirar con arrobo al macho alfa cuando se lo cruce y se abrirá de patas ante él a la menor oportunidad o descuido de su marido.

Para entender lo que digo, basta con observar, por ejemplo, a Lloyd Blankfein, CEO de Goldman Sachs: feo, calvo, nada apuesto y con una polla chunga de cojones, circundidada, insensible como un palo de regaliz,... pero nadando en dinero. No sería de extrañar que Lloyd fuera malo, rencoroso y despiadado con sus semejantes. Tampoco es de extrañar que los ricos consigan alguna bellísima hembra con la que hacer copias de sí mismos. Pero están tan ocupados ganando dinero y jodiendo a los demás (compitiendo en el ámbito que no toca), que no pueden dedicarle tiempo suficiente a sus hembras. El macho alfa, generalmente ocioso y más simpático que el oso Yogui, sí puede dedicárselo a sus muchísimas féminas (una de ellas, probablemente, la propia mujer de Blankfein... pues el macho alfa es como el cuco, que deposita sus huevos en el nido del gorrión para que éste se los críe como propios).

Espero que nadie me tome por antisemita por el comentario anterior. He escogido a Blankfein porque es uno de los hombres más importantes dentro del universo de los tíos repugnantes, y no porque sea sionista, que lo es. Pero lo mismo me hubieran valido cualquier otro feo campanudo. A mí los judíos me caen muy bien. Y mejor aún las judías, sobre todo con chorizo, ñoras y una cucharadita de bicarbonato media hora después. Tengo tantos amigos de esa etnia o religión como de cualquier otra, que es ninguno porque soy un misántropo contumaz.

Volviendo al tema, la honradez intelectual debiera llevarnos a asumir la cooperación en el mundo económico y relegar la competencia al mundo lúdico. Y no me refiero a la competición diferida, la de los hooligans de un equipo de fútbol, sino la de verdad, la que lleva a conseguir parejas y procrear, ahora que la entrepierna de los pantalones anda por el medio mulso y las gónadas se mecen a su aire por fin, produciendo abundantes espermatocitos.

La evidencia obliga al reconocimiento de la verdad: el emprendedor canaliza una parte de su energía sexual hacia la competencia y el éxito económico/social porque cree que es el camino adecuado, quizás incluso el más corto, para conseguir algunas hembras con las que follar. Si se hubiera formado bien, en colegios públicos y no con los jesuitas, no competiría con sus semejantes a dentelladas como un pitbull, sino que se asociaría con ellos para conseguir los mismos fines de un modo mucho menos nefasto para el medio, para él mismo y para el resto de la humanidad. Y dedicaría su tiempo libre a cortejar a las hembras, sistema que produce mejores y más rápidos resultados que descornarse a trabajar para forrarse el riñón primero.

Muy fuerte, ¿no?. Así que voy a ser despiadado y lo diré de otra manera que cualquier psiquiatra de la Seguridad Social, con plaza fija de funcionario, corroborará: el emprendimiento y la competencia, tan loados en las escuelas de negocios, son putas desviaciones sexuales.

Por eso muchas veces el empresario llega a casa ya de noche, más cansado que el fontanero del Titanic, sin ganas de otra cosa que de dormir, dejando la cópula para los fines de semana. Como toda mujer carnalmente insatisfecha tiende al desorden y al caos lo mismo que un desfile de cojos, aparece la primera oportunidad para la anarquía: buena parte de los hijos de los grandísimos hijos de puta neoliberales son anarquistas genéticos, hijos de machos que se saludan con ambas manos entrelazadas y follan con entusiasmo, tesón y mucho tiempo por delante. Y algunas veces por detrás.

MALDITO HIJO DE PERRA


 
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La imposible huida hacia adelante

The Oil Crash - 1 March, 2013 - 09:05
Queridos lectores,

En esta ocasión Javier Pérez explica con números sencillos y argumentos contundentes por qué no hay ninguna salida dentro de un modelo que no ya quiera crecer sino simplemente mantenerse, por qué corremos sobre una cinta rodante que cada vez gira más rápidamente, por qué hacia adelante no hay ninguna salida.

Les dejo con Javier Pérez.

Salu2,
AMT

  
La maldición de los hamsters. El problema del petróleo visto en kilowatios·hora.


Si algún día llega a la Tierra una raza de alienígenas, y nosotros ya nos hemos marchado o nos hemos extinguido, creo que sus arqueólogos serán capaces de entenderlo casi todo de nuestra civilización, salvo el recibo de la luz, que será tomado por una plegaria esotérica, y la utilidad de los gimnasios, que sin duda serán considerados centros de tortura y represión.
Del recibo de la luz ya hemos hablado bastante en esta página, y seguiremos sin duda analizando cuales de sus componentes son costes reales y cuales pretextos para el expolio. En cuanto a los gimnasios, permitidme que los utilice como punto de partida para describir la situación energética en que nos encontramos.
Supongo que casi todos conoceréis la cinta continua, ese artefacto diabólico que se desplaza a una velocidad regulada y sobre la que hay que correr a su mismo ritmo para que no te expulse hacia atrás. Es la versión humana de la rueda para hamsters en la que el pobre bicho se entretiene y hace ejercicio en su jaula corriendo a toda velocidad sin moverse del punto en que se encuentra. La única diferencia es que la cinta continua se mueve por un aporte externo de energía y la rueda del hámster la tiene que mover el roedor.
En cierto modo, nuestro sistema económico basado en el crecimiento nos convierte en hamsters, obligados a correr cada vez más aprisa para que la rueda no se detenga. Todos sabemos que hace veinticinco o treinta años bastaba con que trabajase sólo un miembro de la unidad familiar para sustentar todos los gastos, y hoy es necesario que trabajen los dos para mantener un nivel parecido. De hecho, según Jeremy Rifkin, bastaría con trabajar cuatro horas diarias para mantener el nivel de vida de los años cincuenta.
El límite de esta aceleración de la rueda en que nos hemos metido es la energía. Pero en lugar de asumirlo, todo indica que estamos convirtiendo el problema energético en una nueva rueda de hámster en la que correr a toda prisa, porque lo único que los economistas miden, y se empeñan en medir, es la velocidad a la que corremos.
Para aclarar el asunto creo que, como siempre, hay que tratar de buscar la raíz del problema en los conceptos últimos. Lo voy a intentar:
Un ser vivo no necesita comida; lo que necesita es alimento. Por eso lo más lógico para hablar de alimentación es expresarse en calorías, y no en gramos de comida, porque no es igual comer cien gramos de acelgas que cien gramos de miel. Del mismo modo, la sociedad humana no necesita petróleo, sino energía, y expresar el aporte de energía en barriles de petróleo es tan inapropiado como proponer una dieta expresada en gramos.
La cantidad de energía que contiene cada barril de petróleo es decreciente, pues en primer lugar se extrajo el de mayor calidad y acceso más fácil. A medida que ha ido pasando el tiempo los pozos se han vuelto menos productivos y los procesos requeridos para obtener el crudo se han vuelto más costosos energéticamente, con lo que queda menos energía disponible para la sociedad. Y esto es clave, porque algunos se limitan a contar lo que sale de los pozos, sin restar lo consumido por la industria petrolífera.
Ese mismo truco es utilizado a menudo por los directivos de las empresas que van mal para presentar a los accionistas la cuenta de resultados de manera que parezcan mejores de lo que realmente son. La artimaña consiste en presentar como progresos los aumentos de facturación, cuando lo único que les importa a los accionistas son los aumentos de beneficio. Si el caradura de turno dice en la asamblea que al año pasado se facturaron cinco millones y este año se han facturado nueve, parecerá en principio que la empresa casi ha doblado su negocio. Lo malo será cuando tenga que contar que el año pasado los gastos fueron de tres millones, y este año de ocho, porque entonces será cuando quede claro que están ganando la mitad moviendo el doble de mercancías.
Algo similar, insisto, es lo que sucede con el petróleo y nadie parece querer darse cuenta.
Sin embargo, lo cierto es que el petróleo convencional, el que se extrae de la tierra, decrece a un ritmo constante, y el intento de sustituirlo por petróleo no convencional, o shale oil, procedente del fracking, no se puede hacer en términos equivalentes. Si admitimos semejante cuenta estaremos cayendo en la trampa antes citada de fijarnos en la facturación más que en el beneficio.
Los que se llaman a sí mismos optimistas nos cuentan a todas horas que las enormes reservas de petróleo de roca podrán ir sustituyendo paulatinamente al petróleo que se deja de sacar de los pozos convencionales, pero ni esto es cierto ni probablemente lo será nunca. Trataré de demostrarlo con cifras.
Como ya se ha discutido aquí en extenso el tema de los daños medioambientales y las causas del decrecimiento de la producción convencional, no voy a incidir de nuevo en esos asuntos y paso directamente a los postulados.
-En estos momentos, la producción de petróleo convencional ronda los 65 millones de barriles diarios. Es una cifra controvertida, pero la vamos a dar por buena. El resto procede de gas licuado y todas esas fuentes y procedencias que ya se han explicado en otros artículos.
-La disminución de producción de los pozos convencionales ronda un 3% anual. La disminución real es bastante mayor, pero se ve atenuada por las nuevas explotaciones, etc. Aunque es una cifra optimista, aceptamos como válido este 3% de decrecimiento.
-Cada barril de petróleo contiene aproximadamente 1700 Kw·hora de energía. O lo que es lo mismo, 1,7 Megawatios·hora. Esta cantidad no es fija, por supuesto, y ya hemos dicho que es menguante por muy distintos motivos (el fondo de los pozos contiene más alquitrán y menos compuestos volátiles, etc.), pero la damos por buena.
-La TRE de los pozos convencionales se encuentra cerca de 20. O sea, que por cada veinte barriles que sacamos tenemos que gastarnos uno en el proceso.
-La TRE de los pozos no convencionales es muy variable, pero se acepta que su valor medio, actualmente, está en torno a 6. Por tanto, por cada seis barriles que sacamos tenemos que gastarnos uno en el proceso.
Lo que habitualmente nos cuentan es que, con estas cifras, y dadas las enormes reservas de petróleo no convencional (tema dudoso que ya se irá viendo), basta con aumentar el número de barriles de petróleo no convencional para sustituir al petróleo convencional que se deja de extraer por el declive de los campos antiguos. Nos lo dicen y se quedan tan anchos, y a nosotros nos parece intuitivamente posible, mientras el petróleo no convencional dé un rendimiento de seis barriles por cada uno invertido, pero echemos un vistazo a los números para darnos cuenta de lo que supone esta afirmación.


En 2012, con los datos de los que partimos, tenemos una producción de 65 millones de barriles, lo que supone unos 105 millones de Megawatios·hora diarios. Esta es la cifra de partida de nuestro modelo.
Lo que se pretende, en el futuro, es mantener ese mismo nivel de suministro energético. De crecer ya ni hablamos. En 2013, por tanto, tenemos un 3% menos de producción de petróleo convencional, que nos entrega casi 102 millones de MW. La energía que nos falta tenemos que obtenerla del petróleo no convencional, ¡pero cuidado!, porque aquí es donde está el engaño: la disminución del petróleo convencional es de 1.893.203 barriles, y para sustituir la energía que nos aportaban necesitamos nada menos que 2.098.289, como indica la tercera columna. ¿Por qué? Porque obtener seis barriles del nuevo producto consume uno, mientras que antes sólo consumíamos uno de cada veinte. Esa es la clave, y por eso lo calculamos en Megawatios·hora, a ver si queda claro.
Por ese camino, y como se puede ver en la tabla, necesitaremos en 2020 más de quince millones de barriles diarios procedentes del petróleo no convencional. Una cantidad descomunal que supera muy de largo a las predicciones más optimistas. Para verlo, vamos a añadirle una columna a la tabla, que nos indique el número de pozos de petróleo no convencional que hay que tener en funcionamiento para obtener semejante producción. Aunque la producción de estos pozos es muy diversa y declina a una velocidad vertiginosa (en unos 18 meses pasa a la mitad), en estos momentos se acepta como buena una producción media diaria de 100 barriles por pozo, contando tanto las incorporaciones recientes como los pozos más antiguos y menos productivos.


Como veis, según este cálculo, serían necesarios en 2020 más de ciento cincuenta mil pozos de petróleo no convencional, y casi el doble en 2030. Y todo esto, insisto, PARA MANTENER LA ACTUAL CANTIDAD DE ENERGÍA APORTADA POR EL PETRÓLEO.
¿Y qué tenemos en la actualidad, cuando estamos explotando los pozos más rentables y asistimos al boom de las inversiones en petróleo no convencional? Pues alrededor de 1 millón de barriles diarios, y sin mucha esperanza de que esto crezca en el futuro. Aquí va un gráfico sobre la producción prevista en Dakota del Norte y su famoso yacimiento de Bakken:


Y no nos engañemos pensado que en Bakken sólo están empezando y que son yacimientos experimentales. Echad un ojo a esta foto que hemos encontrado en este otro blog para haceros una idea de lo que se está haciendo allí en estos mismos momentos. Las luces que señala la flecha son las antorchas del gas natural que se está quemando allí, directamente, mientras se obtiene el petróleo mediante fractura hidráulica. Tened en cuenta que la foto indica lo que se está haciendo para obtener unos 700.000 barriles diarios:



Otro día, yo mismo u otro autor, hablaremos de las posibilidades reales del petróleo no convencional, sus costes, y el ritmo actual de perforación, estelarmente alejado de estas cifras. Hoy, cierro ya diciendo lo obvio: que para obtener la misma energía, tenemos que perforar cada vez más pozos, dedicar más tierras a este fin y emplear más recursos escasos, como el agua, en la obtención de este petróleo. Estamos ante la maldición de los hamsters: correr cada vez más para seguir en el mismo sitio.
Lo malo es que ni siquiera eso es suficiente, porque nuestro sistema económico actual no puede sobrevivir sin crecimiento. Y sin energía no hay crecimiento, por mucho que hablemos de tecnología.
¿Calculamos el número de pozos que necesitaríamos para que el PIB mundial pudiese crecer a una tasa media del 2% anual?, ¿Calculamos el agua necesaria para estas explotaciones?
No me atrevo. Mejor dejarlo por ahora…


Javier Pérez (www.javier-perez.es)
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La era de las consecuencias.

The Oil Crash - 26 February, 2013 - 09:17
"La era de la falta de decisión, las medias tintas, los paños calientes y los expedientes confusos está llegando a su fin. En su lugar estamos asistiendo a la era de las consecuencias". Winston Churchill. 
Queridos lectores,

En la conferencia/debate del pasado viernes, en la que tuve el honor de compartir estrado con Ferran Puig (autor del extraordinario blog sobre cambio climático "Usted no se lo cree") éste citó la frase de Winston Churchill que encabeza hoy el post. Churchill pensaba, por supuesto, en las consecuencias que traería no haber sabido o querido contener las veleidades expansionistas de la Alemania nazi, y Ferran la traía a colación de las consecuencias que traerá para la Humanidad entera no haber sabido o querido hacer frente al problema del Cambio Climático - y es curioso ver como el aforismo se adapta tan bien a esta situación. En realidad, la frase de Churchill refleja un aspecto reaccionario profundo de la psique colectiva humana cuando tiene que hacer frente a retos comunes que implican ciertas renuncias, cierta incapacidad de volver al estado precedente, cierta necesidad de reaccionar y esforzarse. Y, como vemos, tal resorte psicológico es bastante atemporal.


Ferran consiguió también con gran tino sintetizar sus preocupaciones y las mías, con un diagrama sobre el funcionamiento de la economía. En el esquema clásico, la pieza central, el mercado, es la única relevante. En un esquema más realista e integrador, en el lado izquierdo los recursos esenciales para el desarrollo económico (energía y materiales) entran el mercado, mientras que en el lado derecho se tiene en cuenta los subproductos del mismo, en forma de contaminación. Y así, mi preocupación son las entradas en el sistema, mientras que las de Ferran son las salidas. Cualquiera de las dos implican la imposibilidad de mantener un sistema que básicamente se basa en que las entradas podrán aumentarse indefinidamente si así se requiere, mientras que las salidas no generan ningún efecto nocivo destacable. El triunfo de esa visión, en la que el mercado ocupa todo el modelo económico e incluso lo trasciende, considerándose de aplicación incluso en las relaciones humanas, es lo que dio en llamarse neoliberalismo, neo-conservadurismo (neo-con) y últimamente (ya que los términos están muy gastados) anarco-capitalismo o teoría austríaca. Tal visión es, por supuesto, completamente ideológica: parte de una visión del mundo que poco o nada se compadece de la realidad, y cuando se le presentan elementos que refutan sus postulados se buscan alambicadas explicaciones (desde qué tipo de modelo lógico-deductivo emplean, más allá del método científico al cual pretenden superar, hasta argumentos construidos ad-hoc para no aceptar y evadirse de la realidad). Y, sin embargo, la evidencia que nos rodea es tan clamorosa que resulta increíble que aún se niegue.

Una de esas evidencias de las que es difícil de escapar es la del cambio climático. El tema se ha tratado varias veces por encima en este blog, y su mera evocación suele provocar la sulfuración y reacción inmediata de algunos adalides del libre mercado que hacen aquí su imaginaria. Como además yo no soy un experto en el tema, no me voy a extender sobre él. Simplemente dejo aquí una gráfica que Ferran colgó en Facebook el otro día, para su reflexión: es la evolución del volumen de hielo mínimo de cada año en el Ártico. 



Fíjense que digo volumen, y no superficie: la superficie disminuye progresivamente, pero el volumen lo está haciendo más rápido porque el hielo es cada vez más delgado y más joven. No había muchas estimaciones hasta hace poco; la gráfica ha sido elaborada por Andy Lee Robison a partir de los datos de un artículo de próxima aparición en la prestigiosa revista Geophysical Research Letters, usando entre otras fuentes datos del satélite Cryosat. La reducción es de un 80% desde 1979. Ahora intenten Vds. estimar cuándo ese volumen llegará a cero...

El cambio climático es el efecto de una externalidad no computada y no provisionada, en este caso la emisión de dióxido de carbono. Pero el dióxido de carbono es invisible, inodoro y por lo demás químicamente bastante inerte (salvo cuando se combina con agua, a la cual acidifica), y en particular no es tóxico, con lo que es difícil asociar causa y efecto. En otros casos la externalidad residual es bien visible y tangible, pero aún así se hace a escala masiva en un agujero donde nadie mire a dónde llevan nuestra basura tóxica y qué pueblos sufren sus consecuencias. Es el caso por ejemplo (y hay unos cuantos más) de Somalia. En las costas de Somalia la mafia italiana está virtiendo toneladas de residuos tóxicos y radioactivos que vienen de todas partes del mundo, sin control y sin conciencia, causando graves problemas ambientales, acabando con la pesca local e intoxicando a la población. Si tienen suficiente humor les recomiendo el siguiente documental: Toxic Somalia.


Los problemas ambientales son graves no sólo en naciones del Tercer Mundo que el mundo industrializado usa desconsideradamente como basurero de sus subproductos, aprovechando la laxitud o inexistencia de una regulación que haría imposible tales cosas en nuestros lares. Incluso son muy graves en otras naciones, y en particular en una que ahora todo el mundo admira como ejemplo de prosperidad y buen hacer: China. Hace poco sabíamos de los pueblos del cáncer en China, problema que está llegando ya a tal magnitud que los poderes políticos tendrán que tomar medidas, incluso en un país tan cerrado y controlado como es aquél. China ha basado su bonanza económica en un modelo de desarrollo industrial acelerado que da servicio a todo el mundo a un coste más barato, pero eso siempre comporta consecuencias (como se las trajo a la India en los años 70 y 80 del siglo pasado: recuerden la catástofe de Bhopal). Y uno de los mayores dramas para China viene de la explotación de las llamadas tierras raras: metales básicos para las nuevas y avanzadas tecnologías, que a pesar de su nombre son relativamente frecuentes en la corteza terrestre pero aparecen siempre en concentraciones muy bajas y sólo pueden ser explotados económicamente si aparecen asociados a otros metales más comunes en concentraciones de interés económico y además si se usan técnicas de procesamiento poco respetuosas con el medio ambiente, técnicas por supuesto prohibidas en Occidente. Eso hace que a pesar de haber pasado casi tres años desde que escribí "La guerra de las tierras raras" China sigue hoy, como entonces, controlando el 97% de la producción de tierras raras del mundo (las peculiaridades de la economía de las tierras raras es algo que escapa al radar de los adalides del libre mercado y estoy convencido de que alguno hará un comentario sobre el particular, a pesar de la clamorosa evidencia -tres años después- de que no son explotables en Occidente; al lector interesado le remito a las explicaciones del post de hace tres años). Es también curioso comprobar cómo, a pesar de los repetidos anuncios de que la producción de neodimio fuera de China aumentaría sustantivamente - y mira que lo discutimos en la sección de comentarios del post "El papel del neodimio en la generación eólica"- , el caso es que China sigue siendo el principal suministrador mundial. Pero tal cosa no se consigue de balde: la contaminación en el interior de China es monstruosa. No sólo eso: nuestro modelo de despliegue renovable se basa en parte en esa grandísima contaminación, como denuncia - quizá de manera interesada - The Daily Mail. Un simple vistazo a la zona al norte de Baoutou con Google maps nos muestra signos visibles desde el espacio de la devastación: la mina de hierro, las balsas de lixiviados para recuperar las tierras raras... Resulta chocante que entonces se hablara de un sobreproteccionismo chino al limitar las exportaciones de tierras raras refinadas, teniendo en cuenta el enorme coste ambiental que están pagando y que posiblemente no podrán seguir asumiendo eternamente. Y si al final no se produce un conflicto generalizado por las tierras raras es porque un Occidente renqueante tiene menor apetito por estos materiales, ya que le falta lo que realmente necesita, que es el petróleo barato. Lo que resulta curioso es que algunos pierdan el tiempo en sesudas reflexiones sobre los modelos de integración de un tipo de energía generada (electricidad) que no es el que podemos asimilar fácilmente en nuestra sociedad, sin entender que lo que el papel soporta a la realidad no siempre se transporta, y que intentar simplemente poner parches a lo que hay es en realidad intentar alargar la agonía del BAU inútilmente. 

Como ven, pues, las consecuencias vienen no sólo de intentar mantener un sistema insostenible basado en un gran consumo de combustibles fósiles y otros materiales por otro sistema basado en energías renovables pero que usa sistemas de captación concebidos en la grandiosidad industrial actual y que por tanto también consumen gran cantidad de combustibles fósiles y otros materiales (hasta el punto de que se plantea la cuestión de si son en realidad meras extensiones de los combustibles fósiles). Pero aún ahora, nuestros gestores y planificadores parecen ignorar el principio de Merton de las consecuencias inesperadas, y no tiene  presentes - a veces, ni siquiera conocen - las externalidades de nuestro sistema productivo actual ni tampoco las de los sistemas que proponemos como alternativa.
 


La cuestión de las externalidades, de las consecuencias de un modelo de desarrollo que no tiene en cuenta los residuos que deja detrás, es bastante poco apreciada por la teoría económica hoy en día dominante. Peor aún, la actitud generalizada hacia estas cuestiones generalmente es de desprecio, como si quienes traen a colación que no se podrá huir eternamente de las consecuencias fueran idealistas infantiles o algo peor: conspiradores contra el bienestar común o contra el capital. Así pues, se ha hecho moneda común en ciertos economistas de mediático prestigio el atacar la ciencia del cambio climático, a pesar de su ignorancia de la misma; en una vuelta de tuerca más, algunos usan epítetos descalificativos para los científicos y grupos de concienciación que trabajan sobre el tema, como alarmistas o calentólogos y demás calificativos. Esta estrategia de poner etiquetas fáciles sirve para el fin de desprestigiar sin necesidad de discutir; es la vieja falacia de apelación al ridículo. Otra estrategia de ridiculación mediática del problema consisten en tomar el todo por la parte (los problemas de una persona concreta se hacen extensivos a toda una comunidad, incluso aunque no pertenezca a ella). También, a veces se exagera la importancia de los errores (como el de la transcripción en un informe del IPCC de la fecha estimada del deshielo de los glaciares en el Himalaya - se puso 2050 en vez de 2500, y a partir de este pequeño error literal se pretendió ridiculizar las miles de páginas del informe). Como no todo puede ser simplemente atacar, los grupos negacionistas del cambio climático tienen que hacer sus propias previsiones y así repiten ciertas falacias que en seguida abandonan cuando se hace evidente que no son ciertas, siempre mudando el contenido pero nunca la actitud. Por ejemplo, recuerdo que hace cinco años decían que el mundo se había enfriado durante la última década, sin tener en cuenta que fenómenos cíclicos como El Niño y La Niña modulan la señal climática y que la temperatura no sube a un ritmo constante sino con una forma complicada, escalonada, y que para ver tendencias se tienen que mirar períodos largos. De hecho en los cinco años siguientes la temperatura aumentó aceleradamente, y ahora lo que dicen es que no ha habido calentamiento en los últimos 16 años... Recuerdo que hace unos años, por las mismas fluctuaciones, se insistía mucho en que la mayoría de los glaciares del mundo avanzaban en vez de retroceder; ahora, perdida esa batalla y con el hielo ártico en franco y alarmante retroceso, el foco se centra en repetir que crece el hielo marino en la Antártida sin tener en cuenta recientes estudios que muestran que el volumen de hielo antártico también está disminuyendo - y posiblemente cayendo al mar en parte. En última instancia, esas discusiones - que seguramente volverán a surgir en el contexto de este post- no tratan de convencer, sino de sembrar la duda en la opinión pública de modo que se paralice cualquier acción eficaz para frenar la emisión de gases de efecto invernadero. De hecho, repetidamente se intenta plantear el debate en términos de acusación-defensa y no según el principio de precaución. De ese modo, se consigue que la opinión pública interiorice que se tiene que demostrar la culpabilidad de la industria contaminante más allá de toda duda razonable, sin entender que en realidad todos somos esa industria contaminante y que no se trata de juzgar, sino de evitar un mal mayor. ¿Cómo hemos llegado aquí? ¿Por qué esta perseverancia en mantener un curso claramente dañino para nuestra especie y nuestra continuidad en el planeta? ¿Qué es lo que está en juego?

Seamos francos. La verdad es que intentar ajustar el mercado a los límites reales del mundo implica disminuir la riqueza. No hay bala de plata, sólo disminución de la riqueza. Las energías renovables, que los más entusiastas plantean como alternativa, no tienen la capacidad económica de los combustibles fósiles y posiblemente sin ellos no son rentables; después de tantas décadas de probar esas tecnologías los inversores ya saben qué dan de sí y por ello no apuestan por ellas, incluso se rebelan contra quien las quiere imponer argumentando sus posibles beneficios económicos. Tenemos que ser sinceros con nosotros mismos: no los hay. No es en los términos clásicos, en la óptica del beneficio económico, que tenemos que hacer los cambios. Los tenemos que hacer porque la vida en este planeta no será posible si no tenemos en cuenta esas externalidades. Y sobrevendrán, hagamos lo que hagamos, queramos o no, porque los combustibles fósiles ya no pueden seguir nuestro ritmo, porque esta crisis no acabará nunca.

Leí una vez (aunque no soy capaz de recuperar la fuente) que hace unos años, quizá unos cinco, hubo una reunión de expertos en el Reino Unido para hablar de las necesarias medidas de mitigación y adaptación al cambio climático. Había un debate enconado entre los científicos y activistas, que decían que el Reino Unido debería reducir sus emisiones de CO2 en un 80% antes de 2050, y los representantes de la industria, que decían que tal cosa supondría una pérdida de competitividad para el Reino Unido tan grande que destruiría su industria. Y toda la discusión se centraba en qué modelo económico tendría que ponerse en marcha para garantizar el pleno empleo y la competitividad, con una adecuada fracción renovable en el mix, combinada con ahorro y eficiencia. En un momento dado, le preguntaron a un reputado ambientólogo, un hombre ya mayor pero de espíritu fuerte, un hombre que se mantenía joven yendo por todas partes en bicicleta, y que hasta entonces se había mantenido al margen de la discusión: "¿A qué se parecería, en tu opinión, un Reino Unido que hubiera disminuido sus emisiones en un 80%?". Y para sorpresa de muchos, el reputado ambientólogo dijo, sin inmutarse: "El Reino Unido se parecería a un país pobre del Tercer Mundo". Y es que ésa es, por desgracia, la realidad. Si no cambiamos el modelo económico, si no replanteamos las relaciones productivas y de consumo, nuestro inevitable descenso energético nos abocará a una pobreza extrema y al crecimiento de bolsas enormes de exclusión social.

He ahí la verdadera razón de esa porfía contra la ciencia del cambio climático y el desprecio hacia las externalidades en general, más allá de la evidencia científica. Los más convencidos del libre mercado se rebelan, incluso de buena fe, contra algo que les parece una insensatez. Y lo es en realidad, desde la perspectiva cortoplacista del paradigma económico actual. Es por eso que no se convencerá jamás a los economistas con tales argumentos. Ellos fueron educados para una economía sin limitaciones en los recursos y sin consecuencias en lo ambiental, y tal educación ya no sirve en esta nueva era, la era de los límites, la era de las consecuencias.


Salu2,
AMT


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La impostura capitalista del Libertarismo

Ácratas - 25 February, 2013 - 13:50



Tomamos un comentario de Lynx Pardinus como artículo, pues abunda en un concepto que es muy importante para acratas.net, y es la diferencia entre libertarismo y acracia.

El liberalismo clásico, hijo de las ideas políticas de los siglos XVII y XVIII, contrarias al absolutismo, a la autoridad de la Iglesia y a los privilegios nobiliarios, desembocó en la Revolución Francesa. La Historia ha demostrado que todo fue una maniobra del capitalismo para acceder a la propiedad de las tierras, hasta entonces en manos de las monarquías soberanas. Cristalizó en el liberalismo económico de Adam Smith, que se resume en el lema de la fisiocracia o "gobierno de la naturaleza" de Locke: "laissez fair".

La palabra libertario, ahormada por los anarquistas, empezó a usarse con el sentido de individualista-capitalista a partir de 1950 (tras la llegada a los EEUU de gentuza como la sionista Ayn Rand), y apoya la libertad individual en lo social y la propiedad privada en lo económico. Se trata pues de lo que luego se consumó con la impostura intelectual de los anarco-capitalistas y su perversión de las más honradas ideas del anarquismo.

En el ámbito socio-económico, en cuanto a su concepción de la propiedad privada de los medios de producción y en lo tocante a la creación del dinero por parte de la banca, un libertarian americano es lo más opuesto a un ácrata.

Ahí va el comentario:


Exactamente, a los 'liberales' no se les critica aquí por ser neoconservadores, sino por ser unos ingenuos que, en última instancia, les acaban haciendo el juego a los neoliberales.

Pero si de verdad los que se dicen liberales no están tan podridos como los neoliberales, me gustaría saber por qué no veo propaganda y lucha desde sectores liberales contra los monopolios que se encargan de demostrar que su 'mercado perfecto' no es más que una ingenua simplificación. En un mercado perfecto, la porción de mercado que cada agente ocupa en relación con el volumen total, debería tender al infinitésimo, de tal manera que, visto desde el plano macro, no se distinguieran agentes económicos. ¿Sucede esto en la realidad? NO. Desde el plano macro se observan claramente grandes agentes.

Ahora bien, si consideramos que, en su mundo liberal, el poder es exactamente la porción de mercado que cada uno maneja (más o menos así sucede de hecho en el capitalismo actual), ¿cómo esperan los autonominados liberales que el capitalismo tienda a su liberalismo, si existen grandes agentes poderosos, que lo impedirán a toda costa?

Para que eso sucediera, tal como escribí dos párrafos arriba, los liberales tendrían que estar llevando a cabo ingentes esfuerzos por luchar contra los monopolios y los grandes agentes económicos que echan por tierra la viabilidad de sus ideas.

La realidad, sin embargo, nos dice que todo liberal espera llegar algún día a donde se encuentra ahora el monopolista. La realidad nos dice que la justificación liberal de que el poder debe ir asociado al trabajo de las personas (contra la concepción más puramente democrática que asocia directamente poder a persona) no es más que una estratagema del poderoso y algo que suena bien a las orejas liberales, ignorantes, de la calle. Porque si de verdad quieren los liberales que el poder vaya asociado al tamaño del bolsillo, no pueden permitir que haya entes con un poder infinitamente superior al suyo y al de cualquier otro (les recuerdo que una cantidad notable, dividida por un infinitésimo, tiende al infinito), si a la vez, tal como dicen, son amantes de la libertad.

Y yo lo único que sé que los liberales han hecho es hundir el sector público, ahora sí, por monopolista. Porque el sector público es monopolista, pero por si los liberales no se habían percatado, en un mundo monopolístico, la única manera de equilibrar parcialmente las balanzas es protegerse de los monopolios privados con el monopolio de lo público, que debería amparar a todos. Y lo único que han conseguido es desproteger aún más al que ya poco tenía, y hacerle el juego al neoliberal y al poderoso. Necios, necios, necios.

La única forma de alcanzar la libertad es evitar que el poder de otros haga que nuestra libertad mengüe. Y eso no se hace asociando poder a dinero; sino aunque mucho les pese, se debe hacer bajando el poder a las manos de todas las gentes. Asociando el poder a las personas, y con ello asumiendo su libertad; en vez de dar el poder al dinero de las personas, y con ello negar libertades a unos para multiplicar las de otros.

Desde la más pura definición del liberalismo, es el anarquista el verdadero liberal. Y no toda la sarta actual de 'dícese liberales' y 'libertarios de derechas' que no hacéis otra cosa más que errar constantemente y prostituir la libertad. Bajo vuestro halo de superioridad, sólo existe la necedad.

LYNX PARDINUS



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La energía de los seres vivos

The Oil Crash - 22 February, 2013 - 10:36
Queridos lectores,

El siempre eficaz Luis Cosín nos agasaja en esta ocasión con un ensayo sobre la energía consumida por los seres vivos y sus estrategias con respecto a su gestión. Realmente interesante.

Salu2,
AMT

 

1. Algunas claves del éxito adaptativo de los seres vivosLos seres vivos han conseguido adaptarse a gran cantidad de entornos diversos gracias a una “tecnología” que ha evolucionado durante miles de millones de años.De modo telegráfico, las principales claves del éxito de los seres vivos son tres:
  • Utilización de componentes fáciles de encontrar en el entorno.
  • Reutilización de materiales mediante pequeñas mejoras, innovaciones y nuevos usos.
  • Eficiencia energética.
Pasamos a desarrollar cada una de las tres.
2. Utilización de componentes fáciles de encontrar en el entornoAlrededor del 99% de la masa de un mamífero se encuentra compuesta por los elementos carbono, nitrógeno, calcio, sodio, cloro, potasio, hidrógeno, oxígeno y azufre, que son abundantes en la corteza terrestre. Los compuestos orgánicos (proteínas, lípidos y carbohidratos) contienen, en su mayoría, carbono y nitrógeno, mientras que la mayoría del oxígeno y del hidrógeno están presentes en el agua.
En ocasiones, las enzimas cuentan en su composición con elementos químicos poco frecuentes, como los metales de transición (principalmente zinc y hierro). Estos metales son usados en algunas proteínas como cofactoresy son esenciales para la actividad de dichas enzimas (por ejemplo, la catalasa o la hemoglobina).
3. Reutilización de materialesUna de las características de los procesos biológicos es la reutilización de materiales, que sirven para múltiples propósitos. Por ejemplo, la glucosa, que en principio actúa como un almacén de energía, puede polimerizarse para convertirse en almidón o celulosa y desempeñar así una función estructural.
Los lípidos (más concretamente, los triglicéridos) son, al mismo tiempo, reserva energética y componentes mayoritarios de las membranas celulares, por la particularidad de presentar una estructura polar, con una parte hidrófila y otra hidrófoba.
La evolución parece ser, por tanto, un proceso gradual, con pequeñas innovaciones consistentes en nuevos usos o variaciones de “cosas” ya existentes.
3. Eficiencia energética en los seres vivos: Rutas metabólicasEl metabolismo (conjunto de reacciones químicas necesarias para la vida) de los seres vivos es de una gran complejidad. Para simplificar la comprensión, normalmente se distinguen tres grandes tipos de rutas metabólicas:
  • Rutas catabólicas, que son procesos oxidativos en los que se libera energía y poder reductor. Por ejemplo, la glucólisis y la beta-oxidación. En conjunto forman el catabolismo. Dentro del catabolismo se incluyen también las reacciones que retienen la energía del Sol.
  • Rutas anabólicas, que son procesos reductores, en los que se consume energía y poder reductor. Por ejemplo, gluconeogénesis (producción de glucosa a partir de CO2 y agua), la producción de lípidos y proteínas y el ciclo de Calvin. En conjunto forman el anabolismo.
  • Rutas anfibólicas, que pueden ser tanto anabólicas como catabólicas. Por ejemplo, el ciclo de Krebs.
Vamos a introducir dos conceptos relacionados con la espontaneidad de una reacción química:
  • Se denomina “endergónica” a una reacción química desfavorable o no espontánea, en donde el incremento de energía libre de Gibbs es positivo bajo condiciones de temperatura y presión constantes. La mayor parte de las reacciones anabólicas son endergónicas.
  • Se denomina “exergónica” a una reacción química favorable o espontánea, donde el incremento de energía libre de Gibbs es negativo bajo condiciones de temperatura y presión constantes. La mayor parte de las reacciones catabólicas son exergónicas.
Para una discusión breve sobre la energía de Gibbs puede consultarse este post anterior:http://crashoil.blogspot.com.es/2012/06/pilas-baterias-y-acumuladores.htmlPor lo general, reacciones endergónicas requieren alcanzar una temperatura suficientemente elevadacomo para que los reactivos se activen y la reacción se dé de forma espontánea. Esa energía de activación no se usa para crear enlaces, es liberada de nuevo al medio tras la reaccióny se pierde, normalmente en forma de calor (segundo principio de la termodinámica).Sin embargo, los seres vivos consiguen realizar su metabolismo a temperaturas muy inferiores a las teóricamente necesarias para activar los reactivos(en un rango aproximado entre 15ºC y 40ºC), evitando así en parte el coste energético de la activación.Esto se consigue gracias al uso intensivo de catalizadores, que son sustancias que no alteran el balance energético, sino que interactúan con los reactivos y reducen la energía de activación, y por tanto, la temperatura necesaria para que la reacción química se produzca.
En el caso de los procesos biológicos, los catalizadores son enzimas, es decir, proteínas con una alta complejidad como la que muestra, por ejemplo, la anhidrasa carbónica (la pequeña esfera gris en el centro es un átomo de Zinc):
Para entender el funcionamiento de una enzima, suele usarse el modelo “de la llave y la cerradura”. Una enzima es una proteína que se pliega y adopta una forma espacial específica que resulta adecuada para unirse a un sustrato determinado y modificarlo.

Normalmente, la acción de una enzima consiste en redistribuir la nube de electrones alrededor de los átomos del sustrato, reforzando unos enlaces y debilitando otros. De este modo, facilita que las reacciones químicas necesarias para la vida se lleven a cabo con una menor energía de activación.Casi todas las reacciones utilizan como “moneda de cambio” energético una molécula muy especial, denominada ATP (adenosín trifosfato o trifosfato de adenosina),consistente en una molécula de adenina (un nucleótido del ADN) al que se añaden tres moléculas de fosfato:
El ATP se produce a partir de ADP (adenosín difosfato) adicionando una molécula de ácido fosfórico, en un proceso llamado “fosforilación”,y se consume (mediante la reacción inversa de “hidrólisis”) de forma continua en el interior de las células. Al producirlo, absorbe energía, y al descomponerse, la libera: ATP <->ADP + P
En la hidrólisis del ATP se rompe uno de los enlaces fosfato, y se liberan 7,7 kcal/mol, es decir, la variación de energía de Gibbs es ?G = -7,7 kcal/mol (- 31 KJ/mol). “Los procesos catabólicos generan ATP y los anabólicos, lo consumen”Esta energía de hidrólisis del ATP normalmente es recogida por una enzima que pasa a un estado “activado”, lista para procesar una molécula de sustrato.Algunos procesos son a la vez anabólicos y catabólicos (es decir, consumen y producen ATP) y se les denomina “anfibólicos”. Es el caso del ciclo de Krebs, que genera energía y poder reductor, y al mismo tiempo precursores para la biosíntesisA efectos energéticos, vamos a considerar las dos principales rutas catabólicas de fosforilación, es decir, generadoras de ATP:
  • Fosforilación oxidativa (o respiración celular), que consume moléculas complejas como azúcares y proteínas para obtener energía de ellas.

  • Fosforilación fotosintética (o fotosíntesis), que aprovecha la luz solar para obtener energía.

4. Fosforilación oxidativaLa fosforilación oxidativaes un proceso metabólico que utiliza energía liberada por la oxidación de nutrientes para producir adenosín trifosfato (ATP). Se le llama así para distinguirla de otras rutas que producen ATP (rutas de fosforilación) con menor rendimiento (por ejemplo, la fermentación), llamadas genéricamente "fosforilación a nivel de sustrato". “Se calcula que hasta el 90% de la energía celular en forma de ATP es producida mediante fosforilación oxidativa”Consta de dos fases:
  • Lisis (rotura) de las moléculas más complejas (polisacáridos, proteínas…etc.), en procesos como la digestión en el intestino, la glucólisis del hígado o la proteólisis, para producir ácido pirúvico y, posteriormente, el complejo Acetil-Coenzima A.


  • Ciclo de Krebs, mediante el cual se van extrayendo en pasos sucesivos la energía y el poder reductor del sustrato.


En las células procariotas, la respiración se realiza en el citoplasma, específicamente en el citosol (espacio comprendido entre la membrana externa y la interna).

En las células eucariotas, se realiza en la mitocondria (que no deja de ser una célula procariota “primitiva” que fue “absorbida” en el citoplasma de su huésped eucariota).
5. Fosforilación fotosintética (fotosíntesis)La fotosíntesis es la capacidad que tienen algunos seres vivos para captar la energía de la luz solar y utilizarla en sus procesos metabólicos. Los primeros seres vivos capaces de hacerlo fueron las cianobacterias. Actualmente, gran número de seres vivos son capaces de realizar la fotosíntesis: células eucariotas que poseen cloroplastos(plantas y algas) y algunos procariotas: bacterias (cianobacterias, bacterias verdes y púrpuras). En todos los casos, la molécula encargada de captar la luz solar es un pigmento tipo clorofila. Las clorofilas son un conjunto de pigmentos de la familia de las porfirinas (moléculas orgánicas planas, en forma de anillo, y capaces de retener en su centro un catión metálico). En el caso de las clorofilas, la asociación es con un catión de magnesioMg+2. Existen otros ejemplos, como la hemoglobina de la sangre, que es una porfirina que se asocia a un catión de hierro Fe+2.La forma plana de la molécula se asemeja bastante a una “antena” o “receptor” y, en cierto modo, se comporta así.
Las moléculas de clorofila disponen de una “cola” que varía en longitud y composicióny que es responsable de la longitud de onda a la que absorben luz(a mayor longitud de la cola, mayor longitud de onda, es decir, más absorben la luz roja).
Este “reloj fotónico” ha ido ajustándose a la distribución de la luz solar a medida que ésta ha ido cambiado (el Sol no emitía en las mismas frecuencias hace miles de millones de años). Según la composición de la “cola”, las clorofilas se dividen en 4 grupos:
  • La clorofila A, que absorbe en el verde-azul (por tanto, es de color amarillo-rojizo) y se encuentra en todos los casos, vinculada al centro activo de los fotosistemas (grandes moléculas presentes en los cloroplastos), que absorben la luz durante la fotosíntesis. Difiere de la clorofila b en que el radical de la posición 3 del grupo tetrapirrólico es -CH3 (metilo) en lugar de -CHO (grupo funcional de los aldehídos).

  • La clorofila B, que absorbe en el rojo y se encuentra en los plastos de las algas verdes y de sus descendientes las plantas terrestres. Esos plastos, y los organismos que los portan, son de color verde (que es el resultado de eliminar el rojo de la luz blanca) y probablemente en su origen fueron bacterias sencillas, al igual que las mitocondrias.

  • Las clorofilas C1 y C2 son características de un extenso y diverso clado de protistas que coincide más o menos con el superfilo Chromista y que incluye grupos tan importantes como las algas pardas, las diatomeas o los haptófitos (es un pigmento rojo-marrón).

  • La clorofila D sólo se ha conocido en un alga roja y una cianobacteria (Acaryochloris marina), que parece especialmente apta para explotar luz roja cuando crece bajo ciertas ascidias. La luz azul y verde penetra mejor en el agua que la roja, y esta clorofila permite aprovecharla.
Nota:Aunque algunas clorofilas son rojas y marrones, el color rojo de algunas plantas se debe en parte a la presencia de antocianina, que es un protector solar contra la radiación ultravioleta. Si estas plantas son expuestas a la radiación solar fuerte, toman un color rojo vivo, pero al reducirse la exposición, recuperan el color verde de la clorofila.
En las células eucariotas, la fotosíntesis se lleva a cabo en los plastos(que, al igual que las mitocondrias, probablemente fueron alguna vez organismos vivos fotosintéticos independientes):
El aprovechamiento de la luz absorbida se lleva a cabo dentro de cada tilacoide, en el “fotosistema” (que es un conjunto de varias proteínas estructurales de gran tamaño), donde se produce la hidrólisis (descomposición del agua en H y O). A continuación, una compleja cascada de reacciones químicas conduce a la formación de ATP.
El balance final es el siguiente: por cada molécula de agua (y por cada cuatro fotones) se forman media molécula de oxígeno, 1,3 moléculas de ATP, y una NADPH + H+Nota: La energía de la fotosíntesis (que es un proceso catabólico) es utilizada posteriormente en la “fase oscura” para la síntesis de compuestos de carbono (es decir, para el anabolismo). Es en esta fase que se absorbe el CO2.Esta fase oscura es, en realidad, un ciclo continuo y fue descubierta por el bioquímico norteamericano Melvin Calvin (por eso se denomina Ciclo de Calvin).

Referenciashttp://es.wikipedia.org/wiki/Enzimahttp://es.wikipedia.org/wiki/Fosforilaci%C3%B3n_oxidativahttp://eprints.ucm.es/8444/1/FOTOSINTpdf.pdfhttp://www.kalipedia.com/ciencias-vida/tema/energia-reacciones-quimicas.html?x1=20070924klpcnafyq_120.Keshttp://metabolismocelular11.blogspot.com.es/http://es.wikipedia.org/wiki/Adenos%C3%ADn_trifosfatohttp://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81cido_pir%C3%BAvicohttp://es.wikipedia.org/wiki/Acetil-CoAhttp://es.wikipedia.org/wiki/Clorofilahttp://fgonzalesh.blogspot.com.es/2007/06/fotosintesis-sin-clorofila-y-las.htmlhttp://es.wikipedia.org/wiki/Cyanobacteriahttp://es.wikipedia.org/wiki/Porfirinashttp://www.botanica.cnba.uba.ar/Pakete/3er/LaCelula/MITOCONDRIAS.htmhttp://linux.ajusco.upn.mx/fotosintesis/cloroplasto.htmlhttp://biologia-lacienciadelavida.blogspot.com.es/2011/06/composicion-quimica-de-la-materia-viva.htmlhttp://www.tendencias21.net/Confirman-que-la-fotosintesis-es-un-proceso-cuantico_a1511.html
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