Las últimas afirmaciones del gurú de los gurús, Roubini:
La zona euro se encuentra profundamente atascada en una crisis de la deuda estatal, económica y financiera. A pesar de los spreads ligeramente inferiores para Italia y España que hemos visto en las últimas semanas y la mayor disposición del BCE a respaldar los bancos de la zona euro, los problemas fundamentales de la zona euro siguen siendo los mismos y probablemente estén peor.
La recesión de los países de la periferia es grave y ahora se extiende al núcleo (Francia y Alemania), y la austeridad hará que esta recesión empeore y provoque casi la depresión en la periferia. Las recientes degradaciones del rating, por otro lado, exacerbarán las preocupaciones por la deuda estatal. A pesar de los menores riesgos de falta de liquidez tras las acciones del BCE, las necesidades de capital que sufren los bancos de la zona euro son masivas, y el desapalancamiento y la contracción del crédito siguen siendo tan graves como siempre. El euro sólo es marginalmente más débil de lo que era hace un año, y la pérdida de competitividad y déficit externos estructurales de los países periféricos están igual de mal que antes.
La insolvente Grecia se encuentra en una auténtica caída libre a nivel tanto económico como financiero, por lo que no se puede descartar que acabe sufriendo unimpago desordenado. Desde luego, Grecia es el primer candidato para la salida de la unión monetaria, pero con el tiempo otros Estados insolventes también tendrán que reestructurar obligatoriamente su deuda y, finalmente, valorar la posibilidad de abandonar la zona euro si no es posible restaurar su competitividad, crecimiento y equilibrio externo sin una salida de este tipo.
Y ahora es otro Nobel, Stiglitz, quien lo remata diciendo que aunque se pudiese, tampoco saldríamos porqué la ideología, es decir, el paradigma que impera en este momento final del capitalismo, lo impediría












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