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Perdiendo gas

The Oil Crash - 27 May, 2014 - 08:41
Queridos lectores,

La Unión Europea se encuentra en una encrucijada histórica. En las recientes elecciones al Parlamento Europeo la mayoría de los partidos en el Gobierno o con posibilidades de estarlo han recibido un considerable varapalo por parte de los electores, mientras que opciones más radicales se van abriendo camino. La cacareada recuperación económica está a punto de demostrar que no era más que un espejismo; y especialmente en España, donde una conveniente adulteración de estadísticas ha permitido hacer creer que el PIB se recupera vigorosamente mientras que en realidad el consumo interno cae, la producción industrial no está remontando y la balanza comercial empeora mes a mes (las exportaciones ya no son el tan vitoreado "motor económico de España" puesto que claramente desde principios de año las importaciones las superan en valor económico). Pero mucho más allá de las fronteras de Europa ciertos acontecimientos recientes estrangularán aún más la capacidad económica del Viejo Continente durante los próximos años y décadas con consecuencias políticas y sociales que aún pocos se atreven a discutir.

La primera de estas noticias es el anuncio reciente de la firma de un histórico acuerdo entre la compañía rusa Gazprom (arropada por el Gobierno de Rusia) y la compañía china CNPC (controlada por el gobierno de aquel país) según el cual Gazprom se compromete a suministrar 38 millardos de metros cúbicos (en unidades americanas serían unos 1,3 billones de pies cúbicos) de gas natural al año a CNPC a partir de 2018 y durante 30 años. La Unión Europea importó en 2012 14 billones de pies cúbicos de gas natural, de los cuales aproximadamente un tercio (34%) vino de Rusia, es decir, 4,76 billones de pies cúbicos, con lo que el acuerdo ruso-chino representaría alrededor de un 27% del suministro anual de gas ruso a Europa. Está claro que a la Unión Europea le ha surgido un competidor importante por el gas natural ruso. Para poner las cosas en mejor perspectiva, fíjense en la siguiente gráfica de producción de gas natural rusa, sacada como siempre de la web Flujos de Energía y elaborada con datos el anuario de 2012 de BP:


Rusia produjo algo menos de 60 millardos de pies cúbicos de gas natural al día, es decir, unos 21 billones de pies cúbicos al año. El suministro anual actual a la Unión Europea y el previsto a China representan, respectivamente, el 22% y el 6% de la producción anual de gas de Rusia, lo cual deja clara la importancia de estas transacciones y de la dependencia económica mutua entre Rusia y la Unión Europa, la cual la primera está en mejores condiciones de disminuir que la segunda, sobre todo ahora que el problema en Ucrania las ha distanciado. Lo verdaderamente preocupante del acuerdo entre rusos y chinos es su larga duración, máxime si se tiene en cuenta que Rusia parece estar llegando a su particular peak gas. No es fácil encontrar proyecciones sobre la producción futura de gas en Rusia; la única estimación más o menos fiable que he encontrado es la del informe pormenorizado de 2013 del Energy Watch Group; de ahí extraigo esta gráfica con la previsión de producción de gas natural en Rusia.




Como se ve, mantenerse más o menos en una meseta productiva durante los próximos 15 años depende de que se desarrollen una serie de campos ya identificados (Kruzenshten, Shtokmanskoye, Tambey, Yamal y Mar de Barents); más allá, no hay nada ahora mismo y será difícil que haya algo más, teniendo en cuenta que Rusia ya empezó a poner en marcha sus campos de Siberia, los más alejados, hace casi 10 años. Las tasas anuales de declive de la producción de gas natural de los diferentes yacimientos, como se ve, son muy elevadas, siendo típico caídas del 50% en sólo 10 años. Además, como muestra la caída de 2009 (un año después del pico de precios en el petróleo), la producción es muy sensible a la inversión y a los precios sostenidamente elevados. No sería pues extraño que hacia el año 2035, con el acuerdo ruso-chino aún en la mitad de su vida, la producción de gas ruso fuera la mitad que ahora y hacia el tiempo de su expiración tan sólo llegara a ser la cuarta parte de la actual. Incluso contando con un estancamiento del consumo europeo durante esas tres décadas en aquella época Rusia tendría que decidir si exportar todo su gas a la UE o bien dejarlo parcialmente desabastecido y suministrar a su vecino del sur. Con una recesión instalada y sin poder competir con el gigante asiático, es más que probable que Europa tenga todas las de perder en esta situación.

Podría parecer que los problemas que va a tener Europa con el suministro de gas se podrían resolver confiando más en otros suministradores también cercanos geográficamente, en este caso los países del Golfo Pérsico, que son ricos en gas y petróleo (en España se alimenta la falacia del suministro inacabable desde Argelia, cuando este país ya ha superado claramente su peak oil y su peak gas particulares). Al que piense eso le resultará por tanto desconcertante una noticia aparecida la semana pasada, de acuerdo con la cual el gas comienza a escasear en el Golfo Pérsico. Y es que el gas natural, que durante años fue despreciado en una zona tan abundante en petróleo, ahora empieza a ser muy buscado porque resulta más rentable para la producción de electricidad, y aunque la noticia no lo diga también para dejar más petróleo disponible para la exportación ahora que la producción de petróleo de la OPEP ha llegado a una meseta irremontable. Pero resulta que para producir gas natural se tiene que hacer una inversión en infraestructura de almacenamiento y transporte muy elevada, la cual no siempre es fácil de amortizar teniendo en cuenta los bajos precios del gas comparado con el petróleo (en parte porque el gas es menos versátil: más difícil de manipular y almacenar, más peligroso, etc). En añadidura, como refleja el artículo, las grandes reservas de gas del Golfo Pérsico resulta que tienen más contenido en azufre y por tanto exigen más tratamiento para poderlo utilizar. Todo ello se puede resumir de una manera simple: este gas tiene una Tasa de Retorno Energético (TRE) inferior a lo esperado, lo cual se traduce en que las presumidas como grandiosas reservas de gas natural de la zona no son de manera neta tan grandiosas como se presumía (algo que a los economistas les cuesta horrores de entender). La consecuencia final y real de esta situación es que el Golfo Pérsico, en vez de ser un productor neto de gas natural, va con paso firme a ser un importador neto, con lo cual en vez de aliviar los problemas de Europa incrementa su inseguridad.

Y si Europa quisiera mirar al otro lado del Atlántico, la cosa no está mucho mejor. No detallaré aquí las razones por las cuales es completamente absurdo pensar que EE.UU. podría exportar algún día gas natural a Europa; ya lo hizo Gail Tverberg por mi. Pero es que encima los EE.UU. van a necesitar en los próximos años aumentar sus importaciones de gas natural: dejando al margen el hundimiento de la burbuja del fracking en progreso, resulta que la Agencia para la Información de la Energía (AIE, dependiente del Departamento de Energía de los EE.UU.) está falseando los datos de producción de gas natural en los EE.UU., como se explica en este artículo y se resume con este gráfico:


La franja roja representa toda la sobrestimación de producción de gas natural; lo irónico es que la curva amarilla se obtiene con los datos de producción de cada compañía individualizados... ¡que la propia AIE hace públicos! Como ven, la AIE está contribuyendo a crear una falsa apariencia de bonanza pero el engaño no se podrá mantener por demasiado tiempo. Así que no sólo los EE.UU. no van a proporcionarle más gas a Europa, sino que van a ser otro competidor más por el preciado recurso.


El gas natural, eterna promesa de combustible con menores emisiones de CO2, no es la solución a ningún problema porque su disponibilidad ya se encuentra seriamente comprometida y lo estará más en los años que vendrán; no podemos eludir el peak gas del mismo modo que no podemos eludir el peak oil. Una política energética nacional sensata tendría que tener en cuenta este factor, y también el ocaso del petróleo y el cercano pico del uranio para preparar un verdadero plan de contingencia de cara a una transición (no sólo energética, sino sistémica) que ya no puede esperar.


Salu2,
AMT 

P. Data: La cuarta noticia relevante de la semana no tiene que ver con gas, sino con el denominado shale oil (el petróleo ligero que se extrae de rocas poco porosas usando la técnica de fracking). Resulta que recientemente el servicio geológico minero de los EE.UU. ha rebajado su estimación de las reservas en la formación de Monterey, California... ¡en nada menos que un 96%! Han leído bien: las reservas inicialmente estimadas en 15,4 millardos de barriles dicen ahora que son sólo de 600 millones de barriles. Lo grave es que se estimaba que la formación de Monterey representaba el 63% del shale oil de los EE.UU., con lo que las reservas norteamericanas de shale oil son hoy un 60% inferiores a lo que eran la semana pasada... y eso hasta que reevalúen el resto de yacimientos. El ridículo sueño de la independencia energética de los EE.UU. se desvanece por momentos.
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Decálogo básico para la supervivencia

Ácratas - 26 May, 2014 - 13:10



Niños jugando con los paquetes del sueldo diario de su papáMujer alemana usando el dinero como combustible



En una huída hacia adelante imparable, los bancos centrales de todo el mundo fabrican ahora mismo dinero de manera continua, industrial, para sostener la financiación de sus maquinarias estatales. El Gobierno Federal de los EEUU incrementa su deuda pública a una tasa de 2 billones de dólares anuales. El superabundante dinero fiduciario sólo sostiene su valor artificial porque la inmensa mayoría de los ciudadanos no lo tienen en cantidad suficiente más que para malvivir. Muy pronto el inmenso volumen de dólares que gravita en la cúspide de la pirámide humana, tras la succión por capilaridad de la usura desaforada desde las capas populares a las privilegiadas, caerá sobre todas los estratos de la pirámide humana como una gran lluvia de verde mierda, produciendo la mayor inflación que se recuerda en el mundo desde la del marco alemán que organizó la misma Sinarquía Financiera Internacional tras el saqueo de la crisis del 29 que desencadenó la II Guerra Mundial y mató a cien millones de personas. Cada ser humano, hombre, mujer o niño de toda raza y condición, tocará a un millón de dólares por cabeza. Imagínese el precio de una barra de pan.

Nada cambiará la forma de actuar de los gobiernos. A los estados no les importa el pueblo absolutamente nada. Si se empobrece o si se muere de hambre. A los estados sólo les importa su propia supervivencia, funcionario a funcionario, político a político. Solo quieren que "los mercados" sigan financiándolos. Que el ahorro de la ciudadanía fenezca en el pozo sin fondo de las deudas soberanas.

La gente vive en la inopia, aunque sabe claramente que los políticos no los representan; que los banqueros rigen sobre los políticos; que el dinero de sus impuestos, dedicado antes a beneficios sociales, va al salvamento de los bancos, mientras los gobiernos aplican políticas de austeridad que se resumen en recortar derechos. Pero ignora que la banca y los estados roban el ahorro de la gente mediante la manipulación a la baja de las tasas de interés, lo que les permite la creación de tanto dinero como quieran a interés cero para financiar sus gastos faraónicos, aunque sea a costa de que el ahorro real e incluso los sueldos se deprecien (un dinero a costo cero indica que carece de valor, de modo que todo salario pagado con ese dinero es un timo). Lo peor de todo es que la gente cree que todo se arreglará de una manera o de otra, y que las cosas volverán a ser como antes; piensa que la supervivencia del pueblo está entre los objetivos del Estado, pues suponen que éste necesita a la gente corriente para trabajar, crear riqueza en forma de plusvalías y pagar impuestos. Y se equivocan.

Estos errores hacen que los pocos individuos conscientes de la realidad no podamos contar con el pueblo para acabar con el pútrido sistema financiero-estatalista. Hay que buscar soluciones minoritarias, casi individualistas, para la crisis humanitaria que ya es inminente. Soluciones que afectan tanto al ámbito laboral como al de la familia y al de las relaciones sociales. De un diario como éste no pueden esperarse otras recetas que no sean las basadas en la acracia, en la autogestión, la sostenibilidad y la libre asociación entre humanos. Pero no por mero idealismo, sino porque se trata de las únicas soluciones eficaces. Las desgranamos en diez medidas concretas.

La primera medida es desligarse del sistema basado en el dinero fiduciario. Aunque sea de modo parcial, alternativo. Mientras el dinero funcione, será un modo de intercambio, pero deben implementarse otros ya. Deben anularse las tarjetas de crédito y las cuentas corrientes, excepto aquella en la que se cobre una nómina, cuyo dinero debe retirarse del banco el primer día y tenerlo en casa. Debe abordarse la creación o uso de monedas alternativas y del crédito persona a persona. Y sobre todo, del intercambio libre de bienes y servicios fuera del control del Estado y su injusto sistema impositivo.

La segunda medida es simultanear el trabajo asalariado, que se retribuye con dinero fiduciario, con otro por cuenta propia, preferentemente manual y útil: iniciarse en oficios como albañilería, electricidad, fontanería, agua, gas, etc: o actividades básicas, como la agricultura, la pesca o la ganadería. Cosas con las que pueda uno ganarse la vida pase lo que pase.

La tercera medida es gastar el ahorro de que se disponga en reforzar el punto anterior: comprar herramientas o alquilar un buen pedazo de tierra de cultivo, por ejemplo. No adquirir jamás nada, ningún utensilio o artefacto, que no pueda reparar uno mismo, o pueda aprender a hacerlo, en caso de avería.

La cuarta medida es desobedecer toda ley injusta en lícita objeción de conciencia. Una ley injusta es ilegítima, pues ha sido dictada por los que tienen mucho para mantener y aumentar su fortuna a costa de los que no tienen nada. No es cuestión de enfrentarse a la Ley en las calles, como hacen los colectivos anti-desahucios (lo cual está muy bien, por supuesto). Se trata de saber que, una vez embargado el piso por un banco, en cuanto el secretario del juzgado se va, se puede volver a entrar a él dándole una patada a la puerta, pues ello abre otro proceso legal interminable por la ocupación de un inmueble vacío. Es lo que tienen las leyes injustas: lagunas e incoherencias que las hacen ineficaces ante los que las ponen en duda sin complejos. En caso de colapso monetario, los intereses de las hipotecas se dispararán. Si los salarios no aumentan en la misma proporción, será imposible pagar las cuotas. Si los sueldos crecieran con la inflación, cosa poco probable, el principal de la deuda sería redimible con muy poco esfuerzo relativo para los que para entonces no hubieran sido embargados. Otra ley injusta es la que establece los abusivos precios de los servicios públicos, como la electricidad, el gas o el agua. Pero los contadores son vulnerables. Para los que gustan de pagar lo que consumen, estudios serios demuestran que la vuelta al butano representa gastar la tercera parte que usando gas ciudad. Y que el uso racional de la electricidad puede reducir su consumo a la mitad.

La quinta medida es independizarse del uso de la gasolina tanto como se pueda. Aprender a andar de nuevo, como hacían nuestros abuelos, cuando ello sea posible o a utilizar el transporte público y, sobre todo, la bicicleta: fuerte, barata y fea, para que no resulte un objeto que excite el deseo de los amigos de lo ajeno. Aún no es necesario todo esto, pero vale la pena irse acostumbrando cuanto antes.

La sexta medida es eliminar el uso del teléfono móvil y, en general, de las telecomunicaciones. Tener una tarifa de costo cero si no se consume nada, sin mínimos. Fuera de su uso para el trabajo alternativo, el teléfono móvil no sirve para nada que no sea puramente lúdico, estúpido y fuera de lugar en los tiempos duros que se nos vienen encima (hay una tarifa de teléfono fijo a costo cero si sólo se reciben llamadas, aunque cara si se llama, pensada para ancianos). El hecho es que las empresas no mantienen las infraestructuras y pronto su funcionamiento será errático y deficiente. Internet se quedará colgado un buen día y no funcionará más. Además de que se trata de un sistema orientado al control de la población. Facebook es una trampa para tontos de baba, gente joven o menos joven esclavizada por sus gónadas. El sistema SITEL es un puro medio de espionaje. Y el DNI con RFID, es más propio del seguimiento de animales que del uso en humanos.

La séptima medida es hacerse invisible, fuera del control del Estado. Hoy día puede saberse donde está uno por el GPS de su móvil y qué está haciendo gracias a los controles presenciales RFID y a las tarjetas de crédito; o incluso lo que está diciendo (si es alguien importante) mediante el operativo SITEL. El DNI electrónico debe envolverse en papel de metal o caja de Faraday. El móvil debe mantenerse apagado si no se usa y, en caso de peligro, sin batería. El ordenador debe usarse de manera segura: utilizando Tor para camuflar la IP y obturando la cámara de vídeo.

La octava medida es disponer de armas suficientes para defender uno a su familia si llega el caos total. Las armas son de muy diversa especie. Las únicas controladas por el Estado son las de fuego. Dejo a la imaginación del lector o al inabarcable Internet el averiguar más sobre el asunto, pero existe el aire comprimido capaz de tanta potencia como la pólvora, o las pistolas de clavos para la construcción. Deben mantenerse en perfecto estado siempre, como hace un soldado. Aunque no lleguen a utilizarse nunca. Eso depende sólo de la suerte.

La novena medida es protegerse de las enfermedades contagiosas. El tema es amplio, pero la buena salud derivada del ejercicio es fundamental. Hay algunos medicamentos mágicos que deben acopiarse, como el agua oxigenada o el bicarbonato monosódico, que lo mismo previenen infecciones por heridas cutáneas que enfermedades contagiosas, como la gripe.

Y la décima medida es unirse libremente a tantas asociaciones de personas como sea necesario para mejor resolver los problemas comunes. En grupo puede acometerse una empresa cooperativa, la ocupación de un pueblo abandonado, la educación (o su refuerzo) de la infancia, las reclamaciones, las protestas, las cajas de resistencia, el crédito mutuo y mil cosas más. Lo importante es no afiliarse a una única asociación libre pretendiendo que vaya a resolverlo todo. Eso da lugar a liderazgos y enfrentamientos entre camarillas que tarde o temprano se pagan caros.

Corren tiempos para dudar de todo: del Estado, del capitalismo, de las ideologías partidarias, del sindicalismo (no de todo él, siempre quedarán los anarquistas), del matrimonio (donde esté el amor libre, que se quite el reglado con taxímetro). Debemos dudar incluso de la democracia. Y nos referimos no solamente a la falsa democracia actual, sino a su posible sustituto futuro, pues siempre se tratará de democracia burguesa no asamblearia. No debemos conceder a un rebaño lobotomizado por la televisión el derecho de decidir nuestro destino personal. Cualquier problema complejo, como es el de la supervivencia, debe estudiarse sin prejuicios, partiendo de cero. Pues todo lo que nos han enseñado hasta ahora es mentira. De lo único que no debemos dudar es de la infinita capacidad del ser humano para resolver cualquier problema, si un número suficiente de cerebros realmente interesados en hallar la solución se ponen a ello.

Nadie con dos dedos de frente lo ignora ya: Los consejos de administración de los bancos son asociaciones mafiosas protegidas legalmente por sus estados respectivos y sus parlamentos de delincuentes copados por el bipartidismo organizado. El mundo basado en el dinero, tal y como lo conocemos, está liquidado. Creer que el dinero es un objetivo social, en vez de un medio de intercambio, ya no sirve más. Y no porque ahora mismo sea el dinero escaso, que lo es y mucho. Si ese fuera el problema, acratas.net invitaría a sus lectores a trabajar más duro para conseguir ganar más. No lo hace porque muy pronto el dinero no valdrá nada, provocando la mayor hecatombe que haya sufrido jamás el planeta Tierra. Ya advertimos que, tras el impasse escénico de las elecciones presidenciales norteamericanas de noviembre, la economía real estadounidense sería aspirada por el inmenso agujero negro de su deuda, arrastrando tras de sí a la economía del mundo. Digno de verse, si no fuera letal.

ÁCRATAS



 
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The Oil Crash llega a los cuatro millones de páginas vistas.

The Oil Crash - 25 May, 2014 - 11:08
Una de las instantáneas del momento en que el marcador mostró los 4.000.000 de páginas vistas. ¡¡Gracias a todos los lectores que me han enviado sus capturas de pantalla!!

Queridos lectores,

Hoy 25 de Mayo de 2014 este blog, The Oil Crash, ha llegado a los cuatro millones de páginas vistas, como muestra la captura de pantalla que abre este post. Llegar al primer millón de páginas vistas llevó dos años y tres meses de la vida de este blog; el segundo millón sucedió sólo nueve meses más tarde; y el tercero en algo menos de ocho meses. Pero llegar a este cuarto millón ha llevado un poco más, unos ocho meses y medio. Podría concluirse que la progresión acelerada que había vivido el blog hasta ahora habría llegado a su cenit, cosa que tarde o temprano tendrá que pasar. Sin embargo, la razón es otra, como muestran las estadísticas mensuales de Google Analytics (la bajada aparente del último mes es debido a que Mayo no ha terminado aún):




En suma, hubo una brusca caída de la afluencia de público a mediados del año pasado, que fue consecuencia del cierre de los comentarios del blog. La caída no fue del todo aparente hasta Julio debido al éxito fulgurante del post "Un año sin verano" en Mayo y de la serie de relatos breves (distopías) y de la novela por entregas "Un futuro sin más" en Junio. El número de páginas vistas por día cayó de las casi 4.500 hasta las 3.000, debido a que los visitantes no volvían a entrar en los posts una y otra vez para comentar y responder a otros lectores. Sin embargo, como se ve el número de páginas vistas ha subido de manera constante desde Julio y en la actualidad el número medio de páginas vistas por día ya es superior al del momento del cierre de comentarios.

Parece, por tanto, que la progresión de The Oil Crash aún no ha tocado techo. Eso es positivo dada la gravedad de los temas que se discuten aquí y la escasa relevancia que se les da en los medios de comunicación generalistas. De Vd. depende, querido lector, que este esfuerzo llegue cada vez más lejos y sea más eficaz, sobre todo teniendo en cuenta la cada vez más perentoria urgencia de reaccionar, mientras se repiten una y otra vez falsedades sobre la inexistente recuperación económica y se manipulan las estadísticas para adormecer a la población mientras se cierne sobre nosotros la siguiente oleada recesiva.


Salu2,
AMT
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El capitalismo y la Grand Armee de Bonaparte

The Oil Crash - 24 May, 2014 - 13:29

Queridos lectores,

Después de las dos rotundas refutaciones a las que fue sometido su artículo sobre las fortalezas del capitalismo, Javier Pérez ha querido escribir una contrarréplica. Por mor del equilibrio en el debate he creído oportuno publicarla aquí, y así mismo publicaré la réplica final de los otros dos autores, Rubén Muñoz y Antonio García-Olivares, si se produce, antes de zanjar este debate en el blog.

Espero que sea del mismo interés para Vds. como lo está siendo para mi.


Salu2,
AMT

El capitalismo y la Grand Armee de Bonaparte    Hace unas semanas tuve el placer de colaborar en este blog con unas cuantas reflexiones sobre la fortaleza del capitalismo. Cualquiera que lo lea podrá ver que intentaba una simple aproximación a un hecho, en busca de sus causas. Sin embargo, y quiero creer que por alguna incapacidad narrativa mía, este humilde artículo ha sido interpretado como una defensa del sistema.    En este tiempo, he leído unas cuantas refutaciones a lo expresado en ese texto, pero quisiera centrarme en dos, la de Rubén Muñoz, y la de Antonio García-Olivares, publicadas también en  The Oil Crash. En primer lugar, tengo que agradecer muy sinceramente el esfuerzo que se han tomado ambos autores en buscar los puntos flacos de mi argumentación y, sobre todo, en ilustrarnos a los lectores en una serie de cuestiones que no suelen leerse en internet con semejante nivel de profusión y calidad. Sólo por la posibilidad de leerles creo que valió la pena que escribiese yo el artículo.    Precisamente por ello, y por la necesidad que percibo de aclarar el foco de atención del debate, escribo hoy estas líneas.En primer lugar, por ser lo más importante, quiero hacer una precisión: hay que distinguir entre las fortalezas operativas del capitalismo y las fortalezas percibidas. Como he leído en otros lugares, quizás la principal fortaleza del capitalismo sea su capacidad propagandística, mostrando como ventajas una serie de hechos y circunstancias que no son para nada ventajosas. Vale, ¿y qué?¿Entramos en el debate sobre si Apple justifica sus precios superiores y sus prácticas de limitar el software a cambio de una mejor funcionalidad de sus productos? ¿Entramos en el debate de si Windows es o no mejor sistema operativo que Linux? ¿Entramos en el debate de su tu novia es más guapa que la mía aunque tenga peor carácter? Vivimos en un mundo en el que la percepción de la realidad se impone a esta a través del marketing, la opinión pública y toda una serie de mecanismos. Las fortalezas del capitalismo que desgrané son fortalezas percibidas y en ellas se basa un hecho innegable: el triunfo del capitalismo a nivel global.Pero veamos, paso a paso, lo que se contrapone a lo que yo entendí como una realidad:Rubén Muñoz nos dice textualmente: “Mi tesis básicamente es que, como advirtió Gramsci, su principal fuerza está en su capacidad para generar hegemonía cultural.”Con permiso de Rubén, y mis disculpas anticipadas por la simplificación, entiendo que dicho esto está dicho todo. Y mejor dicho que lo que yo logré. El capitalismo tiene la capacidad de lograr hegemonía cultural, con lo que impone sus puntos de vista, o sea, la realidad percibida.A partir de aquí, Rubén nos explica detalladamente la necesidad de cooperación entre los seres humanos (que el capitalismo no ha hecho desaparecer) y su importancia en la consolidación y desarrollo de las sociedades humanas. Y luego nos habla de la escasa violencia de bosquimanos y bonobos, sociedades ambas que se mantienen a duras penas vivas, encerradas en reservas, y no han ido a parar al cubo de la basura de la historia por los esfuerzos conservacionistas, encaminados a proteger mediante leyes filantrópicas los derechos de una gente y unos animales que no pueden en ningún caso defenderse por sí mismos y que ven, cada día, amenazado su hábitat por el capitalismo sin encontrar más recursos de supervivencia que la caridad, la lágrima y el pataleo.Cuando debatimos las fortalezas de un sistema, ¿realmente podemos refutarlas usando ejemplos de quienes tienen que implorar a ese sistema que no los aniquile? ¿Realmente la fortaleza de los bonobos y los bosquimanos reside en no usar la violencia, o más bien su fortaleza ha consistido en conseguir dar pena a otra gente que invierte sus esfuerzos en defenderlos? No son los bonobos y los bosquimanos los que están en nuestras tierras amenazando nuestro hábitat y nuestros medios de vida. Somos nosotros los que nos hemos apropiado de sus recursos, precisa y exactamente hasta donde nos ha dado la gana, y hemos parado precisa y exactamente donde hemos querido. Su conducta, lo creo sinceramente, puede ejemplificar a la perfección lo que pudimos ser, pero no ilustra en modo alguno lo que realmente somos.Cuando hablo de la vinculación entre capitalismo y evolución, quizás cometa un error de concepto y agradezco que me lo hayan hecho ver. Cuando yo hablaba de evolución me refería al hecho de que unas especias prosperan y otras se extinguen. Es simplista, lo reconozco, pero es que soy de pueblo y estoy cansado de ver que el problema real reside en que en el pueblo hay siete chicos y dos chicas, y el que se casa con una de ellas, gana, y los demás emigran o se quedan solteros. No hay nada que negociar ni que compartir: hay que conseguir a la chavala y se acabó. La ventaja principal del capitalismo es que te permite conseguir a la chavala. Lo demás, para la gente que se ha criado en mi ambiente, son músicas celestiales o, peor aún, puertas abiertas hacia el desarraigo o el alcoholismo.El fenómeno que nos tiene al borde del colapso es precisamente la necesidad de sustituir un sistema cargado de fortalezas pero que puede llevarnos al desastre. Por eso insisto tanto en analizar las fortalezas del capitalismo: porque parece que no nos va a llevar a nada bueno, pero mientras no seamos capaces de analizarlo con verdadero espíritu crítico no podremos escapar de su abrazo. Estamos ante el caso de la fermentación del vino: las levaduras convierten el azúcar en alcohol, que es tóxico para ellas, y finalmente las mata. El capitalismo es, seguramente, un fenómeno similar, pero negar su fortaleza hablando de sociedades primitivas no nos va a ayudar en absoluto.A partir de ahí Rubén nos habla de las debilidades del capitalismo, y en eso no tengo nada que discutir. Y por supuesto que existen sistemas alternativos: la cosa es ver si pueden triunfar o no, o si necesitan un meteorito que aniquile al dinosaurio y deje sitio para otras especies. Por lo demás, la distinción que realiza entre mecánica evolutiva e intereses de clase no dudo que sea pertinente, pero yo no la veo funcional: por intereses de clase, por violencia sistémica o por el sursum corda, el caso es que el capitalismo se ha impuesto. Y se ha impuesto porque se casa con la chavala mientras sus vecinos se quedan con las ganas.En el caso del artículo de Antonio García-Olivares, reconozco que me cuesta más intentar rebatirlo, sobre todo porque confieso mi debilidad por el autor, que tantos conceptos me ha aclarado, en público y en privado, y al que tanto debe mi formación en algunos temas. A mi entender, Antonio se centra en separar el concepto de evolución biológica de la idea de evolución social, y en eso no tengo nada que oponer, como ya expliqué más arriba. Quizás mi extrapolación de lo uno a o lo otro fuese simplista, y se basaba en un simple atajo para expresar por qué unos ganan y continúan y otros pierden y desaparecen.A partir de ahí, veamos. Cito a Antonio: “la gran fortaleza del capitalismo procede de su simbiosis con el programa de dominación de los estados nacionales, que proporcionan protección al capitalismo a cambio de rentas anuales garantizadas por una capacidad de crecimiento que ningún otro sistema ha tenido en la historia.”Pues vale. Estoy completamente de acuerdo. El autor acaba de identificar, con su puntería de siempre, una fortaleza del capitalismo que yo no había visto siquiera. Quizás la más importante, cierto. ¿Pero realmente refuta esto el hecho de que el capitalismo sea evolutivamente superior? Yo dije que cuernos, garras y plumas, y el autor dice que capacidad de simbiosis. No estamos tan lejos, entonces, salvo en lo que ahora veremos.Si tengo que renunciar al concepto de “evolutivo”, renuncio. No lo utilicé por preciso, sino por manejable. Al fin y al cabo soy divulgador, no científico. Y digo esto para dar la razón al autor en otra frase, que también cito: “la mayor parte de los comportamientos etológicos y sociales humanos tienen un origen esencialmente social, y no genético.”Nunca he creído que el capitalismo tuviese raíz genética y releyéndome tampoco encuentro semejante afirmación. Me temo que en este caso nos encontramos ante una cuestión de estilo: como divulgador trato de llegar a un público lo más amplio posible (puede que sea un error, o no…) y evito las citas de autoridades incluso en los casos en que podría hacerlas. La intención es clara: que cada razonamiento se mantenga en pie por sí mismo, y no porque lo dijo Fulano de tal, al que posiblemente nos dé vergüenza contradecir. En el convencimiento de que la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero, renuncio al principio de autoridad de grandes sabios muertos con la esperanza de que lo que tenga que decir resulte comprensible, cabal y ajustado a lógica. Y ahí es donde a menudo puedo caer en imprecisiones que conduzcan, como en este caso, a interpretar que afirmo que el capitalismo tiene origen genético.No es tal.No hay ningún gen capitalista. Se trata de una conducta social. Me sumo sin reservas a lo expresado por Antonio García olivares: “la mayor parte de los comportamientos etológicos y sociales humanos tienen un origen esencialmente social, y no genético.” El autor que se menciona para esta afirmación es Lewontine, pero como Lewontine no contesta a mis correos, ni responde a mis artículos, se la atribuyo a Antonio García-Olivares, que es un tipo que me resulta más cercano y más amable.  Injusticias de periodista, ya se sabe. Lo digo para recalcar mi convencimiento de que la diferencia, en muchos casos, es más de estilo que de fondo.Ciertamente, como explica Antonio, el ser humano es muchas cosas, o mejor dicho, puede serlas y las ha sido, pero hoy en día es lo que es. Si lo que se propone entre líneas es reeducar a la población, quizás en lugar de invadir Polonia, como dice Woody Allen, nos entren ganas de ver los Gritos del Silencio y recordar cómo hacían estas cosas Pol Pot y sus khemeres rojos. Puede que haya gente a la que le guste que la reeduquen, pero yo no la he encontrado aún, y mientras no me demuestren lo contrario, toda reeducación ha sido una violencia, física o de otro tipo, de un grupo contra otro.Una vez que hemos acordado que el ser humano es sobre todo un producto cultural y social, cabe preguntarse de dónde salen esa sociedad y esa cultura. Puede que una parte (ínfima) sea genética, otra parte climática y otra de evolución del entorno, y que precisamente por ello se hayan dado distintos tipos sociales a lo largo de la historia. El esquimal y el beduino no pueden tener la misma sociedad, y hasta añadiría que no pueden creer los mismos dioses, al menos en origen.¿Pero a dónde vamos con esto si queremos analizar las fortalezas del capitalismo? ¿A que no está en nuestros genes sino que es un constructo social? Vale. ¿Y por qué triunfó y sigue triunfando?Y seguimos, creo, con nuestras diferencias casi semánticas. Dice Antonio GO que “Los que tenemos más de 50 tenemos experiencia suficiente como para saber que dos hombres no compiten nunca por una hembra, sino que la mujer te selecciona (o descarta) en los primeros segundos en que te ve, y todo lo demás es folklore masculino”. Como chiste me parece bueno, y yo mismo lo he repetido muchas veces, pero si nos ponemos un pelín serios creo que todos reconoceremos que esto no impide que los hombres sigan compitiendo por ser elegidos, y que es absolutamente mentira que las mujeres sean tan simples como para reducir su tiempo de elección a unos pocos segundos. Todo el mundo conoce a alguien que se casó con la que le dijo veinte veces que no anteriormente. Y sí, de veras: las mujeres también cambian de opinión cuando traban conocimiento con alguien que en principio no les interesó en absoluto. Eso es lo que más nos trabajamos los feos, y le aseguro a Antonio que en ese tema en concreto soy toda una autoridad.En cuanto a la territorialidad y a la agresividad, y a riesgo de repetirme, creo que el factor determinante es la escasez y la densidad de población. Los esquimales no son territoriales, porque el territorio no es escaso y los recursos no son percibidos como tales. Los pueblos que se citan como sociedades no agresivas son un buen ejemplo, pero justamente de todo lo contrario de lo que se pretende demostrar: Los indios asiáticos, los todas y los bihor del sur de la India, los hadza de África, los punan de Borneo, los pigmeos de la selva de Ituri, los arapesh del río Sepik (Nueva Guinea), los yamis de la isla de Orchid (cerca de Taiwán), los hopi y zuni de Norteamérica y otros muchos pueblos, como los tasaday de Mindanao (Filipinas), son comunidades no agresivas, y hay que decir también que son comunidades arrinconadas, medio disueltas y absolutamente laminadas que se debaten como tales entre la vida y la muerte.¿De veras cree alguien que citar a las víctimas del capitalismo rebate las fortalezas de este sistema? Yo creo que es todo lo contrario. Todas esas sociedades existían y eran viables (como los comedores de raíces) hasta que su colisión con otra sociedad violenta y depredadora las puso al borde del abismo. ¿Qué a lo mejor los capitalistas no deberían ser tan malos, tan violentos y tan cabrones? Pues vale, pero no es eso lo que se hablaba.Dice más adelante Antonio GO: “La vida del hombre transcurrió durante más de cuarenta mil años sin necesidad de mercados, propiedad privada, clases sociales, estados, reyes, primeros ministros, parlamentos, gabinetes, gobernadores, alguaciles, fiscales, juzgados, cárceles ni penitenciarías. “Bien. ¿Y niega eso el hecho de que finalmente fueran sustituidos? ¿Cuántos años de reinado tuvieron las cianobacterias? ¿O menciono a los dinosaurios, como todos estáis esperando? El hecho de que algo fuese viable en el pasado no significa que no fuera sustituido por algo más eficiente o mejor adaptado. La existencia de todas esas sociedades  no significa que allí se detuviese el paso del tiempo. El tiempo pasó y esas sociedades fueron barridas. ¿No tiene eso algún significado? ¿No podemos extraer la conclusión de que por algún motivo fueron sucedidas por un tipo de sociedad que logró imponerse?Los sistemas anteriores al capitalismo no eran antievolutivos. Lo antievolutivo es pensar que eran superiores a quien los venció. Por eso tales sistemas eran anteriores y el actual es actual. Porque los anteriores se fueron al carajo como se fue el arado romano cuando apareció el tractor. Esto no significa que no podamos volver al arado romano, sino que a día de hoy hay lo que hay porque lo otro, lo anterior, no puedo resistir el empuje de lo actual.Y no, yo no hablo en ningún momento de que la sociedad capitalista haya mejorado nada, ni de que sea más deseable afanarse por el progreso que cuidar de los hijos y dormitar. De hecho, mis opciones personales se dirigen más hacia el campo que hacia la ciudad, más hacia la simplicidad que hacia la búsqueda de una carrera profesional, más al pareció al tiempo que al dinero, pero eso es irrelevante: podemos estar cien veces de acuerdo en que el capitalismo es dañino en muchos aspectos, pero eso no desautoriza el hecho de que haya triunfado y se haya impuesto.Mi impresión, con todo el respeto hacia Antonio, es que su artículo viene a decir que el capitalismo no debería haber triunfado y que es una pena que todas esas alternativas se hayan convertido en marginales. Así lo interpreto de su detallada recensión de saludes dentales, estatura y niveles de vida. Y  a eso sólo puedo responder que vale, ¿y qué? También hubiera sido mejor, seguramente, que se hubiese seguido por el camino de las constitución de Cádiz de 1812 en vez de tener que soportar a ese bodoque de Fernando VII, pero las cosas vinieron como vinieron, y seguramente sería bueno saber por qué. Sin historia ficción, sin voluntarismos y sin mitologías del buen salvaje.En cuanto a la herencia, no puedo menos que darle la razón a Antonio GO en que se la acumulación de riquezas es un asunto fuertemente dependiente del camino previo. Sin embargo, y por la razón que sea (confieso mi ignorancia), el que tiene una bici quiere dejársela a su hijo con el mismo fervor que el que tiene cien mil hectáreas. Yo mismo confieso que si no pudiese dejar nada a mis hijos no me tomaría la menor molestia en generar ni un mísero excedente.Por lo demás, cito de nuevo: “Lo que casi todas las sociedades intentan es poner a los inteligentes, hábiles y fuertes al servicio de los valores culturales compartidos, y no permitirles que hagan lo que quieran, poniendo en riesgo la sociabilidad y la propia sociedad.”Esta frase es crucial, porque lo que dice entre líneas es que tu capacidad te convierte en siervo y que sólo el inútil y el imbécil pueden hacer lo que quieran. Sé que el autor no lo llevaría nunca a ese extremo, pero no puedo evitar extraer esa conclusión de sus palabras. Si los inteligentes, los hábiles y los fuertes tienen que estar al servicio de los demás, la única opción para tener una vida autónoma es ser tonto, patoso y débil. Algo muy marxista, por otra parte, puesto que esa sería la conducta óptima en un sistema que exige a cada cual según su capacidad y da a cada cual según su necesidad. Capacidades mínimas, necesidades máximas, rendimiento óptimo.Una última cita:“El principal incentivo que ha tenido el ser humano a lo largo de su historia es la de no convertirse en ningún caso en un proscrito asocial, pues no tiene ni la capacidad ni el conocimiento como para poder vivir fuera de la sociedad. Y la principal satisfacción es la de ser aceptado socialmente.”A esto sólo puedo responder: ¿de verdad quieres que tu vecino sea tu juez?, ¿no has asistido nunca a una reunión de una comunidad de vecinos? Cuando los demás son el centro de tu vida, o peor aún, los dueños de ella, más te vale pegarte un tiro cuanto antes. Pero esto no es parte de ningún debate científico, sino sólo una opinión de alguien que, como la mayoría de los lectores, vive en el mundo real. El vecino que te juzga y te condena, el miedo y el odio al que es distinto o piensa distinto tienen su base en esta fortaleza de la masa. Y la masa no es humana. La masa no razona. La masa sólo lincha.El capitalismo es compatible con cualquier sistema, ciertamente, por canallesco que este sea, pero las libertades individuales parece que no lo son. Deduzco de ello que hay sistemas aún más canallas que los mencionados por Antonio GO (democracia parlamentaria europea, con una democracia nominal como en muchos países africanos, o con dictaduras como la Italia de Mussolini, la España de Franco y el Chile de Pinochet) donde todo el territorio se convierte en una gigantesca prisión y donde las libertades son aún menores que en los sistemas que se mencionan. Todo  puede empeorar, no lo dudo.El resto del artículo de Antonio incide en que otras alternativas son posibles. Yo insisto en que sí, que lo fueron, y resultaron vencidas. En su conclusión, Antonio nos dice que hay otras muchas maneras de satisfacer las mismas funciones sociales y yo debo preguntar, una vez más, porque esas otras maneras no han triunfado y cualquier autor que las mencione tiene que echar mano de épocas pretéritas o lugares remotos para escoger sus ejemplos.Se puede vivir sin agua caliente, claro que sí, y se puede vivir en el archipiélago Gulag, y se puede vivir con un dólar al día, pero la gente, en cuanto puede, lo evita.Mi impresión, tras leer los dos artículos que comento, es que se da a entender que el capitalismo es un producto educativo que debe ser sustituido mediante educación. No lo niego. Pero como sé que los colegios católicos jamás produjeron chavales devotos, me pregunto qué clase de educación se propone, en las circunstancias actuales, para que las nuevas generaciones interioricen una mecánica distinta.Como yo también quiero plantear una conclusión, creo que es importante hablar finalmente del concepto de victoria y de derrota. Puede parecer que sabemos perfectamente de lo que hablamos cuando decimos ganar o perder, pero  empiezo a creer que no está tan claro.Ganar es hacer tu voluntad, aunque eso te lleve finalmente a la destrucción. Entonces, en la hora del desastre, habrás perdido, pero entre tanto y no, vas ganando. Perder es ver como otros hacen la suya en contra de la tuya, aunque eso les lleve a la destrucción. Y cuando el que te vence es aniquilado por sus propios errores, entonces has ganado.Los bosquimanos, los bonobos, las sociedades cazadoras y recolectoras y la Grand Armee de Bonaparte eran sin duda organizaciones magníficas, pero perdieron. Puede que con el tiempo se demuestre que tenían razón y que su sistema hubiese sido más rico, más eficiente y de más largo recorrido, pero fueron aplastados. Argumentar que el derrotado es superior a su vencedor no me parece de recibo. La realidad es un árbitro muy severo. Hay lo que hay y por algo será. Lógica rural, si queréis, pero es la que manejo.Para sustituir al capitalismo como sistema es necesario comprender cuáles son sus fortalezas, reales o percibidas, y no basta con mencionar una tribu en casa Cristo como alternativa, más que nada porque muy pocos querrían ir a unirse a ellos y menos aún que viniesen aquí a imponernos sus normas. Cualquier sustituto que se plantee debe ser deseable para la gente de aquí y de hoy, con su educación de hoy, con sus prejuicios y sus miserias de hoy. Si no es así, ese sustituto deberá implantarse por la fuerza, porque nadie lo aceptará de buen grado.Los argumentos historicistas, a mi juicio, no hacen sino afianzar más aún el capitalismo. Porque si algo sé es que en comunicación una cosa es lo que dices y otra lo que los demás entienden; y cuando se menciona a los bosquimanos como ejemplo de cultura no capitalista, lo que habitualmente se entiende es que abandonar el capitalismo es convertirse en uno de ellos. Sé de sobra que no se dice eso, pero se entiende. Y nadie quiere hacerse bosquimano. No voluntariamente.Cuando me puse a escribir aquel artículo, lo hice para tratar de responder a una pregunta: qué tiene el capitalismo que, sabiendo cuáles son sus terribles defectos y debilidades, hace que se mantenga e impere como sistema. Y eso traté de encontrar.Por supuesto que otra sociedad es posible, lo mismo que fue posible un ser humano con plumas, pero por alguna razón no tenemos plumas y por alguna razón ha triunfado el sistema capitalista. Si obviamos esos hechos objetivos corremos el riesgo de teorizar sobre otra realidad, empleando, además, para ello, los peores ejemplos posibles: los de los derrotados.Y para eso ya están la ciencia ficción y las novelas sobre la guerra civil.¿Podría ser que alguna vez nos preocupásemos de saber por qué ganaron los que ganaron? Decir que eran muy malos no es una respuesta. Siempre hay algo más.Gracias de nuevo a los que me leéis, y doblemente a los que me responden.Javier Pérez.
www.javier-perez.es 
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Algunas falacias sobre el capitalismo, el evolucionismo y la naturaleza humana

The Oil Crash - 23 May, 2014 - 00:40


Queridos lectores,

Aquí viene la segunda refutación del artículo de Javier Pérez sobre las fortalezas del capitalismo, escrito en este caso por Antonio García-Olivares. Antonio ha escrito un verdadero ensayo magistral, apoyándose en sus amplios conocimientos de sociología y antropología. Léanlo con atención, porque aunque largo merece mucho la pena.

Salu2,
AMT

Algunas falacias sobre el capitalismo, el evolucionismo y la naturaleza humanaAntonio García-Olivares
En un reciente post sobre “Las fortalezas del capitalismo”, Javier Pérez ha expresado una serie de opiniones sobre la naturaleza humana y su relación con la evolución natural, relacionándolas con la aparente fortaleza y adaptabilidad que tiene el sistema capitalista. Muchas de estas opiniones son comunes a las interpretaciones sobre la naturaleza humana que hace la llamada “nueva derecha” europea, y otras proceden de la sociobiología de Wilson y Dawkins, una escuela muy controvertida en sus interpretaciones. Para compensar, doy aquí mi propia visión de lo que se puede decir sobre la naturaleza humana a la luz de una antropología más convencional y de autores evolucionistas prestigiosos muy diferentes a los citados arriba. Mi opinión particular es que la gran fortaleza del capitalismo procede de su simbiosis con el programa de dominación de los estados nacionales, que proporcionan protección al capitalismo a cambio de rentas anuales garantizadas por una capacidad de crecimiento que ningún otro sistema ha tenido en la historia. A este ensamblaje, se unió desde el principio la síntesis puritana entre aspiraciones comunistas-milenaristas de las clases bajas medievales con las aspiraciones de desarrollo y reformas graduales que tenía la burguesía urbana naciente, que cristalizó en una nueva cosmovisión, el programa del progreso (García-Olivares 2011, http://www.intersticios.es/article/view/8748 ), tras la revolución inglesa. En un post anterior desarrollé este tema que no voy a repetir aquí. Sólo decir, que la explicación sociológica parece tan potente y llena de consecuencias contrastables que bajar a un nivel de autoorganización inferior (al nivel de la selección biológica) parece una frivolidad. Muchos teóricos de la evolución, como S.J. Gould (1986) y Lewontine (1987) tienen claro que la mayor parte de los comportamientos etológicos y sociales humanos tienen un origen esencialmente social, y no genético. Sin embargo, algunas interpretaciones reduccionistas absolutamente delirantes de lo que es la selección natural llevaron a algunos ideólogos de finales del XIX y principios del s. XX a defender un sofrito de ideología, prejuicios y vulgata científica luego llamado “Darwinismo Social” (DS). Construcciones imaginarias como la siguiente fueron ampliamente utilizadas por estos ideólogos, sobre todo en el periodo citado, pero siguieron teniendo influencia sobre el imaginario colectivo hasta muy recientemente.Ilustración tomada del libro de Ernst Haeckel Natürliche Schöpfungsgeschichte (1ª edición), dibujada por el artista Gustav Müller. Obtenida de: http://bevets.com/haeckeli.htm. Las cabezas dibujadas pretendían representar, de mejor a peor, a las siguientes especies y razas: indo-alemán, chino, fueguino, negro australiano, negro africano, tasmano, gorila, chimpancé, orangután, gibón, mono narigudo, y mandril. Como se ve, lo mejor de lo mejor era el alemán, mientras que los negros africanos eran colocados cerca del gorila.
El DS proclamó que si hay dominación violenta por parte de las naciones, predominio de una clase económica sobre las mayorías pobres, racismo, guerras por el territorio o la supremacía, discriminación de la mujer, u ostracismo con los homosexuales, la culpa no es de la organización de la sociedad, sino de la selección natural y de los genes. ¡Los genes! Los grupos de moléculas que sintetizan las proteínas de las células, inmersos en un proceso autoorganizativo complejísimo que es el metabolismo celular, bloqueados y activados por ese metabolismo según las circunstancias, y que son incapaces de controlar hasta el plegado autoorganizativo de sus propias proteínas. Sí, esos mismos, ¡resulta que controlan los procesos autoorganizativos de estructuración social!  Llevados por este arrebato de borrachera psicodélica, el siguiente paso es lanzarse uno a invadir Polonia, como dice Woody Allen que le ocurre cada vez que escucha a Wagner.
¿El ser humano es “social, gregario, omnívoro, territorial y competitivo”?Es social, omnívoro, curioso y simbólico. Y lo más esencial: además de usar el habla simbólica con otros humanos, es el único primate en que la cultura se ha convertido en una fuente primaria de conducta adaptativa (Harris, 1985). Lewontin (uno de los teóricos evolucionistas más importantes del siglo XX), al igual que Marvin Harris y que la mayoría de los antropólogos, después de haber observado las características de la biología humana y las variaciones extremas en el comportamiento humano a lo largo del tiempo y el espacio, llegan a la conclusión de que la biología humana no puede servir como fundamento para una comprensión del hombre, si no se tiene en cuenta que la especie humana se desarrolla en sociedad, y que es la cultura, con sus determinaciones históricas, la que explica principalmente en qué dirección se desarrolla la potencialidad de cada grupo humano (incluidas emergencias como la competición social o la territorialidad).
¿Cooperamos “a veces para conseguir nuestros fines de caza, protección o estabilidad psicológica, pero desde el día en que dos machos desearon a la misma hembra, competimos entre nosotros por bienes escasos”?Los que tenemos más de 50 tenemos experiencia suficiente como para saber que dos hombres no compiten nunca por una hembra, sino que la mujer te selecciona (o descarta) en los primeros segundos en que te ve, y todo lo demás es folklore masculino. Pero hay que reconocer que, entre las lindezas que han generado los estados, se encuentra también el rapto y violación de mujeres por hombres monopolizadores de poder social.Pero dejando eso a un lado, la idea de que los humanos eran originariamente competitivos procede de Hobbes (1588-1679), quien se inventó ese mito para que sirviera de base “antropológica” a su teoría sobre la necesidad de un Leviatán (Estado) capaz de “dar miedo al propio miedo” pacificando así el natural instinto humano en la forma de un cuerpo ordenado de súbditos. Según Hobbes, la vida del hombre natural anterior al Estado era “solitaria, pobre, tosca, embrutecida y breve”. Algunos autores han observado que Hobbes estaba describiendo en realidad con esa frase la vida de las clases bajas de su propia sociedad, y de las sociedades posteriores al descubrimiento de la agricultura y del estado, pero nunca al hombre cazador-recolector que ha dominado la historia de la especie humana. Liberales como Adam Smith hicieron suyo el mito sin haberlo comprobado y lo convirtieron en un mito dominante en el siglo XIX, sobre todo entre los economistas, pero también entre escritores y el público en general. 

Así, William Golding, en su novela El Señor de las Moscas, cuenta  la historia de un grupo de niños en edad escolar abandonados en una isla, que se convierten en arquetípicos salvajes y comienzan a perseguirse unos a otros. Golding dice que su novela es "un intento de analizar los defectos de la sociedad a la luz de los defectos de la naturaleza humana". Como describe Montagu (1983) lo más cerca que se ha estado de una situación real parecida a la imaginada por Golding tuvo lugar en los años sesenta, cuando durante un viaje rutinario de una isla a otra, unos melanesios dejaron en un atolón a seis o siete niños de edades comprendidas entre dos y doce años, con la idea de recogerlos poco después; pero sobrevino una tormenta que les impidió regresar hasta pasados varios meses. Cuando los niños fueron rescatados se descubrió que habían aprendido a buscar agua potable, se alimentaban sobre todo de pescado, eran capaces de construir refugios y, en líneas generales, habían construido una comunidad en buena convivencia, sin luchas, ni peleas, ni problemas de liderazgo. Esto es lo que nos da la contrastación de la teoría de Hobbes.Como dice Montagu, la mayoría de los escritores que han tratado el tema de la naturaleza humana han sido incapaces de discriminar entre sus prejuicios y las leyes de la naturaleza humana. Otro de estos prejuicios consiste en creer que el comportamiento agresivo del hombre es instintivo. En primer lugar, no hay pruebas antropológicas de que los seres humanos tengan instintos complejos que guíen su comportamiento habitual (más allá de los reflejos básicos fisiológicos de temblor, hambre, excitación sexual, etc.). La característica más destacada de la especie humana es su educabilidad, el hecho de que todo lo que sabe y hace como ser humano ha de aprenderlo de otros seres humanos. Y esto lo ha ido aprendiendo en sus cuatro millones de años de evolución, a partir del momento en que los hombres hubieron de abandonar la vida en los árboles y asentarse en llanuras abiertas del Valle del Rift, donde tenían que cazar para subsistir. ¡Lo que es el azar y los procesos dependientes del camino hasta en la aparición del Hombre! El levantamiento tectónico del Valle del Rift aisló parcialmente el Este de Africa del Monzón Atlántico que se produce cuando el centro de Africa está sobrecalentado (épocas de máxima inclinación del eje de rotación terrestre), secando el este del continente, y los episodios de baja inclinación de este eje disminuyen los monzones africanos (como hoy en día), lo cual acabó por convertir muchos bosques en sabanas en el Este del Valle hace unos 2 500 000 BP, momento en que los bípedos gráciles (omnívoros) aparecen y exploran en grupo la peligrosa sabana y los robustos (comedores de raíces) empiezan a retroceder y acaban extinguiéndose. Reconstrucciones de Austrolopiteco Robusto y Homo Habilis, a partir de sus cráneos fósiles
En la caza son muy importantes la cooperación, la capacidad para solucionar rápidamente los problemas imprevistos y la adaptabilidad. Instintos que predeterminasen el comportamiento no hubieran tenido ninguna utilidad en el nuevo nivel de adaptación en que los seres humanos estaban evolucionado: la parte aprendida, hecha por el ser humano, del entorno; en otras palabras, la cultura. Lo que hacía falta era saber cómo abrirse paso en un entorno creado por el hombre, y las reacciones biológicamente predeterminadas resultaban inútiles ante situaciones para las que habían sido pensadas ni eran apropiadas. Hacían falta RESPUESTAS, no REACCIONES; era preciso crear soluciones ante los nuevos y siempre cambiantes desafíos del entorno. El instinto constituye un tipo de inteligencia recurrente que otras criaturas poseen y que las hacen mantenerse siempre en el mismo lugar en la escala biológica. Pero no es eficaz en el versátil entorno humano: ésta es la razón por la que los humanos no tenemos instintos que guíen su comportamiento. La especialidad del ser humano es ser no especializado, capaz de adaptarse a lo imprevisto, maleable y flexible (Montagu, 1983).Uno de los etólogos que trató de demostrar que la agresividad es algo inherente a la naturaleza humana, es Konrad Lorenz; sin embargo, como describen Harris o Montagu, sus afirmaciones no se han visto confirmadas por las evidencias antropológicas. Lorentz cita, por ejemplo, un estudio sobre los indios norteamericanos Utas, argumentando que llevan una vida salvaje basada casi enteramente en la guerra y las razzias, con abundancia de violencia, homicidios, suicidios, y neurosis. Sin embargo, Omer Stewart, máxima autoridad científica que ha estudiado a esta tribu, demostró posteriormente que ni los Utas fueron nunca belicosos ni estuvieron dominados nunca por la violencia, la muerte, el suicidio y la neurosis.Continúo citando a Montagu: “Por lo que hace a la territorialidad, o tendencia innata a ocupar y defender un territorio exclusivo, se trata de un mito más. Los seres humanos se comportan de muchas y muy diferentes maneras en lo relativo al territorio.Algunos están apegados a sus territorios y defienden celosamente sus fronteras; otros, como los esquimales, carecen del sentido de la propiedad territorial y reciben bien a cualquiera que decida instalarse entre ellos. Los pueblos cazadores-recolectores viven a menudo sobre territorios cuyas fronteras se superponen y éstas nunca son motivo de conflicto de ninguna clase (…) En esencia, unas sociedades tienen sentido de la territorialidad y otras no. Y esto no tiene nada que ver con la tendencia o instinto, y sí mucho con lo que esos pueblos han aprendido a pensar y sentir sobre el territorio.Morris habla de los grupos como un elemento que provoca las reacciones agresivas. La agresividad que en ellos surge no es una reacción, sino una respuesta; no es innata, sino aprendida. Los grupos en sí mismos no provocan la agresividad. Los indios asiáticos, los todas y los bihor del sur de la India, los hadza de África, los punan de Borneo, los pigmeos de la selva de Ituri, los arapesh del río Sepik (Nueva Guinea), los yamis de la isla de Orchid (cerca de Taiwán), los hopi y zuni de Norteamérica y otros muchos pueblos, como los tasaday de Mindanao (Filipinas), son comunidades no agresivas”.
¿La base “sigue siendo la violencia, aunque minimizada y edulcorada por (los) productos de la civilización”?La violencia humana cobra dimensiones desconocidas tras la época de los cazadores-recolectores, con la aparición de la violencia organizada de los primeros estados. Pero la guerra es una emergencia social compleja, no un impulso instintivo irrefrenable.El paso del hombre libre al súbdito se produjo en el neolítico, con la aparición de los primeros estados, y el paso de súbdito a hombre libre no se ha vuelto a dar completamente, ni siquiera en los estados democráticos contemporáneos, dado el fuerte filtrado que las instituciones y políticos profesionales realizan con las decisiones de los “ciudadanos libres”, que sólo se producen además cada 4 años. Pero esto abriría otro frente de discusión diferente. El origen de esas enormes máquinas de dominación humana que fueron los primeros estados es otro tema apasionante que no trataremos aquí. En un influyente artículo de 1970 en Science, Carneiro mostró que los primeros estados habían surgido en hábitats ecológicos circunscritos, por ejemplo, valles de regadío rodeados por desiertos, donde la gente no podía huir de ellos para no pagar impuestos sin sufrir grandes penalidades. Pero esto es otro tema.La violencia pre-estatal, según Harris (1985) es principalmente ritual. Un ejemplo entre muchos posibles de la típica “guerra” preestatal: “algunos hombres que residían en la banda Mandiimbula habían inferido agravios a individuos de las bandas Tiklauila y Rangwila. Los agraviados, junto con sus parientes, se aplicaron las blancas pinturas de guerra, se armaron y partieron en número de 30 (…) Los ancianos iniciaron las hostilidades profiriendo insultos y acusaciones contra individuos concretos de las filas enemigas (…) Así pues, los individuos que empezaron a arrojar las lanzas, lo hicieron por razones basadas en disputas individuales. La puntería brillaba por su ausencia, porque la mayoría de las lanzas las arrojaban ancianos (…) No era raro que la persona herida fuera algún inocente que no combatía o alguna de las viejas vociferantes que zigzagueaban entre los combatientes gritando obscenidades a todo el mundo, y cuyos reflejos para esquivar las lanzas no eran tan rápidos como los de los hombres (…) Tan pronto como alguien caía herido (…) cesaba inmediatamente el combate hasta que ambos bandos evaluaban las consecuencias de este nuevo incidente”.
Según Harris, dentro de esta norma general de la guerra como ritual, sí que hay pueblos preestatales especialmente belicosos, como los Yanomami de la selva brasileña. Generalmente se trata también de pueblos patrilineales (filiación por línea masculina) y patrilocales (residencia de la pareja con la familia del marido), los cuales son especialmente machistas (en contraste con los matrilineales matrilocales, que protegen especialmente bien a sus mujeres). Según Harris, la especial belicosidad de algunos pueblos podría tener la función social de desvalorizar sistemáticamente a las niñas (que tienen el cuerpo peor adaptado para el combate) con el fin de aumentar las tasas de mortalidad femenina por descuido, y por infanticidio femenino directo, método que muchos pueblos preestatales parecen preferir a otros métodos alternativos de control demográfico, como el aborto o la desnutrición. La asimetría entre niños y niñas alcanza efectivamente en estos pueblos niveles récord (del orden de 100/80). El control demográfico es tan importante para pueblos que viven en equilibrio con los recursos de caza-recolección que en algunos casos podría incitar a una valorización de la guerra (masculina) y una desvalorización de las capacidades femeninas. La mortandad femenina afecta a los índices de natalidad, cosa que no hace la mortandad masculina, por otra parte. El infanticidio femenino, como la guerra, son emergencias del modo de organización social, que retroactúan sobre las funciones sociales básicas, pero no son la causa de estas organizaciones complejas. Y la agresividad es una potencialidad útil dentro del flexible y amplio menú de actitudes de que disponemos los humanos, pero no un impulso incontrolable.
El capitalismo, ¿es un sistema pro-evolutivo (que) encaja perfectamente en la mecánica de selección natural que regula las especies?Decir esto es presuponer que los sistemas anteriores al capitalismo como el de los cazadores-recolectores, eran anti-evolutivos. Si fuera así, ¿por qué el sistema de caza-recolección ha durado desde la aparición del hombre (-50 000 años) hasta el año -5000?, unos 45000 años, el sistema económico más longevo de la historia humana!La vida del hombre transcurrió durante más de cuarenta mil años sin necesidad de mercados, propiedad privada, clases sociales, estados, reyes, primeros ministros, parlamentos, gabinetes, gobernadores, alguaciles, fiscales, juzgados, cárceles ni penitenciarías. Citando a Marvin Harris (1993): “¿Cómo se las arreglaron nuestros antepasados sin todo esto? Las poblaciones de tamaño reducido nos dan parte de la respuesta. Con 50 personas por banda o 150 por aldea, todo el mundo se conocía íntimamente, y así los lazos del intercambio recíproco vinculaban a la gente. La gente ofrecía porque esperaba recibir y recibía porque esperaba ofrecer. Dado que el azar intervenía de forma tan importante en la captura de animales, en la recolecta de alimentos silvestres y en el éxito de las rudimentarias formas de agricultura, los individuos que estaban de suerte un día, al día siguiente necesitaban pedir. Así, la mejor manera de asegurarse contra el inevitable día adverso consistía en ser generoso (…) "Cuanto mayor sea el índice de riesgo, tanto más se comparte". La reciprocidad es la banca de las sociedades pequeñas. 

En el intercambio recíproco no se especifica cuánto o qué específicamente se espera recibir a cambio ni cuándo se espera conseguirlo, cosa que enturbiaría la calidad de la transacción, equiparándola al trueque o a la compra y venta. Esta distinción sigue subyaciendo en sociedades dominadas por otras formas de intercambio, incluso las capitalistas, pues entre parientes cercanos y amigos es habitual dar y tomar de forma desinteresada y sin ceremonia, en un espíritu de generosidad. Los jóvenes no pagan con dinero por sus comidas en casa ni por el uso del coche familiar, las mujeres no pasan factura a sus maridos por cocinar, y los amigos se intercambian regalos de cumpleaños y Navidad. No obstante, hay en ello un lado sombrío, la expectativa de que nuestra generosidad sea reconocida con muestras de agradecimiento. Allí donde la reciprocidad prevalece realmente en la vida cotidiana (en los pueblos preestatales), la etiqueta exige que la generosidad se dé por sentada. Como descubrió Robert Dentan en sus trabajos de campo entre los semais de Malasia central, nadie da jamás las gracias por la carne recibida de otro cazador. Después de arrastrar durante todo un día el cuerpo de un cerdo muerto por el calor de la jungla para llevarlo a la aldea, el cazador permite que su captura sea dividida en partes iguales que luego distribuye entre todo el grupo. Dentan explica que expresar agradecimiento por la ración recibida indica que se es el tipo de persona mezquina que calcula lo que da y lo que recibe. "En este contexto resulta ofensivo dar las gracias, pues se da a entender que se ha calculado el valor de lo recibido y, por añadidura, que no se esperaba del donante tanta generosidad". Llamar la atención sobre la generosidad propia equivale a indicar que otros están en deuda contigo y que esperas resarcimiento. A los pueblos igualitarios les repugna sugerir siquiera que han sido tratados con generosidad”. Y tienen buen cuidado en contener la soberbia; como afirmaba un informante ¡kung: “cuando un hombre joven sacrifica mucha carne llega a creerse un gran jefe o un gran hombre, y se imagina al resto de nosotros como servidores o inferiores suyos. No podemos aceptar esto, rechazamos al que alardea, pues algún día su orgullo le llevará a matar a alguien. Por esto siempre decimos que su carne no vale nada. De esta manera atemperamos su corazón y hacemos de él un hombre pacífico". “Lee observó a grupos de hombres y mujeres regresar a casa todas las tardes con los animales y las frutas y las plantas silvestres que habían cazado y recolectado. Lo compartían todo por igual, incluso con los compañeros que se habían quedado en el campamento o habían pasado el día durmiendo o reparando sus armas y herramientas” (Harris, Obra citada). Este enlace del blog de DFC (http://dfc-economiahistoria.blogspot.com/2013/11/el-gran-mito-de-la-escasez.html ) analiza brillantemente la falacia de que la vida del hombre pre-estatal era horrible, brutal y corta. Como expresa agudamente DFC, lo que hace disminuir la esperanza de vida media de los pueblos preestatales es la alta mortalidad infantil. Habría que añadir que el infanticidio femenino para controlar la población contribuía notablemente a esa mortalidad infantil (Harris 1985). Pero si se superaba la infancia, “Edades modales por encima de los 70 años son la norma entre los "salvajes", y en la mayoría de los casos superan la edad modal de uno de los países más ricos de Europa en el siglo XVIII, como era Suecia, quiere decirse que el incremento de la esperanza de vida en los países occidentales es un fenómeno muy reciente, y cuando Thomas Hobbes (siglo XVII) escribía sus célebres frases sobre "el hombre natural", la esperanza de vida en su Inglaterra natal era mucho peor que la de los "salvajes" que describía, igual puede decirse, en fechas mucho más recientes, de la Inglaterra de la Revolución Industrial que describieron tan bien Dickens o Marx

Por ejemplo, la idea de que la Revolución Industrial, a pesar de las penurias que hizo pasar a los obreros industriales de la época, en realidad supuso una mejora de sus condiciones de vida respecto a las del campesinado, simplemente no se sostiene.La Revolución Industrial fue producto de los "enclosures", de la desposesión sistemática de la tierra, que no dejó más salida, a la población rural desposeída de las tierras "del común", que acudir a ofrecer su trabajo a los recientes centros industriales. En ningún caso se trató de una "elección libre" de los campesinos para mejorar su vida respecto a la del medio rural. 
Así la esperanza de vida de un niño de 8 ó 9 años de la época de la Revolución Industrial, con sus 16 horas de brutal trabajo, era menor que la de cualquier niño "salvaje" Tsimane, Yanomamo, Hiwi o Ache, y no digamos nada de los adultos, con sus cuerpos destrozados por un trabajo inhumano y por la desnutrición desde su más temprana  infancia. Ni tampoco es comparable la calidad de vida de los "salvajes" con la sórdida esclavitud asfixiante de los obreros industriales de la época.En esa época nadie podía saber que 200 años después del inicio de la Revolución Industrial, los antibióticos y el miedo que la "lucha de clases" iba a inspirar en los poderosos, la situación de los trabajadores iba a mejorar, pues en el paradigma "Malthusiano" de la época, el hecho de que los trabajadores estuvieran en situación de estricta supervivencia y en ocasiones por debajo, era la condición necesaria para el "sano equilibrio poblacional", producto de la Spenceriana "supervivencia de los más aptos" (los ricos claro).(Por otra parte todavía) en la actualidad nosotros somos un 10% más bajos y tenemos un cerebro un 10% menor que nuestros antepasados cazadores-recolectores de hace unas decenas de miles de años, diferencia mucho mayor en las centurias pasadas”, además de que los índices de salud dental eran mayores que los de los pueblos agrícolas de toda la historia posterior, hasta que son igualados en los años 60 en los países occidentales. Harris atribuye estos hechos a la disminución de la ingesta de proteínas que se produjo con el paso a la agricultura, a la superpoblación que ésta promovió, y a la intensificación del trabajo que los estados agrícolas impusieron a sus súbditos agricultores.  Tomado del blog de Robert Paterson, 15-enero-2011: Crisis drives change in food system - then and now part 1 #paleo
El enlace de DFC resume magníficamente también el mito de la supuesta “escasez” en que vivía el hombre cazador-recolector: “Volviendo a nuestros cazadores-recolectores, hay infinidad de estudios de campo que ponen una y otra vez de manifiesto el estado de percepción de Abundancia en el que habitan esos pueblos (…) El antropólogo Richard Lee en 1964 estudió a los bosquimanos !Kung de una región particularmente desértica del Sur de África donde las precipitaciones anuales estaban en el rango de 15 a 25 mm, cuando en nuestro país (España) bajar de 400 mm ya se considera un territorio de clima muy seco, y Almería supera los 200 mm de precipitaciones anuales. Pues bien, en ese ambiente desértico un adulto !Kung sólo "trabaja" 2,5 días a la semana para buscar alimentos para él y el resto de las personas a su cargo, pues hay que tener en cuenta que sólo realizan labores de búsqueda de alimentos del orden del 61% de la población, el resto eran demasiado jóvenes o demasiado viejos. Es decir, un !Kung pasaba del orden de 25 horas a la semana en la búsqueda activa de alimentos, suficientes para conseguir del orden de 2140 calorías por persona y día, de tal forma que Lee estimaba que la ingesta tomada por los !Kung era de unas 1975 calorías y el excedente restante se lo echaban a los perros y otros animales de compañía. El resto del tiempo lo pasan jugando a diferentes juegos, conversando, cuidando a los hijos, celebrando ceremonias, etc., es decir, pasan el tiempo en la "indolencia", sin ningún afán de "progresar", frase muy común entre los viajeros y exploradores del pasado al juzgar las costumbres de esos pueblos.

Los estudios del antropólogo Marshall D. Sahlins sobre los indígenas australianos de la Tierra de Arnhem llega exactamente a las mismas conclusiones, los indígenas dedican muy poco tiempo y relativamente pocas personas a la búsqueda y preparación de los alimentos para toda la tribu, esa búsqueda es muy irregular, termina cuando tienen suficiente, y no vuelven a hacerla hasta que no acaban con las existencias, el resto del tiempo lo dedican a charlar, a los juegos y a dormitar”.
Por supuesto, estos hechos científicos, que sí están comprobados, muchos ni los citan siquiera, y pasan sobre ellos de puntillas, porque no encajan con el mito del Progreso y su wagneriana cumbre en el Estado Capitalista occidental. La realidad mucho más cercana a los hechos es más compleja e indica que las sociedades humanas capitalistas han mejorado en muchas cosas con respecto a los cazadores-recolectores y han empeorado en otras muchas con respecto a ellos.
Volviendo al resumen de DFC: “En todos los análisis efectuados sobre estos pueblos se constata un patrón similar, lejos de llevar una vida "horrible, corta y brutal" estas personas dedican muy poco tiempo a las labores de "supervivencia" y mucho al tiempo libre, conocen tan bien los recursos de las zonas donde viven que son extraordinariamente eficientes en la búsqueda de alimentos, y contrariamente la visión clásica, están muy lejos de vivir bajo un estado de mera "supervivencia", y no acumulan alimentos, o perfeccionan métodos de conservación de los mismos, no porque no hayan podido desarrollar esa tecnología o nadie se las haya enseñado, sino porque viven en la confianza en que la naturaleza les proveerá de lo necesario, pues ellos, viven (sienten vivir) en la Abundancia, mientras nosotros buscamos insomnes la "seguridad" (financiera, de estatus, etc...) en la acumulación, pues somos nosotros los que vivimos (sentimos vivir) en la perpetua ansiedad de la Escasez.(…)Poniendo un ejemplo que usa frecuentemente Charles Eisenstein en sus escritos; en una economía monetaria, de la Escasez, como la nuestra, todos vivimos en la competencia por los siempre (simbólicamente) escasos recursos financieros, es así como se define, de hecho la "Ciencia" Económica, y por tanto, el hecho de que un vecino, u otra persona de nuestro entorno sufra, por ejemplo, una enfermedad o una tara, de hecho me da a mí una "ventaja comparativa" sobre él, tendré más oportunidades de obtener un trabajo mejor, o si el vecino queda desempleado, su situación desventajosa, si yo conservo mi empleo, realza mi "estatus", bien escaso por el que verdaderamente todos competimos

En las economías del regalo (todas las "primitivas") si un sólo miembro del grupo sufre una enfermedad, todos pierden, pues son menos los "regalos" (los "dones" de que hablan los esquimales) que recibirán todo el grupo. El bienestar de todo el grupo se construye sobre el bienestar de todos sus miembros, pues todo el Universo, los bienes, las relaciones entre las personas, son "regalos" que el Hombre recibe y que debe dar en reciprocidad, porque, después de todo, ¿acaso nos hemos "ganado" el aire que respiramos, la luz del sol, el amor de nuestros padres cuando nacimos, el olor de la piel amada, y todo este mundo lleno de maravillas?”
¿Cualquier sistema que ofrezca una opción de mejora a los más débiles a costa de los fuertes es contraevolutivo, y la naturaleza, de un modo u otro, le cobrará un peaje?Kropotkin, tomó la idea de los evolucionistas rusos, que según S. J. Gould era correcta, de que la selección de los animales sociales (hormigas, abejas, humanos…) es principalmente selección de especie y selección de grupo, más que selección individual. De ahí que los grupos que mejor colaboren entre sí para fortalecerse frente al entorno son los que están más adaptados. Y las especies que emplean la táctica de la selección grupal suelen desplazar a las que no lo usan (lobos, perros, abejas, hormigas, humanos…). La historia humana es una historia de selección del fortalecimiento de los grupos humanos frente al entorno adverso, sobre todo natural, y no esa fábula del darwinismo social que se inventaron algunos ingleses y norteamericanos para justificar el capitalismo. Eso está muy bien criticado por S.J. Gould en varios de sus libros (La Falsa Medida del Hombre, El Pulgar del Panda…)Más concretamente (y cito un artículo que publiqué hace un año: García-Olivares, 2013, http://cuadrivio.net/2013/08/cadena-del-ser-progreso-y-darwinismo/ ):“El Origen de las Especies de Darwin, publicado en 1859, sirvió de inspiración para que algunos pensadores propusieran mecanismos de progreso social que imitaban a los mecanismos de la competencia, la lucha y la selección natural. Pese a la diferencia entre la selección natural y la supuesta selección a nivel social, algunos pensadores liberales entendieron la competencia en el mercado entre los individuos (y empresas) mejores y más eficientes como una especie de mecanismo que selecciona a lo mejor y hace progresar la sociedad. Sin embargo, la “lucha por la existencia” en Darwin no es una afirmación explícita de contienda sangrienta, dado que la selección natural funciona a través del éxito reproductor, y éste funciona de muchas maneras: “Dos caninos, en tiempo de hambre puede decirse que luchan entre sí por cuál conseguirá comer y vivir; pero de una planta en el límite de un desierto se dice que lucha por la vida contra la sequedad … Como el muérdago es diseminado por los pájaros, su existencia depende de ellos, y puede decirse metafóricamente que lucha con otras plantas frutales, tentando a los pájaros a tragar y diseminar de este modo sus semillas. En estos diversos sentidos, que pasan insensiblemente de uno a otro, empleo por razón de conveniencia la expresión general lucha por la existencia” (Darwin, 1973, p. 112).Como recalca Gould (1991 b, capítulo 22), pese a esta definición genérica de lucha por la existencia, Darwin presentó ejemplos reales de la misma que favorecían la interpretación de la batalla sangrienta. Además, su principal discípulo, Thomas Henry Huxley, propuso esa visión “gladiatora” de la selección natural en su ensayo “The struggle for existence in human society”. Sin embargo, el anarquista ruso Petr Kropotkin escribió en “Mutual Aid” que la lucha por la existencia de Darwin conduce por lo general a la ayuda mutua y no al combate, un argumento que pertenece a una crítica de la escuela evolucionista rusa a Darwin. Por ejemplo, explica Gould (1991 b, cap. 22), N. I. Danilevsky consideró la competencia darwinista como una doctrina puramente inglesa basada en una línea de pensamiento que se extendía desde Hobbes a Malthus pasando por Adam Smith: “(la selección natural está arraigada en) la guerra de todos contra todos, que ahora se denomina la lucha por la existencia, que es la  teoría política de Hobbes; en la competencia, que es la teoría económica de Adam Smith … Malthus aplicó exactamente el mismo principio al problema de la población… Darwin extendió tanto la teoría parcial de Malthus como la teoría general de los economistas políticos al mundo orgánico”. En la misma línea, Kropotkin advierte que hay dos formas de lucha por la existencia, la lucha de organismo contra organismo por los recursos limitados, que conduce a la competencia por el beneficio personal; y la lucha que opone al organismo con el rigor de los ambientes físicos. Esta segunda forma de lucha, según Kropotkin, se libra mejor mediante la cooperación o ayuda mutua entre los miembros de la misma especie. “La sociabilidad es una ley de la naturaleza como lo es la lucha mutua”. Según Gould, el argumento de Kropotkin es correcto, y subraya que Darwin reconoció que existían ambas formas, pero su admiración por Malthus y su experiencia “tropical” de una naturaleza llena a rebosar de especies, le llevó a destacar el aspecto competitivo. Más tarde, los seguidores menos refinados de Darwin exaltarían esta interpretación hasta la exclusividad, y convirtieron la lucha “despiadada” por lograr ventajas materiales en un principio biológico al que la sociedad humana debía someterse también. En un proceso inverso a éste, Kropotkin fue convenciéndose cada vez más de que el estilo cooperativo es el que predomina, y caracteriza en especial a los animales más avanzados de cada grupo evolutivo: las hormigas en los insectos, los mamíferos entre los vertebrados, y estas especies estarían según él relativamente más adaptadas que las que se limitan a la competencia cuerpo a cuerpo. Salvo en este último aspecto discutible del grado de adaptación, la interpretación de Kropotkin del evolucionismo darwinista ha sido rehabilitada en una nueva forma por las teorías de Lynn Margulis sobre la evolución por simbiosis, los estudios recientes sobre la co-evolución, y las propuestas de Lewontine y Gould de que la selección no actúa sólo a escala del individuo, o del gen, sino a escalas del grupo (o clado) y de la especie (Gould, 2004). La simbiosis de genomas completos y sus citoplasmas es un mecanismo tan importante como la selección natural, según L. Margulis, y la prueba es que la aparición de células complejas (las nuestras) a partir de moneras (bacterias) es un proceso endosimbiótico
También Marx reconoció haberse inspirado en Darwin para enunciar su teoría de la progresión de la sociedad a través de los distintos “modos de producción” a través de la “lucha de clases”, que hace evolucionar a las “fuerzas productivas” y a la igualdad social. Algunos nacionalistas se inspiraron a la vez en la idea hegeliana de progreso y en la teoría de Darwin para afirmar que las naciones y razas luchan entre sí, y las más creadoras o poderosas consiguen la hegemonía sobre las otras, moviendo la Historia hacia delante. Por ejemplo, el geógrafo alemán Karl Haushofer (1869-1946), cuyo instituto geopolítico diseñó los planes expansionistas nazis, concebía a los estados como una especie de organismos que requerían sustento, y luchaban en un mundo darwiniano en el que sólo sobrevivían los más aptos, y esas concepciones, de origen hegeliano y darwiniano, fueron la base de su concepción geopolítica según Harvey (2012)”.Estas ideas (y otras como el racismo de supuesta justificación evolucionista) entraron en decadencia a principios del siglo XX y, sobre todo tras la II Guerra Mundial y, tuvieron mucho que ver con ello no sólo la derrota nazi, sino una interpretación mucho más estricta (o sea, científica) de la propia teoría darwinista. Citando de nuevo a García-Olivares (2013):“(En primer lugar) si los mecanismos de reproducción con variaciones y selección están presentes en un proceso natural, las estructuras tienen una triple paternidad: (i) los entornos ambientales que las seleccionan, (ii) los procesos auto-organizativos que las producen y las reproducen con cambios, y (iii) la historia azarosa de los ensamblajes y cambios sucesivos de la estructura. Independientemente de si las leyes con que describimos a los procesos son deterministas (física clásica) o no (física cuántica), el azar está presente en (ii) y en (iii), y muchas veces también en (i) (como en las grandes catástrofes astronómicas y climáticas y su papel en la historia de la selección natural). Y esta rehabilitación del azar es hija principalmente del evolucionismo darwinista.En segundo lugar, esta rehabilitación del azar, ha socavado las cosmovisiones de la cadena del ser (medieval) y del Progreso unilineal finalista (moderna), así como otras cosmovisiones como el creacionismo, en las que el azar no puede jugar ningún papel creador. Esto ha debilitado la credibilidad de los discursos que trataban de usar estas cosmovisiones para justificar programas políticos, como es el caso del racismo, el darwinismo social o el “diseño inteligente”.En tercer lugar, la doble vertiente del concepto “lucha por la existencia” de Darwin ha sido aplicada en Ciencias Sociales para tratar de entender la competencia, pero también la cooperación, como procesos presentes, a veces simultáneamente, en las interacciones sociales.(…)En ciencias sociales, el racismo y el etnocentrismo fue también muy combatido en el siglo XX desde escuelas como la de Boas, y por filósofos y científicos como Pearson, Mach, Poincaré, William James y Dewey, pero la reciente secuenciación del genoma humano, y la interpretación de las primeras evidencias desde un punto de vista evolucionista, ha sido un aldabonazo final en contra del determinismo biológico. Como afirma Alan Woods (2001) durante décadas muchos genetistas defendieron que todo, desde la inteligencia a la homosexualidad o la criminalidad, estaba determinado por nuestros genes. A partir de esta idea, extrajeron conclusiones reaccionarias, como la de que los negros y las mujeres están condicionados genéticamente a ser menos inteligentes que los blancos o los hombres. Que nada de esto está en los genes ya había sido anticipado por los evolucionistas más lúcidos, como Lewontine (1987), pero estos recientes resultados sobre el genoma humano han acabado de desprestigiar al determinismo biológico.Se presuponía que si la humilde lombriz intestinal, con 302 neuronas cerebrales, tenía unos 19 000 genes, un ser humano debía tener muchos más, hasta 750 000. Sin embargo, tras la reciente secuenciación del genoma humano, Craig Venter, de la empresa Celera (una de las que participó en la secuenciación) anunció que "tenemos aproximadamente el doble de genes que una mosca y el mismo número que el maíz”, entre 30 y 40 mil, y en un 98% nuestro genoma es igual al del chimpancé. La investigación mostró también que la diferencia entre dos africanos es típicamente mucho mayor que entre un africano medio y un caucásico medio. Por tanto, como publicó el editorial de The Seattle Times: “En la ciencia, la raza carece de significado" (citado por Woods 2001).Otro corolario es que, desde el punto de vista genético, hablar y conceptualizar es aproximadamente igual de complicado que buscar insectos braquiando por los árboles. Si consideramos que uno de estos comportamientos es mucho más valioso, poderoso y ecológicamente impactante que el otro, debemos buscar las causas de estos efectos en emergencias muy diferentes a las del plegado de las proteínas de nuestros genes. Como afirma Venter:“Simplemente no tenemos genes suficientes para esta idea del determinismo biológico. La maravillosa diversidad de la especie humana no está relacionada con nuestro código genético. Nuestro medio ambiente es crítico.” (The Observer. 11/2/01, http://www.guardian.co.uk/science/2001/feb/11/genetics.humanbehaviour).Esta retirada del determinismo biológico abre el campo a mecanismos de explicación menos reduccionistas, tales como la co-evolución, la auto-organización ecológica, la interacción social y la organización política y económica.”La competencia individual no tiene pues ningún papel evolutivo relevante en una especie social como la nuestra, está supeditada a la sociabilidad del grupo, y lo más que puede, si se exagera mucho esa competitividad, es poner en peligro la capacidad de supervivencia de la especie si llegara a socavar la sociabilidad, mucho más fundamental como rasgo adaptativo “seleccionable”. Los fenómenos sociales, tales como el capitalismo, la competencia económica, o las diferencias de belicosidad entre las sociedades, hay que buscarlas en la evolución de los intercambios simbólicos, las culturas, y los sistemas económicos y políticos, no en la selección natural ni en los genes. Como decía ya  el gran filósofo inglés John Stuart Mill (1806-1873), "de las posibles maneras de eludir las influencias de la moral y la sociedad sobre la mente humana, la más corriente es la de hacer responsable de las diferencias de comportamiento y carácter a diferencias naturales innatas" (citado por Montagu 1983).
¿El capitalismo “permite que sean los más fuertes, los más ágiles o los más inteligentes quienes disfruten de los bienes (escasos)”?
  1. ¿Realmente es así?
  2. ¿Y si fuera así, eso sería una “fortaleza” para la sociedad?
En cuanto a (i), lo que nos cuenta un historiador del capitalismo tan prestigioso como Braudel es algo mucho más prosaico. Muchas de las familias más adineradas del antiguo régimen lo eran porque pertenecían a la nobleza, habían heredado tierras desde tiempo inmemoriales o se las había concedido el rey a cambio de su ayuda en la guerra o la política. Otras grandes fortunas se hicieron durante el periodo de expropiación de las tierras comunales en los “enclosures”. Otras en la “acumulación primitiva de capital” analizada por Marx mediante la colaboración en empresas depredadoras en las colonias, el contrabando o incluso el robo. Lo que Braudel observa es que muchas de las mayores fortunas de los siglos de formación del capitalismo (XVI al XIX) se hicieron mediante la colaboración cercana de las familias que tenían acceso al monarca con los intereses de los estados nacionales en formación. El Gran Capital se formó en empresas privadas de comercio y/o expropiación de bienes lejanos, realizadas por familias en general ya privilegiadas, en colaboración con los estados nacionales. Las grandes empresas capitalistas han estado fuera de la competencia de mercado desde el principio, han sido monopolios u oligopolios desde sus inicios, mientras que sólo las empresas perdedoras, las que no pudieron acceder a la simbiosis con los intereses del monarca, fueron las que se quedaron compitiendo entre ellas y con márgenes de beneficio que secularmente se han mantenido en los niveles justos para sostener al tendero propietario y a su familia. Una vez montada la gran fortuna familiar, el capitalismo lo único que hace es garantizar su ampliación salvo que una gestión ruinosa la lleve a la desaparición. Se trata de un proceso fuertemente dependiente del camino previo.Y la herencia privada lo que hace es impedir el acceso de la mayoría de no-propietarios a tales propiedades. La inmensa mayoría de los ágiles, los inteligentes y los fuertes del mundo están fuera de la élite económica fuertemente dependiente del camino (familiar). Y si estás dentro de ella da igual que seas tonto o débil, tu dinero te permitirá comprar el trabajo de personas que no lo sean pero tengan que vender su fuerza de trabajo.Así que lo que el capitalismo realmente existente hace es (i) evitar que los que heredaron la pertenencia a la élite económica compitan en el mercado, y (ii) mantener la desigualdad de los que nacieron con herencia con respecto a los que nacieron sin herencia. Familia burguesa del s. XIX y familia de un barrio de favelas. En el sistema capitalista, los presidentes de las grandes corporaciones salen de las primeras, y nunca de las segundas
En cuanto a (ii) dudo que esos fines sean compatibles con la sociabilidad humana y la ética (la cual en mi opinión deriva de esa sociabilidad básica y no de ninguna debilidad). Lo que casi todas las sociedades intentan es poner a los inteligentes, hábiles y fuertes al servicio de los valores culturales compartidos, y no permitirles que hagan lo que quieran, poniendo en riesgo la sociabilidad y la propia sociedad.Finalmente, para las sociedades pre-estatales los bienes no son escasos y, además, como demostró Polanyi (1989), uno de los más profundos economistas políticos del siglo XX junto con Keynes,  todas las sociedades de la historia hasta muy recientemente han considerado la reciprocidad, el  don, y la redistribución como instituciones mucho más básicas e importantes para la estabilidad social que el intercambio puramente mercantil, que ha estado siempre supeditado a las otras tres y considerado un peligro potencial para aquellas. Sólo con el capitalismo del siglo XIX esto empezó a cambiar, por primera vez en la historia, y no sabemos por cuanto tiempo. Los mercados (casi) libres de todo control social son una anomalía y un peligro para el resto de la sociedad, lo mismo que los tiburones financieros dejados (casi) libremente depredar sobre empresas solventes y sobre instituciones. El capitalismo contemporáneo es el sistema económico más excepcional y anormal que ha tenido la historia humana, y hay que concebirlo de ese modo, y no como una manifestación de una naturaleza humana eterna. No hay cosa más opuesta a eso que el capitalismo, desde todos los puntos de vista.
¿La igualdad de los seres humanos se basa en una falacia conveniente y necesaria?Me parece que cuando los revolucionarios franceses proclamaron la necesidad de la “liberté, egalité, fraternité”, tenían muy claro que cada hijo de su padre y su madre es distinto, corporalmente y de carácter. Proclamaban la necesidad de la libertad y de la igualdad de todos los distintos, ante las leyes y ante las oportunidades de prosperar. Eso sí, dado el poder de influencia relativamente mayor de los burgueses entre los revolucionarios, los parlamentos enseguida restringieron esos derechos sólo al grupo de los propietarios. Les costó siglos a los trabajadores conseguir no ya entrar en los parlamentos y gobiernos sino únicamente poder votar.¿Qué importa el grado y la forma en que somos iguales o desiguales? Lo que importa es qué clase de privilegios y jerarquías sostienen las diferentes sociedades y cuáles son las ventajas e inconvenientes de tales estructuras, jerarquías y privilegios. Las sociedades preestatales eran muy poco jerárquicas. En ellas los jefes no tenían la capacidad de hacerse obedecer salvo por la persuasión y por supuesto eran incapaces de tomarse el derecho de acaparar, salvo si convencía al resto de la conveniencia de hacer un Potlatch (ceremonia redistribuidora con aldeas vecinas). Las sociedades estatales, por el contrario, son muy jerárquicas, y cada tipo de sociedad tiene sus emergencias ventajosas y desventajosas. Haríamos bien en estudiar con cuidado las emergencias de las distintas formas de organización (el capitalismo sobre todo) para tratar de evitar sus mayores horrores, en lugar de dedicarnos a justificar estos horrores como naturales.
¿Cualquier sistema que alargue la ruta lógica o los tiempos de espera (entre incentivo y satisfacción) tendrá una desventaja frente al capitalismo, como el ejemplo marxista de exigir a cada cual según su capacidad y dar a cada cual según su necesidad?Pues esto último es lo que ha estado haciendo la especie humana durante 40 000 años en las aldeas preestatales, exigir a cada cual según su capacidad y dar a cada cual según su necesidad. Pero en estas aldeas cazadoras-recolectoras a nadie cuerdo se le ocurriría ofrecer un trabajo muy por debajo de las capacidades que se supone que debe ofrecer al grupo. Pues la comunidad reacciona en contra de los aprovechados y los antisociales, mediante recursos como el ostracismo o, en los casos graves, con acusaciones de brujería. Esta acusación era un permiso implícito a las aldeas vecinas de que ese hombre podía ser matado en una batalla, algo que con cualquier otro cazador sano solía considerarse impensable para todas las partes (Harris, 1985).El principal incentivo que ha tenido el ser humano a lo largo de su historia es la de no convertirse en ningún caso en un proscrito asocial, pues no tiene ni la capacidad ni el conocimiento como para poder vivir fuera de la sociedad. Y la principal satisfacción es la de ser aceptado socialmente.
¿Capitalismo = Libertad individual?El capitalismo es igualmente compatible con una democracia parlamentaria europea, con una democracia nominal como en muchos países africanos, o con dictaduras como la Italia de Mussolini, la España de Franco y el Chile de Pinochet. Los grandes oligopolios apoyan a las democracias o a las dictaduras según les convenga más, y cuanto más grandes se vuelven gracias a la dinámica de acumulación capitalista más independientes se vuelven de las consideraciones éticas y de los valores mayoritarios en la sociedad, pues son capaces de influir directamente en las élites políticas estatales de espaldas a la opinión de la población.
¿El capitalismo satisface la natural necesidad de propiedad privada que tienen los humanos?En primer lugar, los humanos no han sentido ninguna necesidad de propiedad privada durante 40 000 años.En segundo lugar, si el capitalismo quisiera satisfacer la supuesta necesidad natural de propiedad privada que tienen los humanos lo primero que haría sería repartirla equitativamente a todos los individuos humanos en el momento de nacer. Pero no parece que lo haga, ¿no? El que nace en una familia de gitanos rumanos, o simplemente de trabajadores pobres (la mayoría del planeta) no hereda nada, y el que nace en casa de una “familia bien” hereda miles de millones, además de acceso a las élites y de una educación orientada a liderar al resto. Da gusto esforzarse cuando tienes “activos” (propiedades) a los que sacarles jugo; pero si no tienes nada, es una mierda: sólo te queda vender tu propio trabajo y en el peor de los casos, tu propio cuerpo. Y la mayoría de la gente del planeta, bajo el capitalismo, nace y vive sin ninguna propiedad. Aquí dejo el enlace a un artículo mío sobre el tema (Liberalismo y herencia de la propiedad. La reproducción de la desigualdad y su solución democrática): http://www.intersticios.es/article/view/12150Y el principal efecto social que tiene la institución de la herencia de los propiedades a los hijos es garantizar que prácticamente nadie sin propiedad pueda acceder a los privilegios que heredan las clases propietarias. ¿Por qué el capitalismo no concede, ni siquiera, igualdad de oportunidades? Si así fuera, los individuos seríamos indistinguibles en cuanto al origen a la hora de acceder a alto accionista de capital riesgo. Esto es, el señor que mañana comprará mi empresa (para echarnos a todos y volverla a vender con beneficios) podrá haber nacido, con la misma probabilidad, en la familia Rockefeller que en la familia de un gitano rumano, que en cualquier otra casa del planeta. ¿Es así, verdad, con el capitalismo? ¿Ah, no? ¿Pero cómo? ¿No era la igualdad de oportunidades la base de los incentivos para todos? ¿y no estaba la propiedad privada en la naturaleza de todos los hombres?
Muchos sistemas no capitalistas convierten en obligatorias actitudes o actividades que hasta el momento eran sólo opcionales. En cambio el capitalismo no hace eso, ¿verdad?Vamos a comprobarlo. Cito la genial descripción de Rafael Sánchez Ferlosio (2002, XXIX) del momento en que Humboldt se encontró con los “aplatanados” mejicanos:“Humboldt describe bien la persistencia de esta falta de proyección todavía en los mejicanos de 1804, al echar de menos, no sin un cierto deje de desdén, que no salgan siquiera doscientos hombres capaces de “dedicarse a un oficio tan duro, a una vida tan miserable como es la del pescador de cachalotes (...) en un país donde, según la opinión común del pueblo, el hombre es feliz sólo con tener plátanos, carne salada, una hamaca y una guitarra”, para apartarse de él e ir “a luchar con los monstruos del Océano”. Dicho con la franqueza y la ingenuidad con que lo dice Humboldt, puede hacernos incluso sonreir, al parecernos obvia la actitud de los hijos del presente (...) Pero la proyección hacia el mañana, la eterna renovación de los futuros, ha sido el nervio y la demencia del Progreso desde la Revolución Industrial hasta hoy, y el primero y tal vez el más alto “precio que ha habido que pagar por el progreso” es, sin duda, el presente. (...) La misma subsunción de la economía del indio en la totalidad de sus relaciones sociales (...) obstruía la posibilidad de la tensión proyectiva del alma hacia el mañana, la enajenación del hoy, y permitía a los indios autopertenecerse en su presente, permanecer quedos en sí, presentes a sí mismos. A esta forma de tiempo distenso y sin futuro del taíno o del aplatanado se contrapone la forma del tiempo proyectivo, vendido o hipotecado a su propio porvenir, tiempo tenso al igual que la maroma que ... sigue al arpón.XXX. (…) Fue el tiempo de los españoles, el tiempo adquisitivo –en que se prefiguraba ya el tiempo del progreso- el que se impuso a sangre y fuego sobre el tiempo consuntivo en que vivían los hijos del presente.O un poco antes (obra citada, XXV):“De la primera cita de Humboldt podemos extrapolar, sin alterar una palabra, la siguiente afirmación de hecho, realmente contenida en la letra y el espíritu del texto: “La misma beneficencia de la naturaleza y la facilidad con que proveen sin trabajo a las necesidades de la vida entorpecen los progresos de la industria” (…) La esperanza de la ganancia es un estímulo muy débil, bajo una zona en donde la benéfica naturaleza ofrece al hombre mil medios de procurarse una existencia cómoda y tranquila, sin apartarse del propio país ni luchar con los monstruos del océano”. Humboldt no se avendría, a tenor de sus palabras, a cometer el atropello de destruir los platanares para proveer de mano de obra las actividades industriales, pero, ¿por qué ¡en nombre del Cielo! Sigue siendo una pena para él que el bienestar, o aun el buen conformar, de los aplatanados sea un entorpecimiento para los progresos de la industria? ¿Por qué ¡en nombre del Cielo! Sería preferible que el estímulo de la ganancia fuese lo bastante fuerte como para mover a quien se siente feliz con unos plátanos, unos tasajos de carne en salazón, una hamaca y una guitarra a apartarse de una existencia cómoda y tranquila en su país, para tomar un oficio tan duro y una vida tan miserable como la del ballenero e ir a enfrentarse con los monstruos del Océano?  (…) La alegoría de la Aventura Humana, la grandiosa y solemne ópera del Progreso, es una comedia vieja, falsa y mala (…)XXVI. (...) Una vez que los rasgos del burgués emprendedor habían sido universalizados sincrónica y diacrónicamente como los rasgos del hombre, el propio empresario burgués quedó escondido detrás de su universalización en el personaje alegórico de El Hombre, “el animal que inventa, emprende y se supera”; la empresa del empresario pasó, a su vez, a camuflarse tras su correspondiente universalización, tomando la alegórica veste de La Gran Empresa de la Humanidad, y el enriquecimiento empresarial fue despersonalizado como “creación de riqueza”, sin más determinaciones, como un interés universal humano (y …) el auge de la empresa se trocó en El Progreso (…) Habida cuenta de que se razonaba en tal suerte de términos universales (…) la falta de ductilidad del aplatanado para convertirse en mano de obra de actividades hasta entonces extrañas a su vida no podía ser considerada como una mera condición, como una diferencia caractereológica, etnológica, geográfica o cultural (...) sino como una deficiencia humana en general: a aquel hombre le pasaba alguna cosa, (...) y así el aplatanamiento era efectivamente concebido, con plena convicción, como un estado anómalo, un estado de postración o de degradación. (...) un estado de humanidad enferma del que había que sacar a esas poblaciones, incluso quirúrgicamente, como pretendían los criollos que prescribían como remedio la tala de los platanares. (...) Cirugía que no era, por cierto, la aberración que desbordaba unos presuntos límites “sanos” del Progreso, como probablemente imaginaba Humboldt, sino la zona crítica en que el programa entero del Progreso se ponía en evidencia, descubriendo su íntima verdad; y los hechos se han encargado de demostrar después hasta qué punto la cirugía del desarraigo obligatorio, de la destrucción demográfica y social, no era la excepción sino la regla, hasta qué punto la Revolución Industrial ha llevado adelante su programa precisamente a golpes de semejante cirugía.XXVIII. Si recordamos ahora la grandilocuente banalidad exudada por el editorialista de Le Monde (...) tendremos que concluir que tanto los taínos de la encuesta de 1517, que no querían “cogerse por jornales” como mano de obra de los españoles, como los aplatanados mejicanos de 1803, que no querían enrolarse de arponeros (...) representan la triste y malograda grey del hombre “que ha renunciado a ser él mismo”, que ha traicionado su identidad humana”.Indios Tainos, traicionando su identidad humana, dado que se negaban a asalariarse

ConclusiónTodo el argumento del post de Javier Pérez que he comentando críticamente se resume en la afirmación de que “el capitalismo satisface una serie de funciones básicas en el ser humano” y que por eso es tan difícil cambiarlo. Ahora bien, esta afirmación parece olvidar que TODOS los sistemas sociales satisfacen una serie de funciones sociales básicas para el ser humano, tal como demostraron Malinowski (1984) y otros antropólogos funcionalistas. Malinowski identificó 7 funciones sociales básicas universales (abasto, parentesco, abrigo, protección, actividades, ejercitación e higiene) y 4 derivadas (economía, control social, educación y organización política). Pero George Peter Murdock y otros antropólogos distinguen en sus “Human Relations Area Files” (www.yale.edu/hraf/collections.htm) unas 88 categorías básicas agrupadas en 15 clases principales. Basta con subrayar algunas de estas funciones, relacionar el modo como el sistema las satisface con un “instinto” o un rasgo de la “naturaleza humana” (aunque en realidad sea inexistente) que se ve satisfecho, para concluir que “¿cómo se va a poder querer cambiar a otro sistema irrealizado del que no sabemos si va a poder satisfacer las mismas necesidades que tan bien satisface el sistema conocido?” Esta es la estructura de toda la argumentación. El argumento subraya como “puntos fuertes” del capitalismo el que muchas de sus instituciones (por ejemplo, la herencia de la propiedad) satisface alguna función social. Pero, en primer lugar, esto lo hacen todos los sistemas económicos (todas sus instituciones satisfacen alguna de las funciones sociales) y, en segundo lugar, la manera concreta como el capitalismo  satisface una función no es la única manera de satisfacer esa función social concreta. Puede haber modos alternativos de satisfacer las necesidades humanas que sean más favorables para la mayoría de la población y menos beneficiosas para los privilegiados que los modos actualmente institucionalizados. ReferenciasGarcía-Olivares, A. 2013. Cadena del ser, progreso y darwinismo. Revista Quadrivio, Mexico.  http://cuadrivio.net/2013/08/cadena-del-ser-progreso-y-darwinismo/Gould, S. J., La falsa medida del hombre. Orbis 1986, Barcelona.Gould, S. J., Brontosaurus y la nalga del ministro. Crítica (Grijalbo Comercial S.A.), 1991 b. Barcelona.Gould, S. J., 2004, La estructura de la teoría de la evolución, Tusquets, 2004, Barcelona.Harvey, D., El enigma del capital y las crisis del capitalismo, Akal 2012, Madrid.Harris, M. Introducción a la antropología general. Alianza Universidad, 1985. Madrid.Harris, M. Jefes, cabecillas y abusones. Alianza Editorial, 1993. Madrid.Lewontin, R. C.; Rose, S. (1987). No está en los genes. Editorial Crítica, Barcelona. ISBN 978-84-7423-305-6.Malinowski, B. (1984). Una teoría científica de la cultura. Ed. Sarpe, Madrid.Montagu, A. 1983. El mito de la violencia humana. Diario El País, 14 de agosto de 1983.Polanyi (1989), La Gran Transformación: Crítica del Liberalismo Económico. Ediciones Endymion, Madrid.Sánchez Ferlosio, R., Mientras no cambien los dioses, nada habrá cambiado. Destino, Barcelona, 2002. Woods, A. 2001, What the human genome means for socialists, en: In defence of Marxism. Disponible en: http://www.marxist.com/human-genome-socialism160201.htm
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¿Elecciones Europeas? No, gracias

Ácratas - 22 May, 2014 - 13:01



La Unión Europea es un fraude. Ni es unión, pues margina y explota a los países pobres, como España, Portugal, Irlanda o Grecia; ni es Europa. Europa empieza en Gibraltar y termina en los Urales. Es decir: Europa ha de incluir forzosamente a Rusia. Sin embargo, la UE se esfuerza en servir no a los europeos, sino a los intereses anglosionistas de banqueros y multinacionales. Y lo hace porque está secuestrada desde el fin de la II Guerra Mundial por la OTAN, que es el ejército norteamericano mantenido con el dinero de todos nosotros para que holle nuestro suelo con sus botazas, anule nuestros ideales con su enciclopédica ignorancia y mantenga sus misiles, cada vez más cerca, apuntando a Rusia (misiles que, todos lo sabemos, pueden volverse contra cualquier nación europea que ose oponerse a su brutalidad de carniceros, ya demostrada en Serbia). 

Por si fuera poco, Europa consagra la partitocracia y la inseparación de poderes: los grandes bloques, Popular y Socialista, arrollan a los demás partidos y cualquiera de sus iniciativas; y el gobierno europeo no es elegido democráticamente, así como tampoco lo son los tribunales de justicia.

A los que realmente mandan les da igual quien gane: o lo compran o lo matan. De esta podredumbre anti-democrática sabemos un rato largo en España, pues en el 78 nuestra Constitución imitó, por imposición de la CIA, lo peor de la partitocracia europea: la inseparación de poderes y el disgregador, egoísta, autonomismo de Alemania.

La actitud de Europa en Ucrania, apoyando la crisis creada por EEUU contra Rusia, a pesar del costo económico y social que puede conllevar para los europeos, es no ya lamentable, sino constitutiva de delito: ha apoyado un golpe de estado Neo-Nazi, ha depuesto a un gobierno electo, expulsado del país al presidente de la República, financiado las revueltas y los crímenes en todo el territorio de la vieja república rusa y propiciado un verdadero tsunami de rusofobia por toda la Europa comunitaria como no se recuerda desde la Guerra Fría.

Por todo eso:  

Ante la convocatoria electoral europea del 25 de mayo, nuestro consejo es que NO VOTES. Votar, incluso en blanco, es validar el sistema. Se trata de repudiarlo en su totalidad y en su raíz con la abstención consciente, responsable y cívica.

VOTAR ES ASUMIR LA BUROCRACIA PARTITOCRÁTICA Y SUS CONSECUENCIAS: EL PAGO DE LA DEUDA PÚBLICA ODIOSA, LOS CRÍMENES DE LA OTAN, EL IMPERIO DEL PETRODÓLAR Y LA ESQUIZOFRENIA RUSÓFOBA

NO VOTAR ES UN ACTO DE FUERZA Y REBELDÍA. NO VOTAR ES REAFIRMAR TU LIBERTAD. NO VOTAR ES DECIR NO AL RÉGIMEN, NO A LOS RECORTES, NO AL LIBERALISMO, NO A LA BANCA, NO A LOS DESAHUCIOS, NO A LOS DESPIDOS, NO AL FMI Y NO A LA INJERENCIA DE LOS EEUU.

Pero si, impelido por un ardor casi sexual hacia la raja de la urna, no puedes evitar ir a votar, por lo menos no apoyes ni al PPSOE ni a ningún otro partido que haya tenido el poder en alguna autonomía española, tales como CiU, PNV, ERC, BNGA...



Si, por las razones que sea, votas a uno de esos partidos que nos vacían los bolsillos: sea porque practicas el voto útil, tienes carné de una de esas mafias, quieres que te vean coger la papeleta tus vecinos, mantienes una ideología homologada, eres un funcionario agradecido, un separatista acérrimo, un jubilado creyente (crédulo) con una pata aquí y la otra allá, o te gusta haber votado a los que ganan como si unas elecciones fueran una apuesta en el campeonato de Liga,... no nos lo cuentes. Gracias.

ÁCRATAS



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Réplica a "La fortaleza del Capitalismo"

The Oil Crash - 21 May, 2014 - 23:20


Queridos lectores,

El último artículo de Javier Pérez,  "La fortaleza del capitalismo", ha levantado una considerable polvareda tanto en el foro como en facebook. Algunas personas han replicado que las muchas hipótesis que implícitamente hace en él Javier son muy discutibles. Entre las numerosas críticas, he querido dar espacio para su discusión pública a dos. La primera, que publico hoy, la firma Rubén Muñoz, una persona cuya opinión tengo en estima después de seguirle desde hace algún tiempo en Facebook. La discusión y el debate están servidos.


Salu2,
AMT



Inmediatamente después de empezar a escribir este texto comprendí que reclamaba un esfuerzo muy importante; lo enormemente sintético y amplio de los temas tratados por Javier Pérez sobrepasan probablemente con mucho mis capacidades y conocimientos. Un análisis pormenorizado podría llevar miles de páginas, tomos y años de trabajo interdisciplinar. No obstante, voy a tratar de dar una visión crítica de algunos, pocos para no extenderme, puntos que Javier trató para su problematización.
Este análisis no es una retrospectiva primitivista de glorificación del pasado de los sistemas pre-capitalistas, sino que pretende identificar dónde, paradójicamente, encontramos bajo mi punto de vista la verdadera fuerza del capitalismo. Mi tesis básicamente es que, como advirtió Gramsci, su principal fuerza está en su capacidad para generar hegemonía cultural.
Metiéndonos en harina, en el primer punto, Javier desarrolla la idea de que la violencia es el principio constituyente de la legalidad. Utiliza de forma muy ilustrativa la imagen de un padre de familia defendiendo su propiedad, cuando no parece probable, por su condición nómada, que existiera algo similar a la propiedad en su concepción moderna. Creo que Javier se inspira quizás involuntariamente en la concepción de Hobbes y su Leviatán de la naturaleza humana. Una legalidad nacida para la defensa de la propiedad como principio de la civilización: así es recogida esta idea posteriormente por Smith, padre de la teoría liberal. Afirmación eurocéntrica y moderna con una base empírica más que discutible aplicada al larguísimo paleolítico.
Parece, por el contrario, mucho más plausible que la estrecha cooperación necesaria para la caza originara la emergencia de una “ética práctica” (normatividad) incluso ya en nuestros antecesores. Esta nueva forma de organización social exige una colaboración estrecha de todos los individuos, creándose así un aumento del grado de complejidad de las interacciones comunitarias. La necesidad de autoridad del macho alfa, guía y referente, sería satisfecha con el desarrollo de estructuras políticas y religiosas.  
La idea roussoniana, que aboga por la empatía como principio de un orden político, parece mucho más histórica que la de Hobbes. En este sentido apuntan diversos estudios antropológicos efectuados en grupos humanos “primitivos” actuales, que relacionan el grado de contacto físico entre padres e hijos y el grado de desinhibición sexual de forma inversamente proporcional al nivel de violencia presente en ellas ( Freud estaría encantado con esto supongo). Esto nos da también idea de cómo las interacciones intersubjetivas moldean el carácter de clanes e individuos en algunos grupos humanos como los bosquimanos, e incluso de primates como los bonobos, la violencia parece un fenómeno muy residual. Por el contrario, parece que la aparición de la propiedad a partir del excedente agrario pudo incrementar tanto el número de necesidades sociales a satisfacer como el grado de frustración a partir de la desigualdad en el reparto del excedente de estos sastisfactores producidos por la comunidad.
No trato de negar la existencia de una violencia o agresividad inherente al mono desnudo (aunque parece acreditado que raramente se dan ataques violentos con resultado de muerte en primates superiores). La agresividad forma parte, en mayor o menos medida, del universo de interacciones sociales complejas de los simios. Pongo en entredicho la violencia y, por extensión, esa competencia inmisericorde como principio fundamental de la construcción de una originaria normatividad como fundamento del hecho cultural y civilizatorio.
Javier nos habla también de la consistencia entre el capitalismo y la evolución, lo cual es aparentemente y bajo mi criterio contradictorio: ¿Si los mejores disponen de más recursos, luego son los encargados de la gestión de estos, qué extraño fenómeno nos tiene al borde de un más que probable colapso y una posible extinción a medio plazo? ¿No será que en el capitalismo “los mejores” son seleccionados por criterios contrarios a la reproducción de la vida en el planeta? ¿No suponen estos mejores, un lastre y un dispendio de recursos mayor que, por ejemplo, aquéllos que requieren de ayuda asistencial?
En dos pinceladas (simplificando en exceso): El capitalismo, por sus dinámicas internas, tiende a que el gran propietario, aún sometiéndose a la competencia, logre acumular más capital. Muchos hoy creen ser capitalistas, emprendedores, autónomos o pequeños empresarios, y tienen la esperanza de que el sistema premie su esfuerzo y su ingenio. Pero nos encontramos ya en una fase de rendimientos decrecientes, la competencia vía precios es entonces el germen del monopolio y el mercado capitalista una vez alcanzado su “pico de subsunción de recursos y trabajo” tiende irremisiblemente a la concentración; el pez gordo se come al pequeño. Así el 1% acumula ya casi el 50% de la riqueza mundial y ni siquiera las economías de valor añadido son ajenas a esta concentración (todo lo contrario, ya que la alta composición orgánica significa mayor dependencia de recursos materiales y energéticos). Esta tendencia insalubre ya parecen vislumbrarla economistas del mainstream como Piketty (aún sin contemplar los límites del crecimiento). Fenómeno que muy bien podríamos llamar como AMT “La Gran Exclusión”.
Así en esta apelación a la selección natural (cuyo último fin debería ser la adaptación, el mantenimiento de la vida, la supervivencia de la comunidad y, por extensión, de la especie y la recreación del entorno del que depende su supervivencia a través del trabajo) lo que realmente contiene, debido a una visión parcial, simplista y falaz de la Teoría de la Evolución, no es más que un intento de legitimar el modo como el sistema garantiza la reproducción, antes como crecimiento, ahora como concentración del capital, a toda costa, de forma irracional, mercantilizando cualquier esfera y socavando cualquier criterio ético o normatividad que lo contradiga.
Por el contrario, como he sugerido antes, existen normas críticas respecto a la desigualdad y la pobreza desde los albores de la historia de la humanidad, dirigidas a mantener la cooperación y la cohesión necesaria para la supervivencia de los grupos humanos. Incluso en sociedades desiguales, de castas o estamentales: Pueblos como los incas, que construyeron un imperio, no tienen en su vocabulario una palabra para designar la indigencia (lo que nos sugiere que era un hecho desconocido para ellos) o como dice el código de Hammurabi: “Yo he hecho justicia con el pobre”. Nos encontramos que el capitalismo, con su fetiche libre-mercantil, al negar cualquier normatividad crítica con la desigualdad (también con la sostenibilidad a pesar de la socialdemocracia y del BAU verde), es un fenómeno histórico totalmente revolucionario.
Para entender hasta que punto es así, pese a que algunos de sus elementos aparecen en sistemas económicos anteriores (p.ej., el mercado como criterio de cualquier orden común. - los romanos tenían salario, en Mesopotamia existía el plusvalor, etc...) hay que ir a Mandeville, a su crítica de los valores medievales-aristotélicos y su defensa de los vicios propios. Vicios propios de la nueva clase social burguesa (la codicia, el egoísmo), que Smith (recordemos que era un ético y no un economista) convierte en virtudes a través de su mano invisible, eludiendo así la evidente contradicción respecto a los valores de cualquier sistema de creencias anterior y el cristianismo (recordemos el episodio bíblico en el que Jesús echa a los mercaderes del templo o la prohibición de la usura y el interés compuesto en la mayoría de pueblos medievales y de la antigüedad). Incluso en aquellos en los que no existía esta prohibición estaba expresamente regulada: volvamos al código de Hammurabi: “Si un hombre ha estado sujeto a una obligación que conlleva intereses y si la tormenta ha inundado su campo y arrebatado su cosecha, o si, carente de agua, el trigo no creció en el campo, este año no dará trigo al acreedor, sumergirá en agua su tableta y no dará el interés de este año”.
Después de Smith llegó Hayek, llevando aún más lejos esta idea: El mercado es un ente incomprensible e ingobernable, y debe situarse en el centro de todo orden humano por encima de cualquier consideración ética o consenso. Y en éstas estamos, experimentando las consecuencias sociales y ambientales de unos planteamientos meramente ideológicos, que no parecen tener mucho que ver con la naturaleza humana ni con ninguna finalidad evolutiva, teniendo en cuenta la tendencia a la autoreproducción de la vida que en general observamos en la naturaleza, sino que más bien parecen seguir la lógica de unos intereses de clase.
Aquéllos que defienden que este sistema es el mejor de los posibles, a menudo alegan que no existen alternativas completas y concretas; sin embargo, tenemos que ser conscientes de que las alternativas ya están sucediendo en muchas partes. El capitalismo no sucedió de un día para otro, nunca fue presentado como alternativa completa al feudalismo. Surgió como producto de un proceso económico y político en el devenir histórico. De la misma manera, emergerá la alternativa, como síntesis, a partir de un universo de nuevas experiencias críticas con el sistema; por ejemplo, aquéllas basadas en la creación de redes de comunidades con propiedad común mediante planificación local buscando la resilencia y la cohesión social ante un más que previsible colapso. Está en nuestras manos tomar este último tren...
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La obsesión con el apocalipsis zombi

The Oil Crash - 20 May, 2014 - 14:52




Queridos lectores,

Uno de los memes caros a la cultura americana es el del apocalipsis zombi. Ya saben: un virus infecta a la mayoría de los seres humanos y los convierte en una especie de muertos vivientes, que caminan sobre la faz de la tierra intentando comerse a los que no son como ellos. No voy a poner una imagen de zombis para ilustrar este post porque son bastante desagradables y ésta es una página apta para todos los públicos (como cualquier lector habitual ya sabe). El caso es que hay un montón de películas, series y hasta novelas (hay gente que lee de eso) sobre el apocalipsis zombi. Ahora incluso hasta se preparan planes de contingencia militar para hacerle frente, como nos mostraba una reciente noticia de El Confidencial: el informe Conop 8888 del Ejército de los Estados Unidos prevé diversos escenarios de catástrofe planetaria y uno con los que se entrenan es, justamente, el apocalipsis zombi.

Pero, ¿a qué viene esta obsesión con un escenario imposible, en vez de contemplar cualquiera de los centenares de escenarios que más que posibles parecen casi inevitables, desde una grave desestabilización climática global hasta hambrunas y guerras por el agua, por no hablar de las guerras por los recursos? ¿Por qué es tan popular en los medios de divertimento de masas este escenario de cartón-piedra, ridículo por lo maniqueo, de malos-malísimos-perversísimos contra buenos-buenísimos-abnegadísimos?

Los que hablamos desde hace algún tiempo del problema de la creciente escasez de recursos no podemos evitar ver una cierta relación entre los conflictos que se van a desencadenar si no se toman medidas eficaces y esta especie de guerra de todos contra todos que plantea el apocalipsis zombi. Algunos como Manuel Casal Lodeiro ven el apocalipsis zombi como una sublimación en la psique colectiva de la lucha del hombre corriente e individualista contra el hombre-masa, el bautómata, que amenaza con arrasarlo todo sólo por seguir las directrices programadas ("tenemos que crecer el 2% este año","no importan pájaros y florecillas sino aumentar los beneficios","la tecnología siempre nos salvará de los problemas que provoca justamente la mala aplicación de la misma","llegaremos a Marte, a Alfa Centauri, al infinito y más allá", etc). Sin embargo, yo soy más de la opinión de Xoan Doldán, que en una reciente conversación por e-mail sobre la noticia del Conop 8888 decía lo siguiente:


Aunque la redacción de la noticia no es muy afortunada y hace risible una serie de amenazas para la humanidad que para nada debían serlo, creo que hay un aspecto que ilustra como ven estos centros de decisión a la mayor parte de la humanidad:

"Todos estos informes coinciden en que la escasez (alimentaria, de agua o energía) será la base común denominador del posible colapso civilizatorio. Es por ello que el cambio climático es otro de los conceptos más presentes en estos catastróficos documentos, y la razón de que el Pentágono eligiese el desafío zombi como metáfora de todos los posibles riesgos a los que se enfrenta la humanidad a corto y medio plazo."

Es decir, la amenaza zombi -los muertos vivientes- son las masas de gente famélicos hasta el punto de comerse entre ellos, mientras que hay que proteger a los verdaderos humanos (los no muertos de hambre: recuerda esto a otros tiempos en que determinados pueblos eran considerandos no humanos). El fin lo indican ellos mismos "ayudar a las autoridades civiles en el mantenimiento de la ley y el orden y restablecer los servicios básicos durante y después de un ataque zombie". ¿Sera este el modo que tienen previsto para adaptarse a la nueva situación?.

En suma, que detrás de este concepto de un conflicto final en el que se divide a las personas entre hombres y zombis, entre seres humanos y bestias, subyace la idea de separar a las personas de bien (que defienden sus legítimas posesiones adquiridas  por su buen capital) de los muertos de hambre y zarapastrosos que, faltando agua o comida, se atrevan a entrar en su propiedad. No es por tanto extraño que la situación tipo en estas películas, series, etc sea la de los héroes atrincherados en algún lugar (lo más típico, un centro comercial, símbolo moderno de la abundancia), el cual defienden del ataque de las hordas de muertos de hambre que hay fuera, los cuales no dudarían en devorarlos -matarlos- si les ponen las manos encima. Vaya, un escenario de Gran Exclusión a lo bruto.

Yo no soy muy amigo de los escenarios apocalípticos y siempre digo que los problemas que tenemos pueden ser correctamente encauzados mediante soluciones de tipo social (aunque no nos gusten) antes que de tipo técnico, y que en realidad buscar soluciones meramente técnicas es directamente autoengañarse. Sin embargo, sé que mi punto de vista delante de la grave situación en la que nos encontramos dentro de esta crisis que nunca acabará no es el más habitual; en general, la gente prefiere ensoñarse con escenarios de confrontación y apocalipsis (incluso les parece imposible que yo no piense así). Y es que en el fondo nadie quiere abandonar el actual paradigma, porque el adoctrinamiento es tan profundo que nadie contempla que haya nada posible fuera del capitalismo actual (aunque sea sólo un pequeño paréntesis de 200 años en los 10.000 años de Historia de la Humanidad), como bien muestra un post reciente.

Por otro lado, es hasta cierto punto lógico que dentro de las élites económicas y políticas de nuestra sociedad, cuyas condiciones de vida son tan favorables que algunos sociólogos consideran que son como una especie diferente, miren con desconfianza a los que pueden plantearse darle la vuelta a la situación. No se equivoque, querido lector: Vd., como yo, somos los futuros zombis.



Y probablemente no va a estar Vd. en un barco que admite pocos invitados...





Si ha leído este post con una sonrisa en los labios, le propongo algo nuevo. Vuelva a leerlo, pero cada vez que haya un enlace (y hay muchos) pinche en él y lea lo que allí se cuenta. Seguro que se le quita la sonrisa de la cara.

Salu2,
AMT
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Propuestas de política europea para afrontar el Cénit del Petróleo (Peak Oil)

The Oil Crash - 19 May, 2014 - 14:59
Queridos lectores,

Los compañeros de Véspera de Nada me han pasado la última versión de su documento de propuestas al Parlamento Europeo que se tiene elegir el próximo fin de semana. Dada la importancia del documento, creo que merece la pena difundirlo en este blog.

Salu2,
AMT


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Propuestasdepolíticaeuropea paraafrontar
el Cénit
delPetróleo(PeakOil)
dirigidas a todas las formaciones políticas
que se presentan a las elecciones del 25/05/2014 al Parlamento Europeo
(Versión1.1.2 de 07/05/2014, traducción al castellano)

Leave oil before oil leaves us.”
  • Fatih Birol, economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE)

[...] one thing is certain, one day we are going to run out of oil, and to prepare for that day we may be running out of time.”Andris Piebalgs, comisario de Energía de la UE (2004-2009)
IntroduciónPresentamos este documento como base de referencia para aquellas candidaturas a las elecciones europeas de 2014 que quieran ofrecer al electorado un programa realista y responsable que tenga en cuenta la situación a la que nos expone el Peak Oil.
El documento fue preparado con aportaciones de las siguientes personas y colectivos:
  • José Ramom Flores, Miguel Anxo Abraira y Manuel Casal, de la Asociación Véspera de Nada por unha Galiza sen petróleo (Galicia).
  • Antonio Turiel, del Oil Crash Observatory (Cataluña).

Hacemos notar que la premura con que tuvieron que ser reunidas estas propuestas y las peculiares características del proceso legislativo y ejecutivo de la Unión Europea, hicieron que no pudiesen ser medidas muy detalladas ni con un encaje fácil todas ellas dentro de las posibilidades de acción de los parlamentarios y parlamentarias europeas que resulten elegidos en esta cita electoral.
De todos modos no quisimos dejar pasar la ocasión de hacer estas propuestas, aunque fuesen incompletas, pues somos conscientes de que muy probablemente el Parlamento Europeo que emane de estas elecciones tendrá que enfrentarse durante los próximos 5 años a consecuencias del decrecimiento energético que serán ya de un alcance y gravedad imposibles de ignorar (vid. p.ej. los últimos informes recopilados en http://www.vesperadenada.org/category/informes/ como referencia de las fechas y consecuencias previstas). Por tanto consideramos necesario hacer públicas estas propuestas y requirir de los diferentes partidos y coaliciones que las incorporen a sus programas electorales y a su acción política en Europa en caso de obtener representación en el Parlamento de la UE.
Finalmente aconsejamos que las medidas aquí descritas sean complementadas con otras que ya fueron enumeradas en un documento anterior con el título de «Propostas de política a nivel galego para afrontarmos o Teito do petróleo (Peak Oil) dirixidas a todas as formacións políticas que se presentaren ás eleccións do 21/10/2012 ao Parlamento de Galiza»y disponible en http://www.vesperadenada.org/2012/09/14/programa-de-goberno-para-galiza-afrontar-o-teito-do-petroleo-propostas-de-vespera-de-nada/ y que, pese a referirse a un ámbito mucho más local, fueron definidas y clasificadas de una manera más exhaustiva.Medidas propuestas
  • Estudiar el problema del Peak Oil y crear estruturas especiales para abordarlo:
  • Promover que en el Parlamento Europeo se hagan estudios realistas sobre la seguridad energética europea, donde se tengan en cuenta no sólo las fuentes de los hidrocarburos que alimentan a nuestras sociedades, sino también el flujo neto de los mismos que podemos esperar a corto y medio plazo. Estos estudios podrán partir de otros ya realizados por analistas de prestigio, como p.ej. el realizado por Benoît Thevard encargado por el europarlamentario Yves Cochet.
  • Crear una Agencia Europea para la Transición Energética Pospetróleo y para la Resiliencia, que coordine la puesta en marcha de todas las medidas aquí demandadas y estudie otras que se estén poniendo en práctica en otros lugares y niveles de la administración (gobiernos municipales y regionales, otros Estados, etc.). Dotación económica priotaria de este nuevo organismo.
  • Creación de un Comité Permanente en el Parlamento Europeo con representantes de todos los grupos políticos, para estudiar esta cuestión y realizar un seguimiento de las políticas europeas en el contexto del Descenso Energético, al estilo de los existentes en los parlamentos de algunos países miembros como el Reino Unido. Coordinación de ese Comité con el Defensor del Pueblo Europeo en la medida en que la inadecuación de las normas e instituciones europeas al contexto de fin de la Era do Petróleo puedan suponer una amenaza para los derechos de los ciudadanos y ciudadanas europeas.
  • Reconocer oficialmente y divulgar el problema del Peak Oil:
  • Declaración del Parlamento Europeo reconociendo la existencia y la gravedad del Peak Oil, la imposibilidad de continuar con el crecimiento perpetuo en un planeta finito, y la amenaza que esta situación supone para la continuidad de la civilización industrial. La declaración instaría también a los Estados miembros a realizar declaraciones análogas dirigidas a sus ciudadanos.
  • Difundir el problema del Peak Oil entre los Estados miembros para estimular la puesta en marcha de medidas estratégicas en los ámbitos más próximos a los ciudadanos así como la elaboración de Planes de Contingencia Energética para hacer frente a previsibles desabastecimientos de combustible y de materias de primera necesidad, en colaboración con la Agencia Internacional de la Energía.
  • Políticas que asuman el fin del crecimiento económico:
  • Hacer un análisis riguroso sobre los límites del crecimento y la incompatibilidad del actual sistema financiero, monetario y económico a la vista de esos límites, derivados fundamentalmente de la escasez de recursos naturales y el sobrecoste de las externalidades ambientales1. Estudiar las repercusiones actuales y futuras para el euro.
  • Tener en cuenta el escenario de fin del crecimiento económico y descenso energético irreversible derivados del Peak Oil a la hora de definir y aprobar los Presupuestos de la UE, que entre otros aspectos consideren una disminución de los ingresos y dediquen partidas importantes a promover y financiar la adaptación de toda la sociedad europea a un nuevo mundo de petróleo escaso y caro.
  • Poner en marcha mecanismos de transición para que la UE se adapte a un mundo en decrecimiento forzoso, tomando medidas que favorezcan la resiliencia y eviten cargas financieras inasumibles en ese contexto de fin del crecimiento económico.
  • Políticas para la Resiliencia:
  • Apoyar políticas encaminadas a una mayor resilencia de los territorios europeos, dando protección a la iniciativas locales que procuren incrementar la resilencia en cada territorio (país, región o comarca).
  • Elaborar con la máxima urgencia Planes de Actuación para mitigar los efectos del Peak Oil sobre la población de la UE y divulgación de los mismos entre la población con el objetivo de que se tomen medidas no sólo a nivel de las administraciones públicas sino también a nivel individual.
  • Declaración del Parlamento Europeo rechazando la explotación de hidrocarburos mediante las técnicas conocidas como fracking, por su escasa o nula rentabilidad energética y económica comparada con sus elevados riesgos ambientales y sociales, apoyada por los informes científicos disponibles y por la experiencia en otros países donde ya se llevan utilizando suficiente tiempo como para analizar estos aspectos en la práctica, así como por la destrucción que implica del medio natural, fuente de recursos renovables imprescindibles para las necesidades básicas de las poblaciones locales: agua, suelos, biodiversidad, biomasa...
  • Poner en marcha planes para la divulgación del problema del Peak Oil y el choque contra los límites del planeta en todos los niveles educativos de la UE.
  • Rechazar el Acuerdo Transatlántico con los EEUU.
  • Poner en marcha medidas para la protección de las abejas y otros insectos polinizadores como impulso vital para los ecosistemas y para la producción de alimentos en la UE. Prohibición inmediata en toda la UE de los agroquímicos que se demuestren negativos para las poblaciones de estos insectos o sobre los que existan fundadas sospechas.
  • Prohibir la obsolescencia programada y favorecer la duración y reparación de todo tipo de productos industriales.
  • Prohibir el empleo de variedades transgénicas en toda la UE. Medidas para la defensa de la libre circulación de semillas tradicionales no certificadas.
  • Declaración del agua como bien de libre acceso y medidas en contra de su privatización.
  • Medidas a favor de la soberanía alimentaria de los diversos países miembros de la UE basada en la producción agroecológica. Fomento de la conversión de las explotaciones agrícolas y ganaderas de la UE del modelo industrial a un modelo agroecológico no dependiente de insumos fósiles.
  • Fomentar los circuítos cortos y las estructuras de producción, distribución y conservacións locales de alimentos, así como aquellas que sean menos dependientes de los combustibles fósiles.
  • Fomentar la economía de proximidad y orientada a la satisfacción de las necesidades humanas básicas con el menor consumo energético posible.
  • Subordinación de las medidas a favor de la eficiencia energética a un marco general de fomento del ahorro energético y de materiales.
  • Prohibición de las lámparas fluorescentes en toda la UE y substitución gratuíta por lámparas LED y basadas en otras tecnologías no contaminantes y de bajo consumo, por el contenido en mercurio de las primeras. Revisión de la prohibición de las lámparas incandescentes analizando su consumo energético total en el ciclo completo de vida útil, las posibilidades técnicas de ampliar esta y su aprovechamiento secundario como fuentes de calefacción eléctrica.
  • Fomentar el aprovechamiento energético sostenible de energías renovables a nivel local, favoreciendo especialmente los proyectos cooperativos y comunitarios.
  • Fomentar el district heating seguindo el modelo existente en Dinamarca y otros países de la UE.
  • Reforma legislativa en profundidad para adaptarse a un mundo de escasa energía:
  • Revisar todas las directivas europeas ahora en vigor y las nuevas que sean propuestas durante el nuevo periodo de sesiones del Parlamento Europeo, a la luz de un escenario permanente caracterizado por el fin del crecimiento económico y por la escasez energética.
  • Subordinar en la normativa europea la producción de agrocombustibles a la producción de alimentos y a la conservación de la fertilidad natural de los suelos, y desincentivar su producción basada en productos agrícolas importados por su balance energético negativo, por la destrucción de ecosistemas que causan en otros países, el impacto negativo sobre la soberanía alimentaria de los países productores y por la generación de CO2 durante el transporte.
  • Reforma de la PAC (Política Agraria Común) para primar la soberanía alimentaria local, la producción local y a pequeña escala y la producción ecológica.
  • Eliminar las ayudas europeas a toda infraestrutura o proyecto que dependa de los combustibles fósiles para su funcionamiento: p.ej. construcción de nuevas autopistas o autovías.
  • Política internacional para evitar los conflitos por los recursos:
  • Instar al gobierno de la UE a adoptar el Protocolo de Uppsala: http://richardheinberg.com/odp y a promover su adopción a nivel internacional.
  • Declaración a favor de la resolución de cualquier conflicto internacional ocasionado directa o indirectamente por la competencia por los cada vez más escasos recursos energéticos y materiales, por la tierra fértil, el agua y otros, por medio del diálogo y renunciando al empleo de medios bélicos para disputar esos recursos.


Sitios web para ampliar información
  • http://www.cenit-del-petroleo.info
  • http://crashoil.blogspot.com
  • http://www.vesperadenada.org
  • http://lacrisisenergetica.wordpress.com

Algunas referencias sobre el Peak Oil y la UE
  • http://www.vesperadenada.org/2011/05/12/a-directora-europea-de-transportes-advirte-de-que-a-ue-esta-a-cometer-un-erro-fatal-ao-non-reducir-a-sua-dependencia-do-petroleo/
  • http://www.vesperadenada.org/2010/11/12/a-union-europea-reconece-o-teito-do-petroleo/
  • http://www.vesperadenada.org/2009/05/16/o-comisario-de-enerxia-tamen-avisa-imos-cara-unha-nova-crise-do-petroleo/

Algunas referencias bibliográficas básicas para estas propuestas
  • ASOCIACIÓN VÉSPERA DE NADA (2013): Guía para o descenso enerxético. Preparando unha Galiza pospetróleo. Asoc. Véspera de Nada por unha Galiza sen petróleo, Santiago de Compostela.
  • BERMEJO, ROBERTO (2008): Un futuro sin petróleo. Colapsos y transformaciones socioeconómicas. Los libros de la catarata, Madrid.
  • BUTLER, TOM; WUERTHNER, GEORGE (eds.) (2012): Energy: Overdevelopment and the Delusion of Endless Growth. Watershed Media, Healdsburg, California, EUA.
  • DEFFEYES, KENNETH S. (2003): Hubbert's Peak: The Impending World Oil Shortage. Princeton University Press, Princeton, Nova Jersey, EUA.
  • DOLDÁN GARCÍA, XOÁN RAMÓN (2008b): «Crise económica ou crise enerxética?», Tempos Novos, nº 134 (xullo 2008).
  • DOLDÁN GARCÍA, XOÁN RAMÓN (2013): «Pico do petróleo, crescimento económico e capitalismo», O Golpe, n. 2, Economia e crise. URL: http://galiza.pospetroleo.com/2013/09/13/pico-do-petroleo-crescimento-economico-e-capitalismo/
  • EKONOMIAZ (2009): Sociedades en emergencia energética. La transición hacia una economía post-carbono, Ekonomiaz – Revista Vasca de Economía, nº 71, II/2009. Servicio central de publicaciones del Gobierno Vasco, Vitoria-Gasteiz. URL: http://www1.euskadi.net/ekonomiaz/taula1_c.apl?IDPUBL=66
  • EVE (ENTE VASCO DE LA ENERGÍA) (2008): El petróleo y la energía en la economía. Los efectos económicos del encarecimiento del petróleo en la economía vasca. Colección DokEkomiaz. Servicio central de publicaciones del Gobierno Vasco, Vitoria-Gasteiz.
  • FERNÁNDEZ DURÁN, RAMÓN (2008): El crepúsculo de la era trágica del petróleo: Pico del oro negro y colapso financiero (y ecológico) mundial. Virus Editorial, Barcelona.
  • FERNÁNDEZ DURÁN, RAMÓN (2011): El Antropoceno. La expansión del capitalismo global choca con la Biosfera. Virus Editorial, Barcelona.
  • FERNÁNDEZ DURÁN, RAMÓN (2011): Quiebra del Capitalismo Global: 2000-2030. Preparándonos para el comienzo del colapso de la Civilización Industrial. Virus Editorial, Barcelona.
  • FROGGATT, ANTONY; LAHN, GLADA (2010): Sustainable energy security: strategic risks and opportunities for business (Lloyd's 3600 Risk Insight). Lloyd's / Chatam House, Londres, Reino Unido. URL: http://www.lloyds.com/News-and-Insight/News-and-Features/360-News/Emerging-Risk-360/~/media/Lloyds/Reports/360/360%20Energy%20Security/7238_Lloyds_360_Energy_Pages.pdf
  • HAMILTON, JAMES D. (2009): «Causes and Consequences of the Oil Shock of 2007?08», Brookings Papers Spring on Economic Activity (primavera 2009). URL: http://www.brookings.edu/economics/bpea/~/media/Files/Programs/ES/BPEA/2009_spring_bpea_papers/2009_spring_bpea_hamilton.pdf
  • HEINBERG, RICHARD (2003): The Party’s Over: Oil, War, and the Fate of Industrial Society. New Society Publishers, Gabriola Island, Columbia Británica, Canadá.
  • HEINBERG, RICHARD (2004): Powerdown. Options and actions for a post-carbon world. New Society Publishers, Gabriola Island, Columbia Británica, Canadá.
  • HEINBERG, RICHARD (2006): The Oil Depletion Protocol. A Plan to Avert Oil Wars, Terrorism and Economic Collapse. New Society Publishers, Gabriola Island, Columbia Británica, Canadá.
  • HEINBERG, RICHARD (2007): Peak Everything: Waking Up to the Century of Declines. New Society Publishers, Gabriola Island, Columbia Británica, Canadá.
  • HEINBERG, RICHARD (2014): El final del crecimiento. El Viejo Topo. Original en inglés de 2011.
  • HIRSCH, ROBERT L.; BEZDEK, ROGER; WENDLING, ROBERT (2005): Peaking Of World Oil Production: Impacts, Mitigation, & Risk Management. Science Applications International Corporation/U.S.Department of Energy, National Energy Technology Laboratory. URL: http://www.netl.doe.gov/publications/others/pdf/Oil_Peaking_NETL.pdf
  • HOLMGREN, DAVID (2009): Future Scenarios. How Communities Can Adapt to Peak Oil and Climate Change. Chelsea Green Publishing, White River Junction, Vermont, EUA. Existe una versión online en http://www.futurescenarios.org
  • KOROWICZ, DAVID (2010): Tipping Point: Near-Term Systemic Implications of a Peak in Global Oil Production . An Outline Review . Feasta & The Risk/Resilience Network . URL: http://www.theoildrum.com/files/Tipping%20Point.pdf
  • MANDER, JERRY; HEINBERG, RICHARD (2009): Searching for a Miracle: 'Net Energy' Limits & the Fate of Industrial Society. Post Carbon Institute & International Forum on Globalization. URL: http://www.postcarbon.org/report/44377-searching-for-a-miracle
    Trad. ao castelán en 2012 en http://www.resilience.org/stories/2012-02-22/en-busca-de-un-milagro-los-l%C3%ADmites-de-la-%E2%80%98energ%C3%AD-neta%E2%80%99-y-el-destino-de-la-socieda
  • MEADOWS, DONELLA; RANDERS, JORGEN; MEADOWS DENNIS (2004): Los límites del crecimiento. 30 años después. Círculo de lectores / Galaxia Gutemberg, Barcelona.
  • MORGAN, TIM (2010): Dangerous Exponentials: a radical take on the future. Our core thesis (Strategy Insights, nº 5) Tullett Prebon. URL: http://www.tlpr.com/Documents/strategyinsights/tp0510_TPSI_report_005_LR.pdf
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  • MÓRRÍGAN, TARIEL (2010): Peak Energy, Climate Change, and the Collapse of Global Civilization: The Current Peak Oil Crisis. Orfalea Center for Global & International Studies , University of California, Santa Bárbara, California, EUA. URL: http://www.global.ucsb.edu/climateproject/papers/pdf/Morrigan_2010_Energy_CC4.pdf
  • OIL CRASH OBSERVATORY (2010?): «Prontuario», Oil Crash Observatory (OCO). http://oilcrash.net/recursos/promptuarium/prontuario/
  • ORLOV, DMITRI (2010): Our Future and the End of the Oil Age: Building Resilience in a Resource-Constrained World. URL: https://docs.google.com/present/view?id=dtxqwqr_154fxxrjnxc
  • PFEIFFER, DALE ALLEN (2006): Eating Fossil Fuels: Oil, Food And the Coming Crisis in Agriculture. New Society Publishers, Gabriola Island, Columbia Británica, Canadá.
  • RUBIN, JEFF (2009): Why Your World Is About to Get a Whole Lot Smaller. Oil and the End of Globalization. Random House, Nova York, EUA.
  • SCHULTZ, STEFAN (2010): «'Peak Oil' and the German Government: Military Study Warns of a Potentially Drastic Oil Crisis», Spiegel Online International (01/10/2010) URL: http://www.spiegel.de/international/germany/peak-oil-and-the-german-government-military-study-warns-of-a-potentially-drastic-oil-crisis-a-715138.html
  • SIEMMENS (2010): The Economic Impacts for Ireland of High Oil and Gas Prices . Pathways to risk mitigation and a low carbon future . Siemmens Ltd., Dublín, Irlanda. URL: http://www.siemens.ie/_documents/siemens_oilgas_report.pdf
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  • TRAINER, TED (2007): Renewable Energy Cannot Sustain a Consumer Society. Springer, Nova York.
  • TURIEL, ANTONIO (2010a): «Digamos alto y claro: esta crisis económica no acabará nunca», The Oil Crash (19/06/2010). URL: http://crashoil.blogspot.com.es/2010/06/digamos-alto-y-claro-esta-crisis.html
  • U.S. GOVERNMENT ACCOUNTABILITY OFFICE (2007): Crude Oil: Uncertainty about Future Oil Supply Makes It Important to Develop a Strategy for Addressing a Peak and Decline in Oil Production. URL: http://www.gao.gov/new.items/d07283.pdf
  • U.S. JOINT FORCES COMMAND - JOINT FUTURES GROUP (2010): The Joint Operating Environment USJFCOM Public Affairs, Norfolk, Virginia, EUA. URL: http://www.peakoil.net/files/JOE2010.pdf
  • VV.AA. (2012): Investigadores en energía y sostenibilidad advierten al gobierno y a la sociedad española sobre el pico del petróleo (Carta abierta al presidente del gobierno) URL: http://www.eis.uva.es/energiasostenible/?page_id=652
1Es fundamental entender que si inevitablemente la economía (medida mediante el PIB) va a decrecer de manera definitiva (quizá con períodos cortos de repunte compensados por períodos más largos de bajada más pronunciada) un sistema financiero basado en el interés deja de ser funcional, ya que el tipo de interés lo fija la expectativa de crecimiento y si la economía decrece en el medio-largo plazo, el interés tendría que ser negativo. Las medidas de estímulo que se toman habitualmente reflejan justamente este cuadro macro, pero a nivel de instituciones privadas creadoras de dinero a partir de la deuda (bancos) se mantiene la idea de que hay que prestar a cierto interés cuando, en realidad no hay grandes negocios a la vista y eso genera una retracción del crédito (los bancos no prestan porque no se fían). Esto genera: 1º) una masa de bancos zombis; 2) una depauperación de la sociedad que intenta repagar unas deudas que en realidad son impagables en un contexto de decrecimiento forzado irreversible; y 3) una pérdida de la oportunidad de invertir en las opciones que realmente son de futuro, que no se contemplan actualmente porque no son rentables en el esquema actual cortoplacista y que excluyen externalidades y costes de reposición de la energía fósil, pero que son las únicas que nos pueden acercar resiliencia en el futuro (vid. infra apartado de Políticas para la Resiliencia).
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La fortaleza del capitalismo

The Oil Crash - 16 May, 2014 - 08:47


Queridos lectores,

Al hilo de las discusiones sobre el último post, creo que es bastante oportuno publicar ahora este ensayo que me envió Javier Pérez hace unas semanas. El tema no es agradable pero es necesario: por qué el capitalismo es tan fuerte y será tan difícil de desbancar, si es que tal cosa es posible.

Les dejo con Javier.

Salu2,
AMT



Por qué es fuerte el capitalismo

    En este blog, y en casi todos los foros que se ocupan del estudio de la escasez de recursos, hemos hablado hasta la saciedad de las debilidades del capitalismo, de las injusticias que genera y de los daños que causa al ecosistema y a la sociedad. La conclusión a la que se llega a menudo es que el capitalismo está a punto de acabar como sistema, y que el colapso energético traerá consigo un nuevo paradigma económico, más social, más igualitario y más justo.    Sin embargo, el capitalismo no parece caer en ninguna parte, ni siquiera en aquellos lugares donde el Estado se convierte en un ente fallido, incapaz de dar servicio alguno a los ciudadanos, mantener un asomo de Ley o sostenerse siquiera a sí mismo. En Somalia, que es el ejemplo más crítico, no hay Gobierno, pero hay una red bastante eficiente de telefonía móvil, no parece que se pase mucha más hambre que en sus países vecinos y no parece que se hayan detenido ni la agricultura, ni la ganadería, ni el intercambio de mercancías, incluso cuando no hay una moneda oficial reconocida.    Por tanto, y a la vista de los hechos, hay que pensar que el capitalismo cuenta con algunos puntos fuertes y que, a pesar de sus muchas flaquezas, se apoya en estas fortalezas para mantenerse como sistema predominante.Lo que voy a intentar en este artículo es hablar de esas ventajas, analizándolas lo más fríamente posible y con la mayor objetividad de la que sea capaz. Las fortalezas de un sistema no son ni buenas ni malas: son como los cuernos de la vaca, el veneno de las serpientes, la velocidad de las gacelas o los dientes del felino: armas para su defensa y subsistencia que, como tales, están sujetas a criterios de mayor o menor utilidad y eficacia, y no a razonamientos éticos. No discuto si las cosas deberían ser de otro modo, si otra realidad es posible, o si debemos volcar nuestros esfuerzos en la comunicación telepática con los elfos: intento sólo hablar de lo que hay y de por qué se mantiene.-1- La base del capitalismo: la naturaleza humana.    Ya sea por razones evolutivas, motivos genéticos o por cualquier cosa que se pueda resumir diciendo que somos parte de los simios, el hecho es que el ser humano es social, gregario, omnívoro, territorial y competitivo. Cooperamos a veces para conseguir nuestros fines de caza, protección o estabilidad psicológica, pero desde el día en que dos machos desearon a la misma hembra, competimos entre nosotros por bienes escasos. La obtención de esos bienes escasos no está regulada por la necesidad, como en el hormiguero o la colmena, sino que hay que generar instituciones y mecanismos que minimicen la violencia diaria, y así surgen el comercio, la negociación y el intercambio, que van dando lugar con el tiempo a todas las formas conocidas de civilización.    La base, de todos modos, sigue siendo la violencia, aunque minimizada y edulcorada por estos productos de la civilización. Es importante recordar en todo momento que las leyes son un producto de la civilización y motor fundamental de su mejora y crecimiento, pero no están en su origen. El derecho de inviolabilidad del domicilio no procede de la ley, ni de ninguna constitución, sino que procede del padre de familia, con un hacha, acompañado por sus hijos a la puerta de su casa. El derecho de propiedad de la tierra no procede del Registro, sino del clan, armado hasta los dientes, expulsando de su tierra a los intrusos.    El capitalismo ha entendido perfectamente este fenómeno. Como sistema, no necesita reeducar a toda la población para convertirla a una especia animal distinta de la que es: se limita a moldear el material de que dispone, sin necesidad de mutaciones, reeducaciones ni extrañas metamorfosis. En el capitalismo, el simio puede seguir siendo simio, vestido de traje, con teléfono móvil y gafas de sol. Puede seguir siendo territorial, violento y competitivo. Puede seguir intentando obtener lo que desea por encima de los demás y a su costa. Todo correcto.-2- La base evolutiva. Los que consiguen las cosas.    Como he dicho en el punto anterior, la existencia de bienes escasos obliga a generar mecanismos que regulen quién se queda con ellos. El capitalismo permite que sean los más fuertes, los más agiles o los más inteligentes quienes disfruten de esos bienes, a costa del resto.La ética, como mecanismo de salvaguarda de los débiles, es un mecanismo generado por el miedo y por esa razón e ha vinculado durante milenios a las religiones, que también son fenómenos originados en el miedo.    El capitalismo, por tanto, es un sistema proevolutivo y encaja perfectamente en la mecánica de selección natural que regula las especies. Cualquier sistema que ofrezca una opción de mejora a los más débiles a costa de los fuertes es contraevolutivo, y la naturaleza, de un modo u otro, le cobrará un peaje. Este peaje o impuesto natural constituirá un sobrecoste para los sistemas alternativos, haciéndolos menos deseables y ayudando a sostener el capitalismo durante más tiempo o en áreas más extensas.-3- El odio a la igualdad.    Los seres humanos no somos iguales, no nacemos iguales, no tenemos las mismas capacidades ni necesidades y no nos comportamos igual. La igualdad de los seres humanos es un constructo posterior, como la inviolabilidad del domicilio, y se basa en una falacia conveniente y necesaria que, por conveniente y necesaria, no deja de ser falacia.    De mis conversaciones con vecinos y amigos chinos, recuerdo siempre que los de más edad dicen que lo que más detestaban en los tiempos de Mao, más que la miseria y la opresión, era el puñetero uniforme verde de la revolución cultural. Obligar a los seres humanos a comportarse como hormigas es forzarlos en lo más profundo de su ser, destruyendo su individualidad (y esa era, seguramente, la razón de que el uniforme verde fuese obligatorio)    El capitalismo ha comprendido esto a la perfección y ofrece, o simula ofrecer, infinitas combinaciones personalizadas. El capitalismo homogeneiza siempre que puede (para reducir costes, más que nada) pero mantiene la ficción de la diversidad, sabiendo que es fundamental para su supervivencia. Para un gran número de seres humanos, el infierno es tener lo mismo que los demás y no poder distinguirse de ellos, y eso el capitalismo lo ha asimilado a la perfección.-4- La mente humana funciona por incentivos.    Seguridad, afecto, bienestar, orgullo, novedad y economía. Estas son las seis fuerzas que mueven al ser humano. Son las seis fuerzas que nos hacen trabajar, estudiar, levantarnos por la mañana y socializar con los demás. Cuando nos falta una de esas seis cosas, nos movemos para cubrir la necesidad, pero cuanto más largo y complejo es el camino lógico que une la necesidad con la acción, más nos cuesta ponernos en movimiento, pues nos falta la motivación para ello.    El capitalismo ha asumido sin reservas esta mecánica, tratando de acortar a toda costa el camino lógico y el tiempo de espera entre la acción y la satisfacción. El capitalismo se dirige directamente a nuestro cerebro, satisfaciendo nuestras necesidades lo antes posible a cambio de acciones lo más simples posibles.    Cualquier sistema que alargue la ruta lógica o los tiempos de espera tendrá una desventaja frente al capitalismo. El típico ejemplo marxista de exigir a cada cual según su capacidad y dar a cada cual según su necesidad es un claro alargamiento de estas rutas, puesto que mostrar una mayor capacidad te obliga a esforzarte más (a cambio de nada) y mostrar una mayor necesidad te permite obtener más (a cambio de nada), con lo que la conducta óptima según la teoría de juegos es no saber hacer nada y necesitar mucho.    El capitalismo lo entiende y lo explota.
-5- Libertad individual    A pesar de todas las condicionantes, y aunque a menudo sólo se a nivel teórico, el capitalismo reconoce la libertad de cada individuo a la hora de elegir profesión o el destino que da a sus medios de producción, ya sean sus tierras o su propia fuerza física o talento.    Aunque no está demostrado en modo alguno que cada cual sepa mejor que nadie para qué sirve o qué es lo que le conviene, resulta innegable que la gente prefiere obrar según su propia voluntad que obedecer órdenes ajenas. Por eso la gente prefiere la libertad de actividad antes que la planificación lo mismo que prefiere casarse con quien quiera antes que los matrimonios concertados. El hecho de que otro te pueda encontrar mejor trabajo o mejor esposa, no cambia este hecho.    El capitalismo lo sabe y se apoya en ello.-6- Herencia y propiedad privada como bases de la sociedad.    Por las razones que expliqué en los primeros puntos, y por otras que me parece ocioso abordar con más detalle, la escala de prioridades del individuo suele formar una pirámide, donde ocupa la cúspide él mismo con su familia directa (padres e hijos), y amplía a partir de ahí su círculo de intereses a parientes (clan extendido), amigos, comunidad local, comunidad regional, etc., hasta alcanzar a toda la especie humana en último lugar, antes de llegar a otras especies vivas.    Por supuesto que en algunos casos esta escala varía, y ya sé que hay gente que quiere más a sus vecinos que a sus hijos, y gente que haría más por su perro que por sus vecinos, pero hablo de la norma general.    Con esta escala de prioridades, y abundando en lo dicho en el punto cuarto, resulta más fácil motivar el esfuerzo del individuo cuando va a redundar en beneficio propio o de los seres humanos más afines que cuando este esfuerzo beneficia a círculos más lejanos. Por ello, la herencia es la base de la continuación del esfuerzo más allá de la satisfacción de las necesidades propias y cualquier traba a la herencia es una traba a la actividad de quienes tienen sus necesidades personales cubiertas. Del mismo modo, la propiedad privada es un incentivo a la conservación y mejora de los bienes y medios de producción y su puesta en duda nos hace entrar de lleno en mecanismos como la tragedia de los comunes.    El capitalismo no sólo lo entiende, sino que lo ha convertido en su pilar fundamental.-7- Debilidad de las alternativas    Aunque sepamos a ciencia cierta que la esperanza de perpetua mejora que ofrece el capitalismo es una imposible material en un mundo finito, las alternativas que se han planteado hasta el momento constituyen, por sí mismas, una fortaleza del capitalismo.    No voy a pararme a analizar estas alternativas una por una, pero en general se basan en eliminar individualidad, libertades e incentivos, o en convertir en obligatorias actitudes o actividades que hasta el momento son sólo opcionales.    Como muchas de estas opciones se basan también en mentiras rampantes (como la igualdad), no resisten la teoría de juegos o no son capaces de ofrecer nada deseable a cambio del esfuerzo que exigen, el capitalismo puede permitirse proyectar la imagen de que no existe alternativa a su sistema. Y lo hace.    La clase y calidad de tus enemigos también puede ser una de tus fortalezas.    Conclusión    Mi repaso no ha sido, ni mucho menos, exhaustivo. Pero mientras no seamos capaces de comprender las fortalezas del capitalismo no podremos encontrar una alternativa que nos permita pasar a un sistema más viable. Y encontrar ese sistema no es una opción filosófica para pasar el rato: es una necesidad cada día más imperiosa.Javier Pérezwww.javier-perez.es   
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