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Post de resumen: Los límites de las renovables

The Oil Crash - 28 August, 2014 - 10:45


Debido a la necesidad recurrente de referirse a los diversos artículos que contiene el blog sobre las limitaciones que afectan a los sistemas de generación de energía renovable que más se están discutiendo hoy en día, es decir, el fotovoltaico y el eólico, he agrupado en este post de resumen los enlaces a los artículos donde se detallan estos extremos. Cabe insistir en que estamos hablando de producción de electricidad en escala industrial, necesaria para mantener nuestra sociedad en su formato actual.

Límites a la energía renovable:

Iré actualizando este post a medida que se publiquen nuevos artículos que deban ser enlazados.
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Distopía V: El pico del chocolate

The Oil Crash - 20 August, 2014 - 13:18

¿Qué era aquel pitido infernal? Ah, ya.

Matt miró el despertador con odio. Eran las 6 de la mañana. Desde que había asumido el cargo de Consejero Delegado de una gran compañía multinacional de la alimentación ("la" compañía, le gustaba decir, con un toque de suficiencia y énfasis en el "la"), los problemas se multiplicaban a cada día que pasaba. Sequías, guerras, revueltas, la red de distribución global de la compañía insostenible en la época del petróleo caro, y así un largo etcétera. Un día cogía un avión y a la tarde estaba negociando con los campesinos de algún país tropical americano; dormía en el avión y se despertaba vete a saber dónde para poner en marcha la enésima treta para frenar la expansión de los chinos.

Se tocó el mentón, mesurando la barba. Odiaba afeitarse lejos de su fantástico cuarto de baño, aunque fuera el de una gran suite en un hotel de cinco estrellas. De hecho, era lo que más odiaba de encontrarse siempre lejos de casa: su lavabo era su placer privado. Había gastado más de 100.000 dólares en reformarlo, sólo para crear en él su pequeño santuario, el lugar donde limpiarse la suciedad del mundo, el lugar donde descargase de la opresión de su cargo, el lugar donde podía liberarse... Sacudió estas ideas de su cabeza: tenía que afeitarse y prepararse para la siguiente reunión. Mientras se ponía el jabón se miró en el espejo. A sus casi cuarenta años aún se consideraba joven, pero su rostro se veía un poco prematuramente avejentado. Muchos días sin dormir lo suficiente, muchos quebraderos de cabeza... Demasiado tarde entendía la sonrisa idiota de su predecesor en el cargo el día que le cedió la batuta de la compañía. Vaya regalo envenenado: ¿para eso se había entrenado durante años tras su esmerada educación universitaria? Claro que en aquellos días no había ninguna compañía de mediano tamaño que no tuviera serios problemas, pensó: las grandes multinacionales del petróleo, en un período de frenéticas fusiones que harían que al final sólo quedase una; las aerolíneas, quebrando en cascada (sólo sobrevivían las de bandera árabe, curiosamente); las navieras, por los suelos; las automovilísticas, cerrando fábricas casi cada día... Realmente la generación de Matt Lemond lo tenía complicado para hacerse una carrera en el mundo de los negocios. Dichosa crisis, ¿no acabaría nunca? Y encima el consumo se desplomaba en medio mundo. Los consumidores no tenían confianza en el futuro; bien, por ser justos, es cierto que algunos no tenían ni empleo (pero seguro que no tantos como decían las estadísticas del paro, pensaba Matt, poco fiables porque no registraban todo el empleo sumergido). ¿Cuándo hacía desde que comenzó la crisis, 10, quizá 15 años? Demasiado para la confianza del consumidor medio. Casi todas las compañías registraban pérdidas de facturación año tras año, y su compañía no era una excepción. Aunque la situación era diferente en el caso del chocolate.

El chocolate. Históricamente había sido el producto estrella de la compañía. Lo habían vendido en todos los formatos posibles: tabletas, bombones, soluble, a la taza, productos cosméticos, esencia para cigarrillos... Habían hecho de todo con el cacao y sus derivados. Pero en los últimos años tenían un problema absurdo: ¡la producción de cacao del mundo se reducía, año tras año! Llevaban más de 10 años en retroceso, y cada vez era más palpable la escasez. Los agricultores tradicionales (la mayoría del cacao provenía de pequeñas explotaciones familiares) abandonaban el cultivo porque, según ellos, el cacao dejaba un escaso margen debido a los altos costes, cada vez mayores. ¿Y qué querían esos muertos de hambre? El precio de la tonelada de cacao se había duplicado en los últimos años; ¿qué más querían? En algunos países productores tradicionales los agricultores se quejaban de la escasez de agua, de las temperaturas demasiado elevadas y de la aparición de nuevas plagas. Pamplinas. Sabían que tenían poder y se habían organizado, querían ganar dinero sin trabajar. Malditos holgazanes. Desgraciadamente, los diversos intentos de la compañía por cultivar el cacao industrialmente habían fracasado: se requería demasiada mano de obra, no era fácil de mecanizar y a pesar de los acuerdos ventajosos con los gobiernos (el dinero siempre era una buena llave) no era fácil acceder a la mejor tierra. Por otro lado, el departamento de I+D de la compañía no conseguía aumentar el rendimiento de la planta de cacao, lo cual Matt consideraba también increíble, teniendo en cuenta su elevado presupuesto - había allí demasiado cerebrito que no había encontrado acomodo en una universidad, útiles para poco o nada.

Por culpa de la crisis del cacao la compañía había pasado el bochorno de no tener suficiente chocolate como para cubrir la demanda en algunos momentos. Hacía tres años la escasez había sido tan grave que incluso hubo un gran escándalo en varios países occidentales: los medios de comunicación, ansiosos de noticias que distrajeran a los televidentes saturados de tantos reportajes sobre la guerra, habían cubierto con excesiva atención los problemas de suministro y la compañía estuvo durante meses en el punto de mira. El escándalo fue mayúsculo: los medios acusaban a la compañía de especular con el chocolate, de arruinar a los pobres campesinos, de crear escasez artificialmente para inflar los precios... Costó meses parar la sangría, y la caída en desgracia de la compañía, con repetidos boicots de consumidores, le había costado el cargo a su predecesor. A Matt le habían dado una misión específica cuando le eligieron: tenía que acabar con la crisis del chocolate al precio que fuera.

Y vaya si lo había hecho: había pagado el cacao a precio de oro, más de lo que se declaraba públicamente, y se había hecho con los suministros de otras compañías con malas artes, en algunos casos adquiriéndolas, en otras arrinconándolas. Había sido todo una guerra dulce que se había podido librar con grandes cantidades de dinero (incluyendo la parte destinada a los medios de comunicación) y los beneficios de la compañía e incluso su situación financiera se habían resentido, pero la imagen de la marca había quedado restaurada y con eso los accionistas quedaron satisfechos, por el momento. Después de eso, dos años de calma: la producción de cacao no remontaba, pero la caída del consumo de chocolate en los países occidentales había disimulado los problemas, y los beneficios crecían a buen ritmo. Hasta ese año.

Los informes de prospectiva que le habían hecho llegar a Matt eran claros: después de forzar la máquina los últimos años, tirando del cacao en los almacenes y exprimiendo los cultivos al máximo, se preveía una fuerte caída de la cosecha ese año. La situación era muy complicada, pues el nivel de cacao disponible a un año vista sería inferior al que provocó la caída de su predecesor. Y aunque se sentía tentado de dejarse llevar por la ola, tirar la toalla no estaba en su cultura empresarial. Iba a luchar hasta el final.

Pero tenía que rendirse a la realidad: el cacao que necesitaba no iba a estar disponible, por más dinero que estuviera dispuesto a poner sobre la mesa. Necesitaba una estrategia diferente y la necesitaba ya... Mientras saboreaba el zumo de naranja de su desayuno las ideas empezaron a tomar forma en su cabeza, y para cuando acabó el café sabía exactamente qué debía hacer. Llamó a su secretaria para que le reservara el primer vuelo de vuelta a casa; había mucho que hacer y necesitaba estar en el centro de operaciones de la compañía.

Durante las siguientes semanas la actividad de Matt y su equipo fue frenética. Cuando volvía al hogar, ya de noche, Matt agradecía sentir el frío en la cara, lejos por fin del calor sofocante y abotargante del trópico que había tenido que padecer durante los meses previos; y así muchos días volvía caminando a su casa, que estaba a una distancia razonable a pie desde la sede de la compañía. Le gustaba caminar porque así aprovechaba el paseo para reflexionar sobre los eventos del día. La operación de comunicación estaba ya cerrada y comenzaría en unos pocos días. Dado que no podía incrementar la producción de chocolate, el esfuerzo de la compañía se tendría que poner en convencer a los consumidores de consumir menos. Cuando lo planteó a la junta de accionistas muchos de sus miembros emitieron gritos de protesta, pero Matt era un buen profesional y presentó sus escenarios con detalle y concisión. Todo el mundo tuvo al final que convenir que el escenario de reducción del consumo era, con diferencia, el mejor, puesto que incluso permitía elevar ligeramente los beneficios de la compañía. La junta dio luz verde al plan de marketing asociado y una semana más tarde todo estaba en marcha.

Financiados por la compañía a través de sociedades pantalla, estudios científicos convenientemente aireados por los grandes medios de comunicación explicaban las desventajas de comer "demasiado" chocolate. El delicado punto de equilibro se encontraba en definir correctamente ese "demasiado",  puesto que obviamente Matt no quería destruir el negocio del chocolate sino reducirlo para adaptarlo a la oferta disponible. Para tan crucial tarea contrataron los mejores expertos en prospectiva de mercado y sociología del consumidor, y dieron unas pautas bien precisas, que fueron reproducidas con exactitud en todos los "estudios científicos". También era clave la definición de los efectos perjudiciales; debían ser lo suficientemente importantes como para movilizar a un cierto sector de los consumidores a reducir sustancialmente su consumo de chocolate, pero al mismo tiempo lo suficientemente benignos como para no provocar la alarma, amén de juicios por envenenamiento masivo. Se decidió que el efecto perjudicial que supuestamente causaría el chocolate sería el envejecimiento prematuro de la piel, puesto que el objetivo principal de la campaña eran las mujeres de mediana edad, las cuales los expertos en márketing identificaron como principales compradoras de chocolate, ya como consumidoras finales o para sus hijos.

La campaña fue un éxito; el consumo de chocolate cayó un 10%, lo cual igualó la caída de producción de chocolate y no se produjeron los temidos problemas de suministro. La compañía publicó varios comunicados diciendo que ponía en cuestión esos informes científicos, y que encargaría sus propios estudios; después, reconoció ciertos efectos negativos pero dijo que se exageraba su importancia. Los tiempos fueron cuidadosamente medidos y modulados por las cifras de consumo de los diversos sondeos, manteniendo el interés mediático justo para crear el efecto requerido. Al final se creó un cierto poso de duda en los consumidores y el consumo se estabilizó en el nivel deseado. Matt fue felicitado privadamente por la junta de accionistas y su prima anual y su autoestima subieron meteóricamente... hasta que llegaron los informes de la siguiente cosecha.

Matt no se lo podía creer: ¡otro descenso del 10%! Estuvo un mes viajando por todos los países proveedores de cacao, presionando, amenazando, incluso contratando matones locales... Todo inútil. Efectivamente faltaba agua, efectivamente el terreno en muchos lugares estaba esquilmado, efectivamente nuevas plagas de hongos e insectos mermaban las cosechas, efectivamente los campesinos huían de las tierras ahora asoladas por la guerra y las epidemias. No sólo caía la producción de cacao ese año, sino que era previsible que seguiría cayendo durante los próximos años. Un auténtico desastre.

A la vuelta de su desesperada gira mundial Matt informó a la junta. El mercado del chocolate estaba acabado y la compañía tenía que diseñar un plan para irlo abandonando discretamente. La junta encargó varios informes complementarios, no queriendo creer los informes de su consejero delegado, con lo que se perdió un mes precioso para cuando Matt recibió su "OK" para proceder con la segunda parte de su plan para abandonar el cacao. 

La actividad fue, por tanto, frenética. En tiempo récord se difundieron informes alertando del riesgo de consumir cacao proveniente de algunos países por un presunto abuso de pesticidas o por las toxinas que segregaban ciertos parásitos de la planta del cacao. La compañía los desmentía, pero cada vez menos enérgicamente. Algunos medios informaron que el problema era la caída de la producción de cacao, pero desde la compañía se aseguraba que la cuestión tenía que ver con las toxinas y que los campesinos abandonaban cultivos que eran arriesgados. Al final, después de una intensísima campaña de desinformación que duró años, la compañía anunció que reducía la producción de chocolate al que se pudiera producir de acuerdo con unos estándares de calidad sanitaria (teóricamente elaborados por laboratorios independientes) que ninguna otra compañía era capaz de reproducir. De ese modo la compañía se hizo con todo el mercado del chocolate, aunque su tamaño se había reducido a un 10% del tamaño que tuvo en su cenit. 

En poco más de 10 años el chocolate había pasado de ser un producto de consumo masivo a ser consumido sólo la gente adinerada como Matt podía permitirse. En cierto modo, ése era el orden natural de las cosas. A fin de cuentas, Occidente ya no era lo que había sido: la gente común hacía largas colas para conseguir el pan, así que la última de sus preocupaciones era el chocolate. También lo era para Matt, que dejó esta cuestión para la división de productos de lujo y se concentró en el sector emergente de su compañía: el trigo.

Antonio Turiel
Figueres, Agosto de 2014.


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República e izquierda nacional

Ácratas - 18 August, 2014 - 16:05


El actual Estado Español es una máquina de quemar dinero sin otro objeto que su propia subsistencia y la de las personas y entidades a las que cobija: funcionarios, partidos políticos, sindicatos, patronales, bancos y grandes empresas que medran parasitando la pocilga nacional. El Estado no se preocupa ni un instante por la suerte de los españoles, sino de obtener dinero. Y lo extrae de abajo, expoliando al pueblo, y de arriba, financiándose de la élite internacional bancaria, de los Goldman Sachs, JPMorgan, Deutsche Bank... Siempre ha sido así, y mucho más desde que perdió la capacidad de hacerse su propia moneda cuando le falta liquidez.

La entrada en el Euro es la mayor traición que los políticos del postfranquismo monárquico-parlamentario han perpetrado a los españoles. España jamás cumplió las condiciones para su integración en la moneda única. Goldman Sachs pergeñó el fraude contable mediante ingeniosos credit swaps para que la España de Aznar bajase a los infiernos del Euro. Lo mismo que hizo con Grecia, Italia, Portugal o Irlanda. Con la moneda única, los partidos han desarmado a los españoles y han asolado al propio Estado, entregándolo a la corrupción de las finanzas internacionales. Por eso esta es la verdad que más se oculta de todas: por eso, hasta el supercalifragilísticoespialidoso líder Pablo Iglesias (y me alegro de que exista, os lo aseguro) se siente europeo. Porque le paga Europa para que se sienta así. Todos los partidos en España son europeístas. Y los que no lo son no salen de los pequeños blogs. Porque no tienen financiación ni presencia mediática, como sí la ha tenido Podemos. ¡Que no me parece el peor partido de España, al contrario! Habrá que seguir su evolución hasta las Generales de 2015. El resto de partidos son la peste. Todos, de izquierdas y de derechas, se han vendido al internacionalismo capitalista aun al precio de poner en peligro la propia subsistencia de millones de familias españolas.

Que la derecha venda España a pedazos, como si fuera carne de vaca, era de esperar. Pero lo que es vergonzoso, humillante, es que la izquierda española desprecie la idea de España como nación de esta manera tan escandalosa. A ver, yo pregunto: ¿Quién ha dicho que no se puede ser patriota y de izquierdas? Me refiero a un patriota lúcido, un patriota que no piense que su patria es la mejor, por supuesto, sino que es la suya, la quiere y punto. Como sabe que su esposa no es la más sexi, pero es la suya, la quiere y es lo que hay. Como sabe que sus hijos no son los más listos, pero son los suyos, los quiere y no hay nada que discutir...Un sencillo patriota que sea además hombre de izquierdas, pues prefiera luchar por la justicia social (la llamada democracia social) que por ciertas "libertades individuales" (¿por qué los think tanks de la derechona contraponen la libertad individual y la justicia social? ¿Qué clase de "libertades" son esas que se toman con nosotros que resultan tan socialmente injustas?)

Y añado más... ¿Por qué si digo que soy un patriota español de izquierdas corren los creadores de opinión a identificarme con un fascista, pero si digo que soy un patriota de izquierdas catalán (de ERC), o que soy un patriota de izquierdas vasco (de Bildu) se me tolera o hasta se me considera un paladín de la libertad? ¿Acaso ya no se acuerda nadie de que el discurso fascista era: "No somos de derechas ni de izquierdas..."? ¡Pues yo soy bien de izquierdas!, estoy incluso contra la propiedad privada de bancos y empresas estratégicas, y creo en el justo reparto de beneficios y cargas sociales y en unos impuestos geométricamente más gravosos para los que más tienen. Y amo a España porque quien no ama a su propia madre, por fea que sea, es un hijo de puta.

Oídme, españolitos de a pie: O resucitamos España o nos entierran con ella. Por debajo, nos come la escoria del postizo cantonalismo nacionalista, más falsificado que la factura de la luz; y por encima, las toneladas de mierda del internacionalismo financiero: El neoliberalismo (como lo fue el comunismo de la URSS), es internacionalista, y sus élites (judías, cristianas, sintoístas y hasta musulmanas, que no es cosa de religión ni de etnia) son sionistas. Pues todo internacionalismo es un apoyo descarado al establecimiento de un Gobierno Mundial Único sobre las ruinas de los estados, sea en forma de una ONU venida a más o por el advenimiento del Rey del Mundo, me la sopla. Porque viene a ser lo mismo: que las élites financieras posean el planeta Tierra con todo lo que contiene: tierras, animales y personas.

Españolito: ¿Quieres ser propiedad de alguien? ¿O quieres formar parte de una nación de hombres libres? Si es lo primero, sal a celebrar el advenimiento de la era filiposextista. Vete al bar y tómate unas cervezas con los socialistas y peperos de tu barrio. Si es lo segundo, si quieres ser libre, la primera providencia es descerrajar este Estado opresor, esta máquina de aplastar voluntades y libertades, este extractor de riqueza que solo respeta la voluntd superior de quienes lo financian cuando el Pueblo Español, exhausto, no puede ya pagar más impuestos.

Anímate, españolito, que no es una tarea imposible: El actual Estado Español monárquico parlamentario tiene muchos puntos débiles. El más importante de ellos es que su Constitución no es ni se comporta como debe hacerlo: toda constitución es una carta de condiciones que el pueblo pone al Estado para el ejercicio del poder, es un contrato social. Y la Constitución del 78 es un contrato leonino que, por si fuera poco, el Poder Único vulnera cada vez que le viene bien. Y sus modificaciones son escandalosas, como la del 2 de septiembre del 2011, que avaló con los propios españoles, con todo lo que tienen, sus cuerpos y sus almas, los créditos contraídos con los acreedores de Deuda Pública; y cuyas interpretaciones corresponden a un oráculo llamado Tribunal Constitucional, engendro que no existe en ninguna democracia, que es el garante de que la corrupción siga amparada por los dioses. El segundo punto débil es que ya no hay excusa para no consultar al pueblo sobre la forma de estado a la que prefiere someterse, monárquica o republicana. Franco murió hace casi 40 años y no queda ni un militar franquista que "amenace la democracia". Decir que la República es incompatible con los españoles es despreciarnos hasta el escupitajo. ¿Cómo que no? ¿Acaso no merecemos lo que sí meritan los franceses, los italianos o nuestros hermanos los portugueses? Lo que es incompatible con la III República es la corrupción de las actuales élites de los partidos. Y nada más. Y una estructura político-social que se basa en falsedades puede caer en cuanto una chispa salte y electrice al pueblo. Hay que perseverar dándole al pedernal sin parar, haste que la chispa acierte con la hojarasca y arda el chiringuito entero.

¿Cómo justifico, como patriota español, mi lucha por la III República? Como bien dice ácratas, "La verdadera democracia es la asamblearia, no la representativa. Pero el Estado es el último baluarte frente al poder global, el nuevo orden mundial. ¿Cómo resolver esa contradicción en pleno siglo XXI? Yendo siempre en la dirección de la máxima libertad". A lo que añado yo: debemos ocupar el Estado y transformarlo en una República de corte libertario. Y si alguien cree que ambas posturas son incompatibles, es que ha leído poco y ha escuchado demasiado a los políticos, que son unos profesionales de la propalación de la incultura.

¡Viva España, entonces! Pero no cualquier España. No esta España. No la humillada ante la Sinarquía Financiera Internacional. No la España opresora de los españoles.

¡Viva España libre de hipócritas, de traidores, de sediciosos!¡Viva España libre de las personas que no quieran pertenecer a ella! Si catalanes o vascos quieren irse, adiós y buen viaje. Pero con un referéndum claro: "¿Quieres una Cataluña con un estado independiente o quieres que Cataluña sea una región más de España, sin autonomía, sino colíder con el resto de regiones de la III República Española? Blanco o negro. Sin grises. No eso de "si no me sale, quiero seguir con mi derecho a medrar a costa de los españoles dinamitando su moral cada día". Y para las minorías que no quieran ser españolas, estatuto de apátrida. Nadie debe ser obligado a ser español. Porque ser español debe convertirse en un honor, aunque sea un honor tan modesto que ruborice, no en una obligación. Libertad. Siempre la máxima libertad.

¿Y los partidos? Los partidos a existir fuera del Estado, sometidos a reglas democráticas internas obligatorias y a una censura de cuentas que impida la financiación ilegal por parte de las élites. El Parlamento fuera del Estado, pues es propiedad exclusiva del Pueblo. Es el Pueblo Español el que debe hacer las leyes que él mismo ha de respetar. Y las que debe respetar también el Estado, suma del poder Ejecutivo y el Poder Judicial (todos funcionarios). El Estado debe ser un Gran Funcionario al que pagamos entre todos, un funcionario que no tiene derecho a promulgar leyes. Porque un estado que se cocina sus propias leyes, que incluye en él a los partidos y al Parlamento, se convierte pronto en un estado opresor, en un representante de la oligarquía financiera y religiosa. Víctima de la corrupción, abierto a toda influencia extra-política. Y convierte al país, a la larga, en un gran campo de concentración. Que es lo que soportamos los españoles ahora mismo.

Por lo tanto, lo dejo claro: soy español, de izquierdas, revolucionario y patriota. De un humilde país llamado España, que no es el mejor del mundo, ni el que tiene la raza más bella, ni la mayor cultura. Pero que ES Y SERÁ SIEMPRE LIBRE, porque los españoles asumimos de una vez por todas que la diferencia entre ser un hombre o ser un animal es solo eso: LA LIBERTAD.

Y para decir esto no necesito a los fascistas ni a los liberales ni a los anarquistas. Me basta con saber que todos los ciudadanos por debajo de los Pirineos tienen el mismo problema que yo. Que son mis hermanos de desgracia.

Y si, una vez lograda la III República, los españoles deciden que la quieren comunista libertaria, pues mucho mejor. Y si prefieren votar a partidos como la democracia cristiana o los liberales, pues me conformaré. Pero asumir una monarquía partitocrática impuesta en pleno siglo XXI es renunciar a todo atisbo de libertad para los próximos mil años. A eso no me conformaré nunca. No sin un referéndum monarquía/república que lo avale.

DIEGO REVUELTA, un patriota cartesiano



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El ébola llega en patera

Ácratas - 14 August, 2014 - 19:21


El padre Miguel Pajares, repatriado desde Liberia tras verse afectado por el virus del ébola, ha fallecido el 12 de agosto en el Hospital Carlos III de Madrid. Mil medidas precautorias se han tomado para no infectar a nadie. El cuerpo ha sido incinerado. La habitación, desinfectada. Los médicos y enfermeras se hallan bajo control de temperatura durante 21 días. A uno de ellos se le ha practicado la prueba del ébola...

Los controles en los aeropuertos para vuelos que arriban desde los países afectados por la epidemia consisten en comprobar la temperatura corporal y la sudoración irregular de los viajeros. Aunque pueden estar en período de incubación de la enfermedad, y no detectarse síntomas del virus. Pero algo es algo. Se da por supuesto que quienes tienen pasaporte y dinero para volar no son vulnerables al contagio de una enfermedad que se ceba en la chusma.

Enlacemos otra noticia: el aluvión de inmigrantes en patera y saltando las vallas de seguridad de las ciudades autónomas españolas en África alcanza cotas nunca vistas. En un solo día, 920 alcanzaron las playas de Cádiz en al menos 84 lanchas hinchables. Otros 80, de los 750 que lo intentaron, lograron saltar la valla de Melilla. Policías e inmigrantes aseguran que no hay vigilancia en las costas de Marruecos, cuyo gobierno deja pasar las pateras sin impedimentos hacia España. Es la mayor oleada de sin papeles en un solo día de la historia de la inmigración española. Nadie se explica la causa.

¡Qué bien desinforman los medios! Nadie se explica la causa...

Pues la causa está clara: El aluvión de inmigrantes se debe a que huyen de la epidemia de ébola declarada en sus países respectivos: Sierra Leona, Liberia, Nigeria, Guinea...

Y nada impide que, entre esos inmigrantes, lleguen algunos infectados. Nada. El período de incubación es de 21 días. Sin embargo, nadie toma precauciones por estar en contacto con esos inmigrantes a los que nadie pone en cuarentena. Nadie es eficiente en el funcionariado de España, no vaya a quebrarse de trabajar o se le fundan las pocas neuronas vivas que le quedan en el cerebro. Los inmigrantes son trasladados en autocar a centros de internamiento en todos los rincones de España. Todos juntos y revueltos con conductores y guardias españoles.

La irresponsabilidad del Gobierno es absoluta. La primera noticia de las consecuencias de esa irresponsabilidad la tendremos más pronto que tarde.

ÁCRATAS


NOTA:  Lo más probable es que el ébola no constituya realmente ninguna amenaza para la humanidad, sino que sea sólo otro gran negocio de la industria del miedo.

Entendiendo por humanidad los casi 7.000 millones de personas que respiran en el planeta, al ébola le queda mucho camino por recorrer para constituir una amenaza para la misma. Para que el ébola constituya una amenaza para nuestra familia, basta con que exista. Porque el sentimiento de tal amenaza es parecido al que siente el que juega a la lotería: piensa que es posible que le toque, "porque a alguien le toca siempre". Y es diferente del sentimiento de tranquilidad que nos embarga cuando salimos en automóvil y no se nos ocurre que, aunque la probabilidad de que un accidente acabe con nuestras vida es mucho mayor que la de que nos toque la lotería, no es una amenaza real, porque podemos hacer algo para contrarrestarla, que es conducir bien, en vez de encomendarnos a San Cristóbal (o hacer ambas cosas).

Pues bien, contra la amenaza de que contraigamos el ébola también podemos aplicarnos. Primero, como país occidental que constituimos, organizado con un sistema sanitario adecuado para ello. Segundo, como colectivo municipal, tomando las medidas necesarias. Tercero, como grupo familiar, estando bien informados, lejos de la histeria colectiva que puedan tratar de desatar los medios a sueldo de las farmacéuticas y siendo higiénicamente cautos. Y cuarto, como personas, haciendo gala del sentido común necesario para obrar de acuerdo con la probabilidad real que en cada momento haya de que el ébola sea un problema real. Recordando las crisis de las fiebres aviar (neutralizada en origen por los chinos) y porcina, que fue un verdadero timo.



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Caos

The Oil Crash - 13 August, 2014 - 01:19


Queridos lectores,

Tengo cierta afición a leer los posts que semanalmente publica John Michael Greer en su blog "El informe del Archidruida". Cada post es una pequeña joya literaria llena de una enorme capacidad de profundización en aspectos de lo más diverso, y van siempre salpimentados con una cierta dosis de ironía (necesaria cuando se trata de temas tan graves como es el relatar y hacer comprensible el fin de la sociedad industrial, que es a la que se dedica nuestro Archidruida, entre a otras cosas, en su blog). Uno de sus últimos posts contiene una pequeña perla que me gustaría relatar. A mi me ha gustado especialmente porque toca de lleno en los temas de investigación en los que he trabajado a lo largo de mi vida.

Describe John Michael Greer un experimento que uno puede repetir fácilmente en la bañera de su casa. Primero, se rellena la bañera con agua. Después, se sumerge la mano lo justo y se empieza a mover ésta lentamente adelante y detrás. Se observará un movimiento lento y bastante organizado del agua, prácticamente sin ondas. Progresivamente, se ha de acelerar el movimiento de la mano, hasta que se empieza a observar un cambio importante en el movimiento del agua: la formación de trenes de ondas que se propagan velozmente más allá de la mano y rebotan en todas las paredes de la bañera, interfiriendo constructivamente en algunos sitios (y provocando una mayor elevación del nivel del agua en ese punto) y destructivamente en otros (causando una momentánea calma en esas posiciones). Pero aquí no se acaba la historia: se ha de seguir acelerando el movimiento de la mano, y el movimiento del agua, oscilatorio y complejo pero aún con cierto orden, cambiará una segunda vez: se romperán los frentes de onda y se generarán remolinos en la estela de la mano que ya avanza veloz a un lado y otro, remolinos que se irán combinando para generar estructuras caóticas de mayor tamaño hasta que toda la bañera se mueva de manera anárquica y desestructurada, con súbitas subidas y bajadas del nivel y haciendo caprichosas formas que van cambiando rápidamente sin que se pueda predecir cómo se verá afectado un punto en algún instante de tiempo.

Lo que el Archidruida describe es la transición del movimiento de un fluido desde un movimiento laminar (ordenado) a uno turbulento, a medida que la potencia con la que se fuerza el sistema va creciendo. Por supuesto esto cautivó en seguida mi atención, puesto que mi carrera académica y más de la mitad de mi producción científica versa sobre el análisis de la turbulencia, particularmente en fluidos oceánicos. Sin embargo, John Michael Greer va más allá y dice que en los sistemas dinámicos compuestos de muchas partes se suele observar el mismo comportamiento: que a medida que se aumenta el forzamiento, el sistema deja de comportarse de manera ordenada y comienza a oscilar, y que esa oscilación anuncia que el sistema está llegando a su límite: si se continúa el forzamiento el sistema vuelve a cambiar y entra en una fase caótica.

Realmente no puedo menos que quitarme el sombrero que no tengo delante de la erudición del archidruida, puesto que lo que él explica es justo lo que sucede habitualmente cuando se produce lo que los físicos llamamos "transiciones de fase"; y efectivamente la causa de los fenómenos observados son los llamados comportamientos emergentes que resultan cuando un sistema tiene multitud de componentes. La rama de la física que se ocupa de estudiar tales sistemas es la Física Estadística, que es justo el campo de donde yo vengo. Así que su post realmente sintonizó con mis conocimientos y mis intereses. Pero más allá de esa sintonía, John Michael Greer evoca ciertas ideas interesantes, sobre el devenir de los sistemas complejos sometidos a esas transiciones, que me gustaría desarrollar en este post y con la perspectiva de varias de las crisis que tenemos ahora mismo sobre el tapete.

En Física, un sistema es un conjunto de partes elementales, la estructura de las cuales se considera irrelevante para el problema estudiado. Estas partes del sistema están sometidas a unas interacciones concretas y bien definidas entre ellas, generalmente muy simples. Por ejemplo, el planeta Tierra es un sistema (o forma parte de uno, si consideramos el Sistema Solar), y las interacciones entre sus partes elementales (a los efectos de esta discusión, los átomos) no pueden ser más simples: son las cuatro interacciones fundamentales de la Naturaleza (nuclear fuerte, nuclear débil, electromagnética y gravitatoria), aunque para describir la mayoría de los procesos que tienen lugar en la Tierra basta con dos de ellas, la electromagnética y la gravitatoria. En ambos casos se trata de fuerzas centrales (cada partícula es el centro de la propia interacción que ella causa en los demás) que decaen como el cuadrado de la distancia a la partícula (por lo tanto, la fuerza que nuestra partícula ejerce sobre una partícula que está el doble de lejos que otra dada es cuatro veces menor). La interacción electromagnética puede ser tanto atractiva como respulsiva, en tanto que la gravitatoria sólo es atractiva. Y a pesar de la terrible sencillez con la que describimos estas interacciones (las pocas frases precedentes), la Tierra es un sistema complejísimo con comportamientos tremendamente elaborados que describimos con ecuaciones abstrusas. ¿Cómo es posible que un sistema formado por tantos elementos básicos, los átomos, que interactúan de manera tan sencilla, pueda dar lugar a tan diversos comportamientos y tan complejas estructuras, desde la cataratas del Niágara hasta los nervios de una hoja de árbol?

Sucede que cuando un sistema está formado por una grandísima cantidad de elementos comienza a mostrar "comportamientos emergentes". La suma de muchas individualidades sencillas se acaba manifestando como una colectividad compleja. No sólo este colectivo interactúa de muchas maneras elaboradas y diversas, sino que además su modo de funcionamiento puede alterarse por completo. Se denomina "estado del sistema" o simplemente "estado" a una situación del mismo que se caracteriza por ciertas variables que definen el comportamiento colectivo: la temperatura - que es en realidad una medida de la energía cinética media de las partículas, la presión, el volumen, la dureza, la densidad, la viscosidad, etc... Cuando un sistema está en un determinado estado las variables que caracterizan el mismo permanecen constantes o se mueven dentro de un determinado rango de valores; por ejemplo, el volumen de un sólido varía muy poco, en función de la temperatura, en tanto que un líquido tiene una viscosidad relativamente baja - para un sólido ésta es infinito, por definición. En ese caso decimos que el sistema está en una cierta fase. Pero bajo ciertas condiciones, si forzamos externamente el sistema (por ejemplo, cogemos un sólido y aumentamos su temperatura) podemos acabar induciendo lo que se denomina un "cambio de fase", es decir, un cambio radical de las variables que definen el estado (en el ejemplo del sólido antedicho, la viscosidad pasaría de ser infinita a tener un valor relativamente bajo). Una vez ha cambiado de fase, el sistema pasa a comportarse de manera completamente diferente a como lo había hecho (por ejemplo, un sólido permanece estable sobre una mesa, en tanto que un líquido se desparrama en todas direcciones, y un gas se difunde por el aire y se mezcla con el resto de gases).


Lo realmente interesante es lo que pasa cuando nos acercamos a ese punto crítico (pues así se llama) en el que un sistema cambia de fase, antes de que pase de comportarse de una manera a comportarse de otra (antes de que el agua hierva, antes de que la adición de un nuevo grano de arena provoque una avalancha, antes de que la depresión tropical se convierta en huracán...). Cerca del punto crítico alguno de los parámetros del sistema se dispara o se vuelve inestable. Pequeñas perturbaciones en el sistema inducen variaciones grandes o oscilatorias en los parámetros afectados. El sistema fluctúa y se vuelve caótico. Exactamente tal y como comenta John Michael Greer, la aparición de tales fluctuaciones anuncia la llegada al punto crítico, y a medida que nos acercamos al punto en que nuestro sistema dejará de ser como es y cambiará radicalmente la amplitud de estas fluctuaciones se va haciendo ominosamente más grande.

Al igual que muchos sistemas naturales estructurados, como por ejemplo los ecosistemas, nuestra sociedad es también un sistema complejo, integrado por multitud de pequeñas partes con multitud de interacciones, y también en ella se observan comportamientos emergentes del sistema como todo que van más allá de los comportamientos de la suma de sus partes. Es por tanto un terreno propicio para la aplicación de los principios de la Física Estadística, y de hecho hace muchos años que diversas subramas de la misma estudian partes del sistema social humano (por ejemplo, la econofísica o la teoría de redes).

Nuestra sociedad está en crisis desde hace ya unos años. A pesar de los cantos de sirena del gobierno español no se está produciendo una recuperación en este país y si se miran los indicadores mundiales se concluye que tampoco se da en el mundo. Al contrario, la amplitud de la crisis parece estar creciendo: empleo más precario, ahorros disminuyendo, crisis financiera que no acaba, crisis institucional llegando a extremos insoportables... ¿Estamos entrando en una situación de oscilaciones cada vez mayores que anticipan una transición de fase, un cambio abrupto de nuestro mundo y nuestra sociedad? Miremos nuestro entorno con un poco de detalle.

Los ecosistemas del planeta están gravemente amenazados. En los círculos académicos se habla de la Sexta Extinción, en este caso no desencadenada por ningún metorito o por la irrupción de las algas sino por la acción del hombre. Ya hemos comentado sobre los múltiples indicadores de estos cambios radicales. Si no se produce un cambio de rumbo, las especies animales y vegetales que dominarán este planeta durante los próximos milenios serán otras muy diferentes a las actuales. Que los ecosistemas están gravemente alterados lo evidencia las continuas oleadas de anomalías: un año las aguas se llenan de medusas como jamás se había visto, otro se producen proliferaciones de algas antes esporádicas, se encuentran insectos mucho más al norte de su hábitat natural, etc, etc. En suma, fluctuaciones que nos anuncian un próximo cambio de fase, del establecimiento de nuevos ecosistemas.

Otro ejemplo de sistema que está sufriendo grandes oscilaciones (y que es al que aludía John Michael Greer en su post) es el sistema climático de la Tierra. Los que vivimos en el tercio norte de España estamos experimentando un verano extraño, con cambios bruscos de temperatura y precipitación, exactamente como se describía en el post "Un año sin verano", pero las anomalías cubren todo el planeta: la sequía en el Oeste de los EE.UU. está alcanzando magnitudes de catástrofe nacional, los fuegos asolan periódicamente la estepa rusa, las temperaturas registradas en muchos puntos del Círculo Polar Ártico rompen máximos y el planeta tomado en su conjunto registra los meses más calurosos desde que hay registros. No sólo es el verano; teniendo en cuenta cómo han sido los últimos otoños (más cálidos y secos de lo habitual donde yo vivo) e inviernos (la palabra "ciclogénesis explosiva" seguramente trae muchos malos recuerdos a los habitantes de la fachada atlántica del continente europeo) no es desacabellado pensar que quizá los cambios observados son esas oscilaciones cuya creciente amplitud anticipan un relativamente próximo cambio de fase del clima; cuál será el nuevo clima, nadie lo sabe, aunque el impacto del nuevo régimen de vientos y lluvias tendrá implicaciones determinantes sobre la vida de personas en un momento que tendrán que depender más de los frutos de la tierra para subsistir, al decrecer la disponibilidad de energía en general.

¿Qué decir del petróleo y los otros recursos no renovables? ¿Se puede considerar que se estén produciendo fluctuaciones crecientes en su disponibilidad, presagio del cambio secular? Una simple ojeada a las noticias de los últimos meses nos muestra que, tras años -no demasiados- de relativa calma (con muchos conflictos todavía pero de poca presencia mediática) se está produciendo una cierta explosión de guerras y los conflictos en países que llevaban décadas tranquilos. ¿El denominador común de estos conflictos? No se puede decir rotundamente que haya sólo uno, pero en el sustrato de  todas estas guerras y revueltas (Egipto, Siria, Irak, Ucrania, Nigeria, Libia, Sudán) hay una fuerte componente de control de recursos de gas y/o de petróleo. En otros países productores la cada vez más indisimulable caída de la producción de petróleo (y, por tanto, la disminución de los ingresos de su exportación o el aumento de los gastos de su importación), están tensando la cuerda y provocando cada vez más conflictos internos que día sí y día no saltan a la prensa. Es el caso de Argentina y su reciente default parcial,



de Brasil y sus movimientos de protesta contra los recortes,




de Venezuela y su desabastecimiento de productos básicos,

y el de México y las recientes y discutidas leyes de reforma energética,
y de tantos otros países a los cuales el maná del petróleo ha dejado de fluir como solía. 

Si la mayoría de los países productores de petróleo tienen serios problemas, ¿qué está pasando en los países que no producían petróleo y tenían que importarlo? Pues que sufren. Sufren todos. Sufren porque falta petróleo para alimentarlas. Las exportaciones de petróleo crudo del mundo están estancadas, anticipando el declive:

Fuente: http://peakoilbarrel.com
Incluso los EE.UU. sufren por la falta de petróleo, para sorpresa de muchos desinformados. Aunque el consumo total de petróleo (crudo más condensado) en los EE.UU. ha aumentado en los últimos años, el consumo de petróleo per cápita cae desde 2005, el año en que llegamos al peak oil del petróleo crudo convencional, como explica en un reciente y muy recomendable artículo Gail Tverberg:




Y como explica Gail Tverberg, no sólo cae el consumo per cápita de petróleo en los EE.UU.: también cae el consumo per cápita de energía (total, no sólo petróleo), cosa que en la historia de los EE.UU. no había pasado nunca; y es que la burbuja del fracking es sólo eso: una burbuja.

La realidad es que la producción de todos los líquidos del petróleo (el petróleo crudo más todos los sucedáneos, sirvan o no, que se añaden a la contabilidad para disimular que la producción de crudo ya está cayendo) es desde hace unos años insuficiente para cubrir la demanda (fíjense en la gráfica el pequeño salto que hay entre la línea negra que representa el consumo y la curva sombreada verde que representa la producción). Según se reconoce en el anuario de BP de donde están tomados estos datos, se está echando mano de las reservas de la industria para cubrir la demanda con una oferta que ya es insuficiente.



¿Se pueden empeorar estas malas noticias? Pues sí: si excluimos a los EE.UU., la producción de todos los líquidos asimilados a petróleo del mundo está ya cayendo.

Fuente: http://peakoilbarrel.com/anticipating-peak-world-oil-production/
Y teniendo en cuenta que se prevé la próxima llegada del cenit del petróleo de fracking de los EE.UU., resulta evidente que en un año o dos el declive de la producción de todos los líquidos (no sólo del petróleo crudo) ya no se podrá disimular.

Fuente: http://peakoilbarrel.com/imminent-peak-us-oil-productionEstamos pues en una situación en la que la disponibilidad de petróleo disminuye ya para todos, pero los más poderosos sufren menos porque pueden afanarse una porción mayor de la tarta y algunos países, como China, aún están consiguiendo aumentar su consumo, lógicamente a costa de otros. Hasta hace unos años estos "otros" países nos pillaban muy lejos. Pero ahora que la tarta está empezando a menguar con cierta rapidez, de repente asistimos al espectáculo de ver países occidentales, obviamente los menos poderosos, que se ven forzados a bajar su consumo precipitadamente y consecuentemente  a sumirse en crisis económicas cada vez más profundas. Países donde el consumo de petróleo ha caído más de un 20% durante los últimos años porque sus economías no pueden absorber los altos costes de esta materia prima, porque además sus economías están entre las más dependiente del petróleo. Es el caso de Grecia,



de Italia,



de Portugal,



y, por supuesto, de España.



Ya lo sabemos: soplan vientos de cambio, y si ponen cada día el noticiero se habrán dado cuenta de que cada vez son más huracanados. Esta inestabilidad, esta creciente conflictividad, estas guerras más o menos declaradas, esta escalada dialéctica entre algunas de las grandes potencias... son para el ámbito de los recursos, de nuevo, grandes fluctuaciones en nuestro estado actual, y que por tanto anticipan un brusco cambio de estado, que en este caso sólo puede ser catastrófico (imagínense que supondría por ejemplo, una guerra comercial o más convencional con Rusia, o el colapso de Arabia Saudita).

Al hilo de los problemas geopolíticos que irán aflorando por la creciente escasez del combustible que alimenta la economía mundial, pero con factores que le son propios, vivimos los últimos meses antes del próximo crash bursátil. Las economías de todo el mundo sufrirán un gran retroceso, semejante al que se vivió en 2008, en algún momento entre el final de este año y el comienzo del que viene. Varios factores de los últimos meses (las crecientes revueltas, los malos indicadores económicos de las economías europeas, la tensión al alza con Rusia, el ralentizamiento de la economía china...) son las fluctuaciones que preceden un gran cambio de fase, el que más dará que hablar llegado a ese momento, el que nadie relacionará con todo lo demás, el que eclipsará todo lo demás hasta que nada más sea visible.

Durante los próximos doce meses se producirán muchos eventos que pondrán en compromiso la estabilidad de muchos países. Más allá de los referendos de independencia en Escocia y en Cataluña, el hundimiento de las expectativas políticas electorales de los grandes partidos presagia el hundimiento de los Estados nación en Europa, un proceso que puede acelerarse si finalmente invaden Irak una vez más o van a la guerra más o menos declarada con Rusia. Nuevas oscilaciones crecientes que presagian un cambio abrupto hacia un nuevo escenario radicalmente diferente.

Si en el experimento de la bañera dejas de mover la mano (dejas de someter el líquido al forzamiento) el agua volverá a calmarse y conseguirá llegar de nuevo a un estado equilibrio. En algunos casos el nuevo equilibrio será semejante al anterior. Pero, en general, este equilibrio no tiene por qué ser igual que el anterior, y puede llegar a ser muy diferente. A ese fenómeno se le conoce como histéresis. Un caso típico de histéresis dentro de los sistemas que hoy comentamos es el de las cadenas tróficas: si alteramos brutalmente un ecosistema (por ejemplo, cazando o pescando masivamente ciertas especies) cuando lo dejemos en paz no volverá a ser como antes: nuevas especies habrán ocupado los nichos ecológicos de las que antes había, impidiendo que éstas vuelvan, y quizá impidiendo también la consolidación de una cadena trófica viable y estable.

Nuestro sistema climático oscila, también los ecosistemas y los precios de los recursos avanzan en agitación, y hasta los países están cada vez más revueltos. Estas oscilaciones nos anticipan que estamos llegando a los límites. Es preferible no forzarlos más, no sólo por el caos que resultará (con sus inevitables dosis de destrucción), sino porque cuando al final todo se calme, eliminada la perturbación que históricamente habrá durado un suspiro, las cosas ya no volverán a ser como antes. Y es poco probable que sean mejores.

Salu2,
AMT
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Revolución total ¿Podemos o no podemos?

Ácratas - 11 August, 2014 - 12:36


Los dos grandes problemas de la sociedad humana contemporánea son el capitalismo —tanto financiero como productivo— y el estado. Ambos son gigantescos acumuladores de poder al control de cuyos mandos un líder adquiere la capacidad de alterar la forma del pensamiento, el modo de vida y hasta de muerte de los individuos, convirtiéndolos en consumidores y esclavos. El siglo XXI arrancó con un enfrentamiento entre ambos acumuladores de poder propiciado por el fenómeno de la globalización.

Globalizar es eludir a los estados y sus normas en la explotación de los individuos mediante las libres transferencias de capital. Por eso, el discurso cotidiano es que los estados, vencidos, en decadencia, se han puesto ahora al servicio del capital. La realidad es que el capital hace siglos que prospera en el negocio de erosionar a los estados, enfrentándolos a muerte unos con otros, para lo cual debe anotarse que financia y encumbra a los líderes más beligerantes y tiránicos. Tras el arrasamiento de Irak o Libia, y su entrega a la sinrazón de sendos estados islámicos, ni una brizna de hierba se mueve en el mundo sin financiación del capital. Pues si alguna osara hacerlo, sería arrasada de inmediato.

El capitalismo es consciente del peligro que las masas radicalizadas representan para sus intereses. Su experiencia le indica que cuando las masas enfurecidas son utilizadas contra el exceso de poder acumulado por el estado, sobreviene el caos y la barbarie. Ello es la consecuencia inevitable del continuado esfuerzo común del capitalismo y del estatalismo para embrutecer y materializar a los pueblos a base de venderles el bienestar económico como la única fuente de felicidad. Sin ética, el pueblo debe ser controlado férreamente, opinan los que explotan. Para ello, el capital ha desarrollado diversas formas de estado a su conveniencia, utilizando para ello herramientas de control social basadas en la mediática.

La democracia, entendida como representación del pueblo a través de profesionales de la política, es una de esas herramientas. Las ovejas eligen a sus pastores y se dejan trasquilar ordenadamente por los dueños del rebaño. Para que los pueblos acepten las democracias burguesas deben primero ser lobotomizados hasta arrancarles del cerebro todo rastro de ética que esté ligado a la inteligencia. Se admite, eso sí, la ética no inteligente, la religión; lo mismo que se admite la inteligencia amoral, el materialismo. Pero se persigue toda forma inteligente de reorganización ética basada en principios meta-revolucionarios.

Los pueblos del mundo han comprendido, a estas alturas, la falacia de la democracia occidental burguesa. Como consecuencia, los moralistas han reinstaurado estados fundamentalistas religiosos para los descerebrados, tanto en oriente como en occidente. y los materialistas han reactivado los fascismos, como sucede en EEUU o Ucrania; y los sistemas de explotación estatal de los pueblos, como pasa en China. Ambas tendencias van en la misma dirección, que es la permanencia y preeminencia del sistema de acumulación de poder del capitalismo financiero multinacional en progresivo detrimento del poder del funcionariado estatal, mera correa de transmisión de riqueza de las bases populares a las élites.

En este continuo estado de degradación de la situación mundial, España es seguramente el país occidental que sufre la más grave crisis económica y de peores consecuencias sociales, equiparable solamente a la de Grecia. En España, la problemática descrita más arriba se exhibe en toda su desnudez. El enfrentamiento entre globalistas y estatalistas se ha resuelto con la rendición de los segundos y su sometimiento a los primeros. Es un efecto antiguo que se ha ido acelerando desde la llegada del PSOE al poder, allá por 1982, hasta la crispación social actual regida por la estancia mayoritaria de la derecha liberal católica en parlamentos y gobiernos. El PPSOE, como se le nombra coloquialmente, y su sistema de satélites y bisagras partitocráticos autonómicos, se ha entregado al capitalismo financiero y se afana en el expolio de los pueblos de España para engordar a las castas privilegiadas a cambio de comisiones, que pone luego a buen recaudo en cuentas privadas de paraísos fiscales.

Ante el colapso de la fe popular en la democracia y en el estado, los poderes fácticos españoles están procediendo con todo descaro a su recauchutado y lavado de cara. Así deben entenderse medidas como la abdicación del corruptísimo Juan Carlos en su hijo Felipe VI "El Preparao" y la creación de nuevas formas de acumulación de la energía política del pueblo indignado.

Para evitar una revolución sangrienta se ha encumbrado al cénit de la popularidad la plataforma politico-ciudadana Podemos, cuyas raíces se anclan en el 15M y en el asamblearismo comunal. Buen fondo, por lo tanto, en principio. Un fondo que obliga a plantearse el estudio crítico de la plataforma con el fin de impedir que se transforme en otra forma de prolongación del régimen de partidos que tan bien le ha venido al capitalismo financiero. Un régimen que está ya agotado, exhalando sus últimos estertores.

Aclararé que acratas.net apoya y apoyará siempre las legítimas aspiraciones del pueblo a ampliar sus libertades, pero jamás amparará ninguna manipulación de esas aspiraciones, tendente a abortar el espíritu revolucionario de los posibles futuros votantes de Podemos. Los líderes de Podemos —el gran líder rodeado de una docena de apóstoles— se muestran manifiestamente ambiguos en ciertos asuntos que son clave para nosotros. Se dice que se trata de una ambigüedad calculada, para no asustar a las viejas, pero las viejas ya están asustadas: el apoyo explícito de Iglesias al chavismo no tiene precisamente un efecto relajante para su tensión arterial.

Así que la transparencia es crucial para que no se produzca una nueva estafa al pueblo. La primera cuestión es ser claros con el abrumador apoyo que los medios de prensa y televisión han prestado a la plataforma, mucho más allá de lo esperable, teniendo en cuenta que se trata de un grupo que está supuestamente dispuesto a perpetrar una revolución en España, y que esos medios dependen directamente del capitalismo financiero español e internacional. Dicho de otro modo, de haber sido Podemos ninguneado en la televisión, nadie habría sabido quiénes eran, ni los habría distinguido de otros partidos y coaliciones que se presentaron a las elecciones europeas sin ningún éxito.

Opino que Pablo Iglesias es, después de ver varias entrevistas concedidas por él a los medios, un mediocre incapaz de otra cosa que de repetir memes populares elaborados y edulcorados para su fácil digestión. Que sea un mediocre no sólo no nos importa, sino que nos parece que es bueno. No es conveniente que exista un Mesías salvador, sino que aparezcan miles de líderes en asambleas locales capaces de discursos mucho más radicales y elaborados, férreamente respaldados por sus asamblearios tras una votación democrática. Arguye Iglesias que los políticos existentes no nos representan, pero no aporta otra solución que cambiar de representantes, sin señalar que es el mecanismo representativo el que fracasa; habla de la crisis en que están inmersos los españoles, pero no señala que son Europa y la pertenencia a la moneda única los causantes, ni preconiza la salida inmediata de la zona Euro; lamenta la pérdida de derechos sociales de los españoles, pero no explica que China es el enemigo a batir por los empresarios, y que sin eliminar la explotación como sistema de competencia no hay derechos de ninguna clase, ni laborales, ni sociales, ni políticos ni personales. Podemos me recuerda al PSOE de 1980, con la UCD y el restofranquismo fachista en el poder aún. Y sus ambiguas promesas. Como aquella tan falaz del "OTAN, de entrada no".

Bien, no quiero seguir la crítica a Podemos sin antes aclarar que lo que trato es de, tras señalarlos, ponerle remedio a sus defectos y marcar el camino para convertir la plataforma en una alternativa revolucionaria viable. Para eso, la primera labor es hacer ver a sus votantes que todo movimiento que surge espontáneamente de las bases populares es acrático por naturaleza.

En efecto, mientras que el conformismo es monocorde, el descontento es variopinto. Los votantes de Podemos piensan de manera diversa, tienen problemas distintos, niveles educativos diferentes. Unos vienen de votar a la izquierda radical. Otros, a IU. Muchísimos, al PSOE. Algunos, a la derecha. Bastantes, llegan de la abstención. No se puede hacer un potaje ideológico con semejantes ingredientes. De ahí la ambigüedad y la dialéctica de los eslóganes que caracteriza a Podemos. Buena prueba de ello es que, cuando hablas con cualquiera de sus simpatizantes, y le señalas alguna idea que te parece imprescindible, te responde siempre:

—"Eso ya lo dice Pablo Iglesias".

—"Sin embargo —le contestas—, he leído el programa de Podemos y allí no está".

—"Bueno, eso es para no asustar a los conservadores".

Lo mismo que se decía en los primeros 80 del PSOE. Esperemos que no con la misma decepción que sintieron los que, al ganar el felipismo las elecciones en el 82, decían:

—"Se acabó el pagar el alquiler".

Así que la solución para acratas.net está clara. Acudir a las asambleas de Podemos y transformarlas en un nido revolucionario donde las cosas se digan y se pongan por escrito. Y luego se hagan circular horizontalmente. Y si Iglesias quiere, que las lea. Y si no, que le den por culo.

Se trata de exponer a las asambleas el concepto de "revolución total o integral" y dejar por escrito nuestras propuestas.

Y la primera cosa que debe quedar escrita en esas asambleas es que la política debe ser una actividad transitoria, amateur y únicamente remunerada por cada asamblea, cuando ello sea preciso, y que el fundamento territorial de la democracia asamblearia es el municipio. Y al que no le guste eso, que se dedique a otra cosa.

Y la segunda cosa que debe quedar escrita es que el trabajo asalariado debe desaparecer, siendo sustituido progresivamente por el cooperativo. Que la explotación es la fuente de toda indignidad y debe ser erradicada voluntariamente.

Y la tercera, que la emisión de dinero no puede ser un negocio privado, por lo que la banca debe ser un servicio público, cooperativo y local.

Y la cuarta, que toda injerencia de los estados extranjeros en España debe desaparecer. Que no puede haber bases militares de los USA/OTAN aquí, porque son un peligro para nuestra libertad, además de convertirnos en cómplices de genocidio. Y que, para ello, el pueblo debe tener inmediato acceso a las armas suficientes para defenderse y defender a sus familias.

Y la quinta, que la educación y la cultura son la base de toda ética. Que un pueblo inculto es un pueblo manipulable y degradable hasta el vómito.

Y la sexta, que la Ley debe ser poca y comprensible para todos, del más listo al más tonto. Quizás no algo tan breve como los diez mandamientos, pero tampoco mucho más largo que el Código de Hammurabi.

Y la séptima, que la propiedad privada se reduce al uso de las tierras por parte de quien las trabaja y de su familia, naturalmente heredable, pero no omnímodo, pues los seres humanos, cuando morimos, no nos llevamos nuestras propiedades a la tumba como los faraones, sino que somos enterrados en la tierra, que nos recicla. Es la tierra la que acaba por poseernos a nosotros, y no al revés.

Y la octava, que la vida no es consumo, sino la busca de la felicidad. Que la economía debe encogerse hasta llegar a la dimensión del hombre, y no al contrario.

Y la novena, que el estado no es nada más que una situación transitoria, cooperativa entre los pueblos para impedir que otros estados lleguen y nos esclavicen. Que el funcionario carece de sentido cuando no existe el monstruo que todo lo devora.

Y la décima que el hombre debe ser libre de pensamiento, palabra y acción, sin otro límite que la conculcación de las libertades ajenas, pues la permanente búsqueda de la libertad es lo que lo distingue del animal y le da arrestos para desuncirse de cualquier yugo.

Estas y mil ideas más deben machacarse una y otra vez en esas asambleas. Se acabaron los cheques en blanco para que otros nos saquen las castañas del fuego. Hay que participar y hacerlo todo por nosotros mismos. Y jamás dejarse reducir por el posibilismo, por el consenso, por el acuerdo con el enemigo. Hay que hablar alto y claro a los demás hasta que nos entiendan. Si les gusta, bien. Y si nos les gusta, que nos echen. Esta es una guerra total, y no se tomarán prisioneros. Así que muy pronto vamos a ver si Podemos o si no podemos.

ÁCRATAS



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Y cayó el velo

The Oil Crash - 6 August, 2014 - 20:06


Queridos lectores,

Hoy comienza una nueva etapa, la cuarta ya, de este blog. Lo que ha pasado era algo completamente lógico y previsible dentro del imparable descenso de nuestra sociedad, inmersa en esta crisis que no acabará nunca: la desestructuración social resultante de esta crisis sin fin lleva a los gobernantes a adoptar medidas drástica y expeditivas, que en este caso implican un control de la información no muy distante ya de la censura. A partir de ahora, nunca más insertaré enlaces a medios de comunicación españoles. Peor aún, tampoco enlazaré nunca más ninguna página web que difunda información y que esté radicada en territorio español. La razón de tan drástica medida es la inseguridad jurídica que provoca la reciente aprobación, el pasado 22 de Julio, de la Ley de la Propiedad Intelectual (LPI) en una caótica sesión en la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados de España, y en particular de la presencia en su articulado del denominado canon AEDE, también conocido por el poco apropiado nombre de tasa Google. La LPI en su conjunto está llena de aberraciones, pero el problema más grave para ésta, como para otras páginas web que intentan proporcionar información, es el riesgo que implica el canon AEDE, que les supone verse sometidas a onerosas e inasumibles cargas económicas.

Dado que no les puedo poner enlaces a webs españolas, tendrán que buscar por internet la información relevante, pero no les costará demasiado encontrarla. El fundamento (diría "de derecho", pero no me parece que lo sea) de esta nueva tasa o canon es que los servicios de agregación de noticias en internet (no daré tampoco nombres por si tal cosa es susceptible de generarme cargas) están perjudicando a los grandes medios de comunicación digitales porque... en fin, he leído varias veces el par de argumentos que se dan y no les puedo decir cómo exactamente se supone que les perjudican; para mi es imposible de entender, ya que justamente estos servicios redirigen usuarios hacia esas páginas y aumentan su tráfico. Por tales ignotos e infundados motivos esta nueva ley regula que cualquier página que enlace a un diario español deberá de pagar un canon, el cobro del cual correrá a cargo de dos sociedades gestoras de derechos de propiedad intelectual: AEDE  y CEDRO. La primera de estas sociedades está formada mayoritariamente por los grandes medios de comunicación con presencia en internet, principalmente diarios,  mientras que la segunda está especializada en el cobro del canon digital (una anomalía jurídica española, otra más, según la cual yo tengo que pagar un tasa por cada CD, DVD o pendrive que compre por si éste pudiera contener en algún momento material con derechos de autor). El incumplimiento del pago de este canon puede comportar el pago de cuantiosísimas multas, inasumibles para un particular como lo soy yo.

Según parece, el redactado de la LPI, y particularmente del apartado referido a este canon, no ganará ningún premio en materia de calidad jurídica. La manera de aprobarlo, sustrayendo el debate al Congreso de los Diputados y únicamente con los votos del partido actualmente en el poder, muestra que había mucha prisa y posiblemente una cierta mala conciencia. Creo que la ley aún no ha entrado en vigor porque normalmente pasan un par de semanas desde que se aprueba hasta que se publica el texto en el Boletín Oficial del Estado, y ninguna ley es efectiva hasta que eso sucede. En todo caso, la ley estará vigente en breve y conviene irse adaptando a su marco, lo cual no es fácil.

Y es que resulta complicadísimo saber cómo se aplicará esta ley en la práctica. Se comenta que se le aplicará a los principales agregadores de contenidos pero no se perseguirá o se será más permisivo con las redes sociales (yo personalmente uso mis perfiles en las redes más conocidas para hacerme eco de noticias que considero de interés). Como explicaré en los ejemplos de los siguientes párrafos, gestionar los eventuales derechos que se puedan generar es de una complejidad inmanejable, lo cual es un indicio de lo grotesco de la pretensión de cobrarlos. También hace sospechar que en fondo la aplicación de la norma será arbitraria, puesto que en la práctica su ejecución depende de la decisión de dos sociedades privadas de perseguir o no perseguir a un determinado infractor, o fijar cánones mínimos para los medios de internet que no interesa atacar y otros más contundentes para aquellos medios que se pretende silenciar. La inabarcable complejidad que tendría en la práctica intentar gestionar el derecho que ahora se reconoce me lleva a interpretar que lo que se busca no es tanto remunerar poco justificadamente a unos determinados medios sino más bien utilizar la ley como un instrumento de censura.

Veamos algunos ejemplos de la imposibilidad material de gestionar este extrañamente sobrevenido derecho de propiedad intelectual.

Imaginemos que para ilustrar algún punto de un artículo a mi me interesa enlazar una cierta noticia aparecida en el diario X. No deseo crear un enlace porque esto generaría un derecho a cobrarme un canon que, repetido muchas veces, me sería imposible de pagar. Puedo seguir la estrategia de copiar entre paréntesis la URL de la página deseada, pero obviamente tal cosa cualquier juez lo interpretará como una manera indirecta de enlazar. Podría copiar sólo el trozo de la URL que es característico de esa página y dejar que el lector añada la obvia parte inicial, pero de nuevo el juez me fallaría en contra. Puedo hacer otra cosa: no pongo la URL sino que digo que la noticia apareció en el diario X y que se titula "Por qué las berenjenas son moradas"; el lector podría copiar esa información en la barra del buscador y llegaría en seguida a la noticia. Aquí el juez lo tendría más complicado, puesto que el enlazamiento lo crea, a su voluntad, el lector, y seguramente jueces diferentes tendrían criterios diferentes a la hora de juzgar este asunto; al final el Tribunal Supremo tendría que dictaminar cómo se aplica la jurisprudencia. Pero la cosa se puede complicar más: qué pasa si voy y digo que la noticia apareció en el diario X y iba sobre tales temas; ¿es eso un enlace implícito? Obviamente he leído la noticia y estoy refiriendo a mis lectores hacia ella, pero de nuevo llegar a la noticia referida depende de la voluntad y determinación del lector, sobre todo ahora que se lo he puesto más complicado. Y rizando el rizo: qué pasa si digo que ha aparecido una noticia sobre tales temas, sin dar ninguna referencia concreta que la haga plenamente identificable, y digo que ha aparecido en un diario español, pero no digo en cuál. ¿Sigue siendo una referencia indirecta? ¿Y si ni siquiera digo que apareció en un diario español? Peor aún: ¿qué pasa si comento sobre una noticia, sin pensar en ningún diario español, y me vienen a buscar las cosquillas porque en el diario X o en el Y (que yo nunca leo) resulta que han publicado algo que se puede considerar una referencia indirecta? Como ven, la casuística es extraordinariamente enrevesada, y cada juez tendrá un baremo diferente pero al final todos tendrán un punto en el cual dirán: "no, eso ya no", porque de otro modo no habría ningún tipo de libertad de expresión: habríamos privatizado la libertad para expresarse, dejándola exclusivamente en manos de ciertas empresas de comunicación. Pero esa incapacidad de poner una raya clara que separe lo que es enlazar de lo que no crea una gran inseguridad jurídica.

Sigamos.

Como vemos, hay dos sociedades gestoras de derechos de propiedad intelectual que tienen derecho a reclamar el canon cuando se enlace a sus asociados. En realidad es peor: con el redactado de la norma tiene derecho a reclamar el canon cuando se enlace a cualquier diario o medio de comunicación, pertenezcan o no a las sociedades gestoras. Es decir: AEDE y CEDRO pueden reclamar cobrar por un derecho que la norma reconoce pero del que ellas no son titulares, sino un tercero que no está con ellas. No está previsto que después abonen a este medio por el derecho que han cobrado en su nombre, pero por lo pronto a mi me bloquea la posibilidad de enlazar no los diarios asociados sino cualquier medio de comunicación de España.

Sigamos.

¿Qué pasa si enlazo una determinada página web que de forma abierta o en algún recoveco suyo enlaza a medios de comunicación españoles? ¿Estoy usando un subterfugio para eludir el pago del canon o bien es esta página la sola responsable e imputable para el cobro del canon? ¿Qué pasa si enlazo a otros blogs y en sus páginas antes o después de que yo les enlace incluyen los enlaces prohibidos? ¿Y qué pasa si me enlazan a mi? ¿Se me puede considerar un medio de información, a pesar de que no genero ningún tipo de ingreso? ¿Pueden AEDE y CEDRO reclamar un pago porque alguien enlace The Oil Crash?

Sigamos.

¿Y qué pasa si la página web a la que enlazo y que contiene los enlaces prohibidos está radicada fuera de España? No estamos aquí hablando sólo de agregadores y otros negocios de internet que funcionan sobre la materia prima que son los enlaces; esto incluye páginas de asociaciones, como por ejemplo Colectivo Burbuja (en una tertulia de Economía Directa del otro día Juan Carlos Barba planteaba la posibilidad de que la asociación abandone España y se vaya a un estado de derecho). Pero en todo caso la medida influye e influirá en las decisiones que tomen las empresas sobre dónde radicarse: entre escoger un lugar como España, donde uno no sabe si se va a meter en problemas legales, o irse a otro país, donde uno puede centrarse en desarrollar su modelo de negocio, la elección parece clara. De hecho, uno de los efectos más evidentes a corto plazo será la huida masiva de empresas de internet actualmente radicadas en España (las que puedan huir; otras simplemente tendrán que cerrar). Visto lo cual se puede argüir con fundamento que dado el momento económico de este país la aprobación de este canon no ha sido la medida más oportuna que a uno se le pudiera ocurrir.

Sigamos.

¿Cuál es el alcance retroactivo de la ley? Por el principio de irretroactividad, en principio debería ser nulo, pero la cosa no es tan simple. ¿Qué pasa con los enlaces a diarios españoles que se pueden encontrar en los posts antiguos archivados en este blog? Los posts fueron escritos antes de la aplicación de la ley, pero los enlaces siguen activos, con lo que están de facto infringiendo ahora esta ley. ¿Debo entrar en los casi quinientos posts y desactivar uno a uno todos los enlaces prohibidos? Y qué pasa cuando el post es un comentario de una noticia aparecida en un diario; ¿debo borrar todo el post? ¿Y qué pasa cuando el post deja de tener sentido al faltarle los enlaces? Y otra cuestión: ¿qué pasa con las decenas de miles de blogs abandonados por internet?

Sigamos.

Como digo, dado el carácter inasible de este nuevo derecho su aplicación práctica dependerá de lo que decidan AEDE y CEDRO. ¿Decidirán estas empresas acosar a particulares como yo? ¿En qué se basará su cálculo del canon que me correspondería pagarles? Yo les sugeriría que lo hicieran sobre la base de mi facturación, aunque lógicamente no les interesaría porque al ser éste un blog divulgativo y sin publicidad la facturación es de cero euros. ¿Tiene sentido jurídico, al margen del redactado actual de la ley, que se genere un derecho de cobro si no hay un beneficio, siquiera una facturación? ¿Y cuál es la base jurídica para tal reclamación, si no hay ganancia realizada? ¿Se está compensando una pérdida infligida? ¿Se puede demostrar la existencia de tal pérfida, por ejemplo, como resultado de una difamación o cualquier daño a la imagen del diario enlazado, o bien por sustraer ilegítimamente lectores de ese medio? Y si hay causa punible, ¿por qué no se persigue directamente de manera penal?

La precipitada aprobación de la norma y las dificultades prácticas que comporta en cualquiera que se haya parado a pensar cinco segundos sobre el tema ha llevado a los promotores de la misma ha anunciar que habrá un cierto margen de tiempo, un compás de espera antes de su aplicación plena. Durante ese período indefinido de tiempo se intentarán limar las profundas asperezas de un texto tan defectuoso, en previsión de los pleitos nacionales e internacionales que se pueden desencadenar. No perdamos de vista que el reconocimiento del etéreo derecho que recoge el canon AEDE entra en directo y obvio conflicto con la libertad de expresión, y en particular con el derecho de cita. Aunque se pretenda maniobrar con razonamientos jurídicos elaborados, resulta un tanto incomprensible que se pretenda cobrar a una persona que intenta ejercer un derecho; en tal caso, es obvio que el derecho de cita deja de ser tal, ya no es pleno. 

Todos los problemas arriba planteados emergen por una razón muy simple: enlazar una noticia es algo muy etéreo, muy intangible, no mesurable, no controlable. Tratar de acotarlo es equivalente a tratar de imponer por ley que las moléculas de CO2 que exhalo con mi respiración no lleguen nunca a ser respiradas por mi vecino. Es a lo que en castellano de solera se le llama "poner puertas al campo". Se está reconociendo un derecho que emerge de un agravio completamente inventado, puesto que enlazar es algo inocuo, no perjudicial: como mucho podría reportar un beneficio al sitio enlazado al hacerlo más visible. ¿Cómo se puede argumentar que es dañina la mayor visibilidad de sitios web que declaradamente lo que pretenden es aumentar su número de lectores? 

Obviamente seguiré leyendo artículos en diversos medios de comunicación españoles y extranjeros; y la lectura de esos artículos influirá inevitablemente en los temas tratados y en la redacción de mis textos. También periodistas de esos medios me han leído, leen y leerán a mi y yo también influyo en ellos. A eso se le llama actividad intelectual, al margen de pretendidos derechos de propiedad.

Lo que está pasando no sería posible sin no ya la  complicidad sino la cooperación necesaria e instigación de los grandes medios de comunicación españoles, y principalmente la prensa escrita. Preocupados por el descenso del número de lectores de sus ediciones impresas, y viendo difícil competir en internet, están a mi modo de ver buscando una manera de restringir la competencia, y por tanto su punto de mira no está en los agregadores sino en las páginas web de información alternativa y los blogs pequeños y modestos como éste que dispersan la masa de lectores. Desafortunadamente, tienen suficiente capacidad de influencia en el Gobierno como para sacar una medida tan destructiva como la que comentamos. Y nos han declarado la guerra.

Nos han declarado la guerra, no hay vuelta atrás. El canon AEDE, no tengo la menor duda, acabará siendo derogado, pero por el momento será el martillo con el que nos machaquen. No me queda más remedio que mudar el estado de este blog hacia la autodefensa, tratando de limitar el daño. La lista de medidas a tomar consta como mínimo de lo siguiente:
  • Como la inseguridad jurídica es total y es imposible en la práctica saber qué genera canon y qué no (y yo no tengo dinero para malgastarlo pleiteando, aunque me den la razón al final) no volveré a enlazar ninguna página web que esté radicada en España. Siempre que pueda enlazaré páginas latinoamericanas, pero tendré que recurrir más a las páginas anglo y francoparlantes, lo cual será una lástima para los lectores que no conozcan esos idiomas. 
  • Lógicamente no volverá a haber revistas de prensa, es decir, críticas razonadas de artículos aparecidos en otras páginas. Para los artículos aparecido en páginas que están radicadas en España por las razones antedichas, y para el resto se tendrá que ver: es difícil que sean del interés de la mayoría de los lectores del blog, aunque ocasionalmente podría hacerlo. Por tanto, por favor no me vuelvan a pedir que lo haga.
  • Por el momento no modificaré el contenido de los posts antiguos, en la esperanza de que se imponga el sentido común, aunque a la primera señal de peligro los desactivaré.
Con estas medias quizá consiga evitar el fin prematuro del blog, aunque todos sabemos que tarde o temprano tendrá que producirse. Confío, sin embargo, en que en un plazo no muy largo de tiempo la norma sea derogada. Sin embargo, dada la patente hostilidad de los medios promotores de este canon no volveré en ningún caso a enlazar ningún medio perteneciente a AEDE o CEDRO.

No sólo es una nueva etapa para el blog, sino también para mi mismo: he decidido dejar de seguir el diario que me acompañaba desde hace 30 años, desde que siendo un adolescente comencé a leerlo. Hace años ya que dejé de comprar su edición impresa, asqueado por la exacerbación de la tendenciosidad de sus posturas. Sin embargo, siendo un diario de referencia en mi país, seguí manteniendo dos pestañas de mi navegador, las dos primeras, abiertas por la primera plana y la sección de economía de su edición digital, para como mínimo enterarme de qué se estaba hablando en el mainstream. Hoy, después de mantenerlas ahí durante 15 años, he cerrado esas dos pestañas para no volverlas a abrir nunca más.

Salu2,
AMT

P.Data: Otra noticia que si desconocen encontrarán de su interés es la publicación en el BOE de una nueva norma según la cual las bibliotecas y otros centros tendrán que pagar una tasa si prestan libros a sus usuarios. ¿Cómo podrán financiarse los centros públicos? ¿Cómo puede justificarse este atentado contra el interés común en aras de un interés particular (nuevamente, la protección de la propiedad intelectual llevada al extremo) y hasta cierto punto espurio (dado que el precio del libro ya descontaba el hecho de que las bibliotecas son de los mayores compradores)? Son preguntas que les dejo a Vd. responder.
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La libertad menguante en Catalunya

Ácratas - 6 August, 2014 - 12:29


Se ve en las caras de todos, sobre todo en las de los catalanes de pura cepa, esos de ocho apellidos. Se mastica en el ambiente. La vergüenza que ha producido la confesión de Jordi Pujol, reconociendo que su familia y su partido han estado robando a Catalunya desde el principio de los tiempos, ha triturado toda fuerza moral del poble català para reclamar nada: ni independencia ni muchísimo menos ninguna clase de control sobre la Hacienda Pública de los catalanes, que CiU ha estado saqueando sin misericordia siempre y en todo lugar en que ha ostentado el poder, metiendo la mano en el calaix. CiU es —siempre ha sido y ahora salta a la vista, con sus 15 casos de corrupción abiertos en los tribunales de Justicia— una banda organizada de ladrones. Por eso, días antes de la confesión del Capo di capi y Molt Honorable Alí Babà, Durán i Lleida se puso de perfil y dimitió irrevocablemente de su cargo como Secretari General de la pandilla, como representante de los sagrados intereses de las 300 Famílies del Pinyol, que son los que fagocitan los Presupuestos Generales desde siempre.

Ácratas ha venido denunciando la corrupción galopante en Catalunya desde su aparición como diario digital. Pasqual Maragall la corroboró en 2006 en sede parlamentaria. El Cap de l'Oposició de entonces, el hoy President de la Generalitat, Artur Mas, le exigió silencio "o no hi hauria Estatut" (¿qué clase de amenaza era esa? No. No era una amenaza, sino una advertencia: "Como tire yo también de la manta de tu 5% en el Ajuntament de Barcelona nos van a correr a todos a gorrazos".)
"Otra vez el mismo guión de opereta. Un advenedizo como Artur Mas, en una histérica e innecesaria huida hacia adelante, impulsada por el acoso de Hacienda a su patrimonio familiar (se le descubrieron cuentas en Suiza con saldo superior a los 137 millones de euros), ha roto el equilibrio de poder entre las derechas española y catalana y, con su reto soberanista (poniendo el aparato de la Generalitat a trabajar en manifestaciones multitudinarias, como la de los 500.000 catalanes haciendo la ola desde Figueras a Tortosa) ha arriesgado el patrimonio de todos los militantes de su partido. La primera consecuencia ha sido la ruina de la familia Pujol. Y como el Molt Honorable Jordi Pujol es un símbolo de Cataluña, la de toda la burguesía catalana que ha vivido siempre parasitando los Presupuestos Públicos (con Alfonso XIII, con Primo de Rivera, con la República, con Franco y, sobre todo, con este Régimen Transicional de Reparto autonómico.El hundimiento del catalanismo soberanista de derechas (CiU) tendrá consecuencias graves en Cataluña. De momento, ha desmoralizado a la población catalana de centro e izquierda. A la de derechas no se la puede desmoralizar porque nunca ha tenido moral; siempre supo lo que se cocía en el Palau de la Generalitat. Por esa razón, los botiflers solo hablan de "refundar CiU" y de "recuperar el centro". O sea, dicen y quieren hacer exactamente lo mismo que dijeron e hicieron en su día UCD y Alianza Popular. A uno le salió mal. Al otro, bien. No hay nada peor para los ilusos que la destrucción de sus símbolos, el desmoronamiento de sus mitos, para la volatilización de sus irracionales quimeras.Una gran parte de los votos de CiU emigrarán hacia menos evidentes pudrideros. Una parte importante, a ERC, que girará aún más a la derecha de lo que ya ha girado apoyando a Mas. Y otra parte, la más conservadora, al PPC.Si en Cataluña hubiera habido en estos momentos un partido independentista de extrema derecha (no digo Nazi, nada de socialismo, sino uno como Alianza Popular en su día, un partido lepenista), CiU habría desaparecido de un plumazo en las próximas elecciones. Como no es así, habrá que ver el nuevo proyecto político del charnego José Antonio Durán Lérida, que es el listo de la clase, un verdadero animal político que siempre se opuso a las veleidades soberanistas de Artur Mas."
Habrá que esperar. Pero lo que está sucediendo hace bueno todo lo dicho por MESS desde siempre:
A pesar del martilleo a que ha sido sometida la maleable conciencia política de los españoles desde 1978, y que fue diseñado durante la Transición por los jefes de la futura Oligarquía de Partidos, aún quedan testigos que nos recuerdan lo que fue en realidad: una Gran Estafa democrática. Hay aún personas, como Antonio García-Trevijano que la vivieron y participaron en el proceso político post-franquista, que siguen recalcando que “la verdadera libertad política no instituye ni otorga las libertades y derechos civiles, sino que solamente, los reconoce como tesoro privado, los defiende como bien general y los promueve como ocupación de lo público.” Esta bella frase debiera ser reconocida como cierta incluso en un lugar tan reluctante a toda renovación y a todo reconocimiento de la realidad, como es Cataluña. Pero el nacionalismo catalán —que conozco hasta la náusea— restringe las libertades personales generales en aras de la supuesta libertad política de un exclusivo colectivo soberanista, y finge desconocer que, sin respeto a las libertades personales, toda “libertad política” es un fraude.

El independentismo catalán —no es la patria la que exige el sacrificio de la libertad, sino los “patriotas”—, y también el nacionalismo moderado, explican las aspiraciones a su propia libertad política colectiva como un sentimiento íntimo de pertenecer a un pueblo reprimido por un invasor extranjero, que es España. Se trata de una obsoleta reiteración de las soflamas de los tiempos en que el Dictador, conchabado con los mismos que hoy se dicen nacionalistas de derechas, reprimía los confusos sentimientos antifranquistas, de clase, de lengua y onanista-exclusivistas, de un reducidísimo colectivo informe —no masa—de curas rojos, terroristas de salón y locos de baba. Eran tiempos en los que se confundían —tal como sucede aún ahora en el País Vasco tutelado por la ETA—las ambiciones nacionalistas con las de igualdad social. Todas esas aspiraciones fueron canalizadas hacia el imperio de las oligarquías locales por la vía del “consenso” y la transacción del Estado de las Autonomías.

Consecuentemente, la Generalitat de Cataluña se ha amparado en la falsedad de que los derechos individuales privados son libertades de orden público, y ha legislado a lo largo de estos treinta años según su inspiración soberanista; y, con ello, ha ido limitando cada vez más la libertad de los catalanes, empujándolos a la servidumbre voluntaria o al exilio. La clase política catalana ha perdido de vista la realidad, que es que la libertad de cualquier ciudadano empieza y termina donde las de todos los demás, y es posible gracias a la libertad colectiva. En lugar de esto, que es tan obvio, los legisladores catalanes se han acogido al viejo aforismo de que “la libertad de uno acaba donde empieza la de los demás”, y lo ha reinterpretado torticeramente como que “las obligaciones legales como catalanes se aumentan a partir de donde acaban las que tienen como españoles”. Vivir conforme a las leyes catalanas —además de a las españolas— es no ser libre, pues no tenemos otro derecho que el de cumplir con nuestras obligaciones legales. Aquí no queda más ámbito para la Libertad que el de no cumplir la Ley, sea siendo un anarquista, un okupa, un tira-bolsos o un simple inmigrante que no habla ni entiende el catalán; o peor aún: ser alguien que, como yo mismo, no cumple su obligación estatutaria de contribuir con su esfuerzo a la construcción de la Nación Catalana, tenido por una “víctima del auto-odio”, tachado de ser un españolista.

Imitando al tardo-franquismo —y a todas las demás dictaduras en declive— el nacionalismo catalán compensa la restricción de la Libertad con la “tolerancia” ante el incumplimiento de la Ley. Así, aunque podría, no castiga al que no entiende el catalán, sino que sólo tolera que se lo margine socialmente y se lo empobrezca materialmente. Esa tolerancia, claro está, alcanza a otras áreas del delito: por eso se evidencia la flexibilidad en la represión de la ocupación de viviendas, la puesta en libertad inmediata de rateros y terroristas callejeros; o —como siempre— la impunidad para los delitos de corrupción política. Son los síntomas inconfundibles de la decadencia de la dictadura nacionalista.

Ni un solo partido catalán —ni siquiera Ciudadanos— parece ser consciente de que la libertad política, como libertad colectiva que es, no es una libertad más de entre las personales o de clase, sino la libertad de la que dimana el poder estatal, a causa de cuya ausencia en nuestra Partitocracia el Estado y la Sociedad son cada vez más irreconciliables, a pesar de los esfuerzos por corromper el uno —siempre al servicio del poder económico— a la otra mediante bienestares sociales y corrupciones educativas que la empobrecen culturalmente y que la preparan para que pueda ser estafada en sus derechos políticos. La Sociedad, por esas razones, no ve al Estado como algo que le es propio, sino como a un delegado del Poder Real que, amparándose en el exclusivo ejercicio de la fuerza, lo esquilma a cambio de cierta protección.

Como la Libertad siempre se adquiere o se aumenta en detrimento del Poder, la Libertad en Cataluña sólo se alcanzará restringiendo el poder nacionalista. Pero es que el poder de la Generalitat es delegado del poder del Estado Español, que es el cómplice necesario del complot para esta Gran Estafa en la que vivimos inmersos los españoles residentes en Cataluña. Por lo tanto, la Libertad de los catalanes sólo se conquistará cambiando el Estado Partitocrático por una Democracia verdadera en toda España. Y en eso estamos todos los españoles conscientes de la realidad. Pero sabed vosotros, compañeros de lucha del resto del Estado, que, u os dais prisa, o lo que encontraréis en Cataluña serán los huesos de los que, desde aquí, somos los mayores sacrificados por el Régimen desde la Transición.

¿Sueñan los feixistes con ovejas cuatribarradas?

Los partidos catalanes pro-independencia, igual que el 'millón y medio'(1) de manifestantes por la independencia, se olvidan de que el derecho a decidir de las naciones ——las naciones las constituyen personas—— no incluye la soberanía sobre los territorios que ocupan cuando éstos son compartidos con otra naciones. Tales disputas sobre la riqueza natural y la geografía se resuelven prácticamente siempre a tiros, como en Ucrania.

Mientras el proceso ilusorio sigue, desde Cataluña yo me pregunto: ¿Saben los fachas que lo son?(2) El Govern, que dicen que no descarta la proclamación de un Estado propio tras las elecciones; y el Gobierno, cuyos predecesores han creado el monstruo a base de investiduras bastardas, ¿qué harán con nosotros, los que somos catalanes por razón del mero empadronamiento en Cataluña? ¿Nos largará el Estado Español un pasaporte a cada uno para residir en el extranjero, protegidos al menos por una embajada y por el Derecho Internacional? ¿O venderá nuestros derechos y nuestros pellejos, como siempre ha hecho, para que nos añadan dos barras rojas a las dos que ya llevamos en el lomo? ¿Acabaremos como nacionales catalanes por imperativo legal? ¿Acaso puede haber un catalán independizado que piense en español o que sea un manifiesto desafecto al 'hecho diferencial'? ¿Sueñan acaso los fachosos catalanes con ovejas cuatribarradas?

Sin otra justificación que el fachismo evidente del gobierno de Rajoy en ideas, iniciativas y modos, se ha abierto el melón del fascismo autóctono catalán(3). El conflicto, cuya mayor manifestación social se produjo el 11 de septiembre en Barcelona, no es más que un enfrentamiento entre fuerzas oligárquicas catalanas y del resto de España. Lo peor es que los españoles residentes en Cataluña creen que todo esto no va con ellos, que es 'cosa de catalanes' (y cosa de burgueses, añado yo). Así que a nadie sorprenda el resultado de un referéndum pro-independencia en Cataluña. Igual que en el referéndum para la aprobación del Estatut de 2006 (que sólo ratificó uno de cada tres catalanes), puede haber baja participación y apoyo mayoritario de los concurrentes a la independencia.

MESS, 2007

NOTA:
(1) Es muy dudoso que la cifra superase la de la manifestación contra la guerra Irak del año 2003, con más de 550.000 personas. Muy, muy dudoso.

(2) Fascismo es la ideología cuyos adeptos, a pesar de ser minoría, se sienten con derecho a dirigir el destino de todos por razón del carácter indeleble que da un hecho diferencial, producto de una iluminación interior que les permite saber que han sido elegidos por los dioses para ello. De los 7 millones de habitantes de Cataluña hay sólo 800.000 almas con uno o los dos apellidos catalanes.

(3) Mas, que estuvo muy bien en su rueda de prensa tras la entrevista con el nefasto Rajoy, dejó claro que el camino a la independencia requería de un apoyo popular muy mayoritario. No explicó si se refería al referéndum o al apoyo parlamentario. Espero que a lo primero. Lo segundo sería una decisión ilegítima. El resto de partidos, excepción hecha de ICV son fachas absolutos, lo sepan o no sus militantes.




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