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El papel de los colapsos sociales en los ciclos históricos (II)

The Oil Crash - 15 January, 2015 - 18:18

Queridos lectores,

Les presento en el post de hoy la segunda parte del extracto del apartado 9.1 del libro "En la espiral de la energía", de Ramón Fernández Durán y Luis González Reyes. En el post de hoy se analiza la inevitabilidad del colapso de la sociedad industrial y las fases del mismo.


Salu2,
AMT


Inevitabilidad del colapso de la civilización industrialLa vulnerabilidad del capitalismo fosilista globalEl sistema socioeconómico actual tiene elementos de resiliencia importantes. Uno es que la alta conectividad aumenta la capacidad de responder rápido ante los desafíos. Por ejemplo, si falla la cosecha en una región, el suministro alimentario se puede desplazar a otro lugar del planeta (si es que interesa) y lo mismo se podría decir de una parte sustancial del sistema industrial. Otra muestra de la resiliencia es el desplazamiento del riesgo a otros lugares fuera de los espacios centrales y del momento actual mediante la ingeniería financiera.Sin embargo, la conectividad también incrementa la vulnerabilidad del sistema, ya que, a partir de un umbral, no se pueden afrontar los desafíos y el colapso de los distintos subsistemas afecta al resto. El sistema funciona como un todo interdependiente y no como partes que se pueden analizar aisladas (EEUU, UE, China) y mucho menos que puedan sobrevivir por sí solas. Es más, se ha alcanzado la máxima conectividad: ya no existe un “afuera” del sistema-mundo, el mundo está “lleno”. Ya no hay posibilidad de migrar ni de recibir ayuda de otros sitios. La figura 9.3 visualiza las implicaciones de esta conectividad. Se puede partir de un nodo cualquiera, como la falta de accesibilidad a gas y petróleo (arriba a la izquierda), y seguir cómo esta carencia se transmite a todo el sistema.

Figura 9.3: Complejidad e interdependencia del sistema actual.
Además, una mayor conectividad implica que hay más nodos en los que se puede desencadenar el colapso. Por ejemplo, el sistema económico altamente tecnologizado depende cada vez de más materiales, de forma que la posibilidad de que falle uno de ellos aumenta y, con ello, el riesgo sistémico. Esto es una aplicación de la ley del mínimo de Liebig, según la cual el recurso que está disponible en menor cantidad es el que determina todo lo demás. En este sentido, demasiadas interconexiones entre sistemas inestables pueden producir por sí mismas una cascada de fallos sistémicos.Pero el capitalismo global no solo está interconectado, sino que es una red que tiene unos pocos nodos que son centrales. El colapso de alguno de ellos sería (casi) imposible de subsanar y se transmitiría al resto del sistema. Algunos ejemplos son: i) Todo el entramado económico depende de la creación de dinero (crédito) por los bancos. Es más, depende de la creación de dinero por muy pocos bancos, aquellos que son “demasiado grandes para caer”. Además, el sistema bancario se ha hecho más opaco y, por lo tanto, más vulnerable con la primacía del mercado en la sombra. ii) La producción en cadenas globales dominadas por unas pocas multinacionales hace que la economía dependa del mercado mundial. Estas cadenas funcionan just in time (con poco almacenaje), son fuertemente dependientes del crédito, de la energía barata y de muchos materiales distintos. iii) Las ciudades son espacios de alta vulnerabilidad por su dependencia de todo tipo de recursos externos que solo pueden adquirir gracias a una fuente energética barata y a un sistema económico que permita la succión de riqueza. Pero, a su vez, son un agente clave de todo el entramado tecnológico, social y económico.En esta maraña interconectada, el colapso no tendrá una única causa, sino que se producirá por la incapacidad del sistema de solventar una multiplicación de desafíos en distintos planos en una situación de falta de resiliencia: colapsos de Estados, crisis monetarias y financieras, bloqueo de infraestructuras (caída de la red eléctrica, huelga en el transporte), alzas en los precios de la energía o de determinados materiales, etc. El colapso se da en situaciones de altos niveles de estrés en distintos planos del sistema. Esto fue lo que le sucedió al Imperio romano y a la civilización maya.Por lo tanto, la conectividad jerarquizada es un elemento intrínseco del capitalismo fosilista globalizado que lo hace más vulnerable, aunque no es la única causa de vulnerabilidad. Una segunda es la velocidad. En una sociedad capitalista, que es más que una economía capitalista, el beneficio a corto plazo es lo primero. Y estos beneficios se evalúan en tiempos cada vez menores: año, trimestre, semana, día, hora. Esto implica que la capacidad de previsión y de proyección futura sea poca. Además, el capitalismo necesita crecer de forma acelerada.Un tercer elemento de debilidad es que la sociedad capitalista globalizada se ha convertido en una eficiente extractora de recursos del planeta y, por lo tanto, no tiene un colchón con el que afrontar los desafíos que tiene por delante. Bajo esta mirada, las sociedades del pasado eran mucho menos vulnerables que la actual a un cambio climático y, sin embargo, este fue el detonante de fuertes cambios. A esto se suma la ley de rendimientos decrecientes.Además, esta es una situación de muy difícil vuelta atrás. Al igual que indicamos al hablar de la aparición de la agricultura, la industrialización y el uso masivo de la energía, el capitalismo fosilista marcó un punto de casi no retorno. Una vez asentado un modo de vida urbano, una economía mundializada, un consumo material en aumento y un tamaño poblacional alto, desengancharse de ese consumo energético requiere un gran cambio civilizatorio, para empezar porque la energía abundante es el elemento nodal del incremento de la productividad, que está detrás del sostenimiento de los beneficios capitalistas.La probabilidad del colapso también depende de las tecnologías que se utilicen. Por ejemplo, una tormenta solar no produciría efectos en una sociedad agraria y, en cambio, sería devastadora en una sociedad hipertecnificada, al afectar a los sistemas de comunicación vía satélite y a los aparatos electrónicos. Así, la caída del sistema eléctrico será desastrosa.Los sistemas sociales, al ser complejos, evolucionan de forma no lineal, pero esto también ocurre con elementos centrales para su sostén. Por ejemplo, ya hemos analizado cómo en la disminución de la TRE aparece un “precipicio energético” a partir de 10:1. Este elemento puede ser aún más grave en la medida en que se enmascare con los agrocarburantes y los petróleos no convencionales.Una gran estratificación social genera un incremento de las tensiones y ha estado detrás de fuertes cambios sociales. En muchas ocasiones, los conflictos de clase son también conflictos ambientales, pues la explotación del entorno y del ser humano han corrido en paralelo. A esto hay que añadir que, en las sociedades desiguales, la preservación del statu quo absorbe casi todos los esfuerzos de las élites.Por último, en la historia de la vida la aparición de formas más complejas no ha conllevado la desaparición de las formas más simples, sino que se ha producido una reacomodación simbiótica (desde la perspectiva de una mirada macro). Esto ha permitido a los sistemas tener más resiliencia. Sin embargo, en las sociedades dominadoras, el incremento de complejidad ha destruido las formas menos complejas, perdiéndose diversidad cultural y biológica. No es solo que no exista ya un “afuera” como decíamos, sino que el capitalismo no puede coexistir con otros formatos organizativos a los que va fagocitando en su crecimiento imparable.Ante todo esto, se plantea (más con el corazón que con el cerebro) que el intelecto humano será capaz de esquivar el colapso. Para ello, una de las herramientas principales serán los avances tecnológicos. Pero ya hemos mostrado la inviabilidad de esta opción.Además, el cerebro humano tiene limitaciones para comprender lo sistémico, lo remoto y lo lento (Homer-Dixon, 2008; Boyd, 2013b; Cembranos, 2014b), lo cual no quiere decir que no pueda intuirlo y comprenderlo rudimentariamente. Este problema es aún más acusado en la sociedad de la imagen y el entretenimiento, en la que los problemas se niegan o distorsionan y se modela un pensamiento simple. La falta de comprensión completa de la complejidad es uno de los principales impedimentos para anticipar el colapso, pues supone que los límites son difíciles de percibir. Se puede estar transitando hacia una situación de no retorno sin notarlo y, cuando se pasa el punto de bifurcación, los cambios son ya rápidos e imparables.La dificultad humana con los procesos lentos parte de que el sistema nervioso, ante un peligro repentino, incita a la defensa (si ve posibilidad de hacer frente al peligro) o a escapar (si no la ve), pero no tiene buena preparación ante una amenaza que se desarrolla despacio. El colapso de una civilización lleva muchas décadas, incluso varios siglos, y la reducción es bastante paulatina para la percepción humana, aunque en términos históricos sea rápida. Al principio, las señales del colapso son difíciles de percibir para la mayoría de la sociedad; después se tiende a pensar que cualquier periodo de estabilidad significa que el colapso se ha detenido; finalmente, cuando se acumula la degradación social, este es el estado que se percibe como “natural”. Una prueba histórica de la incapacidad de las sociedades humanas, incluso de las menos complejas que tenían que analizar menos datos, para prever y esquivar el colapso es que muy pocas, o quizá ninguna, han sido conscientes de que entraban en una crisis civilizatoria. Los grandes cambios en los sistemas socioeconómicos son considerados como tales retrospectivamente. En el caso del Imperio romano, la población no pareció ser consciente de todo el proceso de decadencia. Sí de las derrotas militares, pero no de la situación de fondo.Pero, aún en los casos en los que sí se ha producido una respuesta, esta ha adolecido de una mirada a largo plazo, especialmente en las sociedades fuera del estado estacionario. Estas han adoptado “soluciones” para los problemas del presente desplazando estos al futuro. Así sucedió con la Revolución Industrial. El final de este comportamiento es que los problemas son de tal magnitud que la única solución es el colapso del sistema.Más allá de sus limitadas capacidades intelectuales, el ser humano no se mueve solo por la razón, ni siquiera primordialmente. Antes están las emociones. Por ejemplo, se tiende a no actuar si esto conlleva un perjuicio al núcleo afectivo a corto plazo. Se infravaloran los problemas futuros y se sobrevaloran los presentes. Como las emociones priman, las respuestas rápidas, en muchos casos una recompensa inmediata o un peligro inminente, movilizan más que otras desplazadas en el tiempo. Además, el ser humano tiene un rechazo innato a lo que le causa desazón, lo que le lleva incluso al bloqueo de la percepción de lo que está sucediendo; y la transición hacia una sociedad menos compleja que use menos energía, mucha menos energía, no es una situación a priori deseable. A esto se añadiría la pereza y la abulia cuando no se encuentra el sentido en la acción. Sumados a la razón y la emoción (que no son desligables) son claves los sistemas de valores. El predominante adolece de una mirada más allá del yo. Más adelante volveremos sobre estos aspectos.Finalmente, el colapso puede llegar a ser deseado por amplias capas sociales, pues supondría dejar la pesada y creciente carga material, energética y económica de sostener la complejidad. En contraposición, las élites sí tendrán una pérdida neta y, para evitarlo, proyectarán la imagen del desastre para todo el mundo con el colapso.
El colapso caótico y profundo como la opción más probableAnte la Crisis Global, aparecen cuatro opciones teóricas que ya apuntamos para los sistemas complejos: i) que se quede todo en una crisis; ii) realizar un salto adelante; iii) colapso ordenado o iv) caótico. Ahora las vamos a analizar para el capitalismo global y la civilización industrial.La primera es que no devenga un cambio sistémico y la Crisis Global no vaya más allá de una crisis. Podría ocurrir algo como lo que vimos en la China imperial, en la que los recursos disponibles tenían una tasa de recuperación rápida, principalmente por la sostenibilidad de la agricultura, porque la base del trabajo era humana y animal, y porque las infraestructuras podían servir como cantera de nuevos recursos. Esto permitía que, tras los periodos de crisis, viniesen nuevos momentos de expansión. En realidad, las crisis chinas no procedían de un agotamiento de los recursos, sino de un sobreuso moderado que podía volver con cierta facilidad a tasas sostenibles. Ninguna de las condiciones que permitieron a China sortear el colapso se cumplen hoy en día, especialmente porque el nivel de extralimitación en el uso de recursos es muy acusado y la degradación ambiental muy profunda.La segunda opción sería realizar un salto adelante. Por ejemplo, al principio de la Revolución Industrial, Inglaterra estaba frente a un problema de límite de recursos (madera). Sin embargo, no sufrió un colapso, sino que realizó una impresionante progresión: sustituyó la madera por el carbón, lo que le permitió además expandir la succión de recursos a muchos más territorios. Hacer esto hoy implicaría cambios de organización a nivel social y, sobre todo, un consumo mayor y más intensivo. Pero esto es imposible, especialmente desde el plano material y energético, pero también desde la perspectiva económica.Por lo tanto, la única forma de evitar el colapso caótico del capitalismo global es reducir la complejidad de forma ordenada. Sería algo parecido a un decrecimiento justo (Herrero y González Reyes, 2011; González Reyes, 2012b). Pero creemos que esto no se va a dar por múltiples motivos en los que entramos a continuación.No hay ejemplos históricos de algo similar en sociedades dominadoras y los que más se podrían acercar, como el fuerte descenso en EEUU y Reino Unido del consumo energético de sus poblaciones durante la II Guerra Mundial de forma planificada y en gran medida voluntaria, no les hizo más resilientes, pues supuso un incremento de las extralimitaciones: los ahorros domésticos se destinaron, con creces, a la guerra. Las sociedades dominadoras de forma recurrente han sido incapaces de abordar las causas últimas de las crisis sistémicas.La opción de las élites está siendo el business as usual, con un tono verde, violeta o de inclusividad, en el mejor de los casos. Este intento de mantener las políticas propias de la fase de crecimiento (potenciación de la gran escala, urbanización, velocidad, especialización, competición), en lugar de otras más adecuadas a esta coyuntura (reducción, ruralización, eficiencia, cooperación), producirá un deterioro aún mayor de las condiciones sociales, institucionales y ambientales, y hará más inevitable el colapso brusco.[...]Por otra parte, ya mostramos la debilidad de los movimientos sociales respecto al poder de las élites. Una debilidad que es todavía mayor si enfocamos a su limitada capacidad y deseo de afrontar un descenso en el consumo material y energético. Esta carencia no es previsible que se solvente a corto plazo, entre otras razones porque probablemente las interrelaciones de todo el sistema no se mostrarán al gran público y se seguirá presentando cada problema de forma aislada y con una solución parcial. A esto se suma la penalización de la cooperación en las sociedades capitalistas, frente a la gratificación de la competitividad. Y que las clases medias y una parte sustancial de la población más explotada se han sumado (o “las han sumado”) al mito del progreso. Esta debilidad de la movilización social tiene como reverso la sensación de invulnerabilidad en las élites y, en paralelo, la percepción acrecentada de falta de poder por las clases populares, volviendo más difícil la articulación antagonista.Probablemente, la razón más estructural es que el decrecimiento justo implicaría un desmontaje y abandono de gran parte de la infraestructura construida (del capital físico), de los medios de reproducción del capital (financieros y productivos, sobre todo los globalizados), y de la cultura del progreso y el crecimiento. En el fondo, de la pulsión de la sociedad capitalista por no concebir y asumir los límites ambientales y humanos.Así solo resta el colapso caótico, el decrecimiento injusto. Como ha ocurrido en otros momentos históricos de quiebra de distintas organizaciones sociales, habrá fuertes crisis económicas y cortes en los mercados; rebeliones y caídas de regímenes; reducción de la estratificación social y simplificación de las formas de vida; desurbanización; aumento de las migraciones; y disminución de la población. Aunque, dentro de este gran marco caben muchos grises, que serán resultado de las articulaciones sociales que se pongan en marcha. Además, este proceso podrá evolucionar hacia ecomunitarismos, como iremos sugiriendo.Si el decrecimiento injusto parece lo más probable, la siguiente cuestión sería dilucidar cuán profundo será. De las tres condiciones que señalamos (tiempo de reparación, sinergia de ciclos y grado de extralimitación), las dos últimas se dan con claridad. Desde una visión panárquica, la vulnerabilidad se produce en distintos ciclos. Para empezar porque actualmente la capacidad de influencia humana en ellos es vital, pues estamos en el Antropoceno. El ser humano está condicionando, desde macro-sistemas como el clima, hasta pequeños como la polinización de las abejas. Pero la relación inversa también ocurre, pues las catástrofes ambientales tienen una repercusión económica que, a su vez, es global y se expande por todo el cuerpo social, las instituciones y los valores. Ya hemos argumentado sobre el grado de forzamiento ecosistémico, mineral y fósil del planeta. Así, lo más probable es que esta quiebra, que ya se está produciendo, sea profunda y abarque un amplio abanico de sistemas.Es más, creemos que será un colapso de una dimensión nunca antes vista en las sociedades humanas, pues conlleva elementos absolutamente novedosos: i) Las sociedades industriales son las primeras en la historia humana que no dependen de fuentes energéticas y materiales renovables, lo que dificulta enormemente la transición y la recuperación, pues implicará un cambio añadido de la matriz energética y material. ii) El grado de complejidad social (especialización, interrelación) es mucho mayor y, en consecuencia, el recorrido de simplificación también lo será. iii) La centralización de los nodos del sistema (concentración de poder) y el grado de extralimitación son cualitativamente inéditos. iv) La recuperación de los ecosistemas será muy lenta y compleja. Es más, probablemente los nuevos equilibrios que se alcancen serán distintos a los del pasado. v) No solo no hay un “afuera” del sistema-mundo, sino que no hay un “afuera” en la Tierra. No habrá zonas de refugio. Así, aunque durante todo el capítulo recogeremos ejemplos de colapsos pasados, estos solo podrán ilustrar algunos aspectos de lo que está ya empezando a suceder.
Etapas del colapsoLos distintos sistemas que hemos venido analizando a lo largo del libro (ciudades, Estados, subjetividades, tecnología, economía) no colapsarán a la vez, sino que serán los elementos más vulnerables los que lo hagan primero y, a partir de ellos, se irá extendiendo el proceso mediante múltiples bucles de realimentación positiva que irán produciendo irreversibilidades que imposibilitarán la vuela atrás en el cambio civilizatorio. La velocidad de caída de cada uno de los sistemas será diferente, pues las velocidades de sus ciclos también lo son. De este modo, mientras la quiebra del sistema financiero será rápida, el cambio de las subjetividades sociales será más lento y la eclosión de nuevos equilibrios ecosistémicos y climáticos mucho más. Aunque no habrá una secuencia clara, sino una maraña de procesos interconectados en paralelo, vamos a esbozar una cierta concatenación de acontecimientos. El resto del capítulo sigue, con cierta flexibilidad, esta secuencia, que además es la unidad de análisis que hemos mantenido a lo largo del libro:
  1. Fin de la energía abundante, concentrada y barata como exponente de la degradación de la biosfera, que se irá profundizando durante el siglo XXI.
  2. Derrumbe monetario-financiero. Crisis de la banca, los mercados especulativos y del crédito. También de las monedas globales.
  3. Desglobalización y decrecimiento. La energía cara y el estrangulamiento del crédito ahogarán el comercio, especialmente el internacional. La economía se relocalizará y se empezará a producir un cambio del metabolismo social.
  4. Reducción demográfica por las crisis alimentaria y sanitaria, y por guerras. Esta será una de las etapas lentas que empezará con el agravamiento de la crisis económica, de las condiciones ambientales y de los cuidados, pero que se irá profundizando conforme transcurran nuevas fases.
  5. Nuevo orden geopolítico. Guerras por los recursos y regionalización.
  6. Quiebra del Estado fosilista. El sistema político no será capaz de seguir funcionando y perderá su legitimidad. El Estado se reconfigurará y, en algunos territorios, desaparecerá.
  7. Desmoronamiento de lo urbano. Sin orden económico globalizado, Estados fuertes, ni energía abundante, las grandes urbes serán abandonadas progresivamente y se convertirán en minas.
  8. Incapacidad de sostener la alta tecnología. Pérdida masiva de información y de conocimientos. Esta etapa será lenta y se irá produciendo tras el derrumbe de la economía global.
  9. Cambio de los valores dominantes. Final del mito del progreso y eclosión de nuevos referentes en los que la sostenibilidad y una vuelta a una concepción más colectiva de la existencia serán elementos centrales, lo que no implicará necesariamente mayor liberación humana.
  10. De todo ello surgirán nuevas luchas y articulaciones sociales que se moverán entre neofascismos y cuidados de la vida ecomunitarios. Los primeros serán los mayoritarios hasta la quiebra del Estado fosilista. Los segundos podrán abrirse paso a partir de esta etapa. En cualquier caso, los nuevos órdenes sociales no cuajarán hasta que el conjunto social no haya cambiado de “dioses”.
Aunque muchos de los procesos ya han comenzado (fin de la energía abundante y barata, quiebra financiera, crisis del comercio global, nuevo orden geopolítico, deslegitimación de los Estados) creemos que, alrededor de 2030, se producirá un punto de inflexión en el colapso de la civilización industrial como consecuencia de la imposibilidad de evitar una caída brusca del flujo energético. Ya vimos que, alrededor de esta fecha, si no antes, se producirá el pico de los tres combustibles fósiles y del uranio. Además, si se considera la TRE, en 2030 la energía proveniente del petróleo podría ser un 15% de la del cénit. A partir de entonces, será materialmente imposible que funcione un sistema económico global. Y ya hemos analizado que no hay sustituto energético posible al petróleo y menos al conjunto de los combustibles fósiles, lo que incluye a los hidrocarburos en roca poco porosa. Por si esto fuera poco, para 2030 se podrían haber superado los umbrales que disparen el cambio climático hacia otro estado de equilibrio del sistema Tierra notablemente más cálido (Combes y Haeringer, 2014), aunque, si la crisis económica es muy profunda y rápida, esto último pudiera no llegar a ocurrir.Hasta ese momento se intentarán mantener las mismas políticas de crecimiento, eso sí, actualizadas y condicionadas por las circunstancias. Seguirán los escenarios business as usual y “capitalismo verde”. En realidad será solo uno: un business as usual con algún tinte de transición posfosilista, pero no poscapitalista. Los descensos reales de la disponibilidad de combustibles fósiles serán más acusados que los esperables por causas geológicas. Además, su disponibilidad en los mercados internacionales será menor que la extracción, porque progresivamente habrá más países que dejen de exportar. Por ello, irá avanzando la desglobalización. Los Estados que puedan, entrarán en una guerra interna y externa por el sostén de su estructura, intentando controlar a la población y los recursos básicos. El mantenimiento de estas políticas suicidas conllevará que el declive energético acabe en un colapso más brusco a partir de ese punto de inflexión que, como decimos, puede estar alrededor de 2030.Mientras, en los mundos campesinos e indígenas menos alterados, donde ya se está en parte en un metabolismo no fosilista, el colapso será mucho menos brusco y los impactos menos duros. Incluso habrá regiones que sientan aliviada la presión que sufren a nivel estatal y económico. Aunque la lucha por sus recursos naturales seguirá siendo fuerte.Más allá de este punto de inflexión, el carbón será caro y se exportará cada vez menos, aunque más que el gas, que estará claramente en declive. El comercio internacional de petróleo casi desaparecerá. En ese contexto, el capitalismo y sus posibles derivados ya solo podrán mantenerse precariamente en base a la violencia. Será a partir de entonces cuando se den los escenarios más duros, se hagan inhabitables las ciudades y se caiga internet. Se producirá el progresivo colapso de la civilización industrial global. Dicho colapso será un Largo Declive hacia sociedades posfosilistas que probablemente dure siglos, con pequeñas recuperaciones momentáneas y largos y profundos periodos de depresión y crisis que producirán irreversibilidades.Creemos que las sociedades ecomunitarias solo podrán desarrollarse, más allá de experiencias pequeñas y excepcionales o en espacios no modernizados, cuando se haya producido la quiebra de los poderes económicos y políticos, más allá de la década de 2030. Es decir, que antes de tener una oportunidad real de cambio ecomunitario habrá que pasar una etapa muy dura de destrucción social a muchos niveles. El quehacer de los movimientos sociales en esa fase será clave para sembrar los proyectos que podrán aflorar luego, posibilitar las condiciones sociales para que esto sea factible y hacer que el colapso sea lo menos profundo posible, sobre todo a nivel ecosistémico. Sin este trabajo es improbable que puedan surgir estas nuevas sociedades emancipadoras. Tampoco lo tendrán nada fácil después, aunque el contexto les dará más oportunidades. Habrá una gran diversidad de organizaciones sociales, que se podrá mover en múltiples variedades intermedias entre ecofascismos y ecomunitarismos.[...]Por supuesto, el año se debe entender como una referencia estimativa. Lo más relevante no es si este punto será en la década de 2030 o de 2040, sino los procesos que se desencadenarán y que los vivirá gran parte de la población actual.[...]
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El papel de los colapsos sociales en los ciclos históricos (I)

The Oil Crash - 12 January, 2015 - 22:56

Queridos lectores,

Hace unas semanas, Luis González Reyes me ofreció publicar un extracto del libro "En la espiral de la energía", obra conjunta de Luis y del desaparecido Ramón Fernández Durán. Dado el interés de esta obra (que pueden adquirir, por ejemplo, en la web de Ecologistas en Acción; también pueden leer el texto completo aquí), me pareció una idea estupenda. Este post y el siguiente publicarán extractos de un tema que cada vez es más pertinente, el colapso social (corresponden al apartado 9.1 del libro). Estoy seguro que será de su interés.

Salu2,
AMT


El papel de los colapsos sociales en los ciclos históricos
[...]El papel del colapso en los sistemas complejosUn sistema complejo podría definirse como aquel que tiene múltiples partes interconectadas y organizadas entre sí. A más conexiones y mayor diversidad de nodos, mayor complejidad. Así, las sociedades con más personas interrelacionadas a través de redes de comunicación, instituciones y del sistema económico son más complejas. También lo son las que tienen mayores grados de especialización social y diversidad cultural. Los sistemas complejos, la autoorganización, surge espontáneamente (Johnson, 2003). Se producen “estructuras disipativas” que captan energía, y la mayoría de las veces también materia, para sostener el orden. Sin esa captación continua de energía y materia no son capaces de mantenerse (Prigogine, 1993).Los sistemas complejos están compuestos de múltiples sistemas complejos a su vez en una organización de tipo fractal. Es lo que Holling (2001) denominó Panarquía. El ser humano es un sistema complejo que tiene otros subsistemas complejos, como el digestivo que, a su vez, está compuesto por órganos y estos por células, que son también sistemas complejos. A nivel superior, el ser humano es parte de la sociedad que se inscribe en el macro sistema de la Tierra. De este modo, hay sistemas “por encima” y “por debajo”. Cada uno de los niveles cumple dos funciones. Por una parte, dar estabilidad al sistema. Por ejemplo, si un bosque se quema, el clima de la región aporta las condiciones para su regeneración y el suelo, los nutrientes. En esta labor estabilizadora, el papel de los niveles macro es más importante. La segunda función es generar innovaciones para la adaptación a los continuos cambios. Aquí son los niveles inferiores quienes son más activos. De este modo, los sistemas complejos son también sistemas con capacidad de adaptarse a los cambios.[...]Una parte de la adaptación continua que caracteriza a los sistemas complejos, la realizan dentro de un mismo estado de equilibrio dinámico, pero algunas de las perturbaciones les pueden llevar a puntos críticos, umbrales, de bifurcación; hacia nuevos estados. En estos puntos rigen elementos azarosos, estocásticos. La transición implica cambios discontinuos, no lineales y rápidos, fruto de bucles de realimentación positiva que, en lugar de devolver la perturbación al estado primigenio, la amplifican. Así, una vez traspasado el punto de bifurcación, la vuelta atrás es imposible. Es decir, que en los sistemas complejos hay irreversibilidades. Un ejemplo son los cambios de metabolismo que hemos visto (forrajero, agrícola, industrial). En ellos se modificó la matriz cultural y la relación de la humanidad con la naturaleza. En las transiciones hubo umbrales críticos en los cuales los cambios, que actúan a través de múltiples dimensiones (tecnológica, institucional, cultural) se reforzaron y amplificaron. Al final, la estructura del sistema socioecológico se estabilizó en otro estado, que siguió evolucionando dentro de unos parámetros comunes. El nuevo equilibrio se irradió gradualmente desde los centros donde había cuajado a través de múltiples mecanismos (conquista, comercio, migración), pero otros modelos siguieron sobreviviendo en lugares físicamente remotos y culturalmente aislados.En la transición entre distintos estados de equilibrio en un sistema complejo se pueden diferenciar varias fases, donde el esquema más habitual es el de la figura 9.1, con una primera etapa de “despegue”, otra de “aceleración” y una última de “estabilización”. Pero también pueden existir otras trayectorias (Raskin y col., 2006; Fischer-Kowalski y col., 2012; Carpintero y Riechmann, 2013). Estas transiciones entre distintos estados de un sistema pueden partir del colapso de la inicial o de su evolución cualitativa.
Figura 9.1: Fases de una transición en sistemas complejos.
Una tendencia de la evolución de los sistemas complejos es hacia grados crecientes de complejidad. La historia de la vida es la del incremento de la complejidad, aunque esto haya sido con altibajos: no solo se ha generado más diversidad interconectada, sino seres más complejos. Además, los seres sociales, que tienen mucha más capacidad de procesar información que los individuales, han tenido un gran éxito evolutivo. Un ejemplo son los seres humanos y su expansión y control de todos los ecosistemas, otro son las hormigas. Esto no excluye que otros menos complejos, como las bacterias, hayan tenido también éxito.La complejidad aumenta como respuesta a los desafíos a los que se va enfrentando el sistema, es su principal estrategia. A lo largo del libro hemos ido repasando algunas de las causas que han empujado a las sociedades humanas hacia grados crecientes de complejidad. Por ejemplo, hemos analizado cómo las transiciones del metabolismo forrajero al agrario y después al industrial fueron consecuencia de una huida hacia adelante ante una situación de crisis de acceso a recursos, entre otros factores. Este incremento de la complejidad requiere un aumento de la energía gestionada.
La (casi) inevitabilidad de los colapsos en los sistemas basados en un crecimiento sostenido de la complejidadLos sistemas complejos van perdiendo resiliencia conforme dan saltos en los que aumentan su complejidad. Hay varios factores que contribuyen a ello: i) Se adaptan cada vez mejor a unas condiciones concretas, lo que redunda en que pierden capacidad de evolucionar. ii) Con un incremento de la especialización, disminuyen los nodos generalistas y, por lo tanto, la potencialidad de adaptación frente a cambios. iii) Su alta eficiencia hace que disminuya su necesidad de innovación y varias de las múltiples redundancias. También produce que se maximice la utilización de los recursos y se limite el margen de maniobra ante eventualidades. iv) La mayor conectividad hace que los impactos se propaguen mejor y afecten a más partes del sistema. En contraposición, esta mayor conectividad aumenta la resiliencia por potenciar la innovación. Puede llegar un momento en el que el primer factor pese más que el segundo. v) Aumenta la captación de materia y energía para sostener más nodos, más especializados y más conectados (más complejidad), aunque los recursos totales en un sistema cerrado como la Tierra (o un ecosistema) no varían, lo que incrementa su vulnerabilidad. vi) A todo ello se suma la tendencia a largo plazo a la degradación de la materia disponible en un sistema cerrado como la Tierra.En cualquier caso, es necesario distinguir entre sistemas complejos en los que no se produce un crecimiento continuado en la captación de materia y energía, y los que sí lo hacen. El salto de las sociedades forrajeras a las agrícolas implicó un aumento de la complejidad y, por lo tanto, de la captación de energía. Pero las primeras sociedades agrícolas se estabilizaron en un nuevo equilibrio que no implicaba un crecimiento del consumo. Lo mismo se puede decir de un bosque maduro. Ambos sistemas, pasaron de un estado estacionario a otro. Estos equilibrios son más vulnerables que los pretéritos, pero no “mucho” más. En contraposición, el paso a sociedades dominadoras regidas por Estados, especialmente al capitalismo y más aún al capitalismo fosilista implicaron un salto en el consumo energético y material que, además, necesitaba de un incremento continuado de este consumo. Los sistemas dominadores son mucho más vulnerables, pues a las razones apuntadas en el párrafo anterior se suman tres más: vii) Tienden a extralimitarse, a sobrepasar los recursos disponibles. viii) La red de relaciones está muy focalizada en pocos nodos, aquellos que acaparan el poder (grandes bancos, ciudades), de forma que el colapso de estos nodos se expande a todo el sistema. En cambio, en redes más horizontales la resiliencia es mayor. ix) El crecimiento continuado de la complejidad está sujeto a la ley de rendimientos decrecientes.¿Qué es la ley de rendimientos decrecientes? Consiste en que, al principio, los incrementos en complejidad suponen más beneficios que costes (energéticos, económicos, materiales, de gestión de residuos) (figura 9.2). Pero el aumento continuado de la complejidad lleva, inevitablemente, a un punto a partir del cual los aumentos van dando rendimientos menguantes, pues los costes para el sostén de la complejidad aumentan más rápido que los flujos energéticos disponibles (Tainter, 2009).
Figura 9.2: El retorno marginal del incremento de complejidad (Tainter, 2009) (pag119).
La ley de rendimientos decrecientes se puede apreciar en la evolución de las sociedades dominadoras. Un aspecto fundamental de estas sociedades es el procesamiento de grandes cantidades de información. Cuando el tamaño de un grupo crece, la comunicación de información lo hace más rápido, hasta que la capacidad de gestionarla llega a un máximo a partir del cual se empieza a convertir en ruido. En el campo tecnológico ya nombramos el efecto rebote y los límites de la eficiencia. También vimos el ejemplo de la extracción de minerales e hidrocarburos, y de la agricultura, que fueron requiriendo cada vez más energía invertida. El fenómeno también aparece al analizar el comportamiento del capitalismo en los ciclos sistémicos de acumulación, en los cuales los beneficios decaen con el tiempo. Además, un incremento continuado de la complejidad también implica un aumento de los riesgos, disparando los costes de reparación. Esto es claro en la energía nuclear.La solución habitual a los rendimientos decrecientes en una sociedad dominadora ha sido, paradójicamente, más complejidad y ahondar en los problemas. Ante la disminución de la productividad agrícola, se ha invertido en más intensificación; contra la pérdida de legitimidad del Estado, se ha apostado por gastar más recursos en apuntalarla; la financiarización de la economía es una respuesta a un rendimiento menor de la economía productiva.Volvamos a la pérdida de resiliencia. Como consecuencia de este proceso, llega un momento en el que el sistema se hace tan poco flexible que incluso pequeñas perturbaciones son capaces de hacerlo evolucionar más allá del punto de bifurcación generando una nueva estructura. Esta transición se puede producir como: i) salto adelante, ii) crisis o iii) colapso.El salto adelante requiere un incremento en el flujo de energía. Esto se ha logrado normalmente mediante la conquista o control de más territorios, el acceso a nuevas fuentes energéticas y/o con nuevos desarrollos tecnológicos. Para que haya sido posible, han sido necesarios requisitos físicos, pero también sociales, como estructuras y parámetros culturales favorables al cambio. El salto adelante no siempre implica un nuevo estado del sistema, muchas veces es solo una evolución. En otras ocasiones sí lo es, como fue la Revolución Industrial. Si el sistema sigue creciendo en complejidad, esta ha sido siempre una solución temporal con mal final, como ejemplifican el Imperio romano, el español y, en breve, EEUU.La situación se puede resolver mediante una crisis que reduzca algo la complejidad social. Es la opción más habitual en los sistemas en estado estacionario. En los sistemas en los que la complejidad crece de forma continuada, las crisis destruyen parte de la estructura situando los costes de su mantenimiento en niveles asumibles. Además, una parte sustancial del capital físico se recicla en un nuevo periodo expansivo. Sería el caso de las “destrucciones creativas” del capitalismo. Las crisis no son, por lo general, puntos de bifurcación en los que el sistema evoluciona hacia una nueva organización, sino mecanismos para sostener la misma estructura.Tarde o temprano, si el sistema no ha evolucionado hacia un estado estacionario, la única alternativa que le queda es el colapso. Al hablar de colapso de una estructura social nos referimos a la disminución drástica de la complejidad a nivel político, económico y social de forma relativamente rápida y de manera que surja una estructura radicalmente distinta de la previa. El colapso no es un cambio de régimen, no es la ocupación de una potencia por otra, tampoco es una crisis. En una sociedad dominadora, el colapso estaría marcado por un descenso en: la estratificación y la diferenciación social, la especialización laboral (tanto de clase, como territorial), la centralización del poder, el control, la inversión en arquitectura monumental y en arte, el intercambio de información, el comercio, y la coordinación social. Como se puede apreciar, no todos los indicadores del colapso de esta civilización son socialmente negativos. Otra cosa es cómo sea el proceso. En resumen, el colapso es una salida a la creciente insostenibilidad sistémica, pues la pérdida de complejidad reduce los costes. Las infraestructuras, las instituciones, los centros de conocimiento, etc. que no pueden ser mantenidos, simplemente son abandonados y, en el mejor de los casos, sirven para alimentar a los nuevos sistemas que emerjan.Por lo tanto, las causas últimas de los colapsos sociales no son perturbaciones climáticas o crisis económicas, sino el aumento de vulnerabilidad ante estos hechos. En el centro de los factores que aumentan esta vulnerabilidad está la interacción entre la población (su tamaño, pero sobre todo el consumo de la élite y la tecnología que usa) y los recursos (su disponibilidad y calidad, sin olvidar los residuos que generan). Pero que la sobreexplotación del entorno haya estado en el corazón del colapso de muchas sociedades dominadoras no quiere decir que haya sido el único motor: también ha cumplido un papel fundamental el anquilosamiento social (incapacidad de cambios culturales, poblaciones altamente urbanizadas, alta especialización social) e institucional (Estados “demasiado” fuertes, grandes desigualdades sancionadas por ley), o la “excesiva” conectividad de los nodos que hizo sistémicas crisis de partes del todo.El salto adelante y el colapso implican inevitablemente una reorganización del sistema. La estructura resultante puede estar en estado estacionario o tender a crecer en su complejidad. Un sistema social en estado estacionario puede evolucionar hacia otro. Algunos ejemplos son el paso de las sociedades forrajeras a las primeras agrícolas, Papúa o el Sahel. También es posible que un sistema con tendencia al crecimiento como las sociedades dominadoras realice esta transición. En parte este fue el caso de las poblaciones chumash de California. Aunque esta opción prácticamente no se ha producido en las sociedades dominadoras. Una vez alcanzado el estado estacionario, el sistema tiene que dotarse de mecanismos para que la complejidad social no aumente. Esta es una de las cosas que se conseguían con los potlatch, en los cuales se consumían los excedentes sin que tuviesen que diseñar mecanismos para su gestión. Por supuesto, el resultado también puede ser un sistema que crezca en complejidad de forma continuada, como ocurrió con el salto a las sociedades dominadoras, o fue la conclusión de la gran mayoría de colapsos, saltos adelante y crisis dentro de ellas.
La historia como una sucesión cíclicaDe este modo, los colapsos, los saltos adelante y las crisis forman parte de la evolución de los sistemas complejos. Partiendo de ideas complementarias de distintos/as autores/as (Prigogine, 1993; Lewin, 1995; Holling, 2001; Odum y Odum, 2001; Homer-Dixon, 2008; Mazur, 2013) señalamos cuatro fases prototípicas cuando se produce el colapso (a las que no se adaptan todos los sistemas): i) Colapso. La resiliencia aumenta. Recalcamos que colapso no es sinónimo de apocalipsis, sino de pérdida de complejidad. ii) Reorganización. La resiliencia es alta como consecuencia de un aumento de la simplicidad (hay menos conexiones que transmitan los problemas a todos los individuos) y de la inespecificidad (se pierde especialización de los nodos). La innovación y la potencialidad de cambio se hacen máximas con la aparición de nuevos nodos y nuevas formas de conectarlos. En ella la complejidad empieza a crecer de nuevo. Los recursos, que habían sido sobreexplotados antes del colapso, se recuperan lentamente. Por ejemplo, el cristianismo o el budismo, como nuevas cosmovisiones, surgieron y se expandieron en contextos de colapso de las instituciones romana y, en parte, china. O los colapsos de biodiversidad han sido sucedidos por periodos de explosión de formas de vida. iii) Crecimiento. Desarrollo de las innovaciones exitosas, mientras se descartan otras. iv) Consolidación o clímax. El sistema se convierte en especialista, así como sus nodos. Potencia y conectividad máximas, pero baja resiliencia. Si lo que se da es una crisis, se pasaría de la etapa iv) a la iii), sin necesidad de colapso intermedio. En el caso de un salto adelante se pasaría de la iv) a la ii), pero en esta última fase la reorganización no implicaría una disminución de la complejidad, sino todo lo contrario.Los colapsos, las crisis y los saltos adelante, con sus distintas etapas, se suceden unos a otros. Esto significa una visión cíclica de la vida y de la historia. Pero no vuelven a ocurrir los mismos hechos ni en el mismo orden. Cada nueva etapa es única, los tiempos y la organización que se generan entre ellas también. Como hemos dicho, el ciclo se asemejaría más a una espiral que a un círculo. Así, el colapso del Imperio romano occidental vino seguido por un proceso de reorganización y nueva acumulación de complejidad a lo largo de la Edad Media europea. De ahí surgiría el capitalismo agrario, que sería capaz de salvar dos crisis, representadas por los periodos de caos sistémico entre las hegemonías hispano-genovesa y holandesa, y entre esta y la británica. Después realizó un salto adelante hacia el capitalismo fosilista. Ahora está entrando en un nuevo colapso.Todos los sistemas complejos englobados en la Panarquía siguen estos ciclos. En los más pequeños, la velocidad a la que suceden es alta y, cuanto mayor es el sistema, más se espacian los colapsos (Holling, 2001). Además, en los sistemas en estado estacionario, los colapsos son raros y las crisis son los mecanismos predilectos de recuperación de la resiliencia. En contraposición, los que tienden a aumentar de forma sostenida la complejidad sufren más colapsos y saltos adelante (cuando pueden).
Condiciones que determinan la profundidad de los colapsosUna vez que el colapso del sistema complejo comienza, se activan una serie de bucles de realimentación positiva que aceleran el proceso e impiden el retorno. Es lo que ya analizamos para el sistema climático. O, dicho de otra manera, una entidad compleja cae de una forma compleja y este proceso no puede ser controlado.La disminución de la complejidad que conlleva el colapso puede producirse en distintos grados. Puede ser relativamente pequeña y con una reorganización fácil y rápida posterior; o profunda, lo que conllevaría una recuperación mucho más lenta y difícil llegando a formatos organizativos potencialmente muy distintos de los primigenios.Esta profundidad del colapso está en función de distintos factores: i) El tiempo que demore el intento de recomponer el sistema. Cuanto más se tarde, más profundo será el colapso y se irán alcanzando mayores situaciones de irreversibilidad. ii) El grado de extralimitación que haya alcanzado el sistema. Como vimos, esta es una tendencia de los sistemas que aumentan constantemente su complejidad. Si la extralimitación es alta, se puede llegar a lo que Greer (2005, 2008) denomina “colapso catabólico”, en el que la pérdida de complejidad tiene que ser muy grande para volver a equilibrar costes y beneficios (figura 9.2). En unos casos, los costes bajan despacio (por ejemplo, porque haya que asumir el mantenimiento de mucha infraestructura) y los beneficios tardan en recuperarse (porque los antiguos conocimientos ya no sirven o se han perdido, por lo que no se pueden rentabilizar de nuevo, o porque la degradación ambiental ha sido muy profunda). Tras una bajada en la complejidad, el sistema sigue teniendo unos costes de mantenimiento (económicos, materiales, energéticos) inasumibles, por lo que se hace inevitable una reducción mayor y así sucesivamente. En otras ocasiones, la destrucción de las fuentes de energía o de riqueza es más rápida que la de la complejidad, forzando una reducción grande y sostenida de esta. iii) El solapamiento de distintos niveles de complejidad. Cuando la máxima vulnerabilidad de ciclos de distinto nivel se solapa (los niveles “superiores” e “inferiores” están en la fase de consolidación o clímax). En esta situación, el colapso de uno se puede transmitir al resto y hacer que la quiebra sea mucho más profunda, pues unos ciclos realimentan a otros (Holling, 2001; WEF, 2014). Creemos que lo más probable es que el colapso de la civilización actual sea muy profundo, implicando una fuerte e indeterminada reestructuración social.


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Quinto año de este blog

The Oil Crash - 31 December, 2014 - 20:21

Queridos lectores,

Como cada año, a la hora de hacer balance de cómo se ha desarrollado este blog, he escogido una imagen significativa para mi con la que abro el post de balance anual. Este año he escogido una imagen de de los asistentes al Segundo Congreso Internacional sobre el Pico del Petróleo que tuvo lugar en Barbastro el 9 y 10 de Octubre. Fue una excelente ocasión para ver a algunos grandes especialistas del tema e intercambiar impresiones con diversos grupos de base y personas interesadas.

Como es costumbre, analicemos el pasado, presente y futuro del blog.


Pasado:

Este año ha supuesto una relativa tregua para España. El paro en España ha disminuido ligeramente y se encuentra ahora mismo un poco por encima del 24%, aunque como siempre haya ciertas cuestiones de contabilidad más o menos discutibles (a quién se le cuenta como parado, cuánta gente ha emigrado).  El PIB ha crecido en España un 1,4% durante este año, aunque los niveles de exclusión social y pobreza son alarmantes. Fuera de mi país, el parón económico en China es ya una evidencia,  Brasil está en recesión y  tras la quiebra de OGX el año pasado ahora es Petrobras la que está en el punto de mira. La guerra sigue en Siria y se ha extendido a Irak, Libia se ha hundido en el caos, Ucrania sufre una guerra civil con el trasfondo del enfrentamiento entre Rusia y Occidente, y la caída del precio del petróleo hace augurar un año 2015 muy complicado en lo económico.

Respecto al blog, contando éste el año se cerrará con 101 posts, cantidad inferior a la del año pasado, posiblemente por que las contribuciones de otros autores (a los que agradezco su generosidad y dedicación, al tiempo que aliento a que se produzcan nuevas aportaciones y contribuyentes) han disminuido ligeramente y que yo tengo cada vez más compromisos y menos tiempo.

Desde el punto de vista de la estadística, las discrepancias entre Google Analytics y el propio blogger son como siempre muy amplias en cifras absolutas, debido a la diferente manera que tienen de medir las visitas. Así, según Google Analytics hasta hoy ha habido 2.084.272 visitas y se han visualizado  5.771.598 páginas, mientras que según la contabilidad interna de blogger (de la que se nutre el contador que pueden ver aquí a la derecha) el número de páginas vistas (no hay estadísticas de las visitas) ha sido de más de 4.895.000. En lo que sigue usaré las estadísticas de Google Analytics, que son más detalladas, pero tengan siempre en cuenta estas desviaciones entre un método y otro de medida, que implican que más que fijarse en los números absolutos deben confiar más en las tendencias.

Desde el 30 de Diciembre de 2013 al 30 de Diciembre de 2014 el número de páginas vistas ha sido de 3.445.651 (el doble que en el anterior período anual, que fue de 1.716.000) mientras el número de visitantes únicos ha sido 565.358 (a comparar con los  279.000 del año pasado). Así pues, de acuerdo con Google Analytics el blog ha experimentado una auténtica explosión durante 2014. Parece que ya se ha asimilado el cierre de la sección de comentarios, y probablemente debido a algunas apariciones en medios y referencias que se hacen al blog desde numerosos medios el número de nuevos visitantes ha crecido con mucha fuerza. El número medio de páginas por visita  se ha mantenido virtualmente constante (2,69 el año pasado, 2,59 este año) y también la duración media de las visitas (2 minutos y 20 segundos el año pasado, 2 minutos y 8 segundos este año). En unos 2 minutos no se leen la mayoría de los posts, y como ya comentamos el año pasado esa baja media se podría explicar por un porcentaje importante de "falsas visitas" (visitas muy fugaces debidas a robots como los de vampirestat o zombiestat que algunos meses fueron bastante activos) o de gente que llega casualmente al blog y desiste de seguir leyendo por la longitud de los posts. Por eso de nuevo lo más importante es saber cuántos usuarios han venido más de una vez, porcentaje bastante constante respecto al año pasado (57,7% este año frente al 57% del año pasado).

No ha habido durante este año un post que tuviera un efecto tan brutal como "Un año sin verano" del año pasado, aunque ciertamente algunos posts tuvieron bastante éxito. La buena afluencia de público ha hecho que durante 2014 el blog haya llegado a su cuarto millón de páginas vistas a finales de Mayo. A ritmos actuales (de unas de 120.000 páginas vistas al mes) es previsible que a finales de Enero el blog llegará a los cinco millones de páginas vistas  y posiblemente a los seis millones para Septiembre de 2015.

En cuanto a la procedencia de los visitantes, durante 2014 España siguió ocupando el primer lugar con el 78,5% de los visitantes, seguida de Argentina (3,3%), México (2,8%), EE.UU. (1,4%) y Colombia (1,2%); cifras todas ellas muy similares a las del año pasado. La media de tiempo de lectura de los posts es similar en todos los países al menos hasta el puesto décimo; por cierto que entre los diez primeros países encontramos, aparte de los EE.UU., tres de habla no hispana: Reino Unido (6º), Alemania (8º) e Italia (10º).

De nuevo, la razón del mayor impacto del blog se debe al portal meneame.net, donde algunos posts han tenido mucho éxito.


En términos absolutos (contando desde el año 2010, inicio del blog) el número de visitantes únicos ha sido de 807.948, un 60% más que hasta Diciembre de 2013, lo que significa que el ritmo de crecimiento ya no es tan intenso como en años anteriores. De éstos, el 61,2% de ellos recurrentes, lo que nos da unos 495.000 visitantes más o menos asiduos, un 50% más que el año pasado. La penetración del blog poco a poco se va notando, a pesar de que obviamente el número de visitantes verdaderamente movilizado por los problemas que aquí se explican es un pequeño porcentaje de ese total. Como cada año, hago un pequeño ejercicio aritmético para desmontar cualquier ilusión de que el tema se ha vuelto de discusión generalizada: Tomando el caso del país que más lectores envía, España, y asumiendo que el aproximadamente 80% de españoles de esos 495.000 visitantes asiduos, que serían unos 396.000, estuvieran motivados y movilizados, aún representarían tan sólo el 0,8% de la población española. Es decir, que el grado de concienciación sobre los graves problemas que aquí se discuten es todavía muy, muy tenue y no invita precisamente al optimismo (aunque ya estemos muy cerca ya de ese umbral mítico del 1% en el que algunos sociólogos creen que se puede producir una transición de la conciencia pública).

A día de hoy (estadísticas de blogger) los 10 posts más vistos son "Un año sin verano" (2013), con 86.765 visualizaciones; "La España buena y la España mala" (2013), con 50.826; "El pico del diésel" (2012), con 40.022 visualizaciones; "Digamos alto y claro: esta crisis económica no acabará nunca" (2010), con 36.283 ; "La espiral" (2014), con 25.236;  "Fracking: rentabilidad energética, económica y ecológica" (2013), con 22.296; "Postal desde Portugal" (2012), con 20.897; "Una mina en la luna" (2012), con 19880; "El fracking se factura" (2013), con 17.856 y
"Sobre la escasez de recursos y expansionismo militar" (2013), con 17837. Sólo uno de los 10 posts más destacados fue publicado este año, el muy significativo "La espiral", aunque durante algunas semanas otros dos o tres posts de 2014 estuvieron entre los más destacados, pero debido a que enlazo material anterior los posts más puntales tienden a continuar aumentando su número de visitas con el tiempo.


Presente:

Lo más destacado acerca del blog este año es la llegada hasta los 4 millones de páginas de vistas. Los comentarios siguen cerrados (lo cual es un alivio para mi, ya que por lo que parece ciertos trolls negacionistas del cambio climático ya dan vueltas a este blog desde el post sobre "Un año sin verano"). Ya saben que si quieren discutir sobre los temas aquí tratados y otros similares siempre pueden acudir al Foro Crash Oil.

Futuro:

No preveo un cambio muy radical de la línea del blog en el próximo año. Dado el complicado escenario político y geopolítico que tendrá 2015, y la gran probabilidad de que se produzca el pico productivo en volumen de todos los líquidos del petróleo me parece previsible que el año que viene será pródigo en análisis, siempre que mis múltiples obligaciones me dejen tiempo para efectuarlos (y por eso mismo doy la bienvenida a cualquier contribución razonada sobre estos temas). El 2015 será, además, un año de fuerte transición política en España y muy complejo, con lo que la temática del blog puede adquirir, con un poco de suerte, una posición más central en los debates societarios. Si había una ventana de oportunidad, quizá sea este año, aunque mi confianza en ello es bastante escasa.


Que tengan Vds. una buena entrada de año y Feliz Año 2015.

Salu2,
AMT
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Predicciones para 2015

The Oil Crash - 31 December, 2014 - 00:59

Queridos lectores,

Una vez más me veo en el brete de aventurar cuál será el curso de los acontecimientos durante el año que comenzará de aquí unos días. Tarea ardua, pues sólo comprendemos unos pocos elementos de toda la compleja realidad que nos rodea, y encima la tendencia que podemos trazar a partir de un momento determinado es una mera extrapolación lineal de lo que sabemos acerca de la dinámica social y basándonos en unos datos incompletos. A pesar de lo breve del horizonte predictivo, tan sólo 365 días, este ejercicio de predicción anual es propenso al error más o menos grosero debido a que con la llegada del Peak oil del petróleo crudo convencional en 2005 el comportamiento de nuestro mundo se ha vuelto muy no-lineal, y cada vez lo será más. Y va a ser un ejercicio particularmente difícil para este año 2015, como ahora veremos.

Pero antes de comenzar, revisemos críticamente cómo fueron las predicciones que hicimos para 2014.


  • La economía mundial, estrés permanente: De acuerdo con lo que se decía, no ha habido recuperación generalizada  y la mayoría de los países europeos no está recuperándose, incluso alguno como Francia apunta hacia la recesión. Todo se ha cumplido, excepto en el caso de España, en la que sí que ha habido una cierta recuperación (al margen de lo débil de sus fundamentos). Considero que esta previsión mayormente cumplida, con la importante excepción (para los que vivimos aquí) de España.
  •  La energía como tema de actualidad: Tal y como se decía la energía es un tema de cada vez mayor actualidad, se proponen alternativas renovables que se insiste que son la solución, y cada vez se habla más de "soberanía energética", aunque no sea viable. Se comentan con mayor insistencia los límites de las renovables y su baja rentabilidad. No ha habido un claro incremento del número de empresas que quiebren, aunque los costes energéticos sí suelen identificarse entre los más importantes que causan problemas de viabilidad. La bajada de precio del barril de petróleo de los últimos meses de 2014, en vez de relajar la preocupación por la energía, ha incrementado los debates sobre energía y una cierta desazón mal disimulada. Considero esta predicción mayormente cumplida.
  • El futuro del fracking: Esta predicción se ha cumplido exactamente: aún se insiste en que el fracking es la solución energética, pero se han multiplicado las voces que denuncian su inviabilidad (véase por ejemplo el último artículo de Crisis Energética) y justamente a finales de año se han hecho más evidentes los problemas del fracking estadounidense, espoleados por la bajada de precios.
  • Año sin verano: A pesar de que es moneda común en ciertos foros de internet negar que este verano ha sido muy inusual usando estadísticas agregadas que ocultan los detalles (p.ej., la precipitación de toda la Península Ibérica) o las referencias a años con cotas más extremas pero en localizaciones concretas (nunca todas a la vez), lo cierto es que en el tercio norte de la Península el verano ha sido más lluvioso y fresco de lo habitual. En España la producción de cereal ha sido un 27% inferior, en Francia un 14%, en línea con lo que se decía. La corriente de chorro polar está en una fase de profunda desestabilización, con consecuencias que se extienden más allá del verano. En suma, lo que se decía (que no es que no haga nada de calor en verano, sino que el verano será irregular con días frescos alternando con días cálidas en una secuencia nada usual). Considero esta predicción en concreto cumplida (lo cual me valdrá muchas descalificaciones en esos foros).
  • EE.UU. en frente del abismo fiscal: No ha sucedido. Ya se decía que no era lo más probable pero que era posible si los republicanos se lanzaban al aventurerismo. Sin embargo, se ve que hay otros asuntos que concentran la atención de los políticos del otro lado del Atlántico. Por tanto, considero esta predicción fallida.
  • Nuevas guerras y revueltas: Respecto a las revueltas, seguramente le pueden pasar desapercibidas al lector occidental medio, pero el año ha estado trufado de ellas: desde las de baja intensidad, "simples" protestas (Brasil, en protesta por el Mundial de Fútbol; México, por los estudiantes desaparecidos), hasta las de alta intensidad (Nigeria, Túnez, Egipto, Libia, Yemen y un bastante largo etcétera). En el concreto caso de Venezuela, las protestas crecen a medida que lo va haciendo la escasez de ciertos productos básicos y continúan creciendo los rumores de una posible quiebra del país (que no es de los más endeudados del mundo, cabe decir). Turquía comenzó muy mal el año, con protestas masivas por la censura de internet, aunque ahora la situación allí está aparentemente más calmada. Sin embargo, no ha habido revueltas a gran escala en Argentina (si descontamos las habidas por la eliminación del país en el Mundial de Fútbol). El riesgo de un gran conflicto en Oriente Medio, que yo consideraba de probabilidad media, se ha materializado desgraciadamente y ahora tenemos al Estado Islámico en plena guerra en Irak. En el resto de países mencionados, ha habido conflictos pero no se ha producido ningún estallido. En cuanto a Occidente, el otoño ha pasado bastante tranquilo excepto por los problemas, aún anecdóticos, con Cataluña y Escocia, aunque hay una creciente conflictividad social (por ejemplo, las recurrentes manifestaciones en Bélgica). Considero esta previsión mayoritariamente cumplida.
  • El despertar de las regiones: Hasta la consulta del 9 de Noviembre el bodevil catalán fue por los peores derroteros, con un abierto choque de legitimidades entre el Gobierno español y el Gobierno autonómico catalán. Sin embargo, por cálculo electoral (algo en realidad previsible) las fuerzas políticas catalanas han puesto ahora mismo este conflicto al ralentí, por lo que aún no se ha fijado el calendario para las elecciones plebiscitarias y no sabemos cómo quedará el mapa político catalán. En Escocia ganó el "no", y aunque el gobierno británico ha hecho algunas concesiones todo queda más o menos donde estaba. No había ninguna previsión concreta en este capítulo, ya que sólo se indicaba la hoja de ruta de lo que al final después ha pasado.
  • La deriva de España: Esta previsión ha resultado ser completamente desmentida por los hechos: España ha experimentado una cierta recuperación durante este año 2014, en contraste con la atonía de la mayoría de sus socios europeos. El paro continúa elevado pero no se está acercando al 30% sino que ha disminuido ligeramente. El PIB no se ha mantenido prácticamente plano como se decía sino que según las últimas estimaciones podría crecer en torno al 1,4% en todo 2014, incluso mejorando la previsión que hacía el Gobierno hace un año. A pesar de que en la calle la mayor parte de la gente mira estos datos con suspicacia puesto que la recuperación macroeconómica no se está traduciendo en una mejora de la crisis microeconómica de tantas familias (y los salarios y pensiones siguen prácticamente congelados), lo cierto es que este malestar no se ha traducido en alharacas en las calles ni el Gobierno se siente, por lo demás, deslegitimado. Parece que una parte significativa de la sociedad española redirige sus ansias de protestas y renovación a la formación de nuevo cuño Podemos, surgida en Marzo de este mismo año y que podría llegar a ser una alternativa de Gobierno en las elecciones del año que viene. En suma, que esta previsión ha sido completamente errónea.
  • Cierre de este blog: El riesgo era pequeño y no se ha consumado, aunque por razones diferentes a las que yo tenía en mente estuvo a punto de tener un fin abrupto el pasado mes de Abril. 

Pasemos ahora a hacer las previsiones para este año 2015. Como siempre, es necesario recordar que son meras especulaciones personales a partir de las tendencias observadas actualmente y que por tanto la probabilidad de acierto es relativamente baja.

  • Volatilidad del precio del petróleo: Ya hemos explicado que la actual situación de bajos precios del barril de petróleo perjudica a todos los productores, tanto países como grandes compañías. Desgraciadamente, la mayoría de los analistas (incluso los que asesoran a nuestros gobiernos) están convencidos de que en realidad lo que está pasando es una guerra comercial en la que Arabia Saudita está intentando arruinar, según la versión, a Rusia, Irán o incluso a los EE.UU. Nada más lejos de la realidad: lo que está pasando es que la demanda cae por la mala evolución económica de Europa, Japón, China, India, Brasil y Rusia. No es que la demanda haya caído mucho, sólo un 1-2%, pero en la actualidad la producción es muy inelástica y una pequeña bajada de la demanda causa una gran bajada en el precio. Se dice que la OPEP y Arabia Saudita están aumentando la producción para hundir los precios, pero en realidad, como muestra el Oil Market Report de la AIE, la producción de la OPEP ha bajado ligeramente desde Septiembre. En realidad lo que sucede es que la OPEP no está dispuesta a asumir ella sola los costes de reducir la producción lo suficiente como para que los precios vuelvan a unos valores convenientes para todos los productores; por su parte, la OPEP ha reducido su producción en la parte proporcional que le correspondería, esperando a que los demás países productores hagan lo mismo. Pero impera una gran desconfianza mutua, con lo que nadie quiere reducir su producción y a lo que asistimos es a un tira y afloja, en el que la cuerda se va tensando hasta que alguna cosa reviente. Como ahora explicaremos, hay varios efectos en marcha, unos que tienden a destruir la demanda (y empujando los precios hacia abajo) y otros que tienden a destruir la oferta (y empujar los precios hacia arriba). Estos efectos se van a ir alternando a partir de ahora, y 2015 será un año similar a 2008 y marcará lo que a partir de ahora será una tónica: grandes oscilaciones de precio del petróleo, es decir, una gran volatilidad. Durante 2015 espero que el precio se mantenga relativamente bajo durante los primeros meses para después experimentar una gran subida hacia el verano o poco después (si hay algún gran evento geopolítico esta subida se podría adelantar), para ser seguida en pocas semanas de una gran caída de precios.
  • Grandes conflictos internacionales: Uno de los efectos que va eventualmente a empujar los precios al alza durante 2015 y los años posteriores es el estallido de grandes conflictos en la escena internacional, algunos dentro de las fronteras de países concretos y otros entre varios países. La nómina de candidatos a sufrir revueltas o guerras es bastante extensa, y muchos de ellos son países productores de petróleo, lo cual va a reforzar la eventual subida de precios del oro negro. Los países que yo veo con mayor riesgo de conflicto serio ahora mismo son Nigeria, Venezuela, Argelia, Sudán, Yemen, Irán y Rusia. Aparte están los casos de diversos países que ya están en situación de conflicto abierto, en algunos casos muy degenerado. Es el caso de Libia, donde el recrudecimiento de su conflicto interno ha reducido su capacidad de exportación de petróleo prácticamente a cero ahora mismo y con negras perspectivas de cara al futuro. También es el caso de Egipto y Siria, que siguen moviéndose en la cuerda floja, mientras que en Irak la guerra contra el Estado Islámico desangra el país. Son tantos los países en riesgo, cuyos problemas se han agravado con la caída de su fuente principal de ingresos (el petróleo), que es de esperar que durante 2015 emerjan uno o dos conflictos armados geopolíticos nuevos, con efectos bastante inmediatos sobre el precio del petróleo.
  • Estallido de la burbuja del fracking: Por otro lado, la actual caída de precios del petróleo lleva a la mayoría de las empresas estadounidenses que se dedican al fracking en busca de petróleo ligero de roca compacta (Light Tight Oil, LTO) a ser completamente inviables desde el punto de vista económico: según Forbes, la compañía promedio necesita un precio de 85$ para el barril de petróleo para cubrir sus gastos (algunas noticias interesadas aseguran que las compañías son rentables con valores más bajos para el precio del petróleo, pero lo hacen no contabilizando el servicio de la deuda, lo cual es absurdo desde el punto de vista contable ya que el financiero es un gasto más a imputar). Dado que hoy mismo el petróleo WTI (el de referencia en EE.UU.) se cotiza a 53 dólares por barril, es obvio que estas compañías pierden dinero a manos llenas. Sólo con la ayuda de la Reserva Federal estadounidense y la gran banca se ha podido mantener a flote la burbuja del fracking, en un esquema que se ha basado en producir hidrocarburos de baja rentabilidad endosándole a otros países el coste real de su explotación vía la impresión de más dólares y la consiguiente exportación de la inflación creada. El problema es que la gigantesca burbuja de los hidrocarburos no convencionales (incluyendo el fracking) es bastante grande ya (yo la estimaba en medio billón de dólares) e inevitablemente reventará, y muy probablemente pasará en 2015, cuando muchas compañías de fracking no puedan devolver sus deudas. Dado el gran apalancamiento financiero de estas empresas, el estallido de la burbuja del fracking creará una crisis financiera que como mínimo tendrá un gran efecto en los EE.UU.: miren la siguiente reveladora gráfica de cómo ha evolucionado el empleo en los últimos años en los EE.UU.; la línea azul es la evolución del empleo en Texas (posiblemente el estado americano que más ha contribuido al boom del fracking) mientras que sin Texas la evolución del empleo en EE.UU. no ha sido nada brillante (línea roja; y eso que incluye varios estados donde el fracking ha triunfado). Gráfico de https://www.aei.org/publication/822253/Por tanto, el hundimiento del fracking generará una crisis económica y financiera significativa en EE.UU. Dependiendo de la importancia del fracking en el mercado de productos derivados (que es completamente opaco), esta crisis puede ser regional o global. Con el estallido de la burbuja del fracking, por tanto, se puede desencadenar una recesión global que empujaría el precio del petróleo a la baja por la caída de la demanda. Estimo que hacia principios de 2015 estallará la burbuja del fracking, y la crisis que seguirá se notará con mayor intensidad a finales de año.
  • 2015 será el año del peak oil: Ya sabemos que en términos de energía neta la producción de todos los líquidos del petróleo está en caída desde 2010; sin embargo, la suma de volúmenes producidos (curiosa manera de hacer la contabilidad que usa la Agencia Internacional de la Energía) ha seguido creciendo hasta ahora. Sin embargo, la espiral de destrucción de oferta - destrucción de la demanda que ya hemos comenzado, agravada por los efectos que he descrito más arriba, harán que cada vez se produzca menos volumen de hidrocarburos líquidos. 2015 será, probablemente, el año en el que el volumen de hidrocarburos líquidos empezará a disminuir para nunca más volver a crecer. La caída del volumen de hidrocarburos líquidos producidos en el mundo será una consecuencia de la alta volatilidad de los precios del petróleo: invertir en petróleo se verá como algo muy arriesgado, sin rentabilidad garantizada, y eso agravará la tendencia a la desinversión que ya era evidente a principios de 2014. Los efectos más severos de esta falta de inversión se dejarán sentir hacia finales de 2016, pero a finales de 2015 será ya evidente que la producción ha disminuido. Sin embargo, la recesión rampante y la conflictividad geopolítica harán que nadie preste demasiada atención a este hito histórico.
  • Recesión europea: En este momento la economía del Viejo Continente languidece, con muy malas perspectivas. La bajada de precio del crudo le ofrece algo de oxígeno y en unos meses podría favorecer cierto repunte de actividad; sin embargo, lo más probable es que o bien el repunte de precios o bien la recesión causada por el desapalancamiento del fracking tras el estallido de su burbuja lleven a Europa a una recesión profunda, que será probablemente evidente hacia el verano de 2015 o poco después. Esto potenciará los movimientos sociales y el auge de nuevas opciones más radicales.
  • Recesión en España: El año 2014 ha sido bastante positivo para España, con una ligera recuperación económica, y el principio de 2015 seguirá la misma tónica. Sin embargo, el estallido de una nueva oleada recesiva global arrastrará a España y hacia después del verano, si no antes, será evidente que incluso aquí estamos en recesión. Hacia finales del año 2015 la bolsa habrá perdido al menos un 20% de su valor a 2 de Enero de 2015. El paro volverá a subir y se situará no muy lejos del 28%. El descontento social aumentará y favorecerá el auge de Podemos.
  • Vuelco electoral en España: El año 2015 promete ser el año en el que España enterrará el bipartidismo que ha regido los destinos de este país desde hace más de 3 décadas. La irrupción de Podemos anticipa que en las próximas elecciones municipales veremos una pronunciada caída del binomio PP/PSOE por otras opciones alternativas, fundamentalmente Ganemos (otra marca electoral de nuevo cuño más o menos próxima a Podemos). Pero el momento clave es el de las elecciones legislativas previstas para finales de 2015. Aquí será crítico el momento en que España vuelva a entrar en recesión. Si la recesión comienza en el primer semestre del año, la marea de descontento contra el partido actualmente en el gobierno, el PP, podría a llegar a ser tal que le concediera a Podemos una amplia mayoría, incluso la mayoría absoluta. Por el contrario, si la recesión comienza más tarde del verano, Podemos podría tener mayoría pero bastante relativa, y dependería de otras fuerzas para poder gobernar, e incluso una coalición de otros partidos podría hacerse con el gobierno. Eso sí, teniendo en cuenta como se la gastan los amos del mercado con las derivas izquierdistas de otros países (véase el caso de Grecia) Podemos podría tener que enfrentarse a una situación financiera muy desfavorable; veremos si sus líderes tienen previsto cómo hacerle frente.
  • Impasse en Cataluña: En el momento actual, la gran duda es sobre cuándo se convocarán las elecciones autonómicas catalanas anticipadas, que según los partidos pro independencia deberían ser consideradas como plebiscitarias (es decir, deben contar como un referéndum para saber cuánta gente es partidaria de la independencia y cuánta se opone). Dado que se ha dilatado mucho la convocatoria desde el momento álgido del 9 de Noviembre pasado (por razones que fundamentalmente benefician al partido actualmente en la Generalitat), eso ha dado tiempo a Podemos a irrumpir con fuerza también en Cataluña y ser ahora el árbitro de lo que pasará también allí. Es difícil de saber con certeza cuándo se convocarán finalmente las elecciones autonómicas catalanas, pero mi previsión es que no cambien drásticamente el panorama actual, en que ambos bandos tienen prácticamente la mitad o poco menos del electorado de su lado. Consecuentemente, el resultado más probable es que la cuestión independentista catalana se encalle, como mínimo durante 2015.
  • Desestabilización climática: Durante 2015 seguirá el proceso de cambio climático y los efectos locales del hemisferio norte que describíamos en 2013 en el post "Un año sin verano" y retomábamos este año en el post "Aporía". El verano de 2015 tendrá probablemente más días frescos y lluviosos de lo que es normal, sobre todo en el tercio norte de la península ibérica y más al norte de los Pirineos. También serán más probables y frecuentes los episodios de tempestades fuertes en otoño e invierno. El clima continuará su progresivo cambio hacia un entorno más hostil.
  • Cierre de este blog: A pesar de que los temas aquí tratados serán cada vez más incómodos no parece previsible que el año que viene se vaya a forzar el cierre de este blog. Eso sí, dados los cambios legales en España me veo obligado a ser más cuidadoso con las referencias que enlazo, y esto tarde o temprano puede acarrearme problemas.

En resumen: 2015 será un año crítico, en el que muchos de los problemas largamente aplazados pueden estallar con intensidad, y particularmente el comienzo de una crisis económica de gran intensidad a escala global, acompañada de varias nuevas guerras que afectarán a algunos países de cierto peso.
 
Salu2,
AMT
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Al feixisme català se le revientan las almorranas

Ácratas - 30 December, 2014 - 03:55








Decir que el régimen de partidos catalán es una forma de fascismo puede parecer tan chocante como el tricornio de plexiglás de la Benemérita. Pero es fascismo puro —más incluso que el español, ¡que ya es decir!—, y anda cada vez más con el culo al aire. Un fascismo algo blandengue, ridículo a veces, puede; pero de ningún modo inocuo para quienes lo sufren como prolongación eterna del repugnante fascismo franquista. ¿Acaso el flagelo del totalitarismo no va a detenerse nunca azotando a los inmigrantes charnegos, a los desheredados que se han deslomado a trabajar en Cataluña? ¿Les tienen que dar por culo a la ida y a la vuelta? Porque eso es exactamente lo que les ha sucedido desde que tuvieron la penosa idea de inmigrar a la terra de la botifarra, hartos de comer truños en su pueblo.

Como sé que diréis que soy más exagerado que el columpio de Heidi, voy a demostrar paso a paso que el régimen catalán es más fascista que un desfile de la Asociación del Rifle en Texas. Repasaré las características del fascismo catalán comparándolo con el que, según todos los historiadores, ha sido el peor que ha existido desde que los judíos, allá por tiempos de José, fueron esclavizados por los faraones de Egipto: el Nacional Socialismo alemán. En realidad, el nacionalsocialismo tuvo las características comunes de todos los fascismos: el italiano, el francés, el español; y que aún tienen, en estos tiempos, el fascismo ucraniano o la nacional teocracia israelí, que son dos fascismos que están más de actualidad que tatuarse la lengua de "Miley Cyrus" en la polla.

1. En todos los fascismos, la dirección de los destinos del país corresponde a una élite de iluminados por un ideal, en general tan quimérico como el oro chino. En la Alemania nazi, ese colectivo era el NSDAP y en Cataluña, es la minoría catalana "pata negra", que representa alrededor de un 15% de la población, y que se distingue por tener una lengua materna diferente a la de la mayoría y por disponer de una renta media un orden de magnitud superior de la de los charnegos. Si alguien lo duda, que vea el estudio realizado por esta publicación sobre los apellidos catalanes y su presencia en el Parlament.

2. Los fascistas "se sienten diferentes". Luego añaden, a veces, que "diferentes, pero no mejores ni peores". Pero eso es más difícil de creer que el rollo de que los americanos tiraron el cadáver de Bin Laden al mar porque le cantaban los pinreles. Los catalanes y el resto de los españoles no somos diferentes. Los gatos y los ratones son diferentes. Y los gatos se sienten superiores a los ratones y, de hecho, los persiguen y, si pueden, los cazan. Todo aquel que dice que es diferente, lleva en la cabeza que es mejor. Nunca oiréis: "Los españoles y los catalanes somos diferentes, porque los catalanes somos unos mariquitas con barretina". Yo nunca lo he oído, por lo menos. El "hecho diferencial" de Alemania fue una cuestión de raza; y en Cataluña es una cuestión de lengua y de "cultura" (la diferencia de cultura es un invento del TBO para sostener el cual se exacerba esa diferencia prohibiendo en todo el territori las españolísimas corridas de toros —porque son crueles y además, los toros no se corren—, pero subvencionando los correbous, por ejemplo —ahí se ve que los toros, con sendas bolas de fuego incrustadas en los cuernos, se lo pasan en grande y en vez de mugir de terror, cantan el Virolai de gusto—).

3. Los fascistas siempre exhiben un permanente victimismo como justificación de su radicalismo fascista. Para el NSDAP fue la injusticia con que se trató a Alemania en el Tratado de Versalles, que al parecer lo redactaron unos banqueros con muy poca vergüenza porque adolecían de cierta escasez de prepucio; para los nacionalistas catalanes, la injusticia con la que los trató el franquismo y con la que los trata ahora el régimen de Madrid, que tiene la desfachatez de no reconocer su "fet diferencial".

4. Otra característica en común es la democracia orgánica en la que los diferentes partidos representan meros intereses gremiales, sin otra ideología que la común a todos: la Patria Catalana. Da igual si son de derechas o de izquierdas, son idénticos. Si en Cataluña aparece un partido que no reconoce que la Patria Catalana sea el objetivo de primer orden de la vida política, tiene que ser como el PP o Ciudadanos, que son más fachas que el Himno Nacional con la letra de Pemán. Es decir, tanto el PP como C's apoyan a su manera al fascismo catalán al negar que tenga otra alternativa política que no sea otro fascismo.

5. En Cataluña no existe un Ministerio de Propaganda como en la Alemania nazi, pero sí un equivalente a la "Oficina para la Vigilancia de la Educación Ideológica" que controla el adoctrinamiento educativo mediante la tergiversación y la reescritura de la Historia, que no necesita comentarios, pero sí la advertencia de que se ha perpetrado a costa de una desculturización general de los catalanes, que son los peores estudiantes de Europa, incluyendo a los zíngaros romaníes. Así, los estudiantes catalanes ignoran la ortografía, la aritmética a capela, que Jaume I "El Conqueridor" era un rey aragonés nacido en Montpelier, en realidad; y que cada Onze de Setembre se conmemora la derrota en una guerra de sucesión, no de secesión; y que no se refiere a Cataluña, sino a la ciudad de Barcelona.

6. Expansionismo imperialista, que en Alemania se evidenció con la anexión inmediata de los territorios de lengua alemana, Austria y los Sudetes; y en Cataluña con su intromisión en lo Regne de València y en sas Illes Balears y, aunque tímidamente, subvencionando el catalán en la que el Règim Quatribarrat denomina descaradamente la Catalunya Nord.

7. Alemania gestionó el hacinamiento de los judíos explotados en guetos como el de Varsovia, de donde no salían más que para ir a trabajar; en Cataluña se hacina a los charnegos asalariados y parados en lugares como Cornellá, Sant Boi, Hospitalet, Badalona, Sabadell, Badía, Mataro, Tarrasa, y otras cien infectas ciudades dormitorio, de donde no salen más que para irse a vivir debajo de un puente cuando son desahuciados de sus hogares por la Caixa o el Banc de Sabadell.

8. Y por supuesto, lo mismo que en la Alemania nazi, Cataluña adolece de una corrupción desenfrenada desde la cúspide a las bases del Règim. Ante la falta de control y de crítica, las arcas públicas se han vaciado empujando los billetes con retroexcavadora; y hasta el paradigmático Molt Honorable (?) President Pujol ha tenido que reconocer que su familia lleva 25 años sisando miles de millones de euros del Pressupost de todos los catalanes, euros que han salido de Cataluña a escape, camino de Suiza o Andorra, lo cual me parece a mí menos patriótico que limpiarse el culo con la senyera.

9. ¿Y qué hacen los catalanes pata negra al respecto? Apoyar a Pujol y a su partido, Convergència, en manifestaciones-espectáculo como las que organizaba Leni Riefenstahl en la Alemania nazi. Porque, como todos los fascistas, los catalanes son también muy dados a las geométricas manifestaciones multitudinarias de apoyo al régimen, como aquella súper sardana de Puigcerdá a Amposta, de 2013, o la UVE de la Victoria de 2014. Los catalanes pata negra saben que defender la corrupción de CiU es defender sus prebendas personales. Lo saben perfectamente y actúan en consecuencia.

10. Cataluña es, como la Alemania nazi, un estado policial y represivo en el cual quien no abraza la fe patriótica cuatribarrada no puede relacionarse con la Administración ni para venderle una caja de clips. Y el que, aunque hable catalán, no usa más que las cinco vocales vasco/españolas, no tiene esperanza de trabajar en otra cosa que no sean los trabajos subalternos, cuando no recogiendo basura o limpiando retretes.

Como Alemania, la Cataluña nacionalista es una ficción simbólica no arraigada en la sociedad real catalana de 7 millones de habitantes. Pero esa ficción es sostenida por la partitocracia de derechas y de izquierdas, tanto catalana como española. Madrid sostiene el nacionalismo catalán, sí, eso es lo que digo. Y lo hace porque, si éste cayera en descrédito, no habría excusa para la existencia de las otras 16 nacionalidades y regiones españolas, donde se roba tanto como en Cataluña o más.

Sin embargo, todo el nacionalismo catalán está tan cogido por los pelos, que ha bastado con que un grupo de jóvenes honrados, defendiendo una idea de cambio y finiquito de la corrupción, convocara un solo mitín en Barcelona —en el que evidenciaron que el emperador está desnudo—, para que al nacionalismo catalán se le irritaran las almorranas hasta sangrar:

—"Yo soy de Vallecas. Y cuando voy a Cornellá o a Hospitalet me siento como en mi casa". 

Y luego añadió:

—"Derecho a decidir, sí. Pero sobre todas las cosas".

Es decir, primera decisión: meter en la cárcel a todos los corruptos catalanes y del resto de España. Y luego, ya tranquilos, sentarse a la mesa y preguntarse, mirándose a los ojos: "¿Somos diferentes tú y yo? Si lo somos, cada uno por su lado. Si no lo somos, venga un abrazo e intercambiemos nuestros piojos."

Lo que acabo de explicar ha sido contestado por los catalanes pata negra con gritos de "lerrouxisme!". Pues si a algo le tienen miedo de verdad los abusadores nacionalistas es a que la masas populares despierten de su letargo, como lo hicieron hace ya algo más de 100 años, y exijan sus derechos y un reparto razonablemente justo de la riqueza. No sé si los catalanes me llamarán fascista a mí, es probable, aunque me importa menos que una final femenina de petanca; pero al que no pueden gritarle "feixista!" es a Alejandro Lerroux, porque lo que era es republicano radical.

Los catalanes pata negra no pueden hacer otra cosa que cabrearse como monos al verse retratados tan certeramente, pero tan feos. Cogidos haciéndole a los charnegos lo mismo que dicen que les hizo Franco a ellos, sin recordar que a esos charnegos los empujó el régimen del dictador hacia Barcelona a base de expropiaciones de tierras, de hacerles pasar hambre y dándoles de patadas en el culo para que se metieran en chabolas en la playa de la Barceloneta, en el Somorrostro, en Tras Cementerio, en el Camp de la Bota o en Montjuich, pasando las de Caín para poder sobrevivir con los sueldos de miseria que les pagaban sus patronos catalanes. Esos patronos que son los padres y los abuelos de los nacionalistas actuales, de "dretes" y "d'esquerres", me cago en la puta madre que los parió a todos. Porque en Cataluña no hay otra ideología cierta que no sea amasar dinero (en euros contantes y sonantes, Visca Europa!) y vivir bien a costa del sudor de los demás.

Podemos, el partido de los sin partido, va a arrasar también en Cataluña. Lo dicen las encuestas tan claro como el caldo de asilo. Y todos los medios acólitos del poder han saltado a los ojos de los jóvenes revolucionarios "que vienen de Madrid" a ver si se los arrancan. La Rahola, como paradigma de cerda oportunista, capaz de militar antaño en ERC, ser ahora asesora de Artur Mas y de cobrar como ramera tertuliana, se le han mojado la bragas de sangre. Y cuando creía que era un milagro, que la regla le había vuelto tras decenios de menopausia, resulta que no, que le han estallado las almorranas por el soponcio y la puta presión arterial.

Y yo le digo como a los demás, convergentes, esquerrans, psocialistas, verdes, naranjas y azules: Mirad que acaban de llegar y ya os sangra el ojete. Preparaos para cuando os den bien por el culo a todos, que aquí va a haber más gore que en "La matanza de Texas".

MALDITO HIJO DE PERRA

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Oil Crash: año 9

The Oil Crash - 24 December, 2014 - 01:54



Queridos lectores,

Hace ya 9 años que la producción de petróleo crudo convencional llegó a su máximo histórico, el temido peak oil. Desde entonces, los problemas asociados a la escasez de la fuente de energía más abundante, versátil y hasta entonces barata que haya utilizado nunca la Humanidad han desencadenado toda una serie de procesos económicos, financieros y sociales - todos ellos con una fuerte raíz energética- que hemos analizado en este blog durante los últimos años. Ahora que se cumplen 9 años desde ese evento transcendental que marca y marcará a las generaciones futuras, y siguiendo la costumbre establecida en este blog desde su inicio, he preparado un post resumiendo los hechos -a mi entender- más relevantes que han acaecido durante el año que pronto tocará a su fin, y que estén relacionados directamente con la escasez de energía o indirectamente, como los problemas económicos y sociales que se puedan derivar. Este año el resumen tiene un fuerte acento político y geopolítico. He aquí el resumen.


- Hundimiento y deriva del sistema político de España: España ha entrado en una profunda deriva política e institucional que sólo podría mejorar si la bolsa de desencanto y exclusión que genera la crisis económica, de la que ahora se cumplen 7 años, amainase, cosa que no parece que vaya a suceder en un futuro próximo a pesar de los cantos de sirena del Gobierno español, el cual comienza la gran carrera electoral que ha de culminar en las Elecciones Legislativas de finales de 2015. Los continuos escándalos de corrupción salpican a prácticamente todos los partidos, siendo frecuente la aparición de una nueva noticia sobre la reciente imputación judicial de algún destacado cargo político, miembro de alguna alta institución del Estado o incluso de algún personaje vinculado a la Casa Real Española. Si la orgía de sobornos, apropiaciones indebidas y dispendios suntuarios a expensas del erario publico que destilan estas noticias ya serían mal recibidos por la opinión pública en una época de bonanza económica, dada la actual situación de precariedad creciente y gran incertidumbre respecto al futuro que ahoga a la clase media hace que ésta los perciba como un insulto y una afrenta. El descontento en la calle es palpable y probablemente nunca antes la clase política había llevado aparejada un nivel tan alto de descrédito y desprecio. La actual situación en España guarda ciertos paralelismos con otros momentos históricos vividos en otras coordenadas geográficas, y por tanto no es de extrañar los fuertes movimientos que se van configurando, movimientos que representan un auténtico terremoto en el panorama político en España. Dado que el problema que la mayoría de la población percibe como el principal del país es la corrupción, los movimientos propiciados por una ciudadanía harta de abusos y cansada de una crisis que parece eterna (porque lo es) van dirigidos a una regeneración radical de la vida pública; son movimientos que aspiran a eliminar lo que hay y volver a comenzar de cero. Ése es el contexto en el que en España aparece Podemos, un partido de orientación izquierdista cuya andadura comenzó en Marzo de este mismo año y que fue capaz en Mayo de conseguir 5 escaños en las elecciones al Parlamento Europeo, por delante de algunas otras fuerzas minoritarias en teoría más consolidadas, mientras que los dos partidos mayoritarios experimentaron un fuerte retroceso (sobre todo el socialista) que hace anticipar una debacle si no hay un cambio de rumbo. Probablemente como consecuencia, durante el pasado mes de Junio en España se produjeron dos movimientos políticos de gran calado. Por una parte, el partido socialista designó a un nuevo líder, mientras el anterior quedó en apariencia relegado a un olvido prácticamente absoluto, su legado siendo completamente silenciado. 

Por otro lado, el Rey Don Juan Carlos, cuya imagen había quedado muy deteriorada al difundirse ciertas veleidades de su vida personal poco compatibles con las normas de austeridad que atormentan a sus súbditos, decidió abdicar en su hijo Don Felipe, el cual es proclamado Rey Felipe VI una semana más tarde en unos discretos, precipitados y algo deslucidos fastos. Se intenta así contener la sangría de popularidad que los múltiples escándalos y cotilleos estaban causando a la Casa Real (por ejemplo, la hermana menor del actual Rey, que con el ascenso de éste al trono ya no pertenece a la Casa Real, sigue su viacrucis judicial  - este mismo lunes hemos sabido que será procesada por los dudosos negocios de su marido). Todos estos movimientos cosméticos no impiden que el descrédito de los partidos tradicionales continúe, al tiempo que las perspectivas electorales de la nueva formación, Podemos, suben como la espuma, hasta el punto de que cada vez más encuestas apuntan a que es ya la primera fuerza por intención de voto. 

En Cataluña, este proceso de ruptura y regeneración ha tomado un aspecto propio, y es que allí una gran parte de la población ha optado por la vía secesionista como solución a los problemas de esta comunidad. El movimiento a favor de la independencia de Cataluña culminó su demostración de poder con una gran manifestación el 11 de Septiembre, y con una consulta sobre la secesión el 9 de Noviembre que fue torpemente boicoteada por el Gobierno español. Sin embargo, las maniobras políticas de los principales partidos a favor de la independencia de Cataluña después del 9N están favoreciendo que Podemos se apropie, también en esa comunidad, de un espacio político creciente que le puede convertir en árbitro de todo cambio que se quiera hacer allí. 


El odio contra la clase política tradicional ("la casta", según la terminología más empleada por Podemos) sigue creciendo, lo que se manifiesta en pequeños hechos cotidianos y, de vez en cuando, en sucesos violentos muy preocupantes (el último ejemplo, el de un tipo que estrelló hace unos días su coche cargado de material explosivo contra la sede madrileña del gubernamental Partido Popular), a veces con tristes consecuencias fatales (como el asesinato a sangre fría de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, cuando paseaba tranquilamente por la ciudad). Es cierto que los autores materiales de los hechos más luctuosos son individuos que han perdido su equilibrio mental, pero no es menos cierto que quien está inconscientemente designando los blancos a los más dementes es la angustia de una clase media que se resiste a desaparecer, y que apunta una y otra vez contra nuestros responsables políticos, haciéndoles colectivamente culpables de una situación que en realidad es ingestionable desde una perspectiva tradicional. En España se vive ahora una calma tensa, en espera de las elecciones municipales y autonómicas del próximo mes de Mayo de 2015, que están llamadas a consagrar un vuelco en la estructura del poder en este país, y probablemente a inaugurar un nuevo tiempo políticamente más complicado.


- El hundimiento de las democracias liberales: Pero en realidad el problema de España no es ni mucho menos exclusivo de España. En Grecia el movimiento Syriza, en algunos aspectos similar a Podemos, se prepara para tomar el poder, a pesar de las poco veladas amenazas de Goldman Sachs. En Italia, el voto de confianza otorgado a Mateo Renzi se está disolviendo, una vez vista su incapacidad de aportar soluciones eficaces a la crisis económica que atenaza al país. El Presidente de  Francia, el socialista François Hollande, vive sus horas de más baja popularidad, mientras que las encuestas muestran que la populista de extrema derecha Marine Le Pen podría estar a un paso del Elíseo. En Bélgica la ciudadanía se moviliza contra los recortes en prestaciones sociales, que por fin han llegado al país. El panorama político presenta también algunos nubarrones en el Reino Unido (con un déficit rampante) y en Alemania (con el crecimiento de la xenofobia y la disminución del salario medio), que podrían agrandarse durante el año que viene. En Japón los gobiernos se suceden sin conseguir sacar al país de la inmovilidad y el estupor por la pérdida de su esplendor industrial de antaño. Y así en todo Occidente sólo EE.UU. vive una situación de relativa tranquilidad, que podría verse pronto destrozada por la inminente grave crisis financiera producida por el impago de la deuda basura asociada a la burbuja del fracking. Muchos países latinoamericanos están entrando en situaciones financieras y económicas bastante incómodas, que intentan compensar con profundas reformas legislativas de su estructura económica (por ejemplo México y su reforma energética), cuya eficacia está por demostrar. Las protestas contra la escasez, la precariedad y los recortes se van generalizando (como botón de muestra valgan las masivas protestas que se vivieron en Brasil durante el mundial del fútbol, precisamente contra el dispendio que suponía el evento en un país con tantas carencias, y eso en el país más futbolero del mundo). Y en democracias menos homologadas al estándar occidental las cosas van todavía peor, debido fundamentalmente a las malas perspectivas económicas (p.ej., en Rusia o Venezuela). El previsible auge de todos los problemas que ya se han manifestado este año durante el año que viene podría sellar un destino fatal para muchas de estas democracias.


- Las guerras del petróleo: A los conflictos armados con transfondo teñido de petróleo vividos en Sudán y Siria, se le ha añadido ahora el surgimiento del denominado Estado Islámico de Irak y del Levante (ISIS) en Irak, en lo que es por un lado la internacionalización indeseada del conflicto en Siria y por el otro lado el estallido de una guerra civil larvada durante muchos años en Irak. La irrupción de ISIS ha sido aprovechada por los kurdos iraquíes para establecer algo parecido a un estado por su cuenta, mientras que los chiíes del sur de Irak intentan aumentar su cuota de poder. De ese modo, hay cuatro facciones sobre el terreno en Irak (ISIS, Gobierno, kurdos y chiíes no oficialistas) y todas ellas explotan el petróleo que controlan para sufragar sus propios gastos, y Occidente les compra a todos porque necesita desesperadamente ese petróleo. Mientras tanto, las revueltas internas siguen siendo moneda común en dos productores de petróleo no tan menores como Libia y Egipto, el primero de los cuales aún exporta una cantidad significativa de oro negro. Y por si todo lo anterior fuera poco, la guerra civil en Ucrania sigue su curso, con la implicación más o menos disimulada sobre el terreno de los países occidentales y de Rusia; en este caso, más que el acceso al petróleo, los grandes países se disputan el control del suministro de gas ruso hacia Europa y posiblemente más allá.


- Nacen nuevas alianzas en un mundo que se repolariza: EE.UU. decide poner fin a 5 décadas de bloqueo a Cuba, las sanciones a Irán se dulcifican mientras este país ataca abiertamente a ISIS en Irak, Rusia recurre a China para mantener el rublo a flote, Alemania llama al diálogo con Rusia... Por la naturaleza e intensidad de sus intercambios comerciales Rusia y Europa deberían entenderse, pero si Europa no está dispuesta a tender la mano a Rusia ésta tiene una segunda opción, China, la cual es la fábrica del mundo y exporta a todos. A EE.UU. un acercamiento Europa-Rusia no le interesa porque pondría fin a su hegemonía de décadas, pero la unión Rusia-China podría ser tanto o más peligrosa. En Oriente Medio la necesidad ha creado extraños compañeros de viaje, y así vemos a cazas israelíes bombardeando Siria e iraníes bombardeando posiciones de ISIS. Mientras tanto, Arabia Saudita y otros países de la OPEP le ofrecen a China su petróleo con descuento y Rusia cierra un inmenso contrato de suministro de gas natural con el Imperio del Medio. Y el proceso de reconfiguración estratégica parece estar cogiendo aceleración. En este momento, EE.UU. y Europa parecen estar más aislados que nunca, su única gran iniciativa consistente en la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, la infausta TTIP.

- La espiral de las materias primas: No sólo es el petróleo; la mayoría de los precios de las materias primas se están desplomando desde hace varios meses. 


El actual desplome de precios del petróleo se debe, como ya hemos explicado, más a la caída de la demanda que a un gran aumento de la oferta. De hecho, en esta época del año, más fría, la demanda de petróleo debería ser más elevada que en primavera u otoño, pero no pasa tal cosa. Y no pasa, como con el resto de materias primas, debido a que China no tira con tanta fuerza como antes y el consumo en Japón y Europa, e incluso en los EE.UU., está deprimido. La súbita bajada de precio de las materias primas hace que muchos derivados en manos de bancos y grandes fondos de inversión no sean rentables en absoluto, y eso hace que el dinero esté huyendo a toda velocidad. En el caso particular del petróleo esto es gravísimo: cada vez más explotaciones, sobre todo de petróleo no convencional, requieren precios altos para ser viables; y muchos de los países productores tradicionales también requieren de precios altos para mantener su balanza fiscal equilibrada. 


En la actual situación, algunos importante productores podrían ir a la quiebra. No sólo ello: ya analizamos el sobreendeudamiento de las empresas más grandes de este sector y las más atrapadas en esta trampa son las empresas que se dedican al fracking. Dada la gran cantidad de deuda basura asociada a la explotación del fracking, la actual bajada de precios hace vaticinar un estallido de esta burbuja financiera, lo que desencadenaría una crisis financiera a escala global. Esto hundirá la producción de hidrocarburos líquidos, lo cual disparará el precio, pero las dificultades financieras y económicas destruirán aún más la demanda, lo cual hará después bajar el precio de nuevo, y así sucesivamente en una espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda caracterizada por precios del petróleo rápidamente oscilantes, síntoma inequívoco del Oil Crash, como ya anunciábamos al principio de la andadura de este blog. Lo más triste de todo esto es que muchos analistas profesionales y no pocos Gobiernos (el español incluido) ven el actual descenso de precios como una fabulosa oportunidad para crecer económicamente con más fuerza, cosa que aunque cierta durará muy poco y que comportará nefastas consecuencias en el medio plazo.


- Jeremy Grantham, una vez más. El fundador del fondo de inversiones GMO, que sorprendió al mundo de las finanzas hace unos años hablando claramente de peak everything, vuelve a la carga en su última carta trimestral a sus inversores. Aunque decide poner una nota de tecnooptimismo poco justificado en las energías renovables, su análisis sobre el futuro de los hidrocarburos líquidos es impecable, y tiene la osadía de calificar al fracking como "La mayor maniobra de distracción de la Historia". Para Grantham, el reajuste drástico de toda la deuda asociada a la producción de hidrocarburos caros es inevitable, pero para no tener que aceptar el marasmo en el que vamos a caer Grantham necesita recurrir a su fe en lo renovable.

- La Agencia Internacional de la Energía anuncia entre dientes la llegada del Peak Everything: Ya lo comentamos con detalle en el post correspondiente: el último informe anual de la Agencia Internacional de la Energía pone en evidencia que no sólo el petróleo sino que también el carbón y el uranio estarían llegando a sus máximos productivos y pronto empezarán a declinar. Encima, el análisis de la energía neta que nos va a llegar del petróleo, incluso en las mejores previsiones de la AIE, nos indica una caída rápida de la disponibilidad de esta materia prima esencial. Y eso suponiendo que las inversiones necesarias se hacen a tiempo, cosa de lo más dudosa.

- Año sin verano: Como comentamos en el post más popular y probablemente más tergiversado de este blog, algunas agencias meteorológicas europeas anunciaron el año pasado que había un 75% de probabilidades de tener "un año sin verano". Sus previsiones se referían a una parte del Hemisferio Septentrional, y más en particular a Europa Occidental (no es, por tanto, un fenómeno de alcance global). Afortunadamente sí que hubo verano: en 2013 las temperaturas fueron un poco más frescas y las precipitaciones algo más abundantes de lo normal hasta finales de Junio, pero después la situación meteorológica volvió a la normalidad y fue un año bastante caluroso. Sin embargo, la razón de esta extraña previsión (la desestabilización de la corriente de chorro polar) continúa siendo vigente, y así este año 2014, sin ser propiamente un año sin verano, sí que ha sido un año con un verano más fresco y húmedo de lo habitual en el tercio norte peninsular.  Y en consonancia con el posible cambio de los patrones climáticos, una vez más las temperaturas más templadas de lo habitual se han extendido hasta las puertas del inverno, con un episodio de lluvias intensísimas a finales de otoño en la costa mediterránea española absolutamente insólito (del que ya comentamos), el cual, por cierto, causó graves destrozos en la calle más céntrica de mi localidad de residencia.



Para el  conjunto del planeta, 2014 ha sido el año más caluroso desde que hay registros, y aunque afortunadamente la extensión superficial de la capa de hielo ártico no ha llegado a los mínimos de 2012 (ver figura a continuación)  su espesor sí que está en mínimos. 


De hecho, el centro experto para el cual tengo el honor de trabajar tiene la intención de  producir en los próximos meses un producto de espesor de capa de hielo obtenido de la combinación de dos satélites de observación de la Tierra, CryoSat y SMOS, y a partir de entonces podremos tener una imagen más clara de la evolución del volumen de hielo marino ártico. Entre tanto, tendremos que mantenernos vigilantes sobre la evolución de los cambios que de manera cada vez más sensible se están produciendo en los patrones climáticos de nuestro planeta.


- Difusión del peak oil: Poco a poco, la idea de que existen ciertos límites al crecimiento de la economía, principalmente dados por los límites físicos, se va imponiendo en todos los círculos. Este año tuve la oportunidad de acudir, en dos ocasiones diferentes, a dos jornadas sobre los límites al crecimiento organizadas por el Club de Roma en colaboración con la Fundación La Caixa en el Palau Macaya de Barcelona. Sobre todo la segunda fue demoledora: la gran mayoría de los ponentes, cada uno de ellos centrado en aspectos diferentes del mismo problema - la insostenibilidad de nuestra modelo económico-  dejaron muy claro cuál era el problema y cuál no es la solución. Gracias a la continua difusión en las redes sociales y en determinados foros, cada vez se habla de peak oil, peak everything y los límites del crecimiento. No pocas de las opiniones que se encuentran por internet son muy negativas, acusando a los que hablamos de límites de ser catastrofistas, malthusianos o de tener una (inconcreta) agenda oculta; pero a pesar de eso cada vez más gente se interesa sobre estos problemas, va más allá de la autocomplacencia oficial y busca datos y se informa. Incluso los medios de comunicación generalistas comienzan a dar un poco de voz a la gente que alertamos sobre estos problemas: personalmente, en lo que va de año he aparecido tres o cuatro veces en la televisión (siempre brevemente) y un número indeterminado de veces en la radio, y sé de otras personas de estos círculos que también han visto incrementada su presencia mediática. Determinados eventos han ayudado a acrecentar esa conciencia sobre los graves problemas de sostenibilidad que tenemos por delante y el posible colapso de la sociedad si no se corrije el mal rumbo actual. Por un parte, la aparición del manifiesto "Última llamada" en Julio generó una cierta repercusión mediática que se ha sabido explotar bastante bien, incluyendo la creación de un blog en un conocido diario digital español. Justamente por el último artículo que publiqué (y publicaré) en ese blog se produjo un pequeño encontronazo con el profesor Juan Torres, que tenía como telón de fondo su designación, al alimón con el profesor Vicenç Navarro, como responsable del programa económico de Podemos. A pesar de lo desagradable que fue para mi ese malentendido (afortunadamente ya solventado), gracias a él la cuestión del decrecimiento adquirió una relevancia mucho más central - y por lo menos tengo ese consuelo.

También este año ha sido el de la celebración de la segunda edición del Congreso Internacional sobre el Pico del Petróleo de Barbastro, una iniciativa encomiable y casi heroica de la sede de la UNED de esa pequeña ciudad del Somontano oscense; el congreso fue una oportunidad fantástica para poder escuchar en vivo a los mayores expertos mundiales sobre el peak oil (y circunstancialmente y por aquello del cupo patrio, también a un servidor). La palabra que más se repitió durante todo el congreso, como ya expliqué, fue "colapso". El congreso sirvió para demostrar que la comunidad peakoiler tiene cada vez más fuerza y predicamento, y que en España se están organizando grupos muy potentes en torno a tres líneas principales: la académica, la activista y la transicionista. Respecto a la primera, el Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas de la Universidad de Valladolid, a parte de la alta calidad de su trabajo, organizó este otoño un curso sobre uno de los aspectos que serán críticos durante el descenso energético: el transporte. Según me han referido, la experiencia del curso fue muy satisfactoria, y espero que se repita en futuros años.

Por mi parte, por primera vez yo fui convocado a una audiencia pública en una administración del Estado español. Se trató de una comparecencia delante de la ponencia de energía e industria del Parlamento Vasco, que tuvo lugar el pasado mes de Septiembre a instancias de Bildu (por cierto que su representante  parecía ser el único consciente del problema de los límites del crecimiento), y la verdad es que yo no fui el primero que compareció allí para hablar de los serios problemas de sostenibilidad que se nos vienen encima.  Esperemos que en los próximos años otras administraciones se avengan a discutir estos problemas.

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Y así concluye mi resumen de este año 2014, en lo que se refiere al Oil Crash. A nivel más personal este año ha sido realmente crucial para mi: en Abril tuve un serio problema de salud que casi me cuesta la vida, y aunque conseguí salir adelante y sin secuelas estuve casi dos meses de baja. Después de eso no he conseguido ponerme completamente al día por diversos motivos: en primer lugar, porque he decidido cuidarme un poco más (respetando las horas de sueño, intentando comer un poco mejor) y también dedicarle un poquito más tiempo a mi sufrida familia. Además, la situación en el trabajo es cada vez más compleja (algún día escribiré un nuevo post sobre la situación del CSIC) y requiere cada vez más de mi tiempo, incluyendo numerosos viajes. Por ese motivo y por los que ya expliqué el año pasado me prodigo menos en charlas y otras actividades públicas, aunque intento fomentar otras menos públicas y conocidas pero importantes para mis planes de transición personales. Quizá Vd. debería hacer lo mismo, querido lector.

Salu2,
AMT
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El ocaso del petróleo: Edición de 2014

The Oil Crash - 17 December, 2014 - 17:30


Queridos lectores,

Hace dos años publiqué un post titulado "El ocaso del petróleo" que causó una duradera sensación en el mundillo peakoiler. En él analizaba los datos que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ofrecía en su informe anual (WEO 2012) sobre la evolución previsible de la producción de petróleo durante los próximos años, fijándome en lo que esas previsiones implicaban desde el punto de vista no ya del volumen de hidrocarburos líquidos (lo que ventajistamente la AIE denomina "todos los líquidos del petróleo") producidos, sino desde el de la energía bruta y, más importante, la energía neta que aportan. El panorama no podía ser más descorazonador. En 2013 intenté repetir el ejercicio, pero ninguna gráfica o tabla ofrecía el desglose de los diversos tipos de petróleo, y por ese motivo era imposible reproducir mi análisis, pues éste justamente se basaba en el diferente contenido energético de los diferentes hidrocarburos líquidos (y es que los escenarios de la AIE no ofrecen un cuadro realista de lo que está pasando con el petróleo, ya que siempre presentan esas gráficas donde se suma el volumen de todo, en las que están asimilando cosas que en realidad son tan diferentes como el petróleo crudo y el biodiésel de soja).

Que en el WEO 2013 no me dieran los datos necesarios para repetir el análisis me pareció comprensible, ya que sin escarbar en los datos los mensajes que transmitía el WEO 2013 ya eran bastante inquietantes, y sólo les faltaba que viniera gente como yo a empeorar lo que ya de por sí parecía bastante malo. Por eso mismo, pensé que la AIE no volvería a darme nunca la oportunidad de repetir los análisis del año 2012. Sin embargo, y a pesar de lo contundente del informe de este año (el WEO 2014 apunta a que carbón y uranio también estarían llegando a su máximo productivo) este año la AIE sí que me permite hacer mi trabajo, al ofrecer la Tabla 3.6 (imagen con la que abro este post), enterrada, eso sí, en medio de las casi 750 páginas del informe anual. La tabla en cuestión nos ofrece lo que necesitamos, un desglose de producción por tipos de hidrocarburo líquido y año. El post de hoy está dedicado a repetir el análisis de 2012 pero con los datos de 2014, y mostrar la comparación con los resultados que obtenía en 2012.

Antes de comenzar, conviene destacar un par de interesante diferencias entre los datos de 2012 y 2014 (aparte del hecho de que en 2014 la AIE nos ofrece los datos numéricos tabulados, lo que me facilita la elaboración de las gráficas, aunque eso haga también que esa información pase más desapercibida para el lector medio del WEO que una buena gráfica). 

La primera diferencia es que este año la AIE prescinde de la bastante espuria y risible categoría de "Ganancias de proceso". Como comentamos en el análisis de 2012, ese rúbrica corresponde a los incrementos EN VOLUMEN que tienen lugar en la refinería cuando se procesa el petróleo crudo, sin que tales ganancias en volumen representen un incremento de la energía que poseía el petróleo antes de entrar en ella (ciertamente, los productos refinados pueden tener más energía que el petróleo que entra en la refinería porque en la refinería también entra gas natural, que se necesita para el proceso; la suma de energías del petróleo y el gas natural empleados es obviamente superior a la de los productos refinados de salida, ya que necesariamente hay cierta pérdidas en el procesado). Dado que el truco contable era bastante chusco, se ve que han decidido dejar de usarlo.

La segunda diferencia es que la AIE incorpora una categoría nueva de petróleo crudo, que denominan "Petróleo obtenido con recuperación mejorada". La recuperación mejorada (enhanced oil recovery, EOR, que engloba todas las técnicas que se usan para extender la vida de campos ya en explotación) hace décadas que se usa y parece por tanto un poco tonto crear una nueva categoría para eso, como dando a entender que se puede anticipar un despliegue de nuevas técnicas que tendrán un peso determinante en el futuro. En realidad esta categoría, que corresponde a la producción adicional que se pueda extraer de campos actualmente en explotación más lo que se pueda aplicar en campos que entrarán en producción durante los años venideros, es una manera de introducir disimuladamente un factor que sirva para compensar el declive de los campos actualmente explotados (que, según reconoce la AIE, decaen ya al ritmo del 6% anual). Dado que la EOR se usa mayoritariamente en campos ya viejos, y para poder comparar con mi análisis de 2012, acumulo todos esos valores en la columna de los "Campos actualmente en explotación". En realidad, parte del EOR se debería aplicar también a los campos por desarrollar e incluso en los campos todavía por descubrir; en todo caso, como doy todos los datos y factores, cualquiera puede repetir mi análisis con la combinación que le parezca más adecuada.

Un inconveniente para comparar mis resultados de 2012 y 2014 es que las gráficas no están definidas sobre los mismos años. En particular, en el informe de 2014 se hace un sorprendente salto de 1990 a 2013, cuando en el de 2012 se ofrecían datos para 2000, 2005 y 2011 (mucho más lógico, ya que los siguientes puntos de la gráfica se ofrecen para cada lustro). Esto no es un problema demasiado grave, ya que los datos para fechas ya pasadas pueden ser más o menos precisos pero ya no son proyecciones y por tanto no son especulativos. Así pues, lo que he hecho es tomar los valores para 2000, 2005 y 2011 que había obtenido en mi post de 2012 y los he añadido a los que deduzco de la tabla 3.6 del WEO 2014. Con estas dos modificaciones (incorporación del EOR a la producción de campos ya existentes e inserción de los años 2000, 2005 y 2011 de los datos del WEO 2012) obtengo la siguiente tabla:
  

                     Existing   TBD   TBF   NGL   Other   LTO
1990         59.6         0         0       5.6        0.4       0   
2000         65.9         0         0       7.9        1.1       0  
2005         70.0         0         0       9.7        2.3       0   
2011         68.2         0         0     12.0        3.0     1.2 
2013         68.7         0         0     12.5        3.0     2.9   
2015         66.2       3.8       0.1   13.1        3.8     3.6   
2020         54.4     13.2       0.5   14.6        5.3     5.5  
2025         45.4     17.4       5.5   15.4        6.4     6.2    
2030         38.7     18.7     10.3   16.4        7.7     6.6   
2035         33.9     19.3     13.8   17.2        9.2     6.4   
2040         28.7     21.3     16.4   18.2       10.8    5.4  


Al fusionar los datos de las dos tablas resulta bastante evidente el por qué del sorprendente salto de fechas, de 1990 a 2013, que hace la tabla del WEO 2014, y es que si se incluye el año 2005 resulta demasiado evidente que la producción de petróleo crudo no está estancada (como se decía en 2010) sino en ligero declive; también, que la producción hace una extraña remontada en 2015, como se verá más evidente en cuanto dibujemos las gráficas. Cabe destacar, también, que las gráficas que vienen del WEO 2014 están definidas hasta el año 2040, en tanto que las del WEO 2012 sólo llegan hasta el año 2035.

Como en 2012, recordemos las diferentes categorías y los colores para referirlos. En cada gráfica, la franja de color negro de la parte más inferior representa la producción de los campos de petróleo crudo actualmente (2013) en producción (Existing). La franja de color azul celeste representa la producción de los campos de petróleo crudo que ya se conocen (TBD) pero que no se están explotando por falta de demanda o exceso de coste productivo. La franja de color azul oscuro representa la producción de petróleo crudo que tendrá que venir de los campos aún por descubrir (TBF). Todas las otras franjas representan petróleos no convencionales, sucedáneos imperfectos del petróleo. La franja de color morado representa la producción de los líquidos del gas natural (NGL); la de color amarillo viene de la producción de todos los demás petróleos no convencionales excepto el ligero de roca compacta (other); la franja roja es la del ligero de roca compacta (LTO).

Veamos primero cómo queda la gráfica del volumen total de hidrocarburos líquidos.

Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en volumen, de acuerdo con el WEO 2014
la cual debe ser comparada con la que teníamos en el WEO 2012; la estrecha franja verde superior corresponde a las ganancias de proceso en refinería; recuerden que el WEO 2014 llega hasta 2040, en tanto que el WEO 2012 sólo lo hace hasta 2035 (y por tanto la comparativa de ambos escenarios sólo se debe hacer hasta 2035).


Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en volumen, de acuerdo con el WEO 2012
Varias cosas llaman la atención al comparar ambas gráficas. Por ejemplo, es muy curioso que la suma de todas las contribuciones toma prácticamente los mismos valores que en 2012, llegando al extremo de que para 2035 se llega prácticamente a ese valor mítico de 100 millones de barriles diarios (Mb/d) que ya se proponía en 2012. Y es bastante llamativa, esta correspondencia, si tiene en cuenta que en 2012 se contaba con esa fuente espuria de hidrocarburos líquidos correspondiente a las ganancias de proceso, y que el resto de franjas no se comportan de la misma manera en 2014 que como lo hacían en 2012. Parecería que en la AIE primero deciden cuál debe ser la producción total de hidrocarburos líquidos por año y después miren cómo se pueden producir; lo cual es bastante absurdo dado que no son perfectamente sustituibles entre sí, pero sobre todo porque la producción será la que pueda ser, y no la que deseemos que sea. 

Se observan cambios sensibles en la evolución de todas las categorías de hidrocarburos líquidos excepto los líquidos del gas natural y los otros no convencionales. La curva que se refiere a los petróleos de campos actualmente en explotación (franja negra) deja de tener la forma convexa de 2012 (que era físicamente absurda) y pasa a tener una forma cóncava, mucho más razonable, aunque el decaimiento anual sigue siendo demasiado suave para ser razonable (un promedio del 3,2% anual, semejante al 3,3% que usó la AIE en el 2012 pero aún muy lejos del ritmo de decaimiento real observado, que la propia AIE reconocía en el WEO 2013 que ya estaba en el 6% anual). Debido a esta diferencia de concavidad-convexidad, el resto de hidrocarburos líquidos tienen que cubrir un agujero mucho mayor, y la AIE consigue cuadrar este círculo sobre todo gracias al fuerte crecimiento de los campos aún por desarrollar, y en menor medida de los campos aún por descubrir y el LTO. El comportamiento de la producción de LTO también es bastante curioso: la producción llega a ser considerablemente superior a lo que se preveía en 2012 pero con una más acusada tendencia a decrecer hacia el final del período: la AIE reconoce que el peak LTO tendrá lugar hacia 2030. Para facilitar la comparativa numérica, he calcula las diferencias por tipo entre los datos del WEO 2012 (el año 2013 interpolado linealmente) y del WEO 2014, que muestro en la siguiente tabla (WEO 2014 -  WEO 2012):

        Existing  TBD    TBF    NGL     LTO    Other    Total
2000      0          0          0         0           0           0           0
2005      0          0          0         0           0           0           0
2011      0          0          0         0           0           0           0
2013    2.65   -2.05      0.1      -0.7       1.05    -0.4        0.65
2015    2.10   -0.30      0.1      -1.3       1.1      -0.4       1.30
2020   -1.90    4.20     -0.7      -1.0       2.4      -0.6       2.40
2025   -2.60    4.30      0.7      -0.8       2.1      -0.7       3.00
2030     2.00   -1.0       1.4      -0.4       2.9      -1.1       3.80
2035     8.00   -7.0       0.7      -0.7       2.7      -0.9       2.80

Como se observa en la tabla con más claridad, para los líquidos del gas natural (NGL) y para el resto de petróleos no convencionales las diferencias entre la evolución que se preveía en 2012 y la que se prevé este año no son demasiado importantes, aunque son consistentemente ligeramente menores en 2014 que en 2012 (seguramente porque con el resto de hidrocarburos líquidos ya están consiguiendo la ansiada marca de aproximadamente 100 Mb/d). Con respecto al LTO del fracking, la AIE considera que la burbuja se va a continuar inflando, a pesar de que la actual bajada de precios del petróleo ya hace anticipar un descenso de la producción de LTO, amén de quiebras en muchas de las empresas pequeñas del sector y fusiones entre las medias; será interesante comparar la evolución real del petróleo de fracking con el real dentro de un año. Por último, resulta curioso el anómalo comportamiento de la fracción de petróleo convencional proveniente de campos aún por desarrollar, que según la AIE experimentará una fuerte subida durante los próximos años para caer, inexplicablemente, con mucha fuerza hacia el final del período y donde también extrañamente es el petróleo de los campos actualmente en producción coge el relevo, compensando toda la caída de los campos aún por desarrollar. Es posible que una parte de este anómalo comportamiento se deba a que en este análisis hemos atribuido todo el EOR a los campos actualmente en producción, pero fíjense que la diferencia para el año 2035 entre el WEO 2014 y el WEO 2012 son aproximadamente el doble que todo el EOR en ese año. Parece más bien que ese extraño comportamiento es fruto de una fuerte cocina numérica en la que las cifras se han hecho cuadrar a un objetivo fijado a priori.

Veamos ahora cómo se comporta la energía bruta proveniente de todos los líquidos del petróleo según el WEO 2014. Al igual que hice con el WEO 2012, he asumido que el contenido energético medio por volumen de los petróleos no convencionales es sólo el 70% del del crudo convencional. El resultado es la siguiente gráfica:

Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en energía total, de acuerdo con el WEO 2014
Nuevamente, si la AIE hiciera honor a su nombre y diera las gráficas en términos de energía producida y no de volumen de cosas diversas, no todas equivalente ni mucho menos, se vería que según su propio escenario de referencia la energía total o bruta del petróleo crecería muy ligeramente durante las próximas décadas. El escenario del WEO de este año es ligeramente mejor de lo que se preveía en 2012, el cual se muestra en la siguiente gráfica.


Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en energía total, de acuerdo con el WEO 2012Pero, como ya discutimos en 2012, lo que le importa a la sociedad no es la cantidad total de energía del petróleo que se produce, sino cuánta de esta energía realmente llega a los consumidores finales, es decir, la energía neta, la energía que queda tras descontar los costes energéticos de producir estos hidrocarburos, pues los costes energéticos de producción no son los mismos en un pozo de Arabia Saudita que en una explotación de arenas bituminosas del Canadá o en una factoría de biocombustibles. Trazar toda la ruta de la energía desde el pozo o la explotación concreta hasta el surtidor es complicadísimo, pero podemos hacernos una idea de cómo está evolucionando la energía usando unas Tasas de Retorno Energético (TRE) aproximadas, estimadas a partir de los valores ofrecidos por diversos autores. Aunque a mi me parecen bastante conservadores, los valores de TRE para los diversos tipos de hidrocarburo líquidos que yo usaré son discutibles y habrá quien prefiera usar otros factores que crea más acertados; por eso al principio del post he dado las tablas numéricas, para quien así lo desea pueda producir los resultados a su gusto. Las TREs que yo considero son las siguientes:
  • Petróleo crudo convencional actualmente en producción: 20
  • Petróleo crudo convencional en campos aún por desarrollar: 5
  • Petróleo crudo convencional en campos aún por descubrir: 3
  • Líquidos del gas natural: 5
  • LTO y otros no convencionales: 2

Estos valores son los mismos que usé en 2012. De acuerdo con estos valores, y sabiendo que la energía neta N se relaciona con la energía bruta B como N=(1-1/TRE) B, obtengo la siguiente gráfica para la evolución de la energía neta de acuerdo con los datos del WEO 2014:
Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en energía neta, de acuerdo con el WEO 2014Se observa que, de acuerdo con el escenario de referencia del WEO 2014, la energía neta del todos los líquidos del petróleo entraría en un lento declive a partir del año 2015, exactamente igual que pasaba con los datos del WEO 2012, aunque entonces el declive era un poco más pronunciado que lo que se anticipa este año.


Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en energía neta, de acuerdo con el WEO 2012El resultado más impactante de mi análisis de 2012 fue el que obtuve cuando revisé algunas de las hipótesis más optimistas y/o injustificadas del WEO y volví a calcular cómo quedaría la energía neta tras esa revisión. En realidad la revisión que hago es bastante conservadora, pues se basa en principios bien conocidos y comúnmente aceptados solamente, con lo que en realidad lo que resulta viene tan sólo quitar la primera capa de maquillaje a los datos. Las revisiones que hago son las siguientes:

  • No existe ninguna justificación teórica para suponer que la producción proveniente de los campos actualmente en producción decaerá a un ritmo del 3,2% anual. En el WEO 2013 la AIE reconocía que la tasa media de caída es del 6% anual y con tendencia a empeorar con el tiempo, puesto que cada vez hay más explotaciones en alta mar, que tienen ritmos de decaimiento productivo más acusados. Así pues, corrijo los datos de los campos actualmente en producción e impongo una caída del 6% anual (en el WEO 2012 se usaba una del 5% anual).
  • La mitad de los campos todavía por desarrollar son, por diversas razones técnicas y económicas, imposibles de desarrollar. Es cierto que las mejoras técnicas podrían hacer viables más campos de esta categoría, pero también es cierto que la actual caída de precios hace más bien anticipar lo contrario (en el WEO 2012 se tomaba el mismo factor).
  • La categoría de campos aún por descubrir está tremendamente inflada desde 2010; se está asumiendo un ritmo de descubrimientos de nuevos yacimientos que es aproximadamente cuatro veces el observado durante las últimas décadas. Así pues, divido esta categoría por 4 (igual en el WEO 2012).
  • Sólo un tercio de los líquidos del gas natural pueden sustituir parcialmente al petróleo en las refinerías y por tanto sólo tiene sentido incluir en estas gráficas un tercio de esta categoría.
  • En cuanto al LTO, las previsiones de reservas y producción están groserísimamente infladas, seguramente con la intención de mantener la burbuja financiera asociada por tanto tiempo como sea posible. En 2012 consideré que era mucho más realista considerar que la producción de petróleo de fracking sería la mitad de la que entonces estimaba la AIE y ahora, que de manera infundada la AIE ha inflado aún más la previsión, cabe suponer que la producción real acabará siendo incluso una fracción menor. Sin embargo, mantengo el recorte porcentual de 2012, y considero que el LTO será sólo la mitad de lo que la AIE está diciendo en 2014.
  • Sin un criterio claro para los otros petróleos no convencionales, los dejo tal cual. 

Tras aplicar las correcciones antedichas, el gráfico de la evolución de la energía neta de los hidrocarburos líquidos quedaría como sigue:


Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en energía neta en un escenario más realista, de acuerdo con el WEO 2014Lo más curioso de la estimación de la evolución de la energía neta de todos los líquidos del petróleo en este escenario más realista es que es peor con los datos del WEO 2014 que con los datos del WEO 2012 (la siguiente gráfica):


Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en energía neta en un escenario más realista, de acuerdo con el WEO 2012
La siguiente tabla resume las diferencias entre ambos escenarios para la energía neta realista (datos sin revisar):

        Existing  TBD    TBF     NGL      LTO      Other      Total
2000      0          0         0          0            0           0           0
2005      0          0         0          0            0           0           0
2011      0          0         0          0            0           0           0
2013    7.15   -0.82    0.016   -0.131    0.181   -0.180      6.216
2015    5.2    -0.12     0.016   -0.243    0.192   -0.140      5.130
2020    1.7     1.68    -0.116   -0.186    0.420   -0.210      3.288
2025   -0.5     1.72     0.116   -0.149    0.367   -0.245      1.309
2030   -1.7    -0.40     0.258   -0.074    0.507   -0.385    -1.793
2035   -2.3    -2.80     0.116   -0.131    0.472   -0.315     -4.957



Dos son las razones por la que el escenario de 2014 es sensiblemente peor al escenario de 2012, a pesar de que en las gráficas anteriores el de 2014 parecía ligeramente mejor al de 2012. La primera es que en 2012 asumíamos una tasa de declive anual para los campos actualmente en producción del 5%; sin embargo, ahora sabemos que esta tasa es del 6% y con tendencia a seguir empeorando con el tiempo (las grandes compañías multinacionales reportan una tasa de declive medio del 8% anual para sus campos maduros). La otra razón es que en el WEO 2014 se le asigna una evolución muy extraña al petróleo de los campos aún por desarrollar, que explota con toda su intensidad hacia el final del período. Seguramente una repartición más uniforme del EOR entre campos existentes y desarrollar limaría un poco estos resultados, pero del desajuste es más importante y evidencia cómo rechina el maquillaje de la AIE.

Conclusión
El informe anual de 2014 de la Agencia Internacional de la Energía no sólo contenía pésimas noticias sobre el futuro del carbón y el uranio, sino que sus previsiones en lo que respecta a la producción de todos los líquidos del petróleo son bastante malas tan pronto como uno analiza el contenido energético que realmente está llegando a nuestros surtidores, a nuestros camiones, a nuestros tractores, a nuestras máquinas. La AIE juega con las diversas categorías de hidrocarburos líquidos para intentar que los volúmenes previstos hacia 2035-2040 lleguen a esos deseados 100 Mb/d desde el año 2010; lo chocante es que cada año cambia el peso relativo de cada componente (en 2012 incluyendo algo tan espurio como la expansión del volumen que ocupan los hidrocarburos tras pasar por la refinería) y con cada vez más dificultades para que las cifras cuadren, lo que le lleva a manipulaciones que no resisten el más mínimo escrutinio, particularmente por lo que se refiere al petróleo crudo convencional, que sigue siendo la base de la producción futura. Las desviaciones más llamativas observadas en lo que respecta a la producción de petróleo crudo convencional incluyen dar tasas de declive anual para los campos actuales mucho más bajas que las que la propia AIE reconoce, asumir un ritmo de desarrollo de nuevos campos incompatible con sus posibilidades técnicas y económicas, y dar por hecho que se descubrirán cuatro veces más yacimientos por año que lo que viene pasando durante las últimas tres décadas. Cuando se corrigen las desviaciones más obvias, el escenario que nos ofrece la AIE muestra un rápido declive de la energía neta que nos aporta el petróleo que ya empezó en 2010 y que sólo puede agravarse durante los próximos años.

Dada la espiral de destrucción de demanda- destrucción de oferta en la que aparentemente hemos entrado, las enormes dificultades financieras de las compañías del sector y sus pocos disimulados planes de desinversión para recuperar rentabilidad, el curso más probable que seguiremos durante los próximos meses será bastante peor que el que prevé la AIE. Y dado que éste en realidad no es bueno, lo más seguro es que estemos entrando en una fase de rápido descenso con derivadas económicas de los más preocupantes. Pero esto será materia de un próximo post.

Salu2,
AMT
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