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Apuntes sobre la fabricación del coche eléctrico. El punto de vista de los fabricantes

The Oil Crash - 14 December, 2016 - 12:55
Queridos lectores,

Beamspot nos ofrece en una nueva entrega sobre el análisis en profundidad de la viabilidad del coche eléctrico, en este caso analizando cómo los fabricante toman las decisiones estratégicas, con implicaciones financieras a muy largo plazo, y por qué el sector es muy inmovilista. Estoy seguro que será de su interés.

Salu2,
AMT

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Apuntes sobre la fabricación del coche eléctrico. El punto de vista de los fabricantes.
Cuando se habla del coche eléctrico o híbrido, se habla casi siempre de modelos presentes o de un futuro próximo que tal o cual fabricante está produciendo o anuncia que va a comercializar en cierta fecha. Se suele analizar el vehículo, sus prestaciones, opciones, colores, autonomía, etc. Se hacen comparativas, muchos reportajes, propaganda, pruebas de conducción.Pero apenas se habla del proceso de diseño, fabricación, detalles de los componentes, y, sobre todo, del plan de desarrollo del fabricante, sus intereses particulares a todos los niveles, sus inversiones y asuntos financieros y económicos, las relaciones legales y posibles asuntos con los gobiernos y regulaciones, ni del propio mercado del automóvil como tal, ya al margen del propio fabricante e incluso de los gobiernos.Desde el momento que lo que se compra es lo que los fabricantes producen y no la lista de sueños del comprador, resulta importante entender y analizar precisamente el lado de la oferta, lo que piensan y cómo actúan los fabricantes, las plantas de producción, los gobiernos en su papel de moderadores, y los usuarios finales en  tanto que son los que al final eligen que se van a comprar, si es que compran. Y dado que encima una parte importante de la población española trabaja en el sector del automóvil, el lazo se cierra y estrecha aún más.Empecemos por los fabricantes y las líneas de producción, el proceso de diseño, industrialización, producción, comercialización, y exploremos las implicaciones que tiene tanto temporales como técnicas, y de paso, económicas y financieras.Fabricar un coche es algo que mezcla muchas plantas de producción, empresas, sectores, países, recursos, materias primas, y muchas personas. Organizarlo por tanto es complejo y requiere tiempo, personas, recursos y mucho dinero.Empezando por las provisiones de metales varios para realizar las diferentes partes de los motores, chasis, carrocería, tren de rodadura, baterías, nos encontramos con grandes siderometalúrgicas y fundiciones, moldes, estampación, soldadura, ensamblado, pintura, etc. Ésta suele ser la parte más vistosa y cara, una de las más largas en el proceso de desarrollo e industrialización.Aparte esta la sección de plásticos, textiles y electrónica. Asientos y plásticos del interior, moquetas, alfombrillas, reposabrazos, equipamiento electrónico vario, luces, estética, es una parte llena de detalles y que aporta el número mayor de piezas al vehículo, sea del tipo que sea, y además suele ser la que aporta mayor variedad, con lo que suele ser una parte que implica muchos más recursos humanos, trabajo, detalles y partes aunque a nivel de producción e inversiones no esté tal alto como la parte anterior. En este caso, suele ser precisamente la parte que se analiza en los reportajes y comparativas, la que se mira con lupa una vez acabado el vehículo, y donde suelen estar los detalles económicos de la compra, según equipamiento.Con la cantidad total de componentes que tiene un vehículo moderno, diseñar un coche es algo que lleva mucho tiempo y trabajo, equipos multidisciplinares muy numerosos, grandes cantidades de dinero, muchas complejidades, y grandes dosis de organización y disciplina.El proceso de diseño además se ve complicado por un asunto de la máxima importancia: la fabricación. El cliente final de los ingenieros de diseño no es el comprador del coche, ni la dirección de su empresa. Es la línea de producción, aunque parece ser que a muchos les cuesta de entender.Dado que una línea de fabricación puede ser muy cara y necesitar varios cientos o miles de millones de euros para su industrialización, así como varios años para tenerla a punto para la producción, interesa maximizar la capacidad de producción de la misma con la mínima inversión.El resultado suele ser lo que se conoce como plataformas o bases [1]. Se trata de poner en común el máximo de elementos básicos, esencialmente los más caros, con el mínimo de variaciones, para la máxima cantidad de modelos de coche y de su producción. Así por ejemplo, podemos tener una plataforma común para el VW Polo, el Seat Ibiza y el Skoda Fabia. De esta manera, en la misma línea de producción se fabrican todos los modelos de una misma gama de tres fabricantes, del mismo grupo en este caso, aunque no tiene porqué ser así.En esa misma línea se fabrican todos los modelos, con todas las posibilidades de motorización, interiores, colores, acabados, etc. De esta manera la industrialización del chasis y carrocería sale más a cuenta, pero a costa de una mayor complejidad y tiempo de desarrollo.Lo mismo vale para la mayoría de detalles internos. Se cambia lo mínimo, y lo que se cambia comparte muchas veces detalles en común, aunque superficialmente cambien mucho. El hecho de que un LED sea azul para las largas o naranja  para indicar que se entra en reserva es algo que apenas implica complicaciones en la línea de fabricación, pero que permite diferenciar perfectamente un coche de otro.Así pues, este concepto se aplica profusamente en todos los aspectos del desarrollo del todo el producto del coche, incluyendo la posibilidad de tener motorizaciones híbridas o eléctricas, por ejemplo. No sólo entre modelos de una misma gama, sino incluso entre gamas varias y especialmente, entre generaciones. Por poner un ejemplo, el motor 1400 gasolina del grupo PSA es el mismo que ya equipaba en su momento el ya olvidado Talbot Horitzon, al cual se le han hecho modificaciones, se le ha añadido la inyección electrónica, centralitas de gestión y similares, pero la base de fabricación continúa siendo la misma desde hace décadas, con lo que el diseño y desarrollo de este motor y todas sus actualizaciones y modernizaciones están más que amortizadas, y además, como efecto beneficioso para todos, más que probadas y aseguradas.Este concepto no sólo permite reducir costes de fabricación, además aporta que se utilizan (o debería) los conocimientos adquiridos de la producción del modelo anterior para añadir mejoras, reducciones de costos y operaciones, mejorar la calidad, acelerar el proceso, y añadir las novedades de la nueva generación.Las novedades que se van incorporando además también son generalmente nuevas generaciones de sistemas que ya se introdujeron anteriormente en otras gamas. El sistema habitual de la automoción es empezar desarrollando novedades y conceptos nuevos para las gamas más altas de la automoción.Esto tiene varias ventajas: producción reducida implica que las líneas de producción tienen unos requerimientos diferentes, más económicos, con más tiempo de producción, más manual, más detallista, más técnico, quizás más complejo. Esto permite dedicar más tiempo al detalle, lo cual es la base para aprender a producir los nuevos productos.El hecho de que se produzcan pocos implica evidentemente que son más caros, pero dado que precisamente son los que marcan la diferencia entre vehículos de gamas más altas, más caros por definición, esto no representa una desventaja, más bien un argumento a favor de este proceso.Otra ventaja es que generalmente las nuevas tecnologías suelen ser más caras al no haber suficientes elementos de apoyo ni conocimiento. Precisamente ésa es la definición de novedad: algo que nunca antes se había hecho. Por tanto éste es el punto de partida de la curva de aprendizaje: novedades rabiosas y complejas en los vehículos de alta gama, caros y de menor producción, que a medida que se van desarrollando, conociendo, mejorando y abaratando al haber más competencia, van bajando de gama hasta acabar en las grandes tiradas de los vehículos de gamas más bajas.Una última ventaja añadida es que en las gamas altas, al haber menos producción, y encima al manejar más dinero, suele haber menos problemas económicos (pero más de imagen y márketing) con posibles garantías, reclamaciones, recalls por parte del fabricante para realizar cambios, etc.Sin embargo, todo lo expuesto hasta ahora tiene una dimensión temporal y económica muy importante. El diseño de un coche no es algo que se haga de la noche a la mañana, y muchas veces, como el ya mencionado caso del motor de PSA, se utilizan partes diseñadas hace décadas. Y para colmo, conlleva inversiones realmente grandes, de decenas, centenares e incluso miles de millones de euros.Como consecuencia, si añadimos que las leyes obligan a tener recambios durante quince años, el sector de la automoción es altamente conservador, inmovilista, reacio a cambios y experimentos, poco dado a arriesgarse. Un error en una gama, y la deuda puede volverse impagable. Un modelo previsto que se venda en cientos de miles que se venda en decenas de miles al año, y la ruina está asegurada.Más razones para el concepto plataforma: minimización de riesgos.Muy bien hasta aquí, pero ¿Qué pinta el vehículo híbrido o eléctrico en todo esto? ¿Cómo afecta este concepto a la fabricación de coches eléctricos y/o híbridos?En realidad afecta mucho. Demasiado incluso, hasta el punto de ser precisamente uno de los elementos que más frenan y más determinan el calendario de despliegue de la movilidad eléctrica.Veamos. Hemos dicho que las novedades se aplican a los coches de alta gama. También hemos dicho que los experimentos, con gaseosa. Por tanto, el primer punto de la lista a la hora de desarrollar un vehículo híbrido o eléctrico es simple: tiene que ser un híbrido de alta gama, a ser posible uno que consuma mucho de no ser híbrido.Lo de alta gama es evidente, y además suele ser parejo de elevado consumo. Un Q7 [2], por ejemplo, es un buen candidato. El hecho de tener una variante híbrida con menor consumo, es un gran atractivo para sus potenciales clientes si hacen mucha conducción urbana con semejante peso pesado, y dado el poder adquisitivo del potencial comprador, no representa un gran problema que sea relativamente caro.La parte de híbrido es menos evidente, pero es el claro exponente de que los experimentos, con gaseosa. Para empezar, un coche de alta gama tiene que tener un motor potente, buenas prestaciones incluyendo la autonomía, espacio de maletero y bastante equipamiento. Esto hace difícil y poco viable un vehículo totalmente eléctrico para tales menesteres. Sin embargo, dado el evidente elevado consumo de este tipo de vehículos, resulta lógico que una versión híbrida puede reducir mucho el consumo en la mayoría de casos, además de aportar detalles extras como el control de tracción y estabilidad eléctrico, sin contar que al ser híbrido, no enchufable, el pack de baterías se reduce, el problema de la autonomía desaparece.La reducción de las  baterías para dejar sitio, bajar coste, minimizar riesgos y garantías, junto con el hecho de que mucha de la electrónica y parte de potencia y frenado son comunes para los eléctricos, implica que este concepto no sólo permite seguir con la pauta habitual de la curva de aprendizaje y desarrollo, si no que a la vez se desarrolla una parte importante, quizás la más complicada, de los vehículos eléctricos, a la vez que se comercializan los productos, se desarrollan las baterías haciendo invisibles sus problemas, se mejoran los procesos, se amplía mercado para el producto, y a la vez, se empieza a subir por la cuesta de la curva de producción, aumentando volumen y mejorando precios gracias a la economía de escala, allanando el camino para nuevos y más variados modelos.Y de rebote, se hace un producto maduro de un mercado ya conocido, sea aún más atractivo para sus potenciales clientes, lo cual facilita el dimensionamiento de la producción y la previsión de ventas, y encima una parte importante de la línea de producción es común. Ventajoso, obviamente.Pero aún hay un punto más a añadir, espinoso, y que tiene repercusiones internacionales y políticas. Se trata de las normativas, regulaciones, homologaciones, y todo lo que tiene que ver con la legalidad y los aspectos jurídicos en caso de accidentes o cualquier cosa relacionada con leyes y seguridad [3].En Europa, que es uno de los dos centros mundiales donde ‘se corta el bacalao’ automovilístico, más concretamente en Alemania y Japón, con algunas pequeñas ramificaciones europeas más (básicamente el grupo Fiat, PSA y la empresa ‘estatal’ Renault), el sistema legal está relativamente poco relacionado con los gobiernos, dejando en manos de las empresas una autorregulación férrea, si bien los estados tienen algunas potestades, es básicamente el asunto impositivo y algunos puntos de colaboración más los que imperan, muy especialmente en el caso de Renault.
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Este tipo de regulación en el fondo es un sistema de lobbying, de corporativismo, que aumenta aún más las rigideces del desarrollo de vehículos de todo tipo. Este tipo de normativas consensuadas, muchas de ellas respaldadas en forma de estándares internacionales como la IEC 61851’ Electric vehicle conductive charging system’ son la base sobre la cual se sustenta la homologación para la comercialización de los vehículos.Pasar las pruebas descritas es algo caro y complicado, que los fabricantes de coches intentan reducir al mínimo. Una razón más para homologar una plataforma. Homologando uno, muchas de las pruebas valen para todos los modelos de los varios fabricantes, aunque no sirve para todo. La reducción de coste es sustancial, así como el tiempo necesario para poder fabricar y vender el vehículo.Sin embargo, según qué novedades se intenten aplicar, la normativa no existe. Es el caso de utilizar los supercondensadores para vehículos híbridos y eléctricos. Hay cosa hecha, del sector eléctrico, incluso de las energías renovables, pero homologar su uso en aplicaciones de automoción con tensiones de más de 60V es algo que está pendiente de hacer.Eso implica una vez más, dinero, tiempo, datos reales de aplicaciones similares, presumiblemente exentas de la normativa (por ejemplo, para tensiones de 5V) en casos similares, pero no necesariamente los mismos, y una considerable inversión laboral en forma de abogados, técnicos, estudios, etc.Si sólo un fabricante está interesado, y ve posibilidades de negocio, seguramente intentará hacer la normativa de tal manera que los favorezca. Si hay más fabricantes, se suelen repartir los costes a cambio de acuerdos, con lo que la cosa sale más económica, pero también significa que habrá más empresas competidoras metidas en el negocio.Si el negocio no acaba de ser convincente, la inversión empieza a perder interés, y a veces se usa eso precisamente para vetar el paso a empresas pequeñas e innovadoras.Homologar sistemas de supercondensadores, dada la experiencia con baterías de litio y otros elementos del tren de potencia, con tensiones elevadas, y además,  para este caso, con picos de corriente y potencia aún más elevados, no es precisamente una de las homologaciones y legislaciones fáciles.Así pues, puede resultar interesante empezar fuera de Europa. Especialmente si hay colaboración interesada por parte de los gobiernos, como es el caso de Japón, o un sistema legal más ‘laxo’ como es el caso de los USA, aunque tampoco signifique se sea el Far West precisamente.En esta tesitura, hacer nuevos diseños partiendo desde cero, muchas veces es más fácil si no hay un nombre detrás que arriesgar, y si encima se rompe con la rigidez de las empresas ya establecidas. Pero que sea más fácil empezar de nuevo, significa también que es más arriesgado, cosa que causa alergia a cualquier gran empresa fabricante europea, con la excepción, una vez más de Renault, que ha hecho de la annoyomics bandera.Si resulta que además, por ejemplo, la industria ya existente en un lugar, valga como ejemplo California [4], se ve muy apretada por un gobierno en el sentido de emisiones y contaminación, además de por la crisis, mientras el mismo gobierno incentiva económicamente el cambio de tecnología, puede ser interesante a las grandes empresas con una cierta reputación montar una nueva empresa ajena, pero controlada financieramente (es decir, siendo los dueños de las acciones) por una empresa ya existente, que además puede facilitar la cosa.Por poner un ejemplo, si en dicho estado hay fábricas cerradas por quiebra de alguno de los dueños de las acciones, y el gobierno financia la operación, puede ser lucrativo que con dicha financiación, las grandes, mediante la empresa títere, se compren esas mismas plantas a un precio conveniente [5]Ceder ingenieros, conocimiento y patentes, así como tecnología, bien de manera encubierta (por ejemplo, con las líneas de producción de las plantas cerradas), bien directamente, con el condicionante de compartir luego esta tecnología con los dueños de la situación, es algo que puede añadir interés y beneficios con escasas pérdidas, especialmente en un entorno de reducción de plantilla en las casas matrices.Hacer luego cambalaches y cambios de cromos legales con los asuntos de créditos por emisiones y contaminación y temas legales relacionados, también es otro de los aspectos a considerar [6].Si para muestra un botón, el Smart, o la SSangYong, son claros exponentes de esta manera de hacer las cosas, igual que Dacia. Hay algún caso más sonado [7].A partir de ahí, obtener información, JointVentures, subcontratas y sacar adelante el negocio compartiendo cosas entre las empresas del grupo puede ser beneficioso si la cosa funciona.Si no funciona, se cierra la empresa y a la hoguera con el CEO puesto a dedo por los accionistas.Muchas veces el aspecto clave de todo negocio suele ser la financiación, además de los resultados de ventas. Para empezar a fabricar un nuevo modelo de coche, hace falta una inversión muy grande, en muchas empresas, y a varios años de plazo, que seguramente no reportará beneficios hasta el segundo o tercer año de fabricación masiva. El plazo suele ser de unos 10 años para modelos totalmente nuevos, hasta cinco para cambios más superficiales, o meses para simples ‘lavados de cara’, que además se suelen hacer sobre series ya amortizadas y sin problemas de ventas.Por tanto, el punto de partida para valorar el negocio es siempre el volumen de fabricación de venta. Previsiones en base a parámetros varios, empezando por los económicos y financieros, pasando por los datos ya recopilados del mercado y que suelen ser bastante fiables para productos ya establecidos, pero totalmente inútiles para casos muy novedosos, y terminando por los asuntos estatales.Por poner un ejemplo, si un gobierno hace previsiones de ventas de vehículos eléctricos de 1 millón para 2015 en uno de los estados miembros de Europa [8], los fabricantes pueden creérselo o no, pero seguramente el gobierno de turno, o incluso el gobierno de la Unión Europea, puede presionar a los fabricantes para que hagan planes para estimaciones parecidas. Luego ya pondrán los datos que crean, aunque pueden verse, como ha sido el caso de los híbridos y eléctricos, muy presionados en cifras al alza.En Japón además, hay una gran concienciación desde hace tiempo con asuntos medioambientales. Resulta curioso que quienes mandan en la industria automovilística justamente fuesen dos países que desarrollaron la silvicultura más o menos a la vez hace unos 400 años, para paliar los daños medioambientales [9].No es de extrañar que en ese tiempo, la población respectiva se haya vuelto bastante concienciada con el daño medioambiental. Aún así, la masificación de Japón desde hace siglos, con ciudades con muy elevadas densidades de población, causa bastante más concienciación con el tema que en una más rural Alemania, con mucha gente viviendo en pequeños pueblos cerca de las grandes ciudades.Las diferencias en las idiosincrasias nacionales da una buena perspectiva de cómo ha evolucionado el tema. Mientras en Europa, con elevados impuestos sobre los combustibles, se han centrado en reducir las emisiones por la vía de la eficiencia del combustible, en Japón el problema se centraba en las mega urbes. Así pues el gobierno nipón, con el apoyo de su otrora poderosa industria, evolucionó hacia vehículos que en ciudad emitiesen menos contaminación, y de ahí salió el híbrido.El hecho de que en Japón empezasen antes es fundamental. El apoyo gubernamental, la concienciación social, y el planteamiento nipón, mucho más acertado, desembocó en los primeros sistemas Start&Stop y Mild Hybrid, con el Honda Insight en primera fila. A medida que la tecnología mejoraba, que se avanzaba por la curva de aprendizaje y se iba refinando todo el sistema, la situación fue ampliando la oferta y los tipos de vehículos, sucesivas generaciones de vehículos y sistemas, una aplicación a rajatabla de las filosofías de producción (Toyota Production System [10], Kamban) y desarrollo (Lean Development, Obeya [11]). No en vano Toyota es el mayor fabricante de híbridos del sector, y Japón el principal exportador de ‘filosofía’.Como resultas, Alemania, con su población distribuida y menos densa, quizás más centrada en desarrollar la parte proveniente de detrás del telón de acero, con problemas más reducidos de contaminación y concentración en las grandes ciudades al aplicar otro tipo de medidas (nucleos peatonales, red ferroviaria y de transporte público muy tupida, autobahns sin límite de velocidad) junto a la gran eficiencia habitual de los vehículos, tanto los teutones como los nipones, retrasaron la aparición de la tecnología.Y además, cuando lo hizo, fue más en otro sector que no en el urbano. Como ya se ha comentado, el plan de desarrollo pasó por la etapa de reducir el consumo de los grandes vehículos de gamas altas y muy altas. No en vano, el principal producto de exportación de Alemania es este tipo de vehículos. Este tipo de retraso, junto con el hecho de que desde el principio se apostó por algo tipo plataforma, y que algunas empresas alemanas no aplican tanto los principios que utilizan y exportan los japoneses de desarrollo y fabricación, ha desencadenado un retraso en el desarrollo de este tipo de tecnologías en Europa, que va una o dos generaciones (por no decir tres) por detrás de Japón en este sentido.Veamos un ejemplo de cómo la filosofía de plataforma es un arma de doble filo y cómo en el caso particular de algunos productos del vehículo eléctrico puede ir en detrimento de todos.Si el principio de plataforma es la de satisfacer al máximo de clientes posibles con una base similar, con pocas variaciones, para reducir costes, eso implica que el producto debe ser capaz de cumplir con todas las norma, restricciones y requisitos de todos los clientes a la vez, o con algunos en particular después de sufrir algunas variaciones que hay que minimizar.Si resulta que algunos clientes quieren que el cargador o el inverter o alguna otra parte clave de los vehículos eléctricos esté ubicada en el vano motor, bajo el capó, donde generalmente encontramos el motor de un coche térmico, mientras que otros prefieren ponerlo en el maletero, entonces tenemos que ver si este ‘pequeño’ detalle afecta al diseño.Resulta que lo que va en el maletero, apenas tiene restricciones de ningún tipo. Mientras, lo que va en el vano motor, por normativa interna de automoción, tiene que aguantar las fuertes vibraciones de los motores térmicos. Especialmente los grandes que equipan a los vehículos de alta gama.Por tanto, y dado que algunos de estos clientes, tal y como hemos explicado ya, van a utilizar este tipo de aparatos en vehículos híbridos, de alta gama (el Q7, por seguir con el mismo ejemplo), resulta que si hacemos una plataforma que cubra el máximo de posibilidades, interesa que pueda ponerse en todos los lados, y por tanto, la principal implicación es que debe cumplir con las necesidades mecánicas más restrictivas, que son las que aplican en el vano motor, para coches equipados con motores grandes.El resultado final en el producto, es un aparato que lleva cientos de tornillos muy variados, en posiciones muy diferentes (es decir, con orientaciones de los atornilladores de todo tipo), muchos en situaciones difíciles que dificultan el proceso de atornillado (fastidiando el FPY), y que además aumentan mucho el peso debido no sólo a los Kg de tornillería si no a una carcasa de aluminio reforzada, con refrigeración líquida, muchas juntas, y bastante pegamento, cola, pasta de relleno para altas tensiones, encima en un tamaño muy compacto para que quepa en un capó lleno de cilindros de gran cubicaje, turbos y tuberías varias de admisión y escape, elevadas temperaturas y fuertes vibraciones.Si el mismo producto se hubiese ubicado en todos los casos en el maletero, debajo de los asientos, o en algún otro lugar, además de tener más sitio, menos vibraciones, menores temperaturas y quizás más accesibilidad, hubiese resultado en un aparato mucho más sencillo, fácil de fabricar, y sobre todo, barato. Igual a mitad de precio.Por supuesto, también hubiese cabido la posibilidad de hacer dos tipos de plataforma, la ‘gama alta’, que sería la que se está haciendo, y la ‘gama baja’ que sería la variante a montar en el maletero.Dada la hoja de ruta expuesta, donde los primeros clientes serán vehículos híbridos de alta gama, tiene sentido para la dirección de las empresas que trabajan en esto, en empezar por la gama alta, y luego avanzar hacia la gama baja.Sin embargo, esta vez, y dada la complejidad, hubiese sido mucho menos arriesgado, fácil, económico y probablemente lucrativo hacer el camino inverso. Recordemos que en Japón, los primeros vehículos que salieron fueron como el Honda Insight, pequeños, urbanos, baratos, de gamas medias – bajas, ‘populares’. No fueron Lexus de alta gama (aunque ciertamente éstos se comercializan, especialmente en Europa).Ampliemos pues la presunta hoja de ruta que hubiese sido seguida sin interferencias de gobiernos, crisis varias y precios de las energías (gasolina, gasoil y electricidad).La tecnología Start&Stop es estándar desde hace tiempo, aunque no es muy apreciada. De hecho, la mayoría de usuarios de la misma la tienen deshabilitada. Parece ser un fenómeno social: ‘no quiero que parezca que no se conducir y que se me cala el coche’. Cuestión de imagen, supongo. Tampoco es que sea una tecnología muy agraciada: la reducción de consumo apenas se nota en muchos casos, especialmente fuera de grandes atascos/ciudades, y encima la duración de la batería de plomo, sobredimensionada ya que no se adapta nada bien a estos menesteres, se acorta.Los Mild Hybrid no tienen apenas éxito en Europa, a pesar de su bajo precio, mientras que en Japón son mucho más populares.Sin embargo, el Toyota Prius y ahora el resto de la gama híbrida de este fabricante, están arrasando. Es el vehículo más popular entre los taxistas, y la mayoría de los que tienen uno, dicen que repetirán. Si alguien sabe bien si un coche les sale rentable, son los taxistas. Más de la mitad de los híbridos que se venden en España son de Toyota.
Dado que los híbridos no enchufables como el Prius ya están bastante maduros en cuanto a tecnología japonesa, y aunque a la alemana le falta algo, el siguiente paso, más difícil de dar, serán los híbridos enchufables. Es más, es posible que se vean bastantes cambios en cuanto a los híbridos no enchufables que luego serán utilizados en los enchufables. En poco retomamos este hilo y el porqué.Los híbridos enchufables tienen mucho más en común con un coche eléctrico que los no enchufables. Para empezar, las baterías son de litio, mientras que los no enchufables, de momento son de NiMH. Tienen cargador, que añade peso, precio y consumo, pero junto con unas baterías más grandes, el resultado es que pueden hacer muchos viajes de forma totalmente eléctrica. Según la estadística que ya se ha comentado, más de la mitad. Ahí es donde en un principio se fomenta el ahorro y la reducción de emisiones, especialmente en recorridos urbanos.Pasar de los híbridos enchufables a los eléctricos puros sólo hay un paso. Si con los no enchufables se desarrollaba la parte más compleja a pesar de ser la más ‘vieja’, la electrónica, con los enchufables se pasa a desarrollar las baterías, algo más nuevo y menos conocido en el mundo del automóvil, donde hay más movimiento.Por tanto, cuando el grado de madurez de las baterías utilizadas en los híbridos enchufables sea mayor, se podrá pasar a los eléctricos puros, aunque muy probablemente salgan a la vez que los híbridos serie. Por ejemplo, el BMW i3. Eléctrico y versión con ‘range extender’ de gasolina por sólo unos 4000€ más. Es de esperar que sea así debido que los eléctricos, de momento, van a seguir con unas baterías relativamente pequeñas y autonomías por debajo de los 300Km en eléctrico puro.Como ya se ha dicho, hacer un coche eléctrico puro, se puede enfocar desde dos puntos de vista: desde cero, aprovechando al máximo la idiosincrasia de este tipo de vehículos, por ejemplo, el EV1. O ‘convertir’ un coche ya existente, con lo que no se aprovechan de todo las oportunidades que ofrecen los vehículos eléctricos. El Renault Fluence, por ejemplo.¿Cuál es la decisión más acertada? La primera es cara y arriesgada, mejor hacerlo con ‘empresas pantalla’ creadas a tal fin, como ya se ha explicado, o jugarse el tipo, el prestigio y la reputación, por no hablar de dinero, con una subdivisión específica, como es el caso de BMW.Sin embargo, reaprovechar modelos ya existentes reduce el riesgo, el coste, el precio final, la inversión, y el tiempo de desarrollo. Es la apuesta de Renault con el Fluence, coche pensado desde el principio para tener los tres tipos de motorización, y el camino seguido con los híbridos through the road como los PSA y Volvo (el V60 plug-in hybrid), con líneas de producción más sencillas, coches que requieren pocas modificaciones del ‘normal’ para hacer el híbrido.Sin embargo, el Renault Fluence es un ejemplo de que un enfoque equivocado puede resultar problemático, aunque a simple vista sea más económico.Resulta que Renault decidió poner el inverter, el DC/DC de KL30 y el cargador justo encima del motor eléctrico, formando un todo con éste. Es la imagen que abre esta entrada. Todo en el vano motor, ocupando el espacio de los motores en las otras versiones de Fluence con otras motorizaciones.Así que sólo le quedo espacio en el maletero y/o bajo el coche para poner las baterías. Se optó por alargar el maletero (cosa de carrocería, no de chasis, que ya estaba pensado para ello desde un principio y es el mismo para toda la gama) y ubicar un paquete extraíble justo detrás de los asientos traseros, pensado para ser cambiado rápidamente. También se llego a un acuerdo con una empresa llamada ‘Better Place’ para desarrollar una cadena de estaciones de recarga y cambio rápido de baterías de este vehículo.Ya hemos comentado las implicaciones de poner aparatos electrónicos en el vano motor. Si además el motor es de peor rendimiento al no utilizar neodimio (como sí utiliza Toyota) si no inducción o excitación externa, y a que el paquete de baterías, al ser extraíble, es más complicado, grande, voluminoso con conectores y enganches específicos que no harían falta si no fuese extraíble, resulta que la autonomía se resiente bastante, mientras que el precio sube. Más razones, junto al hecho que Francia está en una zona climática más templada que no Alemania, para que el coche se venda sin batería.Pasemos ahora a analizar la segunda parte de esta ecuación, que por supuesto, afecta a la parte de los fabricantes: la demanda. El mercado. Los clientes. Nosotros, los usuarios.Las variables o parámetros que se tienen en cuenta a la hora de comprar un coche son muchos y muy variados. Algunos de los puntos tienen más peso, otros menos, y además se interrelacionan, las valoraciones de cada razón cambian según las otras. Así, una persona con mucho dinero valorará unas cosas, mientras que una persona que tiene poco o quiere gastar poco, mirará otras. También se valora la percepción subjetiva de los fabricantes, los comentarios en internet sobre el modelo, el tamaño, la estética, etc.A grandes rasgos, sin embargo, podemos distinguir varios apartados sobre los que estudiar cómo afectan las decisiones de los compradores en el mercado del automóvil y las implicaciones que puede tener sobre los eléctricos y los híbridos.El primer punto básico de estudio es, evidentemente, el económico. En dos vertientes: el precio, y el consumo/mantenimiento.Otro punto importante, es la versatilidad del vehículo. Generalmente implica el tamaño y la autonomía. Luego viene la parte de equipamiento, estética y otros apartados.De forma esquemática:
  • El precio final del vehículo, contando impuestos y descuentos o ayudas.
  • El consumo.
  • El mantenimiento estándar.
  • La fiabilidad y la red de talleres.
  • En el caso del eléctrico e híbridos enchufables, la disponibilidad de puntos de recarga, empezando por el parking habitual del vehículo.
  • El tamaño del vehículo en cuanto a habitáculo.
  • El tamaño del vehículo a la hora de aparcar.
  • El tamaño del maletero.
  • La autonomía, especialmente en los eléctricos.
  • La vida útil.
  • La financiación.
  • La situación socioeconómica particular del comprador o compradores.
  • La situación socioeconómica general de la zona de residencia.
Quizás los últimos puntos no son muy evidentes hasta que se recuerda la situación del mercado del automóvil desde 2000 a esta parte.Está claro que el dinero es uno de los elementos importantes. Quien no tiene dinero, no compra nada, no puede. Perogrullada, por supuesto, pero que tiene bastante que  ver con el tema.Quien tiene mucho dinero, tiene más donde elegir, evidentemente. Además, dada la situación, puede comprar más de un vehículo. Incluso familias de clase media modesta tienen dos o tres vehículos, no estamos hablando sólo de gente con mucho dinero que colecciona coches.
 Pero el aspecto económico no se reduce sólo al precio de compra del vehículo por el cual sale al final, sumando impuestos. No. También importa la parte de mantenimiento. Cuanto menos mantenimiento, generalmente menos gasto, aunque depende realmente de lo que implique este mantenimiento: muchas intervenciones baratas (cambios de aceite, por ejemplo), o unas pocas muy caras (cambio de la batería).La cuestión es que según el tipo de circunstancias, se puede agrupar o segmentar el mercado en varias clases, donde no sólo el precio del vehículo es el factor determinante. Coches de alta gama pueden ser ultradeportivos o grandes todoterrenos, Ferraris o Hummers. Algo parecido pasa en las gamas bajas.Tampoco es lo mismo el coche de un joven soltero que el de una familia numerosa, igual que no es el mismo el de una persona con ingresos bajos que un alto ejecutivo.Sin embargo, dentro de las mismas gamas o segmentos, los vehículos de uno u otro fabricante tampoco varían en exceso para un mismo precio, aunque generalmente el mismo vehículo, con la misma plataforma y más o menos el mismo equipamiento, hay diferencia de precio: la marca se cobra.Hay quien dice que al final quien decide es nuestro cerebro reptiliano, y luego las partes más avanzadas del mismo se encargan de elaborar las justificaciones y razonamientos necesarios para que se acepte dicha decisión por parte del consciente y del resto de personas.Comprar un coche tiene bastante de subjetivo, especialmente en la elección de la marca. También tiene mucho de respuesta o perfil sicológico del que compra. En buena parte, es un símbolo de status, una carta de presentación, un elemento de ostentación, o bien un elemento útil, una mera herramienta práctica.Aún así, los rasgos que se suelen presentar a la hora de comprar un coche también tienen que ver con las finanzas dentro de ciertos parámetros. Uno de ellos es precisamente la vida útil del coche, así como su utilización. Esto, aparentemente inocuo, es en realidad bastante importante a nivel mercantil.Comprar un coche, dado el monto de dinero que cuesta, es algo que afecta bastante a la economía de la gente. No estamos hablando de un teléfono móvil de 200€, no, si no de un aparato que sólo comprarlo ya nos va a salir por más de 10000€, y además  va a tener un mantenimiento. Y encima, nada más sacarlo del taller ya se pierde el 20% de su valor, vamos, ruinoso.La consecuencia primordial de este punto, es que los compradores se miran mucho lo que compran, y lo hacen siempre pensando en un plazo, y muchos además, no sólo se miran el precio, el tiempo que lo van a usar, sino también el coste de mantenimiento, y cada vez más. El resultado es el tiempo que tarda en renovarse el parque de coches. Y eso depende también de la situación económica no sólo del propietario, si no de la zona en la que vive.En una región, país, área en recesión económica, es evidente que las ventas van a ir a la baja, y con ello, la renovación del parque se alarga, la gente estira más la vida útil del coche, e incluso se deshacen de él debido al gasto que éste conlleva, sobre todo si tienen más de un vehículo.Por tanto, los gustos y la demanda varía con el tiempo, a veces, muy rápidamente, en pocos meses, cambiando directamente la valoración de todos los parámetros en los que se basa la decisión, dando más peso a unos que a otros que antes eran de mayor importancia.Esta división del mercado en nichos, y la variación en las gamas de más ventas por la variación de los parámetros de decisión es a lo que los fabricantes intentan adelantarse todo lo que pueden, para intentar diseñar el coche que se demandará para cuando el proceso de diseño, industrialización y comercialización esté finalizado y se empiece a vender. Con plazos de 5 a 10 años, la cosa no es nada fácil, aunque no sólo la gente tiende a cambiar lentamente, si no que los mismos fabricantes intentan reforzar el inmovilismo, precisamente para facilitar la toma de decisiones.Para colmo, la sociedad y su idiosincrasia también hacen mucho. No es lo mismo el mercado japonés, muy concienciado con la contaminación y con problemas realmente graves de aparcamiento en las ciudades, que el mercado norteamericano con sus amplias autopistas, espacios enormes para aparcar en las urbanizaciones, y especialmente en la costa oeste, donde las empresas además ya preparan grandes zonas de aparcamiento tanto para sus empleados como para sus clientes, donde hay pocos problemas de contaminación, y combustible muy barato.
Todo esto hace que una previsión de ventas sea difícil, y además muy arriesgada. Introducir cambios puede ser un enorme éxito, o un enorme fracaso. Por eso, invertir en sistemas de propulsión eléctricos es algo que interesa hacer en las gamas altas: suelen ser las que menos problemas económicos suelen presentar, las tiradas y por tanto, las inversiones son menores, y el riesgo disminuye.Además, las clases altas suelen ser más receptivas a tener ‘cosas nuevas’, ‘exclusivas’, ‘distintivas’. Y esto además hace de bandera, marca camino para que luego los que quieren ser algún día propietarios de vehículos de alta gama, precisamente deseen estos cambios.Con la subida de los precios de los carburantes, la pelea para reducir consumos se ha incrementado. Máxime precisamente con los vehículos de alta gama y mayor peso/volumen, como el Hammer antes mencionado. De todas maneras, todos los usuarios se miran la cifra del consumo.Sin embargo, el meme de la escasa autonomía de los eléctricos, junto a que los fabricantes prefieren ‘esconder’ los problemas con las baterías a base de utilizar sistemas que revelan mucho menos el estado de las mismas, como son los híbridos no enchufables, y encima, con baterías más económicas, la puerta está más abierta para los híbridos que para los caros y cortos de autonomía, los eléctricos puros.Sin embargo, los híbridos no enchufables están bastante cerca del límite de eficiencia posible. Poco pueden mejorar los consumos con las tecnologías presentes. Por eso, se está avanzando en dos sentidos. Por una parte, los híbridos enchufables, que mejoran los gastos en dos sentidos: una parte importante se hace con la electricidad del enchufe, y otra parte mejora la utilización como híbrido, al tener más potencia específica, al poder reciclar más energía en la frenada.Por otra parte, el uso de supercondensadores y LIC’s, con una potencia específica inigualable por las baterías, aunque con una energía específica que está (y presumiblemente estará) por detrás de las mismas, aumentará la eficiencia y el ahorro de combustible de forma considerable. Al fin y al cabo, sólo hacen falta unos pocos cientos de Wh para realizar esta función.El resultado de usar esta tecnología seguramente acabará por derivar en vehículos híbridos no enchufables más baratos que los actuales, con menos problemas de vida útil y de temperatura, y con mejoras sustanciales de consumo urbano.Y el siguiente paso, será aplicar esto a los híbridos enchufables, que continuarán teniendo el pack de condensadores, para suministrar la potencia cuando haga falta, y una batería de litio optimizada para tener el máximo de capacidad en el mínimo de sitio, a costa de tener menos potencia. Al fin y al cabo, de esto último se encargaran los supercondensadores.Aunque estos vehículos sean más complejos debido a la electrónica más sofisticada para el trasvase de electricidad de/hacia los condensadores o batería, la reducción de peso, precio y tamaño de esta última debería compensar.Por tanto, el camino a seguir por los fabricantes en las siguientes etapas, es el de reducir al mínimo el consumo de combustible, pero sin encarecer el vehículo, es decir, reduciendo al mínimo las baterías.El coche meramente eléctrico queda para más adelante. Es demasiado arriesgado, significa demasiados costes e inversiones, y el mercado del mismo es un real desconocido. Además, si antes de arriesgarse con el mismo, la economía de mercado ayuda a reducir el coste del mismo y de su producción gracias a la demanda de híbridos, que tienen mucho en común, entonces el precio de venta seguramente será más barato, muchos de los componentes serán los mismos que ya se fabrican, y el riesgo será mucho menor. Además, los híbridos enchufables serán un buen sistema para medir ‘el pulso’ del mercado del eléctrico, amén de otros posibles fabricantes que ya se puedan haber metido.Esta hoja de ruta, todo lo explicado hasta aquí, también significa que en circunstancias desfavorables, quien haya invertido en estas tecnologías y no acierte, tiene muchos visos de tener serios problemas financieros. Una mala previsión de ventas, y por tanto, de fabricación, y los gastos financieros se comen los beneficios del fabricante.Hay que pensar que no es lo mismo hacer una línea de producción de 5 millones de ABS al año, modelo prácticamente único, plataforma para la gran mayoría de automóviles que se fabrican en Europa, que montar una línea para fabricar 1000 baterías de coche eléctrico al año.En la industria hay un parámetro muy significativo, llamado OEE (Overall Equipment Efficiency [12]), que se usa para ‘medir’ la ‘eficiencia’ del equipamiento. Simplificando, mide el tiempo que la línea está produciendo respecto del tiempo total. No se hacen las líneas de producción para hacer bonito ni para estar expuestas tras una vitrina: interesa que produzcan todo el rato. Eso implica que escalar la producción no es inmediato.Además, hay equipamiento que resulta difícil de escalar. Sale mucho más rentable hacerlo a la medida del pico de producción desde un principio, aunque el OEE baje. Un ejemplo, que además sirve para ilustrar las diferencias entre países debido a la regulación, es precisamente un asunto de fabricación de baterías de vehículo híbrido (lo mismo vale para eléctrico) de litio, que pasó por las manos del autor.Para hacer el pack de baterías, en Europa, el fabricante necesitaba aplicar una normativa de seguridad que implicaba que las baterías debían estar un mínimo de 24h en un almacén a 5ºC, para luego pasar otras 24h mínimo en otro almacén a 30ºC, para luego asegurarse que cada célula estaba correcta y cargada al 60%.Eso implica muchas cosas: cámara frigorífica de almacenamiento a 5ºC con capacidad para todas la células necesarias para el pico de producción (de hecho más: se pretendía que se pudiese almacenar material para otros productos), una segunda cámara climática a 30ºC que significaba enfriar en los cálidos veranos de la península, y calentar en invierno, y una cantidad ingente de sistemas de verificación y carga de las celdas individuales.Comprobar una celda que esté en buenas condiciones no es trivial [13], y aunque se sigan los tests más rigurosos que hay hoy en día, nada descarta que en un mes la celda esté ‘muerta’. Se está trabajando precisamente en este tipo de tests, con algunos resultados interesantes, precisamente porque una sola de estas células que falle en un mes, significa cambiar todo el pack de baterías [14], y probablemente, mandarlo a reciclar, aunque haya 90 o más celdas buenas, ya que el proceso de fabricación es difícil de ‘volver atrás’ o de desmontar el pack, que va soldado. Eso es caro.Si la producción se dimensiona por 30000 packs de baterías al año, esto significa unas 150 baterías al día. Cada una con sus decenas de células, que deben seguir el proceso de enfriamiento, calentamiento y test/carga de manera individual, al día. Garantizar que todas han estado las horas mínimas en cada una de las cámaras, así como que han sido testeadas y cargadas no es tampoco tarea trivial. Y la cantidad de cargadores/sistemas de test es elevada, ya que hace falta alrededor de 1 hora para cargar una batería, aunque no es de esperar que se tengan que cargar todas desde 0, más bien, desde el 30%. Estamos hablando fácilmente de cantidades monetarias un orden de magnitud por encima de las inversiones habituales en la fabricación de electrónica del automóvil. Habitualmente más. Y en cuanto a material, cerca de dos órdenes de magnitud, más de 100 veces el precio de los componentes electrónicos.Para hacerse una ida, una centralita electrónica o similar, está por debajo de 100€ (precio de fabricación). Un inverter con el conversor DC-DC de KL30, por debajo de 1000€. Una batería ronda los 10000€.Y las garantías de calidad, más endebles, más apuradas. El riesgo es mucho más elevado que con la electrónica habitual. Y dado que las cámaras frigoríficas se tienen que dimensionar para el pico de producción o una parte significativa, este capital hace falta gastarlo bastante antes de empezar a producir.Esto, en Europa, donde además los recambios deben de estar garantizados por 15 años. En otras partes del mundo, algunas de estas cosas se pueden obviar, reduciendo no sólo la inversión y las necesidades de producción, sino también los gastos financieros, lo cual redunda en una reducción de precios del producto, haciéndolo más atractivo para el mercado.Todo este conjunto convierte el sector del automóvil en un sector muy rígido, muy inmovilista y rígido, poco dado a los cambios. Justo lo contrario de la electrónica de consumo, y quizás precisamente debido a la gran cantidad de electrónica que incluyen dentro.
Los años que han tardado los coches en incorporar pantallas dentro es otro dejemplo de esta diferencia. Mientras las tabletas y móviles anuncian modelos nuevos cada año, los fabricantes de televisores hacen campañas de Navidad con modelos nuevos siempre, y muchos años también en verano campaña de Olimpiadas o de Mundial de fútbol o cualquier otro evento, con plazos de desarrollo de menos de 2 años, y con volúmenes de producción de millones en esa única campaña.Sin embargo, los coches, con producciones de decenas de miles a lo sumo, con la obligación de tener piezas de recambio durante 15 años, tienen un problema serio: los fabricantes de pantallas cambian el modelo cada año. Eso implica fabricar electrónica nueva cada año, garantizando la compatibilidad para que durante los 15 años de recambios éstos puedan interoperar a pesar de tener pantallas diferentes, y una inversión anual en equipamiento para fabricar un modelo nuevo cada año.La mera mención de estos problemas causa sarpullidos en la dirección de las empresas automovilísticas.Que se extienda un rumor sobre la fiabilidad de un fabricante o un problema sonado con alguno de los vehículos nuevos, puede bien causar un problema serio de ventas, que se puede traducir en quiebras.En resumen, tanto bla, bla, bla para decir unas pocas cosas:
  • El sector del automóvil es muy rígido y tarda mucho en realizar cambios.
  • Como resultado, las novedades se aplican con cautela
  • Esto implica una hoja de ruta, unos pasos de desarrollo hacia el coche eléctrico, pasando por los híbridos
  • Los plazos para el cambio son de décadas
  • Las inversiones son inmensas
  • Los riesgos de cambios en la demanda pone en serios problemas financieros a los fabricantes.
  • La situación económica del mercado puede cambiar mucho más rápido que lo que se pueden adaptar los fabricantes
  • El mercado de vehículos eléctricos está muy verde, y los fabricantes no apuestan por el mismo sin incentivos gubernamentales
  • La renovación del parque automovilístico también requiere décadas
  • El cambio a vehículos eléctricos es algo que requiere mucho tiempo dada la vulnerabilidad a la que expone todo el sector, y por tanto los fabricantes no intentan acelerar el proceso.
[1] – http://en.wikipedia.org/wiki/Automobile_platform [2] – http://autos.terra.com/noticias/presentaron_el_nuevo_audi_q7_hibrido/aut1652 [3] – http://en.wikipedia.org/wiki/IEC_62196 [4] – http://en.wikipedia.org/wiki/California_Air_Resources_Board [5] – http://es.wikipedia.org/wiki/Tesla_Motors  [6] – http://wattsupwiththat.com/2013/12/21/the-tesla-battery-swap-is-the-hoax-of-the-year/ [7] – http://en.wikipedia.org/wiki/SsangYong_Musso http://en.wikipedia.org/wiki/Smart_%28automobile%29 http://www.renault.es/descubre-renault/dacia/ [8] – http://www.movele.es/ [9] – http://en.wikipedia.org/wiki/Edo_period [10] – http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_de_producci%C3%B3n_Toyota [11] – http://en.wikipedia.org/wiki/Lean_Manufacturing [12] - http://es.wikipedia.org/wiki/Eficiencia_General_de_los_Equipos [13] - http://batteryuniversity.com/learn/article/testing_lithium_based_batteries [14] - http://en.wikipedia.org/wiki/Bathtub_curve

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La Economía no es una ciencia Son habas contadas

Ácratas - 13 December, 2016 - 04:03




Las crisis son cíclicas. Las hay de ciclo largo y de ciclo corto. Es así. No preguntes.

En las crisis hay escasez de dinero. Los bancos dejan de crearlo de la nada, según su costumbre y razón de ser, bien porque no encuentran a quién prestarlo con mínimas garantías de devolución o porque han alcanzado el límite legal de creación de dinero del aire. Se manifiestan de manera creciente los efectos de la escasez de dinero.

Un estado soberano, como la España de principios de los noventa(*), inyecta nuevo dinero en la economía. Al tiempo que devalúa la moneda. Creación de nuevo dinero y devaluación son fenómenos paralelos, si no precisamente conjuntos.

La crisis se aplaza porque hay dinero circulando. Los precios aumentan poco a poco hasta la nueva situación de equilibrio. No aumentan inicialmente, pues el dinero inyectado se utiliza para seguir con el ciclo económico, esta vez ficticio. Pero las importaciones de lo imprescindible marcan la pauta. De todos modos, la energía está gravada con tales impuestos que basta con reducirlos para mantener el statu quo. La gasolina, por ejemplo. La devaluación se considera que perjudica el poder adquisitivo de los ahorradores. Se cumple el objetivo de proteger a la nación, tanto al Estado como a la población.

En un país no soberano, como la España actual, eso no puede hacerse. La escasez de dinero, siempre provocada por los bancos, porque han dejado agujeros de dinero negativo inmensos, contrapartida de los créditos concedidos al buen tuntún, aumenta cada vez más. Porque las devaluaciones internas son así. Si no hay dinero hoy, habrá menos mañana.

La consecuencia es la ruina del país, que se vende a trozos para pagar deudas bancarias privadas. Nacionalizaciones de lo podrido y privatizaciones de los suculento.

El estado se sostiene del crédito exterior. No puede hacer el dinero que le falta. Se endeuda en nombre de todos.

La deuda pública crece de una manera imparable, anunciando la quiebra y las inevitables quitas (Grecia).

Se subvenciona a la población más pobre, cuyo poso, que sirve además de contrapunto o cuarta armónica, se importa en forma de inmigración forzosa, empujada a punta de pistola: para ellos, ayudas, subsidios, renta básica. Porque es eso o la delincuencia desaforada. La devaluación interna perjudica el poder adquisitivo de todos los que no son ahorradores netos.

Pero el tejido industrial y empresarial se ha deshecho. Reconstruirlo es tarea de décadas.

El Estado es cada vez menos respetado internacionalmente. La población se empobrece aún más, porque el Estado se vuelve contra ella: más impuestos, más represión al descontento, más leyes arbitrarias. Incluso quitas del ahorro en forma de intereses negativos o apropiación directa. Los ahorradores acaban jodidos también. Son los últimos en caer. Muchos sacan su dinero del país, imitando a los bancos y las multinacionales.

Al final, al Estado no lo respeta nadie, ni fuera ni dentro. La economía sumergida crece desmesuradamente porque es imprescindible para sobrevivir. Se cumple el objetivo de destruir la nación, tanto al Estado como a la población. Es el diseño del Nuevo Orden Mundial fascista.

Coda: En un país soberano, la situación (aunque sería imposible haber llegado a esta situación) conduciría al golpe de estado (partido nacionalista radical o revuelta militar). En un estado sin soberanía, al adelgazamiento de la administración. No hay otra.

Hagan sus apuestas.


FÉLIX UDIVARRI


NOTAS: (*) La democracia era deficiente, pero el Estado era aún soberano.Como lo fue durante la II República. Y por eso fue destruida a conciencia.



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El Ocaso del Petróleo: Edición de 2016

The Oil Crash - 9 December, 2016 - 22:19
Queridos lectores,

Como sabrán si siguen este blog desde hace algún tiempo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publica su informe anual, el World Energy Outlook (WEO), a mediados del mes de noviembre. También sabrán que hace poco hemos comentado en este blog el último informe y algunas de sus consecuencias. Algunos años la AIE nos proporciona datos detallados sobre la producción de hidrocarburos líquidos prevista para los próximos 25 años de acuerdo con su escenario de referencia, y cuando esa información está disponible (no siempre la dan, la AIE sigue una política bastante errática a ese respecto) yo analizo esos datos para intentar hacer una evaluación de cómo va a evolucionar la energía disponible del petróleo, ya que la AIE tienen la mala costumbre de expresar la producción como una suma de volúmenes de sustancias disímiles, con diferente contenido energético y diferente coste energético de producción. Ése ha sido uno de esos años en los que la AIE ha proporcionado la información necesaria, incluso alguna información nueva y muy útil, y he aquí por tanto la edición de 2016 de "El Ocaso del Petróleo".

Teniendo en cuenta la discusión que la propia AIE hace en el WEO 2016 sobre los escenarios que se pueden plantear si se prolonga la actual situación de desinversión en el sector petrolero, he creído conveniente introducir dos escenarios para analizar la evolución de la energía proveniente del petróleo: el "Escenario central", que se corresponde con los que estudié otros años y en el que se acepta que la inversión se recuperará, como asume la AIE; y el "Escenario de baja inversión", en el que pasa exactamente lo contrario. La verdad, como veremos, se encontrará en algún punto intermedio.

Escenario central


En primer lugar, presentemos los datos en los que se basa este análisis: la tabla 3.11 del WEO 2016:



Esta tabla puede ser expresada en forma de gráfico, siguiendo el código de colores de la gráfica 3.15 del WEO 2016, que ya comentamos con cierto detalle.



Aunque he sido yo mismo el que he generado los gráficos, he nombrado los tipos de explotación en inglés porque sé que con posterioridad estas gráficas serán reutilizadas, así que déjenme que les especifique qué es qué:
  • Post-peak: Yacimientos de petróleo convencional que han superado su pico. Franja de color verde oscuro.
  • Legacy: Yacimientos de petróleo convencional de legado; posiblemente han superado su pico, pero aún no es evidente. Franja de color verde intermedio.
  • Ramp-up: Yacimientos de petróleo convencional aún en crecimiento. Franja de color verde claro.
  • Approved: Yacimientos de petróleo convencional aprobados para su explotación, pero que aún no han entrado en explotación. Franja de color añil oscuro.
  • NGL: Líquidos del gas natural. Franja de color añil claro.
  • LTO: Light Tight Oil, o petróleo ligero de roca compacta, que se explota con la técnica de fracking. Franja de color naranja oscuro.
  • Heavy oil: El nombre está abreviado, pues más bien debería ser "Extra Heavy Oil and Bitumen" o "EHOB"; entran aquí las arenas bituminosas de Canadá y el petróleo extra-pesado de la Franja del Orinoco. Franja de color naranja intermedio.
  • Other: Otros hidrocarburos no convencionales, que son mayoritariamente biocombustibles. Franja de color naranja claro.
  • Processing gains: Ganancias de proceso. Corresponden a la expansión del volumen de los hidrocarburos líquidos cuando son procesados en las refinerías (recordemos que se combinan con gas natural en algunos tratamientos). Franja de color gris.
  • Found, not approved: Yacimientos de petróleo convencional que ya han sido identificados, pero o bien no se han pedido los permisos para explotarlos o bien sí se han pedido pero aún no se han concedido. Franja de color rojo.
  • Yet to be found: Yacimientos de petróleo convencional que se prevé que serán encontrados y puestos en operación en los próximos 25 años. Franja de color morado.

Noten que en contraste con otros años, las categorías de "Yacimientos pendientes de explotación" (franja roja) y "Yacimientos aún por encontrar" (franja morada) se colocan en la parte de arriba del gráfico, para respetar la unidad cromática de la figura 3.15 del WEO, y también de cara a facilitar la comparación durante la segunda parte de este post.

Repito aquí la gráfica de la producción prevista de hidrocarburos según el escenario de referencia del WEO 2016, para facilitar la comparación con la gráfica equivalente del WEO 2015, que rescato de la edición de 2015 de "El Ocaso del Petróleo".



La previsión de volumen de hidrocarburos producidos en 2040 es similar en ambos WEO's, unos 103 millones de barriles diarios (Mb/d), aunque con diferencias más que apreciables en su procedencia. Entre los cambios, destaca sobre todo el considerable aumento del volumen de petróleo "pendiente de explotar" del WEO 2015 (que en el WEO 2016 correspondería a la suma del "Aprobado para explotación", franja añil, más el "Encontrado, no aprobado", franja roja): mientras el WEO 2015 arrojaba una proyección de 21,3 Mb/d en esta categoría para 2040, en el WEO 2016 se le estima una producción de 27,2 Mb/d en 2040 (y eso a pesar de que período de previsión tiene un año menos y por tanto la producción estimada en 2016 debería ser ligeramente inferior a la estimación de 2015). Por desgracia, estos cambios bruscos en la composición  de la producción futura son norma en los WEO's de los últimos años, como ya hemos comentado varias veces, y probablemente son fruto de la dificultad de hacer cuadrar una realidad productiva complicada con unas previsiones económicas predefinidas mucho más optimistas; en ese sentido, conviene resaltar que hace diez años la AIE aún pensaba que en 2035 el mundo sería capaz de producir 120 Mb/d, mientras que ahora cree que será ligeramente superior a 100 Mb/d en 2040.

Los datos arriba indicados son, como siempre, la suma de los volúmenes de los diferentes hidrocarburos líquidos más o menos asimilados a petróleo, a pesar de tratarse de sustancias muy diversas. Sin embargo, esas diferentes sustancias tienen diferentes contenidos energéticos, y sería interesante saber a cuánta energía bruta equivalen. Aplicando el mismo criterio que venimos usando desde 2012, consideraré que los petróleos no convencionales tienen en media sólo el 70% de la energía de los petróleos convencionales. De ese modo, obtengo la figura de la evolución prevista de la energía bruta según el WEO 2016,



a comparar con la gráfica que obtenía con el WEO 2015.




Aunque la proporción de los diferentes tipos de hidrocarburo líquidos no es la misma, el resultado es, como ven, muy similar. Pero esto no es el fin de la historia: como sabemos, los diferentes tipos de hidrocarburos líquidos tienen un diferente coste de producción, también en términos energéticos. Estimamos la energía neta de cada tipo de hidrocarburo como la fracción de energía que resta una vez hemos descontado la energía de producción. Para los diferentes tipos de hidrocarburo líquidos, usaremos los valores convencionales de Tasa de Retorno Energético (TRE) que hemos venido usando estos años, según sigue:

  • Petróleo convencional actualmente en explotación: TRE=20
  • Yacimientos de petróleo convencional aprobados pero aún no explotados: TRE=5 
  • Yacimientos de petróleo convencional sin aprobar y por descubrir: TRE=3
  • Líquidos del gas natural: TRE=5
  • LTO y petróleo pesado: TRE=2
  • Biocombustibles: TRE=1 (es decir, no aportan energía neta y por tanto esta franja desaparece).    
Se puede calcular la energía neta N de cada tipo conocida la energía bruta B (la que se muestra en la anterior gráfica) y la TRE del tipo de hidrocarburo en cuestión usando la fórmula: N=(1-1/TRE) x B. De ese modo, la gráfica de la energía neta nos queda como sigue



a comparar con la que derivábamos para el WEO 2015


Como se ve, el pico de energía se sitúa en el mismo año, 2015, pero con el nuevo WEO la caída de energía neta es algo más rápida que la del año pasado, reflejando la mayor dependencia en combustibles fósiles más difíciles de extraer y por tanto de menor energía neta.

Si ya es preocupante que el descenso de la energía neta proveniente de todos los líquidos del petróleo sea más marcado que en años anteriores, tenemos encima que, como siempre, la gráfica de la energía neta tiene ciertos maquillajes evidentes que si se eliminan, sólo los más evidentes, nos muestran una historia bastante peor. Éstas son las correcciones que he aplicado para obtener una estimación de la futura evolución de la energía neta más acorde con los hechos constatados.

  • De acuerdo con el propio WEO 2016, aún invirtiendo de manera razonable en el mantenimiento de los pozos activos su caída anual media se sitúa en el 6,2%; sin embargo, la caída de los yacimientos post-peak en las gráficas anteriores es de un 4,8% anual, y aún menor para los tipos de legado y en ascenso, una vez superados sus respectivos picos. Por ese motivo, aplico un descenso del 6,2% anual a estos tres tipos de yacimiento, a partir de 2015 en el caso de los yacimientos post-peak,  a partir de 2020 en el caso de los de legado y a partir de 2025 en el caso de los yacimientos en ascenso, reflejando así las diferentes llegadas a sus picos productivos.
  • No modifico la franja correspondiente a los campos aprobados pero no explotados, a falta de un conocimiento más detallado de cuál podría ser su evolución.
  • De los líquidos del gas natural, teniendo en cuenta que sólo pueden sustituir parcialmente al petróleo, principalmente en las líneas de producción no energéticas (propileno y butileno), contabilizo exclusivamente un tercio de esta categoría.
  • Como siempre, considero que las estimaciones para LTO y petróleo extra-pesado están bastante infladas y las rebajo a la mitad.
  • Para el petróleo convencional encontrado y no aprobado, lo rebajo también a la mitad, teniendo en cuenta que en muchos casos las dificultades técnicas (y últimamente también las financieras) ponen en entredicho la capacidad de explotación de esos yacimientos.
  • Por último, en el caso de los yacimientos convencionales todavía por encontrar, como en 2012 se ve que se asumen ritmos de descubrimiento que prácticamente cuadriplican los observados (respecto a este año casi los multiplican por 6) y por tanto los reduzco a la cuarta parte.  

Teniendo todo eso en cuenta, la evolución más probable de la energía neta procedente del petróleo sería como en la gráfica que sigue,


a comparar con la gráfica del año pasado,



Como se ve, las curvas resultantes son muy similares, quizá con un inicio del descenso un poco más suave en la gráfica que hemos obtenido este año. En todo caso, la conclusión es que la energía del petróleo habría tocado su máximo en 2015, en unos 69 millones de barriles equivalentes a petróleo por día (Mbep/d) y se reducirían a sólo 32,5 Mbep/d en 2040, una caída de más del 50%. En lo sustancial, por tanto, no cambian las malas previsiones que apuntamos desde 2012.


Escenario de baja inversión:

Este escenario correspondería a lo que sucedería si se mantuviese por un tiempo indefinido, e incluso se agravase, la tendencia en materia de inversión en exploración y desarrollo de los últimos años. Como ya comentamos a comienzos de este año, las compañías del sector del gas y del petróleo están desinvirtiendo de una manera demasiado radical y brusca, y eso puede precipitarnos demasiado rápido por el lado derecho de la curva de Hubbert. La razón de tan fuerte desinversión es la caída de la rentabilidad de los yacimientos que se vienen explotando desde hace años, y especialmente desde principios de esta década; tan mala es que las compañías perdían dinero a mansalva (ver el ejemplo de SRSroccoreport sobre Shell). Estas pérdidas eran insostenibles y han llevado a la actual caída de inversión, y el entorno de precios bajos propiciado por la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda no va a permitir una pronta recuperación de las inversiones en el negocio petrolero (especialmente cuando el precio, después de subir meteóricamente como acabará haciendo, se vuelva a precipitar hacia los precios bajos). Imaginemos, por tanto, un escenario en el que la falta de inversión no sólo no sólo no se detiene sino que se agrava. Éste sería el escenario en el que los gobiernos no intervienen y dejan al libre mercado la regulación del precio. ¿Qué sería lo que podría llegar a pasar? 
  • Como comentábamos, sin una inversión continua el declive de los pozos de petróleo convencional no sería del 6,2% anual, sino que llegaría ser del 9%. Aplico ese factor de declive a los yacimientos post-peak a partir de 2015, a los de legado a partir de 2020 y a los en ascenso a partir de 2025.
  • Los líquidos del gas natural se mantendrían sin cambios.
  • Por falta de rentabilidad, considero que a partir de 2015 la producción sería la mitad en los yacimientos aprobados pero no desarrollados, en el LTO, el petróleo extra pesado y resto de no convencionales, y también (por falta de materia de refino) en las ganancias de procesamiento.
  • Finalmente, por falta absoluta de rentabilidad considero que los yacimientos encontrados pero no aprobados y los que faltan por descubrir nunca se llegan a desarrollar, al menos hasta 2040.
Bajo esas hipótesis, lo que se obtiene es la siguiente curva para el volumen de hidrocarburos líquidos producidos. Observen el escasísimo peso del petróleo crudo (las franjas verdes y la añil oscuro) en 2040.
 

Fíjense que es la primera vez que una curva que expresa el volumen (no la energía, ni bruta ni neta) muestra un claro declive a partir de 2015.

A partir de la curva de volumen calculo la de la energía bruta, usando las mismas hipótesis de más arriba.




A partir de la cual, usando las mismas hipótesis de más arriba, podemos deducir la curva de energía neta




Se puede calcular una energía neta más realista si se tiene en cuenta que los líquidos del gas natural sólo aportan un tercio de lo que se asume (el resto de categorías se mantienen tal cual, ya que en el escenario de baja inversión su evolución es realista de acuerdo con las hipótesis del escenario).





Como pueden ver, la curva de energía neta más realista en el escenario de baja inversión (sería más apropiado decir "Nula inversión") nos acerca demasiado al terrible Horizonte 1515 de Manuel Casal Lodeiro: tras llegar a su cenit de 70 Mbep/d en 2015, la energía neta caería rapidísimamente hasta los 13,8 Mbep/d en 2040 (una caída del 80% en 25 años).

Conclusiones

El "Escenario de Baja Inversión" corresponde con una situación dramática, en la cual la inversión en la búsqueda y explotación de hidrocarburos no se recupera nunca y, más bien al contrario, debido al enorme riesgo financiero que supone su explotación las compañías profundizan en sus estrategias de desinversión y de compra de autocartera de los últimos años. Es poco probable que las cosas se desarrollen de acuerdo con este escenario, puesto que la rapidísima caída en energía neta, que se evidenciaría como una caída inmediata incluso en el volumen de hidrocarburos líquidos, movería a los estados a intervenir en este mercado para evitar consecuencias peores. Sin embargo, a tenor de los datos de los que ya disponemos sobre la evolución de 2016 y sobre la falta de inversión que parece que se va a prolongar, tampoco es probable que la producción volumétrica de hidrocarburos líquidos supere el pico de 2015, como prevé el escenario central. La realidad irá probablemente entre los dos escenarios, seguramente saltando a trompicones de uno a otro en función de cambios bruscos en las políticas de los países productores. Debemos por tanto estar atentos al declive volumétrico de la producción de todos los líquidos del petróleo para saber si estamos más cerca de uno o de otro, teniendo en cuenta que, incluso en el más favorable de los dos, la energía neta del petróleo en 2040 sería la mitad que ahora. La caída brusca del peor de los dos escenarios, de ser seguida durante demasiado tiempo, seguramente se vería agravada por el estallido de guerras y revoluciones en los países productores, e incluso consumidores; y es que conviene no olvidar que todo esto no dejan de ser proyecciones mecanicistas que ignoran el factor humano y las cuestiones sociales. Justamente ese error (ignorar el factor humano y social) que nos ha llevado a la situación en la que estamos ahora.

Salu2,
AMT
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Crisis económica El año se despide peor de lo que empezó

Ácratas - 6 December, 2016 - 17:33






Antes que nada, os digo que lamento mucho haber acertado en mis predicciones para el año 2016. He acertado en todo y me molesta más que una almorrana montando a caballo. Pero reconozco que era fácil, contando con un PP cantado en el Gobierno, más corrupto que el auténtico brazo de Santa Teresa, y con un PSOE cuyo oportunismo y desvergüenza son modelo de vendedores de bisoñés. Ciudadanos anda algo atrasado, pero aprende con afán de primero de la clase.

Efectivamente, las cifras macro han seguido siendo el tópico cuajado de mentiras para ocultar la realidad de una implosión de la producción interior bruta de España, que es como el agujero negro de Casiopea. De Guindos se ha hartado de mentir con sus crecimientos falsos que incluyen partidas financieras y partidas sobre sectores ilegales, como la prostitución y la droga. España se ha encogido en producción de riqueza real, bienes y servicios como una polla en agua helada. Los bancos, además de no prestar dinero para financiar el crecimiento, están monopolizando ahora áreas que les son ajenas, como la promoción de viviendas. Las únicas que tendrán financiación hipotecaria, por supuesto.

Sin embargo, el número de millonarios ha aumentado. ¿En qué sector? En el financiero.

La únicas empresas que van a seguir nadando en dinero sin mayores problemas, con crédito blando para manipular su cotización bursátil con su autocartera, son las compañías transnacionales, porque están controladas por el Sanedrín Financiero, que gana dinero con ellas y mantiene su poder a ultranza. El último acuerdo transatlántico entre la UE y Canadá (con EEUU metido de rondón) avala lo que digo. El resto de las empresas han seguido echando abajo las persianas en progresión creciente, sin liquidez para sobrevivir ni tampoco mercado al que venderle unos panchitos. Empresas que van siendo embargadas en lo poco que les queda por el monstruo de las dos cabezas, la Banca y Hacienda, decía yo entonces que son como Chucky y su novia comiéndose un pollo.

Pero hay algo que no predije y tengo que reconocerlo ahora, aunque me duela más que sentarme encima del huevo derecho. Y no lo predije porque aún arrastro prejuicios mamados en mi juventud. Es respecto a la nueva izquierda que ha surgido de la indignación y la miseria de los españoles, Podemos, confluencias y la CUP --o Bildu--. Se trata de una izquierda de neófitos que recuerdan perfectamente lo que le sucedió al PCE en tiempos pasados: el PCE se encogió hasta casi desaparecer en cuanto los españoles tuvieron poder adquisitivo: pasó de 23 diputados en 1979 a sólo 2 en 2015. ¡Ah, los españoles, qué mala memoria tienen para las crisis en cuanto se van!

¿Lo habéis adivinado? Supongo que sí: cuando se llega al poder a causa de la miseria, se mantiene uno en el poder mientras la miseria dure y ni un minuto más. Existe, pues, una contradicción entre lo que la nueva izquierda dice que va a hacer, que es resolver la crisis por métodos legales, aunque drásticos, creando empleo, y el conservadurismo adquirido a base de sueldos y prebendas. La izquierda en el poder municipal y autonómico está por la labor de pararlo todo, aunque se pare el empleo, porque ese empleo --el de un albañil o un fontanero en una obra de viviendas nuevas-- beneficia a los explotadores, dicen. Pero la verdad es mucho más sucia y dura: "A mi sillón me trajeron la crisis y la miseria, y seguiré aquí mientras la crisis y la miseria persistan... la crisis y la miseria son mi razón de existir. Y reconozco, aunque sea en mi intimidad masturbatoria, que no quiero que terminen nunca, porque sé que este chollo se me acabará en cuanto la gente vuelva a trabajar y a consumir". Y la nueva izquierda, mientras predica sobre salarios mínimos y derechos sociales que sabe que la derecha va a recortar en todo caso, contribuye taponando las salidas naturales a la crisis, que pasan por dejar a la gente currar.

La nueva izquierda es, por lo tanto, una aliada sobrevenida de aquellos a los que dice combatir. ¿A que no le sorprende a nadie? El todopoderoso Sistema se mantiene siempre, es permisivo con los avatares democráticos porque sabe lo que vendrá: que todo el que cobra del Estado es carne podrida al poco tiempo y se le nota a las primeras de cambio.

De la nueva izquierda esperábamos cosas claras como el caldo de un asilo:

--que no se corrompiera,

--que detuviera la ilegalidad,

--pero también que agilizara lo que es legal.

Tan corrupto es conceder una licencia de obras irregular como no conceder una licencia legal bajo el pretexto que sea: "Queremos una población más pequeña y humanizada", por ejemplo. Y en aquellos municipios controlados por la nueva izquierda no se mueve un ladrillo a base de excusas populistas, a cambio de que esa nueva izquierda apoye por activa o por pasiva las políticas de la derecha en los parlamentos. Ejemplos como los de Barcelona --paralizando la inversión hotelera-- o Madrid --paralizando el plan de la Castellana-- no son los únicos, aunque sean los que los medios comentan, porque los medios sólo le comen la polla a las grandes empresas. Pero la CUP, que sostiene a la más prostituida de las formaciones políticas en el Parlament Català, la Mafia del Piñol, paraliza también la inversión en todos los municipios en los que tiene el mando. La crisis se retroalimenta así, ahora perpetrada por la izquierda de los indignados, que siguen indignados, sin trabajo, pero ahora perplejos, además.

De la crisis se saldrá, si es que se sale algún día, que la probabilidad es mínima, porque, a trancas y barrancas, con la fuerza y la obstinación de los emprendedores y el sacrificio de los obreros, se invierta esfuerzo y el poco dinero que tienen tanto contra los deseos y obstáculos de la derecha (C's y PSOE también lo son) como de la nueva izquierda. La derecha los joderá desde arriba, no apoyando más intereses que los de las grandes empresas oligopolísticas. La izquierda los joderá desde abajo, tratándolos como a maleantes a todos. Y si el fin de la crisis llega, la derecha se apuntará el éxito de sus políticas de recortes, extorsión y acoso, y la nueva izquierda desaparecerá dejando un rastro de abulia, nepotismo (y seguramente corrupción, porque ya han sentado las bases) que se recordará muchos años.

De momento, entre todos, derechas e izquierdas en los poderes central, autonómico y local, siguen arruinando a los españoles todo lo que pueden y saben. ¡Y todos ellos cobrando sueldos cojonudos y tocándose las peras o las patatas!

Como esto que acabo de soltar parece más reaccionario que el himno de Riego, termino cagándome en la putísima madre de todos los banqueros españoles y mundiales, en la de toda la casta política que se reparte el momio de los presupuestos, sobre todo en la del Partido Popular y su marca blanca, Ciudadanos, porque no tiene vergüenza ni dignidad, por dedicar todos sus esfuerzos no sólo a robar, sino a engordar al Gang del IBEX(*) y al de la Banca Internacional; y en la del PSOE, por ser una derechona encubierta, de esas de cazadora de marca, cerveza y tapa de jamón de bellota. Lo que no esperaba, y casi se me saltan las lágrimas al hacerlo, es haber de incluir a las putísimas madres de los nuevos políticos de la izquierda pseudo-revolucionaria, que está pidiendo a gritos que el capitalismo floreciente les pague por el servicio de asfixiar a las clase trabajadora, autónoma y empresarial de medio pelo con sus políticas de "ventanilla cerrada: estaremos de luto por Fidel los próximos diez años".

MALDITO HIJO DE PERRA



NOTA: (*) El IBEX 35 no levanta cabeza:
Rango de Mínimo - Máximo de un año: 7.579,80 - 10.031,20
A pesar de las inyecciones de capital, cualquier inversor en IBEX ha perdido un 14% de su capital en 2016.




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La hora de la responsabilidad

The Oil Crash - 5 December, 2016 - 21:28
Queridos lectores,

El último informe anual de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el World Energy Outlook (WEO) 2016, incluía una detalladísima discusión sobre las perspectivas del mercado del petróleo, como ya comentamos en el post dedicado a este informe. En el WEO 2016 se explica cómo la caída de inversión actualmente observada en las compañías dedicadas a la explotación de hidrocarburos llevará, si no se revierte pronto, a graves problemas de abastecimiento de hidrocarburos líquidos (también conocidos como "todos los líquidos del petróleo") en los próximos años. Ilustraba el WEO 2016 la magnitud de ese problema con una gráfica que merece la pena rescatar.



En este gráfico se muestra cómo la producción de las fuentes de petróleo más o menos aseguradas podría ser insuficiente para cubrir la demanda de petróleo en un momento tan temprano como 2018. Es significativo que el escenario de referencia que toma la AIE para hacer su predicción sobre la evolución de la producción y demanda de petróleo contempla una recuperación del precio internacional del oro negro ya en 2017, a pesar de que sabemos que la recuperación de precio no será jamás duradera y que, al contrario, el precio irá oscilando cada vez más rápido a medida que nos adentremos en la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda. A pesar de esa poco verosímil recuperación duradera del precio del petróleo que la AIE estima que debe comenzar en unos meses, la propia Agencia no debe contar con que se consolide la recuperación lo suficiente como para que los yacimientos que aún no se han puesto en explotación empiecen a producir, pues es justamente la producción que debería provenir de esos yacimientos el único tipo de petróleo que no está incluido en la figura 3.16 que reproduzco más arriba. Además, resulta llamativo que la AIE no haya puesto más que el horizonte productivo a diez años vista, cuando sus escenarios cubren 25 años. Tomemos, por tanto, un poco más de perspectiva.

Este año la AIE nos presenta una estadillo muy desglosado, con tipos de yacimiento que antes no distinguía, en su Tabla 3.11




Si uno representa los valores de esa tabla, sobre todo el horizonte de la previsión de la AIE (es decir, hasta 2040) y usando unos colores similares a los suyos, lo que se obtiene es lo siguiente.



Aquí he desglosado los tipos de yacimiento que no están incluidos en la Figura 3.16 en dos categorías: encontrados pero no aprobados para su explotación (franja roja) y por encontrar (franja lila). Incluyo también como categoría aparte las ganancias de proceso (franja amarilla), aunque en la Figura 3.16 está unida a "Otros". Por otro lado, no sólo represento los datos hasta 2040, sino que para mejorar la perspectiva del momento utilizo los datos de 2000, 2005 y 2010 que he recuperado de los anteriores WEOs. En los informes anteriores no había algunas de las categorías actuales de explotación; en particular, el petróleo convencional no venía desglosado en campos post-pico, de legado y en ascenso  (repasen el post sobre el WEO 2016 donde se explican estas categorías), así que he interpolado linealmente los datos para que el aspecto del gráfico sea más razonable (recordando que "legado" y "en ascenso" tienen como fecha convencionalmente fijada de arranque el año 2000, con lo que su valor ese año es cero), aceptando un pequeño grado de error con ello.

Del gráfico de arriba se ve claramente dónde está el problema: dada la actual pésima situación financiera de las compañías (que se remonta en realidad a 2011), no es previsible que se vayan a poner en explotación en ninguna fecha temprana los campos que ya cuentan con permiso de explotación pero que no se explotan, y tampoco parece probable que se pidan permisos para yacimientos ya identificados; peor aún, dados los recortes en exploración y desarrollo es probable que no se vayan a descubrir nuevos yacimientos a un ritmo ni medianamente comparable al de las dos pasadas décadas. Ése es el sentido de la Figura 3.16 con la que abro el post (y esa figura es todavía optimista, como ya explicaré cuando escriba la edición de este año de "El ocaso del petróleo").

Pongamos la cosa en mejor perspectiva: redibujemos la figura 3.16 pero usando los datos de la tabla 3.11 para completarla hasta 2040 y con datos de los anteriores WEOs para los años anteriores a 2015, para ver de dónde venimos y a dónde vamos.



Esta gráfica muestra claramente algunas de las cosas que llevamos tiempo comentando en este blog: que la producción de petróleo crudo convencional llegó a su máximo aproximadamente en 2005, que desde 2010 la producción de petróleo convencional empezó un suave declive y, finalmente, que 2015 es probablemente la fecha del peak oil, el temido momento a partir del cual la producción de todos los tipos de hidrocarburos líquidos (convencionales y no convencionales) llega a su máximo y a partir de ahí su declive es inexorable. La gráfica, empero, nos dice algunas cosas más: nos dice que, si no se recupera la inversión y los campos ahora mismo aparcados o simplemente no buscados no se ponen en línea, la producción de hidrocarburos líquidos caerá un 40% respecto al nivel actual en sólo 25 años (y eso sólo en volumen; esperen a que publique "El Ocaso del Petróleo: Edición de 2016" para ver la energía neta). 

Insisto: esa gráfica solamente representa los datos oficiales de la AIE; no he hecho ningún cálculo con ellos (aparte de la interpolación de los años anteriores a 2015, en todo caso valores históricos); por tanto, es tal cual lo que aparece en el informe. Y ya es bastante preocupante.

Delante de este hecho, me planteo varias preguntas, que quisiera trasladar públicamente a los responsables del Gobierno de mi nación:

- El Gobierno español es, como el resto de los gobiernos de la OCDE, receptor de este informe. Las personas al cargo de recibir el informe y valorarlo, ¿se han dado cuenta de la gravedad que translucen estos datos? 

- ¿Piensan emitir alguna recomendación oficial al Gobierno español para que se prepare para este escenario tan complicado que dibuja la AIE?

- Si la posición de las personas al cargo o incluso del propio Gobierno español es que confían en que las categorías de hidrocarburos líquidos no incluidas en la Figura 3.16 (recordemos: encontrado y no explotado, y por encontrar) compensarán el vacío observado, ¿han tenido en cuenta las previsiones de la AIE, que indican que para compensar la desinversión de estos años tendrían que aprobarse nuevos yacimientos a ritmos históricamente nunca vistos?




- Dada la gravedad de lo que se anticipa, ¿no cree el Gobierno español que debería pedir explicaciones más detalladas a la Agencia Internacional de la Energía?

- Si el Gobierno español decide inhibirse y no actuar delante de un asunto de tanto calado que, por lo que parece, va a manifestarse en los próximos pocos años, ¿no estaría incurriendo en una gravísima irresponsabilidad? ¿Puede el Gobierno español ignorar completamente los avisos, aún velados pero cada vez más claros, de un organismo de referencia como es la Agencia Internacional de la Energía?

Cuando vengan los problemas, no digan que no se les avisó, no digan que la información de la que disponían no era clara. Digan, más bien, que no supieron cómo reaccionar, que tuvieron miedo a las consecuencias, que prefirieron cerrar los ojos, como los niños, a ver si los problemas se desvanecían por sí solos. Pero, por desgracia, no estamos hablando de un problema de niños.

Salu2,
AMT
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El Estado --La plutocracia sin maquillaje--

Ácratas - 27 November, 2016 - 01:30


LA RAZÓN EXISTENCIAL DE UN ESTADO ES EL CUIDADO Y LA PROTECCIÓN DE TODOS LOS CIUDADANOS NACIDOS EN SU TERRITORIO.

Lo he escrito así, con mayúsculas, para que se recuerde por lo menos hasta el final del artículo. Algo más, en fin, que el resto de las cosas que digo. Y esa tarea implica la garantía:

-De sus derechos fundamentales al pan, el trabajo digno y el techo.

-A la libertad de pensamiento y de libre circulación.

-A la salud y la educación.

Por eso, a ello se comprometen TODAS LAS CONSTITUCIONES o nadie las aceptaría. Incluso la putrefacta Constitución de 1978 garantiza todas esas cosas con su meliflua letra redondilla.

Pero luego, los políticos al timón del Estado, cual si fueran al mando de un bajel corsario, no cumplen sus obligaciones con las más variadas excusas, siendo la más ususal el: "Hemos de salvar España, y no a los españoles". Como si España fuera otra cosa que la suma de todos los españoles y el suelo que pisan desde hace siglos.

Un estado que no cumple ni pretende cumplir con las garantías de los derechos básicos ciudadanos del país que administra no merece seguir existiendo, pues de fungir de padre de todos nosotros deviene pastor de rebaños, rebaños que acaban por ser propiedad de unos pocos acaudalados plutócratas.

En España, como resulta cada vez más obvio para el que tenga al menos un ojo abierto debajo de la frente, no existe un régimen democrático, sino uno plutocrático. Aquí mandan los ricos aunque lo hagan detrás de siete velos, como se ocultaba el vicioso coño de la puta Salomé; admirados ricachones, aunque el dinero que poseen lo obtengan del tráfico de drogas, y no de su modélica genialidad y perseverancia como empresarios textiles o farmacéuticos; aunque defrauden a todos los que confían en ellos y los estafen.

Es constatable que el Estado, sin vacilación, sigue actuando al fiel servicio de la plutocracia como si ese grupo de maleantes fueran poco menos que los padres de la Patria. Todos al unísono: Rey, Gobierno, políticos, jueces, funcionarios. Absolutamente todos. Unos son plenamente conscientes de ello, como el patán de la Zarzuela. Otros lo ignoran, como el policía que cumple con sus funciones represoras, sin pararse a pensar si lo que hace tiene sentido o no, víctima de la falta de educación, de información para decidir y ser responsable. A él le han dicho que el rasta al que aporrea puede ser un peligroso terrorista que pretende crear el caos social. Y le atiza con esa saña socialmente sanadora característica del ignorante.

El Estado español --todos, en realidad-- protege sólo los intereses de los plutócratas, ese colectivo de banqueros, millonarios, jerarcas del IBEX35, que se reúnen periódicamente para tomar decisiones, maquinar sobre precios y escaseces o sobre lo que se debe legislar en el Parlamento, derecho que se autootorgan porque son los más listos, los más sinvergüenzas de todos, y porque no se detienen ante nada con tal de conservar su poder, ya sean el soborno, la extorsión o el asesinato.

El gran defecto, la pata coja de la mesa, el punto débil de la Plutocracia, es su avaricia desmedida. Los plutócratas no tienen límite en su afán de poseer más y, lo que es peor, de que la diferencia entre ellos y el ciudadano llano sea lo mayor posible. Que el índice de Gini del país alcance su valor máximo, CIEN. Porque eso es un plutócrata: el que lo desea todo para sí y nada para los demás. No sólo para comprar voluntades, el calor de hembras que genéticamente no merece o la adulación de sus voceros, sino el placer de contemplar la miseria ajena, la angustia, el dolor ilimitado, y saber que él ha sido uno de los causantes directos.

Y tanto exageran los plutócratas en sus afanes expoliadores y destructivos que, al final, la ficción democrática que financian, la tramoya del teatrillo, el velo que han extendido para protegerse, acaba por ser insuficiente para engañar a los ciudadanos, que adquieren el poder de ver, como por rayos X, a través de cortinas y muros, hartos de comprobar que todos los caminos conducen a la ruina y al hambre.

Los ciudadanos, como ratas en un laberinto, han intentado transitar por todas las vías que les permite la democracia parlamentaria monarco-autonomista para remediar su situación desesperada. El paroxismo se ha alcanzado estas últimas elecciones en las que la diversidad ideológica y social ha dividido a los españoles en sus tres tendencias sociales: Los conservadores de su propio bienestar (¡y jódanse los demás!), votantes del PP, PNV y Convergencia; los oportunistas vendedores de crecepelos, votantes del PSOE, Ciudadanos, ERC y CC; y los progresistas, votantes de Podemos, IU y Bildu. Y no hay nada más a la izquierda: ningún partido revolucionario, nadie que proponga salir de la Eurozona, nacionalizar la banca y recuperar la soberanía nacional(*). Por eso, en cuanto la plebe vea que nada cambia, la función habrá terminado. Va a ser cuestión de meses el que comprueben que todos los partidos, hasta los aparentemente más revolucionarios, dependen de la banca y del IBEX. Que todos son castuzos políticos, que están endeudados desde el principio de sus existencias, comprados, cautivos, vendidos y muy contentos. Porque la Plutocracia lo controla todo. El poder del dinero es imparable, como una primera meada matutina.

No conozco el futuro, pero sí algunas cosas inevitables: que a una persona se la puede engañar un número limitado de veces con el mismo cuento. Y también sé que todo desengañado es un hombre peligroso, porque su pensamiento empieza a volar libre. Cuando en España haya el número suficiente de desengañados llegará la hora de las conmociones, las sorpresas y los sustos, las carreras arriba y abajo. Y llegará la hora de las horcas. Pues sólo las horcas curan esta clase de heridas. O al menos las cauterizan para que no sangren más durante mucho tiempo.

Que os vaya bien a todos.

MALDITO HIJO DE PERRA


 (*) Para que un estado sea soberano necesita cumplir dos condiciones: 1. Tener moneda propia no cambiable en mercados internacionales. 2. Un ejército comprometido con la defensa de la soberanía nacional.

España no es un país soberano: no tiene moneda propia, sino una que le presta un llamado BCE a interés; tiene un ejército profesional incardinado en la OTAN, al mando del generalato norteamericano. Por eso bombardeó 17 veces Trípoli, sin que Libia hubiera ofendido a España jamás.

EEUU tampoco es un estado soberano: el dólar se lo fabrica de la nada y prestra una guilda de bancos judíos que conforman la llamada Reserva Federal. Por eso no tiene más política exterior que la que se le dicta desde Tel-Aviv.

Países soberanos son Rusia, Siria (aún) y el propio Israel. De hecho, el primero y el último se enfrentan en territorio del segundo para dirimir sus diferencias.

La Tercera Guerra mundial estallará cuando todo lo demás haya fallado. (Gerard Celente)
Pues ahí estamos.



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Tras las elecciones en EE.UU.: La situación real de Estados Unidos

The Oil Crash - 20 November, 2016 - 19:54
Queridos lectores,

Un nuevo contribuyente se uno al ya nutrido elenco de The Oil Crash, Faxanadu. En su primera contribución, Faxanadu analiza la situación de los EE.UU. y lo que significa (si es que significa algo) la victoria de Donald Trump. No todo el mundo estará de acuerdo con todas sus apreciaciones, pero en todo caso espero que su ensayo sea de su interés.

Salu2,
AMT

Elecciones en Estados Unidos: la situación real de Estados UnidosLos economistas normalmente se fijan en solo dos aspectos de la economía:

-El primero es el que proporciona bienes y servicios a la comunidad (ropa, comida, entretenimiento, etc.)

-El segundo es el que provee al primero de servicios financieros (seguros, crédito, administración de fondos, etc.)

-Pero hay un tercero que ellos no tienen en cuenta. Y es la capacidad del medio para proporcionarnos recursos y energía. Y de hecho el tercero es la base de los otros dos.

El PIB mide la actividad económica (es decir: el gasto de energía). El valor que nos interesa es el gasto de energía per cápita (o sea: la riqueza per cápita)https://gailtheactuary.files.wordpress.com/2012/03/per-capita-world-energy-by-source.png
La gráfica se divide en varios tramos:

-Desde el final de la segunda guerra mundial hasta 1970 la producción de energía per cápita del mundo aumentó muy rápidamente. Es decir: aumentó la riqueza y el bienestar de todo el planeta a buen ritmo.

-A partir de 1970 la energía per cápita del mundo empezó a moderar su crecimiento. Inicio de la estanflación en América.

-A partir de 1980 la energía per cápita del mundo se mantuvo casi plana. Inicio de la estanflación mundial.

-A partir del año 2000 la energía per cápita del mundo volvió a crecer a buen ritmo. Pero todo este crecimiento se lo chupó China y otros países no-occidentales. Para Occidente no supuso ninguna mejora.

-A partir de este año en el que estamos (el 2016) la energía per cápita del mundo seguramente se estancará (con suerte) o incluso empezará a declinar. A menos que ocurra alguna clase de milagro de última hora, la energía per cápita del mundo empezará a declinar.

La ley de rendimientos decrecientes

La energía no es solo un recurso, la energía es la base de la economía: es el motor que mantiene toda la economía funcionando. Y cuando la energía comienza a volverse escasa, la lógica productiva hace que se transfiera desde donde menos rinda hasta donde más rinda. La ley de los rendimientos decrecientes dice que los recursos rinden más donde son más escasos.

Estados Unidos era el país que más energía consumía y por tanto donde menos rendía la energía. Cuando la energía mundial frenó su enorme crecimiento en 1970, la lógica productiva hizo que la energía empezara a transferirse a otros países con menor consumo energético. La economía de Estados Unidos empezó  su camino de declive y de desintegración frente a sus rivales económicos. Desde entonces Estados Unidos no puede competir contra ellos. Y a cada año que pasa la situación empeora.

El resultado lo podéis ver en esta gráfica. La economía americana está en descomposición desde entonces. Y Estados Unidos ya ha perdido sobre 1/3 de su economía real:https://gailtheactuary.files.wordpress.com/2016/09/commercial-and-industrial-energy-consumption-per-us-employee.png
¿Cómo afectó esto a Estados Unidos?

Pues lo podéis ver en esta gráfica.https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fe/Olduvai.PNG
La gráfica está desactualizada porque la elaboró Duncan en el 2007. De todos modos solo tiene un dato erróneo. El declive mundial no será a partir del 2008, será a partir del 2016. Y si ocurre un cisne negro de última hora puede ocurrir incluso más tarde que eso.

Los esfuerzos de Estados Unidos desde 1970

Desde 1970 la economía de Estados Unidos está en un proceso inevitable de descomposición. El gobierno de Estados Unidos obviamente conoce y comprende la situación desde hace mucho tiempo. Y no se han resignado a aceptar la situación (porque ningún gobierno lo haría). Han tomado dos medidas al respecto:

- Cambiar el sistema monetario y comercial internacional

- Keynesianismo

Estados Unidos cambia el sistema monetario y comercial internacional

En 1971 (o sea: justo el año en el que la economía de Estados Unidos empezaba su inevitable proceso de descomposición) Estados Unidos empezó a maniobrar para salvar su economía: abandonaron el patrón oro y cambiaron el sistema comercial internacional.

Antes de 1971 el dólar era la moneda de reserva del mundo. Estaba respaldada por oro físico. Era además la moneda del comercio. Las naciones guardaban los dólares en sus bancos, y usaban los dólares para comerciar entre ellas, porque sabían que en cualquier momento podían cambiar sus dólares por oro físico.

A partir de 1971 Estados Unidos abandona el patrón oro. Desde entonces el dólar ya no está respaldado por oro. Está respaldado por la capacidad de destrucción de Estados Unidos.

¿Cómo funciona el nuevo sistema comercial a partir de 1971? Pondré un ejemplo sencillo:

El dictadorzuelo de Oriente Medio sigue vendiendo su petróleo en dólares. Pero no lo hace porque los dólares sigan estando respaldados por oro. Lo hace porque lo han engañado. O porque lo han sobornado. O porque le han amenazado con matarlo de un bombazo.

Si en el antiguo sistema los dólares estaban respaldados por oro, en el nuevo sistema están respaldados por la capacidad genocida de Estados Unidos.

Desde 1971 Estados Unidos puede imprimir todo el dinero que quiera...

Con el nuevo sistema económico y comercial internacional, Estados Unidos puede imprimir todo el dinero que quiera, puede gastarlo en lo que le parezca más conveniente para salvar su economía, y además sin generar apenas inflación porque el dinero se va fuera.

Se va fuera de Estados Unidos por dos motivos. Primero porque la balanza comercial de Estados Unidos es negativa (ellos importan más de lo que exportan porque su economía está en descomposición). Y segundo porque multitud de países necesitan tener dólares. Los necesitan porque han sido convencidos por las buenas (o por las malas) de que deben usar el dólar como moneda de reserva y de intercambio.

...y puede apropiarse de las riquezas del mundo de forma prácticamente gratuita

Estados Unidos desde 1971 se está empobreciendo. Pero ha encontrado la forma de apropiarse de la riqueza ajena sin dar nada a cambio:

Imprime todos los dólares que quiere. Y los usa para comprar todos los bienes que generan las demás naciones. Esos dólares no le cuesta ningún trabajo imprimirlos. Y mientras tenga la capacidad de destruir gobiernos y naciones esos dólares tienen valor.

Keynesianismo

Desde el año 1971 la economía americana se está desintegrando. Así que Estados Unidos tiene un problema doble. Dar trabajo a su población porque sus ciudadanos se están quedando sin empleo. Y aumentar el PIB (o al menos evitar que baje). La solución es sencilla: políticas keynesianas.

Estados Unidos utiliza la impresora para pagar toda clase de gastos públicos, generar empleo y aumentar el PIB. El exceso de dinero sale fuera y no genera apenas inflación.

Pero no todo es de color de rosa

Por lo que he contado hasta ahora, quizá alguno tenga la impresión de que Estados Unidos ha afrontado exitosamente su problema, y ha encontrado la manera de crear empleo y aumentar su PIB.

Pues es justo al revés. En realidad el problema que tiene Estados Unidos es cada vez gordo y más difícil de resolver. Lo único que han logrado es posponer su declive. Pero nada más.

En la actualidad Estados Unidos es un país quebrado. Su clase media ha desaparecido (o está en vías de hacerlo). Y sus enemigos externos se multiplican.

Estados Unidos es un país quebrado y su economía ya no se levanta

Los países pueden tener deuda consigo mismos o con otras naciones. El FMI y el Banco Mundial dicen que cuando la deuda es consigo mismo, no puede ser superior al 250% del PIB. Y que cuando la deuda es con otras naciones no puede ser superior al 150% del valor de las exportaciones. Si un país supera esos valores, el país está quebrado de forma casi irreversible.

Estados Unidos ha más que doblado esos dos valores. En otras palabras: están más que quebrados.

Y la única manera que tienen de estimular su economía es con medidas keynesianas, pero no funcionan. Porque Keynes propuso sus medidas para momentos puntuales de crisis, no para usarlas de forma ininterrumpida durante 45 años.

El declive de la clase media americana

Debido a tres factores:

- Para ayudar a sus empresas a ser más competitivas y evitar que sean desplazadas por la competencia extranjera, Estados Unidos intenta rebajar los costes laborales. Lo hace permitiendo que entren millones de extranjeros en edad de trabajar. El resultado es que están dinamitando los salarios. Y destruyendo el nivel de vida de su población.

- El gobierno necesita financiarse, pero no puede cobrar demasiados impuestos a los ricos porque se llevarían su fortuna al extranjero y hundirían el país. Por eso el peso de los impuestos recae sobre la clase media. Es la única que no tiene forma de escaparse del rodillo fiscal. Y por tanto es a la que están asfixiando.

- Para ayudar a su economía, el gobierno puede optar por una guerra de divisas abierta o encubierta. El modo de hacerlo es bajando el precio del dinero y aumentando la masa monetaria. Ambas medidas significan menor poder adquisitivo para el americano común. Y ambas medidas han sido usados por el gobierno americano.

Se multiplican sus enemigos

Se multiplican tanto las naciones que rechazan comerciar con dólares, como las que rechazan usar el dólar como moneda de reserva.

Las guerras de Irak y Libia fueron debidas a eso: Estados Unidos intenta que sirvan de escarmiento a los que desafían al dólar. Hasta el año 2000 ningún país se había atrevido a dejar de vender su petróleo sin usar dólares. Irak fue el primero que lo hizo. Por eso Irak fue invadido, Saddam acabó en la horca, y sus hijos murieron acribillados.Gadafi fue el presidente de la Unión Africana. Él quería que África dejara de comerciar en dólares. Y quería que las reservas africanas estuvieran basadas en una moneda (el dinar) que a su vez estaría basado en oro (no en dólares). La agresión contra Libia fue mucho más rápida que contra Saddam.El caso de Siria es más complicado. Cómo Estados Unidos no puede atacar a Irán directamente, opta por aplicarle sanciones de todo tipo, y por machacar a Siria porque es un aliado de Irán y de esa manera presionan a Irán.

¿Soluciones?

Estados Unidos no tiene solución (salvo que ocurra un cisne negro de última hora). Por tanto da igual que ganase Clinton o que ganase Trump.


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No al antisemitismo ¡¡A saco contra la élite jázaro-sionista!!

Ácratas - 19 November, 2016 - 17:04


Dedicado a acratas.net, Netanyahu  

A algunos lectores de acratas.net les pierde no distinguir la enorme diferencia entre el odio hacia los judíos y la simple expresión de lo que se considera verdad constatable.

Es muy fácil distinguir un comentario antisemita de otro que sea simplemente crítico con los judíos sionistas.

Veamos ejemplos:

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos me dan asco.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara me da miedo.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos son tacaños y usureros.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara posee o domina toda la banca internacional. La FED y el BofE son de su propiedad.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos usan a los EEUU como títere armado para sus intereses.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara domina los lobbys americanos y controla y financia las campañas electorales para colocar sionistas en los cargos críticos.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos no respetan ninguna ley más que la suya.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara controla el poder judicial en todo Occidente. Pero Israel no se somete al Tribunal Penal Internacional

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos son asesinos genocidas.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara está detrás y tiene intereses en todas las guerras miles de kilómetros alrededor de Israel.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos son parásitos.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara intermedia a comisión, controla las bolsas internacionales y sus valores y hacen sus fortunas con ello.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos pervierten la moral de los pueblos occidentales.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara controla la industria del porno, de la prostitución y del juego.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos nos convierten en drogadictos.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara blanquea los capitales de los cárteles de la droga en sus bancos, como el HSBC.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos están locos.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara inventó la psicología analítica y la psiquiatría moderna y decide quién está loco y quién no.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos quieren convertirnos en rebaños de borregos para luego sacrificarnos.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara inventó el marxismo e impuso a sangre y fuego el socialismo real en Rusia.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos asesinaron a Cristo Nuestro Señor.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara inventó el Cristianismo para dominar el Imperio Romano.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos son unos estafadores.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara instrumentaliza las inversiones piramidales y la creación de dinero de la nada.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos corrompen la moral de los pueblos que parasitan.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara es experta en detectar los deseos ocultos en la gente y les proporciona satisfacción.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos nos engañan.

PERO NO LO ES ÉSTA: Los judíos controlan todos medios de comunicación y las agencias de noticias.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos lloriquean y se rasgan las vestiduras para salirse con la suya.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara creó la AIPAC y la Liga Antidifamación en los EEUU.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos mienten sobre el Holocausto, que nunca existió.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara sataniza que se investigue históricamente sobre el Holocausto.

La diferencia se evidencia aún más uniendo todas estas piezas como si fuera un puzzle. Observad que salen los siguientes discursos:

UNO: El de un antisemita de Stormfront, que es un foro de supremacistas blancos confesos:

"Los judíos me dan asco; nos engañan; son tacaños y usureros. Están locos, no respetan ninguna ley más que la suya; son parásitos; y estafadores. Corrompen la moral de los pueblos que parasitan; nos convierten en drogadictos; pervierten la moral de los pueblos occidentales para convertirnos en rebaños de borregos y luego sacrificarnos tal como asesinaron a Cristo Nuestro Señor. Los judíos son asesinos genocidas y usan a los EEUU como títere armado para sus intereses, pero luego lloriquean y se rasgan las vestiduras para salirse con la suya, mientras mienten sobre el Holocausto, que nunca existió."

DOS: Si lo que unimos son los fragmentos no antisemitas, resulta que es el discurso de este blog, acratas.net, que más se parece al de un club de fans de los judíos como si fueran los Rolling Stones:

"La élite jázara da miedo. Posee o domina toda la banca privada internacional y son de su propiedad la FED y el BofE; instrumentaliza las inversiones piramidales y la creación de dinero de la nada, intermedia a comisión el crédito, controla las bolsas internacionales y sus valores y hace su fortuna con ello. La élite jázara domina los lobbys americanos y controla y financia las campañas electorales para colocar sionistas en los cargos críticos, lo mismo que controla el poder judicial en todo Occidente, pues tiene intereses en todas las guerras miles de kilómetros alrededor de Israel. La élite jázara es experta en detectar los deseos ocultos en la gente y les proporciona satisfacción: controla la industria del porno, de la prostitución, del juego y blanquea los capitales de los cárteles de la droga en sus bancos, como el HSBC. La élite jázara inventó el marxismo e impuso a sangre y fuego el socialismo real en Rusia, igual que otrora inventó el Cristianismo para dominar el Imperio Romano. La élite jázara creó la AIPAC y la Liga Antidifamación en los EEUU y controla todos medios de comunicación y las agencias de noticias. La élite jázara sataniza que se investigue históricamente sobre el Holocausto, y es muy peligrosa, pues inventó la psicología analítica y la psiquiatría moderna y decide quién está loco y quién no."

Si fuera judío, me encantaría que fuera verdad el contenido del segundo discurso y me caería bien quien así lo reconociera. Que el mundo creyera en la grandeza de mi etnia tanto como lo hace este blog, al que no calificaría jamás de antisemita. Al contrario, le premiaría discretamente regalándole una foto de Netanyahu firmada para que la enmarcara y la colgara en la sala de redacción de este diario.

Saludos desde el tonel.


DIÓGENES SINÓPTICO

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World Energy Outlook 2016: Las palabras malditas

The Oil Crash - 18 November, 2016 - 00:54

Queridos lectores,

Ayer, 16 de noviembre de 2016, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó su informe anual sobre el estado de la energía en el mundo, el World Energy Outlook (WEO). Como cada año, me dispongo a ofrecerles un análisis rápido de este extenso documento, reservándome la posibilidad de analizar en más detalle algún aspecto en posts posteriores.

Lo primero que llama la atención es el sumario. Otros años el WEO presentaba un capítulo con un análisis más pormenorizado de una región, país o tecnología. En este caso, sólo hay dos secciones: la de las tendencias globales y la del foco sobre la energía renovable, que tampoco es una sección demasiado extensa. Eso hace que este WEO sea un poco más corto que los inmediatamente anteriores, y que esté más focalizado en las cuestiones críticas, que son las tendencias y el enorme despliegue que se requiere para que la transición renovable tenga lugar.

La búsqueda del término "peak oil" arroja un cantidad de cero resultados: mencionar ese concepto sigue siendo prácticamente tabú para la AIE, que sólo osó llamarlo por su nombre hace 3 años (y fue para negar la posibilidad de su ocurrencia). Sin embargo, los efectos del peak oil, y que tantas veces hemos comentado desde este blog,  son mencionados en repetidas ocasiones en el documento. Pero no nos avancemos y entremos ya en el análisis detallado del WEO 2016.

Desde el prefacio y el resumen ejecutivo, la AIE envía un mensaje contundente: de cara a cumplir con los objetivos de la pasada cumbre de París sobre el cambio climático (COP21) es necesario apostar, ahora ya seriamente, por una transición hacia las energías renovables. A continuación pasa a enumerar una serie de hechos ciertos pero de los que se derivan conclusiones falsas: las emisiones humanas de CO2 no aumentaron el año pasado a pesar de que el PIB creció (fruto probablemente del pico del carbón  y del maquillaje estadístico de China, aparte de ciertas inercias del sistema de contabilidad - e.g., el año pasado se consumió el carbón que se usó en manufacturar las placas fotovoltaicas que se instalan hoy), más del 50% de la capacidad de generación eléctrica instalada el año pasado fue renovable (más fruto de la ralentización energética global que del mérito renovable, y de nuevo conviene recordar que la capacidad instalada es mucho mayor que la energía realmente generada, en el caso de la renovable), etc. En el resumen ejecutivo encontramos otros mensajes bastante contundentes: el consumo de petróleo sólo crecerá un 0,3% anual de aquí a 2040 (desde los casi 95 millones de barriles diarios - Mb/d - de 2015 hasta los 103 Mb/d en 2040), el consumo de carbón no va a volver a crecer (según la AIE, por la necesidad de luchar contra el cambio climático, y no porque sea físicamente imposible aumentar el ritmo de extracción de esta materia prima), el gas aún va a crecer bastante... pero lo que va a crecer a un ritmo inverosímil es la producción de energía renovable, más de lo que nunca se había aventurado a creer la AIE. Y otro mensaje muy claro: la demanda de energía de la OCDE va a decrecer durante las próximas décadas, y donde crecerá el consumo es en el resto del mundo. Lo cierto es que nunca se ha visto un crecimiento duradero del PIB que no vaya acompañado de un crecimiento del consumo energético. A corto plazo se puede esquivar este principio y hacer crecer el PIB mientras cae el consumo de energía pasando por la devaluación interna de los salarios y por los problemas de inestabilidad social que eso acaba generando. Pero tal perspectiva no parece enturbiar los optimistas sueños de la AIE.

También en el resumen ejecutivo la AIE nos reconoce que en el caso del petróleo el mayor esfuerzo va dirigido a compensar el declive de los campos actualmente en producción, que según palabras de la AIE "es igual a perder el equivalente a la producción de Irak cada 2 años". Con una producción iraquí de casi 5 Mb/d, lo que nos dice la AIE es que los campos actualmente en producción decaen a un ritmo de 2,5 Mb/d, o un 2,6% anual. Es la cifra de declive de los campos actualmente en producción más baja que ha dado la AIE en los últimos años, por debajo del 3% anual que usaba para maquillar sus gráficas en los WEO 2014 y WEO 2015, y muy por debajo del más realista 6% anual que anunciaba en el WEO 2012. Más tarde volveremos sobre este mismo tema.

El resto del resumen ejecutivo se dedica a analizar el declive industrial de China (en transición, nos dicen, a una economía de consumo doméstico y servicios), a hablar de los objetivos para cumplir los acuerdos de la COP21 y la perla de este WEO: La AIE nos anuncia un incremento espectacular del número de vehículos eléctricos (sí, esos que hemos analizado con detalle y sabemos que son inviables a gran escala), que según la AIE pasarán de ser 1,3 millones en 2015 a 30 millones en 2025 y más de 150 millones en 2040 en el escenario de referencia, que podrían ser hasta 715 millones en 2040 en el escenario más favorable. Todo un absurdo brindis al Sol que contamina el WEO y que lo hace completamente inverosímil, pero que es fundamental para que no se desmorone la visión optimista sobre el futuro que por lo visto la AIE tiene siempre que proyectar. Añadir a esto la creencia de la AIE de que un incremento en los subsidios a las renovables, mientras menguan los de los combustibles fósiles, hará progresar el despliegue renovable, sin entender que han sido los combustibles fósiles de alta TRE los que lo han subvencionado todo y que en la actual era de TRE menguante todo se va a derrumbar si no se toman medidas adecuadas y más realistas. En todo caso, la AIE ya avisa que cumplir los objetivos que se propone no es nada fácil y que hará falta una acción política decidida.

Acaba el resumen ejecutivo anunciándonos que probablemente se avecinan tiempos turbulentos en el mercado del petróleo, algo que es fácil de anticipar y de lo que hace tiempo que alertamos; que el mercado del gas se volverá verdaderamente global (por las mejoras en las capacidades de exportación, nos dicen); que el mercado del carbón irá a la baja y, punto importante pero no novedoso, que hay que mirar a la interdependencia entre energía y agua, la cual es preocupante.

Analicemos ahora el cuerpo del documento, comenzando por los escenarios tendenciales para los combustibles no renovables.

En el capítulo introductorio, como siempre, la AIE nos presenta los tres escenarios con los que trabajan: el de "Políticas Actuales" (continuar tal cual con las tendencias actuales), el de "Nuevas Políticas" (en el que se implementan las nuevas políticas anunciadas por los diferentes países) y el "Escenario 450" (en el que los países del mundo se esfuerzan para conseguir que la concentración de CO2 en la atmósfera no sobrepase las 450 partes por millón). Por primera vez, la AIE incluye dos nuevos casi-escenarios, de decarbonización más intensa de la economía: "Bastante por debajo de 2ºC" (de calentamiento global sobre el nivel pre-industrial, se entiende) y "Hacia 1,5ºC". Éstos son cuasi-escenarios pues no se introducen con el nivel de detalle de los anteriores, aunque la AIE nos da algunas pinceladas de los mismos. El escenario de referencia para la AIE es el de "Nuevas Políticas" y si no decimos otra cosa se entenderá que estamos refiriéndonos a esta proyección central. Por cierto que resulta chocante que, en el capítulo preliminar en el que se introducen los escenarios y también el modelo usado por la AIE, se nos informa de que Japón llegó a su pico de energía primaria en 2004 y la Unión Europea en 2006, sin que, de nuevo, se haga el más mínimo esfuerzo en relacionar estos hechos con otros indicadores macroeconómicos que no sean sólo el PIB (por ejemplo, el salario típico de los trabajadores, o los indicadores demográficos, nulos o negativos para ambas regiones, según la propia tabla 1.3 de la página 44).

En la página 53 la AIE nos muestra cuál ha sido la evolución del coste de diversas tecnologías en los últimos 8 años (figura aquí debajo).


 
Esta gráfica es muy reveladora, pues nos muestra la gran caída de algunas tecnologías necesarias para el despliegue renovable, pero curiosamente muestra también la fuerte caída del sector de desarrollo de gas y petróleo. Y he aquí el problema de este tipo de gráficas: lo que nos están mostrando en esa gráfica es lo que invierten las empresas en esas tecnologías, lo cual no es necesariamente un reflejo del coste de las tecnologías en sí (lo cual es clarísimo en el caso del gas y petróleo) pues también interviene el interés en invertir en las tecnologías de referencia.

En el capítulo dedicado a la visión general del WEO, nos enseñan cuáles se esperan que sean las tendencias en consumo de energía primaria en el mundo.



Para el mundo en su conjunto, la AIE nos anuncia un crecimiento del consumo de energía primaria total (de todas las fuentes) de un 30% desde el 2014 hasta el 2040. Sin embargo, nos anuncian una caída, en el mismo período, del 5,4% en los EE.UU., del 14% en Japón y del 13% en la Unión Europea. Como ya comentábamos el año pasado, todo un canto al decrecimiento sin decirlo explícitamente.

Resulta bastante curioso ver como la AIE alaba la general reducción de los subsidios a las energías fósiles, dando a entender que es por culpa de estos subsidios que no hay más dinero para subsidiar las energías renovables. Como se comprueba leyendo la tabla que dan en la página 98 (que reproduzco íntegra más abajo), los subsidios que se están recortando son los que aplican los países productores a su población, y que son el cimiento de la paz social. La AIE, en un ansia por sacar el mayor rendimiento a unos recursos de TRE menguante, no se da cuenta de que se están pidiendo minar las bases mismas del sistema.


Como muestra de lo perdida que está la AIE en su valoración de lo que sólo es la desestabilización de los países productores y su acercamiento a la bancarrota petrolífera, la tabla de la página siguiente lo deja completamente claro.


El pie de la figura dice: "La caída del precio de los combustibles fósiles y del valor de los subsidios alimenta las perspectivas de la reforma: la caída de los costes de la tecnología han aumentado enormemente la efectividad de los subsidios a las renovables"
La falta de comprensión de que son los combustibles fósiles los que proporcionan los excedentes energéticos que alimentan a los demás hace que confundan el paso seguro hacia el colapso con una oportunidad, y les lleva a hacer una valoración tan completamente desquiciada.

En la página 102 encontramos otro ejemplo de sorprendente desinformación, manipulación o confusión por parte de la AIE. Analiza el impacto de la reforma energética en México (que básicamente avanza en la privatización de los recursos petroleros del país, entre otras cosas) y promete un escenario de relativa bonanza futura para el petróleo mexicano.



Lo cual es completamente incoherente con la evolución de la producción de petróleo en México durante las últimas décadas.


Datos extraídos de los anuarios estadísticos de BP, compilados en la web Flujos de Energía: http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html


La comparación de ambas gráficas nos dice que la AIE parece querer dar a entender que abrirse (aún más) a la inversión extranjera va a cambiar un hecho físico y geológico como es el peak oil mexicano, que como muestra la gráfica se basaría en petróleos de muy baja TRE, con consecuencias que ya sabemos cómo de nefastas han sido en suelo estadounidense. La malo es que en México y fuera de él algunos usarán estas proyecciones completamente elucubrativas, infundadas y contrafactuales de la AIE para justificar unas políticas que no serán necesariamente del interés nacional mexicano.


Petróleo:

El capítulo dedicado a las tendencias del mercado del petróleo comienza con una discusión sobre los eventos que a juicio de la AIE han marcado el último año. A pesar de la caída de la producción de petróleo de fracking (tight oil) en los EE.UU. en más de un 10% (en este mismo WEO se reconoce, en la página 132, que la caída de la producción de tight oil en EE.UU. es de un 15%), en la AIE hablan de "estancamiento en la producción", pues toman estimaciones anuales y el pico de producción fue a mediados de 2015. A pesar de la flagrante evidencia de que grandes compañías como Shell están en números rojos, y que los problemas ya habían empezado cuando el petróleo aún era caro, la AIE nos anuncia que, en cuanto el precio del petróleo suba, el fracking retomará el rumbo. Y habla de una presunta intervención de la OPEP para mantener cuotas de producción, cuando la explicación más probable es que nadie controla el mercado. A pesar de este mal análisis de comienzo, la AIE identifica correctamente un gran riesgo de inestabilidad futura en el mercado del petróleo debido a la observada fuerte desinversión en exploración y desarrollo de nuevos campos (algo que, repito, ya avisamos desde aquí hace meses). 

Después de una prolija explicación de cómo las diversas políticas y escenarios impactarán la demanda de petróleo (jamás se identifica un problema a nivel de oferta), la AIE nos ofrece esta tabla que resume los escenarios de demanda que prevé.



A destacar que esta vez la AIE incluye los biocombustibles por su valor energético, no por su volumen (contrariamente a lo que muchas veces ha hecho). Por otro lado, el escenario 450 comienza a indicar una caída bastante marcada de la demanda (en realidad, de la producción) de hidrocarburos líquidos. La diferencia tan acusada entre los diversos escenarios, nos dice, viene causada por cambios radicales en el transporte. Ésta es la evolución de la implantación del vehículo eléctrico que prevé, contra toda lógica, la AIE para los próximos años en el escenario de referencia.



150 millones de vehículos eléctricos en 2040, de los cuales aproximadamente el 37% serán vehículos que funcionan sólo con batería (en frente de los híbridos de diversos tipos, que serían el resto). Buscando entre el texto, nos damos cuenta de que esos 150 millones de vehículos eléctricos representarán el 8% del total, o sea que la AIE prevé que en el mundo circularán casi 1.900 millones de vehículos en 2040 y el vehículo eléctrico, a pesar de todas las dosis de pensamiento mágico de esta aproximación, seguirá siendo algo bastante minoritario. Cuando uno ve la tabla que da la AIE con el tiempo para compensar el sobrecoste de un vehículo eléctrico con el ahorro en combustible (payback time), se entiende perfectamente el porqué de esa escasa implementación, incluso con las hipótesis que hacen de la mejora de costes de las baterías (cosa, por cierto, contradictoria con la escalada de precios actual del litio, que es fruto de la escasez de su producción, algo que también anticipábamos aquí hace unos años).



En suma, la AIE nos quiere hacer creer que habrá una bajada considerable de demanda de petróleo gracias a los coches eléctricos (la menor parte, pues sólo representarán el 8% de un parque que se habrá casi duplicado) y a un gran crecimiento de la eficiencia de los vehículos movidos por hidrocarburos líquidos (que por su mayor cuantía son los que realmente importan).

Después de tan digresiva discusión, el WEO vuelve al petróleo y demás hidrocarburos líquidos, identificando primero las reservas (sin cambios dramáticos con respecto a previas estimaciones, aunque con cierta tendencia a la baja, entre otras cosas porque lo económicamente extraíble es menor ahora, en un escenario de precios bajos). A partir de ahí, discute los diversos tipos de hidrocarburos y encontramos mensajes interesantes, como el reconocimiento que ni con la estimación más favorable sobre los recursos de tight oil disponibles en los EE.UU. la producción de los mismos va a superar nunca los 8 Mb/d (y para las estimaciones sobre los recursos disponibles más realistas el decaimiento será bastante más rápido: ojo al pico perceptible en 2015).



En ese punto del informe se introduce una interesante discusión sobre las refinerías, sus dificultades con los márgenes empresariales y los problemas que pueden tener en un futuro próximo, mostrando una más de las complejidades del ámbito petrolero.

El capítulo concluye con una larga discusión sobre los riesgos financieros de la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, y que las cifras de nuevas explotaciones están en mínimos de 6 décadas. Esta parte es la más interesante de todo el WEO, pues la AIE ha retomado el análisis sobre los ritmos de declive que hiciera en 2013, y aporta una serie de informaciones muy interesantes.

La AIE clasifica la procedencia de todos los hidrocarburos líquidos en cuatro tipos de explotación principales:
  • Campos de petróleo crudo que han superado su peak oil particular o campos post-peak (increíblemente, los llaman así): Representaron poco más del 50% de la producción en 2015.
  • Campos de petróleo crudo sin tendencia definida o campos legados: Se empezaron a explotar antes del 2000, han sufrido parones o ralentizaciones en su explotación por razones diversas (control de precios de la OPEP, guerras, revoluciones, colapso de la URSS, etc). Podrían haber pasado su máximo productivo o quizá no. Representan el 8% del total.
  • Campos en ascenso: Campos de petróleo crudo que se empezaron a explotar después del 2000 y no muestran signos de haber llegado a su peak oil. Representan el 15% del total.
  • Resto: Incluye Líquidos del gas natural o NGL (17%), no convencionales (9%) y otros (1%).


Pues bien, el WEO nos informa que el ritmo de declive de los campos post-peak es de un 6,2% anual, pero si no se invirtiese nada en mantener su producción caerían a un ritmo natural del 9% anual, lo cual nos da una idea de lo importante que es que no ceje el esfuerzo en producción de petróleo. De hecho, la caída en inversión de 2015 y 2016 ya ha tenido consecuencias en la producción que se notará durante décadas.



Fíjense bien: el descenso en inversión en exploración y desarrollo durante el pasado año y medio va a suponer la pérdida de varios cientos de miles de barriles diarios durante las próximas décadas, y esto no ha hecho más que comenzar: como dice el informe, ellos asumen que la inversión se va a recuperar y de ese modo los campos post-peak van a pasar de 47 Mb/d en 2015 a 29 Mb/d en 2025, esto es, van a tener un declive anual del 4,8% anual. Lo cual no es excesivamente coherente, pues aquí la AIE se contradice al asumir que una fuerte inversión es capaz de frenar el ritmo de decaimiento del 6,2% anual, observado antes de la caída de inversiones y cuando de hecho éstas estaban en máximos históricos. Si fueran consistentes con sus propias afirmaciones, deberían suponer que en el mejor de los casos en 2025 la producción de los campos post-peak estaría en los 24,8 Mb/d, es decir, unos 4 Mb/d por debajo de la previsión que han hecho. Y de hecho, si el actual escenario de desinversión continúa la producción de 2025 estaría más cerca de la del declive natural del 9% anual, es decir, 18,3 Mb/d o unos 10,7 Mb/d por debajo de su previsión actual; y eso contando sólo con la contribución de los campos post-peak. Pero claro, si hicieran eso la producción de petróleo estaría en declive en 2040 en su escenario de referencia.

Para los campos legados, la AIE estima su ritmo de declive usando la información sobre cómo han evolucionado los campos que ahora son post-peak, y nos cuenta una historial ligeramente diferente a la que suele contarse en los círculos peakoilers. Así, lo habitual es que un campo llegue a su peak oil cuando se ha explotado el 30% de todas sus reservas (y no el 50%, como se suele decir); que la producción baje al 85% del valor pico cuando se han consumido el 50% de las reservas, y que la producción entre en fase de declive terminal, con un valor de producción que es la mitad del pico, cuando se han explotado ya el 80% de las reservas. En suma, que el peak oil suele sobrevenir antes de que lo que se suele decir, con un declive más prolongado en el tiempo (aunque, claro, asumiendo que se produce la inversión adecuada para evitar caer en el rápido declive natural del 9% anual). De ese modo, asumen que la producción de los campos legados pasa de 7,8 Mb/d en 2015 a 5,1 Mb/d en 2025, entiendo que de nuevo asumiendo un escenario de recuperación de la inversión poco probable y que seguramente hará que esta cifra baje en uno o dos millones de barriles diarios más.

Pero lo mejor viene ahora: respecto a los campos en ascenso, resulta que se trata mayoritariamente de explotaciones de recursos con muy baja TRE, y que por tanto tienden a declinar muy rápido.




De hecho, nos muestran curvas de producción tipo para varios tipos de explotación, contando desde la fecha de aprobación administrativa, y que son muy reveladoras. Lo que se ve es que los recursos que se están explotando hoy en día llegan en cuestión de muy pocos años a sus respectivos peak oil, pues se trata de recursos de poca calidad y difíciles de explotar.


Por ese motivo, la AIE estima que la producción de los campos en ascenso subirá de 13,4 Mb en 2015 a 15,7 Mb/d en 2018, para después caer a 10,5 Mb en 2025 (y eso, de nuevo, asumiendo una recuperación de la inversión en el sector). Sumando todas esas caídas (y sin discutir el impacto en los demás hidrocarburos líquidos no discutidos, como el NGL o los biocombustibles) la AIE se espera una caída de producción de los campos existentes de nada más y nada menos 23,7 Mb/d de aquí a 2025, es decir, una caída del 25% desde los niveles actuales o una caída del 3% anual sobre el total de hidrocarburos líquidos (es de aquí de donde se saca que equivale a perder la producción de Irak cada dos años). La situación, en realidad, va a ser mucho más dramática, porque no va a haber una recuperación duradera en la inversión, y ni en sueños ésta va a subir, como requiere la AIE; y los otros hidrocarburos líquidos también van a disminuir su producción, con lo que la caída de producción de aquí a 2025 puede fácilmente llegar a ser el doble de lo previsto por la AIE, es decir, un 50% respecto a los niveles actuales. En suma, si no se produce una intervención decidida en el mercado de los hidrocarburos para detener la sangría de desinversión para 2025 la producción de todos los líquidos del petróleo será probablemente la mitad de lo que es ahora. Siendo así, creo que este problema merece una atención urgente.

Pero la AIE prefiere mirar para otro lado y así asume que la caída actual en la demanda va a proseguir (sin causar graves altercados por todo el mundo) y gracias a eso, los almacenes y las ganancias de proceso se va a compensar parte del déficit que ellos estiman en 23,7 Mb/d. El resto va a tener que venir de campos aún por explotar y por descubrir, y aquí viene la tabla 3.11, de producción de petróleo por tipos, la más detallada que hasta ahora hayamos visto de este tipo y que nos servirá para elaborar la edición de este año del post "El ocaso del petróleo".


Y justo a continuación viene la curva clave de todo este WEO: la producción "de unos tipos seleccionados" de petróleo. Básicamente, los únicos tipos excluidos son los que provienen de yacimientos pendientes de ser aprobados y los que aún se tienen que descubrir. La gráfica tiene un aspecto conocido para los viejos peakoilers, con una curva de demanda superpuesta que la oferta ya no puede seguir y la referencia a un "suministro faltante" (supply gap).



La gráfica es espectacular, pues nos dice que según la AIE la oferta comenzó en 2015 un ligero declive, y que hacia el año 2018 la demanda sobrepasará la oferta, a expensas de que los proyectos no aprobados y los yacimientos por descubrir rellenen el vacío. Es lo más cerca que ha estado nunca la AIE de reconocer que el peak oil está sobre nuestras cabeza. Según nos explica en el texto, si continuase la actual falta de inversión durante 2017 se produciría un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda. En la AIE dan por hecho de que se producirá un aumento de la demanda que llevará a un aumento de la inversión para aumentar la producción, y que es precisamente el petróleo de fracking el que podrá reaccionar más rápidamente a esos estímulos (a pesar de la evidencia de que el fracking siempre ha sido un negocio ruinoso, incluso con precios altos). Sin darse cuenta, la AIE enuncia cómo se va a resolver en realidad este problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos se producirá una caída de la demanda vía destrucción de la actividad económica y recesión (cosa que ya puede venir solita, sin que medie el petróleo) y todos los problemas de caída de producción que enuncia la AIE serán aún más graves: es la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda que tanto hemos discutido aquí. Pero es que además la gráfica de la AIE es tremendamente optimista, pues no establece cuál va a ser el impacto de los precios bajos del petróleo sobre la parte de producción que si contempla su figura 3.16, y que analizaremos en la versión de este año de "El Ocaso del Petróleo". En todo caso, la inserción de esta figura en el WEO 2016 no es ociosa en absoluto: con ella la AIE pretende anticiparse a las críticas que le lloverán en un par de años cuando se compruebe que la producción de petróleo está cayendo; en ese momento, con remitirse a este figura podrán argumentar que ya dejaban claro que sin más inversión la proyección era de descenso de la producción. Sólo que no será tan moderada...

Se entiende, al llegar a este punto, por qué la AIE se entretiene de hablar de vehículos eléctricos en medio del capítulo dedicado al petróleo, a pesar de que no sería el lugar lógico para hacerlo (y encima cuando reconoce implícitamente que a pesar de su rápido crecimiento aún sería algo minoritario en 2040 - un 8%). Y todo el discurso de cortar tan finas las lonchas de los diversos tipos de campo y tipos de producción, para intentar desglosar los diferentes impactos de la más que probable continuación del proceso histórico de desinversión en explotación petrolífero, con el objetivo de presentar una gráfica "peakoilera" como la 3.16 pero sin reconocer explícitamente el peak oil, sin osar escribir el término por su nombre. Llegados a este punto, la farsa es evidente: fallando la previsión sobre la evolución del petróleo. Y fíjense de nuevo qué corto es el horizonte temporal: sólo hasta 2025 y los problemas ya son evidentes. La razón es que si extendiesen la gráfica hasta el 2040 sería espeluznante, ya que básicamente estaríamos en la mitad de la producción actual; por eso, jugando una vez más con la presentación de los resultados, la AIE entorpece su interpretación.

La AIE remata esta discusión con una gráfica que nos da idea la cantidad de nuevos proyectos que tendrían que ser aprobados anualmente hasta el 2025, según si la caída en inversión se mantiene sólo el 2015, si lo hace el 2015 y el 2016, o si lo hace todo el trienio 2015-2017. En el último caso, implicaría volver a ritmos no vistos desde los años 70. Como si por el simple hecho de desearlo ese petróleo fuera a aparecer.



La parte final de esta sección se dedica a una discusión sobre el impacto de la lucha contra el cambio climático en la producción de petróleo, y aquí nos encontramos con otra de las sorpresas del WEO 2016: resulta que la adopción del escenario 450, el más comprometido con los objetivos de reducción de emisiones de CO2,  puede llevar a que la producción de petróleo caiga más deprisa de lo que el propio escenario requiere.



Y es que mientras en el escenario de Nuevas 
Políticas el 85% de la inversión se destina a compensar la caída de la producción ya existente y aún queda un 15% para aumentar un poco la oferta, en el escenario 450 los precios del petróleo se mantienen demasiado bajos - con la progresiva descarbonización de la sociedad - y eso hace caer demasiado rápido la inversión, la cual se destinaría ya al 100% a compensar el declive (es decir, evitar que la caída anual pase del 6% al 9%) y no completamente. Con esto, la AIE intenta prevenir a las compañías de que tomen las medidas adecuadas para evitar invertir demasiado y que se vean después habiendo hecho un gasto no recuperable, con activos inmovilizados; incluso, crean un escenario ad hoc ("Transición descoyuntada") para ver lo peor que podría pasar. Así que el mensaje para las compañías acaba siendo bastante mixto: no invirtáis demasiado poco, que se puede generar volatilidad y destrucción de mercados; y no invirtáis demasiado, que os podéis quedar con activos bloqueados que no podréis llegar a explotar. En el fondo, sin decirlo explícitamente en ningún momento, la AIE está haciendo un llamamiento al establecimiento de políticas estatales, probablemente coordinadas internacionalmente, para asegurar la evolución suave de esta transición. Y en el fondo, a que haya una transferencia del capital público hacia la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, liberando así a las compañías del riesgo financiero.
 


Gas natural

Como aún faltan algunos (aunque no muchos) años para llegar al pico del gas, en la AIE nos se ve ningún problema en lontananza: la producción y consumo continuará creciendo hasta 2040, y sólo se estabilizaría en el caso del escenario 450.



La gran discusión de esta sección es sobre la capacidad de las nuevas instalaciones de licuefacción y regasificación, para la exportación internacional de gas. Se comenta brevemente la importancia que puede tener el actual ciclo de desinversión, pero se considera tal cosa algo pasajero. En la sección en la que se discuten las reservas, se hace una absurda abogacía del shale gas explotado con fracking (un recurso aún más ruinoso que el petróleo de fracking), aunque como mínimo se reconoce que independientemente de lo grandes que al final sean los recursos de shale gas la producción se va a estancar en la próxima década, al menos en los EE.UU., manteniéndose después una poco realista meseta productiva. En todo caso, incluso asumiendo esa temprana meseta, se pone un tanto en cuestión la conveniencia del despliegue masivo de instalaciones carísimas para la distribución del gas natural, que costaría después mucho rentabilizar.



A continuación nos encontramos con un discutible análisis de la productividad del shale gas, y después un análisis por regiones productoras y consumidoras; particularmente interesante la discusión sobre los yacimientos de Vaca Muerta en Argentina. Después, una discusión sobre el comercio internacional del gas y sobre las inversiones en el sector. En general, éste capítulo es de poca enjundia, puesto que el gas natural todavía no ha llegado a su pico productivo.

 
Carbón

Hay una expresión típicamente inglesa, "estar entre una roca y un lugar duro", para decir que uno se encuentra en una mala situación y la alternativa no es mucho mejor. Por eso, no deja de ser significativo el título de este capítulo: "Panorama del mercado del carbón: ¿Una roca en un lugar duro?".

Al principio del capítulo nos informan de que la demanda mundial, que subía a un ritmo promedio del 4,7% anual, se estancó en 2014 y descendió un 3% en 2015, coincidiendo con, dicen, el inicio de la transición de China a una economía de servicios, lo cual, a decir de la AIE, se confirma por el hecho de que la producción china de acero y de cemento llegó a su cenit en 2014. Desafortunadamente, los señores de la AIE no leen el excelente blog de DFC: Historia, economía y filosofía, pues si no sabrían que lo de China era un desastre económico anunciado y que no tiene nada que ver con la transición a una economía de servicios y sí mucho que ver con el estallido de la burbuja inmobiliaria más grande del mundo. Sin embargo, sí que acierta la AIE al decir que el consumo de carbón no va a crecer significativamente a partir de ahora, y es que la producción china de carbón llegó a su máximo y con ella probablemente lo haya hecho el mundo en su conjunto. El panorama del sector es desolador ahora mismo, pues como nos cuenta la AIE el 80% de los productores chinos de carbón están en pérdidas y en los EE.UU. cincuenta compañías, que producen conjuntamente la mitad del carbón del país americano, se han declarado en bancarrota. En ese punto la discusión se embarulla al introducir el WEO los acuerdos de la COP21 de París, que pese a ser menos vinculantes que nunca parecen tener mucha fuerza para la AIE (y posiblemente sólo para ella, si con ello consigue disfrazar el desastre).

Al analizar los escenarios, vemos que según la AIE los próximos años verán aún más reducciones de capacidad productiva del carbón - producidos, nos dicen, por cuestiones políticas, de mercado o de agotamiento geológico. Pero esos recortes no bastarán para ajustarse a una demanda a la baja. La AIE no espera ver subir la demanda de nuevo hasta 2020, principalmente impulsada por la India y el sudeste asiático. De hecho, la gráfica de la AIE ya refleja esa caída de producción de 2015, pero se intenta disimular asumiendo un rápido crecimiento de la demanda hasta 2020 y luego un crecimiento más progresivo hasta 2040, si nos fijamos en el escenario de referencia. Sólo el escenario 450 refleja algo más parecido al curso más probable de demanda y producción, que ya conocemos  de los WEO 2014 y 2015.



En las páginas siguientes se discute los diversos escenarios para el carbón desde la perspectiva de la descarbonización de la economía, y se pasa un rato discutiendo la más que cuestionable e irrealizable en la práctica tecnología de la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Al analizar la demanda de las diversas regiones, llama la atención que afirme con rotundidad que los EE.UU., el Japón y la Unión Europea harán menos uso del carbón, cuando precisamente Alemania ha mantenido su competitividad en los últimos años aumentando su consumo de carbón, y del más sucio (y mucho más que las energías renovables, a pesar de su Energiewende). Como se ve en la tabla 5.4, de acuerdo con el escenario de referencia para la AIE no se recuperan los niveles de producción de carbón del 2014 hasta pasado el 2025. Las razones aducidas por la AIE para presuponer ese repunte tan tardío son bastante discutibles, y lo son tanto más si se tiene en cuenta que la crisis económica que se va a desencadenar secundaria a la volatilidad de precios del petróleo van a deteriorar el mercado del carbón, tanto en la oferta como en la demanda. Teniendo en cuenta esos factores, el escenario más probable en realidad es el de un pico del carbón o peak coal, con un descenso más rápido de lo que se preveía en anteriores WEO's.



Favorece aún más esta impresión de que se está llegando al peak coal las estimaciones que hacen para el comercio mundial de esta materia prima, que no se recupera del bajón actual hasta el 2030.




Poco después, encontramos una interesante discusión acerca de por qué las compañías de carbón no recortan producción, a pesar de los números rojos. Las razones son diversas: estructura de costes complejos, más intensos al principio, que hace interesante mantenerse para poder seguir pagando intereses aunque no se recupere el principal de los créditos, compromisos forzosos de adquisición o de explotación, tendencia a mantenerse en el negocio en tanto que se cubran los costes variables y un general optimismo respecto al futuro, que hace que muchos consejeros delegados de estas compañías apuesten a que la clave está en aguantar más que los demás, esperando la vuelta de la bonanza. Como dice la AIE, este exceso de optimismo puede agravar los problemas futuros, y tiene razón (sobre todo si al final se certifica que efectivamente hemos superado el peak coal). Lo curioso es que habiendo hecho este análisis tan certero de los problemas  en el mercado del carbón no sean capaces de darse cuenta de que exactamente lo mismo le pasa al del petróleo de fracking (tight oil) y continúen pensando que es tan ágil y versátil.

Otro punto interesante de la discusión, también compartido por la industria del petróleo, es que la industria del carbón ocupa a mucha mano de obra, y que los problemas de esta industria generan desempleo masivo y una presión a la baja de los salarios. Pero en vez de darse cuenta del potencial de desestabilización social que se genera, la AIE nos dice que eso es una oportunidad para las empresas, que pueden reducir así sus costes variables. La ceguera de ver sólo las variables macroeconómicas al margen de su contexto social.

El resto del capítulo se dedica a la discusión de las inversiones en el sector y al análisis regional, comenzando por la situación en China, con una interesante discusión: ¿podría China volver a ser un exportador neto de carbón en el futuro? (la respuesta es no, pues el declive del consumo chino de carbón no será demasiado rápido, según se ve). El análisis de los EE.UU. es también interesante, sobre todo porque el escenario que maneja la AIE se quedará rápidamente obsoleto si la administración Trump opta por la misma estrategia que los alemanes para ganar competitividad en una industria relocalizada en suelo estadounidense, es decir, apuesta por consumir más carbón. De hecho, los EE.UU. es uno de los pocos países que podría darle la vuelta al pico del carbón y aplazarlo durante unos años (para precipitarlo después). Tras los EE.UU., se estudia el caso de la India y después el de los mayores exportadores. Y poco más.


 
Sector eléctrico:

En este capítulo se engloba el análisis de tendencias para el sector renovable (excluidos biocombustibles) y la energía nuclear. Esencialmente, la AIE ve un futuro en el que el consumo de electricidad seguirá subiendo a buen ritmo a escala global, un 2,3% anual hasta el 2040 (con lo que ese año será un 72% superior al actual), que es un ritmo de crecimiento ligeramente inferior a lo observado en los últimos años. Llama la atención el hecho resaltado por el informe de que la demanda de electricidad en toda la OCDE ha permanecido prácticamente constante durante los últimos 5 años, lo cual tiene muchas lecturas en términos de estancamiento industrial y empobrecimiento energético de la población más desfavorecida.

Mirando en detalle cuál es la evolución de cada una de las fuentes de electricidad que se usan en el mundo, obviamente lo que la AIE espera es un despegue brutal de la energía renovable, aunque todas las fuentes aumentan su producción (incluyendo la electricidad proveniente de la quema de petróleo y gas, curiosamente incluidos ambos en la misma categoría).
 


También llama la atención el nada despreciable incremento relativo de producción nuclear (un 80% más en 2040) a pesar de que esta fuente tiene que hacer frente al pico del uranio (el cual, según el WEO 2014, ya está aquí). De hecho, el recurso a la nuclear es más fuerte aún en el escenario 450, en el que también cobra un peso específico una tecnología en la que aún se trabaja sin demasiado éxito, la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Todo lo cual plantea serias dudas la validez de tal escenario. Nota curiosa: la palabra "uranio" ni se menciona en todo el WEO (lo cual les evita tener que explicar la penosa situación de este recurso no renovable).

 
El resto de la sección aporta una serie de informaciones muy interesantes sobre el sector eléctrico (consumo por sectores, evolución de los mismos, inversión, precios, evolución de la capacidad, análisis regionales) pero de poca relevancia para lo que se discute en este post.


Eficiencia energética

El WEO 2016 dedica todo un capítulo a la eficiencia energética. El resumen comienza de una manera clarificadora: "Durante 2015, a pesar de los precios relativamente bajos de la energía, la intensidad energética global mejoró un 1,8% (casi el doble que el ritmo de variación anual observado durante la última década)". Este hecho contradice la teoría económica vigente: ¿cuál es el incentivo económico para mejorar la intensidad energética - cantidad de energía consumida por unidad de PIB producida - si la energía es más barata? Desde un punto de vista de la teoría clásica, no tiene demasiado sentido que el esfuerzo del capital para mejorar la intensidad energética aumente justo cuando el coste del factor energético disminuye ¿No debería hacerles pensar a los economistas de la AIE que aquí hay algo que falla? ¿Que quizá la mejora aparente de la intensidad energética responde más a la destrucción de los sectores económicos más consumidores de energía, haciendo que relativamente la intensidad mejore pero siendo el preludio de una fuerte recesión económica global? Pues no, la AIE, como suelen hacer los expertos en energía, toman una tendencia en corto y extraen conclusiones que contradicen los datos y sus propias conclusiones, y atribuyen el mérito la implementación de políticas que realmente no son tan importantes (pero nadie audita su efecto real).

Resulta bastante reveladora la gráfica en la que la AIE nos muestra cómo ha ido evolucionando la intensidad energética y la renta per cápita de diversos países en los últimos 25 años.

Si se fijan bien, existe una cierta tendencia, en los países de mayor renta per cápita, a que las flechas se vuelvan cada vez más verticales. La Unión Europea y el Japón son los dos lugares donde se cae más a plomo, y como son dos lugares donde la población crece más lentamente esto nos indica que el PIB de estas zonas está bastante estancado. Como en el Japón y la UE la intensidad energética mejora (menos consumo de energía por unidad del PIB), lo que nos dice la gráfica en el caso de esas dos regiones es que disminuye el consumo de energía mientras se mantiene el PIB. ¿Y qué quiere decir eso? Que se están destruyendo actividades de mayor consumo energético y menor valor añadido (típicamente, actividad industrial) por otras de menor consumo energético y más valor añadido (típicamente, servicios financieros). Como que los primeros emplean mucha más mano de obra que los segundos, esas "mejoras" significan, en realidad, un crecimiento del paro y del empleo precario. Claro que, visto así, no parece tan excitante. En realidad, un proceso similar se está viviendo también en los EE.UU., Canadá o Australia (y luego se preguntan por qué van ascendiendo los movimientos populistas en los diferentes países). Por cierto, fíjense que el eje vertical va en escala logarítmica, con lo que en realidad los cambios de intensidad energética en los países avanzados no son tan importantes en valor absoluto.

El resto del capítulo se dedica a elucubrar cómo evolucionará la eficiencia energética en los próximos años de acuerdo con los escenarios. Dado que no se introducen criterios termodinámicos para hacer esta proyección, toda esta parte me parece completamente prescindible por ser completamente especulativa y probablemente errónea. Noten sin embargo que estas suposiciones son clave para el escenario central del WEO 2016, ya que entre otras cosas implica un incremento de la eficiencia de los coches con motor de combustión interna más que considerable.

Energía y cambio climático

De este capítulo, lo que me parece más destacable es la siguiente gráfica, en la que se nos muestra el incremento relativo de PIB, emisiones de CO2 y consumo de energía primaria del mundo durante los últimos 15 años.

 
Como cabría esperar, las emisiones de CO2 siguen de manera muy estrecha al consumo de energía primaria. De hecho, hay un momento en que las emisiones se incrementan un poco más que el consumo de energía primaria, hacia el 2004; pero esta ventaja no se incrementa continuamente sino que se mantiene bastante constante hasta el 2012 y últimamente la distancia se está acortando. Esto hace pensar que en un momento dado se invirtió más energía fósil en el desarrollo de sistemas de generación energética (renovable u otro) y que por tanto se "anticipó" su gasto energético a su producción, mientras que lo que estaríamos haciendo últimamente es amortizar esas instalaciones mientras vamos ralentizando la construcción de nuevas capacidades: por eso las emisiones se mantienen bastante planas pero aún están por encima de la referencia del crecimiento relativo del consumo de energía. En cuanto al PIB, se tiene que recordar que el consumo de energía sólo explica el 60% del crecimiento del PIB, por lo que probablemente no hay realmente desacoplo sustancial, sólo la proporcionalidad habitual.

El resto del capítulo es bastantes estándar, y está construido con las premisas habituales.

Vínculo agua-energía

Uno de los capítulos más interesantes del nuevo WEO, por dos motivos: uno, porque el sector energético requiere cada vez más agua para su funcionamiento, en tanto que la falta de agua potable, problema cada vez más acuciante a escala global,  implica más consumo de energía; y dos, porque, como indica la AIE, la transición hacia un sistema energético descarbonizado si no se gestiona apropiadamente puede agravar el problema del agua.

El capítulo es prolijamente técnico y por eso no lo comentaré con detalle en este momento, pero es muy interesante. Les dejo sólo un par de gráficas que suscita muchas cuestiones importantes.





Foco en las energías renovables

El WEO de este año concluye con tres capítulos dedicados a las energías renovables: Revisión de la situación actual, competitividad de las renovables e integración de las energías renovables en los sistemas eléctricos. Básicamente, es una discusión más profundizada y con más detalles de lo ya presentado anteriormente. Como detalle interesante, comentar que una de las dificultades que más claramente ha encontrado la AIE es conseguir generar más calor para usos diversos a partir de renovables.


Conclusiones


La sombra del peak oil planea pesada sobre este WEO, pero la AIE no quiere reconocer que lo tenemos encima, y quiere seguir creyendo que en algún momento las tendencias se van a invertir y va a volver la bonanza. Si falla el petróleo, todo el endeble andamiaje de los escenarios que traza la AIE saltarán por los aires, y por lo visto podremos comprobar dónde estamos en poco tiempo, un par de años a lo sumo.

La principal vía de escape para la AIE es una apuesta fuerte y decidida por las renovables. Dejando al margen los límites que éstas tienen (y que al igual con los recursos no renovables la AIE ni considera), está el crítico problema del tiempo. No es lo mismo organizar una transición energética en cien años que en diez; sin embargo, parece que sólo tendremos diez años. La presión sobre la AIE es muy fuerte y las vías de escapatoria para mantener su infundado optimismo son cada vez más escasas y estrechas.

Pero, por desgracia, las derivadas sociales que los economistas de la AIE ignoran al hacer sus análisis macroeconómicos puede echar al traste esa última oportunidad. La reciente elección de Donald Trump como presidente de los EE.UU. deja en papel mojado todas las buenas intenciones sobre energías renovables con las que la AIE pretende disimular el cada vez más difícil de ocultar declive físico y geológico de las energías fósiles. En vista de quienes están formando parte del comité que organiza la transición de la administración Obama a la administración Trump, dominado por conocidos negacionistas del cambio climático y gente afín al lobby de los hidrocarburos, y teniendo en cuenta sus declaraciones a este respecto, parece claro que EE.UU. va camino de un desmantelamiento más o menos de facto de su Agencia del Medio Ambiente y a una relajación generalizada de las normativa y los impuestos aplicables a la extracción de hidrocarburos, con la intención de fomentar la explotación de los cada vez más magros recursos nacionales. Juntamente con el giro aislacionista y nacionalista que parece ser que Donald Trump le daría a la política internacional y doméstica de su país, todo indica que EE.UU. va a recurrir masivamente a explotar sin cortapisas de lo que le resta de energía fósil. Pero al igual que cuando planteábamos estas cuestiones para España, recurrir a hidrocarburos de cada vez más baja calidad y capacidad implica un transvase mayor de recursos a las empresas extractivas, la cual cosa se traducirá en la práctica en una transferencia explícita o implícita de fondos públicos hacia las empresas privadas de petróleo y gas y en una disminución de las prestaciones públicas del Estado. Aunque tal estrategia garantiza la pérdida de popularidad de Trump, durante los próximos cuatro años EE.UU. se va a alejar de los objetivos de abandono progresivo, ya un poco apresurado, de la energía fósil que nos marca la AIE; y con el mal ejemplo que da empujará a otros países a seguir la misma senda. Por eso, y por el inestable escenario financiero para la energía fósil, el camino que nos disponemos a seguir va a ser mucho más accidentado y menos dulce que el que dibuja la AIE.

Quizá a la AIE le fuera mejor si reconociera la verdad y pidiera la ayuda que verdaderamente hay que pedir. Quizá todo se simplificara si pronunciara las dos palabras malditas: peak oil. Quizá... el año que viene.

Salu2,
AMT
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World Energy Outlook 2016: Las palabras malditas

The Oil Crash - 18 November, 2016 - 00:54

Queridos lectores,

Ayer, 16 de noviembre de 2016, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó su informe anual sobre el estado de la energía en el mundo, el World Energy Outlook (WEO). Como cada año, me dispongo a ofrecerles un análisis rápido de este extenso documento, reservándome la posibilidad de analizar en más detalle algún aspecto en posts posteriores.

Lo primero que llama la atención es el sumario. Otros años el WEO presentaba un capítulo de un análisis más pormenorizado de una región, país o tecnología. En este caso, sólo hay dos secciones: la de las tendencias globales y la del foco sobre la energía renovable, que tampoco es una sección demasiado extensa. Eso hace que este WEO sea un poco más corto que los inmediatamente anteriores, y que esté más focalizado en las cuestiones críticas, que son las tendencias y el enorme despliegue que se requiere para que la transición renovable tenga lugar.

La búsqueda del término "peak oil" arroja un cantidad de cero resultados: mencionar ese concepto sigue siendo prácticamente tabú para la AIE, que sólo osó llamarlo por su nombre hace 3 años (y fue para negar la posibilidad de su ocurrencia). Sin embargo, los efectos del peak oil, y que tantas veces hemos comentado desde este blog,  son mencionados en repetidas ocasiones en el documento. Pero no nos avancemos y entremos ya en el análisis detallado del WEO 2016.

Desde el prefacio y el resumen ejecutivo, la AIE envía un mensaje contundente: de cara a cumplir con los objetivos de la pasada cumbre de París sobre el cambio climático (COP21) es necesario apostar, ahora ya seriamente, por una transición hacia las energías renovables. A continuación pasa a enumerar una serie de hechos ciertos pero de los que se derivan conclusiones falsas: las emisiones humanas de CO2 no aumentaron el año pasado a pesar de que el PIB creció (fruto probablemente del pico del carbón  y del maquillaje estadístico de China, aparte de ciertas inercias del sistema de contabilidad - e.g., el año pasado se consumió el carbón que se usó en manufacturar las placas fotovoltaicas que se instalan hoy), más de la capacidad de generación eléctrica instalada el año pasado fue renovable (más fruto de la ralentización energética global que del mérito renovable, y de nuevo conviene recordar que la capacidad instalada es mucho mayor que la energía realmente generada, en el caso de la renovable), etc. En el resumen ejecutivo encontramos otros mensajes bastante contundentes: el consumo de petróleo sólo crecerá un 0,3% anual de aquí a 2040 (desde los casi 95 millones de barriles diarios - Mb/d - de 2015 hasta los 103 Mb/d en 2040), el consumo de carbón no va a volver a crecer (según la AIE, por la necesidad de luchar contra el cambio climático, y no porque sea físicamente imposible aumentar el ritmo de extracción de esta materia prima), el gas aún va a crecer bastante, pero lo que va a crecer a un ritmo inverosímil es la producción de energía renovable, más de lo que nunca se había aventurado a creer la AIE. Y otro mensaje muy claro: la demanda de energía de la OCDE va a decrecer durante las próximas décadas, y donde crecerá el consumo es en el resto del mundo. Lo cierto es que nunca se ha visto un crecimiento duradero del PIB que no vaya acompañado de un crecimiento del consumo energético. A corto plazo se puede esquivar este principio y hacer crecer el PIB mientras cae el consumo de energía pasando por la devaluación interna de los salarios y los problemas de inestabilidad social que eso acaba generando. Pero tal perspectiva no parece enturbiar los optimistas sueños de la AIE.

También en el resume ejecutivo la AIE nos reconoce que en el caso del petróleo el mayor esfuerzo va dirigido a compensar el declive de los campos actualmente en producción, que según palabras de la AIE "es igual a perder el equivalente a la producción de Irak cada 2 años". Con una producción iraquí de casi 5 Mb/d, lo que nos dice la AIE es que los campos actualmente en producción decaen a un ritmo de 2,5 Mb/d, o un 2,6% anual. Es la cifra de declive de los campos actualmente en producción más baja que ha dado la AIE en los últimos años, por debajo del 3% anual que usaba para maquillar sus gráficas en los WEO 2014 y WEO 2015, y muy por debajo del más realista 6% anual que anunciaba en el WEO 2012. Más tarde volveremos sobre este mismo tema.

El resto del resumen ejecutivo se dedica a analizar el declive industrial de China (en transición, nos dicen, a una economía de consumo doméstico y servicios), a hablar de los objetivos para cumplir los acuerdos de la COP21 y la perla de este WEO: La AIE nos anuncia un incremento espectacular del número de vehículos eléctricos (sí, esos que hemos analizado con detalle y sabemos que son inviables a gran escala), que según la AIE pasarán de ser 1,3 millones en 2015 a 30 millones en 2025 y más de 150 millones en 2040 en el escenario de referencia, que podrían ser hasta 715 millones en 2040 en el escenario más favorable. Todo un absurdo brindis al Sol que contamina el WEO y que lo hace completamente inverosímil, pero que es fundamental para que no se desmorone la visión optimista sobre el futuro que por lo visto la AIE tiene siempre que proyectar. Añadir a esto la creencia de la AIE de que un incremento en los subsidios a las renovables, mientras menguan los de los combustibles fósiles, hará progresar el despliegue renovable, sin entender que han sido los combustibles fósiles de alta TRE los que lo han subvencionado todo y que en la actual era de TRE menguante todo se va a derrumbar si no se toman medidas adecuadas y más realistas. En todo caso, la AIE ya avisa que cumplir los objetivos que se propone no es nada fácil y que hará falta una acción política decidida.

Acaba el resumen ejecutivo anunciándonos que probablemente se avecinan tiempos turbulentos en el mercado del petróleo, algo que es fácil de anticipar y de lo que hace tiempo que alertamos; que el mercado del gas se volverá verdaderamente global (por las mejoras en las capacidades de exportación, nos dicen); que el mercado del carbón irá a la baja y, punto importante pero no novedoso, que hay que mirar a la interdependencia entre energía y agua, la cual es preocupante.

Analicemos ahora el cuerpo del documento, comenzando por los escenarios tendenciales para los combustibles no renovables.

En el capítulo introductorio, como siempre, la AIE nos presenta los tres escenarios con el que trabajan: el de "Políticas Actuales" (continuar tal cual con las tendencias actuales), el de "Nuevas Políticas" (en el que se implementan las nuevas políticas anunciadas por los diferentes países) y el "Escenario 450" (en el que los países del mundo se esfuerzan para conseguir que la concentración de CO2 no sobrepase las 450 partes por millón). Por primera vez, la AIE incluye dos nuevos casi-escenarios, de decarbonización más intensa de la economía: "Bastante por debajo de 2ºC" (de calentamiento global sobre el nivel pre-industrial, se entiende) y "Hacia 1,5ºC". Éstos son cuasi-escenarios pues no se introducen con el nivel de detalle de los anteriores, aunque la AIE nos da algunas pinceladas de los mismos. El escenario de referencia para la AIE es el de "Nuevas Políticas" y si no decimos otra cosa se entenderá que estamos refiriéndonos a esta proyección central. Por cierto que resulta chocante que, en el capítulo preliminar en el que se introducen los escenarios y también el modelo usado por la AIE, se nos informa de que Japón llegó a su pico de energía primaria en 2004 y la Unión Europea en 2006, sin que, de nuevo, se haga el más mínimo esfuerzo en relacionar estos hechos con otros indicadores macroeconómicos que no sean sólo el PIB (por ejemplo, el salario típico de los trabajadores, o los indicadores demográficos, nulos o negativos para ambas regiones, según la propia tabla 1.3 de la página 44).

En la página 53 la AIE nos muestra cuál ha sido la evolución del coste de diversas tecnologías en los últimos 8 años (figura aquí debajo).


 
Esta gráfica es muy reveladora, pues nos muestra la gran caída de algunas tecnologías necesarias para el despliegue renovable, pero curiosamente muestra también la fuerte caída del sector de desarrollo de gas y petróleo. Y he aquí el problema de este tipo de gráficas: lo que nos están mostrando en esa gráfica es lo que invierten las empresas en esas tecnologías, lo cual no es necesariamente un reflejo del coste de las tecnologías en sí (lo cual es clarísimo en el caso del gas y petróleo) pues también interviene el interés en invertir en las tecnologías de referencia.

En el capítulo dedicado a la visión general del WEO, nos enseñan cuáles se esperan que sean las tendencias en consumo de energía primaria en el mundo.



Para el mundo en su conjunto, la AIE nos anuncia un crecimiento del consumo de energía primaria total (de todas las fuentes) de un 30% desde el 2014 hasta el 2040. Sin embargo, nos anuncian una caída, en el mismo período, del 5,4% en los EE.UU., del 14% en Japón y del 13% en la Unión Europea. Como ya comentábamos el año pasado, todo un canto al decrecimiento sin decirlo explícitamente.

Resulta bastante curioso ver como la AIE alaba la general reducción de los subsidios a las energías fósiles, dando a entender que es por culpa de estos subsidios que no hay más dinero para subsidiar las energías renovables. Como se comprueba leyendo la tabla que dan en la página 98 (que reproduzco íntegra más abajo), los subsidios que se están recortando son los que aplican los países productores a su población, y que son el cimiento de la paz social. La AIE, en un ansia por sacar el mayor rendimiento a unos recursos de TRE menguante, no se da cuenta de que se están minando las bases mismas del sistema.


Como muestra de lo perdida que está la AIE en su valoración de lo que sólo es la desestabilización de los países productores y su acercamiento a la bancarrota petrolífera, la tabla de la página siguiente lo deja completamente claro.


El pie de la figura dice: "La caída del precio de los combustibles fósiles y del valor de los subsidios alimenta las perspectivas de la reforma: la caída de los costes de la tecnología han aumentado enormemente la efectividad de los subsidios a las renovables"
La falta de comprensión de que son los combustibles fósiles los que proporcionan los excedentes energéticos que alimentan a los demás hace que confundan el paso seguro hacia el colapso con una oportunidad, y les lleva a hacer una valoración tan completamente desquiciada.

En la página 102 encontramos otro ejemplo de sorprendente desinformación, manipulación o confusión por parte de la AIE. Analiza el impacto de la reforma energética en México (que básicamente avanza en la privatización de los recursos petroleros del país, entre otras cosas) y promete un escenario de relativa bonanza futura para el petróleo mexicano.



Lo cual es completamente incoherente con la evolución de la producción de petróleo en México durante las últimas décadas.


Datos extraídos de los anuarios estadísticos de BP, compilados en la web Flujos de Energía: http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html


La comparación de ambas gráficas nos dice que la AIE parece querer dar a entender que abrirse (aún más) a la inversión extranjera va a cambiar un hecho físico y geológico como es el peak oil mexicano, que como muestra la gráfica se basaría en petróleos de muy baja TRE, con consecuencias que ya sabemos cómo de nefastas han sido en suelo estadounidense. La malo es que en México y fuera de él algunos usarán estas proyecciones completamente elucubrativas, infundadas y contrafactuales de la AIE para justificar unas políticas que no serán necesariamente del interés nacional mexicano.


Petróleo:

El capítulo dedicado a las tendencias del mercado del petróleo comienza con una discusión sobre los eventos que a juicio de la AIE han marcado el último año. A pesar de la caída de la producción de petróleo de fracking (tight oil) en los EE.UU. en más de un 10% (en este mismo WEO se reconoce, en la página 132, que la caída de la producción de tight oil en EE.UU. es de un 15%), en la AIE hablan de "estancamiento en la producción", pues toman estimaciones anuales y el pico de producción fue a mediados de 2015. A pesar de la flagrante evidencia de que grandes compañías como Shell están en números rojos, y que los problemas empezaron cuando el petróleo aún era caro, la AIE nos anuncia que, en cuanto el precio del petróleo suba, el fracking retomará el rumbo. Y habla de una presunta intervención de la OPEP para mantener cuotas de producción, cuando la explicación más probable es que nadie controla el mercado. A pesar de este mal análisis de comienzo, la AIE identifica correctamente un gran riesgo de inestabilidad futura en el mercado del petróleo debido a la observada fuerte desinversión en exploración y desarrollo de nuevos campos (algo que, repito, ya avisamos desde aquí hace meses). 

Después de una prolija explicación de cómo las diversas políticas y escenarios impactarán la demanda de petróleo (jamás se identifica un problema a nivel de oferta), la AIE nos ofrece esta tabla que resume los escenarios de demanda que prevé.



A destacar que esta vez la AIE incluye los biocombustibles por su valor energético, no por su volumen (contrariamente a lo que muchas veces ha hecho). Por otro lado, el escenario 450 comienza a indicar una caída bastante marcada de la demanda (en realidad, de la producción) de hidrocarburos líquidos. La diferencia tan acusada entre los diversos escenarios, nos dice, viene causada por cambios radicales en el transporte. Ésta es la evolución de la implantación del vehículo eléctrico que prevé, contra toda lógica, la AIE para los próximos años en el escenario de referencia.



150 millones de vehículos eléctricos en 2040, que serán aproximadamente el 37% de todos los vehículos en ese año serán vehículos que funcionan sólo con batería (en frente de los híbridos de diversos tipos, que serían el resto). Buscando entre el texto, nos damos cuenta de que esos 150 millones de vehículos eléctricos representarán el 8% del total, o sea que la AIE prevé que en el mundo circularán casi 1.900 millones de vehículos en 2040 y el vehículo eléctrico, a pesar de todas las dosis de pensamiento mágico de esta aproximación, seguirá siendo algo bastante minoritario. Cuando uno ve la tabla que da la AIE con el tiempo para compensar el sobrecoste de un vehículo eléctrico con el ahorro en combustible (payback time), se entiende perfectamente el porqué de esa escasa implementación, incluso con las hipótesis que hacen de la mejora de costes de las baterías (cosa, por cierto, contradictoria con la escalada de precios actual del litio que es fruto de la escasez de su producción, algo que también anticipábamos aquí hace unos años).



En suma, la AIE nos quiere hacer creer que habrá una bajada considerable de demanda de petróleo gracias a los coches eléctricos (la menor parte, pues sólo representarán el 8% de un parque que se habrá casi duplicado) y a un gran crecimiento de la eficiencia de los vehículos movidos por hidrocarburos líquidos (que por su mayor cuantía son los que realmente importan).

Después de tan digresiva discusión, el WEO vuelve al petróleo y demás hidrocarburos líquidos, identificando primero las reservas (sin cambios dramáticos con respecto a previas estimaciones, aunque con cierta tendencia a la baja, entre otras cosas porque lo económicamente extraíble es menor ahora, en un escenario de precios bajos). A partir de ahí, discute los diversos tipos de hidrocarburos y encontramos mensajes interesantes, como el reconocimiento que ni con la estimación más favorable sobre los recursos de tight oil disponibles en los EE.UU. la producción de los mismos va a superar nunca los 8 Mb/d (y para las estimaciones sobre los recursos disponibles más realistas el decaimiento será bastante más rápido: ojo al pico perceptible en 2015).



En ese punto del informe se introduce una interesante discusión sobre las refinerías, sus dificultades con los márgenes empresariales y los problemas que pueden tener en un futuro próximo, mostrando una más de las complejidades del ámbito petrolero.

El capítulo concluye con una larga discusión sobre los riesgos financieros de la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, que las cifras de nuevas explotaciones están en mínimos de 6 décadas. Esta parte es la más interesante de todo el WEO, pues la AIE ha retomado el análisis sobre los ritmos de declive que hiciera en 2013, y aporta una serie de informaciones muy interesantes.

La AIE clasifica la procedencia de todos los hidrocarburos líquidos en cuatro tipos de explotación principales:
  • Campos de petróleo crudo que han superado su peak oil particular o campos post-peak (increíblemente, los llaman así): Representaron poco más del 50% de la producción en 2015.
  • Campos de petróleo crudo sin tendencia definida o campos legados: Se empezaron a explotar antes del 2000, han sufrido parones o ralentizaciones en su explotación por razones diversos (control de precios de la OPEP, guerras, revoluciones, colapso de la URSS, etc). Podrían haber pasado su máximo productivo o quizá no. Representan el 8% del total.
  • Campos en ascenso: Campos de petróleo crudo que se empezaron a explotar después del 2000 y no muestran signos de haber llegado a su peak oil. Representan el 15% del total.
  • Resto: Incluye Líquidos del gas natural o NGL (17%), no convencionales (9%) y otros (1%).


Pues bien, el WEO nos informa que el ritmo de declive de los campos post-peak es de un 6,2% anual, pero si no se invirtiese nada en mantener su producción caerían a un ritmo natural del 9% anual, lo cual nos da una idea de lo importante que es que no ceje el esfuerzo en producción de petróleo. De hecho, la caída en inversión de 2015 y 2016 ya ha tenido consecuencias en la producción que se notará durante décadas.



Fíjense bien: el descenso en inversión en exploración y desarrollo durante el pasado año y medio va a suponer la pérdida de varios cientos de miles de barriles diarios durante las próximas décadas, y esto no ha hecho más que comenzar: como dice el informe, ellos asumen que la inversión se va a recuperar y de ese modo los campos post-peak van a pasar de 47 Mb/d en 2015 a 29 Mb/d en 2025, esto es, van a tener un declive anual del 4,8% anual. Lo cual no es excesivamente coherente, pues aquí la AIE se contradice al asumir que una fuerte inversión es capaz de frenar el ritmo de decaimiento del 6,2% anual, observado antes de la caída de inversiones y cuando de hecho éstas estaban en máximos históricos. Si fueran consistentes con sus propias afirmaciones, deberían suponer que en el mejor de los casos en 2025 la producción de los campos post-peak estaría en los 24,8 Mb/d, es decir, unos 4 Mb/d por debajo de la previsión que han hecho. Y de hecho, si el actual escenario de desinversión continúa la producción de 2025 estaría más cerca de la del declive natural del 9% anual, es decir, 18,3 Mb/d o unos 10,7 Mb/d por debajo de su previsión actual; y eso contando sólo con la contribución de los campos post-peak. Pero claro, si hicieran eso la producción de petróleo estaría en declive en 2040 en su escenario de referencia.

Para los campos legados, la AIE estima su ritmo de declive usando la información sobre cómo han evolucionado los campos que ahora son post-peak, y nos cuenta una historial ligeramente diferente a la que suele contarse en los círculos peakoilers. Así, lo habitual es que un campo llegue a su peak oil cuando se ha explotado el 30% de todas sus reservas (y no el 50%, como se suele decir); que la producción baje al 85% del valor pico cuando se han consumido el 50% de las reservas, y que la producción entre en fase de declive terminal, con un valor de producción que es la mitad del pico, cuando se han explotado ya el 80% de las reservas. En suma, que el peak oil suele sobrevenir antes de que lo que se suele decir, con un declive más prolongado en el tiempo (aunque, claro, asumiendo que se produce la inversión adecuada para evitar caer en el rápido declive natural del 9% anual). De ese modo, asumen que la producción de los campos legados pasa de 7,8 Mb/d en 2015 a 5,1 Mb/d en 2025, entiendo que de nuevo asumiendo un escenario de recuperación de la inversión poco probable y que seguramente hará que esta cifra baje en uno o dos millones de barriles diarios más.

Pero lo mejor viene ahora: respecto a los campos en ascenso, resulta que se trata mayoritariamente de explotaciones de recursos con muy baja TRE, y que por tanto tienden a declinar muy rápido.




De hecho, nos muestran curvas de producción tipo para varios tipos de explotación, contando desde la fecha de aprobación administrativa, y que son muy reveladoras. Lo que se ve es que los recursos que se están explotando hoy en día llegan en cuestión de muy pocos años a sus respectivos peak oil, pues se trata de recursos de poca calidad y difíciles de explotar.


Por ese motivo, la AIE estima que la producción de los campos en ascenso subirá de 13,4 Mb en 2015 a 15,7 Mb/d en 2018, para después caer a 10,5 Mb en 2025 (y eso, de nuevo, asumiendo una recuperación de la inversión). Sumando todas esas caídas (y sin discutir el impacto en los demás hidrocarburos líquidos no discutidos, como el NGL o los biocombustibles) la AIE se espera una caída de producción de los campos existentes de nada más y nada menos 23,7 Mb/d de aquí a 2025, una caída del 25% desde los niveles actuales o una caída del 3% anual sobre el total de hidrocarburos líquidos (es de aquí de donde se saca que equivale a perder la producción de Irak cada dos años). La situación, en realidad, va a ser mucho más dramática, porque no va a haber una recuperación duradera en la inversión, y ni en sueños ésta va a subir, como requiere la AIE, y los otros hidrocarburos líquidos también van a disminuir su producción, con lo que la caída de producción de aquí a 2025 puede fácilmente llegar a ser el doble de lo previsto por la AIE, es decir, un 50% de los niveles actuales. En suma, si no se produce una intervención decidida en el mercado de los hidrocarburos para detener la sangría de desinversión para 2025 la producción de todos los líquidos del petróleo será probablemente la mitad de lo que es ahora. Siendo así, creo que este problema merece una atención urgente.

Pero la AIE prefiere mirar para otro lado y así asume que la caída actual en la demanda va a proseguir (sin causar graves altercados por todo el mundo) y gracias a eso, los almacenes y las ganancias de proceso se va a compensar parte del déficit que ellos estiman en 23,7 Mb/d. El resto va a tener que venir de campos aún por explotar y por descubrir, y aquí viene la tabla 3.11, de producción de petróleo por tipos, la más detallada que hasta ahora hayamos visto de este tipo y que nos servirá para elaborar la edición de este año del post "El ocaso del petróleo".


Y justo a continuación viene la curva clave de todo este WEO: la producción "de unos tipos seleccionados" de petróleo. Básicamente, los únicos tipos excluidos son los que provienen de yacimientos pendientes de ser aprobados y los que aún se tienen que descubrir. La gráfica tiene un aspecto conocido para los viejos peakoilers, con una curva de demanda superpuesta que la oferta ya no puede seguir y la referencia a un "suministro faltante" (supply gap).



La gráfica es espectacular, pues nos dice que según la AIE la oferta comenzó en 2015 un ligero declive, y que hacia el año 2018 la demanda sobrepasará la oferta, a expensas de que los proyectos no aprobados y los yacimientos por descubrir rellenen el vacío. Es lo más cerca que ha estado nunca la AIE de reconocer que el peak oil está sobre nuestras cabeza. Según nos explica en el texto, si continuase la actual falta de inversión durante 2017 se produciría un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda. En la AIE dan por hecho de que se producirá un aumento de la demanda que llevará a un aumento de la inversión, y que es precisamente el petróleo de fracking el que puede reaccionar más rápidamente a esos estímulos (a pesar de la evidencia de que el fracking siempre ha sido un negocio ruinoso, incluso con precios altos). Sin darse cuenta, la AIE enuncia cómo se va a resolver en realidad este problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos se producirá una caída de la demanda vía destrucción de la actividad económica y recesión (cosa que ya puede venir solita, sin que medie el petróleo) y todos los problemas de caída de producción que enuncia la AIE serán aún más graves: es la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda que tanto hemos discutido aquí. Pero es que además la gráfica de la AIE es tremendamente optimista, pues no establece cuál va a ser el impacto de los precios bajos del petróleo sobre la parte de producción que si contempla su figura 3.16, y que analizaremos en la versión de este año de "El Ocaso del Petróleo". En todo caso, la inserción de esta figura en el WEO 2016 no es ociosa en absoluto: con ella la AIE pretende anticiparse a las críticas que le lloverán en un par de años cuando se compruebe que la producción de petróleo está cayendo; en ese momento, con remitirse a este figura podrán argumentar que ya dejaban claro que sin más inversión la proyección era de descenso de la producción. Sólo que no será tan moderada...

Se entiende, al llegar a este punto, por qué la AIE se entretiene de hablar de vehículos eléctricos en medio del capítulo dedicado al petróleo, a pesar de que no sería el lugar lógico para hacerlo y además reconoce implícitamente que a pesar de su rápido crecimiento aún sería algo minoritario en 2040 (un 8%). Y todo el discurso de cortar tan finas las lonchas de los diversos tipos de campo y tipos de producción, para intentar desglosar los diferentes impactos de la más que probable continuación del proceso histórico de desinversión en explotación petrolífero, con el objetivo de presentar una gráfica "peakoilera" como la 3.16 pero sin reconocer explícitamente el peak oil, sin osar escribir el término por su nombre. Llegados a este punto, la farsa es evidente: fallando la previsión sobre la evolución del petróleo (y fíjense de nuevo qué corto es el horizonte temporal: sólo hasta 2025 y los problemas ya son evidentes. La razón es que si extendiesen la gráfica hasta el 2040 sería espeluznante, ya que básicamente estaríamos en la mitad de la producción actual; por eso, jugando una vez más con la presentación de los resultados, la AIE entorpece su interpretación.

La AIE remata esta discusión con una gráfica que nos da idea la cantidad de nuevos proyectos que tendrían que ser aprobados anualmente hasta el 2025, según si la caída en inversión se mantiene sólo el 2015, si lo hace el 2015 y el 2016, o si lo hace todo el trienio 2015-2017. En el último caso, implicaría volver a ritmos no vistos desde los años 70. Como si por el simple hecho de desearlo ese petróleo fuera a aparecer.



La parte final de esta sección se dedica a una discusión sobre el impacto de la lucha contra el cambio climático en la producción de petróleo, y aquí nos encontramos con otra de las sorpresas del WEO 2016: resulta que la adopción del escenario 450, el más comprometido con los objetivos de reducción de emisiones de CO2,  puede llevar a que la producción de petróleo caiga más deprisa de lo que el propio escenario requiere.



Y es que mientras en el escenario de Nuevas políticas el 85% de la inversión se destina a compensar la caída de la producción ya existente y aún queda un 15% para aumentar un poco la oferta, en el escenario 450 los precios del petróleo se mantienen demasiado bajos - con la progresiva descarbonización de la sociedad - y eso hace caer demasiado rápido la inversión, la cual se destinaría ya al 100% a compensar el declive (es decir, evitar que la caída anual pase del 6% al 9%) y no completamente. Con esto, la AIE intenta prevenir a las compañías de que tomen las medidas adecuadas para evitar invertir demasiado y que se vean después habiendo hecho un gasto no recuperable, con activos inmovilizados; incluso, crean un escenario ad hoc ("Transición descoyuntada") para ver lo peor que podría pasar. Así que el mensaje para las compañías acaba siendo bastante mixto: no invirtáis demasiado poco, que se puede generar volatilidad y destrucción de mercados, y no invirtáis demasiado, que os podéis quedar con activos bloqueados que no podréis llegar a explotar. En el fondo, sin decirlo explícitamente en ningún momento la AIE está haciendo un llamamiento al establecimiento de políticas estatales, probablemente coordinadas internacionalmente, para asegurar la evolución suave de esta transición. Y en el fondo, a que haya una transferencia del capital público hacia la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, liberando así a las compañías del riesgo financiero.
 


Gas natural

Como aún faltan algunos (aunque no muchos) años para llegar al pico del gas, en la AIE nos se ve ningún problema en lontananza: la producción y consumo continuará creciendo hasta 2040, y sólo se estabilizaría en el caso del escenario 450.



La gran discusión de esta sección es sobre la capacidad de las nuevas instalaciones de licuefacción y regasificación, para la exportación internacional de gas. Se comenta brevemente la importancia que puede tener el actual ciclo de desinversión, pero se considera tal cosa algo pasajero. En la sección en la que se discuten las reservas, se hace una absurda abogacía del shale gas explotado con fracking (un recurso aún más ruinoso que el petróleo de fracking), aunque como mínimo se reconoce que independientemente de lo grandes que al final sean los recursos de shale gas la producción se va a estancar en la próxima década, al menos en los EE.UU., manteniéndose después una poco realista meseta productiva. En todo caso, incluso asumiendo esa temprana meseta se pone un tanto en cuestión la conveniencia del despliegue masivo de instalaciones carísimas para la distribución del gas natural, que costaría después mucho rentabilizar.





A continuación nos encontramos con un discutible análisis de la productividad del shale gas, y después un análisis por regiones productoras y consumidoras; particularmente interesante la discusión sobre los yacimientos de Vaca Muerta en Argentina. Después, una discusión sobre el comercio internacional del gas y sobre las inversiones en el sector. En general, éste capítulo es de poca enjundia, puesto que el gas natural todavía no ha llegado a su pico productivo.

 
Carbón

Hay una expresión típicamente inglesa, "estar entre una roca y un lugar duro", para decir que uno se encuentra en una mala situación y las alternativas no son mucho mejores. Por eso, no deja de ser significativo el título de este capítulo: "Panorama del mercado del carbón: ¿Una roca en un lugar duro?".

Al principio del capítulo nos informan de que la demanda mundial, que subía a un ritmo promedio del 4,7% anual, se estancó en 2014 y descendió un 3% en 2015, coincidiendo con, dicen, el inicio de la transición de China a una economía de servicios, lo cual, a decir de la AIE, se confirma por el hecho de que la producción china de acero y de cemento llegó a su cenit en 2014. Desafortunadamente, los señores de la AIE no leen el excelente blog de DFC: Historia, economía y filosofía, pues si no sabrían que lo de China era un desastre económico anunciado y que no tiene nada que ver con la transición a una economía de servicios y sí mucho que ver con el estallido de la burbuja inmobiliaria más grande del mundo. Sin embargo, sí que acierta la AIE al decir que el consumo de carbón no va a crecer significativamente a partir de ahora, y es que la producción china de carbón llegó a su máximo y con ella probablemente lo haya hecho el mundo en su conjunto. El panorama del sector es desolador ahora mismo, pues como nos cuenta la AIE el 80% de los productores chinos de carbón están en pérdidas y en los EE.UU. cincuenta compañías, que producen conjuntamente la mitad del carbón del país americano, se han declarado en bancarrota. En ese punto la discusión se embarulla al introducir el WEO los acuerdos de la COP21 de París, que pese a ser menos vinculantes que nunca parecen tener mucha fuerza para la AIE (y posiblemente sólo para ella, si con ello consigue disfrazar el desastre).

Al analizar los escenarios, vemos que según la AIE los próximos años verán aún más reducciones de capacidad productiva del carbón - producidos, nos dicen, por cuestiones políticas, de mercado o de agotamiento geológico. Pero esos recortes no bastarán para ajustarse a una demanda a la baja. La AIE no espera ver subir la demanda de nuevo hasta 2020, principalmente impulsada por la India y el sudeste asiático. De hecho, la gráfica de la AIE ya refleja esa caída de producción de 2015, peor se intenta disimular asumiendo un rápido crecimiento de la demanda hasta 2020 y luego un crecimiento más progresivo hasta 2040, si nos fijamos en el escenario de referencia. Sólo el escenario 450 refleja algo más parecido al curso más probable de demanda y producción, que ya conocemos  de los WEO 2014 y 2015.



En las páginas siguientes se discute los diversos escenarios para el carbón desde la perspectiva de la descarbonización de la economía, y se pasa un rato discutiendo la más que cuestionable e irrealizable en la práctica tecnología de la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Al analizar la demanda de las diversas regiones, llama la atención que afirme con rotundidad que los EE.UU., el Japón y la Unión Europea harán menos uso del carbón, cuando precisamente Alemania ha mantenido su competitividad en los últimos años aumentando su consumo de carbón, y del más sucio (y mucho más que las energías renovables, a pesar de su Energiewende). Como se ve en la tabla 5.4, de acuerdo con el escenario de referencia para la AIE no se recuperan los niveles de producción de carbón del 2014 hasta pasado el 2025. Las razones aducidas por la AIE para presuponer ese repunte tan tardío son bastante discutible, y lo son tanto más si se tiene en cuenta que la crisis económica que se va a desencadenar secundaria a la volatilidad de precios del petróleo van a deteriorar el mercado del carbón, tanto en la oferta como en la demanda. Teniendo en cuenta esos factores, el escenario más probable en realidad es el de un pico del carbón o peak coal, con un descenso más rápido de lo que se preveía en anteriores WEO's.



Favorece aún más esta impresión de que se está llegando al peak coal las estimaciones que hacen para el comercio mundial de esta materia prima, que no se recupera del bajón actual hasta el 2030.




Poco después, encontramos una interesante discusión acerca de por qué las compañías de carbón no recortan producción, a pesar de los números rojos. Las razones son diversas: estructura de costes complejos, más intensos al principio, que hace interesante mantenerse para poder seguir pagando intereses aunque no se recupere el principal de los créditos, compromisos forzosos de adquisición o de explotación, tendencia a mantenerse en el negocio en tanto que se cubran los costes variables y un general optimismo respecto al futuro, que hace que muchos consejeros delegados de estas compañías apuesten a que la clave está en aguantar más que los demás, esperando la vuelta de la bonanza. Como dice la AIE, este exceso de optimismo puede agravar los problemas futuros, y tener razón (sobre todo si al final se certifica que efectivamente hemos superado el peak coal). Lo curioso es que habiendo hecho este análisis tan certero de los problemas  en el mercado del carbón no sean capaces de darse cuenta de que exactamente lo mismo le pasa al del petróleo de fracking (tight oil) y continúen pensando que es tan ágil y versátil.

Otro punto interesante de la discusión, también compartido por la industria del petróleo, es que la industria del carbón ocupa a mucha mano de obra, y que los problemas de esta industria generan desempleo masivo y una presión a la baja de los salarios. Pero en vez de darse cuenta del potencial de desestabilización social que se genera, la AIE nos dice que eso es una oportunidad para las empresas, que pueden reducir así sus costes variables. La ceguera de ver sólo las variables macroeconómicas al margen de su contexto social.

El resto del capítulo se dedica a la discusión de las inversiones en el sector y al análisis regional, comenzando por la situación en China, con una interesante discusión: ¿podría China volver a ser un exportador neto de carbón en el futuro? (la respuesta es no, pues el declive del consumo chino de carbón no será demasiado rápido, según se ve). El análisis de los EE.UU. es también interesante, sobre todo porque el escenario que maneja la AIE se quedará rápidamente obsoleto si la administración Trump opta por la misma estrategia que los alemanes para ganar competitividad en una industria relocalizada en suelo estadounidense, es decir, apuesta por consumir más carbón. De hecho, los EE.UU. es uno de los pocos países que podría darle la vuelta al pico del carbón y aplazarlo durante unos años (para precipitarlo después). Tras los EE.UU., se estudia el caso de la India y después el de los mayores exportadores. Y poco más.


 
Sector eléctrico:

En este capítulo se engloba el análisis de tendencias para el sector renovable (excluidos biocombustibles) y la energía nuclear. Esencialmente, la AIE ve un futuro en el que el consumo de electricidad seguirá subiendo a buen ritmo a escala global, un 2,3% anual hasta el 2040 (con lo que ese año será un 72% superior al actual), que es un ritmo de crecimiento ligeramente inferior a lo observado en los últimos años. Llama la atención el hecho resaltado por el informe de que la demanda de electricidad en toda la OCDE ha permanecido prácticamente constante durante los últimos 5 años, lo cual tiene muchas lecturas en términos de estancamiento industrial y empobrecimiento energético de la población más desfavorecida.

Mirando en detalle cuál es la evolución de cada una de las fuentes de electricidad que se usan en el mundo, obviamente lo que la AIE espera es un despegue brutal de la energía renovable, aunque todas las fuentes aumentan su producción (incluyendo la electricidad proveniente de la quema de petróleo y gas, curiosamente incluidos ambos en la misma categoría).
 


También llama la atención el nada despreciable incremento relativo de producción nuclear (un 80% más en 2040) a pesar de que esta fuente tiene que hacer frente al pico del uranio (el cual, según el WEO 2014, ya está aquí). De hecho, el recurso a la nuclear es más fuerte aún en el escenario 450, en el que también cobra un peso específico una tecnología en la que aún se trabaja sin demasiado éxito, la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Todo lo cual plantea serias dudas la validez de tal escenario. Nota curiosa: la palabra "uranio" ni se menciona en todo el WEO (lo cual evita tener que explicar la penosa situación de este recurso no renovable).

 
El resto de la sección aporta una serie de informaciones muy interesantes sobre el sector eléctrico (consumo por sectores, evolución de los mismos, inversión, precios, evolución de la capacidad, análisis regionales) pero de poca relevancia para lo que se discute en este post.


Eficiencia energética

El WEO 2016 dedica todo un capítulo a la eficiencia energética. El resumen comienza de una manera clarificadora: "Durante 2015, a pesar de los precios relativamente bajos de la energía, la intensidad energética global mejoró un 1,8% (casi el doble que el ritmo de variación anual observado durante la última década". Este hecho, que contradice la teoría económica vigente: ¿cuál es el incentivo económico para mejorar la intensidad energética - cantidad de energía consumida por unidad de PIB producida - si la energía es más barata? Desde un punto de vista de la teoría clásica, no tiene demasiado sentido que el esfuerzo del capital para mejorar la intensidad energética aumente justo cuando el coste del factor energético disminuye ¿No debería hacerles pensar a los economistas de la AIE que aquí hay algo que falla? ¿Que quizá la mejora aparente de la intensidad energética responde más a la destrucción de los sectores económicos más consumidores de energía, haciendo que relativamente la intensidad mejore pero siendo el preludio de una fuerte recesión económica global? Pues no, la AIE, como suelen hacer los expertos en energía, toman una tendencia en corto y extraen conclusiones que contradicen los datos y sus propias conclusiones, y atribuyen el mérito la implementación de políticas que realmente no son tan importantes (pero nadie audita su efecto real).

Resulta bastante reveladora la gráfica en la que la AIE nos muestra cómo ha ido evolucionando la intensidad energética y la renta per cápita de diversos países en los últimos 25 años.

 Si se fijan bien, existe una cierta tendencia, en los países de mayor renta per cápita, a que las flechas se vuelvan cada vez más verticales. La Unión Europea y el Japón son las dos regiones donde se cae más a plomo, y como son dos lugares donde la población crece más lentamente esto nos indica que el PIB de estas zonas está bastante estancado. Como en el Japón y la UE la intensidad energética mejora (menos consumo de energía por unidad del PIB), lo que nos dice la gráfica en el caso de esas dos regiones es que disminuye el consumo de energía mientras se mantiene el PIB. ¿Y qué quiere decir eso? Que se están destruyendo actividades de mayor consumo energético y menor valor añadido (típicamente, actividad industrial) por otras de menor consumo energético y más valor añadido (típicamente, servicios financieros). Como que los primeros emplean mucha más mano de obra que los segundos, esas "mejoras" significan, en realidad, un crecimiento del paro y del empleo precario. Claro que, visto así, no parece tan excitante. En realidad, un proceso similar se está viviendo también en los EE.UU., Canadá o Australia (y luego se preguntan por qué van ascendiendo los movimientos populistas en los diferentes países). Por cierto, fíjense que el eje vertical va en escala logarítmica, con lo que en realidad los cambios de intensidad energética en los países avanzados no son tan importantes en valor absoluto.

El resto del capítulo se dedica a elucubrar cómo evolucionará la eficiencia energética en los próximos años de acuerdo con los escenarios. Dado que no se introducen criterios termodinámicos para hacer esta proyección, toda esta parte me parece completamente prescindible por ser completamente especulativa y probablemente errónea. Noten sin embargo que estas suposiciones son clave para el escenario central del WEO 2016, ya que entre otras cosas implica un incremento de la eficiencia de los coches con motor de combustión interna más que considerable.

Energía y cambio climático

De este capítulo, lo que me parece más destacable es la siguiente gráfica, en la que se nos muestra el incremento relativo de PIB, emisiones de CO2 y consumo de energía primaria del mundo durante los últimos 15 años.

 
Como cabría esperar, las emisiones de CO2 siguen de manera muy estrecha al consumo de energía primaria. De hecho, hay un momento en que las emisiones se incrementan un poco más que el consumo de energía primaria, hacia el 2004, pero esta ventaja no se incrementa continuamente sino que se mantiene bastante constante hasta el 2012 y últimamente la distancia se está acortando. Esto hace pensar que en un momento dado se invirtió más energía fósil en el desarrollo de sistemas de generación energética (renovable u otro) y que por tanto se "anticipó" su gasto energético a su producción, mientras que lo que estaríamos haciendo últimamente es amortizar esas instalaciones mientras vamos ralentizando la construcción de nuevas capacidades: por eso las emisiones se mantienen bastante planas pero aún están por encima de la referencia del crecimiento relativo del consumo de energía. En cuanto al PIB, se tiene que recordar que el consumo de energía sólo explica el 60% del crecimiento del PIB por lo que probablemente no hay realmente desacoplo sustancial, sólo proporcionalidad.

El resto del capítulo es bastantes estándar, y está construido con las premisas habituales.

Vínculo agua-energía

Uno de los capítulos más interesantes del nuevo WEO, por dos motivos: uno, porque el sector energético requiere cada vez más agua para su funcionamiento, en tanto que la falta de agua potable, problema cada vez más acuciante a escala global,  implica más consumo de energía; y dos, porque, como indica la AIE, la transición hacia un sistema energético descarbonizado si no se gestiona apropiadamente puede agravar el problema del agua.

El capítulo es prolijamente técnico y por eso no lo comentaré con detalle en este momento, pero es muy interesante. Les dejo sólo un par de gráficas que suscita muchas cuestiones importantes.





Foco en las energías renovables

El WEO de este año concluye con tres capítulos dedicados a las energías renovables: Revisión de la situación actual, competitividad de las renovables e integración de las energías renovables en los sistemas eléctricos. Básicamente, es una discusión más profundizada y con más detalles de lo ya presentado anteriormente. Como detalle interesante, comentar que una de las dificultades que más claramente ha encontrado la AIE es conseguir generar más calor para usos diversos a partir de renovables.


Conclusiones


La sombra del peak oil planea pesada sobre este WEO, pero la AIE no quiere reconocer que lo tenemos encima, y quiere seguir creyendo que en algún momento las tendencias se van a invertir y va a volver la bonanza. Si falla el petróleo, todo el endeble andamiaje de los escenarios que traza la AIE saltarán por los aires, y por lo visto podremos comprobar dónde estamos en poco tiempo, un par de años a lo sumo.

La principal vía de escape para la AIE es una apuesta fuerte y decidida por las renovables. Dejando al margen los límites que éstas tienen (y que al igual con los recursos no renovables la AIE ni considera), está el crítico problema del tiempo. No es lo mismo organizar una transición energética en cien años que en diez; sin embargo, parece que sólo tendremos diez años. La presión sobre la AIE es muy fuerte y las vías de escapatoria para mantener su infundado optimismo son cada vez más escasas y estrechas.

Pero, por desgracia, las derivadas sociales que los economistas de la AIE ignoran al hacer sus análisis macroeconómicos puede echar al traste esa última oportunidad. La reciente elección de Donald Trump como presidente de los EE.UU. deja en papel mojado todas las buenas intenciones sobre energías renovables con las que la AIE pretende disimular el cada vez más difícil de ocultar declive físico y geológico de las energías fósiles. En vista de quienes están formando parte del comité que organiza la transición de la administración Obama a la administración Trump, dominado por conocidos negacionistas del cambio climático y gente afín al lobby de los hidrocarburos, y teniendo en cuenta sus declaraciones a este respecto, parece claro que EE.UU. va camino de un desmantelamiento más o menos de facto de su Agencia del Medio Ambiente y a una relajación generalizada de las normativa y los impuestos aplicables a la extracción de hidrocarburos, con la intención de fomentar la explotación de los cada vez más magros recursos nacionales. Juntamente con el giro aislacionista y nacionalista que parece ser que Dondal Trump le daría a la política internacional y doméstica de su país, todo indica que EE.UU. va a recurrir masivamente a explotar sin cortapisas de lo que le resta de energía fósil. Pero al igual que cuando planteábamos estas cuestiones para España, recurrir a hidrocarburos de cada vez más baja calidad y capacidad implica un transvase mayor de recursos a las empresas extractivas, la cual cosa se traducirá en la práctica en una transferencia explícita o implícita de fondos públicos hacia las empresas privadas de petróleo y gas y en una disminución de las prestaciones públicas del Estado. Aunque tal estrategia garantiza la pérdida de popularidad de Trump, durante los próximos cuatro años EE.UU. se va a alejar de los objetivos de abandono progresivo, ya un poco apresurado, de la energía fósil que nos marca la AIE, y con el mal ejemplo que da empujará a otros países a seguir la misma senda. Por eso, y por el inestable escenario financiero para la energía fósil, el camino que nos disponemos a seguir va a ser mucho más accidentado y menos dulce que el que dibuja la AIE.

Quizá a la AIE le fuera mejor si reconociera la verdad y pidiera la ayuda que verdaderamente hay que pedir. Quizá todo se simplificara si pronunciara las dos palabras malditas: peak oil. Quizá... el año que viene.

Salu2,
AMT
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El colapso social

The Oil Crash - 10 November, 2016 - 02:29


Queridos lectores,

Había pensado inicialmente titular este post "Causas y consecuencias de la victoria de Donald Trump en las presidenciales estadounidenses: la perspectiva energética", para dar una cierta continuidad a los posts que en su día escribí sobre Grecia y el Reino Unido. Sin embargo, creo que será más interesante hacer que este artículo verse sobre un fenómeno de alcance mucho más global. Pero antes de pasar a esa escala, analicemos qué ha sucedido en EE.UU.

Como saben, el candidato republicano Donald Trump ha ganado las elecciones presidenciales de 2016 en los EE.UU., pasando muy por delante de la candidata demócrata Hillary Clinton. La victoria es tan abultada (a la hora que esto escribo, Trump se asegura 290 de los votos electorales, frente a los 228 se su contrincante, aunque el porcentaje de voto sea muy similar y de hecho ligeramente mayor para Clinton) que parece mentira que no se reflejara en las encuestas. La campaña electoral ha sido terriblemente atípica: la nominación de Trump fue ya sorpresiva y levantó ampollas, pero la victoria en las primarias del tupé más famoso del mundo después del de Tintín fue clara. Sin embargo, en las últimas semanas la campaña se había vuelto auténticamente esperpéntica, con muchos episodios de guerra sucia. Por el lado de Trump, se aireó convenientemente comentarios del Sr. Trump de hace más de 10 años, comentarios tremendamente desagradables y denigrantes pero que eran bien conocidos (se grabaron en un programa de radio, aunque no fueran emitidos); por el lado de Clinton, los problemas asociados a la filtración de sus emails y algunos wikileaks comprometedores, que mostraban una personalidad prepotente y con ciertos rasgos psicopáticos. A pesar de la enorme asimetría entre unas y otras acusaciones (que Trump es un grosero y un zafio, aparte de un ególatra, es algo conocido desde el principio, en tanto que las acusaciones sobre Clinton eran mucho más graves y fundadas), muchas voces en el partido republicano presionaron para que Trump renunciara, e incluso aceptaban la inevitable derrota frente a Clinton. Dada la negativa de éste a renunciar, las encuestas de los principales medios anunciaban una holgada victoria de la Clinton, que al final se ha acabado convirtiendo en una holgada derrota. ¿Qué ha pasado aquí?

A posteriori el análisis es simple, pues el fenómeno lleva meses de recorrido y quién ha querido verlo lo había visto desde hacía mucho tiempo (vean, por ejemplo, este lúcido análisis de John Michael Greer de enero pasado).  La cosa parece clara: la mayoría de los trabajadores de los EE.UU. no se están beneficiando de la tan cacareada recuperación económica, sino más bien al contrario: cada vez viven peor, con menos dinero y más penuria, y la amenaza constante de quedarse en el paro. De manera machacona los medios de comunicación repiten las consignas que recogen los puntos de vista de la élite del país, que allí como aquí culpabilizan a los excluidos por su exclusión mientras venden una fantasía según la cual los bravos y decididos "emprenden" y que si no nadas en la abundancia es culpa tuya. Tal sermón de los rectores de la Santa Iglesia del Perpetuo Crecimiento acaba siendo insultante para las humildes y honradas gentes que viven en el mundo real y trabajan de sol a sol para vivir en la frontera de la indigencia, cuando no por debajo de ella. Sobre todo porque, a la vista de todos, las élites se corrompen y aceptan favores, a cambio de desviar fondos públicos (fruto directo e indirecto del sudor de los trabajadores) para apuntalar grandes empresas que generan poco empleo y para pagar retribuciones obscenas a sus cuadros directivos, los cuales a menudo nutren y se nutren de la élite política. Y toda esa corrupción y desvíos de fondos pasa allí como pasa aquí, y en realidad en todo el mundo occidental. Así que la gran masa de trabajadores siente cada vez más resentimiento con unas élites cada vez más insensibles con su sufrimiento, y al final deciden optar por salirse de las opciones preestablecidas: en vez de optar por el mal A o el mal B, deciden escoger el mal C, que al igual que el A o el B será malo para ellos (lo cual no es novedad) pero también lo será para las élites, y ahí reside su atractivo. Si los votantes de EE.UU. han preferido a Donald Trump no es porque sean mayoritariamente misóginos o xenófobos; muchos lo serán, sin duda, pero lo que les atrae del discurso demagógico del Sr. Trump es la promesa de un futuro mejor; como mínimo, si no porque les dé algo mejor a ellos, porque les promete algo peor para las élites.

No cabe esperar que el Sr. Trump vaya a hacer algo significativamente diferente a lo que han hecho sus predecesores, entre otras cosas porque todo el entramado de poder de las élites no permite implementar fácilmente cambios sustanciales. En añadidura, la gran crisis global que lleva ya muchos meses gestándose acabará de explotar durante su mandato y su capacidad de maniobra será reducida, y bastante tendrá con evitar que la implosión económica se le lleve por delante. Donald Trump es tan sólo el síntoma de la enfermedad, y no su cura. Una enfermedad simple y comprensible: las clases trabajadoras se sienten cada vez menos representadas y más traicionadas por las élites tanto políticas como económicas. Y en tanto que los sistemas políticos occidentales continúen siendo democráticos es previsible una cada vez mayor desafección de las clases populares respecto al discurso y los intereses de la élite, y que vayan optando por opciones de voto cada vez más radicales y previsiblemente populistas.

Como decimos, el fenómeno es global: en todo el opulento mundo occidental vemos manifestaciones del creciente espacio que ocupan las opciones que se reclaman rupturistas con el sistema, que atacan de manera abierta a las élites ("la casta", se suele decir en España), y que propugnan un cambio radical de las relaciones económicas y sociales de modo que se pueda recuperar la prosperidad perdida, ese contrato social que favoreció, durante las décadas de expansión económica, el establecimiento del llamado "Estado del Bienestar". Y mientras no se produzca una vuelta al anterior status quo, la animadversión de las masas contra las élites será cada vez mayor y las soluciones que irán surgiendo serán cada vez más radicales y eventualmente violentas.

Aunque la configuración de un sistema social más igualitario y con un mejor reparto de la riqueza sin duda favorece la cohesión social, no es la desigualdad del reparto de la renta la que ha favorecido este cambio tan abrupto de la percepción social. Simplemente, porque la desigualdad del reparto de la renta siempre ha existido, en cualquier escala histórica que se quiera mirar, por lo menos desde la Edad Antigua. Lo que realmente ha cambiado es un descenso relativamente rápido desde unos niveles de renta bastante elevados para amplios estratos de la sociedad occidental. Ciertamente, los niveles actuales son aún más elevados que los que se disfrutaban en Occidente hace tan solo 4 ó 5 décadas, pero no venimos del vacío sino que tenemos un pasado. Y si nuestros padres y abuelos pudieron aceptar unas condiciones más precarias con la esperanza de conseguir una vida mejor para sus hijos, en la actualidad lo que se ofrece de manera poco disimulada son unas condiciones cada vez peores y menos garantizadas: ya comentamos que es mucho más difícil adaptarse a un mundo en decrecimiento que a uno en crecimiento. Si de golpe desapareciera toda la población occidental y fuera reemplazada por población de los denominados países emergentes, aceptarían la situación actual y la considerarían un privilegio, incluso sabiendo que el descenso era inevitable. Es justo esta generación criada en la fase creciente la que tiene más dificultades para aceptar el decrecimiento, sobre todo con el modelo de gestión que se propone desde la élite. Y es por eso que la batalla es aquí y ahora: la generación de nuestros hijos ya habrá crecido en la costumbre de decrecer y para ellos aceptar lo que se da porque "es lo que hay" será algo natural. Por eso es tan importante decidir aquí y ahora cuál es el modelo de decrecimiento que vamos a adoptar, es por eso que es tan urgente abrir públicamente este debate antes de que por la vía de hecho se adopten falsas soluciones aún más devastadoras de la mano de caudillos surgidos por aclamación popular.

Porque ésta es la cuestión de fondo, la que no se quiere discutir pero está en la base de todo lo que está pasando: que estamos decreciendo porque es algo inevitable, algo que es consecuencia de la imposibilidad de continuar expandiendo la base energética y material de nuestra economía. Y si no podemos consumir más energía y más materiales, aún cuando podamos mantener un nivel muy alto, nuestro sistema económico-social tiende a colapsar, pues necesita que el consumo siga creciendo. De otro modo nuestro sistema entra en barrena, entra en una crisis, en la que ya estamos desde 2008, que no acabará nunca, no dentro de este paradigma económico.

Durante los largos años que ya llevamos de esta crisis, que en realidad tiene mucho de crisis energética no reconocida, no pocos han teorizado sobre cómo se tiene que manifestar una crisis energética centrándose en aspectos meramente económicos, tomando éstos en completo aislamiento en el cual transcurre el hecho económico. Pero eso no tiene nada que ver con cómo pasan las cosas en el mundo real. Si la cantidad total de energía anualmente disponible en el planeta Tierra deja de crecer (punto al que todavía no hemos llegado pero al que nos estamos acercando), entonces el PIB de todo el globo, tan estrechamente ligado al consumo de energía, deja de crecer. Y el día que la cantidad de energía disponible en la Tierra disminuya, entonces el PIB agregado de todas las naciones del mundo comenzará un imparable descenso que durará décadas. Los prestidigitadores económicos continuarán insistiendo en que se puede, gracias al ingenio humano, seguir creciendo consumiendo menos energía, pero es una falacia: como muestran los datos y ya hemos discutido aquí, la única desmaterialización que se puede producir es la de la clase media. Su destrucción, vaya. Así que no es de sorprender que en estos años de progresiva ralentización del consumo energético global a quien le haya tocado recibir el peso de la crisis sea justamente a las clases trabajadoras, y que sean éstas las que estén propiciando el maremoto político que estamos viviendo, desde Grecia hasta EE.UU. pasando por el Reino Unido, Hungría o Polonia, y quién sabe si mañana Francia, Alemania o España.

Y si esto ha pasado mientras la producción total de energía en el mundo aún subía, aunque fuera más lentamente, y mientras la producción del sector energético más crítico y más afectado, el de los hidrocarburos líquidos (llamados, en abuso de notación, "petróleo", como si todos lo fueran) estaba aún llegando a su cenit, ¿qué creen que pasará ahora que todo indica que ya hemos comenzado el descenso de la producción de todos los líquidos del petróleo? ¿Qué pasará cuando la lógica del beneficio inmediato, que causó una gran descapitalización del sector de los hidrocarburos en los últimos años, conlleve una caída rápida, irreversible y sin precedentes de la producción por razón de la excesivamente fuerte caída de la inversión? Nuestros despistadísimos expertos energéticos continúan hablando del milagro del fracking y la quimera de la independencia energética de los EE.UU. cuando estamos a punto de presenciar un colapso sin precedentes del sector. Un colapso que se va a dar en un contexto de precios bajos, no altos, contrariamente a lo que dice la ortodoxia económica, porque no han entendido qué significa entrar en la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda. Mientras la clase media se desintegra, como consecuencia inevitable del descenso energético y el mantenimiento de las políticas actuales, nuestros expertos siguen esperando la llegada de una señal de precios que no va a venir por donde ellos esperan: para cuando el precio del petróleo se vuelva a disparar (algo que inevitablemente va a suceder en los próximos años) será ya demasiado tarde: algo se habrá roto para siempre. ¿El qué?, se preguntarán. Pues el tejido social que sustenta este sistema económico. El fin del contrato implícito entre las élites y las masas, lo que implica el colapso social. Un colapso del cual la Humanidad sólo ha demostrado ser capaz de salir por tres vías: mediante el aislacionismo totalitario (hacia lo que parece tender el Reino Unido y quizá el EE.UU de Trump), hacia el militarismo predatorio (el camino que más tiempo ha seguido EE.UU. y el que parece ser el preferido de Europa, y sobre el que España tendrá que definirse) o hacia la movilización popular en busca de la resiliencia y la simplicidad voluntaria - el camino más difícil e imposible mientras se siga la ortodoxia económica dogmática actual.

¿Se preguntaban qué era el Oil Crash? El Oil Crash era esto: no precios altos, sino el colapso social. Aunque en realidad lo que estamos viviendo es sólo el comienzo.

Salu2,
AMT 

P. Data: Por cierto que precisamente en las próximas semanas se proyectará en diversas localidades de España el documental "Decrecimiento" de los hermanos Picazo; quizá es el momento de llevar a ver su proyección a ese familiar que aún cree que lo que le explica son cuentos de terror para niños.

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El Gobierno en la Sombra

Ácratas - 5 November, 2016 - 03:22


Incluso en EEUU, que tiene seguramente el cuerpo electoral más estúpido del planeta, se está denunciando la existencia de un gobierno en la sombra regido por las élites financieras (banca sionista, seamos claros) que eligen el plantel de funcionarios que realmente toman decisiones gubernamentales. Gente como el secretario de Estado, el de Defensa, el del Tesoro, etc, etc.

Goldman Sachs, JPMorgan, Citi y así hasta 25 grandes bancos internacionales que poseen la FED --entidad absolutamente privada, a pesar del adjetivo "federal"-- deciden la política de los EEUU. No debe extrañar a nadie, pues, la guerra permanente en Oriente Próximo, Este de Europa y Mar de China, acosando a los países que ellos consideran el Eje del Mal y que, casualmente, tienen autonomía bancaria y no pertenecen al BPI, BM y FMI (Banco de Pagos Internacionales, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional). Sigamos siendo claros sacando conclusiones: Israel es el estado más poderoso de la Tierra, aún siendo uno de los más pequeños y menos poblados (sólo unos 8 millones de judíos viven en él).

Los bancos crearon la crisis con sus préstamos suicidas, sus estafas con los derivados y su mala gestión. Ante el abismo, tomaron como rehenes a los estados, amenazándolos con derribar la economía si no eran rescatados. La base de ese chantaje era que los estados no habían tomado la precaución de tener entidades bancarias públicas capaces de sustituir a las privadas. Los estados, con sus funcionarios corrompidos hasta el tuétano, no tuvieron las agallas ni el personal necesarios para intervenir todos los bancos en crisis y poner entre rejas a sus consejos de administración en pleno. Eso sólo lo hizo Islandia. Y, naturalmente, salió de la crisis en poco tiempo.

¿Y en España? ¿Hay también un gobierno en la sombra?

Por supuesto. Dirigido por los mismos bancos internacionales con el aderezo de las élites financieras autóctonas. También son sionistas Ana Patricia Botín, Francisco González y tantos otros.

El objetivo del gobierno en la sombra es manipular la política para que nada cambie en sus negocios. Negocios que no crean empleo ni riqueza real, sino beneficios para sus bancos y, muy especialmente, para sus consejos de administración.

De modo que les da igual que los españoles voten al PP y su marca blanca, Ciudadanos, o al PSOE. Lo único que les resulta intolerable es que la ciudadanía trate de hacerse con el control político de la nación, del Estado Español, a través de partidos incontrolables por sus raíces asamblearias.

El espectáculo que nos ha ofrecido el PSOE estos últimos meses demuestra la tesis. Ha llegado incluso al suicidio político, con tal de que Podemos y sus confluencias no tengan peso político en la cámara baja. Y en Madrid y Barcelona se acosa permanentemente a los gobiernos de Podemos y Barcelona en Comú desde los medios y se maquinan alianzas políticas para derribarlos.

La ciudadanía debe saber que si no lucha contra ese gobierno en la sombra, no le merece la pena ni acercarse a las urnas, pues todas las elecciones están manipuladas: no sólo se falsean las encuestas y los medios ningunean a las izquierdas, especialmente la TV, sino que se llega la pucherazo directo controlando los ordenadores del Ministerio del Interior. Y no pasa nada, porque el pueblo ignora que el gobierno en la sombra existe y manda verdaderamente sobre sus destinos.

Por eso los gobiernos de ZP y Rajoy han rescatado bancos que debieran haber quebrado. Y no ha sido para salvar a los depositantes, puesto que los depósitos son intocables y permanecen siempre intactos, sino para salvar a los bancos internacionales que se han ido apropiando de los bancos con problemas por cantidades simbólicas, tras ser saneadas sus cuentas a lomos de todos los españoles.

El gobierno en la sombra no es una idea conspiranoica. Existe realmente y decide cada día muchas cosas para las que nadie les ha elegido. Peor aún, son ellos los que deciden quién será el ministro de Economía, la ministra de Defensa, la de Empleo y Seguridad Social y el propio presidente del Gobierno.

El Parlamento español se constituye actualmente en rodillo de amasar la economía de los españoles. Hace pocos días, PP, C's y PSOE han votado como un solo hombre (esta vez el PSOE no se ha abstenido siquiera) una propuesta legislativa de Podemos que solicitaba un referéndum en España que aprobase o no el acuerdo CETA entre la UE y Canadá/EEUU, acuerdo que lamina la poca soberanía que nos queda a los españoles y que permite que las multinacionales puedan demandar a la Administración española si consideran que sus políticas perjudican sus intereses, cosa etérea, opinable e impensable en países soberanos. Los abogados sionistas y norteamericanos se van a poner las botas a nuestra costa, de paso.

Los españoles tienen que aprender la lección de esta crisis, programada para destruir su dignidad y esclavizarlos de por vida. La lucha debe empezar ya no sólo contra Rajoy y sus secuaces, sino contra quienes los han puesto ahí, que son los bancos. ¿La prueba del nueve? Las puertas giratorias que han aupado a un banquero como De Guindos, ex CEO de Lehmann Brothers, al timón del Ministerio de Economía. O que han llevado a la ex ministra Elena Salgado a la vicepresidencia de una filial de Endesa, antigua empresa estatal privatizada a precio de risa. La traición a los españoles se paga bien.

Los españoles deben volverse contra la banca que los explota y dirige sus vidas. Retirar depósitos, nóminas y pago de recibos de los bancos sionistas cuanto antes. Es difícil hacerles daño, pues están enmarcados en la Sinarquía Financiera Internacional, como el Santander, el BBVA, el Sabadell o Caixa Bank. Pero por lo menos sabrán que está poniendo su grano de arena para derribar un gobierno absolutamente ilegal.

Al tiempo que aportan su voto a las izquierdas insurrectas, siempre con el ojo vigilante, no sea que cambien de bando en cualquier momento, que el dinero es muy goloso y todo hombre tiene un precio. La separación de poderes es fundamental en democracia. Y en España no existe. Iniciativas tendentes a procurarla, como el sencillo cambio del artículo 99 de la Constitución que permita a todos los españoles decidir quién será el Presidente del Gobierno en segunda vuelta electoral, entre los cabezas de las dos listas más votadas, ha sido ninguneado por el poder, que no se da por enterado; y por los medios, a pesar de que se fingen escandalizados por que se tarden 11 meses en investir a un presidente "por consenso". ¿Qué consenso ni qué niño muerto? En democracia no existe el consenso. Para eso están las urnas. Si no, ¿para qué sirven? ¿Para qué sirve el Parlamento, los 350 diputados y los 266 senadores electos o designados? Las decisiones podrían tomarse entre los jefes de los partidos, alrededor de una mesa tomando café. Y mucho nos tememos que es así como se toman la mayoría de esas decisiones. Pero no se sientan a la mesa del café los jefes de los partidos, sino los presidentes de los más importantes bancos.

ÁCRATAS



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