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Algunas reflexiones sobre el Ocaso de la Era del Petróleo - Parte I

The Oil Crash - 6 September, 2016 - 10:10

Queridos lectores,

PeakOilerVzla me ha hecho llegar la traducción de una serie de tres posts de Louis Arnoux publicada durante el mes de julio por Ugo Bardi en su blog Cassandra's legacy. Con el permiso del Dr. Arnoux y del prof. Bardi publicamos aquí en tres entregas la traducción de los posts, que creo que será de general interés.

Salu2,
AMT

(Enlace al post original

Algunas reflexiones sobre el Ocaso de la Era del Petróleo - Parte I
Post elaborado por Louis Arnoux
Este ensayo, que consta de tres partes, fue inspirado por un post de Ugo Bardi, "Will Renewables Ever Replace Fossils?" (¿Las Energías Renovables Reemplazarán Alguna Vez a Los Combustibles Fósiles?), y por las discusiones recientes dentro del grupo de discusión de Ugo, ¿cómo es que “Los economistas todavía no lo entienden?") . También integra numerosos debates e intercambios que he tenido con colegas y socios de negocios en los últimos tres años.
Introducción

Por lo menos desde finales del año 2014 ha habido una creciente confusión acerca de los precios del petróleo, sí el tan cacareado "Peak Oil" ya ha ocurrido, o va a ocurrir en el futuro y cuándo, la cuestión de los valores de las TRE (Tasas de Retorno Energético) de las fuentes de energía actuales y de las alternativas, el cambio climático y el límite sombrío de calentamiento de 2 ºC, y acerca de la viabilidad de cambiar rápidamente a las energías renovables o fuentes de abastecimiento energético sostenible. En general, es bastante importante saber si un horizonte de tiempo razonable para actuar es digamos 50 años, es decir, si en su mayor parte los problemas que estamos contemplando se presentaran más allá de 2050, o si ya estamos en serios problemas y el plazo para tratar de arreglar la situación es de unos 10 años. Para responder a esta clase de preguntas es necesario prestar mucha atención a la definición de los límites del sistema y examinar todas las cuestiones que se dan por sentado.

Llevó 50 años que los climatólogos fueran oídos y que los políticos alcanzaran el Acuerdo de París sobre el cambio climático (CC) al cierre de la COP21, a finales del año pasado. Como sin duda usted puede deducir del título, soy de la opinión de que no tenemos 50 años para atormentarnos con el petróleo. En las tres secciones de este artículo, primero voy a mostrar brevemente un balance de dónde estamos respecto al petróleo; después, consideraré cómo esta situación nos llama a hacer nuestro máximo esfuerzo para liberarnos de la reinante confusión actual y pensar con claridad acerca de nuestra desagradable situación; y en la tercera parte voy a ofrecer algunas consideraciones sobre el corto plazo, los próximos diez años - cómo acercarse al problema, lo que no puede funcionar y lo que puede funcionar, y la urgencia de actuar, sin demora.

Parte 1 - Alicia se asoma al fondo del barril


En su reciente post, Ugo Bardi contrastaba las opiniones de los lectores de la web Doomstead Diner's con las de los expertos en energía en relación a la viabilidad de sustituir los combustibles fósiles en un plazo razonable. En mi opinión, los invitados de la Web Doomstead tenían una mejor idea de la situación que los "expertos" de la encuesta de Ugo. Para ser francos, siguiendo las ideas que prevalecen actualmente no vamos a conseguirlo. No sólo me refiero aquí a los partidarios del "business as usual" (BAU) que sostienen mantenerse en una cómoda vida basada en los combustibles fósiles y la energía nuclear. También incluyo todos los esfuerzos actuales en la implementación de alternativas y la lucha contra el cambio climático (CC). He aquí por qué.
El coste energético de la sustitución del sistema

Lo que un gran número de especialistas en tecnología de energía no consideran es el desafío que supone la sustitución de todo el sistema - pasar de un sistema basado en fósiles al 100% a uno sostenible durante un período determinado de tiempo. Por supuesto, la primera cuestión se refiere a la necesidad o no de la sustitución de todo el sistema actual. Para aquellos de nosotros que ya han llegado a la conclusión de que ésta es una necesidad urgente, aunque sólo sea debido al cambio climático, no hay necesidad de discutir este asunto aquí. Para aquellos que tal vez aún no tienen claro este punto, con un poco de suerte el asunto quedará mucho más claro dentro de un par de párrafos.

Volviendo a la sustitución de todo el sistema, el primer reto que muchos no quieren ver es el enorme coste de la energía de sustitución de todo el sistema en términos del Primer Principio de la Termodinámica (es decir, cuánto de energía neta se requiere para desarrollar e implementar un sistema alternativo completo, al tiempo que el viejo tiene que mantenerse en marcha y ser reemplazado progresivamente) y también en relación con el Segundo Principio (es decir, el calor residual que se disipará por razón del propio proceso de sustitución del sistema). Esto implica dos cuestiones: primero, averiguar cuánta energía primaria fósil se requiere para realizar un cambio de este tipo, además de la necesaria para las actividades BAU en curso y hasta el momento en que cualquier alternativa sostenible haya logrado convertirse en auto-sostenible; y segundo, determinar de dónde va a provenir esta energía fósil adicional.
El fin de la Era del Petróleo es ahora

Si tuviéramos todo un siglo por delante de nosotros para hacer la transición, ésta sería relativamente fácil. Por desgracia, ya no podemos darnos ese lujo puesto que el segundo desafío clave es el plazo restante para el reemplazo de todo el sistema. Lo que la mayoría de la gente no sabe es que el rápido fin de la era del petróleo comenzó en el año 2012 y se acabará dentro de unos 10 años. Hasta donde sé, el material más avanzado en esta materia es el análisis termodinámico de la industria petrolera tomada como un sistema completo producido por The Hill's Grup (THG) durante aproximadamente los dos últimos años (http://www.thehillsgroup.org).

THG está formado por ingenieros estadounidenses de la industria del petróleo dirigidos por B. W. Colina. Yo encuentro su análisis refinado y muy sólido. Por ejemplo, una de sus previsiones es la de los precios del petróleo. Durante un período de tiempo de 56 años, el factor de correlación de su previsión con los datos históricos es de 0,995. En consecuencia, ellos comenzaron a advertir en el año 2013 acerca del desplome de los precios del petróleo que comenzó a finales del 2014 (véase: http://www.thehillsgroup.org/depletion2_022.htm). En lo que sigue me baso en el informe de THG y en mi propio trabajo.

Tres figuras resumen bastante la situación en la que estamos, en mi opinión.

Figura 1 - Fin del juego


[…Traducción del texto informativo de la Figura 1:

Oil = Petróleo

Unavoidable Waste Heat (2nd Principle of thermodynamics) = Perdida de Calor Inevitable (Segundo Principio de la Termodinámica)

Energy Costs of Exploration, Extractión, Transport, Processing and Distributing End-Products = Costos Energéticos de Exploración, Extracción, Transporte, Procesamiento y Distribución de Productos Finales

Net Energy Available for GDP Growth = Energía Neta Disponible para el Crecimiento del Producto Interior Bruto, PIB

Scraping the bottom of the barrel = Raspando el fondo del barril

Within ten years the Oil Industry will have disintegrated with major implications for other energy resources & for the industrial world at large ~94% dependent on oil for all forms of transports = Dentro de diez años la Industria del Petróleo se habrá desintegrado con grandes implicaciones para los otros recursos energéticos y para el mundo industrial en su conjunto, dependiente del petróleo para todas las formas de transporte en aproximadamente un 94%

This threat is entirely driven by the thermodynamics of resource depletion & has nothing to do with finance = Esta amenaza está dirigida enteramente por la termodinámica de la disminución de recursos y no tiene nada que ver con las finanzas (ver Alertas rojas: señales de implosión en la economía global)

It is combining with climate change, air pollution, other ecological threats & global debt issues to create a "perfect storm" = Se está combinando con el cambio climático, la contaminación del aire, otras amenazas ecológicas y el  problema de la deuda global para crear una "tormenta perfecta"…]

Por razones puramente termodinámicas la energía neta por barril suministrada al mundo industrial globalizado  por parte de la industria petrolera  esta tendiendo rápidamente a cero. Por energía neta aquí queremos decir lo que la industria petrolera entrega al mundo industrial globalizado, esencialmente en forma de combustibles para el transporte, después de que se ha deducido la energía utilizada por la industria petrolera para la exploración, producción, transporte, refinación y la entrega de productos finales.Sin embargo, las cosas se descomponen bastante antes de llegar a la "zona cero"; es decir, dentro de 10 años la industria petrolera, tal y como la conocemos hoy en día, se habrá desintegrado. En realidad, una serie de analistas de entidades como Deloitte o de Chatham House, leyendo hojas de té financieras, están llegando progresivamente el mismo tipo de conclusiones. [1]

La era del petróleo está terminando ahora, no en un lento, suave y largo tobogán, bajando desde el "Peak Oil", sino en un precipicio rápido de energía neta. Esto esta ahora combinándose con cosas como el cambio climático y las emisiones de deuda globales para generar lo que yo  llamo una "tormenta perfecta", lo suficientemente grande como para poner al mundo industrial globalizado de rodillas.
En un mundo de Alicia

En la actualidad, bajo el paradigma dominante, no se conoce ninguna forma para salir de la tormenta perfecta dadas las creciente restricciones de  tiempo disponible (el tiempo disponible se ha reducido en un orden de magnitud, de 100 a 10 años). Aquí es donde creo que los lectores de la Web Doomstead Diner están adivinando correctamente qué nos espera. Muchos lectores sin duda están familiarizados con el tan cacareado efecto "Reina Roja" que se ilustra en la Figura 2 - el tener que correr rápido para quedarse en la misma situación, y tener que correr aún más rápido para poder seguir adelante. La industria petrolera está completamente atrapada en este efecto.

Figura 2 - Atrapada en una carrera a ninguna parte



La parte superior de la Figura 2 pone de manifiesto que, debido a la disminución de energía neta por barril, la industria petrolera tiene que seguir corriendo cada vez más rápido (es decir, bombeando petróleo) para mantener el suministro del mundo industrial globalizado con la energía neta que este requiere. Lo que la mayoría de la gente no tiene en cuenta es que debido a la misma rápida disminución de la energía neta / barril  hacia cero, la industria petrolera no se puede mantener "corriendo" por mucho más que unos pocos años - por ejemplo, B. W. Hill considera que dentro de 10 años el número de estaciones de servicio de gasolina en los EE.UU. se habrá reducido en un 75%...

Lo que la gente también descuida, representado en la parte inferior de la Figura 2, es lo que yo llamo el efecto Reina Roja inverso (1 / RQ). La construcción de un sistema completo alternativo requiere energía que en gran medida tiene que venir inicialmente del sistema actual basado en los combustibles fósiles. Si el cambio se lleva a cabo con demasiada rapidez, las pérdidas de energía neta literalmente matarán el sistema BAU existente. [2] Cuanto más corto sea el tiempo de transición más fuerte es el efecto inverso de la Reina Roja (1 / RQ). [Nota de A. Turiel: este problema fue también discutido en un post de este blog: "Es la potencia, estúpido"]

Yo estimo que la tasa de crecimiento máxima para un sistema alternativo completo en el 7% anual.En otras palabras, las tasas de crecimiento actuales para la energía solar y eólica, muy por encima del 20% y en algunos casos por más del 60%, no son viables a nivel mundial. Sin embargo, el tipo de tasas de crecimiento, del orden del 35%, que se requieren para un tiempo muy corto de transición previsto en el marco de tiempo de la tormenta perfecta son aún menos viables - eso es, si nos adherimos al paradigma dominante. Como la última parte de la Figura 2 indica, hay una manera de salir, centrándose en evitar el gran derroche de energía actual, pero en la actualidad no es este camino el que hemos tomado.

En el camino a Olduvai

En mi opinión, dado que casi todo dentro del mundo industrial globalizado requiere del transporte y que dicho transporte es aún dependiente de alrededor del 94% de los combustibles derivados del petróleo (gasolina, diesel-gasoil, jet fuel, bunker etc.), el rápido declive de energía neta del petróleo debe ser considerada como el evento definitorio del siglo XXI - el petróleo gobierna el funcionamiento de todas las otras fuentes de energía, así como el de todo el mundo industrial globalizado. A este respecto, el parámetro crítico a tener en cuenta no es la cantidad absoluta de petróleo extraído (lo que incluso algunos "peakoilers" hacen), como millones de barriles producidos por año, sino la energía neta de petróleo per cápita de la población mundial, ya que cuando ésta esté a punto de agotarse debemos esperar una descomposición social completa a nivel global.

El panorama general, tal como se representa en la figura 3, es el de la "madre de todos los efectos Séneca" (según la expresión de Ugo Bardi). La figura representa la energía neta del petróleo per cápita de la población mundial [3]. La garganta de Olduvai como telón de fondo es un guiño al escenario del Dr. Richard Duncan (él utilizó barriles de petróleo equivalentes, lo cual fue un error) y hacer hincapié en las consecuencias nefastas sí llegamos al "fondo de la garganta" - una especie de destino "posmoderno de cazadores-recolectores".

El petróleo ha sido utilizado desde hace miles de años, en forma limitada en los lugares donde éste se filtraba de forma natural o donde se podía excavar a mano pequeños pozos (como en la antigua Mesopotamia, actual Irak). Las arenas petrolíferas comenzaron a ser explotadas industrialmente en el año de 1745 en Merkwiller-Pechelbronn en el noreste de Francia (el lugar de nacimiento de la famosa empresa de servicios petroleros Schlumberger). Desde estos modestos comienzos hasta el pico alcanzado a principios del año 1970, la subida llevó más de 220 años. La caída de vuelta a cero habrá tomado otros 50 años.

El sorprendente crecimiento económico logrado en las tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial fue en realidad impulsado por un crecimiento del 321% en la energía neta / cabeza. El pico de 18 GJ / cabeza alcanzado en torno a 1973 fue en realidad del orden de unos 40 GJ / cabeza para los que realmente tenían acceso al petróleo en ese tiempo, es decir, la fracción de la población mundial industrializad.

Figura 3 - La "Madre de todos los efectos Séneca"



En 2012 la industria petrolera comenzó a usar más energía por barril en sus propios procesos (desde la exploración de petróleo hasta el transporte a las estaciones de servicio) que lo que entrega de manera neta al mundo industrial globalizado. Ahora mismo ya estamos por debajo de 4 Giga Joules / cabeza y cayendo rápidamente.

Esto es lo que en realidad está ahora moviendo los precios del petróleo: desde el año 2014, a través de millones de transacciones comerciales (que funcionan como la "mano invisible" de los mercados), poco a poco se está imponiendo la realidad de que el mundo industrial globalizado sólo puede permitirse precios del petróleo en proporción a la cantidad de crecimiento PIB que puede ser generado por una energía neta por barril en rápida disminución, lo que cada vez es menos. Pronto esta energía neta será nula. Así que los precios del petróleo están en realidad en una tendencia descendente hacia cero.

Para hacer frente a este problema, la industria petrolera se ha estado canibalizándose a sí misma desde el año 2012. Esta tendencia se está acelerando pero no puede continuar por mucho tiempo. Incluso los analistas de los medios masivos de comunicación han empezado a reconocer que la industria petrolera ya no está reponiendo sus reservas. Hemos entrado en tiempos de liquidación, como lo demuestra el reciente anuncio por parte de Arabia Saudí (cuyo campo principal, Ghawar, esta probablemente agotado en más del 90%) de que quiere vender parte de Aramco y hacer un cambio rápido de una dependencia del 100% en el petróleo e ir hacia la "solar".

Teniendo en cuenta lo que las figuras 1 a 3 representan, debería ser obvio que reanudar el crecimiento a lo largo de las líneas del BAU ya no es factible, que abordar el cambio climático tal como se prevé en la COP21 en París el año pasado no es factible tampoco, y que incurrir cada vez más en deuda que nunca puede ser recuperada ya no es una solución, ni siquiera a corto plazo.

Es hora de "frenar" y esto requiere un cambio de paradigma capaz de evitar las restricciones que imponente tanto el efecto de la Reina Roja (RQ) y el efecto Reina Roja inverso (1/RQ ). Después de unos 45 años de investigación, mis colegas y yo creemos que esto es todavía factible. Fuera de esto, no, no podemos conseguirlo, ni la sustitución de los recursos fósiles por los renovables dentro del marco de tiempo restante, ni la supervivencia del mundo industrial globalizado.

Siguiente partes:
Parte 2 - Investigando la idoneidad de la pregunta


Parte 3 - Situándose un poco más allá del borde del abismo



Bio: el Dr. Louis Arnoux es un científico, ingeniero y empresario comprometido con el desarrollo de formas sostenibles de vida y de hacer negocios. Su perfil está disponible en Google+ en: https://plus.google.com/u/0/115895160299982053493/about/p/pub

[1] Véase, por ejemplo, Stevens, Paul, 2016, International Oil Companies: The Death of the Old Business Model, Energy, Research Paper, Energy, Environment and Resources, Chatham House; England, John W., 2016, Short of capital? Risk of underinvestment in oil and gas is amplified by competing cash priorities, Deloitte Center for Energy Solutions, Deloitte LLP. El Banco de Inglaterra comentó recientemente: "La asediada industria del petróleo crudo y del gas natural ha reducido el gasto de capital en todo el mundo a un punto por debajo de los niveles mínimos requeridos para reemplazar las reservas - el reemplazo de las reservas probadas en el pasado constituía aproximadamente el 80 por ciento del gasto de la industria; sin embargo, la industria ha reducido su gasto de capital alrededor del 50 por ciento en 2015 y 2016. De acuerdo con el nuevo estudio de Deloitte [mencionado anteriormente], esta falta de inversión agotara rápidamente la disponibilidad futura de las reservas y la producción."

[2] Este efecto también se conoce como "canibalizar". Véase, por ejemplo, J. M. Pearce, 2009, Optimising Greenhouse Gas Mitigation Strategies to Suppress Energy Cannibalism, 2nd Climate Change Technology Conference, Mayo 12-15 Hamilton, Ontario, Canadá. Sin embargo, en la industria del petróleo y de manera más general en la industria de la minería, el canibalismo por lo general se refiere a lo que las empresas hacen cuando están llegando al final de las reservas explotables y reducen el mantenimiento, venden activos con un descuento o adquieren alguna de las empresas en quiebra, con el fin de tratar de sobrevivir un poco más. Actualmente hay muchos activos disponibles en los campos de petróleo y gas de esquisto, y lo mismo le pasa a las majors (mayores empresas petroleras del mundo), Lukoil, BP, Shell, Chevron, etc.… Entre los recortes de gastos y la venta de activos las cantidades se encuentran en los 1 a 2 billones de dólares.
[3] Este gráfico se basa en los datos de THG de energía neta, los datos de producción de petróleo de BP y los datos demográficos de la ONU.
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El Poder sí que puede

Ácratas - 5 September, 2016 - 21:44




La esencia del Poder (y me refiero a toda forma de poder, política, financiera o militar) es el control de las masas, las muchedumbres informes, las multitudes de borregazos que siempre parecen a punto de romper las vallas de sus rediles... No ya sólo para evitar la democrática tiranía de la mayoría, sino para abortar la anarquía. Pues la anarquía es la bestia negra del Poder, por definición de poder, de bestia y de negra. La anarquía no es otra cosa que la libre e imparable voluntad de vivir cada uno su vida sin cortapisas, ni leyes, ni embudos, regidos por la razón y el instinto natural del hombre, pues los instintos del hombre son los que le garantizan diversión y dan sentido a su vida.

La voluntad del Poder no es solamente que todos obedezcamos lo que él quiere, sino que no hagamos lo que nos dé la gana a cada uno de nosotros. La evidencia de lo que digo es la cantidad de comportamientos prohibidos por la Ley que son inocuos para la sociedad, como el consumo de drogas o el libre ejercicio de la sexualidad. La evidencia se ve en la existencia de las religiones, que invaden la conciencia humana y en la de los partidos políticos, que sintetizan ideologías y separan la masa informe en rebaños controlables con mando a distancia.

He oído muchas idioteces sobre los bancos. Para que quede claro: Los bancos existen para endeudar a todo cristo y anular su voluntad. Y ha sido así desde siempre, desde que financiaban las campañas guerreras de los reyes europeos. Son entidades que, lo mismo que la Iglesia viste con faldas a los curas, imitan malamente el comportamiento de la mujer: Al principio te dan crédito ilimitado y luego te cosen a intereses. Pero la mujer lo hace por instinto de supervivencia de sus crías y, con ello, de la humanidad, mientras que los bancos lo perpetran para acabar con todos los instintos del hombre.

PP y PSOE existen para empujar a las masas a ser de derechas o de izquierdas. Eso sí, sin que difieran ni un ápice sus políticas en cuanto alcanzan el poder. Como últimamente se les ha visto mucho el culo, como cuando pactaron la modificación del artículo 135 de la Constitución en menos que escupe un músico, por si acaso, se han sacado de la manga un centro político que tiene de centro lo que yo de casto. Pero como, aún con todo, hay demasiados millones de borregos balando desafinados, y la conflictividad social de un periclitado zapaterismo amenazaba con volverse incontrolable, el Poder organizó el 15M. Sí, sí, aunque os joda... Se concertó una pequeña manifestación en el kilómetro cero de la red de carreteras del Estado español y los medios sionistas bendijeron el acontecimiento con su máxima atención para que miles y miles de personas acudieran a Sol a salir en la tele, todos lo más guapos posible. "¡Democracia real ya!" y "¡No nos representan!", gritaban algunos, ganándose al coro con sus eslóganes de pacotilla. Pero teniendo mucho cuidado de alejar del rebaño la idea de que la democracia no existe, ni real ni holográfica, y que la política no está para representar a la gente, sino para controlarla.

Podemos nació porque la masa informe (o transversal, dicen los políticos) de Sol eran votantes de varios partidos, borreguitos triscando escapados de diversos rebaños). Lo primero que hace el Poder ante tales situaciones es uniformizar a la masa según criterios ideológicos y economicistas. Enseguida se organizaron listas de reivindicaciones sociales con la característica común de que todas eran cuestión de que el Estado pusiera más o menos dinero en ellas. Podemos es una organización necesaria para el Poder. El modo más eficaz para mantener el Poder es liderar también la oposición. Crear de la nada a tus enemigos y financiarlos, armarlos para irlos luego matando poco a poco, al estilo de los EEUU, que se han inventado al ISIS a instancias de Israel. El Poder necesita saber qué reivindica cada colectivo, qué cosas concretas, aunque sólo sea para discutírselas eternamente o simplemente negárselas. Porque al hombre uniformizado, cuanto más le niegas una cosa más importante se cree que es.

El 15M se organizó para que el PP llegara al poder con mayoría absoluta, pues ya se encargaron los medios de satanizar a la juventud vociferante aunque tuviera de media una carrera superior y un máster de ESADE. "¡Populistas, bolivarianos, comunistas, montoneros!" fueron algunas de las sandeces que se dijeros de ellos. Y el caso es que cuajaron y el PP se hizo con una mayoría terrible que permitió que el Poder redoblase sus recortes y sus injusticias sociales. O sea, justo lo contrario de lo que reivindicaban los manifestantes de Sol y logrado "por la vía democrática". ¿A que una vez pensado esto, se ve que es una jugada perfecta?

Al Poder le da igual ejercer una dictadura férrea o una democracia partitocrática. Lo único que no acepta es preguntar "¿Qué queréis?" y recibir como respuesta: "¡Desaparece para siempre!"

Como consecuencia de lo que digo, la herramienta más útil al poder es la desculturización de la sociedad, pues un hombre inculto vive cautivo de sus limitaciones. Quede claro que llamo cultura no a lo que se imparte en escuelas y universidades, sino al conocimiento de la realidad natural, física, y al reconocimiento de que no existe ningún problema natural que el hombre no sea capaz de resolver de manera sencilla. El Poder mantiene miles de negocios evidentemente ruinosos, como la prensa, la tele, el cine, Internet, el rock-and-roll, porque cumplen una función disolvente neuronal. Y lo remata con el tráfico de drogas, institucionalizado y distribuído por los grandes del IBEX.

El Poder no pretende la explotación de los rebaños, al menos no esencialmente (lo que no es óbice para esquilarlos periódicamente, expropiando las tierras del común, privatizando Campsa, Tabacalera, Telefónica, Renfe, Iberia, Ensidesa, Bazán, Santa Bárbara, etc, etc, etc, y por supuesto, tomando al asalto el Banco de España que ha gestado la ruina de las Cajas de Ahorros, que eran también públicas), sino que los rebaños existan. Cuanto más grandes, mejor (eso son las religiones). Y cuando son demasiado grandes, los subdividen en rebaños menores (eso son los estados, los partidos, las ideologías uniformizadas, las sectas, incluso).

El Poder sabe que cualquiera de nosotros puede ser libre, salirse del rebaño y vivir su vida. Para evitarlo, pone adictivos en el pasto vallado: bienestar, tecnología, diversión, tele, cine, comida abundante, playa en verano, motocicletas petardeantes, vallas publicitarias con mujeres de infarto... "Quédate aquí y serás feliz". Y si eres de los insurrectos que quieren una vida de alto riesgo, te proporciona Tinder o POF, marimba o cocaína para que seas guai y te quedes gilipollas en pocos meses al borde de la valla, pero sin fuerzas para saltarla.

La mayor parte de los humanos inteligentes sabe que la acracia es difícil de ejercer. Y se caga literalmente cuando tiene hijos y ha de mendigar un polvo subrepticio a base de comportarse como "una buena persona". Por eso, se limita en sus exigencias libertarias y vota a partidos que reivindican libertades ordenadas, mejoras tangibles para su situación. Ya no quedan anarquistas como los de antes, Salvador Seguí, Ángel Pestaña y no digamos ya un Mateo Morral.

Yo, que soy muy viejo y he hecho siempre en esta vida lo que me ha dado la puta gana, propugno la democracia perfecta como algo irrenunciable. No porque vayamos a lograrla nunca, qué va, sino porque no me gusta ir por la vida renunciando a las cosas perfectas. Y la democracia perfecta tiene que parecerse mucho a la acracia, todo lo posible. Y os lo voy a repetir porque sois de natural olvidadizos:

--Democracia municipal asamblearia, con elección y remoción directa de cargos: nada debiera interesarnos tanto como lo que nos rodea cada día, el entorno de nuestra casa y de nuestra familia.

--Democracia estatal con representantes de los municipios atados por el mandato imperativo de sus asambleas (Barcelona o Madrid, por ejemplo, han absorbido a cantidad de antiguos municipios que deben recuperar su autonomía). Esos representantes o recaderos, unos mil, redactarán y aprobarán el menor número de leyes posible, y deben dedicarse los primeros 50 años a derogar miles de las existentes. Nada de autonomías territoriales ni de diputaciones ni forales ni franquistas. La comarca ha sido siempre el entorno natural de relación intermunicipal y debe seguir siéndolo, aunque sin ceder el mínimo poder político a los consejos comarcales.

--El municipio asambleario debe decidir sobre educación, contratar a sus maestros; sobre sanidad, haciendo lo propio con sus médicos.

--Poder judicial local electo. Si la ley es poca y clara, cualquiera puede interpretarla y aplicarla.
Como veis, los partidos ni los nombro. Tampoco las religiones. Ni menciono Europa, la Ramera desprepuciada. Son instituciones para aborregar a la gente.

Y como esto de la democracia acrática no lleva camino de pasar nunca, cada uno debe ser libre a base de perder toda esperanza y hacer lo que le apetezca, sin más limitación que el no dar lugar a que le pillen y le jodan.

Espero no haberos aburrido en este caluroso día.

MALDITO HIJO DE PERRA




 
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Aspectos éticos y políticos de la divulgación científica: el caso del peak oil

The Oil Crash - 24 August, 2016 - 13:59




Queridos lectores,

A raíz de la publicación del último post se ha suscitado una pequeña discusión con los lectores, en la que se abordaron diversas cuestiones. De entre todas ellas, hay una especialmente que quisiera comentar esta semana. En el transcurso de la conversación, un lector comentaba que a él no le gusta el sesgo ideológico que, según él, yo demuestro en ese artículo en cuestión, y que según parece hace bastante tiempo que demuestro claramente, hasta el punto que según su opinión al menos una parte de lo que hago no se puede distinguir de la mera propaganda. Este sesgo, al decir de este lector, compromete la utilidad del trabajo de divulgación que hago, y por ello él se quejaba de que mis artículos no proyecten un punto de vista más neutro y técnico; peor aún, que quizá yo estoy abusando de mi condición de científico para propagar ideas de mi propia agenda política, de acuerdo con cierta ideología que yo tengo (aunque este lector no pudo o no quiso identificar).

La cuestión de fondo, al final, es la conveniencia de que yo escriba y publique posts en los que doy una valoración bastante personal de cuestiones que no son directamente técnicas (en el caso del último post, los problemas éticos que suscita viajar a destinos prefabricados en países distantes). Digamos que para el gusto de este lector, y probablemente para el de muchos otros, lo preferible es que me centre en analizar datos y más datos, extrayendo de ellos las conclusiones directas, y probablemente sin deducir las previsibles consecuencias a más largo plazo de mantener las actuales tendencias negativas. Vamos, que lo ideal es que me centre en posts áridos y difíciles de digerir, sin tratar de sacar lecciones para el futuro, dejando a otras personas (nuestros líderes, me imagino) el utilizar esa información para diseñar las políticas adecuadas que las tengan en cuenta.

En una sociedad educada, la discrepancia en algún aspecto no impide que el lector, informado y con criterio, pueda escoger aquello que encuentra útil y desdeñar aquello que considera accesorio o incluso equivocado. Sin embargo, hoy en día se considera normal que cualquier persona que intenta aportar a la discusión organizando la información, incluso quien lo hace pro bono en su tiempo libre como es mi caso, tenga una especie de obligación implícita de cumplir con unos estándares de calidad. Aparte de la dificultad de conseguir llegar a ese nivel de calidad (no siempre lo que escribo está a la altura siquiera de mis propias expectativas, por falta de tiempo principalmente), lo curioso es que las quejas suelen venir no tanto por la fiabilidad de los datos o de los análisis como por la derivación de conclusiones que van más allá de los números fríos. En suma, que lo que parece más inapropiado y polémico es entretenerse en razonamientos de naturaleza ética y política, hasta el punto de que algunos consideran tal proceder impropio de un científico y que me desacredita por completo.

Yo discrepo absolutamente de esa visión, y en particular afirmo rotundamente que mi trabajo de divulgación tiene, por encima de todo, una naturaleza ética y una naturaleza política; las cuales son tan esenciales a lo que hago que, de hecho, si no fuera por ellas simplemente no existiría. Y me parece alarmante que algo que debería ser por un lado evidente y por el otro algo natural y comprensible sea considerado como algo "impuro" en un trabajo de divulgación científica, incluso como algo obsceno que hace que todo lo que digo se vaya al traste. Hay dos razones que explican ese "horror por la condición ética y política de la divulgación científica". El primero es la confusión de lo que significan los términos "ética" y "política", que hace que el lector desavisado confunda lo que digo con otros usos más sobados y desmadejados de esas palabras. El segundo, más perverso, es el trasfondo ideológico de la corriente de pensamiento que domina nuestra sociedad, que pervierte el papel de la ciencia como algo instrumental a su servicio y que convierte en algo desviado todo aquello que lo cuestione, incluso si es una simple conclusión lógica. Seguidamente analizaremos estas dos cuestiones.
 

Todo este blog es una cuestión de ética. Nadie me obliga a escribir aquí; no me pagan por ello ni está previsto en mi contrato que me dedique a estas tareas. Las hago cuando acabo con mi trabajo convencional, en mi tiempo libre, a veces quitándome horas de sueño. Precisamente por eso, porque no tengo ninguna obligación de hacer esto, hay algunas personas que buscan explicaciones extrañas, intentando encontrar una justificación un tanto torticera a mis intenciones, típicamente en forma de una agenda oculta. En realidad, mis intereses y motivaciones son bastante simples: dado que entiendo y creo las cosas que explico, me preocupa el futuro de mis seres queridos. De hecho, cuando uno trabaja en diversas ramas de la ciencia (no olvidemos que mi trabajo convencional se desarrolla en un instituto de investigaciones ambientales) es fácil que uno vea situaciones graves y tendencias preocupantes; y es por ello natural que surja el impulso de explicar estos problemas y de intentar ayudar a resolverlos: al menos fue por eso, por intentar resolver los problemas de la gente, que yo hace muchos años decidí meterme a científico. Por tanto, el compromiso de divulgar estos problemas es ético: uno se preocupa por el bienestar de los demás, cree que el curso actual de los acontecimientos es muy peligroso y pretende ayudar para evitar como mínimo lo peor de lo que se está preparando. 

Que adopte la posición que tomo por razones éticas no quiere decir que tenga intenciones moralizantes. A veces me encuentro, cuando doy charlas divulgativas, que algunas personas me comentan que tienen coche, que lo usan por tal o cual motivo, y prácticamente se me disculpan por ello. Lo cual es un tanto absurdo: yo no soy un gurú espiritual, yo no considero intrínsecamente perverso utilizar el automóvil o cualquiera otra de las comodidades del mundo moderno; es más, considero lógico, en el contexto en el que se encuentran la mayoría de las personas, que hagan aquello que está mejor adaptado a su realidad (personal, laboral, familiar). De hecho, no se trata de ser "bueno" o "malo" en un sentido maniqueo; se trata de escoger lo más conveniente y discutir entre todos un plan eficaz para hacer la transición de la manera menos traumática posible. No se trata, por tanto, de esa moralización tonta que hacen algunos grupos ecologistas, intentando convencernos de que debemos cuidar de la Naturaleza como si fuera un ser inferior. Que va. En el caso de los problemas ambientales, al igual que en el caso del peak oil, es por nuestro propio interés que nos interesa hacer cambios (y no sólo ni principalmente individuales, sino colectivos y societarios). Una vez más, creo oportuno rescatar esta viñeta que resume los términos de nuestra situación de manera magistral.



 Todo el blog es, además, político por definición. El uso común de la palabra "política" ha pervertido su significado. De acuerdo con la wikipedia: "La política (< latín polit?cus < griego antiguo ????????? politikós, femenino de ???????? politik? [‘de, para o relativo a los ciudadanos’]) es el arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.1 Constituye una rama de la moral que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por personas libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es un quehacer ordenado al bien común.". Por tanto, ya etimológicamente la política trata de las cuestiones que importan a los ciudadanos y, como destaca la wikipedia, es una rama de la moral, que justamente trata de cómo resolver los problemas colectivos. La llegada de la producción de recursos naturales no renovables a su máximo y la incapacidad de sostener un sistema económico y social basado en el crecimiento, amén de los impactos ambientales de este sistema productivo, son cuestiones políticas por definición, pues plantean problemas serios y objetivos para la convivencia colectiva. Una cuestión diferente es la toma de posiciones de tipo partidista, es decir, en favor de una u otra ideología ("conjunto de ideas acerca del sistema social"), que como tal son opinables y convencionales. Yo evito al máximo la toma de posiciones partidistas; yo no me caso con ninguna ideología, con ningún "ismo" (recuerdo hace años como, en un debate en la Universidad de Valladolid, algunas personas del público se escandalizaron un poco cuando dije que a mi no me interesaba el ecologismo y que yo no era ecologista). Como he dicho muchas veces, a mi no me interesan las razones ideológicas, sólo las lógicas; y en suma sólo me interesan los datos y las conclusiones que de ellos se derivan, y definiendo muy claramente su marco de aplicación. Alguien podrá alegar que, si bien la llegada al máximo productivo del petróleo, carbón y demás materias no renovables es un hecho probable, todavía es incierto en qué momento se llegará a ese máximo, si no se ha llegado ya; y tiene razón: justamente de eso va este blog, de la discusión de los datos de los que se dispone y la valoración de los problemas que de ellos se derivan, siempre en continua revisión y reevaluación, pues nada es cierto y seguro por siempre.  

A pesar de lo anteriormente dicho, hay quien considera, como mi lector, que yo muestro cierto sesgo ideológico en mis análisis y escritos, y posiblemente en la elección de temas  y por supuesto la manera de presentarlos. La presencia de tal sesgo es posible, pues yo soy humano y aunque intento dar un tratamiento el más ecuánime posible a las cosas de las que hablo y centrarme en las cuestiones factuales y descriptivas, inevitablemente algún sesgo debo tener. Debo decir, empero, que me cuesta identificarme ideológicamente, pues discrepo profundamente con todas las corrientes de pensamiento que conozco, aunque con algunas más que con otras; así que me resulta un tanto chocante la facilidad con la que algunos parecen adjudicarme una u otra etiqueta. A no ser, claro, que el sesgo ideológico esté en el lector, que interpreta como sesgado ideológicamente aquello que contradice su sistema de creencias.

Y aquí entra la otra cuestión que explica el "horror por la condición ética y política de la divulgación científica": la de la contradicción del discurso socialmente hegemónico. De acuerdo con la visión del mundo comúnmente aceptada en la sociedad moderna, la ciencia tiene un carácter meramente instrumental: la ciencia es el paso previo para el desarrollo tecnológico. Es por eso que hoy en día a los sistemas de ciencia se les conoce como sistemas de I+D (Investigación y Desarrollo, a los que en España originalmente se le añade un "+i", de "innovación", con minúscula por algún motivo). Esto deja claro lo que se espera de la ciencia: que ayude a construir los inventos del mañana. Lo último que se espera de la ciencia, por tanto, es que muestre límites e imposibilidades, y lo que ya es intolerable es que la ciencia demuestre la imposibilidad de continuar con el sistema económico vigente, precisamente porque en el modelo social actual se le ha dado a la visión imperante de la economía el papel de agente principal de toda la sociedad, con el mercado en su centro. Por tanto, aquellas actividades científicas que entran en contradicción con la visión imperante suelen ser relegadas en dotación de recursos (véase el caso de lo que pasó con los estudios de dinámica de sistemas después de la publicación del denostado "Los límites del crecimiento"). Aquellas disciplinas que durante tiempo fueron bien financiadas (por el interés del sistema) y por tanto crecieron fuertes, pero que al final han entrado en conflicto con el discurso hegemónico son ahora denostadas y usando para ello muchos recursos (es el caso de la ciencia del cambio climático). Y, en general, cualquier estudio que analice, precisamente, la inviabilidad y sostenibilidad de la sociedad actual suele ser caracterizado como "poco neutral", "sesgado ideológicamente" e incluso "poco científico". Porque en suma lo que requiere el  discurso hegemónico es que la ciencia se centre en crear nuevas máquinas y cosas útiles para mantener el crecimiento económico. Por otro lado, en aquellas disciplinas en las que inevitablemente se observa la degradación ambiental del planeta o se muestra la imposibilidad material de mantener el crecimiento, lo que se pide a los científicos es que se mantengan "neutrales", es decir, que practiquen una suerte de esquizofrenia que les permita permanecer indiferente por la suerte de la Humanidad, incluyendo la de sus seres queridos y de ellos mismos; así, se espera que expliquen la degradación de los bosques de la Amazonia, la desecación de mares y ríos o los cambios en el Ártico y su impacto en el clima del Hemisferio Norte de la misma manera que el empleado de un almacén recitaría el recuento del último inventario. Y por supuesto se considera inaceptable y poco riguroso que se extraigan conclusiones triviales de los hechos observados.

Y aquí entra el trasfondo último, ético y político, de esta cuestión. ¿Se debe aceptar como verdad indiscutible unas premisas sociales cuando nuestro trabajo nos muestra los problemas que se están causando? ¿No tiene uno que reaccionar delante de tanta barbaridad? Como se suele decir: ¿es saludable estar bien adaptado a un sistema enfermo? Y aún una implicación ética más urgente y grave: ¿no se vuelve uno cómplice de un sistema suicida si, viendo de manera evidente los problemas, ni siquiera los denuncia?

Los años que vendrán plantearán dilemas éticos continuos, cada vez mayores. Como tantas veces se ha discutido en este blog sabemos que, si no cambiamos nuestra manera de hacer, se producirán más guerras, hambrunas, revueltas y muerte. ¿Qué debemos hacer? 

¿Debe el científico dejar de extraer consecuencias sociales de sus análisis? Al margen de que éstas se puedan calificar de científicas o no. 

Pero el problema no es sólo para el científico.

¿Debe el periodista manipular groseramente la información, a veces más sutilmente sesgando la agenda, o contar la verdad y toda la verdad, aunque eso le pueda costar el trabajo?

¿Debe el policía reprimir a los manifestantes que reclaman una vivienda digna, si así se lo ordenan? ¿Y a los que protestan por los desahucios producidos al amparo de leyes abusivas aprobadas por parlamentos que parecen estar antes al servicio de los grandes capitales que de los ciudadanos que los han elegido? Se podría decir que todos esos colectivos tienen otros cauces para conseguir sus fines, pero, ¿qué pasará cuando haya revueltas por falta de suministros básicos? ¿Cuando haya hambre, enfermedades y muertes?

¿Debe el médico omitir la asistencia al necesitado sin recursos? ¿Y debe callar ante las cada vez más clamorosas deficiencias materiales y de personal de los servicios?

¿Debe el maestro aceptar que cada año se cambien los libros de texto, aunque a las familias les cueste comprarlos? ¿Y es aceptable que se cierren los comedores escolares durante el verano, a pesar de que algunos niños sólo reciben una comida decente en el colegio gracias a las cada vez más exiguas becas de comedor?

¿Debemos aceptar, cada uno en nuestro lugar de trabajo, que se contrate a gente por un sueldo cada vez menor para hacer un trabajo igual que el nuestro, sin protestar, sin reaccionar, contentos con nuestra suerte y rezando para que el día de mañana no nos encontremos en esa misma situación, o incluso en el paro? ¿Y qué será de nuestros hijos?

En resumen, ¿es aceptable cerrar los ojos delante de desmanes previsibles? ¿es lógico callarse mientras los problemas se van haciendo cada vez peores? Esa pasividad es la que nace de aquella visión tradicional en España, propia de la generación de mis padres: "Hijo mío, no te metas en líos". Demasiado tarde: ya estamos metidos en muchos líos (crisis, paro, guerras, hambrunas, atentados) y más que van a venir, precisamente por no haber hecho nada durante todos estos años, por haber permitido que un sistema claramente insostenible, suicida y temerario se enseñoree de nuestras vidas. Como se ha visto, ser pasivo no evita los problemas; al contrario, los favorece. No tiene sentido seguir siendo sumiso a unos intereses que no dudan en sacrificarte en cuanto lo necesitan, como ya se ha demostrado tantas veces. Por eso yo, personalmente yo y no otra persona, hace ya unos cuantos años decidí pasar de ser servil a intentar servir, y estar al servicio de la sociedad que me ha dado todas las oportunidades para formarme. Para ayudar a conseguir el cambio que todos necesitamos, un cambio que nos permita vivir en equilibrio con nuestro planeta. 

Ahora, querido lector, examine sus propias opciones y considere qué es lo que debe hacer Vd.


Salu2,
AMT


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Gente que no quiere viajar a Cancún

The Oil Crash - 17 August, 2016 - 15:23


Queridos lectores,

Hace unos cuantos meses (casi un año) di una charla en Madrid y después de la misma varios de los asistentes, que hace tiempo que me siguen, propusieron que fuéramos a tomar algo y así podíamos seguir charlando un rato. Yo tenía que regresar pronto a casa (me esperaba una reunión al día siguiente y quería ver a mi familia en Madrid), pero no me pude negar a pasar un momento con ellos. Nos instalamos en una terraza de un pequeño bar no muy lejos del lugar de la charla y comenzamos a hablar. 

Lo cierto es que una reunión de peakoilers es una cosa bastante deprimente vista desde fuera, y también desde dentro: había un general asentimiento de que la situación económica y social sólo podía ir a peor y una cierta resignación por la extendida incomprensión pública de los problemas que se tratan de explicar (aún hoy me encuentro por la red comentarios que resumen mi posición diciendo que yo predigo que el petróleo llegará a los 250 dólares por barril, a pesar de que desde el principio del blog de lo que hablo es de volatilidad). El diagnóstico más común de los peakoilers era que el colapso sera inevitable, así que en ese contexto yo resultaba, prácticamente, ser el más optimista.

En eso estábamos cuando se nos acercaron unas chicas bastante jóvenes y nos pidieron dinero para una conocida ONG, no recuerdo ahora cuál. La razón con la que pretendían mover nuestras consciencias era el drama de los refugiados sirios, en aquel momento en auge mediático (las escenas de barcazas abarrotadas y niños ahogadas ocupaban los telediarios en aquel entonces; ahora que los refugiados están confinados en campos de concentración la cosa es menos visible). Lo interesante del caso es que, a cambio de nuestra aportación económica, las muchachas nos ofrecían unos boletos con los que participaríamos en el sorteo de un viaje a un lugar tropical, no recuerdo si Punta Cana, Cancún o las Bahamas, tanto da. Sin ponernos de acuerdo, todos nosotros les dimos el dinero que nos pedían, más incluso de lo que correspondía por boleto (y por tanto de la aportación esperable) pero pedimos, explícitamente, que no nos dieran el boleto de marras. La estupefacción de las chicas era bien visible en sus caras, e insistían en que debíamos quedarnos con los boletos pues habíamos pagado por ellos. Nosotros insistimos en que no los queríamos, que queríamos aportar el dinero pero sin recibir nada a cambio y menos que nada un sorteo para un viaje que no deseábamos; incluso yo les propuse que se quedasen los boletos para ellas mismas si así lo deseaban. Al final, viendo que realmente no queríamos los boletos y encogiéndose los hombros por la extrañeza, cogieron nuestro dinero y se marcharon.

No puedo hablar por los otros, aunque creo que sus razones para no querer un posible viaje a Cancún no eran muy diferentes de las mías. Está, por supuesto, lo inconsciente y poco solidario con las generaciones futuras que resulta desperdiciar recursos y degradar un poco más el medio ambiente para pasar unos días en un paraíso artificial recreado para satisfacer unas expectativas alienadas de unos alienados occidentales. Además, sabiendo los retos tan importantes que nos depara el futuro, sobre los cuales no se está haciendo nada (por más que los medios a veces difundan noticias para adormecer conciencias), es bastante frívolo (y un tanto culpable) dejarse tentar por una cosa tan fútil y poco interesante como una breve escapada de la realidad. Así mismo, tal escapada sólo es posible si uno anula su capacidad crítica, pues si no verá que detrás del escenario de cartón piedra hay una realidad mucho menos edulcorada.

En el caso concreto de Cancún, la realidad que se encuentra detrás es la de México, una gran nación con un gran potencial pero también con muchos problemas sociales no resueltos en muchas décadas, con grandes desigualdades sociales y con problemas económicos crecientes. Una parte de los problemas económicos de México es debido al inevitable descenso de la producción de petróleo desde hace una década, como se muestra en el siguiente gráfico. 



Como ven, medida que la producción de petróleo del país disminuye, también lo está haciendo tanto el consumo interno como las exportaciones, lo cual no es un patrón habitual de los países productores de petróleo (generalmente el consumo sigue subiendo hasta que producción y consumo se cruzan). Esta desviación del patrón más comúnmente observado en los países productores demuestra que en México, a pesar de las deficiencias que suelen señalar sus propios nacionales, los gobernantes son bastante conscientes de lo que significa la llegada del Peak Oil y, a la chita callando, sin nunca explicar qué es lo que en realidad está pasando, están adaptando al país a la nueva realidad. Piensen que patrones de este estilo (consumo de petróleo cayendo al tiempo que su producción) son los que presentan países industrializados y más diversificados como, por ejemplo, el Reino Unido, en tanto que países completamente dependientes de las exportaciones petrolíferas y no diversificados se suelen dirigir sin dudar contra el muro de quedarse de golpe sin exportaciones (como el trágico caso de Yemen).

Un viajero de verdad debería tener interés en conocer el México real, pero en tal caso, aparte de las maravillas que guarda ese país y las buenas gentes que allí habitan, se encontraría con la dura realidad de la guerra entre los grandes narcotraficantes y el Estado, o las desapariciones masivas de personas, o el genocidio de mujeres en tantos estados mexicanos, o la sistemática violación de los derechos de los campesinos en otros. Y ver esa dura realidad de primera mano, más el transfondo de la crisis económica a la que la caída de producción de petróleo unido a la caída de precios arrastra a México, llevaría a un verdadero viajero a hacerse preguntas. Preguntas incómodas sobre cuál es el papel de otros países, y en particular el nuestro, en todos estos problemas; y se cuestionaría cosas de nuestra sociedad, cosas que todo el mundo da por sentadas y como correctas pero que, cuando se piensa un poco, se ve que no lo son. Y así le pasaría en tantos otros destinos turísticos internacionales: si uno mira por encima de la valla no sólo verá muchas disfuncionalidades, sino que detectará qué parte de la culpa de esas disfuncionalidades se puede atribuir a sí mismo. Es por eso que los grandes destinos turísticos están estandarizados y convenientemente disociados del entorno de su implantación, para mantener un ambiente aséptico que evite, justamente, cuestionarse todo. Aquellos que dicen que el turismo es importante para la economía de todos esos países deberían de ver que quizá este tipo de turismo de masas, deshumanizado y que alienta ciertos desequilibrios (desde el esquilmado de recursos, pasando por la degradación ambiental y llegando incluso a la explotación sexual) no es el que más les interesa a los países receptores, y quizá sí uno que recuperara sus esencias, aquello que les diferencia en vez de esos escenarios de cartón piedra, y que también mostrara aquellas fealdades que el modo de explotación occidental provoca y que al quedar expuestas seguramente terminarían.

Esa tendencia a la trivialización y a la plastificación de los entornos de ocio no se da sólo en destinos distantes, sino a veces muy cerca de nuestra casa. Hace unos días pasé un fin de semana en la Cerdaña y puede comprobar como el éxodo masivo de personas del área metropolitana de Barcelona a esta comarca de montaña ha configurado una realidad muy diferente de la tradicional, de manera semejante a como sucede en la Sierra de Madrid y en tantos entornos más vivibles de grandes ciudades, modificando el urbanismo, los servicios y tantas otras cosas. En algunos casos los nuevos habitantes de esos entornos exigen que se detengan actividades tradicionales de la zona, típicamente agropecuarias, para evitar molestias olfativas, auditivas o incluso estéticas. No lo digo de broma; me constan, por ejemplo, casos en los que se ha conseguido evitar que un payés abone con estiércol en determinadas zonas, o que le quite el cencerro a las vacas para que no hagan ruido, o que no suene de noche el campanario que lleva siglos tocando, o que se obligue a un payés a tener su parcela "más limpia y ordenada" porque su aspecto ofende a sus vecinos (y, supongo, deteriora el valor de sus propiedades). Así, poco a poco, los que huyen del infierno de la gran ciudad en busca del paraíso de la naturaleza lo van deformando para que se parezca a su ideal pulcro e irreal.


Jorge Riechmann tiene un libro llamado "Gente que no quiere viajar a Marte", en la que critica esta visión centrífuga y tecnooptimista que se transmite recurrentemente desde los medios de comunicación, abogando por la huida de un planeta que no hemos sabido cuidar y en busca de otros paraísos que arruinar. Delante de ese "progresismo" que se sueña todopoderoso pero que solamente es tododestructor, Jorge opone una idea simple: es que algunos no queremos seguir esa absurda senda, no queremos viajar a Marte. Pero es que ni siquiera queremos viajar mucho más cerca. No queremos ir a Cancún, ni a Punta Cana, ni a cualquier otro paraíso artificial con el que, nos prometen, podremos escapar momentáneamente del infierno en que se ha convertido nuestro inmediato entorno, un entorno donde nos sentimos explotados, esclavos, ninguneados y oprimidos. Pues no, no queremos viajar a un paraíso prefabricado en plástico y sufrimiento a medio mundo de aquí; reivindicamos y queremos convertir este infierno de aquí en algo más vivible, quizá no un paraíso pero al menos una tierra.

Salu2,
AMT
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