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Consideraciones sobre el apocalipsis (III)

The Oil Crash - 2 July, 2014 - 09:03

CONSIDERACIONES SOBRE EL APOCALIPSIS III


Por Edgardo F. (Parroquiano)
“Hay dos maneras de llegar al desastre; una pedir lo imposible, la otra retrasar lo inevitable”Francisco Cambó
    Entonces, después de descartar todo lo risible, todo lo imposible y casi todo lo improbable, quedamos aun en descartar las dos causas que más nos han acercado, históricamente, a un posible Apocalipsis… la guerra y el hambre, entendidas actualmente, ambas, como una probable (o improbable) crisis financiera mundial y crisis o guerra nuclear. Pero, ¿las podemos descartar tan livianamente como hemos descartados todas las otras causas probables? Por de pronto, para la generación de cualquiera de ellas, no requieren de ninguna conjunción  especial de elementos, son parte de la historia misma del hombre. Sí, lo que habría que definir es que otro elemento necesitan para convertirse en un Evento Apocaliptico y si ese o esos elementos están actualmente presentes. Para lo anterior observemos, primeramente, ¿porque las descartamos?, ¿en que nos basamos o en que nos apoyamos? Y nuevamente haciendo un análisis racional de los argumentos de descarte, he llegado a la conclusión (nuevamente pido el ejercicio de flexibilidad  a los lectores) que los argumento son básicamente de dos o tres órdenes; a saber: un argumento  histórico (“nunca antes ha sucedido”); un argumento material (“nuestra sociedad es demasiado compleja como para colapsar repentinamente”) y en ultimo termino moral (“nadie quiere la destrucción del mundo” o “nuestros gobernantes no están tan  desquiciados como para llevarnos a un Apocalipsis”) veamos la fuerza y veracidad, al menos teórica, de cada uno de ellos, y comencemos por el lugar común para descartar un apocalipsis; esto es el Argumento Histórico 1) Argumento Histórico. El primer argumento que se nos viene a la cabeza y que nos da tranquilidad al plantearnos lo probable de un potencial evento apocalíptico es que aquel “nunca ha sucedido antes”; argumento tranquilizador, con la lógica irreductible de la concisión. En efecto, nunca antes se ha desencadenado un evento bélico, económico o sanitario, con características tales de expansión, velocidad y nivel destructivo que nos permitan tenerlo por temible y cierto. Guerras, hambrunas y plagas han existido desde siempre, acompañando por el borde del camino el desarrollo y evolución de la humanidad, acorralando pero dejando una salida, hiriendo pero nunca matando. La Peste Negra, la Primera y Segunda Guerra Mundial están ahí, como vivos recordatorios de que la naturaleza, y la mas de las veces el hombre, siempre pueden arrear a este corral cósmico a alguna de las cuatro jacas apocalípticas. Pero la pregunta es: ¿hay razones para temer que algunos de estos fenómenos, históricamente cotidianos, se convierta, hoy, en un evento apocalíptico? Porque, si bien es cierto que nunca ha sucedido antes no es menos cierto que nunca antes nos hemos encontrado en este punto de la historia. Luego, para responder la pregunta anterior, lo probable hoy de un evento apocalíptico  es necesario preguntarnos primero: en relación a los dos fenómenos mencionados, hambruna mundial (colapso financiero mundial) y guerra mundial. (Crisis nuclear), ¿Dónde nos encontramos hoy? a) Crisis financiera mundial: Cuando hablo de los efectos de un colapso financiero mundial, me refiero derechamente a la posibilidad que sectores importantes de la población que actualmente accede de manera relativamente fácil y simple a abrigo, techo y comida, pueda, de un momento a otro,  no cubrir esas necesidades básicas. ¿Podemos tranquilamente suponer que la estructura de nuestra sociedad actual no es el caldo de cultivo de una crisis que implique un retroceso brutal, ya no en derechos de tercera o cuarta generación- el derecho a diversión, a un seguro médico, a unas vacaciones en el Caribe, o ver futbol por cable los domingos junto a un buen asado y unas cervezas- sino de derechos básicos de alimentos, vivienda y abrigo?… y sin embargo, no son estos últimos los que nos preocupan. Damos por descontado que esas necesidades simples, como son techo, comida y abrigo, son y serán cubiertos naturalmente por nuestra sociedad. Es tan simple la necesidad que obviamos lo complejo del mecanismo que las satisface y eso es un peligro de raciocinio que puede ser fatal; al respecto, ¿dónde nos encontramos hoy? Bien, para responder voy a tomar como punto de partida la realidad occidental, que entre país y país puede tener por cierto matices de variación, pero que, en esencia, es casi idéntica, en casi todos ellos  Veamos. Primer punto: Somos miles de millones  (vaya que novedad)  inmersos en estructuras sociales complejas… pero la verdad es que somos miles de  millones y eso, extrañamente, no nos dice nada. Lo anterior, aunque una contrastación histórica nos dice que las situaciones de carencias, alimentarias en este caso, históricamente se han dado, primero: con cantidad menores de población, segundo: con menos nivel de necesidades por satisfacer y tercero: con un sistema de satisfacción de necesidades mucho más simple. Entonces, ¿de dónde se sostiene la lógica contraria?, esto es que sociedades más complejas, con mayor cantidad de individuos y variables, con más necesidades que satisfacer estén menos afectas o sean menos propensas a la posibilidad de una crisis estructural… La respuesta es falaz: en su propia complejidad. Lo anterior es como suponer que un equilibrista que hace malabarismo con una torre de 100 copas no colapsará porque es mucho más diestro y talentoso que uno que solo fue capaz de hacer malabarismo con 10 copas y que ya colapsó ¿Se sostiene la lógica del raciocinio?  No sé, quizá el primer malabarista sea bueno de verdad, muy posiblemente mejor que segundo, pero lo único que eso nos indica es que se obligó a tomar en cada movimiento un riesgo mayor, y que las consecuencias de un traspié del primero serán infinitamente más brutales que si tropieza el segundo. Existe un error de proyección brutal en relación con las necesidades básicas; hacemos participe, por extensión, de la simpleza de la necesidad y su forma de satisfacción inmediata (tengo hambre, entonces como) con el mecanismo o proceso que conecta la necesidad (hambre) con el producto concreto que la satisface (comida).  Observemos con detenimiento el equilibrio de nuestra sociedad, de nuestra estructura económica, o si se quiere de nuestra estructura de satisfacción de necesidades. La misma es inversamente proporcional al orden de importancia de esas necesidades. Durante gran parte del desarrollo  de la  humanidad (y hasta recién un siglo) las necesidades, su importancia, y las personas y recursos destinadas a satisfacerlas eran coherentes. Esa coherencia se dio tanto desde la perspectiva de las fases de la actividad económica, en donde importantes grupos de población participaban de las fases, de producción y distribución, con muy pocos consumidores netos (me refiero al holgazán, no, no moral sino económico, aquel que recibe el producto sin participar de ningún modo en su producción). Coherencia también en las actividades desarrolladas; nuevamente, importantes núcleos de la población, o de la estructura social, giraban en torno a actividades primarias (extractivas) secundarias (productivas y fabriles) e incluso terciarias (distributivas, comercio). La cantidad de parásitos (económicos) era menor, nobleza, burgueses, corredores de bolsa, millonarios de la especulación fue siempre menor. Necesidades y población fueron dos pirámides que superpuestas históricamente coincidieron; muchas personas para satisfacer las necesidades importantes y pocas para aquellas menos importantes (visto claro desde la función de supervivencia) Ahora, no obstante, tenemos dos pirámides invertidas y enfrentadas, ambas, por uno de sus vórtices Pocos, muy pocos, de los habitantes son capaces de generar comida, muy pocos participan del proceso que debe alimentar a muchos, esto tiene dos perspectivas; una de ellas, claramente reconocible, de eficiencia, sin duda un orgullo de lo positivamente complejo de las metas del ser humano, pero la otra es diametralmente brutal y preocupante.  Teóricamente, si se detuviera el actual sistema de distribución de alimentos, cantidades importantes de la población mundial moriría de hambres en días o semanas; lo anterior, no solo porque no tendrán los medios (tierra y semillas) sino porque no tendrán los conocimientos ni la forma de adquirirlos…aquí me pongo de ejemplo; yo llevo 7 años en el campo y no podría hacer crecer ni una hilera de choclos sin la ayuda de mis vecinos, campesinos de toda la vida. Luego, y aquí está el problema, esta estructura económica ha sido verdaderamente y aterradoramente prolífica a la hora de parir bufones, cortesanas y mercachifles; o sea todos aquellos que no producimos nada, sino que, desde una perspectiva de satisfacción de necesidades básicas, propias y del resto, solo vendemos humo. Visto desde lo esencial la realidad es evidentemente frágil, algunas estructuras y procesos literalmente penden de un hilo, y nuevamente, a modo de ejemplo, pondré a mi propio país, Chile:1)  Chile está constituido por 3 zonas geográficas claramente diferenciadas; una de ellas, la zona Norte, es solo desierto. Sí, desierto en el cual, salvo productos específicos como limones y aceitunas, no se producen alimentos. Sin embargo, actualmente, en esa zona viven 1.500.000 personas, TODAS las cuales dependen de la cadena de distribución de alimentos que nacen del petróleo barato para derechamente vivir. Una escasez del mismo o una subida repentina, no incidiría solamente en la obtención de servicios esenciales, sino derechamente en la posibilidad de aprovisionarse de alimentos; empero, se construye, edifica y planifica como si las puertas de los supermercados  fueran a estar siempre abiertas. Un millón y medio de personas viviendo en una zona geográfica donde no se producen alimentos ni para el 10% de ellos. Otro ejemplo: después del cobre, la gran actividad productiva es la agricultura a escala industrial, y la exportación particularmente de frutas y verduras y vinos, actividades concentradas mayoritariamente en la zona central  de Chile, de clima mediterráneo. Es una actividad de ciclo anual, la cosecha de febrero, marzo y abril implica que la fruta debe despacharse en cuestión de días, se corta, se embala y a los puertos, de ahí al mundo; dos millones de personas dependen directa e indirectamente de esa actividad para su sustento anual. Conocedores de esa situación, los algo más de 3000 estibadores y cargadores de los puertos (privados) votaron el paro en marzo… 3000 colocando en jaque la economía doméstica de dos millones. Vuelvo al argumento material de la negación del Apocalipsis, cual es que vemos tal complejidad en las estructuras sociales y económicas, que simplemente estimamos que estructuras tan complejas (o una superestructura tan compleja) no pueden colapsar. Edificios se levantan día tras día, millones de vehículos salen de sus hogares al trabajo, se cierran miles de negocios, cientos de millones de actos y actividades, todas interrelacionadas se realizan con una precisión tal, que permite que otras tantas también se desarrollen… un organismo firme no puede sino morir de viejo, por  desgaste, por la decadencia continua y natural de sus piezas y componente. Pero se nos olvidan un par de cosas, la primera es que a veces cuerpos jóvenes y lozanos mueren producto de un trombo, de la simple oclusión de una vena en el cerebro o el corazón. Nuestro sistema social y económico, cada día más, está cruzado de esas “venitas”, interconectadas, algunas a nivel comunal,  otras a  nivel provincial, nacional, continental y mundial. La segunda, nuestro cuerpo no es ni firme, ni joven, ni lozano… ni siquiera sano. Está actualmente sometido a presiones y enfermedades, anestesiado en sus dolores por la morfina del crédito y, a la vez, sobrestimulado en su rendimiento por la cocaína de los hidrocarburos; la descompensación será brusca y brutal, quizá no termine en la muerte es verdad,  pero bien puede terminar en una apoplejía. b) Guerra Nuclear: Observando con cuidado y con una perspectiva objetiva de la historia, para el caso de la negación de una guerra nuclear la falacia de los argumentos es también evidente: el hombre no sería capaz de destruir el mundo Nunca antes ha sucedido y no sucederá es el corolario del argumento histórico. Nuevamente nos encontramos con un axioma falaz cual es “como no ha sucedido antes es imposible que suceda ahora”; así conectamos, artificialmente, un hecho fijado en el pasado, para asegurar un hecho presente y más ingenuamente futuro. Amén de la poca lógica que de por si contiene la conexión anterior; el verdadero problema es que incluso ese pasado lo leemos mal. Un breve recorrido objetivo por la historia bélica del mundo, en forma y fondo, y descubriremos que si no hemos destruido el mundo antes, no ha sido por falta de empeño sino, simplemente -y digámoslo con todas sus letras- porque nunca antes tuvimos la capacidad técnica para hacerlo.  Veamos. Históricamente, desde que los hiscos derrotaron a los egipcios, con la introducción del hierro y de los carros como material de combate -pasando por los míticos espejos ustorios con que Arquímedes rechazo el desembarco romano en Siracusa (213 a.c.), los germanos derrotando a los mismos romanos gracias a la introducción del estribo (batalla de Adrianapolis 378 d.c), la pólvora, el Sr. Colt, el gas mostaza, los aviones caza, el napalm, Álamo Gordo, y un largo etc. etc.-  la técnica ha estado, igualmente, al servicio del desarrollo del hombre como a su destrucción y quizá muchas más veces al servicio de lo segundo que de lo primero. No nos equivoquemos en este punto, si a pesar de las guerras, el hombre y el mundo siguen aquí es porque, técnicamente, no ha existido la posibilidad de juntar la energía suficiente como destruir el mundo, así de sencillo. Dicho de otro modo hasta la Segunda Guerra Mundial al hombre le resultaba más oneroso, energéticamente hablando, reunir la energía suficiente para autodestruirse, que irse a casa y plantar un huerto. Incluso la destrucción requiere de ciertos grados de acumulación de energía, probablemente y generalmente menores que la construcción pero más que otras actividades  (EJ: se requiere más personas para hacer una casa que para echarla abajo, cierto, pero se requiere menos energía en plantar un pequeño jardín que botar paredes de piedra)… eso nos ha salvado. Pero con las bombas nucleares ese paradigma desaparece; por primera vez en la historia el esfuerzo realizado y el daño posible contiene a favor de este ultimo una disparidad atroz ( Ej: en el caso de los misiles Minuteman, dos personas, dos vueltas de llave, un clic = desaparece una ciudad)…así, si antes, para destruir una ciudad a cañonazos, debías primero extraer , refinar y procesar el acero, fundir los cañones y balas, movilizar animales, hombres, comida, y luego darte el tiempo de necesario para disparar una y otra vez hasta que no quedara piedra sobre piedra (el puro esfuerzo proyectado seguro salvó a más de una ciudad) ahora, eso mismo, lo puede hacer un solo hombre en 15 minutos. De hecho en la antigüedad, reyes y emperadores se jugaban su reino y su vida en peak bélicos de confrontación energética, alineaban cincuenta mil hombres por un lado cincuenta mil por otro y al final del día la mitad vencida terminaba muerta, dos o tres batallas como esas y teníamos un campeón;  la mas de las veces la población civil y las ciudades solo eran un botín que cambiaba de mano, y la suerte corrida no era la de los vencidos sino la de cualquier esclavo. Hoy sin embargo la disparidad entre esfuerzo realizado y daño provocado es monstruosa, literalmente con un “clic” se puede pulverizar una ciudad (el sueño mojado del poder). No obstante, insistimos en ver  esa facilidad como una ventaja de no sé de qué tipo (Pregunta: si tuvieran que elegir entre vivir en una ciudad a la que le puede caer un pepino nuclear apretando una tecla y otra, en que para lo mismo, alguien debería cargar la bomba por cuatro mil kilómetros ¿cuál elegirían?…exacto, lo fácil hace las cosas más fáciles no más difíciles). Por último, que el hombre no se puede resistir a la tentación de utilizar lo que ha creado, incluyendo bombas nucleares, lo confirma la historia…las bombas nucleares ya han sido usadas en la guerra, no una sino dos veces (Hiroshima, Nagasaki)… Las  historia dice que se iniciaran nuevas  guerras y que en estas se utilizaran, llegado el momento, todo los medios disponibles, porque siempre ha sido así… luego, el argumento de los que creen que el hombre podría, hoy, ir  a la guerra, y no usar las armas nucleares, no es en modo alguno histórico -de hecho de hacerle caso a la lógica belicista refrendada por la historia la utilización de armas nucleares debería estar asegurada- el  argumento para negar esto último es moral y es el último reducto de los que aún creen en el hombre y su destino. 
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Consideraciones sobre el apocalipsis (II)

The Oil Crash - 30 June, 2014 - 11:12


CONSIDERACIONES SOBRE EL APOCALIPSIS II  

Por Edgardo F. (Parroquiano)


                                                   Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegueHeráclito

Al final del día me he quedado con 3 alternativas para un posible evento apocalíptico y que corresponden a las de probable génesis humana. Crisis o guerra nuclear, colapso financiero mundial y crisis sanitaria. Por alguna razón, llámese simple ignorancia o sentido común, estas tres, aunque cada una en distinta medida, me hacen ruido. Por de pronto una prevención, yo no soy ni economista, ni científico, ni, en último término, estratega militar; por lo tanto, el desarrollo analítico de estas tres situaciones son las de una persona común y corriente. Invito, por lo mismo, a quienes tienen los pergaminos para un estudio y análisis más exhaustivo y cabal de alguna de ellas, a complementar y eventualmente confirmar o subvertir las afirmaciones que “desde la calle” realiza este servidor. Bueno, comenzare por la que, estimo, tiene menos asidero de realidad de las 3; a saber:   1) Crisis sanitaria: Entiendo este posible (que no probable) Evento Apocalíptico, como el desarrollo de una peste, epidemia o pandemia mortal que en un plazo acotado de tiempo (días, semanas meses) puede extenderse por extensas áreas geográficas y siempre con un alto índice de mortalidad. Es la que,  desde mi sentido común, considero como la más improbable. Aunque los virus, las enfermedades y las  pandemias existen, algunas de ellas con el carácter de cotidianas e inclusive altamente ominosas, la posibilidad de que un agente patógeno pueda, en poco tiempo, infectar y matar partes importantes de la población de uno o más continente y de esa manera tener el carácter de Evento A. es más bien improbable, más cerca de la fantasía hollywoodense (Guerra Mundial Z, Amenaza de Andrómeda, Epidemia) que de una realidad mínimamente objetiva. Desconozco lo que guardan los laboratorios militares y/o civiles repartidos en el mundo, pero, en efecto, la imagen cinematográfica de un centro de comando bajo tierra, en el que mandos militares y civiles observan en una pantalla como una gran mancha roja les muestra cómo se expande un virus mortal por el mundo  mientras “el jovencito y la reportera” buscan una cura, está más cerca de la distorsionada imagen que también Hollywood nos ha impuesto sobre los científicos, tipos locos y maquiavélicos que esperan una oportunidad para satisfacer su sed de poder esparciendo el caos y la muerte por el globo . Es cierto que la ciencia no es neutra;  el 99% de armas nucleares, biológicas químicas o simplemente convencionales no surgieron por generación espontánea. Tras ellas hay miles de horas de trabajo en laboratorios; pero que un científico loco pueda destruir la mitad de la población esparciendo un virus mortal, que los hay, es estirar demasiado el argumento. Y si bien el descarte no es absoluto, lo veo como un escenario muy poco probable. Sin mucho más que agregar, reitero la invitación a alguien con más conocimiento en estos temas, de suyos técnicos, para que ahonden en la temática planteada. Por ahora prosigo.Entonces, al final del día, me  voy quedando con las últimas dos: Crisis o guerra nuclear y colapso financiero mundial, a las cuales les quiero prestar un poco más de atención. Permítanme, primero, realizar algunas apreciaciones generales sobre las mismas ¿Porque me parecen merecedoras de atención? Bueno, porque precisamente ambas engloban fenómenos que a) son reales. Evidentemente lo son las guerras en general y particularmente, en estas últimas dos  décadas, las guerras por recursos energéticos. Por su parte la realidad de las crisis económicas es incuestionable, aunque solo reparemos en ella cuando nos toca directamente el bolsillo (Por ahí hay un viejo chiste de economistas que refleja muy bien esta situación, dice “Crisis económica es cuando tu vecino se queda sin trabajo, depresión económica es cuando tú te quedas sin trabajo”) y  b)  porque ambas tienen conexión directa con el fenómeno del peak oíl y el declive energético. Vistas desde una cierta perspectiva ambos fenómenos –guerra y crisis económica-  son las caras de una misma moneda. Por un lado las sociedades organizadas en macro sistemas (países, continentes, alianzas regionales de países, ej: Mercosur, Unión Europea, ALCA.) cada día estarán más dispuestos a tomar medidas drásticas (o si se quiere dramáticas), por acceder a niveles de energía que les permitan mantenerse cohesionadas. Actualmente dichas acciones han pasado sin pundonor, del ámbito económico y diplomático, (Mercosur, UE, Alca, Nafta, Aladi; Ocde, UNASUR, Pacto Andino)  al ámbito militar, (Irak, Afganistán, Libia, Siria, Sudan, Mali, Rep. Centroafricana y, ya más cerquita de vuestro barrio, Ucrania). Recordemos que la energía  es la sangre que mantiene viva a una sociedad y, en un tiempo y espacio determinado, la que posibilita su crecimiento, su desarrollo y mantenimiento; en último término su supervivencia. En ese contexto no debemos hacernos ninguna ilusión, la utilización del conflicto diplomático y comercial por sobre el militar, estará, como ha estado, supeditado a su simple eficiencia, no a un altruismo pacifista…por esa misma razón en la misma medida en que la energía decline, la guerra, como medio de ultima ratio será cada vez más frecuente, seductor y lamentablemente necesario (No hay  nada nuevo bajo el sol, dice el refrán…excepto lo que ha olvidado…si la historia no miente, Luis XIV hizo gravar esta leyenda en sus cañones “ultima ratio regum”, “este es el último argumento de los reyes”). Hacerse de recursos energéticos que le permitan atomizar o mitigar el efecto que esa misma falta de energía necesariamente provoca a nivel interno: la desintegración. El fenómeno interno de desintegración (des-cohesión), entendida como caos y desorden social se combate energéticamente excluyendo del reparto de energía a todos los sectores sociales que se consideren prescindibles. Así, clases medias y bajas tendrán, por tanto, menos salud y educación cuantitativa y de peor calidad, menos ayudas sociales, menos seguridad y justicia, en definitiva menos Estado y más mercado…la afirmación no es ideológica, el mercado es la forma (más menos) “civilizada” en que se aplica la  ley del más fuerte. Lo anterior, en términos energéticos, es un axioma simple: la mayor cantidad de energía posible para el menor número de personas posible. Así se está dibujando  naturalmente el futuro cercano. En este punto, una crisis mundial con carácter de Evento Apocalíptico, producto de una guerra o crisis nuclear, o un colapso financiero mundial, seria naturalmente el acelerante de un proceso necesario para la sobrevivencia de sistema o alguno de sus componentes –sociales, económicos o políticos- en tiempos del peak oil. Ahora bien, las verdades muchas veces son solo un asunto de perspectivas. La verdad del Apocalipsis no escapa a ello… Alguno de nosotros lo esperamos en diez años, otros en cien, otros tantos lo creen improbable… ¿Y si alguien nos dijera que este ya llegó?, ¿qué tan cierta sería esa información? No hemos visto desatarse la tercera guerra mundial; los mercados no se han desplomado, ni lo ha hecho el dólar: La gente no corre a saquear los supermercados, ni se montan barricadas en las esquinas; ¿será que aquí, todavía, los rascacielos ocultan las llamas, los trajes a los uniformes, los maletines a las armas, las bocinas y motores a los disparos? ¿Existe, objetivamente, una realidad menos tranquilizadora a la ahora de ponderar lo probable de un evento apocalíptico?Actualmente en el mundo existen, algo así ,como 12 conflictos de alta intensidad (aquellos con más de 1000 muertos al año) y 40 conflictos  de baja intensidad  (menos de 1000 muertos al año) cuyas poblaciones involucradas suman sobradamente 300 millones para el primer segmento (Afganistán, Somalia, Siria, México, Irak, Libia, Sudan del Sur, entre otros); mientras que los conflictos de baja intensidad suman 1.200 millones de personas como población involucrada, y desarrollados en extensa zonas del Asia Central y Meridional, gran parte de África, casi todo Medio Oriente. En esas mismas zonas la economía de subsistencia, de sobrevivencia, y la disolución del aparato estatal campea en mayor o menor grado. Lo anterior, ya sea producto del estado de conflicto surgido en el tiempo presente en algunos casos, y, en otros, porque siempre han vivido así. Digamos, para ser objetivos, que el estado actual en que se encuentran sumidas las poblaciones de esas regiones, no tiene  que ver con un solo elemento, sino que con la convergencia de muchos factores, económicos, sociales, históricos, políticos, etc. No quiero ahondar demasiado en el tema, que es solo parte del argumento del tema central, al que luego vuelvo;  aunque estimo que todos sabemos a quienes nos estamos refiriendo, países y/o naciones con economías pobres y primarias, religiones volitiva y materialmente influyentes, estructuras estatales que existen de manera muy tenue, o son simplemente los últimos retazos de civilidad en medio del caos.  Pero, ¿por qué coloco sobre la mesa estos datos en particular? Porque, a la luz de estos someros datos, quiero dejar en evidencia que cuando decimos que no creemos posible la existencia de un evento apocalíptico, en el corto o mediano plazo, estamos realmente  diciendo que “no creemos que un fenómeno de los que efectivamente puedan provocarlo harán que las condiciones económicas y sociales propias de lo que conocemos como  apocalipsis y en la cual se encuentran actualmente sumidas una cuarta parte de la humanidad nos alcancen dentro de un plazo racionalmente prudente”. No, no me pierdo, el argumento no es ningún caso moral, ni debe serlo; si 500 millones de habitantes europeos vivieran sin sanidad, sin educación, sin un gobierno central, sin alcantarillado, criando animales en su casa y cultivando sus patios para sobrevivir, nadie dudaría que se trata de un apocalipsis en regla. Sin embargo, el que 1000 millones de personas, en África y Asia, padezcan, actualmente, la misma situación,  ni siquiera está en nuestro horizonte intelectual al momento de plantearnos la posibilidad de un apocalipsis como algo eventualmente real…y ahí está la trampa… NATURALMENTE actuamos eliminando de nuestro campo de visión todo aquello que nos es desagradable o contradictorio. Claramente esta forma de pensar no está condicionada ni por nuestra maldad ni por nuestra indolencia, sino por un simple y necesario mecanismo de defensa y supervivencia. Natural y cotidianamente, tendemos a considerar como inexistente lo que no es evidente, o aun más, lo que siendo evidente y desagradable no podemos eliminar o cambiar, ej: la pobreza. Si esas condiciones se dan  en comunidades o países que están en las antípodas del globo mayor razón para pensar que son inexistentes. PERO, hay una diferencia del porte de una montaña entre afirmar que las armas de destrucción masiva no existen pero pueden  existir, a  afirmar que existen pero que no serán disparadas. Y nosotros aunque aceptamos, racionalmente, como verdadera la segunda frase del axioma, vivimos cotidianamente como si la cierta fuera la primera…y eso es peligroso. Lo mismo sucede con lo que consideramos condiciones de vida apocalípticas, las pensamos como si no existieran y pudieren en algún momento existir, pero la verdad es que existen, son reales y no  un escenario hipotético o de pura fantasía alarmista.  Están a 1000, a 5000 a 10.000 kilómetros, en sociedades, regiones o países que las han padecido desde siempre (Afganistán, África subsahariana) hasta países que han caído ellas en apenas los últimos 10 o 5 años o meses (Libia, Siria…Ucrania). Debemos, entonces, hacernos cargo de esa realidad, aunque no sea la nuestra, porque ello nos permitirá hacer la pregunta correcta  cual es ¿cuánto podría demorar aquella parte de la población mundial que no vive actualmente las condiciones que definen un apocalipsis en caer en ellas? y ¿qué evento podría desencadenar o acelerar dicha situación? Y aquí llegamos a  uno de los puntos centrales de este pequeño ensayo, esto es preguntarnos si las actuales condiciones sociales, culturales, políticas y económicas en que desarrollamos nuestras vidas se mantendrán el tiempo suficiente, y en el espacio suficiente, como para permitirnos no tener que preocuparnos por la velocidad del cambio Permítanme una reflexión seria, he creído descubrir que para cada uno de nosotros ese tiempo suficiente, ese plazo racional y prudente en el que pudiera sobrevenir un Evento Apocalíptico, siempre considera, como tiempo medio para que NO se manifieste, lo que nos queda por vivir. Así, aunque parezca gracioso, aceptamos de buen grado, en teoría, que destruyan -o se destruya-  el mundo en los próximos treinta años, pero no aceptamos que lo puedan hacer en dos o tres. Y también el elemento espacial cae en ese relativismo cómodo. Al final, lo que verdaderamente decimos y esperamos del futuro, es que se desencadene el apocalipsis en todo el globo… lo negaremos si no se desencadena en nuestro  país y el tiempo que a mí me queda de vida Así, la mayoría de las personas estima que no, que no hay razones de peso como para preocuparnos por un cambio brusco e inmediato de nuestras condiciones de vida. En lo que refiere a los dos hipótesis finales de trabajo (Guerra nuclear o Crisis financiera mundial) ambas son descartadas rápidamente, tal y como se hizo con todas las anteriores. El ciudadano medio cree, firmemente, que no habrá guerra nuclear, ni un catastrófico colapso económico mundial, y nos ganamos el adjetivo de racionales y prudentes. Como contrapartida aquellos que estiman que esas, u otras causas, que pueden provocar un Apocalipsis son inminentes y se concretaran en algún momento del futuro inmediato, los llamamos apocalípticos.  Si  además, le agregan la llegada de los Annunakis  les damos el mote de frikis y si auguran que el Apocalipsis llega producto de la implantación del NWO los motejamos de conspiranoicos… y nos reímos un poco y muy orondos nos quedamos con la certeza que nuestro futuro seguirá igual, levemente direccionado al vacío, a ese largo declinar que nos resigna y nos da tranquilidad…pero, ¿es así?, ¿tenemos razones para tener, incluso por esperanza, la amarga certeza del  lánguido  menguar?     
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Consideraciones sobre el apocalipsis (I)

The Oil Crash - 26 June, 2014 - 22:09


Queridos lectores,

Edgardo F., también conocido como Parroquiano por estos lares, me ha hecho llegar un largo ensayo, en cuatro partes, sobre el Apocalipsis y su significado. Una mirada analítica a un tema que es dado a su tratamiento emocional.

Salu2,
AMT

CONSIDERACIONES SOBRE EL APOCALIPSIS  I
Por Edgardo F. (Parroquiano)
La última voz audible antes de la explosión del mundo será la de un experto que diga: es técnicamente imposible.(Peter Alexander Justinov)
Las primeras palabras son para felicitar y agradecer a Antonio Turiel por su trabajo y por estimar que este post merece ser difundido en su blog, sobre todo considerando lo polémico del tema a tratar, tal y como lo señala su título. Las siguientes para enviar un saludo a todos los que siguen al pie del cañón y de este blog.  Señalar, ya entrando un poco en materia, que quienes esperan encontrar en este texto una alabanza profética a los “4 Jinetes del Apocalipsis”, o la confirmación pseudocientífica de lo posible de la inversión de los polos, están leyendo el texto equivocado. Pretendo, en lo posible, una mirada racional de un tema cruzado y salpicado de ficción y fantasía, embadurnado de descredito y sorna lamentablemente para el análisis, las más de las veces, bien ganada. Pero, ¿cuánto de esa sorna tiene que ver con un viso de realidad distorsionada por el miedo?, ¿cuánta de esa ficción intenta ocultar algo, un mínimo de realidad? Consensuemos que la gravedad del tema implica que, si existiera siquiera una mínima posibilidad que nuestros peores temores del futuro pudieran hacerse efectivos, esa posibilidad debiera ser estudiada con toda la rigurosidad posible. Vemos, entonces, si es factible esa meta.   Anecdótico, sino irónico, es señalar que no existe quizás palabra que haya mutado en un sentido más contrario a su definición originaria que la palabra Apocalipsis… de la revelación al desastre, de la luz a la oscuridad, de un Alfa a un Omega. Particularmente, para nosotros, los pikoleros, el concepto tiene un sabor especial; sí, porque nos guste o no, lo que predecimos en el futuro más o menos mediato es, precisamente, una suerte de Apocalipsis… está bien , o.k , atenuado en su desarrollo temporal y espacial sí , pero un Apocalipsis al fin y al cabo. Pensándolo, básicamente nuestro discurso es, dadas iguales condiciones de comportamiento social y energético, la civilización (entendida esencialmente como el paradigma occidental) colapsará en un futuro relativamente cercano. Así lo entiende la gente de a pie y muy probablemente sea por eso que no nos quieren escuchar. Podemos adornar el discurso, colocar nuestros acentos en la transformación como salida y alternativa, hacer hincapié en la solución, pero en esencia estamos diciendo que, de continuar por el camino en que vamos, el mundo va de picada al abismo. En este punto son estériles nuestros esfuerzos por argumentar que, esta futura catástrofe, es evitable si se toman las medidas adecuadas; si se asumen y se actúa sobre las causas que lo provocaran. Tristemente debiéramos quizá reparar que la imposibilidad que tiene la mayoría de las personas de visualizar ese cambio salvador que nosotros sí observamos  sea porque el mismo es, al menos en este punto de la humanidad, irrealizable…triste, pero no menos cierto. Así, al espejismo del futuro maravilloso que ellos nos oponen; nosotros, los pikoleros, oponemos el espejismo de una cuenta tras que nunca llega a cero.  Es de la manera anterior que los pikoleros tratamos de alejarnos de esos otros locos apocalípticos, que denuncian, acusan y profetizan el fin del mundo al estilo Hollywood; atrapados casi por culpa en la obligación de darle un carácter racional y mesurado a un tema naturalmente plagado de oscuras imágenes oníricas y dantescas pesadillas…Aquí permítanme una primera vuelta de tuerca…¿ si un Apocalipsis, la destrucción de la humanidad ( así tal como suena), no estuviera tan envuelta en la fantasía y la ficción, y la comenzáramos a considerar como posible y probable, eso no nos daría más oportunidades de plantear relevantemente el discurso pikolero? ¿Acaso el argumento pikolero, más que cualquier otro, no tiene una base racional aceptable a la hora de plantear la probable causa de un “Apocalipsis”?, ¿No es esa nuestra preocupación, más allá de la velocidad espacio-tiempo en que este se produzca?, ¿No nos encontramos acaso con cientos de personas que niegan el fenómeno del peak oil, simplemente porque no están dispuestos a aceptar sus consecuencias?, ¿En qué trampa estaremos cayendo los pikoleros, cuando aceptamos el fenómeno pero, al igual que el resto, negamos o relativizamos sus probables consecuencias?. Bien, como el tema es árido, trataré de ir  por partes:Lo primero, a mi entender será definir ¿Que entendemos por Apocalipsis? Por de pronto la definición del la RAE es sintética, Apocalipsis: fin del mundo. Necesario es, entonces, desmenuzar la definición a fin de darle la sustancia que requiere su estudio. Cuando decimos fin del mundo ¿qué estamos diciendo, o a que nos estamos refiriendo? Por cierto que, en principio, no nos estamos refiriendo a la destrucción física del planeta; más probablemente nos estamos refiriendo a una situación de colapso civilizatorio; esto es: destrucción e inutilización de estructuras materiales de origen natural o humano que, en paralelo, o como directa consecuencia, provoca la destrucción o el desmoronamiento de las estructuras sociales. Hablamos, desde luego, de un evento o situación catalizadora de carácter casi exclusivamente material, ej: tsunami, guerra, de tal magnitud que provoca o trae aparejada, como consecuencia inmediata, o en paralelo, la destrucción de las superestructuras humanas de civilización y relaciones intersociales. Llevada la definición al nivel de país o nación, hablamos de la destrucción de las manifestaciones físicas y sociales propias del Estado, desintegración de las estructuras de gobierno y autoridad, ineficiencia funcional de autoridades políticas, administrativas, policiales, judiciales y gubernamentales; imposibilidad de provisión de servicios básicos tangibles como luz, agua, alimentos, y de aquellos intangibles, tales como defensa policial y monopolio de uso de la fuerza (legal y legítima), generación de justicia, otorgamiento de salud y educación estructurada, entre otras. En este punto hago una importante prevención; ex profeso he limpiado la definición de sus elementos temporales y espaciales (que tan rápido, que tan extenso para ser considerado “Apocalipsis”), que son precisamente, los que nos provocan los mayores problemas y sobre los cuales volveré en los párrafos siguientes como tema central.Ya, consensuada (espero) la definición del concepto nos acercamos entonces a la pregunta central y la que, creo, es la trampa implícita en ella. Pregunta: ¿Es posible la ocurrencia de un apocalipsis, entendido este último como un fenómeno o situación de destrucción, o colapso, de las estructuras físicas y sociales, mismas que determinan una comunidad, en un momento dado y en un espacio determinado?...¿ Y dónde está la trampa?; a mi entender está en plantear una pregunta que, en principio, no tiene respuesta…¿porqué?... Porque el Apocalipsis no existe sino como consecuencia de un hecho anterior a él mismo; sí,  el apocalipsis será consecuencia o producto de un hecho o situación anterior que lo provoca…el evento apocalíptico… y sobre  este es que debemos poner el acento y, eventualmente, aterrizar la pregunta central. No nos preguntemos si un apocalipsis es posible; preguntémonos ¿existe o puede existir evento, situación o circunstancia capaz de generar, como consecuencia, un Apocalipsis?, preguntémonos: ¿es probable que se desencadene un Evento Apocalíptico?.  La disquisición semántica es sutil, pero no inoficiosa…la respuesta de lo posible de las consecuencias solo la encontraremos si contestamos, primeramente, lo probable de las causas. A modo de ejemplo planteo la siguiente historia: 3 hermanos viven en una casa; un día llega un extranjero y les pregunta de sopetón: ¿es posible que su casa se destruya? El primero de ellos, un optimista a ultranza, contesta No. El segundo, un pesimista sin remedio, contesta Sí. Y el tercero, un pragmático, contesta: Depende. Entonces, ¿quién creen ustedes que dio, en principio, la respuesta correcta?Pongámonos entonces pragmáticos  y veamos.  Si recolectamos todos los posibles fenómenos capaces (en teoría o en potencia) de convertirse un EA (evento apocalíptico), podemos, con una perspectiva racional del tema, dividir los mismos en dos o tres categorías. En este punto no puedo menos que solicitar, al lector, el máximo de flexibilidad y comprensión en la apreciación de esta sistematización, puesto que se trata de un terreno que prácticamente no tiene una base racional a la que echar mano, en beneficio del tema, seremos todo lo objetivo que nos permite la materia. A saber: 1era Categoría: Ficticios. Los nombramos simplemente para descartarlos; el ejercicio, aunque no lo crean, es necesario después de que  miles de páginas de Internet,  miles de videos de Youtube  y cientos de películas de Hollywood, nos han intoxicado lo suficiente como para confundirnos sobre lo que tiene una base mínimamente racional con otros que son simple y pura ficción; tanto así que, aunque parece sencillo el descarte, nunca sabemos cuáles son unos y otros. Aquí tenemos:
  1. Plaga Zombi,
  2. Segunda Venida de Cristo,
  3. Llegada del Anticristo,
  4. Invasión Reptiliana y/o Anunnaki
  5. Aparición del planeta Nibiru,
  6. Implantación  del NWO ( New World Order, Nuevo Orden Mundial),
  7. Conspiración Judeo masónica iluminati
  8. Invasión Alienígena…
  9. Inversión de los polos y
  10. detención del movimiento rotatorio del Planeta
  11. y Godzilla.  
O. k Les damos el carácter de ficticios porque, como no sea en un escenario deux et machina, que per se no es descartable, nos encontramos con la imposibilidad absoluta de que se concreticen; de que efectivamente tengan el carácter siquiera de posibles. Nombramos entonces estas potenciales causas para, inmediatamente, descartarlas; simplemente para realizar el ejercicio básico de separar la paja del trigo. Permítanme, en cualquier caso, una pequeña anécdota: Consultado un científico sobre la existencia de vida inteligente en otros planetas su respuesta fue: Si, existe, y la mayor prueba de ello es que no han realizado ningún esfuerzo por comunicarse con nosotros.2da Categoría: Causas Reales. Llamo causa reales a aquellas que al menos, en potencia, tienen la capacidad de convertirse efectivamente en un EA (evento apocalíptico). Esta segunda categoría la subdividiré, a su vez en 2 subcategorías: 1) de génesis geocéntrica  y 2) de génesis antropocéntrica. A saber:
  1. De génesis geocéntrica: entendidas estas como aquellas que nacen de la estructura física misma del planeta y el medio este está inserto (Sistema solar).En este grupo tenemos:

1) Tormenta Solar 2) Colisión con un Asteroide y/o meteorito,3) Calentamiento global4) Erupción de Volcanes, 5) Terremotos, 6) Maremotos,7) Ciclones y/o tornados8) Glaciación y/o Desertificación repentina
De esta segunda categoría, las comprendidas en las de orden geocéntrico, aunque anteriores a la humanidad y coetáneas con su desarrollo, estimo,  debieran igualmente ser descartadas. Esta vez no por imposibles, como en el caso de las ficticias, sino por improbables la mayoría de ellas. Aquí es pertinente hacer una reflexión; cuando nos referimos a improbables, lo que estamos diciendo es que, de acuerdo a la lógica histórica, a los conocimientos científicos adquiridos, al estudio histórico y prehistórico de los fenómenos comprendidos en esta clasificación, estimo consensuable  el que si bien algunos de estos fenómenos se han presentado con el carácter de apocalípticos en algún momento de la humanidad, o de la historia registrada o recreada del planeta -el probable asteroide que acabo con los dinosaurios en el Cretácico; la destrucción de la Civilización Minoica producto de una erupción volcánica, maremotos y terremotos asociados; los rastros geológicos que hacen estimar como probable una gran inundación en Mesopotamia, de la que dan cuenta muchas leyendas de la antigüedad-  lo cierto es que, en la línea de tiempo, han estado tan alejados uno de otros que la posibilidad temporal que alguno de los vuelva a ocurrir en una escala apocalíptica, dentro de la vida media de alguno de los lectores, es altamente improbable. Algunos otros fenomenos no se condicen con los ciclos de tiempo propios del planeta ej: glaciación repentina, evaporación de las fuentes de agua. Por otro lado, en el caso de los terremotos, volcanes, maremotos y ciclones, la dinámica es distinta. En este caso ha sido el constante azote que ha recibido la humanidad, desde siempre, lo que les impide convertirse en un evento apocalíptico. No obstante la probada capacidad de destrucción, los cientos de miles y millones de vida de los que esos fenómenos, juntos y por separado, han dado cuenta, el hecho que nuestra civilización se haya impuesto a la continuidad y recurrencia histórica de los mismos, ha llegado a una escala que haya provocado, al menos hasta el día de hoy el colapso de la humanidad aun nivel apocalíptico. El que estemos aquí, leyendo este post, es prueba de ello.
  1. De génesis antropocéntrica: entendidas estas como aquellas que pudieran ser causadas por el actuar humano. En esta categoría solo logro cuadrar 3:  
  1. Guerra o crisis nuclear.
  2. Colapso Financiero Mundial,
  1. Crisis Sanitaria Mundial
…aquí quedamos.

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Aporía

The Oil Crash - 24 June, 2014 - 23:48
Imagen de http://robertscribbler.wordpress.com/2014/06/20/jet-stream-tattered-by-climate-change-brings-new-bout-of-worst-storms-on-record-for-north-central-us/

Las lágrimas del Ártico caen, incesantes y copiosas, sobre mi cabeza. El Ártico se muere, o al menos lo hace la secular capa de hielo que lo cubría, cuya eventual desaparición implicará no sólo el final del hábitat de unas pocas especies, sino un desequilibrio climático a gran escala que afectará a todo el tercio septentrional del planeta.

Es normal, dicen algunos; ya sabemos que a veces llueve y a veces hace Sol; es lo normal en primavera, me repiten, pero ya no es primavera sino verano.

Caen la lluvia densa que moja nuestro grano e impide su recolección, cae el duro granizo que destroza nuestros huertos y nuestras mieses, y lo hace durante días, alternando semanas secas con días en los que parece que el cielo se abre encima de nuestras cabezas. El viento que nos trae la lluvia sopla, extrañamente, del Oeste o del Sur, y el anticiclón que nos garantizaba los típicos veranos secos y cálidos no hace acto de presencia. La lluvia constante y cerrada nos la trae una borrasca que entra y barre desde el oeste, y ya no hay las clásicas nubes de evolución que los días calurosos garantizaban las típicas tormentas de verano al caer la tarde. Llueve, sí, pero no es la misma lluvia, no son los mismos fenómenos, no son los mismos mecanismos, no son las mismas consecuencias. Llueve mucho más de lo que llovería, en cantidad, extensión y duración y nuestra tierra no se adapta tan rápidamente a este nueva forma de llover, tan diferente.

Tal año en Junio llovió más en Madrid, tal otro en La Coruña, otro más en Barcelona. Pero por más que busquen y rebusquen en los anales no encontrarán años tan lluviosos en todos esos sitios al mismo tiempo. El sistema climático es turbulento con un número de Reynolds muy elevado a las escalas humanas y regionales, y por tanto es muy ergódico, palabreja esotérica de los físicos estadísticos que significa, entre otras cosas, que para entender la estadística del sistema se pueden considerar series temporales muy largas de un solo punto o series de muchos puntos diferentes en un sólo instante. En suma, que si uno quiere caracterizar que está habiendo un cambio tanto puede observar series muy largas y observar cambios que por probabilidad no pueden ser debidos al azar (por ejemplo, la tendencia al calentamiento del planeta que nos muestran las series de temperatura) o bien observar patrones de eventos a gran escala cuya coincidencia simultánea es también poco probable y por tanto no es debida al azar. Los patrones actuales no son debidos al azar, y no son comparables a lo observado décadas atrás. El tercio norte de la Península Ibérica está en la vía de salida de un tren continuo de borrascas, que en invierno fue terrible y en verano, aunque debilitado y discontinuo, tiende a reproducirse. El tercio sur vive ajeno a estas alteraciones y conoce el año más cálido y seco que se recuerda. La tierra de nadie entre estas dos partes vive en medio de continuos sobresaltos. Y eso es sólo mirando a esta pequeña península; en Europa los cambios están siendo radicales, desde temperaturas 20 grados más elevadas que la media en el Círculo Polar Ártico hasta inundaciones recurrentes en las Islas Británicas. ¿Por qué pasan tales cosas? Sabemos en parte por qué, pero cuando nos lo contaron la primera vez nos tomamos a burla el titular: ¿un año sin verano? ¡Qué tontería, qué fabulación! No leímos la explicación, no entendimos el verdadero riesgo que corríamos. Ahora simplemente la padecemos, esperando que la cosa no vaya a más.

Oigo truenos. O quizá es el lamento grave del Ártico moribundo, no lo sabría decir. Se queja repetidamente. Se muere, se muere pronto. Quizá sólo le quedan unos años, en el peor caso posible quizá sea éste el año de su defunción. Seguiremos discutiendo si pasará antes o después, repetiremos interminables discusiones y apuestas sobre el índice de extensión de hielo ártico que publica el Centro Americano de Datos sobre Nieve y Hielo. Este 2014 la cobertura de hielo marino en el Ártico en este momento es mejor que en las mismas fechas de 2012 (el peor año hasta la fecha), dirán algunos; y otros dirán que igualmente 2014 es el tercer peor año hasta la fecha y que el hielo es más delgado que nunca, con lo que es más frágil. Y así seguiremos hasta que un verano cualquiera de repente no haya hielo en el Ártico, seguramente después de varias semanas de una tormenta intensa. Entonces, en ese justo momento, comenzaremos a discutir cuánto hielo se puede reponer durante el invierno septentrional...



¿Qué está pasando? ¿Por qué está pasando esto? ¿Cuál es la causa última de todo este desvarío? Es simplemente que queríamos crecer infinitamente en un planeta que es finito. Y cuando decíamos crecer queríamos decir aumentar nuestro consumo de materia y energía, como si nuestro planeta, nuestro entorno, nuestro hábitat en suma nos fuera a proporcionar todo lo que quisiéramos y al ritmo que le exigíamos. Olvidamos que somos animales también, que tenemos necesidades básicas materiales, que dependemos de este hábitat porque no tenemos ningún otro.

Pero hacer notar esos límites es de mal tono, es ser un inmaduro idealista, es ser un peligroso inconsciente. Lo correcto es pensar sólo en el crecimiento económico, como si la producción de valor pudiera desligarse de las realidades físicas que las limitan; pensar en productividad, cuando el planeta ya está a su máximo ritmo de explotación de recursos y de absorción de residuos; pensar en finanzas, cuando al valor nominal de la deuda harían falta varias decenas de planetas para cancelarla; pensar en progreso, cuando la masa de excluidos y esquilmados crece sin cesar. Contradicciones evidentes que los expertos económicos (aparentemente, los únicos que cuentan) no son capaces de ver por más que se las repitas, paradojas imposibles de un sistema que se hunde, porque la gente cada vez más rechaza lo que es imposible y es inhumano.

Llueve sin parar, como un llanto sin consuelo. Llanto inane, porque no puede lavar el mayor pecado, el de la avaricia, de nuestros corazones hueros.

Antonio Turiel
Figueres, Junio de 2014



Nota: La imagen que abre este post representa el estado de la Corriente de Chorro Polar el día 20 de Junio de 2014, estimado con un diagnóstico basado en un modelo meteorológico con asimilación de datos. Una corriente con meandros tan profundos que ya está deshecha y ha perdido su coherencia interna.
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Revista de prensa."El viejo orden petrolero se impone". El País, domingo 22 de Junio de 2014

The Oil Crash - 23 June, 2014 - 02:38


Queridos lectores,

Varios lectores me han pedido que haga una crítica razonada de un artículo que acaba de aparecer en el diario El País, firmado por los señores Gualtieri y Bolaños, en el que se hace un rápido repaso de la situación energética actual partiendo del hecho de la rápida subida del precio del petróleo de los últimos días y llegando a diversas conclusiones, muchas de las cuales pueden inducir a error al lector cuando no son ellas mismas directamente erróneas. Tratar de desmontar todos los artículos llenos de tópicos y de graves confusiones que publican los medios de comunicación sería una tarea ímproba, aparte de inútil puesto que los blogs y páginas web que se dedican a la divulgación del peak oil y la escasez de energía no tienen ni de lejos el alcance de los medios de comunicación convencionales. Sin embargo, de vez en cuando resulta conveniente desmontar detalladamente alguna de estas piezas de desinformación o de mala información para mostrar algunas falacias recurrentes, ya que eso ayudará al lector avezado a hacerlo por sí mismo con futuras piezas periodísticas de semejante jaez que a partir de ahora menudearán a medida que nos adentramos en la siguiente fase del descenso energético inevitable de nuestra sociedad.

No copiaré literalmente todo el artículo, el cual pueden encontrar siguiendo este enlace: "El viejo orden petrolero se impone".

El subencabezado deja claro lo que nos va a transmitir el artículo: "La escalada del crudo por la guerra iraquí renueva el temor por la gran dependencia de Europa de las zonas inestables y la necesidad de avanzar en alternativas". Transmite las que a mi parecer son las dos ideas erróneas clave del artículo: en primer lugar, que el problema de depender de zonas inestables es sólo de Europa, y el segundo que existen ya disponibles alternativas viables a gran escala al petróleo. Como iremos explicando, ambas ideas son radicalmente falsas pero están en consonancia con la propaganda que difunde una parte de la industria.

Todo el primer párrafo está trabado con precisión para transmitir toda una colección de tópicos sobre el petróleo. Se nos dice que seguimos los dictados de la OPEP, sin nunca mencionar que ésta extrae menos de la mitad del crudo que se consume en el mundo y que en realidad ya no tiene capacidad de modular los precios. Alude a continuación a que la OPEP manda a pesar, dice, de "la apuesta por las energías renovables, la moda de los coches híbridos o las técnicas de explotación alternativa como el mentado fracking", que según los autores no están teniendo el impacto adecuado en disminuir nuestra dependencia de la OPEP porque son demasiado caras, están verdes o falta la voluntad política que las respalde. Esas tres características, enunciadas en ese orden, muestran claramente la intención del artículo: dado que nadie atribuye al fracking ser caro (a pesar de que en realidad no es rentable) ni el estar verde, queda claro que el problema del fracking es la falta de voluntad política. Esto enlaza con la entradilla: si Europa está acogotada por las veleidades de la OPEP (y de Rusia, que se dice de pasada a pesar de que en realidad el 46% del petróleo consumido en Europa es de origen ruso) es porque falta voluntad política para apostar por el fracking. En suma, tenemos aquí otro artículo que tomando un tema de actualidad va dirigido a defender esta burbuja financiera antes de que acabe de reventar y sea ya invendible.

A continuación nos explican que de momento el precio del petróleo no sube demasiado porque la economía de los países desarrollados aún no sube, pero que "en cuanto la recuperación se afiance, las preocupaciones por los posibles cortes de suministro y la escalada de precios pesarán como una losa sobre las naciones desarrolladas y emergentes". El primer argumento es cierto a medias, como muestra este gráfico:


Gráfico del post http://ourfiniteworld.com/2014/05/21/the-connection-between-oil-prices-debt-levels-and-interest-rates/ de Gail TverbergEn realidad, después del infarto económico masivo de 2008 y la recuperación paulatina del precio durante 2009 el precio del barril de  petróleo se ha mantenido casi siempre por encima de los 90$ y durante los dos últimos años por encima de los 100$ frecuentemente. Los 7 dólares de repunte de la semana pasada no son despreciables, pero obviamente la cosa no estaba demasiado barata antes. De hecho, ese tipo de redactados sirve para que al lector medio, que no sigue para nada la evolución del precio del petróleo, le parezca que el precio era "normal" hasta hace unos días y ahora esté muy elevado. Por otro lado, respecto a la segunda frase sirve para meter miedo, útil para defender ciertas opciones como el fracking, e introduce un concepto que en unos años será moneda común: interrupciones del suministro, recuperación económica tan ansiada que descarrila por el alto precio del petróleo. ¿A qué esperamos para sacarnos de encima esta losa? A continuación nos habla sin entrar en detalles, de los planes para "lograr una mayor independencia energética" de los EE.UU. (de nuevo, el fracking) y el resto de América (¿de qué hablamos aquí? Fracking en Argentina, aguas profundas en Brasil, extrapesados en Venezuela... YPF, Petrobras, Pemex y Petróleos de Venezuela están intentando encontrar inversores estratégicos que no encuentran pues las compañías multinacionales ya no quieren perder más dinero), y que China hace sus apuestas energéticas. Los únicos sin un plan son los europeos, según se desprende.

A continuación, se reconoce sin incidir demasiado en los inquietantes detalles, en los problemas de Libia, Nigeria o Irán; por cierto risible lo de que Irán "aún está tocado por las sanciones internacionales"; está claro que estos periodistas no reconocerían qué es el peak oil de un país aunque les mordiera una mano:

Gráfico de Flujos de Energía (http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html), elaborado con dados del BP Annual Review 2014Después, un par de mentiras o errores en una sola frase: "Los saudíes, primeros productores mundiales de crudo, han conseguido ajustar bastante la extracción a la demanda del mercado y controlar los precios". Primera mentira o error: el primer productor mundial de crudo es Rusia; Arabia Saudita es el primer exportador. Segunda mentira o error: Arabia Saudita ya no controla nada. El año pasado puso en producción los últimos grandes campos que le quedaban por explotar y que no explotaba por sus enormes costes e inconvenientes: Shaybah, Khurais y Manifa. Y ya está: ya no le queda más, y con eso se ha podido mantener cerca de la raya de 10 millones de barriles diarios (Mb/d) de petróleo. Pero el campo supergigante de Ghawar (que él solito producía el 6% de todo el petróleo del mundo y más de la mitad de la producción de Arabia Saudita) ya ha iniciado su declive, así que el futuro no es precisamente brillante para el reino wahabita. Por tanto, se está intentando proyectar una imagen de tranquilidad y de control que para nada casan con la realidad.

Pero a continuación nos comienzan a comentar sobre los problemas en Irak y nos dejan ver que era un país productor importante y que de algún modo, pese al control que tiene la OPEP sobre precios y producción, no podemos prescindir de él, y de hecho se reconoce que según la Agencia Internacional de la Energía (AIE) la mayoría de la nueva producción de la OPEP tendría que venir de allí (el falso eldorado iraquí, como ya comentamos). Este trozo del artículo se remata con la clásica confusión entre reservas y producción.

Empieza entonces una fase diferente de este largo artículo, consistente en describir (y alabar) el milagro de la producción de petróleo norteamericana. De paso y de rondón, se deja caer que la reforma energética en México será beneficiosa para ese país (cosa que no todo el mundo ve tan clara). Por cierto que hay un detalle que demuestra que los autores entienden bastante bien de lo que hablan, pues en los parráfos que versan sobre la OPEP usan la palabra "crudo", pero hablando de los EE.UU. dicen "petróleo", que en realidad quiere decir "todos los líquidos del petróleo", una espuria categoría contable que inventó la AIE para maquillar la realidad, y que tanto incluye petróleo crudo como biocombustibles, líquidos del gas natural y otros sucedáneos por malos que sean. Los párrafos sobre los EE.UU. concluyen con una comparación, por supuesto negativa, con Europa (ignorando por qué la experiencia americana no es exportable a ninguna otra parte del mundo, confundiendo gas y petróleo como ya es habitual, y haciendo oídos sordos al reciente análisis de Bloomberg que muestra que las empresas que se dedican al tight oil de fracking - mucho más rentable que el shale gas que se explota del mismo modo- están en quiebra técnica).

Encuentro especialmente grave la siguiente frase: "El repunte del precio del petróleo por las razones de casi siempre (un conflicto geoestratégico en Oriente Próximo)". Según esta línea de razonamiento, la escasez de recursos no tiene nada que ver con esos "conflictos geostratégicos" y que suba el precio del petróleo, cuando en realidad todo está acoplado. Cuando sea indisimulable que la producción de petróleo baja en todo el mundo se atribuirá a "esos conflictos geostratégicos", como si al resolverlos las cosas fueran a ser como antes, confundiendo así causa y efecto.

Los autores muestran más claramente sus preferencias en el siguiente párrafo: "Embarcada en la política de recorte de emisiones contaminantes [...] la apuesta energética de buena parte de la UE en los últimos años ha descansado en el despliegue de las renovables, incentivado con dinero público, y en el gas natural, como alternativa más eficiente y menos contaminante que el carbón." (cursivas mías). Después explican los autores los, a su entender, impactos negativos en el precio de la electricidad de la inversión en renovables y lo rematan tergiversando el contenido del último World Energy Investment Outlook de la AIE que comentamos hace poco en este blog, al dar a entender (por yuxtaposición de argumentos, sin poner nunca un adverbio causal para que nadie les acuse de mentir: curiosa esta forma de redactar) que el mayor precio de la electricidad en Europa está relacionado con la inversión en renovables,  cuando en realidad lo que denunciaba la AIE es la inviabilidad del sistema tarifario europeo.

La parte final del artículo es un cúmulo de despropósitos y se pasa de las medias verdades a las mentiras como puños. El siguiente párrafo es un buen ejemplo que seguidamente analizaré en detalle:

"Más llamativo es el impacto indirecto del fracking estadounidense en la UE. No solo el precio del gas es ahora más caro en Europa que en EE UU (casi tres veces más), sino que el mercado europeo se ha visto inundado con el carbón de importación que EE UU ya no necesita. La consecuencia es que muchas plantas de carbón europeas vuelven a generar electricidad a buen ritmo, mientras hibernan las relucientes centrales de ciclo combinado a partir de gas. Es decir, que el futuro inmediato es más contaminante de lo que se preveía."

Como explicaba el geólogo Dave Hughes en su artículo en Nature, el shale gas en los EE.UU. perdió 13.000 millones de dólares sólo durante 2012, debido a que el modelo de negocio de estas compañías dependía de seguir aumentando su producción y reservas para conseguir más financiación; eso hace que el precio del gas en los EE.UU. sea, casualmente, tres veces inferior al mínimo para que sea rentable. 

Por otro lado, el mercado europeo no se ha visto "inundado" con el carbón que los EE.UU. no quieren: el mercado americano del carbón es, desde siempre, prácticamente doméstico y la cantidad exportada siempre ha sido bastante marginal, fluctuando considerablemente de año en año:


Lo que está pasando es que Alemania sobre todo está recurriendo más al carbón porque el carbón de mayor calidad es más barato por caloría producida que el gas natural (cosa que no es de ahora, sino de siempre), sobre todo si uno es mediambientalmente menos riguroso. Y Alemania hace esto para ser más competitiva económicamente, dejando al lado discursos sobre la preservación del medio ambiente. Y si se importa más carbón es sencillamente porque la producción de carbón alemán está cayendo, porque también existe el peak coal, aunque esto los articulistas prefieren ignorarlo, como a los demás picos:



Los párrafos siguientes son una apología del fracking en territorio europeo, primero directamente y luego indirectamente al aludir a que los costes son inferiores si produces tu hidrocarburo en casa. Después, se evoca el peligro chino y su compra de activos por todo el mundo. Acaba el artíclo por fin concluyendo que Occidente (y eso incluye a los EE.UU.) seguirá siendo dependiente del petróleo en el futuro próximo, lo cual es otra vuelta de tuerca, más indirecta, para que el lector acepte que necesitamos el fracking. Como guinda del pastel, y poniendo en clara perspectiva qué es este artículo que hoy comentamos,  nos encontramos una cita de Simon Wardell, del IHS Energy, antes IHS CERA, una agencia de consultoría energética conocida por su visión cornucopiana y por ser la mayor fuente de desinformación en energía a nivel mundial, como ya comentamos en su día. IHS cuenta con mucho peso en la prensa americana, a pesar de que sus previsiones son horriblemente malas y su registro patético, pero son muy buenos haciendo lobby (en realidad, representan a los intereses de las industrias petroleras, que son quienes lo financian) y así todo el mundo se hace eco de sus mentiras (se ve que ahora El País también).

Acabo mi crítica por donde comienza el artículo: el título, "El viejo orden petrolero se impone". El título evoca muchas cosas, no las mismas dependiendo del lector: que hay un "viejo orden" que se sobreentiende que se tiene que subvertir, porque es corrupto como todos los que nos atan pero que por desgracia "se impone", y ese viejo orden atañe al petróleo, petróleo que casi todo el mundo sabe que es muy importante para la economía aunque no se sabe por qué (y en realidad nadie se lo va a explicar). Como se empieza hablando de la OPEP, el título favorece que el lector medio tenga la reacción de decir: "vaya, los de siempre fastidiando". En fin, como se ve y en resumen, todo un ejercicio de mala prensa, mala información y errores mezclados con manipulación desde el título mismo. Teniendo en cuenta el cuidado con el que los periodistas manejan muchas de las sutilezas del tema y evitan escribir falsedades directas, lo triste es que no dediquen su conocimiento a una mejor causa (quizá no tan bien pagada).

Salu2,
AMT
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Crónica de un planeta gravemente enfermo

The Oil Crash - 19 June, 2014 - 00:25

Queridos lectores,

¿Qué pasaría si por un momento dejáramos nuestro diario quehacer y echásemos un vistazo a la salud ecosistémica de nuestro planeta, de nuestro hábitat? Todo el mundo es consciente de que hay muchos problemas, pero posiblemente no todo el mundo se hace una idea clara de cuántos llegan a ser y cómo de graves son, y no digo ya para las otras especies sino para la nuestra propia. Quizá son tantos estos problemas, y tan graves, que deberían de ocupar las primeras páginas de los diarios, en vez de estar relegados, y aún eso de tanto en tanto, a las de Ciencia y Sociedad. Quizá Vd. piense que no hay para tanto, que se exagera con estos temas. Con un cierto conocimiento de algunos de los problemas clave de la Humanidad hoy por hoy, algunos minutos de paciencia en un buscador y seleccionando sólo las fuentes más razonables se dibuja ante nosotros un panorama ciertamente desolador...

El daño a la Gran Barrera de Coral es irreversible si no se toman acciones radicales.



Las estrellas de mar se deshacen en una materia gelatinosa y nadie sabe por qué.


Mortandad masiva de ostras y festones en la costa Noroccidental de los EE.UU. - Millones de mariscos se mueren - Nunca se había visto una cosa así - En Julio la mortandad llegará al 95%.

Mortandad masiva de la vida marina en la Costa Oeste de los EE.UU., ¿radiación de Fukushima... o algo más? 



Las zonas muertas del océano (zonas pobres en oxígeno donde no hay vida) han incrementado su área 10 veces durante el último siglo.
 
El Mediterráneo se calienta y se acidifica a un ritmo sin precedentes.
El cambio climático y la cantidad decreciente de peces permiten prever un nivel de capturas estancado.
 
La contaminación hace hermafroditas a unos peces en el Mediterráneo.

 El hielo marino ártico está contaminado con microplásticos.
 Los microplásticos amenazan la salud de los ecosistemas y de los humanos en el Nordeste de Ohio.



Cómo los microplásticos domésticos comunes amenazan la fertilidad.


Las medusas se están haciendo con los mares, y puede ser demasiado tarde para pararlas.


El máximo anual de extensión de hielo ártico es la quinta menor desde que hay registros.


La Armada americana predice un Ártico sin hielo en 2016.

Signos evidentes en el Pacífico de que se avecina un contundente El Niño.


 

Alerta sobre un verano más cálido a consecuencia del fenómeno de 'El Niño'.



Los EEUU, entre el frío extremo y la sequía

¿Está la Corriente de Chorro Polar cambiando de dirección? Un flujo de aire con más meandros podría llevarnos a inviernos más largos y duros.



OMS: La contaminación atmosférica está detrás de una de cada ocho muertes a escala global.


Los niveles "seguros" de contaminación atmosférica pueden todavía ser perjudiciales.
 
Los biocombustibles pueden incrementar la contaminación por ozono más que la gasolina, según un estudio.
 

Las muertes por la contaminación suben un 100% en Delhi desde 1991.

El tubo de escape de los coches confunde a las abejas hasta matarlas.

La contaminación proveniente de Asia vuelve más fuertes las tormentas del Pacífico.



Colegio Médico de Chile advierte alta presencia de metales pesados en Antofagasta

El mercurio en el pescado lideró la contaminación de alimentos en 2013


 
Arroz al cadmio: Contaminación por metales pesados de los cultivos de arroz de China.





 

Preocupa la contaminación por mercurio en Perú.

La contaminación por arsénico de las aguas subterráneas podría ser uno de los peores casos de envenenamiento masivo de la historia de la Humanidad.


El primer informe mundial de la OMS sobre la resistencia a los antibióticos pone de manifiesto una grave amenaza para la salud pública en todo el mundo.


La mitad de las pechugas de pollo dieron positivo a una superbacteria en una prueba en los EE.UU.

 

El Banco Mundial hace sonar las alarmas por los precios crecientes de los alimentos.



Trigo se valoriza por conflicto en Ucrania y sequía en EE.UU.

EE.UU con grave crisis hídrica por extracción de gas y petróleo.

Cómo las super-malas hierbas Frankestein han empantanado 60 millones de acres en los EE.UU. ... y no pueden eliminarse.


Plagas devoradoras de cultivos asedian a los granjeros sudafricanos.

Una plaga misteriosa amenaza cultivos de Texas por valor de miles de millones de dólares. 



Las plagas de los cultivos se están desplazando debido al Cambio Climático.
 

******************************************

Ni siquiera he intentado ser exhaustivo, pero ya los temas simplemente enunciados en este post darían para horas de discusión. Todas estas noticias son exclusivamente de los últimos 12 meses, y aún así la lista es abrumadoramente larga. Sin embargo, nadie habla de estos temas; todo se mueve en una falsa apariencia de normalidad, de efímera tranquilidad, de frágil seguridad... Mientras se habla de banalidades, se desvía el foco de la gravedad de la situación global, con el objetivo de continuar con el único objetivo socialmente aceptable: el crecimiento económico, la recuperación a ultranza. Crecimiento económico que ya sabemos que no es posible, pero en pos del cual vamos minando cada vez más los únicos activos reales e indispensables para nuestra supervivencia como especie.

Salu2,
AMT
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Distópica futura: 12 de Diciembre de 2014

The Oil Crash - 17 June, 2014 - 01:24


A veces los eventos que marcan nuestro destino colectivo se proyectan tan nítidamente en nuestro futuro que uno tiene la tentación de unir los puntos de los sucesos cercanos y tratar de imaginar cuál será su influencia en el porvenir siguiendo una banal línea recta. Sin embargo, nuestro futuro será el resultado de muchas decisiones individuales, siempre complejas y a veces caprichosas, y de factores externos de los cuales tenemos un conocimiento en el mejor de los casos aproximado. Es por ello que cualquier previsión que hagamos sobre lo que va a pasar está condenada a un error más o menos grande, y a menudo aún cuando el error es pequeño se debe más a la casualidad que al acierto. 

Aún así es tentador intentar esbozar cómo podría ser uno de esos millones de infinitos futuros a nuestro alcance, uno que quizá es más probable o está más cerca del camino que posiblemente acabaremos siguiendo... o quizá no.


Viernes 12 de Diciembre de 2014. Rueda de prensa del presidente del Gobierno de España, D. Mariano Rajoy Brey.

Habla el Presidente del Gobierno.

Comparezco ante Vds. por iniciativa propia para anunciarles la decisión del Gobierno de España de enviar tropas para proporcionar ayuda humanitaria en la zona del Golfo Pérsico como consecuencia de los conflictos armados desatados en Siria, Irak y Yemen. Como saben, la OTAN ha solicitado de manera urgente a todos los países aliados que envíen tropas para intentar dar auxilio a los millones de refugiados de estos conflictos, en lo que constituye la mayor catástrofe humanitaria en la zona hasta la fecha. Éste, y no otro (como han dicho maliciosamente algunos), es el objetivo de esta misión; por supuesto, en algunos momentos los soldados podrían necesitar hacer uso de una fuerza proporcionada para proteger a la población civil pero, como digo, no se trata de fuerzas de ocupación, sino de pacificación y de protección de civiles. No se va a conquistar ningún país, sino a defender a los ciudadanos y los poderes locales para evitar que el caos, la anarquía y la muerte campen a sus anchas.

Como Vds. saben, los conflictos en el Golfo Pérsico han provocado una grave escalada del precio del barril de crudo (no hace falta que les recuerde que el 40% del petróleo que se consume en el mundo pasa por esta zona) que está poniendo en peligro la recuperación económica que habíamos comenzado ese año. Esta coyuntura ha coincidido con el conflicto del gas natural en Ucrania; la negativa de Rusia a permitir el paso del gas por ese país ha creado problemas de suministro en toda Europa. Aunque España afortunadamente no tiene problemas de suministro de gas ya que nuestros proveedores están el Norte de África, la lógica solidaridad entre los países miembros de la Unión Europea nos obliga a compartir nuestras provisiones de gas hasta que el problema con Rusia se resuelva; desde el Gobierno de España y también desde los de nuestros aliados europeos estamos convencidos de que las sanciones propuestas por la Organización Mundial del Comercio y por el G-7 surtirán efecto y Rusia por fin adoptará una posición más razonable y llegará a un acuerdo comercial con Ucrania, justo y razonable para las dos partes, que ponga fin a este conflicto.

Sé que tanto los ciudadanos de a pie como las empresas están sufriendo como consecuencia, por una parte, de los altos precios del petróleo que minan tanto nuestra competitividad como nuestra balanza comercial y, por la otra parte, de las medidas de racionamiento de consumo de gas natural que se han tenido que implantar para asegurar que nuestros socios de la UE no se vieran obligados no ya a detener su industria sino a consentir que sus ciudadanos mueran de frío. Sé también que la población española es justa y solidaria y está dispuesta a aceptar estos sacrificios temporales en favor de Europa, esa Europa en el pasado ha ayudado tanto a España y a la cual es de justicia devolverle ahora el favor.

Las turbulencias geopolíticas  a las que me acabo de referir, de una parte la proliferación de conflictos en el Golfo Pérsico  y de la otra la interrupción del suministro de gas a Europa, son problemas puntuales y que serán resueltos en fechas próximas, restaurándose así la deseada normalidad. Algunos de los que están generando estos problemas son enemigos declarados de la democracia, grupos que ilegítimamente pretende hacerse con el poder e imponer sus ideas totalitarias. Muchos de estos movimientos de corte totalitario tienen conexiones en otros países, incluso en nuestro país, donde también pretenden conseguir el poder aprovechándose del descontento que ellos mismos han contribuido a crear. En particular, creo que está en la mente de todos los movimientos ilegítimos de ciertos grupos con aspiraciones políticas, apoyados por Gobiernos extranjeros, que explotan de manera populista la crisis económica y las dificultades de muchos ciudadanos para intentar recabar más votos y así conseguir sus oscuros fines, que no son otros que destruir nuestra democracia y nuestro modelo de convivencia. Es por eso que en estos momentos de dificultades transitorias, causadas por una interrupción del libre mercado de materias primas, más que nunca hago un llamamiento a las fuerzas políticas del país para ofrecer una imagen de unidad y firmeza delante de los que sin duda son los enemigos del pueblo y de la libertad.

Y la amenaza de nuestros enemigos no debe ser tomada a a la ligera. Sus manipulaciones del mercado internacional de hidrocarburos, conseguidas arteramente y por la fuerza de las armas, serán sin duda derrotadas; pero no se puede negar que han causado una mella significativa en las expectativas macroeconómicas de España, que de ser muy brillantes a principios de año han pasado a quedarse congeladas en este momento; e incluso será no ya necesario sino imprescindible tomar medidas impopulares pero inevitables para capear este mal momento. Es una cuestión de responsabilidad, y el Gobierno que yo presido nunca se ha arrugado delante de las decisiones que son difíciles pero necesarias; y ha estado, está y estará a la altura de las circunstancias, siempre al servicio de España. Por ello, aunque nuestra aportación de tropas requeridas para la pacificación de la zona en conflicto suponga un coste adicional al erario público en un momento difícil, el Gobierno que yo presido no faltará a sus compromisos internacionales, porque un país serio y fiable como es la España que queremos y que quieren la mayoría de los españoles no puede echarse atrás en los momentos clave; pero además porque estamos convencidos de que trayendo la paz al tablero internacional es la mejor manera de restaurar el libre comercio mundial y asegurar la mejoría económica en nuestro país.

Por ese motivo esta misma mañana he firmado del Real Decreto que permite la movilización inmediata de las tropas. Dado que hace semanas que la eventualidad estaba prevista, nuestros soldados están ya preparados y partirán durante los siguientes días. No hace falta que les insista en la importancia de la misión y en la necesidad de que en estos momentos difíciles los españoles apoyemos más que nunca la labor de estos profesionales que se juegan y se jugarán la vida por defender los valores en los que creemos en otros países y la libertad en el nuestro.

  
El Presidente del Gobierno aparta por primera vez la vista del papel.


Éste es el comunicado del Gobierno que quería leerles; ahora contestaré a un breve turno de preguntas de los periodistas acreditados.

Una treintena de periodistas levantan la mano. Como había acordado con su jefe de gabinete, Mariano Rajoy sólo contestará a una decena de preguntas, pero para evitar las críticas recurrentes de los últimos meses es importante dar una representación balanceada a los medios considerados como más conservadores y pro-gubernamentales y a los más progresistas y contestatarios, aunque la cambiante realidad lleva a un nivel de contestación insólito en algunos medios en principio afines y a un cierto conformismo, no menos insólito, en algunos medios del otro bando. El terreno mediático se ha vuelto tan pantanoso como la calle: en los últimos meses, en los que la recuperación económica definitivamente embarrancó, las manifestaciones y protestas se han convertido en un elemento más del paisaje urbano.

Para abrir fuego el jefe de Gabinete da la palabra a un par de medios cuya afinidad con el Gobierno está garantizada; como además se trata de dos cadenas de televisión, estas intervenciones son las que después se verán en las casas de todos los españoles. Los reporteros, después de largas loas a la responsabilidad, hacen preguntas sobre el número y tipo de efectivos a enviar, y le piden al Sr. Rajoy que concrete a qué grupos españoles con intención política se refiere cuando habla de los enemigos de la libertad. Con una sonrisa relajada,  las preguntas de logística militar las solventa leyendo la larga relación de efectivos y materiales implicados, mientras que se limita a sonreír significativamente cuando se habla de los enemigos de España; nada se dice pero en la mente de todos está que se trata de una referencia nada sutil a los movimientos contestatarios del último año, algunos de los cuales se han constituido en partidos políticos con buenas perpectivas electorales y amenazan la alternancia bipartidista de las últimas décadas.

Tras abrir el fuego con la cobertura amiga, es el momento de empezar la refriega de verdad. El jefe de gabinete hace un breve comentario al oído del Presidente y concede la palabra al reportero de un diario progresista bastante crítico. El periodista se pone de pie y pregunta: 

- Gracias. Se han producido muchos otros conflictos con anterioridad en los que la catástrofe humanitaria ha sido mucho mayor que ésta de la que hablamos. De hecho, y sin necesidad de guerras, hay muchos países donde se viven actualmente situaciones más graves, en los que el hambre, las inundaciones y las enfermedades causarán este mismo año varios millones de muertes. Resulta por tanto difícil de hacer creer que es la motivación humanitaria la que ha puesto en marcha, y en tiempo récord, a la OTAN. Y más cuando el conflicto en Siria, uno de los que se dice querer resolver, hace más de dos años que colea. Parece claro que se trata de Irak, y de su producción de tres millones de barriles diarios de petróleo ahora reducidos a casi nada, el que ha puesto en marcha la maquinaria bélica, sobre todo cuando en Julio el precio del petróleo superó los 150 dólares por barril que aún hoy se resiste a perder. - Gesto de impaciencia del jefe de gabinete al periodista, que le conmina a que formule ya su pregunta; el periodista asiente y dice: - He aquí mi pregunta: ¿no es el objetivo de esta intervención el de asegurar que el petróleo iraquí vuelve a fluir? ¿No es cierto que los EE.UU., Francia e Inglaterra han enviado sendos equipos de ingenieros civiles del petróleo para reparar los desperfectos en yacimientos, oleductos, refinerías, etc a la más breve dilación? Gracias.

El Presidente del Gobierno respondió sin apenas pausa apenas hubo acabado la pregunta; sin duda ésta la esperaba y llevaba la respuesta aprendida.

- Vamos a ver... Ciertamente el hambre en el mundo es un grave problema, pero Vd. se da cuenta de que no se puede combatir con la fuerza de las armas, sino de la cooperación internacional; de hecho, mi Gobierno ha hecho todos los esfuerzos por mantener la dotación presupuestaria y ampliar las competencias de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo... - el reportero protesta, diciendo que también hay otras guerras que han causado y causan más muertos - Sí, sí, hay otras guerras, qué duda cabe; pero no podemos estar en todas partes: no somos los gendarmes del mundo. Y en este caso se trata de peligrosos insurgentes que, fíjese Vd., no solo ponen en peligro la vida de millones de sus conciudadanos, sino que buscan atentar contra nuestra vida y nuestras libertades. Comprenderá Vd. que luchar contra estos enemigos es lo más prioritario, por lo menos lo es para mi y para mi Gobierno, de nuevo, como he dicho, por un ejercicio de responsabilidad, que creo que la mayoría de los españoles comparte ampliamente.

Con cierta aspereza, el Presidente da por zanjada la pregunta y el jefe de gabinete se apunta en su cuaderno una nota sobre ese periodista tan maleducado que se ha atrevido a interrumpir al Presidente cuando estaba respondiendo.

Para dar al Presidente una pequeña tregua, el jefe de gabinete le da entrada a la pregunta que formula el periodista de un pequeño diario conservador:

- Gracias, Presidente, por sus aclaraciones. Vd. ha relacionado el presente conflicto con la necesidad de hacer ajustes presupuestarios, como se refleja en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el año 2015 que se ha discutidos estos días pasados en las Cortes. Destacaría varias de esas medidas en particular: una, si me lo permite, draconiana subida del IVA, que con carácter general y con muy pocas excepciones pasa a ser del 25%; el incremento de los porcentajes tributarios sobre la base imponible del IRPF sobre todo para las rentas medias y bajas; el incremento del IAE; la reducción de deducciones para particulares y empresas y, la que a mi parecer es la medida más radical, la disminución por primera vez, en un 0,95 % en términos nominales, de las pensiones en España, un hecho inédito que hará que este Gobierno pase a los libros de Historia; medida aún más dura si cabe si se tiene en cuenta cuántas familias sobreviven sin otros ingresos que la pensión del abuelo. Por todo ello, mi pregunta, en realidad dos si me lo permite, son: ¿Cree Vd. que realmente vamos a conseguir mejorar la situación financiera de España con esta guerra? Y la segunda pregunta: ¿cuánto tiempo  cree que durarán estas medidas y cuándo llegará la recuperación económica? Puesto esto es lo que le interesa al pequeño y al gran empresario, y al ciudadano de a pie. Gracias.

Podría haber sido peor: el arranque hacía presagiar un final más difícil, pero las preguntas era bastante genéricas y proclives a ser respondidas de manera vaga, estandarizada, cosa que el Presidente aprovecha.

- Gracias. En primer lugar permítame decirle que España no está ni estará en guerra; los soldados españoles van a una zona de guerra en la cual nuestro ejército no será una de las partes contendientes sino uno de los garantes de la vida y la libertad de los civiles. Hacer tal cosa es una obligación moral para todas las personas de bien, y deberíamos por tanto hacerlo, independientemente de si nos resulta o no interesante económicamente. Pero es que además del incremento de seguridad de la región todos salimos beneficiados, como lo atestigua el desmesurado e injustificado aumento de precio del barril del petróleo durante los últimos meses. Así que déjeme decirle que los beneficios de esta intervención son inmediatos, a medio plazo y a largo plazo. Inmediatos, porque es una cuestión de justicia moral; a medio plazo, puesto que evitará que siga subiendo el precio del petróleo; y a largo plazo, porque conseguirá que este precio baje y se mantenga estable. Con respecto a lo segundo que me ha preguntado, las actuales medidas, que sabemos que son duras y que por supuesto son temporales, durarán hasta que el contexto de estabilidad de precios en el mercado internacional no mejore. No le puedo decir hasta cuándo; el Gobierno por supuesto desea que este plazo sea tan breve como sea posible, de unos meses a lo sumo, pero como digo dependerá de factores que no están en nuestra mano, y sobre los cuales la única forma de influir es justamente con la ayuda de nuestras tropas y promoviendo la paz en la región.

El periodista del pequeño diario conservador asiente a cada palabra del Presidente y al acabar éste musita un suave pero audible "Gracias". El jefe de gabinete se lo anota en la columna del haber de su libreta. Sin embargo, llega el momento de tragarse una amarga píldora: por la regla no escrita del equilibrio mediático deben dar la palabra a un periodista de una conocida y vista cadena de televisión de orientación progresista. Encima, esta televisión sólo ha enviado un único reportero, muy conocido, que es además el número uno de la lista negra del jefe de gabinete. Pero no queda más remedio que darle la palabra y así lo hace Mariano Rajoy, preparándose para tomar nota de sus palabras para usar después sus argumentos en su contra; el jefe de gabinete y dos de sus secretarios se disponen a tomar también sus notas para pasarle después a Rajoy y ayudarle en el rifirafe dialéctico.

El periodista comienza su andanada sin ni tan siquiera agradecer que le hayan concedido el raro privilegio de tener el uso de la palabra.



- La continua oleada de recortes tanto en materia de prestaciones sociales como en derechos civiles está generando una situación de gran malestar, visible en las calles de toda España. El pasado fin de semana varias manifestaciones, según algunos medios las más masivas de la historia reciente, pidieron que España no participara en esta guerra; al parecer, igual que en 2003, más del 90% de la población española está en contra de la guerra en Irak; sin embargo, el Gobierno hace oídos sordos a esta petición. La aprobación hace un mes de la Ley Orgánica de Emergencia Armada le permite enviar tropas bajo circunstancias de excepcional gravedad para los intereses españoles sin tener que contar con la autorización previa del Parlamento. Sr. Rajoy, esto se desmorona y Vd. lo sabe. Las banderas republicanas proliferan en las manifestaciones y, aunque ahora es contrario a la ley publicar tales encuestas, muchos medios apuntan a que el apoyo a la instauración de una república es casi mayoritario, y eso por no hablar de las cuestiones catalana y vasca. Sr. Rajoy, ¿no cree Vd. sus políticas podrían estar llevando a España al desastre, a la desintegración social? ¿Realmente no contempla dejar de ejecutar políticas que son mayoritariamente rechazadas, desde la ejecución de hipotecas draconianas que dejan en la calle madres con hijos pequeños y a ancianos sin recursos hasta la participación en guerras injustas, e intentar que la soberanía de España vuelva a ser realmente popular en el sentido propio de esa palabra? Porque hasta de la palabra "popular" se han apropiado Vds., señor Presidente... Gracias.

El periodista hubiera seguido despotricando durante un buen rato, pero el jefe de gabinete le hace un gesto significativo y el periodista calla de golpe, introduciendo ese "Gracias" repentino y desubicado. Todo el mundo sabe que cada uno tiene un papel y el periodista no debe excederse en el suyo, por muy progresista y martillo de conservadores que se crea. Afortunadamente la estrella de la tele es coherente con su papel de bufón aliviaconciencias y no continua haciendo gracias; por ese motivo se le permitirá volver otro día a una rueda de prensa, donde hará una nueva boutade...

Rajoy repasa rápidamente las notas que bien preparadas le pasa su jefe de gabinete y las intercala convenientemente con las suyas propias. El plano ligeramente contrapicado del realizador televisivo impide ver este ejercicio de lectura rápida, disimulado aún más gracias a la obligada pausa que le permite un discreto sorbo de agua. Al fin, comienza a esbozar la respuesta, con tono contundente pero pausado, que hace pensar en una rabia contenida por la inteligencia aunque en realidad es el resultado del tiempo necesario para la lectura de las notas. Dado la brevedad del tiempo que han tenido que prepararlas, las respuestas del Presidente suenan a demasiado escuetas, a telegráficas:

- España no va a la guerra en Irak, ni en los otros países en conflicto, como ya hemos dicho. La misión de España es estrictamente humanitaria. Además, a pesar de que aún no se ha podido votar, esta propuesta cuenta con el apoyo mayoritario del Congreso de los Diputados. No es el Gobierno el que lleva a España hacia el desastre y la desintegración, sino los enemigos a los que implacablemente perseguiremos aplicando el imperio de la ley, incluso creando leyes nuevas para perseguirles donde ahora se nos escapan. Las políticas que ejecutamos tienen el apoyo mayoritario del Congreso y este Congreso es refrendado cada cuatro años en las correspondientes Elecciones Generales; quien quiera defender legítimamente otras ideas, otro plan, tiene el derecho de presentarse y de intentar gobernar: ahí reside la verdadera soberanía popular, y no en coacciones ilegítimas.

Y lo deja ahí, pero el periodista mediático se siente satisfecho con la respuesta: le da para hacer un par de cortes provocativos para los anuncios de su programa, para elevar la audiencia y los ingresos por publicidad.

El jefe de gabinete le dice al Presidente que ya está bien por hoy; pueden estar contentos porque la cosa ha ido muy bien. Pero aún hay tiempo para otra pregunta breve, y así lo repite el propio Rajoy. El jefe de gabinete se fija en una periodista joven y atractiva, que solicita su turno el brazo en alto sonriente, con una sonrisa cálida y cándida. Revisa sus notas y comprueba que trabaja para un medio de internet, técnico, sin afiliación política. Hace poco tiempo que asiste a las ruedas de prensa en Moncloa aunque ya lleva unas cuantas a sus espaldas. Intervino una vez hace meses con una pregunta sobre la fiscalidad de las gasolinas, planteada de manera meramente informativa, sin entrar a valorar la intencionalidad del Gobierno. Muy profesional, había anotado el jefe de gabinete, y le sugiere a Mariano Rajoy que la escoja a ella. El Presidente le da la palabra, recordándole que la pregunta ha de ser breve. Sin dejar de sonreír un instante, ella se pone en pie y con una voz dulce pronuncia una pregunta sencilla.

- Gracias por el turno de palabra, Sr. Presidente. Mi pregunta es sencilla: ¿Sabe Vd. lo que es el Peak Oil, Sr. Presidente?  Y si lo sabe, ¿es Vd. consciente de que los problemas del Oriente Próximo no son la causa de los altos precios de los hidrocarburos, sino el síntoma? ¿Y que los precios no van a bajar nunca?

Rajoy duda unos segundos; ¿será él el primer Presidente que hablará públicamente y de manera directa de Peak Oil? Vacila: no puede negar que conoce el concepto puesto que le podrían reprochar que miente, pero al tiempo reconocer su existencia públicamente tiene demasiadas implicaciones. Afortunadamente su jefe de gabinete, hombre ágil y preparado para estas situaciones, dice en voz alta que lamentablemente no hay tiempo para responder más cuestiones y agradece a todo el mundo su asistencia, y se acerca a Rajoy para alejarlo del atril y de la rueda de prensa. Rajoy aún está un poco perplejo, pero los breves comentarios de sus ayudantes le devuelven a la selva de la gestión del día a día, a las preocupaciones inmediatas de la economía española y del nuevo despliegue militar.


Mariano Rajoy se despide de los periodistas, pero al pasar delante del atril el micro abierto aún es capaz de captar sus últimas palabras:

- A ver quién hubiera podido prever este sarao hace meses.


Antonio Turiel
Figueres, Junio de 2014

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Vientos de cambio

The Oil Crash - 12 June, 2014 - 00:52


Queridos lectores,

Durante las dos últimas semanas se han producido varias noticias de gran impacto en el mundo de la energía, todas las cuales merecerían tener un puesto destacado en la primera página de los diarios y algunos minutos en los noticieros televisivos, cosa que por supuesto o bien no ha pasado o bien se ha disfrazado de otra cosa. Todas estas noticias implican una creciente angustia y preocupación por el futuro no ya de la energía sino de la economía mundial, y anticipan que el declive energético puede entrar en una nueva fase más rápida, en una caída más precipitada. Hagamos una revisión rápida de estos sucesos:


  • El World Energy Investment Outlook de la Agencia Internacional de la Energía: Como hace 11 años, la Agencia ha sacado un informe sobre las necesidades de financiación y oportunidades para inversores en el sector de la energía global. El informe ha causado un gran revuelo entre la comunidad concienciada con la crisis energética por dos motivos: porque indica que se necesitarán 48 billones (¡españoles!) de dólares en inversión en energía de aquí a 2035, y porque dice que el sistema europeo de precios para la electricidad garantizan que la red eléctrica europea no es sostenible. Respecto a la primera de las amenazas, hay que ponerla en contexto: 48 billones a gastarse en 22 años implica un gasto medio de 2,18 billones al año (comenzando por 1,5 billones este año y acabando por 2,5 billones el año 2035). Entiendo que todas estas cifras se dan en dólares constantes. Comparado con el PIB actual (2012) del planeta Tierra (unos 71,8 billones de dólares) ese gasto medio anual representa un 3% del PIB; significativo, pero no impresionante; incluso los 2,5 billones del 2035 representarían sólo el 3,5% del PIB de hoy en día. El problema, como apunta Gail Tverberg, es que la AIE está asumiendo un crecimiento de la economía mundial del 3,6% anual, cosa que viendo el actual frenazo económico parece cada vez más difícil y, lo que es peor, teniendo en cuenta el indisimulable ocaso del petróleo que conlleva que esta crisis no acabará nunca, en ese período tan dilatado de tiempo el PIB del planeta comenzará a contraerse. Lo cual es grave porque, aparte de que las previsiones de necesidades de inversión de la AIE son seguramente optimistas, en una situación de PIB menguante el peso del coste energético será cada vez mayor. Recordemos que, como indica James Hamilton, cuando el coste final de la energía excede del 10% del PIB una economía entra en recesión. Y los 48 billones que indica la AIE no son el coste total de la energía, sino sólo la inversión total necesaria (según ellos) para que siga fluyendo (y eso asumiendo que la OPEP cogerá el relevo de la fallida aventura americana del fracking, que el propio informe muestra que tiene las alas muy pequeñas). Es por ello fácil suponer que el precio de la energía es un porcentaje mayor del PIB global que ese 3% de costes de producción, y en una economía que no crece será muy fácil superar ese umbral de dolor del 10% del PIB, a partir del cual la economía entrará en una barrena irrecuperable  puesto que la recesión implicará menos inversión en energía y un aumento de precio de la misma que aún hundirá más la economía en una espiral mortal y por primera vez global. Con respecto al segundo riesgo que apunta la AIE, poca cosa hay que decir: el sector eléctrico europeo (recordemos, no obstante, que la electricidad representa un porcentaje minoritario, de alrededor del 20%, de todo el consumo de energía final en economías desarrolladas y sólo un 10% a escala global) está en crisis y las eléctricas no tienen demasiado interés en invertir en su mantenimiento y expansión; parece por tanto que los apagones serán inevitables en las próximas décadas. Para un análisis más en profundidad recomiendo el excelente artículo de Gail Tverberg en Our Finite World y también este otro de Richard Heinberg traducido al castellano.
  • El documento sobre la Estrategia Europea de Seguridad Energética: Hace dos semanas la Comisión Europea sacó una luz un documento de estrategia energética cuyo objetivo es el de preparar a la Unión a una posible interrupción repentina en el suministro de gas natural a Europa. Aunque no se dice abiertamente, el choque entre Occidente y Rusia por el caso de Ucrania está detrás de este planteamiento estratégico. La Comisión considera verosímil que pueda haber problemas este mismo invierno y ha encargado que se hagan a la menor dilación pruebas de estrés (stress tests) para ver la capacidad del sistema europeo de resistir a estas interrupciones. Aunque se habla mucho de gas natural, no se habla poco de petróleo, y en principio las pruebas de estrés son para todo el sistema energético, o sea que también se contempla una interrupción del suministro de petróleo;  aunque se enfatiza lo mucho que depende Europa del petróleo ruso, se le quita hierro a esta posibilidad dejando claro que Rusia hasta ahora ha dependido mucho de los refinados que le enviamos desde aquí  - pero, claro, hoy en día los movimientos de los países son cada vez más imprevisibles. Para combatir estos riesgos y en el breve plazo que resta - meses de aquí a invierno - los medios son favorecer interconexiones, apelar a la solidaridad entre los Estados miembros y apoyar la producción energética autóctona mediante renovables (ignorando todas las limitaciones de éstas últimas y que de hecho no están funcionando demasiado bien a nivel europeo, ya no en el caso particularísimo de España, sino en Alemania).
  • La producción de petróleo crudo y condensados de planta, descontando el tight oil de fracking, está cayendo ya: Matthieu Auzanneau se hace eco de este hecho en el último artículo de su blog, de donde tomo esta gráfica:Como Matthieu hace notar en la gráfica de arriba, la caída no se justifica ni descontando los países donde se está observando problemas serios (ahora hablaremos de ellos), con lo que la conclusión es que realmente la OPEP ya no puede más (cosa que se disfraza diciendo que "el mundo está bien abastecido" a pesar de la abundancia de evidencia en contrario). En particular, Arabia Saudita ha puesto a plena producción el campo de Manifa, cuyo petróleo fuertemente contaminado de vanadio y muy sulfuroso es muy difícil de refinar, y coloca este mal producto en mezclas de precio más barato. Era ya su última bala, no le queda nada más. Mal asunto, cuando el informe de la AIE que comentábamos al principio hacía reposar sobre los hasta ahora amplios hombros de la OPEP la responsabilidad de aguantar (petroleramente) al mundo.
  • La interrupción de las exportaciones de petróleo libio: Hace días transcendía la noticia de que Libia dejaría de exportar los exiguos 200.000 barriles de petróleo diarios que aún era capaz de producir para abastecer sus necesidades nacionales. Lo cierto es que después de la guerra relámpago de hace 3 años el país no se ha estabilizado sino que ha ido progresivamente colapsando, convirtiéndose en un reino de taifas, como evidencia la siguiente gráfica de producción petrolífera (casi la única exportación del país), sacada también del artículo de Matthieu Auzanneau: Antes de la guerra el país era capaz de producir más de 1,6 millones de barriles de petróleo diarios (Mb/d); ahora prácticamente nada. Las potencias occidentales no tienen capacidad para implantar su voluntad sobre un tablero de juego cada vez más grande y complejo, y los países, en vez de quedar controlados, colapsan. Y en una situación en que la producción de petróleo está en su máxima capacidad y bajando, los 1,6 Mb/d de Libia no son nada despreciables. O no lo eran.
  • La guerra civil en Irak: El paradigma de colapso incontrolado está viniendo del país que más tiempo llevaba bajo el nuevo orden petrolero del mundo: Irak, el eterno Eldorado del petróleo cuya producción debía pasar de los 3 Mb/d actuales a los 6 Mb/d en unos años e incluso llegar a 12 Mb/d algún día, resulta que también está colapsando. La guerra civil nunca cesó por completo y con la retirada de las tropas de los EE.UU. se fue agravando. El conflicto civil en la cercana siria ha favorecido que un movimiento yihadista que se mueve entre los dos países haya tomado fuerza y ahora haya conquistado la ciudad de Mosul, ciudad clave para el control del petróleo del Kurdistán por su refinería y por el paso del oleoducto Mosul-Haifa (situado bastante más al sur). Si el grupo armado sigue avanzando podrán tomar el control de una de las zonas más productivas del Irak y el sueño de la abundancia petrolera en el país se acabará para siempre; como demuestra el caso libio y la historia del propio Irak, cuesta décadas borrar las improntas de la guerra en una industria tan delicada como es la petrolera.
  • La inestabilidad general en algunos productores: La producción sigue cayendo en Angola y en Venezuela (en esta última, empujadas por las protestas y huelgas); el desastre ecológico del Delta del Níger tiene mucho que ver con el alzamiento de grupos como Boko Haram y hace huir algunos inversionistas del país, poniendo aún más en compromiso la producción; Yemen está a punto de colapsar, Egipto y Siria ya lo hicieron... la lista podría hacerse bastante más larga, pero creo que ya se hacen una idea.
  • El reconocimiento cada vez más sonoro de que las explotaciones de shale gas y shale oil con la técnica de fracking son completamente ruinosas económicamente: Hace poco más de un año abordamos aquí la escasa (o negativa) rentabilidad del fracking, y hace unos siete meses cómo se empezaban a manifestar los síntomas del hundimiento de esta burbuja financiera. Pues bien: parece que comienza a ser una verdad a voces.  Ahora es la mismísima Bloomberg quien ha hecho un análisis en profundidad de las pérdidas de las empresas del sector, llegando a la conclusión de que muchas de ellas desparecerán. No habrá, por tanto, salida al problema petrolero por aquí, aunque fuera provisional (hasta 2020, según reconocía la propia AIE). El modelo de importar energía exportando miseria, propiciado por la condición de moneda de reserva del dólar, ya no se sostiene más, y es que las compañías petroleras no pueden seguir invirtiendo en negocios de rentabilidad dudosa y se han lanzado a una agresiva desinversión con consecuencias nefastas para nuestro futuro inmediato. Esto ocasionará no que no aumente la producción de petróleo en un futuro inmediato, sino que el colchón que nos daba actualmente el fracking prácticamente se desvanezca en cuestión de meses. Añadido a todo lo comentado arriba pone en una nueva y más inquietante perspectiva el informe de la AIE, y hace comprender que su lenguaje moderado oculta una realidad cada vez más inquietante.


Después de tal colección de nefastas noticias, con malos augurios para nuestro futuro, ¿qué vemos? En vez de sonar las lógicas señales de alarma, lo único que se oye por estas latitudes y por muchas otras son las bocinas de los aficionados al fútbol, disfrutando como nunca de uno de los últimos campeonatos mundiales de este deporte. Habiendo fútbol, ¿quién tiene interés en ver que el mundo se desmorona? Y sin embargo, una parte de la muy futbolera población de la anfitriona del campeonato, Brasil, sale a la calle a decir que eso no, que así no...



Quizá son ellos la última esperanza de que no todo está perdido.

Salu2,
AMT
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